El texto sostiene que hay en la crisis rasgos clásicos del funcionamiento del capitalismo, si bien se han dado algunos elementos más novedosos: el creciente dominio del neoliberalismo, la profundización de la mundialización y el giro hacia unas finanzas desbocadas y carentes de mecanismos de control. El objetivo básico e irrenunciable debe consistir en poner el subsistema financiero al servicio de la buena reproducción del sistema económico y
colocar a este, a su vez, bajo la dirección y el control de una sociedad democráticamente
constituida.
Este artículo fue publicado como parte del Especial "Crisis económica, ecológica y social", publicado en el número 105 de PAPELES de relaciones ecosociales y cambio global.
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