El intercambio Madrid-Gaggenau 2014

Beatriz Martínez, alumna de 4º ESO. Colegio Montserrat

Salimos de Madrid a 15.00 y llegamos a Frankfurt a las 17.30 horas. Recogimos las maletas y fuimos al autobús. Ahora tocaba un poco más de una hora de viaje y llegaríamos a Gaggenau. Todos estábamos muy nerviosos, incluso los que repetíamos el intercambio. Todos teníamos las mismas dudas: "¿Les caeremos bien?", "¿Serán mejores?"... Finalmente llegamos al Goethe Gymnasium (el instituto) donde nos esperaban las familias y cada uno se fue a su "casa".

A la mañana siguiente, se vio cómo en realidad todas las familias eran encantadoras y nos había acogido con mucho cariño. Durante el resto del primer día nos dedicamos a ver cómo daban clase los alumnos alemanes. Todos los españoles nos quedamos asombrados de lo callados que estaban, lo bien y lo limpio que estaba el colegio y de que se levantaran cuando entraba el profesor. Cuando acabaron las clases, cada uno se fue con su compañero a realizar distintas actividades hasta las seis de la tarde, cuando fuimos a jugar a los bolos.

El resto de días realizamos actividades de carácter más cultural: visitamos las ciudades de Heidelberg, Baden-Baden y Freudenstadt. También hicimos una pequeña caminata por la Selva Negra. Pudimos disfrutar de un tiempo bastante bueno exceptuando el sábado.

Durante el fin de semana se realizaron distintas actividades dependiendo de los compañeros alemanes. Algunos fueron a unas piscinas, otros al bosque (en el que durante el sábado había una niebla que no se podía ver nada más allá de 5 metros), y otros al parque de atracciones.

La cena con las familias en el colegio fue muy agradable con una comida típica y deliciosa y además, si se quería, podías ir a ver un espectáculo de baile muy divertido.

El último día fuimos a visitar una fábrica de pan, lo que fue muy entretenido. Además, a la salida había una tienda en la que se produjo una compra masiva de Brezels. El subirnos al autobús para volver fue muy duro para todos pero nos quedaba cierta esperanza de volver a vernos, por ejemplo, en verano. Tras unas cuantas horas de viaje entre autobús y avión, a las once de la noche llegamos a Barajas y nos reencontramos con nuestras familias.