Mujeres, niñas y desigualdad

Nieves Gascón, Madre

Silvia VarelaSegún datos de un reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) publicado el 6 de marzo de este año, el avance en igualdad de las mujeres ha sido muy lento y complicado en los 20 últimos años, a nivel mundial.

Este organismo declara su especial preocupación sobre la pobreza que sufren especialmente las mujeres, la educación por la falta de alfabetización de la mujer, la salud, la violencia, la economía, el impacto de los conflictos armados, la baja representación de mujeres en el ejercicio del poder y la adopción de decisiones, la escasez de mecanismos institucionales para equilibrar estas desigualdades y, en definitiva, los derechos humanos de ellas: mujeres y niñas.

(Fotografía: Silvia Varela)

El balance que hace la ONU acerca de la evolución de la desigualdad en todas estas facetas es negativo. Con datos absolutamente contrastados, llega a la conclusión de la persistente desigualdad de género y, por este motivo, se ha impulsado la campaña "Por un planeta 50-50 en 2030: Demos el paso por la igualdad de género" en la que se pide a los gobiernos firmar compromisos nacionales para abordar las dificultades que impiden progresar a mujeres y niñas.

No es cuestión de menor importancia el hecho real de que las mujeres siguen ocupando posiciones de desigualdad en la mayoría de las sociedades, donde se discrimina por normas y realidades que perpetúan dicha desigualdad. Así que, cuando los estudios desmienten que las mujeres en España ocupamos cargos de responsabilidad o directivos en el mundo laboral, pero que, por el contrario, gozamos de una buena formación académica, me gustaría saber si esto no constituye, ya de por sí, una gran contradicción.

¿Qué está pasando? Sigamos así, viendo la paja en ojo ajeno, porque bien que nos gusta señalar la discriminación de las mujeres al volante en Arabia Saudí, país donde se las sanciona por conducir un coche.

No nos engañemos, las mujeres ocupamos el espacio social que hemos ido ganándonos a lo largo de la historia, tras años de lucha feminista y por una infatigable superación personal frente a los obstáculos que impiden salir de un corsé de normas preestablecidas por las culturas patriarcales, aquí o en Tombuctú.

Rememorando a Alain Touraine, que como él mismo dice, discúlpenle por ser hombre y escribir un largo ensayo sobre El mundo de las mujeres; nosotras tan sólo deseamos ocupar un espacio, estar presentes en la historia, contarla y formar parte de la misma.

Por eso el mundo en caos necesita un aire fresco; dejemos que éste sea un poco más de las mujeres. Impulsemos este cambio, seguro que nos espera un futuro mucho más prometedor.