La experiencia de los voluntari@s de los Grupos Interactivos en HIPATIA

Ana, Isabel y Ángeles. Coordinación de voluntari@s

Sin duda, la experiencia de participar en el Proyecto de Experiencias Educativas de Éxito ha sido todo un descubrimiento, un despertar hacia nuevas formas de entender el colegio y la labor del profesor/a.

La verdad es que lo de los grupos interactivos impresionaba bastante al principio. Teníamos preguntas sobre qué hacer, cómo actuar, cómo reaccionarán los chicos y chicas cuando nos vieran entrar en las clases, entre muchas otras cuestiones.

Sobre el papel pintaba muy bien, pero las dudas eran muchas. Quizá en Infantil y Primaria sería más fácil… Pero, en secundaria, ¿cómo será participar de este proyecto con chicos y chicas en plena efervescencia?



Cabe destacar que, aunque las dudas fuesen muchas, las instrucciones iniciales eran sencillas y claras: mucho refuerzo positivo, muchas interacciones, no saber nada y preguntar mucho, todos y todas participan y cada una merece su tiempo. Entrar en las aulas ha sido una experiencia muy positiva, te ayuda a entender lo que supone estar en una clase con más de 25 chicos y chicas, con sus individualidades, sus necesidades y todo esto, ¡para una sola persona!

Poder estar con 4 ó 5 chicos y chicas, facilita la labor. Tienes entre doce y quince minutos para centrarte solo en ellos y, generalmente, no nos lo han puesto muy difícil. Quizás vernos dentro del aula y ver, cómo personas de manera desinteresada y voluntaria les dedicaban su tiempo, hacía que estuvieran más dispuestos a aceptar que veníamos a trabajar con ellos.

Si por algo ha merecido la pena el esfuerzo dedicado durante estos meses ha sido por ver cómo avanzaban: cada día entendían mejor la dinámica de la clase y cómo se trabaja en grupos interactivos. Además de poder empatizar más con los profesores y profesoras, y ver cómo los chicos y chicas avanzaban disfrutando y siendo los verdaderos protagonistas. Hemos experimentado que tenemos un sitio en el colegio, que va más allá de dejar a tu hija o tu hijo e ir a recogerles cuando llega la hora; sientes que eres una pieza más del engranaje que persigue un objetivo común: que todos y todas aprendan. También ha servido para que los familiares que hemos participado en el proyecto nos conociésemos más y mejor, contribuyendo a cumplir uno de los principales objetivos de Hipatia, hacer colegio.

Para el curso 15/16, según nuestro criterio, es más que recomendable continuar con este proyecto y extenderlo, si cabe, a otras actuaciones educativas de éxito, pero desde luego depende y mucho, de que las familias nos impliquemos y participemos más como voluntarias; que se busque, si existe, otra organización que permita que las familias participen del proyecto; que empecemos antes y acabemos más tarde; que sigamos formándonos en este proyecto y que se continúe con la experiencia en los cursos posteriores a los que se han iniciado este curso para que el esfuerzo invertido tenga sus frutos.

Como conclusión: el esfuerzo, que no ha sido poco, merece la pena. Si no lo conoces, pregunta en el colegio Hipatia, toda una experiencia a exportar.