Montserrat, la construcción de una escuela actual

Jesús Joven. Director del Colegio Montserrat

 

Las tecnologías de la información y el conocimiento han supuesto un vuelco en la manera de concebir el mundo y también la educación. Pero hace mucho tiempo que hablar del impacto que el mundo digital está teniendo en educación dejó de ser noticia. Ya es un hecho tan asimilado en la vida de los colegios que no es relevante. A estas alturas, todos tenemos claro que educar es mucho más que transmitir conocimientos. Quizá siempre lo hemos sabido, pero ahora más que nunca, porque estamos inmersos en la era de la comunicación y sabemos que nuestros alumnos disponen de recursos suficientes para obtenerla sin necesidad del profesor ni del aula.

Los alumnos saben cómo obtener información a través de las oportunidades que les ofrece ese impresionante recurso que es Internet, otra cosa distinta es distinguir la fiabilidad y la relevancia de aquello que encuentran, y ésta es, sin duda, una de las primeras funciones de la escuela del siglo XXI. Para ello, debe crear ambientes de aprendizaje que lo hagan posible y, en ese sentido, son muchos los colegios que están explorando los nuevos caminos educativos.

El Colegio Montserrat fue pionero en su momento convirtiéndose en un centro puntero e innovador a través de la utilización de fórmulas pedagógicas nuevas, y ahora lo vuelve a ser en ámbitos de carácter ecosocial y de educación en valores: es uno de los colegios participantes en el proyecto Kiss & Go, que ha recibido el máximo galardón del proyecto STARS, y ha sido uno de los tres colegios encargado de representarlo en Bruselas; es pionero también, junto con el resto de colegios de FUHEM, en el proyecto de comedores ecológicos escolares “Alimentando otros modelos”; y ha sido el primer colegio en declararse Tierra Refugio como respuesta a los problemas de los desplazados actuales, entre otras muchas iniciativas.

Sin embargo, ser un colegio a la cabeza de la modernidad pedagógica no nos ha hecho dejar de trabajar. Al contrario, seguimos investigando día a día sobre nuevas tendencias, nuevas fórmulas y nuevas teorías, siempre sin abandonar los principios que nos hicieron ser un colegio progresista social y educativamente hablando. Pero eso sí, atentos siempre al progreso y a la evolución metodológica.

Ahora hemos iniciado un nuevo reto que apenas acaba de comenzar y es el de convertirnos en un colegio aún más innovador, uno de esos colegios que propone un camino propio que dé respuesta al proceso de cambio educativo en el que nos encontramos. Llevamos varios cursos promoviendo la reflexión educativa para propiciar el diseño de un nuevo paisaje en el colegio: las “aulas abiertas” y la presencia de numerosas tabletas en las clases son una parte del resultado de ese diseño. Montserrat se ha embarcado en la aventura del cambio y de la innovación en la que ya están inmersos otros muchos colegios nacionales e internacionales porque no quiere quedarse atrás en el proceso de integración de la tecnología como herramienta educativa, ni en la transformación de los espacios y del mobiliario como instrumentos de calado educativo, etc.

Montserrat aspira a hacerse un hueco entre los colegios que están en la vanguardia educativa actual. Entre las escuelas que están: “atentas al presente, a la investigación y a la realidad global y local (…), que aprenden para otra vida, descubren otro mundo y crean otra narración de nosotros mismos” (Hernando, A. Un viaje alrededor del mundo visitando las escuelas más innovadoras. Pág. 10). Son las escuelas que han creado un nuevo modelo para enfrentarse a la realidad del siglo XXI. Y ¡ojo!, no he dicho realidad educativa, sino realidad en sentido amplio porque la educación no es, no puede serlo, una isla pero sí un referente frente al mundo.

A principios del presente curso, una parte del claustro de profesores de Montserrat, junto con su equipo directivo, presentó un proyecto, dentro de la convocatoria de Proyectos de Innovación promovida por el Área Educativa de FUHEM, denominado "Sin muros.La construcción de una escuela actual". Nació como un deseo de dar una respuesta pedagógica eficaz a los problemas a los que el Colegio se enfrenta, formulando en él propuestas de cambios físicos, metodológicos y organizativos a llevar a cabo porque entendemos que, de no ser capaces de reaccionar ante los vertiginosos cambios que se están produciendo, Montserrat será un colegio más, algo que no queremos que suceda. Ésta ha sido la decisión estratégica tomada desde nuestra incorporación al equipo directivo y la declaración de intenciones formulada en ese proyecto. Para conseguirlo se han dado ya algunos pasos como ha sido el abandono de los libros de texto individuales, convirtiéndolos en un recurso de trabajo en el aula; la apuesta decidida por la metodología por proyectos, como el método que impulsa los aprendizajes activos; la construcción de entornos flexibles de aprendizaje con espacios atractivos y cambiantes capaces de adaptarse a la realidad dinámica actual; la apuesta por las nuevas tecnología realizando una importante inversión en recursos TIC que guíen este nuevo aprendizaje, etc. Pero no hemos hecho sino empezar, y aún queda mucho camino por recorrer.

En la etapa de Educación Infantil, el trabajo que estamos realizando arranca de cuatro principios que inspiran al resto de ellas:

1. El alumno como protagonista.

2. El docente como colaborador, investigador y guía.

3. El espacio y los materiales como tercer maestro.

4. Las familias como apoyo en el desarrollo de actividades en el aula.

Estos principios continúan en la etapa de Primaria, reestructurando los espacios y las formas de trabajar en el primer ciclo, permitiendo la presencia de familias o colaboradores externos en general; y en el segundo ciclo, a través de la iniciativa de los grupos interactivos y con la incorporación de las tabletas en un entorno de trabajo de proyectos en el tercer y último ciclo.

En cuanto a Secundaria, hemos empezado también a estudiar los cambios que habría que hacer. Todo este curso está sirviendo para conocer otros modelos y poner en práctica algunas iniciativas como experiencias previas, antes de impulsar cambios de mayor calado. Como ejemplo, podemos citar el proyecto de Innovación Educativa sobre el Buen uso de las redes sociales, que quiere anticiparse y dar respuesta a los problemas de convivencia que se generan en ellas cada vez con mayor frecuencia, ayudando también a las familias con este mundo que aún les resulta extraño. Este periodo, sobre todo, está siendo un tiempo de reflexión acerca de la propuesta de trabajo que vamos a impulsar de manera estable a partir de ahora en la etapa siguiendo los principios antes mencionados.

Educar en el siglo XXI es una aventura apasionante, próxima a la que vivieron los grandes exploradores del siglo XIX. Ante nosotros se encuentra un vasto territorio por explorar en el que no cabe sino adentrarnos con valor y decisión para alcanzar aquellos objetivos que perseguimos. Educar en este momento es atreverse a recorrer caminos apenas transitados cuyo final tiene todavía algo de misterio. En Montserrat hemos empezado a adentrarnos en los nuevos territorios educativos.