El desconcierto europeo

Al albor de una nueva composición del europarlamento, el proyecto europeo está en horas bajas. Frente a sus aspiraciones de representar el proyecto de integración supranacional más complejo, innovador y exitoso, acarrea el lastre de unos graves desequilibrios territoriales, y no parece ofrecer respuestas a la altura de los desafíos ecosociales planteados.

Más bien prevalece la sensación de que Europa se mueve entre los peligros de un déficit estructural y las amenazas de la desintegración, como pone de manifiesto el director de la revista, Santiago Álvarez Cantalapiedra, en la INTRODUCCIÓN.

La UE se encuentra en una encrucijada, con posiciones polarizadas en temas fundamentales, graves desigualdades sociales y el ascenso del populismo de extrema derecha, tal como muestran los artículos del ESPECIAL de este número y ponen de manifiesto los invitados en la sección DIÁLOGO, Adoración Guamán, Fernando Luengo y Miren Etxezarreta.

La sección ENSAYO incluye una reflexión de Jesús Ojeda sobre la figura de Gandhi en el 150 aniversario de su nacimiento, y un artículo en torno a las migraciones y la aplicación del concepto de «bioeconomía».

   PANORAMA recoge un análisis de José Manuel Naredo sobre la situación del mercado inmobiliario.

El número recoge sendas ENTREVISTAS con Bernardo Gutiérrez y con Esteban Hernández, además de la sección LIBROS.

A continuación ofrecemos el sumario de la revista donde se puede descargar, de forma gratuía y a texto completo, la Introducción y el artículo destacado de este número: El diálogo entre Adoración Guamán, Fernando Luengo y Miren Etxezarreta, sobre la historia, retos y desafíos del proyecto europeo de la mano de Lucía Vicent y Monica Di Donato del equipo de FUHEM Ecosocial.

Sumario

INTRODUCCIÓN

El desconcierto europeo, Santiago Álvarez Cantalapiedra.

ENSAYO

La herencia de Gandhi a propósito del 150 aniversario de su nacimiento. Algunas de las tareas pendientes en la India, Jesús Ojeda.

Beneficios y depredación en la bioeconomía humana, Ruben Andersson.

ESPECIAL EL DESCONCIERTO EUROPEO

La visita de Némesis. La desintegración y el bloqueo de la Europa germano-neoliberal, Rafael Poch-de-Feliu.

Los inciertos caminos de Europa, Jesús Joven.

Europa, el marco necesario para la transición ecológica, Alan Lipietz.

Construir la «Europa fortaleza»: militarizar las fronteras, securitizar la migración, Ainhoa Ruiz.

Las políticas europeas de migración. Un enfoque desde Marruecos, Lucile Daumas.

La normalización de la ultraderecha, Xavier Casals.

DIALOGO

Historia, retos y desafíos del proyecto europeo. Diálogo entre Adoración Guamán, Fernando Luengo y Miren Etxezarreta, Lucía Vicent y Monica Di Donato.

PANORAMA

Diagnóstico del panorama inmobiliario actual. ¿Rebrota una burbuja inmobiliaria comparable a la anterior?, José Manuel Naredo.

ENTREVISTA

Entrevista a Esteban Hernández sobre El tiempo pervertido. Derecha e izquierda en el siglo XXI, Salvador López Arnal.

Entrevista a Bernardo Gutiérrez a propósito de su libro “Pasado Mañana. Viaje a la España del cambio”, Diego Escribano.

LIBROS

 

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Números anteriores

144 - Capitalismo digital

Incluye artículos de: Santiago Álvarez Cantalapiedra, Santiago Alba Rico, Antonio Serrano Rodríguez, Margarita Padilla, Albert Recio, José Bellver, Javier de Rivera, Jean-Pierre Garnier, Sañvador López Arnal, Olmo Nieto,

143 - Extractivismos, poder y violencia

Incluye artículos de: Santiago Álvarez Cantalapiedra, Fernando Oliván, Jean-Pierre Garnier, Mariana Walter, Eduardo Gudynas, Ben Leather, Patricio Carpio Benálcazar, Óscar Carpintero, José Manuel Naredo, Jose-Luis Palacios, Guiomar Calvo, Alicia Valero, Antonio Valero, Abel Ortego, Elena Pérez Lagüela, José Astudillo Banegas, José Bellver, Nuria del Viso, Salvador López Arnal.

142 - Derechos Humanos: hacia una visión integral

Incluye artículos de: Santiago Álvarez Cantalapiedra, Ruben Andersson, María Eugenia Rodríguez Palop, Itziar Ruiz-Giménez Arrieta, Daniele Archibugi, alice Pease, José Mª Carrascosa Baeza, Luis Carlos Nieto García, John Lnox, Bichara Khader, Fernando Luengo, Ted Trainer, Nuria del Viso, Carlos Saavedra, Salvador López Arnal.

141 - Economía ¿colaborativa?

Incluye artículos de: Santiago Álvarez Cantalapiedra, Ruben Andersson, María Eugenia Rodríguez Palop, Itziar Ruíz-Giménez Arrieta, Daniele Archibugi, Alice Pease, José Mª Carrascosa Baeza, Luis Carlos Nieto García, John Knox, Bichara Khader, Fernando Luengo, Ted Trainer, Nuria del Viso, Carlos Saavedra, Salvador López Arnal.

140 - Empleo precario: un salto al vacío

Incluye artículos de: Santiago Álvarez Cantalapiedra, Joaquim Sempere, Lucía Vicent Valverde, Jorge Sola, Inés Campillo, Ernest Cañada, Juan José Castillo, Carlos Gutiérrez Calderón, Adrián Todolí Signes, Carlos Gómez Gil, Francisco Heras Hernández, José Ramón Barrueco Sánchez, Salvador López Arnal.

139 - La alimentación en disputa

Incluye artículos de: Santiago Álvarez Cantalapiedra, Manuel Delgado, Patricia Aguirre, Tiziano Gomiero, Monica di donato, Carlos González Svatetz, Walter Pengue, Owain Hanmer, María Mestre Montserrat, Verónica Martínez Sánchez, Richard Falk, Nerea Morán Alonso, Pedro M. Herrera, Daniel López, Nuria alonso, Juan Sánchez García.

138 - ¿Hacia una nueva era?

Incluye artículos de: Santiago Álvarez Cantalapiedra, Berit Anderson, Brett Horvath, Ignacio Muro, Luis Fernando Lobejón, Albert Recio, Daniele Archibugi, Marco Cellini, Xavier Bohigas, Mario del Rosal, Ricardo Gayol, Antonio Vicente, Ana Cecilia Salazar, Lucía Vicent, José Bellver, Salvador López Arnal.

137 - Cuerpos frágiles y capitalismo

Incluye artículos de: Santiago Álvarez Cantalapiedra, Jean-Pierre Garnier, Joan Benach, Juan Manuel Pericàs, Eliana Martínez-Herrera, María Villellas Ariño, Ana Villellas Ariño, Pamela Urrutia Arestizábal, Josep María Royo Aspa, Paloma Moré, Nieves Salobral Martín, Jon E. Illescas, Nancy Scheper-Hughes, José Astudillo Banegas, Pablo Paño Yáñez, Matthieu Le Quang, Xavier Bohigas, Monica Di Donato, Salvador López Arnal.

136 - Percepciones sobre el cambio climático

Incluye artículos de: Santiago Álvarez Cantalapiedra, Samuel Alexandre, Francisco Heras Fernández, Pablo Ángel Maira Cartea, Ferran Puig Vilar, Gemma Tesso Alonso, Isidro Jiménez Gómez, Mariola Olcina Alvarado, Cristina Huertas, José Abntonio Corraliza, María González Reyes, Javier Gutiérrez Hurtado, Pere Ortega, Nelsa Inés Fabián Nespolo.

135 – Corrupciones

Incluye artículos de: Santiago Álvarez Cantalapiedra, Federico Aguilera Klink, Óscar Carpintero, Pedro Ramiro, Erika González, Manuel Villoria Mendieta, José A. Estévez Araujo, Magda Bandera, Jose Luis Fernández Casadevante, Teresa Medina Arnáiz, Isabel Quintana, Eduard Rodríguez Farré, Salvador López Arnal, José Ramón Barrueco Sánchez, Clara Senent, Carlos Saavedra.

134 - Espejismos Tecnológicos

Incluye artíiculos de: Santiago Álvarez Cantalapiedra, Jordi Angusto, Samuel Martín-Sosa Rodríguez, Jordi Maiso Blasco,Isidro Jiménez Gómez, Oriol Martí, Eugenio Simoncini, Paulo Roberto Martins, Eszter Wirth, Ignacio Mártil, Laura Westra, Juan Agustín Franco Martínez, Salvador López Arnal.

133 - La Tecnociencia en tiempos (post)modernos

Incluye artículos de: Santiago Álvarez Cantalapiedra, Francisco Fernández Buey, Manuel Sacristán Luzón, José Manuel Naredo, Adrián Almazán, Eduard Rodríguez Farré, Salvador López Arnal, José Luis Fdez. Casadevante, Júlia Martí Comas.

132 - Migraciones forzadas

Incluye artículos de: Santiago Álvarez Cantalapiedra, Sandro Mezzadra, Javier de Lucas, Susana Borrás, Alice Edwards, Naomí Ramírez Díaz, Estrella Galán, Mario Rísquez, Rogelio Fernández-Reyes, Víctor A. Luque de Haro, Miguel Ángel Luque Mateo, Juan Agustín Franco, José Luis Fdez. Casadevante, Nuria del Viso.

131 - Problemas y desafíos del mundo rural

Incluye artículos de: Santiago Álvarez Cantalapiedra, Víctor M. Toledo, Cecilia Tacoli, Manuel Delgado, Alicia Reigada, Marta Soler, David Pérez Neira, Andrés Pedreño, Carlos de Castro, María Elena Gadea, Daniel López García, Joaquín Romano Velasco, Eszter Wirth, Samuel Martín-Sosa, Jokin Garmilla, Javier Gutiérrez, Salvador López Arnal, Manuel Sacristán Luzón.

 

130 - Problemas y desafíos del mundo urbano

Incluye artículos de: Rafael Díaz-Salazar; Jean Pierre Garnier; Bernardino Sanz y David Bustos; Carlos Sánchez Mato; Colectivo Ioé; Víctor Renes Ayala; Vicente Pérez Quintana; José Ramón González Parada y Carlos Gómez Gil; Víctor A. Luque De Haro y Miguel Ángel Luque Mateo; José Luis Fernández Casadevante; Salvador López Arnal; José Bellver y Manuel Sacristán Luzón.

 

129 - Municipios y participación ciudadana

Incluye artículos de: Imanol Zubero; Julio Alguacil; Andrés Boix Palop; José Manuel Naredo; Fernando Prats; Isabela Velázquez Valoria; Peter North y Noel Longhurst; Jordi Mir; Octavio Colis; Alfonso Sanz alduán, Pilar Vega Pindado y Miguel Mateos Arribas; José Luis Fernández Casadevante; Emilio Santiago Muiño; y Salvador López Arnal.

 

128 - Propuestas para la buena vida

Incluye artículos de: Rafael Díaz-Salazar; Koldo Unceta; María Eugenia Rodríguez Palop; Cristina Carrasco; Tomás R. Villasante; José Efraín Astudillo; Patricio Carpio Benalcázar; Paco Segura; Mònica Guiteras; y Salvador López Arnal.

 

127 - La "Empresarialización" de la vida social

Incluye artículos de: Joshua Beneite Martí; Antonio Santos Ortega; Nick Buxton; Gonzalo Berrón; Juan Hernández Zubizarreta, Erika González y Pedro Ramiro; Isidro Jiménez Gómez; Joaquim Sempere; Cristina García Fernández; Olga Abasolo y Lucía Vicent; Cristina Ávila-Zesatti; y Linda María Bustillos y Vladimir Aguilar.

 

126 - ¿Dónde estamos y hacia dónde vamos?

Incluye artículos de: Salvador López Arnal; Ángel Martínez González-Tablas; Joan Subirats; Colectivo IOÉ; María Pazos; Carmen Castro; Ignacio Sánchez-Cuenca; Jordi Borja; María Castrillo, Ángela Matesanz, Domingo Sánchez Fuentes y Álvaro Sevilla; José Aristizábal G.; Flavio Paoletti; y Bruno Tinel.

 

125 - Ecologismo y religión

Incluye artículos de: Jaume Botey; Frei Betto y Michael Löwy; Luis Martínez Andrade; Elda Margarita Suárez Barrera; Juan Masiá Clavel; Gary Gadner; Manuel González Campos; Lucía Ramón Carbonell; Cassandra G. Kennedy; Giulio Girardi; Jon Sobrino; Mateo Aguado, José A. González, Kr'sna Bellott y Carlos Montes; Francisco Fernández Buey; Luis Martínez Andrade y Rafael Díaz- Salazar.

 

124 - La Gran Involución II

Incluye artículos de: Carmen Madorrán; Joaquín Sempere; Luis Lloredo Alix; Sandra Ezquerra; Luis Carlos Nieto García; Paula Cantón Soria; Patricia Rivas; Brigadas Vecinales; Elena Pérez Lagüela; Ricardo Delgado Díaz; Marta Sánchez Miñarro; Nerea Morán y José Luis Fernández Casadevante; Salvador López Arnal; y José Luis Fernández Casadevante.

 

123 - La Gran Involución I

Incluye artículos de: Jordi Augusto; Francisco Rodríguez Ortiz; Rafael Muñoz de Bustillo; Paco Segura; Marciano Sánchez Bayle; Enrique Javier Díez Gutiérrez; Carlos Gómez Gil; Alessi Dell'Umbria y Jean- Pierre Garnier; Eylul Culfaz; Santiago Álvarez Cantalapiedra; Eric Zencey; Monica Di Donato; José Luis Fernández Casadevante y Nerea Morán Alonso.

 

122 - Nuevos problemas, nuevas constituciones

Incluye artículos de: Mara Miele; Jaime Pastor; Roberto Gargarella; María Eugenia Rodríguez Palop; Laura Mora Cabello de Alba; Albert Noguera Fernández; Íñigo Errejón; Pablo Regalsky; Bichara Khader; Fernando Prieto y José Antonio Errejón; Nuria del Viso; y Olga Abasolo.

 

121 - Cambiar en tiempos de crisis. Consumo y estilos de vida

Incluye artículos de: Ángel Martínez González-Tablas; Carlos Berzosa; Víctor M. Toledo; María Heras, Concepción Piñeiro y Álvaro Porro; Luis Enrique Alonso, Carlos J. Fernández Rodríguez y Rafael Ibáñez Rojo; Álvaro Porro; Ladislao Martínez; Teresa Medina Arnáiz; Tanja Bastia; Ana Moragues Faus y Kevin Morgan; Marta Soler Montiel y David Pérez Neira; Miguel Romero y Pedro Ramiro; María González Reyes; José Luis Fernández Casadevante; y Salvador López Arnal.

 

120 - Europa en la encrucijada

Incluye artículos de: Miguel Ángel Jiménez González; Igor Ahedo Gurrutxaga e Izaro Gorostidi Bizaurraga; Luis Fernando Lobejón; Sergio Cesaratto; Luis Buendía; Francisco Rodríguez Ortiz; Fernando Luengo; Colectivo Ioé; Tristam Stuart; Denís Fernández López; Mª Eugenia Ruiz-Gálvez, Lorenzo Vidal-Folch y Lucía Vicent; Frente Ciudadano contra el Poder Financiero; y José Luis Fernández Casadevante.

 

119 - Alternativas III. Enfoques para el cambio social

Incluye artículos de: Salvador López Arnal y Jordi Mir García; Mateo Aguado, Diana Calvo, Candela Dessal, Jorge Riechmann, José A. González y Carlos Montes; Lucía del Moral; Teresa Torns, Vicent Borrás, Sara Moreno y Carolina Recio; Mauro Bonaiuti; Armando Fernández Steinko; José Luis Fernández Casadevante y Nerea Morán Alonso; Daniel Jover; Tica Font y Pere Ortega; y Thomas Ruttig.

 

118 - Alternativas II. Concretando debates

Incluye artículos de: Nancy Fraser; David Schweickartt; Óscar Anchorena, Irene García de Yébenes, Carmen Madorran, Carlos Martínez Núñez y José M. Naredo; Susana Martín Belmonte; Albert Recio; Alfonso Álvarez Mora; Pablo Aguirre y Nuria Alonso; AWID, CIVICUS, Center for Economic and Social Rights, Center of Concern, DAWN, ESCR-Net, IBASE, Norwegian Center for Human Rights, Social Watch; Paco Segura; Toño Hernández; Josep M. Antentas y Esther Vivas; Guillermo García; José A. Errejón y Fernando Prieto; Ferrán García Moreno; José Luis Fernández Casadevante; Monica Di Donato.

 

117 – Alternativas I. Dimensión social, política y económica

Grupo de Investigación AWC; Erik Olin Wright; Herman E. Daly; Daniele Archibugi y David Held; Íñigo Errejón; Tomás R. Villasante; Luis Miguez Macho; Alba Nogueira y Maria Antonia Arias; José M. Naredo; Bhichara Khader; Salvador López Arnal

 

116 - We are the 99%

Incluye artículos de: Félix Ovejero; Juan Carlos Monedero; Rafael Escudero; Fermín Paz; Xavier Domènech; Víctor Sampedro; Justa Montero; Santiago Alba Rico; Antonio Elizalde; Amador Fernández-Savater; Rafael Feito; María González Reyes, Marta González Reyes y Paloma Pastor Vázquez; y Fermín Bouza.

 

115 - La chinización del mundo

Incluye artículos de: Daniel Jover; Jorge Riechmann; Jesús Ramos; Ricardo Molero; Carlos J. Fernández Rodríguez; Juanita del Pilar Ochoa Chi; Alfonso D. Barrientos; Claude Serfati; Nuria del Viso; Pablo Saravia; Alejandro Vélez; Juan Sánchez; Salvador López Arnal.

 

114 - El poder de las finanzas

Incluye artículos de: Almudena Sipos; Ángel Martínez González- Tablas; José Miguel Rodríguez Fernández; Pablo Bustelo; José A. Estévez Araújo; Nuria del Río; Ricardo García Zaldívar; Antonio Sanabria y J. Rodríguez; Daniele Archibugi; David Molina Moya; Jordi Calvo Rufanges; Consejo de redacción; Santiago Álvarez Cantalapiedra; Cristina Ávila-Zesatti.

 

113 - Efectos sociales de la crisis

Incluye artículos de: Adam Wright; Carlos Gómez Gil; Albert Recio; Alfonso Álvarz Mora, María Castillo, Juan L. de las Rivas y Luis Santos; María Pazos; Colectivo Ioé; Antonio Antón; Faraz Vahid Shahidi, Carles Muntaner, Vanessa Puig- Barrachina y Joan Benach; Jose A. Tapia; Luis E. Alonso, Carlos J. Fernández, Rafael Ibañez y Concepción Piñeiro; Carlos Taibo; Josep M. Antentas y Esther Vivas; Eduard Rodríguez Farré y Salvador López Arnal; Juan J. López y Víctor Renes.

 

112 - Regular la sociedad, racionalizar la convivencia

Incluye artículos de: Ana D. Verdú y José Tomás García; José Ramón Castaños; Rafael Ibáñez y Mario Ortí; Juan Hernández Vigueras; Igor Sádaba; Luis Fernando Lobejón; Pablo Cotarelo; Bichara Khader; Paola Orozco-Souël; Humberto Robles; Clara Valverde; Catherine W. de Wenden; Antonio Izquierdo.

 

111 - Tendencias y alternativas urbanas

Incluye artículos de: Salvador López Arnal; Javier Gutiérrez Hurtado; Juan Carlos Barrios; José Luis Fernández Casadevante y Alfredo Ramos; Carlos Verdaguer; Jacobo Rivero y Olga Abasolo; Nerea Morán; Manuel Delgado; Lucy Ferguson; Greg Simons; Giovanni Allegretti; Carlos Rojas y Tatiana Ome.

 

110 - Economía solidaria: potencialidades y desafíos

Incluye artículos de: José Luis Fernández Casadevante y Alfredo Ramos; Salvador López Arnal; Luis Razeto; Jordi Garcia Jané; Pablo Guerra; Enrique del Río; Igor Sádaba; Vicente Pérez Quintana; Daniel Jover; Fernando Álvarez-Uría; Mbuyi Kabunda; Carlos Gómez Gil; José Luis Fernández Casadevante, Alfredo Ramos y Ariel Jerez; y Monica Di Donato.

 

109 - Debates para la paz

Incluye artículos de: Ken Booth; Jordi Armadans; Carmen Magallón; Xabier Etxeberría Mauleon; F. Javier Merino Pacheco y Martín Alonso Zarza; María Naredo Molero; Greg Simons; Humberto Robles; José Manuel Martín Medem; Antonio Basallote; Isabell Kempf; Amador Fernández-Savater; y Pere Ortega.

 

108 - Crisis del trabajo

Incluye artículos de: Juan José Castillo; Luis Enrique Alonso y Carlos J. Fernández Rodríguez; Antonio Baylos; Cristina Carrasco; Joaquim Sempere; Mario Ortí y Rafael Ibáñez; Carolina Recio et. al; Albert Recio; Antonio Gerdts; David Held y Angus Fane Hervey; Salvador López Arnal y Olga Abasolo Pozas.

 

107 - Sabidurías ecológicas

Incluye artículos de: Alejandro Mora; Victor M. Toledo; Victoria Reyes-García; Erik Gómez-Baggethun; Elizabeth Bravo; Narciso Barrera-Bassols (et. al.); Monica Di Donato y Pedro L. Lomas; María Novo; Iñigo Errejón; Nicolás Angulo; y Antón Novas.

 

106 - La ciudad: una cuestión de derechos

Incluye artículos de: Rosa Moura y Nelso Ari Cardoso; Jérôme Monnet; Joan Subirats; Pablo Gigosos y Manuel Saravia; Julio Alguacil; Diana Mitlin y David Satterthwaite; Vicente Pérez Quintana; Muhammad Raza; Eduard Rodríguez Farré y Salvador López Arnal; Observatorio Metropolitano; y Luis Carlos Nieto García.

 

105 - La(s) crisis. La civilización capitalista en la encrucijada

Incluye artículos de: Francisco Fernández Buey, Ángel Martínez González-Tablas, Santiago Álvarez Cantalapiedra, Óscar Carpintero, José A. Estévez, Víctor Toledo, Mariola Olcina y Carlos Corominas.

 

104 - Migraciones: desafíos y preguntas

Incluye artículos de: Máriam Martínez; Carlos Pereda, Walter Actis y Miguel Ángel de Prada; Luis Carlos Nieto; Edoardo Bazzaco; Tanja Bastia; Maria Luisa Maqueda; Ricard Zapata-Barrero; Carlos Gómez Gil; Jordi Mir; Bichara Khader; Susana Fernández; y Monica Di Donato.

 

103 - Retos a la Justicia: desigualdad social y conflictos ecológicos

Incluye artículos de: Joan Martínez Alier; Joan Benach, Montse Vergara y Carles Muntaner; José V. Barcia; Carlos Gómez Gil; Edoardo Bazzaco; Carlos Taibo; Carlos Pereda, Walter Actis y Miguel Ángel de Prada; Salvador López Arnal; y Mónica Lara.

 

102 - ¿Dónde están los límites de nuestras necesidades?

Incluye artículos de: Heikki Patomäki y Teivo Teivainen; Santiago Álvarez; José Manuel Naredo; Antonio Elizalde; Ricardo Parellada; Manuel Martí; Joaquim Sempere; Antonella Picchio; Javier Gutiérrez, Luis Fernando Lobejón y Helena Villarejo; Jordi Mir y Paula Veciana; y Nieves Zúñiga.

 

101 - ¿De qué depende la cohesión social?

Incluye artículos de: Carmen Velayos; Santiago Álvarez; Saskia Sassen; Tanja Bastia; Maxine Molyneux; Luis Enrique Alonso; Rosa Moura; Helena Villarejo; Noemí Artal; Karina Pacheco; Carlos Taibo; Monica Di Donato y Colectivo Ioé.

 

100 - Tiempo de cambio global

Incluye artículos de: Ángel Martínez González-Tablas; José Manuel Naredo; Paco Fernández Buey; José A. González, Carlos Montes e Ignacio Santos; Carlos Taibo; Vivien A. Schmidt; Victoria Reyes-García; Pablo Gigosos y Manuel Saravia; Mónica Lara del Vigo; Ian Gough.


No es ciudad para mujeres: urbanismo feminista

El pasado 8 de abril tuvo lugar en el Teatro del Barrio la sesión del Curso de Economía coordinado por FUHEM Ecosocial, Economistas sin Fronteras y el Salmón Contracorriente, sobre urbanismo feminista.

Las ciudades, tanto en su planificación y diseño, como en la forma de su red de transportes, no responden a las necesidades de todas las personas que las habitan: no existe nada parecido a un urbanismo neutro.

El espacio en el que nos movemos está determinado y organizado por las necesidades e intereses masculinos, que lo dotan de un carácter jerárquico y de poder.

La ciudad feminista, por tanto, sería aquella que visibiliza y «plantea conflictos relacionados con la violencia, con las condiciones de salubridad, con la protección y los derechos de la infancia, con los cuidados y las dependencias, con la mezcla de usos y ritmos, con la protección de quien vive y quien convive, con el derecho a la ciudad y al acceso y a la participación urbana».

La accesibilidad de las calles, la movilidad de las ciudades y territorios, la visibilidad, y el equipamiento de los espacios son cuestiones que han de ser abordadas desde la perspectiva feminista para disputar el concepto hegemónico de ciudad.

La sesión contó con la presencia de Blanca Valdivia Gutiérrez y Oihane Ruiz Menéndez.  Moderó: Natalia Arias.

A continuación ofrecemos el video completo de la sesión: No es ciudad para mujeres: urbanismo feminista. 


Celebramos un encuentro “Al salir del cole” en torno a #FridaysForFuture

“Al salir del cole”, el ciclo de ‘Diálogos y experiencias educativas’ que el Área Educativa de FUHEM organiza de forma periódica, nos convocó el miércoles, 22 de mayo de 2019. El acto tuvo lugar en Espacio Abierto FUHEM, emplazado junto a la sede de FUHEM, (Av. de Portugal, nº 79, posterior. Metro: Puerta del Ángel. Madrid).

En esta ocasión, tuvimos la oportunidad de compartir la mirada que los expertos y los centros escolares de FUHEM se plantean ante esta iniciativa que, bajo el lema Fridays For Future, recorre el planeta con el protagonismo de los más jóvenes, que reclaman soluciones y acción política real ante la crisis climática.
Las distintas ponencias ofrecieron, respectivamente, un marco de referencia global a esta movilización y la visión de profesorado, alumnado y familias de los colegios de FUHEM, que nos explicaron qué están haciendo ante el llamamiento de Fridays For Future y el problema del cambio climático.

Como ponentes, contamos con:

 


FUHEM participa en las Jornadas de Innovación Educativa de UCETAM

Las Jornadas de Innovación Educativa de UCETAM se unen en esta edición a las Jornadas de Educación Inclusiva, organizadas por los colegios Echeyde y UECoE, que llevan por título Sistema Inclusivo: Escuela, Sociedad y Empleo.

Entre los objetivos de estas Jornadas se encuentra iniciar un debate sobre las ventajas y los inconvenientes de los diferentes escenarios (centro específico, aula ordinaria, unidad de educación especial, unidad de apoyo a la educación especial...), que conviven actualmente para la escolarización de alumnado con necesidades especiales de apoyo educativo. La cuestión es reflexionar sobre qué modalidades o escenarios nos acercan más y mejor al objetivo de inclusión y porqué; y cuáles son los puntos fuertes y los puntos débiles de cada uno de ellos. Así pues, la pregunta de partida es: “Educación inclusiva, sí. Pero, ¿cómo?”.

Gracias a la participación de profesionales de diversos ámbitos, estas Jornadas permitirán recabar distintas visiones y perspectivas sobre la educación especial que tienen las diferentes comunidades autónomas con referencia a la Educación Especial, identificando los puntos en común y las diferencias para así lograr un mayor enriquecimiento.

En estas Jornadas, profesionales vinculados a FUHEM ofrecerán sendas ponencias. En primer lugar, el 14 de mayo intervendrá Gerardo Echeita Sarrionandia, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid y miembro del Consejo Asesor del Área Educativa de FUHEM, que ofrecerá la ponencia titulada “Educación Inclusiva. Significado, desarrollo y controversias". En el día de cierre de las Jornadas, Víctor Manuel Rodríguez, director del Área Educativa de FUHEM, compartirá nuestra visión sobre la educación inclusiva en una ponencia que lleva por título “Eliminación de barreras para la inclusión”.

Confiamos en que estas Jornadas y el intercambio de opiniones contribuyan a promover una equidad educativa, una educación de calidad para todo el alumnado, donde el respeto a la diversidad sea el motor de cambio hacia la igualdad de oportunidades, la innovación y la excelencia educativa.


9 de mayo. Día de Europa

Ilustración de Javier Martín para la portada del número 145 de Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global.

Santiago Álvarez Cantalapiedra
"El desconcierto europeo", Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio global, núm. 145, primavera 2019.

Durante mucho tiempo fue un lugar común considerar que la Unión Europea representaba el proyecto de integración supranacional más complejo, innovador y exitoso de la geopolítica mundial. Hoy, sin embargo, no sólo surgen dudas al respecto, sino que se impone el convencimiento de que la UE no funciona: ni supo afrontar la Gran Recesión respondiendo a las necesidades de la ciudadanía ni está sabiendo abordar los desafíos que tenemos planteados como humanidad (la crisis ecosocial en sus múltiples facetas).

Más bien prevalece la sensación de que Europa se mueve entre los peligros de un déficit estructural y las amenazas de la desintegración. En lo que se refiere al déficit hay que advertir que, a pesar de la obsesión por la estabilidad presupuestaria, el verdadero y más amenazante de los déficits no es el relativo a las cuentas públicas, sino aquel que expresa la falta de legitimidad democrática. Instituciones como la Comisión o el Banco Central Europeo gobiernan tecnocráticamente los destinos de la Unión.

No es menor el riesgo de desintegración: las últimas ampliaciones ocultaron durante cierto tiempo que la UE había dejado de ser el atractivo club del que todos querían forma parte; ahora ya sabemos que el rey está desnudo y que se parece a una asociación mal avenida donde no faltan quienes la quieren abandonar ni los que la miran con profundo escepticismo.

El gran error del proyecto europeo fue asociar su suerte al orden neoliberal.

Una vez que este orden social se quiebra tras la Gran Recesión, lo hace también una UE imbuida desde los años noventa del siglo pasado de altas dosis de ortodoxia neoliberal y volcada en la defensa de los intereses del capitalismo financiero.

  El proceso viene de largo, pero si hubiera que resaltar un hito que marca un antes y un después sería el giro de la segunda Comisión Delors.1 A partir de entonces queda atrás la ‘dimensión social’ del proyecto europeo. Es el momento en que se abandona el tan cacareado ‘modelo social’ preocupado por la defensa de los derechos sociales y que logra cristalizar en los Estados de bienestar. A partir de ese giro, la apuesta que se hace es por una integración supranacional abierta a los mercados mundiales con el propósito de situar a Europa en posiciones competitivas en el marco de una globalización neoliberal.

   Pero esa apuesta dio lugar a una UE incapaz de proteger a su población de las amenazas provenientes de las fuerzas económicas desatadas por la globalización financiera. La puesta en marcha de la Unión Monetaria desatendiendo la coordinación de las políticas fiscales y sin atisbo de voluntad para diseñar un presupuesto común, dejó indefensa a la ciudadanía ante las embestidas del capital financiarizado y la competencia fiscal de las empresas multinacionales. Sin una base fiscal común y bajo un principio de competencia aplicado a territorios y países, el capital se enseñorea del proyecto europeo como ámbito para su propia valorización en desmedro del bienestar de la población europea.

Europa y la crisis

La Gran Recesión no hizo sino complicar aún más las cosas. Al dumping social y a la competencia fiscal se sumaron las llamadas «políticas de austeridad». Pero, sobre todo, lo que esta crisis mostró fue la imposibilidad de Europa de leer adecuadamente los signos de los tiempos. La crisis ha representado la manifestación más clara de la quiebra del orden neoliberal. Después de más de tres décadas, el neoliberalismo ha fracasado estrepitosamente. Ni siquiera ha logrado impulsar una senda de acumulación funcional a los intereses de las facciones del capital productivo; ha conseguido, eso sí, una gran redistribución regresiva de la riqueza provocando un incremento de la desigualdad y un intenso debilitamiento de la cohesión social. La tecnocracia europea no supo leer esta crisis como lo que era, el fin de un orden, y por eso mismo Europa no se encuentra en condiciones de influir positivamente en la definición del nuevo orden social e internacional que está emergiendo.

   Prueba de ello fue que la crisis mutara de una forma a otra sin que las autoridades europeas consiguieran atajarla. La crisis financiero-inmobiliaria del 2008 pronto dio lugar a una crisis de la deuda soberana que desembocaría finalmente en una crisis del euro. Este encadenamiento de crisis económicas desencadenaría a su vez una crisis social que ha terminado traduciéndose en una crisis política de gran profundidad. La crisis en Europa se amplificó, diversificó y complicó como no ocurrió en ningún otro lugar y gran parte de la culpa es de la tecnocracia europea.

   Para empezar ni la Comisión ni en el BCE han reconocido nunca su responsabilidad en el origen de la crisis. Trasladaron la culpa al sistema financiero norteamericano: allí se originaron los problemas y la globalización fue la encargada de contagiarlos por el continente europeo. Pero la realidad es que las cosas no fueron exactamente así. Adam Tooze recuerda que los bancos europeos expandieron el crédito más intensamente que en los EEUU y que las burbujas inmobiliarias que sufrieron España e Irlanda fueron el doble de grandes (siempre en términos proporcionales) que la que experimentó la economía norteamericana.2

   Pero lo peor no ha sido negar cualquier atisbo de responsabilidad en relación con el origen de la crisis, sino los errores que se cometieron en la forma de encararla una vez que se hubo desencadenado. No hace falta ser Nobel de economía para percatarse de lo que las autoridades económicas no quisieron admitir: que no hay forma de recuperarse de una crisis financiera de las dimensiones de la vivida con devaluaciones internas que imponen cada día más precariedad, desempleo y deterioro en las condiciones de vida de la población. Estas cosas se resuelven con crecimiento, con inflación y con reestructuraciones de la deuda. El crecimiento era impensable por las consecuencias sociales del estallido de la burbuja; la inflación no era posible por la obsesión por el control de los precios que padece el ordoliberalismo alemán; lo lógico entonces hubiera sido un acuerdo entre las partes acreedoras y deudoras para repartir el esfuerzo del ajuste mediante una reestructuración de la deuda (no lo olvidemos, mayoritariamente privada). En lugar de eso, las instituciones europeas se pusieron al servicio de los países acreedores. El BCE se negó a actuar como un banco central. En el Reino Unido el sector inmobiliario también experimentó graves dificultades que se resolvieron con relativa facilidad y rapidez gracias a que el Banco de Inglaterra se dedicó a comprar la deuda de su Gobierno.

   En cambio, en la zona del euro se optó por establecer protectorados violentando la soberanía popular: se intervinieron las cuentas públicas de Grecia, Portugal, Irlanda y Chipre, y Jean-Claude Trichet, a la sazón presidente del BCE, envió en el verano del año 2011 sendas cartas a los presidentes del Gobierno de España e Italia instándoles a impulsar reformas estructurales y a consagrarlas en su ordenamiento jurídico. La reforma del artículo 135 de la Constitución Española -por la que se introducía el principio de estabilidad financiera- no se hizo esperar; lo que no consiguió el pueblo español (en quien reside la soberanía nacional según la tantas veces invocada Constitución) tras más de treinta años de democracia, se consigue de la noche a la mañana gracias a las presiones de una institución “independiente” que no rinde cuentas a nadie y que derrota a gobiernos democráticos en Grecia e Irlanda o promueve “gobiernos técnicos” como el de Mario Monti en Italia. El Banco Central Europeo no solo no actuó como un banco central, sino que se extralimitó y presionó sin ninguna legitimidad más allá de sus atribuciones monetarias, y solo cuando la sombra de la deflación se cernió sobre la eurozona como un triste augurio fue cuando Draghi (año 2015) activó las compras de bonos en los mercados secundarios, siempre condicionadas a reformas en las pensiones o en el mercado de trabajo y a la aplicación de políticas de austeridad.

Europa ante el nuevo orden emergente

Tras décadas de globalización neoliberal, Europa se encuentra con la paradoja de que lo que impulsó con tanto ahínco no le ha deparado los frutos que esperaba. En el plano interno ha exacerbado los desequilibrios y las desigualdades estructurales entre los países de la Europa septentrional y meridional, ha provocado la quiebra del mercado de trabajo en la mayoría de sus economías, fracturas territoriales internas en algunos países y fisuras profundas en la cohesión interna de cada sociedad. En el plano internacional, la globalización neoliberal ha favorecido sobre todo a las llamadas economías emergentes a costa del declive de los sectores populares de Europa y los EEUU, desplazando el protagonismo económico hacia Asia oriental. Como consecuencia han surgido reacciones de diverso tipo; observamos tensiones proteccionistas y repliegues nacionales, como en el caso de EE UU con la llegada al poder de Trump o del Reino Unido con el Brexit. Ambos casos constituyen las primeras enmiendas de cierta significación al proceso globalizador.

   El mundo cambia, pero la UE no parece enterarse. Tanto en el plano interno como en el externo, va emergiendo un nuevo orden. Al interior de los países se vislumbra una sociedad compleja, con una estructura social más estirada debido al adelgazamiento de la clase media, atravesada de conflictos, riesgos y desafíos relacionados con la desigualdad, la interrupción de la movilidad social, el envejecimiento y la crisis de cuidados o la insostenibilidad de unos estilos de vida que pasan factura a la salud del planeta.

   Como reacción política a la gobernanza tecnocrática de las instituciones europeas y a la globalización neoliberal que ha provocado buena parte de este desaguisado, surgen por toda Europa populismos de distinto signo que coinciden en que aciertan más en los diagnósticos que en la solución a los problemas. Es el desconcierto ante una política que se ha vaciado de poder. Las fuerzas globales de los mercados financieros o los corsés que impone Bruselas definen unas reglas de obligado cumplimiento que parecen anular cualquier grado de autonomía y soberanía de los gobiernos electos.

   En el plano exterior la realidad internacional viene marcada por la creciente multipolaridad. Del mundo bipolar de la segunda posguerra se pasó, tras la debacle del bloque soviético, al unilateralismo de un mundo donde EEUU ejercía de única superpotencia. En el momento presente, el centro de gravedad económico se ha desplazado hacia la costa asiática del Pacífico y el mundo ha dejado de tener un único centro de poder hegemónico. Avanzamos hacia un mundo postoccidental. Este nuevo orden global emergente muestra el debilitamiento del poder de Europa y de los EE UU y, por el contrario, el fortalecimiento y el aumento de la influencia en el panorama internacional de China y Rusia. China refleja irónicamente los signos de los tiempos: un país, sobre el papel comunista, se convierte en el gran defensor del comercio mundial y de la economía abierta en un momento en el que los EEUU -principal impulsor de la globalización neoliberal de las últimas décadas- se enreda en rebrotes proteccionistas y guerras comerciales y tecnológicas. La reversión de las tendencias globalistas, la vuelta al Estado nación, al proteccionismo y a las guerras comerciales, o el abandono del multilateralismo, lo que revelan es que la geopolítica ha regresado, y lo ha hecho para quedarse. La partida se juega ahora en quién controlará los recursos y las principales rutas, infraestructuras y tecnologías con las que se organizará la vida social en el futuro más inmediato. Europa anda perdida en medio del desconcierto. Pesa poco en el capitalismo digital, a diferencia de EEUU y China; algo más en las finanzas, pero no tanto como para disputar la hegemonía al mundo anglosajón; y no dispone de una política exterior coherente ni de unas políticas de seguridad y defensa comunes que garanticen el acceso a los recursos estratégicos y controlar las redes de distribución. Mientras permanece en su desconcierto, la UE ve como sus miembros se desmarcan y toman la iniciativa; el caso más reciente Italia, que firmó en marzo un memorándum con China para sumarse a su «Nueva Ruta de la Seda».3

   El único aspecto donde Europa no titubea es en el control de las fronteras. Con una población envejecida y en declive, a la vieja Europa le asusta la juventud y el dinamismo demográfico de África. La perspectiva de que el continente vecino alcance 2.500 millones de personas en las próximas décadas inquieta a las autoridades comunitarias hasta el punto de renunciar a regular los flujos migratorios desde un enfoque centrado en los derechos humanos y optar por una gestión securitaria de la inmigración. La forma en que la UE aborda este problema no solo acrecienta la tragedia de los extracomunitarios que se acercan a nuestras fronteras, también está alentando la xenofobia y el ascenso de formaciones políticas que defienden la identidad étnica y cultural de “su” nación como elemento central de las políticas.

Democratizar Europa y afrontar los grandes retos

La pérdida de cohesión social y la crisis de los refugiados son los síntomas más inequívocos de la enfermedad que padece Europa. No se trata de labrar una identidad cultural común. Son tantas las culturas y los pueblos presentes en el continente que una identidad cultural europea resulta tan ilusoria como indeseable. En su lugar tiene más sentido forjar valores comunes como el reconocimiento y el respeto a la diversidad. La enfermedad que padece Europa nada tiene que ver con la ausencia de una identidad cultural común; tiene que ver con la forma en que se ha construido el proyecto de la UE y cómo en ese proceso se han ido abandonando valores y principios democráticos. El diseño institucional y político europeo deja poco espacio a la democracia. Las instituciones supranacionales no rinden cuentas a los ciudadanos y fueron diseñadas para separar la democracia existente a escala nacional (demediadas, imperfectas, si se quiere, pero democracias, al fin y al cabo) de la gobernanza económica. La enfermedad que padece Europa solo se resuelve construyendo una gobernanza realmente democrática.

   Construir democracia en Europa no puede quedarse en un simple enunciado genérico vacío de contenido. La democratización del proyecto de la UE debe empezar por coordinar las políticas económicas y tributarias de los diferentes Estados para acabar con el dumping social y la competencia fiscal entre sus territorios; debe continuar encarando el problema de la deuda mediante una restructuración ambiciosa que permita la recuperación de las sociedades más afectadas por la crisis y debe culminar con un cambio en la dirección de las políticas desde la obsesión actual por la estabilidad financiera hacia el objetivo ineludible de la transición ecológica. La creación de una Asamblea Europea -como han propuesto Piketty y otros-4 no solo serviría de contrapeso institucional a la tecnocracia comunitaria, sino que además permitiría abordar sin demora la necesaria armonización fiscal y presentar una ley a favor de un impuesto europeo de sociedades que hasta el momento ha sido sistemáticamente rechazado por la regla de la unanimidad que en esta materia rige en el seno del Consejo de Ministros de Economía y Finanzas (ECOFIN).5 No hay que olvidar que el déficit democrático en la UE no se debe únicamente a la existencia de agencias “independientes”, sino también a las reglas y procedimientos que imponen la voluntad o el veto del que tiene más fuerza o capacidad de influencia. No se trata de más Europa (léase, más integración y cesión de soberanía), sino de mejor Europa (con más democracia y mayor coordinación).

   La democratización del proyecto europeo pasa, sobre todo, por resituar la política allí donde aún es posible hablar de democracia, sustrayéndola de las manos de los tecnócratas de la Comisión y el BCE y acentuando la coordinación política entre los Estados. Para lograr una mejor Europa es insorteable luchar contra el capitalismo financiarizado y apostar -como defiende Wolfgang Streeck- «por la democracia social nacional y local, lugares en los que la gente pueda construir conjuntamente competencias económicas y buena vida, de acuerdo con sus capacidades y necesidades (…) Las comunidades locales, regionales y nacionales invertirían intensamente en infraestructuras colectivas, desde el transporte público a la educación y la sanidad públicas y gratuitas, ayudadas por instituciones financieras nacionales e internacionales de propiedad pública o de carácter cooperativo, que se hallarían protegidas de la implacable competencia internacional y no sujetas a los dictados de Berlín, París o Bruselas». Europa no puede inhibirse de la definición del orden social que emerge de los escombros del periodo neoliberal si quiere encarar seriamente la cohesión, la democracia y la crisis ecológica.

NOTAS

1. Se conoce así a la Comisión Europea presidida por Jacques Delors. Como presidente de la Comisión Delors estuvo tres mandatos sucesivos a lo largo de un periodo que va desde 1985 hasta 1994. La tercera Comisión Delors (1993-1994) fue también la primera Comisión de la Unión Europea, puesto que el Tratado de Maastricht entró en vigor en 1993.

2. A. Tooze, Crash. Cómo una década de crisis financieras ha cambiado el mundo, Crítica, Barcelona, 2018.

3. Esta iniciativa responde al nombre de Belt and Road Initiative, y fue lanzada lanzada por China en el año 2013 para conectarse con las economías de Europa, Oriente Medio y África. China contempla los puertos italianos como nodos estratégicos en el proyecto de difundir sus productos e inversiones.

4. Véase el manifiesto por la democratización de Europa de Stéphanie Hennette, Thomas Piketty, Guillaume Sacriste y Antoine Vauchez, Pour un traité de démocratisation de l’Europe, Seuil, París, 2017.

5. The Economic and Financial Affairs Council (ECOFIN) está integrado por los Ministros de Economía y Finanzas de los estados miembros de la UE, así como por los Ministros de Hacienda cuando se discuten cuestiones presupuestarias. Tiene competencias legislativas en materia económica y financiera. La mayoría de las decisiones se toman por mayoría cualificada, pero la excepción son los asuntos fiscales que se deciden por unanimidad.


Paseo de Jane por Lavapiés

Hoy 6 de mayo tendrá lugar en el Teatro del Barrio la última sesión del Curso de Economía coordinado por FUHEM Ecosocial, Economistas sin Fronteras y el Salmón Contracorriente.

Este año hemos dedicado el curso a analizar problemáticas que afectan a la vida cotidiana de las personas, poniendo mucho énfasis en lo que ocurre a escala local y urbana, y analizando las distintas cuestiones desde una perspectiva de económica crítica.

Para la última sesión, estamos organizando un Paseo de Jane por Lavapiés, de cara a recorrer las calles del barrio y visibilizar no solo diversas problemáticas del barrio sino colectivos y espacios de organización que las combaten. Durante el recorrido, que comenzará a las 19h en el Teatro del Barrio, realizaremos paradas en espacios y con iniciativas como Supercoop, la Eskalera Karakola o el Local Anarquista La Magdalena, entre otras.

Por una cuestión de logística, el límite de aforo son 40 personas. Si estás interesada/o en asistir necesitamos que te apuntes en el siguiente formulario:

https://forms.gle/fn5eVfz7yaUvvWFk6

La actividad terminará aproximadamente sobre las 21.30h.


Buscar colegio para el curso 2019/20

Los tres colegios de FUHEM, Hipatia, Lourdes y Montserrat, que ofrecen en régimen concertado las etapas educativas que van desde segundo ciclo de Infantil hasta el Bachillerato y la Formación Profesional, organizan sesiones informativas en sus instalaciones con el fin de informar a las nuevas familias del Proyecto Educativo que ofrecen y de las características de cada centro.

Las páginas web de nuestros colegios ofrecen indicaciones específicas de cara al curso escolar 2019/20. Con carácter general y como todos los cursos, la oferta principal es para cubrir las plazas en el primer curso de Segundo Ciclo de Educación Infantil y en todas las modalidades de Bachillerato. En nuestros centros escolares todas las etapas son concertadas, excepto la etapa de Primer Ciclo de Educación Infantil que solo ofrece Hipatia.

Calendario oficial de la Comunidad de Madrid para las admisiones del curso 2019/20

De acuerdo con el calendario establecido por la Comunidad de Madrid para el proceso ordinario de admisión de alumnos/as para el curso 2019/20, el plazo para la presentación de solicitudes comprende desde el 24 de abril al 10 de mayo de 2019, para plazas de Segundo Ciclo de Educación Infantil, Primaria, ESO y Bachillerato. Se presentará una única solicitud por alumno/a en el centro escolar escogido en primera opción, junto con la documentación prescriptiva para el baremo.

Hipatia: interesados en el Primer Ciclo de Educación Infantil

En Hipatia, centro situado en Rivas Vaciamadrid, quedan plazas para el primer ciclo de Educación Infantil, una etapa fundamental en la que el objetivo principal es que niños y niñas sean felices, un estado que se construye desde dentro y desde fuera de cada persona. El primer ciclo de Infantil facilita que niños y niñas amplíen su círculo de relaciones, descubran y enriquezcan sus habilidades sociales, su imagen de sí y de los otros, a la vez que experimentan nuevas posibilidades físicas y psíquicas.

Teniendo en cuenta el enfoque innovador que caracteriza a los centros de FUHEM y gracias a la experiencia de la observación de la práctica educativa, para el próximo curso, Hipatia valorará la posibilidad de realizar agrupaciones en función de las características evolutivas del alumnado, y no tanto, por su fecha de nacimiento.

El proceso de inscripción sigue abierto para niños y niñas nacidos en 2017 y 2018. La útima reunión informativa para las familias interesadas en este ciclo tuvo lugar el 3 de abril.

Hipatia: Jornadas de Puertas Abiertas para otras etapas

Para el resto de etapas, que se ofrecen en régimen concertado, Hipatia ha organizado sesiones específicas con el fin de poder ofrecer toda la información práctica que demandan las familias.

Las reuniones informativas son en las siguientes fechas: Segundo ciclo de Infantil, 8 y 10 de abril de 2019; Primaria, 9 de abril de 2019; ESO, 4 de abril de 2019; Bachillerato, 10 de abril de 2019. (Se ofrecen todas las modalidades, incluido el Bachillerato de Artes).

La única sesión de Puertas Abiertas prevista para después de Semana Santa será para Formación Profesional: 21 de mayo de 2019. (La oferta formativa incluye cursos de Formación Profesional Básica y Ciclos de Grado Medio en Informática y Gastronomía).

Las familias interesadas en matricular a sus hijos/as en Hipatia que deseen más información, pueden contactar con el centro a través de este formulario.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Colegio Lourdes: sesiones de puertas abiertas

El Colegio Lourdes ofrece educación Infantil, Primaria, ESO y Bachillerato, incluida la modalidad de Bachillerato Artístico, todas ellas en régimen concertado. Dividido en dos edificios, el centro se encuentra en el barrio de Batán, muy cerca del metro de Casa de Campo.

En su página web ofrece un formulario que permite un primer contacto entre las familias y el centro.

Las Jornadas de Puertas Abiertas del Colegio Lourdes son:1 de abril (Infantil); 8 de abril (Infantil y Primaria); 3 de abril (ESO y Bachillerato).

Tras las vacaciones de Semana Santa tendrá lugar una nueva sesión exclusiva para la etapa de Bachillerato, que será el 29 de abril.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Colegio Montserrat

El Colegio Montserrat ofrece educación Infantil, Primaria, ESO y Bachillerato, todas ellas en régimen concertado. Dividido en dos edificios, el centro se encuentra en el barrio de La Estrella, cerca del metro de Sainz de Baranda.

Las Jornadas de Puertas Abiertas ya han tenido lugar, no obstante, las familias interesadas en matricular a sus hijos/as en este centro para el curso 2019/20 pueden contactar con el centro y obtener la información que requieran de cara al proceso de matriculación.


1º de Mayo

El Primero de Mayo, también conocido como el Día Internacional de los Trabajadores/as tiene su origen en las reivindicaciones sociolaborales del movimiento obrero mundial en favor de las clases trabajadoras.

Las realidades del trabajo nos muestran imágenes distópicas, alejadas cada vez más de la extensión del ocio, la sofisticación de los puestos, el avance de las condiciones laborales o la garantía de un compromiso real con la reproducción.

Frente a los pronósticos que décadas atrás auguraban logros para las condiciones de vida de la clase trabajadora, en base a las mejoras de la productividad, la profesionalización del empleo o el reconocimiento de unos estándares laborales mínimos (de ingresos, jornada, seguridad, etc.), hoy se impone la negación del trabajo como medio de vida, garante de derechos y vía para la inclusión.

El panorama laboral actual –incierto, precario, excluyente- obliga a rememorar los acontecimientos originarios del 1 de mayo y retomar el carácter reivindicativo de esta jornada. Es necesario recordar que la conquista de los derechos laborales y sociales que hoy quedan comprometidos por la rentabilidad privada se alcanzaron con el esfuerzo, sufrimiento e incluso la vida de trabajadores que lucharon por ellos. Y es igualmente importante reafirmar al movimiento obrero y al conjunto de trabajadores y trabajadoras como medio de contención del retroceso social que, a través de múltiples y distintas vías, se expande por toda la sociedad.

Con esa intención os proponemos una selección de artículos que, desde distintas ópticas, nos aproximan al mundo del trabajo en toda su complejidad, a las relaciones sociales y laborales que lo envuelven y a los nuevos retos y peligros que ponen en jaque las conquistas alcanzadas y a las organizaciones de las y los trabajadores.

Comenzamos con un artículo aparecido en el último número de Papeles, de Albert Recio que, aunque todavía está cerrado por suscripción, queremos compartir en abierto para esta ocasión.

Seguimos con dos ESPECIALES dedicados al trabajo publicados en los números 140 sobre Trabajo Precario y en el 108 sobre Crisis del Trabajo, de los que facilitamos todos los artículos a texto completo.

A continuación, podéis descargar una recopilación de artículos de número anteriores de la revista relacionados con la precarización del trabajo, la crisis del empleo, los trabajos de cuidados, el trabajo garantizado, el reparto del trabajo, los efectos de la crisis en las clases trabajadoras y la desregulación de la relación salarial.

Papeles de relaciones ecosociales y cambio global

Albert Recio, “Digitalización y trabajo: notas para un debate”, Capitalismo digital. Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, núm. 144, invierno 2018/2019, pp. 49-58.

El artículo examina las narrativas asociadas a la denominada revolución digital y sus efectos sobre la esfera laboral. De un lado, estas tecnologías se presentan como panacea de oportunidades; de otro, como amenaza y azote que suprimirá miles de puestos de trabajo.

   Como reflexiona el autor, la tecnología no es el único elemento que impulsa estos cambios; el ámbito de la regulación –o su carencia– desempeña un papel esencial. Las nuevas tecnologías aportan nuevos e inquietantes mecanismos de control del comportamiento humano; pero que el resultado final sea inevitablemente un mundo laboral de trabajadores baratos, flexibles y sin derechos no es tan obvio.

 EMPLEO PRECARIO: UN SALTO AL VACÍO, Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, núm. 140, invierno 2017-2018.

Santiago Álvarez Cantalapiedra, INTRODUCCIÓN. Capitalismo, precarización e inseguridad social, pp.

ESPECIAL:

Lucía Vicent Valverde, Tiempos de precariedad. Una mirada multidimensional a la cuestión precaria, pp. 35-49.

Jorge Sola e Inés Campillo, La precarización en su contexto: desarrollo y crisis del régimen de empleo en España, pp. 51-63.

Ernest Cañada, Un turismo sostenido por la precariedad laboral, pp. 65-73.l

Juan José Castillo, La precariedad del trabajo académico en la Universidad, pp. 75-84.

Carlos Gutiérrez Calderón, La metamorfosis del trabajo: retos para la acción sindical, pp. 85-94.

Adrián Todolí Signes, Nuevos indicios de laboralidad en la economía de plataformas virtuales (Gig economy), pp. 95-103.

 

 

CRISIS DEL TRABAJO, Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, núm. 108, invierno 2009.

ESPECIAL:

Juan José Castillo, La soledad del trabajador globalizado, pp. 11-20.

Luis Enrique Alonso y Carlos J. Fernández Rodríguez, El trabajo en la era posfordista: un malestar permanente, pp. 21-33.

Antonio Baylos, Reforma del mercado de trabajo o el eufemismo sobre la libertad, pp. 35-43.

Cristina Carrasco, Tiempos y trabajos desde la experiencia femenina, pp. 45-54.

Joaquim Sempere, La relación capital-trabajo como relación de poder social, pp. 55-64.

Mario Ortí y Rafael Ibáñez, Bases históricas de la invisibilización de la ciudadanía laboral en España. La crisis de la conciencia en la conciencia de crisis, pp. 65-75.

Carolina Recio, Teresa Torns, Vicente Borràs y Sara Moreno, La regulación del tiempo de trabajo en la Unión Europea, pp. 77-88.

Albert Recio, La evolución del mundo del trabajo en la crisis, pp. 89-97.

DIÁLOGO:

Olga Abasolo, Perspectivas sobre el trabajo en la crisis del capitalismo. Diálogo entre José Manuel Naredo y Jorge Riechmann, pp. 147-161.

 

Otros Artículos de PAPELES:

Paloma Moré, “Cuerpos vulnerables: la intensificación del trabajo en las residencias de personas mayores”, Cuerpos frágiles y capitalismo. Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, núm. 137, primavera 2017, pp. 71-80.

Isabel Quintana (Liz), “Trabajadoras de hogar, la urgencia del debate sobre la organización social de los cuidados”, Corrupciones. Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, núm. 135, otoño 2016, pp. 115-125.

Mario Rísquez, “Exiliados económicos: jóvenes españoles en el extranjero”, Migraciones Forzadas. Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, núm. 132, invierno 2015-2016, pp. 87-97.

Andrés Pedreño, Carlos de Castro y María Elena Gadea, “Asalariados inmigrantes en enclaves de agricultura intensiva: crisis del sur de Europa y sostenibilidad social”, Problemas y desafíos del mundo rural. Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, núm. 131, otoño 2015, pp. 49-59.

Salvador López Arnal, “Entrevista a Eduardo Garzón Espinosa sobre su propuesta de trabajo garantizado”, Municipios y participación ciudadana. Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, núm. 129, primavera 2015, pp. 177-186.

Rafael Muñoz de Bustillo, “De la crisis del empleo al desmantelamiento del Estado de bienestar”, La Gran Involución I. Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, núm. 123, otoño 2013,

Laura Mora Cabello de Alba, “El trabajo con sentido en proceso constituyente. Un cambio de civilización: qué trabajo, para qué sociedad, para qué planeta”, Nuevos problemas, nuevas consitituciones. Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, núm. 122, verano 2013, pp. 67-77.

María Eugenia Ruiz-Gálvez, Lorenzo Vidal-Folch y Lucía Vicent, “Crisis en la periferia europea y mercado de trabajo”, Europa en la encrucijada. Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, núm. 120, invierno 2012/2013, pp. 171-182.

Teresa Torns, Vicent Borrás, Sara Moreno y Carolina Recio, “El trabajo de cuidados: un camino para repensar el bienestar”, Alternativas III: enfoques para el cambio social. Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, núm. 119, otoño 2012, pp. 93-101.

Daniel Jover, “Territorios socialmente responsables: el trabajo comunitario como estrategia de desarrollo local”, Alternativas III: enfoques para el cambio social. Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, núm. 119, otoño 2012, pp. 145-159.

Albert Recio, “Reparto del trabajo y modelo social”, Alternativas II: concretando debates. Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, núm. 118, verano 2012, pp. 67-78.

Fermín Paz Lamigueiro, "La democracia delegada: una reflexión desde el mundo del trabajo", We Are The 99%. Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, núm. 116, invierno 2011/2012, pp. 55-61.

Albert Recio, “Efectos de la crisis sobre las clases trabajadoras”, Impactos y consecuencias de la crisis. Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, núm. 113, primavera 2011, pp. 45-55.

Rafael Ibáñez y Mario Ortí, “La desregulación de la relación salarial y el retorno de la condición obrera en Europa”, ¡Regulad, regulad, ineptos!. Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, núm. 112, invierno 2010/2011, pp. 47-58.

 


Endeudamiento, pobreza y desigualdad en la España post-crisis

 

Carlos Pereda
Endeudamiento, pobreza y desigualdad en la España post-crisis
Artículo publicado en la sección PERISCOPIO del número 141 de la revista Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, pp. 157-166.

El Barómetro Social de España ha publicado un informe con los resultados de la quinta Encuesta Financiera de las Familias, del Banco de España. La principal conclusión es que la desigualdad existente entre el patrimonio medio de los hogares ricos y pobres se ha doblado entre 2002 y 2014. Coincidiendo con la salida de la crisis, solo los más ricos han incrementado su patrimonio, siendo el tramo de hogares pobres el que más ha perdido, hasta el punto de que sus deudas superan por primera vez a sus activos.

El endeudamiento de estos hogares ha crecido diez veces más que el del resto de la población y el recorte de las políticas sociales en un 9% entre 2010 y 2015 ha contribuido a agudizar su exclusión.

La Encuesta Financiera de las Familias (EFF)1 es la fuente más consistente para conocer la distribución de la riqueza entre los hogares españoles.2 En 2017 se publicó la última edición de la Encuesta, con datos del año 2014, y resulta sorprendente el silencio mediático en torno a unos resultados que muestran muy a las claras los efectos catastróficos que la crisis ha tenido para los hogares más pobres en términos de desposesión y endeudamiento.

Si distribuimos el total de hogares en cuatro tramos (cuartiles, el 25% de los hogares) del mismo tamaño, de menos a más patrimonio, y comparamos su volumen medio de riqueza con la renta media obtenida por esos mismos hogares en 2014, se constata que el reparto de la riqueza (todo el patrimonio acumulado por los hogares a lo largo de su trayectoria) es mucho más asimétrico que el de la renta anual.3 Esto resulta especialmente evidente entre el cuartil más rico y el más pobre: el primero con un patrimonio medio de 728.000 euros y el segundo con uno negativo de 1.300 euros.4

   La renta (los ingresos obtenidos a lo largo del año) se distribuye también con desigualdad, pero en este caso las diferencias son menores. El cuartil más rico –que concentra el 74% de la riqueza– se apropia del 42% de la renta anual y el más pobre –cuyo patrimonio medio es negativo– obtiene el 16% de la renta del conjunto de los hogares. En una posición intermedia se sitúan los otros dos cuartiles, que obtienen el 18 y el 8% de la riqueza y el 23 y 19% de la renta, respectivamente (ver Gráfico 1).

Gráfico 1. Riqueza y renta de los hogares españoles en 2014 (media por hogar, de menos a más patrimonio)

   Los hogares con rentas altas disfrutan de un nivel de consumo más elevado en todos los órdenes y además tienen capacidad de ahorro e inversión, lo que les permite incrementar año a año su patrimonio. En cambio, los hogares con menos ingresos no pueden hacer frente a sus necesidades, sobre todo de bienes duraderos, y necesitan endeudarse para conseguirlos, lo que acrecienta su empobrecimiento.

Creciente polarización de la riqueza. La cuarta parte de la población está abocada a la insolvencia

La secuencia de las cinco EFF realizadas por el Banco de España (2002-2014) permite conocer con precisión la evolución de la riqueza en euros constantes entre dichos años. Hasta 2005, en plena etapa de crecimiento, todos los hogares aumentaron su patrimonio neto, pero ese crecimiento fue más del doble en los tramos ricos e intermedios (+60%) que en el tramo de hogares pobres (+28%). Es decir: el efecto riqueza se concentró especialmente en los estratos medios y superiores.

   Entre 2005 y 2011 (primer ciclo de la crisis, con una fuerte caída de los valores inmobiliarios y financieros) todos los hogares redujeron su patrimonio, pero la bajada afectó mucho más a los hogares pobres (-36%) que a los ricos e intermedios (-11%). Por último, entre 2011 y 2014 (segundo ciclo de la crisis) solo el 10% de hogares más ricos incrementó su patrimonio (+5%), mientras el resto experimentó caídas en razón inversamente proporcional a su riqueza: -14% los hogares medios-altos; -29% los medios-bajos; y -110% el cuartil de hogares más pobres. Este último tramo de hogares pasó de un patrimonio neto medio de 12.600 euros en 2011 a -1.300 en 2014, lo que significa que el volumen de sus deudas superó por primera vez al valor de sus activos. Una situación gravísima desde el punto de vista social que condena a la insolvencia económica y al riesgo de exclusión social a la cuarta parte de la población española, mientras el cuartil más rico, en el otro polo, vive en una abundancia creciente.

   Tomando como referencia el año 2002 se observa que la polarización en el reparto de la riqueza se ha extremado entre el 10% de hogares más ricos, que se han vuelto mucho más ricos, y el 25% de hogares más pobres, que ahora son muchísimo más pobres. En cuanto a los hogares con niveles de patrimonio intermedio, hay un saldo ligeramente positivo para los tramos medios-altos y negativo para los medios-bajos. Un análisis global del reparto de la riqueza en España entre 2002 y 2014 presenta los siguientes resultados:

  • El 10% de hogares más ricos (4,6 millones de personas) ha incrementado su patrimonio en un 53% (+448.900€ por hogar, en euros constantes). En total, acumulan 2,4 billones de euros en 2014, acaparando más del 80% de las acciones empresariales y el 69% de los fondos de inversión en manos de los hogares
  • Los hogares con nivel de riqueza medio-alto (percentiles 50 a 90: 18,7 millones de personas) han incrementado su patrimonio en un 7% (+16.000€ por hogar), que suma 1,8 billones de euros en 2014.
  • Los hogares con nivel de riqueza medio-bajo (percentiles 25 a 50: casi 12 millones de personas) han perdido un 16% de riqueza (-14.200€ por hogar); disponen en total de 348.000 millones de euros en 2014.
  • El 25% de hogares más pobres (también cerca de 12 millones de personas) ha perdido un 108% de su patrimonio medio (-18.000€ por hogar), acumulando al final del período un patrimonio negativo de 6.000 millones de euros. Este segmento de hogares presenta los peores resultados en el período 2011-2014, coincidente con la primera legislatura de gobierno del Partido Popular.

 

   La ratio entre el 10% más rico y el 50% más pobre de los hogares ha pasado de 17 a 35, lo que supone que la desigualdad en el reparto de la riqueza entre ambos segmentos de la población se ha doblado en tan solo doce años. Algo parecido pasa si establecemos la ratio entre el 50% más rico y el 50% más pobre, que ha pasado de 6,6 a 12,2. O sea, que la distancia patrimonial entre la mitad más rica de España y la más pobre casi se ha doblado entre 2002 y 2014. En el origen de esta evolución se pueden encontrar tres causas inmediatas: el desempleo sin ningún tipo de prestación, ni contributiva ni asistencial, que en los años finales de la crisis afectaba a unos tres millones de personas; el subempleo eventual y poco remunerado, que tiende a afianzarse en los últimos años; y el creciente endeuda- miento de muchas familias, como se muestra a continuación.

Creciente endeudamiento de los hogares más pobres

Los activos patrimoniales del 25% de hogares más pobres han variado poco entre 2002 y 2014, salvo en el caso de la vivienda en propiedad cuya tenencia ha pasado del 45,6 al 39,2% entre 2011 y 2014 (unas 600.000 viviendas menos en propiedad, resultado de los desahucios como veremos más adelante).5 Pero el problema más grave de estos hogares son sus deudas, que afectan cada vez a más familias (del 37% en 2002 al 54% en 2014) y por un importe cada vez mayor: el valor mediano6 en euros constantes ha crecido diez veces más (de 23.200 a 82.600€: +256%) que el del resto de los hogares (de 31.700 a 39.900€: +26%). Hasta 2008, la mediana de deudas de los hogares pobres con deuda pendiente era menor que la del resto de hogares españoles pero entre 2008 y 2014 se ha disparado, llegando a triplicarse (Gráfico 2).

 

     El resultado de esta evolución es que más de la mitad de las familias pobres ha llegado a un nivel de endeudamiento imposible de soportar. Si en 2002 el 14% de esos hogares tenía una deuda pendiente que superaba en más de tres veces su nivel de renta anual, en 2008 esa proporción pasó al 32% y en 2014 al 52%. Esta tendencia es totalmente diferente la pauta de endeudamiento del resto de hogares del país, que se ha visto reducida entre 2011 y 2014.

   El principal componente de la deuda del cuartil de hogares más pobres es la vivienda. En 2002 solo el 16% tenía deuda hipotecaria sobre su vivienda, y ésta era de 48.300 euros por hogar (valor mediano). En cambio, en 2014 se ha doblado el número de hogares con ese tipo de deuda (31%) y casi se ha triplicado su valor mediano (114.400 euros). La deuda hipotecaria de vivienda de los hogares pobres ha crecido en todas las oleadas de la EFF mientras en el resto de hogares lo hizo a un ritmo mucho menor hasta 2011 y se redujo entre ese año y 2014. Además, conviene tener en cuenta que en el caso español el desahucio de la vivienda por impago no anula la deuda hipotecaria, sino que la mantiene y con frecuencia la incrementa, tal como recuerda la Coordinadora de Vivienda de Madrid: «la ley española es anómala porque la ejecución hipotecaria no implica la cancelación de la deuda, así que la caída en el precio de la vivienda supuso que muchas familias hipotecadas ni tan siquiera pudieran escapar de la deuda vendiendo su casa. Por este motivo, no ofrece ningún beneficio a los deudores aceptar voluntariamente una ejecución hipotecaria».7

   La consecuencia más visible de este proceso es el colapso de las hipotecas a raíz de la crisis, que ha dado lugar a 695.000 desahucios entre 2008 y 2016 (212 diarios de media). A lo que habría que añadir los desahucios judiciales por impago del alquiler que suman 588.000 procesos en el mismo período (179 diarios) y que se ubican mayoritariamente en el cuartil más pobre de los hogares españoles.8

   Si tomamos como punto de partida el año 2001, la estadística del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) registra el inicio de 809.000 ejecuciones hipotecarias y 938.000 procesos arrendaticios hasta 2016, es decir, un total de 1,7 millones de procesos de desahucio.9 Entre 2001 y 2007, antes de la crisis, se iniciaron diariamente 180 procesos y tres cuartas partes eran por impagos de alquiler; entre 2008 y 2016, la media se dobló, con 390 procesos diarios, siendo ahora más frecuentes los de ejecución hipotecaria que los de alquiler. Tal como se recoge en el Gráfico 3, en los últimos años se observa una bajada intensa de las ejecuciones hipotecarias mientras se mantienen altas las tasas de desahucios de alquiler.

   Los lanzamientos o desalojos forzosos de la vivienda se efectúan como consecuencia del cumplimiento de una orden judicial de desahucio y se aplican cuando la parte afectada no abandona la vivienda por propia iniciativa. La estadística de lanzamientos del CGPJ registra 515.000 entre 2008 y 2016 (157 por día). Desde 2013 la estadística judicial precisa los tipos de lanzamiento ejecutados, correspondiendo el 54% a casos de alquiler, el 41% a viviendas en propiedad con hipoteca pendiente y el 4% a otras situaciones (usurpación de vivienda ocupada, etc.).

   Un último indicador de la magnitud del problema de los desahucios es el aumento de los expedientes judiciales abiertos por «usurpación» de casas ocupadas, un hecho que la Plataforma de Afectados por la Hipoteca define como «recuperación» de pisos ocupados por los bancos y el Código Penal como delito de atentado a la propiedad. Tales procesos judiciales por usurpación o recuperación, según se mire, se han cuadruplicado entre 2007 y 2016, pasando de 4.900 a 22.500 en el conjunto de España.

Creciente empobrecimiento y políticas sociales a la baja

La escasez de ingresos se mide mediante las tasas relativas de pobreza, que se refieren a aquellos hogares que se encuentran por debajo de un determinado umbral de renta, en nuestro caso el 60% (riego de pobreza) y el 30% (pobreza severa) de la mediana de ingresos del país. Entre 1994 y 2015 la tasa de riesgo de pobreza en España ha aumentado 3,3 puntos porcentuales, pasando de 7,6 a 10,4 millones de personas en números absolutos (+37%). Este crecimiento ha sido muy superior al del conjunto de la Unión Europea, donde el incremento ha sido de solo 3 décimas en el mismo período. La pobreza severa recoge el segmento de población con unos ingresos tan bajos que muy difícilmente pueden permitir un nivel de vida digno. La tasa se ha incrementado un 55% entre 2007 y 2015, pasando de 1,8 a 3 millones de personas en el conjunto de España.10 La Comunidad de Madrid es una de las que más ha incrementado la tasa de pobreza severa entre 2007 y 2015 (+90%).11

 

 

   La creciente carga de deuda que soportan las familias empobrecidas conduce inexorablemente a una parte de ellas al impago de la vivienda, comprada o en alquiler, dando lugar a desahucios y lanzamientos, así como a las correspondientes ocupaciones de viviendas vacías ante la falta de alternativas habitacionales. Otras veces se deja de pagar la luz, el agua o el gas, con el consiguiente problema del corte del suministro, o se producen situaciones de insolvencia para acceder a necesidades básicas como la alimentación,12 el vestido, el transporte o los gastos extraordinarios de educación y salud, etc.

    Mientras los indicadores de pobreza y emergencia social en España han aumentado en el ciclo considerado, las políticas sociales no han crecido con la misma intensidad, lo que ha incrementado el empobrecimiento de la población. En el plano internacional, España presenta unos estándares de protección social relativamente bajos dentro de los países de renta alta: según un reciente estudio de la Oficina Internacional del Trabajo,13 solo el 45% de la población vulnerable española recibía en 2015 prestaciones sociales no contributivas, siendo el 67% la tasa media de cobertura en el conjunto de Europa.

    Desde 1994 hasta la llegada de la crisis en 2007, el gasto público en políticas sociales (incluidos los ocho capítulos del sistema SEEPROS,14 más educación) aumentó un 53% en euros constantes, pero se redujo 2,6 puntos porcentuales en relación al PIB (es decir, el gasto social aumentó menos que el PIB). En los dos primeros años de la crisis (2008 y 2009) el gasto real volvió a crecer un 16%, aumentando 5 puntos su peso en relación al PIB (del 24,7 al 29,7% fundamente debido a las prestaciones por desempleo) lo que, unido a la importante bajada de ingresos fiscales, provocó un enorme déficit en las cuentas públicas. Por último, entre 2010 y 2015 la reducción del déficit fiscal se abordó básicamente mediante la reducción del gasto en políticas sociales que se redujeron en un 9%. Los recortes no afectaron a las pensiones, que siguieron creciendo, pero supusieron bajadas en todos los demás capítulos de la política social. Los más afectados fueron las prestaciones de vivienda (-52%, 1.100 millones de euros constantes), desempleo (-43%, 18.000 millones), familia e infancia (-20%, 3.400 millones), educación (-20%, 12.000 millones), sanidad (-14%, 11.000 millones); discapacidad (-4%, 700 millones) y exclusión (-3%, 84 millones).15

Valoración final

En lo que llevamos del siglo XXI la economía española presenta como rasgo más destacado una persistente desigualdad en el reparto de la renta y la riqueza. La desigualdad entre el capital y el trabajo, y entre los diversos segmentos de la clase trabajadora, da lugar a una creciente polarización de los patrimonios hasta el punto de que, según el Banco de España, la distancia entre la mitad más rica y más pobre del país se ha doblado en poco más de una década. Una desigualdad que, según una reciente investigación internacional,16 sería bastante mayor si se contabilizaran los 146.000 millones de euros que las grandes fortunas tienen ocultos en paraísos fiscales.

    Sobre esta base de desigualdad estructural, se producen altibajos en la evolución de los indicadores económicos, con ciclos más o menos cortos de auge y recesión, que se convierten en mecanismos de ajuste y legitimación en el orden establecido. En cada coyuntura el foco de atención se pone en las oscilaciones a corto plazo, sin atender a la lógica general de una política económica a todas luces injusta, que concentra la renta y la riqueza en una minoría mientras, en el extremo opuesto, la cuarta parte de la población sobrevive a duras penas entre el paro, el empleo precario y unas prestaciones sociales insuficientes.

    La negación o merma de los derechos básicos al trabajo, a la vivienda, a la alimentación, a la salud, a la educación, a la atención en situaciones de emergencia, etc. son el corolario de la política económica seguida por España en las últimas décadas (antes, en y después de la crisis): mientras el stock de capital empresarial se ha multiplicado por cinco entre 1994 y 2016, los salarios han reducido su poder adquisitivo en un 5,4% y la amenaza del paro y las sucesivas reformas laborales han frenado la capacidad de reacción de la población asalariada. En el ciclo expansivo anterior a 2008 los salarios se mantuvieron congelados pero el aumento del empleo y, por tanto, de la masa salarial, dio lugar a una expansión del con- sumo y de la compra de viviendas; después, el pinchazo de las burbujas inmobiliaria y finan- ciera provocó la quiebra en cadena de muchas pequeñas empresas, el desahucio de más de un millón de viviendas y el endeudamiento creciente de millones de hogares.

    De este modo, España continúa inmersa en la onda larga neoliberal que se inició en los años setenta del siglo pasado, después de la etapa fordista de la segunda postguerra mundial. La desaceleración de la productividad se salda con el estancamiento o disminución del salario real en casi todos los países, en paralelo con un incremento correlativo de la tasa de ganancia del capital. Y se traduce, desde el punto de vista social, en una mayor desigualdad en el plano nacional e internacional, con una minoría acaparadora de renta y riqueza, y la exclusión creciente de los sectores más frágiles.

    Las relaciones de poder en el ámbito económico se extienden a las instituciones políticas y «quienes tienen dinero lo utilizan para comprar poder y manipular en su favor las leyes, normativas y políticas, generando una espiral de aumento de la desigualdad económica».17 De este modo, las decisiones de política económica –europeas y españolas– reman a favor de las grandes empresas y los mercados internacionales de deuda (eufemismo del gran capital transnacional) y dan lugar a la paradoja planteada por Alfonso Ortí de que las instituciones democráticas se han convertido en «la forma suprema de legitimidad de esas políticas económicas (excluyentes)».18

Carlos Pereda es sociólogo del Colectivo Ioé, equipo que elabora el Barómetro social de España.

NOTAS:

1 https://www.bde.es/bde/es/areas/estadis/Otras_estadistic/Encuesta_Financi/EFF_2014.html

2 El Banco de España aplica esta encuesta cruzando datos del INE y de la Agencia Estatal de Administración Tributaria. Se realiza cada tres años a una muestra de más de 6.000 hogares, si bien los resultados se publican con más de dos años de retraso. Existen otros estudios que utilizan metodologías complejas a partir de las declaraciones fiscales y otros indicadores macroeconómicos que matizan con más precisión la concentración de patrimonio en los segmentos más ricos (el 1% o el 0,1%, etc.) pero descuidan la situación de los más pobres. Ver C. Martínez-Toledano, «Housing bubbles, offshore assets and wealth inequality in Spain», en WID.word Working Paper Series, núm. 2017/9, diciembre de 2017.

3 La riqueza neta de los hogares es un valor de stock e incluye el valor de mercado de sus activos (reales y financieros) menos sus pasivos o deudas. Por su parte, la renta es un valor de flujo y recoge los ingresos de los hogares obtenidos a lo largo de un año (salarios, beneficios, prestaciones monetarias, etc.).

4 La media aritmética de los patrimonios del cuartil más pobre es negativa (-1.600 euros) pero su mediana (valor ubicado en el medio de la distribución) es positiva (+500 euros) lo que quiere decir que hay hogares muy endeudados que arrastran la media hacia abajo.

5 De los restantes activos, dos terceras partes han dispuesto de automóvil, con ligera tendencia a la baja, y la mayoría ha teni- do cuentas bancarias para realizar pagos aunque fuera con un saldo mediano muy bajo (siempre por debajo de 1.400 euros en todas las aplicaciones de la EFF). Uno de cada diez hogares pobres cuenta con planes de pensiones o seguros de vida, y casi ninguno dispone de acciones empresariales o fondos de inversión.

6 El Banco de España recoge el valor mediano de los activos y deudas, en lugar de la media aritmética, ya que, en su opinión, «la mediana supone una mejor aproximación a los valores típicos de la distribución que la media». La mediana es el valor de la serie que ocupa la posición central, con tantos valores por encima como por debajo.

7 Coordinadora de Vivienda de la Comunidad de Madrid, La vivienda no es delito, El Viejo Topo, Madrid, 2017, p. 38.

8 Según la EFF de 2014, solo tenía vivienda en propiedad (sin cargas o con hipoteca) el 39% del cuartil de hogares más pobres, por más del 90% del resto de los hogares.

9 La estadística del CGPJ distingue entre procesos «iniciados» y «resueltos» a lo largo de cada año. La suma de «ejecuciones hipotecarias» resueltas entre 2001 y 2016 es de 680.502 (84,1% de las iniciadas) y la de desahucios resueltos por alquiler 904.111 (96,4% de los iniciados). Las series completas se puede consultar en el Barómetro social de España, ámbito de Vivienda, Gráfico 11.

10 Los datos de pobreza severa están elaborados por EAPN-España a partir de los microdatos de la Encuesta de Condiciones de Vida del INE. Ver EAPN-España, El estado de la pobreza. Seguimiento del indicador de riesgo de pobreza y exclusión social en España, 2008-2016. 7º Informe, 2017, disponible en: http://www.eapn.es/estadodepobreza/ARCHIVO/documen- tos/Informe_AROPE_2017.pdf.

11 Ver datos completos por comunidades autónomas en el Barómetro social de España, tabla correspondiente al Gráfico 31 del indicador 22 de Renta y patrimonio.

12 Como muestra, un botón: un diagnóstico sobre la Insolvencia alimentaria en el distrito de Tetuán (Madrid) ha detectado que en 2017 casi 10.000 vecinos y vecinas (de un total de 153.000) reciben ayuda alimentaria en 19 puntos de reparto exis- tentes en el distrito. Documento disponible en: https://mesaexclusiontetuan.files.wordpress.com/2016/10/diagnc3b3stico- sobre-la-insolvencia-alimentaria_distrito-de-tetuc3a1n_revisic3b3n-24_5_2017.pdf.

13 ILO, World Social Protection Report, 2017-2019, Geneva, 2017, p. 163.

14 El sistema SEEPROS incluye los capítulos de Salud, Invalidez, Vejez, Supervivencia, Desempleo, Familia-hijos, Vivienda y Exclusión social.

15 Ver datos completos en las tablas correspondientes al Gráfico nuevo 1 de Protección social (Indicador Nº 15).

16 «Wealth inequality in Spain», en F. Alvaredo, L. Chancel, T. Piketty, E. Sáez, y G. Zucman, World Inequality Report 2018, World Inequality Lab, 2017, pp. 230-240.

17 OXFAM, Iguales. Acabemos con la desigualdad extrema. Es hora de cambiar las reglas, Oxfam Internacional, 2014, 122. Esta organización acaba de publicar un amplio diagnóstico sobre la desigualdad económica a nivel internacional y sus devastadores efectos sobre la mayoría de la población del planeta: OXFAM, Premiar el trabajo, no la riqueza. Para poner fin a la crisis de desigualdad, debemos construir una economía para los trabajadores, no para los ricos y poderosos, 2018.

18 A. Ortí, «Alienación y destino: la condición dramática de la política», Investigación y Marketing, 127, 2015.

 

Acceso al artículo a texto completo: Endeudamiento, pobreza y desigualdad en la España post-crisis.

 


Movilidad urbana en clave ecosocial

El pasado 25 de febrero tuvo lugar en el Teatro del Barrio nueva sesión del Curso de Economía coordinado por FUHEM Ecosocial, Economistas sin Fronteras y el Salmón Contracorriente.

Las políticas de ordenación del territorio tienen un impacto altísimo en la configuración de las ciudades. Establecen prioridades en nuestras formas de estar en la ciudad - estableciendo prioridades entre tráfico rodado o peatonal, entre parques habitables y paseables frente a junglas de asfalto - además de impactar directamente en nuestros hábitos de salud.

La bicicleta es una de las luchas perennes de los colectivos ecologistas, que poco a poco, ha ido ganando terreno en la forma en que nos movemos. Sin embargo, han aparecido también otras formas de moverse como patinetes o bicicletas compartidas.

En esta sesión hablaremos de cómo el transporte configura nuestras ciudades y sus consecuencias a la hora de relacionarnos con los demás y nosotras mismas.

Para ello contamos con la presencia de:

- Pilar Vega, profesora de geografía de la UCM.

- Juan Bárcena, responsable del área de calidad del aire de Ecologistas en Acción

 Modera: Jose Bellver, FUHEM Ecosocial.

 

A continuación ofrecemos el video completo de la sesión: Movilidad urbana en clave ecosocial.

 

 


Respuestas ante el negacionismo climático

 

Francisco Heras Hernández
Respuestas ante el negacionismo climático
Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, núm. 140, invierno 2017/18, pp. 119-130.

La negación del cambio climático, ya sea activa (rechazo explícito de las interpretaciones de consenso establecidas desde la ciencia del clima) o pasiva (evitar la información sobre el tema, mirar para otro lado) es una respuesta frecuente ante un fenómeno –el cambio climático– percibido como amenazante, tanto por sus impactos como por las responsabilidades que nos plantea. El negacionismo organizado, trata de reforzar y extender esas respuestas de negación utilizando un variado repertorio de prácticas comunicativas.

 Descartada la idea de que la negación sea el resultado de una falta de información o un déficit de cultura científica, en los últimos años se han planteado diversas respuestas a las campañas de desinformación negacionistas. Estas respuestas incluyen: 

a) ignorar a los detractores.

b) poner al descubierto su estrategia comunicativa, basada en la manipulación.

c) desvelar sus motivaciones.

d) refutar los mitos que difunden.

e) exigir responsabilidad a sus patrocinadores.

El artículo presenta los fundamentos de estas propuestas y apunta algunas líneas de trabajo complementarias para evitar que las iniciativas que se desarrollen para frenar el cambio climático favorezcan las respuestas de negación.

La negación y el negacionismo

Las personas tenemos una capacidad reconocida para rechazar o ignorar aquellas informaciones que nos resultan inaceptables o inconvenientes. En este sentido, la negación, ya sea activa (rechazar, negar) o pasiva (ignorar, evitar prestar atención, mirar hacia otro lado) constituye una respuesta humana común. De hecho, el fenómeno de la negación ha sido largamente estudiado desde la psicología, que le ha otorgado diversas interpretaciones, desde las que lo consideran un mecanismo de defensa motivado a las que lo interpretan como un error cognitivo.

   El cambio climático antropogénico es sin duda un fenómeno difícil de asumir, tanto por la amenaza que representa, como por las responsabilidades que nos plantea, lo que hace esperables las respuestas de “negación climática”. Esa negación que puede manifestarse explícitamente a través de posiciones diversas: negación del hecho («no está ocurriendo»), negación de las causas («es un fenómeno natural»), negación de las consecuencias («no es peligroso») o negación de las implicaciones prácticas («no hay nada que podamos hacer»).

Los estudios sociológicos revelan que los niveles de negación climática y sus modalidades difieren, en ocasiones sustancialmente, entre distintas sociedades. Estas diferencias han sido relacionadas con factores diversos, siendo uno de los más reconocidos la existencia de iniciativas, más o menos intensas, de promoción de la negación, desarrolladas desde lo que podríamos denominar el negacionismo organizado. En este sentido, es interesante diferenciar la negación como respuesta humana del negacionismo, entendido como un movimiento organizado orientado a “desproblematizar” el cambio climático1 y a promover la negación climática.

Atendiendo a sus prácticas, el negacionismo climático ha sido definido como «el uso de argumentos retóricos para dar la apariencia de debate legítimo donde no lo hay».2 El negacionismo difunde mensajes diversos para poner en entredicho la realidad del cambio climático, su interpretación o sus implicaciones: «no está ocurriendo», «no está demostrado», «se debe a causas naturales», «no es peligroso», «debemos ocuparnos de problemas más importantes, etc. Sin embargo, el negacionismo ha logrado impacto social no por la solvencia científica o la coherencia de los mensajes que difunde, sino por sus eficaces estrategias de comunicación social, entre ellas la “siembra de dudas” o la creación de expectativas irreales en relación con la solución al problema.

Factores relacionados con la negación climática

Para entender mejor cómo un conjunto de mensajes que carecen de una mínima solvencia científica, cuando no contradicen de forma clara y evidente hechos firmemente establecidos, han logrado crédito en determinados ámbitos sociales, revisaremos brevemente algunas aportaciones realizadas desde la investigación social sobre cuáles son los factores clave asociados a las respuestas de negación. Es importante advertir, no obstante, que la relevancia de los diferentes factores relacionados con la negación varía en distintos contextos sociales y culturales y el grueso de la investigación realizada sobre este tema se ha desarrollado en países anglosajones, especialmente EEUU, Reino Unido y Australia.

La negación del cambio climático ha sido asociada intuitivamente a:

• Un déficit de información: el alineamiento con las posiciones negacionistas es frecuentemente achacado a una falta de información rigurosa sobre el fenómeno, su naturaleza o su peligrosidad. Según esta interpretación «si la gente supiera…» todo sería diferente.

• Una falta de cultura científica: el problema no sería solo la falta de información, sino la falta de criterio para entenderla y valorarla adecuadamente. La falta de cultura científica explicaría que los argumentos negacionistas, insolventes desde una perspectiva académica, sean aceptados por la gente.

   Estas asunciones han llevado a proponer respuestas para combatir la negación como la divulgación del cambio climático desde la perspectiva de la ciencia o la promoción de la cultura científica.

   Sin embargo, los científicos sociales llevan largo tiempo advirtiéndonos de que esas interpretaciones, aunque lógicas, no están sustentadas por la investigación empírica. Por ejemplo, hay un buen número de estudios que concluyen que el nivel de escepticismo o negación climática no guarda una relación proporcional con la cantidad de información que la gente posee sobre el fenómeno del cambio climático.3 Por otra parte, los niveles de cultura científica tampoco parecen guardar una relación clara con el grado de penetración de las respuestas de negación en una sociedad. A modo de ejemplo, los estudios comparativos otorgan niveles similares de cultura científica a España y EEUU, países que, sin embargo, muestran unos niveles de negación climática muy diferentes.4

   Si la aceptación de las interpretaciones científicas de consenso acerca del cambio climático no es, esencialmente, una cuestión de información, ¿cuáles serían los factores que explicarían la adopción de posiciones de negación? Se trata de una cuestión compleja, lejos de ser bien entendida, pero en los últimos años, la investigación social ha relacionado la negación con aspectos como:

La autojustificación del sistema y la defensa del status quo

La problemática ambiental contemporánea es, en buena medida, resultado de las prácticas políticas y económicas dominantes. En este sentido, dar respuesta a la destrucción ambiental en general y al cambio climático en particular conlleva un reto a las mismas bases de nuestro sistema socioeconómico. Y la percepción de que el cambio climático pone en entredicho al propio sistema puede estimular respuestas defensivas:5

La motivación de ver a las corporaciones industriales y a las prácticas de mercado, a los gobiernos nacionales y sus líderes, a las instituciones económicas y culturales como legítimas e inofensivas puede inhibir una valoración realista de lo serio del inminente desastre y de lo inadecuado de las reacciones actuales al problema.

   La tendencia a la justificación del sistema parece guardar una relación estrecha con la defensa de los propios intereses: aquellos que se ven más favorecidos por el sistema tienden a implicarse en su justificación de forma más entusiasta que aquellos que no son favorecidos. Alguna tendencia diferencial en las creencias o valoración del riesgo derivado del cambio climático que aparecen asociadas al perfil demográfico (por ejemplo, la mayor proporción de negación del cambio climático entre hombres que entre mujeres) también ha sido relacionada con este factor “defensivo”, ya que son precisamente los hombres los que exhiben una mayor tendencia a implicarse en la defensa del sistema.6

   La paradoja es que el afán por “proteger” al sistema de argumentos que amenazan su valoración –y, por ello, su persistencia– obstaculiza las respuestas ante amenazas al propio sistema de mucho más calado.

Los valores y visiones del mundo y el mantenimiento de la propia identidad

La consideración de los riesgos ambientales guarda relación con los propios valores y visiones del mundo. En palabras de D.M. Kahan,7

Las personas con valores individualistas, que valoran la iniciativa personal, aquellos que tienen valores jerárquicos, que respetan la autoridad, tienden a rechazar las evidencias de riesgos ambientales debido a que la aceptación general de esas evidencias conllevaría restricciones al comercio y la industria, actividades que admiran. En contraste, gente que subscribe valores más igualitarios y comunitarios desconfía del comercio y la industria, que conciben como fuentes de una desigualdad injusta. Están, por tanto, más inclinados a creer que esas actividades provocan riesgos inaceptables y deben ser objeto de restricciones.

La valoración de los riesgos ambientales a través de este filtro cultural sería responsable de que la gente interprete las nuevas evidencias de forma sesgada para reforzar sus predisposiciones. Como consecuencia, «grupos con valores opuestos a menudo se polarizan más, y no menos, cuando reciben información científicamente solvente».8

La polarización política

Los niveles de polarización política existentes en relación con el cambio climático también han sido relacionados con el nivel de negación climática. En algunos países, actuar frente al cambio climático ha sido identificado como una causa progresista, quizá porque conlleva una implicación activa por parte de los gobiernos y la adopción de regulaciones.9

   George Marshall ha puesto de manifiesto los peligros asociados a la polarización política:10

Si el escepticismo sobre el cambio climático se convierte en una marca de identidad política es mucho más probable que esta posición sea compartida entre personas que se conocen y se tienen confianza, aumentando el atrincheramiento y la resistencia a argumentos externos.

El pensamiento conspirativo

Las creencias conspirativas pueden ser descritas como «la asunción innecesaria de la conspiración, cuando hay otras explicaciones más probables».11

   La literatura existente sobre pensamiento conspirativo coincide en apuntar que las personas que apoyan una teoría conspirativa tienden a apoyar otras, aunque no posean ninguna relación entre ellas. Este hallazgo sugiere que el apoyo a las teorías conspirativas no es el resultado exclusivo de una evaluación racional de las evidencias relacionadas con cada argumento conspirativo, sino que indica que hay personas más proclives que otras a asumir ese tipo de explicaciones.12

   El cambio climático de origen antropogénico ha sido explicado frecuentemente como una conspiración desarrollada por científicos y ecologistas. Algunos negacionistas climáticos defienden, por ejemplo, que los registros de temperaturas y los análisis estadísticos de esos registros han sido manipulados con objeto de “demostrar” la existencia de un calenta- miento global.

   Stephan Lewandowsky y otros investigadores han confirmado empíricamente la relación entre pensamiento conspirativo y negación climática al constatar que el apoyo a una serie de teorías conspirativas (como que la NASA simuló el aterrizaje en la luna) es un buen predictor del rechazo a la ciencia del clima.13

La duda como estrategia y el tratamiento de la incertidumbre

El distanciamiento respecto a las interpretaciones científicas de consenso sobre el cambio climático no solo tiene su origen en factores psicológicos; posiciones más ambivalentes, como la de quienes dudan, se puede generar cuando se transmite una impresión –equívoca– de que nos hallamos ante un tema sobre el que «los científicos no se ponen de acuer- do». Las dudas pueden llevar a desentenderse del problema o a defender que es necesario esperar «hasta que se sepa lo suficiente».

   La mera percepción de que existe un debate legítimo basado en discrepancias fundadas sirve para ese fin y, de hecho, la siembra de dudas ha sido tradicionalmente el eje de las estrategias del negacionismo organizado en EEUU y otros países anglosajones. Así, el elevado peso de la negación climática en sociedades como la norteamericana ha sido explicado como una consecuencia de la sobrerrepresentación de las visiones “escépticas” en los medios de comunicación, que trasmiten la sensación de falta de consenso científico.14

Las tácticas negacionistas e interpretación de la negación

Es forzoso reconocer que los negacionistas, muy especialmente en países como EEUU o el Reino Unido, han sabido interpretar las raíces de la negación y los factores que la alimentan y han sabido traducir este conocimiento en estrategias efectivas para promoverla y reforzarla: las explicaciones conspirativas, la politización del cambio climático y, sobre todo, la siembra de dudas,15 han sido líneas maestras del trabajo del negacionismo organizado.

   En este sentido, una primera llamada de atención: cuidado con subestimar el negacionismo organizado, caricaturizándolo como una pandilla de indocumentados o ignorantes. No lo son. Es cierto que la sagacidad que han exhibido para entender las raíces psicológicas y sociales de la negación contrasta con su aparente incapacidad para entender las bases físicas del cambio climático. Pero esto es únicamente un indicio de que estamos ante personas y organizaciones que ponen la realidad por detrás de sus ideas y sus intereses, que consideran el cambio climático como un campo de batalla frente a un conjunto de “contrarios”.


Respuestas frente al negacionismo climático

Aceptando que la negación es una respuesta autodefensiva, con un fuerte componente emocional, y reconociendo que el negacionismo organizado dista de ser una reacción improvisada e insolvente, ¿cómo actuar en la esfera comunicativa en relación con el negacionismo? A continuación revisaremos algunas de las principales propuestas planteadas en los últimos años, tratando de analizar su sentido y su valor.

Ignorar a los detractores

La compañía de comunicación Futerra planteaba en sus recomendaciones estratégicas sobre comunicación del cambio climático «olvidarse de los detractores», argumentando que «quienes niegan la ciencia del cambio climático son irritantes, pero no son importantes».16 Ciertamente, dar la contrarréplica pública al negacionismo puede contribuir a reforzarlo, otorgando a sus argumentos un protagonismo inmerecido.

   La estrategia de «olvidarse de los detractores» está especialmente justificada en los países en los que la inmensa mayoría de la gente se muestra convencida de que estamos ante un problema real y originado por la actividad humana, como es el caso de España, uno de los países occidentales con menores índices de negación explícita.17

  Pablo Meira18 advierte que, en todo caso, hay que permanecer atentos a sus argumentos y sus estrategias de comunicación, ya que se dirigen con frecuencia a públicos muy específicos, de carácter estratégico, como responsables políticos, ejecutivos de grandes empresas, líderes sindicales, gestores de fondos de investigación, etc.

Poner al descubierto la estrategia comunicativa negacionista

P. Diethelm y M. McKee19 hacen notar que la respuesta académica habitual ante un argumento opuesto (implicarse en un debate analizando las fortalezas y las debilidades de cada posición con la expectativa de que la verdad emergerá del proceso de debate) requiere que ambas partes respeten ciertas reglas, como la intención de considerar todo el conjunto de evidencias disponible, rechazar distorsiones deliberadas o aceptar los principios de la lógica. Cuando una de las partes rechaza estas reglas, es imposible, –argumentan los autores– que se establezca un discurso lógico. En consecuencia, defienden que es necesario reorientar el debate, centrándolo en «exponer al escrutinio público las tácticas que emplean e identificarlos públicamente por lo que son».

   En esta línea, Diethelm y McKee describen algunos rasgos de la argumentación negacionista:

• La identificación de conspiraciones: si una mayoría aplastante de la opinión científica considera que algo es cierto, se argumenta que los individuos en cuestión se hallan implicados en una conspiración secreta.

• La utilización de falsos expertos, recurso que a menudo se complementa con la denigración de los expertos e investigadores más reconocidos.

• La selectividad en el uso de las fuentes científicas, que les hace construir sus argumentaciones sobre un escaso número de trabajos que no son representativos del conjunto.

• La creación de expectativas imposibles de satisfacer sobre las aportaciones de la ciencia (por ejemplo, quienes niegan la realidad del cambio climático denuncian la inexistencia de medidas de temperaturas precisas previas a la invención del termómetro).

• El uso de falacias lógicas, como la distorsión del argumento contrario para hacerlo más fácilmente rebatible o la utilización de analogías falsas.

Revelar las motivaciones del discurso negacionista

El negacionismo climático se ha presentado a sí mismo como sano “escepticismo”, asociado a actitudes como el espíritu crítico o la independencia de criterio. Durante largos años lograron eficazmente dar a sus posiciones la apariencia de contribuciones legítimas a un debate científico. Sin embargo, desde finales de los años noventa numerosas evidencias señalan que se trata de una corriente altamente mediatizada por motivaciones económicas e ideológicas, orientada y financiada por la industria de los combustibles fósiles y los grupos de ideología ultraliberal para la defensa de intereses muy definidos; una situación muy alejada del escepticismo y la actitud inquisitiva propios de la ciencia, bajo cuyo paraguas intentan encuadrarse:

– Las investigaciones de científicos sociales y periodistas de investigación han revelado vínculos estrechos entre la industria del carbón y del petróleo y la actividad negacionista.20 Robert Brulle, profesor de la Universidad de Drexel (Filadelfia, EEUU), estima que la financiación puesta a disposición de fundaciones de carácter ideológico y grupos opuestos al cambio climático, por parte de grandes corporaciones, asciende a cientos de millones de dólares.21

   El componente de cruzada ideológica propio del negacionismo organizado ha sido documentado, entre otros, por Jacques, Dunlap y Freeman. Estos autores analizaron 141 libros de orientación escéptica publicados entre 1972 y 2005 encontrando que el 92% se asociaban a think tanks de carácter conservador.22 Los datos llevan a los autores a afirmar: «Concluimos que el escepticismo es una táctica de un contramovimiento dirigido por una lite, diseñado para combatir el ambientalismo, y que el uso exitoso de esta táctica ha contribuido a debilitar el compromiso de EEUU con la protección ambiental».23

Poner en entredicho los mitos difundidos por el negacionismo

Por todo el mundo, numerosas personas y organizaciones han dedicado esfuerzos a refutar las informaciones falsas difundidas desde el negacionismo, utilizando con frecuencia blogs independientes.24 Sin embargo, reducir la influencia de la desinformación es un reto complejo. John Cook y Stephan Lewandowsky, en su Guía para refutar mitos, advierten:25

Refutar un mito es problemático. A menos que se tenga mucho cuidado, el esfuerzo por refutar desinformación puede reforzar inadvertidamente el mismo mito que se quiere combatir. Para evitar estos “efectos contraproducentes”, una refutación efectiva necesita tres elementos principales. Primero, la refutación debe centrarse en los hechos principales antes que en el mito, para no popularizarlo. Segundo, cualquier mención del mito debe estar precedida por advertencias explícitas de que tal información es falsa. Finalmente, la refutación debe incluir una explicación alternativa que dé cuenta de los problemas contenidos en el mito original.

Exigir responsabilidad a los patrocinadores

Buena parte de las corporaciones que patrocinan el negacionismo climático se presentan ante la opinión pública como instituciones preocupadas por la calidad del medio ambiente y el bienestar humano. Situar a las organizaciones ante sus responsabilidades morales, exigir que el comportamiento ético que pregonan en sus memorias de responsabilidad social corporativa sea coherente con sus prácticas informativas y financieras, es otra línea de trabajo relevante frente al negacionismo organizado.

   La presión de organizaciones ambientalistas, e incluso de los propios accionistas, ha llevado a un número creciente de grandes compañías a distanciarse del negacionismo, adquiriendo compromisos para abandonar su financiación. Por ejemplo, entre 2014 y 2015 grandes compañías tecnológicas como Google, Yahoo y Faceboook, e incluso algunas del sector de los combustibles fósiles como Occidental Petroleum y British Petroleum, han roto sus lazos con el American Legislative Exchange Council, un lobby norteamericano que niega la causalidad humana del cambio climático.26

 

Otra línea de trabajo relacionada es el análisis crítico y control de la comunicación comercial de las empresas, que en ocasiones es utilizada para alentar visiones desproblematizadoras de la crisis ambiental.27

Una propuesta complementaria: evitar alimentar la negación

Informadores, divulgadores, políticos y activistas que trabajan para frenar el cambio climático pueden de manera indeseada contribuir a reforzar los argumentos y mensajes negacionistas. Por ello, el reto es comunicar y actuar frente al cambio climático de manera efectiva sin alimentar las respuestas de autodefensa y negación. En este sentido es conveniente contemplar algunas precauciones básicas:

Cuidado con el miedo: generar miedo a las consecuencias del cambio climático es un recurso frecuente que busca aumentar el interés y la preocupación de la gente frente al problema. Sin embargo, el miedo solo es útil «si sabes hacia donde correr». Señalar riesgos sin apuntar salidas puede ser contraproducente, generando inhibición o negación.

La definición de las políticas y el reparto de los esfuerzos: algunas personas temen más a las respuestas frente al cambio climático que a las propias consecuencias del fenómeno. En este sentido, unas políticas frente al cambio climático basadas en la deliberación social y la participación, que den lugar a un reparto justo de los esfuerzos, tendrán una mayor legitimidad social y serán mejor comprendidas y aceptadas.

El tratamiento de la incertidumbre: la cultura del sentido común identifica incertidumbre con desconocimiento y por ello, la percepción de incertidumbre alimenta a menudo la inacción. Por este motivo, al tratar aspectos sobre los que existe un amplio consenso científico es conveniente situar los mensajes en un marco de certidumbre, mientras que si se abordan cuestiones que poseen una incertidumbre significativa, es importante delimitarla y clarificarla, para evitar que todo sea percibido como incierto por efecto contagio.

Reflexión final

En España, la negación radical de la ciencia del clima tiene un apoyo social escaso. Sin embargo, las modalidades más pasivas y sutiles de negación se encuentran extendidas28 y la relevancia social, política y mediática del tema es limitada.29 En este escenario, la intensificación de los esfuerzos en la lucha contra el cambio climático podría alimentar respuestas de negación o apoyo al negacionismo por parte de quienes se sienten atacados por las medidas puestas en marcha. Dicho de otra manera: aceptar la ciencia del clima o apoyar la acción por el clima es fácil si “sale gratis”; si no conlleva esfuerzos o inconvenientes personales, pero, ¿qué ocurrirá si las políticas y medidas frente al cambio climático empiezan a ser más incisivas?

   En este sentido, conviene reconocer, valorar y, en su caso, respaldar o adoptar, respuestas para la contención y la desactivación de la propaganda negacionista. El abanico de opciones es amplio y las respuestas habrán de concretarse en función de los contextos y circunstancias propias de cada caso.

Francisco Heras Hernández es biólogo ambiental y autor de la tesis doctoral Representaciones sociales del cambio climático en España: aportes para la comunicación.

NOTAS:

1 A.M. McCright y R.E. Dunlap, «Challenging global warming as a social problem: an analysis of the conservative’s movement counter-claims», Social Problems, Vol. 47, núm. 4, 2000, pp. 499-522.

2 M. Hoofnagle, «Hello Science blogs», entrada publicada en el Blog Denialism Blog el 30 de abril de 2007.

3 D.M. Kahan, «Fixing the communications failure», Nature, núm. 463, 2010, pp.296-297.

4 Fundación BBVA, Estudio Internacional sobre Cultura científica de los españoles, Fundación BBVA, Departamento de Estudios Sociales y Opinión Pública, 2012.

5 I. Feygina, J.T. Jost y R.E. Goldsmith, «System Justification, the Denial of Global Warming, and the Possibility of “System Sanctioned Change”», Personality and Social Psychology Bulletin, Vol 36, núm. 3, 2010, p. 327.

6 Ibidem.

7 D.M. Kahan, Op. cit.

8 Ibidem.

9 N. Bondre, «Whence climate skepticism?», Global Change, núm.75, 2010, pp.16-19. (pág. 17).

10 G. Marshall, «Why we find it so hard to act against climate change», Yes Magazine, núm. 52, 2010, pp. 44-47 (pág. 46).

11 D. Aaronovitch, Voodoo histories: the role of the conspiracy theory in shaping modern history, Jonathan Cape, Londres,2009, pág. 5.

12 R. Brotherton, C.C. French y A. Pickering,«Measuring belief in conspiracy theories: the Generic Conspiracist Beliefs Scale»,
Frontiers in Psychology, núm. 4, 2013, pág. 279.

13 S. Lewandowsky, K. Oberauer y G.E. Gignac, «NASA faked the moon landing -Therefore (Climate) Science is a Hoax: An
Anatomy of the Motivated Rejection of Science». Psychological Science, Vol. 24, núm. 5, 2013, pp. 622-633.

14 M.T. Boycoff y J.M.Boycoff, «Balance as bias: global warming and the US prestige press», Global Environmental Change, núm, 14, 2004, pp. 125-136.

15 N. Oreskes y E.M. Conway, Merchants of doubt. How a handful of scientists obscured the truth on issues from tobacco smoke to global warming, Bloomsbury Press, Nueva York, 2010.

16 VVAA, The rules of the game. Principles of climate change communications, Futerra Sustainability Communications, 2005, p. 7.

17 B. Tranter y K. Booth, «Scepticism in a changing climate: A cross-national study», Global Environmental Change, núm. 33,
2015, pp. 154–164.

18 P. A. Meira, Comunicar el cambio climático. Escenario social y líneas de acción, Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Organismo Autónomo de Parques Nacionales, Madrid, 2009.

19 P. Diethelm y M. MCkee, «Denialism: what is it and how should scientists respond?», European Journal of Public Health, núm. 19, 2009, pp. 2-4.

20 J. Hoggan, Climate cover-up: the crusade to deny global warming, Greystone Books, Vancouver, 2009.

21 R. J. Brulle, «Institutionalizing delay: foundation funding and the creation of US climate change counter-movement organizations», Climatic Change, Vol. 122, núm. 4, 2014, pp. 681-694.

22 P. J. Jacques, R. E. Dunlap y M. Freeman, «The organisation of denial: Conservative think tanks and environmental scepticism», Environmental Politics, núm. 17, 2008, pp. 349-385.

23 P.J. Jacques, R.E. Dunlap y M. Freeman, Op. cit., p. 349.

24 Entre los más conocidos, en el ámbito anglosajón «Skeptical Science» y en el ámbito hispano «Usted no se lo cree».

25 J. Cook y S. Lewandowsky, The Debunking Handbook, University of Queensland, St. Lucia, Australia, 2011.

26 «BP joins list of companies fleeing Alec», The Guardian, 23 de marzo de 2015.

27 F. Heras, «El uso de argumentos ambientales en publicidad: definiendo líneas rojas, reconociendo buenas prácticas», Carpeta Informativa del CENEAM, noviembre de 2012.

28 F. Heras, P.A. Meira y J. Benayas, «Un silencio ensordecedor: el declive del cambio climático como tema comunicativo en España 2008-2012». Redes.com, Revista de Estudios para el Desarrollo Social de la Comunicación, 2016.

29 F. Heras y P.A. Meira, «Cuando lo importante no es relevante. La sociedad española ante el cambio climático», Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, núm.136, 2016-2017, pp. 43-53.

Acceso al texto completo del artículo en formato pdf: Respuestas ante el negacionismo climático.

 


Vacaciones de Semana Santa

Desde hace siete años, FUHEM, preocupada por favorecer la conciliación de la vida laboral y familiar, ha modificado los horarios y la actividad que se desarrolla en las oficinas de la sede central en el caso de ciertos días no lectivos. Aunque los periodos vacacionales no coinciden completamente con los de los centros escolares, se intentan aproximar en Semana Santa y Navidades.

Las oficinas de FUHEM permanecerán cerradas desde el 11 de abril de 2019 hasta el 21 de abril, ambos inclusive, y se retomará la actividad el lunes 22 de abril de 2019. Los pedidos que se realicen a través de la librería on-line a partir del 11 de abril se tramitarán a partir del 22 de abril. También a partir de esa fecha, iremos dando respuesta a los correos electrónicos que se reciban en este período vacacional.

Los colegios de FUHEM, Hipatia, Lourdes y Montserrat, siguen el calendario escolar de la Comunidad de Madrid. Para ellos, al igual que para todos los colegios sostenidos con fondos públicos, las vacaciones de Semana Santa comienzan el 12 de abril, día no lectivo. Las clases de reanudarán el martes 23 de abril de 2019.

Desde estas líneas, deseamos a todos unos días de feliz descanso y pedimos disculpas por las molestias que este paréntesis pueda suponer.


No es ciudad para mujeres: urbanismo feminista

 Hoy a las 19 h. tendrá lugar en el Teatro del Barrio nueva sesión del Curso de Economía coordinado por FUHEM Ecosocial, Economistas sin Fronteras y el Salmón Contracorriente.

   Las ciudades, tanto en su planificación y diseño, como en la forma de su red de transportes, no responden a las necesidades de todas las personas que las habitan: no existe nada parecido a un urbanismo neutro.

   El espacio en el que nos movemos está determinado y organizado por las necesidades e intereses masculinos, que lo dotan de un carácter jerárquico y de poder.

   La ciudad feminista, por tanto, sería aquella que visibiliza y «plantea conflictos relacionados con la violencia, con las condiciones de salubridad, con la protección y los derechos de la infancia, con los cuidados y las dependencias, con la mezcla de usos y ritmos, con la protección de quien vive y quien convive, con el derecho a la ciudad y al acceso y a la participación urbana».

   La accesibilidad de las calles, la movilidad de las ciudades y territorios, la visibilidad, y el equipamiento de los espacios son cuestiones que han de ser abordadas desde la perspectiva feminista para disputar el concepto hegemónico de ciudad.

Contaremos con la presencia de:

  • Oihane Ruiz Menéndez - Arquitecta con formación en Urbanismo y Teoría Feminista

Modera: Natalia Arias.

 

RECUERDA:

FECHA: Lunes 8 de abril de 2019.

HORA: 19:00 a 21:00.

LUGAR: Teatro del Barrio.

Calle de Zurita, 20, 28012 Madrid

 

 


¿Peligra la sanidad pública?

 

El Colectivo IOÉ acaba de publica su nuevo Índice Sintético de Salud del Barómetro Social de España - BSE correspondiente al periodo 1994-2017, según el cual la calidad de la salud en España y la eficacia del sistema sanitario se mantienen a un nivel aceptable pero se encuentran amenazadas por recortes económicos, saturación de servicios y procesos de privatización que afectan especialmente a determinados colectivos y regiones.

España destaca por ser el país europeo con mayor esperanza de vida y en el que la población presenta una de las mayores tasas de percepción positiva de la propia salud. Sin embargo, los indicadores de morbilidad han empeorado en las dos últimas décadas, especialmente para las mujeres y las clases populares. En cuanto a los recursos sanitarios, la tendencia general fue positiva hasta 2011; desde entonces presenta altibajos que se expresan en incrementos de las listas de espera, desigualdad territorial y creciente privatización, muy superior a la media europea. La joya de la corona, como muchos llaman al sistema público de salud, empieza a peligrar, dando lugar a una reactivación del sector privado (con puertas giratorias para algunos políticos) pero también a una intensa movilización en apoyo del sector público.

El Gráfico adjunto recoge la evolución en el último cuarto de siglo del índice sintético de Salud, que se elabora a partir de 31 indicadores1 agrupados en tres dimensiones: mortalidad, morbilidad y recursos sanitarios.2 Se puede observar que la evolución general (línea gruesa de color negro) supera el nivel medio de la escala en el año 2006, para mejorar de forma significativa hasta 2010 y empeorar lentamente a partir de esa fecha.

Índice sintético de salud y sus dimensiones (1994-2017)

 

 

1ª Dimensión: mortalidad. A la cabeza de Europa en varios indicadores

Este índice presenta una mejora importante (de 6,6 a 8 puntos sobre 10) hasta 2010, para bajar 0,6 puntos en los últimos siete años. El indicador más positivo es el continuo crecimiento de la esperanza de vida al nacer, lo que históricamente se interpreta como resultado de una mejora de las condiciones generales de vida y de una mayor eficacia del sistema sanitario.

Continuo crecimiento de la esperanza de vida

La esperanza de vida en España es la más alta de la Unión Europea para las mujeres (86 años) y la segunda, después de Italia, para los hombres (80 años). Desde 1994 la tasa femenina ha aumentado 4 años y la masculina 6, tanto en España como en el conjunto de la Unión. Entre 1900 y 1960 España había doblado la esperanza de vida, pasando de 35 a 70 años, para ralentizarse a partir de entonces y llegar a 83 en 2017 (Gráfico 5 del BSE).3

   Hay que destacar que, según Eurostat, España y Francia son los países de la Unión Europea con las tasas más bajas de mortalidad tratable, entendiendo por esto la tasa de muertes prematuras que se evitan gracias a una atención sanitaria oportuna y eficaz. Concretamente, con datos de 2014, las mujeres españolas presentan los mejores resultados de toda la UE, y los hombres la séptima posición.

   Así mismo, España destaca por ser el primer país del mundo en trasplante de órganos, un liderazgo ininterrumpido desde hace 27 años. En 2018 se efectuaron más de 5.000 trasplantes (114 por millón de habitantes), sobre todo de riñón, hígado, pulmón, corazón y páncreas.

   Por último, la tasa española de años de vida perdidos por discapacidad es un 24% inferior a la media comunitaria en 2017, si bien se ha incrementado un 6% en relación a 1994 mientras en la UE se ha reducido un 4%. Entre las causas principales de discapacidad, las que más han aumentado en el período estudiado son los desórdenes neurológicos (37%), destacando en este grupo el Alzheimer y otras demencias (62%); los trastornos musculo-esqueléticos (+32%); y las neoplasias (cánceres, leucemia, etc.) (14%). En cambio, las discapacidades producidas por enfermedades cardiovasculares se han reducido un 16%.4

Tasa de mortalidad afectada por la inmigración y la natalidad

En las dos últimas décadas del siglo XX la tasa española de mortalidad aumentó un 20% mientras la media europea se redujo un 5%, lo que hizo aproximarse ambos conjuntos. En cambio, en la primera década del siglo XXI la mortalidad española se redujo tres veces más que la media europea, como efecto de la llegada de 5,3 millones de inmigrantes con una media de edad más joven y una proporción mucho menor de personas ancianas.5 Por último, entre 2010 y 2017 la tasa de mortalidad ha aumentado en ambos conjuntos, si bien en España a un ritmo doble (12%) que en la UE (6%) debido a un envejecimiento demográfico, efecto combinado de la reducción de inmigrantes a raíz de la crisis económica y de una tasa de natalidad (1,3 hijos/as por mujer de entre 15 y 49 años) bastante inferior a la media comunitaria (1,6) (Gráfico 1 del BSE).

   Según las últimas previsiones demográficas de Naciones Unidas, si se mantienen las actuales tendencias, la población española tendrá al final del siglo XXI la mayor esperanza de vida (93,3 años), sólo por detrás de Macao y Japón, pero habrá perdido 10 millones de habitantes y será uno de los países más envejecidos del mundo, con los problemas sociales y económicos que ello implica.6

Principales causas de muerte: corazón, cáncer y demencias

La primera causa de muerte en España son las enfermedades cardiovasculares, que afectan más a las mujeres (33% de las muertes) que a los hombres (27%). La segunda causa es el cáncer (32% de los hombres y 21% de las mujeres) y la tercera el Alzheimer y otras demencias que es la que más ha aumentado, afectando en doble proporción a las mujeres (14% de los fallecimientos) que a los hombres (7%). En cuarto lugar, se sitúan las enfermedades respiratorias, con tendencia decreciente en los últimos años.

Suicidios, accidentes de tráfico y otros accidentes

Las causas externas de muerte representan menos del 5% pero tienen especial importancia porque casi siempre son evitables y afectan en mayor proporción a personas jóvenes que podrían vivir más años. En conjunto han supuesto cerca de 400.000 fallecimientos en los años que registra el Barómetro (1994-2017), con tendencias diversas en cada caso (Gráfico 4 del BSE).

   Los suicidios se han mantenido de forma constante en torno a 3.500 por año, con una tasa bastante más baja que la media europea (Gráfico 3 del BSE), y afectan más a los hombres (tres de cada cuatro) y a las personas mayores (una de cada tres). La mayor vulnerabilidad masculina en casi todos los países se ha relacionado con la norma actual de masculinidad, que exige a los hombres ser fuertes, independientes y competitivos, y no reconocer los sentimientos de depresión, impotencia o ansiedad, lo que les sitúa en mayor riesgo de suicidio.7Las principales modalidades de suicidio en 2017 fueron “ahorcamiento, estrangulamiento o sofocación” (1.684 casos), “salto desde un lugar elevado” (890), ingesta de pastillas (328) y “disparo con arma de fuego” (192). No se sabe, sin embargo, cuál fue la motivación de los suicidios, probablemente ligada en muchos casos a situaciones de gran estrés personal y social (soledad, duelos no resueltos, paro de larga duración, desahucios de la vivienda sin alternativa, exclusión social…). A diferencia de los accidentes de tráfico, que son objeto de continuos análisis y campañas preventivas, no parece que se estén abordando las causas que han llevado al suicidio a más de 80.000 personas en los últimos 23 años.

   Los accidentes de tráfico interurbano se redujeron mucho entre 2003 y 2013, pasando de más de 4.000 a 1.230, para aumentar ligeramente a partir de entonces. La Organización Mundial de la Salud ha destacado que España es uno de los países del mundo que más ha reducido la siniestralidad vial en los últimos quince años, si bien en 2017 había nueve países en la Unión Europea con tasas aún más bajas. Los hombres sufren un número de siniestros mortales tres veces mayor que las mujeres, lo que se intensifica entre los 40 y 50 años, según algunos estudios, al concurrir varios factores de mayor riesgo en los varones (compra de coches más potentes, exceso de confianza del conductor y mayor consumo de alcohol) y un perfil más respetuoso de las normas por parte de las mujeres (menor número de infracciones de velocidad, alcohol y drogas).8

   Otras formas de muerte accidental, las más frecuentes, han aumentado más de un 30% entre 2002 y 2017 (de 8.125 a 10.837 fallecimientos). Las modalidades más frecuentes en el último año fueron las caídas involuntarias (3.057 casos), los envenenamientos accidentales (929) y las complicaciones médicas y quirúrgicas (272).

2ª Dimensión: morbilidad. Diferencias por sexo y clase social

Este índice presenta una tendencia general negativa (de 4,8 a 4,2 puntos sobre 10), con vaivenes que dependen de la evolución de sus 17 indicadores. Aumentan las enfermedades crónicas y la obesidad, y se reduce la adicción al tabaco y a las drogas “no legales”.

Mayor morbilidad masculina

La morbilidad hospitalaria (altas por 100.000 habitantes producidas en los centros públicos y privados de toda España) se redujo de forma continua hasta 2012 (-14%) y aumentó después hasta 2016 (+7%). Por sexos la morbilidad de las mujeres es algo mayor que la de los hombres pero, si se excluyen los ingresos por embarazo, parto y puerperio, la tasa masculina es mucho mayor, sobre todo entre las personas de edad avanzada (un 48% más entre los 65 y 84 años y un 33% entre quienes superan los 84 años (Gráfico 7 del BSE).

   La autopercepción negativa de la salud (“mala” o “muy mala”) presenta altibajos a lo largo del tiempo y es mayor entre las mujeres (8,6% en 2017) que entre los hombres (5,7%), lo que parece contradecir la mayor mortalidad y morbilidad masculinas. Sin embargo, tal percepción negativa de las mujeres es coherente con su mayor envejecimiento y tasa de enfermedades crónicas como veremos a continuación (Gráfico 10-A del BSE).

Expansión de las enfermedades crónicas que afectan más a las mujeres

Dos tercios de la población adulta reconoce tener alguna enfermedad crónica (68% los hombres y 60% las mujeres en 2017), aumentado la tasa a medida que avanza la edad. Las más frecuentes, con más de 4 millones de personas afectadas en cada caso, son la hipertensión arterial (20,1%), el dolor lumbar (19,8%), la artrosis (18,3%), el colesterol elevado (18%), la alergia (16%), el dolor cervical (15,8%) y las varices en las piernas (11,5%). Salvo la hipertensión y el colesterol, que afectan por igual a ambos sexos, el resto afecta mucho más a las mujeres.

   A partir de las Encuestas Nacionales de Salud de 2003 y 2017, conocemos la evolución de diez enfermedades crónicas. Sólo una de ellas (la osteoporosis) ha reducido su frecuencia (-9%) mientras todas las demás la han aumentado, en siete de ellas el incremento superó el 30% (Gráfico 11 del BSE). Los hombres sólo presentan prevalencia significativa en diabetes y enfermedades del corazón, mientras que la prevalencia femenina es más del doble que la masculina en casos de depresión, osteoporosis, artrosis, jaquecas y migrañas.

Las Encuestas de Salud de 1995 y 2017 permiten conocer en un período más largo la evolución de seis importantes enfermedades crónicas que se recogen en los indicadores 8-13 del Barómetro. Todas ellas han experimentado importantes crecimientos, por el siguiente orden: alergia (102%), colesterol elevado (96%), hipertensión (72%), diabetes (70%), asma (66%) y corazón (33%).

Diferencias de clase: los sectores populares enferman más

Tanto la autopercepción negativa de la salud como la frecuencia de enfermedades crónicas aumentan dependiendo de la clase social (basada en la ocupación de la persona de referencia). Así, en la Encuesta de Salud de 2017 la percepción negativa de la propia salud es tres veces mayor en los hogares de obreros no cualificados que en los de directivos de empresas (Gráficos 9-A y 9-B del BSE); y todas las enfermedades reseñadas, salvo la alergia, son más frecuentes en las familias obreras. En especial, llama la atención que los trastornos psicológicos (depresión y ansiedad crónica) aumenten continuamente a medida que se desciende de clase social (Gráfico 10-B del BSE).

Aumentan las personas obesas

La tasa de obesidad casi se ha doblado entre las Encuestas Nacionales de Salud de 1993 y 2017, pasando del 9,1 al 17,4% de la población, hasta situarse por encima de la media comunitaria (Gráfico 12 del BSE).

   Según un balance de la Comisión Europea, el aumento de la obesidad en España tendría que ver con los bajos niveles de actividad física de la población adulta (sólo por delante de Rumanía)9. Otros estudios relacionan la obesidad con la inseguridad alimentaria y la malnutrición, que afectan en mayor proporción a los hogares en situación de pobreza y a determinados segmentos de población (personas en desempleo, inmigración no comunitaria, hogares monomarentales, etc.).10

Adicción a drogas “no legales”: bajada y posterior estabilización

Las altas hospitalarias por adicción a drogas (sin incluir alcohol) presentaron las cifras más altas en los primeros años de la década de los noventa del siglo pasado, para reducirse después poco a poco y estabilizarse a partir de 2012 en torno a las 7.700 altas anuales (Gráfico 13 del BSE). Tres cuartas partes de los tratamientos a lo largo de todo el período corresponden a hombres.

   En el caso de la juventud, entre 14 y 18 años, el consumo de cánnabis en los últimos 30 días se duplicó entre 1994 y 2004, pasando del 18 al 37%, para reducirse en los años siguientes y estabilizarse en el 26% desde 2010. La cocaína, con una prevalencia de consumo mucho menor, pasó del 1,8 al 7,2% hasta 2004, para descender después y estancarse en torno al 2,5% desde 2010. Los chicos presentan mayor tasa de consumo que las chicas, sobre todo de cocaína (3,3% frente a 1,6% en la última encuesta de 2016).

Se mantiene el consumo de alcohol

A lo largo de las dos últimas décadas, la mitad de las mujeres y tres cuartas partes de los hombres reconocen que consumen alcohol, con un ligero aumento de 2 puntos entre las mujeres y un descenso de 4 entre los hombres. El consumo masivo ocasional (seis o más bebidas alcohólicas en una sola sesión, al menos una vez al mes) llega al 9% de la población adulta, proporción muy inferior a la media comunitaria del 20%.

   La juventud entre 14 y 18 años redujo el consumo habitual de alcohol hasta 2002 y lo aumentó de nuevo a partir de entonces. En la encuesta aplicada en 2016 el 22% reconocía que había tenido alguna “borrachera” en el último mes, una tasa con tendencia decreciente desde 2010, en que se había registrado la tasa más alta (36%).

Se reduce el tabaquismo, sobre todo en la juventud

El consumo de tabaco se redujo de forma significativa coincidiendo con las dos leyes antitabaco de 2005 y 2010 que regularon la publicidad e introdujeron la prohibición de fumar en el trabajo y en locales abiertos al público. No obstante, aunque el número de cajetillas vendidas se ha reducido a la mitad desde 2005, la proporción de mujeres fumadoras se ha mantenido constante, en torno al 34%, aproximándose a la de los hombres que tradicionalmente fumaban más y cuya tasa ha bajado del 51 al 44%. Según el Observatorio Europeo de Salud, “las tasas de tabaquismo en España, a pesar de su reducción, siguen estando entre las más altas de los países de la UE y suponen una de las principales causas de muerte prematura”.11

   En el tramo de edad de 14 a 18 años la reducción del consumo diario de tabaco ha sido más intensa, sobre todo en el caso de las chicas que han pasado del 28% en 1996 al 9% en 2016, mientras los chicos han pasado del 19 al 8,5%.

3ª Dimensión: recursos sanitarios. Saturación y privatización

Este índice presenta una evolución positiva (de 3,5 a 4,7 puntos sobre 10), con mejoras en indicadores básicos (gasto sanitario, número de profesionales, coste farmacéutico y valoración ciudadana) y empeoramiento en otros (listas de espera, número de camas y privatización del sistema).

Crecen las listas de espera

Desde que el Ministerio de Sanidad estableció en 2006 un sistema homogéneo de recogida de datos, la lista de espera en la sanidad pública para intervenciones quirúrgicas, calculada como la diferencia en días naturales entre la fecha de prescripción de la intervención y la fecha de corte (31 de diciembre de cada año), ha aumentado un 51%, pasando de 70 a 106 días; y la lista de espera para ser atendido por un especialista, un 22%, de 54 a 66 días (Gráfico 24 del BSE).

   Estos tiempos de espera están muy por encima de la media de la UE y son mayores para determinadas intervenciones (cirugía plástica, neurocirugía y traumatología). Asimismo, presentan grandes diferencias por comunidades autónomas, en especial en los casos de Canarias, Castilla-La Mancha y Cataluña, cuyos pacientes tienen que esperar para una intervención quirúrgica tres veces más que los del País Vasco, Madrid o La Rioja.

   Entre las causas que influyen en las listas de espera, hay que considerar la reducción del número de camas, que ha pasado de 4 por mil habitantes a 3,4 entre 1994 y 2017, así como la saturación de los servicios debida a la baja tasa del personal de enfermería que, a pesar de haber aumentado un 54% desde 1994, sigue siendo bastante menor que la media comunitaria.

Privatización del gasto sanitario

El gasto total –público y privado- en sanidad ha pasado en las dos últimas décadas del 7 al 9% del PIB pero todavía se sitúa por debajo de la media comunitaria y está a la cola de los antiguos países de la UE, sólo por delante de Portugal y Grecia (Gráfico 18 del BSE).

   En el caso de España el crecimiento del gasto sanitario se debe sobre todo al gasto privado que ha aumentado más del 70% en relación al PIB desde 1991, frente a solo un 26% del gasto público en ese mismo período (Gráfico 20 del BSE). La proporción del gasto privado como parte del gasto sanitario total pasó del 22,4% en 1992 al 26,5% en 2008 y al 29,5% en 2017, un porcentaje muy superior a la media de la UE que es del 20%. Los principales componentes del gasto privado son los seguros médicos voluntarios (5% del gasto sanitario total, lo mismo que en la Unión Europea) y el conjunto de servicios no cubiertos por el sector público (odontología, óptica, tratamiento psicológico y gasto privado de farmacia) que supone el 24% del gasto sanitario total, mientras la media comunitaria es del 15%.

   El gasto público en sanidad pasó del 2,4 al 5,5% del PIB entre 1970 y 1995, para ralentizarse después y llegar al 6,3% en 2017. El gasto público por persona, en euros constantes, aumentó un 35% entre 2002 y 2009, se redujo un 21% entre 2009 y 2013 a consecuencia de los recortes de la crisis y volvió a crecer un 10% entre 2013 y 2016 pero sin recuperar el nivel de 2008.

   La distribución del gasto público por comunidades autónomas ya era bastante desigual antes de procederse a la descentralización de la gestión por comunidades autónomas en 2002, y se ha agrandado a partir de entonces. Por poner los casos más extremos, en 2002 el gasto por persona en el País Vasco era un 21% mayor que en Andalucía, diferencia que se incrementó hasta el 48% en 2016 (Gráfico 22 del BSE).

   Por sectores, el principal gasto de la sanidad pública corresponde a los hospitales (62% del gasto), que además son los que más lo han aumentado entre 2002 y 2016 (+42%); la atención primaria supone el 14% del gasto y solo ha crecido un 10% entre esos años; por último, el gasto en farmacia (sin incluir la proporcionada en los hospitales) representa el 16% del presupuesto público y su peso se ha reducido en un 12% desde 2002 gracias a la extensión de los medicamentos genéricos que abarca ya más del 80% de las unidades dispensadas (con un coste menor por receta) y a las medidas de copago introducidas para trabajadores y pensionistas en 2012 (Gráfico 21 del BSE). El creciente coste de los hospitales está reorientando los servicios hacia la atención primaria, incluida la cirugía ambulatoria para intervenciones menores, además de reducir el número de camas y los días de estancia en el hospital.

Valoración de la opinión pública

Según los Barómetros anuales de Atención Sanitaria, en torno a dos tercios de la población española opinan que el sistema público de salud funciona “bastante bien” o “bien, aunque son necesarios algunos cambios”. Esta opinión globalmente positiva experimentó una bajada de 11 puntos porcentuales entre 2010 y 2014, coincidiendo con la fase más aguda de los recortes, y ha vuelto a ganar 5 puntos hasta 2017.

   En el debate político se suele valorar el sistema público de salud como “la joya de la corona”, lo que puede resultar excesivo si tenemos en cuenta sus notables limitaciones en el contexto europeo y la opinión negativa de una tercera parte de la población usuaria, para la que “el sistema sanitario necesita cambios fundamentales, aunque algunas cosas funcionen” (28%) o “está tan mal que habría que rehacerlo completamente” (5%).

Valoración final

El estado de salud de la población en los últimos 24 años presenta algunas tendencias muy positivas, como la continua elevación de la esperanza de vida, la percepción subjetiva de buena salud o la baja tasa de años perdidos por discapacidad; y también otras negativas, como el incremento de la morbilidad, las enfermedades crónicas o la obesidad. Las ganancias en años de vida están acompañadas por mayor morbilidad y enfermedades crónicas; y los cambios en el régimen alimentario y el sedentarismo dan lugar a un aumento de la obesidad. Además, la muy baja tasa de natalidad amenaza, a falta de un flujo de inmigración consistente, con una aceleración del envejecimiento y la morbilidad de la población. Según estimación de Naciones Unidas, a finales del siglo XXI España habrá perdido 10 millones de habitantes, con los consiguientes efectos de reducción de población en edad laboral y aumento de las personas dependientes.

   El estado de salud afecta diferencialmente según el sexo y el nivel socioeconómico de los hogares. Las mujeres padecen enfermedades crónicas con mayor frecuencia que los hombres y tienen una percepción más negativa de su propia salud. En cuanto a la clase social, las encuestas nacionales de salud recogen también importantes diferencias que confirman otros muchos estudios: “las personas de las clases sociales más bajas enferman más, viven menos años y, de estos, más años con incapacidad que las personas de clases sociales altas. También las tasas de morbilidad y mortalidad son mayores para quienes tienen las posiciones laborales más bajas o están desempleados”.12

   El sistema público de salud experimentó grandes mejoras en los años 70 y 80 del siglo pasado, doblando con creces el gasto sanitario en relación al PIB. La Conferencia de Alma Ata, en 1978, organizada por la Organización Mundial de la Salud, estableció la atención primaria como eje principal de los sistemas públicos de salud, lo que se tradujo en España en el real Decreto sobre Estructuras Básicas de Salud, de 1984, que dio lugar a los Centros de Salud con equipos interdisciplinares y un enfoque preventivo y social, a la vez que se universalizaba el acceso a la atención sanitaria a partir de la Ley General de Sanidad de 1986.

   Sin embargo, estos avances redujeron su ritmo expansivo en las décadas siguientes sin alcanzar en ningún momento la media comunitaria de gasto sanitario por persona, en paralelo con un crecimiento continuo de la sanidad privada cuyo peso en el gasto sanitario total (casi del 30%) es muy superior a la media comunitaria (20%). En especial, los dos hitos principales de este proceso fueron la reforma aprobada por el pleno del Congreso en 1997 que abrió la posibilidad de administrar los centros sanitarios a través de una gestión privada y los recortes que siguieron a la crisis que provocaron un aumento del copago farmacéutico, la derivación creciente de servicios al sector privado y una notable congestión y precarización del personal.

   El sistema sanitario público ha reforzado continuamente la atención en sus 450 hospitales, que absorbían en 2017 el 62% del gasto sanitario, a costa de los centros de salud (14% del gasto), poniendo en peligro en enfoque comunitario y social de la salud (preventivo y participativo), así como el acceso a la atención primaria tanto en las ciudades (listas de espera crecientes) como en el medio rural, con servicios móviles insuficientes para una población cada vez más envejecida. Además, el sistema público de salud está infradotado, en términos comparativos con Europa, de profesionales de enfermería y la no cobertura de tratamientos tan importantes como la odontología, la óptica o la psicología dan lugar a una desigualdad en el acceso a la salud que viene determinada por el nivel de renta de la población.

   Por último, los recortes del gasto público a raíz de la crisis y las medidas restrictivas incluidas en el RD 16/2012, que excluía de la tarjeta sanitaria a varios sectores, y el RD 27/2013 o ley Montoro del techo de gasto, generaron problemas de saturación de la sanidad pública (listas de espera, no reposición de personal, reducción del número de camas, subcontrata de servicios, etc.) que reactivaron, por una parte, la privatización de los servicios de salud y, por otra, el movimiento contrario en defensa de la sanidad pública, en especial a través del movimiento asambleario y descentralizado de la Marea blanca, considerada la “hija mayor del 15M”, y otros movimientos como Yo Sí Sanidad Universal o la Red de Denuncia y Resistencia al RD 16-2012.

Notas

1 La agregación de indicadores para construir los índices se lleva a cabo con la metodología recogida en el Barómetro. El usuario tiene la posibilidad de variar el peso otorgado a cada indicador, con la condición de que el conjunto de las ponderaciones sume 10; al hacerlo se actualizan automáticamente los resultados y los gráficos. Estas operaciones son sólo posibles descargándose previamente el archivo “Salud” desde la pestaña descarga de ficheros.

2 La dimensión Mortalidad y esperanza de vida contiene 5 indicadores: tasa general de mortalidad, muertes en accidente de tráfico y en otro tipo de accidentes, suicidios y esperanza de vida al nacer. La dimensión Morbilidad y hábitos de vida contiene 17 indicadores: tasa general de morbilidad; Autopercepción del estado de salud; tasa de población afectada por enfermedades crónicas más frecuentes (hipertensión arterial, colesterol elevado, alergia, diabetes, enfermedades del corazón, asma), casos diagnosticados de SIDA, población obesa, altas hospitalarias por adicción a drogas “no legales” y población joven y adulta consumidora de drogas. Por último, la dimensión Recursos sanitarios contiene 9 indicadores: gasto sanitario público y privado en relación al PIB, gasto farmacéutico por receta, profesionales de medicina y de enfermería, camas hospitalarias, lista de espera quirúrgica y para especialidades y valoración de la opinión pública en torno al sistema sanitario.

3 Remitimos a los gráficos que aparecen en el Barómetro, donde aparecen siempre las tablas de datos y las fuentes estadísticas.

4 El indicador de “años de vida perdidos por discapacidad” es utilizado por la Organización Mundial de la Salud y lo elabora a nivel mundial el Institute for Health Metrics and Evaluation (Global Health Data Exchange, University of Washington, 2019).

5 Según el Padrón de Habitantes de 2017, el promedio de edad de la población extranjera es ocho años más joven que el de la población española y la población anciana (65 y más años) cuatro veces menor (6,5% frente a 20,2%).

6 Ver NN.UU., Word population prospects, Key Findings & advanced tables, New York, 2017.

7 Möller-Leimkühler, A.M. (2003) The Gender Gap in Suicide and Premature Death or: Why Are Men So Vulnerable?, en European Archives of Psychiatry and Clinical Neuroscience.

8 Ver Servicio de Estudios de la Fundación Mutua Madrileña, Estudio e siniestralidad vial y reincidencia por edad, sexo y lugar de residencia; y APARICIO, F y otros (2017), Mujeres conductoras en España, Cátedra Universidad-Empresa Eduardo Barreiros.

9 Comisión Europea, State of Health in the EU: Perfil sanitario de España 2017, pág. 5.

10 Según una Encuesta de Madrid Salud, aplicada a una muestra de 4.545 niños y niñas de entre 3 y 12 años en 75 centros escolares de Madrid (cuestionario a los progenitores y medidas antropométricas al alumnado), la insuficiencia alimentaria afectaría al 18% de la infancia y la obesidad al 16%, siendo esta prevalencia bastante mayor en los distritos de menor renta, en los hogares con alguno de los progenitores en desempleo, en los beneficiarios de RMI, inmigración no comunitaria, etc.

11 Comisión Europea, State of Health…, op.c., pág. 4.

12 Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud, Inserción laboral, clase social y salud, CC.OO., Madrid, 2019.

Más información y consulta de los diferentes indicadores en la web del Colectivo IOÉ.

 


Nueva cita de Re-Creo: el 6 de abril, un Re-Creo Innovador

El sábado 6 de abril a las 12 horas, Espacio Abierto FUHEM (en la Avda. de Portugal, nº 79 posterior, Madrid), acogerá una nueva sesión organizada por Re-Creo, un grupo de personas que han estado ligadas a FUHEM en algún momento de su vida y han comenzado a crear una red de afines al proyecto, a través de distintas actividades.

En esta ocasión se trata de un ‘Re-Creo Innovador’: una ponencia titulada “Aplicaciones del Aprendizaje Automático” que correrá a cargo de Carmen Torrano, doctora en Informática, que estudió quince años en Santa Cristina. Actualmente trabaja en el ámbito de la Informática, en temas relacionados con la Ciberseguridad. Es una de las autoras del libro "Machine Learning aplicado a Ciberseguridad: Técnicas y ejemplos en la detección de amenazas". Además, desarrolla labores docentes en varias universidades españolas, ha ofrecido numerosas conferencias y es autora de contenidos científico-técnicos publicados en revistas especializadas en ciberseguridad.

Con el título “Aplicaciones del Aprendizaje Automático” la ponencia nos invita a reflexionar sobre la importancia de los datos, que ya son considerados el nuevo petróleo, y el desarrollo tecnológico que está sirviendo para un análisis de datos cada vez más potentes. En este contexto, como explicará Carmen Torrano, tienen un papel destacado el Aprendizaje Automático (Machine Learning), y la Inteligencia Artificial. ¿Cómo aprende una máquina? ¿Qué problemas de la Ciberseguridad puede ayudar a resolver el Aprendizaje Automático? ¿Cómo pueden estas técnicas ayudarnos a mejorar nuestra sociedad en general? Éstos serán algunos de los puntos que se tratarán en la ponencia.

Una actividad de Re-Creo FUHEM

Esta actividad está organizada por Re-Creo, un grupo autogestionado y autónomo a FUHEM que organiza reuniones periódicas (en torno al 15 de cada mes, a las 18.30 horas en Espacio Abierto FUHEM), con el fin de ir dando forma a esta red, y organizar actividades puntuales de diverso tipo (solidario, diverso, cultural, lúdico, reflexivo, voluntario, festivo, innovador…).

Actualmente lo conforman personas que han estado ligadas a FUHEM en algún momento de su vida, como alumnado, profesorado, familiares, seguidores o conocedores de nuestro proyecto. Su idea es “re-crear” todo el potencial humano y creativo y el vínculo afectivo existente.
Esta nueva conferencia es una excelente oportunidad para conocerles y estarán encantados de que vengas. Ya lo sabes: sábado, 6 de abril de 2019, a las 12 horas en Espacio Abierto FUHEM (Avda. de Portugal, nº 79, posterior, Madrid).

Si quieres confirmar tu asistencia o ponerte en contacto con Re-Creo, puedes hacerlo a través de este correo: re-creo@re-creo.fuhem.es


Nuevos materiales curriculares con mirada ecosocial e interdisciplinar

El fruto de un proceso de debate y aprendizaje entra en las aulas

Tal y como FUHEM concibe la educación, entendemos que ésta debe contribuir a articular sociedades justas, democráticas y sostenibles. Con ese fin, revisamos y adaptamos el currículo de la LOMCE para dotarle de una perspectiva ecosocial en todas las etapas, desde Infantil hasta Bachillerato y Formación Profesional Básica para las áreas de naturales, sociales y valores. Este trabajo se plasmó en una publicación previa, titulada ‘Educar para la transformación ecosocial’, que ofrece propuestas muy concretas a nivel de objetivos de aprendizaje, contenidos y apuestas metodológicas.

Pero en el marco de este proceso y con el fin de dar un salto cualitativo, vimos la necesidad de ofrecer materiales didácticos que aborden las áreas de conocimiento desde una mirada ecosocial, aterrizando ese currículo en recursos concretos para trabajar en el aula.

Con estos planteamientos, hemos comenzado a elaborar una serie de materiales didácticos cuyas características son: la incorporación de la perspectiva ecosocial, que supone partir de la crisis multidimensional en la que vivimos y asumir un papel activo de cambio; una propuesta interdisciplinar basada en el trabajo por proyectos y diseñada para requerir pocas horas de coordinación entre asignaturas o bien, para trabajar desde una única disciplina; un material flexible para que el profesorado diseñe su propio itinerario didáctico y nivel curricular que se apoya en los recursos de un 'Aula Virtual'; una metodología basada en la construcción colectiva del conocimiento y la atención a la diversidad.

Estos materiales están realizados por profesorado de FUHEM en activo. Además de recoger el bagaje de varias décadas de experiencia en educación ecosocial y metodologías activas, las nuevas publicaciones han contado con las aportaciones del Área Ecosocial de FUHEM, de los departamentos de orientación y pedagogía terapéutica de nuestros centros escolares, así como del conjunto de departamentos implicados.

Otra de las ventajas de estos materiales es que ya han sido probados en las aulas de FUHEM. Y fruto de esa experiencia, se han enriquecido para su versión final.

Materiales de FUHEM con vocación de llegar a otros centros

El material está diseñado por FUHEM, pero no es un material para FUHEM, sino para todos aquellos centros, departamentos y profesores y profesoras que lo quieran utilizar. No es un material gratuito, pues necesitamos tener un retorno para seguir ampliando la oferta de materiales, pero sí hemos intentado que sea lo más asequible posible.

Si quieres usar este material, deja tus datos en este formulario (también disponible al final de esta noticia), y nos pondremos en contacto contigo.

Primeros materiales disponibles para el curso 2019/20

De cara al próximo curso habrá tres unidades disponibles: una dedicada a la ciudad destinada a 2º de la ESO; y otras dos sobre el mundo actual y la modernidad, para 4º de la ESO.

La ciudad: una mirada ecosocial e interdisciplinar. (2º ESO)

En las ciudades se producen fenómenos físicos, se dan distintos tipos de organizaciones espaciales o fórmulas matemáticas escondidas en cada cruce y hay personas que continuamente las relatan con palabras o imágenes...

Proponemos un enfoque interdisciplinar sobre la ciudad, donde los aprendizajes no son solo de lengua, inglés, geografía, física o plástica, sino de todo a la vez. Además, hay muchas formas de mirar la ciudad. Si lo hacemos con gafas ecosociales, intentaremos que nuestras urbes se conviertan en lugares donde florezca la justicia, la sostenibilidad y la democracia, y pondremos un especial énfasis en su ecodependencia.

La unidad didáctica, diseñada para trabajar durante un mes, propone el siguiente esquema:

  • Detonante: una aproximación sensorial al estudio de la ciudad.
  • Análisis de la ciudad desde distintas asignaturas: lengua y literatura, inglés, geografía e historia, plástica, física y química, tecnología y matemáticas.
  • Proyecto final: el alumnado pone en práctica los aprendizajes adquiridos en cada asignatura en una intervención sobre su barrio.

El mundo actual: una mirada ecosocial e interdisciplinar. (4º ESO)

Vivimos en el marco histórico de la Globalización, un fenómeno complejo, poliédrico y plagado de impactos sociales y ambientales. Para analizarlo en toda su diversidad recurrimos a un enfoque interdisciplinar en el que la mirada social y natural se conjugan con las lingüísticas, plásticas o matemáticas.

Pero nuestra aproximación al mundo actual no es neutra. La hacemos desde una mirada crítica con las desigualdades que nos rodean y con la voluntad de facilitar, con propuestas de ludificación, que el alumnado se convierta en agente de cambio hacia mundos más justos, democráticos y sostenibles.

La unidad didáctica que aborda este tema en 4º de la ESO plantea un trabajo de dos meses de duración con el siguiente esquema:

  • Detonante: a través de juegos nos aproximamos al estudio del mundo en el que vivimos.
  • Análisis del mundo actual desde distintas asignaturas: lengua y literatura, inglés, geografía e historia, física y química, biología y geología, matemáticas, valores, educación física, plástica y economía.
  • Proyecto final en el que el alumnado pone en práctica los aprendizajes adquiridos en cada asignatura realizando un juego de mesa que refleje cómo es nuestro mundo.

La Modernidad: una mirada ecosocial e interdisciplinar. (4º ESO)

En la Modernidad, la etapa histórica que se abrió tras el feudalismo en Europa, se empezó a desarrollar el capitalismo, con un nuevo sistema de valores y una aproximación a la realidad radicalmente nueva. La Modernidad marcó la primacía del método científico como manera de conocimiento y de la escisión de la realidad en pares de opuestos jerarquizados razón-emoción, mente-cuerpo, hombre-mujer, cultura-naturaleza, etc. Esta escisión jerarquizada es la principal mirada ecosocial que realizamos sobre este sistema de pensamiento y valores.

Para comprender esta forma de estar en el mundo que llega hasta nuestros días, atendiendo a toda su complejidad mediante un enfoque interdisciplinar, conjugamos las miradas sociales, lingüísticas y matemáticas.

Esta unidad didáctica propone un trabajo entre dos y tres semanas de duración con el siguiente esquema:

  • Detonante: nos permite ver el mundo con la lente de los pares de opuestos (razón-emoción, mente-cuerpo...).
  • Análisis de la Modernidad desde distintas asignaturas: lengua y literatura, inglés, geografía e historia, física y química, biología y geología, matemáticas y valores.
  • Proyecto final: el alumnado pone en práctica los aprendizajes adquiridos en cada asignatura superando los pares de opuestos en una nueva conceptualización.

Más información sobre estos materiales

En una de las entradas de nuestro blog Tiempo de actuar, ampliamos la información que hemos resumido en esta noticia.

Si quieres usar este material o conocer más detalles sobre lo que estamos haciendo, deja tus datos en este formulario y nos pondremos en contacto contigo tan pronto como nos sea posible.


Un turismo sostenido por la precariedad laboral

Ernest Cañada, "Un turismo sostenido por la precariedad laboral", Papeles de relaciones Ecosociales y Cambio Global, núm. 140, invierno 2017-2018, 65-73 págs.

El análisis de la literatura académica sobre condiciones laborales en el ámbito turístico en destinos tan dispares como Londres, París, Cancún o Punta Cana, entre otros, revela repetidamente la misma constante: la creciente degradación en las condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras del sector. En un escenario postfordista y neoliberal que afecta a todos los sectores económicos, este artículo examina los rasgos concretos del trabajo turístico, y en particular hotelero, que inciden en su especial precariedad para plantear, finalmente, algunas vías de salida.

Ernest Cañada es coordinador de Alba Sud

Lorena trabaja en un hostel en Barcelona. Tiene 34 años. Llegó hace poco más de un año de Argentina. Había estudiado comunicación audiovisual, pero como no encontraba empleo en lo suyo empezó a encadenar trabajos en la recepción de diferentes hosteles de Buenos Aires. Creyó que en España podría intentarlo de nuevo y entrar en alguna productora. Pero sabía que no podía aventurarse sin contactos, así que decidió recurrir a un conocido que tenía un hostel en Barcelona, donde también podría alojarse. Era la mejor opción que se le ocurrió mientras no lograba el empleo deseado. Pero las cosas no funcionaron como esperaba: no ha encontrado nada que tenga que ver con la comunicación, su salario en el hostel es de 250 euros al mes por una jornada de 8 horas diarias, que siempre se alarga por la misma convivencia con los huéspedes, y la habitación prometida resultó que era compartida con siete trabajadoras más.

Antonia es camarera de piso. Ha trabajado toda su vida en hoteles. Tiene 53 años. Es originaria de Extremadura, pero llegó bastante joven a Barcelona y ahí se ha quedado. Actualmente trabaja en uno de los hoteles insignia de la ciudad. Un cliente puede pagar sobre los 900 euros por una noche, pero ella tiene solamente 22 minutos para limpiarla. Cobra justo el salario mínimo interprofesional, 755 euros al mes. Pero la jornada se extiende habitualmente porque nunca tiene tiempo de terminar todas las habitaciones asignadas. Su vida transcurre entre el dolor y las pastillas, de todo tipo y colores. Asegura que es una farmacia ambulante y que en el hotel todas las de su edad están igual.

  María llegó a Barcelona hace un año y medio. Con 33 años recién cumplidos dejó el empleo que tenía en El Salvador en el sector público, donde cuenta que se ganaba bien la vida, por miedo a la violencia. Como tenía ahorros y procedía de una familia de clase media, decidió abrirse camino en el turismo y hacer un máster internacional. Barcelona le pareció la mejor opción, por el posicionamiento internacional de la ciudad y porque ya había venido de vacaciones y la ciudad le encantaba. Al terminar el máster tenía que hacer unas prácticas. Le interesaba especialmente vincularse a la gestión de pisos turísticos, un sector que va para arriba, asegura. La mayoría de prácticas que le ofrecían eran sin remuneración, o entorno a los 300 euros al mes. Al final se decidió por una empresa que tenían una gran cantidad de pisos en Barcelona, Madrid y algunos municipios de la costa catalana. Al cabo de unos meses consiguió que le pagaran 400 euros al mes en negro por una jornada a tiempo completo. En su trabajo tiene que usar de formar habitual inglés y francés. La gran mayoría de empleados son también estudiantes en prácticas como ella. Considera que es un escándalo y que no le gusta a su edad seguir dependiendo de su familia, pero afirma que no tiene otra opción que simultanear estudios y trabajos en prácticas hasta que pasen los tres años que necesita para poder regularizar su situación en España. De todas formas, aún no sabe si se quedará en Barcelona o es mejor regresar a algún país de América Latina, donde poder acreditar que ha estudiado y trabajado en turismo en Barcelona le puede abrir otras puertas.

   Los nombres son ficticios, pero las tres historias son reales. Son algunas de las muchas que en los últimos meses me han contado trabajadoras y trabajadores del turismo en una ciudad como Barcelona. Son vidas marcadas por un trabajo precario. Bajo salarios, sobrecarga de trabajo, contratos temporales, temporalidad, subcontrataciones y abusos de todo tipo aparecen de forma común en muchos de los testimonios de trabajos vinculados al turis- mo en servicios de alojamiento, en la alimentación y entretenimiento, en la gestión de viajes y actividades para viajeros o en las atracciones turísticas.1 Se amplía así la percepción que ya teníamos de la precarización del trabajo de las camareras de piso, que en los últimos tres años se han hecho visibles por su empuje y determinación.2

   Cuando uno analiza la literatura académica sobre condiciones laborales en el ámbito turístico en destinos tan dispares como Londres, París, Cancún o Punta Cana, entre otros, aparece la misma constante: la creciente degradación en las condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras del sector. ¿A qué se debe esta precarización? ¿Cómo explicar que en muchas partes del mundo se produzca esta misma tendencia? ¿Es por naturaleza el empleo turístico un trabajo condenado a los bajos salarios y situaciones de abuso?
¿Existen factores particulares en el funcionamiento de las actividades turísticas que favorezcan esta devaluación del trabajo frente al capital? ¿Es esto inevitable?

Razones que explican esta precariedad

La necesidad de reproducción del capital debería estar en la base de cualquier análisis preocupado por explicar por qué las empresas turísticas tratan de reducir sus costes laborales. Actúan como lo haría cualquier empresa capitalista ante sus trabajadores en búsqueda de maximizar sus ganancias.

El escenario global actual en el que operan estas empresas está marcado por el incremento del poder corporativo sobre los trabajadores, de la mano de los mecanismos de flexibilización impuestos y las políticas de corte neoliberal, que desde los años ochenta han laminado la capacidad de resistencia de las organizaciones obreras. La consolidación de un escenario postfordista ha acentuado la pérdida de poder del trabajo dentro de las empresas, y en paralelo ha crecido el riesgo, la fragmentación y la vulnerabilidad de los trabajadores y trabajadoras.

   Las empresas turísticas no son ajenas a este contexto hostil para el mundo del trabajo. Sin embargo, existen algunas características del funcionamiento del propio negocio turístico, tanto por la evolución vivida en los últimos años como de naturaleza más estructural, que pueden ayudar a entender por qué se está produciendo esta precarización del trabajo turístico, y en particular hotelero, tan intensa y generalizada.

Una década de cambios acelerados

En los últimos años se ha consolidado un marco global de cada vez mayor competencia vinculado a los cambios producidos por la crisis financiera internacional de 2008 y a los cambios tecnológicos, en especial el desarrollo de Internet, ocurridos fundamentalmente durante la última década; estos se traducen en una mayor presión del empresariado sobre el trabajo.

   Algunos de estos cambios tienen que ver con la imposición de comisiones y tratos de favor a sus clientes por parte de grandes tour-operadores y plataformas online de reservas, Online Travel Agency (OTA), para obtener posiciones de control estratégico del negocio turístico por los volúmenes de reservas capaces de movilizar, o por el dominio de segmentos especializados, como los clientes de alto poder adquisitivo, que difícilmente podrían conseguir directamente los hoteles por sus propios medios.

   Por otra parte, a pesar de la bonanza en la que ha vivido el sector hotelero durante años de progresiva expansión, en ciertos espacios centrales del turismo internacional cada vez existe una mayor competencia entre empresas dedicadas a un mismo segmento de actividad que tratan de ofrecer precios más competitivos. Tal competencia se produce entre diferentes destinos, siendo especialmente sensibles a problemas de incertidumbre o de seguridad, como ha ocurrido en los últimos años con el desvío hacia la costa mediterránea española de miles de turistas desde lugares como Túnez, Egipto o Turquía, afectados por problemas internos. Pero lo mismo podría ocurrir en dirección contraria si los problemas de incertidumbre política en algunos lugares de Cataluña se perpetuaran, o ante la pujanza de ciudades como Lisboa o Viena, que pudieran ofrecer un entorno más favorable que, por ejemplo, Barcelona. La posibilidad que otros destinos más competitivos se consoliden está siempre presente. Pero esta competencia también se produce dentro de los mismos destinos, y más cuanto mayor es su éxito. La oportunidad de negocio llama a más inversión, provocando efectos indeseados por la propia saturación de la oferta, y más cuando las autoridades públicas tienen tantas dificultades para imponer políticas restrictivas a su crecimiento. Asimismo, la com- petencia también se produce por la aparición de nuevas formas de alojamiento vinculadas a la economía colaborativa, que pueden quitar una parte de la cuota de mercado a los establecimientos tradicionales.

   En este sentido, y a pesar del enorme vacío existente en la literatura académica, los nuevos negocios turísticos desarrollados dentro de la economía colaborativa no parece que estén ofreciendo un entorno laboral de mayor calidad, al contrario. Muy a menudo, a la par de nuevos nichos de empleo –especialmente en la gestión de reservas, atención al cliente, programación y finanzas– predomina la desaparición de una parte importante del trabajo vinculado a las actividades de alojamiento, asumidas directamente cuando el propietario del inmueble gestiona por su cuenta la atención de los clientes, y por medio de la economía sumergida, sobre todo en tareas de limpieza y mantenimiento. La sustitución de capacidad de alojamiento a través de formas tradicionales de hotelería por estas nuevas formas vinculadas a la economía colaborativa que se han producido en estos últimos años no parece, por lo que sabemos hasta el momento, garantizar mejor calidad de empleo.

La creciente financiarización del sector hotelero ha incrementado las presiones de las empresas hoteleras sobre sus trabajadores y trabajadoras. El caso español pone en evidencia esta situación. A raíz de la reducción de los créditos bancarios como consecuencia de la crisis financiera, el sector hotelero se ha vinculado más estrechamente con los fondos de inversión internacionales.3 Esto acrecienta la presión para ajustar costes y tener mayor capacidad de devolución a corto plazo de las inversiones realizadas por estos fondos, o para mejorar su imagen ante potenciales inversionistas, en la medida que pueden ofrecer un entorno laboral particularmente disciplinado.

 

La pérdida de poder sindical ha favorecido también los procesos de precarización en la medida que ha tenido menos capacidad de resistencia ante las medidas impulsadas por la patronal turística. En España esta debilidad, especialmente incisiva en las actividades vinculadas a servicios, se agudizó con la crisis por el fuerte impacto de unos niveles de desempleo y temporalidad escandalosos y por las últimas reformas laborales, en especial la de 2012, aprobada por el Partido Popular con el apoyo, entre otros, de CiU. Con esta reforma laboral se ha posibilitado la generalización de las externalizaciones de departamentos troncales de las empresas hoteleras, como pisos, al dar prioridad a los convenios colectivos de empresa por encima de los sectoriales.4

   A pesar de los enormes esfuerzos realizados desde el mundo sindical y de las organizaciones de trabajadoras durante los últimos años para hacer frente a las externalizaciones, aunque no siempre en sentido coincidente, sin la presencia de organización sindical en las empresas, los procesos de precarización del trabajo encuentran menos resistencias y, por tanto, se acentúa su extensión y la rapidez en la que se producen. Se genera así un círculo vicioso en el que menos sindicalismo supone mayor precariedad que, a su vez, se traduce en más debilidad sindical, de tal modo que ambos factores se retroalimentan.

Una devaluación del trabajo permanente

Más allá de los factores de transformación más recientes que se han experimentado en el funcionamiento de las actividades turísticas, una mirada sobre la investigación en la geografía del trabajo turístico nos aporta pistas sobre algunos factores intrínsecamente vinculados a la naturaleza del funcionamiento del turismo que pueden explicarnos esta presión endémica hacia los trabajadores y trabajadoras del turismo. Tres son las claves fundamentales: la relativa fijación en un determinado territorio de la actividad turística, las fuertes variaciones en la demanda de trabajo asociado a un mercado que sufre constantes y fuertes oscilaciones, y la posibilidad de funcionar con un mercado de bajos salarios. Vayamos por partes.

 

En primer lugar, el hecho que el turismo sea una actividad que se produce en un determinado territorio hace que el empresario trate de ajustar sus costes laborales en el mismo lugar de producción.5 La dificultad para deslocalizar una actividad relativamente “fijada” espacialmente hace que las empresas busquen mecanismos de reducción de costos ahí donde se produce la actividad por la vía de la reducción de cargas salariales y la intensificación del trabajo. Una empresa dedicada, por ejemplo, a la producción de coches puede buscar otros mecanismos para reducir sus costes laborales, como desplazarse a otros países donde la mano de obra es ya más barata. Obviamente los capitales pueden invertir también en otros territorios y crear nuevos entornos turísticos, aprovechando las ventajas otorgadas por una geografía del desarrollo desigual, como han hecho por ejemplo los capitales hoteleros de Baleares en el Caribe, pero tendrán que hacer frente al reto de construir toda una serie de recursos y atractivos que superan lo que puede ofrecer su propio negocio. La razón principal de esta vinculación espacial es que el turista no consume exclusivamente una habitación en la que se aloja o una determinada oferta cultural. Es decir, que el negocio turístico se fundamenta sobre toda una serie de recursos públicos/comunes –playas, un entorno urbano con determinados atractivos, actividades culturales, entre muchos otros– que hacen que su presencia en aquel lugar tenga sentido. Por tanto, para la empresa de lo que se trata es de poder ajustar sus costes allá donde se puede desarrollar ese conjunto de actividades turísticas.

   En segundo lugar, las constantes oscilaciones en la demanda hacen que las necesidades de empleo varíen enormemente y que, por tanto, las empresas quieran disponer de una mano de obra especialmente flexible que se adapte a los movimientos de la clientela. Estas oscilaciones pueden producirse por la temporada del año, según los períodos de vacaciones de las diferentes clientelas o en función del clima; por actividades, como congresos o actividades culturales que atraen puntualmente un mayor número de visitantes; por días de la semana, como fines de semana; o incluso por horas, por ejemplo, la mayor demanda en los momentos de las comidas. Esto explica que las empresas traten constantemente de flexibilizar la mano de obra atendiendo a las variables necesidades que tiene este comportamiento de la demanda turística.

   En tercer lugar, la relativamente escasa cualificación requerida para hacer ciertos trabajos en el sector (que, por supuesto, no es lo mismo que hacerlos bien), ha dado lugar a la consolidación de un mercado laboral de bajos salarios. Así, el empleo turístico se concentra en gran medida en los sectores sociales que ocupan los lugares más bajos en el mercado laboral, como mujeres e inmigrantes de países de menor renta. En algunos casos hay ciertas profesiones en el turismo que están plenamente feminizadas, y en muchas ocasiones con una gran presencia de mujeres inmigrantes. Esto se produce por la desvalorización social de las tareas reproductivas con las que se vincula ciertas actividades en el turismo, asociándose a una arraigada desigualdad en términos de género, que da lugar a la feminización de determinadas actividades, como es el caso de las camareras de piso. La intersección del género con otras condiciones sociales, como la procedencia, la raza, la edad o la situación legal, da lugar a una compleja red de valoraciones laborales en función de las características que el empresariado ha asignado a cada puesto de trabajo. La menor capacidad de incidencia de mujeres e inmigrantes de países de menor renta que realizan estos trabajos dentro de las estructuras sindicales ha reforzado también esta segmentación de condiciones salariales y laborales.

   A su vez, el sector se beneficia de trabajadores y trabajadoras que no necesariamente se plantean construir una carrera profesional en el sector, pero que pueden desempeñar ciertas actividades sin demasiada formación o experiencia previa (como actividades de limpieza o atención a los clientes, entre otros), y que identifican su paso por este tipo de actividad como algo transitorio y, por tanto, con menores niveles de exigencia con respecto a sus condiciones laborales. Sería el caso, por ejemplo, de estudiantes que compaginan estudios y trabajo o turistas que buscan cómo costear su viaje.6

   En ciudades muy fuertemente posicionadas en el mercado turístico global, como podría ser el caso de Barcelona, se produce un efecto llamada de personas dispuestas a trabajar en cualquier condición, lo cual, a su vez, acentúa el deterioro de las condiciones de trabajo en este tipo de actividades. Para muchas personas tener una experiencia laboral, acreditable en su currículum, en un lugar con una imagen internacional tan favorable supone una cualificación en su carrera profesional, que no necesariamente tiene por qué ser en la misma ciudad. Para ciertos estudiantes de clase media regresar a sus países de origen con un máster y una experiencia laboral en Barcelona, aunque durante sus prácticas hayan estado ganando una miseria o que su capacitación real haya sido muy pobre, puede suponer posibilidades de mejora profesional. Si a esto se le suman las posibilidades de alargar una estancia con permiso de residencia bajo un contrato en prácticas, en el caso de no residentes en la Unión Europea, nos encontramos con una reserva de mano de obra permanentemente renovada. Desde otra perspectiva, un lugar con capacidad para generar trabajo sin una espe- cial formación, resulta especialmente demandada por personas procedentes de países con menor renta que buscan cómo encontrar mejores alternativas de vida. Las lógicas de la especialización turística que parecen dominar a numerosos destinos turísticos exitosos en el mercado global refuerzan a su vez este efecto llamada en términos de demanda de empleo.

De una u otra forma, este posicionamiento en el mercado turístico global, refuerza las posibilidades que las empresas tiendan a ofrecer malas condiciones salariales y de trabajo porque tienen la capacidad de sustituir con creces a quien no lo acepte. De este modo, y aunque podría resultar paradójico, el éxito turístico de un destino no está necesariamente asociado a unas condiciones de trabajo decente, más bien todo lo contrario, a causa de la sobreoferta de demandantes de empleo que acaban concentrándose en ese lugar.

¿No hay alternativas?

Tanto por razones de evolución más reciente en la forma en la que se están reorganizando el funcionamiento de las actividades turísticas como por algunas de sus características estructurales, el resultado es que el empresariado turístico tiende a presionar para reducir costes laborales. De forma recurrente lo que estará buscando es cómo reducir salarios, intensificar el trabajo y flexibilizar a sus empleados en función de una demanda oscilante. Son diversas las formas en las que pueden conseguir esto: ampliar contratación eventual y a tiempo parcial a costa del empleo fijo; reducir los costes de contratación y despido; extender las externalizaciones y políticas de subcontratación; ampliar la vinculación de personal en prácticas formativas o bajo contratos especiales (como, por ejemplo, vinculados a determinados programas de inclusión social), entre otras.

   La consecuencia de todo esto no solo es la poca calidad del empleo en estos sectores, sino, y mucho más grave, la consolidación de los procesos de fragmentación de las clases trabajadoras en las empresas turísticas. Esto supone la destrucción de una experiencia compartida por el conjunto de la plantilla de una empresa por la suma de situaciones particulares y de una cultura de solidaridad y reconocimiento entre todos los trabajadores y trabajadoras creada en torno a un mismo centro de trabajo. Una situación que dificulta enormemente la acción sindical y que, a su vez, retroalimenta los procesos de pérdida de derechos y precarización.

   ¿Es necesariamente esta la única forma en la que puede organizarse el trabajo turístico? ¿Es inevitable esta precarización? Ejemplos de otros lugares del mundo, como Las Vegas, donde la organización sindical de los trabajadores y trabajadoras ha logrado imponer condiciones laborales favorables a sus intereses, en un contexto altamente competitivo a escala internacional, nos permiten afirmar que no necesariamente el turismo tiene que funcionar sobre la base de bajos salarios y situaciones de abuso patronal.7 La misma historia del sector hotelero en España muestra que no siempre las condiciones laborales han sido como las actuales, y que ha habido períodos que, a través de la organización y la lucha sindical, los trabajadores y las trabajadoras conquistaron derechos y mejoras significativas en sus empresas, como destacan dirigentes sindicales como Gonzalo Fuentes o Pepi García Lupiáñez en las entrevistas recogidas en el libro Las que limpian los hoteles. Historias ocultas de precariedad laboral.8

   En realidad, las características del trabajo dependen en gran medida de la capacidad de los trabajadores y trabajadoras y de sus organizaciones de saber leer adecuadamente su realidad y tener capacidad de imponer sus demandas y propuestas al empresariado. Cómo actuar en un mundo laboral altamente fragmentado es la clave del debate. Cómo reconstruir la unidad de acción de las diferentes expresiones de organización de los trabajadores y las trabajadoras el reto principal. Qué alianzas múltiples y a distintas escalas es necesario activar constituye un debate central. Pero esto será motivo del análisis compartido a partir de experiencias concretas y del debate colectivo y, en cualquier caso, motivo ya de otro artículo. Por lo pronto lo que la visibilización de la precariedad laboral en turismo ha provocado es el fin del turismo como un relato de éxito, cuya capacidad para generar empleo terminaba con cualquier cuestionamiento sobre sus impactos.

NOTAS:

1 Tomamos como referencia de empleos turísticos la delimitación brindada por la Organización Internacional del Trabajo. OIT, Pautas de la OIT sobre trabajo decente y turismo socialmente responsable, OIT, Ginebra, 2017.

2 E. Cañada, Las que limpian los hoteles. Historias ocultas de precariedad laboral, Icaria Editorial, Barcelona, 2015.

3 I. Yrigoy, «Financialization of hotel corporations in Spain», Tourism Geographies, vol. 18, núm. 4, 2016, pp. 399-421.

4 E. Cañada, Externalización del trabajo en hoteles. Impacto en los departamentos de pisos, Alba Sud Editorial, Barcelona, 2016.

5 D. Jordhus-Lier y A. Underthun, A Hospitable World? Organising Work and Workers in Hotels and Tourist Resorts, Routledge, Abingdon, 2014.

6 A. Underthun y D. Jordhus-Lier, «Liminality at work in Norwegian hotels», Tourism Geographies, 18 de abril de 2017 (publi- cación online, Doi: 10.1080/14616688.2017.1314546.

7 J. C. Waddoups, «Wages in Las Vegas and Reno: How Much Difference Do Unions Make in the Hotel, Gaming, and Recreation Industry?»,Gaming Research & Review Journal, vol. 6, núm. 1, 2002, pp. 7-21.

8 E. Cañada, 2015, Op.cit.

Accede al texto completo del artículo en formato pdf: Un turismo sostenido por la precariedad laboral.


Movilidad Urbana en Clave Ecosocial

El próximo lunes 25 de febrero tendrá lugar en el Teatro del Barrio nueva sesión del Curso de Economía coordinado por FUHEM Ecosocial, Economistas sin Fronteras y el Salmón Contracorriente.

Las políticas de ordenación del territorio tienen un impacto altísimo en la configuración de las ciudades. Establecen prioridades en nuestras formas de estar en la ciudad - estableciendo prioridades entre tráfico rodado o peatonal, entre parques habitables y paseables frente a junglas de asfalto - además de impactar directamente en nuestros hábitos de salud.

La bicicleta es una de las luchas perennes de los colectivos ecologistas, que poco a poco, ha ido ganando terreno en la forma en que nos movemos. Sin embargo, han aparecido también otras formas de moverse como patinetes o bicicletas compartidas.

En esta sesión hablaremos de cómo el transporte configura nuestras ciudades y sus consecuencias a la hora de relacionarnos con los demás y nosotras mismas.

Para ello contaremos con la presencia de:

- Pilar Vega, profesora de geografía de la UCM.

- Juan Bárcena, responsable del área de calidad del aire de Ecologistas en Acción

 Modera: Jose Bellver, FUHEM Ecosocial.

 
RECUERDA:

FECHA: Lunes 25 de marzo de 2019.

HORA: 19:00 a 21:00.

LUGAR: Teatro del Barrio.

Calle de Zurita, 20, 28012 Madrid


20 de marzo, nueva actividad de Re-Creo en Espacio Abierto FUHEM

Espacio Abierto FUHEM (Av. de Portugal, 79 posterior. Madrid), acogerá el próximo miércoles 20 de marzo, a las 19 horas, una charla-coloquio titulada “Visibilidad de la discapacidad”. El acto está organizando por Re-Creo, un grupo de personas que han estado ligadas a FUHEM en algún momento de su vida y han comenzado a crear una red de afines al proyecto, a través de distintas actividades.

Esta charla se enmarca en el “Re-Creo de la Diferencia”, actos que aspiran a poner el foco en aquellas vidas que por diversos motivos son ‘diferentes’, con el fin de compartir cómo esa diversidad nos enriquece. Con el título “Visibilidad de la discapacidad”, la charla coloquio tendrá como protagonista a Sira Nogueras, diplomada en Educación Primaria y Licenciada en Psicopedagogía, quien trabajó en FUHEM como tutora y pedagoga terapeuta, desde 2006 en el Colegio Montserrat y a partir de 2011 en Hipatia. A Sira, una persona concienciada con la discapacidad, le diagnosticaron esclerosis múltiple en 2007. Desde entonces, se ha visto obligada a aceptar su discapacidad no desde la mirada de quien trabaja en ese ámbito sino de quien es paciente. A lo largo de estos años, Sira ha tenido que afrontar la progresión de su enfermedad, cambiando su forma de ser y de entender la vida.

Junto a Sira Noguera, en la charla-coloquio participará Juana Ruiz-Escribano, licenciada en Psicología con Certificado EuroPsy, especialista en Psicoterapia y coordinadora del Proyecto VAVI (Vida Autónoma Vida Independiente), en la Federación Asem. Desde su mirada y su experiencia, la de una persona que trabaja en el ámbito de la discapacidad desde hace más de dieciocho años, aportará su visión de cómo Sira ha vivido esta experiencia y cómo la viven sus familiares, qué significa la frase “cuidar del cuidador” y la importancia que tiene, y las trabas y posibles mejoras sociales que debemos conocer.

Una actividad de Re-Creo FUHEM

Esta actividad está organizada por Re-Creo, un grupo autogestionado y autónomo a FUHEM que organiza reuniones periódicas (en torno al 15 de cada mes, a las 18.30 horas en Espacio Abierto FUHEM), con el fin de ir dando forma a esa red, y organizar actividades puntuales de diverso tipo (solidario, diverso, cultural, lúdico, reflexivo, voluntario, festivo, innovador…).

Actualmente lo conforman personas que han estado ligadas a FUHEM en algún momento de su vida, como alumnado, profesorado, familiares, seguidores o conocedores de nuestro proyecto. Su idea es “re-crear” todo el potencial humano y creativo y el vínculo afectivo existente.

Esta nueva conferencia es una excelente oportunidad para conocerles y estarán encantados de que vengas. Ya lo sabes: miércoles, 20 de marzo de 2019, a las 19 horas en Espacio Abierto FUHEM (Avda. de Portugal, nº 79 (posterior), 28011 Madrid).

Si quieres confirmar tu asistencia o ponerte en contacto con Re-Creo, puedes hacer a través de este correo: re-creo@re-creo.fuhem.es


Así se celebró el Día de la Mujer en nuestros colegios

El 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer, una fecha que forma parte de las “Efemérides FUHEM”, esos hitos que FUHEM ha subrayado en su calendario escolar con el fin de poner el énfasis en ciertas causas y que se realicen actividades en todos nuestros colegios.

Como ya informamos en una noticia previa, el Grupo de Género de FUHEM, formado por personas de toda la comunidad educativa (profesorado, PAS, familias, alumnado, personal de la sede central y colaboradoras externas), plantearon propuestas para abordar el Día de la Mujer en los centros a lo largo de toda la semana.

Esas propuestas fueron a más, contando con la complicidad de las respectivas comunidades escolares. Los colegios fueron espacios de debates y charlas, murales y canciones compartidas y momentos inolvidables en los que los edificios eran rodeados por cadenas humanas a favor de la igualdad o centenares de personas conformaban un logo humano del "8M" con todo su significado de aspiración colectiva.

Las redes sociales de FUHEM, sobre todo Facebook, Twitter y las cuentas de Instagram de los colegios, fueron dando buena cuenta de lo que iba pasando en tiempo real. Sobre estas líneas queda el reflejo del 8M de Hipatia, que fue comentado por varios medios de comunicación. Y a continuación, os ofrecemos los videos de Lourdes y Montserrat.

La noche violeta en el Colegio Lourdes

En Lourdes el 8 de marzo comenzó la noche anterior, reuniendo a profesoras, trabajadoras del centro (secretaría, comedor, limpieza), familias (solo mujeres), y alumnas de 3º y 4º ESO y de Bachillerato. Pasar la noche juntas supuso compartir cena, películas, lecturas, la confección de pancartas y algunas horas de sueño, antes de hacer una cadena humana que rodeó el colegio.

Cantar “La Puerta Violeta” en Montserrat

El colegio Montserrat se reunió en el patio en torno a la canción “La Puerta Violeta”, que se ha hecho himno estos días. Fueron cientos los intérpretes de la canción, también en lengua de signos, y el resultado fue un participativo ‘lipdub”.

Una tribuna sobre el potencial educativo del Día de la Mujer

Días antes del 8 de marzo, se publicó en El Diario de la Educación un nuevo artículo de opinión promovido por FUHEM. Firmado por Mara Nieto, técnica del Área Educativa, y titulado “8M… o por qué el feminismo es una cuestión educativa”. El texto planteaba la oportunidad de convertir la lucha por los derechos de las mujeres en objeto de aprendizaje en sí mismo: visibilizando las violencias machistas cotidianas, denunciando la desigualdad, cuestionando el modelo actual y fomentando la reflexión en torno a las labores de cuidados.

La tribuna aludía algunas de las propuestas que incluye el libro '71 propuestas para educar con perspectiva de género'. Esta publicación también ha servido de base para una serie de ocho videos que FUHEM ha realizado con el fin de visibilizar y poner en imágenes situaciones que, entre otras cuestiones, visibilizan la lucha feminista y favorecen la reflexión sobre los materiales y el lenguaje que usamos a diario, la corresponsabilidad en los cuidados, los estereotipos de género, el respeto a la diversidad afectivo-sexual y la violencia contra las mujeres.

Esos videos se pueden ver en una lista específica creada en nuestro canal de YouTube que recoge también una entrevista con Alicia de Blas, autora del libro '71 propuestas para educar con perspectiva de género'.

Nueva entrada del blog Tiempo de Actuar

El 8 de marzo de 2019 queda atrás pero el trabajo educativo para lograr un mundo en el que hombres y mujeres tengan los mismos derechos reales continúa. Por eso nuestro blog Tiempo de Actuar seguirá creciendo con nuevos materiales que puedan contribuir al epígrafe “Convivir entre géneros”. En la última entrada, titulada 'Análisis lingüístico y literario de los lemas del 8M', nos hemos hecho eco de la iniciativa de Cristian Olivé, un profesor de lengua y literatura en la Escola Joan Pelegrí de Barcelona, que inició en Twitter una propuesta para aprovechar los lemas reivindicativos de las distintas manifestaciones que tuvieron lugar el 8 de marzo para trabajar aspectos relacionados con la literatura.


Capitalismo Digital, el Gran Hermano Premium

Hoy a las 19 h. tendrá lugar en el Teatro del Barrio nueva sesión del Curso de Economía coordinado por FUHEM Ecosocial, Economistas sin Fronteras y el Salmón Contracorriente.

 Capitalismo Digital: el Gran Hermano Premium abordará cómo Internet que surgió con promesas de descentralización del poder, sin embargo, en la actualidad está marcada por la presencia de grandes monopolios es cada vez más evidente.

Google, Amazon o Facebook han acumulado una gran cuota de poder, de presencia y de capital en la red. Las relaciones entre estas empresas y unos Estados de carácter cada vez más totalitario son preocupantes.

En esta nueva sesión de la Universidad del Barrrio visibilizaremos cóm los comunes digitales plantan cara ante esta realidad y se incardinan con propuestas de ámbito local e impacto social.

Contaremos con la presencia de:

Marta Peirano, periodista especializada en criptografía, privacidad y seguridad en internet.

Ekaitz Cancela, periodista especializado en capitalismo digital.

Silvia Díaz, antropóloga feminista (Proyecto P2P Models).

Modera: José Bellver, FUHEM Ecosocial.

 

RECUERDA:

FECHA: Lunes 11 de marzo de 2019.

HORA: 19:00 a 21:00.

LUGAR: Teatro del Barrio.

Calle de Zurita, 20, 28012 Madrid


8M Día Internacional de la Mujer

 

Con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer, FUHEM Ecosocial dedica, desde el año 2010, la edición del mes de marzo de su Boletín ECOS, a abordar algunas cuestiones relacionadas con los debates feministas y con cuestiones de interés para el área, desde una perspectiva de género.

ECOS 10Debates feministas (marzo 2010) trata de visibilizar los debates feministas en torno a los cuidados, al movimiento feminista en el contexto español e internacional y el Ecofeminismo, como propuesta para repensar el presente y construir el futuro.

ECOS 14Feminismos (marzo 2011) da un espacio a los feminismos más allá de las fronteras occidentales, con aportaciones desde el feminismo negro, desde el Islam, y desde las prácticas de las mujeres indígenas.

ECOS 22El desigual impacto de la crisis sobre las mujeres (marzo 2013) quiere reflejar el desigual impacto que la crisis económica y los recortes tienen sobre las mujeres, mostrando el papel de las familias para amortiguar las consecuencias de las regresiones sociales de las crisis, o cómo afectan las políticas de austeridad a los derechos de las mujeres y a la igualdad, cómo se organizan las mujeres ara sostener la vida, así como las pautas ecofeminstas para repensar el mundo.

En ECOS 26: Nuevos retos del debate feminista ante la Gran Involución (marzo 2014) el tema central son los retos a los que se tiene que enfrentar el feminismo ante la gran Involución que sufren los derechos de las mujeres, desde la perspectiva del relato neoliberal, la crisis de la democracia, la degradación del empleo femenino, la violencia de género, y la necesidad de redefinir nuestra vida en común.

ECOS 30Construcción de la desigualdad de género en la educación (marzo 2015) aborda cómo el sesgo de género que impregna las estructuras y las relaciones de poder en la escuela. Recoge también la experiencia de los centros educativos de FUHEM para visibilizar estas desigualdades y sensibilizar a toda la comunidad educativa.

ECOS 34Género y salud (marzo 2016) muestra las relaciones entre género y salud e introduce en el debate la necesidad de incluir la perspectiva de género en los estudios y prácticas, no el fin de mejorar el estado de salud de personas y colectivos, ya que algunas enfermedades no se manifiestan de la misma forma en hombres y mujeres.

ECOS 38Políticas de género y calidad de vida en la ciudad (marzo 2017) intenta impulsar las políticas institucionales con perspectiva de género, mostrando algunas experiencias surgidas con los nuevos municipalismos.

Por último, ECOS 42Mujeres rurales (marzo 2018) destaca el papel que tienen las mujeres rurales en el trabajo del campo y cuidado de la tierra, garantizando la seguridad alimentaria de las comunidades, construyendo resiliencia frente a los impactos producidos por el cambio climático. Pero, sin embargo, las mujeres rurales se ven relegadas frente a los hombres en aspectos tan cruciales como son: la posesión de la tierra, el acceso a insumos, a financiación y a tecnología.

Durante estos años hemos contado con la colaboración de mujeres especialistas en los ámbitos abordados, y así hemos disfrutado de los textos de: Emma Siliprandi, Ana Sabaté, Lidia Senra, Fátima Cruz, Gemma Ubasart, Alicia Rius, Christel Keller, Marta Domínguez Pérez, Mª Pilar Sánchez, Teresa Ruiz Cantero, Lucero Herrera, Mª Isabel Casado Mora, Vanesa Puig, Carmen Rodríguez Martínez, Gemma Martín Seoane, Nieves Salobral, Olga Abasolo, Ana del Pozo, Justa Montero, Lucía Vicent, Carmen Castro, Astrid Asenjo, Yayo Herrero, Violet Eudine, Ziba Mir Hosseini, Mª teresa Munguía, Marta Pascual y Lucy Ferguson.

En la sección Entrevista hemos podido dialogar con: el colectivo Ganaderas en Red, Ada Colau, Mª Eugenia Rodríguez Palop, Carme Valls Llobet, Marina Subirats, Fefa Vila, Begoña Pernas, Silvia Federici, Justa montero, Karen Marón, Mari Luz Esteban, Isabel Otxoa y Silvia L. Gil.

Nuestro agradecimiento a todas ellas por sus inestimables contribuciones tanto en los debates feministas, como en la visibilización de las situaciones de discriminación, pérdida de derechos y desigualdad que sufren las mujeres; así como en las aportaciones constructivas sobre la necesidad de buscar otra forma de afrontar la crisis de los cuidados, respetando los límites de la naturaleza y resituando la vida en el centro.

La sección En RED ha incluido diferentes experiencias para superar la desigualdad de género en la educación, ha recogido recopilaciones de organizaciones feministas y de redes articuladas de mujeres de todo el mundo.

Desde el Centro de Documentación de FUHEM Ecosocial hemos ofrecido una gran selección de recursos: libros, informes, guías, revistas, artículos, atlas, bases de datos, organizaciones, recursos didácticos, webs, redes sociales, recursos audiovisuales, infografías, congresos, jornadas y seminarios; centros de documentación, librerías, tesauros, exposiciones y espacios de encuentro de mujeres; incluyendo una recopilación de recursos aparecidos en las diferentes publicaciones de FUHEM Ecosocial sobre el tema tratado en cada número.

 A continuación ofrecemos el acceso a los Dossieres elaborados a partir de la recopilación de los artículos y selecciones de recursos de los Boletíines ECOS dedicados al 8 de Marzo y el acceso a las Entrevista de cada número.

DOSSIERES:

Mujeres y mundo rural: nuevos y viejos desafíos, Emma Siliprandi, Ana Sabaté Martínez, Lídia Senra Rodríguez, Fátima Cruzmarzo, Susana Fernández Herrero, marzo 2018.

Políticas de género y calidad de vida en la ciudad, Gemma Ubasart, Alicia Rius, Christel Keller, Marta Domínguez, Susana Fernández Herrero, marzo 2017.

Género y salud, Maria Pilar Sánchez López, Teresa Ruiz Cantero, Lucero Herrera Cairo, Maria Isabel Casado Mora, Vanesa Puig Barrachina, Marisol Ruiz, Mireia Juliá, Emmanuel Calderón, Kayla Smith, Andrés Peralta, Joan Benach, Susana Fernández Herrero, marzo 2016.

Construcción de la desigualdad de género en la educación, Carmen Rodríguez, Gema Martín, Nieves Salobral, Olga Abasolo y Ana del Pozo, Susana Fernández Herrero, marzo 2015.

Nuevos retos del debate feminista ante la Gran Involución, Justa Montero, Olga Abasolo, Lucía Vicent, Ana del Pozo, Carlos Martínez, Susana Fernández Herrero, marzo 2014.

El desigual impacto de la crisis en las mujeres, Lucía Vicent, Carmen Castro, Astrid Agenjo, Yayo Herrero, Susana Fernández Herrero, marzo 2013.

Feminismos, Violet Eudine Barriteau, Ziba Mir-Hosseini, María Teresa Munguía, Germán Méndez, marzo 2011.

Debates feministas, Justa Montero, Olga Abasolo, Marta Pascual, Yayo Herrero, Lucy Ferguson, enero 2010.

 

ENTREVISTAS:

Entrevista a Ganaderas en Red, por Monica Di Donato, Boletín ECOS núm. 42, 2018.

Entrevista a Mª Eugenia Rodríguez Palop, por Nuria del Viso, Boletín ECOS núm. 38, 2017.

Entrevista a Ada Colau, por Nuria del Viso, Boletín ECOS núm. 38, 2017.

Entrevista a Carme Valls Llobet, por Nuria del Viso, Boletín ECOS núm. 34, 2016.

Entrevista a Fefa Vila y Begoña Pernas, por FUHEM Ecosocial, Boletín ECOS núm. 30, 2015.

Entrevista a Marina Subirats, por Nuria del Viso, Boletín ECOS núm. 30, 2015.

Entrevista a Silvia Federici, por Tesa Echeverria y Andrew Sernatinguer, Boletín ECOS núm. 26, 2014.

Entrevista A Justa Montero, por Olga Abasolo, Boletín ECOS núm. 22, 2013.

Entrevista a Karen Marón, por Santiago Álvarez Cantalapiedra, Boletín ECOS núm. 14, 2011.

Entrevista a Silvia L. Gil, por Salvador López Arnal. Boletín ECOS núm. 10, 2010.

DIÁLOGO: Mari Luz Esteban e Isabel Otxoa El debate feminista en torno al concepto de cuidados, por Olga Abasolo, Boletín ECOS núm. 10, 2010.

 


Entrevista a Javier de Lucas

Revisar los Derechos Humanos en clave Ecosocial

Susana Fernández Herrero

Derechos humanos: setenta años defendiendo la vida digna, Boletín ECOS, núm. 45, diciembre 2018 - febrero 2019.

FUHEM Ecosocial

En FUHEM Ecosocial abordamos las relaciones del ser humano con su entorno social y natural a partir de tres áreas temáticas: la sostenibilidad, la cohesión social y la calidad de la democracia, considerando la paz y la justicia como ejes transversales del análisis.

Con motivo de la celebración del 70º Aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos –y cuando estamos asistiendo a la vulneración sistemática de los derechos humanos en relación a la libre circulación de las personas, al derecho de asilo, a la libertad de expresión, con un aumento de la discriminación y persecución por sexo, etnia, orientación sexual o religión, y cuando no se garantiza un nivel de vida digno para las personas–, conversamos con Javier de Lucas, catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política en el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad de Valencia, con el fin de revisar los derechos humanos en clave Ecosocial.

 

Susana Fernández (SF): La Declaración de 1948 fue fruto de un contexto geopolítico, económico, social e histórico concreto con una componente cultural marcada por el dominio de los valores occidentales, pero, sin embargo, se le dio carácter de universalidad. ¿Puede esta Declaración mantener esa universalidad en la actualidad?

Javier de Lucas (JL): Como no soy partidario de la tendencia actual al presentismo, que permite descalificar a Julio César, a Colón, a Newton y a quien haga falta, por no ajustarse al patrón de lo politically correct aquí y ahora, soy de los que insisto en valorar esta Declaración como un enorme logro, teniendo en cuenta el contexto mundial de 1948. Pensémoslo: un mundo traumatizado por dos guerras mundiales, dividido en bloques absolutamente antagónicos, con una gran parte del planeta aún en situación colonial, con una desigualdad brutal, comenzando por la situación de «subordiscriminación» (por utilizar un término que tomo de la crítica formulada desde el feminismo jurídico) en la que vivían la inmensa mayoría de las mujeres… Y aún así, se consiguió aprobar esta Declaración universal de derechos humanos. Propongo a la legión de exigentes críticos realistas que la minusvaloran hoy, que hagan el ejercicio de preguntarse si algo parecido se podría obtener en 2018… y lo dudo.

Eso no quiere decir que la Declaración sea un documento inmejorable, que no esté lastrada por déficits que menoscaban su loable propuesta, porque no olvidemos que la Declaración es sobre todo la proclamación de unos principios en los que creen sus promotores, de un programa de actuación que se comprometen a poner en práctica, etc. En otras palabras, es cierto que acá y allí asoman en la Declaración elementos que revelan un lastre cultural y aun ideológico. Por ejemplo, la insistencia en una libertad de movimiento entendida sobre todo como libertad para salir del propio país (donde es fácil advertir la crítica al cierre practicado por el bloque del Este en relación con la libertad deambulatoria de sus propios ciudadanos). Por no hablar de una concepción del ser humano que parece tener en no poca medida los rasgos del «individualismo posesivo» denunciado por MacPherson, y que supone en cierta medida anclar la concepción de los derechos únicamente en un modelo muy poco matizable de liberalismo de mercado, desde un presupuesto no escrito que implica en buena medida la cultura, la mirada que podríamos denominar occidental.

Dicho esto, me parece evidente que la clave está en cómo entendamos la noción de universalidad. Defiendo que esta Declaración tiene la ambición universal, en la medida en que es universalizable, porque universal es su apuesta básica y tremendamente ambiciosa por la igual libertad de todos los seres humanos. Y así es como yo entiendo ese adjetivo: igual libertad de todos los sujetos, de todos aquellos a quienes se reconoce como titulares iguales de todos los derechos, desde la inmensa diversidad de su condición concreta (hombres, mujeres, niños, ancianos, de esta o aquella identidad etnocultural, nacional, lingüística, religiosa, de esta o aquella opción sexual… todos y cada uno de los seres humanos que son únicos como individuos), al tiempo que enlazados por la condición común de sujetos de la humanidad, que permite entenderlos simultáneamente como seres sociales y, aún más, como pasajeros de una misma nave, habitantes de un mismo planeta que hay que tratar de legar en mejores condiciones a las generaciones futuras.

En ese sentido, diría que hoy debemos aspirar a una mayor universalidad que en 1948. Porque hoy somos mucho más conscientes de aquello que nos iguala y nos hace comunes. Hablo de la toma de conciencia hoy de nuestra condición de mutuo reconocimiento e interdependencia, no sólo con los demás seres humanos, sino con la vida misma, en todas sus manifestaciones. Lo que hace potencialmente más universal la Declaración es la lectura que hoy podemos hacer de la misma en clave de la vinculación entre derechos humanos, democracia y desarrollo sostenible, en una clave que no puede no ser ecológica, para superar el mayor riesgo al que nos enfrentamos, esto es, que se haga real el terrible diagnóstico del Antropoceno.

Pero no quiero dar pábulo a la crítica fácil de los supuestos “realistas” que presentan la Declaración como papel mojado, como vaga retórica ajena a la realidad de la mayor parte de los seres humanos. Este 70 aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos debe ser abordado, a mi juicio, lejos de dos extremos: ni autocomplacencia, ni ocasión para la frustración o el cinismo, sino para la esperanza. Es el momento de reconocer la capacidad de quienes trabajaron para hacer posible la Declaración, como Eleanore Rooselvelt, John P. Humphrey o René Cassin, y mujeres como la india Hansa Metha, la pakistaní Begum Shaista Ikramullah o la dominicana Minerva Bernardino, a quienes ha querido rendir homenaje el Secretario General ONU. Todos ellos eran perfectamente conscientes de que la mayoría de esos derechos que querían proclamar, para la gran mayoría de los seres humanos, eran poco más que utopía en ese momento, en la mitad de un siglo XX que apenas salía de lo que quizá haya sido la página más sombría de la historia de la Humanidad. Entre las cenizas de la guerra y en un mundo enfrentado en dos bloques, podrían haber dicho que no se daban las condiciones, pero todos ellos tenían la convicción y la decidida voluntad política de proclamar como imprescindibles esos principios, esa encarnación histórica del ideal de justicia que son los derechos humanos, y dejar así claro que ningún régimen político, ningún orden jurídico podría aspirar a presentarse como legítimo sin reconocerlos, primero, y sin tratar de garantizarlos a continuación. Y tenían el compromiso, la voluntad, de trabajar por lo que siempre será una tarea inacabada. Porque nunca podremos declararnos satisfechos con el estado de los derechos, aunque eso no nos impida reconocer los progresos conseguidos en estos 70 años.

SF: Tanto en el preámbulo como en los primeros artículos, la Declaración habla de libertad, justicia, paz, dignidad, derecho a la vida, a la seguridad y a no sufrir tortura o tratos crueles, inhumanos y degradantes, mientras que hacia el final menciona el derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en ella se hagan plenamente efectivos. ¿Crees que el actual orden social e internacional es el adecuado para garantizar y vigilar el cumplimiento de estos derechos?

JL: Las relaciones internacionales, hoy, no se caracterizan precisamente por la referencia a un “orden” desaparecido, ni tampoco por la propuesta de multilateralidad que daba potencialmente más protagonismo a potencias emergentes y a actuaciones regionales, sino más bien por el incremento de la fragmentación y la incertidumbre a una escala global. La multilateralidad, por cierto, no significa necesariamente ni fragmentación ni incertidumbre, pero es que estamos muy lejos del proyecto multilateral. La acción disruptiva de la administración Trump, empeñada en deshacer todos los pasos que dio la administración Obama en pos de esa multilateralidad como vía más adecuada de reforzar la legalidad y legitimidad del modelo onusiano, unida a la habilidad de la Rusia conducida por Putin para aprovechar en su interés todas las líneas de crisis y la ausencia de sinergias en el bloque occidental, dificulta enormemente ese proyecto de multilateralidad. Por no hablar de la creciente influencia de China y su capitalismo de Estado, particularmente depredador de las reservas de energía y muy poco preocupada por el modelo de un desarrollo sostenible. Si a ello sumamos que las relaciones internacionales están en buena medida mediadas por grandes empresas transnacionales, la conclusión es que el deseable modelo de multilateralidad y el reconocimiento del protagonismo de los agentes no estatales representantes de la sociedad civil y de los intereses y necesidades reales de los seres humanos de a pie, parece alejarse considerablemente. La garantía eficaz de los derechos exige concertación de todos los agentes, institucionales o no y a todos los niveles y requiere, por ejemplo, la voluntad política de poner en marcha las piezas básicas de una justicia universal que no tenga como objetivo únicamente a líderes de países menores, caídos en desgracia.

Sin embargo, estamos viviendo el incremento de dos elementos que reequilibran ese déficit, tanto en lo que se refiere a la garantía como, sobre todo, en la vigilancia de los derechos. Me refiero en primer lugar al papel de ONG, de organizaciones elementales de ciudadanos y aun de individuos particulares a los que las nuevas tecnologías y, en concreto, las redes sociales dan la posibilidad de vigilar y denunciar las violaciones de derechos, conseguir llamar la atención de la opinión pública sobre ello. De otra parte, se multiplican las instancias de control dentro de la arquitectura institucional y convencional del sistema de las Naciones Unidas y también de organizaciones internacionales de carácter regional, particularmente en el ámbito americano y en el europeo.

SF: La Declaración Universal de Derechos Humanos incluye el derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y creencia, la libertad de opinión y expresión, así como el derecho a no ser molestado a causas de estas opiniones. Sin embargo, vivimos una ola de involución que parece estar cercenando estos derechos y libertades, ¿qué opinión te merece esta represión y cómo está afectando al estado de salud de la democracia?

JL: Sabemos por experiencia hasta qué punto la calidad y diría incluso la pervivencia del sistema democrático están vinculadas a esas libertades. En realidad, la democracia existe como sistema de garantía de la igual libertad de los ciudadanos respecto al disfrute de esos que son bienes jurídicos de primera necesidad. El ideal de autonomía y emancipación de todos y cada uno de los seres humanos es imposible de conseguir si no se dan dos condiciones: la ausencia de interferencias del poder (del poder de cualquier tipo) para pensar libremente con la propia cabeza, por parafrasear el lema kantiano, para comunicarlo, para debatirlo con los otros. La libertad de expresión es condición sine qua non de ese requisito y al mismo tiempo garantía de la existencia de un foro público en el que todos puedan participar libremente. Pero no nos engañemos: ese ideal es inviable no sólo cuando la presión de los poderes públicos limita, coarta o ahoga esa libertad, sino también cuando no actúa de salvaguarda, de barrera y límite frente a la acción de interferencia y manipulación guiada por los intereses corporativos de los grandes agentes del mercado. En otras palabras, el peligro para estas libertades no reside sólo en el riesgo de Estados autoritarios, en la deriva reaccionaria de no pocos gobiernos, como vemos hoy en EEUU, en la UE, en América y en el todo el mundo, sino también en la manipulación del espacio público, por parte de los grupos que controlan la información y la «industria del entretenimiento» en régimen casi de oligopolios. La salud de las democracias depende de la posibilidad de una ciudadanía educada y activa y ese objetivo es imposible sin un alto standard de libertad de pensamiento y expresión.

SF: En tu artículo para el número 132 de nuestra revista PAPELES de relaciones ecosociales y cambio global, cuyo Especial está dedicado a las migraciones forzadas, abordabas las respuestas que se están dando ante la mal llamada “crisis de refugiados”. Respuestas que no garantizan la protección jurídica vinculante derivadas del Derecho Internacional, y que tampoco se están poniendo los medios materiales y personales para hacer efectivo los derechos de los refugiados. Un derecho de asilo recogido en la Declaración pero que vulneramos de forma sistemática mediante la securitización de las fronteras, levantando muros y colocando concertinas sobre las vallas ya existentes. ¿Qué medidas habría que adoptar para proteger a las personas que huyen de situaciones de guerra, conflicto, distintos tipos de violencias o persecución, o de las consecuencias de las catástrofes naturales y otros efectos producidos por el cambio climático?

JL: Me he sumado en distintas ocasiones a campañas impulsadas por el ACNUR y sobre todo por ONG especializadas, como CEAR, respecto a la necesidad básica del establecimiento de vías legales, seguras y accesibles para que las personas que tienen necesidad de la protección en la que consiste el derecho de asilo y la protección internacional subsidiaria puedan plantear su demanda sin riesgo para sus vidas.

Hay un error común acerca de los que llamamos refugiados, y es que la inmensa mayoría no llegan a serlo porque ni siquiera les dejamos plantear la demanda de asilo. No es ya que sean reconocidos como refugiados y obtengan la protección en que consiste el ser titulares del derecho de asilo, sino que puedan llegar a plantearlo, esto es, que puedan ser en efecto demandantes de refugio, asylum seekers, porque la realidad es que una parte importante de las personas a las que llamamos refugiados no lo son, porque encuentran todas las dificultades imaginables para conseguir plantear su petición. Me parece, a este respecto, que la definición de «refugiados» que ofreció el anterior Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU, el jordano Zeid Ra’ad Al Hussein, sigue siendo absolutamente gráfica: «These are people with death at their back and a wall in their face». Los refugiados son personas que huyen de todo tipo de persecuciones que ponen en peligro su vida, sus derechos y frente a las cuales no les protegen las autoridades de su propio Estado o, peor aun, son esas autoridades las que les persiguen. Nosotros no nos ocupamos de evitar esas guerras, esos conflictos que les obligan a huir de sus países para evitar la muerte. Y encima, les ponemos muros, vallas, obstáculos cada vez más difíciles de salvar, para llegar a plantearnos su petición. Les obligamos a arriesgar sus vidas para llegar hasta nuestras fronteras y una vez que están allí, endurecemos los requisitos para concederles protección. O, lo que es peor, violando la primera necesidad de todo refugiado, que es lo que el derecho internacional de refugiados conoce como principio de non refoulement, les devolvemos a ese peligro del que huyen, como estamos haciendo ahora mismo con quienes quieren llegar a Europa desde Libia y a los que los guardacostas libios, formados y protegidos por Italia y la UE, devuelven al infierno de los campos que gestionan mafias de explotación y tráfico de personas y en los que viven hacinados, esclavizados, sometidos a las peores violaciones de derechos humanos.

Esto es así en los EEUU, en Australia y, desde luego, para nuestra vergüenza, también en el caso de los Estados miembros de la UE, en el caso del supuesto Sistema Europeo Común de Asilo (SECA) en el que basta pensar en el efecto perverso del sistema del reglamento de Dublín, que obliga a plantear el asilo al llegar a territorio de un país de la UE y luego vincula todo el sistema de asilo a ese país al que se llegó. Esto refleja la falta de solidaridad entre los propios Estados miembros, como se vio en el fracaso del tímido intento de la Comisión Europea para establecer cuotas obligatorias de reubicación de los refugiados llegados a Italia y Grecia en 2015 es elocuente.

La solución, en el caso de la respuesta europea ante la existencia de centenares de miles de personas que intentan obtener refugio en nuestros países (una gota, comparada con el número de los que lo plantean en los países mas próximos a los suyos: Pakistán, Jordania, Líbano, Siria, Turquía, Uganda, etc.) pasa por un verdadero sistema común, coordinado, con estándares homogéneos de protección y con cuotas obligatorias, solidarias, de reparto de esos refugiados.

Pero el desafío es aún mayor respecto a lo que se nos viene encima: los refugiados o desplazados (algunos se empeñan en llamarlos migrantes) climáticos, las millones de personas que cada vez de forma más significativa se verán obligados a huir de sus países, devastados por las consecuencias del cambio climático.

SF: El derecho humano a disfrutar de un medio ambiente saludable y no degradado no ha sido recogido como derecho hasta la tercera generación, y aunque en las sucesivas Cumbres y Conferencias de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente se han aprobado distintos documentos, estrategias y declaraciones, estas medidas resultan insuficientes. ¿Cómo podemos proteger la salud ambiental frente al negacionismo sobre el cambio climático de los países que más contribuyen al deterioro ambiental, y cómo defender los derechos de los más vulnerables, de aquellos que menos han contribuido al problema?

JL: Lo cierto es que el fracaso de las sucesivas cumbres en las que se ha tratado de afrontar la enorme amenaza del cambio climático, el riesgo para el desarrollo sostenible que cada vez está más presente, hace muy difícil responder a esa cuestión e incluso llegar a atisbar cómo frenar la degradación propia de lo que algunos llaman el Antropoceno. Me parece que necesitamos un enorme esfuerzo educativo y de comunicación y no sólo acciones políticas, sin duda urgentes. Lo que sucede es que, desde la cumbre sobre el clima y el cambio climático celebrada en Paris en junio de 2016, no hemos dejado los pasos de tortuga, en lugar de las verdaderas decisiones necesarias. Lo acabamos de comprobar en estos días de diciembre en la COP24 de 2018, la cumbre del clima en Katowice que debía servir para desarrollar el acuerdo de París en la década de los 20, cuando se aborda el momento decisivo de aplicación. Insisto: necesitamos un enorme esfuerzo educativo para entender que vivimos un desafío civilizatorio, y para comprender también que no sólo se trata de decisiones políticas globales (para las que no existe consenso ni voluntad política suficientes), sino también que desde nuestra vida cotidiana está a nuestro alcance adoptar decisiones relativamente sencillas que pueden ayudar a revertir ese horizonte cada vez más próximo. Ese esfuerzo está bien formulado en los objetivos de la Agenda 2030 pero no puedo extenderme ahora en glosar ese programa que debiera constituir la prioridad en la agenda de derechos humanos de cualquier gobierno.

SF: El artículo 25 de la Declaración habla del derecho a un nivel de vida adecuado que asegure la salud y la asistencia médica, el bienestar, la alimentación, el vestido, la vivienda y la protección a la maternidad y a la infancia. Derecho que vuelve a ser recogido en el artículo 11 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. ¿Cómo podemos proteger jurídicamente un “nivel de vida digno” en un contexto de crisis ecosocial como el actual? ¿qué sugerirías?

JL: Vasta cuestión… Las posibles sugerencias chocan con una primera dificultad evidente: la ausencia de voluntad para tomar en serio los derechos económicos, sociales y culturales, que son la respuesta a la satisfacción de las necesidades primarias sin las que la noción de vida digna carece de sentido. Vivimos en un mundo dominado por la ideología neoliberal de mercado global: «Es el mercado, amigos, no los derechos», podemos escuchar en alguna grosera versión del certero dictamen de Adam Ferguson en su Ensayo sobre la historia de la sociedad civil (1767) en el que apuntó la línea de colisión entre la lógica del mercado y la lógica de lo público, la que estaría guiada por la democracia, por los derechos. Lo que son los derechos vinculados a las necesidades básicas se quieren convertir, se han convertido ya en buena medida en mercancías sujetas a la capacidad adquisitiva, no en bienes comunes que los Estados deben garantizar por encima de los intereses que guían los mercados.

En consecuencia, mi primera propuesta es trabajar en una cultura de los derechos que nos haga conscientes de cuáles son las prioridades a garantizar. Y ahí, sin duda, lo primero es la satisfacción de esas necesidades básicas, comenzando por la defensa de la vida, de lo que nos da vida, que es el primer imperativo: nuestro planeta. Afrontar también el reto de que ya no podemos seguir pensando en el trabajo como núcleo del vínculo social, en un mundo en el que la noción de trabajo estable, la misma categoría de jornada de trabajo y de trabajador, deja de tener sentido ante la transformación tecnológica.

Creo que el programa global de la Agenda 2030, con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, que se complementa con 169 metas asociadas a ellos y que arrancan de la prioridad de prioridades, la defensa de la vida, es hoy una buena agenda de prioridades en eso que podemos llamar la inacabable lucha por los derechos.

Acceso a la entrevista (PDF): Revisar los Derechos Humanos en clave ecosocial.

Entrevistas anteriores


Dossier Crisis Ecosocial, Conflictos y Construcción de Paz

Crisis Ecosocial, Conflictos y Construcción de Paz.

El presente boletín pretende contribuir al análisis de las diferentes formas de violencias contemporáneas en torno a las múltiples manifestaciones de conflictos y crisis sociopolíticas en curso. En ese sentido, planteamos cuatro ejes temáticos:

- las amenazas a las condiciones sociales y naturales sobre las que descansa la existencia de las personas,

- la demora en la puesta en marcha de medidas de mitigación frente a las amenazas climáticas

- las falsas salidas en relación con la gestión de los flujos migratorios

- el camino hacia una verdadera cultura de paz.

Para ello contamos con las aportaciones de especialistas como Santiago Álvarez Cantalapiedra y Nuria del Viso de FUHEM Ecosocial, Jesús Núñez del Instituto sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH) y Carmen Magallón (SIP). Directora de la Fundación Seminario de Investigación para la Paz – SEIPAZ y Presidenta de WILPF España

Por último, y como es costumbre, ECOS 44 ofrece una selección de recursos de la mano de Susana Fernández Herrero, del Centro de Documentación Virtual de FUHEM Ecosocial. Directora de la Fundación Seminario de Investigación para la Paz – SIP y Presidenta de WILPF España

Puedes descargar a continuación el Dossier completo en formato pdf: Crisis Ecosocial, Conflictos y Construcción de Paz, o bien los artículos por separado:

 

Amenazas climáticas, injusticia ambiental y violencia
Santiago Álvarez Cantalapiedra

El calentamiento global está provocando que cada vez más personas vean amenazadas las condiciones sociales y naturales sobre las que descansa su existencia. La aceleración de los desastres climáticos, la disminución de recursos vitales por degradación o agotamiento y una población mundial en incesante aumento, constituyen los elementos de un cóctel explosivo que requiere otra gobernanza para evitar la violencia y garantizar la paz y la seguridad en el planeta.

De los delirios escapistas frente al cambio climático a la búsqueda de respuestas colectivas
Nuria del Viso

Resulta cada vez más evidente que se nos acumulan las décadas de retraso en la aplicación de respuestas verdaderas y efectivas al cambio climático. Nos jugamos mucho dependiendo de qué criterios se utilicen y quién dirija la adaptación al cambio climático porque esto determinará el tipo de respuestas que se apliquen, si tenderán a ser en clave excluyente y con tintes ecofascistas, o bien con criterios de justicia y equidad.

Gestión de flujos migratorios: prueba definitiva para la Unión Europea
Jesus A. Núñez
El proceso de construcción de la Unión Europea está hoy contra las cuerdas y son muchos los problemas que se acumulan en su agenda. En este artículo se habla de la nefasta manera en la que la Unión está respondiendo a lo que se ha denominado como la crisis de los refugiados.


Conflictos Ecosociales y Cultura de Paz

Carmen Magallón
El texto aborda las violencias que subyacen en los conflictos ecosociales, hablando del decaimiento del movimiento por la paz, del concepto y potencialidades de la paz como cultura, y cuestionando la tendencia del poder hegemónico de desplazar la noción de paz por la de seguridad. La autora, a través de un caso de estudio, propone el feminismo pacifista como cauce amplificador de las voces de mujeres que afrontan conflictos ecosociales.

SELECCIÓN DE RECURSOS:

Susana Fernandez Herrero

Desde el Centro de Documentación de FUHEM Ecosocial elaboramos una recopilación de recursos de diferentes formatos para facilitar el acceso a más información en torno a la temática abordada en cada número. En este Boletín contamos con una recopilación de Organizaciones Españolas centros de investigación, institutos universitarios y fundaciones, que desde una perspectiva multidisciplinar trabajan por la eliminación de las distintas formas de violencia, la promoción de la justicia, el respeto de los derechos humanos, el desarrollo y la resolución pacífica de los conflictos, la sostenibilidad, el ejercicio democrático de la ciudadanía. La mayoría de estas organizaciones se encuentran dentro de la Asociación Española de Investigación para la Paz - AIPAZ.

Ofrecemos también una selección de Organizaciones Internacionales, coaliciones y redes de ámbito internacional que trabajan en el ámbito de la prevención y resolución pacífica de conflictos, y el establecimiento de la paz. Trabajan por el control y contra la venta de armas ligeras, así como en negociaciones para que se firme un tratado que prohíba las armas nucleares. Trabajo por el cual algunas de ellas fueron galardonadas con el premio nobel de la paz 2017. Tienen un compromiso con la promoción de la educación y la cultura de la paz, con el fin de la violencia y con la defensa del derecho internacional y los derechos humanos, sobre todo de los más vulnerables. Algunas de estas redes y organizaciones tienen estatus consultivo ante Naciones Unidas.

Recopilación de recursos de diferentes tipos y formatos, donde podemos encontrar: un Centro de documentación perteneciente a un instituto universitarios de investigación, un portal web con múltiples recursos sobre extractivismo, información de un plan de formación sobre Estudios internacionales de Paz, Conflictos y Desarrollo. Interesantes herramientas interactivas (atlas y mapas) con los que interactuar en torno a la justicia ambiental global, y a la relación entre la venta de armamento y los movimientos migratorios. Para acabar con un estupendo material didáctico que nos ayudará a llevar al aula estrategias y buenas prácticas educativas para crear una Cultura de Paz.

Una selección de las Publicaciones de FUHEM Ecosocial como son: la revista Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, un Informe de la Situación del Mundo, un libro de la colección Economía Crítica, Ecologismo Social, y dos publicaciones emblemáticas como son Convivir para perdurar y Cambio Climático S.A.

Para acabar mostramos una Selección de blogs recopilados tanto por su temática: conflictos ecosociales, conflictos, construcción de paz, ecologismo; como por las personas que están detrás de ellos. Eduardo Gudynas, Tica Font, Pere Ortega, Jordi Calvo Rufanges, Juan López de Uralde, Federico Mayor Zaragoza, Lola Hierro, Nazanín Armanian, Jordi Armadans, Josep María Royo, José María Tortosa.

No te pierdas el próximo Boletín ECOS sobre: Derechos Humanos, elaborado en torno al 70 Aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, suscribiéndote de forma gratuita a través de nuestra página web, donde también podrás disfrutar de los contenidos de todos los Boletines publicados.

Dossieres Anteriores:

Gentrificación, privilegios e injusticia alimentaria, Joshua Sbicca, Sara González, Guadalupe Ramos, Ricard Espelt, Susana Fernández Herrero, julio 2018.

Mujeres y mundo rural: nuevos y viejos desafíos, Emma Siliprandi, Ana Sabaté Martínez, Lídia Senra Rodríguez, Fátima Cruzmarzo, Susana Fernández Herrero, marzo 2018.

Contaminación del aire y movilidad en la ciudad, Miguel Ángel Ceballos Ayuso, Alfredo Sánchez Vicente, Alfonso Sanz Alduán,
Elena Isabel Boldó, Pilar Vega Pindado, Susana Fernández Herrero, febrero 2018.

Democracia local: avances, oportunidades y limitaciones, Tomás Rodríguez Villasante, Andrés Boix Palop, Joan Subirats, María Gómez Garrido, Susana Fernández Herrero, noviembre 2017.

Agroecología: un paso más hacia la calidad de vida, Gloria I. Guzmán, David Gallar, Ángel Calle, Daniel López, Humberto Ríos, Susana Fernández Herrero, junio 2017.

Políticas de género y calidad de vida en la ciudad, Gemma Ubasart, Alicia Rius, Christel Keller, Marta Domínguez, Susana Fernández Herrero, marzo 2017.

Calidad de vida, una noción poliédrica, Santiago Álvarez Cantalapiedra, Maria Ángeles Durán, Carolina del Olmo, Mauricio León Guzmán, Susana Fernández Herrero, enero 2017.

Conflictos y alternativas en la ciudad, Luis del Romero Renau, Jacobo Abellán, Alberto Magnaghi, José Bellver, Susana Fernández Herrero, octubre 2016.

Impacto de los modelos alimentarios, Carlos A. González, Nicole Grunewald, Alessandro Galli, Katsunori Iha, Martin Halle, Michel Gressot, Ferran García, Luis González Reyes, Susana Fernández Herrero, junio 2016.

Género y salud, Maria Pilar Sánchez López, Teresa Ruiz Cantero, Lucero Herrera Cairo, Maria Isabel Casado Mora, Vanesa Puig Barrachina, Marisol Ruiz, Mireia Juliá, Emmanuel Calderón, Kayla Smith, Andrés Peralta, Joan Benach, Susana Fernández Herrero, marzo 2016.

Temas clave en el debate del cambio climático, Ferran Puig Vilar, Larry Lohman, L. Urkidi, R. Lago, I. Basurko et al., y David Held y Angus Fane Hervey, Susana Fernández Herrero, enero 2016.

Fracking: hacia las nuevas fronteras del extractivismo fósil, Pedro Prieto, Elisa Moreu, Samuel Martín-Sosa y Elvira Cámara, Susana Fernández Herrero, septiembre 2016.

Desinformación y pseudoinformación, Braulio Gómez Fortes; Rodrigo Fernández Miranda; Beatriz Gimeno; José Bellver, Paul Serrano y Pau Salarich, Susana Fernández Herrero, junio 2015.

Construcción de la desigualdad de género en la educación, Carmen Rodríguez, Gema Martín, Nieves Salobral, Olga Abasolo y Ana del Pozo, Susana Fernández Herrero, marzo 2015.

Estados de excepción y control social, Santiago Alba Rico, Alex Segura, Jean-Pierre Garnier, Tica Font, Lucía Vicent Valverde, Susana Fernández Herrero, enero 2015.

Proyecto europeo: deseos, desvíos y derivas, Antonio Moreno Juste, Éric Toussaint, Antonio Sanabria, Martín Xavier Casals, Andrew Gavin Marshall, Lucía Vicent Valverde, Susana Fernández Herrero, octubre 2014.

La juventud, un estado precario de completa incertidumbre, Luis Enrique Alonso, Jon Bernat, Yassodára Santos, y Alejandro Martínez junto a Francisco Verdes-Montenegro, Lucía Vicent Valverde, Susana Fernández Herrero, junio 2014.

Nuevos retos del debate feminista ante la Gran Involución, Justa Montero, Olga Abasolo, Lucía Vicent, Ana del Pozo, Carlos Martínez, Susana Fernández Herrero, marzo 2014.

La huella del consumismo tecnológico, José Bellver, Juan José Castillo, Daniel López y Fernando Cembranos, Lucía Vicent, Susana Fernández Herrero, diciembre 2013.

Migrantes: entre la crisis y la exclusión, Colectivo Ioé, Producciones Translocales, Michael Renner y Lorenzo Chacón, Carlos Martínez, Lucía Vicent, Susana Fernández Herrero, septiembre 2013.

Desobediencia civil, la estrategia necesaria, Alejandro Martínez Rodríguez, Sabino Ormazabal Elola, Mar Rodríguez Gimena y Jaime Sánchez Barajas, Montserrat Cervera Rodon, Lucía Vicent Valverde, Susana Fernández Herrero, junio 2013.

El desigual impacto de la crisis en las mujeres, Lucía Vicent, Carmen Castro, Astrid Agenjo, Yayo Herrero, Susana Fernández Herrero, marzo 2013.

Respuestas ante la crisis de civilización, Luis González Reyes, Juan del Río, David Rivas y Cecile Andrews, Lucía Vicent, José Bellver,
Susana Fernández Herrero, diciembre 2012.

La educación a debate, Santiago Álvarez Cantalapiedra, Víctor M. Rodríguez, Teresa Maldonado, Jesús Joven, Miguel Recio, Manuel de la Cruz, Susana Fernández Herrero, octubre 2012.

Postextractivismo: alternativas a un modelo agotado, IPPM, Luis Vittor, Hoinathy Remadji, Alberto Acosta, Ernest García, Jesús García-Luengo, Susana Fernández Herrero, julio 2012.

África, la última frontera, Óscar Mateos, Jesús García-Luengos, Mercedes Jiménez, Pedro sanz, José García Botía, Susana Fernández Herrero, junio 2012.

Viviendo en entornos tóxicos, Miguel Jara; Rafael Gadea; Paco Puche; Vicent Boix, Susana Fernández Herrero, abril 2012.

Acaparamiento de tierras, el nuevo expolio, Ben White; Jennifer C. Franco; Javier Sánchez; Nidhi Tandon, Susana Fernández Herrero, enero 2012.

La conflictividad que viene, Josep Lobera; Pedro Arrojo; Marta Rivera; Ernest García, junio 2011.

Feminismos, Violet Eudine Barriteau, Ziba Mir-Hosseini, María Teresa Munguía, Germán Méndez, marzo 2011.

Periodismo con otra mirada, José Manuel Sánchez, José Naranjo, Alejandro Barranquero, Greg Simons, enero 2011.

El papel de la biodiversidad, Theo Oberhuber, Pedro Lomas, Gustavo Duch, María González Reyes, octubre 2010.

Enfoques sobre bienestar humano y buen vivir, Joaquím Sempere, Alberto Acosta, Saamah Abdallah, Mario Ortí, abril 2010.

Debates feministas, Justa Montero, Olga Abasolo, Marta Pascual, Yayo Herrero, Lucy Ferguson, enero 2010.

Cumbre de Copenhague, ¿viaje a ninguna parte?, Carlos Taibo, Jordi Roca, Cristina García Fernández y Antonio Ruiz de Elvira, 2009.

Reflexiones sobre la diversidad(es), Javier de Lucas, Ricard Zapata-Barrero, Máriam Martínez, José Ignacio Pichardo, Soledad Arnau, Rafaél Feito, Susana Fernández Herrero, agosto 2009.

Movimientos sociales hoy: de lo local a lo global, Jaime Pastor, Juan López de Uralde, Jordi Mir, Jaume Botey, Jose
Luis Fernández, Aifrefdo Ramos, Susana Fernández Herrero, junio 2009.

Cambio climático: un reto social inminente, Manuel de Castro, Climent Ramis, Pablo Cotarelo, Jorge Riechmann, Susana Fernández Herrero, noviembre 2008.

Agro(bio)combustibles: ¿por qué no nos salvarán?, Oscar Carpintero, Monica Di Donato, Francoise Houtart, Tom Kucharz, Pedro Lomas, Guillermo Pequero, Daniela Russi y Sergio Sastre, octubre 2008.

Seguridad alimentaria: el derecho de los pueblos a la vida, Enrique de Loma-Ossorio, Esther Vivas, Helen Groome, Danielle Nierenberg, Brian Halweil y Vandana Shiva, octubre 2008.


70 Aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos IV

Santiago Álvarez Cantalapiedra

Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, núm. 142, verano 2018, pp. 5-10.

Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos
Art. 28, Declaración Universal de los Derechos Humanos, 1948.

La naturaleza o Pacha Mama, donde se reproduce y realiza la vida, tiene derecho a que se respete integralmente su existencia y el mantenimiento y regeneración de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos. Art. 71, Constitución de la República del Ecuador, 2008.

Conmemoramos este año el 70 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948 en París. Dicha Declaración fue presentada como un ideal común para todos los pueblos y naciones. Nadie discute su importancia en la defensa de la dignidad humana y su utilidad para distinguir la civilización de la barbarie. Sin embargo, hay al menos dos aspectos que merecen ser comentados. El primero tiene que ver con el respeto y cumplimiento efectivo de los derechos proclamados; el segundo, con los sesgos y las limitaciones que imprimió el momento histórico en que fueron formulados, lo que exige lecturas y traducciones más pluralistas setenta años después.

La paradoja de los derechos

Una breve nota a propósito de los 70 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Desde un punto de vista formal son buenos tiempos para los derechos humanos. Así parece a tenor del número de Declaraciones, Convenciones Marco, Directivas Internacionales y Constituciones hoy vigentes. Sin embargo, desde el punto de vista material, puede que nos encontremos ante uno de los peores momentos, pues se están laminando las condiciones que permiten su realización. Cuando una familia sufre un desahucio o una persona desempleada se ve obligada a aceptar las condiciones ilegales que le impone el patrón, cuando una mujer es acosada en su trabajo o maltratada por su pareja, una comunidad indígena o campesina es expulsada de su territorio, una persona inmigrante es perseguida por su situación irregular o jóvenes de los suburbios son maltratados por las fuerzas policiales por su aspecto o por el color de su piel, en esos y en otros muchos casos, las víctimas son formalmente sujetos de derechos, pero en la práctica se las trata como a infrasujetos si no tienen posibilidad real de invocar eficazmente su cumplimiento. Esa posibilidad depende de las condiciones materiales de su existencia, y en los casos reseñados esa existencia viene atravesada por situaciones de explotación, opresión, subordinación o discriminación.

En nuestro mundo imperan estructuras –capitalistas, patriarcales y coloniales– que son responsables de la erosión de las bases materiales y jurídicas sobre las que se podría sostener la aplicación efectiva de los derechos humanos. La historia es larga. Recordémosla de la mano del capitalismo: «Llegó, finalmente, un tiempo en que todo lo que los seres humanos habían considerado inalienable fue objeto de cambio y de tráfico y pudo enajenarse. Este es el tiempo en que las mismas cosas que hasta ahora habían sido comunicadas, pero jamás cambiadas; dadas, pero nunca vendidas; adquiridas, pero jamás compradas –virtud, amor, opinión, ciencia, conciencia, etc.–; en que todo, en fin, pasó al comercio».1 Así pues, todo aquello que era propiedad colectiva de una comunidad –la tierra, el agua, los bosques, los recursos genéticos, los minerales– y sostén de la vida en común –el conocimiento tradicional de indígenas y campesinos, los trabajos y tareas comunales, los servicios públicos, como la sanidad, la educación, etc.– ha sido privatizado para su incorporación al mercado, y con ello, también los derechos humanos, que en cuanto universales son parte de ese común, al igual que los recursos necesarios para su ejercicio efectivo. Las dinámicas de acumulación por desposesión no son sólo actos de expolio de recursos y medios de vida; despojan también a la gente de sus derechos.

El reconocimiento del nexo existente entre derechos humanos y economía política resulta fundamental para garantizar su ejercicio efectivo. Los derechos humanos no se pueden desconectar de aquellas estructuras e instituciones económicas, políticas y jurídicas que ofrezcan los mecanismos que permiten ponerlos en práctica. De ahí la importancia de recordar la centralidad que adquiere el artículo 28 dentro de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: «Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos». Por este derecho pasa el ejercicio de los demás.

Una lectura abierta y plural de los derechos humanos

Los derechos deben arraigar en las condiciones materiales de nuestra existencia. La propia expresión derechos humanos así lo indica, pues lo humano procede –como recuerda Julie Wark– del latín humanus que está relacionada con humus, que significa tierra.2 El sistema Tierra –nos dice la mejor ciencia contemporánea– es una inmensa red de relaciones de cuya trama emerge la vida. La disciplina que estudia estas interrelaciones, la ecología, sabe que ni la vida ni el mundo físico que la mantiene existen en compartimentos aislados. Por el contrario, resalta la extraordinaria unidad que existe entre organismos y medio ambiente. No podemos pensar los organismos vivos al margen del mundo que los mantiene como no podemos pensar el medio ambiente físico como una entidad separada. Las dos realidades existen juntas, actuando la una sobre la otra formando un complejo ecológico o ecosistema. Vladimir Vernadsky, creador del concepto de biosfera, veía la vida como un componente indivisible de nuestro planeta. Esa visión subyace a la hipótesis de Gaia, la idea de la Tierra como una realidad viva, defendida por el médico y biólogo inglés James Lovelock3 y la microbióloga Lynn Margulis.4 Si somos seres interdependientes, la ética del cuidado debe desbordar el contorno de una única especie.

Nuestra condición de seres ecodependientes nos obliga a pensar si tiene algún sentido definir los derechos humanos sin tener en cuenta esta circunstancia. El reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas en el ordenamiento jurídico internacional ha ayudado a clarificar esta cuestión. En la Declaración, aprobada por la Asamblea General de la ONU en el año 2007, se reconoce «la urgente necesidad de respetar y promover los derechos intrínsecos de los pueblos indígenas, que derivan de sus estructuras políticas, económicas y sociales y de sus culturas, de sus tradiciones espirituales, de su historia y de su filosofía, especialmente los derechos a sus tierras, territorios y recursos».5 Para los pueblos originarios, la Pachamama, representada en La Tierra, es la Gran Madre «donde se reproduce y realiza la vida», como señala la Constitución del Ecuador. De esta cosmovisión, plenamente acorde no sólo con la ciencia contemporánea, sino también con la sabiduría milenaria presente en las religiones, se desprende una espiritualidad que hace de la lucha por la Madre Tierra una defensa de los derechos de todos los seres, tanto humanos como no humanos, pues lo que define como indígena a un pueblo o a una nación son precisamente esos vínculos espirituales y afectivos que mantienen con las múltiples entidades con las que comparte territorio.6

El reconocimiento de esta espiritualidad indígena, que el Occidente colonial desdeñó como animista, está propiciando una auténtica innovación jurídica en la apertura de la definición de quién es sujeto de derecho. Se abre la posibilidad de que seres no humanos con dignidad y valor intrínsecos al tiempo que esenciales para la vida de los humanos puedan ser titulares de derechos. La Amazonía colombiana acaba de recibir este reconocimiento por la Corte Suprema de Justicia de aquel país. Con esa decisión, la región de la Amazonía, al igual que el río Atrato, se convierte en sujeto de derechos como cualquier persona.7 También recientemente el río neozelandés Whanganui, sagrado para los pueblos indígenas maoríes, ha sido reconocido por el Estado como una entidad viva con entidad jurídica que debe ser protegida a fin de garantizar la continuidad plena de su existencia. La decisión de conceder personalidad jurídica a este río es fruto de una lectura jurídica basada en el pluralismo y en la necesaria traducción intercultural entre diversas concepciones del derecho, al apelar a la valoración que de su río tienen los maoríes conforme a sus tradiciones y costumbres.

Las luchas indígenas y campesinas se encuentran así a la vanguardia de la defensa de los derechos humanos. Y como señala, de Sousa Santos, «su lucha por una vida digna y una relación armoniosa con la naturaleza es una lucha por todos nosotros, por la supervivencia del planeta y de la vida puesta en cuestión por el capitalismo salvaje de nuestro tiempo, dispuesto a concluir la depredación indiscriminada de los recursos naturales iniciada por el colonialismo histórico. Tratándose de una lucha por todos nosotros, tiene que ser también una lucha de todos nosotros».8

Los derechos humanos presentan un carácter integral

Los derechos humanos forman un sistema. El hecho de clasificarlos en diferentes tipos no debe conducir al error de verlos como si fueran independientes unos de otros. La concepción positivista de las generaciones de derechos, con una “primera generación” de carácter civil y político que trasluce la lucha del individuo frente a los excesos autoritarios del Estado (libertad de expresión, de reunión, de asociación, etc.) y, a continuación, una “segunda” (derechos de naturaleza económica y social), “tercera” (derechos de tipo cultural y colectivo) e incluso “cuarta generación” (derechos asociados a la actual revolución tecnológica), contribuye sobremanera a agrandar esa confusión, pues la visión de la generaciones de derechos diferenciables entre sí no es más que una ficción que siempre interesó al mundo liberal para «poder afirmar que, si bien el capitalismo puede que desatienda aspectos sociales importantes, por lo menos nos brinda libertades políticas».9 La verdad histórica muestra que la lucha por las libertades no sabe de clasificaciones y que la conquista de los derechos políticos ha sido siempre parte inseparable de la disputa en favor de los económicos y sociales.

La prueba del carácter unitario de los derechos humanos la vemos diariamente en la población migrante. Junto con la tradicional subordinación que sufren las mujeres, los migrantes son la población más atacada en sus derechos. En ellos se muestra claramente cómo la conculcación de uno debilita los restantes, haciéndoles especialmente vulnerables frente a todo tipo de atrocidades. Lo ha señalado oportunamente Javier de Lucas al denunciar las formas contemporáneas de esclavitud y mostrar cómo los migrantes y demandantes de asilo se han convertido, gracias a las políticas migratorias de Occidente, en carne de traficantes.10

Las políticas migratorias y de asilo de los países ricos hace tiempo que han abandonado un enfoque basado en los derechos humanos para adoptar otro preocupado principalmente por la seguridad. La aplicación de una lógica militar en la gestión de las migraciones ha llevado a fortificar y externalizar las fronteras. En el primer caso, elevando vallas y sistemas de vigilancia cada vez más sofisticados; en el segundo, convirtiendo a los países de origen y de tránsito en policías de nuestras fronteras a través de acuerdos disfrazados de cooperación que sustraen fondos de la ayuda al desarrollo.11 El resultado es conocido: mientras que la industria militar y las empresas relacionadas con las tecnologías de la vigilancia y seguimiento de personas hacen su agosto, los inmigrantes ven impedido su derecho de circulación y los países ricos hacen omisión, como está ocurriendo en el Mediterráneo, del deber de socorro.

Esta centralidad de las preocupaciones securitarias hacen más peligrosas las rutas de tránsito de la migración y más vulnerables a las personas. La debilidad del estatus jurídico

del inmigrante actúa como un «bucle de retroalimentación positivo»:12 cuanto más frágil es el sujeto por su situación irregular, mayores son las probabilidades de que sufra abusos y vulneración de sus derechos. Desgraciadamente están a la orden del día las deportaciones sin garantías judiciales, la presencia de menores no acompañados en los Centros de Internamiento de Inmigrantes (CIE), la sobreexplotación laboral, los abusos sexuales, la trata de mujeres inmigrantes y la aparición de nuevas formas de esclavismo.

El número de personas desplazadas por la fuerza se está acrecentando años tras año. Así lo recoge el último informe del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR),13 que señala que 68,5 millones de personas se vieron obligadas a dejar su hogar el año pasado como consecuencia de guerras y conflictos armados, casi diez millones más que en 2014, año en el que se alcanzó una magnitud que no se registraba desde la II Guerra Mundial.14 Estos conflictos se ven agravados por perturbaciones relacionadas con el clima y por procesos como el acaparamiento de tierras o el extractivismo minero y energético, provocando la expulsión de sus hábitats de un número aún mayor de personas por motivo de simple supervivencia.15

Ante este panorama, persistir en un enfoque securitario en la gestión de las migraciones y las fronteras es, como mínimo, contradictorio con la celebración del aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En su lugar, resultaría más honesto cambiar de políticas adoptando un enfoque basado en los derechos que permita acabar con la trata de mujeres y el tráfico de personas, fomentar vías seguras y legales para la migración e impulsar la cooperación entre estados, sociedad civil y los propios inmigrantes. Un enfoque que incorpore además el concepto de «integridad ecológica»,16 de modo que se reconozca que la defensa de los derechos humanos empieza por el respeto y el cuidado del hábitat en el que desarrollamos nuestra vida.

Puedes descargar el artículo completo en formato pdf: Una breve nota a propósito de los 70 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

NOTAS:

K. Marx (1847), Miseria de la filosofía, Ediciones Orbis, 1984, p. 54.

J. WarkManifiesto de derechos humanos, Ediciones Barataria, Madrid, 2011, p. 89.

J.E. LovelockGaia. Una nueva visión de La vida sobre la Tierra, Orbis, Barcelona, 1986.

L. MargulisPlaneta simbiótico, Editorial Debate, Madrid, 2002.

ONUDeclaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas

A. Surrallés, «Human rights for nonhumans?», Journal of Ethnographic Theory, 7 (3), 2017, pp. 211-235.

https://www.elespectador.com/noticias/judicial/la-amazonia-colombiana-tiene-los-mismos-derechos-que-una-persona-articu-
lo-748340

http://blogs.publico.es/espejos-extranos/2018/05/17/de-la-isla-de-mare-a-otro-mundo-posible/

D. Casassas, «Los derechos humanos como economía política y el deber de rebelión»

10 J. de Lucas, «Errantes sin derechos. Carne de Esclavos»

11 M. AkkermanExpandiendo la Fortaleza. Las políticas de externalización de las fronteras de la UE, TNI, 2018. [


Ideas y prácticas para coeducar

¿Cómo es posible que en los libros de texto solamente el 7% de los personajes que aparecen sean mujeres? ¿Por qué se siguen reproduciendo desigualdades de género entre niños y niñas también dentro de la escuela?

Las mujeres solo ocupan el 9% de los personajes históricos que se estudian en Primaria y el 12,2% de los contemporáneos. En Secundaria, incluso, el dato descendía hasta un 7% para ambas categorías. No hay que olvidar que en España, hasta 1970, la educación era segregada, tanto en los niveles de primaria como en los de secundaria, bajo la estrecha vigilancia de la Iglesia. Al acceder las mujeres al modelo educativo masculino se produce la desaparición de lo femenino. En este modelo, no tienen cabida los conocimientos y valores asignados tradicionalmente a las mujeres, al estar infravalorados por la sociedad, valores que merecería la pena recuperar mucho más y revalorizar.

La coeducación es la propuesta que mejor contribuye a construir esos entornos seguros e inclusivos para que el alumnado pueda recibir una verdadera educación integral y de calidad. Para ello, la interdependencia y la ecodependencia son conceptos cuya comprensión nos ayuda a conseguir esos objetivos. Son conceptos imprescindibles para analizar el presente que estamos viviendo y ninguno de ellos aparece recogido en el currículo oficial.

Editado por FUHEM, el libro 71 propuestas para educar con perspectiva de género surge de la necesidad de abordar el día a día de los coles y el trabajo de los y las docentes, el profesorado enfrenta cada día una labor extensa y compleja, llena de desafíos cambiantes y de inercias difíciles de vencer. "Necesitábamos, entonces, ofrecer una herramienta sencilla y directa, que sirviera a educadoras y educadores para observarse y observar la escuela que les rodea, para desvelar y cuestionar la normatividad y androcentrismo que en ella se trasmite y para emprender pequeñas o grandes transformaciones que terminaran por transformar la escuela misma”, apunta Alicia de Blas, autora de la publicación, quien explica la motivación del libro en esta breve entrevista.

Cinco ejes distintos que construyen otra mirada

En esta guía, a través de cinco ejes transversales como son el reconocimiento en la diversidad, el reconocimiento de las mujeres, la valoración y la corresponsabilidad en los trabajos de cuidados y la convivencia democrática y el empoderamiento feminista; se ofrece una serie de propuestas para llevar a cabo en los colegios desde el minuto cero en distintos ámbitos como como el currículo escolar, la metodología, las relaciones personales, el lenguaje o los mismos materiales didácticos.

Las mujeres en los objetivos y contenidos del currículo escolar

Detrás del currículo oficial, se esconde un currículo oculto, todo aquello que se enseña y se aprende de manera no consciente, por el que la desigualdad y la violencia de género se cuelan en nuestros centros.

Muchas personas que han completado la educación secundaria desconocen que la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano no incluían a las mujeres. El currículo oficial y los libros de texto reproducen un canon cultural que se corresponde a los valores y espacios masculinos, y no a los de la totalidad de la población. Necesitamos presentar más mujeres científicas, exploradoras, líderes comunitarias, etc. Al tiempo que presentamos más hombres implicados en la lucha por los derechos de las mujeres o que han llevado adelante una paternidad corresponsable (propuesta 1).

Las mujeres en la metodología y organización del aula

El sesgo de género también está presente en el aula: cómo se organizan las clases, cómo se desarrolla la participación del alumnado, cómo se reparten las tareas dentro de los grupos o cómo responde el profesorado ante situación de disrupción, porque es frecuente ver cómo los alumnos reciben más atención que las alumnas por ser también ellos los que reproducen más situaciones disruptivas (entre un 75- 85%). Por ejemplo, una propuesta sería alentar a que las alumnas actúen con mayor frecuencia como portavoces de grupos de trabajo o promover parejas mixtas para la representación del grupo (propuesta 23).

Las mujeres en los espacios educativos

Los patios, pasillos y hasta las paredes de los centros educativos son un reflejo de la sociedad en la que se encuentran. En el patio, un grupo mayoritario de niños suele ocupar el patio con juegos de pelota, especialmente fútbol, mientras el resto de alumnado, que elige otras actividades, ocupan los espacios más marginales de los patios. La coeducación implica que los espacios rompan con la idea de que el espacio está dedicado exclusivamente al trabajo académico para dar cabida también en él a las relaciones, el cuidado o las emociones con algo tan simple como la instalación de bancos, sillones o pequeños rincones que faciliten el encuentro y la escucha mutua (propuesta 49).

Las mujeres y el lenguaje

¿Por qué siempre estamos en la “sala de profesores” o mandamos a los “niños al patio”? Si el lenguaje es una convención social se puede convenir modificarlo por un lenguaje más justo, inclusivo y convertirlo en una potente herramienta de transformación. Así, referirse a las familias en las comunicaciones que realiza el centro, en lugar de a padres, madres o tutores legales (propuesta 53).

Las mujeres y los materiales didácticos

Los recursos didácticos y, en especial, el libro de texto son una muestra más de que el ser humano más representado es el varón, y más concretamente el varón blanco, con buen nivel educativo y buena posición social y de apariencia atractiva y normalidad funcional. “Podríamos mostrar imágenes o incluir como personajes a mujeres y hombres en actitudes o ámbitos no estereotipados”, señala Alicia de Blas en la propuesta 68.


Educación ecosocial

En FUHEM apostamos por una educación enfocada a la resolución de los problemas sociales, económicos y ecológicos, una educación que se vuelque en la consecución del bienestar para todos y todas, en la que las personas sean capaces de percibirse como ecodependientes y que sean conscientes de las profundas interdependencias que nos permiten estar vivas. Nos referimos a una educación construida sobre los pilares que permiten sostener la vida. Una educación que sitúe la vida en el centro de la reflexión y de la experiencia, que permita vincularse al territorio próximo y a la comunidad, que desenmascare y denuncie el actual modelo de desarrollo y permita imaginar, construir y experimentar alternativas.

Una educación así puede jugar un papel fundamental en el cambio de paradigma civilizatorio, que cada vez es más urgente, y por ello hemos elaborado esta propuesta de currículo ecosocial. Para realizarla, hemos usado los instrumentos que nos proporcionan la construcción colectiva y la transdisciplinariedad. Con rigor, datos y sin falsa neutralidad.

El resultado ha sido este proyecto curricular que deseamos compartir con el conjunto de la comunidad educativa.

Dentro de esa propuesta, hemos hecho un importante esfuerzo por interrelacionar nuestro currículo ecosocial con el currículo oficial, el currículo LOMCE. En este enlace puedes encontrar nuestra propueta de currículo LOMCE con perspectiva ecosocial en las áreas relacionadas con las Ciencias Sociales, las Ciencias Naturales, los Valores (que hemos denominado ecosociales) y la Filosofía. En concreto, en las asignaturas de:

  • Educación Infantil: Conocimiento del entorno y Autoconocimiento y autonomía personal.
  • Educación Primaria: Ciencias Naturales, Ciencias Sociales y Valores Ecosociales.
  • Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato: Física y Química, Biología y Geología, Geografía e Historia, Historia de España, Historia del Mundo Contemporáneo, Economía, Iniciación a la actividad emprendedora y empresarial, Economía de la empresa, Valores Ecosociales y Filosofía.
  • Formación Profesional Básica: Ciencias Aplicadas y Comunicación y Sociedad.

Esta matriz es parte del libro González Reyes, L. (coord.) (2018), Educar para la transformación ecosocial. Orientaciones para la incorporación de la dimensión ecosocial al currículo, FUHEM. Para su correcta comprensión es necesario leer el texto completo.

El objetivo de este trabajo es facilitar a los equipos docentes abordar el conjunto de las temáticas ecosociales de manera interrelacionada entre sí y de forma integrada en el currículo LOMCE.

Es importante entender que no se trata de una propuesta cerrada, sino de una guía para poder incorporar en la práctica docente el conjunto de las temáticas ecosociales con calidad. Esta matriz debe ser interpretada y adaptada por cada docente a su realidad.

En esta propuesta se ha considerado, además del currículo LOMCE y la madurez del alumnado, la integración vertical (entre cursos) y horizontal (entre asignaturas) del currículo ecosocial para evitar repeticiones excesivas y omisiones de objetivos. De este modo, el abordaje principal de cada uno de los objetivos ecosociales solo se realiza en unos pocos cursos y asignaturas, salvo excepciones.

Hemos apostado por sugerir una amplia cantidad de objetivos ecosociales acoplados a la propuesta curricular de la LOMCE más que hacer una propuesta más restringida, ya que entendemos que es más fácil eliminar que añadir.

Este trabajo es una elaboración colectiva de FUHEM en la que han participado especialmente:

  • Coordinación: Luis González Reyes.
  • Colegio Hipatia: Almudena Sanz, Marta González, Azahara García, Belén Dronda, Inmaculada Romero, Cecilia Valera y Andrea Martínez.
  • Colegio Lourdes: Vicente Leal, Alicia de Blas, María González, Paula Manrique, Ana Benito, Carlos Díez y Julián Martín.
  • Colegio Montserrat: Alejandra Bajo, María Pose, Rocío Galán, Patricia St Maur Mills, Ekaitz Urkiza, Lidia Olivera, Blanca Hernando y Ana Jiménez.
  • Área educativa: Ana del Pozo, Fernando Mazo, Víctor Manuel Rodríguez, Luis Esteban Rubio, Andrés Álvarez, Mara Nieto y Álvaro Monsó.
  • Área ecosocial: Jose Bellver, Nuria del Viso, Mónica di Donato, Lucía Vicent y Olga Abasolo.

Dossier: Agroecología

 

Este Dossier recoge cuatro sugerentes artículos: uno sobre metabolismo agrario firmado de forma colectiva por: Gloria I. Guzmán, Manuel González de Molina, Eduardo Aguilera, David Soto, Juan Infante y Roberto García Ruíz, otro  sobre la construcción de sujetos políticos en la agroecología de David Gallar y Ángel Calle, un texto de Daniel López García sobre cooperativismo agroecológico y, finalmente, un artículo sobre experiencias innovadoras en Cuba, escrito por Humberto Ríos.

Ofrecemos, además, una selección de recursos sobre el tema en las novedades del Centro de Documentación Virtual, elaborado por Susana Fernández Herrero.

 

Sumario:

Transición del metabolismo agrario español en el siglo XX, Gloria I. Guzmán, Manuel González de Molina, Eduardo Aguilera, David Soto, Juan Infante y Roberto García Ruíz.

En este artículo se presenta resumidamente el metabolismo de la agricultura española y los cambios ocurridos en el siglo XX. Se analizan y discuten algunas de sus implicaciones sobre elementos fondo como suelo, biodiversidad, etc. A raíz de determinados estudios y tendencias destacadas, se cuestiona la idea que la intensificación de la agricultura española mediante insumos externos pueda ser justificada por una necesidad de aumentar la cantidad de alimentos por crecimiento de la población.

La construcción de sujetos políticos y la agroecología: una lucha por la vida, David Gallar y Ángel Calle.

La agroecología entraña distintos enfoques: como forma de mirar un mundo en crisis; como práctica que apunta a la sostenibilidad de nuestra forma de alimentarnos; y como estrategia política. Este texto aborda la necesidad de entretejer estas tres formas de hacer agroecología: un mirar que pone en juego otras prácticas desde una crítica radical a las causas de la barbarie socioambiental que nos rodea.

Cooperativismo agroecológico y saltos de escala, Daniel López García.

El artículo examina la evolución del cooperativismo agroecológico en el Estado español e identifica algunas de las tensiones, debates y desafíos que plantean los saltos de escala, entre otras fricciones que han surgido a medida que se desarrollaba este ámbito de actividad.

Los catalizadores de la innovación en Cuba, Humberto Ríos Labrada.

El colapso del campo socialista en Europa del Este en 1989 generó un déficit de insumos energéticos y agroquímicos que forzó a que se produjeran cambios significativos en la manera de producir alimentos, así como en las formas de controlar y decidir sobre los mismos. Cuba pasó de ser el mayor consumidor de agroquímicos del mundo a convertirse en una de las experiencias más extensivas de agricultura orgánica de América Latina. El artículo analiza esta experiencia.

Agroecología: selección de recursos, Susana Fernández Herrero.

Recopilación bibliográfica, de revistas y artículos, propios y externos que abordan, entre otros temas, la agroecología desde una base científica, su viabilidad económica y social, la producción ecológica, la relación entre las prácticas agroecológicas y la soberanía alimentaria, la importancia de las redes alimentarias alternativas, y la necesidad de incorporar la perspectiva de género. Destaca también el trabajo realizado por la editorial Icaria, mediante su colección Perspectivas Agroecológicas. Completa la selección referencias a organizaciones agroecológicas y otros recursos audiovisuales, redes sociales, etc.

Acceso al texto completo en pdf: Dossier: Agroecología. Un paso más hacia la calidad de vida.

Dossieres anteriores:

Políticas de Género y Calidad de Vida en la Ciudad. Gemma Ubasart González, Alicia Rius, Christel Keller Garganté, Marta Domínguez Pérez, Susana Fernández Herrero, marzo 2017.

Calidad de vida, Santiago Álvarez Cantalapiedra, Maria Ángeles Durán, Carolina del Olmo, Mauricio León Guzmán, Susana Fernández Herrero, enero de 2017.

Conflictos y alternativas en la ciudad, Luis del Romero Renau, Jacobo Abellán, Alberto Magnaghi, José Bellver, Susana Fernández Herrero, septiembre 2016.

Impacto de los modelos alimentarios, Carlos A. González, Nicole Grunewald, Alessandro Galli, Katsunori Iha, Martin Halle, Michel Gressot, Ferran García, Luis González Reyes y Susana Fernández Herrero, junio 2016.

Género y salud, Maria Pilar Sánchez López, Teresa Ruiz Cantero, Lucero Herrera Cairo, Maria Isabel Casado Mora, Vanesa Puig Barrachina,Marisol Ruiz, Mireia Juliá, Emmanuel Calderón, Kayla Smith, Andrés Peralta, Joan Benachy Susana Fernández Herrero, marzo 2016.

Temas clave en el debate del cambio climático, Ferran Puig Vilar, Larry Lohman, L. Urkidi, R. Lago, I. Basurko et al., y David Held y Angus Fane Hervey, diciembre 2015.

Fracking: hacia las nuevas fronteras del extractivismo fósil, Pedro Prieto, Elisa Moreu, Samuel Martín-Sosa y Elvira Cámara, septiembre 2015.

Desinformación y pseudoinformación, Braulio Gómez Fortes; Rodrigo Fernández Miranda; Beatriz Gimeno; José Bellver, Paul Serrano y Pau Salarich, junio 2015.

Construcción de la desigualdad de género en la educación, Carmen Rodríguez, Gema Martín, Nieves Salobral, Olga Abasolo y Ana del Pozo, marzo 2015.

Estado de excepción y control social, Santiago Alba Rico, Alex Segura, Jean-Pierre Garnier y Tica Font, diciembre 2014.

La juventud, un estado precario de completa incertidumbre, Luis Enrique Alonso, Jon Bernat, Yassodára Santos, y Alejandro Martínez junto a Francisco Verdes-Montenegro, septiembre 2014.

Nuevos retos del debate feminista ante la Gran Involución, Justa Montero, Olga Abasolo, Lucía Vicent y Ana del Pozo, marzo 2014.

La huella del consumismo tecnológico, José Bellver, Juan José Castillo, Daniel López y Fernando Cembranos, diciembre 2013.

Migrantes: entre la crisis y la exclusión, de Colectivo Ioé, Producciones Translocales, Michael Renner y Lorenzo Chacón, septiembre 2013.

Desobediencia civil, la estrategia necesaria, Alejandro Martínez Rodríguez, Sabino Ormazabal Elola, Mar Rodríguez Gimena y Jaime Sánchez Barajas, y Montserrat Cervera Rodon, junio 2013.

El desigual impacto de la crisis sobre las mujeres, Lucía Vicent, Carmen Castro, Astrid Agenjo y Yayo Herrero, marzo 2013.

Respuestas ante la crisis de civilización, Luis González Reyes, Juan del Río, David Rivas y Cecile Andrews, diciembre 2012.

La educación a debate, Santiago Álvarez Cantalapiedra, Víctor M. Rodríguez, Teresa Maldonado, Jesús Joven, Miguel Recio y Manuel de la Cruz, octubre 2012.

Postextractivismo: alternativas a un modelo agotado, IPPM, Luis Vittor, Hoinathy Remadji, Alberto Acosta, Ernest García, Jesús García-Luengo, septiembre 2012.

África, última frontera, Óscar Mateos, Jesús García-Luengos, Mercedes Jiménez, Pedro sanz, José García Botía, junio 2012.

Viviendo en entornos tóxicos, Miguel Jara; Rafael Gadea; Paco Puche; Vicent Boix, abril 2012.

Acaparamiento de tierras, el nuevo expolio, B White; J. C. Franco; J. Sánchez; N. Tandon, enero 2012.

La conflictividad que viene, J. Lobera; P. Arrojo; M. Rivera; E. García, octubre 2011.

Feminismos, V.E. Barriteau, Z. Mir-Hosseini, T. Munguía, G. Méndez, marzo 2011.

Periodismo con otra mirada, J.M. Sánchez, J. Naranjo, A. Barranquero, G. Simons, enero 2011.

Cultura y bienestar humano: el papel de la biodiversidad, T. Oberhuber, P. Lomas, G. Duch, M. González Reyes, noviembre 2010.

Enfoques sobre bienestar y buen vivir, J. Sempere, A. Acosta, S. Abdallah, M. Ortí, julio 2010.

Debates feministas, J. Montero, O. Abasolo, M. Pascual, Y. Herrero, L. Ferguson, marzo 2010.

Cumbre de Copenhague, ¿viaje a ninguna parte?, C. Taibo, J. Roca, C. García Fernández y A. Ruiz de Elvira, febrero de 2010.

Reflexiones sobre la diversidad(es), J. de Lucas, R. Zapata-Barrero, M. Martínez, J.I. Pichardo, S. Arnau, R. Feito, septiembre 2009.

Movimientos sociales, hoy: de lo global a lo local, J. Pastor, J. López de Uralde, J. Mir, J. Botey, J.L. Fernández, A. Ramos, junio 2009.

Cambio climático: un reto social inminente, M. de Castro, C. Ramis, P. Cotarelo, J. Riechmann, febrero 2009.

Seguridad alimentaria: el derecho de los pueblos a la vida, E. de Loma-Ossorio, E. Vivas, H. Groome, D. Nierenberg, B. Halweil y V. Shiva, noviembre 2008.

AGRO(bio)combustibles. Por qué no nos salvarán, O. Carpintero, M. Di Donato, F. Houtart, T. Kucharz, P. Lomas, G. Pequero, D. Russi y S. Sastre, octubre 2008.


Economía crítica & Ecologismo social, colección editorial para un cambio de paradigma

Economía crítica & Ecologismo social, colección editorial para un cambio de paradigma

La colección Economía crítica & ecologismo social continúa su actividad editorial con nuevos proyectos, después de la reciente aparición de La gran bifurcación, de Gérard Duménil y Dominique Lévy.

La colección Economía crítica & ecologismo social fue relanzada en 2008 con un doble propósito. Por un lado, frente a la tendencia de la economía convencional de expulsar de sus preocupaciones los aspectos sociales, ambientales, institucionales o de género, las obras que aquí presentamos pretenden rescatar la pluralidad de los enfoques que se han preocupado por esos asuntos “olvidados”, recogiendo, así, planteamientos elaborados desde la economía ecológica, institucional, feminista, marxista y postkeynesiana. Por otro lado, se presentan como un puente necesario entre la reflexión científica crítica y los justificados afanes y preocupaciones de los movimientos sociales.

La gran bifurcación. Acabar con el neoliberalismo

Gérard Duménil y Dominique Lévy, nº 13, 2014.

Analiza el momento decisivo en el que se encuentran las economías y las sociedades de Estados Unidos y Europa ante el avance neoliberal. Los autores urgen a luchar contra las grandes redes financieras, condición para poner en marcha un nuevo compromiso de izquierdas. Este libro, riguroso y comprometido, que también aborda el caso español, defiende una tesis sencilla: es necesario luchar contra las grandes redes financieras y contra la connivencia entre propietarios y altos directivos. Esta es la condición para poner en marcha un nuevo compromiso de izquierdas, con la participación de clases populares y cuadros, que siente las bases de una superación gradual del capitalismo. Los autores son economistas heterodoxos, investigadores del CNRS y autores de varias obras, entre las que destaca The Crisis of Neoliberalism.

La responsabilidad de la economía española en el calentamiento global

Jordi Roca (coord.), Vicent Alcántara, Iñaki Arto, Emilio Padilla y Mònica Serrano, nº 12, 2013.

Este libro recopila aportaciones de destacados economistas y sociólogos para estudiar las irreversibles consecuencias sociales que la financiarización ha tenido en las relaciones laborales y, de forma más general, en el lugar que el trabajo ocupa en las sociedades salariales contemporáneas, en el marco de la crisis actual. Jordi Roca es catedrático del Departamento de Teoría Económica de la Universidad de Barcelona. Vicent Alcántara es profesor emérito de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona. Iñaki Arto es investigador del Basque Research Centre for Climate Change. Emilio Padilla es profesor en el Departamento de Economía Aplicada de la UAB. Mònica Serrano es profesora en el Departamento de Teoría Económica de la UB.

La financiarización de las relaciones salariales. Una perspectiva internacional

Luis E. Alonso y Carlos J. Fernández (eds.), nº 11, 2012.

Este libro recopila aportaciones de destacados economistas y sociólogos para estudiar las irreversibles consecuencias sociales que la financiarización ha tenido en las relaciones laborales y, de forma más general, en el lugar que el trabajo ocupa en las sociedades salariales contemporáneas, en el marco de la crisis actual. Luis Enrique Alonso es catedrático de Sociología en la Universidad Autónoma de Madrid. Carlos J. Fernández Rodríguez es profesor del departamento de Sociología de la misma universidad.

Cambiar de economía

Los Economistas aterrados, nº 10, 2012.

A pesar de su fracaso manifiesto, la ideología neoliberal sigue impregnando las decisiones y las opiniones de la mayoría de expertos, políticos y editorialistas. Frente a esa hegemonía, este libro propone políticas económicas alternativas que son no sólo necesarias sino también urgentes y posibles. Los Economistas aterrados son un colectivo de economistas franceses que, tras el éxito de su célebre Manifiesto, se han reunido para formar una asociación que tiene como objetivo estimular la reflexión colectiva y la expresión pública de quienes no se resignan a la dominación de la ortodoxia neoliberal en el pensamiento económico y consideran necesario cambiar el paradigma de las políticas económicas en Europa y en todo el mundo.

El trabajo de cuidados. Historia, teoría y políticas

Cristina Carrasco, Cristina Borderías y Teresa Torns (eds.), nº 9, 2011.

Este libro plantea los debates en torno al trabajo de cuidados, con una recopilación de textos de obligada referencia para abordar el tema, escritos por destacadas especialistas en distintas disciplinas. Las editoras aportan un texto inicial que recoge el estado de la cuestión en cuanto al desarrollo teórico que el trabajo de cuidados ha experimentado en las últimas tres décadas. Cristina Borderías es profesora de Historia Contemporánea de la Universidad de Barcelona. Cristina Carrasco imparte Teoría Económica en la misma universidad. Teresa Torns es docente en el Departamento de Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona.

La Gran Recesión y el capitalismo del siglo XXI

José A. Tapia y Rolando Astarita, nº 8, 2011.

El libro explica desde diversas perspectivas el porqué y el cómo de lo que está pasando en la economía mundial en los últimos años, prestando especial atención a la crisis que comenzó en 2007 y fue bautizada como “La Gran Recesión”. José A. Tapia es investigador en la Universidad de Michigan, Ann Arbor. Rolando Astarita es docente en la Universidad de Buenos Aires.

Economía contracorriente. Antología de David Anisi

Edición de Rafael Muñoz Bustillo y Fernando Esteve, nº 7, 2010.

Este libro presenta una antología de textos de David Anisi, realizada por Rafael Muñoz de Bustillo y Fernando Esteve, profesores de la Universidad de Salamanca y Autónoma de Madrid, respectivamente. El libro se estructura en tres partes, en las que los antólogos clasifican las aportaciones de Anisi en función de su perfil como economista “teórico”, “político” y “moral”. David Anisi fue profesor del Área de Fundamentos del Análisis Económico en la Universidad Autónoma de Madrid y catedrático en la misma área en la Universidad de Salamanca hasta su fallecimiento en 2008.

Capitalismo desatado

Andrew Glyn, Introducción de Ángel Martínez González-Tablas, nº 6, 2010.

El libro explica los cambios producidos en la economía mundial en los últimos años. El conflicto distributivo entre capital y trabajo ha dejado de ser el elemento más problemático del funcionamiento de las economías ricas. En cambio, la creciente influencia y complejidad de las finanzas, la globalización productiva y las nuevas tecnologías impactan sobre los trabajadores, debilitando especialmente a los menos cualificados. Andrew Glyn (1943-2007), economista marxista, impartión docencia en la Universidad de Oxford y en el Corpus Christi College. Trabajó como asesor del National Union of Mineworkers, fue consultor de la OIT y del H. M. Treasury y editor adjunto de Oxford Review of Economic Policy.

El porqué de las crisis financieras y cómo evitarlas

Frédéric Lordon, nº 5, 2009.

El presente libro analiza las causas que han provocado la crisis de las hipotecas sub-prime. Al dejar al descubierto los mecanismos que han propiciado el desastre, el autor ofrece una serie de propuestas para que la situación no vuelva a repetirse. Frédéric Lordon (1962) es ingeniero y doctor en Economía. Trabaja como director de investigación en el Centre National de la Recherche Scientifique en el Bureau d’Économie Théorique et Appliquée (BETA) del Polo Europeo de Gestión y de Economía de la Universidad Louis Pasteur de Estrasburgo.

Prácticas económicas y economía de las prácticas

Luis Enrique Alonso, nº 4, 2009.

La reciente sociología de la economía reinserta los hechos económicos en sus marcos sociohistóricos. Como consecuencia, el poder de los discursos económicos es parte de su propia eficacia. Interpretar esos discursos como prácticas lingüísticas, pragmáticas, situadas y conflictivas es parte del mensaje que este libro quiere transmitir. Enrique Alonso es catedrático de Sociología en la Universidad Autónoma de Madrid.

Un futuro sin petróleo. Colapsos y transformaciones socioeconómicas

Roberto Bermejo, nº 3, 2008.

Ante el previsible agotamiento de los combustibles fósiles, Roberto Bermejo analiza en este libro los problemas energéticos, las transformaciones socioeconómicas que empiezan a manifestarse y las vías de solución. Roberto Bermejo es profesor de Economía Sostenible del departamento de Economía Aplicada de la Universidad del País Vasco.

150 preguntas sobre el nuevo desorden

Carlos Taibo, nº 2, 2008.

“150 preguntas sobre el nuevo desorden”, versión ampliada y actualizada del libro aparecido en 2002, disecciona el fenómeno de la globalización capitalista, al tiempo que explica las claves fundamentales de la política internacional contemporánea. Carlos Taibo, profesor de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid, es autor de una veintena de libros sobre política internacional.

La nueva economía del agua

Federico Aguilera Klink, nº 1, 2008.

Este libro plantea la necesidad de asumir que la realidad actual modifica las preguntas relevantes para abordar los problemas del agua. El autor plantea la necesidad de ver el agua como activo ecosocial cuya gestión, inseparable de la del territorio, requiere una democracia más deliberativa. Federico Aguilera Klink es catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de La Laguna y profesor de Economía de los Recursos Naturales, y del Medio Ambiente y Economía Ecológica.


Selección de organizaciones feministas

Carlos Martínez y Lucía Vicent. FUHEM Ecosocial

La discriminación que sufren las mujeres ha sido objeto de preocupación común en todo el mundo y ello ha propiciado que, las agrupaciones conformadas con la finalidad de terminar con ella, extiendan su lucha en la misma gradación mientras mantienen articuladas otras de ámbito nacional. Algunas son secciones de importantes organizaciones internacionales, otras son agencias o institutos de investigación feminista, también hay redes de activistas que aglutinan a mujeres de todo el planeta u organizaciones que actúan en un país (o países) determinado. Pero lo que tienen en común todas ellas, es el interés por analizar, combatir y transformar las sociedades patriarcales que configuran unas redes de dominación y violencia frente a ellas que las someten a una situación de desigualdad estructural. Nuestra intención en las siguientes líneas es la de recoger aquella selección que dé cuenta de las reivindicación más activas en la actualidad, diferenciando las organizaciones cuya actividad tiene reflejo en el contexto internacional de las que lo limitan al nacional.

Perímetro Internacional

Organizaciones, instituciones y centros de investigación

Si atendemos al panorama internacional encontramos organizaciones muy desiguales, en cuanto a su impacto, influencia e incluso discurso en favor de las mujeres y del feminismo. En primer lugar, encontramos instituciones internacionales donde la cuestión de género se ha integrado como uno de los ejes principales de trabajo, dentro de la propia organización o como escisión dependiente. Entre ellas cabe destacar ONU Mujeres, entidad que forma parte de Naciones Unidas (NN.UU.) y que dedica sus esfuerzos a la igualdad de género, al empoderamiento de la mujer y al derribo de barreras discriminatorias que separan a las personas por cuestión de sexo. Cuenta con varias fracciones que atienden frentes de acción diferenciados y protegidos por la organización; en concreto, nos referimos a la División para el Adelanto de la Mujer (DAW), el Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación para la Promoción de la Mujer (INSTRAW), la Oficina del Asesor Especial en cuestiones de género (OSAGI) y el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM). Los núcleos temáticos que marcan su actividad van desde la participación política de las mujeres hasta la violencia de género, pasando por la incidencia diferenciada de enfermedades como el VHI. Un caso semejante es el de la UNPFA (Fondo de Población de Naciones Unidas), órgano subsidiario de NN.UU. al cual, asimismo, le respalda un trabajo con mujeres sumamente amplio que se orienta en muchas direcciones (participación de hombres frente a las desigualdades, mujeres en situaciones de emergencia, derechos de la mujer en los acuerdos internacionales, etc.). Ambos organismos –ONU Mujeres y UNPFA– cuentan a su vez con una extensa lista de materiales a los que podemos acceder gracias a sus respectivas plataformas web y que sirven como soporte adicional a la información que se facilita desde otros ámbitos.

Con un mismo afán divulgativo encontramos el Instituto Europeo para la Igualdad de Género (EIGE), agencia creada por la UE para luchar contra la discriminación frente a las mujeres, defender la igualdad de género y aumentar la sensibilidad social en torno a estas cuestiones. Dentro de la institución, la monitorización de las divergencias que se producen por cuestión de sexo resulta clave para visibilizar los retos que se nos presentan que, lejos de superarse, se ven acentuados y se transforman con el transcurso del tiempo. Entre sus funciones principales también se encuentra el desarrollo de instrumentos que permitan integrar el impacto de género en la toma de decisiones políticas, como así confirman las publicaciones que elabora, entre las cuales destacamos el Índice de Igualdad de Género que nos sitúa en un mapa integral de las brechas entre hombres y mujeres de la UE.

También existen otras organizaciones con una intencionalidad informativa clara pero con un carácter más independiente. Nos referimos a los centros y observatorios cuya labor de difusión es el eje principal de su actividad. Si aterrizamos en los contenidos relativos a conflictos de género, discriminación por sexo o perspectivas feministas de análisis enmarcadas en distintas ramas del conocimiento un claro referente lo encontramos en el Centro de Investigación para la Acción Feminista, CIPAF. En él confluyen actividades de investigación, de debate y acciones de compromiso con los ideales feministas, todo ello para lograr el desarrollo de alternativas integrales impregnadas de una marcada naturaleza democrática, solidaria y con equidad social. Sus miembros dan prioridad a los procesos educativos, y a la capacitación y participación de las mujeres en todos los espacios cotidianos (social, político, económico, etc.). Es por este motivo por lo que han apostado por la campaña género y TICs, encaminada a promover la presencia de ellas en disciplinas claramente masculinizadas. Al mismo tiempo, el CIPAF coordina acciones con redes nacionales de ONGs, grupos de la sociedad civil y organismos internacionales con el fin de incidir en las Agendas Públicas de los gobiernos y participa, junto a otras redes internacionales, como es el caso de la Red de Educación Popular entre Mujeres (REPEM).

Situada en los márgenes de la cultura dominante y promoviendo voces feministas en nuestra sociedad actual descubrimos organizaciones como The Feminist Press. Su inspiración, basada en la transformación personal y en la justicia social, extiende su compromiso de difusión a través de la publicación de aportaciones, con una mirada femenina, procedentes de todo el mundo. La creencia que se encuentra detrás de los esfuerzos que realizan, con vistas a ser un referente bibliográfico de las contribuciones feministas, es el convencimiento de que los libros tienen el poder de cambiar la cultura y crear una sociedad libre de violencia, de sexismo y de racismo.

Colectivos y acciones

Con un cariz más militante y una presencia, asimismo, internacional podemos encontrar agrupaciones como IANSA Women’s Network, que congrega a mujeres activistas de una larga lista de países. Esta red, formada en 2001, reúne a su vez a cerca de 250 organizaciones de la sociedad civil bajo un mismo propósito; este es el de involucrar en los procesos, tanto de desarme como de reducción del gasto militar o de la violencia, a las mujeres de todos los lugares sobre las que recaen sus efectos. De acuerdo con este objetivo, sus integrantes desarrollan varias campañas como ocurre con la de Disarm Domestic Violence que está dirigida a la denuncia del maltrato de género y la importancia que éste tiene en los hogares que disponen de armas.

En una misma línea de activismo social localizamos National Organization for Women, ubicada en un solo país a pesar de contar con una incidencia más allá de sus fronteras. Son más de medio millón de activistas en EE.UU. los que forman parte desde 1966 convirtiéndola en la organización que cuenta con un mayor número de militantes feministas en el país. Sus principales líneas de trabajo son el acoso hacia las mujeres en los distintos contextos en los que tiene lugar (el trabajo, las escuelas, el sistema judicial, etc.) y la defensa de sus derechos, en torno a los cuales se desarrollan sus campañas. Love your body es una de las últimas y supone una clara apelación a la industria de la belleza que generaliza unos patrones estéticos que atentan contra la salud de las mujeres y sus cuerpos. Gracias a la retrospectiva podemos recordar otras reivindicaciones, en este caso, contra la restricción de las mujeres para acceder a espacios visibles y de repercusión mediática. Tal fue el resultado de la incomodidad generada por el programa “Today” de la BBC, hace menos de dos años, cuando se constató la exclusividad de invitados hombres a la hora de tratar temáticas que chocaban frontalmente contra la igualdad de oportunidades de las mujeres (como por ejemplo al hablar de anticonceptivos o cáncer de mama). Durante los dos días consecutivos, este descontento se trasladó a la sociedad civil propiciando la constitución de The women’s room, una iniciativa crítica con la visión androcéntrica que prima en los medios y que las excluye de las esferas públicas. Su constitución supuso la organización una gran masa crítica con la finalidad de lograr un cambio en la perspectiva en la que se integre la participación de personas de ambos sexos. Para ello, cuentan con una base de datos de mujeres –diferenciando por regiones y áreas de experiencia– a las que se puede recurrir y hacer partícipes en análisis y reflexiones que se proyecten hacia la sociedad.

Por último, podemos resaltar algunos grupos con un enfoque hacia cuestiones más concretas, como ocurre en Ni putes ni soumises. Se trata de un conglomerado ubicado en Francia de voluntarios, activistas y expertos de muchos más países que cuenta con un amplio recorrido que traspasa sus fronteras. Fue en 2003 cuando esta organización se consolidó y comenzó a canalizar el movimiento de indignación ocurrido en muchos barrios franceses por la degradación de las condiciones de vida y los casos de homicidio que, por razones machistas, tuvieron lugar. Sus reivindicaciones se concentran en la sumisión y subordinación que padecen muchas mujeres en distintos espacios, los cuales marcan sus campos de acción (social, jurídico, psicológico, etc.). Similares líneas de actuación –con un carácter particularmente provocativo en sus campañas– son las que sigue el movimiento FEMEN. De origen ucraniano esta agrupación cobra, a partir de 2012, dimensión internacional cuando sus respuestas a los problemas de género trascienden los límites nacionales y comienzan a extenderse por otros países. En el caso de España, la primera de las acciones que promovieron fue una denuncia frente a la voluntad del Gobierno actual de contrarreforma de la ley del aborto. El humor y las imágenes escandalosas son eje vertebrador también de la oposición activa que ejerce el colectivo Guerrilla Girls frente al sexismo en todos los espacios de expresión (cultura, cine, etc.), pero también a la corrupción política y el racismo promueven sus intervenciones. Cracovia, Estambul, Ciudad de México, Atenas o Bilbao son algunos de los lugares a los que han llegado sus acciones y otras muchas ciudades en las que se han programado las siguientes.

De ámbito español

Las redes de ámbito nacional son muy amplias: agrupaciones, centros de estudios y colectivos se dispersan por todo el territorio. En la siguiente selección se presentan algunos de todos los ejemplos que coexisten en la actualidad y que, en muchos casos, son fruto de un contexto marcado por el retroceso claro de la igualdad entre hombres y mujeres en nuestro país.

Redes en el movimiento feminista

El movimiento feminista en el Estado Español cuenta con una heterogeneidad importante de colectivos, estructuras y espacios donde las mujeres se han organizado –y continúan haciéndolo– para combatir las diferentes caras de las sociedades patriarcales que estructuran la desigualdad de género. Derivado de lo anterior, existe una indudable necesidad de articulación entre los diferentes espacios que se conocen, reto que ha logrado acometer la Coordinadora feminista. Esta red de grupos de mujeres funciona de forma asamblearia y abierta generando un espacio en el que se intercambian experiencias, debates y actividades. Desde 1978 su cometido ha servido para unir y coordinar esfuerzos en la lucha feminista con el fin de llegar al conjunto de la sociedad, un objetivo ampliamente conseguido en el plano político y social y al que han contribuido mucho las Jornadas Feministas de las que se responsabilizan dentro del movimiento desde hace décadas.

El movimiento feminista habitualmente ha interactuado con otras corrientes afines con las que ha compartido sus acciones de lucha y protesta. Ocasionalmente, ello ha desembocado en la conformación de agrupaciones conjuntas con participación de activistas críticos que denuncian las desigualdades entre hombres y mujeres pero desde una crítica al propio sistema capitalista. Ejemplos de ello, los encontramos en colectivos como Género con clase, por un socialismo feminista, surgido en 2008 con la intención de consolidar un movimiento feminista anticapitalista; en la Asamblea feminista Panteras, que articula colectivamente la oposición frente al fascismo y el capitalismo utilizando el feminismo como bandera; y en otras organizaciones como Conexión Joven feminista o la Federación de Mujeres jóvenes, que comparten la transversalización de la cuestión de género y la juventud en todas las cuestiones de análisis que abordan.

Otra línea de confluencia, en la que se generan puntos de conexión a lo que se adhieren las agrupaciones, la encontramos en ciertos espacios comunes entre la tradición ecologista y la feminista cuya apuesta es el ecofeminismo. Se trata de una opción de cambio en lo que respecta al modelo político y ético de nuestra sociedad y que la Red Ecofeminista ha sabido integrar sin problemas en sus argumentaciones en favor de una transformación social donde la sostenibilidad del entorno y de la vida oriente un nuevo modelo económico, político y social.

En último lugar, si lo que buscamos es la articulación de asociaciones y otros colectivos especializados en temáticas más concretas podemos encontrarnos con organizaciones como la Red Estatal de Organizaciones Feministas o la Plataforma Unitaria, ambas centradas en la denuncia y la oposición contra la violencia de género, suponen un punto de referencia en uno de los ejes principales de lucha del movimiento feminista.

Observatorios, wikis y bibliotecas de género

A otro tipo de información más empírica, analítica y teórica podemos acceder gracias a los observatorios con los que contamos que ponen a nuestra disposición un sinfín de archivos centrados en la problemática del género: el Observatorio de género de Andalucía rural, el Observatorio de igualdad o de la imagen de las mujeres, el Observatorio de igualdad de oportunidades del instituto asturiano de la mujer, el Observatorio de la violencia y otros muchos a los que podemos acceder desde la página del Instituto de la Mujer.

A estas fuentes de información se les suman otras como las wikis o las mediatecas, en concreto las orientadas a este campo temático, entre las que podemos señalar algunas que, en ocasiones, han sabido cubrir el hueco informativo que solo el conocimiento colectivo permite tapar. Tal es el caso de Wikimujeres un proyecto que facilita el conocimiento sobre aquellas mujeres que han contribuido al progreso de la Humanidad y han propiciado que el mundo avanzase hacia la igualdad y la justicia. De igual forma, tiene su correspondiente a nivel internacional, un proyecto iniciado por la OCDE conocido como Wikigender, que busca facilitar el intercambio y mejorar los conocimientos sobre los temas de igualdad en todo el mundo. Y no podía ser menos la Coordinadora feminista, que gracias al directorio Femiteca (uno de los aportes más reseñables de difusión) podemos localizar libros, cine, vídeos o exposiciones en clave feminista.

Colectivos y experiencias feministas

Uno de los ejes principales del activismo feminista es la elaboración de discursos y el empoderamiento de las mujeres para dar a conocer una realidad que se oculta y que impide una presencia equitativa de género. En base a ello se creó el portal Ciudad de mujeres en 2002, un foro en sus comienzos cuyos objetivos hoy son: visibilizar a las mujeres en las distintas ramas del conocimiento y sus aportaciones a lo largo de la historia, impulsar el movimiento asociativo entre ellas y contribuir a su difusión a través de redes.

Con la llegada del inesperado fenómeno del 15M, el movimiento feminista al igual que otros, supo interactuar y crear espacios de confluencia para trabajar la cuestión de género y las reivindicaciones feministas dentro de los espontáneos movimientos ciudadanos que tomaban las plazas. Así, aparecieron experiencias como Feminismos Sol en Madrid o Feministes indignades en Barcelona, grupos que surgieron en casi todas las grandes ciudades españolas y que promovieron –y muchas de ellas siguen haciéndolo– acciones, talleres, formación y otras muchas iniciativas en línea con una reivindicación feminista de los temas que, en clave política, se sugieren de máxima actualidad: violencia patriarcal, las mujeres en los CIEs, la despenalización del aborto, etc.

Otros colectivos feministas acogidos a una agenda muy similar que reclama la equidad entre hombres y mujeres pero que se remontan a momentos anteriores en el tiempo son: el Colectivo Feminista 13 Rosas de Salamanca, Las del 8 de Zaragoza o el Colectivo Feministas en Movimiento. Todas ellas buscan formular nuevas formas de democracia capaces de acabar con la desigualdad y las múltiples formas de violencia que adquiere el patriarcado (económica, física, sexual, simbólica, etc.), denuncian los recortes, exigen el derecho al aborto libre y apuestan por un mundo social, corresponsable e igualitario.

El espectro tan amplio de colectivos en nuestro país, se extiende en otras muchas direcciones. Orientada hacia el estudio de las relaciones de poder que se suceden en nuestro entorno, destacamos La Faktoria Lila grupo del que forman parte especialistas de distintas áreas como son el género, las sexualidades y los cuerpos, los derechos sociales, los feminismos y los activismos. Sus proyectos se orientan a generar iniciativas auto-formativas y de acción que deconstruyan modelos normativos en torno a los temas señalados. Otros ejemplos a señalar son: la Asociación Candela, integrada por un equipo interdisciplinar dedicado a la investigación y la acción comunitaria en colegios e institutos; o el Colectivo Milenta centrado asimismo en el ámbito educativo y que nos acerca a un archivo clasificado de publicaciones más que recomendable (sobre legislación, feminismo, identidades, cuidados y corresponabilidad, etc.), su revista descargable A Teyavana y otros materiales para trabajar el feminismo.

Por otro lado, los medios de comunicación y la presencia de las mujeres en ellos suponen uno de los nudos gordianos del feminismo, y en él es en que centra su atención la asociación CIMA. Esta agrupación de más de 300 especialistas que apuestan por fomentar la presencia equitativa cobre importancia por su colaboración en distintos proyectos entre los que cabe destacar European Women Audiovisual Network (EWA). Por último, podemos nombrar al colectivo feminista que aglutina a las trabajadoras sexuales, el Colectivo Hetaria, que nació en marzo de 1995 para combatir el estigma social que recae sobre ellas y para favorecer su organización en defensa de sus intereses como trabajadoras.

A pesar de que es común que se asocie la adopción de una óptica feminista con la participación exclusiva de mujeres por ser ellas las que se ven afectadas directamente por la problemática delimitada a tratar, no es extraño encontrar con iniciativas cuyos promotores o principales impulsores son hombres. Ello lo encontramos en Heterodoxia, comunidad de hombres por la igualdad o en la Asociación de Hombre por la Igualdad de Género (AHIGE). En ambas se revela su disposición a cuestionar la dominación masculina y el machismo, aspecto que combinan con el deseo de abandonar los modelos tradicionales de masculinidad. En AHIGE, incluso, ofrecen la posibilidad de formarse y realizar intervenciones en grupos, para lo que se ofrecen distintos programas que incorporan la perspectiva de género: Co-responde para fomentar la corresponsabilidad doméstica y familiar en los hombres, Vivamos sin violencia para implicar activamente a los hombres en la lucha contra los malos tratos, y que combina con un Servicio de Apoyo y Atención contra el Machismo (SAAMA ), o Gandhi , un programa profesional para el estudio de los diferentes modelos teóricos y experiencias en el trabajo con varones.

Campañas feministas

No han sido pocas las campañas que la lucha feminista ha desarrollado. Gracias a la plataforma web Feministas que hacen cosas, una recopilación dentro del 15Mpedia donde se recogen todas las acciones feministas realizadas en el seno del movimiento, podemos consultar muchas de estas experiencias.

En varias ocasiones, éstas han derivado en la creación de plataformas y agrupaciones formadas por la sociedad civil que se mantienen a día de hoy. Claro ejemplo de ello han sido las reivindicaciones en torno a los permisos de maternidad y paternidad a través de la Plataforma por los permisos iguales e intransferibles de nacimiento y adopción (PPINA) que supone una vía para atajar la división sexual del trabajo y así combatir la desigualdad.

Otros de los temas sustanciales de la acción feminista han sido la oposición a las medidas represivas y que atentan contra los derechos de las mujeres (como es la supresión de políticas contra la violencia de género o de igualdad), por su forma de protesta, han estado más reconocidas dentro de lo que conocemos como desobediencia civil. En coherencia con lo anterior se han realizado desde Escraches feministas hasta la denuncia de Tetada Primark frente a los juicios negativos que han recibido algunas madres por amamantar a sus hijas e hijos en público.

El acoplamiento de campañas comunes, como ocurre con ésta última mencionada contra los derechos sexuales y reproductivos, supone espacios de confluencia imprescindibles que debemos valorar y, al menos en relación a esta cuestión, señalar. Nosotras decidimos o las convocatorias frente a la contrarreforma de Gallardón –muchas de ellas concentradas para el día 8 de marzo– que se extienden por toda España son algunas de las experiencias más activas y actuales en las que participa la Coordinadora junto a un sinfín de organizaciones estatales e internacionales. A ellas contribuyeron los trabajos previos que en esta línea se sucedieron y que han ayudado a dar eco a las movilizaciones planeadas. Tal es el caso del Dossier Aborto 2013, derecho a nuestros cuerpos; el manifiesto Decidir nos hace libres, el informe por el derecho al aborto o la recogida de firmas de la coordinadora feminista.

Este compendio señalado de tinte feminista no es más que un esbozo de todas las opciones que se presentan a nuestro alrededor y en las que nos podemos involucrar, de muy diferentes maneras, si nos preocupan las desigualdades de género y pretendemos superarlas con el reto de lograr una transformación social en la que nuestra condición de hombre o mujer no determine posiciones diferenciadas en la jerarquía del poder.