Buenas noticias y alguna incertidumbre en la vuelta al cole

Inauguramos el nuevo curso académico con una nueva colaboración en el Diario de la Educación, esta vez, de la mano de Víctor Rodríguez, director del Área Educativa de FUHEM, quien da un repaso a la actualidad educativa tras el periodo estival.

“Conscientes de que no estamos a tiempo de redactar, consensuar en lo posible y aprobar una nueva Ley Educativa en esta corta legislatura que sustituya a la nefasta LOMCE, sí parece que algunos cambios necesarios van a empezar a abordarse”, apunta Victor ante los posibles cambios que se avecinan con el cambio en el Ministerio de Educación en temas tan polémicos con la reversión de los recortes educativos, la supresión de la asignatura de religión o la evaluación de los centros escolares.

El cambio en la cartera de Educación representa una oportunidad para poner fin a una etapa de recortes en Educación, cuyos efectos nocivos son señalados por el director del Área Educativa de FUHEM: “Han masificado las aulas; han suprimido o endurecido los criterios de ayudas y becas para los colectivos más vulnerables; han encarecido de manera brutal el acceso a los estudios superiores o la Formación Profesional y han suprimido groseramente y de forma injusta muchas medidas y recursos de apoyo para el alumnado en riesgo de exclusión educativa y social”.

Mención especial hace Victor a la inclusión educativa, aún lejos de ser una realidad en España tal y como pone de manifiesto el último informe presentado en la ONU por el Comité de sobre los derechos de las personas con discapacidad: “Es necesario replantear las modalidades de escolarización y la oferta educativa real para este alumnado; la necesidad de recursos y cómo gestionarlos en entornos cada vez más inclusivos”, concluye el artículo.

En el ámbito autonómico, ante el cambio en la Presidencia de la Comunidad, Víctor Rodríguez se mantiene expectante ante el desarrollo que puede tener la ley de gratuidad de libros y material curricular y reclama una evaluación seria e inclusiva del programa de bilingüismo en un año en el que su implantación  se extiende a la etapa de Educación Infantil: “La contestación que ha provocado entre docentes y algunas familias las medidas que se han puesto en marcha no puede ser ignorada de forma sistemática”.

 


La transformación ecosocial llega a las aulas

¿Cómo es posible que en la asignatura de Ciencias Naturales se incluya una exhaustiva enumeración de los problemas ambientales, entre los que destaca el cambio climático, y que en Ciencias Sociales se aborde el estudio de la ciudad exaltando la trascendencia que para la humanidad ha supuesto el coche, el AVE o el avión, sin que se relacionen con el calentamiento global, el sellado del suelo o la fragmentación de los ecosistemas?

Educar para la transformación ecosocial” es una guía, editada por FUHEM, para programar las clases desde Educación Infantil hasta la Formación Profesional Básica con una perspectiva ecosocial, es decir, con el objetivo de que el alumnado sea capaz de desenvolverse en la crisis múltiple contemporánea y profundice en el funcionamiento democrático de la sociedad, impulse la justicia social y todo ello de manera armónica con el entorno. Los objetivos curriculares, que aparecen enumerados a lo largo del libro, se explican de manera sencilla y breve poniendo ejemplos de recursos didácticos para todas las etapas educativas, de manera que sean fácilmente comprensibles por el profesorado.

“Aunque se estudian problemas como el cambio climático o el agotamiento de los recursos no renovables, es difícil que se conecten con el modelo de producción, distribución y consumo”, denuncia Luis González Reyes, coordinador de la publicación y responsable del proyecto educativo ecosocial en los centros de FUHEM. Esta transformación ecosocial, que ya se había empezado a hacer en otros ámbitos, aterriza por primera vez dentro del aula.

“Es importante cambiar lo que se hace en los periodos extraescolares (como el comedor), la gestión del centro (democratizar los procesos de toma de decisiones), y los entornos (por ejemplo, los patios). También es clave encontrar sinergias en estos temas con las familias en particular y las comunidades educativas en general. Pero todo ello es insuficiente si el contenido no entra en las aulas, si no se aprende con perspectiva ecosocial”, explica el coordinador educativo ecosocial de FUHEM.

Podéis saber más de lo que aporta este libro escuchando a Luis González Reyes, que subraya la novedad que aporta esta guía y el proceso de trabajo colectivo que hay tras sus páginas.

Educar para la transformación ecosocial no es un currículo alternativo a los textos educativos legales, sino una propuesta de incorporación de aspectos relacionados con la dimensión ecosocial al currículo oficial, aunque para que se introduzca de forma transversal se necesita dar un paso previo: dejar de trabajar los contenidos anti-ecosociales: lenguaje excluyente con las mujeres, desaparición de los impactos socio-ambientales del consumismo o la desvalorización de las culturas no-modernas.

El libro entra en diálogo con la ley educativa en vigor y recoge todas las introducciones de todas las etapas y áreas de conocimiento, y lanza una propuesta de modificación para que el texto final adquiera una impronta ecosocial.

La primera presentación pública de “Educar para la transformación ecosocial” tendrá lugar el sábado 22 de septiembre a las 19 horas en la Nave de Terneras del Centro Cultural Casa del Reloj, en el marco de la VI Feria del Mercado Social de Madrid.


Precariedad y economía colaborativa

Diálogo sobre “Precariedad y economía colaborativa”, de la mano de FUHEM Ecosocial.

La realidad económica actual, particularmente en el Estado español, está marcada por la precariedad laboral y vital. Si bien resulta habitual entender dicha precariedad como un fenómeno circunscrito al ámbito del empleo, ligándolo con la degradación de las formas o condiciones del empleo, los efectos y consecuencias de la precariedad laboral se extienden mucho más allá del tiempo dedicado al mercado. Además, dado que el trabajo asalariado sigue siendo central para obtener los medios de subsistencia, la construcción de identidades y proyectos vitales, y el reconocimiento social, la precariedad laboral se traduce en precariedad existencial y social.

   En todo caso, en tanto que fenómeno multidimensional, la precarización del mercado laboral español debe ser entendida en su propio contexto temporal y espacial. En concreto en España, las sucesivas contrarreformas de corte neoliberal implantadas desde los años ochenta han erosionado todas las protecciones ligadas al empleo, con la consecuente institucionalización del riesgo y la inseguridad vital y la inestabilidad social.

   En este mismo contexto de creciente precarización, posterior a la crisis financiera global, en el que ha proliferado toda una miríada de plataformas digitales de muy diversa índole, que son hoy agrupadas –no sin generar confusión– bajo la benevolente denominación de “economía colaborativa”. Indudablemente, el contexto de crisis, con los bajos rendimientos financieros del resto de sectores económicos, ha favorecido la canalización de una parte importante de los capitales financieros globales hacia estas plataformas, al tiempo que el desempleo y la precariedad han originado una demanda de servicios baratos y de la búsqueda de oportunidades para ganarse la vida (a pesar de precariedad) al tiempo que. Es por ello que bajo el paraguas de lo que se conoce como economía(s) colaborativa(s) –concepto que surge con traducción de “sharing economy” (literalmente “economía del compartir”, en inglés)– pueden encontrarse desde poderosas plataformas privadas como Airbnb, Uber o Deliveroo hasta proyectos en los que prima la autoorganización, la descentralización y la no rivalidad de los bienes, como es el caso de los comunes digitales.

   Cabe preguntarse, por tanto, cómo definimos los límites de lo que son las prácticas colaborativas y en qué medida la economía colaborativa es una herramienta de trasformación hacia una sociedad más justa y sostenible o si por el contrario son una vuelta de tuerca más en la precarización del trabajo y el incremento de las desigualdades.

   A estas cuestiones se ha tratado de responder en la revista Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global con los últimos dos números titulados: Empleo precario. Un salto al vacío y Economía ¿colaborativa?.

 

 

Sobre Precariedad y Economía colaborativa dialogaremos el próximo domingo en la VI Feria de Economía Solidaria de Madrid, que como cada año organiza REAS (Red de Economía Alternativa y Solidaria), y el Mercado Social de Madrid, espacios de los que FUHEM forma parte, en el que participan más de 100 entidades y que atrae a más de 10.000 visitantes cada año.

Algunos de los autores que han participado en estos números de la revista PAPELES nos acompañarán para dialogar acerca estos temas interrelacionados, concretamente:

Jorge Sola, doctor en sociología y profesor de la Universidad de las Islas Baleares.

Margarita Padilla, ingeniera informática y precursora de los comunes digitales.

Javier Gil, doctorando en sociología por la UNED.

Modera: José Bellver, FUHEM Ecosocial.

 

RECUERDA:

FECHA: domingo 23 de septiembre.

HORA: 13.30 – 14.30 horas

LUGAR: Nave Terneras

Explanada Multiusos Madrid Río
Paseo de la Chopera, 6-10. 28045 Madrid

 

 


Conflictos ecosociales y cultura de paz

El texto aborda las violencias que subyacen en los conflictos ecosociales, hablando del decaimiento del movimiento por la paz, del concepto y potencialidades de la paz como cultura, y cuestionando la tendencia del poder hegemónico de desplazar la noción de paz por la de seguridad. La autora, a través de un caso de estudio, propone el feminismo pacifista como cauce amplificador de las voces de mujeres que afrontan conflictos ecosociales.

Conflictos ecosociales y cultura de paz


FUHEM participa en la VI Feria de la Economía Solidaria de Madrid

Los próximos sábado 22 y domingo 23 de septiembre regresa La Feria, el espacio referente de la Economía Solidaria madrileña, que tendrá lugar en la explanada del Centro Cultural Casa del Reloj (Paseo Chopera, nº 6). La Feria, organizada anualmente por REAS (Red de Economía Alternativa y Solidaria), y el Mercado Social de Madrid, espacios de los que FUHEM forma parte, en el que participan más de 100 entidades, atrae a más de 10.000 visitantes cada año, moviendo más de 30.000 euros en boniatos, la moneda del Mercado Social de Madrid.

Entre las entidades patrocinadoras, FUHEM estará presente en la VI Feria con un espacio donde compartiremos nuestro trabajo y nuestras publicaciones con el público asistente. Además, hemos organizado cuatro actividades que aspiran a acercar nuestra compleja y diversa labor a los visitantes. Todas las actividades tendrán lugar en la Nave de Terneras. ¡Anótalas en tu agenda y compártelas a través de Facebook, donde hemos creado un evento para que también puedas invitar a las personas que conoces y estén interesadas en estos temas!

Sábado 22 de septiembre. De 12 a 13 horas

Presentación del libro: 71 propuestas para una educación con perspectiva de género

Alicia de Blas García, autora del libro, presentará esta novedad editorial junto a Bea Garde; ambas forman parte del Grupo de Trabajo de Género de FUHEM.

Este libro, sin desatender la parte de análisis y reflexión, ofrece sobre todo una serie de propuestas prácticas para educar con perspectiva de género, que pueden aplicarse a todas las etapas educativas y en todos los ámbitos: ‘71 propuestas para una educación con perspectiva de género’ que pueden inspirar para pensar y hacer a favor de la igualdad.

Esta publicación quiere ayudar y contribuir a una escuela más justa y libre de violencias sexistas, y propone una caja de herramientas que nos permitan ponernos a trabajar con prontitud, para descubrir, tal vez en el proceso, los siguientes pasos que queremos ir dando.

El libro incluye estrategias para la coeducación: reconocer la diversidad y a las mujeres, reflexiona sobre la valoración y corresponsabilidad en los trabajos de cuidados y la convivencia democrática y empoderamiento feminista. Y plantea varios ámbitos de actuación: los objetivos y contenidos del currículo escolar, la metodología y organización del aula, las relaciones, los espacios y el lenguaje…

Sábado 22 de septiembre. De 18 a 19 horas

Concierto de Orejas y pies

Tenemos la suerte de que muchos de los docentes de FUHEM, además de dedicarse a sus clases de lunes a viernes, dan rienda suelta a sus aficiones en sus ratos libres. Este es el caso del grupo musical “Orejas y Pies”, formado por docentes, amigos y padres del Colegio Lourdes.

Para esta ocasión nos proponen un concierto para todas las edades, sobre todo, para los niños y niñas de 0 a 90 años, en el que ofrecerán algunas de sus canciones. Como siempre, la cuestión es disfrutar con música, cantar y bailar con ellos, compartir risas como ya hemos hecho en otras ocasiones. Por ejemplo, cuando desarrollaron el Proyecto de Innovación Educativa “Lourdes Récords” y grabaron su disco en el cole, con la complicidad de toda la comunidad escolar del Colegio Lourdes.

Sábado 22 de septiembre. De 19 a 20 horas

Una clase con perspectiva ecosocial

Ante la realidad que vivimos, en FUHEM nos hemos preguntado para qué educar. El dilema plantea si hacerlo para legitimar el modelo actual o bien, para que el alumnado comprenda los grandes problemas sociales, económicos y ecológicos a los que ya nos enfrentamos, y adquiera valores, habilidades y conocimientos que le permitan afrontarlos críticamente. Y hemos optado por la segunda opción.

Nuestra comunidad educativa ha estado cuatro años haciendo un trabajo colectivo para incorporar la dimensión ecosocial al currículo escolar y ahora, acabamos de publicar un libro, titulado “Educar para la transformación ecosocial”. En esta publicación se explica por qué hemos hecho este proceso y se desarrollan los cambios a introducir sobre los objetivos, contenidos, la metodología y la evaluación.

María González, profesora en el colegio Lourdes y una de las personas que ha trabajado en este proyecto, lo presentará en este acto que esperamos sea el primero de muchos, ya que estamos deseosos de compartir este trabajo con toda la comunidad educativa.

Cuando hablamos de educar desde una perspectiva ecosocial nos referimos a una educación que se vuelque en la consecución del bienestar para quienes habitamos este planeta, conscientes de los límites y las interdependencias que nos permiten vivir. Una educación que permita vincularse al territorio próximo y a la comunidad, que desenmascare y denuncie el actual modelo de desarrollo y dé paso a imaginar, construir y experimentar alternativas.

Domingo 23 de septiembre. De 13.30 a 14.30 horas

Diálogo sobre “Precariedad y economía colaborativa”

La revista PAPELES, que publica FUHEM Ecosocial, ha abordado en dos de sus últimos números cómo se interrelacionan la precariedad y la economía. Algunos de los autores que han participado en estos números dialogarán sobre estos temas con los asistentes.

- Jorge Sola, doctor en Sociología y profesor de la Universidad de las Islas Baleares
- Margarita Padilla, ingeniera informática y precursora de los comunes digitales
- Javier Gil, doctorando en Sociología por la UNED

El debate viene precedido de los enfoques publicados en la revista PAPELES titulada “Empleo precario: un salto al vacío” (nº 140), que explicaba ampliamente la precarización del mercado laboral español, y cómo sus efectos y consecuencias se extienden a lo vital. Por otro lado, el número 141, con el título “Economía ¿colaborativa?”, matizaba el boom y el mensaje de una economía continuadora de prácticas neoliberales y generadora de nuevas desigualdades; y proponía la economía solidaria como alternativa.

¿Qué más puedes encontrar en la VI Feria?

Soluciones para un consumo responsable y sostenible

Organizada por la Red de redes de Economía Alternativa y Solidaria de Madrid (REAS Madrid) y el Mercado Social de Madrid, la VI Feria ofrecerá una amplia oferta de productos y servicios éticos en diversos sectores: finanzas, seguros, servicios jurídicos, educación y formación, consultoría social, salud y bienestar, telefonía, ocio y turismo, energías renovables, construcción y eficiencia, movilidad, reciclaje, moda, cosmética, muebles, alimentación y bebidas, hostelería, papelería, decoración, menaje y droguería, limpieza y jardinería, consultoría, transporte, diseño y artes gráficas, medios de comunicación, artes escénicas, cultura o desarrollo comunitario…

Un espacio de aprendizaje e intercambio de experiencias

La Feria es más que un espacio de exhibición. También es un espacio de encuentro que permitirá a través de su programación que entidades, consumidores y consumidoras aprendan e intercambien sus experiencias en los más de 60 talleres, charlas y actividades lúdicas y culturales que se celebrarán durante el fin de semana.

Dentro de la programación de esta edición, entidades y asistentes podrán asistir a diversas charlas informativas sobre consumo responsable y sostenible, talleres prácticos y actividades lúdicas y culturales como degustaciones de tapas, vermuts colaborativos o conciertos. Como cada año, La Feria contará además con programación para el público infantil diseñada específicamente para que pueda disfrutar de La Feria.

¿Dónde y cuándo?

Las actividades se desarrollarán en el Centro Cultural Casa del Reloj (Auditorio, Hall y Teatro), en la Nave de Terneras y El Puente (Nave 14 de Matadero). También se habilitarán espacios en el exterior para llevar a cabo charlas en la zona de los stands y actividades culturales en el escenario principal. La Feria estará abierta el sábado de 11.00 a 23.00 y el domingo de 11.00 a 20.00 horas. Como siempre, ¡os esperamos!


El curso escolar 2018/19 arranca compartiendo trabajo en equipo

La Jornada Inaugural FUHEM del curso 2018/19 volvió a ser un momento clave para el reencuentro y la puesta en común. Esta cita supone un hito importante en el desarrollo de cada curso escolar, ya que posibilita, sobre todo, el reencuentro de buena parte de las personas que integra FUHEM; y también permite realizar una rendición de cuentas de carácter institucional y anticipar algunas líneas de trabajo y prioridades para el curso que comienza.

Este año, parte de la reflexión estuvo centrada en un aspecto esencial de nuestro Proyecto Educativo: la Educación Ecosocial. También se compartieron las líneas maestras del curso y se presentaron algunas novedades editoriales de FUHEM. Varias salas del Círculo de Bellas Artes estuvieron a rebosar de ideas e intercambio de experiencias docentes.

Bajo estas líneas, podéis ver un video resumen: algunas de las ideas principales, rostros expectantes y momentos de reencuentro, puesta en común de los nuevos libros y de los proyectos de innovación del último curso a través de paneles… Entre las sorpresas, incluso, homenajes. Y en este enlace, el recuerdo en 200 imágenes fijas reunidas en un álbum que hemos creado en Facebook.

Presentación Institucional: impulso a un proyecto colectivo

La primera parte de las ponencias corrió a cargo de miembros del Patronato de FUHEM, el nuevo director gerente de FUHEM, y el director del Área Educativa.

En primer lugar, intervino Ángel Martínez González-Tablas, presidente del Patronato, quien subrayó el protagonismo de la plantilla para llevar adelante del Proyecto Educativo e Institucional de FUHEM. “Una vez resueltos los problemas jurídicos y de infraestructuras, y redactado un nuevo Proyecto Integral (2015), ahora el protagonismo se desplaza a otros actores directos, que sois todos vosotros. En el terreno de la educación en España tenemos la oportunidad de hacer algo importante. Aunque los procesos cerrados no existen, las nuevas oportunidades nos permiten una mirada esperanzada y expectante”, concluyó en su intervención.

A continuación, tomó la palabra Maite del Moral, actual coordinadora de la Comisión de Educación del Patronato de FUHEM, quien explicó su amplia vinculación y trayectoria en la Fundación antes de centrar su intervención en dar las gracias y felicitar a toda la plantilla que trabaja en los colegios de FUHEM y, especialmente a los docentes y orientadores, que ayudan al alumnado y con su ejemplo y dedicación, transforman sus vidas dejando una huella que es para siempre.

Por su parte, Luis M. Calero, que se incorporó a FUHEM el pasado mes de marzo en calidad de director gerente, aprovechó la oportunidad de la Jornada Inaugural para presentarse a toda la plantilla y plantear las líneas de actuación más inminentes: “Estamos trabajando en el próximo Plan Estratégico para los próximos cuatro años, y vamos a seguir trabajando en las cuestiones que nos preocupan: infraestructuras, proveedores, cuestiones administrativas, de gestión y financieras. Todo ello para acercarnos a un modelo en el que las condiciones económicas no sean una barrera de acceso a nuestros centros, aunque ese objetivo debe enmarcarse en un proyecto económicamente viable”.

Por último, cerró esta primera parte Víctor M. Rodríguez, Director del Área Educativa de FUHEM, quien ofreció un balance del curso pasado y apuntó las perspectivas que se intuyen a partir de 2019. Entre otras realizaciones, subrayó la concreción de los Proyectos Educativos de Centro; la evaluación de los procesos de aula y los planes de mejora; el establecimiento de un Protocolo contra el acoso laboral y avances en los Planes Voluntariado e Igualdad (en colaboración con Recursos Humanos); la armonización de algunas actividades que se desarrollan en los tres centros de FUHEM; y el trabajo realizado para avanzar en la propuesta del currículo con enfoque ecosocial. Todas estas líneas de actuación tendrán su continuidad en el primer trimestre del curso 2018/19, y se completarán con actuaciones relacionadas con las infraestructuras, la financiación, la evaluación y mejora del Programa del Bilingüismo de Inglés y la propuesta de nuevos planes de Formación y Fomento de la Innovación Educativa.

Conferencia de Yayo Herrero: “Frankenstein y los monstruos del desamor. Apuntes para educar en el Siglo de La Gran Prueba”.

Yayo Herrero, que ha sido directora general de FUHEM hasta el pasado mes de julio, fue la invitada para ofrecer la conferencia marco de la Jornada Inaugural. Se presentó como miembro del Patronato de FUHEM, el órgano de gobierno de la Fundación al que regresa tras seis años en la dirección general.

Su conferencia, a partir de la novela Frankestein y algunos apuntes biográficos de su autora, Mary Shelley, nos situó ante algunos de los retos que nuestra sociedad tiene ante sí. “¿Por qué la criatura de Frankestein se ha convertido en un mito de la cultura occidental?”, preguntó Yayo Herrero, quien explicó que lo perturbador de la novela es la racionalidad que imponemos al margen de afectos y valores. “Mary Shelley alerta ante las fuerzas que han de servir a un proyecto emancipador y acaban yendo en contra de la sociedad. La razón no alimentada por el amor, produce monstruos”.

“La educación no es responsable de todo, no puede arreglarlo todo pero tiene un papel central: debemos apostar por una educación que ponga la vida en el centro. En FUHEM, a eso le hemos llamado Educación Ecosocial”, subrayó Yayo Herrero quien insistió en la necesidad de una educación verdaderamente inclusiva, que trabaje contra el prejuicio; una educación a favor de redistribuir la riqueza, para desobedecer y transgredir, asumiendo las responsabilidades de las decisiones que tomemos.

Presentación de nuevas publicaciones

Antes del descanso para el desayuno, se presentaron tres nuevas publicaciones editadas por el Área Educativa de FUHEM. África Planet, responsable de Publicaciones de FUHEM, habló de Diarios de Innovación, un libro colectivo que recoge los Proyectos de Innovación Educativa llevados a cabo en los centros de FUHEM en el curso escolar 2016/17.

A continuación, Alicia de Blas presentó 71 propuestas para una educación con perspectiva de género, un trabajo del que es autora y es fruto de la iniciativa del Grupo de Trabajo de Género de FUHEM.

Después, tomó la palabra Luis González para presentar Educar para la transformación ecosocial, un libro en el que nuestra comunidad educativa ha trabajado cuatro años de forma colectiva para incorporar la dimensión ecosocial al currículo escolar. El texto explica las motivaciones y el proceso llevado a cabo, y se centra en ofrecer una guía con los cambios a introducir sobre objetivos, contenidos, metodología y evaluación para todas las etapas educativas con el fin de transformar la educación en educación ecosocial.

La mirada de los tres centros escolares: balances y perspectivas

Los últimos en tomar la palabra fueron los equipos directivos de los tres colegios quienes expusieron las líneas de trabajo que están llevando a cabo en sus centros.

Por parte de Hipatia, intervinieron Carlos Méndez, Director Infantil y Primaria, y Pilar Rodríguez, Directora Secundaria, Bachillerato y FP. Ambos explicaron algunas de las acciones que se han desarrollado en los siete años de vida de este centro, el más joven de los colegios de FUHEM, que precisamente por ello, tiene el reto de ser más conocido y reconocido, tanto por parte de la comunidad escolar que lo conforma actualmente como por el entorno de Rivas Vaciamadrid.

Hipatia se está esforzando por incrementar la participación de las familias, por definir su identidad y su personalidad, mejorar la convivencia y transformar los espacios físicos para que sean más inclusivos y sostenibles. Entre las prácticas, se destacaron la coordinación didáctica vertical interetapas, la ampliación de la lengua inglesa, la consolidación de proyectos de aprendizaje y servicio y los procesos de inclusión.

A continuación, Mª Carmen Cava, Directora del Colegio Lourdes, y María González, del equipo directivo del mismo colegio, plantearon las líneas que marcan su quehacer educativo. Ambas insistieron en el profundo enraizamiento del Colegio en su contexto, y la necesidad de construir procesos educativos empapados de realidad social y dispuestos a contribuir a su transformación.

El Colegio Lourdes quiere ser un colegio donde esté claro lo que significan e implican términos como: la ecodependencia y la interdependencia, los cuidados, lo que implica vivir al otro lado de ciertas fronteras… Y ante todo ello, saber disentir y construir, dialogar y mediar, desde la participación, la alegría y la ayuda mutua. En suma, una educación que haga preguntas que lejos de ser de fácil respuesta, generen procesos.

Cerraron la sesión Jesús Joven, Director del Colegio Montserrat, y Manuel Agudo, del equipo directivo de Montserrat. A partir de una ponencia titulada “La construcción de la escuela actual” expusieron los cambios que se han ido implantando en el centro para crear aulas en movimiento: por ámbitos en Infantil, sin muros en Primaria y colaborativas en la ESO.

Estos cambios se apoyan en varios pilares: flexibilizar los espacios y los horarios para que sean más dinámicos, personalizar los aprendizajes y cambiar la mentalidad de los equipos reforzando los elementos de coordinación. También reconocieron el trabajo pendiente: repensar la evaluación, usar la tecnología como herramienta al servicio del aprendizaje, formar al profesorado y mantener una línea fuerte de educación en valores. “Aspiramos a transformar la sociedad y hacerlo de manera que disfrutemos día a día con el trabajo que hacemos”, concluyeron.


Queremos mejorar nuestra Revista PAPELES

 

Queremos mejorar nuestra Revista PAPELES

Desde 1985 la Revista PAPELES de Relaciones Ecosociales y Cambio Global aborda temas relacionados con la sostenibilidad, la cohesión social y la democracia, teniendo siempre a la paz como eje transversal de análisis El pensamiento de analistas, teóricos y activistas, tanto del panorama nacional como internacional son seña de identidad en sus más de 30 años de existencia.

Con el objetivo de contribuir cada vez más al escenario intelectual en el análisis transdisciplinar de los principales problemas y debates de nuestro tiempo y construir una sociedad justa en un mundo habitable, lanzamos este proceso de mejora de la publicación para poder conocer mejor el uso, las demandas y las percepciones del público así como una valoración formal de la misma en el actual contexto editorial.

Para la realización del estudio contaremos con la colaboración de la investigadora social Clara Guilló. En él participarán personas y colectivos afines a fundación y a la revista, autores/as y colaborares/as de la revista y suscriptores/as y lectores/as en general.

Por esta razón, queremos compartir contigo el proceso de reflexión que vamos a iniciar para seguir mejorando nuestra publicación. Si tienes alguna sugerencia, propuesta o simplemente quieres expresar tu opinión puedes hacerlo a través de este correo electrónico.

Aquí puedes consultar el último número de la Revista Papeles: Derechos Humanos: hacia una visión integral.


Economía digital, una transición ¿hacia dónde?

Ignacio Muro, Economía digital, una transición ¿hacia dónde?

Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, núm. 138, verano 2107, pp. 49-60.

Comprender la lógica de la economía digital es comprender las singularidades del modo de producción que mejor define al capitalismo actual. Significa analizar cómo altera las leyes de producción y distribución tradicionales del sistema, cuáles son sus efectos sobre el trabajo y el mercado, y, sobre todo, cómo utiliza su capacidad para construir valores e ideologías asociadas a la modernidad. Y, en particular, cómo combina el mito de la excelencia con la realidad de la sobrecualificación, algo esencial para comprender los retos del desarrollo humano y sus repercusiones sobre la política en el nuevo ciclo tecnoeconómico.

Los efectos del cambio tecnológico se solapan y coinciden con la insostenibilidad medioambiental, con la precariedad laboral, la desigualdad creciente, la sobrecualificación sin salida, la ausencia de expectativas vitales para una inmensa mayoría. Mezclados de una forma u otra, alterados por pulsiones xenófobas y nacionalistas y por restricciones democráticas en países centrales, sirven de adobo a un capitalismo excluyente que, en buena parte, continúa marcado por lógicas neoliberales.

Estamos en transición pero no sabemos hacia dónde. Los nuevos conflictos hacen rejuvenecer diversas alternativas sociales. Nadie sabe las señas de identidad del futuro próximo, tampoco los perfiles completos del cambio buscado salvo unas vagas referencias a lo público, lo colaborativo o lo común que son los signos de lo que se intuye como democracia económica.

¿Socialismo? Mejor el genérico y difuso “postcapitalismo” para definir la salida al mundo actual. Pero ni socialismo ni capitalismo son términos unívocos, precisos. Hay muchos capitalismos como hubo muchas experiencias socialistas o de democracia social. Las hubo en Suecia, Israel, Rusia, y en la antigua Yugoslavia, Cuba… todas diferentes, todas imperfectas. Tampoco el modo de producción capitalista es único, conviene afirmarlo cuando entramos en el análisis de la economía digital, uno de los modos en los que se expresa el capitalismo actual, posiblemente el que se muestra con más capacidad para ser hegemónico.

Estas líneas que pretenden abordar las transiciones actuales desde la perspectiva del vector tecnológico, obliga a abordar las contradicciones entre la llamada economía digital y el capitalismo que hasta ahora hemos conocido. Pretenden identificar los espacios decisivos en los que se juega el cambio de ciclo, vislumbrar qué saltos cualitativos pueden alterar lo que hoy se muestra de forma incipiente, parcial y difusa, creando grietas que permitan modificar sustancialmente los equilibrios de poder actuales.

La importancia de reconocer la diversidad de los modos de producción capitalista

No hay un solo modo de producción capitalista. Bajo el paraguas común de lo que son sus tres rasgos esenciales, (la propiedad privada de los medios de producción, la asalarización del trabajo y el uso del mercado como centro de asignación de recursos) coexisten modos de producir con valores y lógicas diferentes que compiten para conseguir hegemonía de las fuerzas que representan. Conviene reconocer esta pluralidad para ver lo que aporta de diferencial el modo de producción digital asociado al cambio tecnológico respecto al resto de modos capitalistas.

El que supone la economía extractiva, representado por la minería, el petróleo o la pesca, es uno de ellos. No tiene un peso elevado en el PIB agregado global, alrededor del 3%, aunque en países periféricos de Latinoamérica y Asia representa casi el 20% de sus economías. De él merece destacarse su concepción del valor como algo ajeno y limitado, asociado a la idea de yacimiento físico, algo de lo que hay que apropiarse. Por ello, siempre ha conectado con los intereses de la industria militar y las políticas expansionistas. También porque su horizonte es siempre limitado, porque no concibe la creación de valor y menos a largo plazo: en su lógica el valor se destruye cuanto más se usa.

Su importancia cualitativa es mayor que la cuantitativa, entre otras razones, porque sus planteamientos han fusionado con los de la economía financiera que, cada vez más, asume las lógicas extractivas y cortoplacistas como señas de identidad. La idea de crear valor para el accionista (en realidad pura plusvalía bursátil), la de priorizar el control externo (empresas de rating) sobre el interno o la defensa de concepciones verticales en las que todo el poder se centraliza en el CEO o director ejecutivo es dominante entre las grandes corporaciones y sustenta el discurso de ajustes sociales permanentes de las élites globales. El ascenso de Trump en Estados Unidos engancha con esos grupos y sectores económicos de interés e introduce una lógica que tendrá huellas en el futuro próximo.

La lógica industrial sigue teniendo un peso muy importante en la economía mundial, pero más cuantitativo que cualitativo. No incluye solo a la industria propiamente dicha (un 20% del PIB mundial), sino, también, a los servicios a las empresas, denominados B2B (en sí mismos, un 40% del PIB mundial), que surgen de la externalizacion de operaciones pero que son pieza esencial del sistema productivo. Se trata de los sectores más respetuosos con el trabajo, la concertación social, la importancia de los equilibrios y controles internos y la creación de valor a largo plazo.

   Ocurre que esa lógica industrial y sus valores están en retroceso, no solo por el peso creciente de la lógica financiera y sus consecuencias, sino por estar muy influenciada por los efectos de la economía digital y los cambios en los procesos intangibles y sus repercusiones sobre el trabajo y la creación de valor.

La hegemonía de la economía digital: innovación y nuevas pautas económicas

La economía digital es algo más que el uso intensivo de las tecnologías basadas en la explotación sistematizada de información y el Big Data que se asocia a la innovación disruptiva. Es un modo especifico de producir que contamina todas las actividades pero que se vuelca especialmente en los sectores de servicios destinados al consumo (que representan alrededor de un 20% del PIB global) con leyes y valores de gran repercusión para la vida de la gente.

   Trastoca las pautas de producción típicas del capitalismo al romper con las leyes subjetivas de valor defendidas por el marginalismo: la producción ya no encuentra su equilibrio cuando el coste marginal (creciente) de producir la última unidad de un bien coincide con la utilidad marginal (decreciente) que reporta su disfrute. En la economía digital, no solo los costes marginales tienden a cero, sino que la utilidad marginal crece para el usuario cuando crece el tamaño de la red. La combinación de ambos provoca economías de escala explosivas que favorecen la aceleración de la concentración empresarial, una tendencia que se refuerza mediante plataformas de Marketplace que facilitan la desintermediación y la integración vertical de procesos.

   Cambian también las leyes de la distribución facilitando la diversidad de la oferta asociada a la denominada “larga cola”1 que rompe con el principio de Pareto y permite atender cualquier demanda minoritaria. Esa diversidad se refuerza también mediante el nuevo marketing y publicidad en red, que permite, a través del Big Data, atender y personalizar las necesidades de los usuarios.

   La consecuencia es la aceleración en la creación de las corporaciones con rango de campeones únicos globales. Si se tardó más de 80 años en crear una marca como Toyota, en solo ocho años se construyen empresas como Facebook. Ello ha alterado los liderazgos económicos y transformado radicalmente los sectores de servicios al consumo en los que la economía digital es hegemónica. Repasemos sectores: medios de comunicación (Youtube), industrias culturales (Spotify, Netflix, Nintendo), turismo, (Booking), comunicación (Facebook), comercio (eBay), alojamiento (BnB), logística (Amazon), transporte (Uber), etc.

La hegemonía en la producción de nuevos valores y mitos

La hegemonía de la economía digital sobre el resto de modos de producción capitalistas se fundamenta en algo más: es la única con capacidad para seducir a las más amplias capas sociales de todo el mundo mediante la producción ideológica (nuevos mitos) y cultural (nuevos valores). Los cambios en la forma de disfrutar del tiempo libre, de consumir cultura, de viajar, de conocer gente… son solo ejemplos de nuevas formas de relaciones sociales. No solo en las personas, también en las instituciones al provocar cambios en cuestiones centrales de la vida social, como son los sistemas de confianza/reputación, que parecen vascular hacia algoritmos objetivos antes que en leyes humanas.

   Lo colaborativo, el emprendimiento, el impulso a la creatividad y el talento, son parte de su capacidad para alimentar los nuevos sueños de ascenso social y crear un nuevo sentido de modernidad. Es ahí, destacando como centros de producción de cultura e ideologías globales, donde Silicon Valley demuestra haber tomado el testigo de Hollywood.

   Ocurre que esos valores, que se asociaban a la ética empresarial y la sostenibilidad, la participación social y la transparencia, no son ya los reales que dominan en Silicon Valley, sino otros mucho más coincidentes con las practicas corporativas de Wall Street. Hoy sus tesorerías rebosantes2 las convierten en tiburones de cualquier proyecto competidor; su influencia como principal lobby3 es reconocida en Washington o Bruselas; su dominio de las prácticas de elusión internacional de impuestos4 es noticia todos los días; su colaboración en episodios de control social las convierten en aliadas objetivas5 de la NSA, la CIA u otros servicios de seguridad, y, por último, su poderío indiscutido como líderes de Wall Street6 las colocan en vanguardia del capitalismo financiero.

Más mercado, menos mercado: una dualidad simultánea muy expresiva

A pesar de esta parte de la realidad, algunos autores como Paul Mason7 o Tony Negri8 sitúan a la economía digital en la lógica del poscapitalismo. La incapacidad del mercado para gestionar y aprovechar el conocimiento universal o la aparición de lógicas de producción colaborativas fuera de la lógica del precio y del beneficio privado, son las causas que justificarían esa aseveración. Como veremos mas adelante esa contradicción existe, aunque no con la magnitud ni con las consecuencias que estiman. De momento, mejor no llamarse a engaño: lo que hoy caracteriza a la economía digital es su capacidad para ensanchar y transformar los espacios del mercado.

   No solo fomentan la aceleración de los fenómenos de concentración y dominio capitalista. Lo que identificamos como economía colaborativa (una parte de la economía digital) se caracteriza, precisamente, por su capacidad para convertir en servicios de mercado la oferta de servicios de proximidad que nunca fueron de mercado ni necesitaron intermediarios. Pedir un taxi, comprar una pizza, ligar con un/a vecino/a… eran consecuencia de relaciones sociales propias de cada persona, no sistematizadas ni mercantilizadas. Ahora, sin embargo, forman parte de relaciones mercantiles desarrolladas por plataformas globales que trasladan fondos a miles de kilómetros para resolver necesidades que están a escasos metros de distancia. Capitalismo puro.

   Pero, como contrapartida, Internet ha sido capaz de “fabricar” Wikipedia, el experimento más revolucionario y simbólico de los nuevos tiempos. Si el enciclopedismo anticipaba los principios de libertad, igualdad y fraternidad que cuajarían en la Revolución francesa, un nuevo sentido del “bien común” ha encontrado su expresión en una plataforma colaborativa que recoge y ofrece a todo el mundo, sin coste alguno, el conocimiento que las multitudes han ido acumulando fruto del aprovechamiento de la formación gratuita, hija del Estado de bienestar. La titularidad de ese hito social es una organización sin ánimo de lucro, con costes nulos de capital y trabajo, en la que todos sus procesos, desde la producción de contenidos hasta su financiación, se han elaborado al margen del mercado.

   No es un caso único. Existen muchas otras iniciativas de gran significado que se articulan al margen del mercado. Así ocurre con los sistemas de código abierto que están en la base del éxito de Linux. También las licencias creative commons, determinantes en la universalización de las actividades culturales y creativas o en la producción de contenidos desarrollados por blogeros o youtubers, cimiento del llamado periodismo ciudadano. Ocurre que se trata de iniciativas que en algunas de sus fases, las decisivas, aspiran a acceder a la lógica mercantil, o acaban sometidas y constreñidas por ella.

   Son parte de un conjunto de actividades socializadas que pertenecen a lo que podríamos llamar nuevos espacios de frontera. Allí se encuentran también los foros de usuarios que valoran productos culturales (cine, libros), servicios de hostelería (hoteles, restaurantes) o los foros de discusión que resuelven problemas e incidencias típicas de atención al cliente o de mantenimiento, hoy operaciones gratuitas y, antes, sometidos a los procesos industriales del coste-beneficio.

   La expansión del conocimiento y la creatividad fuera del mercado se concentra normalmente en las fases productivas o auxiliares mientras que las fases conectadas con la distribución y la comercialización se convierten en los nichos preferidos para desarrollar grandes oportunidades de negocio y nuevas formas de apropiación de valor. Para entender sus consecuencias, mejor acercarnos a los efectos sobre las transformaciones que provoca en el trabajo.

Debilidad creciente del trabajo como contrapoder

El debate sobre la robotización, la inteligencia artificial y los efectos futuros del cambio tecnológico sobre el trabajo es un tema recurrente en la actualidad. Pero, cuando se aborda, se suele poner el acento en los aspectos cuantitativos (su efecto sobre más o menos desempleo) y no en los cualitativos: la transformación en sí del trabajo, los cambios en la relaión hombre-maquina, sus efectos sobre su debilidad como fuerza social.

   La realidad es que las tecnologías digitales llevan 30 años siendo determinantes en la configuración del mercado de trabajo; su influencia no es algo que surja ahora y afecte al futuro. La externalización y la deslocalización, dominantes desde los años ochenta, han sido los fenómenos decisivos que han redefinido los perímetros de las empresas, facilitando una extraordinaria fragmentación de los procesos productivos y una debilidad estructural del trabajo y los sindicatos, principalmente en el Primer Mundo. Ambos son consecuencia de la capacidad de las TIC para anular los efectos de las distancias en los procesos intangibles, facilitando el descomponer y separar operaciones que habían sido concebidas para desarrollarse en un mismo sitio o la de conectarlas, cuando se desarrollaban en sitios lejanos.

   Lo que importa de los cambios tecnológicos sufridos en el mercado de trabajo no son sus efectos sobre el desempleo, porque responden a una ley incuestionable que relaciona toda innovación productiva con unas menores necesidades de trabajo. Lo determinante es que estos cambios tecnológicos han provocado y seguirán provocando la dispersión del trabajo y su debilidad como contrapoder.

   Es esa debilidad del trabajo como fuerza social la que ha impedido que los intensos incrementos de productividad disfrutados se tradujeran, como en el pasado, en la reducción de la jornada laboral. O, mejor dicho, en la reducción del tiempo de trabajo medido a lo largo de la vida de una persona. Manuel Castells relata en su libro La era de la Información9 que en 1850 un trabajador de los países desarrollados lo era a lo largo de 150.000 horas en toda su vida. En 1900 se trabajaba un 13% menos, alrededor de 130.000 horas, construidas a partir de un promedio de 2.700 horas anuales durante 48 años. En 1950, la vida laboral se concentraba en 110.000 horas, a razón de 2.345 horas anuales y 47 años. En el año 2000 se situaba el promedio en 75.000 horas anuales, que equivalen a 41,5 años trabajando un promedio de 1.800 horas año, aunque muchos países europeos estaban por debajo de las
60.000 horas.

   Esa tendencia a la reducción se ha invertido con la debilidad creciente del trabajo en las últimas décadas. La globalización y el cambio tecnológico han terminado induciendo a las sociedades desarrolladas de Occidente que no solo hay que trabajar más horas a la semana para ganar competitividad sino que hay que prolongar la vida laboral como solución al envejecimiento. Lo peor es que los cambios que se avecinan vienen a completar un panorama que acentúa la debilidad del trabajo entendido como mercancía.

La tecnología aumenta la desigualdad y el ahuecamiento del mercado de trabajo

Lo singular del momento no es que se necesite, en general, cada vez menos volumen de trabajo productivo, sino que, por primera vez, se necesiten también menos trabajadores del conocimiento.

   Tanto el MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts) que publicó10 un extenso informe sobre el futuro del mercado de trabajo en 201211 como la Universidad de Oxford en 201312 y el Instituto Pew Research en 2014,13 anticipan cambios en la división del trabajo hombre- maquina con efectos profundos sobre la desigualdad, al provocar una creciente dispersión salarial entre los grupos de trabajadores beneficiados y perjudicados por el cambio tecnológico. El resultado confirma lo que Levy y Murnane14 denominan el ahuecamiento del mercado de trabajo, el vaciamiento de profesionales de cualificación media.

   Se trata de un fenómeno que se muestra de dos formas: una parte minoritaria de los trabajadores asciende en la escala de valor, aprovechándose de su capacidad para identificar y resolver los nuevos problemas o para afrontarlos con soluciones innovadoras. Pero una mayoría, desciende a trabajos de poca cualificación, como gestores de plataformas y aplicaciones capaces de simplificar la actividad humana. Buena parte de los médicos, abogados, profesores, ingenieros y otros muchos grupos encuadrados en lo que conocemos como clases medias profesionales, o como trabajadores del conocimiento, descenderán en la escala profesional.

   Son fenómenos que están interconectados con un cambio en las relaciones hombre- máquina. La cualificación del trabajo en la era industrial era el resultado de la adaptación de los perfiles del trabajador a la complejidad de los sistemas de las grandes máquinas. Con el desarrollo informático y el Big Data, son los sistemas los que se acercan a los humanos, con nuevas interfases que se caracterizan por la búsqueda de la “amigabilidad” de las aplicaciones y la “humanización” de las máquinas, eliminando la complejidad y facilitando el trabajo.

    El cambio es esencial. Significa que el sistema económico, en contra de lo que pronosticaba el mito de la sociedad del conocimiento, necesita un volumen de conocimiento decreciente para producir bienes y servicios. O, con mas precisión, necesita menos conocimiento vivo, (asociado al trabajo de los humanos, que era lo que Marx denominaba capital variable) aunque lo suple con más conocimiento muerto, entendiendo por tal esa parte del saber que se condensa y cristaliza en aplicaciones y sistemas, o en robots e inteligencia artificial (es decir, en capital constante). Dicho de otro modo, las tecnologías digitales permiten extraer el conocimiento humano, entendido como una cualidad del trabajo, y lo capitaliza en aplicaciones y sistemas, lo convierte en capital.

   Significa que el capitalismo digital necesita menos trabajadores del conocimiento. No solo porque las nuevas TIC sean capaces de descomponer en rutinas buena parte de los procesos intelectuales que justificaban la actividad de esos perfiles de trabajadores, no solo por eso. Es decisivo también, que la concentración del talento se agrupe, de forma paralela a la concentración de poder, en los centros de innovación tecnológica de California (Estados Unidos), en un 90% de los casos, y en menor medida de Alemania, Corea o China.

La excelencia, un mito; la sobrecualificación, expresión del conocimiento sobrante

Como consecuencia de la acción simultanea de ambos vectores, un porcentaje creciente de trabajadores del conocimiento de diversos perfiles, localizados en países de todo el mundo (mayor cuanto más periféricos sean), se ven obligados a situarse en los márgenes del sistema o aceptando trabajos por debajo de su preparación. De ahí la extensión del fenómeno de la sobrecualificación que caracteriza a los jóvenes trabajadores, de ahí también su frustración creciente. Una frustración que es perfectamente compatible con el hecho de que una mayor formación ayude a encontrar, más rapidamente, empleo, sobre todo si el trabajador se muestra dispuesto a trabajar en “lo que haga falta”.

   Ningún país es igual a otro, ni se comporta igual el sistema industrial que el basado en servicios de poco valor como el español. Pero lo esencial es que, expresado como tendencia asociada a la implantación de tecnologías digitales, el capitalismo actual no necesita que el trabajador común esté más cualificado, ni lo reclama el mercado ni le interesa al capital. Esa es la dirección en la que diseñan el futuro los centros de pensamiento estratégico, a pesar de que se sigan expresando con la retórica del emprendimiento, la formación permanente y la innovación.

   Es así, porque para obtener el conocimiento necesario le es suficiente con las aportaciones de una minoría que confía poder extraer del exclusivo grupo de los descendientes de los privilegiados formados en universidades de élite. Del resto, solo los “comunes” más capaces, que destacan por su excelencia, becados de procedencia popular que caben en el estrecho ascensor social que todavía subsiste, formarán parte de los seleccionados que alimentarán los puestos que reclaman los nichos tecnológicos.

   ¿Qué ocurre con el conocimiento sobrante? El conocimiento que el mercado no es capaz de incorporar a la lógica productiva se embalsa y desborda de diferentes formas. En primer lugar, dormita y se desgasta en todos los trabajos marcados por la sobrecualificación. En segundo lugar, se desborda en actividades al margen del mercado. La interiorización de un futuro sin esperanza termina afectando a amplios colectivos obligados a asumir un modo de vida dual: por un lado, asumen tareas mercantiles primarias para poder subsistir (sirven en bares, cuidan niños, consiguen trabajos parciales...), mientras, por otro, en sus “tiempos libres” desarrollan actividades creativas, gratificantes en sí mismas, de alto valor social, al margen del mercado.

   Esa energía sobrante encuentra vías de expresión (Wikipedia como símbolo) que inauguran nuevas relaciones de producción informales que se socializan rápidamente, en las que el valor de uso de las cosas es el único criterio de valor, expresión de modos de distribución y consumo abiertas, libres, sin precio.

Consecuencias sobre la formación: habilidades antes que capacidades

La primera consecuencia es el ocaso de la igualdad de oportunidades, como símbolo del acceso democrático al conocimiento. Su continuidad empieza a percibirse como especialmente peligrosa para las élites pues dificulta las salidas vitales de sus descendientes. En la medida que se reduce el espacio para ingenieros, abogados, médicos y otros profesionales altamente cualificados, deben ponerse límites al acceso popular a los estudios superiores. La reducción de becas, el incremento de las tasas, la limitación de los estudios de grado a solo tres años y la drástica restricción de recursos públicos para los años de máster, son algunas de sus manifestaciones.

   Para la generalidad de los puestos, el trabajo pasa a ser una commodity, una mercancía indispensable pero indiferenciada en su condición de creadora de valor. Las nuevas tecnologías homogenizan a la baja la aportación humana común. Si la inteligencia está ya empaquetada, lo que se necesita son trabajadores disciplinados, en el que las habilidades y las actitudes para el manejo de apps son más importantes que sus conocimientos y sus capacidades. Necesita, sobre todo, humanos dispuestos, abiertos al aprendizaje de las nuevas herramientas cambiantes en las que se concentra el conocimiento universal.

   El concepto de «habilidades», nos recuerda Amartya Sen, se refiere a cuestiones precisas que conectan con las necesidades inmediatas de la producción y el mercado, mientras que el de «capacidades» facultan al individuo para la elección entre caminos vitales. ¿Qué es hoy lo más importante? Un estudio del Foro Económico Mundial y The Boston Consulting Group recoge la posición de las élites globales.15 Lo que se necesita, dice, es devaluar los requisitos del conocimiento abstracto y sistematizar aquellas habilidades (16 según el estudio) que hoy deben abordarse en los planes de estudio que divide en tres categorías: habilidades básicas, competencias y cualidades del carácter de cada uno.

   No es extraño. El neoliberalismo lee la transición digital desde su obsesión por el corto plazo y el desapego del Estado y las políticas públicas y su conexión con los intereses de las élites y sus descendientes. Eso le hace mostrarse incapaz de abordar el papel del cono- cimiento en momentos de ruptura como el actual. Hacer depender la producción de conocimiento de las necesidades inmediatas del mercado de trabajo, identificadas con las demandas de las empresas existentes cuando éstas son cambiantes e imprevisibles, ahoga los avances tecnológicos.

   La solución es la inversa. Lo que el momento necesita es recuperar el sentido del saber al margen de lo que el mercado requiere, es recuperar el sentido de la cultura como sinónimo de pensamiento sin dogmas, dispuesto a la apertura. Y no solo por un sentimiento humanista sino porque es el modo de ampliar los horizontes en los momentos en los que “lo sabido” no condiciona “lo por saber”, en el que la tecnología se enfrenta a fronteras de ruptura.

   Como nos recuerda Mariana Mazzucato en su libro El Estado emprendedor16 el volumen de conocimiento disponible en un momento de tránsito como el que vivimos es un factor productivo esencial que permanece en estado latente hasta que es activado por un sistema innovador suficientemente denso, con proyectos a largo plazo. Y la historia nos enseña que ha sido siempre el Estado el que ha asumido el riesgo de invertir en los sectores rupturistas que han producido alta innovación y productividad.

   La mirada del largo plazo ayuda a entender el momento presente. Como apunta Carlo Vercellone,17 el conocimiento excedentario que el sistema no usa, el mismo que enriquece plataformas como Wikipedia, pertenece a las generaciones que fueron educadas por los servicios públicos financiados por el Estado de bienestar. Aquel exceso de saber fue eficiente porque el Estado las incorporó a la ecuación futura de la producción, retribuyendo el trabajo a través de las iniciativas públicas, no condicionadas por el mercado, que facilitaron incrementos continuos de I+D+i y de productividad.

   El cambio tecnológico que vivimos es hijo de ese momento, lo mismo que el futuro será determinado por los conocimientos universales que hoy potenciemos, aunque no tengan, aparentemente, salida inmediata en productos de mercado.

A modo de conclusión

Identificar los espacios decisivos en los que la tecnología influye en un cambio de ciclo capitalista era el propósito de estas líneas. Una doble conclusión se extrae de lo expuesto. Por un lado, parecen evidentes las capacidades del sistema para beneficiarse de las oportunidades que le ofrece el cambio tecnológico. Por otra, su avance está condicionado por los límites que impone el mercado que queda desbordado como consecuencia de la desigualdad que provoca, directamente conectada con la depresión del mercado de trabajo.

   Aquí se encuentra la gran paradoja del momento. La búsqueda insaciable de nuevos espacios mercantiles, típica del capitalismo, muestra, como contrapartida, su incapacidad para ofrecer una salida vital a buena parte de los profesionales más capacitados, especialmente a los creadores obligados a intercambiar libremente sus conocimientos mediante relaciones colaborativas, alimentando los nuevos espacios que el capitalismo excluyente ignora.

   Mientras esto ocurre, la desigualdad y exclusión empujan a nuevas formas del ejercicio del poder que limita su oferta de persuasión a un tercio de la población a la vez que desarrolla mecanismos de coerción y de limitación democrática para el resto.

NOTAS:

1 Ch. Andersen, «The Long Tail», Wired, 10 de enero de 2004 [en línea].

2 www.gainzapartners.com/las-grandes-tecnologicas-los-bancos-del-futuro/

3 S. Pozzi, «Google se convierte en la firma que más gasta en influir en Washington», El País, 23 de mayo de 2015 [en línea].

4 www.lasexta.com/programas/sexta-columna/noticias/no-pagues-impuestos-el-primer-mandamiento-de-las-grandes-comp- anias-tecnologicas-para-dominar-el-mundo_201612025841e1680cf245500ad0306d.html

5 https://es.wikipedia.org/wiki/PRISM

6 S. Pozzi, «Silicon Valley domina en Wall Street», El País, 3 de febrero de 2016 [en línea].

7 P. Mason, Postcapitalismo. Hacia un nuevo futuro, Paidós, Barcelona, 2016.

8 A. Negri, Marx después de Marx. Cuadernos de trabajo sobre los Grundisse, Akal, Madrid, 2001.

9 M. Castells, La era de la información, Economía, Sociedad y Cultura. La sociedad Red, Alianza Editorial, Madrid, 2005.

10 D. Rotman, «De cómo la tecnología está destruyendo el empleo», MIT Tecnology Review, 25 de junio de 2013 [en línea].

11 Véase www.technologyreview.com/s/428402/automate-or-perish/.

12 C. Benedikt Frey y M. A. Osborne, The Future of Employment: How susceptible are jobs to computerization?, Oxford University, 2013 [en línea].

13 A. Smith y J. Anderson, «AI, Robotics, and the Future of Jobs», Pew Research Center, 6 de Agosto de 2014 [en línea].

14 F. Levy y R. J. Murnane, The New Division of Labor: How Computers Are Creating the Next Job Market, Princeton University Press, Nueva York, 2005.

15 J. Soffel, «¿Cuáles son las habilidades que todos los estudiantes necesitan para el 2020?», World Economic Forum, 16 de septiembre de 2016 [en línea]. El informe alude a 16 habilidades y las divide en tres categorías: habilidades básicas, competencias y cualidades del carácter de cada uno. Dentro de las habilidades básicas se encuentran el dominio de la aritmética, las ciencias, las tecnologías de información en comunicación (TICs), las finanzas y la cultura cívica. Las competencias involucran el pensamiento crítico y la resolución de problemas, la creatividad, la comunicación y la colabo- ración. Finalmente, las cualidades del carácter son la curiosidad, la iniciativa, la persistencia, la adaptabilidad, el liderazgo y la consciencia social y cultural.

16 M. Mazucato, El Estado Emprendedor, RBA Libros, Barcelona, 2014.

17 C. Vercellone, «Crisis de la ley del valor y devenir renta de la ganancia. Apuntes sobre la crisis sistémica del capitalismo cognitivo», en A. Fumagalli, S. Lucarelli, C. Marazzi et al., La gran crisis de la economía global, Traficantes de sueños, Madrid, 2009.

Ignacio Muro es economista y profesor honorario de comunicación en la Universidad Carlos III de Madrid.

 

Disponible el texto completo del artículo: Economía digital, una transición ¿hacia dónde?


FUHEM inaugura el curso escolar 2018/19

Tras las vacaciones de verano, la Jornada Inaugural FUHEM del curso escolar 2018/19 vuelve a ser un momento clave para el reencuentro y la puesta en común. Se trata de compartir las líneas maestras de un curso que comienza con novedades, como a su vez concluyó el pasado.

El acto tendrá lugar el lunes 3 de Septiembre de 2018, a partir de las 9.00 horas, en la Sala de Columnas del Círculo de Bellas Artes (c/ Alcalá, 42. Entrada por la calle Marqués de Casa Riera).

Esta Jornada supone un hito importante en el desarrollo de cada uno de los cursos escolares, ya que posibilita, sobre todo, el reencuentro de buena parte de las personas que integramos FUHEM; y también permite realizar una rendición de cuentas de carácter institucional y anticipar algunas líneas de trabajo y prioridades para el curso que comienza. Este año, parte de la reflexión estará centrada en un aspecto esencial de nuestro Proyecto Educativo: la Educación Ecosocial. Como siempre, se entregarán algunas de las novedades editoriales de FUHEM, y procuraremos disponer de tiempos para el intercambio de ideas y experiencias.

Al no existir convocatoria extraordinaria de evaluación en septiembre, en esta ocasión podremos lograr algo que otros años se hacía difícil: compaginar mejor la presencia del profesorado de Educación Secundaria e Infantil de nuestros tres centros: Hipatia, Lourdes y Montserrat. Junto a ellos, asistirán a la Jornada buena parte del personal de las oficinas centrales de FUHEM y del Área Ecosocial, así como representantes de los equipos directivos y el entorno colaborador: patronato, consejos asesores y personas amigas y cercanas a nuestro proyecto.

La Jornada Inaugural FUHEM del curso escolar 2018/19 seguirá el siguiente Programa:

9.00 – 9.30 horas. Bienvenida, reencuentro y recogida de documentación (en la sala de recepción previa a la Sala de Columnas).

9.30 – 10.30 horas. Presentación Institucional (representantes del Patronato, Director Gerente y Director del Área Educativa).

10.30 – 11.15 horas. Conferencia plenaria a cargo de Yayo Herrero, antropóloga y educadora social, miembro del Patronato de FUHEM: “Frankenstein y los monstruos del desamor. Apuntes para educar en el Siglo de La Gran Prueba”.

11.15 – 11.45 horas. Presentación de nuevas publicaciones.

11.45 – 12.30 horas. Descanso, desayuno y nuevos reencuentros.

12.30 – 13.30 horas. Exposición mural y explicación, por parte de los distintos equipos de trabajo de los centros, de los Proyectos de Innovación Educativa desarrollados el curso pasado.

13.30 – 14.30 horas. El Proyecto Educativo en los centros de FUHEM: Balance y perspectivas. A cargo de los Equipos Directivos de los centros.

14.40 horas. Fin de la sesión.

Estamos ultimando los detalles de la Jornada y confiamos en que resulte un momento motivador y generador de expectativas e ilusión de cara al nuevo curso. ¡No faltéis, os esperamos!


Modelo alemán: represión salarial y competitividad

Modelo alemán: represión salarial y competitividad
Fernando Luengo
Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, núm. 142, verano 2018, pp. 109-115.

Si bien puede decirse que en la represión salarial –injusta para quienes la padecieron e insolidaria para el resto de países de la UE– ha contribuido a mejorar la competitividad exportadora de la economía alemana, este planteamiento debe de matizarse. Han sido clave otros factores como la especialización exportadora en producciones de alto contenido tecnológico, así como la reconfiguración espacial hacia Europa del Este de la cadena de valor de sus corporaciones transnacionales, permitiéndoles explotar nuevas ventajas salariales, fiscales y de productividad.

A menudo se afirma que la clave de la ganancia competitiva de la economía alemana reside en la política de represión salarial, llevada a cabo primero por la administración de Gerhard Schröder y después por los diferentes gobiernos presididos por Angela Merkel. El objeto de las páginas que siguen a continuación es verificar si, en efecto, ese ha sido el nudo gordiano de la ventajosa posición de Alemania en los mercados europeo y global.

Como veremos, la represión salarial –claramente injusta para los trabajadores alemanes que la padecieron e insolidaria para el resto de socios que forman parte de la Unión Económica y Monetaria (UEM)– ha proporcionado un plus competitivo a la economía de Alemania, que precisamente se caracteriza por tener un marcado perfil exportador. Sugiero, sin embargo, un planteamiento algo más fino y matizado al respecto.

Algunas precisiones conceptuales y metodológicas, antes de entrar en materia. La primera de ellas es que el análisis del comportamiento seguido por los salarios, y su incidencia en la competitividad externa de Alemania, la realizaré tomando como referencia la evolución de los costes laborales unitarios nominales (CLUn). Este indicador relaciona la compensación media nominal por empleado –esto es, contabilizando el aumento de los precios– y la productividad del trabajo real (Producto Interior Bruto (PIB) real por trabajador o por hora trabajada). A partir de la información proporcionada por ese agregado, pro- cederé a presentar –y a valorar– las pautas seguidas por las variables que lo integran.

La segunda de las precisiones es que, siendo consciente de las diferentes acepciones del término «competitividad externa» y de las controversias surgidas alrededor de su utilización para calibrar el éxito de una economía (y mucho más todavía, su sostenibilidad), está situado en el epicentro de mi interpretación. Mido la posición competitiva de la economía alemana atendiendo a su cuota exportadora –posición relativa con respecto a sus competidores– y su saldo de la balanza comercial.

En tercer lugar, si bien a modo introductorio me refiero al conjunto de la economía alemana, ceñiré el análisis en la industria manufacturera, que comparo con la trayectoria seguida por el sector servicios. Y lo haré porque, según los datos suministrados por Ameco, a pesar de representar una pequeña parte del PIB total (el 20,5% de promedio entre 2000 y 2007), aportaba en esos años el grueso de las exportaciones. El 86% de las mismas estaba formada por bienes; en su mayor parte, cerca del 90%, eran manufacturas (los servicios solo suponían el 14% de la cifra total de las ventas exteriores). Si la estrategia exportadora y el saldo comercial excedentario de la balanza de pagos de Alemania se han sostenido especialmente en la producción manufacturera, parece razonable acotar el análisis de las variables que determinan su estatus competitivo en esta industria.

En cuarto lugar, centro mi análisis en el período comprendido entre 2000 y 2007; esto es, en la primera fase de funcionamiento de la UEM, cuando Alemania reforzó su liderazgo comercial frente a sus competidores. Entre ambos años, este país experimentó un intenso crecimiento en el saldo excedentario de su balanza comercial (medido en euros, como proporción al PIB), que pasó desde el 0,3% en 2000 hasta el 6,6% en 2007.

Represión salarial… y más

La prueba del algodón del duro ajuste salarial llevado a cabo por la economía alemana lo encontramos, en una primera aproximación, en la evolución de los CLU (Figura 1); entre 2000 y 2007, retrocedieron un 1,7%. El contrapunto está en las economías de la periferia meridional; así, en España aumentaron un 26,2%, en Portugal, un 17,1%, en Grecia, un 27,8% y en Italia, un 22,2%1 (Ameco). ¿Cómo han evolucionado en Alemania los CLUn en la industria manufacturera? ¿Hay diferencias apreciables respecto al comportamiento seguido en el sector servicios? ¿La variable central de ajuste ha sido en ambos sectores los salarios? ¿En una magnitud similar?

Ameco permite abordar esa comparación en la evolución seguida por las manufacturas y los servicios a partir de los Costes Salariales Unitarios Nominales (CSUn).2 Pues bien, estos disminuyeron con fuerza en la producción manufacturera, un 11,6%, mientras que en los servicios esa disminución fue sólo de un 1,7%. Para entender trayectorias tan dispares es necesario detenerse en las variables que determinan la evolución de esta ratio en ambos sectores (Cuadro 1).

En la industria manufacturera, la compensación promedio por empleado, expresada en términos nominales, avanzó un 14,2% en el conjunto del periodo. Dado que el índice de precios al consumo lo hizo en un 12,7%, la capacidad adquisitiva de los salarios conoció un moderado aumento; en cuanto al deflactor del valor añadido bruto manufacturero, indicador más relevante para valorar lo ocurrido con la competitividad precio del sector, apenas supera el 1% en el conjunto del periodo.

Una visión más desagregada permite apreciar que las ramas manufactureras de medio y alto contenido tecnológico –que, como veremos a continuación, han sostenido el empeño exportador– han experimentado alzas salariales más pronunciadas, varios puntos porcentuales por encima del IPC. Así por ejemplo, según Eurostat, en la fabricación de material eléctrico y óptico y de equipo de transporte los costes laborales por hora trabajada aumentaron, respectivamente, un 16,6% y un 24,6%.

En el sector servicios se observa un comportamiento distinto. El aumento de la compensación nominal por empleado fue mucho más modesto, un 5,8%, lo que implicó una sustancial pérdida de capacidad adquisitiva de los trabajadores.3 Parece claro que la presión sobre los costes laborales en la esfera de los servicios, y su incidencia en los precios finales, ha favorecido la competitividad externa de la industria manufacturera, en la medida en que los conglomerados empresariales que operan en este sector, especialmente los de mayor con- tenido tecnológico, los consumen para generar su output. Al adquirirlos a un coste más reducido, gracias a los ajustes salariales llevados a cabo, la competitividad precio de las exportaciones fabriles ha mejorado.

En las manufacturas, el verdadero ajuste, más que en los salarios, se ha registrado en la productividad del trabajo –medida como el valor añadido bruto a precios de 2010 por persona empleada–, que creció entre 2000 y 2007 un 28,6%. Tan positivo balance se explica, en primer lugar, por el progreso del PIB (21,7% nominal y 19,5% real). En paralelo, se ha asistido a una notable contracción del empleo, que retrocedió un 7,1%; la jornada de trabajo –resultado de dividir el número de horas trabajadas y el volumen de empleo– registró en el conjunto del periodo un leve retroceso.4

En el sector servicios se aprecia un panorama con tonalidades algo diferentes. También aquí creció la productividad del trabajo, pero en un porcentaje sustancialmente más bajo que el registrado en la esfera manufacturera, un 6,2%. Si tenemos en cuenta los factores que están detrás de esa evolución, encontramos que el PIB sectorial (el numerador del indicador) nominal creció un 19,5% y el real un 12,8%; en la misma dirección que en las manufacturas, pero con menos vigor. En cuanto al empleo, a diferencia de lo ocurrido en la industria manufacturera, aumentó un 6,1%.

El resultado conjunto de la moderación salarial y la destrucción de puestos de trabajo en la industria manufacturera ha sido una caída sustancial en los costes laborales unitarios reales (CLUr) y de la participación de los salarios en el valor añadido manufacturero, un 12,2% y un 8,6%, respectivamente.

No hay que perder de vista, en todo caso, que el potencial exportador de la economía alemana se alimenta, sobre todo, de empresas y producciones de medio-alto y alto contenido tecnológico y en actividades de gama alta. En este sentido, la información proporcionada por la UNCTAD pone de manifiesto el destacado papel de la industria de maquinaria y equipo de transporte (capítulo 7 de la SITC) que aportó cerca de la mitad de todas las ventas al mundo (unos diez puntos porcentuales más que en nuestra economía). Resulta todavía más revelador el positivo papel de las industrias más sofisticadas en el saldo excedentario de la balanza comercial (Figura 2).

Tampoco hay que pasar por alto que las corporaciones alemanas han situado una parte importante de su cadena de creación de valor en las economías procedentes del mundo comunista, convertidas una parte de ellas en socios comunitarios. En estos países –cercanos geográficamente y bajo su esfera de influencia– la atracción de inversiones extranjeras directas y la integración en las redes globales de suministro han sido piezas claves de sus políticas económicas, orientadas a la modernización de las estructuras productivas y comerciales.

Valga como ejemplo el rápido aumento de las inversiones realizadas en Eslovaquia, Hungría, Polonia y República Checa, los principales focos de interés de las empresas alemanas en la región; según la OCDE, las entradas de capital en estas cuatro economías más que duplicaron entre 2000 y 2007, hasta alcanzar alrededor de los 9.000 millones de dólares, absorbiendo cerca de un 10% de todas las inversiones de Alemania en territorio comunitario.

Las políticas de apertura externa y de internacionalización de las economías del centro y este de Europa han abierto las puertas de mercados hasta entonces relativamente poco explorados por las firmas alemanas. Pero lo que ahora importa destacar es que éstas han encontrado una legislación muy favorable y una combinación costes laborales-productividad del trabajo muy beneficiosa.

Las subsidiarias que básicamente orientan su producción a la exportación y los establecimientos que operan como subcontratas –en ambos casos, dentro de las cadenas globales de creación de valor de las firmas alemanas– funcionan con tecnología avanzada –la que exige el mercado mundial– y costes laborales que, si bien son más elevados que el promedio, de los domésticos, son sustancialmente más bajos que los alemanes. Los bienes finales e intermedios producidos en esas condiciones han fortalecido, sin duda alguna, la competitividad exportadora de la economía alemana.

Es en esta lógica de inserción externa en el engranaje económico alemán donde encuentran todo su significado la peculiar trayectoria seguida por los saldos comerciales registrados por Alemania con los países antes citados, menos Polonia. A diferencia del patrón general –superávits comerciales continuos y crecientes– y del observado en España, aquí encontramos posiciones deficitarias o más equilibradas.

En resumen, la competitividad externa de la industria manufacturera de Alemania es el resultado de un conjunto de factores. A la represión salarial y los ajustes de empleo, hay que sumar, cuando menos, dos factores adicionales. Por un lado, la ventaja que supone concentrar sus especializaciones exportadoras en actividades manufactureras de alto valor añadido; esto es, en segmentos productivos para los que existe un mercado dinámico, donde los argumentos competitivos son, además del precio, la tecnología y la calidad. Es necesario tener en cuenta, de otro lado, el redespliegue de la cadena de creación de valor de sus corporaciones transnacionales, buscando explotar las ventajas –salariales, fiscales y de productividad– de producir en los países procedentes del desaparecido bloque del Este.

Fernando Luengo, economista y miembro de la Secretaría de Europa de Podemos.

NOTAS

1 De estas cifras, el relato convencional concluye que el alza de los salarios registrado en las economías periféricas está en el origen de su pérdida de competitividad, del aumento de la deuda pública y privada y, en definitiva, del origen de la crisis económica. No es este el lugar para entrar en ese debate y en la discusión de esas posiciones, que considero simplistas, interesadas y erróneas.

2 La diferencia con los CLUn, a los que me he referido anteriormente, es que en este caso se contabilizan las contribuciones a la seguridad social a cargo del empleador; no así en los CSUn donde sólo se registra el salario bruto.

3 A pesar de su indudable relevancia, no entraré en el análisis del comportamiento de la compensación salarial en las diferentes ramas que integran el sector servicios.

4 Datos de EU KLEMS, veáse: http://www.euklems.net/

Descargar el artículo completo: Modelo alemán: represión salarial y competitividad

 

 


Entrevista a Bernd Röttger

Con motivo de la publicación del Boletín ECOS, núm. 41 dedicado a la Contaminación del aire y la movilidad en la ciudad, contactamos con Bernd Röttger, científico social, Profesor visitante en la Universidad Friedrich Schiller de Jena, Alemania, con el fin de hacerle una entrevista que aportara un poco de luz en torno al escándalo surgido por la manipulación de los niveles de emisión diésel por la Volkswagen.

Röttger aborda diferentes aspectos relacionados con la industria automovilística, una industria considerada por muchos como paradójica, ya que, por un lado, se caracteriza por una revolución prácticamente continua de sus modelos de gestión y producción y de su gama de productos, mientras que al mismo tiempo, el sistema de relaciones laborales que le es característico, parece ser tan resistente al cambio como estable es su posición dominante en el modelo de desarrollo económico de las economías en las que opera.

A continuación ofrecemos el texto completo de la entrevista.

 

La convulsión que se está dando actualmente en el sector automovilístico, promocionada como su transformación ecológica, agrava las asimetrías entre trabajo y capital

En el verano de 2015, el uso por parte de Volkswagen (VW) de un software durante controles para manipular los niveles de emisiones diésel de sus vehículos trascendió a la luz pública. Este escándalo, que se conoce como ‘Diesel-Gate,’ es considerado como un síntoma de la crisis de la industria automovilística: ya desde 2009, se habla de una saturación del mercado en los países industrializados. Al mismo tiempo, aumentan las regulaciones ambientales sobre los productos. Además, el cambio a nuevos modelos de movilidad, así como el avance de la digitalización, conllevan la entrada de nuevas empresas fuertes, como Google, en el mercado.1 En este contexto, la manipulación de las emisiones sería una estrategia de último recurso por parte de VW para salvar los obstáculos que le impiden mantener su cuota de mercado fabricando productos que han dejado de ser competitivos.

Frente a esta situación, la posibilidad de una “conversión” de la industria automovilística –es decir, producir nuevos productos para nuevos mercados con los medios de producción existentes– vuelve a estar sobre la mesa. Mientras grupos como VW anuncian a bombo y platillo su “transformación ecológica”, algunos sectores señalan que los desarrollos actuales de la industria, tanto alemana como global, no son más que una conversión muy parcial condicionada por la lógica capitalista. En esta entrevista, el sociólogo alemán Bernd Röttger advierte de la ausencia de las condiciones necesarias para una conversión realmente democrática y ecológica de la industria automovilística desde una perspectiva histórica crítica.

Elisa Schwis (ES): El Diesel-Gate muestra, en primer lugar, que hace mucho tiempo que debería haberse llevado a cabo una conversión ecológica de la industria automovilística. El Gobierno alemán, Volkswagen (VW), y, en el caso de VW, también el comité de empresa, están apostando por la movilidad eléctrica. Usted alerta de que esta estrategia se está llevando a cabo en función de las necesidades del capital y a costa de los trabajadores. ¿Podría precisarlo y ejemplificarlo?

Bernd Röttger (BR): Yo cuestiono que las transformaciones, sobretodo en el ámbito de los nuevos sistemas de propulsión, de la digitalización, y de los procesos de producción, así como los nuevos mercados comerciales (a los que los grupos automovilísticos aspiran a acceder como proveedores de movilidad), constituyan realmente una transformación socioecológica de las sociedades capitalistas.

En primer lugar, si se tiene en cuenta todo el ciclo de producción y funcionamiento del vehículo, es evidente que el coche eléctrico no es, en absoluto, un vehículo de cero emisiones, por mucho que se insista en afirmar lo contrario. Esto se debe a la sobreexplotación minera necesaria para la producción de las baterías, así como a la combinación energética disponible en las tomas de corrientes usadas para abastecer a los coches, compuesta solo en un 37% por energía renovable. La normativa comunitaria de reducción de emisiones de CO2 del parque de vehículos producidos en la UE se basa en esta falsa categoría de "vehículos de cero emisiones." Esto permite en última instancia que los fabricantes continúen comercializando sus utilitarios todoterreno, mucho más rentables, mientras usan la producción de coches eléctricos para “reducir” el total de sus emisiones.

En segundo lugar, los nuevos servicios de movilidad como el carsharing, dominados por empresas subsidiarias tales como Drive Now (BMW), Car2Go (Mercedes), o Moia (VW), desplazan el transporte público y a modelos de movilidad eléctrica – el tranvía, por ejemplo – que ya existen desde hace tiempo en las ciudades. Utilizando, en algunos casos, estrategias de precios de dumping, la movilidad se convierte en un objeto lucrativo de valorización de capital privado.

Lo que considero crucial es que la convulsión actual en el sector, que se vende como su transformación ecológica, agrava las asimetrías entre trabajo y capital. Para empezar, la transformación prevista en los sistemas de propulsión supone una brutal sacudida de la cadena de valor de la industria automovilística, un sistema global de proveedores, desarrolladores y productores finales altamente diferenciado en el cual trabajan actualmente alrededor de 90 millones de personas en todo el mundo. Para la producción de un motor de combustión interna se necesitaban, según mi información, unas 1.400 piezas; para el motor eléctrico solo se precisan unas 200. Es decir: todo el entramado jerárquico que constituye la organización a nivel global la industria automovilística, con un poder consolidado de los productores finales frente a sus proveedores, está siendo cuestionando. Paralelamente, esto estrecha los márgenes de negociación de las estructuras de representación de intereses de los trabajadores en torno a cuestiones de política salarial y laboral, surgidos precisamente gracias a la competitividad productiva que ahora se está reduciendo. Al dejar de emplearse engranajes, válvulas, bielas, generadores, turbocompresores, etc., y pasar a ser solamente necesario un software para la interconexión de la conducción y celdas para baterías, surgen nuevos actores estratégicos en este complejo industrial, que hasta ahora se habían articulado en torno a los grupos automovilísticos y las relaciones de poder que le son intrínsecas. Las reglas del juego de la cogestión están siendo recalibradas.

La desmaterialización de la producción amenaza ya hoy en día a los proveedores de motores de combustión interna. En Alemania, por ejemplo, afecta a una planta industrial de Bosch en Homburg (Saar) con más de 5.000 personas trabajadoras que producen bombas de inyección. Otro ejemplo de esta reestructuración derivada de la movilidad eléctrica y la digitalización son, en el caso de VW, las negociaciones entre sindicatos y patronal que ha dado paso al llamado Zukunftspakt 2025 (“Pacto para el Futuro 2025”). Este pacto, aprobado en otoño del 2016, prevé la desaparición de 14.000 puestos de trabajo, a pesar de que el aumento de productividad previsto en ese mismo periodo es de un 25% - si bien es cierto que la reducción de empleos tiene en cuenta la evolución demográfica y las consecuentes jubilaciones progresivas, y no se contemplan despidos. Paralelamente, se prevé la transformación de ciertos centros productivos en Centros de Excelencia para la nueva tecnología de propulsión.

El presidente del comité de empresa del Grupo VW, Bernd Osterloh, se muestra optimista: "El Zukunftspakt permite que Volkswagen [...] acceda al mercado de la movilidad eléctrica de nueva generación. Con estos coches nos pondremos a la vanguardia de la industria. En las negociaciones sobre el Zukunftspakt, el comité de empresa ha conseguido que los coches del futuro se construyan en Alemania". Yo soy un poco más escéptico: más de un tercio del valor agregado de un coche eléctrico reside en las baterías. No obstante, la producción industrial de las celdas es todavía prácticamente inexistente. La recién fundada Plataforma Nacional de Electromovilidad (NPE), en la que participan grupos automovilísticos y grandes proveedores, ha desarrollado el plan estratégico de producción de celdas de batería (Roadmap Batteriezellenvertigung). Este plan prevé que la producción de celdas de batería comience en 2021, y que no genere beneficios hasta el 2030. Consecuentemente, es previsible que la producción de las celdas de batería se desarrolle, al menos por el momento, a nivel mundial. Las líneas piloto establecidas hasta la fecha han puesto de manifiesto que las plantas de VW son principalmente de ensamblaje, y no áreas de producción que permitan generar un gran volumen de empleo. Además, hay que tener en cuenta que la transformación afectará a cada planta de manera particular: es probable que el antiguo ‘Motorenleitwerk’ en Salzgitter2 esté entre las perdedoras; al menos así lo teme su comité de empresa.

Las concesiones que el capital exige en las negociaciones colectivas se intensificarán

Bajo este contexto de reajuste de las cadenas de valor automovilísticas, las presiones del capital en el marco de las negociaciones colectivas no van a reducirse, sino que tenderán a intensificarse. Esto no es más que la continuación de un proceso que lleva ya en marcha cierto tiempo: debido a su alto grado de organización sindical y su posición clave en muchas de las economías capitalistas desarrolladas, la industria automovilística se convirtió en una locomotora de la negociación colectiva; en una precursora en el ámbito de conquistas laborales y salariales. Pero ya desde finales de la década de 1990 ha habido un cambio en ese sentido, debido a la cooperación tripartita orientada a evitar la deslocalización productiva y asegurar puestos de empleo. La locomotora cambió de dirección. Las concesiones de las plantillas a los objetivos de rentabilidad de las empresas automovilísticas abrieron la puerta para que las facciones del capital en otros sectores forzaran también concesiones a sus plantillas. En el caso de VW es especialmente significativa la divergencia cada vez mayor de los convenios colectivos de las empresas filiales (5000 x 5000, o en la agencia temporal Autovision, que forma parte del Grupo VW) respecto al convenio colectivo principal de la casa matriz, presionando a éste último a la baja. En este sentido, no es ninguna novedad que se están estableciendo sistemas contractuales y salariales duales, sobre todo en los nuevos servicios de movilidad externalizados por las empresas automovilísticas. Lo nuevo es que la composición de la plantilla cambiará profundamente a medida que se expande la tecnología digital y de almacenamiento de datos en la industria automovilística. La tasa de sindicalización y, con ella el poder de negociación de los sindicatos, disminuirá. Se vislumbra un desastre en el ámbito de la negociación colectiva, y esto supone un enorme reto para sindicatos, comités de empresa y delegados sindicales en lo que respecta a su estructura y estrategia organizativa.

Sin embargo, no en vano la automovilística es considerada por muchos una industria paradójica: por un lado, se caracteriza por una revolución prácticamente continua de sus modelos de gestión y producción y de su gama de productos. Al mismo tiempo, el sistema de relaciones laborales que le es característico parece ser tan resistente al cambio como estable es su posición dominante en el modelo de desarrollo económico de las economías en las que opera. Al menos esto parecen creer los comités de empresa, al confiar en un posible efecto Lampedusa de la movilidad eléctrica: todo debe cambiar para que todo siga igual. En definitiva: para no acabar como “productores de latas” (es decir, meros montadores de carrocerías) en el aparentemente imparable proceso de electrificación y digitalización automovilística, mientras que su interior tecnológico es producido por otros, deberemos tragar con nuevas concesiones laborales. Sin embargo, esto no es más que una ilusión fetichista que esconde la transformación inmanente del capital, así como el hecho que las condiciones que habían permitido los acuerdos interclasistas actuales están degradándose irremediablemente. Sindicatos y comités de empresa ya no cuestionan los aspectos macroeconómicos ni la dinámica empresariales que enmarcan su margen de acción; la representación sindical ha quedado relegada a una posición subalterna como "socia junior, pasajera en el asiento trasero, muy lejos del volante" (Wolfgang Streeck). Esto ha sido descrito por la psicología crítica como "capacidad de acción restringida", es decir, la subyugación del comportamiento social y político a un un marco de acción impuesto externamente.

La conversión ecológica es necesaria, por descontado. En cierto modo, va de la mano de la transformación que le es inmanente al capital. En ese sentido no es más que un adorno verde a la intensificación del constante proceso de revalorización capitalista. Uno quisiera exclamar, como Walter Benjamin: ¡La catástrofe es que todo continúe igual!

ES: Usted vincula el trucaje de motores no solo a los objetivos de lucro empresarial de, en este caso, VW, sino también al fracaso de los modos de control del modelo de producción capitalista. ¿Qué modelos de control ofrece el modelo de producción capitalista y por qué y en qué medida han fallado?

BR: No puedo juzgar quién, con qué conocimiento, en nombre de quién o legitimado por qué personas manipuló efectivamente el control de las emisiones de los coches diésel. Además, debe tenerse en cuenta que la manipulación se llevó a cabo no solo en VW, sino en un marco de colaboración entre grandes grupos automovilísticos y proveedores. Entonces, ¿quién falló? ¿Los gerentes de las empresas individuales, que apenas conocen ya los procesos de producción de 'sus' propias empresas y que han delegado hasta los objetivos empresariales a, por ejemplo, ”Profit-Centers”? ¿Los ingenieros que aspiran a la perfección tecnológica por deformación profesional pero se someten de hecho a las directrices de la junta directiva y sus expectativas de rentabilidad? ¿Las personas trabajadoras, que limitan su trabajo a acatar las órdenes de sus superiores? ¿Los consejos de administración, y los comités de empresa, que se dan por satisfechos con el aumento de ventas y beneficios y, en algunos casos, con la estabilidad laboral, pero no alcanzan a comprender las condiciones bajo las cuales se logran?

Lo que ha fracasado en relación a las cuestiones democráticas y ecológicas es el sistema de producción. Mientras impere el modo de producción capitalista el control de la producción estará al servicio del propio capital. Es el principio del control (descentralizado) capitalista lo que ha fracasado. Si es que puede hablarse de fracaso alguno, ya que es innegable su éxito a la hora de alcanzar su propósito final: la rentabilidad de la producción.

ES: Estas cuestiones no van a solucionarse ni con la instalación de un nuevo software o nuevos motores en los vehículos manipulados, ni con la reorientación técnica de la industria automovilística hacia la movilidad eléctrica. En todo caso, estos procesos constituyen un intento de gestión a corto plazo de la crisis de la industria automovilística. ¿Qué constituiría, en su opinión, una conversión real de la industria automovilística que permita superar la crisis a largo plazo?

BR: Yo me anticipé relativamente a esta discusión cuando, en el contexto de la crisis financiera del 2007, en la que el comercio mundial se desplomó y el sector de la ingeniería mecánica y el automovilístico (principales industrias alemanas orientadas a la exportación) se sumieron en una profunda crisis, reclamé la necesidad de un nuevo debate sobre la conversión, no solo de la industria, sino también del modelo de desarrollo económico. No estaba solo: en 2009, Hans-Jürgen Urban, miembro de la Comité Ejecutivo Federal del sindicato IG Metall,3 advirtió que algunas empresas difícilmente iban a poder sobrevivir debido a su alto nivel de especialización. Por lo tanto, afirmó, era necesario"pensar sobre productos totalmente diferentes y un nuevo modelo productivo en el marco de una estrategia de reestructuración ecológica". Sieghard Bender, fallecido representante de la IG Metall en Esslingen, respondió en 2009 al derrumbamiento dramático de la producción y a la extensión de las reducciones de jornada y salario en la industria mecánica (un sector compuesto mayoritariamente por empresas medianas enfocadas al sector automovilístico y al mercado estadounidense) impulsando mesas de dialogo en los organismos administrativos de la IG Metall. En estas mesas se invitó a representantes de plantillas y comités de empresa a discutir sobre producción alternativa: la posibilidad de producir, con los medios existentes, productos diferentes para otros mercados diferentes. En el convenio colectivo de VW de febrero del 2010 se consiguió que la empresa se comprometiera, además de a mantener por varios años los puestos de trabajo (un compromiso prácticamente obligatorio en estos casos), a establecer un Fondo de Innovación. Este fondo pone 20 millones de euros al año a disposición del desarrollo de productos innovadores y nuevos sectores productivos. Este tipo de mediadas se están generalizando en medio del tumulto actual, como ejemplifica el caso de Bosch en Homburg, o la exigencia casi profiláctica del representante regional de IG Metall Jörg Köhlinger , que pide "propuestas concretas de conversión para cada planta en riesgo."

El origen del debate de conversión

El caso de referencia para todos los debates en torno a la conversión es el del proveedor de la industria aeroespacial británico, Lucas Aerospace, en la década de los 1970. Cuando descubrieron los planes de reducción de plantilla en esta empresa (altamente dependiente de contratos armamentísticos), los diferentes sindicatos de la empresa formaron conjuntamente el shop stewards combine comittee. Esté comité desarrolló en 1976 un plan para la reestructuración de la producción: el llamado corporate plan. Este plan aspiraba a luchar "por el derecho a trabajar en productos adecuados y razonables [...], con el objetivo de subsanar los problemas reales de las personas en lugar de contribuir a su creación." Por primera vez, una lucha sindical por la conservación de puestos de trabajo se vinculó a una lucha para desarrollar una nueva gama de productos. La plantilla se involucró intensamente en el plan, e incluso se desarrollaron programas individuales de formación.

A pesar de todo esto, se hizo patente relativamente pronto que esta alternativa solo podría ser implementada si se cuestionaba el derecho del capital a la disposición operativa y a la planificación empresarial (Betriebliches Dispositionsrecht). En esa sentido, las personas involucradas consideraban su plan como un paso hacia la democratización de la producción industrial. Estaban convencidas de que una "verdadera democracia industrial" no puede "limitarse a la representación sindical de los trabajadores en consejos de administración que toman decisiones en función de las directrices impuestas por la alta gerencia."

Lucas Aerospace fue el preludio de una multitud de proyectos productivos enfocados a la reconversión de la industria armamentística, también en la República Federal Alemana. En el otoño de 1981, mientras el proyecto alternativo de Lucas Aerospace fracasaba definitivamente ante la cerrazón de la dirección, los delegados de la IG Metall de Blohm & Voss fundaron el primer Arbeitskreis Alternative Produktion (grupo de trabajo de producción alternativa) en Hamburgo, una región que estaba por aquel entonces seriamente afectada por la crisis de los astilleros. Hasta finales de 1983 se establecieron unos 40 grupos de trabajo de este tipo, principalmente (pero no solo) en el sector armamentístico y de la construcción naval, siguiendo el ejemplo del modelo británico: delegados sindicales y comités de empresa activaron todas las secciones de las plantillas para trabajar conjuntamente en modelos de producción alternativos. La oficina regional de la IG Metall abrió un Centro de Asesoría a la Innovación para las plantillas que, debido a su posición en la jerarquía productiva de su grupo empresarial, no dispusieran de los conocimientos o recursos necesarios.

Lo que todas las experiencias tuvieron en común fue que fracasaron: el sindicalista Mike Cooley, uno de los impulsores del debate en torno a la conversión en Lucas Aeroespace , se dio de bruces con el poder inquebrantable del capital cuando fue despedido en 1981 y la compañía volvió al “business as usual.” En la República Federal Alemana la mera demanda de comisiones tripartitas para debatir propuestas de productos orientados a la producción alternativa se encontró generalmente con un “no” categórico por parte de la dirección. Las empresas estatales, como por ejemplo la Howaldtswerke-Deutsche Werft AG en Hamburgo, no fueron diferentes. Los modelos de producción alternativos fueron rechazados de plano. En palabras de Marx, tropezaron con el “poder social concentrado” que es el capital, así como con la constatación de lo evidente: constituir un contrapoder democrático es un proceso complicado.

Ocurrió lo que era de esperar: cuando, tras el final de la Guerra Fría en 1989 debido a la implosión del sistema socialista mundial, se habló largo y tendido de los llamados dividendos de la paz (que, se suponía, se obtendrían de la reconversión del sector armamentístico) éstos apenas se vincularon a la tradición del movimiento previo por la reconversión del sector. La UE facilitó subvenciones y los líderes sindicales se centraron (siguiendo la línea convencional) en la gestión corporativista y tripartita, junto con las agencias gubernamentales y la patronal, de la crisis y la reconstrucción. No se consultó en ningún momento a los grupos de trabajo de producción alternativa que todavía existian. “Conversión” se convirtió en una estrategia de modernización monopolizada por las empresas que, si bien involucraba a los representantes sindicales en el marco de la cogestión, ahora estaba plenamente orientada a la innovación empresarial. El antaño carácter democrático de los movimientos de conversión fue completamente capado.

A la democracia en las empresas se le oponen tanto al derecho civil, con el derecho a la propiedad privada, como el derecho laboral, con el derecho al despido. Retrospectivamente, lo ocurrido no es tan sorprendente. Si se abandona la concepción romantizada de la conversión, de la cual quizás pequé yo mismo en 2008, y se analiza desde una perspectiva histórica y crítica, hoy en día llega uno a conclusiones diferentes, que no confunden conversión con formas democráticas de reestructuración económica. La conversión (en el sentido más amplio, es decir, la modificación de la gama de productos, la diversificación de la producción, etc.) siempre ha existido. Es el resultado de lo que Marx y Engels formulan en el Manifiesto Comunista de tal modo: el modelo de producción capitalista y la sociedad burguesa solo puede existir mediante la “revolución constante de los instrumentos de producción, es decir, de las relaciones de producción, es decir, de las relaciones sociales en todo su conjunto". No en vano, como afirma Marx en El Capital, es "el propio capital " el "verdadero obstáculo de la producción capitalista," ya que siempre acaba metiéndose en callejones sin salida. Pero, a su vez, el modo de producción capitalista logra superar estos obstáculos que sus propias leyes de desarrollo generan mediante la conversión, entre otros procesos.

Las conversiones que le son inmanentes al capital vienen determinadas principalmente por la competencia por un lado, y las tendencias de los mercados mundiales por otro. El caso del grupo Nokia en Finlandia es un buen ejemplo de ello: empezó como una fábrica de papel, en el marco de un capitalismo organizado [socialdemócrata] y ante el aumento progresivo de la alfabetización de la población y de la carga administrativa estatal (lo cual, consecuentemente, impulsó la demanda de artículos de impresión). Durante el periodo fordista viró hacia la industria de los polímeros, fabricando neumáticos para la industria automovilística y productos para la floreciente industria del ocio (botas de goma), para pasar a convertirse, en el contexto del llamado “capitalismo de alta tecnología” moderno, en un operador de telecomunicaciones. Este tipo de conversiones fueron a veces impulsadas directamente por el Estado mediante lo que constituye la forma de conversión más sencilla y menos problemática del capitalismo: la industria bélica y la cartera estatal de contratos de defensa. La industria automovilística estadounidense reorientó su actividad a la producción armamentística tras el ataque japonés contra Pearl Harbor. Y la propia industrialización fordista de Alemania, así como el desarrollo de sus industrias automovilística y siderúrgica, fue impulsada por políticas económicas fascistas orientadas a dinamizar la demanda interna. Este es el caso de las plantas Hermann Göring 4 en lo que hoy en día es Salzgitter, así como de Volkswagen AG, que nació en 1939 como productora de Kübelwagen5 y de otro tipo de material militar.

Rara vez han sido los procesos de conversión implementados democráticamente. La realidad histórica muestra que este tipo de conversiones siempre se han sido impulsadas por una combinación de factores: un contexto marcado por problemas de valorización capitalista, intentos estatales de superación de esta crisis, y procesos de adaptación empresarial impulsados por el mercado. En ese sentido, la reestructuración de la industria automovilística actual está determinada por la conjunción de un nuevo marco regulador social y estatal y de nuevas dinámicas del mercado mundial, sobre todo en lo que respecta a China. Podemos considerarlo un proceso de conversión. Sin embargo, que Volkswagen venda ya hoy en día más salchichas (de sus cantinas) a supermercados que automóviles (alrededor de 7 millones de salchichas frente a unos 6 millones de automóviles), o que en la planta de Salzgitter, con condiciones laborales innovadores para los trabajadores mayores, se abriera hace poco una nueva línea de producción (de cogeneradores termoeléctricos) que entretanto ha ya ha sido liquidada, difícilmente puede considerarse un proceso de conversión democrática.

Incluso una reorientación productiva beneficiosa desde el punto de vista ecológico o de política de transportes, como es el caso de la fusión entre Alstom y la sección ferroviaria de Siemens, no implica una disminución de la presión sobre la plantilla. En cualquier caso: ¿qué opciones de producción alternativa existen con los medios de producciónactuales? En el caso de Lucas Aerospace el objetivo era producir aparatos de climatización geotérmicos, equipos de ultrasonido, motores híbridos. Hoy en día tampoco hay mucho más. ¿O es que esperamos que la industria automovilística, altamente sofisticada, se reoriente hacia la producción de bicicletas eléctricas? ¿Con 90 millones de personas empleadas? Me temo que hoy en día limitarse a reivindicar una conversión es un tanto ridículo, y no motiva a las plantillas de trabajadores a movilizarse. Quizás deberíamos, en lugar de reivindicar un proceso de conversión, entender mejor la dialéctica en la que ésta se enmarca: cómo el capital logra subyugar nuevas líneas de productos a su lógica de valorización una y otra vez. Hay bien poco de democrático en ello.

ES: El Estado federado de la Baja Sajonia es accionista en Volkswagen con un 20 % y los delegados de las personas empleadas tienen derechos especiales de cogestión. ¿Aumentan estas condiciones la posibilidad de una conversión democrática de VW, en comparación con otros fabricantes de automóviles?

BR: Sí y no. La Ley VW [que estableció el control del 20 % de las acciones de VW por parte del Estado federado de la Baja Sajonia cuando dicha empresa fue privatizada en 1960] se enmarca sin roces en la estrategia de reestructuración y desarrollo adoptada por la dirección del grupo VW. Yo por lo menos no conozco ningún ejemplo de lo contrario. Por otro lado, todos los ataques a dicha ley están vinculados a intereses que abogan por la privatización e intentan socavar los derechos de cogestión. En este sentido, debemos defender el statu quo, pero solo para luego retomar la ofensiva a partir del mismo. En sí mismo no es suficiente para avanzar hacia una reestructuración socio-ecológica sin que el capital se apropie del proceso una vez más.

Echemos un vistazo al balance anual del grupo VW para el 2016, que se publicó precisamente bajo el lema "Redefinimos la movilidad." Allí leemos que en el ejercicio fiscal 2016 los ingresos respecto al año anterior (el año del Diesel-Gate) aumentaron en un 2,5%. Es decir, no es que pueda hablarse de una debacle. Al mismo tiempo, los costes de producción se redujeron en un 7,3% y los beneficios aumentaron en € 5,1 mil millones, un aumento en un 6,7% de la tasa de retronó de la inversión. Difícilmente podemos calificar esto de crisis.

ES: En vez de buscar el futuro de la industria automovilística exclusivamente en la movilidad eléctrica, ¿qué papel podrían jugar las políticas [públicas] en una conversión democrática de la industria automovilística?

BR: De la política estatal espero poco, como ya señalé con el ejemplo de la Ley VW. Probablemente mucho más relevantes sean los debates en torno a la industria automovilística que se dan en el ámbito de las políticas urbanas o de transportes, que permiten ampliar el margen de maniobra, limitado dentro de las empresas, y facilitar desarrollos alternativos. Esto también lo demuestran la experiencia de la conversión en el sector armamentístico en los años setenta y ochenta: si se extendió en las fábricas, es decir, si se convirtió en un movimiento amplio, fue sobretodo porque tuvo el apoyo social del movimiento pacifista de aquel entonces. En palabras de Bertolt Brecht: "Sobre la carne que os falta en la cocina/ No se decide en la cocina."

Hoy en día, el Estado está llevando a cabo su función de "capitalista colectivo ideal" (Friedrich Engels) de manera prácticamente ejemplar. Ejemplo de ello son las “prima por desguace” que concedió durante la crisis de 2009, o el llamado “bono ambiental” para el desguace de los vehículos diésel más antiguos, ambas medidas condicionadas a la compra de un nuevo vehículo.

ES: De todo lo anterior queda claro que, para que la conversión ecológica de la industria automovilística no se realice a expensas de las plantillas, la conversión también debe ser democrática. Al mismo tiempo, una mera conversión democrática no garantiza la transformación ecológica; la sostenibilidad ambiental estaría sujeta, junto a los demás objetivos empresariales, a la discreción de la plantilla. ¿Cómo pueden pensarse juntos ambos modelos?

BR: Es cierto que, históricamente, la sostenibilidad ecología y la emancipación de la clase obrera han sido objetivos mutuamente excluyentes. El ascenso del movimiento obrero se debe a un modelo de desarrollo económico basado en la destrucción ecológica y en la represión de los movimientos democráticos en la periferia de la economía mundial para obtener ‘petróleo barato.’

Hoy en día, tanto la cuestión ecológica como la cuestión de clase están amenazadas. La producción capitalista se dispone a socavar "las fuentes de toda riqueza", es decir, “la tierra y el trabajador" (Marx). Por tanto, la contradicción histórica de ecología y emancipación de la clase trabajadora no constituye una contradicción sistemática, incluso si la historia “oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos” (Marx).

Creo que no se trata de elaborar "recetas [...] para los figones del porvenir," como ya rechazó Marx, sino de señalar las nuevas contradicciones que resultan de la conversión inmanente al capital: por ejemplo, la dificultad cada vez mayor de las viejas estrategias sindicales instauradas para garantizar el empleo y evitar deslocalizaciones. Este es el humus sobre el que se pueden formar cosas nuevas, y sobre el que se pueden debatir nuevas formas democráticas de reestructuración o conversión económica. Las 'soluciones' las tienen que elaborar las personas, especialmente los 'productores directos.'

La conversión democrática y solidaria de las cadenas de valor automovilísticas es más compleja y más difícil de organizar que la conversión de los grandes astilleros en la década de 1980. Aun así, ya lo escribió Bertolt Brecht: "Las contradicciones son nuestra esperanza." Cuando el capital y sus estrategias minan las fuentes de toda riqueza es cuando nos toca estar a la altura de las circunstancias y buscar soluciones.

ES: A finales de noviembre de 2017, la Fundación Rosa Luxemburgo organizó una conferencia sobre el futuro del trabajo en las cadenas de valor automovilístico. La conferencia se centró en la crítica a la conversión inmanente al capital, una conversión promovida por la empresa privada y los Estados. ¿Cómo evalúa el interés social en esta crítica? ¿Cree que es posible que la crítica influya en los muchos proyectos sociales (y municipales) que están trabajando en cambiar los modelos de movilidad?

BR: La conferencia que tuvo lugar este noviembre en Hannover surgió de un grupo de debate fundado hace varios años por la delegación de la Fundación Rosa Luxemburgo en Baja Sajonia. Este grupo tenía la intención desarrollar las conclusiones de una conferencia organizada en octubre de 2010 en Stuttgart.6 La conferencia de Stuttgart giró en torno a las reivindicaciones por una conversión socioeconómica del modelo productivo que surgieron en el marco de la crisis. En una conferencia previa más pequeña, en la primavera del 2010, se había discutido con un importante número de representantes sindicales y de comités de empresa, principalmente de Daimler (Bremen), sobre producción alternativa. Pero este impulso glorioso acabó tan pronto las jornadas reducidas, que se habían impuesto en el sector automovilístico y sus proveedores debido a la coyuntura del verano 2010, dieron paso a nuevas ofertas de horas extra. En la conferencia de Stuttgart, a la que asistieron 400 personas, solo acudieron unos pocos representantes de los trabajadores. Las demandas de conversión, ahora vinculadas a la promoción incipiente de movilidad eléctrica y la eficiencia energética, fueron absorbidas relativamente rápido por la lógica capitalista y convertidas en una maquillaje verde del capitalismo. "La reacción política empieza por la redecoración" resumió sucintamente, en otro contexto, el poeta Peter Rühmkorf.

Esta transición restaurativa constituyó el punto de partida de la conferencia en Hannover el año pasado, en la que decidimos tematizar la cuestión del futuro del trabajo en la cadena de valor automovilística, así como establecer un diálogo en torno al tema con representantes de organizaciones sindicales, personas empleadas en la industria automovilística, academia, y organizaciones ecologistas. Que la 'solución' a la cuestión ecológica no se resolviera a costa de los intereses de los y las empleadas en la industria automovilística me parece un motivo para ser mínimamente optimista. De todos modos, es solo el comienzo vacilante de una nueva cooperación entre movimientos sociales y ecologistas. El movimiento por la conversión en el sector armamentístico ya mostró que un proceso de transformación democrático necesita, sobre todo, mucha paciencia, así como la constitución de formas democráticas de cooperación y de trabajo, la elaboración de alternativas, y la organización de contrapoder para poder hacer prevalecer modelos de desarrollo alternativos. Ya lo decía Antonio Gramsci, en línea con su lema "Pesimismo de la razón, optimismo de la voluntad.": "hay que crear personas sobrias y pacientes...". Incluso cuando el tiempo apremia.

Traducción: Elisa Schwis y Marta Cazorla / FUHEM Ecosocial

NOTAS

1. S. Krull, “Der Berg kreiste und gebar nicht mal eine Maus”, Rosa Luxemburg Stiftung Niedersachsen - Onlinepublikationen, agosto de 2017, disponible en: https://www.rosalux.de/publikation/id/37696/#_ftn9

2. N. de la T.: La Motorenleitwerk es la planta principal de producción de motores Volkswagen, emblema de su poderío industrial.

3. N. de la T.: La Industriegewerkschaft Metall (Unión Industrial de Trabajadores del Metal) es uno de los principales sindicatos en Alemania y el mayor sindicato unificado del mundo. En 2016 tenía más de 2,2 millones de personas afiliadas, principalmente en el sector del metal y de la electrónica. Véase IG Metall- Vorstand (ed.), “Buenas personas, buenos rendimientos”, IG Metall, enero de 2016, disponible en: https://www.igmetall.de160126__552662026_GLSL_ESP_RZ_ANSICHT_WEB_bf43bf9491ec94b3d0fb68a43c3f15553d19f4bd.PDF

4. N. de la T.: Reichswerke Hermann Göring fue un conglomerado industrial de la Alemania nazi orientado a la producción de acero. Establecido en 1937, llevaba el nomre del político nacionalsocialista y comandante en jefe de la Luftwaffe, e hizo un uso extensivo de trabajo forzado en los últimos años de la Segunda Guerra Mundial. El conglomerado, que registró pérdidas cada año desde 1939, fue reestructurado por los Aliados en 1945 y las empresas subsidiarias resultantes progresivamente privatizadas.

5. N. de la T.: Tipo de vehículo todoterreno que fue desarrollado y utilizado por la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial.

6. Véase M. Candeias, R. Rilling, B. Röttger y S. Thimmel (eds.), Globale Ökonomie des Autos – Mobilität, Arbeit, Konversion, Hamburgo, VSA: Verlag, 2011.

 

La entrevista ha sido publicda por El Salto el pasado 1 de julio.

 

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Cierre por vacaciones de verano

Desde el 28 de julio hasta el 19 de agosto de 2018, ambos inclusive, las oficinas centrales de FUHEM permanecerán cerradas con motivo de las vacaciones de verano.

La actividad se reanudará de forma paulatina, a partir del lunes 20 de agosto de 2018, en las distintas áreas.

El 3 de septiembre toda la plantilla estará reincorporada y tendrá lugar la Jornada Inaugural del curso escolar 2018/19, que, como cada año, congregará a todo el personal de los tres centros educativos de FUHEM, Hipatia, Lourdes y Montserrat; así como al equipo de la sede central y personas de nuestro entorno colaborador.

Cambios en el servicio de nuestra librería

El miércoles 25 de julio de 2018 se atenderán los últimos pedidos de nuestra librería electrónica. Los pedidos que lleguen después del mediodía de esa fecha, se atenderán de forma paulatina a partir del lunes 20 de agosto.

En caso de que queráis adquirir algún libro editado por FUHEM con urgencia, os recomendamos consultar en las librerías donde habitualmente encontráis nuestros títulos o en Traficantes de Sueños, que distribuye la mayor parte de nuestros libros.

Confiamos en que esta pausa vacacional no os origine ninguna molestia, y os deseamos unos días de descanso y ocio que os permitan afrontar el nuevo curso escolar, 2018/19, con renovadas energías.

Felices vacaciones, ¡nos vemos a la vuelta!


Educación ecosocial: eje de la V Escuela de Verano FUHEM

La quinta edición de la Escuela de Verano de FUHEM, centrada en la Educación Ecosocial, fue concebida como un curso específico cuyos objetivos giraron en torno a analizar los principales retos a los que se enfrentan las sociedades modernas en términos de sostenibilidad, cohesión y justicia social, y participación democrática. Frente a este contexto, se plantea la importancia de la educación crítica y los valores ecosociales para la transformación social y el compromiso ético.

A lo largo de tres días, del 4 al 6 de julio de 2018, la sede de la Institución Libre de Enseñanza fue el lugar donde se desarrollaron varias conferencias, que sirvieron de marco teórico, y también talleres donde compartir herramientas y experiencias para la transformación de la práctica educativa llevadas a cabo con éxito. Para el desarrollo de la V Escuela de Verano FUHEM, contamos con la colaboración de los colectivos: Pedagogías Invisibles, el Equipo INIDE y Ecologistas en Acción.

El siguiente video refleja el clima creado y algunas de las principales ideas compartidas en un entorno de creatividad, puesta en común y creación de redes de colaboración.

Dos conferencias marco a cargo de FUHEM

La primera tarde tuvieron lugar dos conferencias que sirvieron para centrar el tema de la Educación Ecosocial, tal y como FUHEM entiende este término y su relación. Ambas fueron grabadas, y ahora, os las ofrecemos íntegras.

La primera de ellas fue a cargo de Luis González Reyes, responsable de Educación Ecosocial en FUHEM. Con el título “Entorno y Currículo. Sentido y ámbitos de la Educación Ecosocial”, su ponencia giró en torno a la necesidad de que estas cuestiones no se aborden solo en ámbitos extraescolares o informales, sino en el aula, el espacio que el alumnado percibe como más importante en su formación.

Por su parte, Yayo Herrero, Directora General de FUHEM, ofreció la ponencia titulada “Educar para la Transformación Ecosocial”, en la que subrayó la necesidad de cambiar aspectos económicos, sociales, políticos y también mentalidades para poder afrontar los desafíos de un planeta cuyos límites biofísicos han sido superados.

Y ahora… vacaciones

Con la V Escuela de Verano cerramos el curso escolar 2017/18. Sin duda, ha sido un espléndido punto y a parte para un curso intenso. Pero el proceso educativo no se detiene, y en septiembre estaremos de vuelta con nuevos materiales y un curso entero por descubrir, compartir y disfrutar.

¡Felices vacaciones!


Entrevista a Cecilia Díaz-Méndez

Monica Di Donato

FUHEM Ecosocial

Monica Di Donato (MDD): Hablemos de los hábitos y la estructura de consumo alimentario de los hogares españoles. ¿Cuáles son los cambios y las tendencias más relevantes que destacaría a lo largo de los últimos 20 años aproximadamente? En los años de la crisis económica (2006-2010 aprox.), ¿se puede destacar algún elemento importante en términos de desigualdades, problemas y cambios en el acceso?

Cecilia Díaz-Méndez (CDM): El cambio que creo que resulta más sorprendente, en términos de desigualdad, es la obesidad; no solamente porque ha aumentado, sino porque este aumento se está produciendo en los hogares más desfavorecidos, está mostrándose como un signo de desigualdad social. Durante la crisis se ha visto que no ha cambiado el modelo alimentario, pero si ha cambiado el lugar de compra, y esto apunta al hecho de que los españoles deciden cambiar de establecimiento comercial para abaratar los costes de la alimentación o aumentar la frecuencia de compra, pero no renunciar al modelo de dieta. No obstante, los hogares con menos recursos no quedan suficientemente reflejados en las encuestas en relación con el consumo alimentario, por lo que la falta de cambios en aspectos ligados al consumo puede estar ocultando a un grupo social al que solo se accede a través de investigación cualitativa.

MDD: ¿Considera usted que se ha producido un distanciamiento real de una alimentación sana, de la dieta mediterránea, en concreto? Si es así, ¿en qué sectores de la población se produce este fenómeno mayoritariamente y cuáles son los principales factores explicativos? ¿Se trata de un fenómeno que afecta solamente al contexto urbano?

CDM: Creo que la adherencia al patrón de dieta mediterránea puede estar alterándose, son los nutricionistas los que deben confirmarlo, sin embargo creo que hay unos hábitos alimentarios en relación con las rutinas, las normas alimentarias y las relaciones que confirman que contamos con una cultura alimentaria sólida. Lo peculiar es que la obesidad sigue aumentando, luego habrá que buscar explicaciones a esta “aparente” contradicción: una cultura alimentaría homogénea y extendida y un aumento creciente de la obesidad en grupos sociales bajos.

MDD: Parece que hoy día en todos los lugares se come parecido. La función homogeneizadora de la industria global ha arrasado las diferencias culturales y con ellas, las identidades alimentarias. Se estigmatiza a la comida local como vieja y atrasada, grasa, pesada y poco saludable, etc. Pero, en muchos casos, se produce el fenómeno contrario, y alimentos e ingredientes pertenecientes a las viejas tradiciones alimentarias y populares pasan a ser productos “especiales”, casi gourmet, y en ese sentido se convierten en productos para determinadas élites. ¿Qué opina al respecto? ¿Cómo se perfilan estos escenarios en España?

CDM: A la vez que se ha homogeneizado la oferta, se han afianzado ciertas culturas alimentarias que generan identidad, y que por lo tanto se enfrentan. Aunque haya una tendencia homogeneizante, de fondo se mantiene una cultura alimentaria en algunos territorios. Hay que explorar cómo se producen estas dos tendencias contrapuestas pues reflejan bien lo que nos está pasando. Son fuerzas sociales que empujan en direcciones contrarias y, en los países con una cultura alimentaria sólida como los del sur de Europa, nos debatimos en una lucha de fuerzas. La cultura alimentaria protege contra la homogenización y ayuda a conservar criterios apropiados para comer convenientemente.

MDD: En los últimos tiempos se están dando dos fenómenos extremos: por un lado estamos asistiendo como a una “sacralización” de la comida sana por parte de un sector de la población (aumento del veganismo, vegetarianismo, aumento exponencial de productos ecológicos, etc.) y por el otro se observa un incremento de la restauración rápida y barata, un aumento de productos precocinados y elaborados, de fácil acceso pero de baja calidad, etc. (con fuertes impactos sobre la salud: enfermedades cardiovasculares, obesidad, etc.). En contextos urbanos estos fenómenos contrapuestos son muy evidentes. ¿Cuáles son los perfiles de población que suele estar vinculada a cada uno de estos tipos de alimentación?

CDM: No podemos hablar aún de perfiles, pero es evidente que estamos ante una heterogeneidad en las pautas alimentarias que conviven. Creo que si es posible detectar al consumidor más “gourmet” o al “ecológico”, pues efectivamente hay perfiles que los identifican, sin embargo me inclino a pensar que además de esto la heterogeneidad se produce también dentro de un mismo tipo de individuos, pues aparecen comportamientos transgresores con la norma alimentaria en algún momento (del día, de la semana…) como una pauta más de los hábitos que se vuelven más heterogéneos internamente.

MDD: Examinando los “espacios institucionales” donde se satisfacen las necesidades de alimentarse (restaurantes, colegios, centros de trabajo, eventos sociales, mercados “gourmetizados”), así como las estructuras culinarias (normas y reglas en la preparación y disposición de los alimentos), ¿cuáles son los aspectos fundamentales que resaltaría en los últimos años?

CDM: Yo destacaría lo poco que han cambiado los horarios españoles de la comida, que como es sabido son muy diferentes a los europeos. Llama la atención que en los últimos 10 años hayamos mantenido el mismo horario “caos” de nuestras comidas y cenas, según la EUT (2002 y 2009). Aquí os muestro el grafico de nuestra comida, que hemos extraído de la encuesta que realizamos sobre Hábitos Alimentarios. Esto significa que “actuamos” (en términos de alimentación) sobre una base muy sólida que está diciéndonos al menos dos cosas que han tenido poca variación: que la comida nos importa mucho, y que comemos juntos.

 

Horarios de comidas y cenas en España, Encuesta ENHALI 2013 (Díaz Méndez et al, 2013)

MDD: Parece extraño decir que hay que recuperar la cocina (muchos autores hablan de crisis de la sociedad de comensales) cuando asistimos a una eclosión de la alta cocina, y los cocineros se han trasformado en sofisticadas estrellas mediáticas que generan tendencias y modas, imponen productos, seduciendo con mezclas de tradición e innovación la mayoría de las veces ajenas a una determinada cultura gastronómica y cultural (programas de televisión como MasterChef o Pesadilla en la Cocina, los cocineros y restaurantes estrellas Michelin, etc.). El ensalzamiento gourmet es la otra cara de la desvalorización de la comida “casera”. ¿Qué opina sobre estas tendencias? ¿Cuáles son los nuevos hábitos y estrategias que reconoce en la alimentación fuera del hogar de los últimos años? En ese sentido, ¿hay diferencia entre España y otros países europeos?

CDM: Creo que los programas de cocina y todo este boom sobre la comida están reforzando nuestra alimentación, aunque sea de una manera folclórica. Pone de relieve la importancia de la comida y de su preparación, rescata los valores perdidos (si es que lo estaban) y da importancia a dedicar tiempo a una actividad que es necesario que se mantenga para preservar una buena salud. Por desgracia creo que en estas modas nunca sale suficientemente reforzado el papel de la mujer que cocina (el 77% de las personas que cocinan en España son mujeres), y volvemos a ver a esos hombres cargados de sabiduría ignorando el gran conocimiento de quien resuelve a diario la alimentación del hogar. Es “fácil” ser cocinitas de fin de semana, lo duro es hacerlo a diario y hacerlo bien durante “toda” tu vida. Y no estoy segura de que esto quede suficientemente reforzado en estos programas.

MDD: Concluyo con una pregunta sobre derecho/acceso a una alimentación adecuada y justicia alimentaria (entendido como seguridad con soberanía alimentaria). ¿Cuál es la situación en España y cuáles son las transformaciones y transiciones que cree que se producirán en el futuro?

CDM:Es una pregunta que requeriría mucho tiempo y debate para ser contestada adecuadamente. Yo diría que durante la crisis hemos podido conocer situaciones de privación alimentaria en una sociedad donde no faltan alimentos. Hemos estudiado a estos grupos sociales (tenemos un artículo reciente que podrán encontrar en la revista Empiria: Discursos sobre la escasez: estrategias de gestión de la privación alimentaria en tiempos de crisis). Creo que es muy importante poder detectar esto con mayor rapidez, pues han tenido que ser las ONG las que han dado la alarma. Creo que hay que enfrentarse a este tipo de privación de un modo diferente al de sociedades donde se pasa hambre y asumir su solución inmediata. Me inclino a pensar que es mejor tener protocolos de crisis apropiados en colaboración con las ONG, pero es una cuestión que requiere ser analizada con mayor profundidad.

 

Acceso a la entrevista (PDF)

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Entrevista a Alfredo Embid, por Salvador López Arnal (2009).

Entrevista a Miquel Porta Serra, por Salvador López Arnal (2009).

Entrevista a Rafael Feito, por Salvador López Arnal (2009).

Entrevista a Ignacio Perrotini Hernández, por Salvador López Arnal (2009).

Entrevista a Joan Martínez Alier, por Monica Di Donato (2009).

Entrevista a Federico Aguilera Klink, por Salvador López Arnal ( 2008).

Entrevista a Sergio Ulgiati, por Monica Di Donato (2008).

Entrevista a Arcadi Oliveres, por Nuria del Viso (2008).

Entrevista a Ramón Fernández Durán, por Nuria del Viso (2008).

Entrevista a Antonio Elizalde, por Nuria del Viso (2008).

Entrevista a Jorge Riechmann, por Nuria del Viso (2008).

Entrevista a Rodolfo Stavenhagen, por Nieves Zúñiga (2008).

Entrevista a Saskia Sassen, por Nieves Zúñiga (2007).

 


Más educación ecosocial en la nueva tribuna publicada en El Diario de la Educación

La educación ecosocial se abre paso” es el título de la nueva tribuna que hemos publicado en El Diario de la Educación. Escrita por Víctor M. Rodríguez, Director del Área Educativa de FUHEM, hace un recorrido por varias iniciativas de formación, destinadas al profesorado en el marco de diversas escuelas de verano, en las que FUHEM ha estado presente, con distintos grados de participación.

En todas ellas ha coincidido un elemento común que subraya Víctor M. Rodríguez: “las propuestas se han dirigido al cuestionamiento más profundo de los enfoques epistemológicos sobre los que descansan nuestros planteamientos educativos”. Los análisis de la realidad que subyacen en las propuestas curriculares son un imperativo urgente, argumenta el texto, que apunta la necesidad de abandonar debates estériles que afectan a propuestas metodológicas, organizativas y de gestión; y reflexionar a fondo sobre el tipo de escuela que se necesita ante “un mundo que cada día va dando pasos más decididos hacia la desigualdad, la xenofobia, el miedo al otro y la destrucción de la naturaleza”.

FUHEM ha colaborado en tres actividades formativas: la 43ª Escuela de Verano de Acción Educativa; el 4º Simposio de ESenRED, el espacio de articulación de Escuelas hacia la Sostenibilidad en Red; y el encuentro de “Pedagogías feministas”, organizado por Pedagogías Invisibles. Además, en calidad de entidad organizadora, FUHEM ha querido aportar nuevos argumentos al debate pedagógico en nuestra V Escuela de Verano, titulada “Educación Ecosocial. Hagamos posible lo deseable”. De ahí que el texto se congratule con el trabajo de muchas personas, docentes o no, que en estas actividades han compartido análisis, temores y certezas; y se han imaginado escenarios posibles, en los que han confluido iniciativas ciudadanas, movimientos sociales y personas que siguen –seguimos- pensando que otro mundo es posible y que es imprescindible trabajar para que así sea.

En su artículo, Víctor M. Rodríguez concluye: “la perspectiva de seguir trabajando en esta senda resulta muy esperanzadora. Y la posibilidad de crear redes de profesorado y otros profesionales implicados nos impulsa a continuar y nos ilusiona. Parece que, en efecto, la educación ecosocial se abre paso”.

Con esta tribuna cerramos el curso escolar

A lo largo de este curso hemos publicado diez tribunas en El Diario de la Educación. En ellas hemos abordado cuestiones como: la innovación educativa y la experiencia en el aula; la respuesta educativa ante el maltrato entre iguales hacia el discapacitado; la necesidad de la educación artística; la educación con mirada de género desde la escuela infantil; la vida digna como eje educativo; el potencial educativo de los comedores escolares; repensar la escuela en un entorno social inclusivo; dudas y temores sobre la inclusión educativa; y cómo educar frente a la crisis ecológica y social.

Con excepción de esta última, los artículos están recopilados en esta noticia. Confiamos en que la lectura de estos textos os ayude a reflexionar sobre estas cuestiones que en FUHEM nos parecen esenciales, y esperamos, a partir de septiembre de 2018, seguir colaborando con El Diario de la Educación con el fin de favorecer un debate educativo transformador.


Dossier Gentrificación, privilegios e injusticia alimentaria

Gentrificación, privilegios e injusticia alimentaria

La estimulación del consumo está omnipresente en la dinámica urbana actual. La gentrificación aprovecha esta pulsión incluso en ámbitos tan cotidianos como la alimentación. En ese sentido, muchas ciudades se están transformando progresivamente en escaparates alimentarios artificiales, movidos por las lógicas de aquellos grupos sociales a los que se quiere atraer, clases pudientes con alto poder adquisitivo que terminan por alterar el papel de la alimentación como satisfactor de necesidades tanto biológicas como culturales y de vinculación a un territorio.

Estas preocupaciones nos han llevado a abordar las siguientes cuestiones en torno a la alimentación: ¿qué es la «gentrificación alimentaria» o la «gourmetización» de los mercados de abasto? ¿Qué naturaleza tienen los desiertos alimentarios? ¿Se está pervirtiendo el mercado de productos ecológicos?

Para ello contamos con las aportaciones de Joshua Sbicca, Sara González, Guadalupe Ramos Truchero y Ricard Espelt, todos ellos especialistas en el análisis de estas nuevas dinámicas que afectan a la cuestión alimentaria.

Por último, y como es costumbre, este dossier ofrece una selección de recursos de la mano de la mano de Susana Fernández Herrero, responsable del Centro de Documentación Virtual de FUHEM Ecosocial.

Puedes descargar a continuación el Dossier completo en formato pdf:  Gentrificación, privilegios e injusticia alimentaria, o bien los artículos y la selección de recursos por separado:

Alimentación, gentrificación y transformaciones urbanas
Joshua Sbicca
Este artículo discute la relación que existe entre factores políticos, económicos y culturales, y muestra cómo la gentrificación alimentaria es un fenómeno multifacético que alcanza a las clases sociales de los barrios, su demografía etno-racial, los paisajes alimentarios, los hábitos alimenticios, e incluso el acceso a la vivienda. El artículo concluye con una breve discusión sobre algunas estrategias seguidas por los movimientos sociales y enfoques de políticas públicas que podrían prevenir los efectos nocivos de la gentrificación alimentaria.

La gourmetización de las ciudades y los mercados de abasto
Sara González
El objetivo de este ensayo es analizar desde una perspectiva crítica las transformaciones que se han producido en los mercados públicos de abastos en las últimas décadas. Estos cambios se enmarcan en procesos más amplios de gentrificación y turistificación de las ciudades. En concreto hace hincapié en una nueva tendencia, la de la «gourmetización», que está tomando fuerza en los mercados de abastos.

¿Qué son los desiertos alimentarios?
Guadalupe Ramos Truchero
El objetivo de este trabajo es explicar el concepto de desierto alimentario como una noción útil que sirva para identificar las desigualdades alimentarias vinculadas a un territorio en España. Para ello, se expone qué son los desiertos alimentarios y cómo se han delimitado empíricamente con el objetivo de encontrar la causalidad entre la disponibilidad de comercios de alimentación y sus consecuencias para la salud, en particular en las áreas rurales.

La sinécdoque del consumo (eco)lógico
Ricard Espelt
Cada decisión de consumo conlleva posicionamientos económicos, sociales, ambientales y políticos. En el ámbito alimentario, el fenómeno de los productos ecológicos se ha convertido en una de las corrientes principales de la retórica actual y está provocando que la industria agroalimentaria haya concentrado grandes esfuerzos para posicionarse en el mercado y captar, aún más, nuestras compras.

SELECCIÓN DE RECURSOS:

Susana Fernández Herrero.

Gentrificación, privilegios e injusticia alimentaria. SELECCIÓN DE LIBROS

La recopilación bibliográfica refleja la evolución que la comida ha tenido a lo largo de la historia, cuáles son los hábitos alimenticios de los españoles y las tendencias hacia los alimentos ecológicos y la comida sana, mientras que en determinados lugares, los grandes distribuidores y su negocio con la comida, condicionan la forma de alimentarse de una parte de la población. Recogemos también una propuesta alternativa para producir y distribuir alimentos más cercana al consumidor y más justa con los productores de alimentos.

Gentrificación, privilegios e injusticia alimentaria. SELECCIÓN DE ARTÍCULOS

Recopilación de artículos de revistas especializadas publicadas en español y en inglés, que abordan la definición, origen y desarrollo de conceptos como: la gentrificación alimentaria, la gourmetización de los mercados y los desiertos alimentarios, con el fin de aportar un poco de luz sobre los cambios que se están produciendo en los hábitos alimenticios (unos voluntarios, otros inducidos) y las consecuencias que éstos tienen en la (in)seguridad alimentario de algunos sectores más vulnerables de la población.

Gentrificación, privilegios e injusticia alimentaria. OTROS RECURSOS

Recopilación de recursos en diferentes formatos, informes, papers, comunicaciones de Congresos, blog, conferencias y materiales didácticos; que abordan distintos aspectos relacionados con la temática central del boletín: cambios de modelos alimenticios de los españoles, la repercusión de las políticas alimentarias en los procesos de gentrificación y desplazamiento, la transformación de los mercados de abastos tradicionales hacia la gourmetización, y cómo acercar al aula otros modelos de alimentación más sostenibles conociendo y calculando la distancia que recorren los alimentos para llegar a nuestros hogares, y cómo reintroducir en la alimentación escolar en el curriculum, para poder así acompañar la transición hacia comedores escolares ecológicos, que fomenten una alimentación más sana y justa.

Gentrificación, privilegios e injusticia alimentaria. RECURSOS FUHEM ECOSOCIAL.

La alimentación es una de las líneas de investigación de interés de FUHEM Ecosocial, y aunque el presente boletín constituye la primera incursión en los aspectos relacionados con los desiertos alimentarios, la gentrificación y la gourmetización de los mercados, sí que hemos abordado en nuestras publicaciones diversas perspectivas y problemáticas en relación al sistema alimentario actual. Acabamos ofreciendo algunos recursos de publicaciones de FUHEM Ecosocial como: un número de la revista Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global titulada la Alimentación en disputa, un número de nuestro Boletín ECOS dedicado a la Agroecología, como una forma de acercarnos a la calidad de vida, un Diálogo Ecosocial sobre si comer se convierte en un acto peligroso, con la participación de expertos para hablar de la relación entre lo que comemos y nuestra salud, y algunas entradas del Blog Tiempo de Actuar, con recursos para trabajar en el aula.

Otros Dossieres sobre Alimentación:

Agroecología: un paso más hacia la calidad de vida, Gloria I. Guzmán, David Gallar, Ángel Calle, Daniel López, Humberto Ríos, Susana Fernández Herrero, junio 2017.

Impacto de los modelos alimentarios, Carlos A. González, Nicole Grunewald, Alessandro Galli, Katsunori Iha, Martin Halle, Michel Gressot, Ferran García, Luis González Reyes, Susana Fernández Herrero, junio 2016.

Seguridad alimentaria: el derecho de los pueblos a la vida, Enrique de Loma-Ossorio, Esther Vivas, Helen Groome, Danielle Nierenberg, Brian Halweil y Vandana Shiva, octubre 2008.


Un debate sobre la diversidad que reflejan nuestras aulas

Organizada por FUHEM Educación, el pasado 31 de mayo, tuvo lugar la octava sesión de ”Al salir del cole”, un ciclo de ‘Diálogos y experiencias educativas’ donde debatimos a partir de la mirada experta y la visión de profesorado, familias y alumnado de FUHEM. En esta ocasión, el título elegido para el debate fue: “La diversidad es bienvenida”.

Para abordar el tema hubo varias intervenciones que sirvieron de marco para el debate con el público y para intercambiar experiencias y miradas sobre la diversidad presente en nuestras aulas.

La primera intervención corrió a cargo de Gerardo Echeita, profesor de Psicología de la Educación en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), y miembro del Consejo Asesor del Área Educativa de FUHEM. A partir de una pregunta directa: "¿Queremos vivir juntos?”, el propio Echeita puso la respuesta encima de la mesa: “entonces, tenemos que aprender a vivir juntos”. Y dado que la diversidad es lo que nos define, “tenemos que pasar de las concepciones de "talla única" a personalizar y dar a cada alumno/a lo que necesita”.

A continuación, intervinieron José Cabrera y Ekaitz Urkiza, profesores del aula PMAR, del Colegio Montserrat. Entre otras cuestiones, subrayaron la importancia de “la docencia compartida, como una de las claves de nuestro pequeño éxito en el aula de Programas de Mejora del Aprendizaje y del Rendimiento (PMAR), e insistieron en el trabajo que se hace mitigando al máximo la exclusión emocional, que definieron como la peor de las exclusiones”.

Por su parte, Marta Sánchez, orientadora, y Vanesa Senín, profesora de Pedagogía Terapéutica, ambas de Hipatia, explicaron que el trabajo por talleres, rincones, niveles y los apoyos dentro del aula son iniciativas que benefician a todo el alumnado y no solo a unos pocos, causando satisfacción por igual a profesores y alumnos. A la vista de las ventajas, a pesar del cambio que suponía, las dudas, miedos e inquietudes iniciales se esfumaron al instante.

Representando a las familias, intervino Belén Vázquez, madre de dos alumnos de Hipatia, quien compartió su satisfacción por el trato que reciben en el centro. En la misma línea, habló una madre en el coloquio abierto con el público: "En un cole donde te permiten ser tú mismo es donde quiero a mi hijo". Cerraron la sesión varios alumnos de Hipatia, de 6º de Primaria y cursos de Secundaria Obligatoria (ESO), contando su experiencia y haciendo propuestas para mejorar la atención a la diversidad.

Si te quedas con ganas de más, aquí está el video de la sesión

La sesión fue grabada y se puede ver pinchando la pantalla que aparece bajo estas líneas. Esta octava edición aparece en nuestro canal de YouTube, donde están recogidas las anteriores.

Ya no habrá más citas de “Al salir del cole” hasta el curso que viene.

Os deseamos un muy feliz verano, y nos vemos a la vuelta para afrontar el curso 2018/19 con más educación inclusiva y con las mismas ganas de seguir compartiendo aprendizajes.


La salud bajo el capitalismo

 

 

La salud bajo el capitalismo: contradicciones sistémicas que permean la ecohumanidad y dañan nuestra mentecuerpo.

Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, núm. 137, primavera 2017, pp. 29-56.

Para Clara Valverde, escritora empática de la biopolítica,
activista indomable de los espacios intersticiales.

El capitalismo es un régimen civilizatorio, universal y complejo, cuyas contradicciones sistémicas han permeado al planeta y la humanidad alterando profundamente la economía, la política, el trabajo, el medio ambiente, la cultura y la vida cotidiana hasta entrar en nuestros cuerpos y nuestras mentes y cambiar la salud humana. Baste con pensar en las atrocidades y genocidios de tantas guerras imperialistas, en la explotación y precarización laboral y la dominación y opresión de clase, género o etnia, o bien en la pobreza, desigualdad, falta de atención sanitaria básica, o las múltiples formas de alienación y estrés que sufre gran parte de la humanidad, o bien en las consecuencias del cambio climático y el cada vez más cercano colapso ecológico. Entender el conjunto de causas y efectos generados por el capitalismo es sin embargo un desafío de enormes dimensiones, tanto por la complejidad de los procesos y contradicciones capitalistas como por la insuficiente investigación de tipo crítico y sistémico. Este artículo examina las principales características del capitalismo y algunos de sus impactos sobre la salud y la desigualdad. Para ello, valora la evolución del progreso en la salud de los últimos siglos postulando que sin entender qué es el capitalismo no puede entenderse la salud. Ilustra algunos de sus impactos sistémicos usando los ejemplos de la pobreza y la desigualdad y la industria agroalimentaria, y explica el daño que causa el capitalismo en nuestras mentes y cuerpos. Finalmente, plantea posibles escenarios futuros y alternativas sociales de cambio global.

¿Progreso? ¿Qué progreso?

«Era el mejor de los tiempos y era el peor de los tiempos; la edad de la sabiduría y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación»
Charles Dickens

 

Una de las ideas más poderosas de la historia humana y sobre todo de los últimos tres siglos es la noción de progreso, una visión lineal y universal del tiempo según la cual el destino final de la humanidad es su avance paulatino en conocimiento, riqueza, bienestar, cultura, e incluso en la virtud moral.1 En la Europa del siglo XX, a pesar de la desolación, miedo o pesimismo experimentado tras guerras, revoluciones, y la “Gran Depresión” del 29, o bien la crítica del progreso por parte de autores tan perspicaces como Walter Benjamin, el rápido desarrollo económico acaecido tras la Segunda Guerra Mundial acrecentó la creencia en el progreso en gran parte de la población occidental en los planos económico, científico-tecnológico y social.2 El optimismo pareció eclipsarse por un breve periodo después de las crisis de los años setenta y, sobre todo, tras la conmoción producida por la “Gran Recesión” de 2008, para reaparecer poco tiempo después. En la actualidad, la noción de progreso permanece intacta en la visión hegemónica que difunden los medios,3 las élites y las clases dirigentes, ya sea en la justificación de intervenciones imperialistas como la guerra de Irak,4 en la reivindicación de un progreso científico-técnico ilimitado, posthumano, como el propuesto por Raymond Kurzweil, José Luis Cordeiro u otros eufóricos vendedores mesiánicos de tecnodistopías,5 o en la perspectiva de escritores como Johan Norberg, quien señala que «creer en el capitalismo es creer en el ser humano»6 y que vivimos una edad de oro en todas las esferas de la vida.

   No hay duda que la puesta en práctica de determinadas políticas socioeconómicas y de salud pública junto al desarrollo científico-técnico ha ayudado a solucionar o aliviar problemas de salud que a lo largo de la historia causaron muchas enfermedades y un enorme sufrimiento de la humanidad.7 La esperanza de vida al nacer (EVN) aumentó rápidamente desde la Ilustración, cuando era de aproximadamente 30 años en todos los países. En 1845 un infante de 5 años podía esperar vivir 55 años aproximadamente. Hoy la cifra alcanza los 82 años. La EVN global se dobló en el siglo XX hasta alcanzar los 71,4 años en el 2015, si bien en muchos de los países subsaharianos más pobres esta apenas sobrepasa los 50 años.8 En los países pobres, las vacunas, la terapia de rehidratación oral, la yodación de la sal o los suplementos de vitamina A, salvaron en la segunda mitad del siglo XX alrededor de cinco millones de vidas anuales, consiguiendo que 750.000 niñas y niños no quedaran física o mentalmente discapacitadas para siempre.9 Un ejemplo de progreso especialmente significativo ocurrió en 1977 con la erradicación de la viruela, una enfermedad devastadora en la historia de la humanidad. Pensemos que en el siglo XVIII, solo en Europa, murieron 60 millones de personas, la mayor parte infantes, mientras que en 1967, con 13 millones de casos, murieron 2 millones de personas.10 Tras una década de ingentes esfuerzos liderados por la OMS, con un costo de más de 300 millones de dólares en vacunas, programas de cuarentena y tratamiento, la 33a Asamblea Mundial de la OMS declaró en 1980 «al mundo y a la gente» libre de la viruela, hasta el momento la única enfermedad erradicada en el planeta. Los tecno-optimistas ven aún mucho mejor el futuro. Según la Fundación Gates, «la vida de los habitantes de los países pobres mejorará más rápido que nunca antes en la historia» y los pobres «vivirán más años y gozarán de mejor salud».11 Gracias a la innovación y la tecnología, para el año 2030 se prevé reducir a la mitad la muerte de niños de menos de cinco años, erradicar cuatro enfermedades (la polio, el gusano de Guinea, la elefantiasis y la oncocercosis), y reducir en casi dos tercios el número de mujeres que mueren durante el parto, el control de la malaria y el VIH. Por tanto, según la Fundación Gates se logrará un progreso sin precedentes en la salud mundial alcanzándose la equidad de salud global.

   Más allá de un indudable progreso general de la salud, valorar su situación, distribución, evolución y causas no es tarea sencilla y, de hecho, el presente y futuro pueden no ser tan positivos ni tan optimistas como creemos. Y ello por varios argumentos que debemos valorar cuidadosamente. Primero, porque una situación positiva del presente no significa que el futuro tenga necesariamente que ser igualmente bueno o incluso mejor. De hecho, según una reciente encuesta realizada a más de 18.000 personas en 17 países, el 71% contestó de forma negativa a la pregunta: «Pensando en general sobre el mundo, y considerando globalmente todas las cosas, cree que el mundo va a mejor o a peor, o ni una ni otra cosa?».12 Aunque no cabe menospreciar el debate sobre la posible discrepancia entre la realidad y la percepción subjetiva de la misma, el análisis actual de dos de los peores peligros globales que amenazan a la supervivencia humana como son la crisis ecológica y el riesgo nuclear, entre otros riesgos globales, parecen confirmar la visión popular.13 Segundo, porque la calidad de la información socio-sanitaria registrada con la que valoramos la realidad muestra importantes deficiencias técnicas y distorsiones ideológicas. Por ejemplo, según la propia OMS se estima que el 53% de las muertes en el mundo no se registran,14 y que estas ocurren sobre todo en los países y poblaciones más pobres, en los que se da una mayor infraestimación de enfermedades y muertes.15 Además, las cifras son, en sí mismas, “un campo de batalla” político. Las fuentes de información, los datos y los indicadores no son nunca objetivos, ya que su selección, accesibilidad, uso e interpretación están plagados de valoraciones y sesgos.16 Tercero, porque reducir la mortalidad global o aumentar la esperanza de vida promedio no quiere decir necesariamente que se reduzcan las desigualdades entre países y entre grupos sociales. Por ejemplo, en EE.UU. la salud de los hombres y mujeres blancos no hispanos de mediana edad se ha deteriorado reduciéndose la esperanza de vida entre 1999 y 2013 al empeorar sus condiciones sociales y económicas, y aumentar el consumo de drogas y alcohol y el número de suicidios.17 En cuarto lugar, medir la mortalidad u otros indicadores de enfermedad no quiere decir que seamos capaces de entender y medir adecuadamente la salud humana en todas sus dimensiones.18 ¿Por qué? ¿Qué información necesitamos tener? Como veremos, el capitalismo es un régimen civilizatorio que entra en los tuétanos de la vida social y moral de las personas y que penetra en todos los ámbitos de la vida, el trabajo, la cultura, el ocio y el consumo, que impiden la plenitud y el florecimiento humano. Por ello, necesitamos entender y medir mucho mejor impactos estrechamente relacionados con la salud y calidad de vida pero aún poco estudiados como la alienación social y el malestar psíquico, el sufrimiento y el miedo, la desesperanza y la humillación, la frustración y la ira, o la anomia y falta de sentido de la vida. Un último punto de gran relevancia es que al valorar la evolución de los indicadores de salud debemos pensar no solo en las mejoras logradas sino también en aquellas que, de forma factible, podrían lograrse si el mundo fuera más justo y equitativo. Cabe no olvidar que gran parte de la enfermedad y muerte global puede actualmente prevenirse, ya que muchos problemas suceden por causas evitables relacionadas con los determinantes sociales y políticos de la salud. Y es que hoy en día el control y eliminación de buen número de enfermedades comunes en la infancia o en la edad adulta es algo técnica y financieramente factible, pero millones de personas, sobre todo en los países más pobres, siguen enfermando y muriendo a causa de enfermedades que pueden prevenirse.19 Abramos los ojos. Una de cada cuatro personas en el mundo (1.700 millones) necesita tratamiento contra enfermedades tropicales desatendidas, y una de cada 3,5 (2.000 millones) no tienen acceso a medicinas esenciales.20 21 ¿Qué opinaría la población de los países ricos si hubiera un tratamiento sin utilizar que pudiera eliminar el sida, el cáncer de mama o el infarto de miocardio?22

¿De qué manera podemos valorar la evolución global del progreso en la salud bajo el capitalismo de los últimos siglos? La desigualdad en la estatura de las personas es seguramente el mejor indicador del desarrollo histórico y social de los pueblos. Cuanto más rico es un país más altos son sus habitantes, cuanto más altas son las personas mayores son sus niveles de educación, ingresos y estatus social, así como también su calidad y condiciones de vida, nutrición, salud y esperanza de vida. Contrariamente a una visión optimista bastante extendida, los datos antropométricos muestran que el crecimiento económico europeo entre 1500 y 1850 vino acompañado de un retroceso en el nivel de vida.23 Igual ocurrió durante la revolución industrial, un periodo durante el cual se generó una inmensa riqueza al tiempo que una enorme pobreza. La mayor parte de la población trabajadora fue sometida a una gran explotación económica y una opresión política mayor,24 lo cual produjo un empeoramiento en las condiciones de vida y una reducción general de la estatura.25

   Las cosas cambiaron durante el siglo XX. Un reciente estudio sobre las variaciones y evolución de la estatura entre 1914 y 2014 en más de 18 millones de personas de 200 países,26 muestra que los habitantes de los países más ricos son ahora unos 20 cm más altos que los de los países más pobres pero también cómo la brecha entre los hombres más altos y más bajos del planeta ha aumentado en 4 cm durante un siglo. Los hombres y mujeres más altos del mundo viven en Europa, región donde la altura media de hombres y mujeres más ha aumentado en el último siglo.27 África en cambio es el continente con el crecimiento más lento. Mientras que la estatura aumentó en los países ricos, la estatura media está bajando en países del África negra como Sierra Leona, Uganda y Ruanda, donde las nuevas generaciones miden unos 5 cm menos que hace treinta o cuarenta años. Para entender los indicadores que reflejan esas diferencias, necesariamente hay que comprender su causa histórica más profunda e invisible que, como veremos, no es otra que el capitalismo.

 

La salud no se entiende si no se entiende el capitalismo.

«Para que haya capitalismo tiene que haber masas enormes de población desposeídas que no tienen acceso a medios de subsistencia, no tienen donde caerse muertos (…) el capitalismo es la conversión de la humanidad en una colección de individuos pisoteables y vendibles como mercancías»
Antoni Domènech

Hasta su resurgimiento tras la Gran Recesión, “capitalismo” ha sido durante décadas una palabra tabú o cuando menos muy incómoda para economistas, políticos, y en general para la población. En su lugar se han usado eufemismos como “sociedad de mercado”, “libre empresa”, “libre mercado”, “globalización”, “el sistema”, o simplemente se ha evitado el término. El olvido premeditado no es casual ni inocente, pero el significado de la palabra, a menudo confuso, debe ser explicado. ¿Qué es el capitalismo? Su invisibilidad y su ubicuidad ayudan a entrever la relevancia de un sistema histórico y complejo, una fuerza dinámica muy poderosa, cuyas contradicciones sistémicas veladas por la economía actualmente hegemónica tienen enormes consecuencias para el medio ambiente y la salud de la humanidad.

   El capitalismo fue una contrarrevolución, la respuesta de los señores feudales, los mercaderes y el poder eclesiástico a siglos de conflicto social nacidos de las luchas antifeudales.28 29 Dos de sus rasgos clave fueron –y siguen siendo– la necesidad de disponer de grandes masas de población desposeídas, sin acceso a medios de subsistencia, y su posterior explotación como fuerza asalariada. Sus orígenes pueden rastrearse en los siglos XII y XIII, cuando se produce un lento y largo proceso de cercamiento y privatización de tierras con la expropiación masiva de bienes comunes a la población de Europa occidental a través de una intensa lucha de clases en un proceso encarnizado de varios siglos. Tras desposeer a los campesinos de tierras, bosques, ríos y lagos comunales, y privarles de la libertad de disponer de fuentes de existencia independientes, un paso ulterior fue la mercantilización del trabajo con la creación del proletariado, las masas de desposeídos que irían a trabajar a los distritos industriales de las ciudades. El paso de una sociedad “con mercado” a una sociedad “de mercado” se concretó a finales del siglo XV, consolidándose en los siglos XVII y XVIII, cuando las resistencias antifeudales fueron derrotadas, para abarcar ya a casi todo el planeta a finales del siglo XIX.30

   En el siglo XIX las empresas pequeñas y medianas familiares competían en mercados sin muchas barreras, con una inversión asentada en el ahorro familiar y una competición por precios en el mercado. Durante la Revolución Industrial coexistieron una creciente riqueza y una terrible pobreza, explotación y opresión.31 La empresa capitalista moderna se convirtió entonces en una institución muy autoritaria, donde los patrones se comportaban autocráticamente y los trabajadores de toda edad, sexo y condición trabajaban largas y penosas jornadas laborales durante prácticamente toda la semana poniendo a disposición del patrón sus cuerpos y almas para ser esclavos a tiempo parcial o casi a tiempo completo.32 A principios del siglo XX emergió un capitalismo muy dinámico, con avances tecnológicos insospechados y un rápido crecimiento económico en el que aparecieron tres elementos centrales: la creación de grandes oligopolios gracias a las fusiones empresariales fomentadas por la nueva banca de inversiones, la fijación de precios mediante cárteles y “sociedades”, y la protección de los mercados a través del Estado que restringe la importación de bienes, favoreciendo así los intereses de sus principales empresas.33 La convulsa época de entreguerras se caracterizó por el crecimiento económico de los años veinte truncado por la Gran Depresión del 29 y la crisis de los años treinta, el ascenso de los fascismos, la supresión de las democracias liberales y el auge de los movimientos obreros. Tras la Segunda Guerra Mundial, vendrán tres décadas de capitalismo “estable” durante las cuales, gracias al poder del movimiento obrero y el miedo de las clases dominantes a las revoluciones y el comunismo, se desmercantilizarán parcialmente los mercados laboral, económico, inmobiliario y la reproducción social del trabajo. Tras las décadas de crecimiento económico y capitalismo “controlado”, a inicios de los años 70 se producirá una contrarreforma capitalista, la llamada “globalización neoliberal”, con la transición hacia un régimen de acumulación más flexible.

   El neoliberalismo es un proyecto de la clase capitalista dominante cuyo objetivo fue dar respuesta a un doble desafío: una “crisis de acumulación” con menores beneficios, similares a los de después de la Segunda Guerra Mundial, y la amenaza representada por las intensas luchas obreras y sociales de los sesenta y primeros años setenta.34 Su agenda ha sido clara: aumentar el poder de las empresas, reducir los impuestos a los ricos, debilitar los sindicatos y la negociación colectiva, socavar los sistemas de protección social, y privatizar y mercantilizar los servicios públicos. Los medios empleados para aumentar y concentrar su poder, especialmente visibles en Europa y Estados Unidos,35 pueden resumirse en los apartados siguientes: a) eliminar el control de movimientos de capitales en 1971 establecidos en 1944 por los acuerdos de Bretton Woods, y remundializar la economía capitalista; b) destruir el poder de los sindicatos mediante la represión, control y domesticación sindical; c) romper el vínculo entre los salarios reales y la demanda efectiva a través del enorme aumento de crédito barato mediante la inflación de activos inmobiliarios y financieros de entidades bancarias pésimamente reguladas; d) acentuar el individualismo y la alienación de la población trabajadora mediante el consumo, el endeudamiento familiar y una mayor relación de dependencia cada vez más cercana a la esclavitud; y e) aplicar «doctrinas del shock» aprovechando los momentos de crisis y su control del poder del estado para imponer políticas sociales, laborales y económicas regresivas, autoritarias e impopulares.36 El golpe de estado chileno contra Allende y la dictadura de Pinochet (1973-1990), los gobiernos de Thatcher (1979-1990) y Reagan (1981-1988), la inapreciable ayuda de think tanks conservadores, instituciones ideológicamente afines como el FMI, BM y el OMC, y tratados como el de Maastricht en Europa de 1992 o el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA) de 1994, permitieron desarrollar y ampliar enormemente la influencia del proyecto neoliberal durante los años ochenta y noventa. Tras varias y sucesivas crisis económicas “menores”, y más tarde la “Gran Recesión” de 2008, se consolidará y concentrara aún más la riqueza y el poder en grupos cada vez más restringidos de la élite capitalista.

   Con el neoliberalismo, el poder se desplazó hacia el capitalismo financiero («fascismo económico» en palabras del escritor John Berger) fortaleciendo la “acumulación por desposesión”, un enfoque complementario de la “acumulación por expansión” que anteriormente permitió aumentar el nivel de vida de buena parte de la población trabajadora europea.37 El sector financiero ha generado la desindustrialización de centros de producción clásicos produciéndose la llamada “forma mariposa” del capital, es decir, aquella que posee la capacidad de trasladarse a territorios donde el coste de la mano de obra y los impuestos son más bajos.38 Los bancos y el poder financiero han incrementado su influencia al trabajar coordinadamente con gobiernos e instituciones, convirtiéndose en buena medida en un poder político en la sombra. El especulador financiero George Soros lo reconoció explícitamente al sentenciar que «los mercados votan todos los días». Sin embargo, la caída irreversible de un indicador clave de la economía capitalista como es la tasa de ganancia sugiere que el capitalismo está agotando su capacidad de supervivencia y que quizás solo podrá salir de la crisis actual con una fuerte destrucción del capital financiero y productivo.39

 

   El capitalismo puede entenderse como un “organismo” histórico en continua mutación, un sistema económico y de poder, dinámico y expansivo, basado en la constante desposesión de las masas populares, la colonización destructiva del planeta, y la aparición de crisis periódicas que solo es capaz de trasladar geográficamente y resolver momentáneamente mediante la dominación, la violencia, la concentración de los medios de producción y la proletarización de la humanidad. El sistema capitalista («economía política tiránica», lo llamó Robespierre),40 no es sin embargo un ente homogéneo, estructurado y funcionalmente integrado, sino que existen diversos “capitalismos” con elementos pre, anti y poscapitalistas, con un capital generador de contradicciones muy diversas (fundacionales, dinámicas y peligrosas), interrelacionadas en una totalidad más general que es el capitalismo.41 Esas contradicciones producen múltiples manifestaciones sistémicas en la ecología, la producción, el transporte, el mercado, las relaciones sociales, la vida cotidiana, el consumo, la educación u otros factores que, como veremos, es esencial entender para conocer la extensión y distribución de la enfermedad y la salud de la ecohumanidad.

Impactos sistémicos sobre la salud.

«El capitalismo es un sistema esencialmente ilimitado, incapaz de reconocer ningún límite para la actividad económica o productiva, y eso es incompatible con nuestra propia naturaleza huma- na, nosotros no somos ilimitados»
César Rendueles

  

   El capitalismo es un sistema que exige un continuo crecimiento económico, la circulación y acumulación sin fin de capital, basado en la expropiación de la mayoría de la población de sus medios de subsistencia, a la vez que es un sistema de poder que se ejerce mediante la violencia y el control de la población. El capitalismo no solo ha transformado la historia humana y el planeta, sino que ha colonizado el conjunto de la vida social, cultural, consumo y ocio, y su evolución inmediata decidirá un futuro donde el riesgo de extinción y colapso es elevado. ¿Es posible entender integralmente sus efectos sistémicos? El sociólogo E.O. Wright ha sintetizado su crítica al capitalismo en once apartados que van desde la explotación, falta de libertad y autonomía, la vulnerabilidad y sufrimiento sistemáticos e innecesarios que impiden la plenitud humana, la mercantilización de valores compartidos, la generación de ineficiencias, falta de oportunidades y consumismo, pasando por el fomento del militarismo e imperialismo, la destrucción ecológica y la corrosión de la comunidad y la democracia.42 ¿Podemos conocer la multiplicidad de todos esos impactos interrelacionados en la ecohumanidad y en la salud? La respuesta ha de ser negativa por al menos tres razones. Primero, por la gran complejidad del conjunto de determinantes y procesos causales involucrados en la generación de la salud-enfermedad, que plantean enormes retos de investigación. Así, gran parte de los determinantes estructurales de orden político y socioeconómico son “causas invisibles”, a menudo de difícil comprensión y análisis, en parte debido a que cuanto mayor y más lejana sea la “red causal”, más probable será la emergencia de efectos contextuales históricamente contingentes.43 44 Segundo, porque necesitamos más y mejores datos e indicadores socio-sanitarios sobre los procesos y problemas clave que determinan la relación entre capitalismo y salud, hoy aún limitados, poco accesibles o inexistentes. Y tercero, por la urgente necesidad de disponer de científicos críticos que realicen análisis sistémicos (una suerte de “ciencia total”), en centros de investigación transdisciplinares que sean alternativos al sistema actual de investigación hegemónico, cada vez más reduccionista y mercantil, que simplifica la realidad y privatiza el saber convirtiéndolo en parte de un negocio clasista pensado las más de las veces para justificar el orden social existente. Sin embargo, no disponer de un conocimiento sistémico exhaustivo (o al menos suficiente- mente completo) sobre cómo el capitalismo permea la ecohumanidad y daña la salud no quiere decir desconocer lo mucho que sí sabemos. Y es que hoy en día tenemos bastante conocimiento sobre los procesos y mecanismos que, en ámbitos muy diversos y por causas muy diferentes, inciden directa o indirectamente sobre nuestras mentes-cuerpos. Por enunciar solo algunos: desde la muerte y destrucción genocidas generadas por centenares de guerras imperialistas hasta las diversas y dañinas consecuencias del colonialismo o del neocolonialismo en sus múltiples formas; desde la explotación y precarización laboral, y los múltiples daños generados por tóxicos y riesgos laborales de todo tipo hasta la dominación y opresión de clase, género, etnia e identidad nacional, cultural o sexual que causa ingentes desigualdades en salud; desde la crisis ecológica y el cambio climático hasta la extensión e impacto de la contaminación química del aire, el mar, la tierra, el agua y los alimentos; desde la privatización, mercantilización y medicalización de la atención socio-sanitaria hasta los daños (iatrogenia) generados por la industria químico-farmacéutica-tecnológica o la penuria de medicamentos básicos en los países pobres; desde la alienación generada por el dominio psicocultural y la promoción masiva de productos y servicios que ofrecen las poderosas corporaciones privadas, las mafias o los intereses de estados imperiales, hasta la extensión cada vez mayor de formas de vida estresadas y alienadas y el uso compulsivo de drogas y de múltiples adicciones. Por razones de espacio, en este artículo nos limitaremos tan solo a ilustrar algunos de estos impactos revisando ejemplos de dos procesos “endémicos” capitalistas: la pobreza y la desigualdad y la oligopolización de la agroindustria.

Pobreza, desigualdad e inequidades de salud.

Z59.5 es el código con que se clasifica a la «pobreza extrema», una de las principales causas de enfermedad del planeta.45 ¿Cuánta pobreza hay hoy en el mundo? Aunque sabemos que buena parte de la humanidad es en mayor o menor medida pobre, existe una fuerte lucha ideológica por mostrar las cifras “correctas”. Según el Banco Mundial (BM), en 2015 había 702 millones de personas (9,6% de la población mundial) que vivían con menos de 1,9 dólares al día, una fuerte reducción desde los 902 millones (12,8%) calculados para el año 2012.46

   La medición de pobreza realizada por el BM tiene un fuerte impacto sobre la salud. Ser pobre significa vivir menos y vivir peor, enfermar más, tener peores servicios sanitarios y una menor calidad de vida. La pobreza impide vacunar a los infantes, tener agua limpia, disponer de alimentos, comprar fármacos...47 En los países pobres, la muerte no es una experiencia de ancianos sino de la infancia. Los infantes de la India que viven con 1,9 dólares diarios tienen un 60% de probabilidad de estar desnutridos, y los de Níger tienen una tasa de mortalidad tres veces mayor que el promedio mundial.48 Sin embargo, la credibilidad métrica del BM ha sido seriamente cuestionada debido a su sesgo “econocéntrico” y a sus múltiples problemas teóricos y metodológicos.49 El Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) de las Naciones Unidas, que identifica múltiples carencias en hogares y personas, apunta a que en realidad la situación de pobreza afecta al 30% de la población que analizaron,50 por lo que globalmente la cifra podría alcanzar los 2.250 millones de personas (la mayoría mujeres), de una humanidad de 7.500 millones para el presente año 2017.

   No cabe duda que los países pobres, históricamente arrollados por los países sobredesarrollados que les subdesarrollan, tienen los peores indicadores de salud.51 Por ejemplo, la mortalidad infantil antes de los 5 años en los países empobrecidos es 60 veces superior a la de los ricos, la esperanza de vida en Chad es 35 años inferior a la de Japón (85). Pero no vivimos en un planeta dual, sino en sociedades “archipiélago” donde los países ricos tienen islas más o menos grandes de pobreza y los países pobres espacios de gran riqueza. Es claro que los megamillonarios viven más y mejor que los pobres de solemnidad, pero los casos extremos no deben ocultarnos las situaciones intermedias y otras dimensiones de la desigualdad social. A partir de los años 80, el neoliberalismo ha ensanchado la desigualdad social hasta extremos jamás conocidos en la historia, produciendo lo que Anthony Atkinson calificó como «vuelco de desigualdad»52 y Paul Krugman «la gran divergencia».53

   El informe Oxfam de 2016 ha estimado que 62 personas (solo 9 mujeres) tenían tanta riqueza como la mitad más pobre del planeta (3.600 millones). Desde inicios del siglo XXI, la mitad más pobre ha recibido el 1% del aumento de la nueva riqueza mundial, mientras que el 50% fue para el 1% más rico.54 En su más reciente estudio de 2017, Oxfam señala que la brecha entre ricos y pobres es mucho mayor de lo que se pensaba. Con datos más precisos, el estudio concluye que en 2016 serían 9 (en lugar de 62) las personas que tendrían igual riqueza a la mitad más pobre del planeta, y que en la actualidad son solo ocho personas (todos hombres) quienes acumulan esa riqueza.55 Más aún: siete de cada diez personas vive en un país en el que la desigualdad ha aumentado en los últimos treinta años.56 Esa obscena desigualdad es un síntoma diáfano de una sociedad capitalista estructural y sistémicamente enferma.

   Las desigualdades sociales en el seno de los países y entre sus clases y grupos sociales generan un enorme sufrimiento y enfermedad, creando desigualdades en salud que son la peor epidemia de la humanidad.57 Sabemos que la desigualdad social mata, un hecho ya conocido en el siglo XIX,58 ampliamente desarrollado en las dos últimas décadas del XX,59 y que muchos estudios recientes confirman. Por ejemplo, en EE.UU. el 1% más rico de hombres estadounidenses vive en promedio 14,6 años más que el 1% más pobre, cuya esperanza de vida es comparable a Pakistán o Sudán, y la brecha está creciendo.60 Investigaciones recientes muestran que el 41% de los condados estadounidenses tiene al mismo tiempo una elevada pobreza y desigualdad (solo el 28% tuvo niveles bajos en ambos), con un fuerte incremento de 12 puntos (29%) desde 1989, a la vez que hay grandes desigualdades de mortalidad.61 Hay condados como McDowell, cuya población masculina tiene una esperanza de vida 18 años menor respecto a quienes viven en Fairfax, uno de los más ricos de EE.UU. Otro ejemplo lo hallamos en Escocia en lo que se conoce como el «efecto Glasgow»,62 donde hace unos años se descubrió que había barrios como Calton, tan deprimidos socialmente que su esperanza de vida (54 años) era parecida o incluso menor a la de un país pobre.63 Eso quiere decir que en las ciudades ricas de los países ricos hay «islas de tercer mundo», bolsas ingentes de pobreza y desigualdad. Incluso en ciudades tan prósperas como Barcelona, con buenos indicadores socio-sanitarios promedio y una esperanza de vida elevada (86,6 años en las mujeres y 80,7 en los hombres), se observan grandes desigualdades sociales: una persona de Pedralbes tiene una renta media 7,2 mayor a la de Ciutat Meridiana,64 y barrios como Torre Baró en Nou Barris tienen 75 años de esperanza de vida cuando en Pedralbes o Tres Torres alcanzan los 86 años.65 Datos como los señalados ayudan a comprender que la epidemia más devastadora del siglo XXI, la enfermedad más importante del sistema capitalista, no es el cáncer, el sida o las enfermedades cardiovasculares, sino la desigualdad social y las graves consecuencias que esta genera en forma de desigualdades de salud.

Oligopolización de la agroindustria.

Aunque las principales economías del mundo son países (EE.UU., China, Alemania, Japón, Francia y el Reino Unido están a la cabeza), 69 de las 100 principales entidades económicas del mundo son grandes corporaciones, estimándose que las diez primeras tienen más riqueza que la agrupación de los 180 países con menor renta.66 Esas corporaciones se agrupan en distintos conglomerados que se concentran en el sector de los alimentos, productos energéticos, materias primas y servicios.67 Su poder económico, político y social es enorme («instituciones tiránicas», las ha denominado Noam Chomsky): contratan o subcontratan millones de puestos de trabajo, inducen a comprar gran parte de los bienes y servicios que consumimos, ejercen una presión enorme sobre gobiernos e instituciones, y especulan cada vez más en una economía financiera opaca y compleja.68 69 Veamos el caso de la agroindustria.

   La comida del mundo está en manos de apenas una decena de corporaciones agroalimentarias (el «Big Food»), cuyo objetivo básico no es producir alimentos sino vender el máximo volumen de mercancías y obtener el mayor beneficio posible.70 El complejo industrial alimentario mundial se articula en cadenas de restaurantes, supermercados, empresas de elaboración de comidas precocinadas, compra, transporte y venta de productos ganaderos, piscícolas y vegetales, biogenética, producción de semillas, insecticidas, herbicidas, abonos y fertilizantes.71 Actualmente seis empresas agroalimentarias dominan el mercado de semillas y productos químicos, pero muy pronto pueden ser tan solo tres megacorporaciones (Bayer puede comprar Monsanto, Dow fusionarse con Dupont, y ChemChina comprar Syngenta) las que controlen casi el 60% de las semillas, casi el 70% de los pesticidas agroquímicos y casi todas las patentes de transgénicos.72 La consolidación corporativa de la agroindustria puede acrecentarse aún más con la inversión en big data, robótica y tecnología y el control de patentes y propiedad intelectual, lo que produciría un “modelo agrícola único” cada vez más dañino y vulnerable, excluyente de los pequeños agricultores que son el 90% del mundo y proveen más del 80% de los alimentos en los países pobres. Según Olivier De Schutter, antiguo relator de Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación, África subsahariana es actualmente el principal campo de batalla de las grandes corporaciones alimentarias.73

   La agroindustria capitalista es un modelo extractivo, depredador, mercantil e injusto cuyos negativos impactos sobre la ecología y la salud van en aumento.74 Es un modelo agroalimentario que según la FAO podría producir suficiente alimentos para dar de comer a 12.000 millones de personas pero que, en cambio, genera hambre y malnutrición a la vez que obesidad. Es una agricultura productivista, basada en máquinas y tecnologías que consumen intensivamente petróleo, fertilizantes y pesticidas, que generan cosechas de monocultivos y que tienen un enorme poder sobre los precios, las semillas, y todo el modelo de producción, distribución y consumo. El oligopolio alimentario determina por tanto qué se produce, qué se come, dónde, cómo, y a qué precio. Podemos resumir así sus principales mecanismos de poder.

   Primero, expolian alimentos desde los lugares del hambre en el sur a los lugares de gran abundancia del norte. Un ejemplo clamoroso es el africano lago Victoria, donde dos millones de personas pasan hambre al tiempo que dos millones de raciones de la perca del Nilo viajan hacia los países ricos. En cualquier mercado africano se pueden comprar legumbres, frutas o pollos de Francia, Bélgica, Alemania, España, Grecia… a la mitad o a un tercio del precio del producto africano equivalente.75 Es la conocida como “maldición de la abundancia”, pueblos con grandes riquezas que acaban en el subdesarrollo y la pobreza. Como apuntó el economista Jürgen Schuldt: «somos pobres porque somos ricos en recursos naturales».76

   Segundo, controlan la fijación de precios, el comercio de alimentos y todos los sectores: desde las semillas y abonos a los pesticidas, el almacenamiento, el transporte, etc. Por ejemplo, un alimento multiplica casi cinco veces su precio desde que sale del campo hasta que llega a nuestras mesas. Así, en España el 60% del beneficio del precio final del producto alimentario se queda en la gran distribución.77

   Tercero, especulan con el valor de los alimentos, lo cual se traduce en que buena parte de los cultivos sirven para apostar en las bolsas de valores (Jean Ziegler, antiguo relator especial de la ONU para el Derecho a la Alimentación, lo llamó «bandolerismo bancario»). Un ejemplo de subida abusiva ocurrió en abril de 2008: una tonelada de trigo llegó a costar 440 dólares, cuando cinco años antes el precio estaba alrededor de 125. La compraventa de productos financieros relacionados con el trigo mueve cincuenta veces más dinero que su producción. Como resultado, hubo riesgo de hambrunas en 22 países y movilizaciones populares violentas en una treintena.78 Un factor primordial en las crisis alimentarias fueron las políticas de ajuste estructural promovidas por el BM y el FMI.79 Entre junio del 2010 y febrero de 2011 hubo otra crisis alimentaria mundial, generando 44 millones de personas en la pobreza80 y revueltas y protestas sociales masivas. La causa más importante fueron los movimientos especulativos sobre los alimentos de los fondos de inversión y la banca,81 apostando a que habría escasez de alimentos cuando de hecho esta no se producía.

   Alrededor de 800 millones de personas (al menos 1 de cada 9 personas) padecen hambre en el mundo, la gran mayoría en Asia y el Pacífico (511) y en África (232), el continente con el mayor porcentaje de hambrientos (23% de la población) y más países (República Centroafricana, el Chad, Zambia, Sierra Leona y Madagascar) en situación de gran vulnerabilidad. El hambre es un terremoto permanente: un crimen contra la humanidad. Pero el hambre no es un problema de producción ni de abastecimiento sino de pobreza, desigualdad de poder y recursos y ausencia de democracia. Siempre hubo hambre en la historia pero ahora el hambre es evitable: un infante que en pleno siglo XXI muere de hambre es un niño asesinado.82 Junto al hambre más explícita hay también «hambre oculta», la de quienes sacian su hambre con arroz, maíz o trigo pero que no se nutren lo suficiente por lo que hace a vitaminas, oligoelementos y otros micronutrientes esenciales. Los peores efectos de la inseguridad alimentaria no son de hecho las muertes por inanición sino por la malnutrición presente en un tercio de la población de los países pobres y las enfermedades coadyuvantes que producen. La falta de alimentos y desnutrición no suele dejar secuelas permanentes en los adultos, pero en la infancia produce problemas de desarrollo: el sistema inmunológico se debilita, se generan alteraciones del crecimiento y procesos cognitivos deficitarios.

   La otra cara de la moneda capitalista es la sobrealimentación, que se ha convertido en un problema de salud pública global tan importante como el hambre. En las últimas cuatro décadas, la obesidad se ha multiplicado 2,6 veces y el número de personas obesas pasó de 105 millones en 1975 a 641 millones en 2014.83 En 2014, casi 2.000 millones de adultos tenían obesidad o sobrepeso y 41 millones de niños menores de cinco años eran obesos o tenían sobrepeso.84 Hay más personas obesas (13% de la población mundial) que con bajo peso (9%) y todo indica que la situación empeorará. La mayoría de la población mundial vive en países donde el sobrepeso y la obesidad se cobran más vidas que la insuficiencia ponderal. El sobrepeso y la obesidad son el quinto factor principal de riesgo de defunción en el mundo, falleciendo alrededor de 3 millones de adultos. El 44% de la carga de diabetes, el 23% de la carga de cardiopatías isquémicas y entre el 7% y el 41% de la carga de algunos cánceres son atribuibles al sobrepeso y la obesidad. Además, la obesidad y el sobrepeso están en estrecha relación con desigualdades sociales que generan desigualdades de salud en la tensión arterial, el colesterol, o la resistencia a la insulina.

   La poderosa industria alimentaria gasta una enorme cantidad de recursos en generar contextos “obesogénicos”, estimulando el consumo de productos procesados, comida rápida, bebidas azucaradas o todo tipo de alimentos “normales” para hacer que sean más apetitosos.85 86 Además de un sofisticado entramado de marketing y relaciones públicas, los tres pilares –el “Santo Grial” de la obesidad– sobre los que se apoya la industria agroalimentaria son la sal, la grasa y el azúcar. Hoy en día la tecnología y la investigación permiten saber las cantidades precisas de cada ingrediente para obtener alimentos apetecibles y adictivos, que “enganchan”, que incitan a seguir comiendo.87 Como ha explicado el periodista Michael Moss: «como resultado de esta industria de 1 billón de dólares al año, uno de cada tres adultos y uno de cada cinco niños, es ahora clínicamente obeso».88 El hambre y la obesidad tienen causas políticas: el poder autocrático de oligopolios agroalimentarios que compiten por ser líderes en un mercado capitalista global. Su finalidad no es producir alimentos, su objetivo es aumentar sus beneficios mediante un completo dominio del ciclo integral de la agroalimentación, que les permite especular con los precios de los alimentos y aumentar sus ventas.89 90 91

 

Células y neuronas capitalistas.

«El modelo médico realiza dos “separaciones” relacionadas con la enfermedad física y mental: separa la mente del cuerpo, de modo que las emociones no tienen impacto en la salud física, y separa al individuo de su entorno, de modo que separa a las personas de sus vidas»
Gabor Maté

Hemos visto algunos ejemplos de cómo el capitalismo daña nuestras mentes y cuerpos, y que la desigualdad social mata. Pero ¿cómo lo hace? ¿A través de qué vías y mecanismos? Una de las causas más citadas para explicar la enfermedad y justificar las diferencias en salud es el llamado «determinismo biológico».92 Se trata de una ideología, difundida constantemente por los medios de comunicación e incluso por científicos respetados, según la cual los agentes biológicos y genéticos serían los principales “culpables” de la enfermedad y de otras muchas situaciones de salud y la vida. No es casualidad que en los últimos años se haya difundido profusa y erradamente en gran parte de la población la muy repetida expresión “está en el ADN”. Aunque no cabe duda que los factores genéticos son importantes y dignos de ser tenidos en cuenta en la salud colectiva, en realidad estos solo juegan un papel relativamente menor en la producción social de la enfermedad y en la génesis de las desigualdades en salud del conjunto de la comunidad. Y ello por varias razones:

   Primero, porque las enfermedades de origen exclusivamente genético, como la distrofia muscular o la corea de Huntington, solo representan una pequeña proporción de los problemas de salud de la sociedad. Es una falacia del determinismo biológico decir que «si las diferencias están en los genes, no puede ocurrir ningún cambio».93

   Segundo, porque los factores biológicos no actúan aisladamente sino que interactúan constantemente con el ambiente: una desventaja inicial de tipo biológico o genético puede, o no, ser compensada mediante un cambio adecuado en el medio social. De hecho, aunque durante décadas muchos investigadores han apuntado que los factores genéticos ejercen una notable influencia sobre la conducta humana, se ha fracasado en obtener la evidencia necesaria que muestre que genes concretos son los causantes de diferencias en la inteligencia, la personalidad, en conductas socialmente reprobables o en trastornos psiquiátricos.94

   Tercero, porque la predisposición genética casi siempre produce efectos evitables. Por ejemplo, causas de muerte o factores de riesgo tan importantes como la enfermedad coronaria, el cáncer de pulmón, la hipertensión arterial o la obesidad, cambian de distribución en las comunidades y entre las clases sociales a lo largo de los años debido a causas de origen fundamentalmente social e histórico.

   Cuarto, dado que las desigualdades en salud entre las clases sociales aparecen en muchas enfermedades distintas, ello nos hace pensar en la gran importancia que juega el medio social y ambiental en la producción de la salud.

   Y finalmente, porque el actual conocimiento sobre la genética y su relación con las enfermedades sigue siendo aún incipiente. De hecho, su interacción con el ambiente es tan compleja que muy probablemente nunca será posible solamente mediante técnicas genéticas predecir o curar muchas enfermedades.95 Cada ser humano nace, vive, trabaja, se relaciona con los demás, enferma y muere influido por el medio social que le rodea. Somos animales sociales, no somos máquinas biológicas aisladas de la sociedad. Eso no quiere decir que la biología o la genética no tengan importancia, sino tan solo que no son el tema más importante de salud pública, y que no hay que verlas aisladas de su entorno.

    En realidad, los procesos relativos a la salud son el resultado de un amplio conjunto de causas interrelacionadas que, en la práctica, resultan muy difíciles de separar.96 Por ejemplo, cuando una mujer migrante llega a urgencias de un hospital con un infarto de miocardio, es porque su cuerpo expresa todos los problemas y factores de riesgo acumulados durante su vida. Ese ser humano refleja en su biología y en su psicología su propia historia personal y la historia de su clase social, de su género y del colectivo social, comunidad y país a los que pertenece. Marx y Engels ya señalaron que el modo de producción no hacía solo referencia a la producción de la existencia física de los individuos, sino también a una cierta forma de expresar la vida de las personas, a un «modo de vida».97 Por su parte, el sociólogo Pierre Bourdieu utilizó el concepto de habitus para plantear que «la historia se hace naturaleza», se hace cuerpo.98 Y la epidemióloga social Nancy Krieger ha señalado con acierto que las personas «incorporan y expresan biológicamente sus experiencias de desigualdad económica y social, desde la vida intrauterina hasta la muerte», produciéndose así desigualdades sociales en una amplia gama de aspectos de la salud que se colocan debajo de nuestra piel.99 En definitiva, podemos decir que nuestras mentes y nuestros cuerpos expresan ecosociología, nada en biología tiene sentido excepto a la luz de la historia.100

   Para ilustrarlo veamos un solo ejemplo relativo a los efectos ambientales prenatales. Durante la hambruna hibernal holandesa de 1944 los nazis desviaron todos los alimentos desde Holanda a Alemania, por lo que la población holandesa en general y las mujeres embarazadas en concreto se vieron bruscamente al borde de la inanición. Muy diversos estudios han mostrado cómo los fetos que en ese momento estaban en el trimestre del embarazo desarrollaron un metabolismo “ahorrativo” de calorías a causa de la brutal deficiencia de nutrientes existente. A causa de ello, muchas décadas más tarde esas personas han sido mucho más propensas a desarrollar enfermedades metabólicas como la diabetes, la obesidad, tener la presión arterial alta, etc.101 El cuerpo de esas personas “recuerda” la historia padecida en el seno paterno. Esa forma social de valorar las causas de las enfermedades y la salud permite entender, como señaló el gran ecólogo y activista social Richard Levins, que en un momento dado podamos hablar de los daños generados en mentecuerpos interconectados que sufren cambios psicobiológicos relacionados con la historia, la ecosociología, las relaciones de poder, el sistema económico y la cultura e ideología, generadores de órganos, células y neuronas capitalistas.102

¿Salud para todas las personas en el siglo de la “Gran Prueba”?

«Si no hacemos lo imposible, nos veremos confrontados con lo impensable»
Hans Peter Dreitzel

   A lo largo de la historia, el capitalismo ha generado progresos materiales y sociales pero no ha solucionado –o ha agravado– necesidades básicas (materiales, socioculturales y espirituales) de la ecohumanidad, sin eliminar situaciones destructivas y vejatorias de explotación, dominación, represión, discriminación y alienación que impiden alcanzar la plenitud y el florecimiento de la vida humana. ¿Cómo valorar de forma objetiva y completa ese impacto cuando civilización y barbarie van de la mano, cuando progreso y ecobiopancidio ocurren al unísono? A pesar de que una concepción ingenua del progreso humano o una visión científica simple no permiten valorar adecuadamente una realidad muy compleja, hemos visto ejemplos del profundo impacto negativo que el capitalismo tiene sobre la salud. Pero aún es más esencial hacerse otra pregunta: ¿El progreso alcanzado ocurrió a causa del capitalismo o durante el capitalismo? O dicho de otro modo: ¿El desarrollo y avances de la humanidad tuvieron lugar gracias al capitalismo o a pesar del capitalismo?103 Una mirada crítica y a la vez histórica ayuda a comprender que, más allá de los avances científico-tecnológicos, la inmensa mayor parte del progreso social y equidad alcanzados tuvieron lugar gracias a las ingentes luchas sociales del movimiento obrero y a las fuerzas populares que a lo largo del tiempo pelearon por la democracia, obtuvieron y defendieron los derechos políticos, sociales, ambientales y humanos, y lucharon denodadamente porque toda la humanidad tuviera una vida plena: digna, justa, sostenible y sana.104 105

   En las últimas décadas, el triunfo del capitalismo neoliberal ha sido extraordinariamente amplio, muy profundo. No solo ha sido una victoria económica y política sino que ha quebrado la conciencia de clase destruyendo lazos sociales e identidades y ha cambiado nuestras almas como anunció el programa de Thatcher en 1981.106 El capitalismo ha convertido masivamente el tiempo en consumo, “ludificación” y entretenimiento, hasta crear un Homo Tempus, un ser humano sin tiempo, sin vida, con una existencia progresivamente individualista, adictiva y alienada.107 Hoy el capitalismo es una potente máquina de adoctrinar y ocultar, un “estado mental” que no parece capaz de crear “estados de bienestar” sino –como dijo el urbanista y activista Ramón Fernández Durán– tan solo «simulacros de bienestar». La mercantilización se extiende desde el microcosmos al macrocosmos a casi todos los ámbitos y a todas las cosas: sanidad, educación, naturaleza, cono- cimiento, cultura, arte, el cuerpo y las relaciones humanas.108 Se patentan genes, bacterias, semillas, tejidos y animales modificados genéticamente, se trafica y compran órganos, se alquilan úteros, familiares y hasta novias, y se venden parcelas de la Luna o planetas.109 110 El capitalismo busca controlar todas las fuentes de la fuerza de trabajo, todas las fuentes que producen los trabajadores y tener el control completo de las mentes y cuerpos de todas las personas, y en especial de las mujeres, sobre quien en gran medida ha recaído la reproducción de la vida: la maternidad y la crianza, los vínculos afectivos, la limpieza y las tareas de cuidado. Como explica la filósofa, escritora y feminista Silvia Federici: «imagínate si las mujeres se ponen en huelga y no producen niños: el capitalismo se para. Si no hay control sobre el cuerpo de la mujer, no hay control de la fuerza de trabajo».111

    El capitalismo es la causa última de la actual patogénesis global que casi sin darnos cuenta entra en nuestros cuerpos y mentes. Las empresas farmacéuticas inventan enfermedades y síndromes identificando tratamientos para todo tipo de malestares, adicciones, neurosis, trastornos, preocupaciones, dolores, humillaciones y miedos causados por el propio capitalismo. El cuerpo se analiza, fragmenta, comercializa y finalmente vende como una mercancía más. La salud está en venta, las mentecuerpos son una mercancía ideal para ser definida, clasificada, vigilada, reparada, controlada, y finalmente vendida y comprada. No parece haber límites. Comprar salud en todos los ámbitos de la vida: la niñez, la adolescencia, la sexualidad, el trabajo, la comida, el culto al cuerpo, el deporte, el ocio, la vejez y la muerte. Salud y cuerpo aparecen como una de las últimas fronteras de un capitalismo desbocado y voraz, real e inmaterial, que analiza y explota, que domina y aliena, que sueña con transformar cerebros y hacernos inhumanos y posthumanos. Vivimos años decisivos. A&nt


20 de Junio. Día Mundial del Refugiado

 Vivimos en un mundo donde la violencia y las consecuencias del cambio climático obligan a miles de familias a abandonar sus hogares para salvar sus vidas, personas que huyen del conflicto y la persecución. Su condición y su protección están definidas por el derecho internacional, y no deben ser expulsadas o devueltas a situaciones en las que sus vidas y sus libertades corran riesgo. Desde FUHEM Ecosocial ofrecemos una selección de recursos aparecidos en nuestras publicaciones donde se aborda diferentes perspectivas una crisis de los refugiados, en un momento en el que presenciamos los niveles de desplazamiento más altos jamás registrados.

Migraciones forzadas

Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, núm. 132, invierno 2015716.

La responsabilidad de Occidente en las causas que dan origen a este fenómeno, tanto en los conflictos armados actuales, como en los procesos de expulsión por destrucción de hábitat, pone en evidencia la insuficiente respuesta ofrecida y el continuado incumplimiento de los compromisos adquiridos.

Santiago Álvarez Cantalapiedra, director de FUHEM Ecosocial, abre el número con una introducción sobre las causas, responsabilidades y respuestas de los desplazamientos forzosos. La llamada «crisis de los refugiados» es un nuevo ejemplo de cómo las políticas migratorias y de asilo están desafiando en Europa los fundamentos de la democracia: a la ausencia de mecanismos comunitarios de acogida a quienes arriban desesperados a las costas europeas y a las vulneraciones de los derechos humanos de los migrantes y refugiados en el territorio de la UE.

Los siete artículos que componen el ESPECIAL, ofrecen una amplia panorámica sobre los distintos tipos de desplazamientos involuntarios, sus causas e implicaciones. En esta pluralidad de enfoques encontramos la apuesta de Sandro Mezzadra de adoptar un nuevo lenguaje conceptual en los estudios sobre migraciones como recoge su artículo, Proliferación de fronteras y derecho de fuga. Javier de Lucas en Refugiados: preguntas y respuestas ante una crisis que no es coyuntural, ofrece un estado de la cuestión respecto a lo que considera una mal denominada “crisis de refugiados”. Susana Borrás aporta un cuestionamiento del estatus jurídico de los desplazados por causas medioambientales en: La migración ambiental: entre el abandono, el refugio y la protección internacional. Por su parte, Alice Edwards realiza un análisis de las tendencias de la jurisprudencia en cuanto al reconocimiento de las solicitudes de asilo relacionadas con el género en Distinción, discreción, discriminación: las nuevas y, es de esperar, últimas fronteras para las solicitudes de asilo relacionadas con el género. Naomí Ramírez explica las causas que subyacen a la actual crisis de refugiados procedentes de Siria. El texto: De cómo una revolución fue ahogada en el Mediterráneo, plantea que la falta de acción internacional frente a los abusos y crímenes del régimen de Bashar al-Asad y el surgimiento de Daesh son las dos caras de una misma moneda que obliga a huir a los sirios. Estrella Galán escribe: Desde Aylan hasta París; recorrido por un drama humanitario sin precedentes. Por último, se recoge una visión de los exiliados por motivos económicos Exiliados económicos: jóvenes españoles en el extranjero, a manos de Mario Rísquez.

 

HAYES, Ben; WRIGHT, Steve; HUMBLE, April, De la protección a los refugiados a la exclusión militarizada: ¿qué futuro existe para los «refugiados climáticos»?, en: BUXTON, Nick; HAYES, Ben(eds.), Cambio climático S.A.: Cómo el poder [corporativo y militar] está moldeando un mundo de privilegiados y desposeídos ante la crisis climática.

Madrid: FUHEM Ecosocial, 2017, pp. 151-174.

El capítulo 5 de Cambio climático S.A., habla del lugar central que ocupan los migrantes y los refugiados en el discurso sobre el cambio climático como «multiplicadores de amenazas» y representan un problema de seguridad por derecho propio… La hipótesis es que el cambio climático va a agravar los problemas existentes en países pobres y menos desarrollados, con el consiguiente aumento de los conflictos y de la presión migratoria, pero finalmente deberán ser abordados por los países más ricos, pues serán el destino escogido por los «refugiados climáticos».

Descárgatelo hoy en abierto.

 

 

 

La Situación del Mundo

 

RENNER, Michael, Cambio climático y desplazamientos, en: ASSADOURIAN, Erik; PRUGH, Tom (dirs.), ¿Es aún posible lograr la sostenibilidad?. La Situación del mundo 2013. Informe anual del Worldwatch Institute sobre la Sostenibilidad.

Barcelona: FUHEM Ecosocial, Icaria, 2013, pp. 503-516, 645-67.

A medida que las repercusiones de la desestabilización climática empiecen a sentirse en el mundo, un interrogante clave es cómo se traducirán los cambios físicos en cambios sociales y económicos, que a su vez pueden obligar a la gente a abandonar sus hogares, bien sea temporalmente o para siempre.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático advertía ya en 1990 que «el mayor impacto individual del cambio climático podrían ser las migraciones humanas», con millones de personas desplazadas por la erosión litoral, la inundación costera y las graves sequías.

 

 

 TIEMPO DE ACTUAR

Lecturas recomendadas para abordar el drama de los refugiados en el aula, Susana Fernández Herrero, 01/12/2016.

Según ACNUR hay al menos 60 millones de personas que se han visto forzadas a huir de la violencia en sus países. Millones de personas en el mundo que son tratadas como si no pertenecieran a “ningún lugar”.

La Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, define al refugiado como aquella persona que se encuentra fuera de su país de origen debido a temores fundados de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opinión política y, a causa de dichos temores, no puede o no quiere acogerse a la protección de tal país.

Desde Tiempo de Actuar somos conscientes de lo importante que es trabajar en el aula el drama humanitario que viven millones de personas en el mundo, y lo difícil que puede ser hacerlo en etapas educativas como la educación primaria. Por ello, hemos realizado una selección de lecturas ilustradas que recogen ideas y sentimientos complejos y que nos pueden permitir plantear conversaciones, clubes de lectura o charlas en familia, dentro de nuestros centros escolares. Leer más...

 

Nuria del Viso

Cambio climático y desplazamiento forzado: signo y síntoma de un modelo político-económico en aprietos.

Artículo publicado en el número 183 de la revista Documentación Social: Cambio climático y crisis socioambiental.

El artículo explora el fenómeno del cambio climático, situándolo en el contexto de sus causas profundas que remiten a rasgos característicos del capitalismo contemporáneo, uno de los cuales es la expulsión. Esta dinámica, en combinación con el extractivismo desmedido de materiales y energía, conduce al desplazamiento forzado de personas y grupos por la destrucción de sus hábitats. El texto analiza las características y manifestaciones del desplazamiento forzado por causas ambientales y climáticas, así como los patrones de movilidad identificados en investigaciones recientes. También examina los impactos previstos del calentamiento global, incluidas sus repercusiones sobre la alimentación y los derechos humanos, y destaca algunos rasgos de las políticas internacionales, regionales y nacionales, así como los debates, en torno al desplazamiento forzado.


Gentrificación, privilegios e injusticia alimentaria

  Boletín ECOS, núm. 43, junio-agosto 2018.

 

 

Boletín ECOS - boletinecos@fuhem.es

ISSN - 1989-8495

 

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La innovación educativa y la experiencia en el aula van de la mano

La innovación educativa vuelve a protagonizar una nueva columna de opinión en El Diario de la Educación. Esta vez es Victor M. Rodríguez, director del Área Educativa de FUHEM quien bajo el título “El falso dilema de innovación educativa versus experiencia docente”, aborda la falsa dicotomía entre innovación y experiencia en el aula.

No se puede oponer la innovación a experiencia docente, “la mayor parte de los pronunciamientos más encendidos parten de una premisa que, desde mi punto de vista, es equivocada, conservadora y defensiva”, denuncia Víctor M. Rodríguez.

El texto aboga por acabar con la idea mantenida en muchos ámbitos educativos que se opone a cualquier injerencia externa al mundo de las aulas: “Si no se me ha ocurrido o lo he descubierto yo, con todos los años que llevo dando clase, tiene que ser que no vale o, en todo caso, no es necesario, porque no tengo problema en seguir haciendo lo que llevo haciendo toda la vida y además lo hago muy bien. Nadie que no trabaje en un aula está legitimado para hablar de nuestro quehacer”.

Porque la innovación educativa no está constreñida solamente a aquello que ocurre dentro de las aulas de los colegios: “Tenemos que aprender a distinguir cómo podemos mejorar a partir de lo que otros y otras nos proponen”, insiste el director del Área Educativa de FUHEM.

La experiencia en los centros escolars de FUHEM ofrece una serie de conclusiones, recogidas en el artículo:

- Innovación, siempre desde un análisis real de la situación que se vive diariamente en el aula.
- Ser consciente de que lo que sirve en un contexto educativo, puede no servir en otro.
- Estar abiertas a la ayuda que otros profesionales y entidades pueden ofrecernos en el ámbito de la innovación.
- No cambiar aquello que funciona bien.
- La innovación educativa no puede quedar circunscrita al marco metodológico. Es preciso ambicionar también otra forma de entender los objetivos, las competencias, los valores o los contenidos que queremos trabajar con nuestro alumnado.
- Los procesos de innovación deben ser participativos, consensuados y sostenibles.

Tribunas anteriores publicadas por FUHEM en El Diario de la Educación

La respuesta educativa ante el maltrato entre iguales hacia el discapacitado

José Antonio Luengo, psicólogo del equipo para la prevención del acoso escolar de la Comunidad de Madrid, sobre la lacra del acoso escolar entre iguales y el reto de una evaluación continua y una mirada permanente al fenómeno.

Tiempos oscuros: La necesidad de la educación artística

Raúl D. Toledano, profesor del Colegio Lourdes, destaca la importancia del arte a lo largo de la historia, llegando a la conclusión de que este nos hace humanos. Precisamente por ello, la educación artística es algo esencial.

Educar con mirada de género desde la escuela infantil

Ana Benito, profesora de Infantil en el Colegio Lourdes, explica la importancia de incluir una mirada de género en la educación desde las edades más tempranas. El texto aporta ejemplos de buenas prácticas y líneas de mejora para erradicar estereotipos que todavía se dan en los centros educativos.

Necesitamos una educación centrada en una vida digna

Yayo Herrero, Directora General de FUHEM, defiende que la escuela no puede permanecer ajena a las grandes fracturas ecosociales de nuestro tiempo: el cambio climático, el empobrecimiento y la expulsión de amplios sectores sociales, las violencias machistas, la corrupción, la pérdida de calidad de nuestras democracias o el aumento de la represión.

No desperdiciemos el potencial educativo de los comedores escolares

Luis González Reyes, coordinador del proyecto educativo ecosocial de FUHEM, explica el papel de los comedores escolares como un espacio y un momento ideales para aprender ciertos contenidos del currículo o aspectos de convivencia, y también para reflexionar sobre la industria agroalimentaria y sus alternativas.

Repensar la escuela en un entorno social inclusivo

Víctor Manuel Rodríguez, director del Área Educativa de FUHEM, insiste en la educación inclusiva con la mirada puesta en el Congreso de Barcelona Inclusiva, celebrado en noviembre de 2017.

Dudas y temores sobre la inclusión educativa

Víctor Manuel Rodríguez, director del Área Educativa de FUHEM, analiza algunos aspectos que se deben replantear en el debate en torno a la educación inclusiva.

Cómo educar frente a la crisis ecológica y social

Luis González Reyes, coordinador del proyecto educativo ecosocial de FUHEM, escribe sobre la necesidad de revisar las metodologías y los contenidos con el objetivo de no perder el contacto con la naturaleza.


XVI Jornadas de Economía Crítica

XVI Jornadas de Economía Crítica. 10 de años de ajuste…. ¿hacia dónde?

Universidad de León (España) – 20-21 de septiembre de 2018

 

Coincidiendo con el décimo aniversario del estallido de la última crisis global en 2008, los debates de las Jornadas se pretenden vertebrar en torno a las perspectivas que se vislumbran en el horizonte y a las posibles alternativas para superar dicha crisis estructural. Para ello, las JEC constarán esta vez de dos plenarios y de las tradicionales sesiones de discusión donde se presentarán las comunicaciones, así como de espacios de diálogo de la economía con otras disciplinas, con el activismo y sobre el papel de la economía crítica en la educación (áreas transversales).

Los temas que serán objecto de las XVI JEC, como en ediciones anteriores, se refieren a: enfoques teóricos de economía crítica, aspectos de la economía mundial, el mundo del trabajo, relaciones entre la economía y la naturaleza, economía feminista, sobre Estado de bienestar y protección social, políticas económicas, etc.

El proceso de inscripción se realiza a través del siguiente enlace: http://extensionuniversitaria.unileon.es/euniversitaria/inscripcion.aspx?id=1459

El coste de la inscripción es el siguiente: Antes del 3 de septiembre
Cuota general: 60 euros.
Cuota para miembros de la Asociación de Economía Crítica: 45 euros.
Cuota reducida (estudiantes y personas desempleadas): 15 euros.

Después del 3 de septiembre
Cuota general: 70 euros.
Cuota para miembros de la Asociación de Economía Crítica: 55 euros.
Cuota reducida (estudiantes y personas desempleadas): 20 euros.

La Universidad de León reconocerá la asistencia de los estudiantes a las Jornadas de Economía Crítica concediéndole 1 crédito ECTS. Para ello, deberán asistir, al menos, a 10 horas y presentar con posterioridad una memoria.

Para descargar el cartel de las jornadas haz click aquí.

Programa


Diploma DESEEEA. Nueva edición

 

El Diploma de Especialización en Sostenibilidad, Ética Ecológica y Educación Ambiental se configura como una propuesta formativa que aborda integralmente el análisis de la crisis ecológica global, así como el paradigma de la sustentabilidad desde sus diversas vertientes socio-culturales, y oferta formación en las herramientas pedagógicas necesarias para su correcta comunicación.

Partiendo de asignaturas específicas de diferentes disciplinas, plantea una visión de conjunto en lo que respecta al vínculo entre cultura y medioambiente desde la perspectiva de la suficiencia y la vida buena. Dicha aproximación presenta dos ejes sinérgicos: el conocimiento estructural de una ética vinculada a la sostenibilidad de los procesos biosféricos, así como la formación básica y específica en cada una de las disciplinas que han desarrollado su adaptación al pensamiento y la sistémica ecológica, buscando de este modo la aplicación práctica de los fundamentos teóricos a los que nos hemos referido, y que finalmente confluirán en un programa de Educación Ambiental multisectorial donde se fundan ambas perspectivas (la ético-filosófica y la técnico-aplicada).

Proponemos un Diploma basado en un esquema arbóreo, vertebrado por los fundamentos y el desarrollo contemporáneo de la ética ecológica como matriz teórica transdisciplinar. Desde esta raíz, incorporamos materias y asignaturas específicas que abordarán las principales áreas que intervienen en la construcción de una sociedad desde la perspectiva ecológica. La rama de estudios biofísicos viene equilibrada por materias y asignaturas centradas en la organización interna de las sociedades en transición hacia la sostenibilidad: economía ecológica, ecología política, procesos de globalización y ética norte-sur; con la finalidad de que el alumno adquiera una visión de conjunto de los retos de la sostenibilidad, tanto en la esfera de los ecosistemas naturales como en los modelos sociales.

 

Asimismo, el Diploma se plantea troncalmente el objetivo de mostrar las pautas de equilibrio ecológico de la persona, abordando las esfera individual y social desde los parámetros de la tradición filosófica de la vida buena: principios de suficiencia, consumo responsable y agroecología; alimentación saludable y ética del cuidado; disminución de la contaminación y del impacto ambiental de los ciclos vinculados a la vida cotidiana. Por último debemos tener en cuenta que, en la sociedad contemporánea, la estética y la imagen mediática forman parte sustancial de cualquier nuevo modelo cultural. Así, el Diploma incluye asignaturas dedicadas al estudio de la imagen y la comunicación de los modelos vinculados a las sociedades ecológicas, así como, en la parte físico-ambiental, otras dedicadas al arte ecológico y la estética de entornos sostenibles, incluyendo la tradición de los diseños permaculturales.

Para ampliar información se puede consultar la página web del Diploma.

 


“Hagamos posible lo deseable”

 

V Escuela de Verano FUHEM. Educación Ecosocial: ideas y herramientas para un cambio de modelo

 

La Escuela de Verano FUHEM celebrará su quinta edición del 4 al 6 de julio de 2018, en Madrid, y estará dedicada a la educación ecosocial desde una mirada plural y transformadora. Lo haremos junto a otras entidades, colectivos y profesionales que compartan con nosotras y nosotros una determinada manera de entender la educación.

 

Objetivos:

  1. Analizar los principales retos a los que se enfrentan las sociedades modernas en términos de sostenibilidad, cohesión y justicia social, y participación democrática.
  2. Comprender la importacia de la educación crítica y con valores ecosociales para la transformación social y el compromiso ético.
  3. Conocer herramientas y experiencias para la transformación de la práctica educativa llevadas a cabo con éxito.
  4. Compartir iniciativas de transformación de la práctica educativa que puedan ser experimentadas o promovidas en otros contextos.
  5. Crear redes de apoyo mutuo y colaboración.

Lugar:

En las instalaciones de la Institución Libre de Enseñanza, (Paseo del General Martínez Campos, nº 14. 28010 Madrid).

Fechas y Duración:

18 horas de duración.

Del miércoles 4 de julio a las 16.00 al viernes 6 de Julio a las 14.30 horas.


Precio:

145 euros: que incluye matrícula y desayunos, cafés de la tarde y comida del jueves, con productos ecológicos, justos y saludables.

Estructura y metodología:

Combinará actividades de motivación con conferencias dirigidas al gran grupo, así como Talleres en grupos de 20-25 personas (como máximo), que se desarrollarán de forma simultánea en varias sesiones y actividades en gran grupo de debate y puesta en común.

Colaboraciones:

Para el desarrollo de esta Escuela de Verano FUHEM contará con la colaboración de los colectivos de Pedagogías Invisibles, Equipo INIDE y Ecologistas en Acción y estamos cerrando la participación de la Institución Libre de Enseñanza.

Para apuntarte visita nuestra página de inscripción, donde podrás formalizar la matrícula y que ofrece las indicaciones sobre cómo realizar el pago.

PROGRAMA:

Miércoles 4 de julio de 2018 (16.00-20.30 horas):

• Actividad de acogida y motivación.

• Presentación de la Escuela.

• Presentación/conferencia: Entorno y Currículo. Sentido y ámbitos de la Educación Ecosocial. Luis González Reyes. Responsable de Educación Ecosocial en FUHEM.

• Presentación/conferencia: Educar para la Transformación Ecosocial. Yayo Herrero. Directora General de FUHEM.

• Debate y conclusiones.

Jueves 5 de julio de 2018

Sesión de mañana (10.00-14.30 horas)

• Actividad de motivación.

• Presentación/conferencia: Una escuela para todo el alumnado. Gerardo Echeita. Universidad Autónoma de Madrid. (UAM).

• Talleres simultáneos:

o Taller 1. Propuesta de objetivos y contenidos para la trasformación Ecosocial. Luis González Reyes. FUHEM.

o Taller 2. Propuestas metodológicas para la transformación Ecosocial. Equipo INIDE.

o Taller 3. Cambios en las condiciones para el aprendizaje desde una perspectiva ecosocial. Colectivo Pedagogías Invisibles.

Sesión de tarde (16.00-20.30 horas)

• Actividad de motivación.

• Presentación/conferencia: 99 preguntas y 99 experiencias. Fernando Cembranos y Charo Morán, miembros de Ecologistas en Acción.

• Talleres simultáneos.

• Debate y conclusiones del día.

Viernes 6 de julio de 2018 (10.00-14.30 horas)

• Actividad de motivación.

• Talleres simultáneos.

• Debate y puesta en común de conclusiones. Alianzas.

• Cierre Final y despedida.

Formaliza tu matrícula

Si tienes dudas o deseas comentar alguna cuestión de carácter personal, puedes escribirnos a formacion@fuhem.es

El precio incluye matrícula, materiales y manutención: desayunos, cafés de la tarde y comida del jueves, con productos ecológicos, justos y saludables.

Para formalizar la matrícula, además de cumplimentar el formulario, es necesario:

1. Realizar el ingreso de 145 euros (35 euros si trabajas en FUHEM), antes del 20 de junio de 2018.

2. Indicar como concepto: Escuela de Verano y el nombre de la persona que se matricula.

3. Beneficiario: FUHEM

4. Número de cuenta: ES88 1491 0001 2020 7962 1922

5. Por último: no olvides enviar el resguardo de ingreso a nuestro correo.

 

Ya puedes formalizar tu matrícula. ¡No te quedes sin plaza!
 


Curso 3E: Ecología, Economía y Energía

 

Un año más Ecologistas en Acción, junto a Ecooo y ATTAC, lanzan el curso 3E – Ecología, Economía y Energía.

Es cada vez más evidente que urge una transición energética ecofeminista en manos de la ciudadanía. Y esta tercera edición servirá para abordar la urgencia de transitar hacia un nuevo modelo ecosocial y económico, centrado en las propuestas ecofeministas, eso es priorizando el mantenimiento y sostenimiento de la vida y situando ésta en el centro de las acciones y decisiones.

Es necesario por lo tanto abordar el análisis y las propuestas desde una mirada holística e integral, especialmente en tres materias tan íntimamente relacionadas como la ecología, la economía y la energía. El vínculo entre estas tres variables es de tal magnitud que, tomadas como referencia nuclear del actual sistema, justifican una mirada detenida y específica para comprender los procesos de destrucción socioambiental y aventurar posibles pistas que puedan conducir a generar soluciones viables.

El curso se estructura en tres bloques interrelacionados, que se desarrollarán en tres semanas cada uno y serán impartidos por:

Bloque Ecología: Paloma Alcorlo (Profesora Contratada Doctor en el Departamento de Ecología de la Universidad Autónoma de Madrid) y Cristina Mata (Profesora Titular Interina en el Departamento de Ecología de la Universidad Autónoma de Madrid).

Bloque Economía: Monica Di Donato (Economista ecológica e investigadora de Fuhem Ecosocial) y Pedro Lomas (investigador dentro del Grupo de Energía, Economía y Dinámica de Sistemas de la Universidad de Valladolid).

Bloque Energía: Begoña Tomé-Gil (Coordinadora de Energía y Cambio Climático del Instituto Sindical de Trabajo Ambiente y Salud) y Cristina Rois (Coordinadora de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético).

El curso tiene una duración de 60 horas, con 10 sesiones presenciales que tendrán lugar un día a la semana, concretamente los miércoles, en horario de 18 a 21 horas. El curso se complementa con trabajo personal, en grupo, un trabajo final, así como otras actividades que consideren las y los docentes (a la finalización del curso se otorgará un diploma acreditativo de la asistencia al curso junto con la valoración del grado de aprovechamiento del mismo).

Fechas: del 12 de septiembre al 12 de diciembre.

Habrá una jornada inaugural (abierta al público hasta completar aforo) el 12 de septiembre. El curso finaliza el 12 de diciembre, pero del 14 de noviembre al 12 de diciembre no habrá sesiones presenciales y será tiempo destinado a realizar el trabajo final.

Lugar: Ecooo revolución solar (C/ Escuadra, 11, 28012 – Madrid), Acceso por metros Lavapiés y Antón Martín.

El período de matriculación permanecerá abierto hasta el 9 de septiembre de 2018 o hasta completar las 45 plazas. La matrícula tendrá un coste de 150 €.

Ya puedes matricularte acediendo a este enlace. Para más información escribe a: curso3eee@gmail.com

 

 


Gentrificación, privilegios e injusticia alimentaria. SELECCIÓN DE LIBROS

 

 

La recopilación bibliográfica refleja la evolución que la comida ha tenido a lo largo de la historia, cuáles son los hábitos alimenticios de los españoles y las tendencias hacia los alimentos ecológicos y la comida sana, mientras que en determinados lugares, los grandes distribuidores y su negocio con la comida, condicionan la forma de alimentarse de una parte de la población. Recogemos también una propuesta alternativa para producir y distribuir alimentos más cercana al consumidor y más justa con los productores de alimentos.

 

 

AGUIRRE, Patricia
Historia social de la comida
Buenos Aires: Lugar Editorial, 2017 , 357 págs.

 

 

 

CANTAREREO, Luis (ed.)
La antropología de la alimentación en España: perspectivas actuales
Barcelona: UOC, 2012, 220 págs.

 

 

 

  CASTRO, Nazaret
  La dictadura de los supermercados: cómo los grandes distribuidores deciden lo que consumimos
Madrid: Akal, 2017, 2356 págs.
 

 

 

 

DÍAZ MÉNDEZ, Cecilia (coord.)
Hábitos alimentarios de los españoles
Madrid: Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, 2013, 161 págs.

 

 

 

 

  DÍAZ MÉNDEZ, Cecilia
“La (des)confianza de la ciudadanía en la alimentación” en: GONZÁLEZ VÁZQUEZ, Luis; CLOTET, Ramón;    COLOMER, Ivonne (coord.), El sistema alimentario. Globalización, sostenibilidad, seguridad y  cultura alimentaria
Madrid: Aranzadi, Thompson Reuters, 2016, pp. 555-562.

 

 

 

GARCÍA QUIJANO, Daniel; SANTIAGO GALDEANO, María Trinidad
Alimentos ecológicos, alimentación sana
Granada: Editado por Daniel García, 2011, 114 págs

 

 

 

 

  GUTIERREZ PALACIOS, Rodolfo; DÍAZ-MÉNDEZ, Cecilia, “El cambio en los patrones de consumo: consumerismo y crisis”, en:
  TORRES ALBERO, Cristóbal (ed.lit), España 2015. Situación social
Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas, 2015, págs. 863-874

 

 

 

LÓPEZ GARCÍA, Daniel
Producir alimentos, reproducir comunidad: redes alimentarias alternativas como formas económicas para la transición social y ecológica
Madrid: Libros en Acción, 2015, 203 págs.

SHIVA, Vandana
Quién alimenta realmente al mundo: el fracaso de la agricultura industrial y la promesa de la agroecología
Madrid: Capitán swing, 2017, 394 págs.

SBICCA, Joshua
Food Justice Now!: Deepening the Roots of Social Struggle
Minneapolis, MN: University of Minnesota Press, 2018.

  

  VEGA ZAMORA, Manuela, PARRAS ROSA, Manuel; TORRES RUIZ, Francisco José, "El comportamiento del consumidor de alimentos ecológicos en España: un estudio exploratorio a partir de variables sociodemográficas y económicas", en:
  AYALA CALVO, Juan Carlos (coord..)
  Conocimiento, innovación y emprendedores: camino al futuro
Logroño: Universidad de la Rioja, 2007, 310 págs.

VIVAS, Esther
El negocio de la comida
Barcelona: Icaria, 2014, 215 págs.


Jornadas de debate sobre ecosocialismo descalzo

¿Cabe seguir pensando en modelos ecosocialistas de alta tecnología, alta energía y alta complejidad?

 - La Casa Encendida, Madrid (Ronda de Valencia, 2). Libre y gratuita asistencia - 

 

Desde los años setenta del siglo XX se han desarrollado en Europa y EE. UU. posiciones ecosocialistas que por una parte beben de fuentes más antiguas (William Morris o Walter Benjamin serían ilustres antecesores) y por otra parte mantienen un fecundo debate con otras propuestas de emancipación y supervivencia (ecofeminismos, Buen Vivir de las culturas amerindias andinas, decrecimiento, crítica antindustrial, etc.). Estas posiciones ecosocialistas (como las de Manuel Sacristán, Barry Commoner o Michael Löwy) se orientaban hacia modelos de sociedad industrial socialista que hiciesen las paces con la naturaleza.

Pero en el segundo decenio del siglo XXI, ¿cabe seguir pensando en modelos ecosocialistas de alta tecnología, alta energía y alta complejidad? Sin duda una de las grandes preguntas que animó el discurso crítico del desarrollo, en particular el ecologismo, fue aquella sobre si era posible continuar viviendo en una sociedad industrial orientada al crecimiento continuo. Las perspectivas de desequilibrio climático y escasez en energía y materiales evidencian la insostenibilidad del mundo industrial que hemos creado.

Sin embargo, no debemos tampoco olvidar la otra pregunta que ha atravesado los movimientos de crítica a la sociedad industrial occidental: ¿es deseable la vida en un mundo tal? En la respuesta negativa y el espacio de imaginación y creación que plantea se encuentra la posibilidad de condenar un mundo donde la miseria y el dolor de media humanidad es el precio a pagar por la insignificancia y la opresión de la otra mitad, y donde la vida no humana se ve arrinconada, degradada y a la postre exterminada.

Se impone una revisión que ajuste nuestros ideales socioeconómicos a constricciones ecológicas más severas y urgentes, pero también una reflexión que evalúe el proyecto emancipatorio a la luz de las nuevas fuerzas de dominación y de las profundas transformaciones cualitativas que ha sufrido nuestro mundo. Es más, necesitamos una reflexión que, de manera prioritaria, piense ambas cuestiones en su indisociable ligazón. Si a comienzos del siglo XX se podía convocar la idea del socialismo/comunismo bajo la fórmula de “los sóviets más la electricidad”, quizá, un siglo más tarde, podemos aventurar la fórmula: las asambleas más la permacultura. Tal es el sentido de las jornadas de investigación y debate que se proponen.

Programa

Viernes 15 de junio, de 18.00 a 21.00 h.
18.00 h. Jorge Riechmann: “Ecosocialismo o barbarie”
19.30 h. Adrián Almazán: “La actualidad del ecologismo como propuesta de autonomía”

Sábado 16 de junio, de 10.00 a 14.30 h.
10.00 h. Emilio Santiago Muíño: “Los frutos podridos de la economía política: releyendo los fragmentos de las máquinas ante la crisis ecológica”
11.30 h. Carmen Madorrán: “En torno a la Tercera Cultura: propuestas sobre una nueva Ilustración”
12.30 h. Pausa
13.00 h. Jorge Riechmann: “Ecosocialismo descalzo”

Los cuatro ponentes forman parte del Instituto Universitario de Derechos Humanos, Cultura de Paz y no Violencia (DEMOS-PAZ, UAM) y del Grupo de Investigación Transdisciplinar sobre Transiciones Socio-ecológicas (GinTRANS2).