La última tecnología al servicio de la educación

Durante el curso pasado, el Colegio Montserrat alcanzó un acuerdo con la Fundación Telefónica para desarrollar un programa completo de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Este acuerdo, con alcance de tres años, ha convertido al colegio en el primero de Madrid que dispone de una serie de nuevos recursos tecnológicos al alcance de profesores y alumnos. Desde el comienzo de este curso el proyecto es ya una realidad.

Las TIC’s constituyen un nuevo campo de posibilidades en el aula, sobre todo, gracias a la implantación de las denominadas pizarras digitales: combinación de pizarra y ordenador con acceso a internet y multitud de opciones multimedia. Con un sistema de uso cómodo y sencillo, basado en el contacto directo con las manos o con pequeños lápices digitales a modo de tizas, estas pizarras se convierten en un complemento (y no un sustituto) de los recursos educativos tradicionales.

Por otra parte, el colegio cuenta con más de medio centenar de tablets pc, pequeños ordenadores portátiles que pueden usarse como pizarras digitales individuales. Así, los alumnos disponen de un nuevo tipo de “cuadernos” en los que realizar actividades on line en el aula.

Para hacer realmente efectiva la integración de estas tecnologías, la formación del profesorado ha sido el eje central del proyecto. El plan formativo recibido por los docentes supuso una fase de iniciación para todos, y una segunda más específica, con grupos de trabajo orientados a diferentes áreas y metodologías. El objetivo era aunar las voluntades de quienes están más habituados a usar este tipo de recursos y las de los más reacios, con un resultado muy positivo en ambos casos.

Hay cuatro grupos de trabajo relacionados con las distintas áreas didácticas: Matemáticas, Ciencias y Tecnología de la ESO; Lengua y Matemáticas de Primaria; Educación Infantil e Inglés. Además, hay dos interesantes iniciativas de trabajo de carácter más global: el periódico digital y el proyecto colaborativo. El primero permitirá a los alumnos la creación de un periódico en la red, lo que supone una nueva oportunidad para abrir las puertas de la creatividad en un marco de trabajo en equipo. El proyecto colaborativo estará orientado a la cooperación con centros de otros países que también estén desarrollando iniciativas parecidas a las de Montserrat.

Aunque se trata de los primeros pasos de la experiencia, la implantación de estas TIC’s está cumpliendo ampliamente las expectativas, a raíz de unos resultados realmente satisfactorios en todos los niveles. El paso siguiente será que las familias se vayan implicando poco a poco en este importante reto.


Nuevos nombramientos en CIP-FUHEM

Los nuevos nombramientos suponen el comienzo de una nueva etapa para el Centro de Investigación para la Paz (CIP-FUHEM) que se va a reorientar, incorporando nuevas temáticas que enriquecerán y potenciarán los análisis que tradicionalmente ha realizado. El papel del Consejo Asesor será el de aglutinar a una serie de personas, atraídas por el proyecto intelectual de la institución que será el encargado de preservar la personalidad del Centro.

La falta de sostenibilidad de los estilos de vida actuales, la pérdida de cohesión social, la intensificación de las desigualdades y el paulatino proceso de degradación de la democracia y la política, constituyen manifestaciones centrales de los viejos problemas con los que nació el trabajo del CIP a mediados de los ochenta. Estas grandes referencias temáticas serán la aportación más novedosa de la nueva etapa, dado que se consideran ámbitos que hoy otorgan mayor consistencia y hondura a cualquier aproximación a los temas de la paz y la justicia.


Declaración institucional de FUHEM y CIP: Repensar, reorientar el CIP

Declaración institucional de FUHEM y CIP

REPENSAR, REORIENTAR EL CIP

Madrid, 11 de enero de 2007

Repensar, reorientar el CIP

El Centro de Investigación para la Paz (CIP) no se va a cerrar, sino que se va a reorientar, incorporando nuevas temáticas que enriquecerán y potenciarán los análisis que tradicionalmente ha realizado. Esta decisión ha sido adoptada por el Patronato de FUHEM, entidad que ha financiado el Centro desde sus inicios, asesorado por las mismas personas que impulsaron la creación del CIP y lo convirtieron en un centro de referencia.

En una actuación legítima, el Patronato ha asumido el proceso de repensar el CIP, teniendo en cuenta el contexto global, el trabajo realizado hasta la fecha y la aportación de las restantes áreas de investigación que financia FUHEM. Por ello, en los últimos meses, se ha impulsado un proceso de reflexión colectiva orientado a fortalecer y enriquecer la actividad investigadora y las funciones del Centro. Nos hemos preguntado qué hacemos y cómo lo hacemos, conscientes de que el sentido de nuestra actividad reside en evaluar continuamente las disciplinas, las teorías, las metodologías y los conceptos con los que pretendemos, desde la máxima honradez intelectual, encarar el conocimiento de la realidad.

Nuestra aspiración ha sido y sigue siendo que el Centro de Investigación para la Paz conserve lo mejor y más genuino de su trayectoria y, a la vez, se abra a otras problemáticas que FUHEM ha abordado históricamente desde otras áreas, con una dispersión que ha resultado claramente disfuncional.

Nuevos temas de referencia

Al analizar el trabajo de los últimos años y reflexionar sobre los problemas de nuestro tiempo, llegamos a la conclusión de que todo lo relacionado con la falta de sostenibilidad de los estilos de vida actuales, la pérdida de cohesión social y la intensificación de las desigualdades, y el paulatino proceso de degradación de la democracia y la política, constituyen manifestaciones centrales de los viejos problemas con los que nació el trabajo del CIP a mediados de los ochenta.

No vamos a abandonar el tratamiento de los problemas derivados de los conflictos, la violación de los derechos humanos o de legalidad internacional. No obstante, consideramos que las grandes referencias temáticas aludidas – sostenibilidad, cohesión social y calidad de la democracia– son ámbitos que hoy otorgan mayor consistencia y hondura a cualquier aproximación a los temas de la paz y la justicia.

Legitimidad de la decisión

Este replanteamiento no tiene que ver, como sostienen los textos que circulan por internet solicitando adhesiones, con “disputas legales, luchas de poder y recelos personales”, sino con el propósito de la Fundación de mantener un espacio para la reflexión crítica, radicalmente independiente, abierto a los problemas y las tendencias de nuestro entorno social. Todo ello, al margen de litigios que hoy están superados, como avalan las sentencias judiciales que han devuelto al Patronato de esta entidad la legitimidad en todos sus actos.

Respeto al debate y a todas las opiniones

La decisión adoptada por FUHEM puede parecer acertada o no, pero no justifica que la entidad que ha financiado y respaldado el CIP durante 23 años reciba ataques injustos y se difundan interpretaciones tergiversadas del proceso que está llevando a cabo.

Queremos evolucionar y esa evolución será fruto de continuidad y cambio. En las decisiones que adoptemos y en los nuevos planteamientos, podemos equivocarnos, pero ése es también nuestro derecho. Derecho a pensar, a debatir, a cuestionar nuestra labor para seguir progresando; y también derecho a mantener y defender el buen nombre de esta entidad, la honradez y legitimidad de sus dirigentes, quienes han pedido a los miembros de la plantilla del CIP un nuevo esfuerzo y un renovado entusiasmo con los que afrontar e impulsar esta nueva etapa.

Respetamos todas las opiniones y comprendemos a aquellas personas que han firmado el manifiesto de buena fe, pensando que así defendían o salvaban una entidad como el CIP. La defensa que hacen de nuestra labor y los elogios que nos han dedicado constituyen todo un estímulo para continuar con nuestro trabajo por la paz y por un mundo mejor. Esperamos poder ofrecer, en la nueva etapa, nuevos proyectos, trabajos y publicaciones que sigan suscitando el apoyo y el respeto que habíamos logrado hasta la fecha.


Los alumnos se muestran satisfechos con la educación que reciben

La encuesta se ha realizado a casi 2.000 escolares: varones y mujeres, tanto de centros públicos (52,6%) como de privados (47,4%), de Primaria (49,9%) y Secundaria. Aunque todos los cuestionarios se han formulado en la Comunidad de Madrid, los autores del estudio consideran que de forma global los resultados son extrapolables a la situación del resto de España. Buena parte de las preguntas realizadas son las mismas que las que se formularon en la encuesta realizada por FUHEM e IDEA en el 2000, y por tanto, se han comparado esas respuestas. No obstante, como la sociedad ha cambiado a lo largo de estos años, se han introducido nuevos temas con el propósito de obtener un panorama lo más completo posible de lo que opinan los alumnos sobre la calidad de la educación.

Factores que inciden en la educación y valoración general

La familia y la escuela son los factores que más influyen en la educación, ya que más del 80% de los alumnos les otorga bastante o mucha importancia. A gran distancia se sitúan los amigos y los medios de comunicación. A medida que los alumnos se hacen mayores, disminuye la importancia de la familia. El 61,5% de los alumnos se considera mejor preparado que sus padres a su edad y el 77% cree que las enseñanzas que reciben en la escuela les serán de utilidad en el futuro. Las opiniones de los alumnos están divididas cuando se les pide que comparen nuestro sistema educativo con el del resto de los países de la Unión Europea: el 29% cree que el nuestro es mejor y el 32% que es peor.

En cuanto al trabajo de los profesores, el 63% de los alumnos considera que el trabajo de los profesores es difícil, aunque este porcentaje desciende cuando los alumnos son mayores. El 73% de los alumnos opina que su familia valora a los profesores. Esta buena calificación otorgada a los docentes contrasta con su autocrítica: aproximadamente la mitad de los alumnos encuestados considera que la mayoría de sus compañeros tiene poco interés por aprender, un porcentaje que se incrementa con la edad hasta el 61% en el Bachillerato.

Los alumnos no estiman necesario realizar muchos cambios en la escuela, ya que ninguna de las propuestas realizadas es apoyada por la mitad de los encuestados. En relación a los resultados del año 2000, los alumnos son ahora menos críticos. En cuanto al apoyo familiar, casi todos piensan que su familia se preocupa por sus estudios.

Convivencia

El 35% de los alumnos considera que los conflictos no han aumentado en su centro en los últimos años frente al 27% que responde de forma afirmativa. Por edades, sólo los alumnos de 1º y 2º curso de la ESO creen que los conflictos han aumentado, lo que indica los mayores problemas de convivencia que perciben los alumnos en estas edades.

El 62,5% de los alumnos acepta a los inmigrantes en su aula, si bien este porcentaje baja en torno al 50% en secundaria y bachillerato. Apenas un 15% de los estudiantes está en desacuerdo con que haya inmigrantes en su clase. Al resto, le resulta indiferente que haya o no inmigrantes entre sus compañeros de pupitre.

El 59% admite que las normas de disciplina que hay en el centro favorecen el ambiente de trabajo si bien un porcentaje similar cree que deberían tomarse medidas más duras en relación con el comportamiento de determinados alumnos. El 70,8% de los alumnos está contento con el clima de convivencia entre compañeros. El 5% de los alumnos se considera maltratado de forma habitual y el 3% de los estudiantes acepta que acosa de forma habitual a sus compañeros. En este sentido, según la opinión de los alumnos, la situación ha mejorado con respecto a 2000, aunque los datos continúan mostrando una situación claramente preocupante.

Creencias y valores del alumnado

A juicio de los alumnos, la Moral (44,7%) y la Ciencia (31,0%) son los dos factores más importantes para el progreso de la sociedad, muy por encima de la Política (12,4%), el Arte (6,9%) o la Religión (5%).

Por otro lado, la mitad de los alumnos consideran que su mayor defecto es que se esfuerzan poco, mientras que casi una cuarta parte aboga por considerarse poco responsables; sólo el 3,9% se reconoce violento.

Para los alumnos, la virtud más importante es la justicia y su mayor temor es estar solo, con un número de elecciones ligeramente mayor que la segunda opción, ser maltratado.

(La encuesta completa se puede descargar en el apartado de Encuestas, ver lateral izquierdo).