Políticas migratorias en nombre de la cohesión social

La cohesión social ha surgido recientemente como una importante fuente de inquietud en los debates sobre las migraciones en la Unión Europea (UE).
Varios Estados miembros, como el Reino Unido, preocupados ante el aumento de la inmigración y el supuesto fracaso de la integración de los inmigrantes en la cultura, sociedad y política de los países de acogida, están proponiendo controles más estrictos sobre la inmigración como solución a la crisis de la cohesión social. Son numerosos los argumentos que pueden esgrimirse para justificar esta postura: desde una actitud alarmista ante lo que se percibe como un incremento exponencial en el número de nuevos inmigrantes, hasta las objeciones que plantean las autoridades locales, que consideran que tener que albergar un número creciente de inmigrantes en infraestructuras escolares, hospitalarias y alojamientos limitados, además de tener que hacer frente a la difícil asimilación de este colectivo, les supone una mayor carga sobre los recursos locales (públicos y privados).


¿Existió alguna vez un modelo social europeo? Evolución y perspectivas de los Estados de bienestar en Europa

El presente artículo aborda la idea del «modelo social europeo» –expresión en boga en determinados círculos desde los años noventa– como construcción ideológica, en buena medida útil como opuesto al American way of life.
Sin embargo, ya antes de la crisis, existían indicios que ponían en cuestión la existencia real de dicho modelo. Si bien es cierto que cabe hablar de cierta idiosincrasia social europea, también lo es que existe una notable diversidad en el seno de Europa. Un análisis detenido del contexto de la crisis pone de manifiesto que no ha habido convergencia real y que el signo de las políticas auspiciadas por la UE choca precisamente con los Estados de bienestar.

El autor se refiere a un concepto clave, el Estado de bienestar, como un conjunto institucional que se compone de diversas entidades sociales, organizativas y normativas, orientado hacia el logro de tres objetivos: el pleno empleo, la seguridad económica (entendida como garantía de cierto nivel de condiciones de vida) y la reducción de las desigualdades. Para alcanzar tales metas, el Estado de bienestar dispone de cuatro conjuntos de instrumentos: las políticas laborales y la regulación del mercado de trabajo; las prestaciones monetarias; los servicios públicos; y las políticas fiscales como mecanismo redistributivo y como forma de financiar los demás instrumentos.

El resto del artículo queda dividido de la siguiente manera: en el siguiente apartado repasa los argumentos defendidos por quienes sostienen que tiene sentido hablar de un «modelo social europeo» haciendo hincapié en aquellos aspectos que resultan diferenciadores de EEUU. Después elabora un argumento alrededor de distintas clasificaciones que nos permiten constatar la existencia de diferentes entramados de protección social dentro del continente europeo, cada uno con unas características específicas diferentes. A continuación, ofrece algunos aspectos de reflexión en torno a esta cuestión y al papel de la Unión Europea antes y después del estallido de la crisis mundial, para terminar con unas breves conclusiones.


Biocombustibles, Cultivos Energéticos y soberanía alimentaria en América Latina: Encendiendo el debate sobre los biocombustibles

La autora afirma en este libro que usar los biocombustibles como sustitutos del petróleo, sin políticas de reducción de consumo, tiene pésimas consecuencias. Aunque se puedan obtener biocombustibles a partir de algunos productos nativos para resolver los problemas energéticos a nivel local, el problema es la escala. Para suplir las necesidades energéticas globales e impactar de manera efectiva en reducir el calentamiento global, se necesitarían millones de hectáreas de tierras agrícolas y la incorporación de otras tantas a costa de ecosistemas naturales, lo que repercutiría en la soberanía alimentaria de los pueblos, en las pequeñas agriculturas familiares y en la biodiversidad.


La inmigración en España: racismo institucional y racismo social

Edoardo Bazzaco, responsable del informe que elabora anualmente la organización SOS Racismo, analiza la naturaleza racista de la normativa con la que se pretende regular el flujo de inmigrantes en nuestro país y el racismo social que aún impera en relación con la población gitana.

Según el autor durante el último año, tanto la Unión Europea (UE ) como el Estado español han demostrado, una vez más, su falta de capacidad para elaborar políticas reales y realistas en materia de inmigración. Las decisiones y actuaciones de los Estados miembros de la Unión en materia de inmigración han confirmado la realidad de una Europa-fortaleza, de una UE-isla inalcanzable para las personas que no reúnan determinadas condiciones de entrada. La obsesión de los políticos europeos por el control de las fronteras ha contribuido a provocar, en 2007, la muerte documentada de 1.861 personas –aunque fueron muchos más los fallecidos de los que nada se supo– mientras intentaban cruzar irregularmente, por mar o por tierra, los confines comunitarios. Y eso por no tener otra opción, al ser los mecanismos regulares de entrada de la UE totalmente y criminalmente desfasados respecto a la realidad de los procesos migratorios actuales.


Una nueva gobernanza económica de inspiración liberal

La crisis que estalla en 2007 no solo es financiera sino que es estructural en la medida en que refleja el agotamiento de un modelo de acumulación que ha impulsado una moderación salarial compensada por un endeudamiento generalizado de los agentes privados. Evitar la quiebra del sistema ha obligado a los gobiernos a practicar un keynesianismo conservador que ha desequilibrado las finanzas públicas. La eurozona, cuyo entramado inicial ya adolecía de grandes debilidades, va a responder a dicha crisis imponiendo las recetas liberales más radicales. Está configurando una nueva gobernanza restrictiva y antidemocrática que es la negación del necesario gobierno económico europeo basado en principios cooperativos.

Según el autor, los gobiernos van a pretender romper el círculo déficit/deuda imponiendo una mayor degradación de las condiciones laborales, salariales y sociales. Se tiende a asentar una nueva gobernanza económica cuyos componentes centrales están acordados por unos mercados financieros y unos bancos centrales liberados de la tutela estatal. Cuando los dirigentes alemanes se refieren a la necesidad de impulsar un gobierno económico europeo, no aluden a una federalización de la política económica que recogiera los intereses de los diversos Estados y creara mecanismos de solidaridad, sino a la imposición de unas nuevas reglas de gobernanza que incrementan el poder de los mercados respecto del Estado.

Otra enseñanza de la gestión de la crisis europea es que constituye un grave error no
compatibilizar consolidación fiscal a medio y largo plazo con políticas de crecimiento y de empleo a corto plazo y la consolidación presupuestaria debería haber sido coordinada y diferenciada según los países.
La integración europea es utilizada como coartada para emprender unos ajustes socioeconómicos regresivos y, pese a haber fracasado las políticas “austeritarias”, se mantienen debido a que forman parte de una estrategia destinada a desbaratar el Estado de bienestar.


Libro Verde: Hacia una estrategia europea de seguridad del abastecimiento energético

La dependencia energética externa de la Unión Europea (UE) registra un aumento constante. La UE cubre sus necesidades energéticas en un 50% con productos importados y, si no se hace nada, de aquí a 20 o 30 años ese porcentaje ascenderá al 70%. Esa dependencia externa le acarrea riesgos económicos, sociales, ecológicos y físicos. Además, la UE no dispone aún de todos los medios necesarios para influir en el mercado internacional. Debería intentar solucionar este problema con una estrategia de seguridad del abastecimiento energético destinada a reducir los riesgos de esta dependencia externa. En el Libro Verde se presenta el esbozo de una estrategia energética a largo plazo, en la cual la UE reequilibra la política de la oferta a través de acciones a favor de la demanda; analiza la contribución a medio plazo de la energía nuclear y establece un dispositivo reforzado de reservas estratégicas, así como nuevas rutas de importación de hidrocarburos, sujetos a importaciones crecientes.


La liberalización de los servicios en la OMC y la Unión Europea

El debate sobre el proceso de globalización económica y social de las últimas décadas comporta algunas asimilaciones conceptualmente falsas y peligrosas para las condiciones de vida de muchas personas. La más importante es la que tiene que ver con la identificación entre mundialización económica por un lado, y desregulación, privatización y liberalización de los procesos económicos por otro.
Los autores abordan la controvertida (des)regulación neoliberal de los servicios en un momento en que nuestras satisfacciones dependen intensamente de ellos al vivir inmersos en unas sociedades cada vez más terciarizadas.


Disparidades productivas y crisis económica

Necesitamos un buen diagnóstico sobre las causas de la crisis económica; diagnóstico que es condición necesaria –aunque, por supuesto, en modo alguno suficiente– para su superación. Las páginas que siguen apuntan en esa dirección. El autor propone una reflexión centrada en la vertiente económica de la crisis, pero no podemos ignorar que una adecuada comprensión de los desequilibrios en las finanzas y en las cuentas públicas, por citar dos asuntos continuamente tratados por analistas y publicistas, trascienden, desbordan el plano estrictamente económico. Es necesario abrir el foco del análisis, si no queremos quedar atrapados en una visión economicista, que no económica, incapaz de ofrecer luz sobre las raíces profundas tanto de la crisis actual como de las precedentes.

Al utilizar el plural causas, el autor se distancia de aquellos planteamientos que, de una manera u otra, persiguen encontrar la causa, con mayúsculas, de la crisis; en las hipotecas basura, la ausencia de regulación, el sistema de estímulos, la existencia de una moneda única o la desindustrialización de algunas economías, y por ello, el texto se detiene también en las asimetrías productivas que han atravesado el proceso de construcción europea.

Se plantea dos interrogantes, inseparables, alrededor de los que se articula el resto de la argumentación, que son: a) ¿qué entidad y qué características presentan en la UE esos desequilibrios productivos?; y b) ¿en qué medida ayudan a entender la profundidad, originalidad y complejidad de la crisis?

También son dos las hipótesis de trabajo desde las que el autor pretende acercarse a la contestación de ambas preguntas. En primer lugar, la construcción europea descansa sobre un espacio productivo estructuralmente heterogéneo que, lejos de haberse corregido a medida que se han dado pasos en la integración comunitaria, se ha preservado y en algunos aspectos se ha acentuado. En segundo lugar, esa heterogeneidad de especializaciones productivas (con su reflejo en las inserciones comerciales) supone la existencia de inercias y potencialidades de crecimiento asimismo diferentes, lo que está en el “corazón” mismo de una explicación estructural de la crisis.

Fernando Luengo afirma que el mayor desafío de la política económica es actuar en una diversidad de planos como, por ejemplo, alcanzar mayores umbrales de eficiencia energética, aumentar la cualificación de la fuerza de trabajo, dotar de mayor densidad tecnológica las instalaciones y equipos productivos, renovar las infraestructuras y aumentar la calidad de la gestión empresarial. Este debe ser el eje de las transformaciones estructurales, muy distinto del que ahora orienta la actuación de los gobiernos: reformar los mercados de trabajo, rescatar sin condiciones a los bancos y desmantelar los Estados de Bienestar.


Hacia un proceso de paz en Colombia,

El informe se compone de los textos “La ONU lejana: multilateralismo y conflicto armado en Colombia”, de Rodrigo Pardo; y “Para salir del atolladero: un nuevo liderazgo europeo en un proceso de paz colombiano, de Christopher Welna y George A. Lopez. Ambos abordan dos aspectos distintos pero paralelos sobre el papel que pueden desempeñar las instituciones internacionales civiles en el apoyo hacia un proceso de paz en Colombia.


Informe: la seguridad humana en Palestina

Resumen de un informe escrito por Mary Kaldor y Mient Jan Faber para el grupo de estudio sobre seguridad humana del Centre for Global Governance de la London School of Economics, basado en una visita que ambos autores realizaron a las zonas de Gaza y West Bank en el año 2007.
En dicho informe los autores constatan que la situación en Palestina está marcada por una alta inseguridad. Tras describir la situación en Gaza y Nablus, sitúan la seguridad humana en el centro de un conflicto concebido principalmente por la comunidad internacional dentro de la lógica de “guerra contra el terror”.
El informe surgido a partir del trabajo en el terreno, también aborda cuestiones relativas a la consolidación de un Estado en Palestina, así como del posible papel que la comunidad internacional, y más concretamente la Unión Europea, deberían de jugar.


Crisis en la periferia europea y mercado de trabajo

Alternativas para salir de la crisis sí, pero… ¿alternativas a qué? ¿A la austeridad? ¿A la desregulación financiera? ¿A la crisis del sistema capitalista? Es evidente que dependiendo de dónde situemos el problema, situaremos las alternativas. Para contraatacar los argumentos que legitiman las políticas de recortes y ajustes actuales, el pasado mes de noviembre tuvo lugar en Madrid un encuentro internacional conocido como economy4Youth. En él se trató de superar los análisis centrados en la deuda pública y la crisis financiera para proponer alternativas y orientaciones de política económica frente a la alarmante situación que sufre la periferia europea en las que se trataron principalmente dos ejes de análisis: la crisis de la Europa periférica y sus efectos en los mercados de trabajo periféricos. En este texto exponemos pinceladas de los aspectos más relevantes que suscitó el debate general.
Los autores constatan que hemos de ser capaces de abordar las distintas dimensiones de la crisis global que padecemos. Y, a la hora de abrir debates sobre Europa, el euro, la crisis, las políticas de recortes, el Estado de bienestar, entre otras muchas, no se deben olvidar las demás cuestiones e interacciones que mantiene la crisis actual con otros ámbitos y que desde los enfoques más economicistas se obvian por completo

El tejido institucional europeo ha manifestado un grave problema democrático que la crisis ha intensificado. La gestión de la crisis a través de los recortes –que desmantelan los Estados de bienestar– y de la mal llamada austeridad, así como los instrumentos utilizados que impiden una distribución más justa del impacto de sus costes, evidencian esta falta de democracia en el seno institucional europeo.

Frente a esta falta de democracia europea, la sociedad ha salido a exigir y la propuesta es clara: una mayor presencia y poder en la toma de decisiones. Con varias concreciones que se enumeraron en las distintas sesiones: democratizar el Estado a través de presupuestos participativos y nuevas vías de rendición de cuentas; socializar a los bancos para asegurar su función pública; llevar a cabo una experimentación productiva que implique explorar nuevas formas de generación y distribución de la riqueza.

El artículo ofrece Orientaciones para salir de la crisis, preguntándose ¿Quiénes serán los protagonistas del cambio?, a la vez que realiza una aproximación a los impactos sociales de la crisis en torno al reto de los mercados de trabajo en la periferia europea
Muestra lo que la crisis ha evidenciado y potenciado, así como, el exceso de rigidez en los mercados aportando argumentos en favor de la flexibilidad.