Una visita inolvidable después del corredor de la muerte

El pasado día 13 de octubre, Shujaa Graham contó su historia en el salón de actos del colegio Montserrat, gracias al grupo de “Cultura y Paz” del centro y a la colaboración de Amnistía Internacional.

En presencia de familias, alumnos, alumnas y docentes explicó en qué consiste su lucha contra la abolición de la pena de muerte en todo el mundo y respondió a todas las dudas y cuestiones que le plantearon los asistentes.

Shujaa Graham ingresó en la cárcel por un hurto de 40 euros. En 1973 fue acusado falsamente de la muerte de un guardia y tres años más tarde, enviado al corredor de la muerte en la cárcel de San Quintín, una de las más duras de EEUU. En 1981, gracias a un nuevo equipo de abogados, resultó liberado.

El relato de su experiencia vital resultó impactante y conmovedora, y así nos lo cuenta Cayetana Martínez, profesora del Colegio y miembro del taller de Cultura y Paz, promotor de la iniciativa.

“Hoy hemos conocido a un ser humano excepcional. En todos los sentidos: fuerte, bueno, grande de alma... Y una excepción a la norma asesina de la pena de muerte. Hoy hemos compartido un reto de autosuperación, de quien aprende a leer y escribir con diecinueve años, en prisión. También, junto a la historia de Shujaa, hemos conocido la historia convergente de Phillis, la mujer que lo conoció y unió su suerte a la de él: hijos y nietos... Hoy hemos sabido cómo la causa de los derechos humanos, iluminó y conquistó a un convicto en la panza del infierno, y cómo al abandonar la prisión, decidió ser fiel a su promesa y luchó sin tregua para defender la dignidad y su propia humanidad. Nos ha contado su historia. Nos ha confiado su testigo: ahora que sabemos, ya no podemos hacer como que nunca supimos. Hoy, Shujaa Graham nos ha comprometido con él. Aún conmocionados por sus palabras, nos despidió entre abrazos, besos y tres palabras que fijaba con sus ojos en los nuestros: "Educación, educación, educación"... Terminada la charla avanzaba patio adelante, seguido de la fenomenal Phillis, caminando tranquilo bajo la lluvia. Ajeno al hecho de que algo de estos alumnos y profesores se iba con él”.