Nuestro viaje a Portugal

Sara Hernández Garrido (4º ESO). Colegio Lourdes

 

El día 3 de abril, 4º de ESO salimos muy temprano en dirección a Portugal, sabíamos que el viaje iba a ser muy largo, sin embargo, no fue nada aburrido. Hicimos muchas paradas en las que descansábamos de estar sentados en un autocar durante horas, durante el viaje nos explicaron que en una de esas paradas íbamos a visitar Trujillo, un pequeño pueblo de Extremadura muy cerca de la frontera con Portugal. Una vez allí, los profesores nos mandaron una serie de actividades para que recorriéramos el pueblo buscando los sitios más turísticos, respondíamos a todas las actividades por Twitter y el grupo que más sitios visitó, se llevó un premio.

Unas horas más tarde llegamos a nuestro hotel en un pueblo a 80 kilómetros de Lisboa y cenamos. Al día siguiente descubrimos que era una gran desventaja que el hotel estuviera tan lejos de Lisboa ya que teníamos que levantarnos a las siete y media para poder llegar a las diez de la mañana a las visitas previstas.

Lisboa es una ciudad que nos encantó a todos. Visitamos la Torre de Belem, el Monumento a los Descubridores (que se construyó para conmemorar los 500 años de la muerte de Enrique el Navegante), el Monasterio de los Jerónimos (un monasterio con una iglesia preciosa), y, por la tarde, el Castillo de San Jorge, que tenía unas vistas maravillosas de todo Lisboa; y después, bajamos andando hasta la Plaza del Comercio.

Al día siguiente fuimos a Sintra, a la Quinta da Regaleira, mi sitio favorito de todos los que visitamos en este viaje. Al llegar, nos dieron un mapa y nosotros la recorrimos por grupos como quisimos durante dos horas, y aunque es pequeña tiene muchas cosas que ver. Lo más bonito es el Pozo iniciático, una torre subterránea de 27 metros a la que se puede acceder por medio de unas escaleras de caracol y que se construyó como una “relación entre el infierno y la tierra” pues, según antiguas creencias, si bajabas, llegabas al infierno.

Ese mismo día por la tarde fuimos a la playa, que estaba muy cerca de nuestro hotel. Hacía mucho viento pero aun así disfrutamos mucho, de hecho, en mi opinión, fue una de las mejores tardes de todo el viaje.

Desgraciadamente, al día siguiente empezó nuestro viaje hacia Madrid. Fue más corto que el viaje a Portugal ya que, aunque había planeada una visita a Mérida (otra ciudad de Extremadura, más grande que Trujillo), la cancelamos.

Pese a las cosas malas, como el hotel, siempre recordaremos el viaje con muchísimo cariño.