El juego infantil en Nepal

Ana Chiverto Aguado

Hace unos meses volví de una de esas experiencias que alimentan el alma y te cambian la mirada hacia la vida y, sobre todo, hacia la infancia. Trabajé con la ONG Nepal Sonríe ayudando a empoderar a las maestras de una escuela infantil en Bastipur (Nepal), y asesorando para dar continuidad a la línea pedagógica activa y respetuosa con la infancia por la que han apostado. Se trata de algo prácticamente imposible de encontrar en este país donde las escuelas basan sus aprendizajes en la repetición, el entrenamiento de niños y niñas, y donde la máxima es: “la letra, con sangre entra”.

Todo era diferente y a la vez mucho más auténtico que lo que me encontraba diariamente en “mi mundo” y, tras una conversación con Ares, compañero y amigo incondicional, donde le describía entusiasmada lo que allí me estaba encontrando, se nos ocurrió que sería interesante reflexionar en torno a una serie de imágenes que estaba tomando y cuya temática era el juego infantil en los países subdesarrollados.

Durante varias semanas, centré mi mirada en descubrir y retratar la esencia del juego en los niños y niñas de esta zona rural de escasos recursos. Las calles estaban llenas de asombrosas imágenes y oportunidades de juego que me enganchaban cada día más.

Después de capturar diversos momentos me reafirmé en la idea de que la felicidad infantil no se encuentra en “lo grande, lo abundante, el cuanto antes y más, mejor”, sino más bien en el compartir en comunidad, en lo cotidiano, en el juego autónomo y espontáneo que redescubre el valor de lo sencillo, frena los ritmos y se muestra en plena sintonía con la naturaleza. Reflexión completamente extensible a los adultos.

Comparto estas imágenes para que disfrutéis de ellas, observéis las múltiples sonrisas y reflexionéis sobre el juego en la Infancia, lo que ofrecemos a nuestros niños y niñas y, sobre todo, cómo se lo ofrecemos.