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	<title>Antropoceno &#8211; FUHEM</title>
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	<description>educación + ecosocial</description>
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	<title>Antropoceno &#8211; FUHEM</title>
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		<title>El clamor de la Tierra por una justicia ecológica</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 04 Nov 2024 07:19:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
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					<description><![CDATA[Plantea la insatisfacción con el antropocentrismo como marco para el derecho y la justicia ambientales, para afrontar las relaciones ser humano-naturaleza.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-163513" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-300x424.jpg" alt="" width="300" height="424" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-300x424.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-450x636.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-768x1086.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-350x495.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-600x848.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica.jpg 1006w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />El número 167 de la revista <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em> abre con un texto introductorio de <strong>Pedro L. Lomas</strong> que bajo el título <em>El clamor de la tierra por una justicia ecológica</em><sup>1</sup>, plantea la insatisfacción con el antropocentrismo como marco para el derecho y la justicia ambientales, lo que se concreta en la creciente necesidad que surge en distintos ámbitos de afrontar las relaciones ser humano-naturaleza más allá de los valores instrumentales y la ética individualista que promueven estos. De esta insatisfacción está emergiendo unos nuevos derecho y justicia ecológicos que, aunque con un cierto antropocentrismo epistemológico inevitable, pretenden superar este marco, generando todo tipo de herramientas innovadoras.</p>
<p>A continuación, ofrecemos el texto completo del artículo, al final del cual se podrá acceder a la descarga del mismo.</p>
<p>El desarrollo económico en un contexto capitalista y las distintas repercusiones de este sobre los ecosistemas a todas las escalas y en diversos ámbitos (sobre los ciclos biogeoquímicos del planeta, sobre la biodiversidad, sobre el clima, etc.) es el factor más explicativo de la grave crisis ecosocial que estamos viviendo. Y no sólo por los efectos que directamente estamos sufriendo en la actualidad (aumento de los fenómenos meteorológicos extremos, aceleración del ritmo de aparición de enfermedades a escala global, etc.), sino también por la propia naturaleza de esta afección. Así, mientras que algunos aspectos de dicho desarrollo conciernen directamente al estado de las cosas, a su coyuntura en un momento determinado, la afección a los ecosistemas está, a su vez, relacionada con las propias condiciones de posibilidad de todos los seres vivos. Es decir, que atañe a las condiciones de habitabilidad del planeta para el conjunto de nuestra especie, pero también, y en este contexto este matiz es relevante, las que se refieren a otros seres vivos, que están adaptados biológicamente a las condiciones ambientales actuales. Es la ecodependencia o interdependencia entre los distintos seres vivos lo que aquí se manifiesta directamente.<sup>2</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Grietas en las bases antropocéntricas de nuestras relaciones con la naturaleza</strong></h4>
<p>La ecodependencia no se caracteriza, por tanto, por una mera relación de intercambio entre un productor (los ecosistemas) y un consumidor (el ser humano), en la que este último satisface sus necesidades para alcanzar el bienestar (humano), como es frecuentemente caricaturizada. Y dado que la ecoindependencia es físicamente imposible en nuestro mundo, la palabra clave que caracteriza inequívocamente esta relación frente a otras posibles relaciones es la de <em>dependencia</em>. Siendo el ser humano una parte de la naturaleza, existe entre ambos una relación de dependencia que se establece en una sola dirección: el ser humano depende de la naturaleza para su supervivencia, y no al revés. Y esa dependencia se sustancia en los límites ecológicos de distinta índole que el planeta impone a cualquier régimen de metabolismo social que pretenda ser sostenido en el tiempo.<sup>3</sup></p>
<p>Esta constatación de la ecodependencia de los seres vivos tiene multitud de consecuencias prácticas. De entre todas ellas, dos serán las que aquí se destaquen inicialmente.</p>
<p>En primer lugar, el hecho de que se trata de un aspecto de la crisis ecosocial cuya resolución no se puede posponer a mejores momentos en el panorama económico (cuando el desarrollo económico esté en una cierta fase) o a determinadas condiciones ideales en el ámbito social (cuando haya conciencia generalizada del problema). Asunciones que subyacen al enfoque de sostenibilidad débil, en el que la determinación del rumbo correcto de las relaciones entre el ser humano y la naturaleza se deja en las manos (invisibles) de una ética más “verde” para las tareas de la producción o el consumo, con el soporte del progreso técnico y el desarrollo económico.<sup>4</sup></p>
<p>Pero esa ecodependencia también implica poner sobre la mesa explícitamente lo problemático que resulta el enfoque antropocéntrico habitualmente aplicado en la caracterización de estas relaciones ser humano-naturaleza.<sup>5</sup> Así, el espacio de actuación para afrontar la crisis ecosocial no queda delimitado exclusivamente por el marco de las meras relaciones entre seres humanos y sus distintas derivadas, en las cuales la naturaleza juega un papel de objeto para su reparto (fetichismo de la mercancía)<sup>6</sup> más o menos justo entre generaciones y territorios, sino que involucra a otros seres vivos e intereses más allá de aquellos que habitualmente nos interpelan.</p>
<p>Consecuentemente, es necesario abordar una nueva forma de relacionarnos con la naturaleza, de tomar conciencia de su valor intrínseco. Desde la “naturaleza para nosotros o entre nosotros”, las acciones para afrontar la crisis ecosocial y establecer unas relaciones más virtuosas con la naturaleza se desplazarían hacia un verdadero “nosotros como parte de la naturaleza”, más acorde con la verdadera esencia del concepto de ecodependencia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Ética ecológica y valores intrínsecos: rompiendo con la instrumentalidad</strong></h4>
<p>Así, mientras que el universo de los valores instrumentales, e incluso el de los valores relacionales, es un espacio mucho más explorado,<sup>7</sup> se hace crucial profundizar en aquel otro de los valores intrínsecos, es decir, aquellos valores que hacen referencia a los seres vivos y a los ecosistemas, por sí mismos, y no como meros instrumentos al servicio del ser humano. Sin embargo, esta tarea presenta un enorme desafío y no pocas contradicciones en el camino. Parecería imposible deshacerse de un cierto antropocentrismo epistémico a la hora de establecer el valor de la naturaleza, en tanto que éste siempre acaba siendo un valor que establece el ser humano y, por tanto, no deja de ser, en cierto sentido, un valor para el ser humano. No obstante, sí que parece realista distinguir esta versión epistemológica del antropocentrismo de aquella otra versión de lo antropocéntrico en un sentido meramente instrumental. Una que entiende la naturaleza como un simple suministrador de beneficios, con una visión estrecha de la misma como una forma de capital que realiza una serie de funciones, o proporciona unos determinados servicios o contribuciones que hay que gestionar para el bienestar humano, ya sea directamente o en términos monetarios.<sup>8</sup></p>
<p>El impulso de una teoría del valor para la naturaleza coherente con estos parámetros (de origen ciertamente antropocéntrico, pero con un enfoque no instrumental), no constituye una tarea sencilla, y afronta numerosos obstáculos. Éstos toman la forma de distintos modos de valoración instrumental, así como de un discurso de pretendida pluralidad, que apuntala más todavía, sin embargo, esta vía antropocéntrica y utilitarista de puesta en valor económico de la naturaleza en todas sus facetas.<sup>9</sup> Frente a esta visión instrumental, son muchas las fuentes de valor posibles en el ámbito de los valores intrínsecos, entre ellas algunas como la sintiencia (tienen valor aquellos seres que tienen sentimientos), la integridad ecológica (tienen valor aquellos ecosistemas cuya estructura y funcionamiento es completo, es decir, responden a una identidad característica de esa tipología de ecosistema, en toda su complejidad) o la agencia (tienen valor aquellos seres que son capaces de actuar de modo independiente), por poner algunos ejemplos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Recorriendo los senderos que convergen hacia una justicia ecológica </strong></h4>
<p>Distintas fuentes de valor estas que, en esa búsqueda de una relación virtuosa con la naturaleza que supere la visión meramente antropocéntrica, ayudan a comprender cómo la noción convencional del derecho y la justicia —nuestro derecho a un medio ambiente sano centrado en la regulación de los conflictos, reales o potenciales, entre las personas o entre estas y las instituciones de las que se ha dotado con un trasfondo más o menos natural (justicia ambiental)— resulta claramente deficiente.</p>
<p>En ese sentido, las manifestaciones de que algo nuevo se está gestando en el mundo de la justicia para salir del antropocentrismo en el que está sumida son ya muchas y muy diversas. Y la fuerza con la que esta nueva corriente recorre los recovecos del derecho es impactante. Así, incluso el derecho constitucional está siendo ya permeado por estos nuevos aires en las relaciones ser humano-naturaleza, como se demuestra, por ejemplo, en los casos de los textos constitucionales de Ecuador (2008) o de Bolivia (2009), incluso en la redacción de la fallida propuesta de constitución sometida a referéndum en Chile, o en multitud de resoluciones de tribunales constitucionales en diversos países del mundo.</p>
<p>Especialmente relevantes resultan los debates y polémicas surgidas alrededor de los nuevos sujetos de derechos y los diferentes enfoques que se han adoptado para ampliar su condición de objeto del derecho, desde aquellos más biocéntricos a aquellos otros con de índole más ecocéntrica.<sup>10</sup></p>
<p>De este modo, distintas versiones del enfoque biocéntrico vienen siendo utilizadas como argumentos para recalcar la condición moral de organismos no humanos. Aparte de las normas que protegen a los animales domésticos, en tanto que compañeros de vida de seres humanos o a ciertas especies de ganado y su bienestar en vida, hay otras manifestaciones. Son muchos los casos ya en los que individuos pertenecientes a especies distintas de la nuestra, y no asociadas directamente a nuestra vida diaria, han sido considerados no objeto sino sujeto de derechos y, por tanto, sus intereses individuales han sido defendidos frente a la instrumentalidad de sus vidas. Famosos son, por ejemplo, los casos de distintos primates que han adquirido el estado de “personas no humanas” para los tribunales argentinos.</p>
<p>Por otra parte, son también múltiples las formas de ecocentrismo que se han desarrollado a lo largo de los tiempos, y que ahora adquieren centralidad en la tarea de ir más allá de los individuos y establecer las bases para que sean los ecosistemas en su conjunto los que sean sujetos de derecho. Algunas parten de aproximaciones con un carácter más científico-conservacionista, asociadas, en gran medida, a legislación de protección de ecosistemas completos o de procesos naturales, en la línea del enfoque ecosistémico y de ciertas prácticas de restauración ecológica y de renaturalización. Otras, se apoyan en ciertas culturas que no consideran al ser humano como el elemento último de la creación divina, y reconocen el carácter sagrado de ciertos elementos naturales, como ríos o bosques. Y, finalmente, también existen aproximaciones al enfoque ecocéntrico de las relaciones ser humano-naturaleza que se basan en el reconocimiento de ciertas cosmovisiones de pueblos originarios que no conciben la diferencia entre ellos y la naturaleza, sino que se consideran y actúan como naturaleza.</p>
<p>Todas estas manifestaciones, y otras muchas a distintos niveles, son muestra inequívoca de la emergencia de una justicia ecológica que debe abordar sin demora el camino por recorrer más allá del antropocentrismo imperante, en esa tarea no sólo de regular las relaciones entre las personas sino de contribuir a la construcción de sus subjetividades como también corresponde al derecho. Todo un camino para responder al clamor de la Tierra y sus pueblos.</p>
<p><strong>Pedro L. Lomas</strong> es investigador del área ecosocial de FUHEM.</p>
<p>Acceso al artículo en formato pdf: <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/el-clamor-de-la-tierra-por-una-justicia-ecologica/" target="_blank" rel="noopener">El clamor de la Tierra por una justicia ecológica.</a></p>
<h4>NOTAS</h4>
<p>1 Este artículo ha sido escrito en el marco del proyecto Speak4Nature, ref. 101086202, del programa Horizon-MSCA-2021-SE-01, financiado por la Unión Europea. No obstante, las ideas y opiniones expresadas son exclusivas del autor y no necesariamente se corresponden con las de la Unión Europea. Ni la Unión Europa ni el programa MSCA se hacen responsables de las mismas.</p>
<p>2 Yayo Herrero, «Miradas ecofeministas para transitar a un mundo justo y sostenible», <em>Revista de Economía Crítica</em>, vol. 16, 2013, pp. 278-307.</p>
<p>3 Johan Rockström <em>et al.</em>, «A safe operating space for humanity», <em>Nature</em>, vol 461, 2009, pp. 472-475; Katherine Richardson <em>et al.</em>, «Earth beyond six of nine Planetary Boundaries», <em>Science Advances</em>, 9, 2023, 37.</p>
<p>4 Maite Cabeza Gutés, «The concept of weak sustainability», <em>Ecological Economics</em>, vol. 6, núm. 3, 1996, pp. 147-156 y Pedro L. Lomas, «Las falsas soluciones y sus peligros para la sostenibilidad. El caso del ecomodernismo», en José María Enríquez Sánchez <em>et al.</em> (eds.), <em>Repensar la sostenibilidad</em>, UNED, Madrid, 2020.</p>
<p>5 Clarence J. Glacken, <em>Traces on the Rhodian shore: nature and culture in Western thought from ancient times to the end of the eighteenth century</em>, University of California Press, Berkeley and Los Angeles, USA, 1967.</p>
<p>6 Nicolás Kosoy y Esteve Corbera, «Payments for ecosystem services as a commodity fetishism», <em>Ecological Economics</em>, 69 (6), 2010, pp. 1228-1236.</p>
<p>7 Roldan Muradian y Unai Pascual, «A typology of elementary forms of human-nature relations: a contribution to the valuation debate», <em>Current Opinion in Environmental Sustainability, </em>35, 2018, pp. 8-14.</p>
<p>8 Joaquín Valdivielso, «Value in nature from the perspective of ecological ethics» en Luis Lloredo <em>et al.</em>, <em>The theory of justice stemming from the current ecological challenges</em>, Deliverable 2.1. Speak4Nature, 2024.</p>
<p>9 Roldan Muradian y Erik Gómez-Bagghetun, «Beyond ecosystem services and nature&#8217;s contributions: Is it time to leave utilitarian environmentalism behind?», <em>Ecological Economics</em>, 185, 2021, 107038.</p>
<p>10 Una revisión de estos y otros enfoques se encuentra en el trabajo de Digno Montalbán Zambrano, <em>Naturaleza y derechos. La representación de lo no-humano en la Filosofía, la Política y el Derecho</em>, Tesis doctoral, Departamento de Ciencias Sociales, Universidad Carlos III de Madrid, 2023, disponible en: <a href="https://hdl.handle.net/10016/37048" target="_blank" rel="noopener">https://hdl.handle.net/10016/37048</a></p>
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		<title>El malestar civilizatorio</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2022/10/07/el-malestar-civilizatorio/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Oct 2022 10:13:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
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					<description><![CDATA[La sucesión de crisis de las últimas décadas en realidad responde a una crisis de civilización. Este ensayo describe un panorama de la crisis de la civilización moderna; y adelanta algunas directrices de utilidad para remontarla.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignright wp-image-146827 size-thumbnail" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/08/PORTADA-158-768x1077.jpg" alt="" width="300" height="423" />Artículo de <strong>Víctor M. Toledo</strong> publicado en la sección <strong>A FONDO</strong>, del <a href="https://www.fuhem.es/2022/08/26/papeles-158-malestares/" target="_blank" rel="noopener">número 158</a> de la revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio</em> global</a> que parte de un principio nodal: que la sucesión de crisis de las últimas décadas en realidad responde a una <em>crisis de civilización</em>, una idea que fue propuesta por el autor y otros pensadores hace casi tres décadas. Este ensayo describe, con base a la evidencia científica más actual, un panorama de la crisis de la civilización moderna; y adelanta algunas directrices de utilidad para remontarla.</p>
<p>Cada día que pasa, el mundo empeora inexorablemente y no se ve de qué manera este fenómeno de degradación y deterioro logrará ser detenido y remontado. La humanidad ha perdido el control sobre el gigantesco experimento que ella misma desencadenó y que parece conducirle a una catástrofe. La velocidad de los cambios más el aumento de la incertidumbre y de los fenómenos inesperados contribuyen a generar un estado de preocupación que se ha vuelto normal, y esto a su vez genera un malestar generalizado. Contra lo que supone la inmensa mayoría, por ignorancia o por desdén, estamos ya en la hora de las definiciones y de las decisiones que habrán de determinar el destino de la humanidad. Y este reconocimiento, que hoy es decisivo, constituye el reto principal. El primer paso para superar una crisis consiste en reconocerla en todas sus dimensiones.</p>
<p>Este ensayo parte de un principio nodal: que la sucesión de crisis de las últimas décadas en realidad responde a una <em>crisis de civilización</em>, una idea que fue propuesta por el autor y otros pensadores hace casi tres décadas. <a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>1</sup></a> El mundo moderno basado en el capitalismo, la tecnociencia, el petróleo y otros combustibles fósiles, el individualismo, la competencia, el patriarcado, y la ilusión de la democracia representativa, lejos de procrear un mundo en equilibrio está llevando a la especie humana, a los seres vivos y a todo el entramado planetario hacia un estado caótico. Pensamos igualmente que reconocer la magnitud de lo que significa una crisis de civilización –un fin de época– no solamente alivia el estado de preocupación, sino que ayuda a comprender mejor el mundo en que vivimos, e induce a tomar decisiones correctas tanto a nivel individual como colectivo. Por lo anterior, este ensayo: (1) describe, con base a la evidencia científica más actual un panorama de la crisis de la civilización moderna; y (2) adelanta algunas directrices de utilidad para remontarla.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>El advenimiento de la Modernidad</strong></h4>
<p>La palabra <em>moderno</em> surgió por vez primera en inglés hacia finales del siglo XVI, y aunque en un principio denotaba la pertenencia a la época presente, lentamente fue mutando para significar «un futuro totalmente diferente al pasado», y más todavía, «un mundo mejor como nunca había existido jamás». El mundo moderno es un invento social de hace apenas unos trescientos años. Un origen difícil de precisar pero que se ubica en algún punto donde confluyen industrialismo, pensamiento científico, mercado dominado por el capital y uso predominante de combustibles fósiles (carbón mineral, petróleo, gas y uranio). El inicio de la ciencia puede fecharse de manera “oficial” en 1662 y 1666, años en que se fundaron las primeras sociedades científicas en Inglaterra (la Royal Society) y Francia (Académie Royal des Sciences). El estreno de un pozo petrolero regurgitando oro negro tuvo lugar el 17 de agosto de 1859 en el sureste de Estados Unidos. La revolución industrial ocurrió en íntima relación con el uso de energía fósil y las innovaciones científicas y técnicas. La primera etapa tiene que ver con el arribo del motor de vapor alimentado de carbón mineral (1784), la segunda con el petróleo que dio lugar al motor de combustión interna y a la electricidad; la tercera con la industria nuclear alimentada de uranio; y la cuarta digital con la robótica, la biotecnología, la inteligencia artificial y los sistemas geoespaciales.</p>
<p>En la perspectiva de la historia de la especie, de unos 300.000 años, la aparición de la era moderna ocurrió en apenas un abrir y cerrar de ojos. En unas cuantas décadas se pasó de un metabolismo solar u orgánico a un metabolismo industrial.<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><sup>2</sup></a> La crispación que hoy se vive se debe, fundamentalmente, a lo ocurrido en los últimos cien años, un lapso que equivale solamente a menos del 1% de la historia de la especie humana. En el parpadeo del último siglo, todos los procesos ligados al fenómeno humano se aceleraron, incrementando sus ritmos a niveles nunca vistos y generando fenómenos de tal complejidad que la propia capacidad del conocimiento humano ha quedado desbordada.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Un mundo de anestesiados</strong></h4>
<p>Uno de los rasgos más notables del mundo moderno ha sido su habilidad para crear un mundo ilusorio mediante los medios de comunicación y la propaganda política y mercantil. Es tal el bombardeo al que se encuentra sometida la población humana que quizás como nunca antes los ciudadanos del mundo moderno se encuentran permanentemente anestesiados.</p>
<blockquote><p><strong>El gran mito es que la especie humana vive hoy en el mejor de los mundos posibles: la Modernidad.</strong></p></blockquote>
<p>Las anestesias operan ocultando la verdadera imagen de la realidad, obnubilando la percepción. Las anestesias tergirversan los términos, ocultan las palabras, enmascaran los conceptos, ofrecen panoramas falsos y crean un mundo de mitos y dogmas. Anestesiados, los ciudadanos del mundo, incluyendo varios analistas críticos, no alcanzan a formular las preguntas que la realidad exige. El mito mayor es que la especie humana vive hoy en el mejor de los mundos posibles: la Modernidad<strong>. </strong>En las siguientes secciones mostraremos a partir de datos duros que esto es exactamente lo contrario. Para ello examinaremos tres crisis: la ambiental, la social y la que atañe a la esfera de los individuos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>La crisis ecológica</strong></h4>
<p>Durante los últimos trescientos años los impactos de las actividades humanas sobre el planeta escalaron de forma dramática, pues se dio el crecimiento cada vez más acelerado de tres procesos: el número de seres humanos, la industrialización, y el uso de combustibles fósiles. Todo ello enmarcado por un régimen económico doblemente explotador que se fue volviendo cada vez más dominante: el capitalismo. Dentro de este contexto de aceleración económica y tecnológica, se han diversificado también los métodos de entretenimiento modernos, incluyendo innovaciones en juegos digitales como los <a href="https://de.cointelegraph.com/igaming/krypto-casinos/plinko-casinos/" target="_blank" rel="noopener">Casinos, die Plinko-Spiele anbieten</a>, que reflejan no solo la expansión de la industria del azar, sino también la adaptabilidad de estos sectores a las tendencias tecnológicas y culturales. El incremento demográfico de la humanidad multiplicó por diez su población entre 1700 (680.000 habitantes) y el 2000 (6.000 millones). La población humana se dobló en cien años (entre 1800 y 1900), luego solo en 70 (1900 a 1970) y casi lo hizo en solamente 50 (de 4.000 millones en 1970 a 7.800 millones en 2020). Solo dos engendros modernos de nuestra especie alcanzan ese ritmo: los autos y las reses.</p>
<p>Por este conjunto de acciones, la humanidad ha alterado dramáticamente los ciclos biogeoquímicos, climáticos y del agua, ha afectado el equilibrio de los mares (por la sobrexplotación pesquera y la contaminación de los plásticos), y de los bosques y selvas (por la deforestación), y ha puesto en peligro de extinción a miles de especies de animales y plantas. Estos procesos se encuentran, por supuesto, interconectados y generan sinergias que aceleran los desequilibrios. De todo lo anterior, lo más preocupante es la crisis del clima porque desencadena fenómenos inesperados (Cuadro 1) tales como inundaciones, huracanes, ciclones y tifones, temperaturas extremas, sequías, incendios forestales, derretimiento de glaciares y afectaciones a la biodiversidad. A lo anterior debe sumarse la introducción de sustancias desconocidas en la naturaleza producto de la industrialización. Se estima que unas 350.000 nuevas sustancias se han introducido durante la era industrial, tales como metales pesados, plásticos, plaguicidas y antibióticos, cuyos efectos se desconocen en la mayoría de los casos. La cantidad de nuevas sustancias que entran cada año al espacio planetario supera por mucho la capacidad científica para su análisis y monitoreo. La producción de nuevas sustancias químicas se multiplicó por 50 entre 1950 y la actualidad y se triplicará para el 2050.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Cuadro 1. Datos básicos del Informe del IPCC 2021</strong></p>
<p><img decoding="async" class="size-full wp-image-147912 aligncenter" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/toledo-Cuadro-1.png" alt="" width="889" height="469" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/toledo-Cuadro-1.png 889w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/toledo-Cuadro-1-450x237.png 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/toledo-Cuadro-1-300x158.png 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/toledo-Cuadro-1-768x405.png 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/toledo-Cuadro-1-600x317.png 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/toledo-Cuadro-1-64x34.png 64w" sizes="(max-width: 889px) 100vw, 889px" />Fuente: IPCC, 2021.<a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><sup>3</sup></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>La crisis social</strong></h4>
<p>Aunque el número de estudios sobre la desigualdad social y la concentración de la riqueza se multiplican día a día, las dos fuentes más reconocidas sobre el tema la constituyen el Laboratorio sobre la Desigualdad Mundial (World Inequality Lab), con sede en París, Francia, y los reportes de Oxfam Internacional.<a href="#_ftn4" name="_ftnref4"><sup>4</sup></a> A lo anterior debe sumarse el estudio realizado por un grupo de teóricos de los sistemas complejos, quienes utilizando teoría de redes analizaron las relaciones de 43.000 corporaciones trasnacionales, llegando a la conclusión que 1.318 compañías controlan el 60% de la economía del planeta y que solo 147 de ellas manejan el 40% del flujo económico global.<a href="#_ftn5" name="_ftnref5"><sup>5</sup></a></p>
<p>El Laboratorio sobre la Desigualdad es una iniciativa del economista francés Thomas Piketty, autor del libro <em>El Capital en el Siglo XXI</em>, traducido a numerosos idiomas, y de otras obras, iniciada hace veinticinco años. Los datos y análisis del Laboratorio, que actualmente es dirigido por un colectivo, se basan en el trabajo de más de 100 investigadores a partir de una base de datos. Esta vasta red colabora con instituciones estadísticas, autoridades fiscales, universidades y organizaciones internacionales para armonizar, analizar y difundir datos internacionales comparables en una perspectiva histórica.</p>
<p>El último reporte de este colectivo &#8211;<em>World Inequality Report 2022-</em> consigna la situación siguiente: el 10% más rico disponía del 52% de los ingresos y del 76% de la riqueza, la clase media del 39,5% y del 22%, y el sector empobrecido de solo el 8,5% y del 2%. Nótese que este último segmento representa nada menos que la mitad de la población humana, unos ¡3.900 millones! Cuando estas cifras se comparan con las del pasado se observa no solo que son peores que a principios del siglo XX, cuando los imperios europeos alcanzaban un dominio máximo, sino con los de 1820. Si los pobres de hoy disponen del 8,5% del ingreso global, en 1820 poseían el 14%, con la salvedad de que aquellos eran algo más de 1.000 millones y hoy los desposeídos casi cuatriplican esa cifra. Este panorama se ve confirmado por una fuente contraria: la <em>Pirámide Global de la Riqueza 2020,</em> que anualmente publica el Credit Suisse con el objetivo de festejar, soberbia y cínicamente, el aumento de multimillonarios en el mundo. Según el banco suizo el panorama actual es peor. El 12% más rico dispone del 84,8% de la riqueza mundial, la clase media del 13,7% y los pobres de solamente el 1,3%. La idea de que vivimos un mundo cada vez más justo es una fantasía alimentada por miles de voceros. La evidencia científica desenmascara la verdadera situación y remonta una visión que anestesia por medio de la propaganda.</p>
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<p style="text-align: center;"><strong>Figura 1. La pirámide de la riqueza global en 2021</strong></p>
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<p><img decoding="async" class="aligncenter wp-image-147914" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/toledo-figura-1.png" alt="" width="766" height="463" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/toledo-figura-1.png 859w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/toledo-figura-1-450x272.png 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/toledo-figura-1-300x181.png 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/toledo-figura-1-768x464.png 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/toledo-figura-1-600x363.png 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/toledo-figura-1-64x39.png 64w" sizes="(max-width: 766px) 100vw, 766px" />Fuente: James Davies, Rodrigo Lluberas y Anthony Shorrocks, <a href="https://www.credit-suisse.com/media/assets/corporate/docs/about-us/research/publications/global-wealth-report-2021-en.pdf" target="_blank" rel="noopener">Credit Suisse Global Wealth Databook 2021</a>.</p>
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<p>Por su parte, los informes de Oxfam Internacional ponen al descubierto la cruda realidad con datos duros. Por ejemplo, que cada 26 horas surge un nuevo multimillonario en el mundo, mientras las desigualdades aumentan. En su último informe la organización afirma que las desigualdades contribuyen a la muerte de al menos 21 personas al día, o dicho de otra manera, de una persona cada cuatro segundos. Se trata de estimaciones basadas en el número de muertes causadas a nivel global por la falta de acceso a servicios de salud, la violencia, el hambre y la crisis climática. Todo ello se ha visto acelerado en estos dos años de la pandemia de la COVID-19.</p>
<blockquote><p><strong>Durante la COVID-19, los diez hombres más ricos del mundo duplicaron su fortuna, que ha pasado de 700.000 millones a 1,5 billones de dólares</strong></p></blockquote>
<p>Los diez hombres más ricos del mundo duplicaron con creces su fortuna, que ha pasado de 700.000 millones de dólares a 1,5 billones de dólares (a un ritmo de 15.000 dólares por segundo, o lo que es lo mismo, 1.300 millones de dólares al día) durante los primeros dos años de una pandemia que habría deteriorado los ingresos del 99% de la humanidad y que ha empujado a la pobreza a más de 160 millones de personas.</p>
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<h4><strong>¿Antropoceno o Capitaloceno? Un dilema central</strong></h4>
<p>La crisis global fue conceptualizada por el geólogo Paul Crutzen (1933-2021), Premio Nobel 1995, en dos cortos artículos<a href="#_ftn6" name="_ftnref6"><sup>6</sup></a> al declarar a nuestra época como la del Antropoceno, la era en la que los impactos de la especie humana sobre el planeta le convirtieron en una nueva “fuerza geológica”. Ello dio lugar a cientos de publicaciones y decenas de libros y confirmó en la academia y en la opinión pública el dogma biologista de la culpabilidad total de la humanidad o de la especie, más allá de las particularidades económicas, sociales, culturales, históricas o de género. La humanidad, convertida en una entidad abstracta o en un todo indiferenciado, quedó convertida de golpe en la gran culpable del desastre ecológico.</p>
<p>Hoy, dos décadas después, existen suficientes evidencias de investigadores de las ciencias sociales y de las humanidades que no solo matizan la idea del Antropoceno, sino que la cuestionan contundentemente. Debemos al  historiador Jason W. Moore con su obra <em>El Capitalismo en la Trama de la Vida</em>,<a href="#_ftn7" name="_ftnref7"><sup>7</sup></a> el desarrollo teórico de un concepto alternativo: el de <em>Capitaloceno</em>. Ya no es la humanidad la causante de la tremenda crisis ecológica actual sino las relaciones que el capitalismo ha construido e impuesto entre los seres humanos y entre estos y la naturaleza.<a href="#_ftn8" name="_ftnref8"><sup>8</sup></a></p>
<p>Un recuento de cómo se originó la crisis climática<a href="#_ftn9" name="_ftnref9"><sup>9</sup></a> demostró que esta surgió en Inglaterra al calor de la revolución industrial y en los países más industrializados. Hacia 1825 Inglaterra emitía el 80% del CO2 global y en 1900 con los Estados Unidos contribuían con el 60%. Entre 1850 y hoy los culpables históricos de la crisis climática son Estados Unidos (40%), Unión Europea (29%), y Canadá, Japón, Australia y el resto de Europa (19%). Todo Latinoamérica, África y el Medio Oriente apenas representan el 8%. Similarmente las elites con su consumo exagerado y despilfarrador son los principales causantes de la crisis. Las emisiones del 1% más rico son mil veces mayores que los de la población más pobre. Al mismo tiempo, se ha descubierto que la crisis se disparó a partir de 1950 en una fase ya conocida como la Gran Aceleración.<a href="#_ftn10" name="_ftnref10"><sup>10</sup></a> Durante estas siete décadas se dio la multiplicación vertiginosa de máquinas, edificios, carreteras, presas, minas, centrales nucleares, automóviles, ganado, refinerías, papel, teléfonos, fertilizantes, plásticos, etc. La crisis no es entonces antropogénica sino capitalogénica. Hablar de Capitaloceno y no de Antropoceno es entonces una cuestión de justicia histórica.<a href="#_ftn11" name="_ftnref11"><sup>11</sup></a></p>
<p>Concluyendo: «El Antropoceno contribuye a una historia fácil. Fácil porque no desafía las desigualdades naturalizadas, la alienación ni la violencia inscritas en las relaciones estratégicas de poder y producción de la modernidad. Se trata de un cuento fácil de contar, en la medida en que no nos exige pensar <em>en absoluto </em>sobre dichas relaciones. El mosaico de la actividad humana en la trama de la vida se reduce a una Humanidad abstracta: unidad homogénea de acción. La desigualdad, la mercantilización, el imperialismo, el patriarcado, las formaciones raciales, y mucho más, han quedado en gran medida fuera de consideración. Estas relaciones son, en el mejor de los casos, reconocidas, pero como apéndices <em>a posteriori </em>al marco del problema».<a href="#_ftn12" name="_ftnref12"><sup>12</sup></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>El Capitaloceno y el impacto de las corporaciones</strong></h4>
<p>No hay mejor comprobación de la existencia del Capitaloceno que los impactos que las corporaciones provocan tanto en el mundo natural como en los seres humanos. En efecto, hoy vivimos y sufrimos la era del capital corporativo en la que unas cuantas decenas de corporaciones transnacionales monopolizan y controlan los mercados globales de las principales actividades humanas. La escala a la cual estas corporaciones operan y la velocidad con la que se multiplican y expanden no tiene precedente en la historia. Un puñado de corporaciones tiene una influencia directa o indirecta sobre el equilibrio de los océanos, la atmósfera y los mayores ecosistemas terrestres, afectando funciones claves, como la regulación del clima global. En efecto, setenta y cinco corporativos mineros dominan la extracción de platino, paladio, cobalto, niquel, hierro, cobre, zinc, plata y oro; treinta monopolizan la producción de petroleo, gas y cemento, y diez la de papel. Trece compañías dominan la captura pesquera marina y cinco las granjas de salmón.</p>
<p>Los monopolios alcanzan su máxima expresión con los alimentos. Tres compañías dominan los agroquímicos (Syngenta, Bayer y Basf), las semillas (Monsanto, Dupont y Syngenta) y la maquinaria y equipo agrícolas (Deere, CNH y AGCO); y seis controlan el 75% de los plaguicidas (Syngenta, Bayer, Basf, Dow Agro, Monsanto y Dupont). Similarmente seis corporativos o sus fusiones controlan el 100% de los cultivos transgénicos que hoy se siembran (soya, maíz y algodón) en 190 millones de hectáreas en 29 países (Estados Unidos, Brasil, Argentina, etc.). Todo cultivo transgénico esta obligado a usar el glifosato, el herbicida catalogado como cancerígeno por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Actualmente los cultivos de soya y maíz transgénicos en Sudamérica han provocado la mayor destrucción de la biodiversidad de que se tenga memoria al convertir 80 millones de hectáreas de vegetación tropical y sus innumerables especies de flora y fauna en un monocultivo, una catástrofe biológica de la que no hablan las mayores organizaciones internacionales de conservación y ambientalismo. En paralelo está el caso de la comercialización y transformación de los alimentos; solo tres compañías dominan el cacao, el plátano y las semillas, cinco las del aceite de palma, y seis la de la carne (JBS, Tyson Food, Cargill, BRT, Vion y Nippon Meat).</p>
<blockquote><p><strong>No hay mejor comprobación de la existencia del Capitaloceno que los impactos que las corporaciones provocan en e mundo natural y en los seres humanos</strong></p></blockquote>
<p>La explotación del trabajo humano se hace evidente cuando se revisan las cadenas de suministro de alimentos, en la que los productores se quedan con un mínimo porcentaje del precio final del producto. El drama del chocolate resulta patético, pero ilustra lo que sucede en la mayoría de los casos.<a href="#_ftn13" name="_ftnref13"><sup>13</sup></a> Un total de cinco millones de familias campesinas de Ghana y Costa de Marfil representando una población de 30 millones cultivan la mayor parte del cacao que es la base de la industria chocolatera. Es un sector que vive en general en la miseria. Los compradores, comercializadores y especialmente cuatro firmas industriales (Barry Callebaut, Cargill, ADM y Blommer) se quedan con la mayor parte de las millonarias utilidades que genera la semilla de esta planta.</p>
<p>Finalmente, en el sector financiero, <em>Russia Today</em> reveló que cuatro gigabancos oligopólicos controlan al mundo de las finanzas (The Big Four): Black Rock, State Street, FMR (Fidelity) y Vanguard. Tres gigabancos controlan 22 billones de dólares en activos, poco menos de los casi 24 billones de dólares del PIB de Estados Unidos. Si agregamos los activos del cuarto (Fidelity) por 4,9 billones, su capital ¡supera el PIB de Estados Unidos!</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>El pecado capital de la civilización moderna</strong></h4>
<p><strong> </strong>La modernidad no solo ha convertido al mundo en un gigantesco casino, sino en el mayor carnaval de los siete pecados capitales (soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza) de toda la historia, todo lo cual ha llevado a la humanidad a una crisis global con su entorno planetario que amenaza su propia existencia. ¿Es que hay un pecado colectivo por encima de esos siete? La respuesta es afirmativa, y es aquí donde entra en escena la ciencia. Se trata de la paleoclimatología que estudia las características climáticas de la Tierra a lo largo de su historia. La paleoclimatología emplea multiplicidad de técnicas para deducir los climas del pasado: los registros fósiles, las acumulaciones de sedimentos en los lechos marinos, las burbujas de aire capturadas en los glaciares, las marcas erosivas en las rocas y las marcas de crecimiento de los árboles y de los anillos de corales.</p>
<p>Si bien existe un registro del clima desde hace 500 millones de años, los datos más confiables se dan para los ultimos ¡800.000 años!, que es al final de cuentas lo que más interesa pues el <em>Homo sapiens</em> existe desde hace 300.000. Durante los últimos 420.000 años se dieron cuatro periodos glaciales (temperaturas bajas) y cinco periodos interglaciales (temperaturas altas), incluyendo el actual en la que se hemos podido disfrutar de un clima benigno por al menos 11.000 años (Figura 2). Durante ese periodo la cantidad de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera osciló con regularidad entre las 180 y las 300 partes por millón (ppm)… hasta 1950 (Figura 3). A partir de esa fecha el CO2 ha aumentado año a año hasta llegar a los alarmantes 410 ppm en 2018 y 421 ppm en 2022, y este solo factor es lo que ha provocado la crisis global del clima. La civilización industrial ha roto peligrosamente un equilibrio de escala geológica.</p>
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<p style="text-align: center;"><strong>Figura 2. Reconstrucción de las temperaturas globales para los últimos 420.000 años</strong></p>
<p><strong> </strong><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-147919" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/toledo-figura-2.png" alt="" width="992" height="452" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/toledo-figura-2.png 992w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/toledo-figura-2-450x205.png 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/toledo-figura-2-300x137.png 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/toledo-figura-2-768x350.png 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/toledo-figura-2-600x273.png 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/toledo-figura-2-64x29.png 64w" sizes="(max-width: 992px) 100vw, 992px" />Fuente Petit, <em>et al.</em>, 1997.<a href="#_ftn14" name="_ftnref14"><sup>14</sup></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Figura 3. Concentración de CO2 en la atmósfera y su correlación con la temperatura en la Antártica para los últimos 300.000 años</strong></p>
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<p><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-147922" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/toledo-figura-3.png" alt="" width="952" height="454" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/toledo-figura-3.png 952w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/toledo-figura-3-450x215.png 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/toledo-figura-3-300x143.png 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/toledo-figura-3-768x366.png 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/toledo-figura-3-600x286.png 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/toledo-figura-3-64x31.png 64w" sizes="(max-width: 952px) 100vw, 952px" />Fuente: <a href="https://www.man.com/maninstitute/data-driven-approach-to-climate-change" target="_blank" rel="noopener">Climate Change Data Driven</a></p>
<p>Para superar esta situación de emergencia, quienes dirigen el mundo deben aceptar su “pecado” para buscar remontarlo mediante mecanismos que detengan el desbalance.</p>
<p>Y he aquí que los seres modernos, soberbios, prepotentes, individualistas, materialistas y hedonistas que ha engendrado la civilización industrial están incapacitados para hacerlo.</p>
<p>¿Cómo evitar el camino al desastre con los seres soberbios que hoy dirigen al mundo? ¿Cómo lograrlo con individuos dedicados ciegamente a buscar el poder político y/o económico?</p>
<p>Esta crisis individual o existencial opera también como un ingrediente invisible pero determinante de la crisis civilizatoria, y deja atrás dos actitudes humanas que marcaron la mayor parte de su historia: la humildad ante una “inteligencia superior” y, consecuencia de lo anterior, fraternidad, ayuda mutua, solidaridad, es decir, altruismo.</p>
<blockquote><p><strong>¿Cómo evitar el camino al desastre con individuos dedicados ciegamente a buscar el poder político y/o económico?</strong></p></blockquote>
<p>En esta dicotomía destaca la idea de una madre naturaleza, una visión heredada de los pueblos indígenas, que va ganando ascenso entre los ciudadanos del mundo y que parece ser la ruta que mueve a la acción y que alimenta la esperanza. Se trata de una nueva forma de espiritualidad (no de religiosidad) que acepta la existencia de una inteligencia superior.</p>
<p>Aquí surge de inmediato la filosofía del llamado Buen vivir que permaneció oculto por siglos, y que aparece indisolublemente ligado al mundo tradicional o de los pueblos indígenas. Este concepto es intrínseco a los 7.000 pueblos indígenas con solamente unos 400 millones de habitantes, pero cuyos territorios –se acaba de demostrar– equivalen nada menos que a la cuarta parte del planeta.<a href="#_ftn15" name="_ftnref15"><sup>15</sup></a> Buscar el buen vivir es adoptar una ética de lo colectivo, de la comunalidad, en la que el comportamiento del individuo está marcado por el equilibrio consigo mismo, con los otros, con la naturaleza y con la inmanencia o esencia cósmica. También recupera la memoria de la especie y una conducta hacia la convivencia y al bien común. Hoy, el concepto del Buen vivir se está convirtiendo en una alternativa real a la crisis del mundo moderno, que induce a los ciudadanos a practicar una <em>política por la vida</em>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Directrices hacia una nueva civilización</strong></h4>
<p>Que la crisis global es una crisis de civilización se ha hecho más evidente con la confluencia de la pandemia de la COVID-19, la crisis ecológica de escalas local, regional, nacional y global, la amenaza latente de una guerra nuclear, y la desigualdad social tocando su máximo nivel en la historia. Es obvio que se requiere una transformación radical en todos los ámbitos de la vida social, y la primera es aceptar que no estamos frente a un simple cambio económico, tecnológico o cultural, sino ante una transformación civilizatoria.</p>
<p>Este ensayo ha sido dedicado a describir la crisis del mundo moderno y debería abocarse a señalar cómo superarla. Esa tarea desborda los objetivos de este artículo. Sin embargo, si es posible trazar de manera preliminar un conjunto de directrices que surgen como respuestas, casi obvias, a las principales problemáticas abordadas.</p>
<p>Diez son los temas claves:</p>
<p>1. La reaparición de la naturaleza como la actriz principal en todos los ámbitos, pero sobre todo en el mundo de la política, y consecuencia de lo anterior:</p>
<p>2. La restitución de una <em>conciencia de especie</em> en los ciudadanos, es decir, la adopción de una perspectiva que les permite entender los fenómenos globales, en el tiempo y en el espacio, y los mueva a la acción.</p>
<p>3. La recuperación de la espiritualidad (<em>cooptada</em> desde hace dos mil años por los grandes monoteísmos) en todas las esferas de la vida social.</p>
<p>4. El resurgimiento de la <em>comunalidad</em>, es decir, del instinto social o colectivo, marginado o excluido por la sociedad moderna dedicada a impulsar el individualismo y la competencia entre individuos.</p>
<p>5. El empoderamiento de lo social (la sociedad civil) frente al poder político (partidos y gobiernos) y al poder económico (empresas, corporaciones y mercados).</p>
<p>6. La gobernanza desde abajo, esto es, la puesta en marcha de la democracia radical o participativa y la disolución súbita o gradual de la democracia representativa o electoral.</p>
<p>7. La re-conquista de los territorios, es decir, las comunidades locales y municipales ejerciendo control sobre los procesos en el espacio que habitan y/o usufructúan.</p>
<p>8. La sustitución de las grandes empresas y corporaciones por cooperativas y empresas familiares y de pequeña escala (economía social y solidaria). Las cooperativas, donde no existen patrones y trabajadores sino solamente socios, hoy alcanzan un número cercano a los tres millones, con mil millones de miembros.<a href="#_ftn16" name="_ftnref16"><sup>16</sup></a></p>
<p>9. La politización de la ciencia y la tecnología y su cambio de orientación hacia la justicia ambiental y social. Todo ello debería reorientar toda la acción humana (praxis)</p>
<p>10. La búsqueda del Buen vivir (la felicidad), como lo han demostrado los pueblos indígenas del mundo, y desechar los dogmas modernos del desarrollo, el progreso y el crecimiento.</p>
<p><strong>Víctor M. Toledo Manzur</strong> ha sido secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México entre mayo de 2019 y agosto de 2020 en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y es doctor en ciencias e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde ha impulsado estudios<br />
interdisciplinares bioculturales.</p>
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<h4>NOTAS</h4>
<p><a href="#_ftnref1" name="ftn1">1</a> Víctor M. Toledo, «<a href="https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/10455759309358564?journalCode=rcns20" target="_blank" rel="noopener">Modernity and Ecology: the new planetary crisis</a>», <em>Capitalism, Nature, Socialism</em>, 4 (4), pp. 31-48, 1993,</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">2</a> Manuel González de Molina y Víctor M. Toledo, <em>The Social Metabolism</em>, Springer, 2013.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">3</a> Valérie Masson-Delmotte et al., Climate change 2021: The Physical Science Basis: Contribution of Working Group I to the Sixth Assessment Report of the IPCC, Cambridge University Press, Cambridge (Reino Unido) y Nueva York (EEUU), 2021</p>
<p>4 Nabil Ahmed et al., <a href="https://www.oxfam.org/en/research/inequality-kills" target="_blank" rel="noopener"><em>Inequality Kills</em></a>, Oxfam International, 2022.</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">5</a> Vitali, James Glattfelder y Stefano Battiston, «The network of global corporate control». <em>PLoS ONE </em>6, e25995, 2011.</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">6</a> Paul J. Crutzen, y Eugene F. Stoner, «The “Anthropocene”», <em>IGBP Newsletter</em> 41, pp. 17-18, 2000; Paul J. Crutzen, P.J. 2002. «Geology of mankind», <em>Nature</em>, 415, 23, 2002. Disponible en: <a href="https://www.nature.com/articles/415023a" target="_blank" rel="noopener">https://www.nature.com/articles/415023a</a></p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">7</a> Jason W. Moore, <em>El capitalismo en la trama de la vida</em>, Traficantes de sueños, Madrid, 2020 [2015].</p>
<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8">8 </a>Véase también Jason W. Moore (ed.), <em>Anthropocene or Capitalocene? Nature, history and the crisis of capitalism</em>, Oakland, PM Press, 2016.</p>
<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9">9</a> Francisco Serratos, <a href="https://m.facebook.com/librosunam/posts/4668363813178133?locale2=cs_CZ" target="_blank" rel="noopener"><em>El Capitaloceno</em></a>, UNAM and Festina Ediciones, 2021. Disponible en: <a href="https://m.facebook.com/librosunam/posts/4668363813178133?locale2=cs_CZ" target="_blank" rel="noopener">https://m.facebook.com/librosunam/posts/4668363813178133?locale2=cs_CZ</a></p>
<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10">10</a> John R. Mc Neill y Peter Engelke, 2016. <a href="https://www.hup.harvard.edu/catalog.php?isbn=9780674545038" target="_blank" rel="noopener"><em>The Great Acceleration: An Environmental History of the Anthropocene since 1945</em></a>, Harvard University Press, 2016.</p>
<p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11">11</a> Serratos, 2021, o<em>p. cit</em>.; Omar Ernesto Cano-Ramírez, «Capitaloceno y adaptación elitista», <em>Ecología Política</em> 53, pp. 101-120, 2017.</p>
<p><a href="#_ftnref12" name="_ftn12">12</a> Moore, 2020, o<em>p. cit</em>, p. 202.</p>
<p><a href="#_ftnref13" name="_ftn13">13</a> Véanse los excelentes documentales de ROTTEN sobre cacao, azúcar, agua, aguacate y uva en Netflix, disponible en: <a href="https://www.netflix.com/mx/title/80146284" target="_blank" rel="noopener">https://www.netflix.com/mx/title/80146284</a>.</p>
<p><a href="#_ftnref14" name="_ftn14">14</a> Jean-Robert Petit <em>et al.</em>,«Four climate cycles in Vostok ice core», <em>Nature</em> 387, pp. 359-360, 1997.</p>
<p><a href="#_ftnref14" name="_ftn14">15</a> Stephen T. Garnett et al, «A spatial overview of the global importance of indigenous lands for conservation», <em>Nature Sustainability</em> 1, pp. 369-374, 2018.</p>
<p><a href="#_ftnref14" name="_ftn14">16</a>  World Cooperative Monitor 2020.</p>
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		<title>Papeles 156: Crisis energética y de materiales</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 01 Feb 2022 09:01:46 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Transición Ecosocial]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.fuhem.es/?p=141917</guid>

					<description><![CDATA[El sueño de los combustibles fósiles se agota. Los hidrocarburos han permitido en los últimos dos siglos una mejora de las condiciones de vida y confort sin precedentes.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-0"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="vc_custom_heading_wrap "><div class="heading-text el-text" ><h2 class="h2" ><span>Papeles 156: Crisis energética y de materiales</span></h2></div><div class="clear"></div></div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-0" data-row="script-row-unique-0" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-0"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-1"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-8 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p>El sueño de los <strong>combustibles fósiles</strong> se agota. Los hidrocarburos han permitido en los últimos dos siglos una mejora de las condiciones de vida y confort sin precedentes. Pero esta excepcionalidad llega a su fin, tanto por el lado de la extracción –así lo muestra el <strong>pico del petróleo</strong> y de otras sustancias y materiales–, como, sobre todo, por el lado de las <strong>emisiones</strong> –el continuado despliegue del <strong>cambio climático</strong> y sus impactos condiciona la realidad actual–. Estos hechos amenazan con convertir el sueño en pesadilla.</p>
<p>Son muchos los interrogantes sobre qué vendrá y cómo incorporarlo. La esperanza de las <strong>energías renovables</strong> e hipertecnológicas a la que aspira la <strong>Transición Verde</strong> impulsada por las instituciones para “cambiar sin que nada cambie” presenta no pocas brechas, pero dos son suficientes para cuestionar el modelo: una, <strong>la tasa de retorno energético (TRE)</strong> de las renovables no puede sostener ni remotamente el tamaño del sistema económico actual; y dos, estas tecnologías, además de ser demandantes de energías fósiles en su proceso de fabricación, requieren numerosos minerales y elementos cuyo pico de extracción se contempla alcanzar a lo largo del siglo XXI.</p>
<p>
</div></div></div></div></div></div><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-4 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div id="index-148286" class="isotope-system isotope-general-light grid-general-light" >
			
														<div class="isotope-wrapper grid-wrapper single-gutter" >												<div class="isotope-container grid-container isotope-layout style-masonry isotope-pagination grid-pagination" data-type="masonry" data-layout="masonry" data-lg="1000" data-md="600" data-sm="480" data-vp-height="">			<div class="tmb tmb-woocommerce atc-typography-inherit tmb-iso-w4 tmb-iso-h4 tmb-light tmb-overlay-text-anim tmb-overlay-anim tmb-content-left tmb-image-anim tmb-bordered  grid-cat-141 grid-cat-1885 grid-cat-143 tmb-id-141994 tmb-content-under tmb-media-last tmb-no-bg" ><div class="t-inside no-anim" ><div class="t-entry-visual"><div class="t-entry-visual-tc"><div class="t-entry-visual-cont"><div class="dummy" style="padding-top: 141.2%;"></div><a role="button" tabindex="-1" href="https://www.fuhem.es/product/crisis-energetica-materiales/" class="pushed" target="_self" data-lb-index="0"><div class="t-entry-visual-overlay"><div class="t-entry-visual-overlay-in style-dark-bg" style="opacity: 0.5;"></div></div><img decoding="async" class="wp-image-141918" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/01/Papeles-156-1.jpg" width="500" height="706" alt="" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/01/Papeles-156-1.jpg 500w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/01/Papeles-156-1-450x635.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/01/Papeles-156-1-300x424.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/01/Papeles-156-1-350x494.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/01/Papeles-156-1-64x90.jpg 64w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /></a><div class="add-to-cart-overlay"><a href="https://www.fuhem.es/product/crisis-energetica-materiales/?add-to-cart=141994" aria-describedby="woocommerce_loop_add_to_cart_link_describedby_141994" data-quantity="1" class="product_type_simple add_to_cart_button ajax_add_to_cart product_button_loop" data-product_id="141994" data-product_sku="" aria-label="Añadir al carrito: &ldquo;Crisis energética (y de materiales)&rdquo;" rel="nofollow" data-success_message="«Crisis energética (y de materiales)» se ha añadido a tu carrito"><span class="add_to_cart_text">Añadir al carrito</span><span class="view-cart added_to_cart"></span></a>
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</div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-2" data-row="script-row-unique-2" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-2"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-3"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ></p>
<blockquote>
<p>«La necesidad de cambiar el marco institucional en el que operan los actores implicados en la producción, el comercio y el consumo de la energía emerge como la <em>conditio sine qua non </em>para poder definir democráticamente el rumbo de la transición energética».</p>
</blockquote>
<p>El debate sobre la insoslayable <strong>transición energética</strong> debe realizarse entre las constricciones que imponen los <strong>límites naturales</strong> y los apremios temporales. Todo ello anuncia la magnitud y carácter de las dificultades a las que nos enfrentamos ante una <strong>crisis de energía y materiales</strong>.</p>
<p>Todas estas cuestiones son abordadas en profundidad en la sección <strong>A FONDO</strong> del número 156 de la revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global</em></a>, dedicada a la crisis energética y de materiales.</p>
<p>Además, en la sección <strong>ACTUALIDAD</strong> se evalúa la pertinencia de los <strong>Objetivos de Desarrollo del Milenio &#8211; ODS</strong> en la época del <strong>Antropoceno</strong>; abordamos la <strong>crisis ecosocial</strong>; y escarbamos en las tensiones de los mercados de gas y electricidad en España.</p>
<p><strong>ENSAYO</strong> recoge una reflexión crítica de la vuelta al campo elitista de ciertos profesionales y cartografiamos el personaje de <strong>Ali Jinnah</strong>, clave en la separación de India y Pakistán.</p>
<p>Cerramos el número con una selección de reseñas en <strong>LECTURAS</strong>.</p>
<p>A continuación, ofrecemos el <strong>Sumario</strong> de la revista y el acceso en abierto y gratuito de los textos de <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong> y de <strong>Óscar Carpintero</strong> y <strong>Jaime Nieto</strong> sobre la transición energética y los escenarios poscrecimiento.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3><span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/sumario-156/" target="_blank" rel="noopener"><strong>Sumario</strong></a></span></h3>
<h4>INTRODUCCIÓN</h4>
<p><em><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/los-planos-del-debate-de-la-crisis-energetica/" target="_blank" rel="noopener">Los planos del debate de la crisis energética</a>, </em><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra.</strong></p>
<h4>A FONDO</h4>
<p><em>Autolimitarnos para que pueda existir el otro. Sobre energía y transiciones ecosociales</em>, <strong>Jorge</strong> <strong>Riechmann</strong>.</p>
<p><em>Thanatia. Límites minerales de la transición energética</em>, <strong>Alicia Valero</strong>, <strong>Guiomar Calvo</strong> y <strong>Antonio</strong> <strong>Valero</strong>.</p>
<p>E<em>conomía política del mercado mundial de petróleo: ﬂujos, actores y precios</em>, <strong>Rafael Fernández Sánchez</strong>.</p>
<p><em>China, geopolítica y materiales estratégicos</em>, <strong>Tica Font</strong>.</p>
<p><em>Crisis energética</em>, <strong>Luis González Reyes</strong>.</p>
<p><em>Descenso energético: escenarios, estrategias y redistribución</em>, <strong>Martín Lallana</strong>.</p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/transicion-energetica-y-escenarios-postcrecimiento/" target="_blank" rel="noopener"><em>Transición energética y escenarios postcrecimiento</em></a>, <strong>Óscar Carpintero</strong> y<strong> Jaime Nieto</strong>.</p>
<h4>ACTUALIDAD</h4>
<p><em>Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en crisis: del Antropoceno a su recalibración</em>, <strong>Carlos Gómez Gil</strong>.</p>
<p><em>Mejor hablar de crisis ecosocial</em>, <strong>Alejandro Quecedo del Val</strong>.</p>
<p><em>Tensiones en mercados y precios de gas y electricidad</em>, <strong>Francisco Javier Gutiérrez Hurtado</strong>.</p>
<h4>ENSAYO</h4>
<p><em>La pseudo revolución posturbana</em>, <strong>Jean-Pierre Garnier</strong>.</p>
<p><em>Jinnah, el que pudo ser el primer ministro de la India independiente en un potencial comunitarismo de convivencia</em>, <strong>Jesús Ojeda Guerrero</strong>.</p>
<h4>LECTURAS</h4>
<p><em>Técnica y tecnología. Cómo conversar con un tecnolófilo</em>, de Adrián Almazán</p>
<p><strong>Pablo Alonso López</strong></p>
<p><em>Economía política feminista. Sostenibilidad de la vida y economía mundial</em>, de Astrid Agenjo Calderón</p>
<p><strong>Oriol Navarro </strong>e <strong>Irene Gómez-Olano</strong></p>
<h4>Cuaderno de notas</h4>
<h4><span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/resumenes-156/" target="_blank" rel="noopener">RESÚMENES</a></span></h4>
<p>&nbsp;</p>
<h3><strong>Información y compras</strong>:</h3>
<p>Tel.: +34 914310280</p>
<p>Email: <a href="mailto:publicaciones@fuhem.es">publicaciones@fuhem.es</a></p>
<p>Puedes adquirir la revista <strong>PAPELES</strong> en nuestra <u><a href="https://www.fuhem.es/product/crisis-energetica-materiales/" target="_blank" rel="noopener">librería virtual</a>.</u></p>
</div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-3" data-row="script-row-unique-3" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-3"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-4"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-8 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column text-small" ><p>Esta publicación ha sido realizada con el apoyo financiero del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITERD). El contenido de la misma es responsabilidad exclusiva de FUHEM y no refleja necesariamente la opinión del MITERD.</p>
</div></div></div></div></div></div><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-4 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode-single-media  text-left"><div class="single-wrapper" style="max-width: 90%;"><div class="tmb tmb-light  tmb-media-first tmb-media-last tmb-content-overlay tmb-no-bg"><div class="t-inside"><div class="t-entry-visual"><div class="t-entry-visual-tc"><div class="uncode-single-media-wrapper"><img decoding="async" class="wp-image-141269" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd.png" width="1280" height="296" alt="" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd.png 1280w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-450x104.png 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-1200x278.png 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-300x69.png 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-768x178.png 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-600x139.png 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-64x15.png 64w" sizes="(max-width: 1280px) 100vw, 1280px" /></div>
					</div>
				</div></div></div></div></div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-4" data-row="script-row-unique-4" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-4"));</script></div></div></div>
</div>]]></content:encoded>
					
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			</item>
		<item>
		<title>Papeles 154: Pandemia y Crisis Ecosocial</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2021/07/02/papeles-154-pandemia-y-crisis-ecosocial/</link>
					<comments>https://www.fuhem.es/2021/07/02/papeles-154-pandemia-y-crisis-ecosocial/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 02 Jul 2021 10:43:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[Antropoceno]]></category>
		<category><![CDATA[Brecha Digital]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia]]></category>
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		<category><![CDATA[Crisis Alimentaria]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis Ecosocial]]></category>
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		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[pandemia]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
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					<description><![CDATA[La presión humana sobre los ecosistemas y el cambio de los usos del suelo están minando la biodiversidad y los equilibrios protectores que aquellos ofrecen frente a elementos patógenos, proceso que está en la raíz de pandemias como la COVID-19.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p class="CuerpoA"><strong><span lang="ES-TRAD"><img decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-139232" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/07/154-300x425.jpg" alt="" width="300" height="425" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/07/154-300x425.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/07/154-450x637.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/07/154-1200x1699.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/07/154-768x1088.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/07/154-1085x1536.jpg 1085w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/07/154-1446x2048.jpg 1446w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/07/154-600x850.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/07/154-64x91.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/07/154-scaled.jpg 1808w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />La presión humana sobre los ecosistemas y el cambio de los usos del suelo están minando la biodiversidad y los equilibrios protectores que aquellos ofrecen frente a elementos patógenos, proceso que está en la raíz de pandemias como la COVID-19.</span></strong></p>
</blockquote>
<p class="CuerpoA"><span lang="ES-TRAD"> Esta nueva pandemia se expandió por todo el planeta con asombrosa rapidez desde finales de 2019 y principios de 2020 debido a la globalización y una intensa movilidad humana. </span><span lang="ES-TRAD">No sirvieron para prevenirla los distintos avisos desde la ciencia a lo largo de una década. El riesgo se conocía bien, pero no se actuó. </span></p>
<p class="CuerpoA"><span lang="ES-TRAD">La <strong>COVID-19</strong> está intensificando problemas sociales previos a escala global, como la desigualdad o la precariedad, y aunque aún no podemos concretar cuáles serán sus impactos a largo plazo, sí podemos adelantar que el coronavirus ha llegado para cambiarlo todo. </span></p>
<p class="CuerpoA"><span lang="ES-TRAD">En un momento en que el mundo rico empieza a ver retroceder la enfermedad gracias a una intensa campaña de vacunación corremos el riesgo de un cierre en falso si pensamos que el problema ha entrado en vías de solución. Si queremos evitar nuevas pandemias incluso más peligrosas, resulta crucial examinar ahora las causas profundas de la <strong>SARS-CoV-2</strong> –que remiten a unos modos de vida insostenibles– cómo se ha gestionado y sus efectos, cuestiones que se examinan en el número 154 de la revista PAPELES a través de los ocho artículos incluidos en la sección <span class="Ninguno"><b>A FONDO, </b></span>que ponen el foco en distintos ángulos del problema: las raíces socioecológicas, nuestra responsabilidad, la desigualdad como la mayor pandemia, los cuidados, las muestras de solidaridad ante la crisis sanitaria, y la ciencia como la mejor herramienta para afrontar las pandemias que vendrán.</span></p>
<p class="CuerpoA"><span lang="ES-TRAD"><span class="Ninguno"><b>ACTUALIDAD</b></span> examina la crisis alimentaria como otra forma de pandemia con un texto de </span><strong>Enrique Yeves Valero</strong>.</p>
<p class="CuerpoA"><span lang="ES-TRAD">En <span class="Ninguno"><b>EXPERIENCIAS</b></span> el equipo consistorial de Villanueva de Viver examina las restricciones de la digitalización en las zonas rurales y el caso de este pueblo para revertirlas. </span></p>
<p class="CuerpoA"><span lang="ES-TRAD"><span class="Ninguno"><b>ENSAYO</b></span> presenta un artículo introductorio sobre la ciencia posnormal de la mano de <strong>Silvio Funtowicz</strong> y <strong>Cecilia Hidalgo.</strong> </span></p>
<p class="CuerpoA"><span lang="ES-TRAD">El número se cierra con las reseñas de la sección <span class="Ninguno"><b>LECTURAS.</b></span></span></p>
<p class="CuerpoA"><span lang="ES-TRAD">A continuación, ofrecemos el sumario de la revista, que podrás descargar a texto completo, junto con la <strong>INTRODUCCIÓN</strong> de <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra, </strong>el artículo firmado por el <strong>Colectivo Fractal</strong> que aborda las raíces socioecológicas de la pandemia y el <strong>ENSAYO </strong>de <strong>Silvio Funcowicz </strong>y<strong> Cecilia Hidalgo </strong>sobre Ciencia Posnormal.  </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="https://bit.ly/PAPELES-154-SUMARIO" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Sumario</a></span></p>
<h4><strong>INTRODUCCIÓN </strong></h4>
<p><a href="https://bit.ly/Pandemia-CrisisEcosocial-CapitalismoGlobal-SAlvarez" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Pandemia, crisis ecosocial y capitalismo global</em>.</a></p>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong></p>
<h4><strong>A FONDO </strong></h4>
<p><em><a href="https://bit.ly/Raices-socioecologicas-pandemia-Colectivo-FRACTAL" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Raíces socioecológicas de una pandemia prevista</a>.</em></p>
<p><strong>Colectivo Fractal</strong></p>
<p><em>La pandemia, un episodio del Antropoceno.</em></p>
<p><strong>Antonio Campillo</strong></p>
<p><em>La desigualdad es la peor pandemia</em>.</p>
<p><strong>Joan Benach</strong></p>
<p><em>Empleo de hogar y cuidados durante la pandemia</em>.</p>
<p><strong>Isabel Otxoa</strong>.</p>
<p><em>Pandemia, entre la distopía y la utopía ecosocial</em>.</p>
<p><strong>Jordi Mir Garcia</strong> y J<strong>oão França</strong>.</p>
<p><em>Diálogo con asociaciones barriales. La activación de la respuesta vecinal durante la COVID-19</em>.</p>
<p><strong>FUHEM Ecosocial</strong>.</p>
<p><em>Entrevista a Joan-Ramon Laporte</em>.</p>
<p><strong>Nuria del Viso</strong></p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/la-ciencia-es-la-mejor-herramienta-para-luchar-contra-las-pandemias-que-vendran/" target="_blank" rel="noopener"><em>La ciencia es la mejor herramienta para luchar contra las pandemias que vendrán</em>.</a></p>
<p><strong>Raquel Pérez Gómez</strong></p>
<h4><strong>ACTUALIDAD </strong></h4>
<p><em>El hambre, la pandemia del siglo XXI.</em></p>
<p><strong>Enrique Yeves Valero</strong>.</p>
<h4><strong>EXPERIENCIAS </strong></h4>
<p><em>Tiempos de cambio en Villanueva de Viver, Castellón. Abordaje de la brecha digital.</em></p>
<p><strong>María Amparo Pérez</strong>, <strong>María José Ureña</strong>, <strong>David Chiva</strong> y <strong>Andrea Blázquez Colás</strong>.</p>
<h4><strong>ENSAYO </strong></h4>
<p><a href="https://bit.ly/Pandemia-posnormal-PAPELES-154" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Pandemia posnormal: las múltiples voces del conocimiento</em>.</a></p>
<p><strong>SIlvio Funtowicz</strong> y <strong>Cecilia Hidalgo</strong>.</p>
<h4><strong>LECTURAS </strong></h4>
<p><strong> </strong><em>Grandes granjas, grandes gripes. Agroindustria y enfermedades infecciosas</em>, de Robert Wallace</p>
<p><strong>Monica Di Donato</strong></p>
<p><em>Claves ecofeministas para rebeldes que aman a la tierra y a los animales</em>, de Alicia H. Puleo</p>
<p><strong><em>Carmen Peinado Andújar</em></strong> e <strong>Irene Gómez-Olano Romero</strong>.</p>
<p><em>Conexiones perdidas</em>, de Johann Hari</p>
<p><strong>Diego Escribano Carrascosa</strong>.</p>
<p><em>Will the gig economy prevail?</em>, de Colin Crouch</p>
<p><strong>Carlos Jesús Fernández Rodríguez</strong>.</p>
<h4><strong>Cuaderno de notas</strong></h4>
<h4><strong>RESÚMENES</strong></h4>
<p>&nbsp;</p>
<h3><strong>Información y compras</strong>:</h3>
<p>Tel.: +34 914310280</p>
<p>Email: <a href="mailto:publicaciones@fuhem.es">publicaciones@fuhem.es</a></p>
<p>Puedes adquirir la revista <strong>PAPELES</strong> en nuestra <u><a href="https://www.fuhem.es/product/pandemia-y-crisis-ecosocial/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">librería virtual</a>.</u></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Es<img decoding="async" class="size-medium wp-image-141269 alignright" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-450x104.png" alt="" width="450" height="104" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-450x104.png 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-1200x278.png 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-300x69.png 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-768x178.png 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-600x139.png 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-64x15.png 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd.png 1280w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" />ta publicación ha sido realizada con el apoyo financiero del <strong>Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITERD)</strong>. El contenido de la misma es responsabilidad exclusiva de <strong>FUHEM</strong> y no refleja necesariamente la opinión del <strong>MITERD</strong>.</p>
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		<title>Geopolítica en el Capitaloceno</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2021/06/02/geopolitica-en-el-capitaloceno/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Jun 2021 10:57:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Antropoceno]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Capitaloceno]]></category>
		<category><![CDATA[Geopolítica]]></category>
		<category><![CDATA[Recursos naturales]]></category>
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					<description><![CDATA[El modo de producción capitalista y la «ruptura metabólica » entre los seres humanos y la naturaleza hacen de  los “antropos”  un “factor geológico” que está a punto de terminar con la vida en la Tierra.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p align="justify"><img decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-131608" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/01/146f-300x428.jpg" alt="" width="300" height="428" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/01/146f-300x428.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/01/146f-450x643.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/01/146f-768x1097.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/01/146f-600x857.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/01/146f-64x91.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/01/146f.jpg 1004w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />Artículo de <strong>Birgit Mahnkopf</strong> profesora de Política Social Europea en la Escuela Superior de Ciencias Económicas y Derecho (HWR) de Berlín, publicado en el <strong>ESPECIAL</strong> <em>Geopolítica en la Era del Antropoceno</em> del número 146 de <em>Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global.</em></p>
<p align="justify"><em><strong>Bajo las condiciones de un modo de producción capitalista, la «ruptura metabólica » entre los seres humanos y la naturaleza se ha ampliado tanto que los “antropos” se han convertido en un “factor geológico” que está a punto de terminar con la vida en la Tierra tal como la conocemos desde hace más de diez mil años. En lugar de iniciar un cambio estructural que respete las restricciones socioecológicas de la acción humana, estamos en cambio experimentando una renovación de la geopolítica: no solo la feroz competencia internacional por la disminución de las reservas de petróleo y gas natural, sino también una “fiebre verde” por los metales, minerales, el agua y la tierra.</strong></em></p>
<p align="justify">El término «Antropoceno» es utilizado para designar una nueva era geológica marcada por la acción del ser humano (<em>anthropos</em>). Esto concepto fue propuesto por la comisión estratigráfica de la asociación de geólogos más antigua del mundo en Londres, que está convencida de que la influencia  del comercio humano en el clima mundial y los sistemas biofísicos de la Tierra pusieron fin al Holoceno. Este término se refiere al período de aproximadamente 12.000 años desde la última glaciación, que se caracterizó por unas condiciones climáticas muy estables propicias para el desarrollo humano. En contraste, el período de los <em>antropos</em> se refiere a un período geológico caracterizado por una multitud de influencias ambientales antropogénicas, como la extinción, la propagación y la migración de especies animales y vegetales, el aumento de gases de efecto invernadero en la atmósfera, la degradación del suelo, la acidificación y la sobrepesca en los océanos, así como la contaminación del suelo, el agua y el aire. Actualmente, existe un consenso entre los investigadores de la tierra y el clima de que los seres humanos se han convertido en un “factor geológico”, aunque en diferentes grados, dependiendo de sus orígenes geográficos y sociales. Con la adopción de este papel, la humanidad está desestabilizando los sistemas biofísicos de la Tierra, que han evolucionado durante un período de  proximadamente 1,2 millones de años, y destruyendo “la trama de la vida”, que conecta plantas y animales (incluidos los  humanos) y los minerales mediante ciclos complejos de materia y energía. En la actualidad, todo apunta al hecho de que los “<em>antropos</em>” han llevado al sistema Tierra a un camino irreversible de desarrollo hacia un “estado de invernadero” que podría durar de decenas a cientos de miles de años.<sup>1</sup></p>
<h4 align="justify">¿Antropoceno o Capitaloceno?</h4>
<p align="justify">Para algunos científicos, el Antropoceno coincide con el comienzo de la “conquista europea del mundo” a principios del siglo XVI.  Otros lo vinculan con la industrialización en Europa alrededor del 1800. La mayoría de los geólogos británicos de la comisión estratigráfica se han pronunciado a favor de fijar el inicio del Antropoceno a mediados del siglo XX.</p>
<p align="justify">Existen razones plausibles para esta confusión: lo que es completamente novedoso en términos históricos no es de ninguna manera la conexión entre la acción humana, el cambio de los paisajes, del ciclo atmosférico del agua y los cambios climáticos. Desde el comienzo del Holoceno, cuando las condiciones climáticas estables hicieron posible que la agricultura se extendiera en muchas regiones del mundo, los seres humanos han modificado deliberadamente la flora y la fauna, creando enclaves artificiales en una naturaleza indómita, domesticando y criando animales y plantas, creando sistemas de riego y aprovechamiento de la energía solar. Esto ha llevado a menudo a crisis ecológicas de alcance regional, a menudo en conjunción con crisis civilizatorias. Pero como resultado del crecimiento de la población hecho posible por la «revolución neolítica» hace 12.000 años, la consiguiente división del trabajo entre hombres y mujeres, ciudades y países, trabajo mental y trabajo físico y la colonización económica y política de los hábitats no europeos, la “ruptura” en el contexto del metabolismo social y el metabolismo prescrito por las leyes naturales de la vida se amplió (tal como apuntó Karl Marx).</p>
<p align="justify">Solo bajo las condiciones de un modo de producción capitalista, cuyo objetivo principal es producir valor (monetario) a través de la producción sistemática de una «acumulación inmensa de mercancías»,<sup>2 </sup>el metabolismo entre lo humano y la naturaleza (o entre lo humano y lo no humano) adquiere una dimensión global –con la explotación de los humanos por otros humanos y el planeta entero transformando en una vasta reserva de posibles valores de uso, una reserva de mano de obra y un vertedero para todo tipo de residuos. Con la tendencia del capitalismo a convertirse en un sistema mundo tanto económico como ecológico, basado en el uso de combustibles fósiles, la «ruptura metabólica» se ha ampliado tanto que la humanidad ha alcanzado el «umbral planetario»<sup>3</sup> identificado por los investigadores del clima. Traspasarlo tendría consecuencias graves, repentinas e irreversibles para todos los seres vivos. Esta es la razón por la que algunos científicos sociales,<sup>4 </sup>en la tradición de la crítica de la economía política, consideran que el término «Capitaloceno» es más preciso que el del «Antropoceno»,<sup>5</sup> dado que los impulsores de las transformaciones planetarias son la rentabilidad y la productividad destinadas a maximizar la valoración del capital.</p>
<blockquote>
<p align="justify"><strong>Dado que los impulsores de las transformaciones planetarias son la rentabilidad y la productividad destinadas a maximizar la valoración del capital, el término «Capitaloceno» es más preciso que el del «Antropoceno»</strong></p>
</blockquote>
<p align="justify">El capitalismo es una máquina de crecimiento si no está obligado a reconocer los límites de la forma material o de valor de uso. Bajo la presión de la competencia constante, los capitalistas deben reducir los costes de producción y circulación y, por lo tanto, aumentar la productividad del trabajo. Esta ha sido la forma de producir la «Riqueza de las Naciones» desde los primeros días del capitalismo, como se describe en el famoso libro de Adam Smith. Esta es la razón por la cual los capitalistas deben reemplazar el trabajo vivo con maquinaria.</p>
<p align="justify">Desde el siglo XIX, la maquinaria ha sido manejada principalmente por energía fósil, como el carbón, el petróleo y el gas. De hecho, esta maquinaria permite procesar las materias primas agrícolas y minerales para convertirlas en valores de uso para la satisfacción de las necesidades humanas y estos materiales deben transportarse desde su ubicación de origen, donde se extraen, crían o cultivan, hasta los lugares donde se procesan, y hasta donde finalmente se consuman. Estas cadenas de suministro, que van desde la naturaleza original de la Tierra (el conjunto de recursos) hasta los sistemas económicos, culturales, sociales y políticos (en plural) de la Tierra, constituyen la columna vertebral del sistema capitalista global.</p>
<p align="justify">Las cadenas de suministro de energía y materias primas están en manos de las cambiantes alianzas entre los Estados y las empresas privadas. No son solo las leyes naturales las que gobiernan el flujo de recursos desde sus orígenes hasta el lugar del consumo final; más bien, son los actores económicos y políticos poderosos los que establecen estas cadenas para garantizar el suministro de energía fósil y materias primas para las economías modernas. Debido al desarrollo desigual –una competencia entre socios desiguales, tanto a nivel internacional como dentro de las naciones– la lucha por la energía y otros productos primarios ha sido y sigue siendo extremadamente caótica.</p>
<h4 align="justify">La renovación de la geopolítica</h4>
<p align="justify">El mundo globalizado del siglo XXI no aparece con amigables ropajes verdes. El orden internacional está colapsando, los conflictos regionales siguen abiertos, ha comenzado una nueva carrera de armamentos y el derecho internacional tal como se estableció después de la Segunda Guerra Mundial parece obsoleto. En los EEUU, los funcionarios del gobierno piensan en voz alta sobre la guerra nuclear. Estos procesos fomentan la feroz competencia internacional por la disminución de las reservas de petróleo y gas natural, y cada vez más por los metales, los minerales, el agua y la tierra también.</p>
<blockquote>
<p align="justify"><strong>Los procesos que tensan el orden internacional están fomentando una feroz competencia internacional por las decrecientes reservas de petróleo y gas natural, y cada vez más por los metales, los minerales, el agua y la tierra también.</strong></p>
</blockquote>
<p align="justify">Al igual que en el apogeo de la antigua geopolítica del imperialismo europeo, la geografía ha adquirido una renovada relevancia en el sentido de control sobre los territorios de otros estados (con un énfasis especial de nuevo puesto en Eurasia). Además, la relevancia de la geología ha crecido en el sentido de que no solo el petróleo y el gas, sino también los metales y los minerales se han convertido en “recursos estratégicos”. Hoy en día, estos dos elementos de la geopolítica coexisten con la geoeconomía, que se refiere al poder de mercado y las alianzas que se fortalecen a través de acuerdos de libre comercio bilaterales, regionales e incluso macro-regionales y la protección mundial de los llamados derechos de propiedad intelectual y las inversiones. Además, la política internacional todavía tiene un papel importante que desempeñar, en forma de diplomacia de los recursos, de métodos legislativos para establecer y defender monopolios, y regulaciones restrictivas varias; y, no olvidemos, las sanciones económicas, el establecimiento de bases militares y, al menos para la disminución del poder hegemónico de los EEUU, las intervenciones militares destinadas al “cambio de régimen”.</p>
<p align="justify">El capitalismo global aún depende del petróleo barato. Su importancia para satisfacer las necesidades de energía primaria del mundo puede disminuir en las próximas décadas. Pero el petróleo barato sigue siendo la “sangre vital” del transporte, la industria petroquímica cuyos productos se han vuelto tan esenciales para la vida cotidiana, la agricultura industrial, los productos manufacturados y la guerra moderna. Con el fin de mantener el control sobre el suministro y la fijación de precios de los hidrocarburos, se siguen construyendo tuberías y puertos, refinerías y ferrocarriles. Como en el pasado, las tuberías que se extienden por grandes distancias por tierra y mar extienden el alcance de los estados más poderosos más allá de sus propios territorios. Este es el razonamiento que sigue el presidente de EEUU, Trump, cuando promueve un mayor consumo de combustibles fósiles en el extranjero (ya sea en Europa, India o Corea del Sur) o cuando promueve una cooperación aún más estrecha con Arabia Saudita: “Ningún otro país, y mucho menos la comunidad internacional unida detrás del acuerdo climático de París, debería poder privar a los EEUU de su solución de carbono”.<sup>6 </sup>Pero también la iniciativa china <em>Belt Road Initiative </em>(BRI)<sup>7 </sup>está diseñada para servir a la nueva geopolítica de la energía, todavía basada en combustibles fósiles. La iniciativa, que enfatiza la construcción de infraestructuras, da a China un impulso para recortar o contener las actividades de otras naciones sin tan siquiera usar armas. De hecho, la BRI es un proyecto impulsado por los combustibles fósiles que apunta a construir oleoductos, refinerías de petróleo y puertos para enviar petróleo y otras materias primas desde América Latina, África e Irán a la China continental.</p>
<p align="justify">Ciertamente, algunos líderes empresariales están preocupados por los numerosos factores relacionados con la transgresión de los «límites planetarios» que amenaza el valor de sus negocios y la solvencia crediticia. Es posible que se preocupen por la inminente crisis del agua y el hambre que causará disturbios sociales, conflictos violentos y la migración involuntaria a lugares que consideran sus “regiones de seguridad nacional”. Pero muchos otros ven el cambio climático incluso como una oportunidad de negocio. Las nuevas rutasde transporte serán accesibles en el Ártico debido al cambio climático, mientras que los nuevos yacimientos de petróleo y gas que son difíciles y costosos de acceder serán más atractivos, como los recursos de tipo bituminoso en Venezuela y África, el petróleo en alta mar de Brasil, o el petróleo pesado en la selva tropical del Amazonas.</p>
<p align="justify">Es probable que los conflictos geopolíticos y las disputas internacionales sobre el acceso y el transporte de todo tipo de materias primas socaven incluso los intentos modestos de cooperación. No solo EEUU está persiguiendo un proteccionismo nacional creciente.  Especialmente con respecto al petróleo y el gas, la UE depende en gran medida de las importaciones de metales y minerales, con las mayores importaciones netas de recursos por persona en todo el mundo. La proporción de las importaciones de la UE para muchos “materiales estratégicos” llega a alcanzar el 100%. En palabras del ex comisario de Comercio de la UE, Peter Mandelson, en la Conferencia de Comercio y Materias Primas en Bruselas en septiembre de 2008, la UE necesita «importar para exportar&#8230; estamos en una carrera»<sup>8</sup>. Por lo tanto, no es sorprendente que la Comisión Europea abordadara la importancia de los cambios impuestos en el orden económico mundial debido a la enorme escala de desarrollos requeridos por el uso intensivo de recursos en China e India ya en 2006, con su «Estrategia Europa global» (<em>Global Europe Strategy</em>) seguida en 2008 de su «Iniciativa sobre materias primas» (La <em>Raw Material Initiative</em>, reconfigurada en 2011 en la «Hoja de ruta hacia una Europa eficiente en el uso de los recursos»).</p>
<blockquote>
<p align="justify"><strong>Las nuevas rutas de transporte serán accesibles en el Ártico debido al cambio climático, mientras que los nuevos yacimientos de petróleo y gas que son de difícil y costoso acceso serán más atractivos.</strong></p>
</blockquote>
<p align="justify">Al otro lado del Atlántico, es altamente improbable que los EEUU alguna vez sean energéticamente autosuficientes. La expansión a su capacidad de producción debido a la llamada “revolución del esquisto” podría traer una mayor capacidad de recuperación a los choques a corto plazo, pero el aumento del uso de energía per cápita significa que el país sufrirá aumentos de costes energéticos a largo plazo. Sin embargo, por el momento, la administración Trump, que funciona como un brazo extendido del complejo militar de combustibles fósiles-finanzas, parece estar firmemente decidida a explotar todas las reservas nacionales para obtener el “dominio de la energía” al suministrar combustibles fósiles a otros países. La administración de los EEUU también ha descubierto que el país es «altamente dependiente de las importaciones de ciertos productos minerales y que esta dependencia crea una vulnerabilidad estratégica tanto para su economía como para el ejército de cara a afrontar la acción de gobiernos extranjeros, los desastres naturales y otros eventos que pueden interrumpir el suministro de estos minerales clave».&lt;sup&gt;9&lt;/sup&gt; Las preocupaciones relacionadas con la “vulnerabilidad estratégica” se discuten no solo entre las agencias gubernamentales en los EEUU y Europa, sino también en el Japón de escasos recursos. La continuación del liderazgo tecnológico de estos países depende de un suministro constante y creciente de minerales y metales (a precios asequibles), que son vitales para varias tecnologías futuras. En contraste, para Australia, que es un importante exportador mundial de minerales, la evaluación crítica depende más del potencial de sus propios recursos para cubrir la demanda mundial.</p>
<p align="justify">La base imperialista de la estrategia de recursos nacionales del otro gigante que consume energía, China, es menos obvia. Pero al igual que EEUU, China hará cualquier cosa para garantizar que continúen los flujos de energía (ya sean de Oriente Medio, Rusia o África). La principal diferencia con el objetivo de EEUU de “dominio de la energía” podría ser que China, al menos por ahora, está más dispuesta a cubrir su vulnerabilidad a las restricciones de recursos a través de decisiones políticas más allá de la acción militar y la exclusión de aliados potenciales y socios comerciales. Por lo tanto, China se enfoca más en construir alianzas para hacer acuerdos de acceso a largo plazo, esperando mayores dividendos de la cooperación que de la confrontación.</p>
<p align="justify">Pero lo que es de suma importancia sobre el nacionalismo de recursos de hoy es que se centra no solo en controlar la producción y el comercio de las decrecientes existencias de petróleo, lo que proporciona un alto retorno energético de la inversión (EROI, según sus siglas en inglés), <sup>10 </sup>y un petróleo y un gas no convencionales mucho más caros, extracción y procesamiento que requiere enormes cantidades de energía y dinero para construir refinerías, oleoductos, plataformas petrolíferas, puertos, carreteras y otras infraestructuras. Además de esto, el acceso a las “materias primas críticas” se ha convertido en una preocupación estratégica cada vez más importante para todas las “grandes potencias”, e incluso para aquellos  en el segundo nivel. En este contexto, las fuerzas militares, los científicos, las organizaciones internacionales (como la Agencia Internacional de Energía) y grupos de expertos interesados en geopolítica (como el Consejo de Relaciones Exteriores de los EEUU, el instituto de relaciones internacionales de los Países Bajos <em>Clingendael</em>, <em>Chatham House </em>en el Reino Unido y <em>Price Waterhouse Coope</em>r están analizando los impactos de la creciente demanda de minerales y metales. Además de las materias primas necesarias para el desarrollo de infraestructuras, la producción de energía fósil y nuclear, la industria química, aeroespacial, equipos médicos y todo tipo de comunicaciones avanzadas (como el GPS, los satélites espaciales y los sistemas de comando, y las infraestructuras de amplificación de señal), se necesitan enormes cantidades de metales y minerales para las industrias nuevas: primero, para la “transición verde” hacia la producción de energía renovable; segundo, para la transmisión de la electricidad; tercero, por la llamada “Cuarta Revolución Industrial” basada en la digitalización y la inteligencia artificial; y, cuarto, para diferentes tipos de sistemas militares<sup>11</sup> en los que no solo las aeronaves necesitan masas de “materiales críticos”, sino también otros componentes de los sistemas, como estaciones terrestres, enlaces de datos y personal de control.</p>
<p align="justify">En casi todos los países industriales avanzados (pero también en China), se ha desarrollado la integración del procesamiento de datos digitales en los procesos de producción, con tecnología clave como sensores, “etiquetas de identificación” de radiofrecuencia, microchips de alto rendimiento, tecnologías avanzadas de visualización y cables de fibra óptica que exigen una cantidad cada vez mayor de metales y minerales particulares. Un estudio realizado en 2016 en nombre de la Agencia alemana de recursos minerales (DERA, según sus siglas en alemán) examinó la demanda global de materias primas para 42 diferentes tecnologías futuras en 2013 y 2035 y comparó la demanda creciente esperada con el volumen de producción global de los metales respectivos en 2013. El estudio mostró cómo para algunas materias primas (como el litio, los metales ligeros de tierras raras, el germano, el indio y el galio), ya es previsible que en un período de poco más de dos décadas, la demanda casi se duplique, se triplique (en el caso de las tierras raras pesadas), e incluso cuadruplique (tantalio). En algunos casos, el aumento de la demanda superaría con creces la producción primaria en 2013 (litio, disprosio/terbio y renio), mientras que en otros el aumento sería aún más brusco (cobalto, cobre, escandio, platino).<sup>12 </sup>Esto significa que la lucha por los materiales primarios no ha terminado con el surgimiento de la inteligencia artificial y la digitalización ubicua. Por el contrario, esto probablemente se intensificará dado el nexo global de la tierra, el agua, los alimentos, los minerales y la energía, y dado que unos pocos países dominan el mercado de los minerales críticos.</p>
<h4 align="justify">Intercambios entre metas económicas y ecológicas</h4>
<p align="justify">En este contexto, habrá que tener en cuenta varios compromisos inevitables entre los objetivos económicos y ecológicos, incluido el cambio hacia un “capitalismo más verde”. Mientras que, en los debates actuales, las dimensiones económicas y geopolíticas de la escasez de recursos reciben una amplia atención, el impacto de la escasez física de los minerales en la geoeconomía del capitalismo global, y aún más importante en un futuro postfósil, rara vez se atienden. De acuerdo con el principio de acumulación capitalista, incluso una transición hacia tecnologías de energía renovable resultará en un círculo vicioso entre los sectores de la energía y el metal. Además, en muchos países (principalmente en China), agudizaría las ya severas contradicciones insertas en el nexo del agua y la energía, y por lo tanto también afectaría negativamente la producción de alimentos.</p>
<p align="justify">La “criticidad” de las materias primas se suele debatir desde un punto de vista económico, centrándose en los retrasos en la entrega y otros riesgos de suministro. Estos a menudo están vinculados a la gobernanza inestable de las materias primas y la volatilidad de los precios de los productos básicos. Sin embargo, desde principios de la década de 2000, las dimensiones geopolíticas de la escasez (en términos de barreras políticas planteadas en los países productores, que han comenzado a proteger sus intereses mediante impuestos a la exportación y diversas restricciones comerciales) se han colocado en un primer plano. China, donde se produjo más del 90% de los elementos de tierras raras, ha comenzado a priorizar sus propias necesidades de suministro. Los funcionarios del Gobierno sostienen que los impuestos a la exportación sobre las materias primas son más bajos que los de los productos terminados (como los imanes para la tecnología de energía renovable), y que la extracción ilegal en el sur del país (donde se extraen los óxidos de tierras raras altamente contaminantes) debería desaparecer. Además, los pronósticos para el estado de la industria de metales de tierras raras de China no son prometedores: aunque el país produce el 95% de la producción mundial, solo posee el 23% de la cantidad total de minerales del mundo, principalmente en tres sitios en el sur de China, ya muy agotados. En consecuencia, las restricciones a la exportación se consideran un instrumento apropiado para proteger las “tecnologías verdes” de China. El miedo ha estado creciendo tanto en los EEUU como en la UE sobre el hecho de que sus economías podrían perder el liderazgo tecnológico frente a los chinos, particularmente con respecto a las tecnologías de energía solar fotovoltaica y de turbinas eólicas. Hoy en día, la carrera por el liderazgo en inteligencia artificial y digitalización de economías enteras parece ser aún más importante que la competencia por las “tecnologías verdes”. Esto tiene el potencial de estimular las guerras comerciales entre Occidente y China.<sup>13</sup></p>
<blockquote>
<p align="justify"><strong>El impacto de la escasez física de los minerales en la geoeconomía del capitalismo global, y aún más importante en un futuro “postfósil”, rara vez se atienden.</strong></p>
</blockquote>
<p align="justify">En contraste con las dimensiones económicas y geopolíticas de la escasez, la escasez física –y por lo tanto también el carácter geológico y material de los minerales– rara vez se considera una amenaza grave, ya sea en términos de la geoeconomía del capitalismo global o el impacto ecológico de minería. Esto refleja una ignorancia sistémicamente anclada, al menos desde la perspectiva de un futuro postfósil. A pesar de que la corteza terrestre contiene enormes cantidades de reservas minerales, muchas sustancias ampliamente utilizadas se enfrentan al agotamiento en función de la escasez absoluta de la naturaleza y los límites tecnológicos actuales. Desde el punto de vista de la termodinámica, un recurso puede ser crítico cuando supera un cierto «umbral de exergía».14A medida que la ley del mineral disminuye, la energía requerida para extraer el mineral aumenta exponencialmente. Este ya es el caso del cobre, un material esencial para casi todos los tipos de dispositivos eléctricos. En comparación con la tecnología de motores de gasolina, los vehículos de motor eléctrico necesitan una cantidad de cobre cuatro veces mayor, además de una mayor cantidad de metales como el cobalto, el litio y elementos de tierras raras pesadas y ligeras. Si solo cada segundo automóvil basado en combustible que ya se encuentra en el mercado fuera reemplazado por un vehículo eléctrico, y se tienen en cuenta las tendencias actuales en las ventas globales (que se espera que aumenten en un 50% en los próximos 25 años), la cantidad de metales solo para la producción de automóviles aceleraría la deforestación como resultado de la minería, lo que generaría más daños ecológicos.</p>
<blockquote>
<p align="justify"><strong>El movimiento a medias hacia un capitalismo más verde, con su enfoque en las tecnologías de energía renovable, es un proyecto basado en una serie de concesiones y un indeterminado número de contradicciones sin resolver.</strong></p>
</blockquote>
<p align="justify">Esto ilustra que el intercambio es inevitable. Sin hallazgos sustanciales de depósitos altamente concentrados, la producción de varios metales (es decir, los productos necesarios para una futura “economía verde”) no puede aumentar, pero es más probable que disminuya junto con la concentración de los sitios existentes. Cuando la producción de varios metales no aumenta al mismo ritmo (rápido) que la demanda, el precio de los “materiales críticos” aumentará sustancialmente en el futuro cercano. En estas condiciones, incluso los repositorios menos concentrados se verán económicamente viables. Pero cuanto más baja sea la concentración del material, más residuos se generarán, y más químicos tóxicos y cantidades masivas de agua y energía serán necesarias para la extracción. En resumen, lo más perturbador será el impacto en la naturaleza local, los trabajadores y la población.</p>
<p align="justify">La “nueva fiebre del oro” dirigida hacia depósitos ricos en metales con altas concentraciones de metales de dos a cinco millas por debajo de la superficie de los océanos (a lo largo del ecuador o en el Círculo Polar Ártico) ofrece otro ejemplo de un intercambio entre objetivos económicos y ecológicos. Dentro de las próximas décadas, la capacidad tecnológica para la minería de aguas profundas mejorará, y las recientes dificultades de financiamiento para este tipo de “aventuras” probablemente se resolverán debido al aumento de los precios de los productos básicos. En ese momento, podría comenzar la extracción comercial activa, destruyendo los ecosistemas únicos de los océanos profundos antes de que este patrimonio común de la humanidad sea incluso comprendido y cartografiado.<sup>15</sup></p>
<p align="justify">El movimiento a medias hacia un capitalismo más verde, con su enfoque en las tecnologías de energía renovable, es un proyecto basado en una serie de concesiones y un indeterminado número de contradicciones sin resolver. Si el mecanismo de acumulación capitalista basado en los principios de la propiedad privada y el crecimiento económico se toma como un hecho, y de manera implícita la creación infinita de riqueza monetaria, una transición hacia tecnologías de energía renovable resultará en un círculo vicioso entre la producción de energía y los metales. Las compensaciones de “agua por energía” y “energía por agua” también son significativas. Por un lado, en comparación con las tecnologías de carbón, solar y eólica, consumen menos agua en la generación de energía. Pero cuando se considera el ciclo de vida completo de tales tecnologías (incluida la fabricación de paneles solares y turbinas eólicas), la huella hídrica de ambas es bastante sustancial. Se requiere energía para suministrar y tratar el agua; a medida que aumenta la huella hídrica del sector energético y el agua escasea (lo que ocurrirá no solo en China sino en muchas otras regiones del mundo), se necesita más energía para suministrarla y tratarla.<sup>16 </sup>Además, dado que los parques eólicos solares y eólicos en tierra requieren grandes áreas de tierra, que no están disponibles en países y regiones con alta densidad de población, se generarán más conflictos por el acceso al agua, la tierra y los alimentos. Por lo tanto, el agua tiene el potencial de convertirse pronto en la causa más importante de los conflictos, como lo ha sido la gasolina durante mucho tiempo.</p>
<p align="justify"><strong>Traducción</strong>: José Bellver</p>
<h5 align="justify">NOTAS:</h5>
<p align="justify">1 W. Steffen et al., «<a href="https://science.sciencemag.org/content/347/6223/1259855.full" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Planetary Boundaries: Guiding human development on a changing planet</a>»,<em> Science</em>, núm. 347, vol. 6223.</p>
<p align="justify">2 K. Marx, <em>Capital. A Critique of Political Economy</em>, Vol. 1, p. 26.</p>
<p align="justify">3 W. Steffen et al., «<a href="https://www.pnas.org/content/115/33/8252" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Trajectories of the Earth System in the Anthropocene</a>», <em>PNAS</em>, 6 de agosto de 2018.</p>
<p align="justify">4 E. Altvater, «El Capital y el capitaloceno», <em>Revista Mundo Siglo XXI</em>, núm 33, vol. IX, 2014, CIECAS-IPN, pp. 5-15; A. Malm, «Fossil Capital. The Rise of Stream Power and the Roots of Global Warming», Verso, Londres/Nueva York, 2016; J.W. Moore (ed.), <em>Anthropocene or Capitalocene? Nature, History and the Crisis of Capitalism</em>, PM Press, Oakland, CA 2016. pp. 138-152.</p>
<p align="justify">5 A pesar de que también sería posible nombrar a esta era geológica como “Tanatoceno” debido al historial de destrucción por parte de la humanidad, tanto de otros seres humanos como de muchas otras especies que han ido progresivamente desapareciendo del planeta, véase C. Bonneuil y J-B. Fressoz, <em>L’événement anthropocène. La terre, l’histoire et nous</em>, Seuil, Paris, 2016.</p>
<p align="justify">6 M.T. Klare, «<a href="http://www.tomdispatch.com/blog/176313/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">America’s Carbon Pusher-in-Chief: Trump’s Fossil-Fueled Foreign Policy</a>», 2017.</p>
<p align="justify">7 Nota del traductor: en castellano la <em>Belt Road Initiativees</em> también conocida como «la nueva Ruta de la Seda»</p>
<p align="justify">8 P. Mandelson, «The Challenge of Raw Materials», discus en la <em>Trade and Raw Materials Conference</em>, Bruselas, 29 de septiembre de 2008, disponible en: http://europa.eu.</p>
<p align="justify">9 Departamento de Interior de EEUU, <a href="https://www.federalregister.gov/documents/2018/05/18/2018-10667/final-list-of-critical-minerals-2018" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Final List of Critical Minerals, 2018</a>,</p>
<p align="justify">10 Aunque existe una gran cantidad de controversias acerca del <em>EROI</em> (tasa de retorno energético) exacto de las diferentes fuentes de energía, no hay duda de que el <em>EROI</em> para la mayoría de las fuentes de energía “verdes” (como el viento, laenergía solar fotovoltaica o el etanol), sino también el petróleo y el gas “no convencionales” es más bajo en comparación con el petróleo, el gas o el carbón convencionales.</p>
<p align="justify">11 Por ejemplo, para piezas de aviones, motores, sistemas de guía de misiles y defensa antimisiles, detección de minas submarinas, GPS para todo el sistema de comunicaciones, contra maniobras electrónicas, sin olvidar los sistemas militares no tripulados (drones).</p>
<p align="justify">12 DERA (Deutsche Rohstoffagentur), <em>Rohstoffe für Zukunftstechnologien</em>, Berlin, 2016. Para un análisis exhaustivo véase: A. Diederen, <em>Global Resource Depletion: Managed Austerity and the Elements of Hope</em>, Eburon, Delft, 2010 y los trabajos de W. Zittel, E. Schriefl y M. Bruckner, en A. Exner, M. Held y K. Kümmerer (eds.), <em>Kritische Metalle in der Großen Transformation</em>, Springer, Berlin, 2016.</p>
<p align="justify">13 Departamento de Interior de EEUU, <em>op.cit</em>.. El Departamento del Interior indica en este documento que en lo que se refiere a las materias primas estratégicamente importantes, China fue el productor líder de 15 de los 33 productos listados como «críticos».</p>
<p align="justify">14 Esta es una medida del grado de distinción termodinámica que tiene una pieza de material de su “preponderancia” circundante; la rareza física o termodinámica se explica por los costes de energía requeridos para obtener un producto mineral de roca ordinaria con las tecnologías disponibles. Véase: G. Calvo, A. Valerio y A. Valerio, «AThermodynamic Approach to Evaluate the Criticality of Raw Material Flows and its Application Through a Material Flow Analysis in Europe», <em>Journal of Industrial Ecology</em>, julio de 2017.</p>
<p align="justify">15 R. Kim, «Should Deep Sea Bed Mining Be Allowed?», <em>Marine Policy</em>, núm. 82, agosto de 2017, pp. 134-37.</p>
<p align="justify">16 Agencia Internacional de la Energía, <em>World Energy Outlook 2016</em>, IEA, Paris, 2016.</p>
<p align="justify">Acceso al texto en formato pdf: <a href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2018/04/Geopolitica-Capitaloceno-B.Mahnkopf.pdf?utm_source=web&amp;utm_medium=organico&amp;utm_campaign=146_geopolitica_capitaloceno_PDF" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Geopolítica en el Capitaloceno. </em></a></p>
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		<title>Debate: Un nuevo enfoque científico para el Antropoceno</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 Apr 2021 10:10:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agenda Ecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Antropoceno]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis Ecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Tecnociencia]]></category>
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					<description><![CDATA[Nueva sesión correspondiente al Ciclo de encuentros Debates para un pensamiento Inclusivo, organizado por la Revista Papeles de Relaciones Ecosociales [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="event-detail clearfix">
<div class="entradilla">
<p>Nueva sesión correspondiente al Ciclo de encuentros <a href="https://www.fuhem.es/2021/02/23/debates-para-un-pensamiento-inclusivo/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Debates para un pensamiento Inclusivo</em></a>, organizado por la Revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global</em></a> de <a href="https://www.fuhem.es/ecosocial/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">FUHEM Ecosocial</a> con la <a href="https://www.lacasaencendida.es/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Casa Encendida</a><strong> de Fundación Montemadrid</strong>.</p>
<p data-wp-editing="1"><img decoding="async" class="aligncenter wp-image-137642" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/02/debates-dest-web-1-450x224.jpg" alt="" width="500" height="249" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/02/debates-dest-web-1-450x224.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/02/debates-dest-web-1-300x149.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/02/debates-dest-web-1-768x382.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/02/debates-dest-web-1-600x298.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/02/debates-dest-web-1-64x32.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/02/debates-dest-web-1.jpg 1152w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" />Estos debates tiene como objetivo reflexionar y debatir sobre las grandes tendencias y cuestiones que atañen a nuestro tiempo, y que definen el funcionamiento y los objetivos del sistema socioeconómico en el que vivimos, para imaginarnos entre todos y todas, alternativas justas, inclusivas y sostenibles.</p>
<p>La próxima sesión <strong><em>Un nuevo enfoque científico para el Antropoceno</em></strong>, tendrá lugar el próximo 10 de mayo de 18 a 19,30 h. y tendrá un formato virtual, a través de una sala Zoom de la Casa Encendida.</p>
<p><img decoding="async" class="alignright wp-image-138208 size-medium" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/04/Papeles-tecnociencia-espejismos-450x360.png" alt="" width="450" height="360" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/04/Papeles-tecnociencia-espejismos-450x360.png 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/04/Papeles-tecnociencia-espejismos-1200x960.png 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/04/Papeles-tecnociencia-espejismos-300x240.png 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/04/Papeles-tecnociencia-espejismos-768x614.png 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/04/Papeles-tecnociencia-espejismos-1536x1229.png 1536w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/04/Papeles-tecnociencia-espejismos-600x480.png 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/04/Papeles-tecnociencia-espejismos-64x51.png 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/04/Papeles-tecnociencia-espejismos.png 2000w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" />La sesión quiere reflejar el interés que <a href="https://www.fuhem.es/ecosocial/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">FUHEM Ecosocial</a> a través de su revista<em><a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"> Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global</a></em> tiene sobre la tecnociencia en tiempos (post)modernos (<a href="https://www.fuhem.es/papeles/papeles-numero-133/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">PAPELES 133</a>)  y sobre los espejismos tecnológicos (<a href="https://www.fuhem.es/papeles/papeles-numero-134/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">PAPELES 134</a>), números que servirán como telón de fondo al debate, y constituyen la base de recursos y materiales bibliográficos para alimentarlo.</p>
<p>Ante los efectos de la pandemia y la crisis ecosocial, parece ineludible plantear un debate sobre la ciencia, para encontrar soluciones compartidas entre ciencia, política y sociedad.</p>
<blockquote><p><strong>¿Debemos confiar en la innovación tecnocientífica como solución a la crisis civilizatoria que afrontamos?</strong></p>
<p><strong> ¿Nos arriesgamos a crear peligrosos espejismos que aumentan nuestra vulnerabilidad? </strong></p>
<p><strong>¿Es posible imaginar aproximaciones científicas mejores para la sociedad?</strong></p></blockquote>
</div>
<p>El binomio ciencia-técnica constituye uno de los grandes logros de la modernidad occidental. No obstante, en los últimos 50 años se está dando un cuestionamiento significativo de la ciencia en diferentes campos: desde la crítica, donde las preguntas planteadas a la ciencia sólo se pueden satisfacer si se reducen a un ámbito puramente técnico-científico, hasta el planteamiento de un enfoque más radical, holístico y probabilístico, que prevé más de una respuesta en función del contexto de referencia y teniendo en cuenta factores no científicos y rasgos como la incertidumbre.</p>
<blockquote><p><em><strong>En la actual era del Antropoceno, marcada por problemas complejos, una aproximación exclusivamente tecnocientífica, reduccionista y lineal parece cada vez más inadecuada para proporcionar las respuestas deseadas y apoyar soluciones regulatorias que puedan ser aplicables de manera efectiva, y socialmente aceptables.</strong></em></p></blockquote>
<p>Esta mesa redonda propone un diálogo entre voces expertas que ayuden a formular un diagnóstico sobre la situación de la ciencia, en cuyo seno parece cada vez más evidente la subordinación de los elementos científicos más <em>puros</em> a elementos más tecnológicos y por tanto, más comerciales, así como una crítica acerca de los peligros de la tecnociencia, convertida en uno de los principales factores responsables de la crisis ecosocial.</p>
<p>A todo esto, se añade el riesgo ligado al <strong><em>ilusionismo tecnológico</em></strong>, por la ingenuidad que comporta confiar en que lo que nos está amenazando también nos podrá salvar. Finalmente, sería deseable pensar colectivamente el modo en el que puede establecerse un diálogo constructivo y útil entre ciencia, política y sociedad.</p>
<p><strong>Intervienen:</strong></p>
<ul>
<li><strong>Salvador López Arnal</strong>, filósofo y activista. Autor invitado en el número 133 de <em>Papeles</em> y editor de la ponencia de Manuel Sacristán <em>La función de la ciencia en la sociedad contemporánea.</em></li>
<li><strong>Alfredo Caro-Maldonado</strong>. Doctor en biología celular e inmunología. Comunicador científico en <a href="https://twitter.com/Cienciamundana?ref_src=twsrc%5Egoogle%7Ctwcamp%5Eserp%7Ctwgr%5Eauthor" target="_blank" rel="noopener noreferrer">@cienciamundana</a>. Miembro del colectivo <em>La paradoja de Jevons</em>.</li>
<li><strong>Zora Kovacic</strong>, investigadora y experta en Gobernanza y Ciencia Posnormal en la Universidad de Bergen (Noruega).</li>
<li><strong>Maite Paramio Nieto</strong>, catedrática de Producción Animal de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y vicepresidente de la <a href="https://www.amit-es.org/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas &#8211; AMIT</a>.</li>
</ul>
<p>Modera: <strong>Monica Di Donato</strong>, revista <em><a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global</a></em>, de <a href="https://www.fuhem.es/ecosocial/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">FUHEM Ecosocial</a>.</p>
<p><strong>Coordina</strong>: Revista <em><a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global</a></em> de FUHEM Ecosocial.</p>
<p>La actividad se desarrolla en una sala Zoom. Una vez realizada <a href="https://es.patronbase.com/_LaCasaEncendida/Productions/0083/Performances" target="_blank" rel="noopener noreferrer">la inscripción</a>, y antes de cada sesión, se enviará un correo electrónico de confirmación con los datos de acceso al encuentro.</p>
<h4>RECUERDA:</h4>
<h4><img decoding="async" class="alignright wp-image-138218" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/04/debates-tecnociencia-450x252.jpg" alt="" width="471" height="264" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/04/debates-tecnociencia-450x252.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/04/debates-tecnociencia-300x168.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/04/debates-tecnociencia-768x429.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/04/debates-tecnociencia-600x335.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/04/debates-tecnociencia-64x36.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/04/debates-tecnociencia.jpg 948w" sizes="(max-width: 471px) 100vw, 471px" /></h4>
<p><strong><em>Un nuevo enfoque científico para el Antropoceno</em></strong></p>
<p><strong>FECHA:</strong> lunes 10 de mayo.</p>
<p><strong>HORA</strong>: 18 &#8211; 19,30 h.</p>
<p><strong>LUGAR</strong>: Sala de Zoom de la Casa Encendida.</p>
<p>Para participar, es necesario registrarse de forma previa en el botón <a href="https://es.patronbase.com/_LaCasaEncendida/Productions/0083/Performances" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Entradas</a></p>
</div>
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			</item>
		<item>
		<title>La utopía en la era del Antropoceno</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2020/04/29/la-utopia-en-la-era-del-antropoceno/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Apr 2020 12:15:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Antropoceno]]></category>
		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Utopía]]></category>
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					<description><![CDATA[¿Qué significado puede tener al comienzo del siglo XXI,  la utopía entendida como eutopía, atenazados como estamos por amenazas globales que adquieren una dimensión existencial? ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignright wp-image-132959 size-thumbnail" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/04/149-1-300x422.jpg" alt="" width="300" height="422" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/04/149-1-300x422.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/04/149-1-450x633.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/04/149-1-768x1080.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/04/149-1-600x844.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/04/149-1-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/04/149-1.jpg 1007w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />El texto de Santiago Álvarez Cantalapiedra, corresponde a la INTRODUCCIÓN del número 149 de <em>Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global</em>, dedicado a las utopías en tiempo de pandemia.</p>
<p style="text-align: right;">Un mapa del mundo que no contenga el país Utopía no merece siquiera un vistazo (Oscar Wilde)</p>
<p>Aunque el término <em>utopía</em> surge en el Renacimiento, las primeras expediciones por las tierras utópicas fueron tan antiguas como las capacidades simbólicas y de fabulación del ser humano. Tal vez se deba a ello que Francisco Fernández Buey, quien tanto aprecio mostró por la razón utópica,<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">1</a><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"></a> asociara siempre las ilusiones que brotan naturalmente de la vida de los seres humanos a la idea de la utopía.<a href="#_ftn2" name="_ftnref1">2</a></p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"></a><a href="#_ftn2" name="_ftnref2"></a>Es sabido que utopía es un nombre inventado por Thomas More que los filólogos atribuyen a la combinación del prefijo griego <em>ou</em>, (no) con la palabra <em>topos</em> (lugar). Tres siglos y medio más tarde, el economista y filósofo John Stuart Mill utilizó por vez primera el término <em>distopía</em> en una intervención parlamentaria para referirse a la perspectiva poco halagüeña que se desprendía de la vigencia de algunos factores del presente. Cinco décadas después, Patrick Geddes y Lewis Mumford introducen -nos los recuerda José Manuel Naredo en su artículo- el término <em>eutopia</em> para expresar el <em>buen</em> lugar en el que estar y al que deberíamos ir.</p>
<p>¿Por qué nos debería interesar, en la era del Antropoceno, la utopía entendida como eutopía? ¿Qué significado puede tener al comienzo del siglo XXI, atenazados como estamos por amenazas globales que adquieren una dimensión existencial? Son preguntas que nos llevan a orientar nuestra mirada, por primera vez en los treinta y cinco años de vida de la revista, a ese lugar imaginado que debería figurar en los mapas que merecen ser ojeados.</p>
<p><strong>¿Para qué sirve la utopía?</strong></p>
<p>Como sugiere Jesús Joven al introducirnos la obra de Thomas More en este número, la sociedad que prefigura esta primera utopía literaria está lejos de ser una sociedad justa (debido a la existencia de esclavitud); tampoco parece una sociedad deseable, ni siquiera para el propio autor que la imagina, pues en ella se hace patente la ausencia de Dios. Es probable, pues, que More no estuviera imaginando un “buen lugar”, sino un “no lugar” desde el que comentar críticamente el mundo que le rodeaba. Este papel crítico es la primera y más destacada función que cabe atribuir a la utopía. Pero hay, al menos, otras dos funciones más que merecen nuestra atención.</p>
<p>La segunda función de la utopía es ayudar a imaginar alternativas. La utopía como invariante de la historia humana forma parte de las ilusiones naturales de las que habla Leopardi y reivindica Fernández Buey, una atalaya desde la que visualizar y anticipar otra realidad. El género utópico ha servido, por ejemplo, para lanzar nuevos principios sociales al servicio de la emancipación de la mujer –es el caso de Charlotte P. Gilman, precursora con su  <em>Herland</em> (1915)-  o de una organización alternativa de la economía –como la imaginada por el socialista norteamericano Edward Bellamy en su novela <a href="https://meta.wikimedia.org/wiki/s:es:Mirando_atr%C3%A1s_desde_2000_a_1887" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Looking Backward</em></a> (1888)- que luego, a resultas de tantas luchas, han terminado por hacerse realidad  en muchos lugares. El sufragio femenino, la educación universal o la abolición del trabajo infantil son principios que pertenecieron en su día al género utópico y que hoy están presentes en gran número de sociedades de nuestro mundo, aunque -evitemos olvidarlo- no en todas.</p>
<p>Así pues, el potencial crítico de la utopía adquiere sentido en medio de la oscuridad del presente solo cuando se pone al servicio de la emancipación humana. Pero para poder desatar este potencial hay que empezar por diferenciar a los ilusos de quienes albergan ilusiones, pues no es lo mismo hacerse ilusiones que tener ilusiones. ¿Y qué diferencia una cosa de la otra? Los ilusos se diferencian de los utópicos en que defienden ideales que se encuentran fuera de la historia. Sus ilusiones no son realizables. Por el contrario, el utópico alberga una ilusión realizable, tal vez no en el momento presente y dentro del orden social dominante, pero no imposible en otro momento histórico y bajo otras circunstancias. El utópico, a diferencia del iluso, engarza la utopía a una realidad que no queda reducida al campo de lo existente. La realidad es también un campo de posibilidades, de opciones por explorar y de experiencias alternativas que practicar, algunas incluso ya iniciadas, aunque rápidamente sofocadas o desplazadas a un segundo plano de la historia por el poder. Cuando se formula una utopía, señala Juan José Tamayo, «no se está proponiendo un imposible; se busca cambiar las coordenadas que la hacen imposible para que sea posible».<a href="#_ftn3" name="_ftnref1">3</a></p>
<p>L<a href="#_ftnref1" name="_ftn1"></a>a tercera función de la utopía está muy relacionada con esta doble función crítica y alternativa que acabamos de comentar. La utopía, en cuanto instancia crítica que además ayuda a previsualizar otra realidad, se convierte en motivación para la acción y en horizonte que guía el cambio social. Como señaló Paco Fernández Buey, resulta indispensable para iniciar y sostener la acción política desde una perspectiva emancipadora: «No ha habido ni habrá filosofía moral sin utopías, o sea, sin la prefiguración de sociedades imaginarias más justas, más igualitarias, más libres y más habitables de las que hemos conocido y conocemos. La imaginación utópica ha sido y será el estímulo positivo de todo pensamiento político moral».<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">4</a> Tal vez ha sido Eduardo Galeano quien, desde el campo literario, más haya reivindicado este papel de la utopía.<a href="#_ftn5" name="_ftnref5"><sup>[</sup>5<sup>]</sup></a> Son muy conocidas las palabras con las que se hace eco de la respuesta que dio el cineasta argentino Fernando Birri a la pregunta ¿para qué sirve la utopía?: «La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar». Utopía que combina crítica y alternativa, que guía la praxis y la orienta hacia ella. Esa es su función.</p>
<p><strong>De la utopía social a las ilusiones tecnológicas</strong></p>
<p>La publicación, en Lovaina en 1516, <em>Del estado ideal de una república en la nueva isla de Utopía</em> inaugura el pensamiento utópico moderno. Aunque la noción de utopía estuvo enraizada en sus comienzos al ámbito social y tenía un marcado carácter político, con el tiempo fue cediendo terreno en favor de las ilusiones tecnocientíficas. No es accidental ese tránsito. Las utopías, por su carga crítica y alternativa, se convirtieron en una peligrosa herramienta al servicio de la emancipación humana. Recuerda Pierre Musso que este giro de la utopía hacia el ilusorio solucionismo tecnológico se produce en épocas tan tempranas como las de las revoluciones sociales y obreras de los años 1830 en Francia: «El objetivo fue eludir la conflictividad política para celebrar el progreso técnico y la revolución industrial (…) La utopía deja de ser sociopolítica para convertirse en científico-técnica. Esta inflexión fundamental, en sus orígenes, pretendía una toma de poder tecnocrática, relegando a un segundo plano a la utopía social, e incluso socialista. Esto es lo que pretenden algunos sansimonianos al reducir el cambio social a realizaciones técnicas».<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">6</a></p>
<p>En los umbrales de la «cuarta revolución industrial», derivada de la integración de la inteligencia artificial con las nanotecnologías y la biología sintética, las ilusiones tecnológicas renacen cada vez con más fuerza. El libro <em>Homo Deus</em> de Harari sintetiza mejor que ningún otro esas ilusiones presentes en la sociedad actual. La posibilidad que se le ha abierto al ser humano de acabar con los flagelos del hambre, la guerra y la enfermedad le faculta para ascender a un nivel superior en la escala evolutiva: «El ascenso de humanos a dioses puede seguir cualquiera de estos tres caminos: ingeniería biológica, ingeniería ciborg e ingeniería de seres no orgánicos».<a href="#_ftn7" name="_ftnref7">7</a> No hay que esperar a la lentísima selección natural ni a la azarosa mutación de los genes cuando resulta posible forzar los cambios con las palancas de la biotecnología, la inteligencia artificial o la nanotecnología. Esta ilusión tiene hoy nombre e ingentes recursos a su servicio. El <em>transhumanismo</em>, que no es más que la búsqueda de la inmortalidad a través de la tecnología, cuenta con el respaldo inestimable de Google y la NASA a través de la Universidad de la Singularidad, dedicada en exclusiva a este asunto.</p>
<p><strong>El deslizamiento hacia lo distópico</strong></p>
<p>La capacidad de seducción que tienen las nuevas tecnologías parece irresistible. Pero si por un momento pudiésemos suspender esa atracción, logrando unas mejores condiciones para preguntarnos acerca de si esas opciones son realmente deseables, es probable que nos surgieran unas cuantas reservas. La exitosa serie <em>Black Mirror</em> refleja magistralmente el malestar y la inquietud que nos provoca tanto ilusionismo tecnológico. En sus capítulos abunda la <em>distopía</em> y escasea la <em>eutopía</em>.</p>
<p>Cabe preguntar si este desplazamiento de las utopías por las distopías es algo reciente o viene de lejos. Aunque la ficción distópica ha vivido siempre sus momentos más dorados después de las grandes crisis colectivas, la utopía ha llevado en su reverso la distopía desde los inicios. De ahí que quepa distinguir las utopías puras de las parodias utópicas, que no buscan presentar un ideal sino más bien evitarlo. Entre los autores de las primeras encontraríamos a More con su <em>Utopía</em>, a Campanella con <em>La ciudad del Sol</em>, a Bacon con <em>Nueva Atlántida</em>, a Bellamy con <em>Mirando hacia atrás</em> y, sobre todo, a Morris con <em>Noticias de ninguna parte</em>. Entre los cultivadores de las segundas, autores como Italo Calvino, H.G. Wells o Úrsula K. Le Guin, que imaginaron en muchas de sus obras futuros distópicos con la intención de que anticipando esos horizontes tenebrosos nos encontrásemos en mejores condiciones de sortearlos. Otros, como Yevgueni Zamiatin con <em>Nosotros</em>, Aldous Huxley con <em>Un mundo feliz</em> o George Orwell con <em>1984</em>, es posible que ni siquiera albergaran tal esperanza.</p>
<p>En cualquier caso, pocos tiempos tan proclives a las distopías como los actuales. Están tan presentes en nuestros días que gran parte de la literatura juvenil más celebrada responde a este género (véase la trilogía de <em>Los juegos del hambre</em> de Suzanne Collins o el tríptico de Verónica Roth formado con sus novelas <em>Divergente</em>, <em>Insurgente</em> y <em>Leal</em>, todas ellas llevadas al cine en los últimos años con gran éxito de público). Tampoco han escapado a esta tentación muchos autores consagrados: ahí está el mundo apocalíptico que describe Cormac McCarthy en <em>La carretera</em>, el renacer del antisemitismo que plantea Philip Roth en <em>La conjura contra América</em> o la acogida que han logrado las dos novelas de Margaret Atwood sobre la República de Gilead (<em>El cuento de la criada</em> y <em>Los testamentos</em>).</p>
<p><strong>¿Qué significado puede tener la Utopía en la era del Antropoceno?</strong></p>
<p>La ciencia ficción ha cultivado un campo muy próximo al de las utopías. El racionalismo mágico presente en este género literario ha permitido viajar a la Luna o a las profundidades de la Tierra cuando aún no era posible. La conciencia del futuro como un vasto territorio de posibilidades ha permitido que algunas mentes lúcidas fueran capaces de anticipar acontecimientos que luego otros seres humanos han presenciado. Desde que en el siglo II el escritor griego Luciano Samósata imaginara un viaje a la Luna, el ser humano ha realizado la mayoría de las ilusiones que ha albergado: ha llegado hasta los confines de los océanos, ha dado la vuelta al mundo, explorado las simas más profundas y formulado teorías, como la de las cuerdas  cósmicas y los agujeros de gusano, que hacen verosímiles los viajes en el tiempo que imaginó el incomparable Herbert George Wells veinte años antes de que el no menos genial Einstein formulara la teoría general de la relatividad.</p>
<p>La ciencia ficción es un género moderno, hija de la confianza en el futuro y de la idea de progreso. El futuro como algo mejor que el presente. «El progreso es la realización de las utopías», decía Oscar Wilde. La narrativa utópica es en cierto modo una variante de la filosofía del progreso, pero ¿qué idea de progreso cabe albergar en nuestra época?</p>
<p>La idea de “progreso” que define nuestra época a menudo se parece más a la progresión de una enfermedad que a su curación. Para Walter Benjamin el progreso, cuando es contemplado desde la mirada del oprimido, se asemeja mucho a un vendaval que deja a su paso un reguero de víctimas y escombros. Desde esa perspectiva, el progreso es sinónimo de catástrofe y la utopía tiene que ver, sobre todo, con la esperanza de detener ese progreso. Cuando se avanza en la dirección equivocada, el progreso es lo último que se necesita. No tiene ningún sentido progresar en dirección al abismo, y hacia allí es adonde nos conduce este modelo de civilización.<a href="#_ftn8" name="_ftnref8">8</a></p>
<p>La civilización industrial capitalista encandila a sus víctimas con un progreso aparente, no real, pues en su discurrir deteriora las bases naturales y sociales sobre las que se sostiene. Nos ha conducido a una crisis ecosocial de la que brotan múltiples amenazas existenciales: amenazas climáticas, pandemias impulsadas por la globalización con efectos impredecibles sobre la salud pública o disputas en torno a recursos estratégicos que tensionan la geopolítica internacional en un contexto de proliferación nuclear.<a href="#_ftn9" name="_ftnref9">9</a></p>
<p>El futuro no tiene el mismo significado ahora que antes de la crisis ecológica. Con anterioridad a esta crisis el futuro se podía contemplar todavía como un territorio de posibilidades: cabía pensarlo como un tiempo mejor donde proyectar aquello que no resulta posible alcanzar en el tiempo presente. Pero ahora no. La crisis ecológica ha determinado nuestro futuro. Lo vemos con claridad al observar las consecuencias del cambio climático. Desde el punto de vista de la crisis climática, el futuro nunca va a poder ser mejor y, por eso, toda nuestra lucha por el futuro gira entre lo “malo” y lo “peor”. Y la diferencia entre ambos futuros es enorme: nada menos que la posibilidad entre un convivir aún civilizado y la más atroz de las barbaries. Tanta es la diferencia entre ambos futuros, que no cabe pensar en la utopía más que como la aspiración a conseguir lo menos malo. Los nuestros son tiempos de concesiones, de la búsqueda del mal menor. Lo mejor deja de estar a nuestro alcance y debemos conformarnos con lo menos malo. Son tiempos de utopía formulada en negativo: «hoy no luchamos por construir la brillante utopía, sino para evitar las distopías peores».<a href="#_ftn10" name="_ftnref10">10</a></p>
<p>Predominan hoy las distopías, que no son sino hijas de la creciente consciencia de que vivimos un gran desastre social y civilizatorio. Dar la vuelta al calcetín de sentido trágico del presente pasa por hacer florecer la carga alternativa que tiene la utopía y que no alcanza a imaginar el pensamiento que se queda en meramente distópico. Si la distopía llega a ser, en el mejor de los casos, una crítica cuando apunta al estado de barbarie al que nos conduce el presente, la utopía además de la crítica proporciona la imaginación política necesaria para lanzar la realidad en otra dirección, hacia un <em>buen vivir</em> en un <em>buen lugar</em>, hacia la <em>eutopía</em>.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Este número inaugura nuevas secciones. La que denominamos <em>Referentes</em> tiene como objetivo recuperar textos de autores/as que son una referencia indiscutible en las temáticas que aborda la revista. En esta ocasión está compuesta de tres textos, dos de Francisco Fernández Buey y otro de Erik Olin Wright.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Francisco Fernández Buey, <em>Utopías e ilusiones naturales</em>, El Viejo Topo, Barcelona, 2007.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Juan José Tamayo, <em>Invitación a la utopía</em>, Editorial Trotta, Madrid, 2012, p. 149.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> Francisco Fernández Buey, <em>op. cit</em>, pp. 12 y 13.</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Galeano cultivó a lo largo de toda su obra la utopía crítica y poética. Algunas de las frases que dejó escritas se convirtieron en lemas de la acampada del 15 M (así ocurrió con esta, «si no nos dejan soñar, no los dejaremos dormir», extraída de su libro <em>Los hijos de los días</em>). Entre los muchos escritos que nos legó, tal vez el que mejor refleja el espíritu utópico del autor es el titulado «El derecho al delirio», del que entresaco los siguientes versos: «¿Qué tal si deliramos, por un ratito? Vamos a clavar los ojos más allá de la infamia, para adivinar otro mundo posible (…) en las calles, los automóviles serán aplastados por los perros/ la gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por el ordenador, ni será comprada por el supermercado, ni será tampoco mirada por el televisor (..) la gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar/ se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez, que cometen quienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir nomás, como canta el pájaro sin saber que canta y como juega el niño sin saber que juega (…) los economistas no llamarán <em>nivel de vida</em> al nivel de consumo/ ni llamarán <em>calidad de vida</em> a la cantidad de cosas» (<em>Patas arriba. La escuela del mundo al revés</em>, Siglo XXI, Madrid, 1998, pp. 341-344).</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> Pierre Musso, «De la utopía social a la utopía tecnológica», <em>El punto de vista nº 7: Tiempos de utopías (Le Monde diplomatique)</em>, Ediciones Cybermonde S.L., Valencia, 2011, pp. 7 y 8.</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> Yuval Noah Harari, <em>Homo Deus</em>, Debate, Barcelona, 2016, p. 56.</p>
<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8">[8]</a> <a href="https://ethic.es/articulistas/christopher-ryan" target="_blank" rel="noopener">Christopher Ryan</a>, <em>Civilizados hasta la muerte: el precio del progreso</em>, Capitán Swing, Madrid, 2020.</p>
<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9">[9]</a> Sin mencionar los riesgos tecnológicos del impulso fáustico: las consecuencias de la combinación de la inteligencia artificial con la manipulación genética y las posibilidades de crear una especie -los ciborgs- no completamente orgánica.</p>
<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10">[10]</a> Jorge Riechmann, <em>Otro fin del mundo es posible, decían los compañeros</em>, Mra ediciones, Barcelona, 2020, p. 107.</p>
<p>Descargar el artículo completo en formato pdf:<a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/utopias-en-la-era-del-antropoceno-introduccion-149/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><strong><em> La utopía en la era del Antropoceno.</em></strong></a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Curso de Economía 2019-2020. Sesiones completas</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2020/03/30/curso-de-economia-2019-2020-sesiones-completas/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Mar 2020 09:12:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agenda Ecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Antropoceno]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio climático]]></category>
		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Emergencia climática]]></category>
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					<description><![CDATA[Primera sesión del Curso de Economía 2019-2020: Ceguera económica frente a los impactos del cambio climático]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignright wp-image-132538 size-thumbnail" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/03/curso-economia-cancelado-300x333.jpg" alt="" width="300" height="333" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/03/curso-economia-cancelado-300x333.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/03/curso-economia-cancelado-450x500.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/03/curso-economia-cancelado-768x853.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/03/curso-economia-cancelado-600x667.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/03/curso-economia-cancelado-64x71.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/03/curso-economia-cancelado.jpg 864w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />El pasado mes de diciembre comenzó una nueva edición del Curso de Economía de la <a href="https://teatrodelbarrio.com/universidad-del-barrio/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Universidad del Barrio</a>  organizada por <a href="https://www.fuhem.es/ecosocial/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">FUHEM Ecosocial</a>, <a href="https://ecosfron.org/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Economistas sin Fronteras</a> y el <a href="http://www.elsalmoncontracorriente.es/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Salmón Contracorriente</a> en el <a href="https://teatrodelbarrio.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Teatro del Barrio</a> de Madrid.</p>
<p>La edición 2019-2020 tiene como eje conductor la idea de la emergencia en un doble sentido: por un lado, en el sentido de prestar atención a todo aquello que emerge o brota en nuestras sociedades que a la vez afecta y es consecuencia de lo económico, como puede ser la creciente polarización social y territorial; por otro lado, emergencia en el sentido de abordar desde una óptica económica crítica e integradora las cuestiones urgentes de nuestro tiempo, como pueden ser las desigualdades y el cambio climático.</p>
<p>Durante las próximas semanas ofreceremos los videos completos de las sesiones que se han llevado a cabo antes de la crisis del Covid-19 que ha obligado a cancelar todos los actos públicos hasta nuevo aviso.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La sexta sesión <em><strong>«Tinderización» de las relaciones y consumismo de los cuerpos</strong></em> (02-03-20) abordó cómo la estrategia neoliberal que mantiene a flote al capitalismo ha extendido hacia cada vez más ámbitos de nuestra vida las lógicas del mercado.</p>
<p>Desde la sanidad, la educación o las pensiones, hasta la vivienda, los espacios de ocio y los bancos para sentarse en la vía pública.</p>
<p>Ámbitos cada vez más privados, y más privatizados, son objeto de estudio de muchas autoras sobre los que analizar estos procesos. El amor no se libra, y esta mercantilización influye también sobre la forma en la que nos relacionamos de manera afectiva con los demás, familia, amigas/os o parejas.</p>
<p>¿Hemos naturalizado las lógicas individualistas y consumistas, de usar y tirar, también en nuestras relaciones? ¿Qué influencia tienen las app para ligar en nuestra forma de concebir las relaciones sexo-afectivas? ¿Se han convertido nuestras relaciones y, por tanto, los cuerpos atravesados por las mismas, en objetos de consumo y producto que generan beneficios? ¿Es el poliamor también polifacético, o puede ser un dique de contención en este asunto?</p>
<p>Contamos con la presencia de:</p>
<p><strong>Sandra Cendal</strong> editora de <a href="https://www.facebook.com/ContintaMeTienes/?__tn__=K-R&amp;eid=ARBo2UYUljrvgywHRXFqnlqHaiUvG15HGrRLG0XyxbwgCnYVL7TGJnb5FvxwdQO3S87UkXy5kThX3ZIA&amp;fref=mentions&amp;__xts__%5B0%5D=68.ARBvcK22nMcYmb6EDldt_pVMhTEZcFw57uNGmJhgJbAetAG1DZm-wo8HEJG4z5bAINXtIddn6LlC66yeoLfLKeQkOrOC6H-4Yp3qdHb28c47Ofq4ENAYfaDOSMzaZGT0WnedK20ZfJNfMuRZxj_RJdpr6AvSec1pisPzOvsv2k_KSuo-CLOoG7qTTHDGFozYNUpCXg67W9iPu5PDW4PAAHzpFXX8PXYaS4q1AgfxtphwdOxO0lEfkTVT9XD5hiRViKy_EeP4uQaUyF8lV46b9pD5b92VnHe7F0uC7glejeeOhNMt6WwyMWP_I0l586EPSyhdu9o5vaEgti9-5xnnx8Rncw" target="_blank" rel="noopener">Continta Me Tienes</a></p>
<p><strong>Lionel S. Delgado</strong>, sociólogo e investigador en temáticas de género.</p>
<p><iframe  id="_ytid_40920"  width="840" height="473"  data-origwidth="840" data-origheight="473" src="https://www.youtube.com/embed/psCZ_Jyy6tw?enablejsapi=1&#038;autoplay=0&#038;cc_load_policy=0&#038;cc_lang_pref=&#038;iv_load_policy=1&#038;loop=0&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;playsinline=0&#038;autohide=2&#038;theme=dark&#038;color=red&#038;controls=1&#038;disablekb=0&#038;" class="__youtube_prefs__  epyt-is-override  no-lazyload" title="YouTube player"  allow="fullscreen; accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen data-no-lazy="1" data-skipgform_ajax_framebjll=""></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La quinta sesión <em><strong>Vivienda: entre la especulación y la innovación social</strong></em> (17-02-2020) abordó el derecho a la vivienda. ¿Qué políticas e iniciativas alternativas existen?</p>
<p>La construcción de viviendas ha sido una pieza clave en el modelo de crecimiento económico español de las últimas décadas. Su degeneración en un activo financiero especulativo ha provocado que coexistan miles de viviendas vacías y muchas más personas con dificultades para el acceso a la vivienda, ya sea en propiedad o en alquiler, pese a la condición de derecho que tiene.</p>
<p>En este contexto, la ineficacia que hasta el momento han tenido las políticas públicas implementadas al respecto en España coexiste con la emergencia de iniciativas sociales en torno a la vivienda que merecen nuestra atención: cooperativas de vivienda en cesión de uso, organizaciones sociales para defender alquileres, viviendas colaborativas (cohousing), diseños arquitectónicos con perspectiva de género, etc.</p>
<p>Contamos con la participación de:</p>
<p><strong>Javier Gil</strong>, sociólogo.</p>
<p><strong>Cristina Platero, </strong><a href="http://batiq.org/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Batïq Cooperativa de Arquitectura, Urbanismo y Diseño</a>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe title="UdB 5ª Sesión de Economía   &quot;Vivienda: entre la especulación y la innovación social&quot;." width="840" height="473" src="https://www.youtube.com/embed/6IVXSnxRP1c?feature=oembed&#038;width=840&#038;height=1000&#038;discover=1" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La cuarta sesión <em><strong>Descifrando la crisis que viene</strong></em> (13-01-2020) se desarrolló en torno a la reflexión sobre algunos elementos de vulnerabilidad en la economía mundial sobre los cuáles es posible prever un nuevo escenario de crisis económica.</p>
<p>Desigualdad, financiarización y políticas neoliberales están en el origen de la pasada Gran Recesión. Poco de esto parece haber cambiado: a la desigualdad rampante se suma una precariedad vital en un contexto en el que, si bien el liberalismo económico internacional se pode en cuestión por nuevos populismos de derecha, el poder de las finanzas y su consecuente formación de burbujas constantes mantiene su plena vigencia</p>
<p>De esta manera, ya sea por conflictos geopolíticos China-EEUU, nuevos ciclos especulativos, o encarecimiento repentino de los recursos energéticos, o simplemente falta de demanda, parecen soplar de nuevo vientos de recesión&#8230;</p>
<p>Contamos con la presencia de:</p>
<p><strong>Ricardo Molero Simarro</strong>, Profesor de Estructura Económica Mundial y de España, en la Universidad Autónoma de Madrid.</p>
<p><strong>Natalia Arias Pérez</strong>, Economista y asesora de organizaciones sindicales.</p>
<p style="text-align: center;"><iframe src="https://www.youtube.com/embed/J9g4rL77kXs" width="660" height="415" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La tercera sesión <strong>2008-2019: la crisis y su gestión como proyecto político</strong> (20-01-2020) se desarrolló en formato cine-debate. Primero se proyectó el documental Flores en la Basura, para luego abrir un debate en torno a la crisis económica y los desafíos que enfrentamos día a día en nuestros barrios.</p>
<p>Para ello contamos con <strong>Silvia González Iturraspe</strong>, politóloga y miembro de la <a href="https://aavvmadrid.org/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM)</a>, acompañada por Mario Risquez.</p>
<p>La gestión que se ha realizado de la crisis económica ha expandido y agravado un escenario de enormes fracturas sociales y de una precariedad vital que alcanza a cada vez mayores capas de la población. Un escenario atravesado y justificado con relatos que nos atomizan y depositan la responsabilidad de estas problemáticas en el ámbito individual. Por ello la importancia charlar y debatir acerca de cómo enfrentar este contexto articulando respuestas colectivas.</p>
<p><iframe  id="_ytid_74167"  width="840" height="473"  data-origwidth="840" data-origheight="473" src="https://www.youtube.com/embed/f_im2Sk2AZA?enablejsapi=1&#038;autoplay=0&#038;cc_load_policy=0&#038;cc_lang_pref=&#038;iv_load_policy=1&#038;loop=0&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;playsinline=0&#038;autohide=2&#038;theme=dark&#038;color=red&#038;controls=1&#038;disablekb=0&#038;" class="__youtube_prefs__  epyt-is-override  no-lazyload" title="YouTube player"  allow="fullscreen; accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen data-no-lazy="1" data-skipgform_ajax_framebjll=""></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La segunda sesión las <strong>Nuevas periferias y la creciente polarización social y territorial </strong>(13-01-20) contó con la presencia de <strong>Esteban Hernández</strong>, periodista del diario <em><a href="https://www.elconfidencial.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">El Confidencial</a></em> y autor de varios libros como <em>El fin de la clase media</em> (Clave Intelectual, 2014) o su última publicación titulada<em> El tiempo pervertido. Derecha e izquierda en el siglo XXI</em> (Akal, 2018).</p>
<p>La sesión giró en torno a uno de los resultados de la globalización financiarizada: la creciente desigualdad socioeconómica, plasmada en una implosión de las clases medias occidentales –los “perdedores” de la globalización– y que se manifiesta también, en una creciente polarización territorial en distintos planos: entre países, regiones, ciudades, así como entre ámbito urbano y mundo rural.</p>
<p>Una tendencia que, por otra parte, guarda una relación directa con la emergencia creciente de nuevos populismos en el plano político.</p>
<p>Moderó la sesión José Bellver, investigador de <a href="https://www.fuhem.es/ecosocial/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">FUHEM Ecosocial.</a></p>
<p><iframe  id="_ytid_10306"  width="840" height="473"  data-origwidth="840" data-origheight="473" src="https://www.youtube.com/embed/jtY7AZcvEfs?enablejsapi=1&#038;autoplay=0&#038;cc_load_policy=0&#038;cc_lang_pref=&#038;iv_load_policy=1&#038;loop=0&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;playsinline=0&#038;autohide=2&#038;theme=dark&#038;color=red&#038;controls=1&#038;disablekb=0&#038;" class="__youtube_prefs__  epyt-is-override  no-lazyload" title="YouTube player"  allow="fullscreen; accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen data-no-lazy="1" data-skipgform_ajax_framebjll=""></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La primera sesión: <strong>Ceguera económica frente a los impactos del cambio climático</strong> ( 02-12-2019), contó con la presencia de <strong>José A. Tapia</strong>, profesor en la <a href="https://drexel.edu/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Drexel University</a>, en Filadelfia (EEUU), que abordó, entre otras cuestiones, la <em>Teoría del Cambio Climático Antropogénico</em>.</p>
<p>Moderó la sesión José Bellver, investigador de <a href="https://www.fuhem.es/ecosocial/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">FUHEM Ecosocial.</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe  id="_ytid_56016"  width="840" height="473"  data-origwidth="840" data-origheight="473" src="https://www.youtube.com/embed/A6CxWBGXqFc?enablejsapi=1&#038;autoplay=0&#038;cc_load_policy=0&#038;cc_lang_pref=&#038;iv_load_policy=1&#038;loop=0&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;playsinline=0&#038;autohide=2&#038;theme=dark&#038;color=red&#038;controls=1&#038;disablekb=0&#038;" class="__youtube_prefs__  epyt-is-override  no-lazyload" title="YouTube player"  allow="fullscreen; accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen data-no-lazy="1" data-skipgform_ajax_framebjll=""></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
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