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	<title>Autoritarismo &#8211; FUHEM</title>
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	<description>educación + ecosocial</description>
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	<title>Autoritarismo &#8211; FUHEM</title>
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		<title>Papeles 173</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 05 May 2026 07:43:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
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					<description><![CDATA[Asistimos a una profunda reconfiguración del orden internacional expresado en la multiplicación de conflictos alrededor del mundo, el rearme, el auge de la geopolítica –con el relanzamiento del imperialismo y las zonas de influencia–, la diplomacia coercitiva y el alejamiento del multilateralismo y del derecho internacional. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p class="CuerpoA"><span lang="ES-TRAD"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignright size-medium wp-image-174440" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/04/Portada-Papeles-173-borde-300x375.jpg" alt="" width="450" height="638" /><em>Asistimos a una profunda reconfiguración del orden internacional expresado en la multiplicación de conflictos alrededor del mundo, el rearme, el auge de la geopolítica –con el relanzamiento del imperialismo y las zonas de influencia–, la diplomacia coercitiva y el alejamiento del multilateralismo y del derecho internacional. </em></span></p>
</blockquote>
<p class="CuerpoA"><span lang="ES-TRAD">En paralelo, se reorganiza el poder económico y político, que bascula hacia Asia, y, especialmente, a China, en detrimento de Estados Unidos y de Occidente, que se resisten a los cambios. Mientras, van surgiendo organizaciones de cooperación al margen del dominio occidental. El orden que empieza a emerger, más descaradamente violento, no es ajeno a la forma en que se maneja la crisis ecosocial. Este número de PAPELES indaga en este nuevo orden mundial. Casi una veintena de expertas y expertos de distintos ámbitos analizan los rasgos de eso que emerge, ofreciendo valiosas claves para comprender el nuevo escenario.</span></p>
<p>La sección <strong>A fondo</strong> de este número resulta singular en varios sentidos. Primero, porque aborda una cuestión de máxima actualidad, el orden internacional que está surgiendo de las ruinas del régimen posterior a la Segunda Guerra Mundial. Y segundo, porque esta vez no se compone de artículos de varios especialistas, sino de una batería de preguntas sobre distintos aspectos de este orden mundial emergente que formulamos a dieciséis expertas y expertos en los distintos ámbitos.</p>
<p>Esta conversación coral con <span lang="ES-TRAD">numerosas claves para navegar este presente incierto </span>se estructura en siete bloques:</p>
<p><strong>Bloque 1</strong>. Imperialismo y uso de la fuerza: abandono del multilateralismo y desprecio del derecho internacional;</p>
<p><strong>Bloque 2</strong>. América Latina y la Doctrina Donroe;</p>
<p><strong>Bloque 3</strong>. Europa ante el nuevo orden de Trump;</p>
<p><strong>Bloque 4</strong>. Oriente Medio y el nuevo orden;</p>
<p><strong>Bloque 5</strong>. China, India, Rusia y otros actores frente al nuevo orden;</p>
<p><strong>Bloque 6</strong>. Un orden internacional cada vez más violento;</p>
<p><strong>Bloque 7</strong>. Nuevo orden y crisis ecosocial.</p>
<p>Los participantes en esta conversación son: <strong>Manuel Monereo, Jose Antonio Est</strong><strong>évez Araujo, Renán Vega, Tahina Ojeda Medina, Ruth Ferrero Turrión, Ignacio Álvarez-Ossorio, Isaí</strong><strong>as Barreñada, Augusto Zamora, Carlos Berzosa, In</strong><strong>é</strong><strong>s Arco, Jos</strong><strong>é </strong><strong>Luis Gordillo, Rafael Poch- de-Feliú</strong><strong>, Pere Ortega, Tica Font, Jorge Riechmann </strong>y<strong> Ulrich Brand</strong>.</p>
<p>El número recoge también otras secciones habituales como: <strong>Actualidad</strong>, <strong>Experiencias</strong>, <strong>Ensayo</strong> y <strong>Lecturas</strong>.</p>
<p>A continuación, ofrecemos el texto completo correspondiente a la <strong>Introducción</strong> del número, escrito por <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong> bajo el título: <em>Autoritarimo Nacionalnativista y orden mundial</em>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Autoritarismo Nacionalnativista y Orden Mundial</strong></h4>
<p>Una mirada rápida a Occidente permite comprobar que vivimos una oleada reaccionaria. En América Latina, a Milei en Argentina, Noboa en Ecuador, Bukele en El Salvador o Asfura en Honduras se les ha sumado recientemente Kast en Chile. Bolsorano, esta vez a través de la persona de su hijo Flavio, ya supera en algunas encuestas a Lula ante las presidenciales del próximo octubre. En Europa la situación no es mucho mejor a pesar de la derrota electoral de Orbán en Hungría y de que Meloni perdiera el referéndum sobre la reforma judicial. Mirando a Oriente, en Asia, Narendra Modi sigue adelante con su proyecto nacionalista y la autocracia está presente en Rusia y China, pues en estos países gobiernan regímenes a los que difícilmente se puede calificar de democráticos y respetuosos con los derechos humanos. Sin embargo, el que mejor refleja el tiempo presente es el Gobierno Trump, por la caza de inmigrantes y su carta blanca a los oligarcas tecnológicos y petroleros de los EEUU y, en las relaciones internacionales, por su desprecio hacía el multilateralismo y el derecho internacional, así como por su ardor guerrero en Oriente Próximo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Un nuevo (des)orden</strong></h5>
<p>Esta deriva es el reflejo de un <em>nuevo orden</em> que se va asentando tras fraguarse durante más de tres lustros. La crisis del anterior, el orden neoliberal, tuvo como detonante la Gran Recesión de 2008 y su clausura definitiva con la pandemia del año 2020.<sup>1</sup> El periodo neoliberal fue tiempo de hiperglobalización paradójica, pues terminó por debilitar a los países occidentales que la impulsaron, y ha supuesto más de cuatro décadas perdidas para afrontar la urgente quiebra civilizatoria que representa la crisis ecosocial. Así pues, se sale de la crisis del orden neoliberal no en mejores condiciones, sino a través de un contramovimiento reactivo que supone una salida en clave autoritaria.</p>
<p>El nuevo orden que despunta no depara nada bueno. Cabe denominarlo por sus rasgos como <em>autoritario nacionalnativista.<sup>2</sup> Surgido de las contradicciones y fracturas del consenso neoliberal, es autoritario porque ni siquiera respeta la retórica democrática interpretada por el orden anterior a partir de la idea de la conveniencia de contrapesos a la acción de los gobiernos (división de poderes, autonomía de los bancos centrales y existencia de autoridades administrativas independientes con funciones atribuidas de supervisión externa) y concede un enorme poder a la nueva plutocracia tecnofinanciera (gente como Peter Thiel sería el máximo exponente). Es nacionalnativista porque frente a la multiculturalidad y el cosmopolitismo de las sociedades abiertas de la hiperglobalización neoliberal surge ahora la reacción etnonacionalista y la discriminación de determinados grupos y sectores sociales según el origen geográfico, étnico o religioso, además de por la orientación sexual.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>El “trilema” de Rodrik</strong></h5>
<p>Hace unos años el economista estadounidense de origen turco Dani Rodrik planteó un famoso trilema.<sup>3</sup> Señalaba que existían tres objetivos que cualquier país desearía tener simultáneamente, pero que, al ser estructuralmente incompatibles, solo se podían alcanzar dos al mismo tiempo. Según Rodrik, resulta imposible lograr y mantener simultáneamente las ventajas de la hiperglobalización (apertura e integración económicas profundas), la democracia (como espacio de toma de decisiones políticas reales y participación efectiva) y el Estado-nación (como ámbito de soberanía). Así pues, ante los tres vértices del trilema (hiperglobalización, democracia y soberanía nacional), argumentaba que la combinación de dos vértices excluiría necesariamente al tercero. En consecuencia, la combinación de hiperglobalización manteniendo la soberanía nacional impide una democracia real; la combinación de globalización más democracia hará imposible la soberanía nacional al exigir una especie de federalismo global o gobernanza supranacional y, finalmente, si un país quiere que sus ciudadanos decidan democráticamente sus políticas conservando la capacidad soberana de aplicarlas, tendrá que limitar la integración económica.</p>
<p>Puede que los vientos que soplan nos hayan situado en un lugar próximo a la primera de las combinaciones. La profunda inserción en la economía global sin una gobernanza política a la altura de sus exigencias (al no querer nadie ceder su parcela de soberanía nacional) ha hecho que las decisiones económicas más relevantes acaben siendo dictadas desde instancias internacionales ajenas a la voluntad de la ciudadanía de cada nación. Esto significa, por ejemplo, que si los llamados mercados financieros internacionales exigen recortes del gasto público, los gobiernos los aplicarían, aunque su electorado vote lo contrario. Se suele poner el ejemplo de Grecia durante la crisis de la deuda soberana tras la Gran Recesión. El gobierno griego era formalmente soberano y celebró un referéndum en el año 2015 rechazando las medidas de austeridad impuestas desde la troika (la Comisión Europea, el FMI y el BCE). El resultado fue ignorado en la práctica: había soberanía formal e integración en la zona euro, pero la democracia resultó ser una gran ilusión.</p>
<p>En la actualidad la competencia creciente de nuevos actores en el escenario mundial, sin renuncia de los resortes clásicos en los que se ha manifestado el ejercicio de la soberanía de los estados, estaría vaciando de contenido la democracia en las sociedades. Ciertamente el trilema no fue formulado para explicar el autoritarismo, pero puede ayudarnos como herramienta diagnóstica de la situación actual de vulnerabilidad democrática que lo hace posible.</p>
<p>Es ya un lugar común el reconocimiento de que la hiperglobalización generó una amplia variedad de perdedores: trabajadores industriales en los países ricos golpeados por la deslocalización, economías dependientes del Sur global que no pudieron proteger sus industrias nacientes, comunidades despojadas de sus medios de vida e identidad cultural, etc. Estos perdedores se han sentido huérfanos de salidas a su situación porque el sistema político operaba dentro de las restricciones que imponía la globalización y, en su lugar, han recibido como respuesta un discurso meritocrático que, al basarse en la idea de que el éxito depende exclusivamente del esfuerzo y el talento individual, ha hecho del resentimiento derivado de la humillación recibida el combustible que alimenta a muchos de los movimientos reaccionarios.<sup>4</sup> De esta manera el etnonacionalismo autoritario se convierte en una trampa mortal por no solucionar nada y generar nuevos problemas, como el deterioro de la convivencia democrática al insuflar miedo y repulsa a la inmigración (tema central de todos los discursos de la derecha autoritaria) o la desviación de la atención de las amenazas reales de la concentración del poder en pocas manos, de las disrupciones tecnológicas o de las graves consecuencias del deterioro ecológico.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Los cambios en el orden mundial</strong></h5>
<p>Tras el proceso globalizador, los planos interno y externo han quedado entrelazados. El orden social y el orden internacional se relacionan de forma bidireccional. El orden social impuesto en los EEUU está configurando el nuevo orden internacional y este, a su vez, está influyendo en las configuraciones internas en cada uno de los países. Pero además, para comprender bien el tránsito hacia este nuevo orden mundial que se desarrolla sobre la reafirmación de los intereses nacionales y en la confrontación entre potencias que encarnan diferentes tipos de capitalismo con intereses globales en pugna,<sup>5</sup> no hay que perder de vista en ningún momento tres acontecimientos clave:</p>
<p>1) la multipolaridad en un mundo de geografía económica cambiante,</p>
<p>2) la relevancia que adquiere el poder tecnológico asociado al mundo digital</p>
<p>3) el cambio climático, el pico del petróleo, el riesgo de desabastecimiento de otros recursos críticos o la erosión de la integridad de la biosfera. Son factores que se entremezclan entre sí.</p>
<p>En primer lugar, el declive de los Estados Unidos (y del conjunto de Occidente) y el ascenso de China (y otros países, como la India) muestra bien a las claras cómo el viejo centro del capitalismo pierde peso relativo y relevancia en el conjunto mundial. En segundo lugar, debido a la competencia de los países emergentes, se manifiestan pugnas en todos los ámbitos, destacando la carrera por alcanzar nuevos hitos en la digitalización y la economía de los datos que permitan ventajas sobre el competidor en los avances de los modelos lingüísticos de la inteligencia artificial. En tercer lugar, a todo lo anterior se suman los efectos que tanto el cambio climático como la transición energética tienen en el tensionamiento de la geopolítica actual. El calentamiento global abre posibilidades de explotación minera en zonas antes inaccesibles, agudizando el apetito insaciable de un sistema ecocida y devorador de recursos, así como de apertura de nuevas rutas marítimas que ofrecen ventajas competitivas o que son cruciales para garantizar los suministros. A su vez, la transición energética tensiona más aún la geopolítica al aumentar la dependencia de los minerales que hacen posible la incorporación de las renovables al mix energético. Esto sitúa a las tierras raras y a las materias primas críticas en el foco de atención, donde China, que controla el procesamiento del litio, el cobalto y las tierras raras, disfruta ya de una posición dominante en las cadenas de extracción y comercialización.  Sin olvidar que, como buena parte de la estrategia de transición hacia las renovables depende de la inyección de grandes flujos de energías fósiles y descansa en tecnologías poco maduras, las rivalidades que vemos surgir en torno a estos materiales se mezclan con la tradicional geopolítica belicosa asociada a la energía fósil (como se ha visto en la intervención de Venezuela y vemos ahora con el ataque a Irán).</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>El trasfondo de todo</strong></h5>
<p>Todo ello nos conduce al nudo gordiano que ni sabemos ni nos atrevemos a desatar: el modo de vida imperial característico de la civilización industrial capitalista.<sup>6</sup> El choque con los límites naturales que la extensión e intensificación del capitalismo global ha provocado pone de manifiesto las contradicciones con las que opera. Su dinámica no solo depende de la forma en que se apropia de los recursos mediante el extractivismo, ni tampoco únicamente de las ventajas que adquiere de la división social e internacional del trabajo con la que explota la fuerza laboral en cualquier rincón del planeta, también juega un papel fundamental su capacidad para transferir costes y riesgos sociales y ambientales a terceros.</p>
<p>La transferencia social (a otros grupos sociales), espacial (a otros territorios) y temporal (a las generaciones futuras) de estos costes y riesgos con que tradicionalmente el capitalismo maneja sus contradicciones se encuentra con límites en la actualidad. La extralimitación ecológica (<em>overshoot</em> ) y la creciente competencia internacional por el espacio ambiental disponible nos introducen en un orden mundial más autoritario y violento. La “prioridad nacional” con la que se defiende la discriminación según el origen geográfico asume que la tarta no llega para todos y que hay que descartar a muchos comensales de la fiesta. La idea nativista de la prioridad nacional (cuya otra cara es el descarte, como denunciara el Papa Francisco) solo se puede llevar a la práctica en el interior de los países sacrificando la idea republicana de ciudadanía mediante formas cada vez más autoritarias. Su traducción en el plano mundial es la construcción de un orden internacional regido por la lógica imperial y sus zonas de influencia.</p>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong>,  director del <a href="https://www.fuhem.es/ECOSOCIAL/" target="_blank" rel="noopener">Área Ecosocial de FUHEM</a> y de la revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global.</em></a>,</p>
<h5>NOTAS</h5>
<p>1. Por orden social cabe entender una determinada configuración de poder definida por juegos de dominación y compromiso entre clases sociales y fracciones de clase, tanto en el plano interno de los estados como en las relaciones —económicas, políticas y militares— que establecen entre ellos. Los órdenes sociales emergen tras reestructuraciones profundas en el capitalismo. Desde finales del siglo XIX, momento en el que apareció el capitalismo organizado con rasgos contemporáneos, se han sucedido cuatro órdenes sociales (me he referido a ellos en mi libro <em>La gran encrucijada. Crisis ecosocial y cambio de paradigma</em>, Ediciones HOAC, Madrid, 2019).</p>
<p>2. Lo explico con más detalle en el artículo «Nuevo orden social e internacional: claves para una interpretación crítica» publicado en el nº 41 de la revista <em>Gaceta sindical. Reflexión y debate</em> de CCOO, número que se presentará al público el 28 de mayo en el Ateneo de Madrid.</p>
<p>3. Dani Rodrik, <em>La paradoja de la globalización. Democracia y el futuro de la economía mundial</em>, Antoni Bosch Editor, Barcelona, 2012.</p>
<p>4. Ha sido Michael Sandel quien ha resaltado las consecuencias que tiene sobre la cohesión social y el bien común el sistema meritocrático dominante en Occidente, pues conduce a dos emociones corrosivas: la arrogancia de los ganadores y la humillación de los perdedores (véase <em>La tiranía del mérito</em>, Debate, Barcelona, 2020)</p>
<p>5. Branko Milanović (<em>Capitalismo, nada más</em>, Taurus, Barcelona, 2020) contrapone dos tipos de capitalismo en disputa, el capitalismo meritocrático liberal y el capitalismo político, liderados respectivamente por EEUU y China. Sin embargo, por cómo se configuran en la práctica podría ser más conveniente llamar, al primero, capitalismo corporativo transnacional y, al segundo, capitalismo de Estado.</p>
<p>6. Ulrich Brand y Markus Wissen, <em>Modo de vida imperial. </em><em>Vida cotidiana y crisis ecológica del capitalismo,</em> Editorial Tinta Limón, Buenos Aires/ Madrid, 2021. Ulrich Brand, <em>Crisis del modo de vida imperial y transiciones ecosociales</em>, Colección de Economía Inclusiva 006, FUHEM/ Catarata, Madrid, 2023.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Papeles 155: Ritmos Autoritarios</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 10 Nov 2021 08:33:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Autoritarismo]]></category>
		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Discursos de odio]]></category>
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					<description><![CDATA[Este número de Papeles de Relaciones Ecoociales y Cambio Global  explora en su semimonográfico las complejidades del ascenso ultraderechista, sus matices, semejanzas y diferencias, a fin de hallar claves para interpretar el fenómeno.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://www.fuhem.es/product/ritmos-autoritarios/"><img decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-140897" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/155-2-300x422.jpg" alt="" width="300" height="422" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/155-2-300x422.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/155-2-450x634.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/155-2-768x1081.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/155-2-600x845.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/155-2-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/155-2.jpg 909w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>La lucha por la emancipación y el respeto de los derechos de distinto tipo, tanto de las mayorías como de las minorías, se encuentra en una encrucijada. En los últimos años se acumulan evidencias de un giro autoritario alrededor del mundo. No es ajeno a este contexto la crisis ecosocial de fondo.</p>
<p>Utilizando el sistema democrático, se encumbran líderes que manejarán los mimbres de la democracia precisamente para vaciar o subvertir su contenido. Las fuerzas de la ultraderecha ganan terreno en un contexto de complejidad e incertidumbres de gran envergadura, mientras se profundizan las desigualdades, la precariedad y el señalamiento de ciertos grupos. La verdad y la confianza, puntales de cualquier sociedad y, especialmente, en las democracias sufren el embate autoritario.</p>
<p>Con un discurso renovado que apela al nacionalismo excluyente, estas fuerzas se presentan como portadoras de respuestas, aunque los desafíos son de tal calado que incluso aunque atinaran en las recetas, las soluciones a menudo exceden la capacidad de un solo partido o de un solo gobierno.</p>
<blockquote><p>Este número de <em>Papeles de Relaciones Ecoociales y Cambio Global</em>  explora en su semimonográfico las complejidades del ascenso ultraderechista, sus matices, semejanzas y diferencias, a fin de hallar claves para interpretar el fenómeno.</p></blockquote>
<p>La sección <strong>A FONDO</strong> Se abre con un análisis de Javier de Lucas, e incluye artículos de Maximiliano Fuentes Codera y Giaime Pala, Juan José Tamayo, José Rama y Ana González-Páramo, además de una entrevista de Nuria del Viso a Carolin Emcke.</p>
<p>Muy en línea con el tema del semimonográfico, el magistrado Luis Carlos Nieto sopesa en <strong>ACTUALIDAD</strong> las repatriaciones de menores en Ceuta, y en <strong>REFERENTES</strong> Jordi Mir explora las palabras del ideólogo de Trump (y otros) Steve Bannon, y Nuria del Viso examina el pensamiento de Janet Biehl, una de las máximas representantes del ecologismo social e impulsora del término ecofascismo.</p>
<p>Un lugar destacado ocupa la sección <strong>ANIVERSARIO</strong>, en la que conmemoramos los 50 años de <em>La ley de la entropía y el proceso económico</em>, libro de referencia de Nicholas Georgescu-Roegen, con sendos artículos de Jorge Riechmann y Clive Spash.</p>
<p>El número se completa con la sección <strong>LECTURAS</strong>.</p>
<p>A continuación, ofrecemos el <strong>SUMARIO</strong> de la revista, que podrás descargar a texto completo, junto con el artículo introductorio de <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra </strong>y el texto firmado por <strong>Javier de Lucas</strong>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/sumario-155/" target="_blank" rel="noopener">SUMARIO</a></p>
<p><strong><span style="font-style: inherit; font-weight: inherit;">INTRODUCCIÓN</span></strong></p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/riesgo-de-cierre-autoritario/" target="_blank" rel="noopener">Riesgo de cierre autoritario</a></p>
<p><strong><span style="font-style: inherit; font-weight: inherit;">Santiago Álvarez Cantalapiedra</span></strong>.</p>
<p><strong><span style="font-style: inherit; font-weight: inherit;">A FONDO</span></strong></p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/sobre-autoritarismo-y-discursos-de-odio/" target="_blank" rel="noopener">Sobre autoritarismo y discursos de odio</a></p>
<p><strong>Javier de Lucas.</strong></p>
<p>Entrevista a Carolin Emcke</p>
<p><strong><span style="font-style: inherit; font-weight: inherit;">Nuria del Viso.</span></strong></p>
<p><em><span style="font-style: inherit; font-weight: inherit;">Pasado y presente de la extrema derecha europea</span></em></p>
<p><strong><span style="font-style: inherit; font-weight: inherit;">Maximiliano Fuentes Codera y Giaime Pala</span></strong>.</p>
<p>El cristoneofascismo: teísmo político y dios sacrificial</p>
<p><strong><span style="font-style: inherit; font-weight: inherit;">Juan José Tamayo</span></strong>.</p>
<p>Vox ¿Un partido más de la derecha radical europea?</p>
<p><strong>José Ram</strong><strong><span style="font-style: inherit; font-weight: inherit;">a</span></strong>.</p>
<p>Frontex, la cara oscura de la Unión Europea</p>
<p><strong><span style="font-style: inherit; font-weight: inherit;">Ana González Páramo</span></strong>.</p>
<p><strong><span style="font-style: inherit; font-weight: inherit;">ACTUALIDAD</span></strong></p>
<p>Repatriaciones de menores sin garantías en Ceuta</p>
<p><strong><span style="font-style: inherit; font-weight: inherit;">Luis Carlos Nieto</span></strong>.</p>
<p><strong><span style="font-style: inherit; font-weight: inherit;">ANIVERSARIO | </span></strong>GEORGESCU-ROEGEN: 50 años de La ley de la entropía y el proceso económico</p>
<p>1971-1972-1973 La fallida “revolución vernadskiana” (y bioeconómica) y nuestro ingreso en el delirio epistemológico</p>
<p><strong><span style="font-style: inherit; font-weight: inherit;">Jorge Riechmann</span></strong></p>
<p>Romper con la economía tradicional: la economía ecológica y el cambio de paradigma de Georgescu-Roegen</p>
<p><strong><span style="font-style: inherit; font-weight: inherit;">Clive Spash</span></strong></p>
<p><strong><span style="font-style: inherit; font-weight: inherit;">REFERENTES </span></strong></p>
<p>Steve Bannon: Fogonazos en los diagnósticos, oscuridad tenebrosa en las respuestas</p>
<p><strong>Jordi Mir</strong></p>
<p>Janet Biehl, precursora del análisis del ecofascismo y sus raíces</p>
<p><strong>Nuria del Viso</strong></p>
<p>La “ecología” y la modernización del fascismo en la ultraderecha alemana</p>
<p><strong><span style="font-style: inherit; font-weight: inherit;">Janet Biel</span></strong></p>
<p><strong><span style="font-style: inherit; font-weight: inherit;">LECTURAS</span></strong></p>
<p>Fundamentos para una economia ecológica y social, de Clive L. Spash</p>
<p><strong><span style="font-style: inherit; font-weight: inherit;">Federico Aguilera Klink</span></strong></p>
<p>Petrocalipsis. Crisis energética global y cómo (no) la vamos a solucionar, de Antonio Turiel</p>
<p><strong><span style="font-style: inherit; font-weight: inherit;">Daniel Guinea Recuerdo y Pablo Grau Murcia</span></strong></p>
<p>Perdiendo la tierra. La década en que podríamos haber detenido el cambio climático, de Nathaniel Rich</p>
<p><strong><span style="font-style: inherit; font-weight: inherit;">Nuria del Viso</span></strong></p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/resumenes-155/" target="_blank" rel="noopener"><strong><span style="font-style: inherit; font-weight: inherit;">RESÚMENES</span></strong></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<h3><strong>Información y compras</strong>:</h3>
<p>Tel.: +34 914310280</p>
<p>Email: <a href="mailto:publicaciones@fuhem.es">publicaciones@fuhem.es</a></p>
<p>Puedes adquirir la revista <strong>PAPELES</strong> en nuestra <u><a href="https://www.fuhem.es/product/ritmos-autoritarios/">librería virtual</a>.</u></p>
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		<title>Riesgo de cierre autoritario</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 09 Nov 2021 09:01:56 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Autoritarismo]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
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					<description><![CDATA[Santiago Álvarez Cantalapiedra aborda en este artículo, que introduce el número 155 de la revista Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, las razones del ascenso de la extrema derecha y el giro autoritario que se está produciendo en la política debido, entre otras causas, al vaciamiento que está sufriendo la democracia actual.  ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-140897" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/155-2-300x422.jpg" alt="" width="300" height="422" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/155-2-300x422.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/155-2-450x634.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/155-2-768x1081.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/155-2-600x845.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/155-2-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/155-2.jpg 909w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong> introduce el <a href="https://www.fuhem.es/2021/11/10/papeles-155-ritmos-autoritarios/" target="_blank" rel="noopener">número 155</a> de la revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global</em></a> con un texto que bajo el título<em> Riesgo de cierre autoritario</em> aborda las razones del ascenso de la extrema derecha y el giro autoritario que se está produciendo en la política debido, entre otras causas, al vaciamiento que está sufriendo la democracia actual.</p>
<p>En las sociedades capitalistas se extiende el sentimiento de que el sistema político y económico no funciona bien. La economía y la política se muestran incapaces de responder con coherencia y creatividad a los retos civilizatorios planteados. Así lo atestiguan la lentitud, falta de ambición y radicalidad en las respuestas a la crisis ecológica; se revela también en la inacción ante la creciente inseguridad de no tener empleo, o acceder a él de forma precaria, como consecuencia del desarrollo de las plataformas digitales, la robotización o los avances en el campo de la inteligencia artificial; brillan por su ausencia las medidas distributivas frente al aumento de la desigualdad social y la polarización territorial provocadas por una globalización desbocada; más preocupante aún es el tipo de respuesta que se está dando a la crisis mundial de los refugiados, que nadie duda que se intensificará a medida que a los desplazados por conflictos violentos y migrantes económicos se sumen los climáticos.</p>
<p>A ese sentimiento de impotencia se une la impresión de que incluso la institucionalidad de las democracias liberales pueda convertirse en una rémora para el funcionamiento eficaz del propio capitalismo. La preocupación de quienes piensan que el modelo de capitalismo occidental pierde comba y es menos eficiente que el capitalismo político o autoritario ejemplificado por China refuerza la amenaza de transitar hacia lo que se ha denominado “democracias iliberales”. La interiorización pesimista de esta impotencia hace presagiar un futuro en el que se acentúa la erosión de la democracia liberal deslizándose hacia formas de gobierno más autoritarias, aun cuando mantengan una fachada y unas instituciones nominalmente democráticas. Esta deriva autoritaria ya es visible en numerosos países del mundo.</p>
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<h3><strong>El ascenso de la ultraderecha</strong></h3>
<p>En este giro autoritario cabe situar el ascenso del nacional populismo de derechas. No es un fenómeno que se circunscriba al mundo occidental (tiene manifestaciones en todo el planeta: en la India, en Filipinas, en Myanmar, etc.), pero no deja de sorprender la facilidad con que ha arraigado en sociedades que tenían a gala sostener una larga tradición liberal crítica con el autoritarismo.</p>
<p>Aunque la extrema derecha no sea un espacio político uniforme, porque presenta características y énfasis propios en cada lugar, amalgama en todas sus manifestaciones miedos, descontento y frustraciones a través de ideas reaccionarias, discursos de odio y continuas apelaciones a una supuesta identidad nacional amenazada. Son movimientos que presentan ideas simples y programas imprecisos, impulsados sobre todo por la facundia, la insolencia y el lenguaje directo de sus caudillos.</p>
<p>El notable auge de posiciones extremas en la derecha europea tiene sus antecedentes inmediatos en Francia, Italia o Bélgica con formaciones como el Frente Nacional, la Liga del Norte o Vlaams Blok, que incorporan en la década de los noventa del siglo pasado el nacional populismo al escenario político. Desde entonces la derecha radicalizada ha ido sembrando con más de una treintena de partidos prácticamente la totalidad del espacio político europeo, alcanzando y consolidando su representación en las instituciones parlamentarias. Con la entrada del nuevo siglo, la novedad ha sido la llegada al gobierno de partidos conservadores ultranacionalistas en algunos países pertenecientes a la Unión Europea (en Polonia, con el triunfo de Ley y Justicia durante la legislatura de 2005-2007, regresando de nuevo al gobierno en las elecciones de 2015 con la coalición Derecha Unida, o en Hungría, gracias a la arrolladora victoria en las elecciones del año 2010 de Fidesz-Unión Cívica Húngara en alianza con el Partido Popular Demócrata Cristiano). Pero el momento culminante de la consolidación de la extrema derecha en Europa y América se produce en el año 2016 con el <em>brexit</em> y el triunfo electoral de Trump, al que seguirá la llegada al poder de Bolsonaro en enero de 2019. En España, la irrupción de Vox en el parlamento andaluz en las elecciones del año 2018, fue seguida de su consolidación al año siguiente en el Congreso de los Diputados y la Eurocámara.</p>
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<h3><strong>¿Qué hay detrás del ascenso de la extrema derecha?</strong></h3>
<p>Uno de los debates más candentes de la actualidad tiene que ver con las razones del avance de las ideas y de las organizaciones de extrema derecha. En este tipo de debates siempre existe la tentación de caer en esquematismos simplificadores que, acompañados de fáciles descalificaciones, solo contribuyan a ensombrecer los diagnósticos y a neutralizar las estrategias con las que evitar eficazmente la expansión de la ultraderecha.</p>
<p>Así pues, desahogos aparte, tratemos de preguntarnos qué hay detrás del ascenso de esta derecha radicalizada, a sabiendas de que es un debate abierto que no se puede cerrar precipitadamente con conclusiones provisionales y explicaciones tentativas. Para empezar, puede ser útil situar el contexto histórico en el que se asienta la extrema derecha en el panorama político europeo. Su presencia e influencia coincide con los primeros síntomas del agotamiento del orden neoliberal en la década de los noventa y, tras su quiebra definitiva con la crisis del año 2008, con las heridas sociales que dejaron los draconianos ajustes llevados a cabo después con la imposición del Pacto Fiscal Europeo del año 2011. Una vez neutralizado el ascenso de Syriza y de cualquier otra alternativa de izquierdas continental, quedó despejado el campo político para la expansión de la ultraderecha en las ruinas de un orden social neoliberal instituido durante más de tres décadas con la connivencia de liberales y socialdemócratas. El tipo de respuestas que la UE ha dado a la crisis de refugiados del año 2015 y a las sucesivas olas migratorias ha terminado por fraguar un ambiente que naturaliza buena parte de los postulados defendidos por esa derecha escorada hacia posiciones cada vez más extremas.</p>
<p>Conviene aclararlo. La nueva derecha nacional populista no es una reedición del neoliberalismo fracasado, sino que bebe sobre todo del neoconservadurismo norteamericano de las últimas décadas. El neoconservadurismo difiere del neoliberalismo en cuanto al papel otorgado al Estado, reivindica un nacionalismo económico y político ausente en los sueños globales neoliberales y muestra una insólita capacidad para trasladar el eje de los conflictos al plano de la identidad y al terreno cultural.<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a></p>
<p>Esa extrema derecha de base neoconservadora supo percibir el malestar y descontento existente, señaló a las elites globalistas como responsables del desaguisado y reinterpretó el derecho a la protección social desde una lectura nacional-nativista que excluye a la población inmigrante y despoja al sistema público de protección social del carácter universalista que se desprende de su definición como derecho de ciudadanía. Pero, sobre todo, ha sabido explotar en tiempos de incertidumbre y malestar los miedos que surgen de un abanico de amenazas cada vez más amplio.</p>
<p>Nuevos peligros se descubren y se anuncian casi a diario derivados del cambio climático, de nuevas pandemias, del avance de las biotecnologías y la inteligencia artificial, de las crisis productivas y financieras, del desabastecimiento de insumos esenciales o de las crisis energéticas y alimentarias en ciernes. En resumen: el miedo a las múltiples catástrofes que pueden golpearnos ciega e indiscriminadamente y pillarnos desprevenidos y sin defensas.</p>
<p>El miedo es un sentimiento que conoce la mayoría de las criaturas ante la presencia de una amenaza que pone en peligro la vida, y genera una respuesta que oscila básicamente entre las opciones alternativas de la huida y la agresión. En los seres humanos, como resalta oportunamente Bauman,<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a> la cosa se complica en la medida en que nos enfrentamos además a un temor de “segundo grado”, una especie de miedo social culturalmente elaborado, que se puede hacer presente tanto si hay una amenaza inmediata como si no. Los miedos humanos suelen tener distintas fuentes: aquellos que surgen de las amenazas a la integridad corporal y a las propiedades de una persona; aquellos otros que afloran cuando se ve comprometido el orden social del que depende la seguridad del medio de vida (el empleo o una renta) o la supervivencia (en el caso de invalidez o de vejez); y finalmente aquellos asociados a peligros que amenazan la posición de las personas en la jerarquía social y su identidad (bien sea de clase, de género, nacional, étnica o religiosa). A partir de estas fuentes de inseguridad construye política y culturalmente la extrema derecha los miedos sociales.  Ahora bien, numerosos estudios muestran que estos miedos sociales elaborados política y culturalmente son fácilmente disociables en la conciencia de quienes los padecen de los peligros que los causan, de modo que las reacciones defensivas o agresivas resultantes, destinadas a amortiguar esos temores, pueden ser reorientadas hacia sujetos y colectivos sin ninguna responsabilidad sobre la situación de inseguridad generada. Son los “chivos expiatorios” que surgen de la negación y deformación de la alteridad, de la incapacidad (o de la falta de voluntad deliberada) de asumir la diferencia y acoger lo diverso.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3><strong>El vaciado de las democracias</strong></h3>
<p>Los discursos de la extrema derecha no surgen espontáneamente ni arraigan en cualquier sitio. Tienen mayores posibilidades de prosperar cuando las democracias se vacían, y se vacían cuando se banalizan y reducen a un mero juego electoral.<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a> La reducción de la democracia a un ritual de este tipo otorga a los partidos que entran en liza un protagonismo casi absoluto, de manera que terminan por monopolizar el escenario político, haciendo de la política una actividad que gira casi exclusivamente en torno a la conquista del gobierno, relegando a un segundo plano aspectos tan importantes para la democracia real como el tipo y calidad del debate público sobre los asuntos comunes, el grado de participación y fortaleza del tejido social, el nivel de confianza y reconocimiento de las instituciones políticas por parte de la ciudadanía o la cuestión de las actitudes y valores que conforman la cultura democrática de una población. La dinámica centrada exclusivamente en la práctica electoral exige a los partidos un grado de tecnificación y oligarquización que agranda la brecha entre las elites políticas y la ciudadanía.<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a></p>
<p>A la merma de confianza en el sistema democrático contribuye también la conciencia creciente de que el poder reside en instituciones de escaso raigambre y legitimidad democrática (bancos centrales, organismos internacionales como la Organización Mundial del Comercio, el Fondo Monetario, el Banco Mundial o algunas de las principales instituciones europeas) y la proliferación de elites globales que operan fuera de las instituciones democráticas.</p>
<p>Este debilitamiento y vaciamiento de las democracias crea en no pocas ocasiones actitudes “antipolíticas”. La pérdida de confianza popular en el sistema democrático y la orfandad de amplios sectores sociales golpeados por las crisis que no se sienten representados, sino más bien abandonados, cuando no directamente despreciados por unas elites políticas que perciben distantes y ciegas a su malestar, no solo abre un espacio para el ejercicio de la política por otras vías, sino que también supone una puerta de entrada a formaciones que hacen del “antiestablishment” su bandera, arrogándose la voz del pueblo para decirle al pueblo que los políticos elegidos por el pueblo no están a la altura de la historia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3><strong>Respuestas al ascenso de la extrema derecha</strong></h3>
<p>El riesgo de un cierre autoritario es real cuando las incertidumbres y los miedos avanzan a un ritmo más rápido que las respuestas concretas a los problemas de la gente. La nueva extrema derecha está cosechando demasiadas adhesiones desde hace tiempo y frente a ella –señala con acierto Albert Recio– «la vieja retórica de la izquierda resulta bastante ineficiente, sobre todo porque no suele ir acompañada de políticas reales que ayuden a transformar la situación. También porque no ayudan muchas veces a generar una autoestima y una autonomía de acción a los sectores que más padecen las lacras del sistema. El discurso sobre la vulnerabilidad, sobre la necesidad de cualificación de la gente con pocos estudios, refuerzan estigmas y no ayudan a que la gente que los sufre se movilice en otras direcciones. Hay que plantearse en serio la lucha contra la ultraderecha moderna. Y no nos podemos limitar a centrarnos en el espantajo del fascismo. Se requiere una intervención en muchos niveles. En desarrollar políticas bien pensadas, inclusivas allí donde se tiene poder. En reconstruir redes sociales en los barrios, pueblos y lugares de trabajo donde vive la gente que puede ser víctima potencial de esta ultraderecha. Por decirlo de una forma un poco brusca: hacen falta más sindicalistas y cuadros vecinales y locales que activistas en movimientos identitarios (se pueden defender muchos derechos básicos en esos lugares, a menudo con más posibilidades que encerrados en pequeños colectivos) (…) la pandemia ha sido una oportunidad de mostrar que la gente corriente, la “poco cualificada”, la ignorada, es la que se ha demostrado esencial para impedir que la tragedia se convirtiera en hecatombe social».<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a> Una oportunidad que además ha permitido situar las cuestiones socioeconómicas por delante de las socioculturales (como la identidad y la seguridad), así como la importancia de la coordinación y cooperación internacional a la hora de abordar eficazmente los retos que se nos agolpan en este siglo. Y esto es especialmente relevante porque los partidos de la derecha radical populista necesitan para avanzar electoralmente marcar la agenda política, de manera que el debate público se traslade hacia sus temas preferidos (la inmigración o el terrorismo) y la opinión pública asuma con naturalidad la manera que tienen de enfocarlos.<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a> Respuestas que requieren tiempo, presencia social y organización y que suelen ser menos vistosas que la visibilidad que otorgan las reacciones airadas vía tweets a las que parece que nos hemos acostumbrado.</p>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong></p>
<p>Director de <a href="https://www.fuhem.es/ecosocial/" target="_blank" rel="noopener">FUHEM Ecosocial</a> y de la revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global.</em></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Acceso al artículo a texto completo en formato pdf: <a href="https://bit.ly/Riesgo-de-cierre-autoritario-SAlvarez-Cantalapiedra" target="_blank" rel="noopener"><em> Riesgo de cierre autoritario</em></a></p>
<h3><strong>NOTAS:</strong></h3>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> El filósofo del CSIC José María Mardones fue una de las personas que más tempranamente distinguió a neoconservadores de neoliberales. Resultan ilustrativos en este punto sus libros <em>Posmodernidad y neoconservadurismo</em> [Editorial Verbo Divino, 1996] y <em>Capitalismo y religión. La religión política neoconservadora</em> [Editorial Sal Terrae, 991]. Para comprender el influjo neoconservador en la radical renovación de la derecha española, particularmente la que se aglutina en torno al PP, resulta muy recomendable el libro de Pablo Carmona, Beatriz García y Almudena Sánchez, <em>Spanish Neocon. La revuelta neoconservadora en la derecha española</em>, Traficantes de sueños, Madrid, 2012.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Zygmunt Bauman, <em>Miedo líquido. La sociedad contemporánea y sus temores</em>, Paidós, Barcelona, 2010.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Peter Mair, <em>Gobernando el vacío. La banalización de la democracia occidental</em>, Alianza Editorial, Madrid, 2015.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> Ese marco –que es el propio de la mercantilización y espectacularización de la vida social que anticipó Debord en sus ensayos sobre <em>la sociedad del espectáculo</em>– se ha visto reforzado y profundizado por un entorno digital que ha transformado por completo los modos de comunicación política y en el que se priman las emociones y los sentimientos antes que la información rigurosa y el debate argumentado.</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Albert Recio, «Fascismo y ultraderecha», <em>Mientras tanto</em>, núm. 201, mayo de 2021. Disponible en: <a href="http://www.mientrastanto.org/boletin-201" target="_blank" rel="noopener">http://www.mientrastanto.org/boletin-201</a></p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> Cass Mude, <em>La ultraderecha hoy</em>, Paidós, Barcelona, 2021.</p>
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