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	<title>Capitalismo &#8211; FUHEM</title>
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	<description>educación + ecosocial</description>
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		<title>Acerca de los debates sobre el poscrecimiento</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 26 Jan 2026 09:29:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
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					<description><![CDATA[El poscrecimiento es la expresión de un movimiento social que ofrece un nuevo marco interpretativo en el que confluyen numerosas corrientes de pensamiento crítico y  estrategias políticas.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignright wp-image-172122 size-thumbnail" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-300x419.jpg" alt="" width="300" height="419" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-300x419.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-450x629.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-1200x1677.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-768x1073.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-1099x1536.jpg 1099w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-350x489.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-600x838.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-64x89.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172.jpg 1374w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />El 26 de septiembre del año pasado tuvo lugar la <em>Conferencia más allá del crecimiento</em>. Se celebró en el Congreso de los Diputados con el propósito de impulsar un espacio de deliberación democrática que conduzca a un pacto social por una economía que tenga como base el cuidado de las personas y del planeta, de manera que permita promover una vida buena dentro de los límites biofísicos.<sup>1</sup></p>
<p>Acciones similares tuvieron lugar en otros países europeos dando continuidad a la <em>Conferencia Beyond Growth 2023</em> realizada en el Parlamento Europeo por iniciativa de veinte eurodiputados de cinco grupos políticos y el apoyo de su presidenta Roberta Metsola.<sup>2</sup></p>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong> en la Introducción del número 172 de <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em> dedicado al <strong>Poscrecimiento</strong> afirma que cabe entender el <em>poscrecimiento</em> como la expresión de un movimiento social que ofrece un nuevo marco interpretativo en el que confluyen numerosas corrientes de pensamiento crítico y  estrategias políticas. Este doble carácter teórico/ práctico del movimiento poscrecentista obliga a considerar tanto sus aspectos analíticos como políticos.</p>
<h5><strong>¿Un marco interpretativo adecuado?</strong></h5>
<p>El poscrecimiento aboga por abandonar la obsesión por el crecimiento y por empezar a enfocarse en otros aspectos. Por eso cuestiona la convención de que el crecimiento deba ser considerado el principal objetivo de la política económica. No hacer ese cuestionamiento supone ignorar que la actual crisis ecológica global refleja principalmente un problema de escala o de tamaño de la actividad económica en relación con los sistemas naturales. Las sociedades reclaman más de lo que los ecosistemas son capaces de soportar para conservar su estructura y funcionamiento por lo que, de continuar por las sendas de la insostenibilidad, la reproducción social quedaría comprometida en la medida en que las bases naturales son socavadas por la dinámica expansiva de la economía.</p>
<p>Así pues, la salud del planeta no es el precio que hay que pagar por alcanzar el bienestar social sino la condición imprescindible para que pueda preservarse en el tiempo. Es más, resulta hoy evidente que el crecimiento se ha convertido en el principal problema para ambas cosas al generar unos costes sociales y ambientales mayores que las ventajas que pudiera procurar.</p>
<p>Y no solo eso, sino que también se ha convertido en un problema para la democracia al omitirse que el funcionamiento ordinario del capitalismo en las sociedades no solo se basa en un flujo metabólico creciente (un mayor uso de energía útil y materiales) sino también en la transferencia continuada de gran parte de los costes sociales, ecológicos y políticos a “otras partes” (zonas territoriales, grupos sociales o generaciones futuras) que ven reducidas así sus oportunidades vitales.<sup>3</sup> Esa «lógica de transferencia», que se añade a la de la expropiación de la fuerza de trabajo y de los recursos naturales, impide la universalización para todas las personas del reconocimiento y realización de los derechos básicos que conforman el núcleo de cualquier democracia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>¿Crecimiento o capitalismo?</strong></h5>
<p>Ahora bien, de lo anterior cabría preguntarse si el problema reside en el crecimiento o en el funcionamiento del capitalismo, cuando no en ambas cosas. Podría parecer lo mismo, aunque en realidad sean cuestiones diferentes. El capitalismo tiene como propósito principal la acumulación incesante de capital, pero el aumento del capital, que es un valor abstracto expresado en términos monetarios, no siempre implica producir más, ni siquiera incluso producir algo (como vemos en el capital financiero). Por otro lado, el capitalismo da lugar a recesiones profundas y a crisis que contraen la economía, sin que esas circunstancias nos saquen de él (el trabajo asalariado, la propiedad privada de los medios de producción y la organización mediante mercados bajo la lógica del beneficio privado siguen persistiendo) ni dejen de operar los mecanismos de transferencia (tanto en el espacio como en el tiempo). Es más, en esos momentos suele ser habitual que se intensifiquen tanto la explotación de la fuerza de trabajo como la destrucción de la naturaleza, así como la externalización de todo tipo de costes, como preparación de las condiciones para el relanzamiento de una nueva fase de acumulación.</p>
<p>Así pues, la idea de que abandonando el crecimiento conseguiremos librarnos de las amenazas que se ciernen sobre el bienestar, la naturaleza o la democracia puede no ser suficiente si no ponemos el foco, además, en la estructura y el funcionamiento del capitalismo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>El valor de las cosas </strong></h5>
<p>Pero hay algo más. Esta vez tiene que ver con el hecho de lo que realmente se refleja tras eso que usualmente se entiende por crecimiento. Hace ya unas cuantas décadas, el polifacético filósofo francés Jacques Attali publicó, junto con Marc Guillaume, un libro titulado <em>Antieconomía</em> para referirse a las actividades económicas que, aunque muy lucrativas, son destructivas desde el punto de vista del bienestar colectivo y el progreso social. Herman Daly y otros economistas ecológicos han utilizado, a su vez, la expresión «crecimiento antieconómico» para referirse a aquellos aumentos del valor económico que se computan como parte de la producción pero que tienen un coste en recursos naturales y bienestar que vale más que los objetos fabricados.<sup>4</sup></p>
<p>Ambos casos revelan la incapacidad que mostramos habitualmente para valorar y medir la actividad económica. La muestra más evidente es el empleo que se hace del PIB como indicador del crecimiento económico.<sup>5</sup> A qué concedemos valor en la vida y cómo lo medimos es algo que trasciende los debates sobre el crecimiento o los indicadores con los que se aspira a medirlo. Tiene que ver más bien con nuestras concepciones de la economía y con nuestras opciones morales. Alejarnos de la idea de la economía como sistema de aprovisionamiento que integra diferentes esferas (muchas de ellas no mercantiles) implicadas en la satisfacción de las necesidades de una población para, en su lugar, poner la atención en una noción de sistema económico que solo sirve para encubrir prácticas de extracción y adquisición que, amparadas por el poder, a lo sumo generan un juego de suma cero, cuando no una suma negativa (si se consideraran además de los costes de extracción también los de reposición),<sup>6</sup> ha hecho que estemos preguntándonos acerca de la conveniencia o inconveniencia de alentar o desalentar un crecimiento económico realmente inexistente.</p>
<p>No, el problema no parecería estar en el crecimiento económico (en cierta manera una entelequia), sino en el lucro, la explotación humana, el despojo de pueblos y territorios y la destrucción de la naturaleza anclados tanto en una determinada concepción de la economía como en unas prácticas económicas que solo operan como sistema de aprovisionamiento para satisfacer las necesidades de la gente por defecto.</p>
<p>Si tuviéramos en cuenta todos esos aspectos, al crecimiento le pasaría lo mismo que al rey de la fábula del <em>Traje nuevo del emperador</em> de Hans Christian Andersen: que está desnudo. Si tuviéramos en cuenta todos esos aspectos, esa virtud concedida alegremente al capitalismo como el sistema mejor capacitado para hacer crecer la riqueza, quedaría inmediatamente arrumbada, pues tan enorme como su productividad es su destructividad. Imprime una dinámica estructural intrínsecamente destructiva para la vida humana y no humana, para la sociedad y la naturaleza. Y no solo eso, sino que además al asentarse en las mismas relaciones de poder que le permite hacerse con todo lo que despoja, muestra una habilidad inestimable para eludir el pago de sus deudas. No solo es un modo de apropiación de la naturaleza y de expropiación de los recursos ajenos, sino que busca permanentemente evitar asumir los costes de la reproducción social y los costes de la restitución ecológica que su funcionamiento ocasiona. Traslada esas tareas al ámbito doméstico (apropiándose del trabajo de cuidados de las mujeres) o a la esfera del Estado (que contribuye a la reproducción social a través de la sanidad o a la restauración de los ecosistemas o hábitats dañados) y, si se ve obligado a asumirlas, buscará la forma más barata de hacerlo recurriendo a aquellos mecanismos de intercambio económico y ecológicamente desigual que mejor le permitan exprimir todos los eslabones de la cadena de valor. Si en algún momento se viera obligado a asumir la totalidad de los costes de la reproducción social y del restablecimiento ecológico, ese momento significaría lisa y llanamente el cese del lucro monetario y, por ende, el comienzo del fin del propio capitalismo.</p>
<p>Por eso nos hallamos ante la enorme dificultad de valorar adecuadamente lo que verdaderamente importa. No solo es que, como los necios, confundamos valor y precio, es que además concedemos valor a lo que no lo tiene y dejamos de prestar atención a lo que lo merece.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>¿Un marco para la acción política?</strong></h5>
<p>Si bien el poscrecentismo podría ayudar a establecer otras prioridades y formas de valoración de las cosas, realzando la importancia tanto de disponer de más tiempo autónomo como de disfrutar de relaciones interpersonales más satisfactorias en unos entornos sociales y naturales más saludables que ameriten el buen vivir, esas mismas metas han sido recurrentemente señaladas ya desde hace tiempo por otras propuestas y movimientos sociales −muchos de ellos presentes en el llamado Sur Global− empeñados en reconocernos de otra forma en la naturaleza de la que formamos parte, en conseguir reducciones significativas de las jornadas laborales  así como repartos más equitativos de todos los trabajos o en apreciar el importante papel que tienen las bases comunitarias para nuestra existencia social. Puede ser que bajo el lema de ir «más allá del crecimiento» todas estas tradiciones y colectivos se reconozcan como partícipes de un mismo «movimiento de movimientos», tal y como en su día lo consiguió el movimiento alterglobalizador surgido de los foros sociales mundiales, pero también es posible que la simple sombra del sustantivo que aparece tras el prefijo condicione demasiado como para sentirse a gusto bajo ese árbol. En ese caso, conviene, como señala Ernest García,<sup>7</sup> no dejarse enredar en cuestiones terminológicas y centrarse en lo esencial. Y en el plano político, lo importante es conseguir tender puentes y articulaciones entre todos aquellos colectivos y movimientos que tienen otra mirada y otra forma de valorar lo que somos y de lo que formamos parte.</p>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong>, director de FUHEM Ecosocial y de la revista <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em>.</p>
<h5>NOTAS</h5>
<p>1. Se puede leer la Declaración de la Conferencia, «Decrecimiento para el bienestar: la urgencia de un nuevo modelo ecosocial» en la sección Experiencias de este mismo número (pp. 85-96). De esa declaración surge el compromiso de celebrar el <em>Foro Social Más Allá del Crecimiento</em> en las fechas del 13 y 14 de febrero de 2026 en la Universidad Autónoma de Madrid: <a href="https://beyondgrowth.es/" target="_blank" rel="noopener">https://beyondgrowth.es/</a></p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">2</a> <a href="https://www.beyond-growth-2023.eu/" target="_blank" rel="noopener">https://www.beyond-growth-2023.eu/</a></p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">3</a> Se ha señalado reiteradamente en esta misma revista: nuestro modo de vida es posible gracias a la existencia de unas colonias puestas a su servicio. En palabras de las ecofeministas María Mies y Vandana Shiva: «Las mujeres, la naturaleza y los pueblos y países explotados son las colonias del Hombre Blanco. Sin esa colonización, o sea, sin su subordinación en aras de la apropiación predatoria (explotación), no existiría la famosa civilización occidental ni su paradigma de progreso» <em>Ecofeminismo (teoría, crítica y perspectivas)</em>, Icaria, Barcelona, 2015, p. 103.</p>
<p>4 Herman E. Daly, «Economics In A Full World», <em>Scientific American</em> (September 2005), 293, pp. 100-107. Doi:10.1038/scientificamerican0905-100</p>
<p>5 Pero también los intentos de corregir los indicadores macroeconómicos para atender las críticas ecológicas, feministas y sociales han puesto de manifiesto en gran medida esa misma incapacidad. Véase la entrada «Poscrecimiento» a cargo de Jordi Roca Jusmet en el libro, coordinado por Óscar Carpintero, <em>Economía inclusiva. Conceptos básicos y algunos debates</em>, FUHEM/ Catarata/ Universidad de Alcalá, Madrid, 2025, pp. 243-245.</p>
<p>6 Resulta imprescindible reivindicar una y otra vez la obra de José Manuel Naredo y, en especial, los libros con los que ha ido desmontando la ideología económica dominante: <em>La economía en evolución. Historia y perspectivas de las categorías básicas del pensamiento económico</em> (Siglo XXI de España1987; 4ª edición actualizada 2015); <em>Raíces económicas del deterioro ecológico y social: más allá de los dogmas</em> (Siglo XXI de España, 2015) y <em>Taxonomía del lucro</em> (Siglo XXI de España, 2019).</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7"></a>7 Ernest García, «Reflexiones más allá del crecimiento (IV): ¿Decrecimiento o más allá del crecimiento?», <em>15/15\15 revista para una nueva civilización</em>, 22 de septiembre de 2025. Disponible en: <a href="https://www.15-15-15.org/webzine/es/" target="_blank" rel="noopener">https://www.15-15-15.org/webzine/es/</a></p>
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		<title>Economía Inclusiva: conceptos básicos y algunos debates</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Oct 2025 11:59:17 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Reflexión colectiva de diferentes economistas que comparten una visión crítica con el enfoque económico más convencional.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-0"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="vc_custom_heading_wrap "><div class="heading-text el-text" ><h2 class="h2" ><span>Economía Inclusiva: conceptos básicos y algunos debates</span></h2></div><div class="clear"></div></div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-0" data-row="script-row-unique-0" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-0"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-1"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-8 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p>La <a class="cursor-init" href="https://www.fuhem.es/coleccion-economia-inclusiva/" target="_blank" rel="noopener">Colección Economía Inclusiva</a> del área <a class="cursor-init" href="https://www.fuhem.es/ecosocial/" target="_blank" rel="noopener">Ecosocial de FUHEM</a> publica su entrega número ocho: <strong><em>Economía Inclusiva: conceptos básicos y algunos debates</em></strong>, coordinado por Óscar Carpintero.</p>
<p>Este libro nace como una reflexión colectiva de diferentes economistas (reunidos en torno al Grupo de Economía Inclusiva, impulsado y coordinado por el área ecosocial de FUHEM) que comparten una visión crítica con el enfoque económico más convencional que domina la enseñanza, las políticas económicas y una buena parte de la investigación en el ámbito de la economía desde hace mucho tiempo.</p>
<p>La pregunta detonante de esa reflexión gira alrededor de si es posible abordar una visión más inclusiva de la economía que reconozca los conflictos, desigualdades y límites del sistema actual. En ese sentido, la propuesta y la apuesta de esta publicación es avanzar hacia un enfoque de economía inclusiva desde un pluralismo integrador, capaz de articular distintos enfoques que comparten diagnóstico y críticas al funcionamiento del sistema capitalista.</p>
<p>A diferencia de lo que sostiene el enfoque económico convencional, el libro constata que, el capitalismo está lejos de encontrarse en un equilibrio amable (o tendente a él) y, además, sigue atravesado por conflictos y desigualdades de todo orden: conflicto capital-trabajo, capital-naturaleza, capital-género, etc.</p>
</div></div></div></div></div></div><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-4 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode-single-media  text-left"><div class="single-wrapper" style="max-width: 100%;"><div class="tmb tmb-light  tmb-media-first tmb-media-last tmb-content-overlay tmb-no-bg"><div class="t-inside"><div class="t-entry-visual"><div class="t-entry-visual-tc"><div class="uncode-single-media-wrapper"><img decoding="async" class="wp-image-170786" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Economia-inclusiva.jpg" width="1276" height="1920" alt="" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Economia-inclusiva.jpg 1276w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Economia-inclusiva-450x677.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Economia-inclusiva-1200x1806.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Economia-inclusiva-300x451.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Economia-inclusiva-768x1156.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Economia-inclusiva-1021x1536.jpg 1021w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Economia-inclusiva-350x527.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Economia-inclusiva-600x903.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Economia-inclusiva-64x96.jpg 64w" sizes="(max-width: 1276px) 100vw, 1276px" /></div>
					</div>
				</div></div></div></div></div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-1" data-row="script-row-unique-1" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-1"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-2"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p>Conflictos que afectan a varias dimensiones (ecológica, social, política), generan desigualdades más o menos estructurales de renta, riqueza, de género y que son, al final, expresión de la diferente distribución del poder económico y político en las sociedades.</p>
<p>A diferencia de lo que sostiene el enfoque económico convencional, el libro constata que, el capitalismo está lejos de encontrarse en un equilibrio amable (o tendente a él) y, además, sigue atravesado por conflictos y desigualdades de todo orden: conflicto capital-trabajo, capital-naturaleza, capital-género, etc. Conflictos que afectan a varias dimensiones (ecológica, social, política), generan desigualdades más o menos estructurales de renta, riqueza, de género y que son, al final, expresión de la diferente distribución del poder económico y político en las sociedades.</p>
<p>Esta es la realidad que buena parte de los estudiantes de economía desearía conocer y analizar y también es la realidad que los economistas críticos tratan de comprender y la economía convencional escatimar. Precisamente estos conflictos son analizados de forma particular, y por separado, por algunos enfoques económicos heterodoxos como la economía feminista, la economía ecológica, postkeynesiana, institucional o marxista. Ahora bien, lo verdaderamente novedoso de este libro reside en el dialogo que establece entre estos enfoques heterodoxos (que muchas veces han estado incomunicados), resaltando lo que tienen en común para lograr una representación más integral e inclusiva del proceso económico con todos sus conflictos y desigualdades.</p>
<p>Y lo hace de dos maneras. Por un lado, señalando aquellos conceptos o categorías que, aunque a veces utilizadas principalmente por un enfoque heterodoxo en concreto, pueden ser planteadas y aceptadas de manera inclusiva e integral para entender el mundo económico. Conceptos como género, límites, sostenibilidad, excedente social, clase social, racionalidad limitada, cuidados, sistemas abiertos, trabajo, metabolismo social, modo de vida y calidad de vida, instituciones, poder y conflicto social, patriarcado o necesidades son, por ejemplo, categorías que pueden y deben utilizarse para profundizar en esa perspectiva inclusiva e integradora de la ciencia económica. Y, por otro lado, el libro suscita debates y propuestas que tienen, precisamente, esa mirada integral e inclusiva, a través del tratamiento de asuntos como el poscrecimiento, los impactos del cambio tecnológico, el imperialismo y el colonialismo verde, o la reducción del tiempo de trabajo.</p>
<p>Por todo lo anterior, el libro podría constituir una fuente de interés tanto para estudiantes y estudiosos de la economía, como para un público general interesado en mirar con gafas distintas de las habituales el funcionamiento del sistema económico y las desigualdades y conflictos sociales y ecológicos que este genera.</p>
</div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-2" data-row="script-row-unique-2" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-2"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-3"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p><strong><span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/11/Economia-Incluisiva_Indice.pdf" target="_blank" rel="noopener">Índice</a></span></strong></p>
<p><span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/11/Economia-Inclusiva_Introduccion.pdf" target="_blank" rel="noopener">Introducción</a></span></p>
<p>Óscar Carpintero.</p>
<h5><strong>Capítulo 1. Una mirada inclusiva a la representación de la actividad económica</strong></h5>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra, Alfons Barceló, Óscar Carpintero, Cristina Carrasco, Ángel Martínez González-Tablas, Albert Recio </strong>y<strong> Jordi Roca.</strong></p>
<h5><strong>Capítulo 2. Conceptos y categorías básicas</strong></h5>
<p>Ámbito doméstico y cuidados &#8211; <strong>Paula Rodríguez Modroño</strong>.</p>
<p>Ciencia, realismo, racionalidad &#8211; <strong>Alfons Barceló</strong>.</p>
<p>Clase social &#8211; <strong>Jorge Sola</strong> y <strong>Julián Panadero</strong>.</p>
<p>Los comunes &#8211; <strong>César Rendueles</strong>.</p>
<p>Desigualdad &#8211; <strong>Jorge Guardiola</strong>.</p>
<p>Principio de demanda efectiva &#8211; <strong>Paloma Villanueva</strong>.</p>
<p>Dinero y finanzas &#8211; <strong>Óscar Carpintero </strong>y<strong> Eduardo Fernández-Huerga</strong>.</p>
<p>La Empresa &#8211; <strong>José Miguel Rodríguez Fernández</strong>.</p>
<p>El Estado &#8211; <strong>Luis Buendía</strong>.</p>
<p>Excedente social &#8211; <strong>Alfóns Barceló, Carlos Berzosa </strong>y<strong> Ángel Martínez González-Tablas</strong>.</p>
<p>Género y patriarcado &#8211; <strong>Carmen Castro García</strong>.</p>
<p>Incertidumbre &#8211; <strong>Eduardo Fernández-Huerga </strong>y<strong> Óscar Carpintero</strong>.</p>
<p>Instituciones &#8211; <strong>Luis Fernando Lobejón</strong> y<strong> Sherman Farhad</strong>.</p>
<p>Límites y sostenibilidad &#8211; <strong>Óscar Carpintero </strong>y<strong> Pedro L. Lomas</strong>.</p>
<p>Mercados &#8211; <strong>Eduardo Fernández-Huerga</strong>.</p>
<p>Metabolismo social &#8211; <strong>Óscar Carpintero </strong>y <strong>Pedro L. Lomas</strong>.</p>
<p>Modo de vida y calidad de vida &#8211; <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra </strong>y<strong> Monica Di Donato</strong>.</p>
<p>Necesidades y consumo &#8211; <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong>.</p>
<p>Poder y conflicto social &#8211; <strong>Albert Recio </strong>y<strong> Luis Fernando Lobejón</strong>.</p>
<p>Producción (genealogía del concepto) &#8211; <strong>José Manuel Naredo</strong>.</p>
<p>Producción &#8211; <strong>Ángel Martínez González-Tablas, Cristina Carrasco </strong>y<strong> Óscar Carpintero</strong>.</p>
<p>Sistemas abiertos &#8211; <strong>Óscar Carpintero </strong>y<strong> Jaime Nieto</strong>.</p>
<p>Sistemas económicos y sistema económico capitalista &#8211; <strong>Ángel Martínez González-Tablas </strong>y <strong>Alfons Barceló</strong>.</p>
<p>Tecnología y cambio tecnológico &#8211; <strong>Xavier Vence</strong>.</p>
<p>Trabajo &#8211; <strong>Albert Recio</strong>.</p>
<h5><strong>Capítulo 3. Debates y propuestas</strong></h5>
<p>Cambio demográfico &#8211; <strong>Jordi Roca Jusmet </strong>y<strong> Mireia Farré Mallofré</strong>.</p>
<p>Crisis económicas &#8211; <strong>Carlos Berzosa</strong>.</p>
<p>Crítica a los indicadores macroeconómicos &#8211; <strong>Jordi Roca Jusmet</strong>.</p>
<p>Impactos del cambio tecnológico &#8211; <strong>Xavier Vence</strong>.</p>
<p>Imperialismo global y colonialismo verde &#8211; <strong>José Bellver </strong>y<strong> Pedro L. Lomas.</strong></p>
<p>Inflación &#8211; <strong>Carlos Berzosa</strong>.</p>
<p>Mirada feminista interseccional &#8211; <strong>Astrid Agenjo-Calderón</strong> y<strong> Cristina Carrasco</strong>.</p>
<p>Pluriversos &#8211; <strong>Jorge García-Arias </strong>y<strong> Jorge Guardiola</strong>.</p>
<p>Postcrecimiento &#8211; <strong>Jordi Roca Jusme</strong>t.</p>
<p>Reducción del tiempo de trabajo &#8211; <strong>Verónica Castrillón </strong>y<strong> Jon Bernat Zubiri</strong>.</p>
<p>Transiciones socioecológicas &#8211; <strong>Óscar Carpintero </strong>y<strong> Jaime Nieto</strong>.</p>
<h5><strong>Capítulo 4. Reflexiones finales y algunas propuestas para avanzar</strong></h5>
<p>Óscar Carpintero.</p>
<h5><strong>Bibliografía</strong></h5>
<h5><strong><span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/11/Economia-Inclusiva_Autorias.pdf" target="_blank" rel="noopener">Sobre las autoras y autores.</a></span></strong></h5>
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<p><strong> </strong></p>
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<p>&nbsp;</p>
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</div><div class="vc_row row-internal row-container"><div class="row row-child"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_child col-lg-3 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light" ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode-single-media  text-left"><div class="single-wrapper" style="max-width: 100%;"><div class="tmb tmb-light  tmb-media-first tmb-media-last tmb-content-overlay tmb-no-bg"><div class="t-inside"><div class="t-entry-visual"><div class="t-entry-visual-tc"><div class="uncode-single-media-wrapper"><img decoding="async" class="wp-image-171893" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/Imagen-Cartel_Libro-Economia-Inlusiva_15-12-25_Instagram-Cuadrado_1080x1080px-e1768319956573.jpg" width="1267" height="1414" alt="" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/Imagen-Cartel_Libro-Economia-Inlusiva_15-12-25_Instagram-Cuadrado_1080x1080px-e1768319956573.jpg 1267w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/Imagen-Cartel_Libro-Economia-Inlusiva_15-12-25_Instagram-Cuadrado_1080x1080px-e1768319956573-450x502.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/Imagen-Cartel_Libro-Economia-Inlusiva_15-12-25_Instagram-Cuadrado_1080x1080px-e1768319956573-1200x1339.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/Imagen-Cartel_Libro-Economia-Inlusiva_15-12-25_Instagram-Cuadrado_1080x1080px-e1768319956573-300x335.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/Imagen-Cartel_Libro-Economia-Inlusiva_15-12-25_Instagram-Cuadrado_1080x1080px-e1768319956573-768x857.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/Imagen-Cartel_Libro-Economia-Inlusiva_15-12-25_Instagram-Cuadrado_1080x1080px-e1768319956573-350x391.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/Imagen-Cartel_Libro-Economia-Inlusiva_15-12-25_Instagram-Cuadrado_1080x1080px-e1768319956573-600x670.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/Imagen-Cartel_Libro-Economia-Inlusiva_15-12-25_Instagram-Cuadrado_1080x1080px-e1768319956573-64x71.jpg 64w" sizes="(max-width: 1267px) 100vw, 1267px" /></div>
					</div>
				</div></div></div></div></div></div></div></div></div></div><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_child col-lg-9 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light" ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p>FUHEM Ecosocial presentó el pasado 21 de enero el libro <strong><em><a href="https://www.fuhem.es/product/economia-inclusiva/">Economía Inclusiva: conceptos básicos y algunos</a></em><a href="https://www.fuhem.es/product/economia-inclusiva/"> debates</a></strong>  en La Maliciosa y contó con la presencia de:</p>
<p><strong>Freest Saralgui Harries</strong> &#8211; Economistas sin Fronteras</p>
<p><strong>Jorge Riechmann</strong> &#8211; UAM</p>
<p><strong>Óscar Carpintero</strong>, coordinador y coautor del libro. Catedrático de Economía Aplicada &#8211; UVA</p>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong> &#8211; FUHEM</p>
<p>
</div></div></div></div></div></div></div></div></div><div class="uncode_text_column" ><p>A continuación, ofrecemos el video del acto completo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><iframe  id="_ytid_76240"  width="840" height="473"  data-origwidth="840" data-origheight="473" src="https://www.youtube.com/embed/QJAQVXjSpRk?enablejsapi=1&autoplay=0&cc_load_policy=0&cc_lang_pref=&iv_load_policy=1&loop=0&rel=1&fs=1&playsinline=0&autohide=2&theme=dark&color=red&controls=1&disablekb=0&" class="__youtube_prefs__  no-lazyload" title="YouTube player"  allow="fullscreen; accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen data-no-lazy="1" data-skipgform_ajax_framebjll=""></iframe></p>
<p>
</div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-5" data-row="script-row-unique-5" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-5"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-6"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-3 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ></p>
<p style="text-align: left;"><img decoding="async" class=" wp-image-171363 alignleft" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Presentacion-Economia-inclusiva-SantaFe.jpg" alt="" width="193" height="343" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Presentacion-Economia-inclusiva-SantaFe.jpg 900w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Presentacion-Economia-inclusiva-SantaFe-450x800.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Presentacion-Economia-inclusiva-SantaFe-300x533.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Presentacion-Economia-inclusiva-SantaFe-768x1365.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Presentacion-Economia-inclusiva-SantaFe-864x1536.jpg 864w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Presentacion-Economia-inclusiva-SantaFe-350x622.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Presentacion-Economia-inclusiva-SantaFe-600x1067.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Presentacion-Economia-inclusiva-SantaFe-64x114.jpg 64w" sizes="(max-width: 193px) 100vw, 193px" /></p>
<p>
</div></div></div></div></div></div><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-9 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ></p>
<p style="text-align: left;">El pasado 17 de noviembre de 2025 fue presentado el libro <strong><em>Economía inclusiva: conceptos básicos y algunos debates</em></strong>, en el Auditorio de la Facultad de Ciencias Económicos, de la Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, Argentina.</p>
<p style="text-align: left;">Organizado por:</p>
<p style="text-align: left;"><strong>Cátedras  de Economía Laboral y Desarrollo Económico</strong>.</p>
<p style="text-align: left;">El acto contó con la presencia de:</p>
<p style="text-align: left;"> <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong>, director del área Ecosocial de FUHEM.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>Monica Di Donato</strong>, investigadora de FUHEM.</p>
<p>
</div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-6" data-row="script-row-unique-6" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-6"));</script></div></div></div>
</div>]]></content:encoded>
					
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			</item>
		<item>
		<title>Orden imperial y amenazas a la paz y la democracia</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2025/04/27/orden-imperial-y-amenazas-a-la-paz-y-la-democracia/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 27 Apr 2025 09:17:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Geopolítica]]></category>
		<category><![CDATA[Imperialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Nuevo Orden]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
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					<description><![CDATA[El orden social neoliberal que reinó desde los años ochenta del siglo anterior ha pasado a mejor vida. ¿Qué rasgos caracterizan al nuevo orden mundial y cuáles son sus amenazas?]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-167076" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/04/Portada-169-con-borde-64x96.jpg" alt="" width="300" height="422" />El retorno de Trump a la Casa Blanca coincidiendo con el inicio del nuevo año ha acelerado el desarrollo de unos acontecimientos que se venían fraguando a fuego lento durante décadas.</p>
<p>Ya nadie discute que el orden social neoliberal que reinó desde principios de los ochenta del siglo anterior no haya pasado a mejor vida y que sucesos tan traumáticos como la crisis financiera-inmobiliaria del año 2007 o la posterior pandemia del 2020 representaron su definitiva carta de defunción. Si por un «orden social» entendemos una determinada configuración de poder definida por juegos de dominación y compromiso entre sectores sociales y fracciones de clase, tanto en el plano interno de los estados como en las relaciones –económicas, políticas y militares–que establecen entre ellos, hace tiempo que asistimos a la caída de aquel viejo orden neoliberal y a la emergencia de un orden social nuevo (¿posneoliberal, nacional populista, imperialista?), cuyos contornos se empiezan a identificar con cierta claridad en la actualidad. En este sentido, Trump no representa una anomalía, es simplemente la consecuencia de la crisis y los miedos de los últimos tiempos.</p>
<blockquote><p><em><strong>Así pues, ¡bienvenidos al nuevo orden mundial!</strong></em></p></blockquote>
<p>Así comienza el texto introductorio al <a href="https://www.fuhem.es/2025/04/28/papeles-169/" target="_blank" rel="noopener">número 169</a> de la revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em></a>, escrito por su director Santiago Álvarez Cantalapiedra, bajo el título: <em>Orden imperial y amenazas a la paz y la democracia</em>.</p>
<p>Pero, <strong>¿q</strong><strong>u</strong><strong>é rasgos presenta el nuevo orden mundial?</strong></p>
<p>Dejando al margen cómo se concreta en cada país, en el plano internacional el orden que va emergiendo de las ruinas de décadas de globalización neoliberal presenta ya algunos rasgos incontrovertibles. En primer lugar, se caracteriza por la rudeza y el abandono de la diplomacia y el cumplimiento de las normas. El embrutecimiento de las relaciones internacionales no es nada nuevo, pero al menos antes se guardaban algo más las formas. Ahora se desdeñan valores que encarnan instituciones como el Tribunal Penal Internacional o la Organización Mundial de la Salud y se admira la franqueza de quienes emplean sin tapujos el lenguaje de la fuerza.</p>
<p>Lo anterior no es sino la manifestación de un cambio más profundo en la manera de manejar las relaciones internacionales: la imposición de la lógica imperial y el regreso a las zonas de influencia. Para caracterizar este segundo rasgo parece oportuno utilizar la expresión <em>imperialismo globalizado</em>,<sup>1</sup> resaltando que nos encontramos ante la evolución de un proceso que es a la vez mundializado e imperialista, esto es, que comporta no tanto la cancelación de la globalización como su transformación profunda<sup>2</sup> de la mano del fortalecimiento del poder de los estados y el regreso de la geopolítica.</p>
<p>En tercer lugar, el mayor peso de la acción estatal se produce en un contexto involutivo que conduce hacia nuevas modalidades autoritarias. Las democracias se ven asediadas por la alianza entre el poder político y tecnológico, y el gasto social, que daba cierto contenido real a esas democracias más allá de sus aspectos formales, se encuentra seriamente comprometido por el rearme militar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>El contexto</strong></h4>
<p>Para comprender bien el tránsito hacia este nuevo orden mundial, que se desarrolla sobre la reafirmación de los intereses nacionales y a partir de una diplomacia coercitiva, alejado del clásico orden basado en reglas y asentado no en el antagonismo entre sistemas económicos ideológicamente opuestos (como ocurrió en algún momento del pasado) sino en la confrontación entre potencias que encarnan diferentes tipos de capitalismo con intereses globales en pugna, no hay que perder de vista en ningún momento el contexto, marcado fundamentalmente por el cambio climático y la transición energética, la multipolaridad en un mundo de geografía económica cambiante y la relevancia que adquiere el poder tecnológico asociado al mundo digital.</p>
<p>En primer lugar, cada vez son más relevantes los efectos que tanto el cambio climático como la transición energética tienen en el tensionamiento de la geopolítica actual. Sirva un botón de muestra: los efectos del calentamiento global sobre el deshielo del Ártico están abriendo enormes posibilidades tanto de explotación minera como de apertura de nuevas rutas marítimas. La temperatura media en el Ártico ha sufrido un aumento de 2, 5 ºC en las últimas décadas, un incremento considerablemente mayor que la media mundial. De mantenerse esta tendencia, próximamente se podrá navegar por el Ártico durante varios meses seguidos, especialmente en la costa rusa. Ya se asistió el año pasado a un acontecimiento inédito: en septiembre dos navíos portacontenedores chinos se cruzaron a la altura de la isla de Novaya Zemlya sin la ayuda de buques rompehielos. Solo hay que mirar el mapa del Ártico para comprobar que la mayor parte de las fronteras marítimas de la zona están bajo control ruso, noruego, danés (Groenlandia) o canadiense. Así se comprende mejor el interés de Trump sobre Groenlandia y su manifestado deseo de integrar a Canadá como Estado número cincuenta y uno de la Unión.<sup>3</sup></p>
<p>A su vez, la transición energética que persigue la descarbonización tiene claras implicaciones sobre la geopolítica fosilista (toda la historia del capitalismo contemporáneo tiene que ver con el petróleo) y, más relevante aún, aumenta la dependencia de los minerales que hacen posible la incorporación de las renovables al <em>mix</em> energético. Recientemente ha quedado en evidencia que detrás de los procesos de negociación para tratar de conseguir el cese de la guerra en Ucrania pesa, y mucho, la disputa global por el control de recursos estratégicos. La ofensiva neocolonial de Trump sobre Ucrania, reclamando una parte sustancial de sus minerales como compensación por la ayuda militar prestada, pero sobre todo las concesiones políticas a Rusia (como el reconocimiento de la soberanía rusa sobre Crimea y del control de las regiones ocupadas de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia), ponen de manifiesto que detrás de las buenas relaciones con Putin está la pretensión de EEUU de poder acceder también a los minerales estratégicos de Siberia (particularmente a los yacimientos de Tomtor y Zashikhinskoye) con los que garantizar la seguridad en el suministro de materiales críticos y tierras raras. Por otro lado, no hace falta recordar que China controla el procesamiento del litio, el cobalto y las tierras raras, lo que le otorga una posición dominante sobre insumos claves en la transición energética y digital y en la industria militar, que constituyen los ejes que articulan hoy las transformaciones productivas en Occidente.</p>
<p>En segundo lugar, el mundo es cada vez más multipolar a medida que el centro de gravedad económica se desplaza hacia Asia oriental. La pugna de los EEUU con China por liderar la economía mundial será una de las principales claves en la comprensión de los próximos tiempos. Ahora bien, en este contexto, Trump no solo es exponente del declive de los EEUU, sino también en cierto modo de la creciente pérdida de protagonismo de eso que, como conjunto o sistema, se ha dado en llamar “Occidente”.</p>
<p>Las creencias de la modernidad europea que se diseminaron mediante la expansión colonial del capitalismo por todo el orbe (la mentalidad materialista y tecnocrática, exclusivamente orientada por la razón instrumental, basada en una fe ciega en el mercado y la tecnología, obsesionada por dominar la naturaleza y la acumulación de la riqueza y el poder, dando lugar a la ilusión del crecimiento económico indefinido y a una visión unilateral del progreso) hace aguas por todos los lados. Afectados como estamos de un eurocentrismo y un atlantismo sin cura, no nos damos cuenta de que el mundo, y las miradas para interpretarlo, están cambiando. Eso nos impide comprender que el mundo “no occidental” no se siente concernido en esa batalla que Europa se trae frente Rusia o que EEUU tiene emprendida contra China. La mayoría de esos países no entienden los argumentos morales para situarse en contra de Putin ni ignoran que la irresponsable estrategia de la OTAN de llevar su alcance hasta la misma frontera rusa fue una terrible provocación. Y tampoco ven en las relaciones con China la arrogancia y el desprecio que siempre han sentido al relacionarse con Occidente.</p>
<p>Finalmente, el campo tecnológico se presenta como uno de los principales frentes de batalla para quienes están impulsando este nuevo orden. Los tecnoligarcas han financiado la campaña de Trump y, a cambio, se va a dejar libres de regulaciones a sus empresas (sobre todo en actividades como la inteligencia artificial). También va a ser más evidente la fusión entre el poder económico y político. Las grandes tecnológicas es posible que terminen asumiendo funciones propias del Estado, particularmente en lo que se refiere a los sistemas educativos administrados por plataformas de aprendizaje automático, en los sistemas de salud gestionados por algoritmos predictivos, en tribunales digitales con bases de datos jurisprudenciales que, ayudadas de la inteligencia artificial, permitan resolver litigios en tiempo real, o asumiendo capacidades en los capítulos de defensa y seguridad nacional (Musk ya ha mostrado su influencia al desplegar su red de comunicaciones por satélites  Starlink en Ucrania).<sup>4</sup></p>
<p>Acemoglu y Johnson mencionan el momento crítico que vivimos en cuanto a las relaciones de la tecnología con la democracia.<sup>[5]</sup> El poder de las grandes tecnológicas no tiene precedentes, ni siquiera comparándolas con lo que pudieron representar en su día la Compañía de las Indias Orientales u otras poderosas empresas de la historia más reciente como las grandes corporaciones petroleras: «Lo sorprendente de los gigantes tecnológicos actuales, especialmente Facebook, Google y, hasta cierto punto, Apple, Amazon y Microsoft, es que no solo son enormes y multinacionales, sino que además controlan las fibras mismas de la sociedad. Dan forma a la información, están integrados en todos los aspectos de la vida cotidiana e influyen en la opinión pública. Nunca hemos tenido empresas tan poderosas como las grandes tecnológicas».<sup>6</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Pé</strong><strong>rdida de hegemon</strong><strong>ía y reafirmació</strong><strong>n imperial</strong></h4>
<p>En este contexto, el orden emergente presenta rasgos preocupantes en cuanto que parece encaminado, más que a afrontar los desafíos que tenemos planteados (el incremento de los riesgos ecosociales o de los conflictos y los desplazamientos forzados), a cerrar las vías del multilateralismo y la democracia, deslizándose hacia formas de imposición unilateral y autoritarias tanto en el interior de cada sociedad como en el plano internacional. Algunos lo ven como el tránsito hacia un «orden iliberal», otros como la plasmación de un «electoralismo autoritario» en la medida en que sin prescindir del sufragio universal cuestiona radicalmente lo que representa el Estado de derecho.</p>
<p>En cualquier caso, lo que en estos momentos se puede observar con relativa claridad es la imposición del lenguaje de la fuerza, por un lado, y la voluntad de sustituir el <em>welfare</em> por el <em>warfare</em> como consecuencia lógica de lo anterior. Ambas tendencias reflejan el renacimiento de las rivalidades geopolíticas en la era del imperialismo global.</p>
<p>Los primeros pasos del segundo gobierno Trump profundizan en esa dirección dada la incapacidad de los EEUU de mantener su hegemonía mundial. El dominio internacional de una potencia suele tener como componentes el unilateralismo y la hegemonía. El unilateralismo encarna la facultad de configurar las reglas del juego en las relaciones internacionales en función de los propios intereses, pero la hegemonía significa además tener la capacidad de hacerlo sin recurrir a la fuerza, por mera presión política. Ahora el unilateralismo norteamericano parece que ha dejado de sostenerse sobre la hegemonía y, sin ella, el uso del lenguaje y la lógica de la fuerza se ha convertido en el principal recurso político.<sup>7</sup></p>
<p>Todo lo que ha venido manifestando y haciendo la Administración Trump hasta este momento destila formas y maneras impositivas, coercitivas y desdeñosas: ha humillado a Volodímir Zelenski en el Despacho Oval, ha impuesto aranceles motivado más por el tipo de relaciones que mantiene con los países que por la tipología de los productos sujetos a gravamen, muestra una preferencia indisimulada por el bilateralismo frente al multilateralismo y apuesta por abrir un escenario que no parece regirse por reglas sino por tratos. Mentalidad de un emperador que ya no busca la hegemonía. Dos acontecimientos resultan emblemáticos de este tránsito al poder duro: el primero, el cierre de la Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID); el segundo, la apelación constante al rearme.</p>
<p>Desde sus comienzos, la USAID ha sido una de las principales herramientas de la política exterior injerencista de los EEUU. Para ello se utilizaban los instrumentos habituales de la cooperación oficial al desarrollo: los créditos, los fondos de ayuda humanitaria para situaciones de emergencia, la asistencia técnica y, nunca ausente, el apoyo militar y las actividades de espionaje y contrainteligencia. La cooperación permite al Estado donante recabar valiosa información desde un punto de vista estratégico, la ayuda humanitaria sirve para deshacerse de los excedentes agrícolas y los préstamos se condicionan habitualmente a compras que favorezcan a las empresas propias. La cooperación se ha entendido como beneficio mutuo: el país receptor se beneficia de unos fondos y de una asistencia que le permite atender necesidades no cubiertas, mientras que el país donante la utiliza como freno a la inmigración, lucha contra el narcotráfico o el terrorismo internacional, para prevenir enfermedades globales y pandemias o, simplemente, como manera de mantener al país receptor en su zona de influencia alejado del influjo de su rival geopolítico. Las agencias de cooperación internacional han sido habitualmente herramientas de <em>soft power</em> al servicio de los intereses y la seguridad nacional. Sin embargo, los imperios no cooperan, se imponen, solo utilizan herramientas <em>hard power</em> y desdeñan de lo que suena <em>soft</em>, pues llega un momento en el que perciben que lograr la hegemonía les reporta más costes que ventajas.</p>
<p>Esta percepción se encuentra detrás de la constante apelación al rearme europeo. Los EEUU consideran que Europa –justificándose en su apuesta por el poder blando y sus supuestos valores ilustrados– se ha beneficiado durante demasiado tiempo de la cobertura militar que le ha proporcionado. Ya es hora de que el resto de Occidente pague su propia factura de defensa, máxime cuando su atención se desplaza hacia Oriente y observa a los europeos comportándose deslealmente, pues al tiempo que se han aprovechado de su cobertura militar también se han beneficiado durante décadas de la energía abundante procedente de Rusia y de los productos baratos demandados a China. La visión mercantilista de Trump, combinada con la mentalidad imperial de quien cree que puede apropiarse de todo aquello que está a su alcance e imponer su voluntad, produce un precipitado de difícil digestión en un mundo cada vez más multipolar, diverso y necesitado de acuerdos urgentes para afrontar los grandes desafíos globales. Lejos de ello, el imperialismo global que abandera en estos instantes Trump se ha convertido en la principal fuente de amenazas para la democracia y la paz, y Europa con su plan armamentístico (justificado en la retórica de la autonomía estratégica) se apresta a responder obedientemente a los mandatos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong></p>
<p>Director del área Ecosocial de FUHEM y de la revista P<em>apeles de relaciones ecosociales y cambio global</em>.</p>
<h4>NOTAS</h4>
<p>1 Ángel Martínez González-Tablas, «2024: trayectoria y visión integral de la globalización», <em>Revista de Economía Crítica</em> núm. 37, 2024, pp. 65-82.</p>
<p>2 Continúa profundizándose la mundialización en aspectos sociales, culturales y comunicativos; también en distintos eslabones del proceso económico, como la pugna por la extracción de los recursos o la hegemonía de las finanzas, aunque se observa cierto retroceso relativo en el plano del comercio mundial por el impulso arancelario y en la transnacionalización productiva debido a los planes de relocalización industrial de los países occidentales.</p>
<p>3 Enric Juliana, «El mapa que lo explica todo», <em>La Vanguardia</em>, 14 de enero de 2025, disponible en:  <a href="https://www.lavanguardia.com/politica/20250114/10271614/mapa-explica.html" target="_blank" rel="noopener">https://www.lavanguardia.com/politica/20250114/10271614/mapa-explica.html</a></p>
<p>4 En este sentido, el papel de Musk al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) va más allá de los recortes en áreas sociales o ámbitos que considera que están colonizados por el “pensamiento woke”, y lo fundamental es la reestructuración que está acometiendo para alinear las instituciones y los recursos del Estado con los intereses de las principales empresas tecnológicas.</p>
<p>5 Daron Acemoglu y Simon Johnson, <em>Poder y progreso</em>, Editorial Deusto, Barcelona, 2023.</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6"><sup>[</sup></a>6 Entrevista de Óscar Granados al Nobel de Economía Daron Acemoglu: «Nunca hemos tenido empresas tan poderosas como las grandes tecnológicas», <em>Ethic</em>, 20 de febrero de 2025, disponible en: <a href="https://ethic.es/entrevistas/entrevista-daron-acemoglu" target="_blank" rel="noopener">https://ethic.es/entrevistas/entrevista-daron-acemoglu</a></p>
<p>7 Boaventura de Sousa Santos, «Trump: ¿la astucia del tigre de papel?», <em>Other News</em>, 25 de enero de 2025, disponible en: <a href="https://www.other-news.info/noticias/trump-la-astucia-del-tigre-de-papel/" target="_blank" rel="noopener">https://www.other-news.info/noticias/trump-la-astucia-del-tigre-de-papel/ </a></p>
<p>Acceso al texto completo del artículo en formato pdf: <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/orden-imperial-y-amenazas-a-la-paz-y-la-democracia/" target="_blank" rel="noopener"><em>Orden imperial y amenazas a la paz y la democracia</em></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
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		<title>El papel del Estado en la economía</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2023/10/31/el-papel-del-estado-en-la-economia-2/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 31 Oct 2023 11:46:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agenda Ecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Desigualdad]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Economía Crítica]]></category>
		<category><![CDATA[Economía Inclusiva]]></category>
		<category><![CDATA[Estado del Bienestar]]></category>
		<category><![CDATA[Movimientos Sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Política Fiscal]]></category>
		<category><![CDATA[Transición Energética]]></category>
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					<description><![CDATA[Acto de presentación pública del libro El papel del Estado en la economía.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpem-single-event-short-info">
<div class="wpem-event-details">
<div class="wpem-event-title">
<p class="wpem-heading-text"><a href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-.png"><img decoding="async" class="alignright wp-image-155488" title="El papel del Estado en la economía" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-web.png" alt="El papel del Estado en la economía" width="450" height="450" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-web.png 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-web-450x450.png 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-web-300x300.png 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-web-768x768.png 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-web-350x350.png 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-web-348x348.png 348w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-web-600x600.png 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-web-100x100.png 100w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-web-64x64.png 64w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" /></a>El próximo 15 de noviembre de 2023, a las 18 h.,  presentamos el libro E<em>l papel del Estado en la economía, </em>la entrega más reciente de la Colección de Economía Inclusiva de <a href="https://www.fuhem.es/coleccion-economia-inclusiva/" target="_blank" rel="noopener">FUHEM Ecosocial</a> y <a href="https://www.catarata.org/" target="_blank" rel="noopener">La Catarata,</a> que en esta ocasión dedica sus reflexiones al papel del Estado en la economía.</p>
<p>El acto tendrá lugar en el Ateneo La Maliciosa, un espacio con vida propia, diseñado para acoger iniciativas y actividades sociales.</p>
</div>
<div class="wpem-event-title">
<p>Editado por <strong>Luis Buendía García</strong>, profesor de Economía en la Universidad de León, el libro recoge textos de varios expertos que ofrecen un debate sobre el papel que el Estado puede y debe desempeñar en el sistema económico mundial.</p>
</div>
</div>
</div>
<div class="wpem-single-event-body-content">
<blockquote><p><strong>¿Tiene capacidad el Estado para atemperar las crisis del sistema económico?</strong></p>
<p><strong>¿Serviría tal acción para algo más que para hacer el sistema, con todas sus contradicciones y problemas, más fuerte?</strong></p>
<p><strong>¿Hay resquicios para una acción colectiva que utilice al Estado para construir una sociedad mejor?</strong></p></blockquote>
<p>Al hilo de estas y otras preguntas, el libro se propone contribuir a los debates que suscitarían sus respuestas. Para ello, los autores y las autoras que participan aportan un conjunto de reflexiones acerca del papel que está desempeñando en la actualidad el Estado y de lo que asoma como porvenir.</p>
<p>Más allá de la cuestión estrictamente cuantitativa, el libro desentraña más bien el aspecto cualitativo de las funciones de ese Estado, dentro de un sistema capitalista y para entender este papel cuenta con nueve capítulos más una introducción y unas reflexiones finales.</p>
<p>Se trata, así, de un libro coral que aborda y visualiza una nueva definición de qué se entiende por intervención pública, contemplando los diferentes aspectos o dimensiones que reclama la situación actual.</p>
<h6>En el acto contaremos con la presencia de:</h6>
<p><strong>Luis Buendía</strong>, profesor de economía en la Universidad de León, autor y coordinador del libro.</p>
</div>
<p><strong>Bibiana Medialdea</strong>, economista y profesora de Economía Aplicada en la UCM</p>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong>, Director de FUHEM Ecosocial.</p>
<p>Presenta y modera: <strong>Monica Di Donato</strong>, <a href="https://www.fuhem.es/ecosocial/" target="_blank" rel="noopener">Fuhem Ecosocial</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Entrada libre hasta completar aforo, previo registro, rellenando el siguiente formulario.</p>
<p><iframe src="https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSehV3R7zGQv8uXOiNhnWmtlfukZ_eQ89WljotZ3XxLCJWnjaQ/viewform?embedded=true" width="640" height="1030" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0">Cargando…</iframe></p>
<p>Anota en la Agenda:</p>
<p><img decoding="async" class="alignleft wp-image-155474 " src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-Agenda-450x253.png" alt="" width="487" height="274" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-Agenda-450x253.png 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-Agenda-1200x675.png 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-Agenda-300x169.png 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-Agenda-768x432.png 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-Agenda-1536x864.png 1536w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-Agenda-350x197.png 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-Agenda-600x338.png 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-Agenda-64x36.png 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-Agenda.png 1600w" sizes="(max-width: 487px) 100vw, 487px" /></p>
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		<title>El papel del Estado en la economía</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2023/06/19/el-papel-del-estado-en-la-economia/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 19 Jun 2023 08:08:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía Inclusiva]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Desigualdad]]></category>
		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Políticas de Bienestar]]></category>
		<category><![CDATA[Transición Energética]]></category>
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					<description><![CDATA[Libro perteneciente la Colección Economía Inclusiva sobre el papel del Estado en al economía. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignright wp-image-152724 size-thumbnail" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/06/El-papel-del-Estado-en-la-economia-300x471.png" alt="" width="300" height="471" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/06/El-papel-del-Estado-en-la-economia-300x471.png 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/06/El-papel-del-Estado-en-la-economia-450x707.png 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/06/El-papel-del-Estado-en-la-economia-350x550.png 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/06/El-papel-del-Estado-en-la-economia-600x942.png 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/06/El-papel-del-Estado-en-la-economia-64x101.png 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/06/El-papel-del-Estado-en-la-economia.png 645w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />La Colección de <a href="https://www.fuhem.es/coleccion-economia-inclusiva/" target="_blank" rel="noopener">Economía Inclusiva</a> de <a href="https://www.fuhem.es/ecosocial/" target="_blank" rel="noopener">FUHEM Ecosocia</a>l y <a href="https://www.catarata.org/libro/el-papel-del-estado-en-la-economia_147909/" target="_blank" rel="noopener">Catarata</a> publica un nuevo número dedicado al papel del Estado en la economía.</p>
<p>Editado por <strong>Luis Buendía García</strong> el libro recoge textos de varios expertos que ofrecen un debate sobre el papel que el Estado puede y debe desempeñar en el sistema económico mundial.</p>
<p><strong>¿Tiene capacidad el Estado para atemperar las crisis del sistema económico? ¿Serviría tal acción para algo más que para hacer el sistema, con todas sus contradicciones y problemas, más fuerte? ¿Hay resquicios para una acción colectiva que utilice al Estado para construir una sociedad mejor?</strong></p>
<p>Este libro no pretende contestar estas preguntas pero sí contribuir a los debates que suscitarían esta respuestas. Para ello, aportan un conjunto de reflexiones acerca del papel que está desempeñando en la actualidad el Estado y de lo que asoma como porvenir.</p>
<p>Más allá de la cuestión estrictamente cuantitativa, el libro desentraña más bien el aspecto cualitativo de las funciones de ese Estado, dentro de un sistema capitalista y para entender este papel cuenta con nueve capítulos más una introducción y unas reflexiones finales.</p>
<p>En los dos primeros capítulos <strong>Luis Buendía García</strong>, <strong>Alberto Ruiz Villaverde</strong> y <strong>June Sekera</strong> realizan un recorrido sintético por diferentes posiciones que, desde la teoría económica han convivido con respecto al papel que el Estado debe desempeñar en la economía.</p>
<p>El capítulo 3 <strong>Rafael Muñoz del Bustillo</strong> se ocupa de los principales retos que afrontan los Estados incluyendo problemas demográficos, los de la digitalización y el dilema existente ente crecimiento económico y la crisis medioambiental, aportando posibles respuestas.</p>
<p>En el capítulo 4  <strong>Pablo García García</strong> desarrolla la cuestión de las transiciones ecológicas justas y el papel del Estado en su promoción.</p>
<p>Por su parte, el capítulo 5 de <strong>Miguel Artola</strong> hace una aproximación metodológica a las cuentas nacionales distributivas.</p>
<p><strong>Nuria Alonso</strong> y <strong>David Trillo</strong> revisan en el capítulo 6 los cambios de la políticas fiscales, desde la crisis del 2008, prestando atención, en Europa, al efecto que han  tenido las directrices de la Unión Europea.</p>
<p>El capítulo 7 lo dedica <strong>Julia Sánchez</strong> a exponer políticas monetarias que se han aplicado en la realidad, centrándose en el papel del Banco Central Europeo.</p>
<p>En el capítulo 8, <strong>Ángel Martínez González-Tablas</strong>, se adentra en otra de las tareas asumidas dese la intervención: la regulación.</p>
<p>Por último, el capítulo 9, escrito por <strong>María A. Ribón</strong> se ocupa de la articulación entre los movimientos sociales y el sector público, centrándose en el caso español.</p>
<p>El libro se cierra con unas reflexiones finales que sintetizan las ideas expuestas y apuntan a otras que se han quedado fuera del libro.</p>
<h4>INTRODUCCIÓN</h4>
<p><strong>Luis Buendía García </strong></p>
<h4>CAPÍTULO 1. LA INTERVENCIÓN PÚBLICA EN LA ECONOMÍA CAPITALISTA: UNA INTRODUCCIÓN HISTÓRICA DESDE EL PENSAMIENTO ECONÓMICO</h4>
<p><strong>Luis Buendía García </strong>y<strong> Alberto Ruiz Villaverde </strong></p>
<ol>
<li>Introducción</li>
<li>El paradigma liberal primigenio</li>
<li>El paradigma intervencionista de la ‘edad de oro del capitalismo’</li>
<li>La crisis de los años setenta y el fin del paradigma intervencionista</li>
<li>Balance y perspectivas para el siglo XXI: ¿hacia un nuevo paradigma?</li>
</ol>
<h4>CAPÍTULO 2. PRODUCCIÓN COLECTIVA: LA FORMA DE PRODUCIR DE LOS GOBIERNOS. UN ANÁLISIS SISTÉMICO DE LA ECONOMÍA PÚBLICA</h4>
<p><strong>June Sekera </strong></p>
<ol>
<li>Prefacio</li>
<li>La evolución de las ‘ciencias económicas’</li>
<li>Economías múltiples: una perspectiva sistémica</li>
<li>La economía pública</li>
<li>Resumen comparado: economía de mercado y economía pública</li>
<li>Un ejemplo: la mitigación del cambio climático. Depender de los mercados para hacer lo que los mercados no pueden hacer.</li>
<li>Conclusión</li>
</ol>
<h4>CAPÍTULO 3. EL ESTADO DE BIENESTAR DEL SIGLO XXI: TRANSFORMACIONES Y RETOS</h4>
<p><strong>Rafael Muñoz de Bustillo Llorente </strong></p>
<ol>
<li>Introducción</li>
<li>Hechos estilizados del Estado de bienestar</li>
<li>Retos del Estado de bienestar ya entrados en el siglo XXI</li>
<li>Opciones de respuesta del Estado de bienestar</li>
</ol>
<h4>CAPÍTULO 4. LA INTERVENCIÓN PÚBLICA ANTE EL RETO DE LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA JUSTA</h4>
<p><strong>Pablo García García </strong></p>
<ol>
<li>El concepto de transición energética justa</li>
<li>Desafíos de la transición energética justa</li>
<li>La hipótesis de la sinergia eco-social</li>
<li>De la teoría a la realidad: situación de la sinergia eco-social</li>
<li>Hacia la transición sinérgica a través del bienestar sostenible</li>
<li>Los ejes de una intervención fructífera</li>
</ol>
<h4>CAPÍTULO 5. LAS CUENTAS NACIONALES DISTRIBUTIVAS: LA NUEVA FRONTERA EN EL ESTUDIO DE LA DESIGUALDAD</h4>
<p><strong>Miguel Artola Blanco</strong></p>
<ol>
<li>Introducción</li>
<li>Las cuentas nacionales distributivas: principios generales</li>
<li>Las cuentas nacionales distributivas: fuentes y métodos</li>
<li>La desigualdad antes de impuestos: composición de la renta y distribución (2000-2019)</li>
<li>La desigualdad después de impuestos y transferencias</li>
</ol>
<h4>CAPÍTULO 6. SITUACIÓN Y PERSPECTIVAS DE LA POLÍTICA FISCAL EN EL ACTUAL CONTEXTO POLÍTICO EUROPEO</h4>
<p><strong>Nuria Alonso </strong>y<strong> David Trillo </strong></p>
<ol>
<li>Política fiscal desde la gran crisis</li>
<li>¿Es real la debilidad de los ingresos públicos en España?</li>
<li>Carga impositiva, equidad distributiva y reforma fiscal</li>
<li>Nuevas perspectivas para generar margen fiscal a través de los impuestos</li>
<li>Conclusiones</li>
</ol>
<h4>CAPÍTULO 7. POLÍTICA MONETARIA: MENOS MEJOR QUE MÁS</h4>
<p><strong>Julián Sánchez González</strong></p>
<ol>
<li>Introducción</li>
<li>Un recorrido de interés por la política monetaria del BCE desde su origen a hoy</li>
<li>Un tipo de interés justo basta</li>
<li>El azote del monetarismo</li>
<li>El dinero endógeno</li>
<li>La Teoría Monetaria Moderna (TMM)</li>
<li>Conclusiones</li>
</ol>
<h4>CAPÍTULO 8. LÓGICAS REGULADORAS Y REGULACIÓN CONSCIENTE PÚBLICA (RCP)</h4>
<p><strong>Ángel Martínez González-Tablas </strong></p>
<ol>
<li>Introducción</li>
<li>Aspectos generales</li>
<li>Economía</li>
<li>La RCP en la economía actual</li>
<li>Conclusiones</li>
</ol>
<h4>CAPÍTULO 9. LA ARTICULACIÓN DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES Y EL SECTOR PÚBLICO EN ESPAÑA</h4>
<p><strong>María A. Ribón </strong></p>
<ol>
<li>Reutopizar desde la economía heterodoxa</li>
<li>Movimientos por una democracia sustantiva: más democracia y otra economía</li>
<li>Alianzas movimentales por una economía inclusiva</li>
<li>Alianzas movimentales en el espacio público no institucional</li>
<li>Alianzas movimentales en el espacio público institucional</li>
</ol>
<h4>REFLEXIONES FINALES</h4>
<p><strong>Luis Buendía García </strong></p>
<p>El Estado y la economía en la actualidad…</p>
<p>…Y más allá</p>
<h4>BIBLIOGRAFÍA</h4>
<h4><a href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/06/Sobre-las-autoras-y-los-autores.pdf" target="_blank" rel="noopener">SOBRE LAS AUTORAS Y LOS AUTORES</a></h4>
<p><strong>Información y compras:</strong><br />
Tel.: +34 914310280</p>
<p>Email: <a href="mailto:publicaciones@fuhem.es">publicaciones@fuhem.es</a></p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/product/papel-estado-economia/" target="_blank" rel="noopener">Librería virtual</a></p>
<p>A continuación, ofrecemos un video de presentación del libro y una reseña publicada en la Revista de Economía Crítica.</p>
<p>En el video, el editor del libro <strong>Luis Buendía</strong> habla de cómo esta obra aspira a esclarecer el tipo de intervención que los Estados tendrán en las economías del siglo XXI y su devenir en los próximos años, con una mirada de largo recorrido, que sigue tanto la evolución desde los paradigmas teóricos como de las políticas económicas y las transformaciones producidas en los Estados en las últimas décadas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<iframe  id="_ytid_97716"  width="840" height="473"  data-origwidth="840" data-origheight="473" src="https://www.youtube.com/embed/3Ud6z9Xf05c?enablejsapi=1&autoplay=0&cc_load_policy=0&cc_lang_pref=&iv_load_policy=1&loop=0&rel=1&fs=1&playsinline=0&autohide=2&theme=dark&color=red&controls=1&disablekb=0&" class="__youtube_prefs__  no-lazyload" title="YouTube player"  allow="fullscreen; accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen data-no-lazy="1" data-skipgform_ajax_framebjll=""></iframe>
<p>&nbsp;</p>
<p>La <a href="https://revistaeconomiacritica.org/index.php/rec/article/view/749/621" target="_blank" rel="noopener">reseña del libro</a>, elaborada por Carlos Sánchez Mato, ha sido publicada en el número 36 de la <strong>Revista de Economía Crítica</strong>, correspondiente al segundo semestre de 2023.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Lectura Recomendada: Simbioética. Homo Sapiens en el entramado de la vida</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2023/05/17/lectura-recomendada-simbioetica-homo-sapiens-en-el-entramado-de-la-vida/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 17 May 2023 08:55:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Lecturas recomendadas]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Colapso]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis Ecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Cuidados]]></category>
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					<description><![CDATA[Simbioética es una obra que revisiita la difícil coyuntura histórica que vivimos a la luz de una propuesta moral, la de ser más humildes.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-151958" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/05/simbioetica-300x454.jpg" alt="" width="300" height="454" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/05/simbioetica-300x454.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/05/simbioetica-450x682.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/05/simbioetica-350x530.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/05/simbioetica-64x97.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/05/simbioetica.jpg 552w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><em>Simbioética. Homo Sapiens en el entramado de la vida</em></p>
<p><strong>Jorge Riechmann</strong></p>
<p>Plaza y Valdés Editores</p>
<p>Madrid, 2022, 382 págs.</p>
<p>Reseña publicada en el <a href="https://www.fuhem.es/2023/05/08/modo-de-vida-vida-buena-y-crisis-ecosocial-papeles-161/" target="_blank" rel="noopener">número 161</a> de la revista <em><a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener">Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</a>. </em></p>
<blockquote><p><strong>«Mirarnos al espejo y decirnos: amigo, usted no es (solo y aproximadamente) un individuo, es un holobionte, una suerte de ecosistema ambulante, asúmalo».<sup>1</sup></strong></p></blockquote>
<p>Jorge Riechmann tiene una larga trayectoria reflexionando sobre cómo las sociedades humanas deberían tener un buen encaje en los ecosistemas. Esta es sin duda una pregunta ética, encarada a cuestionar las posiciones morales que han arrastrado nuestra civilización hacia la época que el autor suele llamar “El Siglo de la Gran Prueba”:<sup>2</sup> un contexto de colapso civilizatorio, de alienación capitalista y de supremacía de la especie humana.</p>
<p><strong>Simbioética es una obra que revisita esta difícil coyuntura histórica que vivimos a la luz de una propuesta moral, la de ser más humildes.</strong></p>
<p>Riechmann articula esta idea recogiendo el testigo de la bióloga Lynn Margulis, de que somos seres nacidos de repetidos procesos simbiogenéticos.3 En tanto que estamos formados a partir de múltiples microrganismos, podemos entendernos como holobiontes, como comunidades bióticas sumergidas en una dinámica de constante evolución y relación con otras especies. No somos un ser atomizado que se relacione solo externamente con otros individuos, de manera separada y con distancias físicas, sino que, dentro de nuestros propios cuerpos, de nuestra boca, de nuestros oídos, de nuestra piel, cohabitan otros individuos.</p>
<p>Uno de los prejuicios ontológicos que ha alimentado la capacidad de extralimitación ecológica (de overshoot) propia del Antropoceno es el de comprendernos como seres desgajados de los demás, como los únicos sujetos que se desarrollan en un mundo de objetos. Esta falaz cosificación de la naturaleza, con raíces teóricas ya presentes en los discursos filosóficos de Platón, Descartes o Bacon, nos aleja de una realidad biológica basada en un continuo de diversas formas de vida ecodependientes. Del mismo modo, relativizar y vaciar el concepto de naturaleza y concebir su significado como un mero escenario de la acción humana o como algo incluso inexistente conlleva una pérdida de nuestra consideración moral no solo hacia nuestros orígenes más primitivos y nuestro futuro más remoto, sino hacia el mundo vivo más que humano, cuya trayectoria y complejidad es mayor que la singularidad del homo sapiens. Es decir, ello implica una despreocupación ética por la convivencia.</p>
<p>En este libro se subraya que la crisis civilizatoria que estamos viviendo, esta crisis existencial de la humanidad o de la extinción de la especie (como bien se viene clamando los últimos años desde movimientos sociales como Fridays for Future o Extinction Rebellion), es sobre todo una crisis ético-política. Es una crisis por no saber amar a los miembros que no son de nuestra tribu.</p>
<p>El sentido de extender la pertenencia y el reconocimiento del prójimo debe implicar que se acoja moralmente a las personas extranjeras, así como a aquellas formas de vida que ni siquiera consideramos personas. Está en crisis nuestra forma de reconocer y respetar a las demás especies, que en el fondo también forman parte de nuestra propia naturaleza y, de un modo u otro, están conectadas a nuestra existencia. Tal situación se enquista debido a la ignorancia termodinámica que prima en las sociedades industrializadas y enajenadas por las reservas fósiles que casi mágicamente nutren las lógicas capitalistas. Es un delirio epistemológico, en palabras de Bruno Latour,<sup>4 </sup>creer que podemos seguir creciendo en un planeta finito biogeoquímicamente.</p>
<p>La externalización de los costes para fomentar las actividades productivas junto a la invisibilización de los cuidados que sustentan tareas reproductivas, tejen un manto de ignorancia que bien ha supuesto el impulso para el despegue de nuevas teorías liberales de la justicia (como la rawlsiana).<sup>5</sup> Incluso el desarrollo y el bienestar parecen haber sido secuestrados por una economía neoliberal, fomentando el olvido, por un lado, de aquellos imaginarios que conectan el buenvivir a algo más que la acumulación del poder económico, del dinero, y, por otro lado, el olvido de una cosmovisión más humilde y reverente hacia la naturaleza.</p>
<p>En un contexto donde ya estamos colapsando, ¿tal vez sea el momento de atreverse a abrazar nuevos comportamientos como la resiliencia, la renuncia, la reconciliación o la reverencia?<sup>6</sup> Estos comportamientos chocan con la visión transhumanista que evita seguir viéndonos como seres finitos y vulnerables. Esta visión de huida prometeica se proyecta principalmente hacia los seres humanos, pero en algunos casos incluso hacia los no humanos, con la pretensión de reestructurar toda forma de vida considerada con valor (depende de por quién), manipular hasta su genética y controlarla desde nuestros designios hipertecnificados. Pero, a su vez, quedando relegada la pregunta, tan de justicia también (solo que desde un marco menos anclado en la distribución de recursos), acerca de quién ejercerá ese control de la vida.</p>
<blockquote><p><strong>Resulta ser un delirio exacerbado el aspirar a controlar el mundo y todas sus dinámicas naturales desde una base individualista, competitiva y antropocéntrica.</strong></p></blockquote>
<p>En una época colmada de discursos en clave de posverdad, es menester hallar puntos de encuentro y tender puentes para transitar nuevos caminos que deconstruyan los relatos y las acciones que nos han acorralado hacia esta tesitura asomada irracionalmente a la extinción biológica. Por ello, en el libro se reflexiona sobre las diatribas intuidas a veces en los mismos ecologismos, los materialismos constructivistas o incluso ciertos animalismos, que sustentan sus tesis sobre la necesidad de cimentar una sociedad justa y ello los lleva a olvidar, en ocasiones, que no somos ajenos a Gaia.</p>
<p>La acometida encauzada por el ecosocialismo contra la ecología profunda de Arne Naess por atribuirle sugerencias ecofascistas,<sup>7</sup> los discursos de algunos materialismos de que la naturaleza es indisociable del ser humano o no existe como tal,<sup>8</sup> o la defensa de intervenir sistemáticamente en la naturaleza para evitar el sufrimiento animal<sup>9</sup> son ejemplos de debates dialécticos que suponen un coste de oportunidad para llegar a favorecer una autorrealización sistémica e interdependiente. Este objetivo, de asumir moralmente una ontología basada en los sistemas complejos adaptativos no significa renunciar al individualismo moral, sino antes bien cambiar nuestra comprensión de lo que supone, en realidad, ser un individuo. Y todo individuo es, siguiendo al autor, un ser simbionte, que constantemente se forma y autorrealiza a diversos niveles de la existencia biológica.</p>
<p>Este pensamiento, tal y como Riechmann nos plantea, debería invitarnos a trabajar por construir una simbioética. Una ética erigida sobre la intuición ya formulada un siglo atrás por Albert Schweitzer de que «soy vida que quiere vivir, en medio de vida que quiere vivir».<sup>10</sup> Una ética que tal vez no pueda presumir de contar con la bala de plata que detendrá el desastre ecológico en el que nos metimos, pero sí admitir que estamos todos inmersos en él y procurar, como suele decir el autor, colapsar mejor.<sup>11</sup> Ante este reto moral, la humildad biosférica de Margulis, el respeto por la vida que predicaba Schweitzer o la reverencia debatida entre los llamados “colapsólogos”, tal vez sean herramientas que nos sirvan para alinear la búsqueda de la convivencia con la aceptación de la realidad.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>Cristian Moyano Fernández </strong></p>
<p style="text-align: left;">Filósofo, doctor en Ciencia y Tecnología Ambientales e investigador posdoctoral en el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales (UAB) y en el Instituto de Filosofía del CSIC</p>
<h4>NOTAS</h4>
<p>1 Jorge Riechmann, <em>Simbioética. Homo sapiens en el entramado de la vida</em>, Plaza y Valdés, Madrid, 2022, p. 32.</p>
<p>2 Jorge Riechmann, <em>El Siglo de la Gran Prueba</em>, Baile del Sol, Tenerife, 2013.</p>
<p>3 Lynn Margulis, <em>Planeta simbiótico</em>, Debate, Madrid, 2002.</p>
<p>4 Bruno Latour, <em>Dónde aterrizar</em>, Taurus, Madrid, 2019, p. 39.</p>
<p>5 John Rawls, <em>Teoría de la Justicia</em>, Fondo de Cultura Económica, México, 1971.</p>
<p>6 Pablo Servigne y Gauthier Chapelle, <em>L’Effondrement (et après) expliqué à nos enfants&#8230; et à nos parents</em>, Seuil, París, 2022.</p>
<p>7 Luc Ferry, «La ecología profunda». <em>Revista Letras Libres</em>, núm. 192, 1992. Eric Swyngedouw, «¡La naturaleza no existe! La sostenibilidad como síntoma de una planificación despolitizada». <em>Urban</em>, núm. 1, 2011, pp. 41-66.</p>
<p>8 Ramón del Castillo, <em>El jardín de los delirios. Las ilusiones del naturalismo</em>, Turner, Madrid, 2019. Fernando Savater, <em>Diccionario filosófico</em>, Planeta, Barcelona, 1996.</p>
<p>9 Óscar Horta, «La cuestión del mal natural». <em>Ágora</em>, vol. 30, núm. 2, 2011.</p>
<p>10 Albert Schweitzer, <em>De mi vida y mi pensamiento, </em>Aymá, Barcelona, 1965.</p>
<p>11 Jorge Riechmann, <em>Otro fin del mundo es posible, decían los compañeros</em>, MRA Ediciones, Barcelona, 2019.</p>
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		<title>Un modo de vida que imposibilita la vida buena</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 08 May 2023 07:00:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Calidad de vida]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Consumo]]></category>
		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
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		<category><![CDATA[Modo de vida imperial]]></category>
		<category><![CDATA[Vida Buena]]></category>
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					<description><![CDATA[Santiago Álvarez Cantalapiedra nos adentra en la insostenibilidad ecológica y social del modo de vida imperial dominante. ¿Por qué queremos tener más de lo que necesitamos?]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-151335" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/161-300x423.jpg" alt="" width="300" height="423" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/161-300x423.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/161-450x634.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/161-768x1083.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/161-350x493.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/161-600x846.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/161-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/161.jpg 908w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong> escribe en la Introducción del número 161 de la revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em></a> sobre la insostenibilidad ecológica y social del modo de vida <em>imperial</em> dominante, en su artículo <em>Un modo de vida que imposibilita la vida buena.</em></p>
<p>Uno de los rasgos que caracteriza nuestro modo de vida es el ansia de perseguir más de lo alcanzado</p>
<p><em><strong>¿Por qué las personas quieren tener más de lo que necesitan? </strong></em></p>
<p>Podemos apelar a la condición humana, señalando que el aburrimiento y el descontento innato constituyen un estímulo irrefrenable que empuja a la búsqueda incansable de novedad.</p>
<p>Resulta razonable pensar que la insatisfacción forma parte de nuestra naturaleza, que hay elementos de insaciabilidad arraigados en la personalidad, pero, ¿por qué se canalizan básicamente a través del consumo y otros signos de riqueza? ¿Acaso no existen otras formas más adecuadas de encauzar esos deseos superación y novedad? Para responder a esta pregunta hay que trascender la perspectiva individual y subjetiva para aproximarnos a nuestro carácter social. Las sociedades del rendimiento, basadas en el más acendrado individualismo competitivo, tienen una pasmosa facilidad para entrecruzar esas propensiones personales con las más variadas fuentes sociales de insaciabilidad.</p>
<blockquote><p><em><strong>El capitalismo exacerba la insatisfacción a través de múltiples vías: a través del consumo comparativo y la rivalidad por el estatus, legitimando la codicia y la ambición, mercantilizando la vida social y monetizándolo todo hasta hacer del culto al dinero una religión. </strong></em></p></blockquote>
<p>Filósofos y moralistas de casi todas las épocas han tratado de refrenar la desmesura humana, pero la cultura consumista contemporánea, que da forma al actual espíritu del capitalismo, ha desatado y convertido en costumbre lo que hasta hace no mucho constituían actitudes y valores socialmente reprobables.</p>
<p>Derivadas de una mezcla de envidia y deseo de pertenencia e identificación surgen dinámicas de emulación social con las que buscamos “no ser menos que nuestros vecinos”; motivados por un anhelo de distinguirnos y diferenciarnos de los demás, surgen mecanismos de distinción para demostrar “ser más que el resto”.</p>
<p>El sistema económico explota esos empeños, y a través de un amplio y seductor instrumental comunicativo −alimentado de publicidad, pantallas digitales y escenografía de consumo (cualquier espacio físico o virtual es convertido en un centro comercial)− ha logrado que nuestras vidas se desenvuelvan en medio de una vasta gama de mercancías a las que se otorga un carácter de bienes conspicuos, posicionales, oligárquicos, esnob o distinguidos, mientras se privatizan o se restringen los de carácter social, público y comunal. Circunstancias que sabemos suelen venir de la mano: opulencia mercantil acompañada de la desvalorización de los consumos sociales y compartidos, opulencia privada unida a la miseria pública.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>El precio de la opulencia</strong></h4>
<p>Estas dinámicas sociales tienen una contrapartida en la vida personal. Por un lado, el evidente coste de oportunidad de todo el tiempo y esfuerzo dedicado a perseguir el ingreso necesario para alcanzar un determinado nivel de estatus y comodidad que se retrae de actividades significativas y relaciones interpersonales gratificantes que hay que sacrificar para “ganarse” el sustento. En muchos casos, ni siquiera esos afanes alcanzan para garantizar una vida digna. Un porcentaje significativo de la población padece jornadas laborales maratonianas, en malas condiciones y con bajos sueldos. En España, por ejemplo, se trabaja más horas que la media de la OCDE, pero bajo formas de contratación atípicas con una pésima distribución de las horas laborales a lo largo de la semana. Por otro lado, la alta temporalidad y precarización condicionan la posibilidad del desarrollo de proyectos vitales, especialmente en los más jóvenes. Además, la evidencia científica nacional e internacional muestra que la precariedad laboral es un determinante social de la salud.</p>
<p>Una investigación reciente en nuestro país muestra que cuanto mayor es el nivel de precariedad laboral, mayor es también la prevalencia de padecer mala salud mental.<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>[1]</sup></a> Este estudio señala que un tercio de los problemas de salud mental entre la población activa vienen asociados a la precarización: altos niveles de estrés, malestar emocional, trastornos del sueño, ansiedad o depresión. Esto acentúa, a su vez, las desigualdades sociales, pues <strong>la clase trabajadora</strong>, <strong>las mujeres</strong>, las <strong>personas migrantes</strong> y <strong>los jóvenes</strong> se encuentran entre los más afectados. Tal vez ayude a explicar por qué España es el país del mundo donde más ansiolíticos e hipnóticos se consumen por habitante. Padecer precariedad significa vivir una vida insegura, más frágil y acortada por la mayor probabilidad de morir antes de tiempo.</p>
<p>Por otro lado, se ha acelerado la degradación y destrucción de la naturaleza, especialmente desde la última mitad del siglo pasado siglo, cuando se incrementó de manera exponencial el crecimiento económico y, con ello, la población, el consumo energético, la extracción de recursos, resultando de todo ello unos impactos inmensos sobre los ecosistemas y el conjunto de la biosfera.</p>
<p>Este deterioro ecológico y social se encuentra vinculado al modo de vida actual (que engloba tanto la producción como el consumo). Su estructura y funcionamiento muestran el precio que hay que pagar por la prosperidad y la comodidad que promete y que no siempre procura. No es algo evidente, pues se arropa con todo tipo de oropeles, pero se empieza a atisbar sin mayor dificultad cuando se escarba lo que hay debajo de expresiones como <em>fast fashion</em> o <em>low cost</em>.</p>
<p>El caso de la industria textil es sintomático: tras la renovación incesante de la moda a bajo precio se esconden unas condiciones miserables en las fábricas manufactureras de países como Bangladesh, que utilizan el algodón procedente de la India. Algodón cultivado bajo un calor sofocante por agricultores empujados a convertirse en jornaleros (o a integrase en un sistema de producción bajo contrato), una vez que sus terruños y cultivos locales no resisten la imponente fortaleza de la industria algodonera a gran escala, la misma industria que envenena la tierra con sus abonos químicos y herbicidas y socava de paso la variedad genética con sus semillas (normalmente transgénicas).</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Un modo de vida imperial</strong></h4>
<p>Cuando el modo de vida imperante (es decir, las normas de producción y consumo que adopta la sociedad) socava las condiciones sociales y naturales sobre las se asienta, como así hace el capitalismo, el bienestar que proporciona se ve contrapesado por el malestar que ocasiona el reparto desigual de cargas sociales y ecológicas que lleva asociado.  Ahí se entrecruzan dinámicas de explotación y depredación que combinan relaciones coloniales, de clase y de género. Visto con perspectiva, da lugar a un precipitado histórico que enlaza viejos expolios coloniales con las nuevas formas de vida digital en las que ahora nos movemos.</p>
<p>El caso del Congo, al ser uno de los ejemplos de las mayores infamias cometidas, resulta ilustrativo: «Primero fueron los millones de esclavos (…) El maltrato no se detuvo ahí. En el siglo XIX fue el marfil, que se transforma en teclas de piano, estatuas religiosas o en figuras decorativas en las mansiones europeas. Poco después fue el oro blanco. En el año 1887, la invención del neumático con cámara por el veterinario escocés John Dunlop, unida a la popularización de los coches e instalaciones eléctricas en Europa, dispararon la fiebre por el caucho, obtenida de la savia lechosa de los árboles. La elevada demanda mundial y un sistema de extracción basado en el trabajo forzado disparó los beneficios, y Congo fue testigo de algunas de las escenas más sádicas de abuso y explotación de la historia (…) Con la llegada de la primera y la segunda guerra mundiales, los ojos europeos se dirigieron de nuevo hacia la riqueza del subsuelo congolés para cubrir el cobre necesario para la fabricación de balas y armamento militar. También el uranio de las bombas de Hiroshima y Nagasaki salió del Congo».<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><sup>[2]</sup></a> Esclavos para el comercio triangular, primero; luego, la codicia europea por los diamantes, el marfil, el algodón, la madera o el oro; a continuación, el caucho y el cobre que impulsaron los sectores automovilísticos y eléctricos de Occidente; en la actualidad, el coltán y el cobalto que se emplean en los móviles, ordenadores y cualquier otro cachivache electrónico, incluido el coche eléctrico. En el futuro quién sabe si será el enorme caudal de agua y el potencial de las corrientes del río Congo −principal reserva de agua dulce del continente− para producir energía “limpia” en un mundo amenazado por el cambio climático.</p>
<blockquote><p><strong><em>Tras el cuerno de la abundancia de los centros capitalistas, se halla esa otra realidad marcada por la sobreexplotación de la fuerza de trabajo de la periferia, el saqueo de sus recursos y la imposición de todo tipo de cargas ambientales. </em></strong></p></blockquote>
<p>Un modo de vida imperial que se reproduce a través de los actos de la vida cotidiana: cada vez que comemos, nos trasladamos o habitamos la ciudad. Un modo de vida que ha conformado una manera particular de alimentarnos, movernos y asentarnos sobre el territorio cuya violencia apenas se percibe porque se traslada a tierras remotas: «para la vida en los centros capitalistas −sostienen Brand y Wissen−, es decisiva la manera en que están organizadas las sociedades en otras partes, especialmente en el Sur global, y cómo configuran su relación con la naturaleza. Esto, a su vez, es la base para garantizar el traspaso de trabajo y naturaleza del Sur global necesario para las economías del Norte global. Y a su vez, el modo de vida imperial del Norte global contribuye de manera decisiva a estructurar en modo jerárquico las sociedades en otras partes. Hemos elegido conscientemente la expresión “en otras partes” por su indeterminación».<a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><sup>[3]</sup></a> Otras partes que no son únicamente zonas geográficas, sino también realidades biopolíticas, de manera que la vida cotidiana queda sometida a esta situación de dependencia por razones estructurales impuestas por el capitalismo global.<a href="#_ftn4" name="_ftnref4"><sup>[4]</sup></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Más inconvenientes que ventajas</strong></h4>
<p>El capitalismo no resuelve sus contradicciones, solamente las traslada en el tiempo y en el espacio. A medida que la crisis ecológica global empezó a mostrar sus apremios y el capitalismo devino en mundial, esas posibilidades históricas de traslación temporal y geográfica se han reducido drásticamente, haciendo aflorar, tanto en centros como en periferias, los inconvenientes de este modo de vida característico de la civilización industrial. Tampoco el recurso al <em>solucionismo</em> tecnológico parece suficiente al crear nuevos problemas y agudizar, en la mayoría de los casos, las contradicciones. La digitalización y la transición energética, dejadas a merced de las fuerzas de mercado y los intereses corporativos, así lo atestiguan.</p>
<blockquote><p><strong><em>Hemos construido un modo de vida que poco contribuye a una vida de calidad.<a href="#_ftn5" name="_ftnref5"><sup>[5]</sup></a> Vivimos arrastrados por dinámicas sociales que no nos hacen más libres y saludables. </em></strong></p></blockquote>
<p>Los ritmos se aceleran por las imposiciones de la sociedad del rendimiento y los límites de la jornada laboral se vuelven cada vez más imprecisos. La buena vida no empieza después del trabajo ante la dificultad de disfrutar de un ocio autónomo y creativo. La exaltación de la rivalidad, del individualismo y de los particularismos nos separan y enfrentan a otras personas. La fragilidad de los lazos sociales conduce a un mayor aislamiento y soledad. Todo ello afecta a la salud física y emocional. El cansancio y el malestar social penetran en los cuerpos y en las mentes, alterando el sueño y generando ansiedad, depresión, abuso de drogas y medicamentos, un elevado consumo de psicofármacos y un mayor riesgo de suicidio.</p>
<p>Hemos creado entornos amenazantes en casi todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana. En el ámbito de la alimentación, el incremento de productos procesados desequilibra nuestras dietas, aportando un exceso de grasas y azúcares. Unos alimentos que se obtienen de un modelo de producción agroindustrial que se encuentra entre las principales causas de la destrucción de la naturaleza. En la vida urbana, los atascos roban horas a nuestra vida, y las zonas congestionadas por el tráfico y contaminadas por los humos y los ruidos contribuyen al deterioro de nuestra salud. Las conurbaciones y las infraestructuras de transporte compartimentan el territorio.</p>
<p>Generamos una cantidad ingente de residuos de todo tipo que envenenan las aguas, el aire y la tierra. Se multiplican los riesgos vinculados a la desestabilización global del clima, a la pérdida de biodiversidad y a la contaminación. Aumentan las amenazas de eventos meteorológicos extremos (inundaciones, sequías, olas de frío y de calor, tormentas tropicales, incendios) y, en muchos casos, sus impactos sobre la productividad agraria y pesquera ponen en jaque la seguridad alimentaria. La pérdida de la biodiversidad favorece la propagación de enfermedades infecciosas y de pandemias.</p>
<p>Junto a la insostenibilidad ambiental de este modo de vida, se desencadenan otras tendencias no menos preocupantes. Persisten numerosas brechas de desigualdad, extensas bolsas de pobreza, desequilibrios territoriales y muchas personas ven erosionados sus derechos e hipotecados sus proyectos de vida ante procesos de precarización que generan vulnerabilidad e indefensión.</p>
<p>Cabe concluir que, aunque el capitalismo haya logrado un éxito incomparable en términos de opulencia material, incapacita en la misma medida para hacer un uso civilizado de ella. Eso significa que, a pesar de que se pudieran activar nuevos ciclos de crecimiento económico, nuestra posición actual para la consecución de una vida buena es peor de lo que era hace décadas. La existencia moderna, pese a sus considerables logros, adolece de rasgos fatales que inhiben el florecimiento de las personas y comprometen la supervivencia de la especie humana. En estas circunstancias, llama poderosamente la atención el abandono de la reflexión acerca de lo que significa hoy una vida buena. Posiblemente la razón de la desidia con la que la cultura mercantil contemporánea hace frente a esta pregunta tenga mucho que ver con el hecho de que nos conduciría a cuestionar radicalmente nuestro actual modo de vida.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong>, director de <a href="https://www.fuhem.es/ecosocial/" target="_blank" rel="noopener">FUHEM Ecosocial</a> y de la revista <em><a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener">Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</a>. </em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Acceso al texto completo en formato pdf: <a href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/Un-modo-de-vida-que-imposibilita-la-vida-nueva-SAlvarez-Introduccion-161.pdf" target="_blank" rel="noopener"><em>Un modo de vida que imposibilita la vida buena.</em></a></p>
<h4><strong>NOTAS: </strong></h4>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Se trata del Informe PRESME, encargado por la Vicepresidenta Segunda del Gobierno de España y Ministra de Trabajo y Economía Social a una Comisión de expertos/as coordinada por el profesor Joan Benach con el objetivo de obtener un diagnóstico detallado de la precariedad laboral en España y sus efectos sobre la salud mental. La presentación de este informe se realizó el 11 de marzo de este año, y ofrecemos una sinopsis, con sus principales hallazgos y recomendaciones, en la sección de Ensayo de este mismo número de <em>Papeles</em>.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Xavier Aldekoa, <em>Quijote en el Congo</em>, Península, Barcelona, 2023, pp. 32-33.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Ulrich Brand y Markus Wissen: «Nuestro bonito modo de vida imperial. Cómo el modelo de consumo occidental arruina el planeta», <em>Nueva Sociedad, </em> núm. 279, enero-febrero de 2019, p. 28.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> Que la noción de colonia trasciende a un territorio administrado por una potencia extranjera, dan cuenta María Mies y Vandana Shiva al hablar de las mujeres, la naturaleza y los países periféricos como las colonias actuales del capitalismo global [en<em> Ecofeminismo (teoría, crítica y perspectivas)</em>, Icaria, Barcelona, 2015].</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Evaluar el modo de vida desde la perspectiva de la calidad de vida es el propósito del primer informe elaborado por FUHEM con el título <em>Informe Ecosocial sobre la calidad de vida en España:</em> <em>b</em><em>alance, tendencias y desafíos</em>, que se presentará en fechas próximas y podrá ser consultado a través de la página web de la Fundación.</p>
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		<title>Lectura Recomendada: El Capitalismo o el Planeta</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 13 Apr 2023 12:42:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Lecturas recomendadas]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Decrecimiento]]></category>
		<category><![CDATA[sostenibilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Transición Ecosocial]]></category>
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					<description><![CDATA[El capitalismo destruye a la humanidad porque devasta incontables vidas al poner la supervivencia de una gran mayoría de individuos en manos del mercado y el empleo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignright size-full wp-image-150471" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/el-capitalismo-o-el-planeta.jpg" alt="" width="300" height="462" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/el-capitalismo-o-el-planeta.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/el-capitalismo-o-el-planeta-64x99.jpg 64w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><strong>Frédéric Lordon</strong>, <em>El capitalismo o el planeta: cómo construir una hegemonía anticapitalista para el siglo XXI</em>, Errata naturae, Madrid, 2022, 329<em> págs.</em></p>
<p>La primera pregunta sería: ¿por qué un libro titulado <em>Figures du communisme </em>en francés se traduce y publica en castellano, de forma insuperablemente imaginativa, vertiendo <em>El capitalismo o el planeta. Cómo construir una hegemonía anticapitalista para el siglo XXI</em>? Más allá de contrariar la intención del autor («es necesario reinstaurar el concepto de comunismo en el escenario de la historia», leemos en la p. 306), se trata de una mala decisión porque induce a error. En efecto, Frédéric Lordon, economista, ingeniero y filósofo francés nacido en 1962, no pretende tener la respuesta a «cómo construir una hegemonía anticapitalista» en el Siglo de la Gran Prueba. ¡Ojalá la tuviéramos! Ahí nuestro autor, por desgracia, no aporta demasiado (aunque la tercera parte del libro versa sobre «Hegemonía y contrahegemonía»). Se trata de un ensayo muy valioso, en cualquier caso, y hemos de felicitarnos de que esté disponible en castellano.</p>
<p>Hoy, cuando sucesivas crisis entrelazadas van haciendo tambalearse los cimientos de muchas sociedades, no poca gente se pregunta: ¿capitalismo “con rostro humano”? ¿Transiciones hacia dónde? ¿Quizá poscapitalismo keynesiano? No resolveríamos con ello el principal de nuestros problemas económicos hoy –o si se quiere uno de los tres principales, puedo transigir ahí–: la dinámica sistémica de autoexpansión. Lo que necesitamos es un “más allá del capitalismo” que se plantee en serio la igualdad social y el decrecimiento…<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>[1]</sup></a> y por eso este libro de Lordon es valioso. Pues un subtítulo no engañoso podría ser «cómo pensar un modelo comunista viable para el siglo XXI».</p>
<p>Para empezar, Frédéric Lordon insiste en la necesidad de ser consecuentes con lo que sabemos:</p>
<p style="padding-left: 40px;">La consecuencia exige rendirse ante tres enunciados que no son fáciles de negociar: 1) el capitalismo ha entrado en una fase en la que está destruyendo a la humanidad [no solo bajo su forma salarial, sino también por sus efectos ecológicos y climáticos] y, por lo tanto, la humanidad va a tener que elegir entre perseverar a secas o perseverar dentro del capitalismo (para extinguirse en él); 2) los capitalistas jamás admitirán su responsabilidad homicida ni (por lo tanto) renunciarán a la continuación del (de su) juego, y se valdrán de los giros argumentativos más retorcidos para convencer de la posibilidad, de la necesidad incluso, de continuar, y también de las peores violencias si es necesario (y cada vez lo será más); 3) no hay ninguna fórmula de derrocamiento, ni siquiera de simple moderación, del capitalismo en el marco de las instituciones políticas de la «democracia» o, mejor dicho, de lo que se hace llamar así; solo un increíble despliegue de energía política logrará evitar que el capitalismo lleve a la humanidad al límite del límite, un despliegue que suele llevar el nombre de “revolución”. (p. 19)</p>
<p>La pregunta del millón, por supuesto, se refiere al tercer enunciado: ¿cómo se hace esa revolución en los países del Norte global? ¿Dónde está el sujeto político de la misma? Y si no está y hay que construirlo (como es el caso), ¿tenemos tiempo para ello? Sabemos que «derribar el capitalismo implica la constitución de un bloque contrahegemónico lo más importante y enfadado posible» (p. 300) pero, ¿cómo se hace eso <em>en tiempo y forma </em>en los países centrales del sistema? Precisamente la destructividad del capitalismo nos está quitando el suelo de debajo de los pies.<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><sup>[2]</sup></a></p>
<p>Una transición ecológica, en sentido propio, solo será posible si reducimos el metabolismo de la economía «de manera drástica en el Norte global»: si decrece el trasiego de energía y materiales que los economistas llaman a veces <em>throughput </em>(“transumo” o, mejor, flujo metabólico). Un mérito del ensayo de Lordon es que reconoce esto con claridad, al contrario de lo que sucede en la gran mayoría de las elaboraciones contemporáneas sobre modelos económicos socialistas/comunistas. La suya es una propuesta de <em>comunismo decrecentista </em>(por más que mantenga una muy endofrancesa polémica contra la <em>décroissance </em>en p. 124-128). «La producción global, aun siendo necesaria, se decreta <em>a priori </em>enemiga de la naturaleza y, por lo tanto, subordinada a compromisos rigurosos o, dicho de otro modo, la actividad económica debe tender a su propia minimización relativa» (p. 130).</p>
<p style="padding-left: 40px;">Salir del capitalismo es perder el «nivel de vida» del capitalismo. En algún momento hay que someterse a un principio de consecuencia. (…) Va todo en el mismo lote: con el iPhone15, el coche Google y el 7G llegarán, de forma inevitable, la canícula permanente en el mundo y las plagas. (…) Toda la cuestión del comunismo tiene pues, como condición previa, la de las renuncias materiales consentidas de manera racional, así como su amplitud. Este es un tema eminentemente político. (p. 118)</p>
<p>Y no obstante, Lordon plantea su propuesta en términos de un <em>comunismo lujoso</em> (p. 179 y ss.). Es una cuestión clave que ha de abordarse en términos de cantidad y calidad:</p>
<p style="padding-left: 40px;">No se puede presentar una transición revolucionaria como una mera renuncia, cuando, en realidad, se trata más bien de una gran sustitución: abandonar una cosa para ganar otra. En lugar de la vida como cantidad (lo que se llama, con una precisión total, «nivel de vida»), la vida como calidad; en lugar de futuras baratijas perdidas por adelantado (iPhone15, etc.), tranquilidad material para todos, grandes servicios colectivos gratuitos, una naturaleza restablecida y, quizá por encima de todo, tiempo. (p. 119) La colectividad ha de organizarse para determinar el conjunto de bienes sobre los que debe reinar, para todos, una tranquilidad absoluta: alimentación de calidad, vivienda de calidad, energía, agua, medios de comunicación, medicina y farmacia y «algunas cosas más» (Marx y Engels). La renuncia y la sustitución solo empiezan a partir de esa base. (p. 120)</p>
<p>La división del trabajo es un hecho macrosocial que no cabe obviar: lo comunal/comunitario y local es deseable, pero no suficiente si se trata de rehacer una economía entera (p. 112-113). Las prácticas locales de autonomía son a la vez enormemente valiosas e insuficientes (p. 122 y ss.). Por eso, hay que estimular la autonomía-experimentación desalentando al mismo tiempo la autonomía-huida.</p>
<p>Dado que «el capitalismo nos destruye, hay que destruir el capitalismo. No hay escapatoria, las falsas soluciones son falsas» (p. 25). Se trata, entonces, de liberarnos de las tiranías del valor capitalista y el empleo asalariado y para ello «destruir sus instituciones características: el derecho a la propiedad privada de los medios de producción, el mercado de trabajo, las finanzas» (p. 128). El modelo de Lordon parte de la propuesta de <em>salario vital </em>de Bernard Friot,<a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><sup>[3]</sup></a> que depende a su vez de dos instituciones clave: la <em>cotización general </em>y la <em>concertación.</em></p>
<p>En cuanto a la primera, «la totalidad del valor añadido de las empresas [socializadas] se aporta, en forma de recursos cotizados, a un sistema de cajas a través del cual se efectúa la redistribución. En primer lugar, en forma de salario, vinculado a la propia persona y, por lo tanto, desvinculado del sistema de empleo» (p. 133). La persona es titular de un derecho fundamental a una remuneración estable y suficiente (y tiene así garantizada su existencia material): «El principio del <em>salario vital </em>está operado por la cotización recaudada y redistribuida por las cajas; en concreto, por la <em>caja salarial </em>que, como su propio nombre indica, revierte a las personas su remuneración con independencia de todo lo que no sea su nivel de cualificación» (p. 135), distinguiendo quizá cuatro niveles (p. 155).<a href="#_ftn4" name="_ftnref4"><sup>[4]</sup></a> Y como “salario vital” no es una denominación muy afortunada, hablaremos más bien de <em>garantía económica general </em>(p. 144), como una forma de orden comunista que permitirá dejar de depender del empleo, el patrono y el mercado para vivir.</p>
<p>La segunda institución es la <em>concertación. </em>«Una parte del salario se paga, en metálico, en una cuenta normal; otra, en una tarjeta (¡una tarjeta sanitaria ampliada!) que solo puede utilizarse con determinados productores autorizados (alimentación, transportes, energía, etc) debidamente concertados mediante decisión ciudadana (en asambleas de distintos niveles territoriales) en virtud del cumplimiento de determinadas normas (medioambientales, arraigo local, respeto por los circuitos de proximidad, prácticas productivas, etc.). De esta manera, las personas tienen acceso a tres tipos de consumo: 1) el consumo privado libre; 2) el consumo privado «supervisado», que permite la tarjeta sanitaria ampliada y «dirige» la demanda hacia ofertas concertadas, es decir, conformes a una norma política de no-perjuicio (…); 3) el consumo socializado gratuito (sanidad, educación) cuyo ámbito es susceptible de ampliarse (transportes, vivienda)» (p. 135-136). Notemos que los ámbitos 2 y 3 responden a una forma de <em>planificación democrática de la economía</em> que abarcaría a varios sectores y buscaría aplicar un principio de subsidiariedad en la toma de decisiones (véanse p. 150-151).</p>
<p>Completemos el diseño institucional. Seguirá habiendo dinero (p. 145), pues una división del trabajo relativamente avanzada «impone el intercambio monetario (al menos en parte) para efectuar sus complementariedades» (p. 146). Y por la misma razón (cierto nivel de división del trabajo) habrá mercados donde «aportamos nuestra producción privada, no ya para sobrevivir (…) sino para participar en la producción colectiva. Ese mercado deja de ser un tribunal de la supervivencia material de los individuos: ahora es el operador de la división del trabajo colectivo» (p. 150). En cambio, se acabarán la banca y las finanzas: toda la inversión productiva se realiza a través de la cotización, mediante una “caja económica” (más bien, una red a diferentes niveles de “cajas económicas” gestionadas democráticamente). Final de los mecanismos de deuda, que son «el trinquete oculto del crecimiento, el aguijón de la huida hacia adelante permanente» (p. 167). La inversión tiene lugar no en forma de préstamo o avance sino de subvención (dinero asignado a las unidades productivas, no reembolsable), tras la pertinente deliberación política-social en la caja económica del nivel que corresponda (p. 168).</p>
<p>Algo interesante en este modelo es que algunos de sus elementos institucionales ya están prefigurados en los <em>Welfare States </em>de la posguerra de la Segunda Guerra Mundial: así la cotización social y el salario según cualificación. El “esto ya existe” de Friot es un argumento a la vez muy poderoso y muy limitado, explica Lordon:</p>
<p style="padding-left: 40px;">Es muy poderoso porque nos demuestra que el comunismo no es una utopía caída del cielo, pues, aunque no nos demos cuenta, vivimos en una sociedad en la que, en cierto modo, ya están plasmados sus principios, y en una escala significativa. Pero ese argumento anda errado si considera que su historia quedó detenida, por desgracia [con la hegemonía neoliberal a partir de los años 1980], y que solo tenemos que ponerla en marcha otra vez. El «ya existe», en efecto, se desarrolló durante treinta años (1945-1975) excepcionales, poco extrapolables, pero desde entonces (más de 45 años…) se ha convertido, en el mejor de los casos, en un «hasta aquí». Hará falta un acontecimiento político de gran magnitud para recuperar el sentido de la marcha. (p. 140)</p>
<p>En efecto, ese paréntesis keynesiano en la historia del capitalismo fue algo absolutamente excepcional, y para que se impusiera hubo de darse una increíble liberación de energía política: la Revolución de Octubre en Rusia y luego la Segunda Guerra Mundial. «Para imponer al capitalismo unas construcciones institucionales que lo contradicen (aunque dejándole perseverar), se necesitó una energía de magnitud guerra mundial» (p. 139). Ahora sería menester una explosión revolucionaria capaz de liberar una energía semejante, y el lector o lectora no dejarán de preguntarse: ¿está eso a nuestro alcance, en tiempo y forma? El autor sostiene que «nuestro momento acabará llegando» (p. 141), pero la cuestión de los tiempos se nos ha vuelto más bien angustiosa (ecoangustiosa, para ser más exactos).</p>
<p>Hay que volver por último a la cuestión del <em>decrecimiento</em>. Rubén Hernández, editor de Errata Naturae, declaraba en una entrevista (asumiendo el punto de vista de Lordon):</p>
<p style="padding-left: 40px;">No creo en el decrecimiento y considero que es un error estratégico grave plantear el futuro en esos términos. El decrecimiento me parece un concepto absurdo: se supone que pretende derrocar el capitalismo, al tiempo que espera convencerlo amablemente de que contradiga su propia esencia (que consiste en crecer de manera indefinida). Cuando el capitalismo decrece, se entra en recesión (como seguramente ocurrirá el año que viene). Es así de claro y eso a nadie le gusta, puesto que conlleva sufrimiento para muchos. Si con “decrecimiento” queremos decir “salida del capitalismo”, perfecto, en eso estoy de acuerdo, pero llamémoslo por su nombre. No puede haber decrecimiento dentro del capitalismo, de la misma manera que no hay un problema de crecimiento fuera del capitalismo. Creo que antes o después la sociedad deberá tomar una decisión y afrontarla sin medias tintas. Yo creo que la única solución para que este planeta no se abrase es salir del capitalismo, y autores como Frédéric Lordon nos explican paso a paso y sin pensamiento utópico alguno (por ejemplo en el último libro suyo que acabamos de publicar, El capitalismo o el planeta) que esto es perfectamente posible, dando lugar a una sociedad no solo más justa sino más plena para todos y todas.<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a></p>
<p>«No hay un problema de crecimiento fuera del capitalismo»: esto es sin duda erróneo. También lo afirma Lordon en su libro: «Crecimiento y decrecimiento solo son obsesiones cardinales para el mundo capitalista. En un mundo comunista, se está tan liberado de ellas que a nadie se le pasan por la cabeza» (p. 125). Pero un orden social poscapitalista –la URSS lo fue a su manera– puede ser extractivista y productivista, y por esa razón no cabe pensar en desembarazarse de las posiciones decrecentistas de forma tan expeditiva.</p>
<p>Hay bastantes más asuntos de interés en esta obra, pero la reseña ya se está alargando demasiado. Para ir concluyendo mencionaré solo el interés de las precisiones de Frédéric Lordon sobre política, moral y moralismo, que ha desarrollado en diferentes lugares:</p>
<p style="padding-left: 40px;">La política es una axiología. Hay, pues, de forma consustancial, moralidad en la política, ya que la política nunca deja de comprometerse en afirmaciones de valor. Pero toda la cuestión es saber cómo se configura la presencia de la moral en la política, la relación entre moral y política, y en particular saber si la moral agota la política. Esta es una pregunta retórica, cuya respuesta es obviamente: no. La moral tiende a la unanimidad, mientras que la política asume la irreductibilidad del conflicto, una heterogeneidad sin solución. Por lo tanto, hay moralidad en la política, pero la política nunca puede ser moralidad. Por otra parte, la moral es un discurso de prescripción fuerte con un discurso institucional débil y un discurso analítico nulo. Y la moral funciona esencialmente como un mandato sin seguimiento (formal). En su registro normativo, carece por construcción de todo análisis de sus condiciones de eficacia, como si la ingravidez social conviniera a su género. Es aquí donde, aunque fundamentalmente axiológica, y, por tanto, moral, la política puede sufrir degradaciones moralistas. Con esto me refiero al refugio en el puro mandato y el falso universalismo que ignora las condiciones particulares: la “moralización”.<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a></p>
<p>Lordon enfatiza que no podemos quedarnos en dar lecciones de superioridad moral, y que hay que evitar el moralismo como ejercicio puramente verbal, como mera declaración de principios que no se interroga sobre sus condiciones de posibilidad. En este sentido el moralismo sería el olvido de “lo trascendental” kantiano: el examen de las posibilidades de que esos principios se materialicen en el mundo real (<em>El capitalismo o el planeta/ Figuras del comunismo, </em>p. 87-88).</p>
<p>Nos preguntamos: nuestras propuestas socialistas/comunistas, ¿pueden hacerse cargo de lo que hoy sabemos en física, en biología, en modelización de sistemas complejos? ¿Pueden asumir de verdad el hecho epocal de la extralimitación ecológica? ¿Pueden tomar nota de la excepcionalidad histórica de los combustibles fósiles? ¿Pueden retomar el ávido interés de Marx y Engels por las ciencias naturales sin prejuicios industrialistas y sin extravíos prometeicos? ¿Pueden asimilar la termodinámica, la ecología, la simbiogénesis de Lynn Margulis, la teoría Gaia? Diría que Lordon, en este libro, realiza aportes significativos para poder ir contestando “sí” a las preguntas anteriores.</p>
<p><strong>Jorge Riechmann</strong></p>
<p>Departamento de Filosofía de la Universidad Autónoma de Madrid</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup>[1]</sup></a> Un buen texto al respecto, penetrado de las experiencias neozapatistas en Chiapas: Jérôme Baschet, <em>Adiós al capitalismo</em> –<em>Autonomía, sociedad del buen vivir y multiplicidad de mundos</em>, NED eds., Barcelona, 2015.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2"><sup>[2]</sup></a> Como bien observaba Xan López hace unos años, «hay cierta perspectiva histórica desde la que Lutero tenía razón, y no Müntzer. Los Girondinos y no los Jacobinos. Los Mencheviques y no los Bolcheviques. La opción correcta era la moderación, adecuarse a los límites de lo posible. Hay otra perspectiva que plantea que la cantidad de energía organizada para conseguir un cambio siempre tiene que desbordar los objetivos realmente posibles. Que para alcanzar lo posible hay que intentar, y rozar, lo imposible. Es la idea del progreso como dos pasos adelante y uno atrás. El paso atrás es traumático, pero al final se ha conseguido avanzar algo, que permanece. Estas dos perspectivas comparten un convencimiento implícito. El de que en cualquier caso hay un tiempo histórico suficiente para la mejora social, y que ningún exceso de moderación o paso atrás inevitable nos llevará a un abismo que rompa la serie histórica. Puede que ese convencimiento ya no tenga tanta solidez. ¿Podemos concebir una revolución social profunda que solo dé dos pasos adelante? El cambio que necesitamos no es tanto la aceleración de un proceso previo, sino más bien un salto fuera de la historia». Xan López, «Dos certezas y siete preguntas sobre la crisis ecosocial», <em>Contra el Diluvio, </em>27 de noviembre de 2018, disponible en:  <a href="https://contraeldiluvio.es/dos-certezas-y-siete-preguntas-sobre-la-crisis-ecosocial/" target="_blank" rel="noopener">https://contraeldiluvio.es/dos-certezas-y-siete-preguntas-sobre-la-crisis-ecosocial/</a></p>
<p>Yo solo le quitaría el “puede que”. Pero dejemos, de momento, esta importante cuestión en suspenso.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3"><sup>[3]</sup></a> Bernard Friot, <em>L’enjeu du salaire, </em>La Dispute, París 2012; <em>Émanciper le travail, </em>La Dispute, París 2014.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4"><sup>[4]</sup></a> Los trabajos necesarios no especializados serían desempeñados por todos y todas en un sistema de turnos. «Sería impensable dejar encadenados a los «marrones» a quienes están desempeñándolos ahora en virtud del juego de la relegación social. (…) ¿Por qué un universitario o una médica no van a estar obligados a recoger la basura, atender una caja en un supermercado o limpiar las calles un día a la semana? Las sucursales locales de la «caja de salarios” podrían ser el lugar donde se decida la organización de esos turnos» (p. 156). Nótese que la propuesta de Lordon, a diferencia de las que orbitan en torno a una “renta básica” o subsidio universal incondicional, no desconecta el salario vital (como garantía material de existencia) de la aportación laboral de cada ciudadano y ciudadana.</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5"><sup>[5]</sup></a> Rubén Hernández, «La única solución para que este planeta no se abrase es salir del capitalismo» (entrevista), <em>El Asombrario, </em>4 de diciembre de 2022, disponible en: <a href="https://elasombrario.publico.es/solucion-planeta-abrase-salir-capitalismo/" target="_blank" rel="noopener">https://elasombrario.publico.es/solucion-planeta-abrase-salir-capitalismo/</a></p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6"><sup>[6]</sup></a> Frédéric Lordon, «Dire ensemble la condition des classes populaires et des migrants» (entrevista), <em>Revue Ballast/ La contrescarpe, </em>19 de noviembre de 2018, disponible en: <a href="https://www.revue-ballast.fr/frederic-lordon-dire-ensemble-la-condition-des-classes-populaires-et-des-migrants-1-3/" target="_blank" rel="noopener">https://www.revue-ballast.fr/frederic-lordon-dire-ensemble-la-condition-des-classes-populaires-et-des-migrants-1-3/</a></p>
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			</item>
		<item>
		<title>Conservación radical: extravíos y nuevas direcciones</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2022/09/28/conservacion-radical-extravios-y-nuevas-direcciones/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 Sep 2022 10:17:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Conservación]]></category>
		<category><![CDATA[Pérdida de Biodiversidad]]></category>
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					<description><![CDATA[La magnitud del impacto, junto con otras grandes crisis como el cambio climático, ha llevado a muchos científicos a anunciar una nueva era geológica, el Antropoceno.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El mundo está perdiendo biodiversidad a un ritmo alarmante. Actualmente, se está extinguiendo un número récord de especies, alterando indeleblemente el carácter de los ecosistemas y empobreciendo la comunidad de vida de la Tierra.</p>
<p>La magnitud del impacto, junto con otras grandes crisis como el cambio climático, ha llevado a muchos científicos a anunciar una nueva era geológica, el <em>Antropoceno</em>. Puede que este término tan controvertido no sea la forma más precisa de describir nuestro momento actual, pero la necesidad urgente de un cambio transformador se hace más evidente con cada especie que se pierde.<sup>2</sup></p>
<p>La comunidad conservacionista mundial, empujada por esta grave realidad, lanza llamamientos y advertencias cada vez más fuertes. El Fondo Mundial para la Naturaleza recientemente ha declarado sin ambages que «nuestra relación con la naturaleza está truncada». Algunos académicos hablan de «aniquilación biológica» para describir la crisis<sup>3</sup> principales organizaciones reconocen que la crisis no está llegando, sino que ya está aquí.</p>
<p>Nos encontramos en este marasmo no por falta de un esfuerzo global de conservación amplio y bien financiado. De hecho, es posible que muchas personas sigan sintiendo alivio porque, al menos en el caso de la crisis de la biodiversidad, existen importantes instituciones y marcos políticos que tratan de resolverla. Sin embargo, existe una contradicción inquietante: en las últimas décadas, la crisis de la extinción se ha acelerado a pesar del éxito del principal pilar de las estrategias convencionales: la ampliación de las áreas protegidas. Por lo tanto, duplicar los enfoques convencionales de conservación será insuficiente para cambiar nuestra peligrosa trayectoria en pro de un futuro sostenible. Al no abordar las fuerzas subyacentes que impulsan la crisis de la biodiversidad,</p>
<p>De hecho, podría decirse que los enfoques convencionales son parte del problema. Para entender por qué, debemos tener claro el significado de «conservación convencional». El paradigma dominante tiene sus raíces en el modelo de «fortaleza» que surgió en Norteamérica a finales del siglo XIX y principios del XX y que pretendía proteger las áreas naturales de los impactos de la rápida industrialización, permitiendo al mismo tiempo que dicha industrialización continuara en otros lugares. Así, desde el principio, la corriente principal de la conservación ha estado entrelazada con las causas sociales y filosóficas fundamentales de las crisis globales contemporáneas: los impactos de la insaciable sed de crecimiento económico del capitalismo y una respuesta que entiende la naturaleza y la cultura como algo dicotómico. En lugar de desafiar el orden capitalista expansivo, el movimiento conservacionista acordonó los espacios para la recreación (de las élites) mientras ampliaba los usos de la biodiversidad para el crecimiento económico mediante su conversión en «capital natural».</p>
<p>La relación entre la corriente principal de la conservación y el capitalismo se profundizó a principios de la década de 1990 con el ascenso del discurso del «desarrollo sostenible». Cediendo al culto hegemónico de los beneficios y el mercado, los conservacionistas empezaron a argumentar que la forma más eficaz de proteger la naturaleza era darle un valor monetario. Al revelar su valor económico, se esperaba proteger la naturaleza mediante instrumentos de mercado que incluían el ecoturismo, los pagos por servicios de los ecosistemas, etc. Las ONG y las organizaciones intergubernamentales mundiales establecieron asociaciones con empresas multinacionales para avanzar en el supuesto objetivo compartido de la conservación; al mismo tiempo, esas mismas empresas continuaron extrayendo, emitiendo e invadiendo.</p>
<p>Ahora bien, se podría argumentar que sin todos estos esfuerzos por reservar zonas protegidas y crear conciencia capitalista del valor de la naturaleza, las crisis de la biodiversidad podrían haber sido aún peores. Pero esto ofrece poco consuelo mientras la crisis de extinción se acelera. De hecho, al enmascarar las causas más profundas de la crisis, la corriente acomodaticia ha retrasado la aparición de la conciencia política y económica fundamental para frenar las causas subyacentes de la pérdida de biodiversidad. Ya es hora de quitarse la máscara y replantearse radicalmente la filosofía y la práctica de la conservación.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>¿Alternativas radicales o paradigmas defectuosos?</strong></h4>
<p>En respuesta a la urgencia de la crisis de la extinción y a la insuficiencia de las respuestas del <em>statu quo</em>, varios grupos conservacionistas han abogado por nuevas e importantes iniciativas para transformar la corriente principal de la conservación. Muchas de las voces más destacadas se sitúan en uno de los dos campos de reformistas: «nuevos conservacionistas» o «neoproteccionistas». Los nuevos conservacionistas abogan por abandonar la idea de una naturaleza «prístina» y, en su lugar, aprender a vivir de forma constructiva con la naturaleza y utilizarla para el desarrollo humano. Los neoproteccionistas proponen ampliar de forma masiva las áreas protegidas a nivel mundial, sobre todo a través de la iniciativa 30&#215;30, que pretende proteger el 30% de la tierra para 2030.<sup>4</sup> Aunque ofrecen ideas importantes y pretenden abordar las causas fundamentales de nuestra crisis de extinción, ambos enfoques adolecen de defectos fundamentales que anulan su potencial para proporcionar una base para la acción transformadora.</p>
<p>Los nuevos conservacionistas (o «ecomodernistas»), en su haber, rechazan la dicotomía naturaleza-cultura que trata el mundo natural como un lugar «allá» que hay que proteger, en lugar de la base viva de toda la vida, incluida la humana. Los ecosistemas siempre cambian, argumentan, y en el Antropoceno, los humanos deben averiguar cómo vivir en la tierra y gestionarla como un «jardín bullicioso». Este bando acoge la crítica de los científicos sociales de que los proyectos de conservación no deben perjudicar a las personas de su entorno, como las desplazadas por la creación de áreas protegidas. Por el contrario, estos esfuerzos deben diseñarse para beneficiar a las comunidades locales y abordar las causas sociales y económicas subyacentes de la pérdida de biodiversidad, o arriesgarse a fracasar. Pero la nueva conservación socava este núcleo de sabiduría al reforzar, en lugar de resistir, la economía política dominante y defender las «soluciones» basadas en el mercado, como los servicios ambientales y la valoración del capital natural, que en última instancia acomodan la conservación al capitalismo. Si el expolio de la naturaleza se debe en buena medida a las depredaciones del capitalismo, ¿cómo puede ser más capitalismo el camino hacia un futuro sostenible, a pesar de las afirmaciones optimistas sobre las innovaciones a pesar de todo?<sup>5</sup></p>
<p>El enfoque neoproteccionista es el inverso de la nueva conservación. Mientras que la nueva conservación rechaza la dicotomía naturaleza-cultura, los adoctrinadores neoproteccionistas afirman la división y se ponen del lado de la naturaleza. Creen que la única manera de evitar el colapso de los ecosistemas que sustentan la vida en la Tierra es proteger la naturaleza de las personas. Suelen rechazar los planes de conservación basados en el mercado por considerarlos perjudiciales o inadecuados, y en su lugar presentan propuestas ambiciosas para devolver hasta la mitad de la Tierra a la «naturaleza». En particular, también piden que se impongan límites estrictos a las poblaciones humanas, al consumo y al crecimiento económico.<sup>6</sup> Así, a diferencia de la nueva conservación, muchos neoproteccionistas critican el capitalismo contemporáneo, ya sea implícita o explícitamente.</p>
<blockquote><p><strong>La visión neoproteccionista de acordonar inmensas franjas de la tierra implicaría un desplazamiento humano sin precedentes por la vía de la fuerza.</strong></p></blockquote>
<p>Sin embargo, el defecto del neoproteccionismo es la fe poco realista en la posibilidad de identificar nuestra salida del problema. La larga historia del capitalismo de transgredir las propias fronteras que crea sugiere que cualquier separación de este tipo sería, en el mejor de los casos, temporal. Pero incluso si la expansión capitalista pudiera contenerse, la visión neoproteccionista de acordonar inmensas franjas de la tierra implicaría un desplazamiento humano sin precedentes por la vía de la fuerza. Históricamente, la creación de áreas protegidas ha exigido a menudo la reubicación forzosa de las comunidades indígenas, eliminando así a las mismas personas cuya gestión de la tierra hizo que las áreas fueran atractivas para los conservacionistas.</p>
<p>La adopción de los principales elementos de estos nuevos marcos señala una «revolución de la conservación» en ciernes. Sin embargo, ninguna de estas perspectivas aborda adecuadamente las raíces socioecológicas de la crisis de la biodiversidad, ni sus políticas ofrecen una alternativa progresista a las políticas convencionales o a la amenaza real de las políticas reaccionarias e imperialistas en todo el mundo. Por ello, necesitamos otro modelo de conservación que rechace tanto el imperativo capitalista de crecimiento como el rígido dualismo que separa a los seres humanos del resto de la naturaleza.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Hacia una conservación convivencial</strong></h4>
<p>La necesidad de una tercera vía ha inspirado nuestro concepto de <em>conservación convivencial</em>, que puede servir de marco transformador para la conservación en una Gran Transición.<sup>7</sup> La diferencia crucial entre la conservación convivencial, la conservación convencional y las otras dos alternativas radicales es que la conservación convivencial parte explícitamente de una perspectiva de ecología política, impregnada de una sólida crítica a la economía política capitalista.<sup>8</sup> Su rechazo a la dicotomía naturaleza-cultura y al capitalismo centrado en el crecimiento hace que la conservación convivencial sea más radical que las otras alternativas, pero al mismo tiempo, dada la escala y la urgencia de la crisis y sus causas fundamentales, más realista.</p>
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<p><img decoding="async" class="aligncenter wp-image-147775 size-full" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/09/cuatro-posiciones-conservacionisntas.jpg" alt="" width="650" height="407" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/09/cuatro-posiciones-conservacionisntas.jpg 650w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/09/cuatro-posiciones-conservacionisntas-450x282.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/09/cuatro-posiciones-conservacionisntas-300x188.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/09/cuatro-posiciones-conservacionisntas-600x376.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/09/cuatro-posiciones-conservacionisntas-64x40.jpg 64w" sizes="(max-width: 650px) 100vw, 650px" /></p>
<p>Fuente: Elaboración propia</p>
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<p>La premisa subyacente de la conservación convivencial afirma que nuestros graves retos de conservación no pueden superarse sin enfrentarse directamente al capitalismo y a sus arraigadas dicotomías y contradicciones. El marco se basa en una política de equidad, cambio estructural y justicia medioambiental. Apunta directamente a los intereses económicos de las élites mundiales y trasciende la fe tecnocrática de muchos pragmáticos contemporáneos. Y lo que es más importante, se une con entusiasmo al actual auge del cambio estructural sistémico a través de una Gran Transición. Se solidariza con los movimientos locales e indígenas que buscan restaurar y reinventar formas convivenciales de sostenibilidad que conecten a los seres humanos con el resto de la naturaleza.<sup>9</sup> La conservación convivencial adopta esta visión más amplia, afirmando que el éxito en el ámbito de la conservación requiere confrontar y transformar la economía política global general en la que está inserta.</p>
<blockquote><p><strong>Nuestros graves retos de conservación no pueden superarse sin enfrentarse directamente al capitalismo y a sus arraigadas dicotomías y contradicciones</strong></p></blockquote>
<p>El paradigma de la conservación convivencial exige un cambio en la forma de abordar la conservación, tanto en el discurso como en la práctica. En primer lugar, debemos cambiar la forma de conceptualizar la naturaleza y reincorporar las «áreas protegidas» a su entorno social, político y ecológico. Debemos dejar de proteger la naturaleza no humana de los humanos, y en su lugar promover activamente formas de vivir juntos con todas las complejidades que ello conlleva, es decir, dejar de considerar la naturaleza como «áreas protegidas» distantes y comprometernos con ellas como «áreas promocionadas». Ya no debemos vernos a nosotros mismos como «salvadores» de la naturaleza, sino que debemos insistir en alimentar formas en las que la naturaleza humana y no humana puedan prosperar juntas. Debemos cuestionar la visión de la naturaleza humana que nos impone la corriente económica dominante: una visión que nos considera separados del resto del mundo natural y que se centra de forma egoísta en la maximización del beneficio. Debemos enmarcar la naturaleza humana como algo que nos predispone a conectar positivamente con la vida no humana y a crear un espacio para ella, considerando las necesidades y deseos materiales dentro del contexto más amplio de los aspectos cualitativos de la realización.</p>
<p>En segundo lugar, debemos revisar la forma en que experimentamos el medio natural. La crisis de COVID-19 demuestra que depender del turismo insostenible y poco fiable y de otros mecanismos basados en el mercado para financiar los ecosistemas que mantienen la vida y la biodiversidad es ilusorio. Esta comprensión también significa que debemos pasar de un ambientalismo «del espectáculo» a uno cotidiano. Sí, las naturalezas espectaculares –ya sea la majestuosidad de una cascada amazónica o el dolor del oso polar amenazado por el clima– venden, pero son una parte minúscula de todas las variadas naturalezas «cotidianas» más mundanas de las que depende nuestra supervivencia a largo plazo.</p>
<p>Por último, de esa nueva forma de pensar e interactuar con la naturaleza debe surgir una nueva manera de gobernar nuestra relación con ella, que pase de la tecnocracia privatizada de los expertos al compromiso democrático popular. La conservación debe trabajar para hacer de la biodiversidad un bien común global basado en la toma de decisiones democráticas directas centradas en las personas que viven con la biodiversidad (en peligro), y no en el ámbito de un puñado de expertos, en su mayoría blancos y acomodados.</p>
<p>En esencia, la conservación convivencial exige una transformación del modelo de desarrollo. Al igual que algunos neoproteccionistas, los conservacionistas convivenciales rechazan la exigencia de una retirada heroica de tierras y los desplazamientos a gran escala que ello conllevaría (agravando y ampliando los daños históricos). Por el contrario, ha llegado el momento de descolonizar la conservación ofreciendo reparaciones a quienes ya han sido desplazados y marginados por las áreas protegidas. Esto podría consistir en la devolución de las tierras a las comunidades locales o, al menos, en la adopción de responsabilidades de copropiedad o cogestión de forma que se respete la biodiversidad, así como los pueblos indígenas y otros pueblos marginados y sus derechos a la naturaleza.</p>
<p>En este sentido, la conservación convivencial comparte la preocupación de la nueva conservación de que los objetivos de la biodiversidad no pueden alcanzarse con esfuerzos que conduzcan al empobrecimiento y al desplazamiento de las comunidades locales. En paralelo, rechaza la adhesión de la nueva conservación al paradigma capitalista dominante y a sus defectuosas herramientas políticas basadas en los mecanismos de mercado. En su lugar, deberíamos adoptar enfoques alternativos emergentes, como la redistribución de la riqueza mediante la instauración de alguna forma de renta básica de conservación (RBC). Una política de este tipo garantizaría una vida digna a las personas que viven en zonas promocionadas o cerca de ellas, y facilitaría así el cuidado local de la biodiversidad.</p>
<p>Con una ética de descolonización y redistribución en su núcleo, una estrategia de conservación adecuada para una Gran Transición abandonaría las relaciones amables de las organizaciones conservacionistas tradicionales y nuevas con las corporaciones y las industrias extractivas. Estas relaciones, perseguidas en nombre de un pragmatismo falaz, tienen como resultado el lavado verde y la legitimación de modelos empresariales insostenibles. En su lugar, los actores de la conservación deben unirse en un movimiento global independiente –una Coalición de Conservación Convivencial– que se comprometa a desafiar los intereses creados mediante campañas coordinadas, al tiempo que defiende y experimenta con prácticas alternativas.</p>
<p>Las nefastas condiciones sobre el terreno, combinadas con la ineficacia de las estrategias dominantes, ponen de manifiesto una sombría realidad: es necesario realizar un cambio fundamental en el paradigma de la conservación. Los ambiciosos enfoques que aquí se esbozan –la nueva conservación y el neoproteccionismo– son respuestas a este reto que han suscitado el interés de muchos conservacionistas sensibilizados con la urgente necesidad de una acción radical ante la aceleración de la sexta extinción. Sin embargo, en última instancia, estas alternativas se ven obstaculizadas por no ir a la raíz de la crisis.</p>
<p>Los escépticos y los detractores pueden descartar las estrategias basadas en un cambio social fundamental por considerarlas poco realistas. Sin embargo, enfrentarse a la magnitud de la crisis con los ojos bien abiertos y localizar los factores que la impulsan en el fondo de las estructuras de poder institucionales es reconocer que la política transformadora, y no soluciones incrementales graduales, marcan un camino pragmático. Además, imaginar la conservación fuera de la caja capitalista es un ejercicio liberador, que contrarresta las ansiedades ecológicas y las pesadillas catastróficas, al tiempo que libera energía colectiva positiva. Un movimiento unido en torno a una visión convivencial de la conservación sería un poderoso agente de cambio en la Gran Transición.</p>
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<p><strong>Bram Büscher</strong> es profesor y presidente del grupo de Sociología del Desarrollo y el Cambio de la Universidad de Wageningen y coautor, con Robert Fletcher, de <em>The Conservation Revolution: Radical Ideas for Saving Nature Beyond the Anthropocene</em>.</p>
<p><strong>Robert Fletche</strong>r es profesor asociado del grupo de Sociología del Desarrollo y el Cambio de la Universidad de Wageningen y coautor, con Bram Büscher, de <em>The Conservation Revolution: Radical Ideas for Saving Nature Beyond the Anthropocene</em>.</p>
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<h4>NOTAS:</h4>
<p>1. Este texto inaugura el foro «Conservación en la encrucijada» organizado por Great Transition Initiative en mayo de 2022, disponible en: <a href="https://greattransition.org/" target="_blank" rel="noopener">https://greattransition.org/</a>. Agradecemos a los organizadores de GTI el permiso para republicarlo en español.</p>
<p>2. Véase, por ejemplo, el debate de Jason Moore sobre el «Capitaloceno» en <em>El capitalismo en la trama de la vida. Ecología y acumulación de capital</em>, Traficantes de sueños, Madrid, 2020,  así como «Interrogating the Anthropocene: Truth and Fallacy «, Foro GTI, Great Transition Initiative (febrero de 2021), disponible en: <a href="https://greattransition.org/gti-forum/interrogating-the-anthropocene" target="_blank" rel="noopener">https://greattransition.org/gti-forum/interrogating-the-anthropocene</a>.</p>
<p>3. Fondo Mundial para la Naturaleza, <em>Informe Planeta Vivo 2020</em>, WWF, Gland (Suiza), 2020; Gerardo Ceballos, Paul Ehrlich y Rodolfo Dirzo, «Biological Annihilation via the Ongoing Sixth Mass Extinction Signaled by Vertebrate Population Losses and Declines», <em>PNAS</em> 114, núm. 30, 2017, E6089-E6096, disponible en: https://www.pnas.org/doi/pdf/10.1073/pnas.1704949114</p>
<p>4. Véase <a href="https://www.campaignfornature.org/Background" target="_blank" rel="noopener">https://www.campaignfornature.org/Background</a>. Incluso más recientemente, se han hecho esfuerzos para reunir estos diferentes enfoques en una agenda sintética «positiva para la naturaleza».</p>
<p>5. Emma Marris, <em>Rambunctious Garden: Saving Nature in a Post-Wild World</em>, Bloomsbury, Nueva York, 2011; Peter Kareiva, Michelle Marvier y Robert Lalasz, «Conservation in the Anthropocene. Beyond Solitude and Fragility», <em>Breakthrough Journal</em>, 2, otoño de 2011.</p>
<p>6. George Wuerthner, Eileen Crist y Tom Butler (eds.), <em>Protecting the Wild. Parks and Wilderness: The Foundation for Conservation</em>, Island Press, Londres, 2015; Edward O. Wilson, Half-Earth: <em>Our Planet’s Fight for Life,</em> Liveright Publishing, Londres, 2016.</p>
<p>7. Ampliamos los argumentos de este ensayo en <em>The Conservation Revolution: Radical Ideas for Saving Nature Beyond the Anthropocene</em>, Verso, Nueva York, 2020. El término <em>conservación convivencial</em> viene del latín «con vivre» («vivir con») y alude al clásico de Ivan Illich <em>Tools for Convivialit</em>y, Harper &amp; Row, Nueva York, 1973; y <em>La convivencialidad</em>, Virus, Barcelona, 2012.</p>
<p>8. Raymond Bryant, <em>The International Handbook of Political Ecology</em>, Edward Elgar, Cheltenham, 2015.</p>
<p>9. Noah Theriault <em>et al.</em>, «Living Protocols: Remaking Worlds in the Face of Extinction», <em>Social &amp; Cultural Geography</em>, 21, nº 7 (2020): 893-908; véase también el notable trabajo del consorcio Indigenous and Community Conserved Areas (ICCA), disponible en: <a href="https://www.iccaconsortium.org/" target="_blank" rel="noopener">https://www.iccaconsortium.org/</a></p>
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<p><img decoding="async" class="alignright size-medium wp-image-141269" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-450x104.png" alt="" width="450" height="104" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-450x104.png 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-1200x278.png 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-300x69.png 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-768x178.png 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-600x139.png 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-64x15.png 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd.png 1280w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" />Esta publicación ha sido realizada con el apoyo financiero del <strong>Ministerio para la Transición E</strong><strong>cológica y el Reto D</strong><strong>emográfico (MITERD)</strong>. El contenido de la misma es responsabilidad exclusiva de <strong>FUHEM</strong> y no refleja necesariamente la opinión del <strong>MITERD</strong>.</p>
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		<title>Pandemias en la era de la Sexta Gran Extinción</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 29 Nov 2021 08:11:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Dosieres Ecosociales]]></category>
		<category><![CDATA[Biodiversidad]]></category>
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					<description><![CDATA[La pérdida de la integralidad en la biosfera está provocando pandemias recurrentes. Además estamos asistiendo a la Sexta Gran Extinción. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/03/Dosier_Ecosocial_Pandemias_Era_Sexta_Gran_Extincion.pdf" target="_blank" rel="noopener"><img decoding="async" class="alignright wp-image-141283" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Dosier-Pandemias-portada-450x633.jpg" alt="" width="400" height="563" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Dosier-Pandemias-portada-450x633.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Dosier-Pandemias-portada-300x422.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Dosier-Pandemias-portada-600x844.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Dosier-Pandemias-portada-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Dosier-Pandemias-portada.jpg 652w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><a href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/03/Dosier_Ecosocial_Pandemias_Era_Sexta_Gran_Extincion.pdf" target="_blank" rel="noopener"><em>Pandemias en la era de la Sexta Gran Extinción</em></a></p>
<p><strong>FUHEM Ecosocial</strong></p>
<p>Dosieres Ecosociales, noviembre 2021</p>
<p>La pérdida de la integralidad en la biosfera está provocando pandemias recurrentes. En la actualidad acontecen dos hechos relacionados. Por un lado, asistimos a lo que se ha denominado la Sexta Gran Extinción, un periodo en el que la tasa de extinción de especies es cien veces superior a la tasa normal de un periodo geológico.</p>
<blockquote><p><strong>El Antropoceno ha iniciado un proceso de extinción masiva. </strong></p></blockquote>
<p>Por otro lado, aún estamos padeciendo las consecuencias de la primera pandemia zoonótica global (strictu sensu) detectada a finales de 2019. Ambos acontecimientos están relacionados y exigen cambios sustanciales en los modos de vida contemporáneos. Sin embargo, aún no se ha logrado el conocimiento y la consciencia suficiente para que esos cambios se puedan suscitar.</p>
<p>El presente documento, que pertenece a la Colección Dosieres Ecosociales, muestra una lectura de la pandemia desde la perspectiva de la erosión a la que está siendo sometida la biodiversidad mundial. Aborda los vínculos entre la pérdida de integralidad de la biosfera resultante de la acción antrópica y las pandemias zoonóticas. Ofrece una perspectiva de la COVID-19 que trascienda la realizada en términos estrictamente sanitarios y que engarce con la crisis ecosocial en curso, con el fin de sensibilizar a la opinión pública sobre la necesidad de la defensa de la biodiversidad como la mejor forma de prevenir futuras pandemias.</p>
<p>Dividido en tres partes, el dosier incluye en la primera de ellas, el texto de las dos declaraciones realizadas desde FUHEM Ecosocial sobre la COVID-19, las señales y las respuestas. La segunda parte recopila una serie de textos publicados por FUHEM Ecosocial significativos sobre la materia que ayudan a abordarla desde diferentes perpectivas. La tercera parte ofrece una selección de recursos, en torno a la temática tratada en el dosier, elaborada desde el Centro de Documentación Virtual de FUHEM Ecosocial.</p>
<p>Esperamos que este dosier pueda aportar una mirada multidimensional que sirva para comprender que si se quieren evitar nuevos episodios de pandemias con origen en la zoonosis, hay que defender y preservar los ecosistemas atendiendo a los factores más relevantes que influyen en su transformación, degradación o destrucción.</p>
<h3>ÍNDICE:</h3>
<p>Introducción</p>
<h4>PARTE I. DECLARACIONES</h4>
<p>COVID-19: una pandemia en medio de la crisis ecosocial, <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong>.</p>
<p>Señales y respuestas: las enseñanzas no atendidas de la pandemia, <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong>.</p>
<h4>PARTE II. TEXTOS</h4>
<p>Pandemia, crisis ecosocial y capitalismo global, <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong>.</p>
<p>Pandemia posnormal: las múltiples voces del conocimiento, <strong>Silvio Funtowicz y Cecilia Hidalgo</strong>.</p>
<p>Raíces socioecológicas de una pandemia prevista, <strong>Colectivo FRACTAL</strong>.</p>
<p>La ciencia es la mejor herramienta para luchar contra las pandemias que vendrán, <strong>Raquel Pérez Góme</strong>z.</p>
<p>Biodiversidad: combatir la sexta extinción masiva,  <strong>Bo Normander</strong>.</p>
<h4>PARTE III. RECURSOS</h4>
<p>Selección de Recursos, <strong>Susana Fernández Herrero</strong>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Acceso al Dosier completo en formato pdf: <a href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/03/Dosier_Ecosocial_Pandemias_Era_Sexta_Gran_Extincion.pdf" target="_blank" rel="noopener"><em>Pandemias en la era de la Sexta Gran Extinción</em></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="alignright wp-image-141269" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-450x104.png" alt="" width="432" height="100" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-450x104.png 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-1200x278.png 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-300x69.png 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-768x178.png 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-600x139.png 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-64x15.png 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd.png 1280w" sizes="(max-width: 432px) 100vw, 432px" /></p>
<p>Esta publicación ha sido realizada con el apoyo financiero del <strong>Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITERD)</strong>. El contenido de la misma es responsabilidad exclusiva de <strong>FUHEM</strong> y no refleja necesariamente la opinión del <strong>MITERD</strong>.</p>
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