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	<title>crisis ecológica &#8211; FUHEM</title>
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		<title>Más allá del ser humano: cómo el derecho puede transformar nuestra relación con la tierra</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 03 Nov 2024 09:29:21 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[El derecho en la construcción de una conciencia ecológica para habitar desde una relación armónica con la naturaleza.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-163513" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-300x424.jpg" alt="" width="300" height="424" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-300x424.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-450x636.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-768x1086.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-350x495.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-600x848.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica.jpg 1006w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />La sección <strong>A FONDO</strong> del <a href="https://www.fuhem.es/2024/11/04/papeles-167-la-tierra-clama-justicia-ecologica/" target="_blank" rel="noopener">número 167</a> de la revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em></a> ofrece un artículo de Digno Montalván Zambrano<sup>1</sup> titulado: «Más allá del ser humano: cómo el derecho puede transformar nuestra relación con la tierra», que examina cómo el derecho puede ayudarnos a enfrentar la crisis ecológica, tomando como ejes tres enfoques: el antropocentrismo, el biocentrismo y el ecocentrismo, sus traducciones jurídicas y posibles limitaciones. Finalmente defiende la idea de que el derecho puede aportar en la construcción de una nueva conciencia ecológica que nos permita habitar desde una relación horizontal y armónica con la naturaleza.</p>
<p>A continuación, ofrecemos el texto completo del artículo, al final del cual estará disponible el link al texto en formato pdf.</p>
<blockquote><p><em><strong>Los cada vez más pronunciados efectos del calentamiento global y la falta de acuerdos sólidos para combatirlo, han dado cuenta de la doble dimensión de la crisis ecológica que vivimos. </strong></em></p></blockquote>
<p>En primer lugar, enfrentamos una «crisis» climática. Hemos dañado gravemente el planeta y ahora asistimos a los síntomas abruptos de la enfermedad crónica que hemos provocado. Pero también atravesamos una <em>«krisis»<sup>2</sup> civilizatoria. En esta segunda dimensión, la <em>«Krisis»</em> nos ofrece un espacio para repensar el paradigma civilizatorio antropocéntrico e insostenible que nos ha gobernado hasta ahora y decidir avanzar hacia una nueva forma de ser y estar en el planeta que tenga en cuenta nuestra interdependencia con el mundo no humano.</em></p>
<p>Si bien los datos científicos nos permiten describir la «crisis» climática y sus efectos, una auténtica solución a este problema requiere de un cambio de paradigma que asuma el momento de <em>«Krisis»</em> civilizatoria que atravesamos. Se necesitan nuevas consciencias y formas del ver mundo que nos ayuden a superar la visión utilitarista y economicista con la que nos hemos relacionado con la naturaleza. Esto, como es evidente, no es una tarea fácil, sin embargo, pequeños destellos de transformación se han logrado a partir del uso de una herramienta insospechada, el derecho.</p>
<p>El derecho juega un papel activo en la formación de conciencias. A través de la ley determinamos lo que es correcto o incorrecto, lo permitido y lo prohibido, lo reprochable moralmente y aquello que consideramos justo o deseable. El derecho no solo regula subjetividades, también las construye. Hasta hace relativamente poco, el derecho entendía a todo lo no-humano como cosas carentes de valor intrínseco, simples bienes apropiables por el ser humano para su uso. Esta aproximación ayudó a legitimar actitudes depredadoras hacia el ambiente, amparadas en un falso modelo de desarrollo antropocéntrico, consumista e individualista. Así, se normalizó la idea de que con el intercambio de papeles y firmas podemos reclamar la propiedad individual y el uso indiscriminado de elementos de la naturaleza que han estado allí millones de años antes que nosotros. Esto, por fortuna, parece estar cambiando.</p>
<p>En las últimas décadas, la crisis ecológica ha reabierto la discusión filosófica, política y jurídica sobre nuestra relación con la naturaleza. Diversas teorías se han aproximado a este debate, todas ellas agrupadas en alguno de los siguientes tres grandes marcos de pensamiento: el antropocentrismo, el biocentrismo y el ecocentrismo . Mientras el primero defiende la centralidad del ser humano en nuestros debates sobre el valor del ambiente, los otros sostienen que hay argumentos fuertes para establecer que el centro de valoración no debe estar en el ser humano, sino en los seres que tienen vida (biocentrismo) o en las interrelaciones entre la materia inerte y viva que hacen posible la existencia en este planeta (ecocentrismo).</p>
<p>En este trabajo expondré cuáles son las diferencias entre cada uno de estos tres marcos de pensamiento, sus traducciones jurídicas y las oportunidades o limitaciones que ofrecen para la construcción de una nueva civilización ecológica.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Antropocentrismo y derecho: ¿un ambiente para el ser humano?</strong></h5>
<p>El término antropocentrismo tiene dos dimensiones, una epistémica y otra moral. Por un lado, el antropocentrismo epistémico describe el hecho de que las reflexiones sobre el valor de la naturaleza las hace el ser humano.<sup>3</sup> Esta forma de antropocentrismo no puede ni debe ser rechazada. El debate sobre el valor de la naturaleza se da siempre a través de mediaciones humanas y, en este sentido, es inevitablemente antropocéntrico.<sup>4</sup> Por otro lado, el antropocentrismo moral refleja la doctrina según la cual los seres humanos constituyen la sede y medida de todo valor. Una visión dualista que sustenta la consideración de estos como amos y señores absolutos de los recursos naturales que nutren sus procesos productivos e idea de desarrollo.<sup>5</sup> Bajo esta perspectiva, la naturaleza es vista como una cosa, un objeto sin valor intrínseco y, por ello, completamente subordinado a los intereses de los seres humanos. Mientras el antropocentrismo epistémico es ineludible, el antropocentrismo moral no solo puede, sino que debe superarse si queremos construir una nueva consciencia ecológica.</p>
<p>La literatura especializada suele dividir al antropocentrismo moral en grados, aquellos «fuertes o excluyentes» y otros «débiles o moderados». El antropocentrismo fuerte sería aquel que niega toda consideración ética o moral a las entidades no-humanas y promueve su explotación ilimitada, mientras el antropocentrismo débil reconocería un grado de consideración moral para ciertos elementos de la naturaleza, pero en función de su relevancia para el cumplimiento de fines e intereses humanos. Si bien esta división mencionada suele ser ampliamente aceptada en la literatura especializada, resulta poco precisa, pues esconde las líneas de continuidad entre ambas formas de antropocentrismo. Aunque diversos autores se han esmerado en dosificar las posiciones antropocéntricas clasificándolas entre excluyentes/fuertes o débil/moderadas, dicha protección es siempre utilitarista, es decir, se justificará en razón de las necesidades terapéuticas, estéticas, biológicas o económicas que la naturaleza satisface para el ser humano. Como recoge Costa, el imperativo ecológico que las resume vendría a adoptar la formulación siguiente: «en interés de la humanidad, protege y preserva la naturaleza».<sup>6</sup></p>
<p>Por lo anterior, sostengo, el antropocentrismo moral no se divide en excluyente y moderado, pues todas las formas de antropocentrismo moral son excluyentes, en la medida que mantienen en el centro al ser humano y separan del circulo de la moralidad a seres no humanos. Esto es así, incluso en aquellas posturas que reconocen deberes indirectos hacia la naturaleza. En estos casos, lejos de lo que pretende indicar el adjetivo «débil», nuestra vulnerabilidad frente al ambiente no «debilita» ni «modera» la centralidad del humano, sino, por el contrario, la refuerza. Esta fragilidad se traduce en estrategias para acelerar nuestro avance científico y disminuir los riesgos de nuestra vida sobre el planeta.</p>
<blockquote><p><strong>El antropocentrismo moral no se divide en excluyente y moderado, pues todas las formas de antropocentrismo moral son excluyentes </strong></p></blockquote>
<p>Dentro del discurso jurídico, el modelo antropocéntrico de protección del ambiente se plasmó en la visión clásica del derecho humano a un ambiente sano. Este derecho considera a la protección del ambiente como un elemento <em>sine qua non</em> para el disfrute de los derechos humanos. Es decir, busca proteger aquellos «recursos» naturales que se consideran indispensables para la protección y desarrollo de los derechos del ser humano.<sup>7</sup> Si bien la defensa de este derecho ha permitido logros importantes en la protección del ambiente, su capacidad para generar cambios que integren a la naturaleza como un participante activo de la discusión sigue siendo limitada.</p>
<p>En la protección del derecho humano a un ambiente sano, se tiende a priorizar soluciones económicas y regulatorias frente a un reconocimiento más profundo del valor intrínseco de los ecosistemas.<sup>8</sup> Estos análisis costo-beneficio, a su vez, suelen estar sesgados en contra de la regulación ambiental, al minimizar los beneficios ecológicos difíciles de valorar y exagerar los costos de cumplir con las regulaciones.<sup>9</sup> El tradicional derecho humano antropocéntrico a un ambiente sano expresa, de esta forma, un optimismo cientificista que pretende, a través del derecho, convertir a la inevitable incertidumbre ecológica en un lenguaje de probabilidades numéricas. Así, el fracaso en la gestión y el control de los procesos y riesgos naturales no es atribuido a un problema civilizatorio, sino a un problema de falta de conocimientos o competencia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Un enfoque biocéntrico: ¿pueden los animales o las plantas tener derechos?</strong></h5>
<p>El biocentrismo se opone al antropocentrismo, pues no sitúa al ser humano como el eje único de nuestras preocupaciones sobre la naturaleza. En su lugar, propone ubicar en el centro a los seres vivos, en tanto individuos, para, a partir de ello, dar cuenta de que hay razones suficientes para otorgar igual consideración moral a ciertos no-humanos. Por un lado, a diferencia de las posturas antropocéntricas, el biocentrismo busca la preservación de los seres vivos por el interés que poseen ellos mismos y no por su utilidad para el ser humano. Por otro lado, a diferencia del ecocentrismo, el biocentrismo sitúa el estatus moral en las criaturas individuales y no en los sistemas ecológicos . Es decir, los biocentristas no son holistas, no consideran que los sistemas ecológicos son relevantes en sí mismos, sino solo en la medida en que protegen o hacen posible las vidas individuales que hay en ellos.<sup>10</sup> En otras palabras, no consideran moralmente relevantes a las especies en tanto conjunto, sino a los animales individualmente considerados; tampoco al bosque, sino al árbol, en singular.</p>
<p>Existen diversas formas de biocentrismo y cada una de ellas tiene su propio criterio al momento de definir qué es una vida moralmente relevante y capaz de merecer derechos. Para algunos vivir una vida implica poder experimentar placer y dolor (sensocentrismo), para otros, poseer facultades cognitivas que te permitan ser consciente de que experimentas una vida (cognitivismo) y, para un último grupo, tener impulsos latentes, consientes o no, que muestren un esfuerzo por perseverar o preservarse (<em>conatus</em>).</p>
<p>Por un lado, el biocentrismo sensocentrista valoriza al animal sintiente atribuyéndole importancia moral a partir de su cercanía con la capacidad humana de experimentar placer o dolor. El filósofo australiano Peter Singer, considerado el padre fundador del movimiento animalista moderno,<sup>11</sup> sostiene que si hay ciertos animales que, al igual que nosotros, pueden sentir, la separación de estos de la comunidad moral constituye un prejuicio irracional al que denomina «especismo».<sup>12</sup> Este ha sido el punto de partida para que otros autores como Tom Regan propongan la idea de los derechos de los animales, desde una aproximación deontológica y cognitivista. Para este autor, la capacidad de experimentar una vida es una característica habilitante para ser sujeto de derechos. A su vez, experimentar una vida requiere de un grado de consciencia que va más allá de la mera capacidad de sentir placer o dolor. Así, por ejemplo, podríamos afirmar con seguridad que una rana puede experimentar dolor, pero no que tiene una capacidad cognitiva tal que le permita razonar, tener intereses o dar cuenta de su propia existencia. Por ello, sostiene Regan, si ciertos seres no-humanos, como los mamíferos mayores de un año, tienen un grado de consciencia y, por tanto, al igual que nosotros, la capacidad de experimentar una vida, no existe argumento alguno que justifique negarles derechos morales.<sup>13</sup></p>
<blockquote><p><strong>A diferencia del ecocentrismo, el biocentrismo sitúa el estatus moral en las  criaturas individuales y no en los sistemas ecológicos </strong></p></blockquote>
<p>Por otro lado, el biocentrismo del <em>conatus</em> amplía el espectro de la moralidad hacia seres vivientes no sensibles, pero manteniendo el carácter individualista propio de todo modelo biocéntrico. El <em>conatus</em> es un concepto filosófico desarrollado principalmente por Baruch Spinoza y que significa ímpetu, impulso, esfuerzo, empeño y lucha, sin connotaciones teleológicas. Como indica Callicott, «mientras que “esforzarse” puede introducir implícitamente la noción de meta –esforzarse por o hacia algo, sea o no consciente–, perseverar puede entenderse de forma inercial: el impulso, consciente o no, de continuar o permanecer en un estado o condición existente».<sup>14 </sup>Tomando como eje la capacidad de un ente para perseverar en la vida, el biocentrismo del <em>conatus</em> se preocupa tanto por los seres vivos sintientes como por los no sintientes, como las plantas. Así, autores como Paul Taylor han usado este concepto para sostener que, si bien las plantas no tienen un sistema nervioso que les permita experimentar placer o dolor, con el crecimiento de sus raíces o tallos, dan cuenta de hay en ellas un tipo de esfuerzo por vivir, por preservarse, es decir, un <em>conatus</em>, que las hace merecedoras de consideración moral.<sup>15 </sup>Los biocentristas del <em>conatus</em>, sin embargo, no encuentran en los ecosistemas, la biosfera o la diversidad en general relevancia moral alguna; en ellos, consideran, no se expresa claramente un esfuerzo por mantenerse. Tampoco tendrían relevancia moral, por ende, la materia inerte: los ríos, las montañas o los glaciales. En ellos no parece haber <em>conatus</em> y, por tanto, desde su punto de vista, tampoco vida.</p>
<p>La única propuesta biocéntrica que ha sido trasladada al derecho es la del biocentrismo-sensocéntrico, a través del discurso por los derechos de los animales. Los casos de la orangután Sandra<sup>16</sup> y la chimpacé Cecilia<sup>17</sup> en Argentina son ejemplo de ello. En estos casos, las cortes otorgaron el estatus de «persona no humana» a estos animales, bajo el argumento de que, al igual que los seres humanos, estos grandes simios experimentan sufrimiento y pueden disfrutar conscientemente de su libertad. Así lo dijo la corte en el caso de Cecilia, al manifestar que «resulta innegable que los grandes simios, entre los que se encuentra el chimpancé, son seres sintientes por ello son sujetos de derechos no humanos».<sup>18</sup></p>
<blockquote><p><strong>El punto de partida del modelo biocéntrico sensocentrista está lleno de antropocentrismo, una vez que exige de los otros seres lo que nosotros poseemos</strong></p></blockquote>
<p>Los casos de la orangután Sandra y la chimpancé Cecilia ilustran los aportes del biocentrismo en la ampliación de la comunidad de justicia y, por ende, en el reconocimiento de derechos más allá del ser humano. Sin embargo, su alcance sigue siendo limitado. El punto de partida del modelo biocéntrico sensocentrista está lleno de antropocentrismo, una vez que exige de los otros seres lo que nosotros poseemos  (capacidad de sentir o consciencia), «humanizándolos» hasta que puedan ser aceptados en nuestro círculo moral. La antropomorfización de los animales en esta forma de biocentrismo puede llegar al extremo de depositar en ellos ya no solo derechos sino, también, obligaciones. Así lo proponen Sue Donaldson y Will Kymlicka en su libro <em>Zoópolis</em>, al definir a los animales como ciudadanos con diferentes derechos y responsabilidades: los animales domésticos serían ciudadanos plenos que deben cumplir con el deber de alimentarse a partir de una dieta vegana (al margen de la dieta natural del animal); los animales salvajes serían gobernantes de sus territorios que, en caso de aproximarse peligrosamente a nuestros dominios humanos, pueden ser considerados enemigos-invasores; y los animales liminales o fronterizos serían migrantes con unos pocos derechos, fácilmente revocables.<sup>19</sup> De esta forma, los comportamientos que deben tener los animales son designados tomando como parámetro de referencia ya no solo la capacidad de sentir o razonar del ser humano, sino, yendo mucho más allá, la organización social que este ha ideado.</p>
<p>El problema de la antropomorfización de los animales que implica la propuesta biocéntrica no radica solo en quitar lo «animal» de los animales, sino, además, en no cuestionar lo «humano» en los seres humanos. El discurso biocéntrico por los derechos de los animales no propone romper el marco desde el que el derecho entiende al ser humano, sino, únicamente, indicar que ese marco se aplica de forma incoherente o discriminatoria.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Un enfoque ecocéntrico: ¿pueden los ecosistemas tener derechos?</strong></h5>
<p>El término «ecocentrismo», al contrario del individualismo biocéntrico y del antropocentrismo, ve al ser humano como parte de un mundo que comparte con otras especies y un sustrato físico que soporta y hace posible la vida. En su formulación jurídica, el ecocentrismo no limita los derechos a los animales, sino que los reconoce también para las plantas y los seres microscópicos e incluso para la materia inerte como los ríos, glaciales y montañas.</p>
<p>Aunque en su origen el ecocentrismo se utilizó para describir las éticas ambientales de carácter holista formuladas desde Occidente y en las cuales el discurso científico tiene un papel protagónico, la expansión de este enfoque ha llevado a que se relacione al ecocentrismo con prácticas ancestrales de pueblos indígenas y religiones no judeo-cristianas de todo el mundo. Por lo anterior, no existe una forma de ecocentrismo, sino diversos ecocentrismos.</p>
<p>En primer lugar, existen propuestas ecocéntricas-conservacionistas que otorgan a la ciencia ecológica, biológica o de los sistemas terrestres la última palabra en la determinación de lo que es la naturaleza y nuestras obligaciones morales hacia ella. Este es, por ejemplo, el enfoque del filósofo estadounidense Baird Callicott, quien, siguiendo el pensamiento del conservacionista Aldo Leopold,<sup>20</sup> propuso una ética de la tierra por la cual los hechos otorgados por la ciencia ecológica sirvan como la fuente de sentimientos morales adecuados para la preservación de la naturaleza y el reconocimiento de su valor intrínseco.<sup>21</sup> Este pensamiento ecocéntrico-conservacionista, a su vez, ha derivado en propuestas específicas dentro del campo jurídico. Así, el <em>momemtum</em> ecológico provocado por el conservacionismo estadounidense en la década de los setenta inspiró la que es considerada la primera obra jurídica en plantear la idea de los derechos de la naturaleza, el ensayo del año 1972, <em>Should Trees Have Standing,</em> del profesor estadounidense Chistopher D. Stone.<sup>22</sup> A partir de las ideas de este libro, se promulgó, en el 2006, la primera legislación cercana a la idea de los derechos de la naturaleza en un municipio de 7 000 habitantes en Estados Unidos.<sup>23</sup></p>
<p>En segundo lugar, el «ecocentrismo religioso» representa a aquellas posturas que, reinterpretando los textos judeo-cristianos o acudiendo a otras religiones como el budismo, el hinduismo o el taoísmo, han buscado desmontar la tradicional narración religiosa del ser humano como el fin último de la creación. En lo jurídico, el modelo ecocéntrico religioso fue implementado en la sentencia de la Corte Suprema de Uttarakhand-India que reconoció a los ríos Ganges y Yamuna como personas jurídicas con derechos propios.<sup>24</sup> En esta sentencia, la Corte dio cuenta de que la legislación y jurisprudencia de la India ya reconocía personalidad jurídica a ídolos religiosos del hinduismo (como templos), razón por la cual, teniendo en cuenta que los ríos Ganges y Yamuna son venerados como divinidades dentro del hinduismo, resultaba razonable considerarlos también personas «jurídicas/legales/entidades vivas con todos los derechos, deberes y responsabilidades correspondientes de una persona viva».<sup>25</sup> Otro ejemplo de este modelo es la obra del sacerdote católico estadounidense Thomas Berry, quien, a partir de una reinterpretación de la idea de la creación del cristianismo, propuso ver al propio universo como la primera comunidad sagrada.<sup>26</sup> Inspirando en la propuesta de Berry, el profesor sudafricano Cormac Cullinan en su libro <em>Derecho Salvaje</em>, establece que para redescubrir la jurisprudencia de la tierra y desarrollar formas apropiadas para nuestra época es esencial comenzar por observar las leyes dictadas por lo que él denomina el Gran Derecho, es decir, los principios fundamentales que rigen el universo.<sup>27</sup></p>
<blockquote><p><strong>A diferencia de los ecocentrismos conservacionistas y religiosos, el ecocentrismo descolonial se forma de abajo a arriba, a partir de las prácticas de los pueblos indígenas</strong></p></blockquote>
<p>Por último, lo que defino como ecocentrismo descolonial, representa a aquellas cosmovisiones, propias de pueblos indígenas y comunidades locales de alrededor del mundo, para las cuales la relación de horizontalidad con la naturaleza nace de la identificación ontológica con sus territorios. A diferencia de los ecocentrismos conservacionistas y religiosos cuyas éticas se forman de arriba hacia abajo, es decir, a partir del trabajo de científicos o teólogos altamente especializados, el ecocentrismo descolonial se forma de abajo hacia arriba, esto es, a partir de las prácticas de los pueblos indígenas  y comunidades locales, sostenidas en el tiempo y que develan una relación de armonía con la naturaleza.</p>
<p>Formas de ecocentrismo descolonial han derivado en el reconocimiento de derechos de la naturaleza. Es el caso de la lucha por el reconocimiento de los derechos de la <em>Pachamama</em> consagrados en la Constitución de Ecuador del 2008.<sup>28</sup> <em>Pachamama</em> es un concepto indígena-<em>kichwa</em> que ha sido traducido como «Madre Tierra» y que expresa la relación espiritual que tienen los pueblos indígenas con su territorio. Otro caso de ecocentrismo descolonial fue la ley de Nueva Zelanda que reconoció al río Whanganui como sujeto de derechos. Este caso fue fruto de una disputa de siglos impulsada por el pueblo maorí para el reconocimiento de sus derechos territoriales. Producto de esta lucha, en el 2014, la Corona y las tribus maoríes suscribieron un acuerdo en el cual se consagró al <em>Te Awa Tupua, </em>esto es, la río Whanganui en su totalidad, comprendiendo sus elementos físicos y espirituales, como persona legal con derechos inherentes. En marzo del 2017 este acuerdo se elevó a rango de Ley,<sup>29</sup> siendo considerado y celebrado como el primer caso en el que se aplican los derechos de la naturaleza a escala global.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>A modo de conclusi</strong><strong>ó</strong><strong>n: </strong><strong>¿qué derecho, para qué mundo? </strong></h5>
<p>Como expuse al inicio de este trabajo, el derecho tiene un rol activo en la construcción de subjetividades. Promueve formas específicas de entender el mundo, al mismo tiempo que delimita nuestros marcos de acción. Es, por tanto, un actor principal en la construcción de una nueva consciencia ecológica. En este contexto, pensar el derecho en términos antropocéntricos, biocéntricos o ecocéntricos, nos permite observar el postulado moral que promueve la norma y sus limitaciones. Así, por ejemplo, entender qué queremos decir cuando decimos que la naturaleza es un «objeto» o «sujeto» de protección jurídica, resulta fundamental para examinar la postura de cada sistema normativo frente a la <em>«Krisis»</em> civilizatoria. También lo es preguntarnos qué queremos decir cuando decimos que la naturaleza es un sujeto de derechos, un bien público o simplemente una cosa apropiable. Estas son grandes preguntas que no puedo responder a profundidad en este texto, sin embargo, me permiten introducir al lector o lectora la influencia del derecho sobre nuestra forma de ver y ser con la naturaleza.</p>
<p>En la misma línea, aunque aceptemos que la naturaleza puede ser un sujeto de derechos, sigue siendo relevante preguntarnos de qué naturaleza hablamos y quién la representa. Al respecto, creo que es especialmente relevante hablar de las naturalezas que se forman en lo humano y lo local y no, únicamente, de la se escribe en laboratorios de pensamiento y experimentación de «Occidente». Yo prefiero hablar de las naturalezas que surgen de las representaciones humanas locales, contextuales, aquí y ahora. De esta forma, la naturaleza de la que hablemos tendrá siempre un rostro humano y el humano que definamos tendrá siempre una dimensión natural.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Digno Montalván Zambrano</strong> es Investigador postdoctoral de la Universidad Carlos III de Madrid en el grupo de Investigación sobre el Derecho y la Justicia (GIDYJ).</p>
<h5>NOTAS:</h5>
<p>1 Este trabajo se ha realizado en el marco del proyecto «Ecoprudencia. Revisión de los fundamentos antropocéntricos de la teoría jurídica contemporánea ante la transición ecológica» (TED2021-132334B-I00), dirigido por José María Sauca e Isabel Wences y financiado por la Agencia Estatal de Investigación (Ministerio de Ciencia e Innovación) y por la Unión Europea (NextGenerationEU) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resilencia. Este artículo forma parte del proyecto N. 101086202 (Speak4Nature), HORIZON-MSCA-2021-SE-02, financiado por la Unión Europea. Sin embargo, los pntos de vista y las opiniones que aquí se expresan pertenecen exclusivamente a sus autores y no necesariamente reflejan los de la Unión Europea. Ni la UE ni la autoridad que concede el proyecto se hacen responsables de tales opiniones.</p>
<p>2 Retomando el origen etimológico de la palabra crisis del antiguo verbo griego «<em>krinein</em>», que significa elegir, decidir una disputa, discernir o juzgar.</p>
<p>3 Jorge Riechmann, <em>Un mundo vulnerable: ensayos sobre ecología, ética y tecnociencia</em><em>, </em>Los Libros de la Catarata, Madrid, 2000, p. 37; Andrew Dobson, <em>Green political thought</em>, 4ª ed., Routledge, Londres; Nueva York, 2007, p. 42.</p>
<p>4 Por ejemplo, este artículo ha sido escrito por un ser humano y, por ende, actuando desde un antropocentrismo epistémico inevitable.</p>
<p>5 Digno Montalván Zambrano, «Justicia ecológica», <em>EUNOMÍA. Revista en Cultura de la Legalidad</em>, núm. 18, 2020, p. 179, disponible en: <a href="https://doi.org/10.20318/eunomia.2020.5272" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.20318/eunomia.2020.5272 </a></p>
<p>6 Carlos Alberto Franco da Costa, «¿Ética ecológica o medioambiental?», <em>Acta Amazonica</em> 39, núm. 1, 2009, pp. 113-120.</p>
<p>7 Para un estudio detallado sobre la evolución de este derecho en la Corte Interamericana de Derechos Humanos se puede consultar: Digno Montalván Zambrano, «El derecho al medio ambiente sano como un derecho autónomo en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos», <em>Anales de la Facultad de Derecho</em>, núm. 37, 2020, pp. 63-83.</p>
<p>8 Susana Borràs, «New Transitions from Human Rights to the Environment to the Rights of Nature», <em>Transnational Environmental Law</em> 5, núm. 1, 2016, pp. 113-43.</p>
<p>9 Daniel Bodansky, <em>The Art and Craft of International Environmental Law</em>, Harvard Univ. Press, Cambridge, 2010, pp. 65-66.</p>
<p>10 Robin Attfield, «Biocentrism», en <em>Encyclopedia of environmental ethics and philosophy</em>, ed. J. Baird Callicott y Robert Frodeman, Macmillan Reference, Detroit, 2009, pp. 97.</p>
<p>11 Este autor, a su vez se inspiró en el pensamiento utilitarista de Jeremy Bentham y John Stuart Mill.</p>
<p>12 Peter Singer y Paula Casal, <em>Liberación animal</em>, Editorial Trotta, Madrid, 1999, p. 42.</p>
<p>13 Tom Regan, <em>En defensa de los Derechos de los Animales</em>, Fondo de Cultura Económica, Ciudad de México, 2016, pp. 105, 212 y 230.</p>
<p>14 J. Baird Callicott, <em>Thinking like a planet</em>, Oxford Univ. Press, Oxford (Reino Unido), 2014, pp. 217-18.</p>
<p>15 Paul W. Taylor, <em>Respect for nature: a theory of environmental ethics</em>, 25th anniversary edition, Princeton University Press, Princeton, 2011.</p>
<p>16 II Cámara Federal de Casación Penal de Buenos Aires. <em>Habeas Corpus Orangutana Sandra, 68831/2014/CFC1</em>, de 18 de diciembre de 2014, disponible en: <a href="http://www.saij.gob.ar/camara-federal-casacion-penal-considera-una-orangutana-sumatra-es-sujeto-derechos-nv9953-2014-12-18/123456789-0abc-d35-99ti-lpssedadevon" target="_blank" rel="noopener">http://www.saij.gob.ar/camara-federal-casacion-penal-considera-una-orangutana-sumatra-es-sujeto-derechos-nv9953-2014-12-18/123456789-0abc-d35-99ti-lpssedadevon</a>.</p>
<p>17 Tercer Juzgado de Garantías de Mendoza. Habeas Corpus presentado por la A.F.A.D.A respecto del chimpancé Cecilia «sujeto no humano», P-72.254/15, de 3 de noviembre de 2016, disponible en el siguiente enlace: <a href="http://www.saij.gob.ar/declara-chimpance-cecilia-sujeto-derecho-humano-ordenando-su-traslado-nv15766-2016-11-03/123456789-0abc-667-51ti-lpssedadevon" target="_blank" rel="noopener">http://www.saij.gob.ar/declara-chimpance-cecilia-sujeto-derecho-humano-ordenando-su-traslado-nv15766-2016-11-03/123456789-0abc-667-51ti-lpssedadevon</a></p>
<p>18 Tercer Juzgado de Garantías de Mendoza. <em>Habeas Corpus presentado por la A.F.A.D.A respecto del chimpancé Cecilia «sujeto no humano», P-72.254/15</em>, de 3 de noviembre de 2016, p. 30.</p>
<p>19 Sue Donaldson y Will Kymlicka <em>Zoopolis: una revolución animalista</em>, Errata Naturae, Madrid, 2018.</p>
<p>20 Aldo Leopold, <em>Una ética de la tierra</em>, Los Libros de la Catarata, Madrid, 2017.</p>
<p>21 Baird Callicott, 2014, o<em>p. cit</em>.</p>
<p>22 Christopher D. Stone, <em>Should trees have standing?: toward legal rights for natural objects</em>, William Kaufmann, Inc., Los Altos, California, 1974.</p>
<p>23 El texto íntegro de la ordenanza, en inglés, se puede consultar en el siguiente enlace: <a href="http://files.harmonywithnatureun.org/uploads/upload666.pdf" target="_blank" rel="noopener">http://files.harmonywithnatureun.org/uploads/upload666.pdf</a></p>
<p>24 Corte Suprema de Uttarakhand, Writ Petition (PIL) No.126 of 2014, Sentencia de 20 de marzo de 2017: <a href="https://elaw.org/system/files/attachments/publicresource/in_Salim__riverpersonhood_2017.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://elaw.org/system/files/attachments/publicresource/in_Salim__riverpersonhood_2017.pdf</a></p>
<p>25 <em>Ibidem</em>.</p>
<p>26 Thomas Berry, <em>The Great Work: Our Way into the Future</em>, Bell Tower, Nueva York, 1999, p. 59.</p>
<p>27 Cormac Cullinan, <em>Wild Law: A Manifesto for Earth Justice,</em> Green Books, 2ª ed. Totnes (Reino Unido), 2011.</p>
<p>28 El artículo 71 de la Constitución de Ecuador establece: «Art. 71.- La naturaleza o Pacha Mama, donde se reproduce y realiza la vida, tiene derecho a que se respete integralmente su existencia y el mantenimiento y regeneración de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos».</p>
<p>29 <em>Te Awa Tupua Act</em>. Disponible en: <a href="https://www.legislation.govt.nz/act/public/2017/0007/" target="_blank" rel="noopener">https://www.legislation.govt.nz/act/public/2017/0007/</a><br />
latest/whole.html</p>
<p>Acceso al artículo completo en formato pdf: <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/mas-alla-del-ser-humano-como-el-derecho-puede-transformar-nuestra-relacion-con-la-tierra/" target="_blank" rel="noopener"><em>Más allá del ser humano: cómo el derecho puede transformar nuestra relación con la tierra</em></a></p>
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		<title>La creación de riqueza y pobreza: neoliberalismo y desigualdad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 Mar 2024 10:00:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Cooperación]]></category>
		<category><![CDATA[crisis ecológica]]></category>
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					<description><![CDATA[]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-0"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p><img decoding="async" class="alignright wp-image-159106" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/La-creacion-de-riqueza-y-pobreza-scaled.jpg" alt="" width="450" height="714" />La <a href="https://www.fuhem.es/coleccion-economia-inclusiva/" target="_blank" rel="noopener">Colección Economía Inclusiva</a> del área <a href="https://www.fuhem.es/ecosocial/" target="_blank" rel="noopener">Ecosocial de FUHEM</a> publica el texto de Hassan Bougrine, <em>La creación de riqueza y pobreza: neoliberalismo y desigualdad</em>.</p>
<blockquote>
<p><strong>Ni la riqueza ni la pobreza responden a un orden natural inevitable, ni la creación de una puede entenderse sin la otra. </strong></p>
</blockquote>
<p>Esta es la idea directriz que guía este esclarecedor ensayo en el que se analiza, desde una perspectiva histórica, el desarrollo de los mecanismos que generan y perpetúan la opulencia y la escasez, estrechamente vinculados a las instituciones políticas y económicas, así como a las relaciones de poder e intereses que representan en el neoliberalismo.</p>
<p>El economista Hassan Bougrine disecciona el papel desempeñado por el Estado en el diseño de políticas económicas, monetarias, fiscales y sociales, y las repercusiones de la propiedad privada en el control y transferencia de la riqueza, mostrando sus efectos más “depredadores” en el capitalismo actual, como la destrucción de empleo, el aumento de la desigualdad o el agravamiento de la crisis ecológica.</p>
<p>Bougrine nos invita a extraer de todo ello las debidas enseñanzas: la conveniencia de un Estado que profundice en la democracia real y en la soberanía nacional o la promoción de una cooperación multilateral en la política internacional que favorezca el acceso de los países más pobres a la tecnología y la financiación. Este volumen será de gran interés para los responsables políticos, académicos y estudiantes concernidos por la economía política, el desarrollo económico y la macroeconomía.</p>
</div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-0" data-row="script-row-unique-0" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-0"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-1"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p>El libro ofrece propuestas prácticas para implementar políticas económicas que permitan a nuestras sociedades combatir la pobreza y la desigualdad, avanzando hacia la justicia social, el progreso y la prosperidad compartidos.</p>
<p>El autor analiza la trayectoria de las sociedades modernas y estudia sus sistemas políticos para exponer la raíz fundamental de la pobreza, el desempleo y el subdesarrollo y, por ello, el presente libro muestra los requisitos necesarios para obtener el pleno empleo, crear riqueza y asegurar el progreso.</p>
<p>El primer capítulo presenta un análisis del surgimiento del Estado primitivo y su papel económico para mostrar, de este modo, cómo desde la antigüedad fue y ha sido un agente al servicio y protección de los intereses de la clase económicamente dominante. Este diagnóstico ayuda a comprender la situación actual resultante de las políticas de empobrecimiento aplicadas por el Estado neoliberal.</p>
<p>En el segundo capítulo, el autor insiste sobre la importancia de la democracia en el Gobierno, la cual permitiría a las masas influir e, incluso, contribuir directamente a la elaboración de políticas económicas que sirvan a sus intereses.</p>
<p>En el tercer capítulo Bougrine muestra la manera en la que el Estado puede crear riqueza y distribuirla equitativamente entre todos los miembros de la sociedad.</p>
<p>El tema del cuarto capítulo es la importancia de la soberanía del Gobierno nacional en el ámbito financiero porque elimina las limitaciones presupuestarias y permite al Gobierno financiar todos los proyectos de desarrollo, desde la política de pleno empleo hasta la inversión en educación, la investigación científica y la innovación para lograr el progreso tecnológico e industrial, que es el tema del quinto capítulo.</p>
<p>El sexto capítulo es de particular importancia para América Latina y el sur global, que ha sufrido —y sigue sufriendo— el flagelo del colonialismo. En dicho capítulo, el autor aborda lo que él mismo ha denominado “el peso de la historia” para explicar las razones de la disparidad entre los países colonizadores y las colonias, así como el papel de la política industrial seguida en aquella época, que incluía la imposición de un régimen comercial, por la fuerza de las armas, a fin de garantizar el crecimiento y la prosperidad de los países coloniales, lo que redundó en perjuicio de los países colonizados.</p>
<p>En el séptimo capítulo, Bougrine concluye prestando atención a la crisis ecológica resultante de la industrialización que se basa en la energía de los combustibles fósiles, patrón sobre el que se han construido las economías capitalistas desde su creación.</p>
<blockquote>
<p><strong>El cambio hacia una economía ecológica no traerá por sí mismo la justicia social y económica de manera automática, para alcanzar este objetivo, debemos trabajar incansablemente a fin de construir una sociedad mejor.</strong></p>
</blockquote>
<p>
</div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-1" data-row="script-row-unique-1" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-1"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-2"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-8 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p><strong>SOBRE EL AUTOR</strong></p>
<p><strong>Hassan Bougrine</strong></p>
<p>Es doctor en Economía por la Universidad de Ottawa (Canadá) y profesor en la Laurentian University (Canadá), en la que actualmente es director del Departamento de Economía. Ha sido, asimismo, profesor visitante e investigador en varias instituciones de Europa, África y América Latina, como la Universidad Autónoma de Zacatecas y la Universidad de Guadalajara (México).</p>
</div></div></div></div></div></div><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-4 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode-single-media  text-left"><div class="single-wrapper" style="max-width: 100%;"><div class="tmb tmb-light  tmb-media-first tmb-media-last tmb-content-overlay tmb-no-bg"><div class="t-inside"><div class="t-entry-visual"><div class="t-entry-visual-tc"><div class="uncode-single-media-wrapper"><img decoding="async" class="wp-image-159275" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan.jpg" width="2314" height="1542" alt="" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan.jpg 2314w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan-450x300.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan-1200x800.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan-300x200.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan-768x512.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan-1536x1024.jpg 1536w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan-2048x1365.jpg 2048w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan-350x233.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan-600x400.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan-64x43.jpg 64w" sizes="(max-width: 2314px) 100vw, 2314px" /></div>
					</div>
				</div></div></div></div></div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-2" data-row="script-row-unique-2" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-2"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-3"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ></p>
<h4>ÍNDICE</h4>
<p><strong>AGRADECIMIENTOS </strong></p>
<p><strong>PRESENTACIÓN</strong>, Santiago Álvarez Cantalapiedra.</p>
<p><strong>PRÓLOGO</strong>, Juan Francisco Valerio Quintero.</p>
<p><strong>INTRODUCCIÓN</strong></p>
<p><strong>CAPÍTULO 1. EL ESTADO, EL MERCADO Y LA GESTIÓN DE LAS RELACIONES DE CLASE </strong></p>
<ol>
<li>Introducción.</li>
<li>El Estado primitivo y su función económica.</li>
<li>El Estado neoliberal y las políticas de pauperización.</li>
<li>Conclusión.</li>
</ol>
<p><strong>CAPÍTULO 2. LA DEMOCRACIA EN EL GOBIERNO: EL PODER DE LA ELABORACIÓN DE POLÍTICAS</strong></p>
<ol>
<li>Introducción.</li>
<li>La democracia en el Gobierno.</li>
<li>Democracia económica y social.</li>
<li>Conclusión.</li>
</ol>
<p><strong>CAPÍTULO 3. RIQUEZA PRIVADA… Y DEUDA PÚBLICA</strong></p>
<ol>
<li>Introducción.</li>
<li>De activos y pasivos.</li>
<li>Política pública y creación de riqueza.</li>
<li>Conclusión.</li>
</ol>
<p><strong>CAPÍTULO 4. PLENO EMPLEO FRENTE A ESCASEZ</strong></p>
<ol>
<li>Introducción.</li>
<li>La austeridad y la creación de escasez artificial.</li>
<li>La necesidad del pleno empleo.</li>
<li>Conclusión .</li>
</ol>
<p><strong>CAPÍTULO 5. INNOVACIÓN, APROPIACIÓN Y PROGRESO</strong></p>
<ol>
<li>Introducción.</li>
<li>El gran salto adelante de la humanidad: la innovación y el papel del Estado.</li>
<li>La mercantilización del conocimiento y las perspectivas de progreso.</li>
<li>Conclusión.</li>
</ol>
<p><strong>CAPÍTULO 6. ATRASO INDUSTRIAL, COMERCIO INTERNACIONAL Y FINANZAS</strong></p>
<ol>
<li>Introducción.</li>
<li>El peso de la historia, la gran divergencia y la política industrial.</li>
<li>El poder de las finanzas: eliminación de la restricción externa.</li>
<li>Conclusión.</li>
</ol>
<p><strong>CAPÍTULO 7. LA INDUSTRIALIZACIÓN Y LA CRISIS ECOLÓGICA</strong></p>
<ol>
<li>Introducción.</li>
<li>La economía fósil y el auge de la industrialización capitalista.</li>
<li>La economía verde como alternativa.</li>
<li>Conclusión.</li>
</ol>
<p>
</div><div class="uncode_text_column" ><p>A continuación, el autor nos presenta el libro.</p>
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<p>
</div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-3" data-row="script-row-unique-3" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-3"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-4"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p>Para ir conociendo más el texto te invitamos a leer la <a href="https://www.fuhem.es/2024/03/12/la-creacion-de-riqueza-y-pobreza-presentacion/" target="_blank" rel="noopener">Presentación del libro</a> escrita por Santiago Álvarez Cantalapiedra, director del Área Ecosocial de FUHEM.</p>
</div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-4" data-row="script-row-unique-4" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-4"));</script></div></div></div>
</div>]]></content:encoded>
					
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			</item>
		<item>
		<title>Entrevista a Lucas Chancel</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2022/11/24/entrevista-a-lucas-chancel/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 24 Nov 2022 09:00:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[crisis ecológica]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis Ecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Desigualdad]]></category>
		<category><![CDATA[Desigualdad climática]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia Ambiental]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia Social]]></category>
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					<description><![CDATA[Las desigualdades están aumentando de manera importante en todo el mundo, existiendo un vínculo estrecho entre las desigualdades a nivel ambiental y a nivel social.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignright wp-image-148335 size-medium" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/11/159-450x632.jpg" alt="" width="450" height="632" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/11/159-450x632.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/11/159-1200x1686.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/11/159-300x422.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/11/159-768x1079.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/11/159-1093x1536.jpg 1093w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/11/159-1457x2048.jpg 1457w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/11/159-350x492.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/11/159-600x843.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/11/159-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/11/159-scaled.jpg 1822w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" />El número 159 de la revista <em><a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener">Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</a></em> publica en su sección <strong>A FONDO </strong>una entrevista a Lucas Chancel, economista especializado en desigualdad y en política ambiental, cuyo  trabajo se centra en la medición de la desigualdad económica, sus interacciones con el desarrollo sostenible y en la implementación de políticas sociales y ecológicas.</p>
<blockquote><p><em>«El futuro pertenecerá a quienes sepan aprender del pasado y federarse en torno a un auténtico proyecto de sociedad más justa y sostenible» </em></p></blockquote>
<p>Los impactos de la crisis económica, de la crisis ecológica y de la crisis sanitaria de la que afanosamente estamos intentando salir, son una muestra más de como las desigualdades están aumentando de manera importante en todo el mundo y también de que existe un vínculo estrecho entre las desigualdades a nivel ambiental y a nivel social.</p>
<p>A pesar de ello, los objetivos de justicia social y ecológica suelen verse de manera disociada, cuando no claramente contrapuesta, creando tensiones en las políticas correspondientes y enormes carencias y desajustes en cuanto a las soluciones a los problemas concretos.</p>
<p>El libro de Lucas Chancel Desigualdades Insostenibles, la cuarta entrega editorial de la Colección de Economía Inclusiva de FUHEM Ecosocial y La Catarata, analiza cómo la conciliación entre los objetivos antes citados no solo es posible sino necesaria, explorando las vías de la trasformación del Estado social para superar las crisis actuales.</p>
<p>Esta entrevista al autor tiene como objetivo profundizar en algunos de los ejes claves de la obra.</p>
<p><strong>Monica Di Donato (MDD)</strong>: <strong>Este libro es la versión actualizada y traducida al castellano de una primera edición que apareció en francés en 2017 y de alguna manera es el resultado, entre otros, de tu recorrido profesional como investigador y profesor en ScincePo y en el Word Inequality Lab. ¿Cuál es el objetivo y la inquietud que ha impulsado este trabajo y hasta dónde te gustaría que llegara?</strong></p>
<p><strong>Lucas Chancel (LC)</strong>: El objetivo principal es ofrecer un conjunto de análisis basados en hechos para que todo el mundo comprenda mejor la conexión y la interrelación de las desigualdades sociales y económicas con las desigualdades ambientales y con el objetivo que todos los países tienen en la actualidad: alcanzar una huella neta de carbono igual a cero para el año 2050.</p>
<p>La inspiración fundamental para todo esto surge de las conferencias sobre el clima de Copenhague o París y de ver que los cambios avanzan a un ritmo muy lento, lo cual es preocupante y muy frustrante. También nace de la intuición y la hipótesis de que en realidad este ritmo tan lento del cambio se debe en parte al hecho de que estamos descuidando la economía política al reflexionar sobre estas cuestiones. Estamos descuidando el papel de las relaciones de poder económico en la transición o en la ausencia de transición. Si no incluimos el estudio de la desigualdad en la formulación de políticas climáticas es muy probable que esta transición fracase.</p>
<p>Esta es una de las principales hipótesis del libro y lo que trato de poner de manifiesto y debatir. Intento ofrecer análisis empíricos recientes basados en la investigación en el ámbito de la economía aplicada y otros campos relacionados para así entender mejor la situación actual y qué podemos hacer para mejorar. El objetivo es reafirmar la complejidad del problema que plantea el cambio climático, siendo aún más complejo si comprendemos que no todos contribuimos a ello de la misma forma ni tampoco nos vemos afectados de igual manera. Existe una gran desigualdad en este sentido, pero debemos abordar esta complejidad para resolver el problema. Es posible solucionar el problema, porque hay muchos ejemplos alrededor del globo que demuestran que se puede hacer mucho en todos y cada uno de los países a nivel individual, y también a nivel global. Por lo tanto, no se trata de lanzar un mensaje optimista o pesimista, sino un mensaje de que podemos hacer mucho más de lo que hacemos, así que echemos un vistazo alrededor para ver lo que está ocurriendo. Para ello, necesitamos tener una mejor comprensión del problema.</p>
<p><strong>MDD: ¿Cuáles son, a tu modo de entender, los ejes clave que nos ayudarían a entender y a construir el complejo entramado de las desigualdades (en un plano global) y que apuntas en el libro? </strong></p>
<p><strong>LC:</strong> Es fundamental reconocer la dimensión dual de la desigualdad cuando reflexionamos sobre el cambio climático y las problemáticas ambientales. La realidad global es que los países ricos contaminan mucho más que los países pobres y también se verán mucho menos afectados por las consecuencias. Este es el tipo de injusticia flagrante que incluye esta cuestión desde un punto de vista global. Ahora bien, para resolverlo también hay que comprender que en cada país existen grandes y pequeños contaminadores, así como personas que se verán más afectadas que otras por este problema.</p>
<p>En Estados Unidos, España o Francia quienes más contaminan a menudo también son quienes tienen una mayor riqueza e ingresos, en contraposición a las personas que se verán más afectadas, que suelen ser en este caso personas con unos recursos económicos escasos. Entender esta situación es esencial para poder solucionar el problema a nivel global, por eso intento arrojar cifras y proponer estos debates en la mesa de negociaciones.</p>
<p>Desde principios de la década de 1990, los países han abordado este asunto entre ellos en el contexto de las negociaciones sobre el clima, pero la situación actual requiere de conferencias sobre el clima en todos y cada uno de los países para abordar las responsabilidades de cada actor, y el hecho de que todos nosotros deberíamos luchar por alcanzar la neutralidad en las emisiones de dióxido de carbono, aunque algunos sean más responsables que otros. Será necesario implementar nuevos conjuntos de políticas y normativas para afrontar esta dimensión desigual del problema.</p>
<p>Otra cosa que quiero resaltar en el libro es la conexión entre la desigualdad económica y el cambio climático y otras cuestiones ambientales. De hecho, las personas con mayores recursos económicos consumen más, así que es lógico que sus emisiones sean mayores, precisamente por eso. Cada vez es más evidente que las personas con mayor capital y riqueza y que poseen empresas e industrias son responsables por todo esto. Nos enfrentamos a unos asuntos muy básicos de economía política sobre la forma en que los gobiernos son capaces de reajustar la economía en un marco normativo donde se protejan los derechos laborales.</p>
<p>Este fue el gran interrogante del siglo XX, que todavía no se ha solucionado y dista mucho de hacerlo. Siempre habrá cosas que mejorar. Pero en el siglo XX la gran pregunta era: ¿cómo se pueden reinventar los mercados para garantizar que se tienen en cuenta los derechos de los trabajadores? El gobierno tenía capacidad total de actuación en ese aspecto. Además de esto, la cuestión hoy día es cómo reintegramos los mercados, las empresas y compañías privadas con una serie de normas que protejan la naturaleza. Y para ello los gobiernos tienen que poner toda la carne en el asador.</p>
<p>Asimismo, es fundamental entender que algunas personas van a salir perjudicadas a raíz de ese movimiento de mayor regulación ambiental, que no son otras que las personas que continúan invirtiendo en sectores contaminantes de la economía y que no quieren que la transición siga adelante rápidamente. Es importante saber quiénes son y discernir si son personas con muchos recursos económicos, porque quizás en ese caso no queramos subvencionarles. En ocasiones se trata de empresas pequeñas que cuentan con pocos recursos y, en ese caso, necesitan de nuestra ayuda colectiva porque eso redunda en beneficio de todos. Así es como podría desarrollarse esta red compleja de desigualdades económicas y ambientales en la situación que estoy intentando describir.</p>
<p><strong>MDD: En el libro haces referencia a que la ecología (entendiéndola en las vertientes de desigual acceso a los recursos naturales, pero también desigual capacidad de enfrentarse a los riesgos ambientales) es la nueva frontera de las injusticias sociales. ¿Por qué? ¿Cómo describirías ese círculo vicioso que se establece entre la dimensión socioeconómica y la dimensión ambiental? ¿Cómo actúan los factores desencadenantes?</strong></p>
<p><strong> LC</strong>: El punto de partida lo marcan sucesos como, por ejemplo, el movimiento de los chalecos amarillos en Francia en 2018 u otros movimientos sociales similares en otras partes del mundo, como en Indonesia en la década de 2010, Nigeria u otros países cuyos gobiernos van a aumentar el precio de la energía. Esto va a tener un gran impacto en los ingresos y el consumo de las personas con rentas bajas. Parece que existe un círculo vicioso, porque los gobiernos creen que están haciendo lo correcto para el medioambiente, pero, en realidad, estas medidas van a aumentar aún más las desigualdades y la pobreza de algunos sectores de la población por lo que, en consecuencia, será todavía más difícil implementar una protección ambiental en el futuro. Es imperativo que reflexionemos sobre estas cuestiones para actuar de manera distinta.</p>
<p>En concreto, el objetivo del libro es poder romper este círculo vicioso por el cual las personas con ingresos altos contaminan más y además se ven relativamente menos afectadas por el cambio climático y las políticas aplicadas para combatirlo. Para romper con esta dinámica perversa los gobiernos deben aplicar más políticas sociales e integrarlas con las políticas ambientales. Hasta ahora estas dos áreas se habían considerado de forma separada. Es decir, hay un Ministerio de Medioambiente y un Ministerio de Asuntos Sociales, u otra administración, que operan de forma independiente. Si queremos progresar, la integración entre ambos debe ser mucho mejor. Esto supone que, en el caso del movimiento de los chalecos amarillos en Francia, por ejemplo, no se puede aplicar un impuesto sobre el carbono sin redistribuir una gran cantidad de dinero hacia los hogares con rentas bajas, que tendrán que pagar ese impuesto pero necesitarán recursos adicionales para poder comprar lo necesario para cada mes. En conclusión: el problema tal y como lo hemos examinado hasta ahora puede que sea un círculo vicioso, pero podemos romperlo.</p>
<p><strong>MDD: Con todo esto y de lo que comentas en el libro, si tuvieras que reactualizar los datos a la luz de los últimos acontecimientos económicos (precio de los vectores energéticos, de las materias primas alimentarias, las sanciones comerciales, etc.) derivados de la guerra en Ucrania, ¿qué tendencias esperarías en términos de recrudecimiento de las desigualdades? ¿En qué regiones del globo piensas que serían más evidentes? </strong></p>
<p><strong>LC:</strong> Ha habido una exacerbación y una aceleración de muchas de las tendencias señaladas en el libro antes de la invasión de Ucrania por parte de Rusia, en el sentido de que en tan solo unos meses se ha producido un aumento drástico de los precios de la energía –ya sea petróleo, gas o incluso otras formas de energía– a través de algún tipo de cadena de acontecimientos que ha tenido lugar en los mercados energéticos.</p>
<p>La pregunta es: ¿serán capaces los países occidentales de absorber ese impacto durante el próximo invierno? No cabe duda de que habrá una gran tensión social sobre la manera de distribuir este impacto de forma equitativa entre la población. Será necesario reducir nuestro consumo de energía más rápidamente de lo que se había planeado para absorber este impacto, pero, ¿cómo conseguir que todo el mundo cumpla con su parte de este cometido? Es evidente que los sectores de ingresos medios y bajos no van a realizar el mismo esfuerzo económico que quienes tengan muchos recursos, mucho capital y mucho margen de acción porque, por ejemplo, están calentando viviendas muy grandes, utilizando mucha energía en sus desplazamientos o beneficiándose sobremanera de los réditos de sus inversiones en empresas de combustibles fósiles. Es importante que analicemos la invasión de Ucrania desde el contexto más amplio descrito en este libro.</p>
<p>Adoptar una iniciativa ambiental resulta muy complicado si no contemplamos la perspectiva de la desigualdad. ¿Y qué significa esto, más concretamente? En efecto, hay que gravar los beneficios extraordinarios del sector energético, ir más allá e incluso usar recursos adicionales para apoyar a todos esos segmentos de ingresos medios y bajos que se van a ver especialmente afectados por el aumento de los precios de la energía. Esto se puede lograr a través de nuevos impuestos selectivos enfocados a esa pequeña parte de la población que cuenta con muchos recursos hoy en día como, por ejemplo, impuestos sobre el patrimonio.</p>
<p><strong>MDD: En ese sentido, para cambiar el rumbo de esta situación a nivel mundial, para corregir las desigualdades, ¿es “suficiente” actuar con reformas fiscales y redistributivas o sería necesario un replanteamiento radical del sistema económico capitalista? </strong></p>
<p><strong>LC:</strong> No, no son suficientes, pero sí son necesarias. Hacen falta recursos adicionales, como decía antes, para apoyar a la población de ingresos medios y bajos y a la sociedad en general a superar esta tensión en el sector energético. Hay que destinar una mayor cantidad de recursos a este fin y el dinero no crece de los árboles, así que hay que sacarlo de alguna parte. La buena (o mala) noticia es que un pequeño fragmento de la población ha acumulado gran parte de los ingresos y riquezas durante los últimos cuarenta años. Esto forma parte del trabajo que he llevado a cabo con mis compañeros en el Laboratorio de Desigualdad Global (<a href="https://inequalitylab.world/en/" target="_blank" rel="noopener">Word Inequality Lab</a>).</p>
<p>Una vez nos damos cuenta de esto, cabe afirmar que hay una pequeña parte de la población que se ha beneficiado tanto del crecimiento económico durante las últimas décadas que, de hecho, ha contribuido muy poco a la financiación de los gobiernos que también son necesarios para que este crecimiento se produzca. Es imprescindible que haya una sociedad y unos servicios públicos que funcionen adecuadamente para que este crecimiento económico tenga lugar. Si esta afirmación no convence, solo hay que echar un vistazo a los países de rentas muy bajas, donde no existen carreteras, infraestructuras o un sistema jurídico en condiciones, entre muchas otras cosas. Es preciso contar con recursos públicos y para ello es necesario recaudar impuestos, pero una parte de la población no ha contribuido lo suficiente a las arcas del Estado. Por lo tanto, es indispensable disponer de más impuestos progresivos, especialmente sobre el patrimonio, para financiar todo esto, así como las nuevas necesidades que van a surgir de esta transición. Es crucial que contemos con estas reformas financieras redistributivas, pero no son suficientes por sí mismas.</p>
<p><strong>MDD: Esto evoca de alguna manera la disyuntiva: ¿crecimiento verde vs decrecimiento? </strong></p>
<p><strong>LC:</strong> Es un debate que parece elegante, son dos palabras que ahora están de moda, pero creo que debemos dejar todo eso de lado. Lo que se pretende conseguir es un decrecimiento de ciertos sectores de la economía (en particular, el sector del petróleo, del gas y otras industrias extractivas) y, desde luego, crecimiento en otros ámbitos de la economía, como la educación. Me gustaría que aumentasen los salarios de los profesores en todos los niveles educativos, así como en otros sectores económicos como el de los cuidados, las relaciones y el contacto humano. Ahora bien, el hecho de que la suma del decrecimiento en algunos sectores y el crecimiento en otros, desemboque en un crecimiento positivo o negativo del PIB debería ser una cuestión secundaria. En realidad, no sabemos lo que va a ocurrir, así que debemos desarrollar unos sistemas de protección y seguridad social que sean capaces de hacer frente a la repercusión neta que puedan tener todas estas transiciones sobre nuestra tasa de crecimiento. Hasta la fecha muchos de los sistemas que tenemos para financiar la Seguridad Social no son capaces de hacer eso. Por diseño, requieren un crecimiento en la producción total del PIB para funcionar y ser sostenibles. Ahí está la clave del asunto, algo mucho más concreto y complicado de abordar que la pregunta de “¿estás a favor del crecimiento verde o del decrecimiento?”.</p>
<p>En mi opinión, esa no es necesariamente la mejor manera de avanzar, ni siquiera políticamente, dado que muchas personas en los países occidentales ya han experimentado el decrecimiento en los últimos cuarenta años. En aquella época, había regiones con un 50% de desempleo, sin acceso a una educación o a una atención sanitaria de calidad, pero eso ha cambiado gracias a múltiples reformas. Esa era una situación de decrecimiento, por lo que va a ser muy difícil utilizar esos términos para dirigirse a ciertas partes de la población. Quizás deberíamos concretar lo que queremos decir y lo que queremos conseguir en realidad: un decrecimiento en ciertos sectores de la economía y un crecimiento en otros. El balance final de ambas cosas es una gran incógnita y es necesario ser conscientes de ello.</p>
<p><strong>MDD: Para terminar, una última pregunta. En el libro dices: «El futuro pertenecerá a quienes sepan aprender del pasado y federarse en torno a un auténtico proyecto de sociedad más justa y sostenible». Ese nuevo proyecto de futuro, ¿se conseguiría con luchas locales o más bien con una verdadera coordinación internacional? ¿Cuál deberá de ser, en tu opinión, el papel y la función del Estado dentro del cuadro descrito para combatir una crisis ecosocial que no conoce fronteras?</strong></p>
<p><strong> LC:</strong> Esto es algo que precisamente intento profundizar en el libro, y es que a veces estos dos niveles de acción están enfrentados. Hay quien afirma que debemos actuar a pequeña escala, desarrollar la resiliencia de nuestra comunidad y desechar las acciones a nivel internacional porque han sido muy frustrantes. Entiendo esta frustración y, de hecho, los comités, conferencias y organizaciones internacionales siempre han sido muy desalentadores y han avanzado a un paso muy lento. Sin embargo, la acción contra al cambio climático debe ser internacional o no funcionará.</p>
<p>Por muy razonable que seas, si diseñas una comunidad agrícola resiliente en cualquier parte del mundo (o al menos en cualquier parte de Europa), esta acabará viéndose afectada por las acciones de sus vecinos debido a la naturaleza global de la contaminación. Precisamente por eso debemos contar con una visión sistémica internacional del cambio. Esto no significa que el desarrollo de una resiliencia a nivel local no sea útil; es más, un gran número de iniciativas parten de ONG, asociaciones y movimientos locales.</p>
<p>Necesitamos esa energía para el cambio y que los nuevos grupos de militancia y ONG ejerzan presión sobre todos los agentes de la sociedad y les digan que no estamos haciendo lo suficiente, que tenemos que actuar. No obstante, es preciso que al mismo tiempo todo esto se transforme en leyes y se traslade a un nuevo conjunto de políticas por parte de los Estados-nación y organizaciones más internacionales. La Unión Europea también ha contribuido a esa frustración en muchos aspectos, a pesar de ser una entidad con un peso crucial para actuar ante estos temas.</p>
<p>En conclusión: no deberíamos oponer la acción local y multinacional o internacional. De hecho, conviene comprender mejor cómo han trabajado también de manera conjunta. Si la Conferencia de París sobre el Cambio Climático fue una realidad es porque también hubo grupos a nivel nacional que han luchado por conseguirlo. Y si hoy en día existen grupos como Extinction Rebellion o todas esas ONG de gran repercusión es porque las negociaciones internacionales han legitimado de muchas formas la propia voz de las ONG a nivel local. Por lo tanto, ambas fuerzas no deben ser opuestas y es muy necesario que nos demos cuenta de esto, porque el problema es sistémico.</p>
<p>Me gustaría concluir diciendo que esta cuestión no puede abordarse únicamente a nivel local. Eso es fundamental para no desligarnos de la acción política y del pensamiento sistémico.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Monica Di Donato</strong> es miembro del equipo de FUHEM Ecosocial.</p>
<p>Acceso al texto completo de la entrevista en formato pdf: <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/entrevista-a-lucas-chancel/" target="_blank" rel="noopener"><em><strong>Entrevista a Lucas Chancel</strong></em></a>.</p>
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		<title>FUHEM participa en el VINCLE educatiu</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Carlos Saavedra Bajo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 19 Oct 2022 14:22:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Educación ecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[FUHEM]]></category>
		<category><![CDATA[General educación]]></category>
		<category><![CDATA[crisis ecológica]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis Ecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Emergencia climática]]></category>
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					<description><![CDATA[El VINCLE educatiu es un gran encuentro de comunidad educativa que durante todo un día comparte y construye ideas, propuestas y acciones pedagógicas de manera cooperativa en clave de Educación para la Transformación Social.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="aligncenter wp-image-148045 size-full" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/20221105_VINCLE-Educatiu_WEB-noticia.png" alt="" width="1200" height="480" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/20221105_VINCLE-Educatiu_WEB-noticia.png 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/20221105_VINCLE-Educatiu_WEB-noticia-450x180.png 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/20221105_VINCLE-Educatiu_WEB-noticia-300x120.png 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/20221105_VINCLE-Educatiu_WEB-noticia-768x307.png 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/20221105_VINCLE-Educatiu_WEB-noticia-350x140.png 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/20221105_VINCLE-Educatiu_WEB-noticia-600x240.png 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/10/20221105_VINCLE-Educatiu_WEB-noticia-64x26.png 64w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /></p>
<p>El próximo 5 de noviembre, tendrá lugar la segunda edición de VINCLE educatiu, un gran encuentro de comunidad educativa organizado por <a href="https://www.elaularevuelta.org/" target="_blank" rel="noopener">Aula Revuelta</a> y FUHEM, que durante todo un día <b>comparte y construye</b> ideas, propuestas y acciones pedagógicas de manera cooperativa en clave de Educación para la Transformación Social. El encuentro tendrá lugar en el  el centro de innovación social y urbana de Valencia <a href="https://www.lasnaves.com/?lang=es" target="_blank" rel="noopener">Las Naves</a> a partir de las 9.30 horas.</p>
<p>En esta ocasión  la emergencia climática ocupará el centro del encuentro, ya que partiendo del compromiso educativo adquirido con la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) queremos hablar, compartir y crear diseños pedagógicos de aula que pivoten sobre la crisis ecológica y ayuden a trabajar desde lo estrictamente curricular en las distintas etapas educativas esta problemática tan trascendental.</p>
<p>Para desarrollar el encuentro 3 grandes expertos protagonizarán la temática central del VINCLE educatiu: la emergencia climática. Ayudarán a conceptualizar, reflexionar y repensar sobre la emergencia climática y nos darán un marco teórico para poner en marcha las situaciones de aprendizaje en cualquier etapa y centro educativo:</p>
<ul>
<li><strong>Juan Bordera</strong> | Diplomado en Nucine en 2008 en la especialidad de guión, y Máster en dirección y producción cinematográfica en 2018 por la Escuela Europea. Escribe para CTXT, El Salto, Diagonal, Público o 15/15\15. En la actualidad, remando con Extinction Rebellion, la Red de Transición o el Colectivo Burbuja, entre otros movimientos que buscan evitar el naufragio. Autor de ‘El otoño de la civilización’ (2022) con Antonio Turiel. Activista en movimientos ecosociales y por el decrecimiento desde hace más de una década.</li>
<li><strong>Andreu Escrivà</strong> | Licenciado en Ciencias Ambientales, Máster en Conservación de Ecosistemas y Doctor en Biodiversidad. Actualmente y desde 2021 es miembro del Grup d’Expertes i Experts per l’Emergència Climàtica de Barcelona. En 2016 ganó el XXII Premio Europeo de Divulgación Científica Estudio General con el libro “Aún no es tarde: claves para entender y frenar el cambio climático” (Bromera 2017; PUV, 2018). Su último libro es «Y ahora yo qué hago: cómo evitar la culpa climática y pasar a la acción» (Capitán Swing, 2020, Sembra 2021). Se define a sí mismo como pesado climático.</li>
<li><strong>Charo Morán</strong> | Licenciada en Ciencias Biológicas, con una trayectoria laboral enfocada hacia la ecología, la gestión ambiental, la educación ecológica y la formación de largo recorrido. Forma parte de la economía solidaria en distintos proyectos (grupo de consumo de La eComarca, Mercado Social, etc.), así como en espacios vecinales de La Guindalera. Milita en Ecologistas en Acción, especialmente en temas de educación ecológica y consumo, actualmente forma parte de la secretaría y coordina el área de consumo a nivel Confederal.</li>
</ul>
<h4><strong>Datos de interés</strong></h4>
<p><strong>¿Cuándo?</strong> La segunda edición VINCLE educatiu se celebrará el sábado 5 de noviembre de 2022. El VINCLE educatiu sucede durante toda una jornada, de 9:30 a 19:00.</p>
<p><strong>Lugar</strong>: <a href="https://www.lasnaves.com/?lang=es" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Las Naves, Valencia</a></p>
<p><strong>Inscripciones</strong>: 100 plazas disponibles a través de<a href="https://www.elaularevuelta.org/quienes-somos/te-unes-al-proyecto/" target="_blank" rel="noopener"> este formulario.</a></p>
<p><strong>MOMENTOS:</strong>  Durante el VINCLE educatiu disfrutamos de 3 momentos diferenciados:</p>
<ul>
<li>COMUNICACIÓN DE EXPERTOS: mesa de diálogo y ponencias.</li>
<li>BUENAS PRÁCTICAS: 6 buenas prácticas docentes.</li>
<li>TALLER: Durante este momento taller del VINCLE educatiu diseñaremos situaciones de aprendizaje relacionadas con la temática central del encuentro (la emergencia climática) con el fin de ver la relación jerárquica que se da entre los distintos elementos principales de la LOMLOE (perfil de salida, competencias específicas y saberes básicos) y aprender a llevar a los últimos niveles de concreción curricular la temática escogida.</li>
</ul>
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<h4>Mentores/as</h4>
<p>La figura del mentor es esencial para acompañar el diseño de las situaciones de aprendizaje que se desarrollan en el momento TALLER.</p>
<p>Contamos con mentores y mentoras especialistas en diversas temáticas, con experiencia en los últimos niveles de concreción de lo curricular, que ayudaron a orientar y desarrollar acciones bien fundamentadas y adecuadas para caminar hacia el paradigma del cambio social.</p>
<p><strong>Conxi Arlandis Catalá | </strong>Teachers for Future Spain. Inquietada y activada. Maestra de infantil en la pública y psicóloga. Responsable del Plan de Educación Ambiental y Sostenibilidad del CEIP Ángel Zapata de Torreagüera, Murcia, incluido en la Programación Anual del Centro desde el curso 2019-2020.</p>
<p><strong>Carlos Gómez Chuliá</strong> | Asesor de educación ecosocial en FUHEM. Máster en cooperación internacional y desarrollo en HEGOA. Amante de la literatura juvenil y activista en el proyecto WILLKA.</p>
<p><strong>Ángel Moya | </strong>Gestor de proyectos de energías renovables y movilidad sostenible. Máster de Formación al Profesorado y Diplomado en Sostenibilidad, Ética Ecológica y Educación Ambiental.</p>
<p><strong>Ricard Antoni Soler López</strong> | Enamorado de los ecosistemas, amante de la permacultura, unido a la agricultura y asombrado docente.</p>
<p><strong>Antonio J. Morales Hernández | </strong>Educación socioambiental, representaciones sociales, paisaje.</p>
<h3>Buenas prácticas</h3>
<p>Durante el VINCLE educatiu disfrutaremos de la presencia de 6 increíbles educadoras que compartirán su experiencia y trabajo en el aula en el marco de la emergencia climática. 6 buenas prácticas que nos ayudarán a inspirarán para poner en marcha acciones en nuestros centros educativos.</p>
<ul>
<li><em>Planes y programas de educación para la sostenibilidad y por el clima en la escuela. El reto de generar conciencia ecosocial desde los primeros años. </em>(Conxi Arlandis Catalá)</li>
<li><em>Redovánpolis GO, el pueblo sostenible</em>. (Rubén Ferrer)</li>
<li><em>La agricultura en la escuela para repensar los ecosistemas </em>(Ricard Antoni Soler López)</li>
<li><em>Relaciones de convivencia en el CRA Peña Escabia y su vínculo con el territorio </em>(Aurora Ardit Giménez)</li>
<li><em>EcoRiba: Premio EAR 2022 en la categoría de entidades locales </em>(Antonio J. Morales Hernández)</li>
<li><em>Cómo hacer de una compostera un proyecto transversal en la escuela </em>(Patricia Miñana Soriano)</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
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