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	<title>Descarbonizar &#8211; FUHEM</title>
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		<title>Colonialismo verde</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Nov 2023 08:39:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Colonialismo verde]]></category>
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					<description><![CDATA[Cómo el colonialismo y la colonialidad siguen presentes en la actual etapa de capitalismo verde. que se manifiesta hoy, en tiempos de emergencia climática como colonialismo del carbono.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-155821" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/11/163-borde-300x423.jpg" alt="" width="300" height="423" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/11/163-borde-300x423.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/11/163-borde-450x635.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/11/163-borde-1200x1693.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/11/163-borde-768x1083.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/11/163-borde-1089x1536.jpg 1089w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/11/163-borde-1452x2048.jpg 1452w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/11/163-borde-350x494.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/11/163-borde-600x846.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/11/163-borde-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/11/163-borde-scaled.jpg 1815w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />Breno Bringel</strong>, <strong>Miriam Lang</strong> y <strong>Mary Ann Manahan</strong> firman el artículo: «<a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/colonialismo-verde-raices-historicas-manifestaciones-actuales-y-su-superacion/" target="_blank" rel="noopener">Colonialismo verde: raíces históricas, manifestaciones actuales y su superación</a>» publicado en la sección <strong>A FONDO</strong> del <a href="https://www.fuhem.es/2023/11/22/papeles-163-geopolitica-territorio-y-conflictos/" target="_blank" rel="noopener">número 163</a> de la revista <em><a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener">Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</a></em><strong>, </strong>dedicada a <strong>Geopolítica, territorio y conflictos</strong>.</p>
<p><em>El artículo repasa cómo el colonialismo y la colonialidad siguen presentes en la actual etapa de capitalismo verde. El colonialismo verde actual se manifiesta hoy, en tiempos de emergencia climática como colonialismo del carbono. Lo que Breno y Svampa denominan el Consenso de la Descarbonización no sustituye al Consenso de los Commodities, sino que ambos se sobreponen con elementos de continuidad y ruptura.</em></p>
<p>Durante los últimos años la idea de <strong>colonialismo verde</strong> ha cobrado fuerza para definir la actual etapa del capitalismo verde asociada a la <strong>descarbonización</strong> y a las formas mercantiles de afrontar el <strong>cambio climático</strong> y las <strong>transiciones ecológicas</strong>. En la órbita de las Conferencias de las Partes (COP) –y con el respaldo de actores públicos y principalmente privados– ha emergido un amplio repertorio de instrumentos, mecanismos y propuestas que se proponen como objetivo afrontar la crisis climática, tales como la agricultura climáticamente inteligente, los mecanismos de compensación, los mercados de carbono, las soluciones basadas en la naturaleza o la Reducción de Emisiones por Degradación y Deforestación (REDD).</p>
<p>Sin embargo, como muestran muchas comunidades en su denuncia cotidiana, así como diversas investigaciones científicas, estas «soluciones-negocios», lejos de resolver el problema, contribuyen a agravarlo. A pesar de la retórica de la descarbonización y sus malabares técnicos para eludir responsabilidades con la idea de «emisiones netas cero», se mantiene el modelo de crecimiento económico ilimitado, aumentan las vulnerabilidades, las desigualdades e injusticias y se acelera la destrucción de territorios, de los ecosistemas y de la vida. Tal como planteado con claridad por las compañeras de la Plataforma Latinoamericana y del Caribe por la Justicia Climática,<sup>1</sup> se compran certificados de compensación de biodiversidad para poder seguir destruyendo la biodiversidad (en el mismo lugar o en otro lejano).</p>
<p>Esta descarbonización hegemónica potencia las asimetrías centro/periferia o Norte/Sur y lleva a que muchos estudios recientes hablen de la configuración de un nuevo tipo de colonialismo del carbono,<sup>2</sup> colonialismo energético,<sup>3</sup> colonialismo climático<sup>4</sup> o colonialidad climática;<sup>5</sup> es decir, una serie de conceptos contiguos que designan la continuad y perpetuación de relaciones coloniales a través de las políticas climáticas y de transición energética hegemónicas.</p>
<p>Todos estos debates permiten un importante avance en la caracterización y en la denuncia contemporánea del colonialismo verde. Sin embargo, no podemos restringir este fenómeno a la actualidad. Aunque estemos viviendo una importante inflexión histórica, ni la práctica ni la idea de colonialismo verde son un fenómeno reciente.</p>
<p><strong> </strong></p>
<h4><strong>El colonialismo verde como patrón histórico de poder del capitalismo extractivista</strong></h4>
<p>La idea de colonialismo verde se ha usado, principalmente en la historia ambiental, para captar un proceso de largo plazo. Como afirma Grove,<sup>6</sup> «el tipo de transformación homogeneizadora intensiva en capital de las personas, el comercio, la economía y el medioambiente con el que estamos familiarizados hoy en día puede remontarse al menos a los inicios de la expansión colonial europea, cuando los agentes del nuevo capital europeo y los mercados urbanos trataron de ampliar sus áreas de operación y sus fuentes de materias primas». En esta línea, entendemos que el colonialismo verde está asociado a un patrón histórico de poder colonial y expansión capitalista y que el <strong>extractivismo</strong> está en el ADN del colonialismo desde 1492. En un brillante libro, Machado Aráoz<sup>7</sup> muestra cómo Potosí se convirtió en el punto de partida de una nueva era, geológica y civilizatoria, en la que la minería moderno-colonial sirve de detonante del <strong>capitaloceno</strong>. Este patrón ha cambiado a lo largo de los siglos. Si bien la lógica extractivista y la violencia colonial contra los cuerpos, territorios y ecosistemas se ha mantenido, se ha complejizado con el surgimiento de nuevas condiciones materiales y mecanismos de justificación.</p>
<p>Con la expansión del colonialismo, se formó un nuevo imaginario geopolítico moderno sobre la naturaleza y el “otro” no occidental para justificar el <strong>acaparamiento de tierras</strong> y el sometimiento de poblaciones enteras. Paradójicamente, fue la destrucción ecológica causada por el colonialismo la que permitió, a partir de mediados del siglo XVII, la emergencia de una preocupación por la <strong>conservación del medioambiente</strong>. Desde entonces, las potencias coloniales han complejizado su estrategia imperial: siguen destruyendo la naturaleza y extrayendo todas las riquezas que pueden, pero al mismo tiempo construyen políticas y discursos conservacionistas.</p>
<p>Vimbai Kwashirai ha analizado el colonialismo verde en Zimbabue desde finales del siglo XIX hasta finales del siglo XX, y muestra  tanto las repercusiones socioambientales del colonialismo británico como los distintos tipos de conflictos, relaciones y mediaciones entre funcionarios coloniales, empresas, personal científico y agentes locales en torno a la explotación maderera y la conservación de los bosques.<sup>8</sup> Como sostiene Ravi Kumar, la tensión entre la defensa de la conservación y la destrucción de los bosques en África y Asia es un legado del colonialismo británico. En el caso concreto del sur de India, Kumar examina cómo el <strong>“colonialismo verde”</strong> británico primero destruyó los bosques – a la vez que culpaba a los nativos de hacerlo – y luego creó una política de control de los paisajes forestales, argumentando que era importante mantener y ampliar el control estatal sobre la naturaleza con el fin de controlar el clima y los sistemas de regadío y, así, mejorar el bienestar del país.<sup>9</sup></p>
<blockquote><p>El control tecnológico y la dominación de los paisajes han sido fundamentales para la reproducción continuada del colonialismo verde. La ingeniería hidráulica, por ejemplo, fue uno de los principales motores del imperialismo europeo.<sup>10</sup> La construcción de canales, obras de ensanche y presas sirvieron para mantener el poder imperial incluso después del colonialismo formal a través de la necesidad inducida de transferencia de tecnología, después de haber desconocido, devaluado y destruido las tecnologías y formas de manejo existentes en los territorios colonizados. No se trata simplemente de establecer una relación de dependencia material. Worster<sup>11</sup> muestra cómo tras la instalación de proyectos de regadío en India y el establecimiento de diversas formas de control del agua, la relación del pueblo indio con el agua nunca volvió a ser la misma. Los sistemas hídricos comunitarios en distintas partes del Sur global quedaron así desmantelados y empezaron a ser controlados por el capitalismo colonial y las autoridades estatales para conseguir sus propios objetivos. En consecuencia, el <strong>antropocentrismo</strong> implica no solo la obsesión moderna por el control humano sobre la naturaleza, sino también una forma de indiferencia, <strong>desprecio e inferioridad hacia el valor de otras formas de organización de la reproducción social.</strong></p>
<p><strong>El control tecnológico y la dominación de los paisajes han sido fundamentales para la reproducción continuada del colonialismo verde.</strong></p></blockquote>
<p>Por lo tanto, el colonialismo verde se forjó históricamente con el capitalismo y la <strong>mercantilización de la naturaleza</strong>, combinando expansión material y control subjetivo , lo que se expresa en la «colonialidad de la naturaleza».<sup>12</sup> Para el pensamiento hegemónico global y las elites dominantes, esta colonialidad de la naturaleza presenta a América Latina (y a otras regiones del Sur global) como un espacio subalterno que puede ser explotado, destruido y reconfigurado según las necesidades de los regímenes de acumulación dominantes.<sup>13</sup> Esto afecta a la realidad biofísica (la flora, la fauna, los habitantes humanos, la biodiversidad de sus ecosistemas) y a la configuración territorial (las dinámicas socioculturales que articulan estos ecosistemas y paisajes), pero también a las mentalidades (colonialidad de la mente y del conocimiento).</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Colonialismo verde e imperialismo ecológico</strong></h4>
<p>Si el colonialismo verde no terminó con el fin de la colonización formal, la diferenciación conceptual propuesta por Quijano<sup>14</sup> entre colonialismo y colonialidad es relevante para diferenciar entre momentos y lugares específicos donde tuvo lugar la dominación imperial y la matriz colonial de poder que persistió tras la independencia política de las antiguas colonias. Además, el marco de la colonialidad es importante para entender cómo el imperialismo de algunos países como los Estados Unidos no necesitó de colonias para ejercer su patrón de poder y potenciar el colonialismo verde mediante amenazas militares, la imposición de mercados globales y otros mecanismos de dominio indirecto cultural, legal y político.</p>
<p>En el colonialismo verde habita una “razón imperial”. Por ello, es importante que el debate contemporáneo explore con mayor profundidad la relación entre colonialismo verde e i<strong>mperialismo ecológico</strong>. Una creciente literatura actual, principalmente marxista, ha rescatado el debate sobre el imperialismo ecológico, vivo en el debate académico desde la década de 1980, haciendo hincapié en las contradicciones ecológicas del capitalismo y la <strong>fractura metabólica</strong>.<sup>15</sup> De forma complementaria, otras personas académicas tratan de examinar cómo el imperialismo ecológico está arraigado en las prácticas cotidianas y es respaldado por las instituciones.</p>
<p>¿Cómo se normaliza esto de una forma que oculte el imperialismo que conlleva?</p>
<p>Esto es lo que Brand y Wissen llaman «el <strong>modo de vida imperial</strong>»,<sup>16</sup> que se acerca mucho a lo que Slater había definido como «imperialidad»,<sup>17</sup> es decir, el derecho, el privilegio y el sentimiento percibidos de ser imperial o de defender un modo de vida imperial en el que se legitima la invasión geopolítica.</p>
<p>Estos desarrollos recientes son muy bienvenidos, al igual que los que pretenden pensar el decrecimiento desde una forma política anticolonial.<sup>18</sup> Son relevantes en términos de relaciones Norte-Sur porque apuntan a la responsabilización de los grandes contaminadores y reconocen la deuda ecológica como una agenda central de las luchas contemporáneas, al mismo tiempo que reivindican la lucha por la descolonización también en el Norte. Sin embargo, debemos tener cuidado con una cuestión delicada: a menudo el discurso antiimperialista sigue siendo ampliamente movilizado contra la naturaleza por sectores que se autodenominan “progresistas”. El <strong>desarrollismo fósil</strong> sigue muy presente en diversos actores del Sur que dicen defender una <strong>transición energética justa</strong> y, al mismo tiempo, están totalmente a favor de seguir explotando el petróleo por interés nacional, porque, de lo contrario, lo haría un país extranjero. Igualmente, la idea del “derecho al desarrollo” sigue resonando con fuerza entre muchos actores del Sur global que se definen como antiimperialistas, a pesar de que abundan las evidencias de <strong>ecocidio</strong>, <strong>genocidio</strong> y <strong>destrucción</strong> epistémica causados también en nombre del “desarrollo”.</p>
<blockquote><p><strong>El colonialismo verde se forjó históricamente con el capitalismo y la mercantilización de la Naturaleza, combinando expansión material y control subjetivo.</strong></p></blockquote>
<p>En la lucha por la <strong>descolonización de África</strong>, el revolucionario ghanés Kwame Nkrumah, en alusión a la famosa tesis de Lenin, sostenía que el <strong>neocolonialismo</strong> sería la última etapa del imperialismo.<sup>19</sup> Hoy podemos sugerir que la <strong>colonialidad climática</strong> es la etapa más reciente del colonialismo verde. Salvar el clima y <strong>descarbonizar la economía</strong> se han convertido en mantras. La tensión –o complementariedad– histórica entre conservación y destrucción sigue estando muy presente, aunque con mecanismos cada vez más sofisticados de control digital y territorial. En este proceso, los nuevos moldes del colonialismo verde reproducen las relaciones coloniales históricas y la colonialidad del poder, pero buscan una nueva legitimación social en torno a la idea de la descarbonización y de lo ‘verde’. Es así como el colonialismo verde hoy, en tiempos de <strong>emergencia climática</strong>, se manifiesta, sobre todo, como un colonalismo del carbono .</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>El colonialismo verde en la era del Consenso de la Descarbonización y de las transiciones lucrativas</strong></h4>
<p>En los últimos años ha emergido un nuevo consenso que Bringel y Svampa definen como «Consenso de la Descarbonización».<sup>20</sup> Se trata de un acuerdo capitalista global que apuesta por el cambio de la <strong>matriz energética</strong>, pasando de una matriz basada en combustibles fósiles a otra con emisiones de carbono reducidas, basado en <strong>energías “renovables”</strong>. Su leitmotiv es luchar contra el calentamiento global y la crisis climática promoviendo una transición energética impulsada por la electrificación de la producción, del consumo y la digitalización. Sin embargo, en lugar de proteger el planeta, contribuye a su destrucción, profundizando las desigualdades existentes, exacerbando la explotación de los recursos naturales y perpetuando el modelo de mercantilización de la naturaleza.</p>
<p>Por un lado, se sugiere que todo podría seguir como antes si tan solo sustituyéramos los combustibles fósiles por otros que se dicen renovables, pero que no necesariamente lo son. Por otro, se insiste, una vez más, en la centralidad del crecimiento económico (revestido ahora con otra camada de “verde”) para la organización de nuestras economías y sociedades. Además, este Consenso de la Descarbonización limita el horizonte de la <strong>lucha contra el cambio climático</strong> a lo que Moreno et al.<sup>21</sup> definieron como la “<strong>métrica del carbono</strong>”, es decir, una forma de representar muy diferentes problemáticas ambientales cuantificando el carbono, que proporciona una especie de moneda de cambio internacional y crea la ilusión de que se está haciendo algo respecto a la degradación ambiental. Estas métricas reducen el deterioro y el creciente colapso de la sumamente compleja red de la vida en la Tierra a una cifra que es fácilmente compatible con el ratio capitalista de contabilidad: toneladas de CO<sub>2</sub>, como si esta cifra pudiera proporcionar información fiable sobre los múltiples daños causados a nuestro hábitat por el modo de vida hegemónico y sus líneas de interconexión. Esto oculta los problemas subyacentes, mientras permite abogar explícitamente por los “negocios verdes” y se construyen políticas no solo inadecuadas, sino también insostenibles.</p>
<p>La protección de nuestro hábitat se ha convertido, de esta manera, en objeto de transiciones ecológicas lucrativas y pactos especulativos que acaban <strong>financiarizando la Naturaleza</strong>. Las empresas transnacionales del petróleo y del gas planean simultáneamente ampliar sus operaciones con combustibles fósiles al tiempo que exploran nuevas tecnologías, por ejemplo, en torno al hidrógeno. Las grandes potencias mundiales (Unión Europea, Estados Unidos y China), preocupadas por su <strong>seguridad energética</strong>, se comprometen a reducir las emisiones de carbono y a reorientar sus economías hacia modos de producción bajos en carbono y descarbonizados, pero a la vez apuntan a nuevas oportunidades de crecimiento económico “verde”. Bajo esta misma lógica, algunos países del Sur global también empiezan a anunciar sus propios planes de “transición ecológica”.</p>
<p>En el marco del Consenso de la Descarbonización, el colonialismo verde contemporáneo se manifiesta en la forma de un <strong>extractivismo verde</strong> que nos aboca a una destrucción profunda de nuestro hábitat y tejido social. Asimismo, moviliza prácticas e imaginarios ecológicos neocoloniales y apuesta por procesos de investigación y de innovación tecnológicas que prosperan, pero están profundamente inscritas en los paradigmas de rentabilidad, progreso infinito y crecimiento económico, en lugar de orientarse por la necesidad fundamental de <strong>sostener y reproducir la vida</strong>.</p>
<p>Mientras tanto, en la selva tropical ecuatoriana, la deforestación se ve impulsada por el apetito chino hacia el árbol de madera de balsa que se utiliza en la construcción de turbinas eólicas. En Sudáfrica, las enormes infraestructuras de las centrales de hidrógeno para la exportación de energía “limpia” se convierten en un predicamento para las comunidades que basan su sustento en la pesca a pequeña escala o en la agricultura. En el Magreb, los pastores pierden sus tierras y su agua a causa de los enormes parques solares que se construyen para suministrar “energía verde” a Europa. En el triángulo del litio en Sudamérica, las comunidades luchan por las escasas fuentes de agua que son cada vez más acaparadas por la minería del litio con el fin de equipar los coches eléctricos.</p>
<p><strong> </strong></p>
<h4><strong>El colonialismo verde contemporáneo y las relaciones Norte/Sur</strong></h4>
<p>El colonialismo verde actual se despliega en al menos cuatro dimensiones diferentes de las relaciones entre los Nortes y los Sures geopolíticos a medida que se remodelan y actualizan en el contexto del Consenso de la Descarbonización.</p>
<ol>
<li>En primer lugar, en la reivindicación de materias primas ilimitadas en la nueva carrera mundial por la seguridad energética, que añade una capa “verde” adicional a las presiones extractivistas ya existentes. Dicho en los términos de Bringel y Svampa,<sup>22</sup> el Consenso de la Descarbonización no sustituye al Consenso de los <em>Commodities</em>, sino que ambos se sobreponen con elementos de continuidad y ruptura .</li>
<li>En segundo lugar, como ya hemos discutido, el colonialismo verde se manifiesta en la imposición de ciertos formatos de conservación en los territorios del Sur en el contexto de esquemas de <strong>compensación de emisiones de carbono</strong>, que al mismo tiempo permiten posponer aún más los cambios estructurales urgentes en los procesos de producción contaminantes ubicados en las economías del Norte.</li>
<li>La tercera dimensión es la utilización de lugares del Sur global como <strong>vertederos de los residuos tóxicos y electrónicos</strong> que arrojan el uso de energías renovables y la digitalización.</li>
<li>Por fin, la cuarta es la proyección de los Sures como nuevos mercados para vender tecnologías renovables a precios elevados dentro de la arquitectura asimétrica del comercio global, perpetuando así el intercambio desigual.</li>
</ol>
<p>En muchos debates del Norte global se imaginan o se representan las geografías en las que se producirá esa apropiación como si no hubiera personas ni conflicto, como si estuvieran en otro planeta en el que nada debería preocuparnos. Paisajes, cuerpos y poblaciones enteras del Sur global son tratadas como desechables. La idea de “<strong>espacio vacío</strong>”, típica de la geopolítica imperial, es utilizada a menudo por gobiernos y empresas. En el pasado, esta idea, que complementa la noción ratzelliana de “espacio vital” (<em>Lebensraum</em>), generó el <strong>ecocidio</strong> y el <strong>etnocidio indígena</strong>, y más tarde sirvió para promover políticas de “desarrollo” y “colonización” de territorios. Actualmente, se utiliza para justificar el expansionismo territorial para inversiones en energía “verde”. De este modo, grandes extensiones de tierra en zonas rurales escasamente pobladas se consideran “espacios vacíos” que se pretenden volver rentables mediante la construcción de mega instalaciones de molinos de viento o centrales de hidrógeno.</p>
<blockquote><p><strong>El Consenso de la Descarbonización no sustituye al Consenso de los <em>Commoditie</em>s, sino que ambos se sobreponen con elementos de continuidad y ruptura</strong>.</p></blockquote>
<p>Se reproducen así los elementos clásicos mutuamente constitutivos del <strong>colonialismo</strong>/<strong>patriarcado</strong>/<strong>capitalismo</strong>/<strong>racismo</strong>: las geografías destinadas a la acumulación se aprovechan de otras geografías, destinadas a ser saqueadas.<sup>23</sup> El colonialismo verde actual sigue expropiando materias y reproduciendo relaciones coloniales, a la vez que confunde y enmaraña las resistencias al autoproclamarse respetuoso con el medioambiente e indispensable para conceder un futuro a la humanidad. En este viaje, aparentemente, las poblaciones racializadas del Sur global aún no tienen asiento y es desconcertante ver hasta qué punto se ha naturalizado el hábito de <strong>externalizar los costes sociales y medioambientales</strong> de un <strong>modo de vida imperial</strong>. En los debates sobre transición energética, eficiencia y seguridad, el privilegio es tan asombrosamente evidente en las sociedades del Norte como lo fue durante los primeros años de la pandemia de COVID-19. Esta autoevidencia se fundamenta en la naturalidad de haber crecido en un contexto en el que tu vida y tus derechos son dignos de ser protegidos, y de ser consciente implícitamente de que este no es el caso de la mayoría de la población mundial. De esta manera, la colonialidad del ser, del poder y del saber, asoma por todas partes en diferentes debates del Norte.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Más allá del colonialismo verde… </strong></h4>
<p>Si reconocemos el <strong>colonialismo verde</strong> y su faceta actual de <strong>extractivismo verde</strong> como un enemigo a combatir, necesitamos entender bien sus dinámicas, bien como organizarnos para superarlo. Esta es la apuesta del libro <em><a href="https://biblioteca-repositorio.clacso.edu.ar/bitstream/CLACSO/249068/1/Mas-alla-colonialismo.pdf" target="_blank" rel="noopener">Más allá del colonialismo Verde: Justicia Global y Geopolítica de las Transiciones Ecosociales</a>, </em>editado por nosotras y que reúne a activistas e intelectuales de todos los continentes para examinar las diferentes características e implicaciones del colonialismo verde contemporáneos y proponer alternativas.<sup>24</sup> Ofrece un diagnóstico sobre las transiciones corporativas, analiza las interdependencias y los entrelazamientos globales y presenta diferentes caminos hacia las alternativas al desarrollo y una transformación socioecológica con <strong>justicia global</strong>.</p>
<p>Una de las premisas del libro es que no puede haber transformación ecosocial sin justicia global. Nuestro planeta es un ecosistema ultra complejo del que el ser humano forma parte. La pandemia de COVID-19 nos ha mostrado claramente dónde acabamos cuando no consideramos desde el principio soluciones sistémicas para todos, sino que priorizamos los intereses nacionales o corporativos. Al mismo tiempo, tenemos que superar las salidas individualistas e hiper localistas para  abrazar la justicia en todas sus dimensiones: social, racial, de género, ecológica, interétnica e interespecies, así como articular enfoques alternativos diversos, desde el <strong>ecofeminismo</strong> a la <strong>economía ecológica</strong>, y desde el ecosocialismo a las comprensiones del <strong>pluriverso</strong>.</p>
<p>Una segunda premisa es que la transformación ecosocial necesita reducir urgentemente el consumo humano de energía y materia en términos absolutos, lo que implica cambios planificados y profundos en nuestros modos de producción y aprovisionamiento. Un decrecimiento planificado, especialmente en el Norte global –acompañado de reformas estructurales hacia una distribución justa de los medios materiales necesarios para reproducir la vida, tanto dentro de los países o regiones como entre ellos– es una dimensión ineludible de esta transformación. La justicia global solo se alcanzará si las voces críticas del Norte y del Sur global reman juntas, a pesar de sus especificidades, en una vía común. El abanico de posibilidades de convergencia es amplio y pasa tanto por espacios de articulación alrededor de la justicia medioambiental y climática, como por el intercambio y aprendizaje desde experiencias ecológicas de base, el decrecimiento, los diálogos con saberes indígenas y ancestrales y una amplia gama de iniciativas territorializadas y populares de <strong>transición ecosocial</strong>.</p>
<p>Asimismo, si no podemos superar el colonialismo verde sin las voces del Sur global, tampoco podemos homogeneizar el Norte global. Al contrario, debemos complejizar nuestros análisis de diferentes maneras. Por un lado, el colonialismo verde no es simplemente algo que se impone desde arriba o del Norte al Sur. En muchos casos, lo que está en juego es también una especie de “colonialismo verde interno”, que forja las condiciones de posibilidad para el avance del extractivismo verde basado en alianzas y complicidades coloniales entre las élites nacionales del Sur y las mundiales. Por otro lado, necesitamos tender más puentes entre las luchas del Norte y del Sur bajo el paraguas de las alternativas al desarrollo, las alternativas sistémicas y las transiciones radicales y posextractivistas. Si la idea de transición –e incluso de transiciones justas– ha sido cooptada por el capitalismo y diversos actores institucionales que la utilizan de forma limitada y problemática como sinónimo de una transición energética orientada al mercado, es importante clarificar sus significados y horizontes. Las transiciones ecosociales deben entenderse como primeros pasos de un proceso más amplio de transformación de la cultura, de la economía, de la política y de la sociedad y de su relación con la naturaleza. No pueden, además, reducirse a una promesa de futuro, como en el caso de la mayoría de las propuestas hegemónicas. Las transiciones ya están ocurriendo en multitud de experiencias en comunidades y territorios, en zonas rurales y urbanas, así como en resistencias territoriales en todo el mundo contra el capitalismo/colonialismo verde y sus falsas soluciones.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Breno Bringel</strong></p>
<p>Profesor Permanente del Instituto de Estudios Sociales y Políticos de la Universidad Estatal de Río de Janeiro (Brasil) e investigador sénior en el Departamento de Historia, Teorías y Geografía Políticas de la Universidad Complutense de Madrid (España).</p>
<p><strong>Miriam Lang</strong></p>
<p>Profesora en el área de Ambiente y Sustentabilidad de la Universidad Andina Simón Bolívar (Ecuador) y Profesora invitada de la Universidad Autónoma de Barcelona (España).</p>
<p><strong>Mary Ann Manahan</strong></p>
<p>Profesora Ayudante Doctor en el Departamento de Estudios sobre Desarrollo y Conflictos de la Universidad de Gante (Bélgica).</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4>NOTAS:</h4>
<p><sup>1</sup> Véase el <a href="https://latinclima.org/documentos/glosario-de-justicia-climatica" target="_blank" rel="noopener">Glosario de la Justicia Climática</a>, elaborado por la Plataforma Latinoamericana y del Caribe por la Justicia Climática: <a href="https://latinclima.org/documentos/glosario-de-justicia-climatica" target="_blank" rel="noopener">https://latinclima.org/documentos/glosario-de-justicia-climatica</a></p>
<p><sup>2</sup> Kristen Lyons y Peter Westoby, «Carbon colonialism and the new land grab: plantation forestry in Uganda and its livelihood impacts», <em>Journal of Rural Studies, </em>36, 2014, pp. 13-21.</p>
<p><sup>3</sup> Josefa Sánchez Contreras y Alberto Matarán Ruiz, <em>Colonialismo energético: Territorios de sacrificio para la transición energética corporativa en España, México, Noruega y el Sáhara Occidental</em>, Barcelona, Icaria, 2023.</p>
<p><sup>4</sup> Gurminder Bhambra y Peter Newell, «<a href="https://bristoluniversitypressdigital.com/gsc/view/journals/gscj/aop/article-10.1332-EIEM6688/article-10.1332-EIEM6688.xml?rskey=0itWvE&amp;result=1&amp;tab_body=pdf" target="_blank" rel="noopener">More than a metaphor: climate colonialism in perspective</a>», <em>Global Social Challenges Journal, </em>1-9, 2022.</p>
<p><sup>5</sup> Farhana Sultana, «The unbearable heaviness of climate coloniality», <em>Political Geography</em>, 99, 2022, 102638.</p>
<p><sup>6</sup> Richard Grove, <em>Green Imperialism: Colonial Expansion, Tropical Island Edens and the Origins of Environmentalism: 1600-1860</em> Cambridge University Press, Cambridge, 1995.</p>
<p><sup>7</sup> Horacio Machado Aráoz, <em>Potosí, el origen: Genealogía de la minería contemporánea,</em> Abya Yala, Quito, 2018.</p>
<p><sup>8</sup> Vimbai Kwashirai, <em>Green Colonialism in Zimbabwe: 1890-1980,</em> Cambria Press, Nueva York, 2009.</p>
<p><sup>9</sup> Ravi V. M. Kumar, «<a href="https://www.environmentandsociety.org/sites/default/files/key_docs/ge5_kumar.pdf" target="_blank" rel="noopener">Green colonialism and Forest Policies in South India, 1800-1900</a>», <em>Global Environment,</em> 3 (5), 2010, pp. 101-125.</p>
<p><sup>10</sup> Daniel Headrick, <em>The Tools of Empire: Technology and European Imperialism in the Nineteenth Century,</em> Oxford University Press, Oxford, 1981.</p>
<p><sup>11</sup> Donald Worster, <em><a href="https://ambiental.net/wp-content/uploads/2015/12/WorsterTransformacionesTierra.pdf" target="_blank" rel="noopener">Transformaciones de la Tierra</a>, </em>CLAES, Montevideo, 2008.</p>
<p><sup>12</sup> Fernando Coronil, «Naturaleza del poscolonialismo: del eurocentrismo al globocentrismo», en Edgardo Lander, <em>La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales, </em>CLACSO, Buenos Aires, 2000.</p>
<p><sup>13</sup> Héctor Alimonda, «La colonialidad de la Naturaleza: una aproximación a la ecología política latinoamericana», en Héctor Alimonda, (ed.), <em><a href="https://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/gt/20120319035504/natura.pdf" target="_blank" rel="noopener">La naturaleza colonizada</a>, </em>CLACSO, Buenos Aires, 2011, pp. 21-60.</p>
<p><sup>14</sup> Anibal Quijano, «Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina», en Edgardo Lander, <em>La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales, </em>CLACSO, Buenos Aires, 2000.</p>
<p><sup>15</sup> John Bellamy Foster y Brett Clark, «Ecological imperialism: the curse of capitalism», <em>Socialist Register, </em>2004, pp. 186-201.</p>
<p><sup>16</sup> Ulrich Brand y Markus Wissen, <em>Modo de vida imperial. Vida cotidiana y crisis ecológica del capitalismo, </em>Tinta Limón, Buenos Aires, 2021.</p>
<p><sup>17</sup> David Slater, «<a href="https://core.ac.uk/download/pdf/38816024.pdf" target="_blank" rel="noopener">The imperial present and the geopolitics of power</a>», <em>Geopolitica(s), </em>1 (2), 2010, pp. 191-205.</p>
<p><sup>18</sup> Jason Hickel, «The anti-colonial politics of degrowth», <em>Political Geography, </em>88, 2021,102404.</p>
<p><sup>19</sup> Kwame Nkrumah, <em>Neo-colonialism: The last stage of imperialism, </em>Thomas Nelson &amp; Sons, Ltd., Londres, 1965.</p>
<p><sup>20</sup> Breno Bringel y Maristella Svampa, «<a href="https://nuso.org/articulo/306-del-consenso-de-los-commodities-al-consenso-de-la-descarbonizacion/" target="_blank" rel="noopener">Del Consenso de los Commodities al Consenso de la Descarbonización</a>», <em>Nueva Sociedad</em>, (306), 2023, pp. 51-70.</p>
<p><sup>21</sup> Camila Moreno, Daniel Speich Chassé y Lili Fuhr, «<a href="https://br.boell.org/sites/default/files/carbonmetrics_livro_boll.pdf" target="_blank" rel="noopener">A métrica do carbono: abstrações globais e epistemicídio ecológico</a>», Heinrich Böll Stiftung, Río de Janeiro, 2016.</p>
<p><sup>22</sup> Bringel y Svampa, 2023, <em>op. cit.</em></p>
<p><sup>23</sup> Horacio Machado Aráoz, «<a href="http://www.apps.buap.mx/ojs3/index.php/bevol/article/view/1268/887" target="_blank" rel="noopener">Ecología política de los regímenes extractivistas. De reconfiguraciones imperiales y re-existencias decoloniales en nuestra América</a>», <em>Bajo el Volcán,</em> 15 (23), 2015, pp. 11-51.</p>
<p><sup>24</sup> Una primera versión en español del libro ha sido publicada por CLACSO en octubre de 2023. A principios de 2024, se publicarán las ediciones en inglés por Pluto Press y en portugués por la Editora Elefante.</p>
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		<title>Día Mundial del Hábitat</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 04 Oct 2021 09:53:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agenda Ecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Descarbonizar]]></category>
		<category><![CDATA[Hábitat]]></category>
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					<description><![CDATA[4 de Octubre se celebra el Día Mundial del Hábitat. el año 2021 tiene el lema: Acelerar la acción urbana para un mundo libre de carbono.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="aligncenter wp-image-140351 size-large" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/WHD-2021-Spanish-1200x592.jpg" alt="" width="840" height="414" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/WHD-2021-Spanish-1200x592.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/WHD-2021-Spanish-450x222.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/WHD-2021-Spanish-300x148.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/WHD-2021-Spanish-768x379.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/WHD-2021-Spanish-1536x758.jpg 1536w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/WHD-2021-Spanish-2048x1011.jpg 2048w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/WHD-2021-Spanish-600x296.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/WHD-2021-Spanish-64x32.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/WHD-2021-Spanish.jpg 2480w" sizes="(max-width: 840px) 100vw, 840px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="alignright wp-image-140359" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/UO-Espanol-Vertical-450x418.jpg" alt="" width="467" height="434" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/UO-Espanol-Vertical-450x418.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/UO-Espanol-Vertical-300x279.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/UO-Espanol-Vertical-768x713.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/UO-Espanol-Vertical-600x557.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/UO-Espanol-Vertical-64x59.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/UO-Espanol-Vertical.jpg 1195w" sizes="(max-width: 467px) 100vw, 467px" />Por mandato de la Asamblea General de Naciones Unidas en 1985, el Día Mundial del Hábitat se observa el primer lunes de cada octubre, seguido de eventos que se celebran en todo el mundo durante el mes de <strong>“<a href="https://urbanoctober.unhabitat.org/" target="_blank" rel="noopener">Octubre Urbano</a>”</strong>.</p>
<p>El propósito es reflexionar sobre el estado de nuestros pueblos y ciudades, enfatizar el derecho de todas las personas a una vivienda adecuada, servicios básicos y oportunidades sociales y económicas, y recordar que todos tenemos el poder y la responsabilidad de moldear el futuro de nuestros países, ciudades y pueblos, promoviendo políticas de desarrollo urbano sostenible.</p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>El tema del Día Mundial del Hábitat 2021 es <strong><em>Acelerar</em> la acción urbana para un mundo libre de carbono</strong>, que es particularmente relevante a la luz de la próxima conferencia COP-26, programada para realizarse en Glasgow, Reino Unido, del 1 al 12 de noviembre de 2021.</p></blockquote>
<h4><strong>Urbanización y emisiones de carbono</strong></h4>
<p>La población urbana mundial ha aumentado vertiginosamente desde mediados del siglo XX. De acuerdo con el Banco Mundial, entre 1950 y la actualidad, la población de ciudades de todo el mundo se ha cuadriplicado con más de 4.200 millones de personas que viven en entornos urbanos. Durante el mismo tiempo, la concentración de dióxido de carbono atmosférico, un indicador clave del calentamiento global, ha aumentado en más de un tercio (figura 1), casi en su totalidad debido a la actividad humana. Hoy en día, las ciudades representan alrededor del 75% del consumo energético mundial y son responsables de más del 70% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. La forma en que se planifican, construyen y gestionan las ciudades es clave para reducir las emisiones de carbono y mantener el calentamiento global dentro de los límites establecidos por el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático de 2015.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-140353" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/figura1.jpg" alt="" width="495" height="489" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/figura1.jpg 495w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/figura1-450x445.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/figura1-300x296.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/figura1-100x100.jpg 100w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/figura1-64x63.jpg 64w" sizes="(max-width: 495px) 100vw, 495px" />Esto es especialmente importante ya que de acuerdo a datos de <strong>UNDESA</strong>, se proyecta que la población mundial en las ciudades crecerá en 2.500 millones de personas en los próximos 30 años, lo que elevará la proporción de habitantes en áreas urbanas del 55 por ciento actual a casi el 70 por ciento en 2050. La urbanización se está llevando a cabo más rápidamente en las regiones menos desarrolladas del mundo.</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-140352" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/UNDESA-Figura2.jpg" alt="" width="588" height="532" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/UNDESA-Figura2.jpg 588w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/UNDESA-Figura2-450x407.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/UNDESA-Figura2-300x271.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/UNDESA-Figura2-64x58.jpg 64w" sizes="(max-width: 588px) 100vw, 588px" />Actualmente, tres veces más habitantes urbanos viven en las regiones menos desarrolladas que en las regiones más desarrolladas, y el 90% de los nuevos residentes urbanos vivirán en África y Asia. La mayoría de las ciudades de África y Asia que albergarán a estas poblaciones, aún están por construirse, y el Foro Económico Mundial proyecta que dos tercios de las inversiones en infraestructura urbana en África necesarias para 2050 aún no se han realizado. Existe una ventana de oportunidad para dar forma a estas ciudades de una manera que se reduzca el consumo total de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).</p>
<p>El crecimiento de la población y la migración a las ciudades, en muchos casos causados por el estrés climático, crean desafíos en la prestación de servicios básicos, en particular a las poblaciones más vulnerables. Es necesario asegurar que las ciudades en crecimiento sean compactas y que la expansión se lleve a cabo de manera planificada para adaptarse al número creciente de residentes y reducir así su huella de carbono. Las ciudades compactas también hacen que la prestación de servicios básicos como la gestión de residuos, el transporte,<br />
la energía, el agua y el saneamiento, sean más eficientes en cuanto a recursos y económicamente viables. Por lo tanto, ONU-Habitat promueve una estrategia que combina la planificación urbana compacta con la buena gobernanza y la prestación equitativa de servicios básicos. Evitar la expansión urbana también reduce el estrés en los ecosistemas, promueve una convivencia equilibrada entre los asentamientos humanos con la naturaleza, y contribuye a la prevención de enfermedades zoonóticas como el COVID-19.</p>
<p>Según palabras de António Guterres Secretario General de la ONU, en la Reunión con los principales alcaldes de C40 Cities, 16 de abril de 2021.</p>
<p style="padding-left: 80px;">“Las ciudades también están al frente de la crisis climática. Más de 500 millones de residentes urbanos ya enfrentan un aumento del nivel del mar y tormentas más frecuentes o severas. A mediados de siglo, más de 3.300 millones de personas podrían estar en riesgo de sufrir impactos climáticos severos. Las ciudades también tienen una huella de carbono descomunal. Con poco más de la mitad de la población mundial, emiten más del 70% de los gases de efecto invernadero globales. La pandemia de COVID-19 es una catástrofe global, pero la inversión en recuperación es una oportunidad generacional para poner la acción climática, la energía limpia y el desarrollo sostenible en el centro de las estrategias y políticas de las ciudades. La forma en que diseñamos la generación de energía, el transporte y los edificios, así como diseñamos nuestras propias ciudades, será decisiva para encaminarnos hacia la consecución del Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Necesitamos una revolución en la planificación y en la movilidad urbana: incluida una mejor eficiencia de combustible; vehículos de emisión cero; y cambios hacia caminar, andar en bicicleta, transporte público y desplazamientos más cortos. Las ciudades se beneficiarán más de la eliminación gradual del carbón: aire limpio; espacios verdes al aire libre y gente más sana.”</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ONU Hábitat está alentando  los gobiernos nacionales, las autoridades locales, el sector privado, organizaciones no lucrativas, el mundo académico y otros profesionales urbanos a marcar el día organizando eventos a través de webinarios o talleres en línea, paneles de discusión en línea y entrevistas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter wp-image-140370" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/que-pueden-hacer-ciudades-tit.jpg" alt="" width="800" height="123" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/que-pueden-hacer-ciudades-tit.jpg 579w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/que-pueden-hacer-ciudades-tit-450x69.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/que-pueden-hacer-ciudades-tit-300x46.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/que-pueden-hacer-ciudades-tit-64x10.jpg 64w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="alignleft wp-image-140371" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/descarbonizar.jpg" alt="" width="220" height="175" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/descarbonizar.jpg 150w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/descarbonizar-64x51.jpg 64w" sizes="(max-width: 220px) 100vw, 220px" /></p>
<h4 class="x_x_null">Descarbonizar</h4>
<div>Cada país, ciudad, institución financiera y empresa debe adoptar planes para lograr cero emisiones netas para el 2050. Alcanzar cero emisiones brinda oportunidades económicas, aumenta la resiliencia de la red energética, el comercio y la competitividad exportadora.</div>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="wp-image-140373 alignright" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/movilidad.jpg" alt="" width="220" height="189" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/movilidad.jpg 143w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/movilidad-64x55.jpg 64w" sizes="(max-width: 220px) 100vw, 220px" /></p>
<h4 class="x_x_null">Planificar la movilidad</h4>
<div>Incentivar la transición a vehículos de emisión cero, la infraestructura para caminar y montar en bicicleta, crear transporte público seguro, accesible y de calidad, así como crear desplazamientos más cortos.</div>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="alignleft wp-image-140374" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/renaturalizar.jpg" alt="" width="220" height="168" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/renaturalizar.jpg 152w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/renaturalizar-64x49.jpg 64w" sizes="(max-width: 220px) 100vw, 220px" /></p>
<h4 class="x_x_null">Renaturalizar</h4>
<div>Los espacios públicos verdes reducen el carbono, regulan la temperatura y mitigan las islas de calor urbanas, creando espacios que facilitan la socialización.</div>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="wp-image-140375 alignright" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/soluciones-naturaleza.jpg" alt="" width="220" height="174" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/soluciones-naturaleza.jpg 153w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/soluciones-naturaleza-64x51.jpg 64w" sizes="(max-width: 220px) 100vw, 220px" /></p>
<h4 class="x_x_null" style="text-align: right;">Aplicar soluciones basadas en la naturaleza</h4>
<div style="text-align: right;">Reverdecer la ciudad de forma planificada ayuda a mejorar la resiliencia frente a efectos del cambio climático como sequías, olas de calor e inundaciones.</div>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="alignleft wp-image-140376" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/edificios.jpg" alt="" width="220" height="163" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/edificios.jpg 150w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/edificios-64x47.jpg 64w" sizes="(max-width: 220px) 100vw, 220px" /></p>
<h4 class="x_x_null">Edificios energéticamente eficientes</h4>
<div>Las nuevas infraestructuras y viviendas deben ser energéticamente diseñadas para las condiciones locales y los edificios existentes deben ser modernizados implementando medidas o tecnologías para hacerlos más eficientes, tales como un mejor aislamiento o ventilación.</div>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="wp-image-140377 alignright" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/materiales.jpg" alt="" width="220" height="158" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/materiales.jpg 163w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/materiales-64x46.jpg 64w" sizes="(max-width: 220px) 100vw, 220px" /></p>
<h4 class="x_x_null" style="text-align: right;">Materiales de construcción de bajas emisiones</h4>
<div style="text-align: right;">En la construcción de nueva infraestructura se deben usar materiales que no produzcan dióxido de carbono mientras se extraen o fabrican.</div>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4 class="x_x_null"><img decoding="async" class="alignleft wp-image-140378" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/transicion-energetica.jpg" alt="" width="220" height="154" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/transicion-energetica.jpg 150w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/10/transicion-energetica-64x45.jpg 64w" sizes="(max-width: 220px) 100vw, 220px" /></h4>
<h4 class="x_x_null">Transición energética</h4>
<div>La transición de energía contaminante a renovable debe ser justa y debe involucrar a los gobiernos locales, asociaciones y el sector privado, para apoyar a las comunidades afectadas y generar empleos verdes.</div>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Para más información sobre las actividades que se llevarán a cabo visita l<a href="https://urbanoctober.unhabitat.org/" target="_blank" rel="noopener">a web de Octubre Urbano</a>.</p>
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