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	<title>Economía &#8211; FUHEM</title>
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	<description>educación + ecosocial</description>
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	<title>Economía &#8211; FUHEM</title>
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		<title>PAPELES 170, Tiempos de incertidumbre</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 Jul 2025 09:44:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[agroecología]]></category>
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					<description><![CDATA[La revista PAPELES de FUHEM cumple 40 años, por ello este número culmina estas cuatro décadas de análisis sobre las tendencias de fondo que atraviesan nuestro tiempo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignright size-medium wp-image-168864" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/07/PORTADA-Papeles-170-1-300x450.jpg" alt="" width="450" height="635" /><strong>La revista PAPELES cumple 40 años, por ello este número culmina estas cuatro décadas de análisis sobre las tendencias de fondo que atraviesan nuestro tiempo. </strong></p></blockquote>
<p>Los textos recogidos componen un <em>collage</em> con el que hemos tratado,  si no de hacer un balance completo, al menos sí ofrecer una reflexión ilustrativa de los cambios vividos en estos cuarenta años.</p>
<p>Si bien algunas dinámicas –la demográfica o la superación de los límites naturales– se podían vislumbrar allá por 1985, otros procesos han resultado más sorpresivos, tanto en los ámbitos de la economía y la geopolítica como en los de la tecnología y las dinámicas culturales.</p>
<p>Resulta imposible encapsular la realidad y sus múltiples manifestaciones en unas pocas páginas. Lo que sí está claro es que a medida que avanza la crisis ecosocial, se cierra una ventana de oportunidad con todo un abanico de caminos posibles. Nuestras opciones se reducen, y actualmente se decantan en determinadas direcciones, con ciertos factores estructurantes realimentándose entre sí. A pesar de movernos en un contexto tan complejo, el futuro –hoy como siempre– no está escrito y, más que nunca, es tiempo de reflexión y acción.</p>
<p>En la <strong>Intoducción</strong>, «Un mundo cambiante y convulso», <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong> esboza las principales transformaciones que han marcado estas cuatro décadas.</p>
<p>En <strong>A Fondo</strong>, <strong>Ángel Martínez González-Tablas</strong> traza las líneas maestras que han tenido lugar en el ámbito económico, mientras que <strong>Jaime Pastor</strong> dirige su mirada al ámbito de la geopolítica y las relaciones internacionales. <strong>Itziar Ruiz-Giménez</strong> y <strong>Rebeca Giménez</strong> abordan la emergencia de los ecofeminismos, que aportan herramientas de análisis y praxis para transitar la realidad. <strong>Antonio Ortega </strong>centra su análisis en el plano de la ecología y, en concreto de las agroecologías políticas. <strong>Montserrat Galcerán</strong> aborda el debate sobre clase y diversidad, y su evolución en las últimas décadas. <strong>Juan Carlos Velasco </strong>explora una de las cuestiones actuales que concentra más atención y distorsión: las migraciones, contrastando percepciones y hechos. <strong>Ricardo Castaño</strong> dirige su mirada a la ciencia y la tecnología. <strong>Carlos Gómez Gil </strong>sopesa la accidentada vida de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y su permanente dilación. Por su parte, <strong>Jordi Armadans</strong> reflexiona sobre cómo construir paz en un mundo fragmentado.</p>
<p>En <strong>Actualidad</strong>, <strong>Monica Di Donato</strong> conversa con el experto en cuestiones energéticas <strong>Jesús Ramos</strong> sobre el «Gran apagón» en la península ibérica del 28 de abril pasado, y <strong>Nick Buxton</strong> entrevista a la activista sindical <strong>Rafeef Ziadah</strong> sobre el genocidio en Palestina y su trasfondo del colonialismo de asentamiento de Israel, bendecido por EEUU.</p>
<p>La sección <strong>Miradas desde la literatura</strong>, específica para este número especial, recoge dos análisis. <strong>Victor Hugo Pérez Gallo</strong> analiza, a través de las obras <em>Fortuna</em> y <em>Maniac</em>, la evolución deshumanizadora del capitalismo contemporáneo, mientras que <strong>Manuel Casal Lodeiro</strong> reflexiona críticamente sobre el libro <em>El ministerio del futuro</em>, de Kim Stanley Robinson, y valora su utilidad de cara a hallar respuestas ante la crisis del clima.</p>
<p>El número se cierra con la sección <strong>Lecturas</strong>.</p>
<p>A continuación, ofrecemos el Sumario de la revista y dos artículos en abierto: la Introducción de Santiago Álvarez Cantalpiedra y el artículo de la sección A Fondo firmado por Ángel Martínez González-Tablas.</p>
<h5>Sumario</h5>
<p><strong>INTRODUCCIÓN</strong></p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/un-mundo-cambiante-y-convulso-cuarenta-anos-de-transformaciones-de-la-mano-de-papeles/" target="_blank" rel="noopener">Un mundo cambiante y convulso. Cuarenta años de transformaciones de la mano de <em>Papeles</em></a><em>, </em><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong></p>
<p><strong>A FONDO</strong></p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/balance-general-en-el-plano-economico-de-los-ultimos-cuarenta-anos/" target="_blank" rel="noopener">Balance general en el plano económico de los últimos cuarenta años</a>,<strong> Ángel Martínez González-Tablas</strong></p>
<p>Del viejo orden neoliberal al caos sistémico, <strong>Jaime Pastor</strong></p>
<p>Ecofeminismos ante el (des)orden global: herramientas para pensar y habitar un presente en disputa, I<strong>tziar Ruiz-Giménez Arrieta</strong> y <strong>Rebeca Giménez González</strong></p>
<p>Construir <em>pazes </em>ambientales desde las agroecologías políticas, realidades, retos y reexistencias, <strong>Antonio Ortega</strong></p>
<p>Clase y diversidad en las sociedades capitalistas contemporáneas, <strong>Montserrat Galcerán Huguet</strong></p>
<p>La creciente y paradójica centralidad de las migraciones en la esfera pública, <strong>Juan Carlos Velasco</strong></p>
<p>Ciencia, tecnología y sociedad. Un poquito de historia, un poquito de geografía y un poquito de ética, <strong>Ricardo Castaño Tamara</strong></p>
<p>Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en tiempos de policrisis: del negacionismo a la Agenda 2050, <strong>Carlos Gómez Gil</strong></p>
<p>Construir paz en un mundo fragmentado, <strong>Jordi Armadans</strong></p>
<p><strong>ACTUALIDAD</strong></p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/entrevista-a-jesus-ramos-sobre-el-gran-apagon-y-sus-implicaciones/" target="_blank" rel="noopener">Entrevista a Jesús Ramos sobre el «Gran Apagón» y sus implicaciones</a>, <strong>Monica Di Donato</strong></p>
<p>Entrevista a Rafeef Ziadah sobre el genocidio en Palestina, <strong>Nick Buxton</strong></p>
<p><strong>MIRADAS DESDE LA LITERATURA</strong></p>
<p><em>F</em><em>ortuna </em><em>y Maniac: </em>dos rutas literarias hacia el capitalism posmoderno y la deshumanización progresiva, <strong>Víctor Hugo Pérez Gallo</strong></p>
<p><em>El </em><em>Ministerio del Futuro </em>no es la novela que necesitamos (contra el cambio climático), <strong>Manuel Casal Lodeiro</strong></p>
<p><strong>LECTURAS</strong></p>
<p><em>Huertopías. Ecourbanismo, cooperación social y agricultura</em>, José Luis Fernández Casadevante, <em>Kois</em><em>                               </em></p>
<p><strong>Monica Di Donato</strong></p>
<p><em>Utopías cotidianas. Lo que dos mil años de experimentos pueden enseñarnos sobre vivir bien</em>, Kristen R. Ghodsee</p>
<p><strong>José Luis Fernández Casadevante, Kois</strong></p>
<p><em>Capitalismo caníbal. Qué hacer con este sistema que devora la democracia y el planeta, y hasta pone en peligro su propia </em><em>existencia</em>, Nancy Fraser</p>
<p><strong>José Bellver</strong></p>
<p><em>Breviario de ecología libertaria</em>, Carlos Taibo</p>
<p><strong>Lucía Andrinal</strong> y <strong>Estefanía Sánchez</strong></p>
<p><strong>Notas de lectura</strong></p>
<p><strong>RESÚMENES</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<h3><strong>Información y compras</strong>:</h3>
<p>Tel.: +34 914310280</p>
<p>Email: <a class="cursor-init" href="mailto:publicaciones@fuhem.es">publicaciones@fuhem.es</a></p>
<p>Puedes adquirir la revista <strong>PAPELES</strong> en nuestra <a href="https://www.fuhem.es/product/tiempos-de-incertidumbre-una-mirada-desde-las-ultimas-decadas/" target="_blank" rel="noopener">librería virtual</a>.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Balance general en el plano económico de los últimos cuarenta años</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Jul 2025 09:36:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
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					<description><![CDATA[Evolución de la dimensión económica y los cambios profundos ocurridos en las cuatro últimas décadas.   ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-0"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="vc_custom_heading_wrap "><div class="heading-text el-text" ><h2 class="h2" ><span></p></span><span><h3 style="text-align: center;"><strong>Balance general en el plano económico de los últimos cuarenta años</strong></h3></span><span><p></span></h2></div><div class="clear"></div></div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-0" data-row="script-row-unique-0" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-0"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-1"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p><img decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-168864" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/07/PORTADA-Papeles-170-1-300x450.jpg" alt="" width="300" height="450" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/07/PORTADA-Papeles-170-1-300x450.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/07/PORTADA-Papeles-170-1-350x525.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/07/PORTADA-Papeles-170-1-64x96.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/07/PORTADA-Papeles-170-1.jpg 400w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />El número 170 de la revista <em>Papeles de relaciones ecosociales y  cambio global</em> celebra sus cuarenta años y expertos y expertas analizan los cambios acaecidos en estas cuatro décadas.</p>
<p>Ángel Martínez González-Tablas aborda en la dimensión económica los profundos cambios que han tenido lugar, y que son muestra de una realidad compleja de la que es importante captar su estructura profunda, porque solo si lo hacemos podrá la economía afrontar los desafíos y descubrir lo que en ellos hay también de oportunidad.</p>
<h5><strong>La economía en el período de</strong> <strong>vida de <em>Papeles</em>      </strong></h5>
<p>Tomar conciencia de la evolución de la realidad económica a lo largo de los últimos cuarenta años −de las principales problemáticas, del pensamiento económico o de las políticas practicadas− nos ayuda a entender el presente y las dinámicas en curso.</p>
<p>Al nacer <em>Papeles</em> −a sus espaldas los años «gloriosos» que siguieron al fin de la Segunda Guerra Mundial− estábamos instalados en la fase neoliberal, que a lo largo de cuatro décadas iba a inspirar el comportamiento de la economía mundial, antes de dar paso a la actual patada al tablero del orden nacido de a partir de 1945, en cuyo seno, se han desarrollado fenómenos tan distintos como el fordismo y el neoliberalismo.</p>
<p>Desde sus inicios, la economía puso el foco en la riqueza de las naciones (Adam Smith) y en el crecimiento, pero desde mediados del siglo XX hubo voces que reclamaron que lo que nos debía ocupar era la montaña del hambre (José Luis Sampedro), a la vez que se señalaba que el crecimiento no era lo mismo que el desarrollo y que este y no aquel debería ser el objetivo.</p>
<p>Mientras la cooperación al desarrollo pugnaba por asentarse, la problemática del subdesarrollo fue evolucionando con tratamientos dispares: el Consenso de Washington marcó la visión de la ortodoxia, la propuesta de la teoría de la dependencia fue radicalmente diferente y la experiencia de los nuevos países industrializados del sudeste asiático, junto al ascenso de China mostraron otras posibilidades, antes de que en algunos recodos del Sur global empezara a intuirse que la colonialidad no había terminado con el colonialismo.</p>
<p>Una década antes de que <em>Papeles</em> iniciara su andadura, ya había estallado en la política y en círculos académicos la denuncia ecologista y la afirmación de los límites al crecimiento −de la mano de la conferencia de Estocolmo y del informe del Club de Roma− trastocando los términos en los que se planteaban los debates.</p>
<p>A la vez, en apenas unos años, pasamos de ocuparnos de los modelos de construcción del socialismo −tradicional soviético, revolución cultural de Mao, nuevo pragmatismo de Deng− a enfrentarnos con el derrumbe de la URSS, el fin de la Guerra Fría, el espejismo del fin de la historia y la oportunidad −perdida− de construir unas nuevas relaciones internacionales basadas en la cooperación pacífica.</p>
<p>En Europa, la UE vivía la ampliación de sus miembros y el desgarro del Brexit, sin que se produjera una modificación funcional de su dinámica institucional, en un contexto que lo pedía a gritos, oscilando entre referencia mundial de proyecto exitoso y ejemplo de rígidas políticas de austeridad.</p>
<p>En conjunto, estos cuarenta años han estado marcados por un relativo estancamiento económico y por una sucesión de crisis, manifestación de una crisis multidimensional de gran calado. En ella, se dispara la desigualdad interna y decrece la existente entre países, como consecuencia del mayor crecimiento de algunas grandes economías procedentes del subdesarrollo. Por su parte, la ONU ha tratado de que la comunidad internacional ensanchara la mirada y se comprometiera con los Objetivos del Milenio.</p>
<p>El recorrido se cierra con el encadenamiento siniestro de la pandemia del COVID-19, la guerra de Ucrania, el genocidio de Gaza (ante la pasividad de la comunidad internacional), el ascenso de la ultraderecha, la erosión de la democracia y la segunda presidencia de Trump.</p>
<p>En el terreno del pensamiento y las políticas económicas, el predominio de la síntesis neoclásica supuso el vaciamiento de la potencialidad exploratoria del keynesianismo y propició un pensamiento único, altamente formalizado, pero de contenido empobrecido, al que se fue añadiendo cierta dimensión institucional.</p>
<p>En este contexto, asciende la presencia de las problemáticas desveladas por las perspectivas ecologista y feminista. En la economía ortodoxa, tales perspectivas han aportado aspectos puntuales de sus planteamientos, sin incorporar su fondo ni cuestionar las bases de su propio paradigma. En la economía crítica, se ha tratado de asumir la visión radicalmente diferente que subyace en esos enfoques.</p>
<blockquote>
<p><strong>Estos cuarenta años han estado marcados por un relativo estancamiento económico y por una sucesión de crisis, manifestación de una crisis multidimensional de gran calado.</strong></p>
</blockquote>
<p>En paralelo, a partir de unos antecedentes complejos y densos, que no tiene sentido entrar a detallar, lo que devendría la globalización neoliberal se inicia con las decisiones de Nixon de suspender la convertibilidad del dólar y de entreabrir la puerta a los movimientos internacionales de capital, mientras que su variante interna viene de la mano de las políticas de Thatcher y Reagan, con una amplia variedad de concreciones.</p>
<p>En España, el régimen de 1978 −nacido de los cambios imprescindibles para que la transición fuera viable, pero sin plantear los que hubieran modificado la estructura del poder y las características del sistema socioeconómico− hizo posible liberalizar la economía en la línea de las de nuestro entorno, abordar la configuración territorial de las autonomías y sentar las bases de un cierto Estado del bienestar. En paralelo, se desarrollaba el proceso de integración del país en el entramado capitalista occidental con la conversión del ambiguo «OTAN de entrada no» en un inequívoco «pero luego sí», seguido de la incorporación a la naciente Unión Europea y la posterior adopción del euro.</p>
<p>En el entorno más próximo de <em>Papeles</em> destacan dos aspectos. En primer lugar, el Centro de Investigación para la Paz (CIP), que incorpora la problemática ecológica, los temas suscitados por el feminismo, la profundización de la democracia y una mirada crítica de la economía, en lo que en el fondo era un planteamiento ecosocial, mucho antes de que se popularizara este nombre. De otro lado, el reconocimiento, en las Jornadas de Economía Crítica, de la necesidad de un enfoque que acoja problemáticas que la ortodoxia ignora o trata como cuestiones colaterales, pero sin cuya comprensión no es posible ni entender la realidad, ni dar respuesta a los problemas reales que ya se manifestaban como cruciales en la segunda mitad del siglo XX.</p>
<h5><strong>Visión estructural de la economía actual</strong></h5>
<p>La situación actual proviene de los antecedentes que acabamos de comentar, está atravesada por unos ejes que la estructuran y desemboca en la segunda presidencia de Trump, que cobra sentido al situarla en este proceso.</p>
<p><strong><em>Fuerzas estructurantes de la economía mundial actual</em></strong><strong>. </strong>No es posible entender lo que está sucediendo en la economía mundial solo a la luz de alguna de las fuerzas estructurantes que actúan en su seno. Ninguna de las seis que postulamos puede explicar por sí sola la complejidad que tenemos ante nuestros ojos, porque todas actúan y la resultante es fruto de su entrecruzamiento.<sup>1</sup> Estas fuerzas conformadoras de las grandes problemáticas estructurales de nuestro tiempo son las siguientes:</p>
<p>1) la transgresión de los límites biofísicos del planeta Tierra,</p>
<p>2) la profundización de la digitalización,</p>
<p>3) la evolución hacia un imperialismo globalizado,</p>
<p>4) la permanencia de unas finanzas a la vez protagonistas y disfuncionales,</p>
<p>5) los cambios demográficos y la nueva perspectiva que proporciona la visibilidad de la reproducción de la vida y</p>
<p>6) la incertidumbre acerca de qué paradigma terminará imponiéndose.</p>
<p>No es exagerado afirmar que nuestro tiempo está marcado por la <em>dimensión ecológica</em>, porque el fin de la época de los combustibles fósiles, el cambio climático y la transgresión de límites biofísicos básicos hacen insostenible el modelo de producción y consumo imperante.</p>
<p>También es cierto que la <em>revolución digital</em> en curso trastoca los fundamentos sobre los que descansaba el mundo que conocíamos, modifica el libre albedrío de las personas, libera fuerzas productivas impensables, y proporciona medios de conformación y control del funcionamiento social, con efectos sobre el poder, el trabajo y la economía en su conjunto.</p>
<p>Tampoco puede negarse que el desarrollo desigual y la <em>evolución de la globalización neoliberal hacia un imperialismo globalizado</em> van a afectar al funcionamiento de la economía, a las empresas, al empleo, a los países, a las áreas geográficas y a la pugna por la hegemonía, dejando tras de sí un reguero de ganadores y perdedores.</p>
<p>Por su parte, <em>el susbsistema financiero no cumple de forma satisfactoria las funciones que tiene atribuidas</em> en el sistema económico capitalista (SEC), perturbando la articulación con los demás momentos de la actividad económica y erosionando la cohesión social.</p>
<p>El que la <em>población total</em> apunte hacia el estancamiento y el descenso supone un cambio cualitativo que nos coloca objetivamente en una fase desconocida, mientras, en el otro extremo, la visibilización del <em>espacio doméstico</em> y el reconocimiento del papel de la mujer en la vida social obligan a repensar los términos del funcionamiento y la medición de lo que debe ser considerado actividad económica.</p>
<p>El hecho de que el neoliberalismo esté en retroceso no aclara los rasgos del eventual <em>paradigma dominante</em>, menos aún a la vista de la segunda presidencia de Trump, que confirma que las posibilidades evolutivas no solo son diversas sino incluso antagónicas.</p>
<p><strong><em>Significado e implicaciones de la segunda presidencia de Trump (T2)</em></strong><em>. </em>Los argumentos y cálculos utilizados por Trump son, con frecuencia, ridículos, pero lo que subyace es un retorno al proteccionismo, en un contexto de imperialismo globalizado, tras años de multilateralidad, en los que se han creado relaciones económicas y estructuras productivas (cadenas de valor) que no se pueden cambiar de la noche a la mañana. Ello se produce en un entorno marcado por la ausencia de bloques sistémicos, pero con una fuerte pugna por la hegemonía entre el poder decadente de EEUU y una multipolaridad emergente, en la que sobresale la República Popular China, pero en la que no puede ignorarse a la UE, India, BRICS y a una Rusia, débil económicamente, pero fuerte militarmente.</p>
<blockquote>
<p><strong>Lo que subyace en la segunda presidencia de Trump es un retorno al proteccionismo en un contexto de imperialismo globalizado, tras años de multilateralidad</strong></p>
</blockquote>
<p>Su irrupción procede y, a la vez, añade matices al contexto geopolítico mundial, a las fuerzas estructurantes que hemos caracterizado y a los distintos momentos de la actividad económica. Nada volverá a ser lo mismo, aunque sus primeras expresiones se vean modificadas por una cadena de rectificaciones y por lo que resulte de negociaciones bilaterales.<sup>2</sup></p>
<p>T2 es una patada en el tablero de las <em>relaciones internacionales</em> vigentes desde la Segunda Guerra Mundial, cuya legalidad y entramado institucional, imperfectos, tanto en su concepción como en su práctica, tenían una vigencia efectiva que los partícipes no se saltaban a su antojo, aunque en ocasiones se ejerciera con cinismo y crudeza, erosionando de forma progresiva su legitimidad.</p>
<p>La pauta se desplaza ahora a poder duro y relaciones bilaterales, sin que esté claro el papel que les queda a los organismos económicos internacionales de inspiración multilateral imperfecta (OMC, FMI, Banco Mundial), que creían haber establecido unas reglas de juego de obligado cumplimiento. Por su parte, el ámbito de seguridad y defensa se orienta hacia una reactivación del militarismo, con el consiguiente aumento de los gastos de armamento, sin que haya atisbos de adaptación a los nuevos tiempos ni de Naciones Unidas, ni de la OTAN, ni tampoco asentamiento de un poder judicial de rango mundial. La negación de lo que se abandona no viene acompañada de ninguna propuesta creíble, con lo que la sensación de vacío aumenta la incertidumbre.</p>
<blockquote>
<p><strong>La negación de lo que se abandona no viene acompañada de ninguna propuesta creíble, con lo que la sensación de vacío aumenta la incertidumbre</strong></p>
</blockquote>
<p>También incide en las <em>fuerzas estructurantes</em> para la problemática ecológica −en la que el tiempo cuenta y la urgencia es apremiante− el negacionismo, la falta de cooperación y el obstruccionismo, que pueden tener efectos irreparables. Tampoco nada hace pensar que vaya a facilitar el control público de los procesos básicos de la revolución digital y de las grandes tecnológicas, con lo que aumentan las amenazas más inquietantes que conllevan. Es de temer que impulse una versión alejada de la búsqueda de una cooperación pacífica en el regreso de los estados que subyace en el imperialismo globalizado y dista de estar claro hasta qué punto o en qué planos puede incluso impulsar una cierta desglobalización. No es probable que esté dispuesto a enfrentarse con los capitales que protagonizan la financiarización, apoyando las medidas que permitirían poner el subsistema financiero al servicio del buen funcionamiento del sistema económico. Así mismo, es de temer que ante las grandes dinámicas demográficas mundiales profundice la represión y la xenofobia sin actuar sobre las causas profundas y sin explorar con pragmatismo y espíritu de cooperación otras posibilidades, al igual que todo apunta a que continuará ignorando el espacio doméstico, los cuidados y la visión feminista de la vida. Finalmente, es difícil que de su planteamiento pueda surgir un paradigma que propicie un modelo de desarrollo legitimado que favorezca las articulaciones y oriente los comportamientos, superando el orden social de facto que ha existido, con pobres resultados, en las décadas de dominio del neoliberalismo. Las reglas de juego de la economía mundial vigentes en las últimas décadas −entre la gran potencia, aunque sea decadente, que es EEUU  y el resto del mundo− es previsible que se vean modificadas, sin que surjan otras de similar rango y seguridad. Es cuestión aparte las que adopte el resto del mundo para relacionarse entre sí, al margen de EEUU; es difícil formular un pronóstico; el multilateralismo puede mantenerse, profundizarse, quedar a lo que resulte de relaciones bilaterales o entrar en un proceso generalizado de proteccionismo.</p>
<p>Si ponemos el foco en los <em>momentos de la actividad económica capitalista</em> los resultados no dejan de ser preocupantes. En el comercio, el efecto inmediato va a ser disminuir las relaciones comerciales entre EEUU y el resto del mundo, lo que obligará a reorientar, con otra distribución espacial, esos flujos comerciales.</p>
<p>Las multinacionales que hayan construido sus cadenas de valor adaptándose a los criterios hasta ahora imperantes tendrán que readaptarlas, con lo que comportará de período transitorio, reorganización, coste y riesgo; las de EEUU tendrán ante sí la cuadratura del círculo si quieren ser estrictamente norteamericanas y, a la vez, comportarse con la lógica propia de una empresa multinacional.</p>
<p>Muchos consumidores de importaciones en EEUU y en otros países verán encarecerse las de procedencia recíproca, con el consiguiente efecto sobre el nivel de vida y sobre la inflación.</p>
<p>Tampoco será nada fácil que el actual funcionamiento del sistema financiero internacional no se vea afectado, porque al cambiar el papel del dólar, lo harán también los flujos internacionales de capital que financiaban los déficits, con lo que la cotización de las divisas se verá sometida a presiones contradictorias.</p>
<h5><strong> Oportunidades y necesidad de una economía que sea capaz de cumplir su función    </strong></h5>
<p>El hecho de que domine lo negativo no debe llevar a no detectar las oportunidades que también afloran; una potencialidad que, si se la identifica y trata adecuadamente, nos ayudará a construir la economía que necesitamos.</p>
<p><strong><em>El mundo emergente, además de desafíos trae consigo oportunidades</em></strong><em>. </em>Se trata de detectar cambios que abren posibilidades. Algunos de naturaleza objetiva, mientras que otros, como reacción frente a los excesos, nacen del interior de amenazas.</p>
<p><em>El desprecio a la legalidad y al entramado institucional regulador de carácter internacional</em>, actualmente plasmado en la ONU y en el entorno de organizaciones y acuerdos derivados, crea un nivel de incertidumbre difícilmente soportable por los actores y la opinión pública, propiciando un clima en el que se pueda plantear la disminución de la dependencia estructural de EEUU, la coincidencia con China en la defensa y fomento de la multilateralidad, así como la exploración de un replanteamiento profundo de las relaciones europeas con Rusia, que recupere, en beneficio mutuo, las posibilidades descartadas en las décadas que siguieron a la caída del muro y el fin de la Guerra Fría.</p>
<p>La OTAN postula el <em>ascenso del más crudo militarismo</em>, sin replantear las versiones heredadas de seguridad, defensa y militar, propone aumentar el gasto del 2% al 5%, cuando en Europa el problema es de concepción, coordinación y funcionamiento y para nada de cuantía del gasto de defensa agregado, que solo beneficiaría a la industria armamentista. La disuasión no necesita acumulación de capacidad de exterminio, vale con que sea efectiva. Una nueva concepción de la seguridad y la defensa aconsejaría, en el contexto de los conflictos de Gaza y Ucrania, reincorporar todo lo que concierne a la investigación para la paz a las preocupaciones del enfoque ecosocial y no el aumento del gasto que se pretende.</p>
<blockquote>
<p><strong>Una nueva concepción de la seguridad y la defensa aconsejaría e incorporar lo relativo a la investigación para la paz a las preocupaciones del enfoque ecosocial. </strong></p>
</blockquote>
<p>Objetivamente, el paso de globalización neoliberal a imperialismo globalizado favorece <em>la</em> <em>proximidad</em> y penaliza los flujos económicos espacialmente distanciados, desactivando tendencias perjudiciales para la dimensión ecológica que han predominado durante décadas.</p>
<p>De la misma manera, el imperialismo globalizado favorece la <em>recuperación de la simetría entre los planos económico y político</em>, en torno al espacio de los estados, facilitando la regulación consciente pública (RCP), que se había hecho cada vez más difícil en la fase de globalización neoliberal al desarrollarse la actividad económica en espacios en los que no existía una capacidad reguladora fuerte de los poderes públicos.</p>
<p>En ese proceso, junto a cierto regreso de los estados, el ascenso de la bilateralidad y el retroceso de la multilateralidad de ámbito mundial, propician la formación de <em>áreas institucionalizadas</em> que tengan cohesión, masa crítica y actitud proactiva en las relaciones internacionales. Áreas que, sin caer en ningún señuelo hegemónico, promuevan su autonomía y la soberanía substancial, convirtiéndose en referencia y fermento de democracia, cooperación internacional y multilateralidad alejada de la versión neoliberal. La UE es, quizá, el ejemplo más relevante, aunque para convertirse en realidad necesite reformar tratados y políticas, sin rehuir la versatilidad que le proporcionaría el manejo de varias velocidades.</p>
<p>El conjunto de los excesos, inherentes al T2, pueden propiciar reacciones que abran posibilidades. Es el caso del <em>aumento de la desigualdad interna, la pérdida de cohesión social,</em> la <em>prepotencia oligárquica y el asalto de la</em> <em>plutocracia</em> en la primera fase del mandato de Trump. Al combinarse, pueden provocar un rechazo del orden existente, canalizable tanto hacia propuestas emancipadoras como como hacia populismos no democráticos.</p>
<p>El tratamiento de las <em>migraciones </em>es un terreno crítico que tiene mucho de amenaza y algo de oportunidad. La forma de abordarlas descansa en una percepción sesgada tanto de sus causas como de sus efectos, ignorando la historia de los países receptores y conculcando los más elementales derechos humanos. Los países tienen límites en su capacidad para recibir e integrar inmigración, pero esta realidad no se puede tratar con represión y xenofobia. No somos ajenos a sus causas profundas, su maltrato puede infectar la convivencia básica de las sociedades receptoras y una cooperación al desarrollo de orientación y cuantía creíbles podría permitir regulaciones que hoy no son realistas.</p>
<p>No hay duda sobre la negatividad de los <em>escenarios de catástrofes y colapsos</em>, que hay que tratar de evitar con todos los medios que estén a nuestro alcance, pero terminemos con una pregunta ¿en qué medida puede haber algo de oportunidad si llegan a materializarse, si, a pesar de nuestros esfuerzos, no conseguimos evitarlos y la vida de la especie humana en el planeta Tierra puede continuar sobre otros fundamentos? ¿Tiene algún sentido recordar la metáfora del Arca de Noe?</p>
<p><strong><em>La economía que necesitamos</em></strong><em>.</em> No podemos dar por supuestas en la economía cuestiones que otras ciencias consideran obvias, al existir en torno a ellas un amplio consenso, que no existe en nuestro caso; tampoco nos basta con dotarnos de metodología científica y de rigor lógico, porque además tienen que darse unas condiciones materiales para que el propósito de la economía pueda convertirse en acción efectiva; finalmente, tenemos que dotarnos de los medios que, bien aplicados, tienen capacidad para conseguir lo que se pretende.</p>
<p>Hay campos en los que no es necesario plantear cuestiones previas relativas al contenido, la trayectoria histórica o las tareas de su especialidad científica. No es nuestro caso. Nosotros, como comunidad, necesitamos hacerlo.<sup>3</sup></p>
<p>Empecemos por lo más elemental: la función de la <em>actividad económica</em> es suministrar, en un entorno sistémico complejo, los bienes y servicios que requiere la vida social y su reproducción sostenible. Una función objetivo que no se puede concretar de forma satisfactoria al margen de las necesidades, posibilidades, satisfactores y calidad de vida de cada momento histórico.</p>
<p>Por ello, es esencial un buen <em>conocimiento de la</em> <em>historia </em><em>de la actividad económica </em>(como proceso fáctico con diversidad de plasmaciones: algunas puntuales, otras sistémicas, con articulaciones múltiples de las que se puede aprender y que en la fase actual permiten hablar de capitalismos, dada la multiplicidad de sus variantes).</p>
<p>También es importante conocer la <em>evolución del pensamiento económico</em>, pero sin que al hacerlo las propuestas actuales queden constreñidas, subordinadas y como mero apéndice de la trayectoria de ese pensamiento, en lugar de volar libres y autónomas, irrigadas por su conocimiento.<sup>4</sup></p>
<p>A partir de aquí, las <em>tareas que le corresponden a la economía como ciencia</em> son comprender, representar y medir la estructura y el funcionamiento del sistema económico, desarrollando medios que le permitan a la sociedad intervenir con criterio y eficacia. No podrá hacerlo sin el conocimiento y la comprensión de otras perspectivas científicas que inciden en la actividad económica y en las tareas de la economía −como pueden ser la física, la ecología, la información, la comunicación, la sociología, la política−, sin por ello diluir su función y responsabilidad específicas, porque tanto endogámica y encerrada sobre sí misma, como prisionera de una transversalidad superficial, no podrá ni diagnosticar, ni entender, ni proporcionar los análisis y medios que necesitan las sociedades para movilizarse e intervenir en la economía.</p>
<p>Una vez clarificadas estas cuestiones epistemológicas previas, hay que insistir en que para poder avanzar y para que los planteamientos teóricos puedan convertirse en práctica son imprescindibles determinadas condiciones, porque sin base social, sin una ubicación espacial bien delimitada y sin suficiente poder efectivo los diseños más consistentes devienen entelequias. Tan importante como dotarse de fundamentos propios es identificar, resistir y combatir los que sustentan el ascenso de la ultraderecha, utilizando las posibilidades que abre la recuperación de la proximidad, el papel de estados que solo si son conscientes de sus posibilidades y limitaciones podrán ser un factor de progreso y con áreas institucionalizadas democráticamente que proporcionen masa crítica en determinados campos, sin tampoco despreciar la potencialidad que late en una mundialización construida con otros criterios.</p>
<p>Llegados a este punto, hay que concretar los medios capaces de proporcionar una lógica reproductiva adaptada a las posibilidades y desafíos de los tiempos, una lógica en la que tienen que intervenir en la proporción adecuada las variantes del sistema económico capitalista (SEC), los mercados y la RCP.</p>
<p>El pragmatismo más ambicioso aconseja asumir la existencia y necesidad de <em>variantes del SEC </em>cuyo itinerario y grado de subordinación estén abiertos a la experimentación, articulables con una lógica reproductiva emancipadora, que no puede ser la actual, pero que no estamos en condiciones de predeterminar con precisión, sin creer que la proporciona el discurso esterilizante del poscapitalismo.<sup>5</sup></p>
<p>En su seno, <em>los mercados</em> deben reunir los rasgos que precisan para ser funcionales, rasgos que en el mundo real demasiadas veces no se cumplen porque el creciente grado de monopolio lo impide. Los mercados son instituciones cuya aportación no hay que desdeñar, sabiendo que no sirven para cualquier propósito y que no tiene sentido utilizarlos en campos en los que no pueden desarrollar su potencialidad.</p>
<blockquote>
<p><strong>El pragmatismo aconseja asumir la existencia y necesidad de variantes del sistema económico capitalista cuyo itinerario y grado de subordinación estén abiertos a la experimentación</strong></p>
</blockquote>
<p>Como colofón, en el mundo actual y sobre estos fundamentos, la componente crítica es la consecución de una difícil <em>RCP,</em> que no cabe esperar que vaya a ser de logro generalizado. Sin ella, ni las oportunidades se aprovecharán, ni llegará a arraigar la economía que necesitamos. La triada que forman la sociedad, el sistema político y la Administración pública tiene indudables riesgos, pero innegables posibilidades, si además aprenden a utilizar una planificación renovada por la experiencia histórica y lo que puede aportar la inteligencia artificial.</p>
<p>Con estos mimbres, la economía que postulamos tiene ante sí la tarea de conseguir una buena resolución de la <em>dimensión temporal</em>, que haga posible gestionar el presente y construir el futuro, sabiendo que un <em>escenario de poscrecimiento</em> es tan inevitable y necesario como no inmediato, dada la correlación de fuerzas. El fin de los combustibles fósiles, la transgresión de los límites biofísicos y la tendencia demográfica al estancamiento y descenso de la población total nos colocan objetivamente en ese escenario, pero asumir desde el punto de vista teórico y operativo que el crecimiento deja de ser un objetivo, es un desafío monumental que exige construir otro, sin que el que se abandona desaparezca fruto de un consenso espontáneo.</p>
<h5><strong>Reflexiones finales</strong></h5>
<p>El período de vida de <em>Papeles</em> nos muestra la complejidad del mundo económico y su mutabilidad.</p>
<p>Sin una comprensión profunda e integral de la economía actual −atravesada por fuerzas estructurantes y sometida al impacto que se deriva de la nueva era Trump− difícilmente podremos afrontar el presente y avanzar hacia un futuro digno y sostenible.</p>
<p>En el horizonte predominan las amenazas y los riesgos, pero de esta acumulación de excesos y transgresiones también surgen oportunidades que es fundamental identificar y aprovechar.</p>
<p>No lo conseguiremos si no somos capaces de construir otra economía, si no sabemos pasar del papel a la práctica recreando las condiciones necesarias para intentarlo, si no nos dotamos de los medios imprescindibles para construir otra lógica reproductiva y si no aprendemos a movernos en el eje temporal en un escenario desconocido de poscrecimiento.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Ángel Martínez González-Tablas</strong> ha sido catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid y ha presidido el patronato de FUHEM.</p>
<h5>NOTAS<strong>             </strong></h5>
<p>1. Angel Martínez González-Tablas, «Visión estructural de la economía mundial en un entorno incierto: entre la desolación y el desafío de la posibilidad», <em>Revista de economía mundial</em>, 2025 (en prensa), asume la complejidad, profundiza en el cuadro en el que nos movemos y proporciona orientación a la necesidad de intervención.</p>
<p>2. Andrea Rizzi proporciona en su libro <em>La era de la revancha</em>, Editorial Anagrama, (2025), una presentación informada y accesible de la complejidad del contexto geopolítico mundial.</p>
<p>3. En este contexto cobra todo su sentido el libro colectivo, coordinado por Óscar Carpintero, <em>Economía Inclusiva. Conceptos básicos y algunos debates</em>, Colección de Economía Inclusiva, FUHEM y Catarata, Madrid, 2025 (en prensa).</p>
<p>4. Probablemente, la larga trayectoria de José Manuel Naredo sea, entre nosotros, la aportación crítica más valiosa a la historia del pensamiento económico, pero, a la vez, una muestra significativa de la dificultad de hacerlo compatible con una formulación de la actividad económica y de las funciones de la economía como ciencia social, enunciadas de forma directa y positiva en el contexto actual.</p>
<p>5. Angel Martínez González-Tablas subraya en «<a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/capitalismos-desarrollo-alternativo-y-transiciones/" target="_blank" rel="noopener">Capitalismos, desarrollo alternativo y transiciones</a>», <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em>, núm. 162, 2023, pp. 85-94, la diversidad de variantes del capitalismo y los riesgos a que conduce una utilización imprecisa de poscapitalismo en el tratamiento de las transiciones.</p>
<p>Acceso al texto completo del artículo en formato pdf: <em><a class="cursor-init" href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/balance-general-en-el-plano-economico-de-los-ultimos-cuarenta-anos/" target="_blank" rel="noopener">Balance general en el plano económico de los últimos cuarenta años</a></em></p>
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		<title>El papel del Estado en la economía</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2023/10/31/el-papel-del-estado-en-la-economia-2/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 31 Oct 2023 11:46:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agenda Ecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Desigualdad]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Economía Crítica]]></category>
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		<category><![CDATA[Transición Energética]]></category>
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					<description><![CDATA[Acto de presentación pública del libro El papel del Estado en la economía.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpem-single-event-short-info">
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<p class="wpem-heading-text"><a href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-.png"><img decoding="async" class="alignright wp-image-155488" title="El papel del Estado en la economía" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-web.png" alt="El papel del Estado en la economía" width="450" height="450" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-web.png 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-web-450x450.png 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-web-300x300.png 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-web-768x768.png 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-web-350x350.png 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-web-348x348.png 348w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-web-600x600.png 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-web-100x100.png 100w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-web-64x64.png 64w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" /></a>El próximo 15 de noviembre de 2023, a las 18 h.,  presentamos el libro E<em>l papel del Estado en la economía, </em>la entrega más reciente de la Colección de Economía Inclusiva de <a href="https://www.fuhem.es/coleccion-economia-inclusiva/" target="_blank" rel="noopener">FUHEM Ecosocial</a> y <a href="https://www.catarata.org/" target="_blank" rel="noopener">La Catarata,</a> que en esta ocasión dedica sus reflexiones al papel del Estado en la economía.</p>
<p>El acto tendrá lugar en el Ateneo La Maliciosa, un espacio con vida propia, diseñado para acoger iniciativas y actividades sociales.</p>
</div>
<div class="wpem-event-title">
<p>Editado por <strong>Luis Buendía García</strong>, profesor de Economía en la Universidad de León, el libro recoge textos de varios expertos que ofrecen un debate sobre el papel que el Estado puede y debe desempeñar en el sistema económico mundial.</p>
</div>
</div>
</div>
<div class="wpem-single-event-body-content">
<blockquote><p><strong>¿Tiene capacidad el Estado para atemperar las crisis del sistema económico?</strong></p>
<p><strong>¿Serviría tal acción para algo más que para hacer el sistema, con todas sus contradicciones y problemas, más fuerte?</strong></p>
<p><strong>¿Hay resquicios para una acción colectiva que utilice al Estado para construir una sociedad mejor?</strong></p></blockquote>
<p>Al hilo de estas y otras preguntas, el libro se propone contribuir a los debates que suscitarían sus respuestas. Para ello, los autores y las autoras que participan aportan un conjunto de reflexiones acerca del papel que está desempeñando en la actualidad el Estado y de lo que asoma como porvenir.</p>
<p>Más allá de la cuestión estrictamente cuantitativa, el libro desentraña más bien el aspecto cualitativo de las funciones de ese Estado, dentro de un sistema capitalista y para entender este papel cuenta con nueve capítulos más una introducción y unas reflexiones finales.</p>
<p>Se trata, así, de un libro coral que aborda y visualiza una nueva definición de qué se entiende por intervención pública, contemplando los diferentes aspectos o dimensiones que reclama la situación actual.</p>
<h6>En el acto contaremos con la presencia de:</h6>
<p><strong>Luis Buendía</strong>, profesor de economía en la Universidad de León, autor y coordinador del libro.</p>
</div>
<p><strong>Bibiana Medialdea</strong>, economista y profesora de Economía Aplicada en la UCM</p>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong>, Director de FUHEM Ecosocial.</p>
<p>Presenta y modera: <strong>Monica Di Donato</strong>, <a href="https://www.fuhem.es/ecosocial/" target="_blank" rel="noopener">Fuhem Ecosocial</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Entrada libre hasta completar aforo, previo registro, rellenando el siguiente formulario.</p>
<p><iframe src="https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSehV3R7zGQv8uXOiNhnWmtlfukZ_eQ89WljotZ3XxLCJWnjaQ/viewform?embedded=true" width="640" height="1030" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0">Cargando…</iframe></p>
<p>Anota en la Agenda:</p>
<p><img decoding="async" class="alignleft wp-image-155474 " src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-Agenda-450x253.png" alt="" width="487" height="274" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-Agenda-450x253.png 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-Agenda-1200x675.png 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-Agenda-300x169.png 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-Agenda-768x432.png 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-Agenda-1536x864.png 1536w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-Agenda-350x197.png 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-Agenda-600x338.png 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-Agenda-64x36.png 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-Agenda.png 1600w" sizes="(max-width: 487px) 100vw, 487px" /></p>
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		<title>Entrevista a José Manuel Naredo sobre economía, lucro y poder</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2021/09/16/entrevista-a-jose-manuel-naredo-sobre-economia-lucro-y-poder/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 16 Sep 2021 12:49:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Lucro]]></category>
		<category><![CDATA[Producto Interior Bruto - PIB]]></category>
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					<description><![CDATA[José Manuel Naredo visibiliza, clasifica y jerarquiza todas las fuentes de lucro englobadas en el enfoque económico ordinario. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-136277" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/10/151-300x424.jpg" alt="" width="300" height="424" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/10/151-300x424.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/10/151-450x635.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/10/151-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/10/151.jpg 544w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><strong>José Manuel Naredo</strong> habla en esta entrevista publicada en la sección <strong>A FONDO </strong>del <a href="https://www.fuhem.es/2020/10/28/papeles-151/" target="_blank" rel="noopener">número 151</a> de la revista <em><a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener">Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global</a></em> de cómo el enfoque económico ordinario considera el proceso económico como un proceso “productivo” de supuestos “bienes y servicios” que debe de crecer incesantemente, dejando un “medio ambiente” físico, pero también político, social, e incluso financiero, inestudiado; por tanto, sin advertir si ese crecimiento se asocia o no a algo social y ecológicamente deseable.</p>
<p>Frente a ello, Naredo propone en su nuevo libro <em>Taxonomía del lucro</em> (2019) visibilizar, clasificar y jerarquizar todas las fuentes de lucro que el enfoque económico ordinario engloba y da indiscriminadamente por buenas en términos de producción, cuando más bien de lo que se trata es de actividades de adquisición de riqueza, en cuyos mecanismos el poder constituye un ingrediente clave.</p>
<p>Desde la primera edición de <em>La economía en evolución</em> (1987), una de las obras de historia del pensamiento económico más reconocidas en nuestro país, José Manuel Naredo lleva sacándole los colores a la ideología económica dominante por su incapacidad para interpretar la importancia de las relaciones de poder en la economía, así como su dependencia ecológica invisibilizada por el velo monetario que recubre la noción de sistema económico.</p>
<p>En este sentido, mientas el enfoque económico ordinario sigue promoviendo la idea de que la riqueza procede principalmente de la producción, Naredo ha venido subrayando en sus múltiples publicaciones cómo se ha transitado de una «economía de la producción» a una «economía de la adquisición». De ahí que ahora, en su último libro proponga realizar una Taxonomía del lucro<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>[1]</sup></a> que en definitiva permita distinguir las diferentes formas de lucro “realmente existentes”, que incluya por tanto aquellas formas de lucro que pudieran considerarse punibles (como las muchas prácticas corruptas escenificadas en la economía española y que recoge exhaustivamente el libro), además de las socialmente admitidas.</p>
<p><strong>Jos</strong><strong>é Bellver (JB):</strong> <strong>Llevas tiempo apuntando, por lo menos desde tu libro de <em>La econom</em><em>í</em></strong><strong><em>a en evolución</em></strong><strong>, cuya cuarta edición actualizada vio la luz en 2015, que la idea usual de sistema econó</strong><strong>mico limita la visi</strong><strong>ón de lo econó</strong><strong>mico al á</strong><strong>mbito de lo monetario, recubri</strong><strong>é</strong><strong>ndolo ademá</strong><strong>s de un halo ben</strong><strong>é</strong><strong>fico con la “metá</strong><strong>fora de la producción” </strong><strong>e ignorando aspectos que interaccionan con, o forman parte de, la realidad económica pero no tienen reflejo en el enfoque económico dominante. Entendiendo que te refieres con ello a la realidad ecosist</strong><strong>é</strong><strong>mica, al á</strong><strong>mbito de la reproducción social y la influencia del poder, ¿a qu</strong><strong>é </strong><strong>se debe esta “</strong><strong>anacroní</strong><strong>a acad</strong><strong>é</strong><strong>mica”</strong><strong>, con la que está </strong><strong>cayendo?</strong></p>
<p><strong>Jos</strong><strong>é </strong><strong>Manuel Naredo (JMN):</strong> En efecto, al considerar el proceso económico como un proceso “productivo” de supuestos “bienes y servicios” reflejados en el famoso PIB, se recubre como dices de un halo positivo todo el lucro que recoge ese agregado monetario y se ve con buenos ojos que crezca sin analizar lo que incluye y lo que excluye. Hablo así de la <em>metá</em><em>fora absoluta de la producción</em>, recordando que se entiende por tal una metáfora que permite transferir ideología y juicios de valor sobre temas socialmente relevantes sin contar con apoyo racional ni empírico alguno. Con lo que su función expresiva no puede, así, racionalizarse, ni el concepto sustituirse, ocupando en este caso un lugar esencial como soporte de la ideología económica dominante. Pero si nos damos cuenta de que el llamado PIB agrega los “valores añadidos” de operaciones variopintas que meramente consiguen revender con beneficio, se desinfla ese halo positivo que proyecta sobre el lucro así obtenido la metáfora de la producción. Por ejemplo, el aeropuerto sin aviones de Castellón habrá sumado en el PIB, al igual que los sobrecostes de hasta el 60% que se han facturado en las obras de algunos tramos del recubrimiento de la M-30 en Madrid. Además, el proceso de mercantilización y la creación de nuevas necesidades conlleva automáticamente aumentos del PIB, sin que necesariamente originen ganancias de utilidad. Por ejemplo, antes el grueso de la gente iba a pie al trabajo, mientras que ahora la mayoría tiene que comprar medios o servicios de transporte para llegar al trabajo, cuya fabricación y mantenimiento origina aumentos del PIB y, todavía más, si caen a diario en embotellamientos o tienen accidentes y gastan más en carburante, reparaciones, etc., sin que esa mayor “producción” y “consumo” de servicios se refleje en un mayor disfrute de la vida.</p>
<p>Así el PIB, al atribuir una realidad monetaria domesticada a esa <em>producció</em><em>n</em> metafórica que se presupone que debe <em>crecer </em>para colmar de “bienes y servicios” a la población, hace que se salude con entusiasmo su crecimiento asociado al proceso de mercantilización en curso, sin advertir si ese crecimiento se asocia o no a algo social y ecológicamente deseable, dejando así un medio ambiente inestudiado.</p>
<p><strong>JB:</strong> <strong>¿En qu</strong><strong>é </strong><strong>consiste ese medio ambiente inestudiado?</strong></p>
<p><strong>JMN:</strong> El reduccionismo monetario del enfoque económico dominante deja, por una parte, un <em>medio ambiente f</em><em>í</em><em>sico</em> inestudiado, que se ha naturalizado con el nombre de “medio ambiente”, como si fuera algo neutro y objetivo, cuando en realidad es un mero fruto de la cortedad de miras del enfoque económico ordinario, desde el que se habla para referirse a él de “externalidades”. Cuando ese medio ambiente de la economía estándar no existe para las ciencias de la naturaleza ya que forma parte de su objeto de estudio habitual. Por ejemplo, para la hidrología no hay medio ambiente que valga: estudia el ciclo hidrológico en su conjunto, desde la fase atmosférica, la precipitación, la infiltración, la escorrentía, hasta que el agua llega al sumidero último de los mares y la evaporación la va devolviendo a la fase atmosférica, para que reinicie el ciclo ganando calidad y cota. Así, al entronizar la palabra medio ambiente como algo objetivo y encomendar a entidades —agencias internacionales, ministerios…— que se ocupen de cuidarlo cuando carecen de competencias para hacerlo, induce a marear permanentemente la perdiz a base de gestos ceremoniales y campañas de imagen verde orientadas a contentar a la población.</p>
<p>Y se produce también un <em>medio ambiente polí</em><em>tico y social inestudiado</em>, pues el enfoque económico ordinario hace abstracción de la influencia del poder en la toma de decisiones económicas y limita el análisis social al vinculado a esa otra categoría domesticada que es el trabajo. Para visibilizar y analizar estos entornos inestudiados por el enfoque económico ordinario hay que superar su reduccionismo monetario y recurrir a enfoque políticos, antropológicos y sociales más amplios, que aborden el comportamiento humano y las relaciones de dominación, no solo en forma de relaciones de clase, sino también y sobre todo de clientelismo político y económico que cultivan esas organizaciones jerárquicas que son los partidos políticos y las empresas, brindando apoyo a los actuales poderes oligárquicos… o de las relaciones patriarcales que acostumbra a albergar la familia tradicional, relaciones de dominación que se entrecruzan y recorren todo el cuerpo social e inciden sobre la formación y distribución del lucro, la salud o la calidad de vida en nuestras sociedades.</p>
<p>Pero, además, paradójicamente, el enfoque económico ordinario, anclado y arropado por la metáfora de la producción, genera también un <em>medio ambiente financiero inestudiado</em>. Es el que se ve espoleado por el proceso de financiarización en curso, que ha alimentado el lucro asociado a los procesos de creación de dinero papel, bancario y financiero y de las plusvalías que genera el comercio de bienes patrimoniales (sobre todo bursátiles e inmobiliarias) al margen del PIB. Este lucro se ha venido emancipando y creciendo a tasas muy superiores a las del PIB y desacoplándose del mismo, como analizo en el libro <em>Taxonomí</em><em>a del lucro</em>. Así, el enfoque económico ordinario sigue tomando el PIB como fuente básica de ingresos y considerando el proceso económico como un proceso de <em>producció</em><em>n</em> de riqueza, soslayando que en realidad se trata de un proceso de <em>adquisició</em><em>n</em> de riqueza. Y ello tanto porque el propio PIB alberga actividades meramente extractivas y/o adquisitivas, como porque han ido engordando fuentes de lucro ajenas al PIB. Por eso en el libro <em>Taxonomí</em><em>a del lucro</em> señalo la necesidad de visibilizar, clasificar y jerarquizar todas esas fuentes de lucro que el enfoque económico ordinario engloba y da por buenas indiscriminadamente al incluirlas en el PIB o las ignora al quedar fuera del mismo.</p>
<p><strong>JB:</strong> <strong>Y ¿c</strong><strong>ómo se te ocurrió hacer este libro?</strong></p>
<p><strong>JMN:</strong> La inspiración me vino cuando me invitaron a presentar en Sevilla un libro coordinado por Manuel Delgado y Leandro del Moral.<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a> Ello ocurrió tras haber promovido antes con Federico Aguilera Klink el curso sobre <em>Economí</em><em>a, poder y megaproyectos</em> realizado en Lanzarote bajo el patrocinio de la Fundación César Manrique y el libro que con el mismo título se publicó en 2009, en la Colección Economía &amp; Naturaleza, patrocinada por esa misma fundación. Y después de haberme ocupado del tema en trabajos sobre las “mordidas” y “pelotazos” asociados al sobredimensionado aquelarre constructivo de infraestructuras hidráulicas y de transporte y a las dos últimas “burbujas inmobiliarias”, la reciente publicación del libro sobre <em>Los megaproyectos en Andaluc</em><em>ía</em>, espoleó mis reflexiones sobre los <em>megaproyectos</em> desplazándolas hacia las prácticas extractivas de lucro en general,  pues la amplia gama de casos, formas e instrumentos de pillaje recogida en esa obra, hace que la palabra <em>megaproyecto</em> resulte demasiado estrecha e imprecisa para designarla.</p>
<p>De pronto me sorprendió que, a estas alturas, faltara el aparato conceptual y la terminología adecuada para esclarecer el panorama complejo de la <em>adquisició</em><em>n</em> de riqueza. Vi que la idea de <em>sistema econ</em><em>ó</em><em>mico</em> que se enseña en los manuales, y que asume el común de los mortales, al estar gobernada por la noción de <em>producción</em>, no deja cabida al estudio de las formas de <em>adquisició</em><em>n</em> de riqueza que, paradójicamente, resultan cada vez más habituales e importantes. Al creer que ese <em>sistema</em> —con su carrusel de la <em>producció</em><em>n</em> y del <em>consumo</em><em>—</em> está sometido a los automatismos del <em>mercado</em>, se suele ignorar la presencia y la discrecionalidad del poder en la toma de decisiones, que constituye, junto a la información privilegiada, el ingrediente clave de los mecanismos de <em>adquisició</em><em>n</em> de riqueza asociados al mundo de las grandes corporaciones y los <em>megaproyectos</em>. Además, con la creencia de que la actividad económica está regida por la <em>producció</em><em>n</em> y el <em>mercado</em>, se presupone también que es buena de por sí, porque parece que cubre demandas insatisfechas, eliminando la moral y el poder del escenario económico. Lo cual induce a soslayar que la actividad económica diaria está plagada de operaciones y megaproyectos apalancados por el poder cuya finalidad es el <em>orde</em><em>ño directo</em> por sus promotores de la cadena de valor en alguna de las fases del desarrollo de los mismos, siendo su función productiva o utilitaria —en los casos en los que exista y alcance algunos resultados— un mero pretexto encubridor de la verdadera finalidad extractiva que lo impulsa y que suele quedar en la sombra. A la vez que se ignoran las redes clientelares que posibilitan estas prácticas y su incidencia sobre la generación y redistribución del lucro.</p>
<p><strong>JB:</strong> <strong>¿Podrí</strong><strong>as sintetizar las ideas fuerza que te inspiraron a hacer el libro y qu</strong><strong>é </strong><strong>es lo que tratas de aclarar en </strong><strong>él?</strong></p>
<p><strong>JMN:</strong> Las reflexiones antes indicadas me llevaron a vislumbrar una gran paradoja: la economía, ciencia del lucro, no clasifica ni revisa las formas de lucro, las da por buenas al agregarlas en el PIB o las ignora al excluirlas. Esta sorprendente paradoja pudo producirse porque la moderna idea de sistema económico cerró en falso el divorcio subrayado por Aristóteles entre la <em>economía</em>, que se ocupa de la intendencia, y la <em>crematí</em><em>stica</em>, que se ocupa del lucro.</p>
<p><strong>JB:</strong><strong> Y ¿c</strong><strong>ómo pudo cerrarse ese divorcio?</strong></p>
<p><strong>JMN:</strong> Justificando indiscriminadamente el lucro como algo socialmente deseable. Y eso ocurrió cuando la <em>economía </em>se emancipó de la moral, allá por el s.XVIII, basando su idea de <em>sistema econ</em><em>ó</em><em>mico</em> sobre el objetivo de <em>acrecentar la producció</em><em>n</em><em> de riquezas renacientes sin menoscabo de los bienes fondo</em>, acorde con la vieja visión organicista del mundo en la que se pensaba que la Madre-Tierra, no solo hacía crecer las cosechas, los bosques o la pesca, sino también los minerales y que los continentes dilataban sus límites. Así, el famoso <em>Tableau économique</em> (1758) de Quesnay presentaba entre las actividades <em>productivas</em> de riquezas renacientes asociadas a la Madre-Tierra no solo la agricultura, los bosques y la pesca, sino también la minería (no en vano durante largo tiempo los yacimientos mineros se han venido denominando “criaderos”). A la vez que puntualizaba que, según su criterio, <em>producir</em> no era revender con beneficio, sino generar riquezas renacientes. El objetivo de la nueva ciencia económica apuntó así a gestionar y orientar ese <em>crecimiento</em> <em>de riquezas renacientes</em> hacia fines utilitarios. Y al multiplicar esta <em>producció</em><em>n</em> física por los precios de los productos mudaba en <em>producció</em><em>n</em> monetaria: el crecimiento físico de riquezas renacientes se plasmaba en “valores añadidos” monetarios.</p>
<p>Pero cuando a finales del siglo XVIII y principios del XIX esa visión organicista del mundo se vino abajo, la idea de <em>sistema econ</em><em>ó</em><em>mico</em> siguió imperando ya en el mero campo de los valores monetarios y, en contra de los que postulaba Quesnay, <em>producir</em> acabó siendo revender con beneficio dando lugar al famoso agregado de producción: el PIB. Este agregado recoge los “valores añadidos” que resultan de restar al valor en venta de ciertos “bienes y servicios” el coste de obtención.</p>
<p>Así, insisto, la metáfora absoluta de la <em>producció</em><em>n</em> y la meta del <em>crecimiento </em><em>econ</em><em>ó</em><em>mico</em> justificaron (o ignoraron) indiscriminadamente las formas de lucro, al agregarlas (o ignorarlas) en el PIB. A la vez que la función de producción se erigió en la fuente que “crea” valores añadidos (lucro) y, junto a la idea mercado, revistió el lucro de utilidad, cerrando en falso el antiguo divorcio entre <em>economía</em> y <em>crematí</em><em>stica</em>.</p>
<p><strong>JB:</strong> <strong>De hecho, has venido comentando en tus trabajos que el enfoque económico ordinario, al presentar el proceso económico como un proceso “</strong><strong>productivo” </strong><strong>soslaya su naturaleza cada vez más “</strong><strong>adquisitiva”</strong><strong>, que ha ido </strong><strong><em>in crescendo</em>. </strong><strong>¿C</strong><strong>ómo se ha producido este desplazamiento desde la <em>producció</em><em>n</em></strong><strong> hacia la <em>adquisició</em><em>n</em> de riqueza?</strong></p>
<p><strong>JMN:</strong> Este desplazamiento desde la producción hacia la adquisición de riqueza se ha visto impulsado por procesos de cambio diferentes.</p>
<p>En primer lugar, la ideología, los valores y las instituciones propios de la civilización industrial divorciaron el comportamiento humano del característico de la biosfera. Al igual que el resto de la biosfera, en principio la especie humana apoyó su intendencia en cadenas tróficas asociadas a la fotosíntesis, pero tras la revolución industrial desplazó ese apoyo hacia el extractivismo. Así, resulta paradójico que triunfara la metáfora de la <em>producció</em><em>n</em>, justo cuando el proceso económico pasó a apoyarse crecientemente en la <em>extracci</em><em>ón</em> (y deterioro) de esas rarezas de la corteza terrestre que son los yacimientos mineros en explotación, hasta hacer que la especie humana moviera más tonelaje que cualquier fuerza geológica, lo que ha inducido a definir esta singularidad como una nueva era geológica denominada el Antropoceno. Y en esta situación la propia actividad agraria fue perdiendo su condición inicial de renovable, para convertirse en una actividad dependiente de las inyecciones de energía y materiales externos y contaminante que, para colmo, deterioraba los suelos, los cauces y acuíferos y recortaba la diversidad biológica y paisajística. Lo cual, unido a una valoración sesgada (formalizada por la Regla del Notario)<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a> que considera solo el coste de extracción, no el de reposición de lo extraído, y que hace que las actividades finales de elaboración y comercialización se lleven la parte del león de los “valores añadidos” generados, hace que la agricultura y las propias actividades extractivas tengan un peso ridículo en el PIB. Así, como constato en el libro <em>Taxonomí</em><em>a del lucro</em>, la pobre agricultura tan ponderada por los fisiócratas como la verdadera fuente originaria de valor, explicaba en 2017 solo el 2,7 % del PIB de la economía española, las actividades extractivas el 0,2 % y la industria manufacturera el 14,2 %. Con lo cual la famosa “producción material” de mercancías que ha venido acaparando la atención de economistas clásicos y marxistas, apenas alcanza ya a superar el 20% del PIB, correspondiendo el resto mayoritario a los servicios.</p>
<p>Por otra parte, está el proceso de mercantilización que provoca aumentos automáticos del PIB como ya hemos comentado. Basta que se deteriore la calidad del agua de un manantial o de la que sale por el grifo, para que haya que comprar agua embotellada que se cobra muchísimo más cara y, al aumentar la “producción” de agua embotellada que antes no hacía falta, aumente el PIB.</p>
<p>Pero es sobre todo el proceso de financiarización, que es el que más ha contribuido a alimentar formas de lucro ajenas al PIB. En lo que concierne al mundo financiero valga decir que cobró una importancia sin precedentes, espoleado desde el último tercio del siglo XX por cambios institucionales que lo potenciaron. Estos cambios se orientaron, por una parte, a desvincular la creación de dinero del mundo físico, a diversificar la creación de activos financieros y a liberalizar y agilizar su comercio, potenciando los mercados financieros internacionales. Se consiguió así romper el vínculo tan exclusivo que había venido uniendo a los Estados con el dinero, al multiplicarse los activos financieros que usurparon las funciones de este y las entidades capaces de emitirlos al margen del control estatal, apoyando la creación de lo que acostumbro a llamar dinero financiero. Los Estados fueron perdiendo, unos más que otros, las riendas del dinero y, por ende, su capacidad de intervenir sobre la economía, con el consiguiente recorte del poder “político” estatal en favor de los emergentes poderes “económicos” transnacionales, hasta desembocar en la presente “globalización” financiera.</p>
<p><strong>JB:</strong> <strong>Por favor precisa un poco má</strong><strong>s en que ha consistido la llamada financiarización de la economí</strong><strong>a.</strong></p>
<p><strong>JMN:</strong> La palabra financiarización trata de designar el proceso mediante el cual los activos financieros han ido cobrando gran importancia y protagonismo en el mundo económico. Una buena muestra del crecimiento trepidante, muy superior al del PIB, que han observado en los últimos decenios la masa monetaria y los activos financieros es que, mientras en 1980 el valor del PIB a escala planetaria se situaba bien por encima del valor de la masa monetaria, de los activos financieros y de los activos derivados, treinta años después, en 2015,   se sitúan todos bien por encima del PIB.<a href="#_ftn4" name="_ftnref4"><sup>[4]</sup></a> Y este desacoplamiento entre el PIB y los activos financieros es mucho más acusado en los países ricos. Por ejemplo, si en 2015 el valor de los activos financieros planetarios multiplicaba por cuatro al valor del PIB, en España lo multiplicaba por ocho.<a href="#_ftn5" name="_ftnref5"><sup>[5]</sup></a></p>
<p>Este proceso en el que el valor de los activos financieros e inmobiliarios (y el lucro asociado a ellos) va dejando pequeño al PIB, ocurrió gracias a los cambios institucionales producidos a raíz de la desvinculación del dólar al oro en 1971, cambios que acabaron configurando el actual sistema monetario internacional y desencadenando los procesos de diversificación de activos y desintermediación financiera, que referiremos sumariamente a continuación.<a href="#_ftn6" name="_ftnref6"><sup>[6]</sup></a></p>
<p>Los fenómenos de diversificación de activos financieros, permitieron trasladar el riesgo de las deudas exigibles, sobre los mercados financieros internacionales a través del fenómeno de las titulizaciones. Las titulizaciones consisten en “empaquetar” y transformar activos financieros de los bancos que no son negociables en los mercados financieros —como son, por ejemplo, sus préstamos al consumo o sus créditos hipotecarios— en bonos o títulos de renta fija negociables en esos mercados. De esta manera la banca consigue vender las deudas exigibles, de las que es acreedora, en los mercados financieros internacionales obteniendo liquidez y trasladando el riesgo sobre los compradores. Como es sabido, este dispositivo, al conectar por primera vez de forma importante y directa el riesgo inmobiliario de las “hipotecas <em>subprime</em>” estadounidenses con los mercados financieros en los que cotizaban, fue el que provocó el chispazo que marcó el inicio de la crisis global en el verano de 2007 y la desconfianza hacia los “activos tóxicos” que erosionaban la solvencia de las entidades.</p>
<p>Los cambios en la regulación del panorama financiero internacional iniciados en la década de los setenta dieron lugar a la llamada desintermediación financiera, al permitir que la intermediación financiera propia de la banca se extendiera por el mundo empresarial, llevando los fenómenos de creación monetaria más allá de los confines de la banca y de las fronteras de los Estados, capitaneada por el “eje dólar-Wall Street-City de Londres”, como núcleo principal de los mercados financieros internacionales que posibilitaron la creación de nuevas formas de liquidez planetaria.</p>
<p>Al igual que el papel-moneda permitió construir sobre él la creación de dinero bancario, ambos sirvieron de base a los nuevos procesos de creación de lo que acostumbro a denominar dinero financiero. Pues junto a la cadena de créditos y depósitos que originaba la creación de dinero bancario se desplegaron otras cadenas más amplias de activos y pasivos financieros que se respaldan mutuamente en los balances de las empresas siendo fuente de una nueva creación monetaria globalizada amparada en la confianza de los ahorradores y en la liquidez que facilitan los mercados financieros internacionales, al posibilitar en todo momento a los titulares vender los activos financieros convirtiéndolos en dinero líquido.</p>
<p>Así como la creación de dinero bancario reforzó el poder y el riesgo de los bancos, esta nueva creación monetaria refuerza el poder y el riesgo de las entidades empresariales que son capaces de llevarla a cabo, pues la emisión de títulos no solo permite captar dinero a las entidades que los emiten, sino que las acciones mismas se han transmutado en moneda no ya como depósito de valor, sino como medio de pago en las billonarias compras y absorciones de empresas y en la remuneración a directivos y accionistas.</p>
<p>La mayor capacidad de crecimiento de las empresas transnacionales que se dedican a crear dinero financiero, emitiendo títulos y controlando o comprando empresas (públicas y privadas), frente a aquellas otras que se limitan a las tareas ordinarias de fabricación y comercialización, acarrea el continuo reforzamiento del poder del capitalismo transnacional frente a los Estados y al capitalismo local, que van siendo comprados y sometidos a sus intereses expansivos.</p>
<p><strong>JB:</strong> <strong>¿</strong><strong>Qu</strong><strong>é </strong><strong>incidencia ha tenido la financiarización en la formación y distribución de los ingresos? </strong></p>
<p><strong>JMN:</strong> La financiarización antes indicada ha desatado dos procesos que se alimentan mutuamente al ampliar enormemente, por una parte, la capacidad de compra sobre el mundo derivada de la creación de dinero (papel, bancario y, sobre todo financiero) y, por otra, de las plusvalías obtenidas de la compraventa de bienes patrimoniales (sobre todo de activos financieros e inmobiliarios). Y, en consecuencia, ha venido ampliando también la polarización social que se observa entre las personas y entidades beneficiarias de los ingresos derivados de esa creación monetaria generalizada y de ese comercio de bienes patrimoniales y las que no lo son.</p>
<p>Por otra parte, cabe subrayar que la trepidante expansión de la capacidad de compra sobre el mundo en manos de las grandes corporaciones empresariales creadoras de dinero bancario y financiero, ha favorecido la inflación de los precios de los activos patrimoniales inmobiliarios y financieros, a la vez que en los países ricos se mantienen estables los precios de los bienes de consumo, ya que la precarización de las condiciones de trabajo y el desmantelamiento del “Estado de bienestar” han venido escatimando los ingresos a la mayoría de la población y deprimiendo su demanda de bienes de consumo. Esta inflación de los precios de los activos patrimoniales ha generado una creciente polarización social entre propietarios, que se benefician de la revalorización de los activos patrimoniales, y no propietarios, cuyos ingresos se han venido recortando. A la vez que se impone al conjunto social la mentalidad de los propietarios, haciendo que los media saluden como bueno para todo el mundo el crecimiento de las cotizaciones bursátiles e inmobiliarias.</p>
<p><strong>JB:</strong> <strong>Tanto en trabajos tuyos anteriores como en este ú</strong><strong>ltimo libro llamas la atención sobre algo que tambi</strong><strong>é</strong><strong>n está</strong><strong>n apuntando otros autores como Piketty, esto es, la necesidad de realizar cuentas nacionales de patrimonio, que entre otras cosas darí</strong><strong>an una imagen má</strong><strong>s fiel de lo que ocurre con la riqueza y su distribución, en contraste con el cajón de sastre de la producción. </strong><strong>¿C</strong><strong>ómo podrí</strong><strong>a ponerse esto en marcha? ¿</strong><strong>Qu</strong><strong>é </strong><strong>opinas de las propuestas de impuestos a las grandes fortunas y los impuestos de patrimonio? ¿Hay manera de hacerlos realmente efectivos?</strong></p>
<p><strong>JMN:</strong> En efecto, el problema es que para tener información de los procesos arriba descritos hace falta contar con cuentas de patrimonio que registren los ingresos derivados de todas estas creaciones de valor ajenas al PIB y eso muchas veces no ocurre. Por ejemplo, en España el INE ha venido elaborando solamente las cuentas nacionales de flujos centradas en el consabido PIB, pero no cuentas de patrimonio, aunque las incluya la metodología de cuentas Nacionales de Eurostat. El Banco de España elabora desde hace tiempo las Cuentas Financieras de la economía española, que incluyen cuentas de patrimonio financiero, y solo recientemente ha estimado el valor del patrimonio en vivienda, por lo que tuve que estimar el patrimonio inmobiliario y hacer las Cuentas de Patrimonio de la economía española para poder interpretar lo ocurrido con las últimas burbujas inmobiliarias.<a href="#_ftn7" name="_ftnref7">[7]</a> En estas investigaciones ya venía advirtiendo desde hace mucho tiempo que el patrimonio se distribuye peor y crece más que la renta y el gasto, por lo que resulta clave priorizar los estudios sobre el patrimonio a la hora de explicar la creciente desigualdad, como vienen subrayando ahora los textos de Piketty.</p>
<p>En cualquier caso, las estadísticas tributarias tienen una percepción más amplia y adaptada a la realidad que trasciende los ingresos recogidos en el PIB, reflejando el creciente peso de las plusvalías patrimoniales en los ingresos de los hogares. Esto lo vengo constatando tanto en el Impuesto sobre la Renta de la Personas Físicas (IRPF) de Estados Unidos (EEUU) como de España. En ambos, el peso de las plusvalías realizadas por revalorizaciones patrimoniales sigue una tendencia marcadamente creciente, aunque sujeta a los altibajos de la coyuntura. Por ejemplo, en EEUU el peso de las plusvalías patrimoniales realizadas y declaradas, que no alcanzaba el 2% de los ingresos los hogares en 1980, llegó a superar el 10% antes del pinchazo de la burbuja inmobiliario-financiera a finales de 2007, para recuperarse tras la caída superando ya en 2015 el 7%. Y este porcentaje es mucho más elevado para los hogares con mayor renta y patrimonio.</p>
<p>En España ocurrió algo parecido, aunque con altibajos más marcados por el gran peso que tuvieron las plusvalías realizadas durante el pasado <em>boom</em> inmobiliario. En el IRPF español el peso de los ingresos por plusvalías declaradas por la venta de bienes patrimoniales, que no llegaba a explicar el 1% de los ingresos de la renta de los hogares recogidos en el IRPF en 1995, pasó a suponer cerca del 8% en la cúspide de la burbuja inmobiliaria, para caer tras su pinchazo situándose en 2018 en torno al 3%.  Pero este porcentaje medio próximo al 3%, se eleva al 14% y al 26% para el 5% y el 1% de hogares con más renta (en el IRPF de 2015). Y esto se refiere solo a las plusvalías declaradas en el IRPF, cuando predomina el afán de evadir o minimizar su declaración y sobre todo las grandes fortunas se suelen escaquear mediante ingenierías que contemplan vías de evasión fiscal muchas veces vinculadas a los “paraísos fiscales” y testaferros, ejemplificadas en nuestro país por el comportamiento del propio Rey Juan Carlos, de expresidentes de gobiernos autonómicos y de grandes corporaciones. Habría que poner coto a estas prácticas para que un impuesto sobre las grandes fortunas fuera eficaz y no se tradujera en un aumento de la tributación de los paganos de siempre: las clases medias de funcionarios, profesionales… y pensionistas. Lo mismo ocurre con la Renta Básica:<a href="#_ftn8" name="_ftnref8">[8]</a> si se financia con el IRPF, como usualmente se propone, sin haber saneado antes el impuesto para evitar el escaqueo generalizado de todos los que no tienen sueldos e ingresos fiscalizados por la administración tributaria, se degradará su propósito.</p>
<p>A todo esto, el enfoque económico ordinario sigue considerando la “producción y venta de bienes y servicios” plasmada en el PIB como la única y verdadera fuente de “creación de valor” y soslayando el creciente peso de los ingresos derivados de la creación tan generalizada de dinero y del comercio de activos patrimoniales. Paradójicamente, en el mundo asociado las grandes corporaciones que cotizan en bolsa también se habla de “crear valor” como objetivo, pero referido en este caso al mero aumento del valor cotizado de las empresas y este es un valor virtual que supera normalmente con mucho el valor del patrimonio neto de las empresas, como se explica en el libro <em>Taxonomí</em><em>a del lucro</em>. A la vez, el enfoque económico ordinario soslaya también la parasitación de los ingresos contenidos en el PIB por actividades predominante adquisitivas y muchas veces corruptas que no generan utilidad alguna. Con lo cual, al percibir no solo que el lucro sin contrapartida o con contrapartida virtual o corrupta asociado a las operaciones financieras e inmobiliarias ha venido dejando pequeño al PIB, sino parasitando el mismo PIB, nos encontramos con un panorama verdaderamente inquietante, que trata de reflejar metafóricamente el cuadro de <em>El grito,</em> de Munch, que elegí para la portada del libro <em>Taxonomí</em><em>a del lucro</em>, frente al cuento con final feliz que nos regala el enfoque económico ordinario. Panorama en el que, insisto, se ensancha la brecha entre los propietarios y beneficiarios de las redes clientelares imperantes asociadas a la actual tiranía corporativa y los que no lo son.</p>
<p><strong>JB: </strong><strong>¿Podemos hablar en este sentido de una separación entre la creación de valor y producción de cosas que se suponen útiles? </strong><strong>¿Crees que esto guarda relación con la existencia de una “</strong><strong>emancipación” </strong><strong>de las </strong><strong>é</strong><strong>lites de las tareas “</strong><strong>productivas”?</strong></p>
<p><strong>JMN:</strong>  Es evidente que esto ocurre. Pero la ideología económica dominante trata de soslayarlo al presuponer que el lucro que persigue el <em>homo economicus</em> se deriva de la “producción de bienes y servicios”, cuando este axioma no se sostiene cuando existen formas mucho más sencillas de lucrarse. Recuerdo el inicio de esa joya de realismo italiano que es la película de Rossi titulada <em>Manos sobre la cuidad</em>, en el que los capos de la mafia napolitana, a la vez que daban un buen “pelotazo urbanístico”, se carcajeaban de esos capitanes de la industria que tenían que gestionar grandes y complejas factorías y pelearse con los sindicatos para conseguir algo de beneficio. Pero hace ya más de un siglo Veblen, en su libro <em>La clase ociosa</em> (1899) advertía que la relación de las élites, por él denominadas «clase ociosa», con el proceso económico «es una relación adquisitiva, no productiva; de explotación, no de utilidad».<a href="#_ftn9" name="_ftnref9">[9]</a> Y es que la manera más fácil y directa de obtener dinero es fabricarlo. Como esto era monopolio del Estado, el Código Penal impone duras penas a los falsificadores. Pero hoy día no solo los bancos crean dinero bancario, sino que cualquier corporación que se precie es capaz de crear dinero financiero, a la vez que es mucho más fácil lucrarse “creando valor” en los mercados financieros y/o comerciando con bienes patrimoniales que fabricando mercancías. Como hemos indicado, el marco institucional, al permitir la financiarización en curso, ha incentivado el divorcio que puntas entre “creación de valor” y “producción” y la “emancipación” de las élites de las tareas “productivas”.</p>
<p><strong>JB:</strong> <strong>Mencionas en el libro el concepto de clase polí</strong><strong>tica y su solapamiento con las relaciones clientelares que han existido desde tiempos inmemoriales y que en la Europa mediterrá</strong><strong>nea, y particularmente en España, han ido mudando del caciquismo agrario a un neocaciquismo financiero-inmobiliario. ¿En qu</strong><strong>é </strong><strong>punto estamos ahora? ¿Ha cambiado algo la llamada </strong><strong>«</strong><strong>nueva polí</strong><strong>tica»?</strong></p>
<p><strong>JMN:</strong>  A mi juicio la gran contradicción es la que enfrenta a Estados que se pretenden “de derecho” (que teóricamente dan un trato igualitario a todos los ciudadanos) con las relaciones de caciquismo clientelar que se mantienen desde épocas inmemoriales y que hoy se plasman en el actual clientelismo político y económico que albergan y promueven en la sombra esas dos instituciones jerárquicas generalmente admitidas que son los partidos políticos y las empresas. Clientelismo que tiene una larga trayectoria en nuestro país y que, por definición, promueve tratos de favor y recompensas en el comportamiento de las burocracias políticas y empresariales que rompen con el pretendido trato neutro e igualitario que marcan los Estados de derecho.</p>
<p>¿Hasta qué punto se mantiene el viejo caciquismo bajo nuevas formas de clientelismo político? ¿Hasta qué punto permanecen vigentes las siguientes apreciaciones de Joaquín Costa y de Macías Picavea sobre los males del caciquismo que corrompían España?</p>
<p style="padding-left: 40px;">«No es nuestra forma de gobierno un régimen parlamentario, viciado por corruptelas y abusos, según es usual entender, sino, al contrario, un régimen oligárquico, servido, que no moderado, por instituciones aparentemente parlamentarias […] O, dicho de otro modo, no es el régimen parlamentario la regla, y excepción de ella los vicios y las corruptelas […] al revés, eso que llamamos desviaciones y corruptelas constituyen el régimen, son la misma regla».<a href="#_ftn10" name="_ftnref10">[10]</a></p>
<p style="padding-left: 40px;">«El caciquismo encierra dos inferiores aspiraciones: dominar, no gobernar; expoliar, no administrar».<a href="#_ftn11" name="_ftnref11">[11]</a></p>
<p>Valga como ejemplo de la pervivencia de estas prácticas de dominación y expolio lo ocurrido con el empeño de privatización del Canal de Isabel II de la Comunidad de Madrid, analizado en el libro colectivo titulado <em>Má</em><em>s claro agua. El plan de saqueo del Canal de Isabel II</em>.<a href="#_ftn12" name="_ftnref12">[12]</a> Además de relatar la trama del expolio, se adjunta una cronología detallada que evidencia que no fue algo improvisado, sino que se venía planificando desde hacía mucho tiempo.</p>
<p>Pero no cabe precisar aquí cómo ha mudado el caciquismo clientelar con orígenes más asociados al mundo rural que predominaba hace un siglo, hacia el caciquismo inmobiliario-financiero hoy imperante. Ni cómo mudó desde la escuela de corrupción y picaresca desatadas al calor del estraperlo, las licencias de importación, la reclasificación de terrenos y demás regalías discrecionales del franquismo, hasta el clientelismo desplegado en torno a los partidos políticos gobernantes y las grandes corporaciones empresariales en nuestra coronada democracia. Recordemos solo que la extensión de relaciones clientelares asociadas a las redes de poder oligárquico imperante en cada caso, es la que ha mantenido la corrupción como un mal endémico.</p>
<p><strong>JB: </strong><strong>¿Es Españ</strong><strong>a un paí</strong><strong>s especialmente corrupto? </strong></p>
<p><strong>JMN: </strong>Creo que sí lo es, y en mi libro <em>Taxonomí</em><em>a del lucro</em> dedico a confirmarlo el capítulo titulado «España, teatro de prácticas corruptas» y otros referidos a figuras de corrupción específicas. En la amplia casuística abarcada, se ve que la corrupción alcanza desde a la familia real, hasta expresidentes autonómicos y de la patronal, viendo que se trata de un problema sistémico y que tiene gran importancia económica directa e indirecta. Otra cosa es que hay que reconocer que estas prácticas se extienden —tal vez de forma menos descarada o más discreta, al contar con mejores controles y una ciudanía más crítica— en otros países europeos de capitalismo maduro.<a href="#_ftn13" name="_ftnref13">[13]</a></p>
<p><strong>JB:</strong> <strong>Parece que existe una aceptación social del enriquecimiento sin contrapartida social alguna, como pueden ser las prá</strong><strong>cticas especulativas y/o corruptas de todo tipo, desde el mundo financiero al inmobiliario, que por otra parte deriva en la protección y el predominio del derecho de propiedad sobre otros derechos. ¿C</strong><strong>ómo hemos llegado hasta aquí? </strong><strong>¿C</strong><strong>ómo revertimos esto?</strong></p>
<p><strong>JMN:</strong>  Lamentablemente, existe esa aceptación social de prácticas especulativas y/o corruptas. Que personajes corruptos como Jesús Gil ganaran varias veces por goleada las elecciones municipales en Marbella… o que partidos como el PP sigan cosechando votos pese a sus fuertes tramas de corrupción que han aflorado en los tribunales y en la prensa, así lo atestiguan. Creo que el libro <em>Taxonomí</em><em>a del lucro</em> explica en buena medida cómo hemos llegado hasta aquí al relatar cómo se construyó la ideología que ampara tal estado de cosas y se cómo han evolucionado las relaciones clientelares que lo sostienen. Y se concluye que, bajo el paraguas ideológico de la <em>producció</em><em>n</em> y del <em>mercado</em>, el mar de corrupción que hoy ha conseguido aflorar evidencia, primero, que buena parte de la corrupción suele ser legal; segundo, que tiene gran peso económico (directo e indirecto); y tercero, que tiene carácter sistémico.</p>
<p>En el libro dedico un capítulo a las reflexiones sobre el precio justo y los contratos de los juristas y teólogos de la hoy llamada Escuela de Salamanca que, antes de que se impusiera la ideología económica dominante, nos recordaban que la ganancia podía alcanzar con facilidad tintes mezquinos y antisociales y, en tal caso, debería de ser identificada, denunciada y penalizada, como <em>turpe lucrum</em>. Hoy deberíamos identificar y denunciar el <em>turpe lucrum</em> derivado del expolio caciquil imperante durante el pasado <em>boom</em> inmobiliario que agravó la crisis por dos caminos: uno, financiando numerosas operaciones y megaproyectos de muy dudoso interés económico y social para facilitar el “pelotazo” de algunos y, otro, extendiendo prácticas de administración desleal y apropiación indebida que ilustra el rosario de casos de corrupción antes mencionado.</p>
<p>El hecho de que algunos de estos casos de corrupción estén siendo juzgados y condenados muestra el camino para revertir esta situación. El hecho de que la reforma del Código Penal de 2015 tipificara nuevos delitos económico distintos del robo y de la estafa, como son la <em>administración desleal</em> y la <em>insolvencia punible</em>, denota que la moral ha vuelto a entrar de nuevo en la economía y arroja un rayo de luz sobre la posibilidad de revertir la situación. Creo que corregir la situación actual exige desvelar todas las formas de lucro y clasificarlas en función de su interés económico, ecológico y social para orientar normativas acordes con el interés general y marcar mejor la frontera de los delitos económico. Y desvelar y jerarquizar todas las formas de lucro es la tarea que me propuse en el libro <em>Taxonomí</em><em>a del lucro</em>, que dio lugar a esta entrevista.</p>
<p><strong>José Bellver Soroa</strong> es economista y, en el momento de la publicación de la entrevista, miembro de FUHEM Ecosocial.</p>
<p><strong>NOTAS:</strong></p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> José Manuel Naredo, Taxonomía del lucro, Siglo XXI de España Editores, Tres Cantos, Madrid, 2019.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Manuel Delgado y Leandro del Moral, <em>Los megaproyectos en Andalucía. Relaciones de poder y apropiación de riqueza,</em> Aconcagua Libros, Sevilla, 2017.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Expuesta en Naredo, J.M. (2015)<em> Raíces económicas del deterioro ecológico y social</em>, Madrid Siglo XXI, y a la que se refiere el mimo libro <em>Taxonomía del lucro</em> (2019) sobre el que versa esta entrevista.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> José Manuel Naredo, 2019, <em>Op. cit.</em>, pp. 191-192.</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Ibid., gráfico p. 194.</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6"><sup>[6]</sup></a>  El lector interesado puede encontrar una exposición más detallada de los mismos en Jose Manuel Naredo, <em>Raíces económicas del deterioro ecológico y social</em>, Siglo XXI, Madrid, 2015.</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> Mis primeras estimaciones del Balance Nacional y del patrimonio de los hogares figuran en mi ponencia sobre «Composición y distribución de la riqueza de los hogares españoles» presentada en el <a href="http://elrincondenaredo.org/wp-content/uploads/2020/06/Distrb.-patrimonio-Naredo-ISimposio-Argentaria.pdf" target="_blank" rel="noopener">I Simposio sobre Igualdad y Distribución de la Renta y la Riqueza</a> de la Fundación Argentaria, Vol. II, Fundación Argentaria, Madrid, 1993, en mi capítulo sobre «Riqueza personal y familiar», en Salustiano del Campo (dir.), <em>Tendencias sociales en España (1960-1990)</em>, Vol. III, Fundación BBV, Madrid, 1993, y en mi libro titulado <em>La burbuja inmobiliario-financiera en la coyuntura económica reciente (1985-1995)</em>, Siglo XXI, Madrid, 1996. Posteriormente he venido actualizando las estimaciones del Balance Nacional y el patrimonio de los hogares españoles en varios volúmenes publicados por FUNCAS. Véase, por ejemplo: Jose Manuel Naredo, Óscar Carpintero y Carmen Marcos, <em>Patrimonio inmobiliario y Balance Nacional de la economía española (1995-2007)</em>, FUNCAS, Madrid, 2008.</p>
<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8">[8]</a>La renta básica (RB) es una transferencia monetaria, universal e incondicionada del Estado a sus ciudadanos.</p>
<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9">[9]</a>  Thorstein Veblen,<em>The Theory of the Leisure Class. </em><em>An Economic Study of Institutions</em>, Mac Millan Company, Nueva York, 1899 [Edición en castellano: <em>Teoría de la clase ociosa</em>, FCE, México, 1995, p. 214].</p>
<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10">[10]</a> Joaquín Costa, <em>Oligarquía y Caciquismo como la forma actual de gobierno en España, </em>1901.</p>
<p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11">[11]</a> Macías Picavea, <em>El problema nacional,</em> 1899.</p>
<p><a href="#_ftnref12" name="_ftn12">[12]</a> Plataforma contra la privatización del CYII, <em><a href="https://plataformacontralaprivatizaciondelcyii.org/x2019/20190608-SAQUEO_DEL_AGUA-REEDICION_2019.pdf" target="_blank" rel="noopener">Más claro agua. El plan de saqueo del Canal de Isabel II</a>, </em>Traficantes de Sueños, Madrid, 2017.</p>
<p><a href="#_ftnref13" name="_ftn13">[13]</a> Para aclarar este tema, el entrevistado remite a dos libros muy ilustrativos sobre la corrupción y las redes de poder en el Reino Unido: los de David Whyte, <em>How corrupt is Britain<strong>?</strong></em>, Pluto, Londres,2015, y de Owen Jones, <em>El Establishment,</em> Seix Barral, Barcelona, 2015.</p>
<p>Acceso al texto completo de la Entrevista en formato pdf: <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/entrevista-a-jose-manuel-naredo/" target="_blank" rel="noopener"><em>Entrevista a José Manuel Naredo sobre economía, lucro y poder</em></a>.</p>
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