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	<title>Movimientos Sociales &#8211; FUHEM</title>
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		<title>Papeles 174</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Jul 2026 07:45:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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					<description><![CDATA[A quince años del estallido del 15M y en un momento de enorme complejidad, Papeles de relaciones ecosociales y cambio global explora los motivos que originaron la movilización popular y las posibles herencias que pueden iluminar los siguientes pasos.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><em><strong><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-176259" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/07/Papeles-174-portada-15-anos-15M-300x375.png" alt="" width="300" height="375" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/07/Papeles-174-portada-15-anos-15M-300x375.png 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/07/Papeles-174-portada-15-anos-15M-350x438.png 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/07/Papeles-174-portada-15-anos-15M-64x80.png 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/07/Papeles-174-portada-15-anos-15M.png 400w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />Se cumplen quince años del 15M, manifestación en el territorio español de una ola más amplia de rebelión popular que recorrió el mundo, desde las Primaveras Árabes a Occupy, pasando por Syntagma y Gezi Park.</strong></em></p></blockquote>
<p>La respuesta institucional a la crisis económica y financiera de 2008 fueron los recortes y las medidas de austeridad, lo que suscitó una oleada de indignación mundial.</p>
<p>La gente salió a la calle y ocupó las plazas, y con la experiencia aportada por la sociedad civil organizada, resistió durante semanas. Se plantearon demandas y propuestas de carácter social, económico y político que permitieron nombrar problemas hasta entonces obviados.</p>
<p>La movilización de las plazas constituyó, además, un hermoso ejemplo de alegría y concienciación política popular.</p>
<p>A quince años del estallido del 15M y en un momento de enorme complejidad, el número 174 de <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em> explora los motivos que originaron la movilización popular y las posibles herencias que pueden iluminar los siguientes pasos.</p>
<p>El número se abre con la <strong>Introducción</strong> de <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong>, <strong>A fondo</strong> se abre con el artículo marco «La democracia por conseguir: vigencia del 15M a sus 15 años», de <strong>Jordi Mir</strong>, que ha acompañado de cerca la confección de este número.  <strong>Joao França</strong> reflexiona en su artículo sobre las semillas y los frutos del 15M, que aportó tanto espontaneidad como la construcción de organización. <strong>Hibai Arbide</strong> ofrece una perspectiva mundial de las movilizaciones en «2011, el año del manifestante». La sección se cierra con una entrevista coral sobre el 15M a <strong>Montserrat Galcerán, Jaime Pastor, Rafael Díaz-Salazar </strong>y<strong> Yayo Herrero</strong>.</p>
<p><strong>Actualidad</strong> trae una entrevista a <strong>Ulrich Brand </strong>y<strong> Markus Wissen</strong> por <strong>Mario Candeia</strong>, de la revista <em>LuXemburg</em>.</p>
<p><strong>Ensayo</strong> recoge dos textos, uno sobre la memoria biocultural mapuche, por <strong>Antonia Calcagni</strong>, y una reflexión en torno a la economía del desarrollo, por <strong>Pablo Álvarez-Aragón</strong>.</p>
<p>El número se cierra con la sección <strong>Lecturas</strong>.</p>
<p>A continuación, ofrecemos el texto de la Introducción al número de <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong>, titulado: «El legado del 15M: Lo común, base de la democracia.»</p>
<p>En la Puerta del Sol de Madrid hay una placa que recuerda la acampada que hace quince años pobló las portadas de los principales rotativos nacionales e internacionales. La inscripción, colocada por el gobierno municipal de Manuela Carmena en la fachada del número 10, reza así: «El pueblo de Madrid, en reconocimiento al movimiento 15M que tuvo su origen en esta Puerta del Sol. “Dormíamos, despertamos”». Refleja uno de tantos lemas surgidos de una movilización social que supo recoger y canalizar la indignación derivada de las consecuencias sociales de la Gran Recesión y de cómo los poderes públicos y económicos la afrontaron.</p>
<p>En el año 2011 muchas eran las brechas que se habían ensanchado. A la quiebra social y territorial se añadía una crisis de representación y legitimidad de los principales partidos que habían protagonizado y monopolizado buena parte de la vida democrática reciente del país. Se despertaba de la «larga noche neoliberal»,<sup>1</sup> como se llamó al orden social inaugurado en los ochenta del siglo pasado y que empezó a desmoronarse precisamente con la Gran Recesión. Pero la movilización del 15M no solo despertaba a una ciudadanía adormilada tras tres décadas de apuesta por una globalización y una financiarización que había perjudicado a amplios sectores de las clases trabajadoras y que ahora amenazaba con implosionar por la competencia creciente de países emergentes y las recurrentes crisis financieras que venía encadenando. También nos sacó del sueño de vivir bajo una democracia real.</p>
<h5><strong>Lo llaman democracia y no lo es</strong></h5>
<p>El domingo 15 de mayo de 2011, festividad de San Isidro, patrón de Madrid, la plataforma ciudadana Democracia Real Ya y otros colectivos como la PAH o Juventud sin Futuro, convocaron a «toda la ciudadanía descontenta con el sistema» a manifestarse desde la plaza de Cibeles hasta la Puerta del Sol. Aunque el llamamiento venía presidido por el lema «No somos mercancías en manos de políticos y banqueros», el grito expresaba no tanto el rechazo a la mercantilización total a la que conduce el capitalismo como la indignación que provocaba la forma en que se estaba gestionando la salida de la crisis. Mientras se rescataba al sistema financiero y a los bancos, buena parte de la ciudadanía se sentía abandonada a su suerte y huérfana de representación. Se suponía que la democracia debía servir para garantizar el gobierno del pueblo y los únicos intereses que se veían representados y defendidos, a costa de grandes sacrificios sociales, fueron los de aquellos que, por su codicia, habían creado una burbuja que terminó estallando en la cara de todos.</p>
<p>El profundo deterioro social provocado por la crisis hizo que se empezara a hablar de <em>crímenes económicos</em> contra la humanidad. Lourdes Benería y Carmen Sarasúa, en fechas previas a la gran movilización que daría lugar a las acampadas, abogaban desde las páginas del diario <em>El PAÍS</em> por incorporar esa noción al discurso ciudadano para que «se entienda su importancia para construir la democracia económica y política. Como mínimo nos hará ver la necesidad de regular los mercados para que, como dice Polanyi, estén al servicio de la sociedad, y no viceversa».<sup>2</sup> No nos encontrábamos ante un «homicidio social involuntario», sino ante unas políticas ̶y, por tanto, ante unas acciones deliberadas orientadas a crear las condiciones para socializar el miedo entre la población y, a partir de ahí, hacer aceptables las reformas necesarias que irían redefiniendo por completo el modelo de sociedad. Un nuevo orden social que se iba construyendo con políticas que eliminaban derechos sociales y que se aplicaban sin el consentimiento popular.  Un nuevo orden global que daba sus primeros pasos y que ahora, ya consolidado, podemos calificar de orden autoritario nacional nativista.<sup>3</sup></p>
<p>El movimiento del 15M intuyó que la cuestión se dirimiría en el ámbito de la democracia: frente a la amenaza de una salida reaccionaria a la crisis en clave autoritaria, había que salir a defenderla y eso empezaba por desenmascarar que, aquello a lo que se llamaba con aquel nombre, en realidad no lo era, porque si lo fuera no estaría impidiendo como lo hacía la y la defensa de los derechos de la ciudadanía. Lo que había ocurrido en Grecia e Islandia, y lo que estaba ocurriendo con la Primavera Árabe, así lo mostraba y España no tenía por qué ser la excepción.</p>
<h5><strong>¿Dónde está la izquierda? Al fondo a la derecha</strong></h5>
<p>Una parte de la ciudadanía empezó a mirar a su derecha e izquierda y se le hizo difícil percibir algo distinto. Ante las dos caras de una misma moneda se señaló que lo que se deseaba era otra cosa: «Ni cara A, ni cara B, queremos cambiar de disco». La orfandad política condujo al grito del «no nos representan» y a la constatación de que «entre capullos y gaviotas nos han tomado por idiotas».</p>
<p>El sistema político se situó en el centro de la diana. El bipartidismo imperfecto había reducido la democracia a partitocracia y eso, lejos de reforzar la soberanía popular, únicamente estaba sirviendo para reforzar a unos poderes económicos y financieros a los que se hacía responsables de una precarización («me sobra mes a final de sueldo») que robaba el futuro a mucha gente («Juventud sin futuro: sin casa, sin curro, sin pensión»). Tampoco los sindicatos estaban, ni se les esperaba, por lo que tocaba cambiar el guion proclamando aquello de «esto no es cuestión de izquierdas contra derechas, es una cuestión de los de abajo contra los de arriba». El «We are the 99%» sirvió para recabar el apoyo social mayoritario que reflejaron todas las encuestas y sondeos de opinión.</p>
<h5><strong>Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir</strong></h5>
<p>No se trataba solo de despertar, sino también de volver a soñar en estado de vigilia, de ofrecer una oportunidad a las ilusiones naturales que dan forma a las utopías. Y, como «nuestros sueños no caben en vuestras urnas», aquí nos plantamos, en medio de la plaza, para que cuando se apaguen las farolas brille Sol. La creatividad social y el sentido del humor («si viene la policía, sacad las uvas y disimulad») exhalaban el aliento utópico que suele estar presente en aquellos movimientos que se hacen conscientes de que lo son: acampados, pero en marcha. Puede que no fuera todo el rato, ni lo mayoritario, pero el horizonte utópico estuvo presente en la poética que surge siempre entre quienes se sienten, por fin, sujetos del cambio: «Ya tenemos Sol. Ahora ¡La luna!». Un ánimo que se contagiaba y se compartía, como ocurría cuando se hacían circular viejas consignas ̶«Vamos despacio porque vamos lejos»̶ procedentes de otras geografías.</p>
<p><strong><em>A few years later…</em></strong></p>
<p>¿Se llegó lejos? No lo sabemos. Lo que sí conocemos es lo que vino después. El funcionamiento de la política en las instituciones españolas cambió y abrió paso a una serie de hechos inéditos: se asistió al surgimiento de nuevas formaciones que pusieron en suspenso el bipartidismo, a una moción de censura que fue la primera en prosperar en la historia reciente, a la primera repetición electoral, al primer gobierno de coalición de la joven democracia. Han sido cambios relevantes, pero claramente insuficientes para concluir que la democracia saliera fortalecida o mejorada.</p>
<p>Lo que también sabemos es que la corrupción política, el problema del acceso a la vivienda y la precariedad laboral siguen presentes, y que han surgido nuevas amenazas a la democracia y a la convivencia social como consecuencia del ascenso de la ultraderecha, de manera que ya no está tan claro que una amplia mayoría de la población piense que a través de una democracia mejor se puedan corregir los problemas de la gente.</p>
<p>Mientras que en otros países la ultraderecha no dejaba de establecerse y de crecer, los primeros años posteriores al 15M parecieron haber inmunizado a la sociedad española de esa deriva. En cualquier caso no duró mucho y, a pesar de que la respuesta a la pandemia fuera distinta (y, esta vez, el escudo social protegió a gran cantidad de personas de un acontecimiento global cuyo impacto no tuvo procedentes), a pesar de que la diplomacia española se desmarcó tempranamente del cerco de silencio creado sobre el genocidio en Gaza y a pesar de que el Gobierno de Sánchez se atrevió a aparentar ser la voz díscola ante la actual administración norteamericana (empeñada en empujar el gasto militar a cotas inimaginables y manejar las relaciones internacionales según la ley del más fuerte), o quién sabe si debido a todo ello (y a la inestimable ayuda del <em>Procés</em>), lo cierto es que la ola reaccionaria que estaba recorriendo medio mundo ha terminado también por asentarse con fuerza en España.</p>
<h5><strong>¿Tiene sentido revisitar el 15M quince años después?</strong></h5>
<p>Ahora que asistimos a la definición de un orden social cada vez más autoritario y violento con rasgos nacional nativistas, ¿para qué podría servir recordar y reflexionar acerca de lo que aconteció hace tres lustros? Habrá quien piense que de poco o nada, y no porque cuestione la relevancia que entonces tuvo, sino porque considere que quince años después los cambios se han acelerado y cualquier parecido con aquel momento es pura coincidencia. Aun así, sin embargo, la pregunta seguiría siendo oportuna.</p>
<p>Hay, por ejemplo, una cuestión que tal merezca la pena resaltar por el especial interés que tiene para el momento que vivimos y para la que el recuerdo de lo que representó el 15M puede ayudar a extraer alguna enseñanza. Es la siguiente:  la convivencia democrática se vuelve imposible cuando desaparece el suelo común que la sostiene ante el intento de unos de anular la ciudadanía de otros y de redefinir quién es el pueblo auténtico.</p>
<p>En EEUU ̶desde donde soplan los vientos que agitan la política europea̶ hace tiempo que la polarización partidista no se articula simplemente en términos de derecha e izquierda, ni siquiera sobre la tradicional tensión entre valores conservadores y progresistas, sino sobre cuestiones migratorias y de seguridad. Asuntos que hasta hace no mucho la sociedad hubiera rechazado de plano sin mediar debate alguno se han convertido ahora en el centro de la identidad partidista. Es el caso de la reinterpretación restrictiva del trumpismo de la Decimocuarta Enmienda de la Constitución norteamericana (que aborda los derechos de ciudadanía y la igualdad de protección ante la ley) o de la lectura de la prioridad nacional en clave de arraigo a la cultura y las costumbres. Ha tenido que ser el Tribunal Supremo de los EEUU el que reafirme el derecho a tener derechos que reconoce su Constitución a cualquier ciudadano nacido en territorio estadounidense, con independencia de la situación en la que se encuentren los progenitores, la religión que profesen o la cultura a la que pertenezcan. Que el origen geográfico, la etnia, la religión, el idioma o la cultura se hayan convertido en ejes polarizadores de la política emocional de una sociedad es algo sobre lo que no se puede pasar por alto. Como tampoco se puede dejar de lado el hecho de que, ante la abrumadora evidencia proporcionada por la ciencia acerca de las amenazas de la crisis ecológica, el grado de atención y consideración hacia dichas amenazas se haya convertido en una de las principales señales predictivas de las preferencias partidistas de un votante.</p>
<p>Hay aspectos que no deberían ser objeto de discusión partidaria por ser el terreno común sobre el que pisa la ciudadanía. El movimiento del 15M percibió que la democracia podía ser uno de ellos. Sobre ese común construyó una protesta que cosechó la simpatía de amplias mayorías. Tal vez ese siga siendo su mejor y más necesario legado.</p>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong> es director de <a href="https://www.fuhem.es/ECOSOCIAL/" target="_blank" rel="noopener">FUHEM Ecosocial</a> y de la revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em></a>.</p>
<p>Puedes desccarga el artículo en formato pdf: <em>El legado del 15M: Lo común, base de la democracia de S</em>antiago Álvarez Cantalapiedra en:   <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/el-legado-del-15m-lo-comun-base-de-la-democracia/">https://www.fuhem.es/papeles_articulo/el-legado-del-15m-lo-comun-base-de-la-democracia/</a></p>
<h5>NOTAS:</h5>
<p>1 A principios de los noventa desde el Instituto Sindical de Estudios se promovió un libro coral que, titulado <em>La larga noche neoliberal</em>, discutía las principales políticas económicas de la contrarrevolución neoclásica (Véase: Jesús Albarracín, David Anisi, Fernando Esteve, Josep González Calvet, Juan Francisco Martín Seco, Pedro Montes, Rafael Muñoz de Bustillo, Jordi Roca y Gregorio Rodríguez Cabrero: <em>La larga noche neoliberal</em>, Icaria, Barcelona, 1993).</p>
<p>2 Lourdes Benería y Carmen Sarasúa, «Crímenes económicos contra la humanidad», <em>EL PAÍS</em>, 29 de marzo de 2011.</p>
<p>3 Me he referido a los rasgos de este nuevo orden global en la introducción del número anterior: «Autoritarismo nacionalnativista y orden mundial», <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em> nº 173, primavera 2026, pp. 5-10, disponible en:  <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/autoritarismo-nacionalnativista-y-orden-mundial/" target="_blank" rel="noopener">https://www.fuhem.es/papeles_articulo/autoritarismo-nacionalnativista-y-orden-mundial/   </a></p>
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		<title>Entrevista a Alberto Fraguas y Jose Manuel Naredo</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2025/01/31/entrevista-a-alberto-fraguas-y-jose-manuel-naredo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 31 Jan 2025 12:30:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis Ecosocial]]></category>
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		<category><![CDATA[Sociedad civil]]></category>
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					<description><![CDATA[La plataforma se propone impulsar un camino de reflexión desde la sociedad civil organizada: "lo que hacemos” y “lo que debemos hacer”, entre “lo posible” y “lo necesario”.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El <a href="https://www.fuhem.es/2025/01/27/papeles-168-condiciones-para-una-cultura-politica-alternativa/" target="_blank" rel="noopener">número 168</a> de la revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em></a> incluye en su sección <strong>A FONDO</strong> una Entrevista a Alberto Fraguas y Jose Manuel Naredo realizada por Monica Di Donato investigadora en el área Ecosocial de FUHEM, sobre la plataforma<em> Alianza</em><em> má</em><em>s all</em><em>á </em><em>del crecimiento.</em></p>
<blockquote><p><strong> </strong><strong><em>La sostenibilidad como enfoque est</em><em>á </em><em>claramente agotado. Vivimos tiempos llenos de incertidumbres con crisis concatenadas y poli</em><em>é</em><em>dricas. Hay que deconstruir el relato del permanente crecimiento económico sin l</em><em>í</em><em>mites y de la competencia como factor intr</em><em>í</em><em>nseco de la naturaleza humana.</em></strong></p></blockquote>
<p>La plataforma <em>Alianza más allá del crecimiento</em>, que acaba de nacer, se propone impulsar un camino de reflexión y pedagogía desde la sociedad civil organizada que sea capaz de resolver críticamente el dilema entre “lo que hacemos” y “lo que debemos hacer”, entre “lo posible” y “lo necesario”, en equilibrio entre los objetivos a corto y largo plazo. De la mano de Alberto Fraguas, promotor de la iniciativa, y de Jose Manuel Naredo, una de las voces más relevantes dentro del panorama político y económico crítico español, exploraremos el contexto de fondo y los elementos claves <em>que inspiran esta renovada preocupación hacia la construcción de un nuevo modelo ecosocial de convivencia que trascienda la ideolog</em><em>ía dominante. </em></p>
<p><em>Alberto Fraguas es ecólogo y c</em><em>oordinador de Ecolog</em><em>ía Polí</em><em>tica de ATTAC Madrid y Jose Manuel Naredo es economista, estad</em><em>í</em><em>stico y librepensador.</em></p>
<p><strong>Monica Di Donato (MDD): Hace unos días intervinisteis muy activamente en la presentación de la alianza Más allá del crecimiento, conformada por 24 organizaciones muy relevantes de la sociedad civil. ¿En que contexto debemos enmarcarla?</strong></p>
<p><strong>Alberto Fraguas y José Manuel Naredo (AF-JMN): </strong>La actual situación está plagada de incertidumbres. Las crisis económicas, sanitarias, ecológicas, se concatenan entre sí con conflictos bélicos de telón de fondo y todo ello con el cambio climático como multiplicador de amenazas. Una situación ante la que empieza a generalizarse la sensación de falta de respuestas adecuadas por parte de instituciones públicas y también privadas.</p>
<p>Las timoratas reacciones internacionales ante estas guerras, alguna claramente genocida, la torpe gestión de desastres naturales (que se han hecho artificiales), los nefastos resultados de la última COP29 sobre cambio climático y un demasiado largo etcétera están demostrando una inacción intolerable por parte de los gobiernos a la hora de buscar soluciones reales y no tanto subterfugios con mucha carga “lampedusiana” (es decir, que parezca que todo cambia para que nada cambie), que son los que parecen confundirse con remedios aplicados.</p>
<p>Esta es la reflexión que está calando en la gente y en sus organizaciones, derivando y retroalimentando un debate profundo que, por otra parte, ya lleva unos años instalado en determinadas organizaciones y academias e incluso gobiernos, sobre si es factible seguir por este camino que nos lleva hacia el precipicio.</p>
<p>Hasta ahora la reacción del sistema económico ha sido lanzar iniciativas de prevención y corrección, más a modo de “anticuerpos“, para supuestamente  inmunizar de los efectos crecientes del sistema económico en la biosfera; una reacción para soportar y mantener el sistema dentro de unos cauces rentables que denominó sostenibles. Se crea así la idea del desarrollo sostenible, la economía circular, la transición ecológica, etc. que, más que aportar soluciones, son gestos ceremoniales y propagandas de imagen verde para desactivar la crítica. Si nos atenemos a los hechos, tras casi cincuenta años operando con estas proclamadas «propuestas sistémicas de adaptación sostenible», nos encontramos a nivel planetario con los peores indicadores de la historia. Más gases de efecto invernadero, más extractivismo, más deforestación, más daños a la biodiversidad y a la salud, más problemas derivados del agua, más emigración ambiental, más desigualdades, más pobreza.</p>
<p>Y esto es de lo que son conscientes las organizaciones que forman la alianza <em>Más allá del crecimiento</em>. Creemos que hay que dar una “vuelta de tuerca” a este desarrollo sostenible puesto que no parece que funcione. Después de tanto tiempo hay que concluir que está agotado y, en suma, que se comporta como un oxímoron.</p>
<p>Por tanto, hay que profundizar en otras soluciones más desde las raíces que soportan el actual modelo económico, soluciones que surjan a partir de una escala de valores diferente, donde el “crecimiento económico” deje de ser el indicador de calidad de vida y la economía atienda a objetivos comunes, al bienestar social y ambiental. Para reconducir esta deriva hacia horizontes ecológicos y sociales más saludables es imprescindible cuestionar y cambiar las reglas del juego económico que actualmente acentúan el deterioro ecológico y la polarización social y territorial, para fomentar una economía más integrada en la biosfera que contribuya a la estabilidad ecológica y reestablezca la armonía entre personas y países (sobre todo del Norte y Sur y/o entre el bloque occidental capitaneado por EEUU y el de los BRICS).</p>
<p>A todo esto, la crítica hacia el panorama actual y el afán de reconducirlo en el sentido antes indicado, es lo que nos une en la Alianza. Un camino complejo donde hay que revisar en esta puesta en común el propio equilibrio entre objetivos eco-sociales a corto y largo plazo.</p>
<p><strong>MDD: ¿Qué aspectos diferenciales tiene con respecto a otras iniciativas actuales en ambitos ecosociales?</strong></p>
<p><strong>AF-JMN: </strong>Hay una frase que repetimos bastante en la Alianza y es que: «no se trata de ver quien tiene razón, sino en ver qué podemos hacer juntas y juntos». Siguiendo esto no nos hemos preocupado mucho francamente en qué nos diferencia sino más bien en lo que nos une.</p>
<p>Creo que, si hay algo que es propio de la Alianza, es que se trata de una plataforma compuesta por un número nada desdeñable de movimientos sociales que representan una amplia gama de corrientes y sensibilidades críticas presentes en la sociedad civil. Y hay que subrayar que son estos movimientos los que sintetizan los sentimientos de solidaridad, amistad… o generosidad que con distintos matices mantienen la cohesión social y posibilitan la vida al margen de los afanes de lucro y las peleas por el poder que alberga y potencia la actual sociedad piramidal. Son estos sentimientos y estos movimientos que los poderes políticos, económicos y mediáticos acostumbran a ignorar y ningunear, los que esta plataforma trata de agrupar y reforzar, ya que son los pueden potenciar los cambios mentales e institucionales que enderecen el panorama actual hacia horizontes más prometedores. Aunque esté en sus inicios, la plataforma ya está conformada por organizaciones de diferentes ámbitos cuyas distintas sensibilidades esperamos que se potencien mutuamente como la economía (Economistas Frente a la Crisis, Economistas sin Fronteras); las organizaciones ecologistas (Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace); técnicos y científicos (Fundación Nueva Cultura del Agua, Rebelión Científica, Asociación de Agricultura Ecológica); sindicales (CCOO, UGT); de los derechos civiles (Demospaz, Asociaciones Marea Blanca); consumidores (CECU); de la justicia social (Plataforma contra los tratados de libre comercio, Plataforma Renta Básica Universal), de la cooperación (Alianza por la Solidaridad); de la economía solidaria  (cooperativas como ECOOO y  la Garbancita Ecológica)  con otras de carácter más transversal (ATTAC, Foro Transiciones, fundaciones como  Alternativas , Transición Verde , Espacio Público y CONAMA), por el momento.</p>
<p>Llevamos muchos años en el activismo ecologista en sus distintas formas, y creemos que hemos cometido algún error en cuanto a ser demasiado endogámicos, a hacer ecologismo en entornos ecologistas y sensibilizar al que ya está sensibilizado, y no hemos pensado lo necesario en cómo extender nuestros enfoques cuando lo importante, y más ahora que nunca, es ampliar el debate llevando las propuestas hacia el resto de la sociedad, pensando que nuestros mensajes han de ser horizontales e inclusivos. Hemos de considerar que todo el mundo –salvo que tenga intereses mezquinos o inconfesables asociados a psicopatías o sadomasoquismos singulares (que siempre hay)– deseará vivir en un entorno ecológica y socialmente acogedor que habrá que cuidar, que a nadie que esté en su sano juicio le gustará estar en zonas degradadas o encontrar la calle plagada de personas carentes de alimentación y vivienda. Así, nuestros mensajes y propuestas han de situarse por encima de las creencias religiosas, políticas o deportivas que dividen a la gente y creemos que la Alianza puede contribuir a ello.</p>
<p>En suma, que hemos de buscar nuevas hegemonías sobre la base de análisis de la realidad más amplios e integradores para reorientar los cambios que se vienen dando hacia los horizontes ecosociales más deseables para la mayoría.</p>
<p><strong>MDD:</strong> <strong>¿Cómo ir avanzando en ese nuevo modelo? ¿qué herramientas necesitamos?</strong></p>
<p><strong>AF-JMN: </strong>Lo primero que debemos entender es que esto, obviamente, no es un partido político que nace para pelear con los otros por el poder, sino una plataforma recién constituida de movimientos sociales críticos del <em>statu quo</em>, que trata de potenciar sus discursos y sus acciones mediante una puesta en común, enriqueciéndolos con el intercambio de ideas y sensibilidades, amplificando su audiencia y haciendo más visible su existencia. La plataforma inicia un proceso en el que las guías o “propuestas preconcebidas en fila” no son válidas, sino que irán surgiendo de esta puesta en común.</p>
<p>El objetivo es ir mudando de paradigmas, ¡nada menos!, para cambiar la mentalidad y la sociedad en el sentido antes indicado y para eso hace falta mucha reflexión y pedagogía, hacia fuera y hacia dentro de las organizaciones de la Alianza. Evidentemente esto no está reñido con hacer comunicados o emprender acciones sobre temas concretos e inmediatos. Hemos de asumir las incertidumbres que surgirán en el equilibrio de objetivos a corto y largo plazo.</p>
<p><strong>MDD: ¿Qué riesgos hay de diseñar programas contrahegemónicos dentro del capitalismo? ¿Cómo resignificamos dimensiones como utopía, libertad, democracia o paz?</strong></p>
<p><strong>AF-JMN: </strong>Hemos de darnos cuenta que con el colapso del socialismo real ha colapsado también el relato un tanto simplista de la izquierda que interpretaba la historia como una sucesión de <em>modos de producció</em><em>n</em><em>,</em> espoleada por la lucha de clases que nos llevaría por fuerza desde el <em>capitalismo</em> hacia el <em>comunismo</em>. Y si la meta deseable del <em>comunismo</em> se ha diluido hasta el punto de que la derecha utiliza hoy el término como insulto descalificador, hemos de revisar también si un término económico tan simple como el de <em>capitalismo</em> sirve para definir bien el mundo en el que nos ha tocado vivir. Quizás habría que empezar por definirlo mejor para vislumbrar también mejor los nuevos horizontes y poner nombre a las propuestas más o menos utópicas de sociedad hacia las que queremos avanzar rescatando aquella idea de la «utopía necesaria» para tender hacia una sociedad más equilibrada en términos ecosociales.</p>
<p>Para ello, hemos de adoptar un enfoque más amplio y más maduro que trascienda la metáfora de la <em>producció</em><em>n</em> y la idea usual de <em>sistema econ</em><em>ó</em><em>mico</em>, para darnos cuenta de que el banco de pruebas de la historia, más que una sucesión <em>de </em><em>modos de producció</em><em>n</em> que nos ha llevado al <em>capitalismo</em>, nos muestra una deriva de <em>modos de dominació</em><em>n</em> que, lejos de sucederse, evolucionan y se solapan entre sí. El viejo clientelismo, dominante en la antigua Roma, goza hoy de buena salud de la mano de esas organizaciones jerárquicas que son las empresas y los partidos políticos e incluso la esclavitud y la servidumbre, entendidas como control absoluto sobre las personas, siguen existiendo por muy ilegales que sean bajo el disfraz de trabajo asalariado o autónomo libremente consentido por las partes, disfraz que marca toda una serie de grados de dominación y dependencia que aprietan cada vez más a la gente. A la vez que todas ellas conviven con relaciones de dominación machistas y racistas, además de con las viejas y renombradas relaciones y sentimientos clasistas y elitistas.</p>
<p>La Alianza tiene la ventaja de contar con movimientos críticos que tratan todas estas dimensiones desde distintos ángulos, lo que ayudará a tomar conciencia de ellas y del modo en el que interaccionan. Así, frente a las teodiceas simplistas del cambio social que han venido desembocando en reduccionismos y despotismos diversos, la puesta en común de la Alianza reclama enfoques más maduros que reconozcan las imperfecciones y absurdos de la sociedad en que vivimos para construir sobre ellas una convivencia más sana y razonable. Ello tomando plena conciencia de que por mucho entusiasmo con el que se abracen las utopías y los ideales sociales e individuales más puros, nunca podrán realizarse plenamente porque habrá alguna persona o fuerza impersonal que los parasite o socave, a las que siempre habrá que combatir y frenar. Por ejemplo, hay que advertir que la democracia no es un sistema que pueda instalarse llave en mano y funcione al margen del comportamiento de las personas, sino que puede albergar, en función del afán de intervención y participación de la sociedad civil, desde una ciudadanía libre e igualitaria, hasta el despotismo y la desigualdad más absolutas.</p>
<p>En cualquier caso, no hace falta precisar utopías y mundos ideales a prometer para tomar conciencia de los graves despropósitos que generan la actual crisis de civilización y para sentir la necesidad de corregirlos, como tratan de hacer los movimientos que se integran en esta Alianza.</p>
<p>En este contexto pretendemos ir ampliando nuestra capacidad de intervención social y extendiendo la idea que un nuevo modelo de integración ecosocial implica generar mejor calidad de vida para la gran mayoría de la gente. Si somos capaces de trasladar a la ciudadanía la idea de que nada se pierde, sino que por el contrario todas y todos ganamos y que  la protección ambiental es la misma que la social, que la lucha por llegar a fin de mes tiene que ver con la lucha por evitar el actual despilfarro de los recursos, quizás se puedan resistir las embestiduras de los poderes hegemónicos del sistema que son los que expolian estos recursos, poderes que son muy reales y  potentes, y a los que el nuevo modelo que se plantea les resultará muy incómodo pues en la base del mismo está lo que esquivan como son el equilibrio ecológico y la equidad social,  raíces del mismo árbol.</p>
<p><strong>MDD: ¿Cuál es el papel que reserváis al Estado en ese nuevo modelo?</strong></p>
<p><strong>AF-JMN: </strong>No cabe definir a priori ningún modelo de Estado. Lo que si cabe es consensuar su papel, resaltando que esta Alianza tiene que analizar la ardua tarea de rescatar y sanear un Estado hoy parasitado por los <em>lobbies</em> y redes de poder imperantes, para conseguir que represente de verdad a la ciudadanía. Este objetivo más inmediato reclama un saneamiento político y económico en gran escala, que condene las habituales prácticas corruptas que asocian la picaresca empresarial con políticos conseguidores, junto con la evasión fiscal y penal de los más ricos y poderosos. Un saneamiento que arroje luz sobre la opacidad en la toma de decisiones que sirven al actual capitalismo clientelar que impone, con sus comisionistas a bordo, megaproyectos y contratas tanto o más lucrativos para algunos, como de escaso interés para la mayoría. Hay que subrayar que el decrecimiento de la corrupción, del despilfarro en contratas y megaproyectos absurdos y/o sobrevalorados, de la evasión fiscal y de otras prácticas de despilfarro interesado, podría liberar enormes recursos hacia aplicaciones económicas, ecológicas y sociales más razonables a consensuar.</p>
<p>Lo anterior no quita para pensemos también en reorientar el actual modelo de Estado, ya que ofrece un marco institucional propicio al caciquismo clientelar imperante. Recordemos que, si como establece la Constitución y confirma la práctica política española, el poder ejecutivo controla directamente todos los órganos reguladores y desincentiva la participación social y las consultas e iniciativas populares, nos encontramos con que la Transición ha desembocado en una refundación oligárquica del poder en la que, como proponía Franco, todo ha quedado «atado y bien atado» para que ciertas elites sigan parasitando y manejando el Estado a voluntad. Como decía un eslogan del 15M, «lo llaman democracia y no lo es».</p>
<p>Frente a este panorama habría que establecer un marco institucional que evite la concentración y la discrecionalidad opaca del poder en pocas manos y configure y potencie instrumentos de regulación y participación neutrales e informados que orienten y filtren la toma de decisiones importantes. En suma, que habría que invertir mucho más en promover la implicación y la participación de la ciudadanía en los asuntos públicos, que en operaciones, contratas y proyectos absurdos o sobre dimensionados a los que se acostumbra a dar barra libre presupuestaria.</p>
<p>Precisamos, pues, un Estado donde las decisiones sean más compartidas y que fomente una economía más basada en cuidados y derechos que en beneficios y lucros, que apoye iniciativas con menor huella de deterioro ecológico. Un Estado en suma que facilite la autotransformación de la sociedad, es decir que la sociedad pueda cambiarse a sí misma, y que sea soporte de garantías de bienestar social desde la reafirmación de los bienes naturales como bienes comunes.</p>
<p><strong>MDD: ¿Queréis dar como cierre de la entrevista un último mensaje sobre el papel y el tono o el talante que consideráis que deben presidir la Alianza?</strong></p>
<p><strong>Jos</strong><strong>é </strong><strong>Manuel Naredo: </strong>En lo referente a propósitos, sentimientos y reglas de comportamiento que creo que deben presidir esta Alianza (y siempre en la idea de la «utopía necesaria»), me voy a permitir como remate de lo anterior esta nueva vuelta de tuerca al tema en forma algo más poética:</p>
<p><strong>Que esta Alianza sirva</strong></p>
<p><strong> </strong>Para multiplicar entornos ecológica y socialmente acogedores</p>
<p>que promuevan la afinidad y la solidaridad como valores</p>
<p>potenciando relaciones intelectuales y afectivas</p>
<p>que generen simbiosis placenteras y creativas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Entornos amistosos carentes de jerarquías, servidumbres y catecismos</p>
<p>en los que se aparquen toda clase de ismos</p>
<p>para hacer que afloren afinidades y sentimientos enriquecedores</p>
<p>que nos conecten ya libres de ataduras y conflictos poco alentadores.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Hagamos que los entornos gratificantes prosperen</p>
<p>como antídotos contra la crispación social y la modorra mental</p>
<p>que los poderes establecidos acostumbran a atizar</p>
<p>arrinconando la mezquindad y los malos humores</p>
<p>que generan enfrentamientos, heridas y sinsabores.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Porque, para evitar el naufragio al que nos arrastran</p>
<p>y vislumbrar un mundo mejor:</p>
<p>hemos de hacer que predomine la España generosa, bella y amigable</p>
<p>sobre aquella otra que hoy impera, fea, mezquina, hortera y pesetera.</p>
<p>J.M.N.</p>
<p>Acceso a la entrevista en formato pdf: <a href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/01/Entrevista_a_Alberto_Fraguas_y_Jose_Manuel_Naredo_sobre-la_Alianza_de_movimientos_sociales-MDDonato.pdf" target="_blank" rel="noopener"><em>Entrevista a Alberto Fraguas y Jose Manuel Naredo sobre la Alianza de movimientos sociales Más allá del crecimiento</em></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
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		<title>El papel del Estado en la economía</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2023/10/31/el-papel-del-estado-en-la-economia-2/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 31 Oct 2023 11:46:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agenda Ecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Desigualdad]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Economía Crítica]]></category>
		<category><![CDATA[Economía Inclusiva]]></category>
		<category><![CDATA[Estado del Bienestar]]></category>
		<category><![CDATA[Movimientos Sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Política Fiscal]]></category>
		<category><![CDATA[Transición Energética]]></category>
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					<description><![CDATA[Acto de presentación pública del libro El papel del Estado en la economía.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpem-single-event-short-info">
<div class="wpem-event-details">
<div class="wpem-event-title">
<p class="wpem-heading-text"><a href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-.png"><img decoding="async" class="alignright wp-image-155488" title="El papel del Estado en la economía" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-web.png" alt="El papel del Estado en la economía" width="450" height="450" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-web.png 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-web-450x450.png 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-web-300x300.png 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-web-768x768.png 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-web-350x350.png 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-web-348x348.png 348w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-web-600x600.png 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-web-100x100.png 100w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-web-64x64.png 64w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" /></a>El próximo 15 de noviembre de 2023, a las 18 h.,  presentamos el libro E<em>l papel del Estado en la economía, </em>la entrega más reciente de la Colección de Economía Inclusiva de <a href="https://www.fuhem.es/coleccion-economia-inclusiva/" target="_blank" rel="noopener">FUHEM Ecosocial</a> y <a href="https://www.catarata.org/" target="_blank" rel="noopener">La Catarata,</a> que en esta ocasión dedica sus reflexiones al papel del Estado en la economía.</p>
<p>El acto tendrá lugar en el Ateneo La Maliciosa, un espacio con vida propia, diseñado para acoger iniciativas y actividades sociales.</p>
</div>
<div class="wpem-event-title">
<p>Editado por <strong>Luis Buendía García</strong>, profesor de Economía en la Universidad de León, el libro recoge textos de varios expertos que ofrecen un debate sobre el papel que el Estado puede y debe desempeñar en el sistema económico mundial.</p>
</div>
</div>
</div>
<div class="wpem-single-event-body-content">
<blockquote><p><strong>¿Tiene capacidad el Estado para atemperar las crisis del sistema económico?</strong></p>
<p><strong>¿Serviría tal acción para algo más que para hacer el sistema, con todas sus contradicciones y problemas, más fuerte?</strong></p>
<p><strong>¿Hay resquicios para una acción colectiva que utilice al Estado para construir una sociedad mejor?</strong></p></blockquote>
<p>Al hilo de estas y otras preguntas, el libro se propone contribuir a los debates que suscitarían sus respuestas. Para ello, los autores y las autoras que participan aportan un conjunto de reflexiones acerca del papel que está desempeñando en la actualidad el Estado y de lo que asoma como porvenir.</p>
<p>Más allá de la cuestión estrictamente cuantitativa, el libro desentraña más bien el aspecto cualitativo de las funciones de ese Estado, dentro de un sistema capitalista y para entender este papel cuenta con nueve capítulos más una introducción y unas reflexiones finales.</p>
<p>Se trata, así, de un libro coral que aborda y visualiza una nueva definición de qué se entiende por intervención pública, contemplando los diferentes aspectos o dimensiones que reclama la situación actual.</p>
<h6>En el acto contaremos con la presencia de:</h6>
<p><strong>Luis Buendía</strong>, profesor de economía en la Universidad de León, autor y coordinador del libro.</p>
</div>
<p><strong>Bibiana Medialdea</strong>, economista y profesora de Economía Aplicada en la UCM</p>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong>, Director de FUHEM Ecosocial.</p>
<p>Presenta y modera: <strong>Monica Di Donato</strong>, <a href="https://www.fuhem.es/ecosocial/" target="_blank" rel="noopener">Fuhem Ecosocial</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Entrada libre hasta completar aforo, previo registro, rellenando el siguiente formulario.</p>
<p><iframe src="https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSehV3R7zGQv8uXOiNhnWmtlfukZ_eQ89WljotZ3XxLCJWnjaQ/viewform?embedded=true" width="640" height="1030" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0">Cargando…</iframe></p>
<p>Anota en la Agenda:</p>
<p><img decoding="async" class="alignleft wp-image-155474 " src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-Agenda-450x253.png" alt="" width="487" height="274" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-Agenda-450x253.png 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-Agenda-1200x675.png 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-Agenda-300x169.png 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-Agenda-768x432.png 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-Agenda-1536x864.png 1536w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-Agenda-350x197.png 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-Agenda-600x338.png 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-Agenda-64x36.png 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/10/Presentacion-Libro-Buendia-Agenda.png 1600w" sizes="(max-width: 487px) 100vw, 487px" /></p>
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		<title>Entrevista a Juan Manuel Vera</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2023/09/25/entrevista-a-juan-manuel-vera/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 25 Sep 2023 11:02:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Movimientos Sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Oligarquía]]></category>
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					<description><![CDATA[Repaso del actual contexto de desposesión de numerosos resortes democráticos debido al poder de las élites y las oligarquías, para detenerse en los impactos de la COVID-19 sobre el cuerpo social.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://www.fuhem.es/papeles/papeles-numero-158/"><img decoding="async" class="alignright wp-image-146827 size-thumbnail" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/08/PORTADA-158-300x421.jpg" alt="Entrevista a Juan Manuel Vera" width="300" height="421" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/08/PORTADA-158-300x421.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/08/PORTADA-158-450x631.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/08/PORTADA-158-768x1077.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/08/PORTADA-158-350x491.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/08/PORTADA-158-600x841.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/08/PORTADA-158-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/08/PORTADA-158.jpg 1050w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>Nuria del Viso, del equipo Ecosocial de FUHEM entrevista a <strong>Juan Manuel Vera</strong>, publicada en el <a href="https://www.fuhem.es/papeles/papeles-numero-158/" target="_blank" rel="noopener">número 158</a> de la revista<a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"> <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global.</em></a></p>
<p>La entrevista, en torno a los temas planteados por Juan Manuel Vera en su libro <a href="https://www.marcialpons.es/libros/contra-las-oligarquias/9788418292729/" target="_blank" rel="noopener"><em>Contra las oligarquías</em></a>, repasa el actual contexto de desposesión de numerosos resortes democráticos debido al poder de las élites y las oligarquías, para detenerse en los impactos de la COVID-19 sobre el cuerpo social. Vera examina las posibilidades de los movimientos sociales para revertir la situación de múltiples malestares.</p>
<p><em>En un contexto de élites saludables y hercúleas oligarquías reflexionar sobre los valores de la democracia libertaria y antioligárquica en el presente, sin renunciar a sus raíces históricas, es una necesidad inaplazable. A esta tarea dedica Juan Manuel Vera su ensayo </em>Contra las oligarquías<em>, que examina el papel de los movimientos sociales en la transformación de este presente. Juan Manuel Vera, economista especializado en la lucha contra el fraude fiscal, ha publicado numerosos textos sobre temas históricos, políticos, tributarios y sociales y es uno de los máximos divulgadores en España del pensamiento de Cornelius Castoriadis. En esta entrevista conversamos sobre los problemas que han motivado su libro y sobre los elementos que han confluido para alimentar los distintos malestares contemporáneos.</em></p>
<p><strong>Nuria del Viso (NV): Acabas de publicar <em>Contra las oligarquías. Ensayos sobre la memoria socialista y democracia libertaria</em>. ¿Qué persigues con este libro?</strong></p>
<p><strong>Juan Manuel Vera (JMV):</strong> Este libro es una reflexión sobre lo que me parece una notable paradoja del mundo contemporáneo. Vivimos una época en la que el dominio del capitalismo neoliberal aparece como absoluto y, sin embargo, muestra permanentemente su notoria incapacidad para cumplir las expectativas sociales que genera. De hecho, en las décadas transcurridas del siglo XXI se han manifestado abiertamente los flujos sociales que se resisten a esa dominación. Pero no aparece una alternativa política y social visible.</p>
<p>La paradoja consiste en que la fuerza del sistema presenta debilidades potencialmente explosivas y, a la vez, la debilidad de quienes se resisten al mismo está llena de potenciales de reconstrucción social. Los ensayos incluidos en el libro oscilan entre ambos niveles de análisis.</p>
<p>La aparente ausencia de alternativa al orden neoliberal es la razón por la que la primera parte del libro tiene un enfoque histórico. Aunque las reflexiones contenidas en <a href="https://www.todostuslibros.com/libros/contra-las-oligarquias_978-84-18292-72-9" target="_blank" rel="noopener"><em>Contra las oligarquías</em></a> se orientan al presente me ha parecido oportuno prestar atención a las raíces históricas y sociales de la decadencia de las tradiciones de la izquierda. Pero siempre teniendo muy presente, como decía la Reina en <em>Alicia detrás del espejo</em>, que «<em>es una triste clase de memoria aquella que solamente funciona hacia atrás</em>».</p>
<p>Me gustaría desarrollar un poco esta elección. En la primera parte del libro se explica que la izquierda se había construido en la segunda mitad del siglo XIX como expresión política y parte de un movimiento de los de abajo, un amplio movimiento social con metas de libertad política y de igualdad social. La izquierda del siglo XX dejó de beber de esa fuente social para construir organizaciones plenamente estatalistas, ya fueran adaptadas a las estructuras capitalistas o empeñadas en construir un poder burocrático supuestamente socialista. La izquierda del siglo XX estaba obsesionada por el poder estatal. Frente a las ideas originarias libertarias-democráticas-socialistas se hicieron muy presentes las experiencias autoritarias-totalitarias-estatalistas. Esa mirada histórica hace inevitable preguntarse de <em>qué </em>hablamos cuando hablamos de izquierda. El culto a los líderes, el instinto oligárquico y una gran desconfianza por la autoorganización de la sociedad han sido algunos de sus elementos constitutivos.</p>
<p>Por otra parte, la izquierda política ha dejado de ser la referencia de un movimiento por la igualdad social. El igualitarismo ya no encuentra en el eje izquierda/derecha una formulación adecuada. El programa igualitario necesita reconstruirse sobre unas bases sustancialmente distintas de las que lo sostuvieron en el pasado, cuando la fe en la estatalización de la propiedad creció al mismo tiempo que la influencia del marxismo.</p>
<p>Finalmente, otro factor de la decadencia de la izquierda tiene carácter civilizatorio: es el declive de todas las visiones fundamentadas en un crecimiento constante de las fuerzas productivas, en el crecimiento económico ilimitado, en la fe en el progreso y en la creencia en la neutralidad de las tecnologías.</p>
<p>La izquierda sigue atrapada en viejas fórmulas que no abren los ojos, sino que los cierran. Puede seguir alimentándose de las melancolías sobre el mundo <em>sencillo </em>de la Guerra Fría o en un antiamericanismo primario. O en el caso de la socialdemocracia, conciliar su participación en el consenso neoliberal con la melancolía sobre la leyenda <em>feliz</em> del Estado de bienestar. Nada de ello ayudara a construir un proyecto que merezca la pena.</p>
<p>La segunda parte del libro se centra en las cuestiones relacionadas con la democracia y la necesidad de un impulso antioligárquico. Mi reflexión pone su foco en todo aquello que se opone al dominio de las oligarquías, desarrollando procesos colectivos que buscan la igualdad social, la democratización y la autogestión social. Defender esas ideas es la pretensión fundamental de <em>Contra las oligarquías</em>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>NV: Desde la crisis de 2008, los recortes de 2011, la pandemia y ahora la subida acelerada de los precios de la energía</strong><strong>, amplios sectores de la ciudadanía española vienen encadenando estrecheces y sumando malestares en un clima de desigualdades </strong><strong>e injusticias</strong> <strong>que se amplían mientras observan cómo las oligarquías nuevas y viejas obtienen beneficios récord y se embolsan “dinero caído del cielo”. ¿Cuáles son los principales efectos de esta situación?</strong></p>
<p><strong>JMV</strong>: Cada episodio de los últimos años, como los que mencionas, ha supuesto un instrumento en manos de las élites en su intento de atenazar más a la población tanto en España como en el resto del mundo. Ya sea la crisis de 2008 y las políticas de austeridad, los efectos de la pandemia o el repunte de la inflación por la situación generada por los cuellos de botella en China y la invasión de Ucrania. El mundo neoliberal ha seguido plenamente su curso, con sus valores insolidarios y sus poderosas imágenes individualistas y economicistas, utilizando las circunstancias para seguir profundizando en sus políticas.</p>
<p>En cuanto a la pandemia, ha mostrado algo más. La incapacidad del mundo neoliberal para poner en primer plano la defensa de la salud y las condiciones de vida añade una nueva confirmación de una crisis civilizatoria que se profundiza, mientras las élites se atrincheran en una primacía de los valores mercantiles que no solo genera desigualdad, sino que pone en riesgo las condiciones de vida de la mayoría de los seres humanos. De esta pandemia no salimos con un mundo mejor; se ha convertida en una experiencia más del mundo neoliberal generando más desigualdad, más precariedad, más insolidaridad.</p>
<p>A mí me parece que la desigualdad es la enfermedad del siglo XXI. Desde aproximadamente 1980, la desigualdad de ingresos se ha incrementado rápidamente en Norteamérica, China, India y Rusia. También ha crecido significativamente, aunque sea más moderadamente, en Europa. Las estimaciones sobre el crecimiento de la desigualdad mundial desde 1980 y de su distribución entre la totalidad de la población revelan que el 1% de mayores ingresos a escala global recibió el doble de ingresos que el 50% más pobre.</p>
<p>El aumento de la desigualdad en la distribución de la renta y la riqueza constituye una de las principales consecuencias del éxito de las trasformaciones neoliberales de las últimas décadas. Las políticas tributarias en favor de los más ricos es uno de los ejes olvidados de esa regresión social. El capitalismo neoliberal aparece como desregulado y desregulador, pero en realidad es un regulador de nuevo tipo, mercantilizador y desfiscalizador en beneficio de los grupos privilegiados.</p>
<p>El desmantelamiento parcial de las políticas sociales en los países occidentales ha permitido que se desplieguen los peores efectos de un capitalismo sin control. Sabemos desde hace mucho tiempo que el capitalismo solo cambió y se hizo más soportable durante algunas etapas de su historia, al menos en los países occidentales, como reacción a las luchas que, en nombre de la libertad y la democracia, de los derechos de los trabajadores y de los derechos sociales, le hicieron frente y le obligaron a adaptarse si quería sobrevivir.</p>
<p>El éxito de la ofensiva de las ideas liberistas ha representado un sistemático proyecto socialmente reaccionario, cuyos efectos prácticos han socavado fuertemente, en Europa y en el resto del mundo, algunos de los aspectos más importantes de la ciudadanía social. El nuevo espíritu del capitalismo, por mencionar la obra de Luc Boltanski y Ève Chiapello, ha vinculado su reorganización y expansión con la degradación de la situación social de la mayoría de la población.</p>
<p>El neoliberalismo ha destruido gran parte de la legitimidad del viejo sistema sin aportar realmente una legitimación alternativa. La expansión de comportamientos que trasladan en todos los ámbitos reglas basadas en la competencia individual y la gestión empresarial, hasta constituir una lógica social y una subjetividad propia, apunta a una nueva e inestable creación histórica del capitalismo. El deterioro de la ciudadanía social ha facilitado a las élites económicas reforzar su grado de control e influencia sobre los gobiernos y las agendas públicas. Esa posición reforzada ha sido utilizada, además, para obstruir el desarrollo de las instituciones supranacionales imprescindibles para someter a control el nuevo impulso tecnoeconómico.</p>
<blockquote><p><strong>La precarización ha producido una crisis de la ciudadanía que nos encamina a una sociedad del malestar</strong></p></blockquote>
<p>Este poder social no está determinado por ciegas fuerzas anónimas. El mundo global está gobernado por oligarquías políticas y económicas profundamente entrelazadas. El capitalismo neoliberal sigue fomentando el consumismo, pero también la precarización de las relaciones laborales y el deterioro de la protección social y de los servicios públicos. Todo ello ha producido una crisis de la ciudadanía que nos encamina a una sociedad del malestar, cada vez más ajena al proyecto de una sociedad democrática.</p>
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<p><strong>NV: </strong><strong>Nos hallamos ante una profunda crisis civilizatoria que cruza todos los á</strong><strong>mbitos. Valores como </strong><strong>el de progreso, uno de los puntales civilizatorios de los últimos tres siglos, hace aguas, pero las oligarquías</strong><strong> est</strong><strong>án dispuestas a seguir adelante cambiando mínimamente las reglas del juego. En tu libro mencionas la <em>oligarquización de la política</em> y el ascenso de sentidos fuertes y heterónomos (religión, nacionalismo, racismo…) ¿Puedes comentar sobre estos y otros posibles impactos? Por ejemplo, el uso de la tecnología a favor de las élites y las oligarquías.</strong></p>
<p><strong>JMV</strong>: En las últimas décadas el riesgo de colapso ecosocial se ha hecho una realidad. Como dijo en alguna ocasión Castoriadis, la humanidad se encuentra en un callejón sin salida, cortando afanosamente la rama del árbol en el que está sentada.</p>
<p>La crisis de civilización en que estamos inmersos afecta inevitablemente al conjunto de ideologías y concepciones imaginarias. Hay que tener presente que el capitalismo supuso el nacimiento de una nueva y muy poderosa significación imaginaria social: el “dominio” económico seudo racional, que implica que las principales finalidades humanas sean el crecimiento ilimitado de la producción y el consumo. Ese sueño del crecimiento económico ilimitado ha supuesto el centro de las concepciones sociales imaginarias del mundo capitalista en que vivimos. Y ello ha sido así tanto en la concepción burguesa del mundo como en gran parte de las concepciones supuestamente alternativas. No podemos olvidar que en la visión marxista el gran objetivo era el desarrollo de las fuerzas productivas, hasta el punto de que la necesidad del socialismo se hacía derivar de que el capitalismo suponía un freno a su desarrollo.</p>
<p>Mencionas la cuestión del uso de las tecnologías en favor de las élites. El problema es que las tecnologías no son neutrales, su propia naturaleza es consustancial a la organización económicosocial. La supuesta neutralidad de las tecnologías es otro de los elementos ideológicos más persistentes tanto del liberalismo económico como de Marx. Los socialistas pensaban que bastaría sustituir la forma de propiedad para que las tecnologías se volvieran virtuosas. Hoy sabemos que eso no es así, ni nunca ha sido así. No son los seres humanos los que deberían adaptarse a las tecnologías sino estas a nuestras necesidades y objetivos. Pero eso supone una transformación radical de la sociedad en que vivimos.</p>
<p>La lógica del capitalismo realmente existente es una lógica sin proyecto, tanto en los países y entre las clases privilegiadas, como en el resto. Una huida hacia adelante de una civilización que no está dispuesta a pensar a fondo sobre sí misma y en hacia dónde va, y que ya se enfrenta a los límites materiales de la sostenibilidad del sistema. Los peligros propios de nuestro tiempo siguen procediendo, pues, de ese imaginario extraordinariamente activo y destructivo, el imaginario capitalista. La cuestión central es que la ilusión del progreso, aunque esté en crisis, no tiene alternativa en el marco del capitalismo. La significación imaginaria central del capitalismo se está desmoronando sin que aparezca una nueva. Esa crisis genera un gran vacío. La ausencia de auténticas significaciones o representaciones colectivas creativas afecta a todo el sistema-mundo. Ese es el marco estricto en donde deben comprenderse fenómenos como el ascenso de nuevas formas de heteronomía que, en muchos casos retoman o actualizan viejos monstruos, desde los integrismos religiosos a los nuevos populismos de derecha.</p>
<p>La capacidad de crear simulacros de sentido por las sociedades capitalistas avanzadas creció sobre la base del consumo de masas y la universalización del ocio como vida ilusoria. Pero a esos simulacros de sentido cada vez les resulta más difícil enfrentarse a la emergencia de identidades y sentidos fuertes, radicalmente heterónomos, que dan a la gente algo en qué creer.</p>
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<p><strong>NV: El maridaje capitalismo/democracia representativa, que funcionó desde la Segunda Guerra Mundial</strong><strong>,</strong><strong> toca a su fin. Pero si la democracia se encuentra en crisis y en fase de “destitución” es en buena parte por las malas prácticas de las propias oligarquías… ¿Cómo salimos de esta encrucijada si</strong><strong>n</strong><strong> llevarnos por delante lo bueno que </strong><strong>ha podido haber en el modelo de las democracias liberales?</strong></p>
<p><strong>JMV</strong>: Para empezar, debemos ser conscientes de que uno de los rasgos más negativos de nuestras democracias electorales es la facilidad con que las élites políticas y económicas y los grupos oligárquicos consiguen el control y la determinación de las agendas públicas y sus decisiones. En esas condiciones la participación ciudadana se limita al mero ejercicio periódico de un voto electoral.</p>
<p>La dominación por las élites y las oligarquías es un problema que ha acompañado siempre al desarrollo de la democracia ya desde la antigua Grecia. La compleja arquitectura política que diseñaron los demócratas griegos se debía a que temían la capacidad de las oligarquías de manipular en su favor las instituciones democráticas. Por ello se dotaron de un conjunto de instituciones elegidas por sorteo para evitar las tendencias aristocráticas de las asambleas y, salvo el puesto de estratego y aquellos cargos que requerían una específica cualificación técnica, entendían que debían designarse por sorteo.</p>
<p>La construcción de las democracias liberales no ha sido capaz de establecer un conjunto mínimamente eficaz de dispositivos antioligárquicos. La separación de poderes, que es una importante garantía de los derechos de los ciudadanos, no sirve para evitar el excesivo poder de presión que las minorías privilegiadas, las élites y grupos oligárquicos ejercen sobre las instituciones.</p>
<p>El riesgo que en el siglo XXI corren las democracias es muy grande. El populismo de las nuevas derechas es un factor que no es ajeno al peso determinante de las oligarquías políticas, sociales y económicas sobre las instituciones nacionales y supranacionales. Debería servirnos de aviso la trágica experiencia de los años treinta del siglo pasado, con el derrumbe de las democracias continentales europeas, sometidas a la impotencia de sus instituciones y constituciones frente a los fascismos y al giro autoritario de las oligarquías económicas.</p>
<p>El imaginario democrático solo es activo cuando se desarrolla. Defender la democracia exige una profundización en todos sus ámbitos: locales, regionales, nacionales y supranacionales. Avanzar en un sentido que llamo democrático libertario que, tal y como lo entiendo, supone introducir en la actual democracia electoral contrapesos perdidos de la democracia representativa y, sobre todo, asignar protagonismo a nuevas formas de participación directa y al uso de mecanismos antioligárquicos. Indudablemente, una evolución democrático libertaria de los sistemas democrático electorales los haría más complejos, es decir, mejor adaptados a la propia complejidad de la sociedad contemporánea.</p>
<p>Me parece que la posibilidad de una radicalización y regeneración democrática pasa por cuatro ejes fundamentales:</p>
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<li>Introducción de dispositivos antioligárquicos. Ahí la democracia griega sigue siendo una fuente de inspiración, no tanto en los mecanismos concretos, como en el objetivo esencial que se plantearon de limitar el poder de las élites.</li>
<li>Activación de la participación directa de la ciudadanía. Los mecanismos posibles son múltiples, desde la creación de órganos deliberativos preparatorios elegidos por sorteo, a formas de democracia directa virtual sobre determinadas decisiones en algunos ámbitos. Significaría una transformación importante de los actuales sistemas pues limitaría la endogamia de las élites burocráticas impidiendo adoptar decisiones relevantes sin un debate y voto ciudadano. Sobre todo, podría ser un modelo capaz de desarrollar una ciudadanía responsable, informada y activa.</li>
<li>Desarrollo de las perspectivas de autogestión social. La vieja cuestión de la democracia industrial y de la autogestión puede resucitar bajo nuevas formas. Ahora que muchas organizaciones aspiran a ser redes y pueden entenderse como redes, el problema de la distribución del poder en su seno debería resurgir. Reducir la democratización exclusivamente a las macroinstituciones es renunciar a la humanización de las organizaciones donde trabajamos y actuamos.</li>
<li>Reconstrucción del vínculo entre democracia e igualitarismo. La democracia política solo puede ser ejercitada adecuadamente por personas que se encuentran en un estado de ciudadanía. Para ello el ciudadano político debe ser al mismo tiempo un ciudadano social. Personas más libres y menos vulnerables que tienen asegurado no solo el derecho a la educación y a la sanidad, sino también una subsistencia vital y cultural.</li>
</ol>
<p>Ningún procedimiento político es intrínsecamente emancipatorio. Los dispositivos deseables son aquellos capaces de responder a los elementos de degradación y corrupción que, siempre en beneficio de las minorías dominantes, aparecen en todos los sistemas de organización política. La necesidad de una transformación de las democracias no es una discusión sobre si los procedimientos electorales deben ser más proporcionales o mayoritarios, o sobre las virtudes y vicios del presidencialismo respecto al parlamentarismo. La cuestión decisiva es otra: la necesidad de una nueva relación entre ciudadanos e instituciones, así como evitar que los poderes económicos sigan dominando las decisiones políticas.</p>
<blockquote><p><strong>Es necesaria una nueva relación entre ciudadanos e instituciones, y evitar que los poderes económicos sigan dominando las decisiones políticas</strong></p></blockquote>
<p><strong>NV: Hacia el final de su vida Castoriadis, a quien ya has mencionado, reflexionó sobre el ascenso de la insignifica</strong><strong>ncia en la sociedad. ¿En qué medida ves signos de esta tendencia en la actual sociedad española? ¿Cómo se relaciona con el vaciamiento del espacio público y la falta de protagonismo de la ciudadanía? ¿Qué papel desempeñan las redes sociales?</strong></p>
<p><strong>JMV</strong>: Creo que la primera vez que Castoriadis habló explícitamente de ascenso de la insignificancia fue en una entrevista de 1993. En los últimos años de su vida –falleció en 1997– reflexionó sobre ello en el contexto de lo que describe como una sociedad a la deriva o una época de conformismo generalizado vinculado a un triunfo del imaginario capitalista en sus más crudas y groseras formas. Pero esa reflexión se relaciona con una tendencia general que analizó en 1960-1961 en el texto «El movimiento revolucionario bajo el capitalismo moderno», que se expresaría en la creciente privatización e individualismo de las sociedades occidentales y la degradación del espacio público.</p>
<p>Estas consideraciones conducen a la interrogación sobre el grado de decadencia de una parte de los valores de Occidente, los relacionados con la libertad y la igualdad, e incluso sobre la posibilidad de una crisis antropológica que obstruya la propia capacidad de autorreproducción del sistema. El concepto de insignificancia también advierte sobre el riesgo de un proceso de destitución en la actual democracia electoral, el contradictorio régimen de compromiso entre las oligarquías liberales y las mayorías sociales. Todo eso conllevaría una creciente autodestrucción de cualquier cohesión social. Castoriadis parecía tener en mente uno de los posibles rostros de la barbarie: una sociedad que se desgarra internamente sin ser capaz de crear nada. Por ejemplo, la evolución de las redes sociales en la última década parece ejemplificar ese desgarro que no produce algo nuevo, esa habla que no escucha, esa rabia que no expresa ni construye, ese individualismo que no permite construir colectividad.</p>
<p>El pensamiento de Castoriadis es sustancialmente antielitista y, por tanto, esas valoraciones de tono pesimista sobre el devenir de la sociedad occidental son un aviso premonitorio del peligro de degradación que genera la falta de protagonismo de la ciudadanía. Por ello, la cuestión de la destitución y de la insignificancia debe ser evaluada cuidadosamente mediante su contrapeso, la creatividad que en las últimas décadas han mostrado algunos movimientos ciudadanos por todos los rincones del planeta.</p>
<p>Indudablemente la crisis de las democracias electorales se manifiesta en el creciente desapego de la gente respecto a los partidos que supuestamente les representarían. Ese desapego en un hecho que en sí mismo no tiene un sentido unívoco, puede ser la base tanto del auge de la derecha populista como de la emergencia de un proyecto democrático orientado a transformar sustantivamente nuestras instituciones.</p>
<p>En cuanto a la sociedad española, observo los mismos rasgos esenciales que en el resto de sociedades occidentales en cuanto a la crisis de las significaciones imaginarias sociales. Evidentemente, como en cualquier otro país, hay rasgos singulares. Por ejemplo, es relevante que tanto España como Portugal hayan sido receptores tardíos del desarrollo de la ciudadanía social propia del Estado de bienestar. Ello ha permitido una fortaleza algo mayor de la vieja izquierda y de los aparatos de la socialdemocracia. Por otra parte, la mayor singularidad española de las últimas décadas me parece que está representada por un movimiento como el 15M, cuyo aparición y desarrollo reveló la profundidad del descontento social con el sistema de poder y de representación. La incapacidad del régimen para una regeneración democrática añade dramatismo a nuestra actual situación.</p>
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<p><strong>NV: Actualmente conviven alrededor del mundo varias tendencias sociales: un cierto nihilismo con un aumento de la protesta. ¿Hasta qué punto se trata de corrientes paralelas y sin cruces? ¿Existen puntos de encuentro entre las dos tendencias?</strong></p>
<p><strong>JMV</strong>: Los grandes acontecimientos sociales nunca son puros, ya que expresan procesos de lucha y de creación anónima que reflejan el conflicto de imaginarios sociales existentes en un tiempo dado.</p>
<p>La última década ha sido pródiga en acontecimientos. Parece que fue hace mucho, pero en 2011 tuvo lugar el 15M en las plazas españolas. Y las movilizaciones en las plazas europeas y americanas, y en muchos otros lugares. O las primaveras árabes, que no gozaron en Occidente del apoyo que debían haber tenido en su lucha contra las dictaduras y el fundamentalismo islámico. Y el comienzo de la tragedia de la guerra civil siria. O la lucha kurda por instituciones autogestionadas socialmente y los derechos de las mujeres.</p>
<blockquote><p><strong>La aparición y desarrollo del 15M reveló la profundidad del descontento social con el sistema el poder y de representación</strong></p></blockquote>
<p>Merece la pena recordar algunas de las luchas sociales del período 2018-2019, antes de la pandemia. Una mera enumeración no exhaustiva de algunos de esos acontecimientos es impactante. Empecemos por el movimiento histórico de las mujeres que recorrió gran parte del mundo y que ahora es objeto del ataque de todos los proyectos reaccionarios del mundo contra el derecho al aborto.</p>
<p>Recordemos que en Hong Kong se desarrolló el movimiento democrático más potente que ha conocido el continente asiático&#8230; En Irak, un gran movimiento popular&#8230; En el continente africano, en Argelia y Sudán, movilizaciones históricas masivas para conquistar derechos y libertades&#8230; En Nicaragua, una rebelión popular ahogada en sangre en 2018. En Puerto Rico, una inmensa protesta supuso un terremoto político que abrió en Latinoamérica el camino a poderosas movilizaciones populares en Haití, Ecuador. En Chile el movimiento popular fue lo suficientemente fuerte para imponer un proceso constituyente&#8230; A pesar de la pandemia, en 2020, un intenso movimiento popular se desarrolló en Colombia y se produjo un gran movimiento democrático en Bielorrusia contra la dictadura de Lukashenko. En enero de 2022, un movimiento social de protesta fue reprimido sangrientamente por el gobierno kazajo con el apoyo del ejército de Putin.</p>
<p>Todos esos acontecimientos tienen un componente antioligárquico muy visible, pero son procesos complejos, necesitados de análisis singulares, con efectos probablemente distintos en el corto y en el largo plazo. No son agregables mecánicamente y están abiertos a consecuencias directas e indirectas muy heterogéneas.</p>
<p>Entender y aprender de las luchas sociales que expresan el magma social, que se desarrollan simultáneamente a todas las tendencias regresivas de las que hemos hablado, debería ser una prioridad para quienes pensamos en un mundo mejor. Ello exige una mirada limpia de anteojeras ideológicas y de los prejuicios de la izquierda.</p>
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<p><strong>NV: En este presente de oligarquías fortalecidas, ¿qué alternativas se pueden esperar? ¿Cómo las iniciativas emancipadoras pueden abrirse camino y sembrar cambios verdaderos?</strong></p>
<p><strong>JMV</strong>: En la actual crisis civilizatoria nadie nos salvará. No hay salvadores. Solo desde una sociedad organizada y movilizada se podrán afrontar esos retos. No debemos olvidar que los grandes movimientos emancipatorios y libertarios del pasado fueron siempre híbridos y no hay ningún motivo para pensar que no vaya a ser así en el futuro. Por tanto, un nuevo momento emancipatorio, como movimiento social de creación de nuevas institucionalidades, solo excepcionalmente puede surgir de un impulso único desde abajo, mientras que la regla general sería su aparición como eclosión de los instrumentos heterogéneos desarrollados en el conjunto de la sociedad y en sus distintos ámbitos de participación y de lucha.</p>
<blockquote><p><strong>En la actual crisis civilizatoria nadie nos salvará. Solo desde una sociedad organizada y movilizada se podrán afrontar esos retos</strong></p></blockquote>
<p>Tal y como la entiendo, una política de la autonomía no es ajena a un pragmatismo radical, estableciendo y privilegiando los enganches entre las luchas del presente y el tipo de sociedad futura que se desea; lo cual, en cada momento, significa reconocer los movimientos sociales que impulsan la lucha por nuevos derechos y libertades (y la defensa de los existentes) e incorporan la pretensión de la participación más amplia posible de la ciudadanía.</p>
<p>El avance en el sentido de una democracia libertaria (y, por tanto, igualitaria) solo puede ser el resultado de un movimiento social democrático. La <em>apuesta</em> es por la posibilidad de un poderoso movimiento capaz de fomentar una acción instituyente mediante vectores creativos alimentados tanto de las fuerzas de la cooperación como de los conflictos permanentes entre los de abajo y los de arriba. Un movimiento consciente de que su objetivo no es construir un aparato de mera delegación, generar un liderazgo en sentido populista o ser una pieza más del entramado institucional. La emergencia de un movimiento social de esa naturaleza se puede desear, pero no es predecible ni es seguro que tenga lugar. Los acontecimientos históricos son imprevisibles, indeterminados e indeterminables.</p>
<p>Lo que cada uno de nosotros puede hacer en favor de esa <em>apuesta</em> es desarrollar, en la medida de nuestras posibilidades una praxis consistente con el deseo de un mundo distinto. Nos encontramos con las prácticas cotidianas de transformación social, que se presentan bajo múltiples formas e iniciativas, generando nuevas imágenes y lenguajes desde cualquier rincón de cualquier lugar, en un sentido cooperativo, libertario e igualitario.</p>
<p><strong>Nuria del Viso Pabón</strong> es miembro de FUHEM Ecosocial y editora de la revista PAPELES</p>
<p>Acceso al texto completo en formato pdf: <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/entrevista-a-juan-manuel-vera-el-igualitarismo-ya-no-encuentra-en-el-eje-izquierda-derecha-una-formulacion-adecuada/" target="_blank" rel="noopener"><em>Entrevista a Juan Manuel Vera</em></a>.</p>
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		<title>Entrevista a Francisco López Segrera</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 25 Oct 2020 12:48:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencias Sociales]]></category>
		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Movimientos Sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Pensamiento Crítico]]></category>
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					<description><![CDATA[Salvador López Arnal entrevista a Francisco López Segrera sobre el trabajo de Immanuel Wallerstein, en el número 147 de nuestra revista Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignright wp-image-130504 size-thumbnail" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/11/147-1-300x421.jpg" alt="" width="300" height="421" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/11/147-1-300x421.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/11/147-1-450x632.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/11/147-1-768x1078.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/11/147-1-600x843.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/11/147-1-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/11/147-1.jpg 1007w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><strong>Salvador López Arnal</strong> entrevista a<strong> Francisco López Segrera</strong> sobre<strong> Immanuel Wallerstein</strong> en el número 147 de nuestra revista<em> Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio</em> Global.</p>
<p><strong>Salvado</strong><strong>r López Arnal (SLA): Usted ha señalado en algunas ocasiones que, en su opinión, Wallerstein y Prigogine han sido las dos figuras claves del pensamiento de las ciencias sociales y naturales del siglo XX. Nada menos. ¿Nos puede trazar una breve biografía intelectual del gran sociólogo neoyorquino recientemente fallecido?</strong></p>
<p><strong>Francisco López Segrera (FLS): </strong>El 31 de agosto de 2019 falleció el pensador más importante, radical e innovador de las ciencias sociales a lo largo de varias décadas: Immanuel Wallerstein. En 1968, publicó «The Colonial Era in Africa». Entre 1974, cuando publicó el primer tomo de <em>El moderno sistema mundial</em>, y 2019 fue, a mi juicio, uno de los más profundos y brillantes críticos del capitalismo, a la vez que el mayor innovador de las ciencias sociales, como muestran sus múltiples  ensayos:  <em>Abrir  las  ciencias sociales; El capitalismo histórico; Después del liberalismo; Utopística o las opciones históricas del siglo XXI; La decadencia del Imperio; El legado de la sociología; </em>las cartas que publicó como presidente de la Asociación Internacional de Sociología, entre otros textos valiosos; y los 500 comentarios que publicó en su web todos los días, 1 y 15 de cada mes, desde el 1 de octubre de 1998 hasta el 1 de julio de 2019.</p>
<p>Desde fecha temprana rompió con la visión eurocéntrica de la mayoría de los intelectuales de “Occidente” mostrando interés especial por el movimiento anticolonial en la India.</p>
<p>Desde 1976, fue profesor de sociología en la Universidad de Binghamton (SUNY) hasta su jubilación en 1999. Fue en dicha Universidad, director del Centro Fernand Braudel –para el estudio de economías, sistemas históricos y civilizaciones– hasta 2005. También fue director asociado de estudios en la École des Hautes Études en Sciences Sociales en París, y Presidente de la Asociación Internacional de Sociología entre 1994 y 1998. Previamente había presidido la Comisión Gulbenkian sobre la «Reestructuración de las Ciencias Sociales», que tuvo como resultado el Informe <em>Abrir las Ciencias Sociales</em>, con la colaboración de Ilya Prigogine y otros autores.</p>
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<p><strong>SLA</strong><strong>: Suele señalarse que Wallerstein fue el fundador de una corriente de investigación que, recogiendo aportaciones de la escuela de los </strong><em>Annales </em><strong>de Fernand Braudel y de la teoría de la dependencia de la CEPAL, ejerció a partir de 1974 un notable impacto en las ciencias sociales, en el pensamiento crítico y en activistas de los movimientos sociales. ¿Qué caracterizaría a ese corriente de investigación y pensamiento crítico que él encabezó? ¿Por qué fueron tan importantes para él los movimientos anticoloniales?</strong></p>
<p><strong>FLS: </strong>Wallerstein integró la teoría de Marx de la mercancía, sus análisis del capitalismo, a la visión <em>economie monde </em>de Braudel, y a la teoría de la dependencia. Su pensamiento se nutrió de los aportes de Theotonio Dos Santos, André Gunder Frank, Giovanni Arrighi y Samir Amin, en especial.</p>
<p>Esa corriente se caracterizó por hacer un análisis crítico del desarrollo mundial del capitalismo, de la explotación colonial y neocolonial del centro desarrollado a la periferia de países subdesarrollados. Una situación de dependencia en la que la economía de un grupo de países subdesarrollados está condicionada por el desarrollo y la expansión de una economía central, a la cual el propio “desarrollo” de estos países subdesarrollados está atado. Esta estructura histórica beneficia a determinados países en perjuicio de otros.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>SLA</strong><strong>: Una pregunta de casi imposible respuesta en pocas líneas: ¿puede explicarnos lo esencial de su teoría del sistema-mundo moderno como una economía-mundo capitalista?</strong></p>
<p><strong> ¿Se han formulado críticas a su teoría?</strong></p>
<p><strong> ¿Sigue siendo fructífera y de interés?</strong></p>
<p><strong>FLS: </strong>Wallerstein mostró un enorme interés en varios de sus libros sobre la revolución francesa de 1789 y la revolución estudiantil de  1968,  como  momentos  de  ruptura.</p>
<p>Estudió en primer lugar la historia del capitalismo desde sus orígenes hasta la actualidad, de sus principales procesos históricos –como las mencionadas revoluciones– hasta la Guerra de Irak, sin dejar de analizar la epistemología, la teoría del conocimiento dominante en las ciencias sociales, que criticó con lucidez en <em>Abrir las Ciencias Sociales</em>.</p>
<p>Lo principal de su teoría del sistema- mundo fue su visión del capitalismo como una estructura con un ciclo de desarrollo histórico limitado –y no como un sistema eterno– que se caracteriza por una estructura jerarquizada que genera desigualdad creciente en sus tres espacios: centro, semiperiferia y periferia. La teoría de los ciclos de Kondrátiev es también un instrumento teórico utilizado en los análisis de Immanuel. En este marco, la decadencia de la hegemonía norteamericana forma parte de la crisis general y terminal del capitalismo. Pienso que sus análisis tienen absoluta vigencia en un momento en que el capitalismo no solo ha generado enormes desigualdades, como ha mostrado Piketty, sino que amenaza cada vez más –mediante el cambio climático y la posibilidad en aumento de una guerra nuclear– el propio habitat del hombre: la Tierra.</p>
<p>Consideró que las fallas estructurales del actual sistema-mundo capitalista no podrán impedir su disolución. Estas fallas son tres: la desruralización; el agotamiento ecológico producto del afán de externalizar los costos; y una democratización que ha llevado a mayores exigencias de gasto público. «La combinación de las tres está creando una presión estructural masiva de largo  alcance  sobre  las  utilidades  provenientes de la producción y está en proceso de convertir el sistema capitalista en algo que ya no es rentable para los capitalistas».</p>
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<p><strong>SLA</strong><strong>: Suelen destacarse las críticas de Wallerstein al eurocentrismo (sé que usted también está curado de esta peligrosa enfermedad).</strong></p>
<p><strong> ¿Nos resume las críticas fundamentales del maestro recientemente fallecido?</strong></p>
<p><strong>FLS: </strong>En múltiples libros y en ensayos abordó la temática del racismo y del eurocentrismo. “El propósito del racismo es mantener a la gente dentro del sistema, pero como inferiores”, señala Immanuel en el capítulo sobre el racismo en su libro <em>La decadencia del Imperio </em>(2003), donde también critica el nacionalismo etnocentrista de partidos políticos europeos de derecha y de figuras como Le Pen y Berlusconi.</p>
<p>Recuerdo que tanto Immanuel, como la entonces Secretaria de CLACSO, Marcia Rivera, nos animaron a participar en el simposio «Alternativas al eurocentrismo y colonialismo en el pensamiento latinoamericano contemporáneo» en el Congreso Internacional de Sociología (1998) presidido por él. Encomendé la organización a Edgardo Lander, participamos en el Simposio y publicamos un libro <em>–La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales– </em>con las principales ponencias, animados por Wallerstein. En mi artículo en dicho libro «Abrir, Impensar y redimensionar las ciencias sociales en América Latina y el Caribe» intenté, como homenaje a Wallerstein, aplicar su modelo teórico de Abrir e Impensar las ciencias sociales y de preguntarme si acaso ya existía una ciencia social no eurocéntrica en América Latina.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>SLA: Salvo error por mi parte, Wallerstein colaboró con Etienne Balibar, un discípulo de Louis Althusser, en un libro titulado </strong><em>Razón, nación y clase</em><strong>. ¿Cuáles son las tesis fundamentales de este ensayo?</strong></p>
<p><strong>FLS: </strong>En dicho libro se analiza con lucidez por ambos autores la especificidad del racismo contemporáneo y sus vínculos con los nacionalismos y las luchas de clases. La hipótesis central de ambos autores –y en especial de Wallerstein– es que el racismo es una actitud de clase para legitimar la explotación de otros grupos étnicos. Racismo que se aplica también a la pobre- za, aunque pertenezca al mismo grupo étnico, en forma de un elitismo excluyente. Es un manifiesto contra el eurocentrismo, el etnocentrismo y el nacionalismo excluyente, propio de muchos autores de la ciencia social occidental, que convierte a los hombres del subdesarrollo en objetos de interés antropológico, a diferencia de Balibar e Immanuel que lo estudian como ser humano, convertido en condenado de la tierra por el colonialismo y el neocolonialismo. Recuerdo que una vez me comentó Immanuel lo que le había impresionado la obra de Fannon sobre los condenados de la tierra.  El mencionado libro de Immanuel y Balibar, publicado en 2001, tiene especial actualidad hoy con el tema del incremento de la migración en general y hacia la UE y EEUU en especial. Wallerstein analiza en el posfacio de este libro la vinculación entre racismo, nacionalismos excluyentes e incluso el sexismo, como formas de legitimar la explotación y exclusión propias del sistema capitalista que han promovido otros sistemas históricos con fines similares.</p>
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<p><strong>SLA</strong><strong>: Wallerstein hablaba frecuentemente de la crisis estructural del sistema- mundo, ¿qué escenarios vislumbraba?</strong></p>
<p><strong>¿Socialismo o barbarie de nuevo?</strong></p>
<p><strong>FLS: </strong>Para Immanuel el capitalismo estaría agotado como sistema alrededor del 2050, pero dependerá de nosotros si lo sustituye un sistema mejor o peor, algo cercano al socialismo o al fascismo. Pero dejemos hablar al maestro Wallerstein:</p>
<p>A principios del siglo XXI (2001) afirmaba que «la primera mitad del siglo XXI sería más perturbadora, pero más abierta que el siglo XX». «Digo esto basándome en tres premisas. La primera premisa es que los sistemas históricos, como todos los sistemas, tienen vidas finitas. Tienen un comienzo de un largo periodo de desarrollo y, finalmente, mueren, cuando se alejan del equilibrio y alcanzan puntos de bifurcación. La segunda premisa es que el resultado de tales bifurcaciones es intrínsecamente determinado. La tercera premisa es que el moderno sistema-mundo, como sistema histórico, ha entrado en una crisis terminal y no resulta verosímil que exista dentro de 50 años. Sin embargo, ya que el resultado es incierto, no sabemos si el sistema (o sistemas) resultante será mejor o peor» y anunciaba que la transición sería una etapa llena de turbulencias.  A partir de aquí ofreció cuatro conclusiones:</p>
<p>1) «el progreso no es inevitable», pero «no es imposible»;</p>
<p>2) «la creencia en certezas, una premisa fundamental de la modernidad, ciega y mutila»;</p>
<p>3) «un cambio fundamental es posible, pero no seguro, corresponde a nuestra responsabilidad moral el actuar racionalmente, de buena fe y con energía en busca de un sistema histórico mejor», 4) «la incertidumbre es maravillosa» y la certeza sería «la muerte moral», «si todo está sin decidir, entonces todo está abierto a la creatividad».</p>
<p>A lo  largo  de  la  obra  de  Wallerstein estas premisas y conclusiones se argumentan con gran extensión y profundidad. Los conceptos de caos, bifurcación y flecha del tiempo –presentes en la obra de Immanuel y en parte asimilados de los análisis de Prigogine– fueron herramientas teóricas claves para Immanuel en sus trabajos. Las tendencias evolutivas del sistema-mundo capitalista, en el marco de una flecha del tiempo irreversible, implican etapas de caos, bifurcaciones –en el marco de las luchas por el poder y la hegemonía– y conflictos para reorganizar el sistema, mediante sucesivas disputas por la hegemonía y las esferas de influencia. Señala que –entre el 2020 y el 2050– habrá una dura lucha entre un capitalismo en crisis con modalidades fascistas y distintas propuestas de índole socialista como alternativa histórica. Pero que depende de nosotros que esta alternativa positiva prevalezca. Los movimientos sociales desempeñarán un papel clave en su lucha contra Estados autoritarios en ese período de caos sistémico posterior al 2020, según Immanuel.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>SLA</strong><strong>: Tres grandes nombres que tampoco están entre nosotros: Samir Amin, Giovanni Arrighi y André Gunder Frank.</strong></p>
<p><strong>¿Mantuv</strong><strong>o Wallerstein relaciones con estos grandes pensadores marxistas?</strong></p>
<p><strong>¿Se influyeron mutuamente?</strong></p>
<p><strong>FLS</strong><strong>: </strong>Fui testigo en muchos seminarios y reuniones –y también por el estudio de la obra de todos ellos–de la estrecha amistad y mutuas influencias entre estos pensadores. A ellos hay que agregar la influencia de Theotonio dos Santos, también muy vinculado a ese grupo. Todos ellos, pese a la especificidad de la obra de cada uno, analizaron el sistema mundo capitalista en forma muy crítica. Todos ellos se influyeron mutuamente y tienen una obra colosal. Samir Amin en <em>E</em><em>l desarrollo desigual </em>(1973), ensayo sobre las formaciones sociales del capitalismo periférico, ya cita trabajos de todos ellos; Arrighi desarrolló en su obra los aportes de Wallerstein con respecto a los ciclos económicos; Frank enriqueció sus estudios sobre el desarrollo-subdesarrollo y luego sobre el auge de Asia y China con los trabajos de Wallerstein; Dos Santos siempre tuvo a Immanuel como un referente y reunió este grupo, más de una vez, en los seminarios de la Red de economía mundial y desarrollo sostenible de UNESCO que presidía (REGGEN). En 1998, en homenaje a los 60 años de Theotonio Dos Santos, invité a estos autores –Dos Santos, Marini, Amin, Frank, Wallerstein– a escribir ensayos, que fueron publicados en los dos tomos de <em>Los retos de la globalización</em>, libro  del cual fui coautor y editor. El trabajo de Wallerstein <em>Los desafíos de la globalización </em>es una excelente síntesis del estado de sus investigaciones en ese momento, de su visión de futuro y una sólida crítica a la globalización neoliberal. También Immanuel tiene influencias de todos ellos en su obra. Un día me dijo –en la Maison des Sciences de l’Homme en París (1995)– que sin los aportes de la teoría de la dependencia, y en especial de la obra de Dos Santos, él no hubiera podido desarrollar aspectos esenciales de su obra sobre el sistema-mundo capitalista.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>SLA</strong><strong>: Usted tuvo una larga amistad y relaciones de trabajo con él, desde que participó en su Seminario </strong>–<strong>en la Maison des Sciences de l’Homme de París</strong>– <strong>en el invierno de 1995. ¿Nos puede contar algo de esta relación?</strong></p>
<p><strong>FLS: </strong>Tuve una larga amistad y relaciones de trabajo con Immanuel, desde que participé en su seminario en la Maison des Sciences  de  l’Homme  en  el  invierno  deMi libro <em>Cuba: capitalismo dependiente y subdesarrollo </em>(1972) –considerado por Dos Santos como un interesante estudio de caso aplicando la teoría de la dependencia a un país subdesarrollado– había despertado su atención. Creo que por esa razón y debido a que en el reducido grupo del Seminario había representantes de todas las regiones del mundo, pero no de América Latina, se propició que me invitara a participar en él. Luego colaboré con él en la organización del Congreso Mundial de Sociología en 1998 y nos reunimos en Caracas y Montreal a esos efectos. Una muestra de su visión crítica del eurocentrismo fue la publicación de 11 volúmenes precongreso (1997) que recogían lo más innovador de las ciencias sociales en las distintas regiones del mundo. Contribuí en especial a la preparación del volumen sobre América Latina –organizado por Briceño y Heinz Sonntag– que incluyó trabajos de Aníbal Quijano, Lander, H. Vessuri, Emir Sader, Pablo González Casanova, López Segrera y M. Rivera, entre otros. En mi tra- bajo traté el tema del futuro de las ciencias sociales en la región.</p>
<p>Impartí   en   el   otoño   de   2001   en Binghamton, invitado por él, un curso sobre «Prospectiva de América Latina». Me hizo el honor de asistir a las conferencias de mi curso y también su esposa Beatriz asistió a algunas y lo acompañaba en algunos de sus viajes.</p>
<p>Luego seguimos colaborando y nos reencontramos en diversos eventos. En 2003, en Río de Janeiro, estuvimos en un seminario de especial interés organizado por Theotonio Dos Santos, quién seleccionó un grupo de ponencias – Wallerstein, Gunder Frank, la de él mismo, Giovanni Arrighi, López Segrera, Samir Amin, Gilberto Dupas, Estrella Bohadana, Rene Dreifuss, Xie Shou-Guang y Gao Xian– y las publicó en el libro <em>Os impasses de la globalização</em>. Casi todos los autores de este libro están muertos, salvo mi persona, Xie y Gao Xian. Con casi todos ellos tuve una especial amistad y relaciones de trabajo. Sobre todo, con Theotonio, Wallerstein, Frank, Samir Amin y René Dreifuss. Fue una relación muy enriquecedora. Hoy día no creo exista un grupo de pensadores de esta talla analizando el sistema mundo capitalista. También gracias a Wallerstein entré en contacto con el Premio Nobel de Química y gran físico Ilya Prigonine, pues al irme de París a Caracas como consejero regional de Ciencias Sociales, Wallerstein me entregó el borrador del libro suyo con Prigogine (como resultado de sus trabajos en la comision Gulbenkian) que hice traducir y publicar en español con el apoyo de Sonntag con el título de <em>Para abrir las Ciencias Sociales </em>en una primera edición y que luego se publicó en Siglo XXI con prólogo de Pablo Gónzalez Casanova –también en un seminario  organizado por este último en 1997 coincidimos con Wallerstein en la UNAM–, texto clave que abogaba por la integración de las ciencias sociales y las ciencias duras. Luego, en 1996, en un proyecto de UNESCO dirigido por Jérôme Bindé,   pude   colaborar   con   Prigogine, Morin –que me ayudó mucho cuando creamos la Red GUNI de universidades de innovación–  y otros pensadores y el resultado de nuestro trabajo se publicó en el libro <em>Représentatio</em><em>n et complexité </em>(1997).</p>
<p>En 2004, Wallerstein nos hizo el honor de hacer la Introducción a un libro –<em>América Latina y el Caribe en el siglo XXI </em>(2004)– coordinado por nosotros y Francisco Mojica, que recogía las principales ponencias de nuestros Congresos de la Red Latinoamericana de Estudios Prospectivos, que yo presidí entre 1996-2004.</p>
<p>Pienso que Wallerstein y Prigogine son las dos figuras claves del pensamiento de las ciencias sociales y duras del siglo XX. Su legado debe preservarse y desarrollarse en un momento en que el mundo está amenazado por los Trump, Boris Johnson, Bolsonaro (ya cayó Salvini) y otras figuras deleznables.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>SLA</strong><strong>: Fue usted decisivo para la traducción al castellano de un ensayo de temática poco frecuente, escrito al alimón por Wallerstein y Prigonine: </strong><em>Para abrir las Ciencias Sociales</em><strong>. ¿A qué tenían que estar abiertas las ciencias sociales según estos dos grandes pensadores? </strong></p>
<p><strong> </strong><strong>FLS</strong><strong>:  </strong>En  la  ponencia  ya  mencionada, «Abrir, impensar y redimensionar las Ciencias Sociales en América Latina y el Caribe» que presenté al Congreso Internacional de Sociología (1998) cuando lo presidía Immanuel, traté de resumir la visión de Wallerstein y Prigogine al respecto del modo siguiente:</p>
<p>Es necesario no sólo repensar las ciencias sociales, sino sobre todo impensarlas, como  ha  afirmado  Immanuel  Wallerstein. Es decir, poner en cuestión el legado decimonónico y el de este propio siglo en las ciencias sociales, a la manera que Ilya Prigogine ha hecho en las ciencias duras con la herencia de la física newtoniana y de la teoría de la relatividad. Esta necesidad de impensarlas obedece a que muchas de sus suposiciones, pese a su carácter falaz, permanecen arraigadas firmemente en nuestra mentalidad. Consideramos que impensar las ciencias sociales significa reconciliar lo estático y lo dinámico, lo sincrónico y lo diacrónico, analizando los sistemas históricos como sistemas complejos con autonomía, y límites temporales y espaciales. Si decidimos, por tanto, que la unidad de análisis no es ya el Estado- nación,  sino  el  sistema-mundo  (es  decir, que no podemos analizar ningún Estado- nación disociado del sistema-mundo) debemos además acudir al análisis transdisciplinario eliminando la tradicional distinción entre el método de análisis ideográfico propio de la historia, y el nomotético propio de la antropología, economía, ciencias políticas y sociología. Las ciencias sociales no deben ser ni mero recuento de los hechos del pasado (historia tradicional), ni tampoco la simple búsqueda de regularidades con una visión ahistórica. Las ciencias humanas como la psicología y la filosofía, entre otras, también deben ser tenidas en cuenta a la hora de elaborar esta síntesis.</p>
<p>La “gran teoría”, por un lado, y el empirismo abstracto de estudios en detalle, por otro, son los grandes peligros que acechan a las ciencias sociales desde sus orígenes y por lo cual resulta necesario impensarlas y también abrirlas. Esto último significa: deconstruir las barreras disciplinarias entre lo ideográfico y lo nomotético; integrar las disciplinas ideográficas y nomotéticas en un método transdisciplinario; promover el desarrollo de investigaciones conjuntas, no sólo entre historiadores de un lado y antropólogos, economistas, politólogos y sociólogos de otro, integrando equipos transdisciplinarios en torno a un tema de investigación, sino además integrar a científicos de las ciencias naturales y exactas en proyectos conjuntos en que participen especialistas de las ciencias sociales y de las ciencias duras, y donde por tanto lo transdisciplinario no se agote en la fusión de lo ideográfico y lo nomotético, sino que además también incluya las ciencias duras. Es esto lo que nos ha enseñado el legado de Marx, Durkheim y Weber según Immanuel.</p>
<p>Las obras de Braudel, Wallerstein, Morin y Dos Santos, entre otros, constituyen a nuestro juicio un esfuerzo notable en este sentido desde las ciencias sociales, e igualmente la de Prigogine desde el terreno de las ciencias duras. En resumen, para que las ciencias sociales tengan verdadera relevancia hoy, es imprescindible la reunificación epistemológica del mundo del conocimiento, sin que esto implique la muerte inmediata de disciplinas con una larga tradición. Abogamos por la integración en el análisis de los fenómenos sociales de lo ideográfico y lo nomotético, e incluso de esta visión con las ciencias duras, lo cual no quiere decir que neguemos el valioso legado de las disciplinas autónomas, aunque sí su menor relevancia en análisis desintegrados de los conocimientos que pueden aportarnos el conjunto de ellas. Este es el mensaje esencial que nos trasladaron Wallerstein y Prigogine, en el informe <em>Abrir las Ciencias Sociales </em>de la Comisión Gulbenkian para reestructurar las ciencias sociales.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>SLA</strong><strong>: También usted ha hablado en alguna ocasión </strong>–<strong>con admiración, destacando este punto</strong>– <strong>de la dimensión humana de Wallerstein. ¿Qué nos puede decir de ella?</strong></p>
<p><strong>FLS: </strong>Pienso que la sencillez y humildad de Immanuel, su rechazo de todo elitismo eurocéntrico, de toda discriminación a otras culturas, era algo que transmitía con su praxis. Por eso, en todos los seminarios y en los Foros de Porto Alegre, se ganó el respeto y la admiración, no solo por su obra, sino en especial por esta actitud abierta y solidaria con los “condenados de la tierra”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>SLA</strong><strong>: Mil gracias por sus palabras. ¿Me permitirá dedicarlas a la memoria de Immanuel Wallerstein?</strong></p>
<p><strong>FLS: </strong>Con gusto.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Francisco López Segrera</strong> es <em>Doctor en Estudios Latinoamericanos (París VIII, Sorbonne) y vicerrector del Instituto Superior de Relaciones Internacionales de Cuba (1980-1989). Fue funcionario de la UNESCO y director de la revista </em><a href="https://www.iesalc.unesco.org/ess/index.php/ess3" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Educación Superior y Sociedad</a> <em>(1998-2001). Fue seleccionado por la organización para integrar el Grupo Internacional de Expertos del Foro UNESCO en educación superior.  </em></p>
<p><em>Asesor académico, editor y autor en la Universidad Politécnica de Cataluña de los Informes de la <a href="http://www.guninetwork.org/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Global University Network for Innovation</a>, ha sido profesor visitante y/o conferencista invitado en más de 140 universidades del mundo. Entre ellas: UNAM, Universidad de Sao Paulo, Boston College, Binghamton, Berkeley, Stanford, Oxford, Riverside, Sorbonne, Instituto de Barcelona de Estudios Internacionales, Universidad de Salamanca y la UPC. El doctor López Segrera colaboró  con Wallerstein en la organización del Congreso Mundial de Sociología en 1998 e, invitado por él, impartió en otoño de 2001 en la Universidad de Binghamton un curso sobre «Prospectiva de América Latina».</em></p>
<p><strong>Salvador López Arnal</strong> es miembro de <a href="https://www.upf.edu/es/web/moviments" target="_blank" rel="noopener noreferrer">CEMS</a> (Centro  de Estudios de los Movimientos Sociales) de la Universidad Pompeu Fabra.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Disponible el texto completo en formato pdf: <em><a href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/11/Entrevista-Lopez-Segrera_LOPEZ-ARNAL.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Entrevista a Francisco López Segrera sobre Immanuel Wallerstein</a>. </em></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Diálogo: Pablo Carmona, Joseba Fernández, Jordi Mir y Margarita Padilla</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2012/05/12/dialogo-pablo-carmona-joseba-fernandez-jordi-mir-y-margarita-padilla/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 12 May 2012 09:29:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Dialogos]]></category>
		<category><![CDATA[15M]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Movimientos Sociales]]></category>
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					<description><![CDATA[Cibercoloquio sobre el 15M, que habla de las características del movimiento y la redefinición de la acción social y sus reivindicaciones.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong><img decoding="async" class="alignright size-full wp-image-134135" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/06/dialogo-15M.jpg" alt="" width="306" height="338" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/06/dialogo-15M.jpg 306w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/06/dialogo-15M-300x331.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/06/dialogo-15M-64x71.jpg 64w" sizes="(max-width: 306px) 100vw, 306px" />El 15 M, un año después</strong></em></p>
<p>Olga Abasolo, dirige este cibercoloquio en el aniversario del 15M, lanzando una serie de cuestiones sobre las características del movimiento, los elementos que movilizan a la ciudadanía, la redefinición de la acción social y sus reivindicaciones, así como posibles sinergias nacionales y transnacionales.</p>
<p>En el coloquio participan:<br />
<strong>Pablo Carmona</strong>, miembro del Observatorio Metropolitano.</p>
<p><strong>Joseba Fernández</strong>, Investigador pre-doctoral en el departamento de Ciencia Política de la UPV-EHU y coeditor del libro recientemente publicado, ¡Ocupemos el mundo!, Icaria, 2012.</p>
<p><strong>Jordi Mir</strong> Profesor en la Universitat Pompeu Fabra y miembro del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales (CEMS)</p>
<p><strong>Margarita Padilla</strong> es ingeniera informática y activista en la red.</p>
<p>Han sido innumerables las interpretaciones y reflexiones en torno al 15M que han circulado desde mayo de 2011. Las convocatorias de acciones y manifestaciones un año después probablemente puedan caracterizarse de algo más que efemérides pero, aunque a día de hoy somos capaces de apreciar algunas tendencias con cierta distancia, no es menos cierto que siguen abiertas algunas incógnitas e incertidumbres en torno al devenir de este proceso aún abierto.</p>
<p>Cabría esperar que el recrudecimiento de los recortes derivados de los planes de ajuste estructural, el vaciamiento acelerado de lo público, el impacto directo de estas tendencias en la vida cotidiana de las personas y el cada vez más evidente secuestro de la democracia por las élites acentuarán el malestar social, otra cosa es si este derivará hacia una construcción de mayorías sociales críticas, o si el efecto será regresivo.</p>
<p>La complejidad del 15M refleja, en definitiva, la propia complejidad social, y por tanto de la actual ciudadanía. Aunque parece indudable que ha aumentado el número de personas que han optado por movilizarse, ya sea en las asambleas de barrio, ya sea en las mareas por los servicios públicos o en el respaldo a las manifestaciones convocadas,</p>
<p>¿Se sigue y seguirá sintiendo apelada la ciudadanía ante la llamada del 15M?</p>
<h3><a href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/08/Coloquio_Aniversario_15M.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Leer más</a></h3>
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			</item>
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		<title>DOSSIER Movimientos sociales hoy: de lo local a lo gobal</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2009/06/09/dossier-movimientos-sociales-hoy/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[suela]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 08 Jun 2009 22:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Dosieres Ecosociales]]></category>
		<category><![CDATA[Ecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Centros sociales autogestionados]]></category>
		<category><![CDATA[Movimientos Sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Protesta colectiva]]></category>
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					<description><![CDATA[Los movimientos sociales presentan hoy una coral de propuestas e iniciativas que abordan ámbitos muy diversos a distintas escalas, pero todos ellos confluyen en un objetivo: impulsar otras formas de vivir y relacionarnos entre nosotros, con otras especies y con el planeta. El dossier elaborado por CIP-Ecosocial, sin pretender ser un estudio exhaustivo,  se propone presentar algunos de los temas que movilizan los ciudadanos, contribuyendo al análisis de la naturaleza de estos movimientos y las características de las contestaciones sociales. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3><img decoding="async" class="alignright wp-image-128984" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2009/07/Dossier-7-Movimientos-sociales-450x634.jpg" alt="" width="371" height="523" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2009/07/Dossier-7-Movimientos-sociales-450x634.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2009/07/Dossier-7-Movimientos-sociales-300x423.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2009/07/Dossier-7-Movimientos-sociales-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2009/07/Dossier-7-Movimientos-sociales.jpg 530w" sizes="(max-width: 371px) 100vw, 371px" /><em>Dossier Movimientos sociales hoy: de lo local a lo global</em></h3>
<p>El avance de la globalización neoliberal es el escenario que ha propiciado un resurgimiento de movimientos sociales en el Norte y, sobre todo, en el Sur. La respuesta de resistencia por parte de numerosos grupos locales ha logrado articularse en el movimiento alterglobalizador, movimiento de movimientos que promueve un cambio de paradigma bajo el lema «<strong>Otro mundo es posible</strong>«.</p>
<p>Los movimientos sociales presentan hoy una coral de propuestas e iniciativas que abordan ámbitos muy diversos a distintas escalas, desde lo local a lo global, pero todos ellos confluyen en un objetivo: impulsar otras formas de vivir y relacionarnos entre nosotros, con otras especies y con el planeta. Estos movimientos se han convertido en un actor relevante, tal como demuestra la reciente experiencia de los pueblos indígenas de <strong>Bagua</strong> (<strong>Perú</strong>), cuyas movilizaciones han logrado la anulación de dos decretos presidenciales para la explotación de la Amazonia.</p>
<p>En este dossier proponemos una aproximación a esta compleja realidad a través de cinco artículos de análisis y una selección de recursos documentales sobre esta temática. Puedes descargar el Dossier Movimientos sociales completo, o bien los artículos y la selección de recursos por separado:</p>
<p><a href="http://www.fuhem.es/media/ecosocial/file/Boletin%20ECOS/Boletin%207/la%20crisis%20y%20los%20movimientos%20sociales_J.PASTOR.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>De la indignación individual a la protesta colectiva</em></a></p>
<p><strong>Jaime Pastor</strong></p>
<p>El texto explora las razones por las que en España las expresiones públicas de malestar son aún escasas, y lo relaciona con la evolución de los movimientos sociales. El autor concluye con propuestas para construir un «sentido común» alternativo que evite el cierre en falso de la crisis.</p>
<p><a href="http://www.fuhem.es/media/ecosocial/file/Boletin%20ECOS/Boletin%207/Cambioclim%c3%a1tico_J.LOPEZ_DEURRALDE.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Recetas para fortalecer el movimiento contra el cambio climático</em></a></p>
<p><strong>Juan López de Uralde</strong></p>
<p>El autor, activista ambiental y director ejecutivo de Greenpeace en España, examina las fases por las que ha pasado la percepción de la opinión pública hacia el cambio climático y los factores que han retrasado la movilización social en este ámbito. El texto concluye con algunas ideas dirigidas a lograr una mayor efectividad y dinamización pública hacia el cambio climátic</p>
<p><em><a href="http://www.fuhem.es/media/ecosocial/file/Boletin%20ECOS/Boletin%207/contestacion%20universidad%20Bolonia_J.MIR.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Notas para el balance de un curso de contestación en las universidades públicas españolas</a></em></p>
<p><strong>Jordi Mir Garcia</strong></p>
<p>La respuesta estudiantil frente a las propuestas de reforma del proceso de Bolonia en la universidad pública es el eje de este texto. El autor analiza los elementos que han ido conformando el discurso del movimiento de respuesta, así como las cuestiones pendientes para el próximo curso.</p>
<p><a href="http://www.fuhem.es/media/ecosocial/file/Boletin%20ECOS/Boletin%207/Foro%20Social%20Mundial%20Belem%202009_J.BOTEY.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Foro Social Mundial de Bélem, 2009</em></a></p>
<p><strong>Jaume Botey Vallès</strong></p>
<p>Este artículo realiza un balance del Foro Social Mundial celebrado en Bélem (Brasil) a principios de 2009. El autor repasa el protagonismo del medioambiente y los pueblos indígenas en esta edición.</p>
<p><em><a href="http://www.fuhem.es/media/ecosocial/file/Boletin%20ECOS/Boletin%207/centros%20sociales%20autogestionados_J.L.FERNANDEZ_A.RAMOS.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Innovaciones políticas y culturales de los centros sociales autogestionados</a></em></p>
<p><strong>José Luis Fernández Casadevante y Alfredo Ramos</strong></p>
<p>Los autores exploran la realidad de los centros sociales autogestionados, dinámicos espacios de intervención política y de creación cultural impulsados originariamente por esa realidad heterogénea conocida como movimiento okupa.</p>
<h3><a href="https://www.fuhem.es/2009/06/19/dossier-especial-movimientos-sociales/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">SELECCIÓN DE RECURSOS Movimientos Sociales</a></h3>
<p><strong>Susana Fernández Herrero</strong></p>
<p>Desde el Centro de Documentación de CIP-Ecosocial presentamos una recopilación bibliográfica de lecturas recomendadas que analizan el origen, la evolución y el estado actual de los movimientos sociales. Ofrece además una ventana por la que asomarse a las causas que están movilizando a la sociedad.</p>
<p align="justify"><em><a href="https://www.fuhem.es/media/ecosocial/file/Boletin%20ECOS/ECOS%20CDV/Boletin_7/Lecturas%20recomendadas.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Movimientos sociales. Lecturas Recomendades</a></em></p>
<p align="justify"><a href="https://www.fuhem.es/media/ecosocial/file/Boletin%20ECOS/ECOS%20CDV/Boletin_7/Sociedad%20en%20Constante%20Movimiento.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Movilizaciones Sociales</em></a></p>
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