<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Neoliberalismo &#8211; FUHEM</title>
	<atom:link href="https://www.fuhem.es/tag/neoliberalismo/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://www.fuhem.es</link>
	<description>educación + ecosocial</description>
	<lastBuildDate>Tue, 05 May 2026 07:43:49 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.8.5</generator>

<image>
	<url>https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2018/10/Fuhem-logomosca-100x100.png</url>
	<title>Neoliberalismo &#8211; FUHEM</title>
	<link>https://www.fuhem.es</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Papeles 173</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2026/05/05/papeles-173/</link>
					<comments>https://www.fuhem.es/2026/05/05/papeles-173/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 05 May 2026 07:43:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Autoritarismo]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis Ecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Discriminación]]></category>
		<category><![CDATA[Globalización]]></category>
		<category><![CDATA[Modo de vida imperial]]></category>
		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Nuevo Orden]]></category>
		<category><![CDATA[Nuevo orden social]]></category>
		<category><![CDATA[Polarización]]></category>
		<category><![CDATA[Vulnerabilidad]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.fuhem.es/?p=174458</guid>

					<description><![CDATA[Asistimos a una profunda reconfiguración del orden internacional expresado en la multiplicación de conflictos alrededor del mundo, el rearme, el auge de la geopolítica –con el relanzamiento del imperialismo y las zonas de influencia–, la diplomacia coercitiva y el alejamiento del multilateralismo y del derecho internacional. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p class="CuerpoA"><span lang="ES-TRAD"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignright size-medium wp-image-174440" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/04/Portada-Papeles-173-borde-300x375.jpg" alt="" width="450" height="638" /><em>Asistimos a una profunda reconfiguración del orden internacional expresado en la multiplicación de conflictos alrededor del mundo, el rearme, el auge de la geopolítica –con el relanzamiento del imperialismo y las zonas de influencia–, la diplomacia coercitiva y el alejamiento del multilateralismo y del derecho internacional. </em></span></p>
</blockquote>
<p class="CuerpoA"><span lang="ES-TRAD">En paralelo, se reorganiza el poder económico y político, que bascula hacia Asia, y, especialmente, a China, en detrimento de Estados Unidos y de Occidente, que se resisten a los cambios. Mientras, van surgiendo organizaciones de cooperación al margen del dominio occidental. El orden que empieza a emerger, más descaradamente violento, no es ajeno a la forma en que se maneja la crisis ecosocial. Este número de PAPELES indaga en este nuevo orden mundial. Casi una veintena de expertas y expertos de distintos ámbitos analizan los rasgos de eso que emerge, ofreciendo valiosas claves para comprender el nuevo escenario.</span></p>
<p>La sección <strong>A fondo</strong> de este número resulta singular en varios sentidos. Primero, porque aborda una cuestión de máxima actualidad, el orden internacional que está surgiendo de las ruinas del régimen posterior a la Segunda Guerra Mundial. Y segundo, porque esta vez no se compone de artículos de varios especialistas, sino de una batería de preguntas sobre distintos aspectos de este orden mundial emergente que formulamos a dieciséis expertas y expertos en los distintos ámbitos.</p>
<p>Esta conversación coral con <span lang="ES-TRAD">numerosas claves para navegar este presente incierto </span>se estructura en siete bloques:</p>
<p><strong>Bloque 1</strong>. Imperialismo y uso de la fuerza: abandono del multilateralismo y desprecio del derecho internacional;</p>
<p><strong>Bloque 2</strong>. América Latina y la Doctrina Donroe;</p>
<p><strong>Bloque 3</strong>. Europa ante el nuevo orden de Trump;</p>
<p><strong>Bloque 4</strong>. Oriente Medio y el nuevo orden;</p>
<p><strong>Bloque 5</strong>. China, India, Rusia y otros actores frente al nuevo orden;</p>
<p><strong>Bloque 6</strong>. Un orden internacional cada vez más violento;</p>
<p><strong>Bloque 7</strong>. Nuevo orden y crisis ecosocial.</p>
<p>Los participantes en esta conversación son: <strong>Manuel Monereo, Jose Antonio Est</strong><strong>évez Araujo, Renán Vega, Tahina Ojeda Medina, Ruth Ferrero Turrión, Ignacio Álvarez-Ossorio, Isaí</strong><strong>as Barreñada, Augusto Zamora, Carlos Berzosa, In</strong><strong>é</strong><strong>s Arco, Jos</strong><strong>é </strong><strong>Luis Gordillo, Rafael Poch- de-Feliú</strong><strong>, Pere Ortega, Tica Font, Jorge Riechmann </strong>y<strong> Ulrich Brand</strong>.</p>
<p>El número recoge también otras secciones habituales como: <strong>Actualidad</strong>, <strong>Experiencias</strong>, <strong>Ensayo</strong> y <strong>Lecturas</strong>.</p>
<p>A continuación, ofrecemos el texto completo correspondiente a la <strong>Introducción</strong> del número, escrito por <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong> bajo el título: <em>Autoritarimo Nacionalnativista y orden mundial</em>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Autoritarismo Nacionalnativista y Orden Mundial</strong></h4>
<p>Una mirada rápida a Occidente permite comprobar que vivimos una oleada reaccionaria. En América Latina, a Milei en Argentina, Noboa en Ecuador, Bukele en El Salvador o Asfura en Honduras se les ha sumado recientemente Kast en Chile. Bolsorano, esta vez a través de la persona de su hijo Flavio, ya supera en algunas encuestas a Lula ante las presidenciales del próximo octubre. En Europa la situación no es mucho mejor a pesar de la derrota electoral de Orbán en Hungría y de que Meloni perdiera el referéndum sobre la reforma judicial. Mirando a Oriente, en Asia, Narendra Modi sigue adelante con su proyecto nacionalista y la autocracia está presente en Rusia y China, pues en estos países gobiernan regímenes a los que difícilmente se puede calificar de democráticos y respetuosos con los derechos humanos. Sin embargo, el que mejor refleja el tiempo presente es el Gobierno Trump, por la caza de inmigrantes y su carta blanca a los oligarcas tecnológicos y petroleros de los EEUU y, en las relaciones internacionales, por su desprecio hacía el multilateralismo y el derecho internacional, así como por su ardor guerrero en Oriente Próximo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Un nuevo (des)orden</strong></h5>
<p>Esta deriva es el reflejo de un <em>nuevo orden</em> que se va asentando tras fraguarse durante más de tres lustros. La crisis del anterior, el orden neoliberal, tuvo como detonante la Gran Recesión de 2008 y su clausura definitiva con la pandemia del año 2020.<sup>1</sup> El periodo neoliberal fue tiempo de hiperglobalización paradójica, pues terminó por debilitar a los países occidentales que la impulsaron, y ha supuesto más de cuatro décadas perdidas para afrontar la urgente quiebra civilizatoria que representa la crisis ecosocial. Así pues, se sale de la crisis del orden neoliberal no en mejores condiciones, sino a través de un contramovimiento reactivo que supone una salida en clave autoritaria.</p>
<p>El nuevo orden que despunta no depara nada bueno. Cabe denominarlo por sus rasgos como <em>autoritario nacionalnativista.<sup>2</sup> Surgido de las contradicciones y fracturas del consenso neoliberal, es autoritario porque ni siquiera respeta la retórica democrática interpretada por el orden anterior a partir de la idea de la conveniencia de contrapesos a la acción de los gobiernos (división de poderes, autonomía de los bancos centrales y existencia de autoridades administrativas independientes con funciones atribuidas de supervisión externa) y concede un enorme poder a la nueva plutocracia tecnofinanciera (gente como Peter Thiel sería el máximo exponente). Es nacionalnativista porque frente a la multiculturalidad y el cosmopolitismo de las sociedades abiertas de la hiperglobalización neoliberal surge ahora la reacción etnonacionalista y la discriminación de determinados grupos y sectores sociales según el origen geográfico, étnico o religioso, además de por la orientación sexual.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>El “trilema” de Rodrik</strong></h5>
<p>Hace unos años el economista estadounidense de origen turco Dani Rodrik planteó un famoso trilema.<sup>3</sup> Señalaba que existían tres objetivos que cualquier país desearía tener simultáneamente, pero que, al ser estructuralmente incompatibles, solo se podían alcanzar dos al mismo tiempo. Según Rodrik, resulta imposible lograr y mantener simultáneamente las ventajas de la hiperglobalización (apertura e integración económicas profundas), la democracia (como espacio de toma de decisiones políticas reales y participación efectiva) y el Estado-nación (como ámbito de soberanía). Así pues, ante los tres vértices del trilema (hiperglobalización, democracia y soberanía nacional), argumentaba que la combinación de dos vértices excluiría necesariamente al tercero. En consecuencia, la combinación de hiperglobalización manteniendo la soberanía nacional impide una democracia real; la combinación de globalización más democracia hará imposible la soberanía nacional al exigir una especie de federalismo global o gobernanza supranacional y, finalmente, si un país quiere que sus ciudadanos decidan democráticamente sus políticas conservando la capacidad soberana de aplicarlas, tendrá que limitar la integración económica.</p>
<p>Puede que los vientos que soplan nos hayan situado en un lugar próximo a la primera de las combinaciones. La profunda inserción en la economía global sin una gobernanza política a la altura de sus exigencias (al no querer nadie ceder su parcela de soberanía nacional) ha hecho que las decisiones económicas más relevantes acaben siendo dictadas desde instancias internacionales ajenas a la voluntad de la ciudadanía de cada nación. Esto significa, por ejemplo, que si los llamados mercados financieros internacionales exigen recortes del gasto público, los gobiernos los aplicarían, aunque su electorado vote lo contrario. Se suele poner el ejemplo de Grecia durante la crisis de la deuda soberana tras la Gran Recesión. El gobierno griego era formalmente soberano y celebró un referéndum en el año 2015 rechazando las medidas de austeridad impuestas desde la troika (la Comisión Europea, el FMI y el BCE). El resultado fue ignorado en la práctica: había soberanía formal e integración en la zona euro, pero la democracia resultó ser una gran ilusión.</p>
<p>En la actualidad la competencia creciente de nuevos actores en el escenario mundial, sin renuncia de los resortes clásicos en los que se ha manifestado el ejercicio de la soberanía de los estados, estaría vaciando de contenido la democracia en las sociedades. Ciertamente el trilema no fue formulado para explicar el autoritarismo, pero puede ayudarnos como herramienta diagnóstica de la situación actual de vulnerabilidad democrática que lo hace posible.</p>
<p>Es ya un lugar común el reconocimiento de que la hiperglobalización generó una amplia variedad de perdedores: trabajadores industriales en los países ricos golpeados por la deslocalización, economías dependientes del Sur global que no pudieron proteger sus industrias nacientes, comunidades despojadas de sus medios de vida e identidad cultural, etc. Estos perdedores se han sentido huérfanos de salidas a su situación porque el sistema político operaba dentro de las restricciones que imponía la globalización y, en su lugar, han recibido como respuesta un discurso meritocrático que, al basarse en la idea de que el éxito depende exclusivamente del esfuerzo y el talento individual, ha hecho del resentimiento derivado de la humillación recibida el combustible que alimenta a muchos de los movimientos reaccionarios.<sup>4</sup> De esta manera el etnonacionalismo autoritario se convierte en una trampa mortal por no solucionar nada y generar nuevos problemas, como el deterioro de la convivencia democrática al insuflar miedo y repulsa a la inmigración (tema central de todos los discursos de la derecha autoritaria) o la desviación de la atención de las amenazas reales de la concentración del poder en pocas manos, de las disrupciones tecnológicas o de las graves consecuencias del deterioro ecológico.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Los cambios en el orden mundial</strong></h5>
<p>Tras el proceso globalizador, los planos interno y externo han quedado entrelazados. El orden social y el orden internacional se relacionan de forma bidireccional. El orden social impuesto en los EEUU está configurando el nuevo orden internacional y este, a su vez, está influyendo en las configuraciones internas en cada uno de los países. Pero además, para comprender bien el tránsito hacia este nuevo orden mundial que se desarrolla sobre la reafirmación de los intereses nacionales y en la confrontación entre potencias que encarnan diferentes tipos de capitalismo con intereses globales en pugna,<sup>5</sup> no hay que perder de vista en ningún momento tres acontecimientos clave:</p>
<p>1) la multipolaridad en un mundo de geografía económica cambiante,</p>
<p>2) la relevancia que adquiere el poder tecnológico asociado al mundo digital</p>
<p>3) el cambio climático, el pico del petróleo, el riesgo de desabastecimiento de otros recursos críticos o la erosión de la integridad de la biosfera. Son factores que se entremezclan entre sí.</p>
<p>En primer lugar, el declive de los Estados Unidos (y del conjunto de Occidente) y el ascenso de China (y otros países, como la India) muestra bien a las claras cómo el viejo centro del capitalismo pierde peso relativo y relevancia en el conjunto mundial. En segundo lugar, debido a la competencia de los países emergentes, se manifiestan pugnas en todos los ámbitos, destacando la carrera por alcanzar nuevos hitos en la digitalización y la economía de los datos que permitan ventajas sobre el competidor en los avances de los modelos lingüísticos de la inteligencia artificial. En tercer lugar, a todo lo anterior se suman los efectos que tanto el cambio climático como la transición energética tienen en el tensionamiento de la geopolítica actual. El calentamiento global abre posibilidades de explotación minera en zonas antes inaccesibles, agudizando el apetito insaciable de un sistema ecocida y devorador de recursos, así como de apertura de nuevas rutas marítimas que ofrecen ventajas competitivas o que son cruciales para garantizar los suministros. A su vez, la transición energética tensiona más aún la geopolítica al aumentar la dependencia de los minerales que hacen posible la incorporación de las renovables al mix energético. Esto sitúa a las tierras raras y a las materias primas críticas en el foco de atención, donde China, que controla el procesamiento del litio, el cobalto y las tierras raras, disfruta ya de una posición dominante en las cadenas de extracción y comercialización.  Sin olvidar que, como buena parte de la estrategia de transición hacia las renovables depende de la inyección de grandes flujos de energías fósiles y descansa en tecnologías poco maduras, las rivalidades que vemos surgir en torno a estos materiales se mezclan con la tradicional geopolítica belicosa asociada a la energía fósil (como se ha visto en la intervención de Venezuela y vemos ahora con el ataque a Irán).</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>El trasfondo de todo</strong></h5>
<p>Todo ello nos conduce al nudo gordiano que ni sabemos ni nos atrevemos a desatar: el modo de vida imperial característico de la civilización industrial capitalista.<sup>6</sup> El choque con los límites naturales que la extensión e intensificación del capitalismo global ha provocado pone de manifiesto las contradicciones con las que opera. Su dinámica no solo depende de la forma en que se apropia de los recursos mediante el extractivismo, ni tampoco únicamente de las ventajas que adquiere de la división social e internacional del trabajo con la que explota la fuerza laboral en cualquier rincón del planeta, también juega un papel fundamental su capacidad para transferir costes y riesgos sociales y ambientales a terceros.</p>
<p>La transferencia social (a otros grupos sociales), espacial (a otros territorios) y temporal (a las generaciones futuras) de estos costes y riesgos con que tradicionalmente el capitalismo maneja sus contradicciones se encuentra con límites en la actualidad. La extralimitación ecológica (<em>overshoot</em> ) y la creciente competencia internacional por el espacio ambiental disponible nos introducen en un orden mundial más autoritario y violento. La “prioridad nacional” con la que se defiende la discriminación según el origen geográfico asume que la tarta no llega para todos y que hay que descartar a muchos comensales de la fiesta. La idea nativista de la prioridad nacional (cuya otra cara es el descarte, como denunciara el Papa Francisco) solo se puede llevar a la práctica en el interior de los países sacrificando la idea republicana de ciudadanía mediante formas cada vez más autoritarias. Su traducción en el plano mundial es la construcción de un orden internacional regido por la lógica imperial y sus zonas de influencia.</p>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong>,  director del <a href="https://www.fuhem.es/ECOSOCIAL/" target="_blank" rel="noopener">Área Ecosocial de FUHEM</a> y de la revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global.</em></a>,</p>
<h5>NOTAS</h5>
<p>1. Por orden social cabe entender una determinada configuración de poder definida por juegos de dominación y compromiso entre clases sociales y fracciones de clase, tanto en el plano interno de los estados como en las relaciones —económicas, políticas y militares— que establecen entre ellos. Los órdenes sociales emergen tras reestructuraciones profundas en el capitalismo. Desde finales del siglo XIX, momento en el que apareció el capitalismo organizado con rasgos contemporáneos, se han sucedido cuatro órdenes sociales (me he referido a ellos en mi libro <em>La gran encrucijada. Crisis ecosocial y cambio de paradigma</em>, Ediciones HOAC, Madrid, 2019).</p>
<p>2. Lo explico con más detalle en el artículo «Nuevo orden social e internacional: claves para una interpretación crítica» publicado en el nº 41 de la revista <em>Gaceta sindical. Reflexión y debate</em> de CCOO, número que se presentará al público el 28 de mayo en el Ateneo de Madrid.</p>
<p>3. Dani Rodrik, <em>La paradoja de la globalización. Democracia y el futuro de la economía mundial</em>, Antoni Bosch Editor, Barcelona, 2012.</p>
<p>4. Ha sido Michael Sandel quien ha resaltado las consecuencias que tiene sobre la cohesión social y el bien común el sistema meritocrático dominante en Occidente, pues conduce a dos emociones corrosivas: la arrogancia de los ganadores y la humillación de los perdedores (véase <em>La tiranía del mérito</em>, Debate, Barcelona, 2020)</p>
<p>5. Branko Milanović (<em>Capitalismo, nada más</em>, Taurus, Barcelona, 2020) contrapone dos tipos de capitalismo en disputa, el capitalismo meritocrático liberal y el capitalismo político, liderados respectivamente por EEUU y China. Sin embargo, por cómo se configuran en la práctica podría ser más conveniente llamar, al primero, capitalismo corporativo transnacional y, al segundo, capitalismo de Estado.</p>
<p>6. Ulrich Brand y Markus Wissen, <em>Modo de vida imperial. </em><em>Vida cotidiana y crisis ecológica del capitalismo,</em> Editorial Tinta Limón, Buenos Aires/ Madrid, 2021. Ulrich Brand, <em>Crisis del modo de vida imperial y transiciones ecosociales</em>, Colección de Economía Inclusiva 006, FUHEM/ Catarata, Madrid, 2023.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.fuhem.es/2026/05/05/papeles-173/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Balance general en el plano económico de los últimos cuarenta años</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2025/07/15/balance-general-en-el-plano-economico-de-los-ultimos-cuarenta-anos/</link>
					<comments>https://www.fuhem.es/2025/07/15/balance-general-en-el-plano-economico-de-los-ultimos-cuarenta-anos/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Jul 2025 09:36:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Economía Crítica]]></category>
		<category><![CDATA[Economía Ecológica]]></category>
		<category><![CDATA[Economía Feminista]]></category>
		<category><![CDATA[Economía Inclusiva]]></category>
		<category><![CDATA[Globalización]]></category>
		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.fuhem.es/?p=169624</guid>

					<description><![CDATA[Evolución de la dimensión económica y los cambios profundos ocurridos en las cuatro últimas décadas.   ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-0"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="vc_custom_heading_wrap "><div class="heading-text el-text" ><h2 class="h2" ><span></p></span><span><h3 style="text-align: center;"><strong>Balance general en el plano económico de los últimos cuarenta años</strong></h3></span><span><p></span></h2></div><div class="clear"></div></div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-0" data-row="script-row-unique-0" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-0"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-1"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p><img decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-168864" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/07/PORTADA-Papeles-170-1-300x375.jpg" alt="" width="300" height="450" />El número 170 de la revista <em>Papeles de relaciones ecosociales y  cambio global</em> celebra sus cuarenta años y expertos y expertas analizan los cambios acaecidos en estas cuatro décadas.</p>
<p>Ángel Martínez González-Tablas aborda en la dimensión económica los profundos cambios que han tenido lugar, y que son muestra de una realidad compleja de la que es importante captar su estructura profunda, porque solo si lo hacemos podrá la economía afrontar los desafíos y descubrir lo que en ellos hay también de oportunidad.</p>
<h5><strong>La economía en el período de</strong> <strong>vida de <em>Papeles</em>      </strong></h5>
<p>Tomar conciencia de la evolución de la realidad económica a lo largo de los últimos cuarenta años −de las principales problemáticas, del pensamiento económico o de las políticas practicadas− nos ayuda a entender el presente y las dinámicas en curso.</p>
<p>Al nacer <em>Papeles</em> −a sus espaldas los años «gloriosos» que siguieron al fin de la Segunda Guerra Mundial− estábamos instalados en la fase neoliberal, que a lo largo de cuatro décadas iba a inspirar el comportamiento de la economía mundial, antes de dar paso a la actual patada al tablero del orden nacido de a partir de 1945, en cuyo seno, se han desarrollado fenómenos tan distintos como el fordismo y el neoliberalismo.</p>
<p>Desde sus inicios, la economía puso el foco en la riqueza de las naciones (Adam Smith) y en el crecimiento, pero desde mediados del siglo XX hubo voces que reclamaron que lo que nos debía ocupar era la montaña del hambre (José Luis Sampedro), a la vez que se señalaba que el crecimiento no era lo mismo que el desarrollo y que este y no aquel debería ser el objetivo.</p>
<p>Mientras la cooperación al desarrollo pugnaba por asentarse, la problemática del subdesarrollo fue evolucionando con tratamientos dispares: el Consenso de Washington marcó la visión de la ortodoxia, la propuesta de la teoría de la dependencia fue radicalmente diferente y la experiencia de los nuevos países industrializados del sudeste asiático, junto al ascenso de China mostraron otras posibilidades, antes de que en algunos recodos del Sur global empezara a intuirse que la colonialidad no había terminado con el colonialismo.</p>
<p>Una década antes de que <em>Papeles</em> iniciara su andadura, ya había estallado en la política y en círculos académicos la denuncia ecologista y la afirmación de los límites al crecimiento −de la mano de la conferencia de Estocolmo y del informe del Club de Roma− trastocando los términos en los que se planteaban los debates.</p>
<p>A la vez, en apenas unos años, pasamos de ocuparnos de los modelos de construcción del socialismo −tradicional soviético, revolución cultural de Mao, nuevo pragmatismo de Deng− a enfrentarnos con el derrumbe de la URSS, el fin de la Guerra Fría, el espejismo del fin de la historia y la oportunidad −perdida− de construir unas nuevas relaciones internacionales basadas en la cooperación pacífica.</p>
<p>En Europa, la UE vivía la ampliación de sus miembros y el desgarro del Brexit, sin que se produjera una modificación funcional de su dinámica institucional, en un contexto que lo pedía a gritos, oscilando entre referencia mundial de proyecto exitoso y ejemplo de rígidas políticas de austeridad.</p>
<p>En conjunto, estos cuarenta años han estado marcados por un relativo estancamiento económico y por una sucesión de crisis, manifestación de una crisis multidimensional de gran calado. En ella, se dispara la desigualdad interna y decrece la existente entre países, como consecuencia del mayor crecimiento de algunas grandes economías procedentes del subdesarrollo. Por su parte, la ONU ha tratado de que la comunidad internacional ensanchara la mirada y se comprometiera con los Objetivos del Milenio.</p>
<p>El recorrido se cierra con el encadenamiento siniestro de la pandemia del COVID-19, la guerra de Ucrania, el genocidio de Gaza (ante la pasividad de la comunidad internacional), el ascenso de la ultraderecha, la erosión de la democracia y la segunda presidencia de Trump.</p>
<p>En el terreno del pensamiento y las políticas económicas, el predominio de la síntesis neoclásica supuso el vaciamiento de la potencialidad exploratoria del keynesianismo y propició un pensamiento único, altamente formalizado, pero de contenido empobrecido, al que se fue añadiendo cierta dimensión institucional.</p>
<p>En este contexto, asciende la presencia de las problemáticas desveladas por las perspectivas ecologista y feminista. En la economía ortodoxa, tales perspectivas han aportado aspectos puntuales de sus planteamientos, sin incorporar su fondo ni cuestionar las bases de su propio paradigma. En la economía crítica, se ha tratado de asumir la visión radicalmente diferente que subyace en esos enfoques.</p>
<blockquote>
<p><strong>Estos cuarenta años han estado marcados por un relativo estancamiento económico y por una sucesión de crisis, manifestación de una crisis multidimensional de gran calado.</strong></p>
</blockquote>
<p>En paralelo, a partir de unos antecedentes complejos y densos, que no tiene sentido entrar a detallar, lo que devendría la globalización neoliberal se inicia con las decisiones de Nixon de suspender la convertibilidad del dólar y de entreabrir la puerta a los movimientos internacionales de capital, mientras que su variante interna viene de la mano de las políticas de Thatcher y Reagan, con una amplia variedad de concreciones.</p>
<p>En España, el régimen de 1978 −nacido de los cambios imprescindibles para que la transición fuera viable, pero sin plantear los que hubieran modificado la estructura del poder y las características del sistema socioeconómico− hizo posible liberalizar la economía en la línea de las de nuestro entorno, abordar la configuración territorial de las autonomías y sentar las bases de un cierto Estado del bienestar. En paralelo, se desarrollaba el proceso de integración del país en el entramado capitalista occidental con la conversión del ambiguo «OTAN de entrada no» en un inequívoco «pero luego sí», seguido de la incorporación a la naciente Unión Europea y la posterior adopción del euro.</p>
<p>En el entorno más próximo de <em>Papeles</em> destacan dos aspectos. En primer lugar, el Centro de Investigación para la Paz (CIP), que incorpora la problemática ecológica, los temas suscitados por el feminismo, la profundización de la democracia y una mirada crítica de la economía, en lo que en el fondo era un planteamiento ecosocial, mucho antes de que se popularizara este nombre. De otro lado, el reconocimiento, en las Jornadas de Economía Crítica, de la necesidad de un enfoque que acoja problemáticas que la ortodoxia ignora o trata como cuestiones colaterales, pero sin cuya comprensión no es posible ni entender la realidad, ni dar respuesta a los problemas reales que ya se manifestaban como cruciales en la segunda mitad del siglo XX.</p>
<h5><strong>Visión estructural de la economía actual</strong></h5>
<p>La situación actual proviene de los antecedentes que acabamos de comentar, está atravesada por unos ejes que la estructuran y desemboca en la segunda presidencia de Trump, que cobra sentido al situarla en este proceso.</p>
<p><strong><em>Fuerzas estructurantes de la economía mundial actual</em></strong><strong>. </strong>No es posible entender lo que está sucediendo en la economía mundial solo a la luz de alguna de las fuerzas estructurantes que actúan en su seno. Ninguna de las seis que postulamos puede explicar por sí sola la complejidad que tenemos ante nuestros ojos, porque todas actúan y la resultante es fruto de su entrecruzamiento.<sup>1</sup> Estas fuerzas conformadoras de las grandes problemáticas estructurales de nuestro tiempo son las siguientes:</p>
<p>1) la transgresión de los límites biofísicos del planeta Tierra,</p>
<p>2) la profundización de la digitalización,</p>
<p>3) la evolución hacia un imperialismo globalizado,</p>
<p>4) la permanencia de unas finanzas a la vez protagonistas y disfuncionales,</p>
<p>5) los cambios demográficos y la nueva perspectiva que proporciona la visibilidad de la reproducción de la vida y</p>
<p>6) la incertidumbre acerca de qué paradigma terminará imponiéndose.</p>
<p>No es exagerado afirmar que nuestro tiempo está marcado por la <em>dimensión ecológica</em>, porque el fin de la época de los combustibles fósiles, el cambio climático y la transgresión de límites biofísicos básicos hacen insostenible el modelo de producción y consumo imperante.</p>
<p>También es cierto que la <em>revolución digital</em> en curso trastoca los fundamentos sobre los que descansaba el mundo que conocíamos, modifica el libre albedrío de las personas, libera fuerzas productivas impensables, y proporciona medios de conformación y control del funcionamiento social, con efectos sobre el poder, el trabajo y la economía en su conjunto.</p>
<p>Tampoco puede negarse que el desarrollo desigual y la <em>evolución de la globalización neoliberal hacia un imperialismo globalizado</em> van a afectar al funcionamiento de la economía, a las empresas, al empleo, a los países, a las áreas geográficas y a la pugna por la hegemonía, dejando tras de sí un reguero de ganadores y perdedores.</p>
<p>Por su parte, <em>el susbsistema financiero no cumple de forma satisfactoria las funciones que tiene atribuidas</em> en el sistema económico capitalista (SEC), perturbando la articulación con los demás momentos de la actividad económica y erosionando la cohesión social.</p>
<p>El que la <em>población total</em> apunte hacia el estancamiento y el descenso supone un cambio cualitativo que nos coloca objetivamente en una fase desconocida, mientras, en el otro extremo, la visibilización del <em>espacio doméstico</em> y el reconocimiento del papel de la mujer en la vida social obligan a repensar los términos del funcionamiento y la medición de lo que debe ser considerado actividad económica.</p>
<p>El hecho de que el neoliberalismo esté en retroceso no aclara los rasgos del eventual <em>paradigma dominante</em>, menos aún a la vista de la segunda presidencia de Trump, que confirma que las posibilidades evolutivas no solo son diversas sino incluso antagónicas.</p>
<p><strong><em>Significado e implicaciones de la segunda presidencia de Trump (T2)</em></strong><em>. </em>Los argumentos y cálculos utilizados por Trump son, con frecuencia, ridículos, pero lo que subyace es un retorno al proteccionismo, en un contexto de imperialismo globalizado, tras años de multilateralidad, en los que se han creado relaciones económicas y estructuras productivas (cadenas de valor) que no se pueden cambiar de la noche a la mañana. Ello se produce en un entorno marcado por la ausencia de bloques sistémicos, pero con una fuerte pugna por la hegemonía entre el poder decadente de EEUU y una multipolaridad emergente, en la que sobresale la República Popular China, pero en la que no puede ignorarse a la UE, India, BRICS y a una Rusia, débil económicamente, pero fuerte militarmente.</p>
<blockquote>
<p><strong>Lo que subyace en la segunda presidencia de Trump es un retorno al proteccionismo en un contexto de imperialismo globalizado, tras años de multilateralidad</strong></p>
</blockquote>
<p>Su irrupción procede y, a la vez, añade matices al contexto geopolítico mundial, a las fuerzas estructurantes que hemos caracterizado y a los distintos momentos de la actividad económica. Nada volverá a ser lo mismo, aunque sus primeras expresiones se vean modificadas por una cadena de rectificaciones y por lo que resulte de negociaciones bilaterales.<sup>2</sup></p>
<p>T2 es una patada en el tablero de las <em>relaciones internacionales</em> vigentes desde la Segunda Guerra Mundial, cuya legalidad y entramado institucional, imperfectos, tanto en su concepción como en su práctica, tenían una vigencia efectiva que los partícipes no se saltaban a su antojo, aunque en ocasiones se ejerciera con cinismo y crudeza, erosionando de forma progresiva su legitimidad.</p>
<p>La pauta se desplaza ahora a poder duro y relaciones bilaterales, sin que esté claro el papel que les queda a los organismos económicos internacionales de inspiración multilateral imperfecta (OMC, FMI, Banco Mundial), que creían haber establecido unas reglas de juego de obligado cumplimiento. Por su parte, el ámbito de seguridad y defensa se orienta hacia una reactivación del militarismo, con el consiguiente aumento de los gastos de armamento, sin que haya atisbos de adaptación a los nuevos tiempos ni de Naciones Unidas, ni de la OTAN, ni tampoco asentamiento de un poder judicial de rango mundial. La negación de lo que se abandona no viene acompañada de ninguna propuesta creíble, con lo que la sensación de vacío aumenta la incertidumbre.</p>
<blockquote>
<p><strong>La negación de lo que se abandona no viene acompañada de ninguna propuesta creíble, con lo que la sensación de vacío aumenta la incertidumbre</strong></p>
</blockquote>
<p>También incide en las <em>fuerzas estructurantes</em> para la problemática ecológica −en la que el tiempo cuenta y la urgencia es apremiante− el negacionismo, la falta de cooperación y el obstruccionismo, que pueden tener efectos irreparables. Tampoco nada hace pensar que vaya a facilitar el control público de los procesos básicos de la revolución digital y de las grandes tecnológicas, con lo que aumentan las amenazas más inquietantes que conllevan. Es de temer que impulse una versión alejada de la búsqueda de una cooperación pacífica en el regreso de los estados que subyace en el imperialismo globalizado y dista de estar claro hasta qué punto o en qué planos puede incluso impulsar una cierta desglobalización. No es probable que esté dispuesto a enfrentarse con los capitales que protagonizan la financiarización, apoyando las medidas que permitirían poner el subsistema financiero al servicio del buen funcionamiento del sistema económico. Así mismo, es de temer que ante las grandes dinámicas demográficas mundiales profundice la represión y la xenofobia sin actuar sobre las causas profundas y sin explorar con pragmatismo y espíritu de cooperación otras posibilidades, al igual que todo apunta a que continuará ignorando el espacio doméstico, los cuidados y la visión feminista de la vida. Finalmente, es difícil que de su planteamiento pueda surgir un paradigma que propicie un modelo de desarrollo legitimado que favorezca las articulaciones y oriente los comportamientos, superando el orden social de facto que ha existido, con pobres resultados, en las décadas de dominio del neoliberalismo. Las reglas de juego de la economía mundial vigentes en las últimas décadas −entre la gran potencia, aunque sea decadente, que es EEUU  y el resto del mundo− es previsible que se vean modificadas, sin que surjan otras de similar rango y seguridad. Es cuestión aparte las que adopte el resto del mundo para relacionarse entre sí, al margen de EEUU; es difícil formular un pronóstico; el multilateralismo puede mantenerse, profundizarse, quedar a lo que resulte de relaciones bilaterales o entrar en un proceso generalizado de proteccionismo.</p>
<p>Si ponemos el foco en los <em>momentos de la actividad económica capitalista</em> los resultados no dejan de ser preocupantes. En el comercio, el efecto inmediato va a ser disminuir las relaciones comerciales entre EEUU y el resto del mundo, lo que obligará a reorientar, con otra distribución espacial, esos flujos comerciales.</p>
<p>Las multinacionales que hayan construido sus cadenas de valor adaptándose a los criterios hasta ahora imperantes tendrán que readaptarlas, con lo que comportará de período transitorio, reorganización, coste y riesgo; las de EEUU tendrán ante sí la cuadratura del círculo si quieren ser estrictamente norteamericanas y, a la vez, comportarse con la lógica propia de una empresa multinacional.</p>
<p>Muchos consumidores de importaciones en EEUU y en otros países verán encarecerse las de procedencia recíproca, con el consiguiente efecto sobre el nivel de vida y sobre la inflación.</p>
<p>Tampoco será nada fácil que el actual funcionamiento del sistema financiero internacional no se vea afectado, porque al cambiar el papel del dólar, lo harán también los flujos internacionales de capital que financiaban los déficits, con lo que la cotización de las divisas se verá sometida a presiones contradictorias.</p>
<h5><strong> Oportunidades y necesidad de una economía que sea capaz de cumplir su función    </strong></h5>
<p>El hecho de que domine lo negativo no debe llevar a no detectar las oportunidades que también afloran; una potencialidad que, si se la identifica y trata adecuadamente, nos ayudará a construir la economía que necesitamos.</p>
<p><strong><em>El mundo emergente, además de desafíos trae consigo oportunidades</em></strong><em>. </em>Se trata de detectar cambios que abren posibilidades. Algunos de naturaleza objetiva, mientras que otros, como reacción frente a los excesos, nacen del interior de amenazas.</p>
<p><em>El desprecio a la legalidad y al entramado institucional regulador de carácter internacional</em>, actualmente plasmado en la ONU y en el entorno de organizaciones y acuerdos derivados, crea un nivel de incertidumbre difícilmente soportable por los actores y la opinión pública, propiciando un clima en el que se pueda plantear la disminución de la dependencia estructural de EEUU, la coincidencia con China en la defensa y fomento de la multilateralidad, así como la exploración de un replanteamiento profundo de las relaciones europeas con Rusia, que recupere, en beneficio mutuo, las posibilidades descartadas en las décadas que siguieron a la caída del muro y el fin de la Guerra Fría.</p>
<p>La OTAN postula el <em>ascenso del más crudo militarismo</em>, sin replantear las versiones heredadas de seguridad, defensa y militar, propone aumentar el gasto del 2% al 5%, cuando en Europa el problema es de concepción, coordinación y funcionamiento y para nada de cuantía del gasto de defensa agregado, que solo beneficiaría a la industria armamentista. La disuasión no necesita acumulación de capacidad de exterminio, vale con que sea efectiva. Una nueva concepción de la seguridad y la defensa aconsejaría, en el contexto de los conflictos de Gaza y Ucrania, reincorporar todo lo que concierne a la investigación para la paz a las preocupaciones del enfoque ecosocial y no el aumento del gasto que se pretende.</p>
<blockquote>
<p><strong>Una nueva concepción de la seguridad y la defensa aconsejaría e incorporar lo relativo a la investigación para la paz a las preocupaciones del enfoque ecosocial. </strong></p>
</blockquote>
<p>Objetivamente, el paso de globalización neoliberal a imperialismo globalizado favorece <em>la</em> <em>proximidad</em> y penaliza los flujos económicos espacialmente distanciados, desactivando tendencias perjudiciales para la dimensión ecológica que han predominado durante décadas.</p>
<p>De la misma manera, el imperialismo globalizado favorece la <em>recuperación de la simetría entre los planos económico y político</em>, en torno al espacio de los estados, facilitando la regulación consciente pública (RCP), que se había hecho cada vez más difícil en la fase de globalización neoliberal al desarrollarse la actividad económica en espacios en los que no existía una capacidad reguladora fuerte de los poderes públicos.</p>
<p>En ese proceso, junto a cierto regreso de los estados, el ascenso de la bilateralidad y el retroceso de la multilateralidad de ámbito mundial, propician la formación de <em>áreas institucionalizadas</em> que tengan cohesión, masa crítica y actitud proactiva en las relaciones internacionales. Áreas que, sin caer en ningún señuelo hegemónico, promuevan su autonomía y la soberanía substancial, convirtiéndose en referencia y fermento de democracia, cooperación internacional y multilateralidad alejada de la versión neoliberal. La UE es, quizá, el ejemplo más relevante, aunque para convertirse en realidad necesite reformar tratados y políticas, sin rehuir la versatilidad que le proporcionaría el manejo de varias velocidades.</p>
<p>El conjunto de los excesos, inherentes al T2, pueden propiciar reacciones que abran posibilidades. Es el caso del <em>aumento de la desigualdad interna, la pérdida de cohesión social,</em> la <em>prepotencia oligárquica y el asalto de la</em> <em>plutocracia</em> en la primera fase del mandato de Trump. Al combinarse, pueden provocar un rechazo del orden existente, canalizable tanto hacia propuestas emancipadoras como como hacia populismos no democráticos.</p>
<p>El tratamiento de las <em>migraciones </em>es un terreno crítico que tiene mucho de amenaza y algo de oportunidad. La forma de abordarlas descansa en una percepción sesgada tanto de sus causas como de sus efectos, ignorando la historia de los países receptores y conculcando los más elementales derechos humanos. Los países tienen límites en su capacidad para recibir e integrar inmigración, pero esta realidad no se puede tratar con represión y xenofobia. No somos ajenos a sus causas profundas, su maltrato puede infectar la convivencia básica de las sociedades receptoras y una cooperación al desarrollo de orientación y cuantía creíbles podría permitir regulaciones que hoy no son realistas.</p>
<p>No hay duda sobre la negatividad de los <em>escenarios de catástrofes y colapsos</em>, que hay que tratar de evitar con todos los medios que estén a nuestro alcance, pero terminemos con una pregunta ¿en qué medida puede haber algo de oportunidad si llegan a materializarse, si, a pesar de nuestros esfuerzos, no conseguimos evitarlos y la vida de la especie humana en el planeta Tierra puede continuar sobre otros fundamentos? ¿Tiene algún sentido recordar la metáfora del Arca de Noe?</p>
<p><strong><em>La economía que necesitamos</em></strong><em>.</em> No podemos dar por supuestas en la economía cuestiones que otras ciencias consideran obvias, al existir en torno a ellas un amplio consenso, que no existe en nuestro caso; tampoco nos basta con dotarnos de metodología científica y de rigor lógico, porque además tienen que darse unas condiciones materiales para que el propósito de la economía pueda convertirse en acción efectiva; finalmente, tenemos que dotarnos de los medios que, bien aplicados, tienen capacidad para conseguir lo que se pretende.</p>
<p>Hay campos en los que no es necesario plantear cuestiones previas relativas al contenido, la trayectoria histórica o las tareas de su especialidad científica. No es nuestro caso. Nosotros, como comunidad, necesitamos hacerlo.<sup>3</sup></p>
<p>Empecemos por lo más elemental: la función de la <em>actividad económica</em> es suministrar, en un entorno sistémico complejo, los bienes y servicios que requiere la vida social y su reproducción sostenible. Una función objetivo que no se puede concretar de forma satisfactoria al margen de las necesidades, posibilidades, satisfactores y calidad de vida de cada momento histórico.</p>
<p>Por ello, es esencial un buen <em>conocimiento de la</em> <em>historia </em><em>de la actividad económica </em>(como proceso fáctico con diversidad de plasmaciones: algunas puntuales, otras sistémicas, con articulaciones múltiples de las que se puede aprender y que en la fase actual permiten hablar de capitalismos, dada la multiplicidad de sus variantes).</p>
<p>También es importante conocer la <em>evolución del pensamiento económico</em>, pero sin que al hacerlo las propuestas actuales queden constreñidas, subordinadas y como mero apéndice de la trayectoria de ese pensamiento, en lugar de volar libres y autónomas, irrigadas por su conocimiento.<sup>4</sup></p>
<p>A partir de aquí, las <em>tareas que le corresponden a la economía como ciencia</em> son comprender, representar y medir la estructura y el funcionamiento del sistema económico, desarrollando medios que le permitan a la sociedad intervenir con criterio y eficacia. No podrá hacerlo sin el conocimiento y la comprensión de otras perspectivas científicas que inciden en la actividad económica y en las tareas de la economía −como pueden ser la física, la ecología, la información, la comunicación, la sociología, la política−, sin por ello diluir su función y responsabilidad específicas, porque tanto endogámica y encerrada sobre sí misma, como prisionera de una transversalidad superficial, no podrá ni diagnosticar, ni entender, ni proporcionar los análisis y medios que necesitan las sociedades para movilizarse e intervenir en la economía.</p>
<p>Una vez clarificadas estas cuestiones epistemológicas previas, hay que insistir en que para poder avanzar y para que los planteamientos teóricos puedan convertirse en práctica son imprescindibles determinadas condiciones, porque sin base social, sin una ubicación espacial bien delimitada y sin suficiente poder efectivo los diseños más consistentes devienen entelequias. Tan importante como dotarse de fundamentos propios es identificar, resistir y combatir los que sustentan el ascenso de la ultraderecha, utilizando las posibilidades que abre la recuperación de la proximidad, el papel de estados que solo si son conscientes de sus posibilidades y limitaciones podrán ser un factor de progreso y con áreas institucionalizadas democráticamente que proporcionen masa crítica en determinados campos, sin tampoco despreciar la potencialidad que late en una mundialización construida con otros criterios.</p>
<p>Llegados a este punto, hay que concretar los medios capaces de proporcionar una lógica reproductiva adaptada a las posibilidades y desafíos de los tiempos, una lógica en la que tienen que intervenir en la proporción adecuada las variantes del sistema económico capitalista (SEC), los mercados y la RCP.</p>
<p>El pragmatismo más ambicioso aconseja asumir la existencia y necesidad de <em>variantes del SEC </em>cuyo itinerario y grado de subordinación estén abiertos a la experimentación, articulables con una lógica reproductiva emancipadora, que no puede ser la actual, pero que no estamos en condiciones de predeterminar con precisión, sin creer que la proporciona el discurso esterilizante del poscapitalismo.<sup>5</sup></p>
<p>En su seno, <em>los mercados</em> deben reunir los rasgos que precisan para ser funcionales, rasgos que en el mundo real demasiadas veces no se cumplen porque el creciente grado de monopolio lo impide. Los mercados son instituciones cuya aportación no hay que desdeñar, sabiendo que no sirven para cualquier propósito y que no tiene sentido utilizarlos en campos en los que no pueden desarrollar su potencialidad.</p>
<blockquote>
<p><strong>El pragmatismo aconseja asumir la existencia y necesidad de variantes del sistema económico capitalista cuyo itinerario y grado de subordinación estén abiertos a la experimentación</strong></p>
</blockquote>
<p>Como colofón, en el mundo actual y sobre estos fundamentos, la componente crítica es la consecución de una difícil <em>RCP,</em> que no cabe esperar que vaya a ser de logro generalizado. Sin ella, ni las oportunidades se aprovecharán, ni llegará a arraigar la economía que necesitamos. La triada que forman la sociedad, el sistema político y la Administración pública tiene indudables riesgos, pero innegables posibilidades, si además aprenden a utilizar una planificación renovada por la experiencia histórica y lo que puede aportar la inteligencia artificial.</p>
<p>Con estos mimbres, la economía que postulamos tiene ante sí la tarea de conseguir una buena resolución de la <em>dimensión temporal</em>, que haga posible gestionar el presente y construir el futuro, sabiendo que un <em>escenario de poscrecimiento</em> es tan inevitable y necesario como no inmediato, dada la correlación de fuerzas. El fin de los combustibles fósiles, la transgresión de los límites biofísicos y la tendencia demográfica al estancamiento y descenso de la población total nos colocan objetivamente en ese escenario, pero asumir desde el punto de vista teórico y operativo que el crecimiento deja de ser un objetivo, es un desafío monumental que exige construir otro, sin que el que se abandona desaparezca fruto de un consenso espontáneo.</p>
<h5><strong>Reflexiones finales</strong></h5>
<p>El período de vida de <em>Papeles</em> nos muestra la complejidad del mundo económico y su mutabilidad.</p>
<p>Sin una comprensión profunda e integral de la economía actual −atravesada por fuerzas estructurantes y sometida al impacto que se deriva de la nueva era Trump− difícilmente podremos afrontar el presente y avanzar hacia un futuro digno y sostenible.</p>
<p>En el horizonte predominan las amenazas y los riesgos, pero de esta acumulación de excesos y transgresiones también surgen oportunidades que es fundamental identificar y aprovechar.</p>
<p>No lo conseguiremos si no somos capaces de construir otra economía, si no sabemos pasar del papel a la práctica recreando las condiciones necesarias para intentarlo, si no nos dotamos de los medios imprescindibles para construir otra lógica reproductiva y si no aprendemos a movernos en el eje temporal en un escenario desconocido de poscrecimiento.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Ángel Martínez González-Tablas</strong> ha sido catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid y ha presidido el patronato de FUHEM.</p>
<h5>NOTAS<strong>             </strong></h5>
<p>1. Angel Martínez González-Tablas, «Visión estructural de la economía mundial en un entorno incierto: entre la desolación y el desafío de la posibilidad», <em>Revista de economía mundial</em>, 2025 (en prensa), asume la complejidad, profundiza en el cuadro en el que nos movemos y proporciona orientación a la necesidad de intervención.</p>
<p>2. Andrea Rizzi proporciona en su libro <em>La era de la revancha</em>, Editorial Anagrama, (2025), una presentación informada y accesible de la complejidad del contexto geopolítico mundial.</p>
<p>3. En este contexto cobra todo su sentido el libro colectivo, coordinado por Óscar Carpintero, <em>Economía Inclusiva. Conceptos básicos y algunos debates</em>, Colección de Economía Inclusiva, FUHEM y Catarata, Madrid, 2025 (en prensa).</p>
<p>4. Probablemente, la larga trayectoria de José Manuel Naredo sea, entre nosotros, la aportación crítica más valiosa a la historia del pensamiento económico, pero, a la vez, una muestra significativa de la dificultad de hacerlo compatible con una formulación de la actividad económica y de las funciones de la economía como ciencia social, enunciadas de forma directa y positiva en el contexto actual.</p>
<p>5. Angel Martínez González-Tablas subraya en «<a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/capitalismos-desarrollo-alternativo-y-transiciones/" target="_blank" rel="noopener">Capitalismos, desarrollo alternativo y transiciones</a>», <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em>, núm. 162, 2023, pp. 85-94, la diversidad de variantes del capitalismo y los riesgos a que conduce una utilización imprecisa de poscapitalismo en el tratamiento de las transiciones.</p>
<p>Acceso al texto completo del artículo en formato pdf: <em><a class="cursor-init" href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/balance-general-en-el-plano-economico-de-los-ultimos-cuarenta-anos/" target="_blank" rel="noopener">Balance general en el plano económico de los últimos cuarenta años</a></em></p>
</div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-1" data-row="script-row-unique-1" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-1"));</script></div></div></div>
</div>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.fuhem.es/2025/07/15/balance-general-en-el-plano-economico-de-los-ultimos-cuarenta-anos/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La creación de riqueza y pobreza: neoliberalismo y desigualdad</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2024/03/12/la-creacion-de-riqueza-y-pobreza-neoliberalismo-y-desigualdad/</link>
					<comments>https://www.fuhem.es/2024/03/12/la-creacion-de-riqueza-y-pobreza-neoliberalismo-y-desigualdad/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 Mar 2024 10:00:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Cooperación]]></category>
		<category><![CDATA[crisis ecológica]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Desigualdad]]></category>
		<category><![CDATA[destacadaecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Distribución Riqueza]]></category>
		<category><![CDATA[empleo]]></category>
		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Pobreza]]></category>
		<category><![CDATA[Políticas económicas]]></category>
		<category><![CDATA[Riqueza]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.fuhem.es/?p=159112</guid>

					<description><![CDATA[]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-2"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p><img decoding="async" class="alignright wp-image-159106" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/La-creacion-de-riqueza-y-pobreza-scaled.jpg" alt="" width="450" height="714" />La <a href="https://www.fuhem.es/coleccion-economia-inclusiva/" target="_blank" rel="noopener">Colección Economía Inclusiva</a> del área <a href="https://www.fuhem.es/ecosocial/" target="_blank" rel="noopener">Ecosocial de FUHEM</a> publica el texto de Hassan Bougrine, <em>La creación de riqueza y pobreza: neoliberalismo y desigualdad</em>.</p>
<blockquote>
<p><strong>Ni la riqueza ni la pobreza responden a un orden natural inevitable, ni la creación de una puede entenderse sin la otra. </strong></p>
</blockquote>
<p>Esta es la idea directriz que guía este esclarecedor ensayo en el que se analiza, desde una perspectiva histórica, el desarrollo de los mecanismos que generan y perpetúan la opulencia y la escasez, estrechamente vinculados a las instituciones políticas y económicas, así como a las relaciones de poder e intereses que representan en el neoliberalismo.</p>
<p>El economista Hassan Bougrine disecciona el papel desempeñado por el Estado en el diseño de políticas económicas, monetarias, fiscales y sociales, y las repercusiones de la propiedad privada en el control y transferencia de la riqueza, mostrando sus efectos más “depredadores” en el capitalismo actual, como la destrucción de empleo, el aumento de la desigualdad o el agravamiento de la crisis ecológica.</p>
<p>Bougrine nos invita a extraer de todo ello las debidas enseñanzas: la conveniencia de un Estado que profundice en la democracia real y en la soberanía nacional o la promoción de una cooperación multilateral en la política internacional que favorezca el acceso de los países más pobres a la tecnología y la financiación. Este volumen será de gran interés para los responsables políticos, académicos y estudiantes concernidos por la economía política, el desarrollo económico y la macroeconomía.</p>
</div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-2" data-row="script-row-unique-2" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-2"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-3"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p>El libro ofrece propuestas prácticas para implementar políticas económicas que permitan a nuestras sociedades combatir la pobreza y la desigualdad, avanzando hacia la justicia social, el progreso y la prosperidad compartidos.</p>
<p>El autor analiza la trayectoria de las sociedades modernas y estudia sus sistemas políticos para exponer la raíz fundamental de la pobreza, el desempleo y el subdesarrollo y, por ello, el presente libro muestra los requisitos necesarios para obtener el pleno empleo, crear riqueza y asegurar el progreso.</p>
<p>El primer capítulo presenta un análisis del surgimiento del Estado primitivo y su papel económico para mostrar, de este modo, cómo desde la antigüedad fue y ha sido un agente al servicio y protección de los intereses de la clase económicamente dominante. Este diagnóstico ayuda a comprender la situación actual resultante de las políticas de empobrecimiento aplicadas por el Estado neoliberal.</p>
<p>En el segundo capítulo, el autor insiste sobre la importancia de la democracia en el Gobierno, la cual permitiría a las masas influir e, incluso, contribuir directamente a la elaboración de políticas económicas que sirvan a sus intereses.</p>
<p>En el tercer capítulo Bougrine muestra la manera en la que el Estado puede crear riqueza y distribuirla equitativamente entre todos los miembros de la sociedad.</p>
<p>El tema del cuarto capítulo es la importancia de la soberanía del Gobierno nacional en el ámbito financiero porque elimina las limitaciones presupuestarias y permite al Gobierno financiar todos los proyectos de desarrollo, desde la política de pleno empleo hasta la inversión en educación, la investigación científica y la innovación para lograr el progreso tecnológico e industrial, que es el tema del quinto capítulo.</p>
<p>El sexto capítulo es de particular importancia para América Latina y el sur global, que ha sufrido —y sigue sufriendo— el flagelo del colonialismo. En dicho capítulo, el autor aborda lo que él mismo ha denominado “el peso de la historia” para explicar las razones de la disparidad entre los países colonizadores y las colonias, así como el papel de la política industrial seguida en aquella época, que incluía la imposición de un régimen comercial, por la fuerza de las armas, a fin de garantizar el crecimiento y la prosperidad de los países coloniales, lo que redundó en perjuicio de los países colonizados.</p>
<p>En el séptimo capítulo, Bougrine concluye prestando atención a la crisis ecológica resultante de la industrialización que se basa en la energía de los combustibles fósiles, patrón sobre el que se han construido las economías capitalistas desde su creación.</p>
<blockquote>
<p><strong>El cambio hacia una economía ecológica no traerá por sí mismo la justicia social y económica de manera automática, para alcanzar este objetivo, debemos trabajar incansablemente a fin de construir una sociedad mejor.</strong></p>
</blockquote>
<p>
</div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-3" data-row="script-row-unique-3" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-3"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-4"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-8 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p><strong>SOBRE EL AUTOR</strong></p>
<p><strong>Hassan Bougrine</strong></p>
<p>Es doctor en Economía por la Universidad de Ottawa (Canadá) y profesor en la Laurentian University (Canadá), en la que actualmente es director del Departamento de Economía. Ha sido, asimismo, profesor visitante e investigador en varias instituciones de Europa, África y América Latina, como la Universidad Autónoma de Zacatecas y la Universidad de Guadalajara (México).</p>
</div></div></div></div></div></div><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-4 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode-single-media  text-left"><div class="single-wrapper" style="max-width: 100%;"><div class="tmb tmb-light  tmb-media-first tmb-media-last tmb-content-overlay tmb-no-bg"><div class="t-inside"><div class="t-entry-visual"><div class="t-entry-visual-tc"><div class="uncode-single-media-wrapper"><img decoding="async" class="wp-image-159275" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan.jpg" width="2314" height="1542" alt="" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan.jpg 2314w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan-450x300.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan-1200x800.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan-300x200.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan-768x512.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan-1536x1024.jpg 1536w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan-2048x1365.jpg 2048w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan-350x233.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan-600x400.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan-64x43.jpg 64w" sizes="(max-width: 2314px) 100vw, 2314px" /></div>
					</div>
				</div></div></div></div></div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-4" data-row="script-row-unique-4" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-4"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-5"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ></p>
<h4>ÍNDICE</h4>
<p><strong>AGRADECIMIENTOS </strong></p>
<p><strong>PRESENTACIÓN</strong>, Santiago Álvarez Cantalapiedra.</p>
<p><strong>PRÓLOGO</strong>, Juan Francisco Valerio Quintero.</p>
<p><strong>INTRODUCCIÓN</strong></p>
<p><strong>CAPÍTULO 1. EL ESTADO, EL MERCADO Y LA GESTIÓN DE LAS RELACIONES DE CLASE </strong></p>
<ol>
<li>Introducción.</li>
<li>El Estado primitivo y su función económica.</li>
<li>El Estado neoliberal y las políticas de pauperización.</li>
<li>Conclusión.</li>
</ol>
<p><strong>CAPÍTULO 2. LA DEMOCRACIA EN EL GOBIERNO: EL PODER DE LA ELABORACIÓN DE POLÍTICAS</strong></p>
<ol>
<li>Introducción.</li>
<li>La democracia en el Gobierno.</li>
<li>Democracia económica y social.</li>
<li>Conclusión.</li>
</ol>
<p><strong>CAPÍTULO 3. RIQUEZA PRIVADA… Y DEUDA PÚBLICA</strong></p>
<ol>
<li>Introducción.</li>
<li>De activos y pasivos.</li>
<li>Política pública y creación de riqueza.</li>
<li>Conclusión.</li>
</ol>
<p><strong>CAPÍTULO 4. PLENO EMPLEO FRENTE A ESCASEZ</strong></p>
<ol>
<li>Introducción.</li>
<li>La austeridad y la creación de escasez artificial.</li>
<li>La necesidad del pleno empleo.</li>
<li>Conclusión .</li>
</ol>
<p><strong>CAPÍTULO 5. INNOVACIÓN, APROPIACIÓN Y PROGRESO</strong></p>
<ol>
<li>Introducción.</li>
<li>El gran salto adelante de la humanidad: la innovación y el papel del Estado.</li>
<li>La mercantilización del conocimiento y las perspectivas de progreso.</li>
<li>Conclusión.</li>
</ol>
<p><strong>CAPÍTULO 6. ATRASO INDUSTRIAL, COMERCIO INTERNACIONAL Y FINANZAS</strong></p>
<ol>
<li>Introducción.</li>
<li>El peso de la historia, la gran divergencia y la política industrial.</li>
<li>El poder de las finanzas: eliminación de la restricción externa.</li>
<li>Conclusión.</li>
</ol>
<p><strong>CAPÍTULO 7. LA INDUSTRIALIZACIÓN Y LA CRISIS ECOLÓGICA</strong></p>
<ol>
<li>Introducción.</li>
<li>La economía fósil y el auge de la industrialización capitalista.</li>
<li>La economía verde como alternativa.</li>
<li>Conclusión.</li>
</ol>
<p>
</div><div class="uncode_text_column" ><p>A continuación, el autor nos presenta el libro.</p>
<iframe  id="_ytid_80551"  width="840" height="473"  data-origwidth="840" data-origheight="473" src="https://www.youtube.com/embed/KHo8XdEQECI?enablejsapi=1&autoplay=0&cc_load_policy=0&cc_lang_pref=&iv_load_policy=1&loop=0&rel=1&fs=1&playsinline=0&autohide=2&theme=dark&color=red&controls=1&disablekb=0&" class="__youtube_prefs__  no-lazyload" title="YouTube player"  allow="fullscreen; accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen data-no-lazy="1" data-skipgform_ajax_framebjll=""></iframe>
<p>
</div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-5" data-row="script-row-unique-5" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-5"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-6"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p>Para ir conociendo más el texto te invitamos a leer la <a href="https://www.fuhem.es/2024/03/12/la-creacion-de-riqueza-y-pobreza-presentacion/" target="_blank" rel="noopener">Presentación del libro</a> escrita por Santiago Álvarez Cantalapiedra, director del Área Ecosocial de FUHEM.</p>
</div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-6" data-row="script-row-unique-6" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-6"));</script></div></div></div>
</div>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.fuhem.es/2024/03/12/la-creacion-de-riqueza-y-pobreza-neoliberalismo-y-desigualdad/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La creación de riqueza y pobreza. Presentación</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2024/03/12/la-creacion-de-riqueza-y-pobreza-presentacion/</link>
					<comments>https://www.fuhem.es/2024/03/12/la-creacion-de-riqueza-y-pobreza-presentacion/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 Mar 2024 09:48:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Desigualdad]]></category>
		<category><![CDATA[Distribución Riqueza]]></category>
		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Pobreza]]></category>
		<category><![CDATA[Políticas económicas]]></category>
		<category><![CDATA[Riqueza]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.fuhem.es/?p=159144</guid>

					<description><![CDATA[La creación de riqueza y pobreza: neoliberalismo y desigualdad, Hassan Bougrine. Presentación Este libro de Hassan Bougrine muestra de forma [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignright wp-image-159106" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/La-creacion-de-riqueza-y-pobreza-scaled.jpg" alt="" width="450" height="714" /><em>La creación de riqueza y pobreza: neoliberalismo y desigualdad</em>, <strong>Hassan Bougrine</strong>.</p>
<h4>Presentación</h4>
<p>Este libro de Hassan Bougrine muestra de forma elocuente que la pobreza no es natural ni inevitable, sino una elección a partir de las reglas e instituciones que se diseñan en una sociedad y de las políticas públicas que se aplican en un momento determinado.</p>
<p>Nada impediría aliviarla si así lo decidiéramos. Incluso las severas restricciones que nos impone actualmente la crisis ecológica no nos condenan irremediablemente a la pobreza, sino a repensar los fines que perseguimos y los medios para lograrlos.</p>
<p>Enumeraré algunas de las principales ideas que animan el libro:</p>
<p>• Primera: en las sociedades modernas la riqueza y la pobreza se encuentran vinculadas dialécticamente y, por eso mismo, en ellas asistimos a un proceso de “coproducción” de ambas. Dicho con otras palabras: los mecanismos de producción de riqueza y pobreza bajo el capitalismo van de la mano.</p>
<p>• Segunda: los mecanismos a través de los que se crea riqueza y pobreza se relacionan con las instituciones y las relaciones de poder; así pues, las fuentes de la riqueza y de la pobreza son las del poder y las instituciones por él diseñadas.</p>
<p>• Tercera: resulta enormemente relevante saber cómo se diseñan las instituciones y las políticas económicas y sociales, pues dependiendo de quién detenta el poder y qué intereses prima, podemos encontrarnos ante un “Estado depredador” que contribuye con sus políticas a la explotación y opresión de clases sociales, territorios, mujeres y naturaleza o bien, por el contrario, ante agentes y procesos que podrían contribuir a la justicia social y de género, a la prosperidad compartida y a la preservación de la naturaleza.</p>
<p>Cabe ilustrar esta argumentación atendiendo a la institución de la propiedad. Cuando los recursos vitales y productivos eran comunes, la subsistencia y el bienestar de una sociedad eran de hecho tareas colectivas. Pero cuando el acceso a esos recursos se volvió privativo (es decir, cuando adoptaron la forma de propiedad privada), la escasez económica empezó a recrearse como un problema individual, de manera que los estados de privación de las personas pasaron a estar marcados por quienes detentan el poder de apropiarse —generalmente a través de la coacción— de unos recursos que anteriormente eran compartidos. La implantación generalizada de la propiedad privada de los medios de vida y de producción bajo el capitalismo ha venido unida a un fuerte deseo de posesión, algo que no estaba presente en las pasiones humanas con anterioridad, definiendo la estratificación social e introduciendo privilegios y un desigual grado de respeto a personas, grupos y clases sociales.</p>
<p>En la evolución histórica del sistema de propiedad privada las formas son tan variadas que se han ido extendiendo más allá de los recursos tangibles, para incluir el control de los bancos privados sobre la creación del dinero y el acceso al crédito, privilegiando así a ricos y poderosos y excluyendo o dificultando el acceso al resto de los miembros de la sociedad. Más aún, el sistema de propiedad privada envuelve ahora también el conocimiento y las ideas (a través<br />
de los derechos de autor, marcas, licencias y patentes) hasta llegar incluso a los afectos, como nos muestra toda la literatura gerencial acerca de la identificación y entrega que exigen actualmente las corporaciones modernas a sus empleados. La propiedad devino así en un dispositivo de control social y de transferencia generacional de riqueza (a través de la herencia) que no solo produce desigualdad y pobreza, sino que también la perpetúa.</p>
<blockquote><p><strong>En sociedades como las capitalistas, el poder se asienta en la riqueza, el poder económico se fusiona con el político, y el Estado se convierte en un agente al servicio y protección de los intereses de la clase económicamente dominante. </strong></p></blockquote>
<p>La profundización y extensión de la democracia y la soberanía nacional, más allá del estricto perímetro conceptual y político en que han sido confinadas, resulten fundamentales para que la prosperidad pueda llegar a ser distribuida equitativamente entre los miembros de una sociedad y las transformaciones socioeconómicas puedan ser llevadas a cabo para afrontar la profunda crisis ecosocial que atravesamos.</p>
<p>La importancia de utilizar el poder político del Estado ha quedado perfectamente acreditada en la era neoliberal. No bastaba con generar un consenso pasivo que garantizara el consentimiento a través de la difusión e inoculación de su cuerpo doctrinal (individualismo competitivo, deseo de posesión, primacía del mercado, etc.), también era necesaria la aplicación de políticas derivadas del uso del poder del Estado. Las políticas neoliberales de privatización y mercantilización crecientes tuvieron como consecuencia inmediata la creación de una escasez artificial que ha sumergido a muchos miembros de la sociedad en la privación y la pobreza mientras se lograba construir un marco general que permitía el logro de los fines privados. De esta experiencia convendría extraer las debidas enseñanzas. Por ejemplo, un Estado reformado a partir de las ideas de democracia real y soberanía nacional, acompañado de un multilateralismo que reflejara una cooperación honesta en la política internacional para abordar los desafíos globales y facilitar el acceso de los países empobrecidos a la tecnología y a la financiación necesaria, constituirían piezas claves de la construcción de alternativas.</p>
<p>Esta tarea requiere de un doble movimiento que ejecuta con maestría Bougrine. Por un lado, se hace necesaria la combinación de enfoques y disciplinas para mostrar la raíz de los problemas y desvelar los mecanismos a través de los que se recrea la riqueza y la pobreza. Solo un diálogo interdisciplinar desde un enfoque integrador permite desvelar las fuentes de poder. Por otro lado, si la historia cuenta, si las situaciones que se viven son dependientes de las trayectorias seguidas, es necesario completar el movimiento anterior con otro que nos permita aprender de la historia.</p>
<p>El análisis de los distintos aspectos de la realidad económica que aborda este libro no se hace desde una economía autista, sino desde el diálogo con los conocimientos que nos proporcionan otras disciplinas (como la antropología, la etnografía, la politología o las ciencias naturales), y se hace además en comparación con lo acontecido en otras épocas.</p>
<p>El resultado es una sugerente indagación en los factores que contribuyen a mejorar la comprensión de nosotros mismos y de los fenómenos en la sociedad y en la naturaleza, permitiéndonos identificar qué vectores podrían impulsar una prosperidad verdaderamente inclusiva que diera sentido y contenido a la idea de progreso humano.</p>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong><br />
Director del <a href="https://www.fuhem.es/ecosocial/" target="_blank" rel="noopener">Área Ecosocial de FUHEM</a><br />
Febrero de 2024</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.fuhem.es/2024/03/12/la-creacion-de-riqueza-y-pobreza-presentacion/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Entrevista a José Manuel Naredo: el mito de Sísifo y el gatopardismo de los no-conceptos</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2022/09/15/entrevista-a-jose-manuel-naredo-el-mito-de-sisifo-y-el-gatopardismo-de-los-no-conceptos/</link>
					<comments>https://www.fuhem.es/2022/09/15/entrevista-a-jose-manuel-naredo-el-mito-de-sisifo-y-el-gatopardismo-de-los-no-conceptos/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 15 Sep 2022 13:30:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis Ecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.fuhem.es/?p=147495</guid>

					<description><![CDATA[Explora la sensación de agotamiento de un discurso crítico harto de repetir un frustrante y estéril ejercicio, al modo de Sísifo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-146827" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/08/PORTADA-158-768x1077.jpg" alt="" width="300" height="423" />El número <a href="https://www.fuhem.es/2022/08/26/papeles-158-malestares/" target="_blank" rel="noopener">158</a> de la revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em></a> publica en su sección <strong>A FONDO</strong>, una entrevista a José Manuel Naredo, al hilo de su último libro, <em>La crítica agotada</em>, donde explora la doble sensación de agotamiento y cansancio de un discurso crítico harto de repetir un frustrante y estéril ejercicio, al modo de Sísifo.</p>
<p>La crítica viene empujando cuesta arriba unos pseudoconceptos en sintonía con la ideología económica y política dominante para que, aun pretendiendo cuestionarlo todo, al final nada cambie. Términos fetiche a la moda con los que la crítica se lastra, desviando la atención de los auténticos problemas y responsables de la situación actual.</p>
<p><strong>Pedro Lomas (PL): Este libro no surge de un encargo académico, sino que proviene de una gran paradoja, de un malestar, si utilizamos términos freudianos, ¿en qué situación nos encontramos para aﬁrmar que la crítica social puede estar agotada?</strong></p>
<p><strong>José Manuel Naredo (JMN): </strong>La verdad es que no suelo investigar y publicar por encargo, salvo en el caso de algunas propuestas o proyectos que me han motivado especialmente. Afortunadamente el hecho de que no haya tenido que vivir de la pluma, ni acomodarme a los requerimientos del mundo académico para obtener ayudas y proyectos me ha dado más libertad de la que gozan los que tienen que someterse a estos controles o servidumbres. Generalmente es el afán personal de reﬂexionar sobre ciertos temas para clariﬁcarlos el que ha venido impulsando mis quehaceres investigadores y mis publicaciones, ya fuera en solitario o embarcando a otras personas en el empeño.</p>
<p>Como apuntas, las reﬂexiones de este libro vienen motivadas por la siguiente gran paradoja: cuanto más evidente se hace la crisis de civilización que nos ha tocado vivir, más difícil parece reconducirla hacia horizontes ecológicos y sociales más saludables. Y esta paradoja genera frustración entre las personas críticas al <em>statu quo</em>. En efecto, durante largo tiempo oleadas de movilización social orientadas a conseguir una sociedad más justa y habitable pasaron y se desvanecieron, junto con las ilusiones que mantenían vivo el empeño militante, sin haber logrado sus metas. El hecho de que se haya repetido tanto esta experiencia sin que el denodado esfuerzo militante culmine su propósito o, peor todavía, que cuando parece estar cerca de alcanzarlo –al haber triunfado una revolución o ganado unas elecciones– ese propósito se acabe desvaneciendo y haya que empezar de nuevo me recordó el mito de Sísifo que ilustra la portada del libro. Este mito es uno de los más conocidos de la mitología griega y evoca a un rey castigado por los dioses a empujar una gran piedra hasta la cumbre de una montaña para que, una vez arriba, y al no poder asegurarla, la piedra caiga de nuevo por la pendiente hasta abajo, y así una y otra vez por toda la eternidad.</p>
<p>Entre otros ejemplos, en el libro comparo el <em>impasse sociopolítico </em>actual con mis vivencias de hace cincuenta años, cuando un aluvión de acontecimientos, publicaciones y movilizaciones hacía más plausible que ahora el cambio de paradigma y/o de civilización hacia una sociedad más justa y saludable para la mayoría. Y el hecho de que la gran piedra de Sísifo haya caído más abajo de lo que estaba a principios de los setenta me ha incitado a reﬂexionar sobre las causas de que esto ocurra. En el libro apunto determinadas causas externas al pensamiento crítico. Veo cómo en los ochenta repuntó el pulso de la coyuntura económica animada por la caída de los precios del petróleo y otras materias primas, por las masivas inyecciones de liquidez y las nuevas formas de lucro asociadas a los procesos de mercantilización, ﬁnanciarización, privatización y desmantelamiento del Estado de bienestar.</p>
<p>En lo ecológico analizo cómo se desplegaron potentes inversiones en instituciones, políticas y discursos de imagen verde, unidos a la invención de términos fetiche y a la multiplicación de eventos ceremoniales con los que entretener a la gente. Y en lo político veo cómo el desmoronamiento del socialismo real y de sus prometedores atajos revolucionarios resultó difícil de digerir para una militancia y una intelectualidad caliﬁcada de progresista o de izquierdas que venía idealizando y avalando la marcha del socialismo real frente al capitalismo real, generándose un desánimo y una desorientación que todavía duran. Pero la reﬂexión del libro se centra sobre todo en el <em>impasse ideológico </em>que subyace y explica en buena parte el actual <em>impasse sociopolítico</em>. Se analiza cómo el discurso crítico se ve desorientado por señuelos e idolatrías y lastrado por no-conceptos que le hacen seguir el lamentable ejemplo de Sísifo.</p>
<p>La portada y el título del libro, <em>La crítica agotada, </em>responden a la doble sensación de agotamiento y cansancio de un discurso crítico harto de repetir un frustrante y estéril ejercicio: si Sísifo tenía que subir una enorme roca hasta lo alto de una montaña para, una vez coronada, ver cómo se deslizaba pendiente abajo, la crítica viene empujando cuesta arriba unos pseudoconceptos en sintonía con la ideología económica y política dominante para que, aun pretendiendo cuestionarlo todo, al ﬁnal nada cambie. «Producción», «medio ambiente», «desarrollo sostenible», «lucha contra el cambio climático», «<em>neo</em>liberalismo», «<em>pos</em>capitalismo» o «fundamentalismo de mercado» son solo ejemplos de términos fetiche a la moda con los que la crítica se lastra, desviando la atención de los auténticos problemas y responsables de la situación actual.</p>
<blockquote><p><strong>Hay términos </strong><strong>f</strong><strong>etiche </strong><strong>de moda con los se lastra la crítica, desviando la atención de los auténticos problemas y responsables de la situación actual</strong></p></blockquote>
<p>En este amplio contexto, las reﬂexiones del libro se centran más en el <em>impasse ideológico </em>que explica en buena medida el <em>impasse </em><em>socio-político </em>antes mencionado. <em>Impasse </em>ideológico que permanece anclado a viejas idolatrías y lastrado por una serie de <em>términos fetiche</em>, <em>jaculatorias ceremoniales</em>… o <em>no-conceptos </em>con los que la retórica política, económica y ecológica consigue entretener y hasta emocionar a la gente, desviando la atención y las críticas de los principales problemas y protagonistas de la situación actual y de sus posibles cambios.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>PL: En este trabajo, nos ilustras sobre un amplio abanico de no-conceptos, una idea que surge de observar cómo el pensamiento crítico está entrampado en determinadas categorías que agotan su discurso, ¿podrías explicar en qué consisten esos no-conceptos? ¿cuáles crees que son los principales no-conceptos que bloquean el discurso crítico, y en qué ámbitos los podemos encontrar?</strong></p>
<p><strong>JMN</strong>: Cabe deﬁnir un concepto como la representación mental de un objeto. La palabra concepto procede de «concebir o idear» algo que se supone tiene algún contenido. El concepto trata así de acotar o deﬁnir ese contenido. El problema estriba en que a veces se consigue que el concepto deﬁna bien un contenido que se supone tiene correspondencia con la realidad, pero otras el concepto queda difuso e incluso sobrevuela el mundo real, con el agravante de que se le atribuye una realidad que no existe. Entramos aquí en el terreno de los mitos, las metáforas encubiertas o los términos fetiche, que proliferan en el campo más permisivo de las ciencias sociales y que se enarbolan engañosamente y con convincente fuerza en la retórica política, económica e incluso ecológica. El libro ilustra con ejemplos la variada casuística del extendido manejo de estos conceptos deshilachados o difusos que podríamos caliﬁcar de no-conceptos o pseudo-conceptos –con distintas ﬁguras del lenguaje que se identiﬁcan en el libro– y reﬂexiona sobre las consecuencias encubridoras que suele entrañar su uso generalizado viendo que la antigua querencia religiosa del espíritu humano a interpretar los variados eventos del universo como si fueran producidos por la acción de agentes sobrenaturales, lejos de desaparecer, ha mudado y permanece viva bajo nuevos ropajes cientíﬁcos.</p>
<p>Para clariﬁcar este panorama el libro avanza en la elaboración de una especie de <em>genealogía conceptual </em>que espero contribuya a desvelar las trampas del leguaje que apuntalan el <em>statu quo </em>a la vez que descarrían y debilitan la crítica social. Para ello investigo el origen, el contenido y la correspondencia de los conceptos con el mundo al que teóricamente se reﬁeren. Al revisar esta correspondencia vemos que el conocimiento matemático es el único en el que las deﬁniciones de los conceptos coinciden necesariamente con la realidad. Por ejemplo, el triángulo, el cuadrado o el círculo se corresponden siempre con su deﬁnición sin dar lugar a equívocos: no tendría sentido hablar de circunferencias triangulares o de cuadrados redondos. Sin embargo, se habla alegremente de economías circulares, verdes, sostenibles, resilientes, de automóviles ecológicos, de ediﬁcios inteligentes… o se pide justicia climática. Pues en las ciencias naturales y, no digamos, en las sociales la correspondencia de los conceptos con la realidad se hace más laxa hasta llegar a distanciarse por completo, haciendo que en este caso su función encubridora o mixtiﬁcadora predomine, sin decirlo, sobre la explicativa o predictiva.</p>
<p>Los investigadores han tratado de acotar los márgenes de error e incertidumbre y los sesgos e interferencias de sus aproximaciones a la realidad con medios y resultados diferentes, que van desde las magnitudes y medidas propias de la ciencia cuantitativa y las taxonomías del objeto de estudio, hasta el extremo de los conceptos y lógicas borrosas <em>(fuzzy logic) </em>que conllevan incertidumbres también borrosas. Después de la lógica matemática, el primer paso para conectar los conceptos con la realidad lo dio la llamada ciencia cuantitativa, que es la que trabaja con el Sistema Internacional de Unidades Físicas<sup>1</sup> (el SI), cuyas medidas se ha encargado de deﬁnir y de precisar la metrología y sobre el que reposan los principales logros técnicos. La correspondencia entre conceptos y realidades se reaﬁrma todavía más en las ciencias que además de ser cuantitativas son experimentales. Es decir, en aquellas disciplinas que, no solo vinculan sus elaboraciones al SI, sino que pueden repetir el mismo experimento para estudiar sus resultados tantas veces como parezca necesario.</p>
<p>La deﬁnición matemática de las magnitudes físicas y empírica de las medidas asociadas al SI permite así acotar el margen de error de las mediciones y, con ello, refutar con solvencia las teorías que no alcanzan resultados ﬁables. Esto no ocurre con otras disciplinas cuyos razonamientos se despliegan al margen del SI y que además no pueden repetir los experimentos, como es el caso particularmente extremo de las ciencias sociales, en las que la articulación lógica de su discurso llega a atribuir a entidades abstractas el papel de causas responsables de lo que nos sucede y en las que las teorías pueden mantenerse a ﬂote como corchos frente a las olas de contrastación empírica por mucho que la realidad las contradiga. Hay que recordar, por ejemplo, que las pretensiones de ciencia cuantitativa propias de esa reina de las ciencias sociales que es la economía convencional carecen de fundamento, habida cuenta que las “magnitudes económicas” en las que habitualmente se apoya –como el Producto Interior Bruto (PIB) u otros “agregados” de Cuentas Nacionales– incumplen los requisitos propios de las magnitudes físicas y que sus medidas carecen de márgenes de error comprobables, como he venido precisando desde hace tiempo. A la vez que la noción usual de <em>sistema económico, </em>al asumirla como algo objetivo y universal, genera sus propias evidencias domesticadas que impiden impugnarlo desde dentro: para ello hay que relativizarlo y enjuiciarlo desde fuera, como una creación más de la mente humana. Hay que subrayar que en el lenguaje político es donde más se han venido divorciando los conceptos de la realidad. Como se expone ampliamente en el libro, el éxito del lenguaje político estriba más en las emociones que pueda suscitar su retórica, que en las razones que avalan su mensaje.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>PL: Uno de estos no-conceptos, sobre el que reﬂexionas ampliamente en el libro es el de neoliberalismo. Los giros conceptuales que ha sufrido el liberalismo para llegar a la idea actual de neoliberalismo han contribuido a malinterpretar ciertas líneas de pensamiento liberal, así como a cargar este concepto de ciertos elementos negativos quizás ajenos a su origen. ¿Cuáles son estos elementos negativos ajenos a la idea original de liberalismo?</strong></p>
<p><strong>JMN</strong>: En el libro investigo la genealogía de los términos <em>liberal </em>y <em>liberalismo</em>, para luego hacerlo con el <em>neoliberalismo</em>. Analizo las variedades de liberalismo atendiendo a sus relaciones con las distintas nociones de libertad y con otras categorías y valores. Y, en lo que concierne al origen y evolución inicial del término <em>liberal</em>, me apoyo sobre todo en el libro de Helena Rosenblatt, <em>Historia olvidada del liberalismo. Desde la antigua Roma hasta el siglo XXI</em>.<sup>2</sup> Mientras que hoy es corriente asociar el liberalismo con la protección de los derechos y los intereses individuales, en este libro se advierte que «este énfasis en el individuo y en sus intereses es algo muy reciente. Esta acepción de la palabra liberalismo ni siquiera existió hasta principios del siglo XIX y, durante cientos de años antes de su nacimiento, ser <em>liberal </em>signiﬁcaba algo muy diferente. Durante casi dos mil años signiﬁcó exhibir las virtudes de un ciudadano, mostrar devoción por el bien común y respetar la importancia de la conexión mutua».<sup>3</sup> Y esta tradición sigue impregnando nuestro lenguaje y constituye un activo que ha venido facilitando la aceptación social del liberalismo político y ﬁgurando en las primeras acepciones del término liberal en los diccionarios.<sup>4</sup></p>
<p>A continuación, analizo cómo pudo producirse el desplazamiento desde el primer signiﬁcado de <em>liberal, </em>todavía recogido en los diccionarios como sinónimo de desprendido, generoso, cívico y amante del bien común, hacia el que meramente prioriza la defensa de los derechos y los intereses individuales y de lo privado frente a lo público o comunitario. Este desplazamiento se vino gestando durante largo tiempo a medida que se fue extendiendo la noción occidental de naturaleza humana supuestamente dominada por impulsos malvados y codiciosos y que la política y la economía fueron construyendo sobre ella sus nociones de <em>sistema político </em>y <em>económico</em>, como disciplinas ya separadas de la moral, con autores como Maquiavelo, Hobbes, Mandeville, Helvetius… ¿y Smith? En contra de la leyenda generalmente asumida, en el libro subrayo que Adam Smith no fue un eslabón más de esta corriente, sino que percibió que los principios liberales que él defendía en interés de la ciudadanía tenían poco que ver con los que defendían en interés propio los comerciantes, industriales y terratenientes de la época. Detectó así la contradicción entre las nociones tradicionales de libertad y liberalidad que él asumía y la libertad de explotación orientada a satisfacer, según Smith, «la “mezquina rapacidad” de los comerciantes y los industriales británicos que, en connivencia con la aristocracia terrateniente conspiraban contra el bien público».<sup>5</sup> Además, como también comento en el libro, percibió tempranamente que los empresarios no eran partidarios de la libre competencia advirtiendo que «el interés de los empresarios siempre es <em>ensanchar el mercado, pero estrechar la competencia</em>».<sup>6</sup></p>
<p>Paradójicamente su empeño en integrar la noción tradicional de liberal y liberalidad con la asociada al liberalismo económico moderno no solo no llegó a prosperar, sino que, sin quererlo, contribuyó a reforzar y desgajar esta última, que ha venido entronizando la idea abstracta de mercado, la consideración del egoísmo como motor del progreso económico y defendiendo lo privado frente a lo público o comunitario, sobre las que oﬁcia la economía estándar con su creación del <em>homo œconomicus.</em></p>
<p>La bifurcación que se observa entre la noción tradicional de liberal y liberalidad, cargada de virtudes sociales, y la asociada al más restringido liberalismo económico, cargado de egoísmo, aparece vinculada a aquella otra bifurcación inicial entre liberales y conservadores que se acabó reconciliando en el campo de la política al establecerse un liberalismo conservador. En el libro observo cómo Napoleón fue pionero en acuñar y refundar a principios del siglo XIX esta corriente de liberalismo conservador.  Y en España relato cómo en 1983 la “operación liberal de Fraga” dio el primer paso hacia esa reconciliación liberal-conservadora en el terreno de la política, que dejaría como algo arcaico y obsoleto el tradicional enfrentamiento entre liberales y conservadores que tantas pasiones levantó en su día. Este proceso ha permitido identiﬁcar también neoliberalismo con neoconservadurismo como hace Harvey en su <em>Breve historia del neoliberalismo: </em>«El neo- conservadurismo concuerda totalmente con la agenda neoliberal del gobierno elitista, la desconﬁanza hacia la democracia y el mantenimiento de las libertades de mercado».<sup>7</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>PL: Además, según nos cuentas, el concepto de neoliberalismo ha llevado a esconder a los verdaderos protagonistas y la naturaleza del sistema polí- tico actual. ¿Quiénes son esos protagonistas? ¿Cómo podemos caracterizar ese sistema político si tenemos en cuenta todo esto?</strong></p>
<p><strong>JMN</strong>: Efectivamente, analizo la genealogía del término <em>neoliberalismo </em>y concluyo que es un no-concepto creado por la izquierda que ha sido un verdadero regalo para la derecha. Pues al postular la izquierda que todos los males han venido urdidos por un supuesto neoliberalismo… o por hipotéticos mercados libres inexistentes, quedan indemnes los verdaderos responsables de los atropellos que se vienen realizando desde el poder para facilitar el lucro de algunos, abusos que, como advirtió Varoufakis, en muchos casos no son “nuevos” ni de “liberales”, aunque en ocasiones cuenten con el respaldo de algunos liberales complacientes para justiﬁcar privatizaciones y recortes varios.</p>
<p>El <em>neoliberalismo </em>como término fetiche contribuye así junto a los otros, como “la tiranía” o “el fundamentalismo del mercado libre”, a encubrir el despotismo caciquil imperante y a naturalizar el <em>statu quo</em>, cuando lo que determina nuestro devenir no es el <em>neoliberalismo </em>maligno, ni <em>la tiranía de los mercados</em>, sino las élites y redes de poder que conforman la actual <em>tiranía corporativa </em>que controla un sistema más bien <em>neocaciquil </em>que, lejos de ser libre y desregulado, esta hiperregulado para favorecer los intereses de ciertas corporaciones agrupadas en oligopolios que, a la vez, solicitan desregulación y libertad para acometer el saqueo de lo público y para explotar a su antojo la mano de obra, los recursos naturales y los territorios.</p>
<blockquote><p><strong>L</strong><strong>o </strong><strong>que determina </strong><strong>nuestro devenir no es </strong><strong>el </strong><strong>neoliberalismo </strong><strong>maligno</strong><strong>, </strong><strong>sino élites </strong><strong>y redes de poder que conforman una tiranía corporativa y un sistema <em>neocaciquil</em></strong></p></blockquote>
<p>Por otra parte, al orientar la izquierda las críticas hacia el <em>neoliberalismo</em>, ha permitido a la derecha beneﬁciarse impunemente de las connotaciones positivas que durante siglos se han venido asociando a la palabra <em>liberal </em>y contribuye a que pueda presentarse ahora sin complejos como la verdadera defensora de la <em>libertad, </em>frente a supuestos socialismos o comunismos que la niegan. Resulta sorprendente que en nuestro país se haya podido invertir la situación respecto a lo que ocurría durante el franquismo y que, desde la “operación liberal” de Fraga, cuele impunemente que la antigua derecha conservadora franquista haya pasado a presentarse como defensora de la libertad frente a oposiciones tildadas despectivamente de socialistas y comunistas. La campaña ganadora de la candidata del PP, Isabel Díaz Ayuso, en las elecciones de 2021 a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, a base de erigirse en defensora de la libertad frente a supuestos socialismos y comunismos culmina esta tendencia.</p>
<p>En suma, que el problema no es solo que el afán de la izquierda de atribuir al <em>neoliberalismo </em>todos nuestros males no ayude a aclarar la situación, sino que resulta para ella misma contraproducente, al dar por bueno el supuesto liberalismo de la derecha permitiendo que se erija en abanderada de la libertad, a la vez que se corre un tupido velo sobre el <em>despotismo clientelar </em>de carne y hueso que puebla y mantiene la actual <em>tiranía corporativa </em>con sus comisionists a bordo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>PL</strong><strong>: Por otra parte, muchos de estos no-conceptos surgen del intento por parte del pensamiento crítico de ofrecer marcos teóricos que expliquen la realidad actual tras el fracaso a determinados proyectos históricos de emancipación social. ¿Qué tienen que hacer los movimientos sociales con estos no-conceptos para desbloquear la crítica social? ¿Es necesaria esta renovación conceptual o disponemos ya de herramientas para afrontar el mundo actual, y se trata, por tanto, de un esfuerzo vano? ¿Qué características tendrían que tener los nuevos marcos conceptuales para no acabar formando parte de un hipotético diccionario de no-conceptos?</strong></p>
<p><strong>JMN</strong>: No creo que el grueso de estos no-conceptos surjan, como dices, del intento del pensamiento crítico de ofrecer marcos teóricos que expliquen la realidad actual. A veces los términos y jaculatorias son inventados y divulgados desde los núcleos del poder, a modo de señuelos, para distraer la atención y desviar las críticas y los esfuerzos militantes y forman ya de entrada parte de la ideología dominante. Este sería el caso de la mismísima metáfora de la producción (cifrada con el famoso PIB) que sirve para encubrir, ignorar y santiﬁcar lucros impresentables, o con las invenciones del medio ambiente, de la economía ambiental o verde y del desarrollo sostenible, que apuntan a desactivar en el terreno de las palabras el conﬂicto entre economía y ecología, o entre desarrollistas y conservacionistas. Y el problema estriba en que muchos de estos no-conceptos son utilizados acríticamente por los propios movimientos sociales, e incluso asumidos como si fueran neutros o universales, diﬁcultando así la elaboración de marcos teóricos distintos de los que ofrece la ideología política y económica dominante. Lo cual explica que muchos de los no-conceptos se inventen con poca fortuna desde los propios movimientos sociales, evitando también, sin quererlo, que las críticas den en el blanco. En este último caso más que ofrecer marcos teóricos verdaderamente explicativos de la realidad actual, acostumbran a revelar su carencia. Así lo atestigua entre otras cosas la inﬂación de los preﬁjos <em>neo </em>y <em>pos </em>–a la que dedico sendos apartados en el libro– que denota el afán de designar cambios de situación hacia nuevas realidades que todavía no tienen nombre, con la aplicación de preﬁjos a términos antiguos, lo que genera confusión. Por ejemplo, parecen contradictorios los empeños de caliﬁcar en publicaciones simultáneas el panorama y las tendencias actuales de <em>neoliberales, neofascistas, neofeudales… </em>o <em>tecnofeudales</em>.</p>
<p>Los términos prexistentes actualizados hoy con preﬁjos, si bien subrayan por separado algunos de los rasgos que caracterizan el panorama actual o tendencial, no llegan a deﬁnir bien en su conjunto la naturaleza del sistema socioeconómico imperante. Y esta incapacidad arranca a menudo de insuﬁciencias, tanto de los términos originarios a los que se les añaden los preﬁjos, como de las teodiceas y clasiﬁcaciones simplistas con las que se acostumbra a analizar la evolución de los sistemas sociales a lo largo de la historia. Entre otras muchas cosas, dar por buena esa creación de la ideología dominante que es la metáfora absoluta de la <em>producción </em>ha sido un lamentable paso en falso de las corrientes críticas del tipo de sociedad que había venido surgiendo y globalizándose tras la Modernidad y la Revolución Industrial. El afán de interpretar la historia como una sucesión de “modos de producción” eclipsó la efectiva evolución de toda una serie de modos de dominación que, lejos de sucederse unos a otros, han venido mudando y solapándose entre sí, como cabría ejempliﬁcar con el clientelismo, el racismo, el machismo… o las distintas formas de dependencia económica. Por otra parte, algunos de los términos fetiche enarbolados por los movimientos críticos responden a conﬂictos internos no resueltos y alimentan sectarismos.</p>
<blockquote><p><strong>El libro llama </strong><strong>a superar todos los no- conceptos, términos fetiche, idolatrías y falacias que hacen que los movimientos críticos evoquen el mito de Sísifo</strong></p></blockquote>
<p>En suma, respondiendo a tus preguntas, el libro hace una llamada a superar todos estos no-conceptos, términos fetiche, idolatrías y falacias que hacen que los movimientos críticos evoquen una y otra vez con sus frustrados esfuerzos el mito de Sísifo. Solo superando esos no-conceptos y los “puntos ciegos” que generan se podrá vislumbrar mejor el futuro y conseguir que la crítica coja aire y recupere fuerzas al orientar mejor sus críticas y alcanzar mejores resultados.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>PL: Pero, como es costumbre, el libro va más allá de la crítica, y propone unas líneas guía para afrontar el colapso del pensamiento crítico a partir del enfoque ecointegrador. ¿Cuáles son las características básicas de este enfoque? ¿De qué tradiciones intelectuales bebe?</strong></p>
<p>Efectivamente, tras denunciar el magma ideológico que protege la actual tiranía corporativa globalizada, la Cuarta Parte del libro recapitula sobre la encrucijada ideológica actual y replantea en positivo las trampas del lenguaje y las idolatrías denunciadas a lo largo del mismo para superar el actual <em>impasse </em>sociopolítico. Reﬂexiona sobre los requisitos necesarios para conseguir que prospere un nuevo conglomerado de enfoques y valores que se ha venido conﬁgurando para reorientar la actual crisis de civilización hacia horizontes sociales, económicos y ecológicos más prometedores. Considero que podríamos llamar al nuevo paradigma sociocultural emergente <em>paradigma ecointegrador </em>porque propugna la integración en un triple sentido. En primer lugar, la integración del conocimiento, para trascender el actual predominio de los enfoques sectoriales y parcelarios y, sobre todo, frente al sonado divorcio entre economía y ecología. En segundo lugar, la integración especie humana y naturaleza frente al tradicional enfrentamiento entre ambas, recordando que es la simbiosis, y no el enfrentamiento, la clave del enriquecimiento de la vida en la Tierra, lo cual induce a desplazar el actual antropocentrismo hacia un nuevo geocentrismo. Y en tercer lugar integrando individuo y sociedad, lo que implica una reconstrucción profunda de identidades y la recreación de la propia sociedad civil para generar un tejido social más cohesionado, frente al enfrentamiento y la polarización social que desata la actual pugna por la riqueza y el poder.</p>
<blockquote><p><strong>El </strong><strong>nuevo paradigma </strong><strong>sociocultural </strong><strong>emer</strong><strong>gen</strong><strong>te ecointegrador propugna la integración en un triple sentido: del conocimiento; de </strong><strong>especie </strong><strong>humana y naturaleza; </strong><strong>y de individuo y sociedad</strong></p></blockquote>
<p>Cabe advertir que las dimensiones que supone la adopción del enfoque <em>ecointegrador </em>trascienden el campo de lo económico. La revolución cientíﬁca que se produciría en el campo de la economía al superar la noción usual de «el» <em>sistema económico </em>para razonar sobre una <em>economía de sistemas, </em>y al trascender la <em>idolatría del PIB </em>para establecer una <em>taxonomía del lucro</em>, entraña cambios de conciencia mucho más amplios que implican a otras ramas del conocimiento y del pensamiento: el cambio de paradigma sociocultural <em>ecointegrador </em>tendría que abarcar por fuerza las «tres ecologías» a las que se reﬁere Félix Guattari –la mental, la social y la del mundo físico a gestionar– para integrarse, con palabras de este autor, en una “ecosofía” de nuevo cuño, a la vez práctica y especulativa, ético política y estética.</p>
<p>Entre otras cosas, habría que superar la idea hoy dominante de <em>individuo </em>como categoría pre o antisocial, ávido de dinero y poder. Esta ideología desemboca, por fuerza, en la actual escisión entre una elite de políticos y empresarios activos y una mayoría de gobernados y explotados pasivos. Frente a esta idea de <em>individuo, </em>el nuevo paradigma <em>ecointegrador </em>ha de considerar las personas como sujetos morales, propugnando un individualismo ético, y como ciudadanos llamados a ejercer como sujetos políticos y económicos activos que tienen el derecho y el deber de contribuir a organizar la convivencia y la intendencia.</p>
<p>De ahí que mis reﬂexiones vayan en la línea de autores que reﬂexionan sobre cómo establecer un marco institucional antioligárquico que propicie esos comportamientos.<sup>8</sup> Un marco institucional y mental que desplace la actual concepción bélica de la economía y la política hacia el predominio de la reciprocidad y la convivialidad, desactivando y reconvirtiendo hacia la cooperación y la participación esas dos instituciones jerárquicas hoy hegemónicas: las corporaciones empresariales y los partidos políticos. A la vez que para responder a la pregunta de por qué las personas no acostumbran a rebelarse contra las redes de poder imperantes, haga referencia a autores entre los que destaca La Boétie, que nos enseñó hace siglos en su libro <em>La servidumbre voluntaria</em><sup>9</sup> que un sistema que incentiva el egoísmo, la avaricia, la rivalidad, la competencia, la desconﬁanza y el miedo, genera el caldo de cultivo propicio para que prospere la tiranía, por muchos “contrapesos” ceremoniales que se le pongan. Mientras que la democracia participativa necesita asentarse sobre la amistad, la cooperación, la solidaridad, el desprendimiento, la conﬁanza, la libertad, la reciprocidad&#8230; Y como la ideología imperante en la civilización occidental, no solo considera dominantes e invariables las propiedades más perversas de la naturaleza humana, sino que las incentiva, el resultado de esta forma de pensar no puede ser otro que el actual despotismo democrático, en el que la clase política es a la vez instrumento y parte de las elites beneﬁciarias de la actual tiranía corporativa.</p>
<p>Pero mis reﬂexiones sobre el <em>paradigma ecointegrador emergente</em>, además de críticar la noción usual de individuo y de sistema político, siguen sobre todo la estela de toda una serie de autores críticos de la noción usual de <em>sistema económico </em>a los que hago referencia, sobre todo en mi libro <em>La economía en evolución,</em><sup>10</sup> conjunto de autores que no cabe ni siquiera enumerar aquí.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>PL: Como señalas, tomar conciencia de nuestros males es el primer paso para hacer algo al respecto. Pero algunos de estos males, incluso la crítica a ciertos conceptos, tienen ya décadas. Sin embargo, no termina de cristalizar una vía de salida de este bloqueo. ¿Qué requisitos tendría que reunir para que un enfoque ecointegrador prosperase? ¿Qué inercias y resisten</strong><strong>cias sufriría, tanto desde los viejos planteamientos críticos basados en los no-conceptos que aquí mencionas, como desde aquellos a los que beneﬁcia el </strong><em>statu quo </em><strong>actual? ¿Qué habría que hacer con ellos?</strong></p>
<p><strong>JMN</strong>: La parte ﬁnal del libro analiza los requisitos para que el <em>paradigma ecointegrador emergente </em>pueda prosperar. El problema estriba en que en esta pugna de paradigmas sigue reinando la confusión porque, como suele ocurrir, el paradigma dominante 1) se blinda usando categorías supuestamente racionales, objetivas y universales que el común de las gentes asume y utiliza en el lenguaje corriente, incluidos muchos de los críticos; y 2) genera puntos ciegos que ayudan a ignorar las críticas y, en el caso de que lleguen a trascender, las absorbe, digiere y desactiva.</p>
<blockquote><p><strong>Es </strong><strong>necesario </strong><strong>r</strong><strong>e</strong><strong>c</strong><strong>o</strong><strong>n</strong><strong>v</strong><strong>er</strong><strong>tir </strong><strong>hacia </strong><strong>la cooperación y la participación las dos instituciones jerárquicas hoy hegemónicas:  las corporaciones empresariales y los partidos políticos</strong></p></blockquote>
<p>La viabilidad de un cambio de paradigma sociocultural del porte del que venimos indicando depende de la capacidad que tenga el pensamiento crítico para trascender los puntos ciegos que genera la selección de la información que practican las nociones de sistema asociadas al paradigma dominante y, muy en particular, las nociones usuales de <em>sistema político </em>y <em>económico</em>. Ambas priorizan información y soslayan o banalizan el resto, desactivando reﬂexiones que puedan ir más allá de esas nociones de sistema y permitiendo solo las interpretaciones parciales al uso (capitalismo,  globalización, secularización…) o de las consecuencias (ﬁnanciarización, sociedad del riesgo, sociedad líquida…).</p>
<p>Respecto a la plausibilidad de un cambio de paradigma, quiero advertir que no existe ningún determinante del cambio ni ninguna meta que lo oriente más allá de un proceso de selección de información llevado a cabo en la sociedad: ni la ﬁlosofía, ni la ética, ni la religión, ni la economía, ni la política pueden promover y legitimar por sí solas un cambio de paradigma. Esto cierra la puerta a reduccionismos y falsas ilusiones simplistas sobre la interpretación de la sociedad y las posibilidades de cambiarla. Pero, a la vez, evidencia que son las personas las que pueden inﬂuir sobre la selección de información que gobierna el paradigma dominante subrayando puntos ciegos y conexiones ocultas, pues solo ellas son capaces de introducir variaciones en el curso de la comunicación y la conciencia social, aunque también puedan existir acontecimientos que aceleren este proceso.</p>
<p>La profundidad de la crisis actual no solo hace más evidentes los vicios y ﬂaquezas del paradigma dominante, sino que deja entrever puntos ciegos y nuevas conexiones que podrían apoyar la emergencia de paradigmas diferentes. Para facilitar este proceso la parte ﬁnal del libro repasa e insiste en las metáforas y conceptos clave sobre los que reposan las ideas usuales de <em>sistema político </em>y de <em>sistema económico</em>, así como las instituciones que mantienen al Estado, las formas de propiedad, de dinero, de intercambio, etc., que les dan vida y aseguran su impronta en la sociedad actual. Ideas e instituciones que deberían ser el principal objetivo de las críticas, pero que lamentablemente siguen gozando de buena salud imbuidas de una hipotética racionalidad y universalidad, y una neutra objetividad, a la que, una vez asumida, solo cabe enfrentar un vacío de no-conceptos poco atractivo. Así, un primer requisito para que el cambio de paradigma prospere es que los movimientos sociales críticos asuman el colapso de las viejas idolatrías y sus prometedores atajos revolucionarios y deconstruyan y superen el magma ideológico de no-conceptos y términos fetiche que protege la actual tiranía corporativa.</p>
<p>En el libro advierto que para que el nuevo <em>paradigma ecointegrador </em>progrese, además de ser <em>inclusivo y generalmente atractivo, </em>tiene que aclarar con interpretaciones sólidamente consensuadas de dónde venimos, dónde estamos, hacia dónde vamos y hacia dónde queremos y podemos ir. <em>Un verdadero cambio de paradigma de civilización ha de apoyarse en una interpretación común de la evolución humana </em>que permita relativizar y replantear las añejas ideas sobre las que hoy reposa el <em>statu quo </em>mental e institucional. Y, como el paradigma sociocultural imperante se ha globalizado, el nuevo tendrá que globalizarse también, pero ser, a la vez, <em>lo suﬁcientemente ﬂexible </em>para albergar, e incluso promover, la más amplia diversidad de culturas, opiniones o formulaciones parciales entre aquellos que lo suscriban. Una interpretación que deberá ser lo <em>suﬁcientemente amplia como para uniﬁcar los distintos aspectos de la experiencia humana, </em>trascendiendo divorcios tan sonados como los que se han venido produciendo entre individuo y sociedad, entre razón y emoción, entre economía y ecología o el que enfrenta a los individuos humanos entre sí y con el resto de la naturaleza.</p>
<p>Subrayemos por último que, en el caso del conﬂicto de paradigmas que nos ocupa, no se trata de sustituir un reduccionismo por otro, sino de erosionar la hegemonía del antiguo con una visión más amplia que lo trasciende y relativiza. El mayor potencial analítico y predictivo del que ha venido dando muestras el enfoque <em>ecoin</em><em>tegrador </em>–que se ejempliﬁca en el libro– unido a su carácter abierto, transdisciplinar, multidimensional y a la mayor amplitud de su objeto de estudio, deberían potenciar también su naturaleza inclusiva, frente a los dogmatismos reduccionistas al uso.</p>
<p><strong>Pedro L. Lomas Huertas </strong>es miembro de FUHEM Ecosocial.</p>
<p>Puedes descargar el texto completo e formato pdf:<a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/entrevista-a-jose-manuel-naredo-el-mito-de-sisifo-y-el-gatopardismo-de-los-no-conceptos/" target="_blank" rel="noopener"><em> Entrevista  a José Manuel Naredo: el mito de Sísifo y el gatopardismo de los no-conceptos</em></a></p>
<p><strong>NOTAS</strong>:</p>
<p>1  Las siete unidades básicas del SI son: el kilogramo, el metro, el segundo, el amperio, el kelvin, la candela y el mol.</p>
<p>2  Helena Rosenblatt, <em>Historia olvidada del liberalismo. Desde la antigua Roma hasta el siglo XXI</em>, Crítica, Barcelona, 2020.</p>
<p>3  <em>Ibidem</em>, p. 21.</p>
<p>4  El <em>Diccionario de la RAE de la Lengua </em>(2001) señala como primera acepción del adjetivo <em>liberal </em>«generoso, que obra con liberalidad»; «2. Dicho de una cosa: que se hace con liberalidad» (y deﬁne la <em>liberalidad </em>como la «1. Virtud moral que consiste en distribuir alguien generosamente sus bienes sin esperar recompensas; 2. Generosidad, desprendimiento»). Hay que esperar a las acepciones 6 y 7 del adjetivo <em>liberal </em>para que aparezca su dimensión político-económica habitual: «6. Partidario de la libertad individual y social en lo político y de la iniciativa privada en lo económico; 7. Que pertenece a un partido de ese nombre».</p>
<p>5  Rosenblantt, 2020, <em>Op. cit</em>.</p>
<p>6  <em>Ibidem</em>.</p>
<p>7  David Harvey, <em>Breve historia del neoliberalismo, </em>Akal, Madrid, 2007, p. 89.</p>
<p>8  Autores que revisan las instituciones e instrumentos anti-ologárquicos propios de la democracia ateniense y otras experiencias, como Pedro Olalla, 2015, <em>Grecia en el aire. Herencias y desafíos de la antigua democracia ateniense vistos desde la Atenas actual</em>, Barcelona, Acantilado…o José Luís Moreno Pestaña, 2019, <em>Retorno a Atenas. La democracia como principio antioligárquico</em>, Madrid, Siglo XXI.</p>
<p>9  Étienne La Boétie, <em>La servidumbre voluntaria, </em>Virus, Barcelona, 2016 [1577].</p>
<p>10   José Manuel Naredo, <em>La economía en evolución. Historia y perspectivas de las categorías básicas del pensamiento económico</em>, Siglo XXI, Madrid, 2015.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.fuhem.es/2022/09/15/entrevista-a-jose-manuel-naredo-el-mito-de-sisifo-y-el-gatopardismo-de-los-no-conceptos/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¿Civilización sin barbarie?</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2021/09/22/civilizacion-sin-barbarie/</link>
					<comments>https://www.fuhem.es/2021/09/22/civilizacion-sin-barbarie/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Sep 2021 11:22:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Barbarie]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Civilización]]></category>
		<category><![CDATA[Mercado]]></category>
		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Políticas de Bienestar]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.fuhem.es/?p=140144</guid>

					<description><![CDATA[Análisis de la contradicción estructural conceptualizada como “civilización o barbarie”, visibilizada en el marco de las etapas por las que transcurre la historia ambiental Argentina, según los modelos productivos dominantes.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><img decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-134693" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/07/150-300x425.jpg" alt="" width="300" height="425" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/07/150-300x425.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/07/150-450x638.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/07/150-1200x1700.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/07/150-768x1088.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/07/150-1084x1536.jpg 1084w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/07/150-1446x2048.jpg 1446w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/07/150-600x850.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/07/150-64x91.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/07/150-scaled.jpg 1807w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></em></p>
<p><em><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/civilizacion-sin-barbarie-cronica-de-un-eterno-retorno/" target="_blank" rel="noopener">¿Civilización sin barbarie? Crónica de un eterno retorno: Reflexiones desde la corriente crítica latinoamericana, </a></em>de <strong>Ofelia Agoglia</strong>, fue publicado en la sección <strong>ENSAYO</strong> del <a href="https://www.fuhem.es/papeles/papeles-numero-150/" target="_blank" rel="noopener">número 150</a> de <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener">Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global</a></p>
<p>El presente trabajo se enfoca en el análisis de la contradicción estructural conceptualizada como “civilización o barbarie”,<br />
visibilizada en el marco de las etapas por las que transcurre la historia ambiental Argentina, según los modelos productivos dominantes.<br />
Posteriormente, el debate se centra en las posibles respuestas que emergen de la corriente ambiental crítica latinoamericana, focalizando<br />
en la reinstauración de modelos de corte neoliberal, de base conservadora, institucionalizados como propuestas civilizatorias.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="padding-left: 80px;">Puede ser muy injusto exterminar salvajes, sofocar civilizaciones nacientes, conquistar pueblos que están en posesión de terreno privilegiado; pero gracias a esta injusticia, la América, en lugar de permanecer abandonada a los salvajes, incapaces de progreso, está ocupada hoy por la raza caucásica, la más perfecta, la más inteligente, la más bella y la más progresiva de las que pueblan la tierra [&#8230;] Así, pues, la población del mundo sujeta a revoluciones que reconocen leyes inmutables: las razas fuertes exterminan las débiles, los pueblos civilizados suplantan la posesión de la tierra a los salvajes.</p>
<p style="padding-left: 600px; text-align: left;">Domingo F. Sarmiento, 1909.<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">1</a></p>
<p>Reflexionar sobre la barbarie y sobre cómo evitar su avance, eje central sobre el que discurre este trabajo, resulta un desafío por demás interesante si se consideran los alcances que la categoría barbarie adopta en el contexto latinoamericano. La aplicación de la contradicción estructural conceptualizada en términos dicotómicos como civilización o barbarie, particularmente en Sudamérica y Argentina, no puede analizarse desvinculada de su carga histórico-valorativa configurada bajo una matriz sustentada en la explotación social y el despojo ambiental.</p>
<p>Los procesos de mayor concentración de la riqueza, estructurada sobre la apropiación desigual de los recursos naturales, desde la historia oficial, se visibilizan como los principios fundantes de las nuevas repúblicas del sur. La corriente civilizatoria decimonónica, en apariencia ideológicamente liberal, se propone arrasar con todo vestigio de “barbarie”, remanente del proceso colonizador, estigmatizando bajo esta condición a los sectores sistemáticamente despojados de sus condiciones materiales de reproducción social y ambiental (pueblos originarios, gauchos y criollos iletrados). Como así también, a todas aquellas vertientes políticas y corrientes ideológicas que, desde el periodo independentista en adelante, hayan propuesto un tipo de organización social, política y económica, sostenido sobre un modelo de distribución más equitativo, que trastocara los intereses de la burguesía nacional concentrada en torno a la extracción primaria.</p>
<blockquote><p><strong>Los procesos más interesantes que se han desarrollado en Latinoamérica paradójicamente emergen desde la barbarie</strong></p></blockquote>
<p>Bajo este esquema de dominación tradicional, constituido sobre la riqueza concentrada de materias primas, los procesos más interesantes que se han desarrollado en Latinoamérica, que se visualizan como de transición hacia relaciones de mayor justicia social y ambiental, paradójicamente, emergen desde la barbarie.</p>
<p>La singularidad de este proceso constituye el hilo conductor sobre el cual transcurre el análisis propuesto. Para ello, en primera instancia se presenta un recorrido que describe, a grandes rasgos, las etapas por las que transcurre la historia ambiental <a href="#_ftn2" name="_ftnref2">2</a> en la mayor parte de los países sudamericanos y específicamente en Argentina, estructurado sobre la relación que se establece entre sociedad/naturaleza, según los modelos productivos dominantes. De forma particular, se hace hincapié en las propuestas que, a lo largo de este proceso, pueden considerarse huellas de los inciertos pasos que abren camino hacia alternativas de transición socio-ecológica en clave histórica.</p>
<p>Posteriormente, el debate se centra en las posibles respuestas que emergen de la corriente ambiental crítica latinoamericana, considerando el papel que le cabe a este movimiento al interpelar propuestas políticas que irrumpen desde la barbarie y, como tales, se erigen sobre una matriz social de carácter igualitario. Focalizando en las contradicciones y retrocesos que implica la reinstauración de modelos de corte neoliberal, aunque de base conservadora, institucionalizados como propuestas civilizatorias.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Configuraciones de la historia ambiental sudamericana: rasgos principales</strong></h4>
<p style="padding-left: 80px;">Se ha dicho, y dicho muy bien,</p>
<p style="padding-left: 80px;">que el estudio de lo pasado enseña cómo debe manejarse el hombre en lo presente y porvenir;</p>
<p style="padding-left: 80px;">porque desengañémonos, la base de nuestras operaciones siempre es la misma,</p>
<p style="padding-left: 80px;">aunque las circunstancias alguna vez la desfiguren.</p>
<p style="padding-left: 520px;">Manuel Belgrano, 1814..<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">3</a></p>
<p>El presente texto se organiza en torno a las grandes etapas que se identifican como constitutivas de la historia ambiental sudamericana. Para ello, se toman como referencia los trabajos de Alimonda;<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">4</a> Brailovsky y Foguelman;<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">5</a> Brailovsky;<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">6</a> Chumbita;<a href="#_ftn7" name="_ftnref7">7</a> Galasso;<a href="#_ftn8" name="_ftnref8">8</a> Galeano;<a href="#_ftn9" name="_ftnref9">9</a> Hernández Arregui;<a href="#_ftn10" name="_ftnref10">10</a> Leff;<a href="#_ftn11" name="_ftnref11">11</a> Pigna;<a href="#_ftn12" name="_ftnref12">12</a> Quijano;<a href="#_ftn13" name="_ftnref13">13</a> y Ramos<a href="#_ftn14" name="_ftnref14">14</a>, entre otros, a partir de los cuales se propone un abordaje que entrecruza los aspectos ecosociales con los procesos históricos y su análisis político.</p>
<p>El elemento unificador sobre el que se estructuran los límites entre una etapa y otra, está dado, por la relación que se establece, entre los modelos productivos dominantes y las políticas públicas, sobre el uso, explotación y distribución de los recursos naturales, que resultan de esos modelos. El análisis se complementa, tomando en cuenta las interrelaciones, entre el contexto social local y las determinaciones del contexto internacional, que enmarcan cada proceso.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>La gran ruptura ambiental. El dominio por despojo (fines del s. XV &#8211; principios del s. XIX)</strong></h4>
<p style="padding-left: 80px;">Desde el descubrimiento empezó la malicia a perseguir unos hombres que no tuvieron otro delito que haber nacido en unas tierras que la naturaleza enriqueció con opulencia y que prefieren dejar sus pueblos, que sujetarse a las opresiones y servicios de sus amos, jueces y curas.</p>
<p style="text-align: left; padding-left: 520px;">Mariano Moreno, 1802.<a href="#_ftn15" name="_ftnref15">15</a></p>
<p>Esta etapa se centra en dos grandes momentos, el primero se refiere al sistema de organización socio-espacial característico de las culturas precolombinas, entre las que destaca el modelo incaico, tanto por su escala geográfica como por la influencia ejercida sobre gran parte de los pueblos del sur andino.</p>
<p>La organización del imperio inca, tal como sostienen Brailovsky y Foguelman, «constituye un espectacular ejemplo de eficiencia en el manejo de la tierra y el respeto al equilibrio ecológico de la región»<a href="#_ftn16" name="_ftnref16">16</a>, estructurado sobre un modelo socio-productivo de agricultura en terrazas, armónico con la fragilidad del ambiente natural, desarrollado según complejos y delicados mecanismos tecnológicos y sociales.</p>
<p>Según las crónicas del Inca Garcilaso de la Vega<a href="#_ftn17" name="_ftnref17">17</a>, rescatadas por Brailovsky<a href="#_ftn18" name="_ftnref18">18</a>, Galeano<a href="#_ftn19" name="_ftnref19">19</a> y Pigna<a href="#_ftn20" name="_ftnref20">20</a>, el sustento se basa prioritariamente, en el cultivo de la papa y el maíz, aunque se cultivan más de cien especies, y el desarrollo de tecnologías apropiadas para el secado de carne y el congelamiento de la papa. Las actividades pecuarias se organizan en torno a la domesticación de camélidos como animales de carga y la esquila de alpacas para la elaboración de textiles. Se practica el descanso de la tierra y su fertilización a través de excrementos humanos y guano de aves. Cada familia cuenta con una parcela para satisfacer sus necesidades alimenticias, más un excedente requerido desde la organización central, que se acopia para el mantenimiento del imperio, la manutención de viudas, huérfanos y ancianos, y para superar condiciones climáticas extremas. La seguridad social se organiza y planifica sobre un riguroso sistema decimal posicional que permite conocer con precisión la composición poblacional y, una red de caminos que se extiende comunicando todo el territorio de influencia del imperio. La estructura socio-productiva se erige sobre la figura del Inca y una compleja red de administración que regula el trabajo y la educación, el reparto colectivo de la tierra y, en particular, sobre la ausencia de moneda. Según, el Inca Garcilaso:</p>
<p style="padding-left: 80px;">Todos universalmente sembraban lo que había menester para sustentar sus casa, y así no tenían necesidad de vender los abastecimientos, ni sabían que cosa era carestía. De manera que lo necesario para la vida humana, de comer y de vestir lo tenían, que nadie podía llamarse pobre ni pedir limosna. Todos sabían tejer y hacer sus ropas, todos sabían labrar la tierra, todos se hacían sus casas, y las mujeres eran las que sabían de todo.<a href="#_ftn21" name="_ftnref21">21</a></p>
<p>El segundo momento se desarrolla a partir de la invasión ibérica, cuyos alcances y efectos sobre el centro y sur del continente, suponen una ruptura ambiental de tal envergadura que puede catalogarse de ecocidio<a href="#_ftn22" name="_ftnref22">22</a>. El dominio por despojo social y ambiental se organiza sobre un sistema extractivo que sienta las bases de la explotación colonial y las relaciones de dependencia económica, política y cultural, que se generan a partir de su instauración. Según sostiene Alimonda:</p>
<p style="padding-left: 80px;">La conquista de América por parte de los europeos fue probablemente la experiencia más violenta y radical de la historia. Se constituyó allí una ruptura que da origen a la particular heterogeneidad y ambigüedad de las sociedades americanas y de sus imaginarios sociales, pero también a la ﬂora, la fauna y los paisajes con que conviven.<a href="#_ftn23" name="_ftnref23">23</a></p>
<p>A nivel ecológico la ruptura se materializa en diversas dimensiones, entre ellas, la extracción intensiva de metales preciosos supone el mayor impacto (se calcula que sólo del cerro Potosí se extraen dieciséis millones de kilogramos de plata). La estructura productiva colonial tiene por finalidad principal satisfacer las necesidades de circulante de las potencias ibéricas en el momento en que su poderío se encuentra en clara declinación. Al respecto señala Brailovsky:</p>
<p style="padding-left: 80px;">De una amplia gama de posibilidades de extracción de excedentes (fruto de una oferta natural extremadamente rica y ampliamente diversificada) se adopta una solución muy restringida, la especialización en la producción de una sola mercancía, la mercancía dinero. La posesión de territorio suple el desarrollo industrial de la península, según observa Quevedo: “el metálico nace en las Indias honrado/ donde el mundo le acompaña/ viene a morir en España/ y es en Génova enterrado<em>.</em><a href="#_ftn24" name="_ftnref24">24</a></p>
<p>Así como Potosí se transforma en el centro de la vida colonial, Buenos Aires lo hace como el principal puerto del virreinato. De allí la impronta que adquiere la denominación del enorme río por el que salen los recursos naturales hacia la metrópoli, como “de la Plata” y su fuerte significación sobre el desarrollo de un modelo mercantil sostenido en la exportación de materias primas, según las demandas externas de regiones biosféricas.<a href="#_ftn25" name="_ftnref25">25</a></p>
<p>En sentido contrario, tal como argumentan Galeano<a href="#_ftn26" name="_ftnref26">26</a> y Ramos<a href="#_ftn27" name="_ftnref27">27</a>, la otra cara de la ruptura socioambiental se produce como resultado de la sobre explotación social, pero fundamentalmente de la desidia y la ignorancia de quienes en nombre de la civilización llevaron a cabo el proceso de colonización.</p>
<p>Se calcula que en 150 años la población nativa se redujo en un 95%, la red de riego y el sistema de cultivo por terrazas fueron abandonadas, dando como resultado la inutilización de los frágiles suelos andinos, por desertificación o por erosión, resultado de la aplicación de una tecnología inapropiada, como la utilización del arado.</p>
<blockquote><p>A tres siglos de economía de rapiña de recursos, le siguió la agricultura de grandes haciendas para el mercado</p></blockquote>
<p>Luego de tres siglos de economía de rapiña, estructurada sobre la apropiación intensiva de recursos minerales, vino la devastación del sistema de seguridad social y la sustitución de un sistema de producción agraria de subsistencia por uno de explotación en grandes haciendas destinado al mercado. La magnitud de la ruptura socioambiental es de tal envergadura, que: por primera vez en la historia de la región, «el nuevo mundo conoce, la paradoja de una agricultura que provoca hambre en vez de saciarla».<a href="#_ftn28" name="_ftnref28">[28]</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Los años de lucha independentista. Propuestas desde la barbarie (albores del Siglo XIX)</strong></h4>
<p>Las guerras por la independencia de las colonias españolas se desarrollan en las primeras décadas del s.XIX. Más allá de lo triunfos, avatares, traiciones y decepciones que recorren este periodo, a los fines aquí consignados, resulta interesante destacar algunas de las alternativas políticas que emergen desde el interior mismo de la revolución. Y que, entre sus propuestas, contempla un plan integral para el uso, manejo y distribución de los ecosistemas naturales, que resulta complementaria con la necesidad de construcción de una identidad latinoamericana.</p>
<p>En este sentido, es desde el sector independentista que logra materializar su objetivo (posteriormente bastardeado por los connacionales que se benefician del mantenimiento del mercado colonial) del que emergen formas de organización social, que resultan interesantes a la hora de imaginar opciones hacia una transición socio-ecológica.</p>
<p>La vastedad del movimiento independentista implica realizar un recorte desde donde poder visibilizar los ejes principales que conforman su ideario en la región sur del continente. No sólo por su relevancia histórica, sino por la singularidad de su concepción ideológica, muy avanzada para la época. Ejemplo de ello, lo constituyen las propuestas de organización política desarrolladas por Manuel Belgrano<a href="#_ftn29" name="_ftnref29">29</a> y José Artigas.<a href="#_ftn30" name="_ftnref30">30</a></p>
<p>Según los trabajos de Brailovsky y Foguelman;<a href="#_ftn31" name="_ftnref31">31</a> Galeano<a href="#_ftn32" name="_ftnref32">32</a> y Pigna<a href="#_ftn33" name="_ftnref33">33</a>, más allá de sus aportes como uno de los ideólogos fundamentales de la Revolución de Mayo y su papel al frente del ejército del Norte, Manuel Belgrano puede considerarse un visionario en materia de alternativas ecosociales. Siendo secretario del consulado de comercio de Buenos Aires en los años previos a la revolución, impulsa un programa que integra actividades agrarias, mercantiles e industriales. Para fomentar la agricultura recomienda la rotación de cultivos y la forestación de los campos (en particular en zonas desérticas), la creación de una escuela de agronomía y el reparto de tierras y herramientas entre los estudiantes, en forma de subsidio. Complementariamente propone un sistema de extensión agraria, sostenido a través de un adelantado plan de educación ambiental a cargo de la iglesia, institución que impartía la enseñanza y que debía instruir sobre métodos de labranza para el cultivo de trigo (con fines alimenticios), y de cáñamo y lino para la producción textil. En cuanto al desarrollo mercantil, propicia la creación de una flota mercante para contrarrestar los abusos del comercio internacional y la formación de una curtiembre, promoviendo el cuidado de forestales destinados a la extracción de tanino. Incentiva la creación de instituciones de enseñanza técnica y las innovaciones tecnológicas. Sobre ordenamiento territorial plantea, entre otros, un sistema de manejo de aguas corrientes con el objeto de evitar epidemias, mejoras en el sistema de comunicación interna, la creación de una escuela de arquitectura y agrimensura y el desarrollo de un plan estadístico. De forma integral, Belgrano promueve los derechos de la mujer, la educación gratuita, la integración de los pueblos originarios y la distribución de la riqueza, en un contexto desfavorable a esta posición, tal como lo manifiesta en la memoria consular de 1809:</p>
<p style="padding-left: 80px;">Si es cierto como lo aseguran todos los economistas, que la repartición de las riquezas hace la riqueza real y verdadera de un Estado, elevándolo al mayor grado de felicidad, mal podrá haberla en nuestras provincias, cuando existiendo el contrabando y con infernal monopolio se reducirán las riquezas a unas cuantas manos que arrancan el jugo de la Patria y la reducen a la miseria.<a href="#_ftn34" name="_ftnref34">34</a></p>
<p>Complementariamente, adelantándose un siglo a las ideas de las revoluciones sociales de principios del siglo XX, José Artigas, desde la proclama de la Convención de los Pueblos Libres<a href="#_ftn35" name="_ftnref35">[35]</a> de 1815, propone un plan de reforma agraria con equidad social sostenido en los siguientes puntos: distribución de tierras, democracia e igualitarismo, protección a la industria local y americanismo. Según observa Galeano:</p>
<p style="padding-left: 80px;">El código agrario de 1815 –tierra libre, hombres libres– fue las más avanzada y gloriosa constitución dictada por esos tiempos. Surgida como una respuesta revolucionaria a la necesidad nacional de recuperación económica y justicia social, decreta la expropiación y reparto de las tierras pertenecientes a europeos y americanos (emigrados a causa de la revolución) y el decomiso a latifundistas, bajo el principio “los más infelices serán los más privilegiados<em>.</em><a href="#_ftn36" name="_ftnref36">36</a></p>
<p>Desde su perspectiva, todo hombre es igual ante la ley, siendo los indios y los desposeídos los que tienen mayor derecho. En el mismo sentido, el reglamento contiene disposiciones específicas para radicar a los pobres sobre los campos y convertir en paisanos a los gauchos errantes, evitando la acumulación de la tierra en pocas manos.</p>
<p>Tal como describe Chumbita<a href="#_ftn37" name="_ftnref37">37</a>, «el movimiento artiguista surge del levantamiento insurreccional, conjugando las ideas liberales igualitarias con las costumbres de las pampas y la rebeldía de los gauchos». Su programa reclama la independencia absoluta de España para fundar el poder político en los derechos de los hombres y los pueblos, al tiempo que establece la educación pública universal y obligatoria, conforme los principios del contrato social de Rousseau.</p>
<p>No obstante, los esfuerzos de Belgrano, Artigas y tanto otros, en particular Mariano Moreno, Juan José Castelli, Juana Azurduy<a href="#_ftn38" name="_ftnref38">38</a> o el propio San Martín y, más allá de que, «a carga de lanza y machete, los desposeídos de las guerrillas montoneras<a href="#_ftn39" name="_ftnref39">39</a> asumen las luchas post independentistas con el mismo ímpetu»<a href="#_ftn40" name="_ftnref40">40</a>, los resultados no son los esperados. La idea de unidad americanista se disuelve al fragor de las nuevas naciones dominadas por burguesías terratenientes, comerciantes y especuladores, al servicio del industrialismo británico, aunque barnizadas de liberalismo francés. La emergencia de estos grupos económicos, se consolida sin desarrollar ningún aporte al impulso de la industria local, sino como parte de un engranaje internacional, que si bien, por un lado, apoya la independencia de las colonias de España, por otro, promueve el endeudamiento y la dependencia del mercado británico, con el apoyo explícito de latifundistas locales beneficiados históricamente de un modelo de intercambio desigual.<a href="#_ftn41" name="_ftnref41">41</a></p>
<blockquote><p>El modelo exportador repercute en la destrucción e las economías regionales y las artesanías locales</p></blockquote>
<p>El despojo colonial sostenido en la extracción de minerales es reemplazado por un modelo exportador, que repercute en la destrucción de las economías regionales y las artesanías locales, dedicados al abastecimiento del mercado interno. De este modo, la traición sostenida por la oligarquía local y la cadena externa de dependencia, se imponen sobre los cimientos de una reforma agraria y un modelo de organización igualitario y americanista, que emerge pensado desde la barbarie, pero que nunca llega a ser.</p>
<p><em> </em></p>
<h4><strong>La inserción en la división internacional del trabajo. Un modelo de apropiación concentrado (mitad del S. XIX a mitad del S. XX)</strong></h4>
<p style="padding-left: 80px;"><strong> </strong>El comercio y el común interés de los individuos han creado lazos entre Europa y América que ningún gobierno puede ahora disolver. Y mientras esos lazos existan, Europa tendrá el derecho y ciertamente no carecerá de los medios ni de la voluntad de intervenir en la política de América, por lo menos en la medida necesaria para la seguridad de los intereses europe</p>
<p style="padding-left: 520px;">John Ponsonby<a href="#_ftn42" name="_ftnref42">42</a></p>
<p>Finalizadas las cruentas contiendas fratricidas entre dos modelos que se disputan el control de la nueva nación, inmortalizada por Sarmiento bajo la contradicción «civilización y barbarie»<a href="#_ftn43" name="_ftnref43">43</a> el proyecto civilizador se institucionaliza, por sobre los restos del sistema de organización proteccionista con sustento popular, llevado a cabo por los caudillos federales. Superada “la herejía bárbara”, la oligarquía se reencuentra con su cometido histórico, los representantes del ideario civilizador sostienen:</p>
<p style="padding-left: 80px;">…contentémonos con la humilde idea de enviar a aquellos bazares europeos nuestros productos y materias primas, para que nos los devuelvan transformados…materias primas es lo que Europa pide, para cambiarlas en ricos artefactos<em>.</em><a href="#_ftn44" name="_ftnref44">44</a></p>
<p><em> </em>Por su parte, los cambios ecológicos<a href="#_ftn45" name="_ftnref45">45</a> acontecidos en los suelos pampeanos, fruto de una combinación de elementos de origen antrópico y natural, favorecen el desarrollo del cultivo de granos y el inicio del modelo de apropiación concentrada de la tierra.</p>
<p>De la combinación de estos elementos, emerge una particular organización sociopolítica, de concentración por distribución, a través del reparto de tierras fiscales entre particulares de clase alta cercanos al poder político. A mediados del siglo XIX, doscientas noventa familias son dueñas de nueve millones de hectáreas.<a href="#_ftn46" name="_ftnref46">46</a> El modelo de apropiación privada promovido desde el poder político determina el modo de uso y explotación, así como la injusta distribución de la renta que se obtiene de la explotación de la naturaleza.</p>
<p>Bajo un esquema de demanda sostenida de materias primas y alimentos por parte del industrialismo europeo, Sudamérica ingresa en la división internacional del trabajo, según la disposición geográfica de recursos naturales de cada país. En el caso argentino, como productora de cereales, carnes y lanas, según las ventajas comparativas que otorga la fertilidad del ecosistema pampeano. De este modo el esquema de intercambio comercial ratifica el camino trazado por Europa con relación al destino de América Latina.</p>
<p>El crecimiento de la industria exportadora de bienes primarios condiciona el modelo de producción, en detrimento del intercambio comercial con países limítrofes autosuficientes. Situación que favorece un particular proceso de industrialización sin revolución industrial, impulsado por empresas extranjeras, alejado del modelo clásico de crecimiento paulatino de las fuerzas productivas, que se establece a partir de la sustitución de una actividad por otra.<a href="#_ftn47" name="_ftnref47">47</a></p>
<blockquote><p>La inserción en el mercado global supone un tipo de organización social adaptada a la clase dominante</p></blockquote>
<p>El capital externo aprovecha las ventajas de invertir en un sector débilmente desarrollado, con relación a la demanda sostenida de alimentos y materias primas, generada por las nuevas relaciones de producción y la emergencia del proletariado industrial. La actividad agroindustrial no sólo produce importantes modificaciones en los ecosistemas pampeanos, sino también en la distribución, el transporte y comercialización de recursos naturales, las relaciones laborales y la adopción de tecnologías, pero, sobre todo, en el uso y ordenamiento del territorio.<a href="#_ftn48" name="_ftnref48">48</a></p>
<p>La inserción en el mercado global supone un tipo de organización social adaptada a las condiciones de la clase dominante, para lo cual, la centralización del poder en manos de un Estado fuerte que trabaja a su servicio, constituye la herramienta principal para la imposición de un modelo, cuyo requisito fundamental es despojar del territorio todo vestigio de barbarie remanente del periodo anterior.<a href="#_ftn49" name="_ftnref49">49</a> Tal como expresa Sarmiento en <em>El</em> <em>Facundo</em>: «no trate de economizar sangre de gauchos, es lo único que tienen de humano. Este es un abono que es preciso hacer útil al país».<a href="#_ftn50" name="_ftnref50">50</a></p>
<p>Hacia el interior de la etapa descrita, se destaca un acontecimiento que visibiliza los alcances del proceso de concentración por apropiación y la intrincada relación de dependencia interno-externa que se necesita para llevarlo a cabo: la guerra contra el Paraguay. Desarrollada por la triple alianza conformada por Brasil-Argentina-Uruguay, constituye el capítulo más infame del devenir histórico del sur de América, cuyos efectos sobre la población y la cultura material paraguaya, pueden calificarse de genocidio.</p>
<p>Hasta la invasión, Paraguay es la única nación que ha resistido la intromisión del capital extranjero, a partir de una organización socioeconómica autónoma y sostenida. A diferencia del resto de los países del sur del continente, es el Estado (con el apoyo de las masas campesinas) quien ocupa el lugar de una burguesía nacional inexistente y el que define, el uso y destino de sus recursos.<a href="#_ftn51" name="_ftnref51">51</a> El modelo se estructura sobre una economía autárquica, sin dependencia del comercio exterior, favorecida por dos elementos esenciales, por un lado, su posición geográfica mediterránea, por otro, la supresión de la oligarquía terrateniente.</p>
<p>Según Galeano, Ramos y Chumbita, en 1865, Paraguay cuenta con una línea de telégrafos y una línea de ferrocarril, produce materiales de construcción, textiles diversificados, papel, loza y pólvora, al mismo tiempo que desarrolla de forma exponencial la industria siderúrgica.<a href="#_ftn52" name="_ftnref52">52</a> Dispone de un astillero y una flota mercante, desde donde maneja sus exportaciones con una balanza comercial positiva. Cuenta con una moneda fuerte y capital suficiente para invertir en su proceso productivo sin necesidad de endeudamiento externo, al tiempo que maneja los movimientos migratorios para el desarrollo endógeno (se contratan técnicos ingleses, y se envía a algunos jóvenes a capacitarse al extranjero). Casi la totalidad del territorio tiene carácter público, el Estado cede a los campesinos la explotación de parcelas a cambio de cultivarlas, sin derecho a venta. El control del manejo de los recursos naturales se complementa con la construcción de caminos, puentes, obras de riego y represas, así como el estricto mantenimiento de las dos cosechas anuales, rescatada de la tradición jesuita. El sistema proteccionista se estructura sobre el impulso a la industria nacional, el mercado interno y la protección aduanera de los ríos navegables.</p>
<p>El mercado británico, dependiente del circuito comercial periférico, manifiesta su preocupación por la influencia de la experiencia paraguaya sobre los países vecinos, «resultándole inaceptable, no intervenir de forma directa en el proceso productivo de una nación que construye su destino, sin dependencia de la banca externa y al margen del flujo del libre comercio».<a href="#_ftn53" name="_ftnref53">53</a> De la preocupación, pasa a la acción, y ejecuta todos los mecanismos de los que dispone desde su hegemonía global, para promover la guerra a partir de un acuerdo tripartito entre Uruguay, Argentina y Brasil. Este acuerdo, cuenta con el beneplácito de las clases dominantes de los tres países, azuzadas desde la prensa, que brega por la defensa del libre comercio, estigmatizando la figura de Solano López<a href="#_ftn54" name="_ftnref54">54</a> (práctica que a lo largo de los años se vuelve cotidiana, cada vez que el <em>statu quo</em> se siente amenazado).</p>
<p>La guerra dura más de lo calculado, el «oprobioso tirano resiste la invasión por cinco años, con el apoyo literal de toda la población, inclusive los niños».<a href="#_ftn55" name="_ftnref55">55</a>  Al final de la guerra sólo sobreviven 250.000 paraguayos, como resultado de una contienda que se erige para redimir al pueblo paraguayo y termina con su exterminio. Es el triunfo de la civilización y el progreso, que deja en bancarrota a los países invasores y en absoluta devastación al territorio y la población paraguaya.</p>
<p>Al igual que hizo el colonialismo a principios del siglo XIX sobre la Haití autodeterminada<a href="#_ftn56" name="_ftnref56">56</a>, la historia se repite y recrudece sobre el modelo autonómico paraguayo, del mismo modo que ocurrirá en diferentes momentos de la historia latinoamericana, cada vez que una nación proponga un tipo de organización, que ponga en riesgo el mantenimiento de las relaciones de dependencia económica institucionalizadas a partir de la división internacional del trabajo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>El bien-estar en manos del Estado, propuestas desde la barbarie (mediados del siglo XX)</strong></h4>
<p style="padding-left: 80px;">Sentimos la íntima proximidad de lo que estaba perdido en las brumas del tiempo</p>
<p style="padding-left: 80px;">o disperso en un catálogo de anécdotas inconexas y falseadas.</p>
<p style="padding-left: 80px;">Se vuelven vivas y reales las hazañas de Tupac Amaru,</p>
<p style="padding-left: 80px;">las esperanzas de tantos alzamientos de indios, negros, mulatos y zaparrastrosos</p>
<p style="padding-left: 80px;">que oligarquías crueles y rapaces ahogaron en sangre<em>.</em></p>
<p style="padding-left: 400px;"><em> </em><em>John William Cooke, 1977.</em><a href="#_ftn57" name="_ftnref57">57</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Las primeras décadas del siglo XX transcurren entre los avatares de una sucesión de crisis económicas y sociales, que evidencian la desigualdad estructural provocada por el modelo agroexportador decimonónico, ensalzado por la elite dominante como el hecho fundante de una república pujante, que mientras ve crecer los índices de su producto bruto al fragor de la exportación de alimentos, provoca una brecha insalvable con las mayorías excluidas, que no alcanza a cubrir sus necesidades mínimas, entre ellas las alimentarias.</p>
<p>A mediados de los años cuarenta, el peronismo irrumpe en el imaginario y la estructura social argentina, constituyéndose en el hecho político de mayor relevancia de la historia nacional de los últimos setenta años. El análisis de las implicancias estructurales de un movimiento, considerado desde diversas concepciones ideológicas como el «hecho maldito del país burgués»<a href="#_ftn58" name="_ftnref58">58</a>, traspasa largamente los fines de este trabajo. Por esta razón, el eje se centra en las principales propuestas políticas y conquistas sociales de este periodo, y sus implicancias directas o indirectas sobre la cuestión ambiental, considerando que, tal como sostiene Commoner:</p>
<p style="padding-left: 80px;">Si queremos sobrevivir y conservar nuestra herencia natural y nuestra propia humanidad, debemos descubrir, al fin, la manera de resolver por medios sociales los males sociales que amenazan ambas cosas<a href="#_ftn59" name="_ftnref59">.59</a></p>
<p>Gran parte de las medidas adoptadas en este periodo, trastocan los intereses de la oligarquía nacional (cuyas prácticas se han venido explicitando a lo largo de este trabajo), poniendo por primera vez, desde la emergencia fundacional de la nación argentina moderna, a los herederos de la barbarie en el centro de la escena política.</p>
<p>Desde sus inicios el peronismo se manifiesta como una confluencia de sectores unidos por la necesidad de reconfigurar el modelo productivo desde un carácter nacional, para frenar la influencia del capital extranjero propiciado por el sector agroexportador. Su propuesta política, sostenida por una fuerte presencia del Estado, implica una ruptura con las relaciones de dependencia desigual respecto al comercio británico.</p>
<p>Ruptura que se materializa a través de la implementación de medidas orientadas a una efectiva recuperación del control económico, tales como, la nacionalización del Banco Central, el control del tipo de cambio, las tasas de interés y la circulación monetaria, la nacionalización de los depósitos de la banca privada y el control del crédito. Así como al manejo integral del sector productivo, para lo cual se crea el Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI) y un régimen estatal de reaseguros, destinado al manejo estatal del comercio exterior, la nacionalización de los ferrocarriles y las empresas de transporte y comunicaciones, el impulso a la flota mercante, la recuperación de la soberanía de los puertos y la creación de una aerolínea nacional. Paralelamente, se cancela la deuda externa con la <em>Baring Brothers</em>, contraída en 1824 y se opta por no ingresar al sistema del Fondo Monetario Internacional.<a href="#_ftn60" name="_ftnref60">60</a></p>
<p>Entre 1946 y 1949, en Argentina se produce un despegue generalizado de todas sus fuerzas productivas, estructurado sobre la sustitución de importaciones y el apoyo estatal a la industria nacional, desde una organización particular caracterizada por su fuerte impronta social. A diferencia del capitalismo tradicional, el Estado ocupa el lugar del sector privado, en un sistema mixto con preponderancia de empresas estatales, cuyo sistema de acumulación se produce por transferencia de ingresos del sector agroexportador al industrial.<a href="#_ftn61" name="_ftnref61">61</a> Dando como resultado un capitalismo con grados de socialización, que cuenta con el apoyo mayoritario de los trabajadores.</p>
<p>En este esquema, el Estado se hace cargo de la tarea que la burguesía local no asume en siglo XIX. Además del control de los servicios básicos ya señalado, toma el control de amplios sectores de la industria, como la siderúrgica, farmacéutica, metalúrgica, química, automotriz, aeronáutica, fabricaciones militares y astilleros.</p>
<blockquote><p>Con el peronismo, el Estado toma el control de lo servicios básicos y de amplios sectores de la industria</p></blockquote>
<p>Mientras desde el sector estatal se producen tractores, aviones, embarcaciones, vagones ferroviarios y automóviles, se promueve la pequeña y mediana empresa, conformada en cooperativas o con capitales privados de origen nacional, a partir de un sistema de créditos blandos, otorgados desde la banca nacional.</p>
<p>Las medidas adoptadas a nivel social conllevan a que grandes sectores excluidos accedan por primera vez a derechos como: tribunales de trabajo, sindicatos por ramas, vacaciones pagas, indemnización por despido y accidentes, salario mínimo, convenios colectivos de trabajo, turismo social y pago de aguinaldo. Se crea el Ministerio de Trabajo y se institucionaliza el estatuto del peón rural.<a href="#_ftn62" name="_ftnref62">62</a></p>
<p>Un elemento a destacar es la preponderancia de la política sobre la economía, puesta de manifiesto en dos aspectos centrales, por un lado en la programación en planes quinquenales en temas estratégicos como trabajo, salud, desarrollo científico-tecnológico, educación, servicios y comunicaciones, como herramienta central para atender las demandas de un país cuya vastedad territorial (octavo en superficie a nivel global) no se condice con una poblacional escasa y desproporcionalmente concentrada. Situación que requiere necesariamente, de políticas públicas de cobertura nacional. Por otro, en el control estatal de la renta agraria diferencial, recurso del que históricamente se habían valido las burguesías terratenientes para imponer sus intereses por sobre el resto de los sectores. Esta ventaja comparativa, asociada al menor costo de producción local con relación al costo del mercado mundial, como resultado de la calidad del suelo y las condiciones climáticas que favorecen la producción agropecuaria, contribuye al enriquecimiento de una «oligarquía parasitaria que derrocha ganancias y explota a los trabajadores con una mínima inversión tecnológica».<a href="#_ftn63" name="_ftnref63">63</a></p>
<p>El peronismo toma la renta diferencial como política de Estado, impone retenciones a la renta de la exportación agropecuaria, que luego es transferida por el Banco Central al sector industrial, lo cual se combina con políticas aduaneras proteccionistas (que impiden la competencia de manufacturas extranjeras). A ello se suma el congelamiento del alquiler de la tierra por parte de los terratenientes, medida que beneficia a los pequeños productores.<a href="#_ftn64" name="_ftnref64">64</a></p>
<p>En cuanto a las decisiones orientadas al uso y distribución de los recursos, se nacionalizan los servicios energéticos, tanto el gas como las usinas eléctricas, que hasta el momento pertenecían a empresas extranjeras, lo que significa un cambio profundo en las relaciones sociales y en la democratización de la distribución energética.</p>
<p>La política ambiental adquiere carácter de hecho con la decisión política de reordenar el territorio respecto a la explotación agropecuaria. Complementariamente, se realiza un mapa ecológico del país, que establece las regiones productivas y las zonas de reserva, lo cual implica un reconocimiento de las posibilidades reales de cada lugar, procurando evitar o frenar la sobreexplotación.<a href="#_ftn65" name="_ftnref65">65</a></p>
<p>Por primera vez en el país se promueve que enormes contingentes de población proveniente de sectores desfavorecidos, disfruten y conozcan sus maravillas naturales, desde una perspectiva que pone de manifiesto la interrelación que se asume desde el gobierno, entre ambiente y territorio, cultura y estado, como elementos constitutivos de la nueva nación, conformada sobre una concepción de naturaleza propia, que genera riqueza, pero también identidad. Esta dualidad conceptual que otorga a lo natural, valor material y espiritual, convierte a la naturaleza en un símbolo que, al mismo tiempo, «aúna, otorga referencia del lugar donde se vive (que es diferente a otras latitudes), ubica y completa a los sujetos». La conjunción entre lo natural y lo nacional, permite una alternativa real de apropiación, «poner en circulación esta representación en el discurso, posibilita un registro simbólico fuerte y una marcada identificación».<a href="#_ftn66" name="_ftnref66">66</a></p>
<p>Si bien el proceso de industrialización y la expansión de los sectores urbanos tienen implicancias ecológicas visiblemente negativas, y el uso de los recursos naturales se somete a los procesos económicos y al interés social, según el modelo de crecimiento de primera mitad del siglo XX, «al menos se vislumbra una perspectiva de utilización racional y moderada, con referencia a posturas abiertamente enfrentadas al cuidado del ambiente».<a href="#_ftn67" name="_ftnref67">67</a> En este sentido, resulta interesante rescatar algunas de las medidas institucionalizadas en la Constitución de 1949, en la que se reconoce a los ciudadanos y a la naturaleza como sujetos portadores de derechos, en particular en el capítulo V, que versa sobre la función social de la propiedad, el capital y la actividad económica:</p>
<p style="padding-left: 80px;">La propiedad privada tiene una función social y, en consecuencia, está sometida a las obligaciones que establezca la ley con fines de bien común. Incumbe al Estado fiscalizar la distribución y la utilización del campo e intervenir con el objeto de desarrollar e incrementar su rendimiento, en interés de la comunidad, y procurar a cada labriego la posibilidad de convertirse en propietario de la tierra que cultiva. El capital debe estar al servicio de la economía nacional y tener como principal objeto el bienestar social. Sus diversas formas de explotación no pueden contrariar los fines de beneficio común del pueblo argentino. La organización de la riqueza y su explotación tienen por fin el bienestar del pueblo, dentro de un orden económico conforme a los principios de la justicia social.</p>
<p style="padding-left: 80px;">Los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas, y las demás fuentes naturales de energía, con excepción de los vegetales, son propiedades imprescriptibles e inalienables de la nación, con la correspondiente participación en su producto. Los servicios públicos pertenecen originariamente al Estado, y bajo ningún concepto podrán ser enajenados o concedidos para su explotación. Los que se hallaren en poder de particulares serán transferidos al Estado (Artículos 38 al 40).</p>
<p>Medidas que, como tantas otras propuestas emanadas desde la barbarie (considerada desde la carga simbólica de este trabajo), serán deslegitimadas desde la historia oficial, aunque permanezcan grabadas en la memoria colectiva de aquel “aluvión zoológico”<a href="#_ftn68" name="_ftnref68">68</a>, del que emerge el primer peronismo. Ya que, a pesar de la ferocidad del golpe de Estado de 1955 y sus cruentas estrategias para erradicar la identidad peronista de una vez y para siempre, hay un elemento que la oligarquía no tuvo en cuenta, y es lo que Lacan denomina «el fantasma del goce neurótico del otro», representado en este caso, por el odio que despierta el goce del “negro peronista”, que no se olvida nunca de que con el peronismo fue feliz.<a href="#_ftn69" name="_ftnref69">69</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Instauración del capitalismo financiero. </strong><strong>El terror y el shock económico como estrategias de dominio (fines del S.XX &#8211; principios del S.XXI)</strong></h4>
<p>Esta etapa, caracterizada como modernización periférica, tiene rasgos similares en diversas regiones de Latinoamérica. La oleada revolucionaria de los setenta, conformada por movimientos sociales de liberación nacional que adoptan diferentes formas según el contexto local (impulsados por la cristalización de la revolución cubana), va a ser cruentamente acallada, a través de un plan sistemático de terrorismo de Estado, perpetrado por cúpulas militares instigadas desde el poder civil, instaurado en la mayoría de los países del sur del continente.</p>
<p>En particular en Argentina, los tres golpes de Estado que, con sus matices, se suceden desde 1955, tienen por objeto concluir con el plan original de arrancar de la memoria los rastros simbólicos de aquella barbarie, que a lo largo de la historia propuso alternativas materiales al poder concentrado de la oligarquía terrateniente. No obstante, los derechos adquiridos en la década del cuarenta calan hondo en la conciencia popular y, a pesar de dieciocho años de proscripción, el peronismo gana las elecciones de 1973.</p>
<p>Queda claro entonces que, para reestablecer el control, va a ser necesario recurrir a la vieja táctica de la fuerza y el horror, aludiendo a los principios morales de la república y la seguridad jurídica, que una y otra vez, se constituyen en argumento de la clase dominante para conservar sus privilegios, no importa si para ello se requiere bombardear la Plaza de Mayo<a href="#_ftn70" name="_ftnref70">70</a>, condenar a la pobreza a grandes sectores de la población, profundizar la desigualdad o exterminar una generación. Argumentos que quedan de manifiesto en algunos discursos de la Sociedad Rural Argentina, previos al último y más certero de los golpes de Estado, acontecido en marzo de 1976:</p>
<p style="padding-left: 80px;">Como argentinos y hombres de campo, nos causa enorme preocupación e inquietud la situación por la que atraviesa nuestra Patria. Queremos que de una vez por todas se encuentre el camino apropiado para la recuperación de la República. Estamos viviendo una crisis que tiene profundas raíces morales [&#8230;] Es indispensable que todos los sectores del país hagan un gran esfuerzo para superarla y para ello es fundamental asegurar el orden en todos los aspectos, para que renazca la confianza y tenga sentido el trabajo creador.<a href="#_ftn71" name="_ftnref71">71</a></p>
<p style="padding-left: 80px;">Deberemos apelar a todas nuestras reservas, porque ya nadie deja de percibir que lo que está aquí en juego no es un triunfo electoral o el predominio de un grupo sobre otro, sino toda una manera de concebir la vida, que determinará el mundo sombrío o brillante en el que deberán crecer nuestros hijos: el del colectivismo o el de la libertad.<a href="#_ftn72" name="_ftnref72">72</a></p>
<p>La complejidad de este periodo requiere necesariamente realizar un recorte estructurado sobre las políticas ambientales establecidas en tres momentos diferentes; el primero asociado a los gobiernos democráticos de principios de los setenta; el segundo centrado en los procesos dictatoriales; y el tercero, a la instauración del neoliberalismo en la década del noventa, considerando las principales implicancias sociales y económicas de una de las etapas más cruentas por la que atraviesa Latinoamérica en el siglo XX.</p>
<p>En materia ambiental, tal como lo reconoce la CEPAL<a href="#_ftn73" name="_ftnref73">73</a>, a principios de la década del setenta, el ambiente se reconoce como tema de agenda gubernamental latinoamericana, en consonancia con el contexto internacional. En Argentina, en 1973 se crea la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente Humano, bajo la órbita del Ministerio de Economía. Desde allí se elabora el Plan Nacional de Medio Ambiente (decreto 4858/73), en el que destaca el <em>Mensaje Ambiental a los Pueblos y Gobiernos del Mundo</em><a href="#_ftn74" name="_ftnref74">74</a>, pronunciado por Perón desde el exilio en 1972.</p>
<p>El clima intelectual del debate latinoamericano centro-periferia, conlleva a considerar la política ambiental como parte del poder de decisión del Estado sobre el territorio. El foco se centra en el cuestionamiento a la división internacional del trabajo, establecida entre potencias industrializadas y economías proveedoras de materias primas, y en particular, en torno «al control sobre las fuentes de energía y los bienes primarios estratégicos».<a href="#_ftn75" name="_ftnref75">75</a> Se pone de manifiesto la conexión entre los problemas ambientales y la dependencia económica de los entonces denominados países del tercer mundo, de modo que el poder y la dominación de unas naciones sobre otras, resulta del establecimiento de un patrón de relaciones ambientales.<a href="#_ftn76" name="_ftnref76">76</a></p>
<p>Bajo la misma lógica, se reclama en términos de soberanía política la necesidad de que cada país pueda definir su modo de organización social y sus esquemas ambientales. Hablar de ambiente implica reivindicar el derecho a la definición del uso de los recursos naturales y a regular las relaciones de fuerza que implica su control, uso y distribución<a href="#_ftn77" name="_ftnref77">77</a> dentro del país, y en su relación con otros países.<a href="#_ftn78" name="_ftnref78">78</a></p>
<p>En el plano nacional, instaurada la dictadura cívico militar en marzo de 1976, la matriz del Estado autoritario se centra en un ejercicio sistemático, intenso y criminal para detectar y castigar toda forma de activación popular.<a href="#_ftn79" name="_ftnref79">79</a> La disolución de los lazos de solidaridad y el desmembramiento forzoso de cualquier tipo de acción comunitaria, en materia política, social y económica, de la cual la política ambiental no queda exenta. Se inicia un proceso de fragmentación administrativa a partir de la diseminación de las áreas de incumbencia de la Secretaría de Estado de Recursos Naturales y Medio Ambiente, hacia otras instancias del aparato administrativo.<a href="#_ftn80" name="_ftnref80">80</a></p>
<p>Poco a poco la concepción política del ambiente se va desdibujando en un tinte sanitarista, se crea la Subsecretaría de Recursos Naturales Renovables y Ecología dependiente de la Secretaría de Agricultura y Ganadería, para finalmente concentrarse en el Ministerio de Salud Pública, con la misión de «entender en las acciones sanitarias relacionadas con la preservación y mejoramiento del ambiente».  Esta mirada borra la concepción de ambiente como recurso estratégico, o como resultado de relaciones de poder y “mucho menos como derecho de un pueblo a su control y definición.<a href="#_ftn81" name="_ftnref81">81</a> Se rompe con la perspectiva anterior, en tanto se invisibiliza y neutraliza todo tipo de acción política, simplificando el problema ambiental a un tema de daño, consecuencia de la intervención humana.</p>
<p>En términos socioeconómicos, la dictadura inicia el camino de mayor desigualdad por la que atraviesa la sociedad argentina<a href="#_ftn82" name="_ftnref82">82</a>, que termina desembocando en la crisis estructural de 2001. El modelo económico impuesto, repite viejas recetas de libre comercio, abandonando la estrategia de autarquía económica, para lo cual se recurre al congelamiento de salarios, liberación de precios, devaluación de la moneda, disminución del control impositivo, desregulación económica y apertura de las importaciones,  sostenido sobre una marcada política de desindustrialización que favorece la actividad financiera, a partir de la suba de las tasas de interés y el incremento exponencial del endeudamiento externo. La estrategia se basa en la acumulación rentística, la apertura externa irrestricta, comercial y de capitales<a href="#_ftn83" name="_ftnref83">83</a>, y el disciplinamiento social.</p>
<p>A partir de estas medidas, se restablece la prevalencia del mercado en la asignación de recursos y se restringe la participación del Estado en la toma de decisiones, que favorece a las elites agropecuarias, los grupos económicos y financieros locales, y los intermediarios de las finanzas y el comercio internacional.<a href="#_ftn84" name="_ftnref84">84</a></p>
<p>Hacia fines de la década del setenta, se produce una combinación de elementos que incluye: costos favorables, buenas condiciones climáticas y bajas en la demanda externa de carne, que lleva a que, paulatinamente, el modelo de ganadería extensiva dé lugar a un incremento de la producción agrícola. Se intensifica la producción de girasol y se difunde el cultivo de soja, promocionado por multinacionales proveedoras de paquetes tecnológicos para su desarrollo. Lo cual una vez más, beneficia a los grandes productores, con capacidad para asumir los costos de tecnología, adaptada en tamaño y potencia a grandes extensiones de tierra, culminando en un proceso mayor de concentración, con fuerte incidencia en la reducción de diversidad asociada al monocultivo, que se va a incrementar de forma exponencial en la década del noventa.</p>
<p>En esta década el desarrollo sostenible consolida su presencia en materia de legislación y políticas públicas, en cuanto a la modalidad y las estrategias de intervención sobre lo ambiental en toda Latinoamérica.<a href="#_ftn85" name="_ftnref85">85</a> En 1992, en Argentina, se restructura la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente Humano, anexando dependencias que entienden sobre recursos estratégicos, procesos de privatización de empresas estatales y financiamiento internacional. Esta definición opera sobre la capitalización<a href="#_ftn86" name="_ftnref86">86</a> y objetivación<a href="#_ftn87" name="_ftnref87">87</a> de lo ambiental y, por ende, del territorio. El ambiente aparece como función principal del mercado y sus necesidades:</p>
<p style="padding-left: 80px;">…la posibilidad de comprar y vender naturaleza se considera una condición previa para su explotación sostenible y su conservación a largo plazo e influye en la definición y aplicación de los derechos de propiedad y de poder dispositivo de la naturaleza.<a href="#_ftn88" name="_ftnref88">88</a></p>
<p>Así, conceptos como preservación, equilibrio o racionalidad en el uso, que marcaron las decisiones de la política ambiental argentina de los noventa, adquieren importancia según su contribución al funcionamiento del libre mercado. La naturaleza deja de constituir una entidad autónoma, fuente de vida y de discurso, para pasar a cumplir una «posición pasiva, dependiente, delimitable, administrable como recurso natural, requerido para la industria y el comercio».<a href="#_ftn89" name="_ftnref89">89</a> El ambiente se diluye en los diferentes elementos que lo componen: agua, tierra, bosques, fauna, minerales, adquiriendo una realidad particionada, externa a la sociedad, cuantificable e inteligible mediante métodos compatibles con su objetivación.<a href="#_ftn90" name="_ftnref90">90</a></p>
<p>En cuanto a la concepción jurídica, la constitución argentina de 1994, se distancia de la noción ligada al ambiente como un derecho del Estado, a la determinación del uso y distribución de los recursos naturales, promoviendo un derecho “al ambiente”. Es decir que antes que una facultad para determinar su uso o distribución, el derecho al ambiente supone que su portador puede gozar de él, con la condición previa de que este ambiente debe ser «sano, equilibrado y apto para el desarrollo humano».<a href="#_ftn91" name="_ftnref91"><sup>91</sup></a></p>
<blockquote><p>En los noventa, la importancia de la política ambiental argentina pasa a depender de la contribución al mercado</p></blockquote>
<p>El papel del Estado se reduce a la generación de políticas que regulen los aspectos que el mercado no puede rectificar, y a promover las medidas correctas para lograr un crecimiento económico que proteja la calidad del ambiente y la integridad del acervo de capital.<a href="#_ftn92" name="_ftnref92">92</a> Se promueve la asistencia técnica de organismos internacionales, desde una concepción neutral de la ciencia y la técnica, que contribuye a concebir al ambiente como cuestión “a-tópica”, fuera del espectro político existente.<a href="#_ftn93" name="_ftnref93">93</a></p>
<p>Por último se destaca que, con la instauración del neoliberalismo, se privatizan todos los recursos naturales estratégicos: el petróleo, el gas, el carbón, el agua, las empresas generadoras y distribuidoras de electricidad, el transporte público (previo cierre de la red ferroviaria), la aerolínea estatal, los medios de comunicación, los astilleros, el correo, el banco hipotecario, la caja nacional de ahorro y seguro, el sistema estatal de jubilaciones y pensiones; a lo que se suma la descentralización de servicios esenciales como salud y educación a la órbita de las provincias, sin el financiamiento ni la infraestructura necesaria para garantizar su funcionamiento y la confiscación de depósitos bancarios privados.</p>
<p>Transcurridos veinticinco años de devastación económica, exclusión social, cartelización de la política y entrega de los recursos naturales, los nuevos sujetos de la barbarie, aglutinados en movimientos piqueteros, de desocupados, derechos humanos, jubilados, centrales obreras disidentes, con fuerte presencia docente y estatal, emergen de las cenizas, abriendo camino hacia lo que se constituirá en un proceso inclusivo de carácter popular, simbolizado en el sentido de la alteridad de Levinas, en una categoría que sintetiza su identidad bajo la consigna: “la patria es el otro”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Crónicas del eterno retorno. Debates actuales sobre la avanzada neoliberal conservadora. </strong></h4>
<p style="padding-left: 80px;">Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengamos historia, no tengamos doctrina, no tengamos héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia parece así como una propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas.</p>
<p style="padding-left: 520px;">Rodolfo Walsh, 1968.</p>
<p>Reflexionar sobre las condiciones sobre las que discurre el presente, resulta mucho más complejo que debatir en clave histórica, más aún, si de lo que se trata es de imaginar salidas alternativas con algún grado de viabilidad, considerando los estrechos márgenes de acción que se vislumbran en un contexto incierto y reciente, articulado sobre estrategias perversas de despojo material y de profunda devastación simbólica.<a href="#_ftn94" name="_ftnref94">94</a></p>
<p>En el siglo XXI, la contradicción estructural conceptualizada en términos dicotómicos se reconfigura a partir del “<em>aggiornamento”</em> de un viejo sujeto de estigmatización, enfatizando en la adjetivación que más se adecua a este espacio-tiempo, de lo que resulta que, el viejo fantasma del populismo, aparte de populista deviene corrupto. Bajo esta matriz, el “populismo”, se presenta como el origen de todos los males existentes, y su exterminio, se establece en el principio prescriptivo de la oleada neoliberal reinstaurada en el poder en sur del continente, desde fines de 2015.</p>
<p>En esta coyuntura, y más allá de los aciertos y desaciertos, de los gobiernos progresistas, que conformaron el espectro político en la mayoría de los países del sur del continente, durante la primera década del siglo XXI, analizar el papel que le cabe al movimiento ambiental latinoamericano, a la hora de interpelar los alcances del modelo inclusivo americanista propuesto desde esos procesos, se vuelve prioritario.</p>
<p>El carácter contrafáctico de este debate, genera enormes contradicciones hacia el interior de la corriente crítica que asume como preocupación teórica la cuestión socioambiental, que calan hondo, al momento de proponer alternativas de transición hacia un modelo de justicia social y ecológica.<a href="#_ftn95" name="_ftnref95">95</a> En este sentido, el ejercicio de revisión crítica de la producción teórica desarrollada desde esta corriente, sobre el carácter neoextractivista de los progresismos latinoamericanos, resulta cuanto menos paradójico, si se considera que la mayoría de esos procesos, están siendo arrasados por sistemas cuya conformación ideológica y material, se estructura en la explotación por despojo. Y en el breve lapso que llevan en el poder, han profundizado hasta el paroxismo, relaciones de dependencia colonial que, en el pasado reciente, era imposible pensar que pudieran volver a establecerse.</p>
<p>No obstante ello, en tiempos de oscuridad conceptual, quizás de lo que se trata es de reconfigurar los interrogantes, y volver sobre las inquietudes iniciales sobre los que se erigen los principales tópicos del debate neoextractivista (por más obvio que parezca este ejercicio y más allá de toda certeza), focalizando en las contradicciones y retrocesos que implica la institucionalización, por medio de procesos democráticos, de proyectos políticos cuya matriz ideológica expresa lo peor de la conjunción entre, la volatilidad de las “corporaciones financieras” y la violencia del “mesianismo conservador”.<a href="#_ftn96" name="_ftnref96">96</a></p>
<p>Lo cual remite, en primer lugar, a poner el eje en el papel del Estado y considerar: ¿Cuál sería la estrategia política concreta para adoptar, para salir del extractivismo, teniendo en cuenta las relaciones históricas de dependencia de nuestro continente? Y en este mismo sentido, ¿sería posible una salida por fuera de la intervención y la organización del Estado, considerando las estrategias y los mecanismos de reproducción con que cuentan los grupos de poder concentrados en Latinoamérica? Por otro lado, si se asumen y se reconocen estos mecanismos de poder ¿la fragilidad del Estado no es la mejor herramienta con que cuentan y han contado los sectores concentrados para mantener sus privilegios?</p>
<p>En segundo lugar, si uno de los ejes principales de este debate, es romper con las relaciones coloniales en términos simbólicos, colocarse por fuera de los procesos objeto de crítica, desde una posición de cierta superioridad neutral, ¿no supone reproducir la estructura de las condiciones coloniales? En este mismo esquema, priorizar la crítica férrea (en algunos casos en términos virulentos y dogmáticos), más allá de la plena consciencia de los efectos devastadores del neoliberalismo financiero, sobre los sectores más desfavorecidos, ¿no supone reproducir estas condiciones desde una situación de privilegio?</p>
<p>En cuanto al tema de la representatividad y las estrategias de participación social, si bien es el tópico que resulta más controversial, considerando el acompañamiento inicial de muchos de los teóricos de la corriente crítica a los procesos progresistas, inclusive en la definición de sus principios estructurales. No obstante ello, en el contexto regresivo actual, vale la pena volver a considerar, ¿según qué parámetros de representatividad resulta válido priorizar el argumento de las continuidades entre extractivismo clásico y neoextractivismo, por sobre los derechos adquiridos de vastísimos sectores de la población en términos inclusivos? y más aún, ¿estos argumentos, resultan suficientes, cuándo de lo que se trata es de que sean las comunidades las que definan sus principios? Más allá de los avances y retrocesos acontecidos en los años del progresismo ¿no son los sectores sociales mayoritarios quienes deben conducir este proceso, según sus tiempos, debilidades y fortalezas? Por otro lado, si los principios originales se consideran válidos, y la fragilidad se presenta al momento de disputar la hegemonía a los sectores del poder concentrado y sus herramientas clásicas de coacción ¿no hubiera sido interesante redoblar la apuesta desde el interior de los procesos?</p>
<p>Por último, con relación a las críticas internas y externas, sobre las estrategias cortoplacistas, la falta de conocimiento sobre los ritmos y los procesos metabólicos y sobre la falta de determinación en la toma de decisiones, resulta necesario repensar, ¿qué mecanismos se deberían implementar?, para que quienes cuentan con las herramientas teóricas y el conocimiento técnico, se involucren en los procesos de toma de decisión y en la definición de los procedimientos para su aplicación, asumiendo los costos que implica poner el cuerpo, en la disputa del sentido común, lo cual remite una vez más, al debate inicial que da origen a este trabajo.</p>
<p>El recorrido trazado, deja al descubierto que, a lo largo de la historia de Latinoamérica, los procesos de explotación social y apropiación ambiental se erigen sobre la interrelación de dominio de los hombres entre sí y de la sociedad sobre la naturaleza, pero fundamentalmente sobre la construcción del sentido común. Las estrategias e instrumentos, de los que se valen las clases dominantes para mantener su condición, se repiten y reproducen en una “crónica de eterno retorno”, dirigida a desarticular las propuestas de carácter emancipatorio, que emergen desde los confines de la barbarie. El poder de los grupos concentrados se sostiene a partir de los mecanismos institucionales y jurídicos, que el propio sistema forja para mantener y reproducir su situación. Sobre este aspecto se observa que, si bien los instrumentos utilizados se reconfiguran acorde con las particularidades del contexto y que, incluso cuando las condiciones se tornan desfavorables, no dudan en recurrir a la violencia y el terror para preservar sus privilegios, la estrategia de estigmatización valorativa se mantiene constante, más allá de las variaciones de sus argumentos.</p>
<blockquote><p>El orden conservador organiza el sentido común bajo su forma de mirar el mundo, naturalizando la desigualdad como un proceso inevitable.</p></blockquote>
<p>Tal como se desprende del proceso analítico desarrollado, el orden conservador organiza el sentido común bajo su forma de mirar el mundo, naturalizando la desigualdad como un proceso inevitable. En este esquema, los argumentos van mutando según la adjetivación con la que, en cada momento histórico, se califica al sujeto social identificado con la barbarie, y al cual es necesario combatir y derrotar (material, pero sobre todo, simbólicamente): indios salvajes, gauchos vagos, negros peronistas, jóvenes subversivos, piqueteros desestabilizadores, populismos corruptos.</p>
<p>Cabe entonces preguntarse, de que estrategias valerse para disputar la batalla del universo simbólico, considerando los recursos con que cuentan las oligarquías latinoamericanas para lograr restablecerse por sobre procesos sociales, que en determinados momentos de la historia, logran conformar sistemas de organización política de matriz inclusiva, con fuerte raigambre popular.</p>
<p>En este sentido, es imposible desconocer la significación de los progresismos latinoamericanos del siglo XXI, considerando que, a pesar de haber conseguido logros indiscutibles en materia de justicia e inclusión social, en casos emblemáticos como Argentina y Brasil, no han podido preservar su hegemonía, dejando paso al restablecimiento del neoliberalismo conservador. Ejes sobre los que discurrieron los principales debates desarrollados en el marco del <em>Primer Foro mundial de Pensamiento Crítico, </em>que tuvo lugar en Buenos Aires en noviembre de 2018<em>, </em>y que resulta interesante rescatar.</p>
<p>Entre los logros alcanzados, se destaca el haber sacado más de 70 millones de personas de la pobreza (entre el año 2000 y el 2015), lo cual constituye un dato irrefutable sobre la importancia de estos procesos, sea cual sea el marco ideológico desde el que se analice. En el mismo sentido, se pueden mencionar, la reducción de la desigualdad, el establecimiento de nuevas formas de participación política, un mayor acceso a la salud, la educación y los servicios sociales. La democratización creciente de las relaciones interpersonales y la institucionalización de nuevos derechos, los avances en materia de igualdad de género y derechos humanos, las políticas de integración latinoamericana y de soberanía continental, el desendeudamiento externo, el establecimiento de nuevas formas de gobernabilidad, la estabilidad democrática, el acercamiento de los jóvenes a la política, la revalorización de la cultura como herramienta de transformación, el engrosamiento de los sectores medios, la apuesta al desarrollo científico-tecnológico, el fortalecimiento de la industria nacional y el establecimiento de estrategias económicas de articulación selectiva.<a href="#_ftn97" name="_ftnref97">97</a></p>
<p>Con relación a los desafíos, el debate se estructura sobre cuatro ejes que representan los límites con los que se enfrentan y deberán enfrentarse estos procesos, de producirse “una nueva oleada progresista”, constituidos por: aspectos económicos; de estructura institucional; de orden ecológico y; fundamentalmente de carácter ideológico, en torno a la disputa del sentido común.</p>
<p>A nivel económico se destaca la necesidad de generar un plan que consiga sostenerse más allá de la satisfacción de necesidades materiales básicas, que generan estabilidad en un primer momento, pero que una vez satisfechas, requieren de un proceso constante de distribución de la riqueza y de reducción de los índices de desigualdad, como factor excluyente de gobernabilidad. Considerando especialmente la volatilidad de los sectores medios.<a href="#_ftn98" name="_ftnref98">98</a></p>
<p>En términos institucionales, se plantea la necesidad de adecuar el sistema de gobernanza a las condiciones actuales de distribución del poder, a partir de establecer una nueva arquitectura institucional, fundamentalmente en el ámbito judicial, cuya estructura de funcionamiento es la más perimida, no sólo para regular sobre las nuevas estructuras de poder, sino también para legitimar la incorporación de nuevos actores sociales.<a href="#_ftn99" name="_ftnref99">99</a></p>
<p>En materia ambiental, se advierte que el nuevo proceso económico que se vaya a desarrollar, debe estar  necesariamente estructurado en función de los límites ecológicos. En un proceso que, de materializarse una segunda etapa de procesos progresistas, se avizora inevitablemente como un socialismo ecológico.<a href="#_ftn100" name="_ftnref100">100</a></p>
<p>Con relación a la necesidad de revolucionar el sentido común (considerado como el conjunto de criterios morales, procedimientos lógicos y actitudes, que se ejecutan sin reflexionar acerca de ellas), cuyo accionar se materializa en el «lenguaje, en el conjunto de indignaciones y tolerancias morales que constituyen los algoritmos de la vida cotidiana, así como en la forma de actuar y ser en el mundo».<a href="#_ftn101" name="_ftnref101">101</a> En esta línea, la transformación del sentido común acorde con las características de los progresismos latinoamericanos, se plantea como el eje fundamental del nuevo programa ideológico. Para lo cual, habrá que valerse de todas las herramientas posibles, en un proceso sistemático y planificado, que involucre aspectos: culturales, artísticos, comunicacionales, educativos, morales e institucionales, de modo tal, que el viejo orden no pueda aprovecharse de momentos de debilidad para volver a restablecerse.</p>
<p>El desafío consiste entonces en repensar las estrategias para revolucionar el sentido común, de forma tal de articular las condiciones materiales y subjetivas, recuperando y revalorizando lo mejor de los procesos sociales de la historia latinoamericana, en los cuales se encuentran claves interesantes, para la conformación de estrategias de transición hacia relaciones de mayor justicia social y ecológica.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Ofelia Agoglia</strong>, es investigadora en el nodo Ciencia, Tecnología y Sociedad del Instituto Interdisciplinario de Ciencias Básicas de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Cuyo (Mendoza, Argentina) e integrante del grupo de trabajo de Ecología Política de <a href="https://www.clacso.org/" target="_blank" rel="noopener">CLACSO</a>.</p>
<p>Acceso al texto completo en formato pdf: <em><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/civilizacion-sin-barbarie-cronica-de-un-eterno-retorno/" target="_blank" rel="noopener">¿Civilización sin barbarie? Crónica de un eterno retorno: Reflexiones desde la corriente crítica latinoamericana</a>.</em></p>
<h4>NOTAS:</h4>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">1</a> Domingo Sarmiento, <em>Obras Completas</em>, Tomo II, Ed. Luz del día, Buenos Aires, 1909, p. 241.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">2</a> Según las bases sobre las que Héctor Alimonda (<em>Anotaciones sobre historia ambiental, ecología política y agroecología en una perspectiva latinoamericana</em>, en IV Congreso Brasileño de Agroecología, Porto Alegre, Brasil, 2003, p.32), considera como historia ambiental, con relación a los patrimonios colectivos: «esas herencias tienen un componente material, constituido por la huella ecológica de la humanidad en general, y de cada comunidad en particular, sobre el entorno físico-natural, a partir de una dinámica de destrucción y reconstrucción, y por el conjunto de elementos e instalaciones edificados por los humanos para satisfacer sus diversas necesidades. Todo ello representa procesos de satisfacción de necesidades que, son a su vez el origen de nuevas carencias y necesidades. Pero existen también los componentes inmateriales de esas herencias, cuya vigencia, legitimidad y significación no son unívocas, y que son objeto de luchas a veces tan enconadas como las de los componentes materiales. Nos referimos a todas las dimensiones culturales, simbólicas y de valores que conforman ese patrimonio inmaterial».</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">3</a> Manuel Belgrano, <em>Autobiografía</em>, Buenos Aires, 1814.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">4</a> Héctor Alimonda, Las tormentas de la materia. aporte para una Ecología Política latinoamericana, CLACSO, Buenos A, 2006, p. 96.</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">5</a> Antonio Elio Brailovsky y Dina Foguelman, <em>Memoria Verde. Historia ecológica de la Argentina</em>, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2001.</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">6</a> Antonio Elio Brailovsky, <em>Historia ecológica de Iberoamérica</em>. <em>De los mayas al Quijote</em>, Capital Intelectual, Buenos Aires, 2005. Véase también del mismo autor: <em>Historia ecológica de Iberoamérica II</em>. <em>De la Independencia a la Globalización</em>, Capital Intelectual, Buenos Aires, 2006.</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">7</a> Hugo Chumbita, <em>Historia Crítica de las Corrientes Ideológicas Argentinas. Revolucionarios, Nacionalistas y Liberales 186-1988.</em> Editorial Fundación Ross, Buenos Aires, 2013.</p>
<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8">8</a> Norberto Galasso, <em>Peronismo y Liberación Nacional, 1945-1955</em>, Centro Cultural Enrique Santos Discépolo, Buenos Aires, 2003; Véase también del mismo autor: <em>Sarmiento. ¿Civilizado o Bárbaro?</em>, Centro Cultural Enrique Santos Discépolo, Buenos Aires, 2003, y; <em>La década infame</em>, Centro Cultural Enrique Santos Discépolo. Buenos Aires, 2005; <em>Artigas y las masas populares en la Revolución</em>, Centro Cultural Enrique Santos Discépolo, Buenos Aires, 2006.</p>
<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9">9</a> Eduardo Galeano, <em>Las venas abiertas de América Latina</em>, Catálogos, Buenos Aires, 2007.</p>
<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10">10</a> Juan José Hernández Arregui, <em>La Formación de la Conciencia Nacional</em>, Ed. Plus Ultra. Buenos Aires, 1960.</p>
<p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11">11</a> Enrique Leff, «La ecología política en América Latina. Un campo en construcción», en <em>Los tormentos de la materia. Aportes para una ecología política latinoamericana</em>, CLACSO, Buenos Aires, 2006; Véase también del mismo autor: <em>Aventuras de la Epistemología Ambiental: de la articulación de ciencias al diálogo de saberes</em>, Siglo XXI, México, 2007<em>.</em></p>
<p><a href="#_ftnref12" name="_ftn12">12</a> Felipe Pigna, <em>Libertadores de América</em>, Grupo Editorial Planeta, Buenos Aires, 2010. Véase también del mismo autor: <em>Mujeres tenían que ser. Historia de nuestras desobedientes, incorrectas, rebeldes y luchadoras. Desde los orígenes hasta 1930</em>, Planeta, Buenos Aires, 2012, y; <em>Manuel Belgrano. El hombre del bicentenario</em>, Planeta, Buenos Aires, 2016.</p>
<p><a href="#_ftnref13" name="_ftn13">13</a> Aníbal Quijano, «Colonialidad de poder y clasificación social», <em>Cuestiones y Horizontes de la Dependencia Histórico Estructural a la Colonialidad/Descolonialidad del Poder</em>, CLACSO, Bueno Aires, 2014</p>
<p><a href="#_ftnref14" name="_ftn14">14</a> Jorge Ramos, <em>Historia de la Nación Latinoamericana</em>, Editorial Continente, Buenos Aires, 1968. Véase también del mismo autor: <em>Revolución y Contrarrevolución en la Argentina</em>, Senado de la Nación, Buenos Aires, 2006.</p>
<p><a href="#_ftnref15" name="_ftn15">15</a> Mariano Moreno, <em>Disertación jurídica sobre el servicio personal de los indios</em>, Buenos Aires, 1802.</p>
<p><a href="#_ftnref16" name="_ftn16">16</a> Antonio Elio Brailovsky y Dina Foguelman, <em>op.cit.</em>, p. 25.</p>
<p><a href="#_ftnref17" name="_ftn17">17</a> Inca Garcilaso de la Vega, <em>Comentarios reales</em>, Espasa Calpa, Buenos Aires, 1970.</p>
<p><a href="#_ftnref18" name="_ftn18">18</a> Antonio Elio Brailovsky, <em>op.cit., </em>2005.</p>
<p><a href="#_ftnref19" name="_ftn19">19</a> Eduardo Galeano, <em>op.cit.</em></p>
<p><a href="#_ftnref20" name="_ftn20">20</a> Felipe Pigna, <em>op.cit.</em>, 2010.</p>
<p><a href="#_ftnref21" name="_ftn21">21</a> Inca Garcilaso, <em>op.cit.</em>, p.35.</p>
<p><a href="#_ftnref22" name="_ftn22">22</a> Como observa Alimonda (<em>op, cit.</em>, 2003, p. 33): este proceso, “implicó el sacrificio gratuito de universos simbólicos y de tecnologías adaptadas a diferentes ecosistemas del continente, basadas en siglos de paciente observación de los procesos naturales. Gran parte de estos procesos se desarrollaron espontáneamente, con independencia de la voluntad y de las intenciones del poder imperial, sin embargo, formaron parte de un gigantesco dispositivo de reordenamiento social y ambiental de los territorios en función del establecimiento de lo que ha sido denominado «economía de rapiña».</p>
<p><a href="#_ftnref23" name="_ftn23">23</a> Héctor Alimonda<em>, op. cit., 2006; La Naturlaeza Colonizada. Ecología Política y Minería en américa Latina, CLACSO, Buenos Aires, 2011; </em>«Notas sobre la ecología política latinoamericana: arraigo, herencias, diálogo», Ecología Política, núm. 51, Icaria, Barcelona, 2016.</p>
<p><a href="#_ftnref24" name="_ftn24">24</a> Antonio Elio Brailovsky, <em>op.cit.</em>, 2006, p. 41.</p>
<p><a href="#_ftnref25" name="_ftn25">25</a> Las culturas biosféricas se han desarrollado de forma incipiente con los primeros Estados centralizados, y de manera más plena a partir del siglo XVI, con la explotación imperialista del resto del mundo por parte de Europa. Estas, acopian los recursos de su propio territorio y también de ecosistemas lejanos; pueden desarrollar pautas de “usar y tirar” con respecto a los recursos naturales, convencidas de que, una vez exprimida una zona, se podrá comenzar a “desarrollar” la siguiente (Jorge Riechmann, <em>Ética ecológica. Propuestas para una reorientación</em>, Icaria, Barcelona, 2004, pp. 1-2).</p>
<p><a href="#_ftnref26" name="_ftn26">26</a> Eduardo Galeano, <em>op.cit.</em></p>
<p><a href="#_ftnref27" name="_ftn27">27</a> Jorge Ramos, <em>op.cit.</em>, 1968; <em>op.cit.</em>, 2006.</p>
<p><a href="#_ftnref28" name="_ftn28">[28]</a> Antonio Elio Brailovsky y Dina Foguelman, <em>op.cit.</em>, p. 33.</p>
<p><a href="#_ftnref29" name="_ftn29">29</a> Manuel Belgrano (1770-1820), abogado, economista, político, diplomático y militar de destacada actuación en la historia argentina de las dos primeras décadas del siglo xix. Uno de los principales ideólogos que impulsaron la Revolución de Mayo y uno de los principales artífices de la independencia argentina, sigue despertando, a casi dos siglos de su muerte, la admiración de los que lo conocen y el desprecio de quienes siguen viendo en él a un denunciante de las injusticias, las inequidades y el atraso nacional, provocados por los que él llamaba “partidarios de sí mismos” (Felipe Pigna, <em>op.cit.</em>, 2016, p.1).</p>
<p><a href="#_ftnref30" name="_ftn30">30</a> José Gervasio Artigas (1764-1850) estadista y militar uruguayo, participó de la guerra de independencia de las Provincias Unidas del Río de La Plata, destacado defensor del federalismo, recibió el título de protector de los pueblos libres.</p>
<p><a href="#_ftnref31" name="_ftn31">31</a> Antonio Elio Brailovsky y Dina Foguelman, <em>op.cit.</em></p>
<p><a href="#_ftnref32" name="_ftn32">32</a> Eduardo Galeano, <em>op.cit.</em></p>
<p><a href="#_ftnref33" name="_ftn33">33</a> Felipe Pigna, <em>op.cit.</em>, 2010; <em>op.cit.</em>, 2016.</p>
<p><a href="#_ftnref34" name="_ftn34">34</a> Manuel Belgrano, <em>op.cit.</em>, p. 35.</p>
<p><a href="#_ftnref35" name="_ftn35">35</a> Artigas es quien organiza el Congreso de los Pueblos Libres, que tiene lugar en junio de 1815 en la Villa del Arroyo de la China (Entre Ríos, Argentina), para tratar la organización política de los Pueblos Libres, el comercio interprovincial y con el extranjero, el papel de las comunidades indígenas en la economía de la confederación y la política agraria (Hugo Chumbita, <em>op.cit.</em>).</p>
<p><a href="#_ftnref36" name="_ftn36">36</a> Eduardo Galeano, <em>op.cit.</em>, p.154.</p>
<p><a href="#_ftnref37" name="_ftn37">37</a> Hugo Chumbita, <em>op.cit.</em>, p.43.</p>
<p><a href="#_ftnref38" name="_ftn38">38</a> Moreno y Castelli, representan el ala más radical de la Primera Junta, conformada en mayo de 1810. Sus ideas están fuertemente influenciadas por la Revolución Francesa, pero también imbuidas del carácter americanista del sueño de la Patria Grande, van a ser literalmente acalladas, en el caso de Castelli a quien le cortan la lengua, y en el caso de Moreno, a través de una muerte dudosa en altamar. En el mismo sentido, Juana Azurduy, considerada la más grande heroína de la independencia argentina, organizó y luchó en el escuadrón de “los leales”, bastión fundamental en la liberación del Alto Perú y el ejército del Norte, va a ser objeto del abandono deliberado y de la pobreza que le impone la oligarquía patricia que se hace con el gobierno, después de la independencia.</p>
<p><a href="#_ftnref39" name="_ftn39">39</a> Ramos, hace referencia a las tropas gauchas federales, en la contienda contra los unitarios a mediados del S. XIX.</p>
<p><a href="#_ftnref40" name="_ftn40">40</a> Jorge Ramos, Jorge Ramos, <em>op.cit.</em>, 2006, p.60.</p>
<p><a href="#_ftnref41" name="_ftn41">41</a> Hugo Chumbita, <em>op.cit.</em>; Jorge Ramos, <em>op.cit.</em>, 2006.</p>
<p><a href="#_ftnref42" name="_ftn42">42</a> Oscar Muiño, <em>Buenos Aires la colonia de nadie</em>, Eudeba, Buenos Aires, 2015, p.45.</p>
<p><a href="#_ftnref43" name="_ftn43">43</a> Sarmiento, D. (1845). <em>Facundo o civilización y barbarie en las pampas argentina.</em> Al proponer el diálogo entre civilización y barbarie como el conflicto primordial en la cultura latinoamericana, se da forma a una polémica que comienza en el periodo colonial y que continúa hasta el presente (Ramos, <em>op.cit.</em>, 2006).</p>
<p><a href="#_ftnref44" name="_ftn44">44</a> Eduardo Galeano, <em>op.cit.</em>, p.42.</p>
<p><a href="#_ftnref45" name="_ftn45">45</a> Se trata de un desequilibrio ecológico de envergadura, tal como observa Darwin en 1825: “de una hierba gruesa pasamos a una alfombra verde de pasto fino”, los suelos originales eran ricos en materia orgánica pero pobres en nitrógeno, la introducción del ganado significó suplir esta falta, a lo que se suman los incendios producidos por los indígenas y como política de manejo agrario, todo lo cual, resulta en la fertilidad de los suelos pampeanos (Brailovsky y Foguelman, <em>op.cit.</em>, p.105).</p>
<p><a href="#_ftnref46" name="_ftn46">46</a> Antonio Elio Brailovsky, <em>op. cit.</em>, 2006</p>
<p><a href="#_ftnref47" name="_ftn47">47</a> Jorge Ramos, <em>op.cit.</em>, 2006.</p>
<p><a href="#_ftnref48" name="_ftn48">48</a> Juan José Hernández Arregui, <em>op.cit.</em></p>
<p><a href="#_ftnref49" name="_ftn49">49</a> Norberto Galasso, <em>op.cit.</em>, 2006; Jorge Ramos, <em>op.cit.</em>, 1968.</p>
<p><a href="#_ftnref50" name="_ftn50">50</a> Eduardo Galeano, <em>op.cit.</em>, p. 243.</p>
<p><a href="#_ftnref51" name="_ftn51">51</a> Eduardo Galeno, <em>op.cit.</em>; Jorge Ramos, <em>op.cit.,</em>1968</p>
<p><a href="#_ftnref52" name="_ftn52">52</a> <em>Ibídem</em>; Hugo Chumbita, <em>op.cit.</em></p>
<p><a href="#_ftnref53" name="_ftn53">53</a> Jorge Ramos,<em> op.cit.</em>, 1968, p. 45.</p>
<p><a href="#_ftnref54" name="_ftn54">54</a> Francisco Solano López (1826-1870) fue el segundo presidente constitucional de Paraguay entre 1862 y 1870. Se desempeñó como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y jefe supremo de la nación paraguaya durante la guerra de la triple Alianza.</p>
<p><a href="#_ftnref55" name="_ftn55">55</a> Eduardo Galeano, <em>op.cit.</em>, p. 250.</p>
<p><a href="#_ftnref56" name="_ftn56">56</a> En 1791 estalló la revolución esclava, la guerra fue larga, el país quedó paralizado, “en 1803 casi toda la colonia, antiguamente floreciente, era un gran cementerio de cenizas y escombros. El país nació en ruinas y no se recuperó jamás” (Eduardo Galeano, <em>op.cit.</em>, p. 92).</p>
<p><a href="#_ftnref57" name="_ftn57">57</a> John W. Cooke<em>, «</em>Apuntes sobre el Che<em>», en Revista compromiso, núm. 3, Buenos Aires, 1977, p. 7.</em></p>
<p><a href="#_ftnref58" name="_ftn58">58</a> William Cooke en Norberto Galasso, <em>op.cit.</em>, 2003.</p>
<p><a href="#_ftnref59" name="_ftn59">59</a> Barry Commoner, <em>El círculo que se cierra</em>, Plaza y Janés, Barcelona, 1971, p. 245.</p>
<p><a href="#_ftnref60" name="_ftn60">60</a> Norberto Galasso, <em>op.cit.</em>, 2003; Jorge Ramos, <em>op.cit.</em>, 2006.</p>
<p><a href="#_ftnref61" name="_ftn61">61</a> Norberto Galasso, <em>op.cit.</em>, 2003.</p>
<p><a href="#_ftnref62" name="_ftn62">62</a> Juan José Hernández Arregui, <em>op.cit.</em></p>
<p><a href="#_ftnref63" name="_ftn63">63</a> Norberto Galasso, <em>op.cit.</em>, 2003, p. 9.</p>
<p><a href="#_ftnref64" name="_ftn64">64</a> Jorge Ramos, <em>op.cit.</em>, 2006.</p>
<p><a href="#_ftnref65" name="_ftn65">65 </a>Durante este periodo se observa un intenso programa de protección de áreas naturales y de otras en peligro de extinción. Se dicta la Ley de defensa de la riqueza forestal (ley Nº 13273/48), que prohíbe la devastación de bosques y tierras forestales y obliga a la reforestación. Se establecen seis nuevos parques nacionales, tres reservas nacionales y un monumento natural (Ximena Carreras Doallo, «Discurso y política forestal en el peronismo histórico. Entre la protección al ambiente y el productivismo, 1946-1955», <em>Estudios Rurales, vol. 6, núm. 11</em>, CEAR-UNQ, Buenos Aires, 2016, pp. 22-23).</p>
<p><a href="#_ftnref66" name="_ftn66">66</a> <em>Ibídem</em></p>
<p><a href="#_ftnref67" name="_ftn67">67</a> <em>Ibídem</em></p>
<p><a href="#_ftnref68" name="_ftn68">68</a> Concepto peyorativo con el que se simboliza a los obreros que produjeron el histórico “17 de octubre” de 1945, y que fue utilizado para descalificar a los simpatizantes del peronismo desde una marcada posición de clase.</p>
<p><a href="#_ftnref69" name="_ftn69">69</a> Daniel Santoro, <em>Peronismo y Goce: Un Diálogo con Daniel Santoro Sobre Lacan y Evita</em>, Pájaro Rojo, Buenos Aires, 2014.</p>
<p><a href="#_ftnref70" name="_ftn70">70</a> El bombardeo a la Plaza de Mayo, ocurrido el 16 de junio de 1955, constituye uno de los acontecimientos más terribles cometidos contra la población civil, por parte de la Fuerza Aérea y la Marina argentina, instigados desde el poder civil, con el apoyo de la iglesia. El objetivo era el asesinato de Perón, en un intento de golpe de Estado fallido, que culminó con 364 muertos, además de casi 800 heridos.</p>
<p><a href="#_ftnref71" name="_ftn71">71</a> <em>Diario La Nación</em>, 28 de julio de 1975.</p>
<p><a href="#_ftnref72" name="_ftn72">72</a> <em>Diario La Nación</em>. 13 de diciembre de 1975.</p>
<p><a href="#_ftnref73" name="_ftn73">73</a> CEPAL, <em>Políticas públicas para el desarrollo sustentable: la gestión integrada de cuencas</em>, 1994 disponible en: http://www.eclac.org/publicaciones/xml/9/19759/lcr1399s.</p>
<p><a href="#_ftnref74" name="_ftn74">74</a> Vale la pena profundizar en las ideas centrales de este mensaje, en el que se proponen algunas de las medidas que se considera urgente tomar ante la crisis ambiental, y sobre la posición a adoptar desde los países periféricos, con relación a la soberanía de sus recursos.</p>
<p><a href="#_ftnref75" name="_ftn75">75</a> Horacio Machado Aráoz, «El auge de la Minería transnacional en América Latina. De la ecología política del neoliberalismo a la anatomía política del colonialismo», en: <em>La Naturaleza colonizada. Ecología política y minería en América Latina</em>, CLACSO, Buenos Aires, 2011, pp. 152.</p>
<p><a href="#_ftnref76" name="_ftn76">76</a> Inca Garcilaso de la Vega, <em>op.cit.</em></p>
<p><a href="#_ftnref77" name="_ftn77">77</a> En sintonía con la aprobación de la resolución de Naciones Unidas acerca de la soberanía permanente sobre los recursos naturales, en que se establece: “el reconocimiento del derecho inalienable de todo Estado a disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales en conformidad con sus intereses nacionales, y respeto a la independencia económica de los Estados” (Resolución1803 de Naciones Unidas, 1962).</p>
<p><a href="#_ftnref78" name="_ftn78">78</a> Myriam del Valle Díaz, <em>La política ambiental argentina: entre 1973-1999.</em> EUSJ, San Juan, Argentina, 2009.</p>
<p><a href="#_ftnref79" name="_ftn79">79</a> María Alejandra Ciuffolini, <em>En el llano todo quema: movimientos y luchas urbanas y campesinas en la Córdoba de hoy</em>, EDUCC, Córdoba, 2009.</p>
<p><a href="#_ftnref80" name="_ftn80">80</a> Antonio Elio Brailovsky y Dina Foguelman, 2001</p>
<p><a href="#_ftnref81" name="_ftn81">81</a> Inca Garcilaso de la Vega, <em>op.cit.</em>, p. 107.</p>
<p><a href="#_ftnref82" name="_ftn82">82</a> De haber alcanzado el mínimo histórico de desempleo en 1974, la cifra se incremente del 2,7% al 17,3% en 1996, para llegar al récord histórico de 21,5% en 2001. Lo mismo ocurre con el índice de Gini que pasa del 0,35 al 0,40 en la dictadura, hasta alcanzar el 0,55 en 2002. En cuanto al nivel de deuda externa pública en relación al PIB, en 1974 estaba en 10%, en 2002 se ubicar en el 160% (CEPAL, <em>Estudio económico sobre América Latina</em>, 2015).</p>
<p><a href="#_ftnref83" name="_ftn83">83</a> Estas políticas se van a complementar con la Ley de entidades financieras de 1977 y la Ley de inversiones extranjeras, que permiten respectivamente, restituir a las entidades financieras la facultad de captar depósitos por cuenta propia y fijar las tasas de interés activas y pasivas, así como la liberalización de la entrada de capitales externos en el país, restringiendo al mínimo las áreas prohibidas para este tipo de inversiones, asegurando un trato igualitario a las inversiones extranjeras y las nacionales (Mario Rappaport, «La herencia de la dictadura militar», <em>Diario Página 12</em>, 25 de marzo de 2011, Buenos Aires, 2011).</p>
<p><a href="#_ftnref84" name="_ftn84">84</a> <em>Ibídem</em></p>
<p><a href="#_ftnref85" name="_ftn85">85</a> Werner Raza, «Desarrollo capitalista, neoliberalismo y ambiente en América Latina: Una breve sinopsis», <em>Ecología Política</em>, núm. 20, 2000, pp. 153-165.</p>
<p><a href="#_ftnref86" name="_ftn86">86</a> Por capitalización se entiende la representación del medio biofísico (naturaleza y economías no industrializadas), así como de las esferas domésticas (naturaleza humana) como reserva de capital, susceptible de ser comercializada en el mercado (O’Connor en Inca Garcilaso De la Vega, <em>op. cit.</em>, 2013).</p>
<p><a href="#_ftnref87" name="_ftn87">87</a> El proceso de objetivación se refiere a que el ambiente, toma la forma de un reservorio o depósito de materias primas, de activos naturales para la producción de mercancías (Escobar, 1998; Raza, 2000).</p>
<p><a href="#_ftnref88" name="_ftn88">88</a> Werner Raza, <em>op.cit., </em>p.161.</p>
<p><a href="#_ftnref89" name="_ftn89">89</a> Omar Ramírez, «El espejo invertido de la realidad: del discurso del desarrollo a la apología de la gestión ambiental», <em>Avá Revista de Antropología</em>, núm.10, 2007, p. 75.</p>
<p><a href="#_ftnref90" name="_ftn90">90</a> Inca Garcilaso de la Vega, <em>op.cit.</em></p>
<p><a href="#_ftnref91" name="_ftn91">91</a> Congreso de la Nación. <em>Constitución de la República Argentina de 1994. </em>Buenos Aires, 1994, artículo 41.</p>
<p><a href="#_ftnref92" name="_ftn92">92</a> Inca Garcilaso de la Vega, <em>op.cit.</em></p>
<p><a href="#_ftnref93" name="_ftn93">93</a> Héctor Leis, <em>La</em> <em>Modernidad insustentable</em>, Nordan, Montevideo, 2001, p. 108.</p>
<p><a href="#_ftnref94" name="_ftn94">94</a> Ofelia Agoglia, <em>Contribuciones de la teoría social crítica al análisis de la problemática ambiental y sus posibles alternativas de resolución en clave latinoamericana</em>, Primer Foro mundial de Pensamiento Crítico, CLACSO, Buenos Aires, 2018.</p>
<p><a href="#_ftnref95" name="_ftn95">95</a> Ofelia Agoglia, <em>o</em><em>p.cit.</em></p>
<p><a href="#_ftnref96" name="_ftn96">96</a> <em>Ibídem</em></p>
<p><a href="#_ftnref97" name="_ftn97">97</a> Primer Foro mundial de Pensamiento Crítico, CLACSO, Buenos Aires, 2018.</p>
<p><a href="#_ftnref98" name="_ftn98">98</a> <em>Ibidem</em>.</p>
<p><a href="#_ftnref99" name="_ftn99">99</a> Cristina Fernández, <em>Capitalismo, neoliberalismo y crisis de la democracia, </em>en Primer Foro M de Pensamiento Crítico, 2018</p>
<p><a href="#_ftnref100" name="_ftn100">100</a> Primer Foro mundial de Pensamiento Crítico, 2018.</p>
<p><a href="#_ftnref101" name="_ftn101">101</a> Álvaro García Linera, <em>El futuro de la izquierda y de la dignidad humana, </em>en Primer Foro mundial de Pensamiento Crítico, 2018.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.fuhem.es/2021/09/22/civilizacion-sin-barbarie/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>

<!--
Performance optimized by W3 Total Cache. Learn more: https://www.boldgrid.com/w3-total-cache/?utm_source=w3tc&utm_medium=footer_comment&utm_campaign=free_plugin

Caché de objetos 0/918 objetos usando APC
Almacenamiento en caché de páginas con Disk: Enhanced 
Caché de base de datos usando APC

Served from: www.fuhem.es @ 2026-06-02 07:31:01 by W3 Total Cache
-->