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	<title>Participación ciudadana &#8211; FUHEM</title>
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	<description>educación + ecosocial</description>
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	<title>Participación ciudadana &#8211; FUHEM</title>
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		<title>Papeles 174</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Jul 2026 07:45:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[15M]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
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					<description><![CDATA[A quince años del estallido del 15M y en un momento de enorme complejidad, Papeles de relaciones ecosociales y cambio global explora los motivos que originaron la movilización popular y las posibles herencias que pueden iluminar los siguientes pasos.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><em><strong><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-176259" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/07/Papeles-174-portada-15-anos-15M-300x375.png" alt="" width="300" height="375" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/07/Papeles-174-portada-15-anos-15M-300x375.png 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/07/Papeles-174-portada-15-anos-15M-350x438.png 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/07/Papeles-174-portada-15-anos-15M-64x80.png 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/07/Papeles-174-portada-15-anos-15M.png 400w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />Se cumplen quince años del 15M, manifestación en el territorio español de una ola más amplia de rebelión popular que recorrió el mundo, desde las Primaveras Árabes a Occupy, pasando por Syntagma y Gezi Park.</strong></em></p></blockquote>
<p>La respuesta institucional a la crisis económica y financiera de 2008 fueron los recortes y las medidas de austeridad, lo que suscitó una oleada de indignación mundial.</p>
<p>La gente salió a la calle y ocupó las plazas, y con la experiencia aportada por la sociedad civil organizada, resistió durante semanas. Se plantearon demandas y propuestas de carácter social, económico y político que permitieron nombrar problemas hasta entonces obviados.</p>
<p>La movilización de las plazas constituyó, además, un hermoso ejemplo de alegría y concienciación política popular.</p>
<p>A quince años del estallido del 15M y en un momento de enorme complejidad, el número 174 de <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em> explora los motivos que originaron la movilización popular y las posibles herencias que pueden iluminar los siguientes pasos.</p>
<p>El número se abre con la <strong>Introducción</strong> de <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong>, <strong>A fondo</strong> se abre con el artículo marco «La democracia por conseguir: vigencia del 15M a sus 15 años», de <strong>Jordi Mir</strong>, que ha acompañado de cerca la confección de este número.  <strong>Joao França</strong> reflexiona en su artículo sobre las semillas y los frutos del 15M, que aportó tanto espontaneidad como la construcción de organización. <strong>Hibai Arbide</strong> ofrece una perspectiva mundial de las movilizaciones en «2011, el año del manifestante». La sección se cierra con una entrevista coral sobre el 15M a <strong>Montserrat Galcerán, Jaime Pastor, Rafael Díaz-Salazar </strong>y<strong> Yayo Herrero</strong>.</p>
<p><strong>Actualidad</strong> trae una entrevista a <strong>Ulrich Brand </strong>y<strong> Markus Wissen</strong> por <strong>Mario Candeia</strong>, de la revista <em>LuXemburg</em>.</p>
<p><strong>Ensayo</strong> recoge dos textos, uno sobre la memoria biocultural mapuche, por <strong>Antonia Calcagni</strong>, y una reflexión en torno a la economía del desarrollo, por <strong>Pablo Álvarez-Aragón</strong>.</p>
<p>El número se cierra con la sección <strong>Lecturas</strong>.</p>
<p>A continuación, ofrecemos el texto de la Introducción al número de <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong>, titulado: «El legado del 15M: Lo común, base de la democracia.»</p>
<p>En la Puerta del Sol de Madrid hay una placa que recuerda la acampada que hace quince años pobló las portadas de los principales rotativos nacionales e internacionales. La inscripción, colocada por el gobierno municipal de Manuela Carmena en la fachada del número 10, reza así: «El pueblo de Madrid, en reconocimiento al movimiento 15M que tuvo su origen en esta Puerta del Sol. “Dormíamos, despertamos”». Refleja uno de tantos lemas surgidos de una movilización social que supo recoger y canalizar la indignación derivada de las consecuencias sociales de la Gran Recesión y de cómo los poderes públicos y económicos la afrontaron.</p>
<p>En el año 2011 muchas eran las brechas que se habían ensanchado. A la quiebra social y territorial se añadía una crisis de representación y legitimidad de los principales partidos que habían protagonizado y monopolizado buena parte de la vida democrática reciente del país. Se despertaba de la «larga noche neoliberal»,<sup>1</sup> como se llamó al orden social inaugurado en los ochenta del siglo pasado y que empezó a desmoronarse precisamente con la Gran Recesión. Pero la movilización del 15M no solo despertaba a una ciudadanía adormilada tras tres décadas de apuesta por una globalización y una financiarización que había perjudicado a amplios sectores de las clases trabajadoras y que ahora amenazaba con implosionar por la competencia creciente de países emergentes y las recurrentes crisis financieras que venía encadenando. También nos sacó del sueño de vivir bajo una democracia real.</p>
<h5><strong>Lo llaman democracia y no lo es</strong></h5>
<p>El domingo 15 de mayo de 2011, festividad de San Isidro, patrón de Madrid, la plataforma ciudadana Democracia Real Ya y otros colectivos como la PAH o Juventud sin Futuro, convocaron a «toda la ciudadanía descontenta con el sistema» a manifestarse desde la plaza de Cibeles hasta la Puerta del Sol. Aunque el llamamiento venía presidido por el lema «No somos mercancías en manos de políticos y banqueros», el grito expresaba no tanto el rechazo a la mercantilización total a la que conduce el capitalismo como la indignación que provocaba la forma en que se estaba gestionando la salida de la crisis. Mientras se rescataba al sistema financiero y a los bancos, buena parte de la ciudadanía se sentía abandonada a su suerte y huérfana de representación. Se suponía que la democracia debía servir para garantizar el gobierno del pueblo y los únicos intereses que se veían representados y defendidos, a costa de grandes sacrificios sociales, fueron los de aquellos que, por su codicia, habían creado una burbuja que terminó estallando en la cara de todos.</p>
<p>El profundo deterioro social provocado por la crisis hizo que se empezara a hablar de <em>crímenes económicos</em> contra la humanidad. Lourdes Benería y Carmen Sarasúa, en fechas previas a la gran movilización que daría lugar a las acampadas, abogaban desde las páginas del diario <em>El PAÍS</em> por incorporar esa noción al discurso ciudadano para que «se entienda su importancia para construir la democracia económica y política. Como mínimo nos hará ver la necesidad de regular los mercados para que, como dice Polanyi, estén al servicio de la sociedad, y no viceversa».<sup>2</sup> No nos encontrábamos ante un «homicidio social involuntario», sino ante unas políticas ̶y, por tanto, ante unas acciones deliberadas orientadas a crear las condiciones para socializar el miedo entre la población y, a partir de ahí, hacer aceptables las reformas necesarias que irían redefiniendo por completo el modelo de sociedad. Un nuevo orden social que se iba construyendo con políticas que eliminaban derechos sociales y que se aplicaban sin el consentimiento popular.  Un nuevo orden global que daba sus primeros pasos y que ahora, ya consolidado, podemos calificar de orden autoritario nacional nativista.<sup>3</sup></p>
<p>El movimiento del 15M intuyó que la cuestión se dirimiría en el ámbito de la democracia: frente a la amenaza de una salida reaccionaria a la crisis en clave autoritaria, había que salir a defenderla y eso empezaba por desenmascarar que, aquello a lo que se llamaba con aquel nombre, en realidad no lo era, porque si lo fuera no estaría impidiendo como lo hacía la y la defensa de los derechos de la ciudadanía. Lo que había ocurrido en Grecia e Islandia, y lo que estaba ocurriendo con la Primavera Árabe, así lo mostraba y España no tenía por qué ser la excepción.</p>
<h5><strong>¿Dónde está la izquierda? Al fondo a la derecha</strong></h5>
<p>Una parte de la ciudadanía empezó a mirar a su derecha e izquierda y se le hizo difícil percibir algo distinto. Ante las dos caras de una misma moneda se señaló que lo que se deseaba era otra cosa: «Ni cara A, ni cara B, queremos cambiar de disco». La orfandad política condujo al grito del «no nos representan» y a la constatación de que «entre capullos y gaviotas nos han tomado por idiotas».</p>
<p>El sistema político se situó en el centro de la diana. El bipartidismo imperfecto había reducido la democracia a partitocracia y eso, lejos de reforzar la soberanía popular, únicamente estaba sirviendo para reforzar a unos poderes económicos y financieros a los que se hacía responsables de una precarización («me sobra mes a final de sueldo») que robaba el futuro a mucha gente («Juventud sin futuro: sin casa, sin curro, sin pensión»). Tampoco los sindicatos estaban, ni se les esperaba, por lo que tocaba cambiar el guion proclamando aquello de «esto no es cuestión de izquierdas contra derechas, es una cuestión de los de abajo contra los de arriba». El «We are the 99%» sirvió para recabar el apoyo social mayoritario que reflejaron todas las encuestas y sondeos de opinión.</p>
<h5><strong>Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir</strong></h5>
<p>No se trataba solo de despertar, sino también de volver a soñar en estado de vigilia, de ofrecer una oportunidad a las ilusiones naturales que dan forma a las utopías. Y, como «nuestros sueños no caben en vuestras urnas», aquí nos plantamos, en medio de la plaza, para que cuando se apaguen las farolas brille Sol. La creatividad social y el sentido del humor («si viene la policía, sacad las uvas y disimulad») exhalaban el aliento utópico que suele estar presente en aquellos movimientos que se hacen conscientes de que lo son: acampados, pero en marcha. Puede que no fuera todo el rato, ni lo mayoritario, pero el horizonte utópico estuvo presente en la poética que surge siempre entre quienes se sienten, por fin, sujetos del cambio: «Ya tenemos Sol. Ahora ¡La luna!». Un ánimo que se contagiaba y se compartía, como ocurría cuando se hacían circular viejas consignas ̶«Vamos despacio porque vamos lejos»̶ procedentes de otras geografías.</p>
<p><strong><em>A few years later…</em></strong></p>
<p>¿Se llegó lejos? No lo sabemos. Lo que sí conocemos es lo que vino después. El funcionamiento de la política en las instituciones españolas cambió y abrió paso a una serie de hechos inéditos: se asistió al surgimiento de nuevas formaciones que pusieron en suspenso el bipartidismo, a una moción de censura que fue la primera en prosperar en la historia reciente, a la primera repetición electoral, al primer gobierno de coalición de la joven democracia. Han sido cambios relevantes, pero claramente insuficientes para concluir que la democracia saliera fortalecida o mejorada.</p>
<p>Lo que también sabemos es que la corrupción política, el problema del acceso a la vivienda y la precariedad laboral siguen presentes, y que han surgido nuevas amenazas a la democracia y a la convivencia social como consecuencia del ascenso de la ultraderecha, de manera que ya no está tan claro que una amplia mayoría de la población piense que a través de una democracia mejor se puedan corregir los problemas de la gente.</p>
<p>Mientras que en otros países la ultraderecha no dejaba de establecerse y de crecer, los primeros años posteriores al 15M parecieron haber inmunizado a la sociedad española de esa deriva. En cualquier caso no duró mucho y, a pesar de que la respuesta a la pandemia fuera distinta (y, esta vez, el escudo social protegió a gran cantidad de personas de un acontecimiento global cuyo impacto no tuvo procedentes), a pesar de que la diplomacia española se desmarcó tempranamente del cerco de silencio creado sobre el genocidio en Gaza y a pesar de que el Gobierno de Sánchez se atrevió a aparentar ser la voz díscola ante la actual administración norteamericana (empeñada en empujar el gasto militar a cotas inimaginables y manejar las relaciones internacionales según la ley del más fuerte), o quién sabe si debido a todo ello (y a la inestimable ayuda del <em>Procés</em>), lo cierto es que la ola reaccionaria que estaba recorriendo medio mundo ha terminado también por asentarse con fuerza en España.</p>
<h5><strong>¿Tiene sentido revisitar el 15M quince años después?</strong></h5>
<p>Ahora que asistimos a la definición de un orden social cada vez más autoritario y violento con rasgos nacional nativistas, ¿para qué podría servir recordar y reflexionar acerca de lo que aconteció hace tres lustros? Habrá quien piense que de poco o nada, y no porque cuestione la relevancia que entonces tuvo, sino porque considere que quince años después los cambios se han acelerado y cualquier parecido con aquel momento es pura coincidencia. Aun así, sin embargo, la pregunta seguiría siendo oportuna.</p>
<p>Hay, por ejemplo, una cuestión que tal merezca la pena resaltar por el especial interés que tiene para el momento que vivimos y para la que el recuerdo de lo que representó el 15M puede ayudar a extraer alguna enseñanza. Es la siguiente:  la convivencia democrática se vuelve imposible cuando desaparece el suelo común que la sostiene ante el intento de unos de anular la ciudadanía de otros y de redefinir quién es el pueblo auténtico.</p>
<p>En EEUU ̶desde donde soplan los vientos que agitan la política europea̶ hace tiempo que la polarización partidista no se articula simplemente en términos de derecha e izquierda, ni siquiera sobre la tradicional tensión entre valores conservadores y progresistas, sino sobre cuestiones migratorias y de seguridad. Asuntos que hasta hace no mucho la sociedad hubiera rechazado de plano sin mediar debate alguno se han convertido ahora en el centro de la identidad partidista. Es el caso de la reinterpretación restrictiva del trumpismo de la Decimocuarta Enmienda de la Constitución norteamericana (que aborda los derechos de ciudadanía y la igualdad de protección ante la ley) o de la lectura de la prioridad nacional en clave de arraigo a la cultura y las costumbres. Ha tenido que ser el Tribunal Supremo de los EEUU el que reafirme el derecho a tener derechos que reconoce su Constitución a cualquier ciudadano nacido en territorio estadounidense, con independencia de la situación en la que se encuentren los progenitores, la religión que profesen o la cultura a la que pertenezcan. Que el origen geográfico, la etnia, la religión, el idioma o la cultura se hayan convertido en ejes polarizadores de la política emocional de una sociedad es algo sobre lo que no se puede pasar por alto. Como tampoco se puede dejar de lado el hecho de que, ante la abrumadora evidencia proporcionada por la ciencia acerca de las amenazas de la crisis ecológica, el grado de atención y consideración hacia dichas amenazas se haya convertido en una de las principales señales predictivas de las preferencias partidistas de un votante.</p>
<p>Hay aspectos que no deberían ser objeto de discusión partidaria por ser el terreno común sobre el que pisa la ciudadanía. El movimiento del 15M percibió que la democracia podía ser uno de ellos. Sobre ese común construyó una protesta que cosechó la simpatía de amplias mayorías. Tal vez ese siga siendo su mejor y más necesario legado.</p>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong> es director de <a href="https://www.fuhem.es/ECOSOCIAL/" target="_blank" rel="noopener">FUHEM Ecosocial</a> y de la revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em></a>.</p>
<p>Puedes desccarga el artículo en formato pdf: <em>El legado del 15M: Lo común, base de la democracia de S</em>antiago Álvarez Cantalapiedra en:   <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/el-legado-del-15m-lo-comun-base-de-la-democracia/">https://www.fuhem.es/papeles_articulo/el-legado-del-15m-lo-comun-base-de-la-democracia/</a></p>
<h5>NOTAS:</h5>
<p>1 A principios de los noventa desde el Instituto Sindical de Estudios se promovió un libro coral que, titulado <em>La larga noche neoliberal</em>, discutía las principales políticas económicas de la contrarrevolución neoclásica (Véase: Jesús Albarracín, David Anisi, Fernando Esteve, Josep González Calvet, Juan Francisco Martín Seco, Pedro Montes, Rafael Muñoz de Bustillo, Jordi Roca y Gregorio Rodríguez Cabrero: <em>La larga noche neoliberal</em>, Icaria, Barcelona, 1993).</p>
<p>2 Lourdes Benería y Carmen Sarasúa, «Crímenes económicos contra la humanidad», <em>EL PAÍS</em>, 29 de marzo de 2011.</p>
<p>3 Me he referido a los rasgos de este nuevo orden global en la introducción del número anterior: «Autoritarismo nacionalnativista y orden mundial», <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em> nº 173, primavera 2026, pp. 5-10, disponible en:  <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/autoritarismo-nacionalnativista-y-orden-mundial/" target="_blank" rel="noopener">https://www.fuhem.es/papeles_articulo/autoritarismo-nacionalnativista-y-orden-mundial/   </a></p>
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		<title>El Estado ecosocial por construir. Institucionalidad pública y comunitaria para las transiciones ecosociales</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2026/06/25/el-estado-ecosocial-por-construir-institucionalidad-publica-y-comunitaria-para-las-transiciones-ecosociales/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 25 Jun 2026 10:12:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Dosieres Ecosociales]]></category>
		<category><![CDATA[Cooperación]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis Ecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos de la naturaleza]]></category>
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		<category><![CDATA[Estado Ecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Participación ciudadana]]></category>
		<category><![CDATA[Transición Ecosocial]]></category>
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					<description><![CDATA[Dosier sobre la construcción de un modelo de Estado capaz de garantizar justicia social, democracia y sostenibilidad ecológica de manera integrada.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-0"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="vc_custom_heading_wrap "><div class="heading-text el-text" ><h2 class="h2" ><span><strong>El Estado ecosocial por construir. Institucionalidad pública y comunitaria para las transiciones ecosociales</strong></span></h2></div><div class="clear"></div></div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-0" data-row="script-row-unique-0" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-0"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-1"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-8 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ></p>
<blockquote>
<p><em><strong>El dosier aborda la necesidad de transformar profundamente las instituciones públicas para responder a una crisis ecosocial caracterizada por el cambio climático, el aumento de las desigualdades, la pérdida de biodiversidad y el debilitamiento de la democracia. </strong></em></p>
</blockquote>
<p>Los distintos autores coinciden en que los modelos estatales heredados del capitalismo industrial ya no son capaces de garantizar el bienestar colectivo ni de afrontar riesgos ambientales cada vez más complejos y globales.</p>
<p>Desde una perspectiva económica, se plantea la construcción de un Estado ecosocial orientado a proteger la vida y garantizar necesidades básicas dentro de los límites ecológicos del planeta. Esto implica revisar los patrones de producción y consumo, reducir las desigualdades y adoptar políticas como la fiscalidad progresiva, la renta básica, la reducción del tiempo de trabajo y la desmercantilización de servicios esenciales.</p>
<p>Desde el ámbito jurídico, se propone ampliar el marco tradicional de los derechos humanos para incluir los derechos ecológicos, los bienes comunes y las generaciones futuras. El Estado ecosocial debe garantizar no solo libertades y derechos sociales, sino también la preservación de las condiciones que hacen posible la vida.</p>
</div></div></div></div></div></div><div class="wpb_column pos-top pos-center align_center column_parent col-lg-4 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode-single-media  text-left"><div class="single-wrapper" style="max-width: 100%;"><div class="tmb tmb-light  tmb-media-first tmb-media-last tmb-content-overlay tmb-no-bg"><div class="t-inside"><div class="t-entry-visual"><div class="t-entry-visual-tc"><div class="uncode-single-media-wrapper"><img decoding="async" class="wp-image-175839" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/06/Estado-Ecosocial.jpg" width="503" height="711" alt="" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/06/Estado-Ecosocial.jpg 503w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/06/Estado-Ecosocial-450x636.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/06/Estado-Ecosocial-300x424.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/06/Estado-Ecosocial-350x495.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/06/Estado-Ecosocial-64x90.jpg 64w" sizes="(max-width: 503px) 100vw, 503px" /></div>
					</div>
				</div></div></div></div></div><span class="btn-container" ><a role="button"  href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/07/Dosieres-ecosociales-El-Estado-ecosocial-por-construir.pdf" class="custom-link btn btn-lg border-width-1 btn-color-742106 btn-icon-left" target="_blank">Descargar</a></span></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-1" data-row="script-row-unique-1" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-1"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-2"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p>El dosier también destaca la importancia de la participación ciudadana y de la cooperación público-comunitaria como herramientas fundamentales para impulsar transiciones justas. Las administraciones públicas y la sociedad organizada deben colaborar en la gestión de recursos y servicios, fortaleciendo la democracia y la capacidad colectiva para afrontar los desafíos comunes. Finalmente, las experiencias territoriales y latinoamericanas muestran que muchas de estas transformaciones ya están emergiendo desde comunidades locales, movimientos sociales y nuevas innovaciones jurídicas. En conjunto, la obra defiende una visión del Estado capaz de integrar justicia social, sostenibilidad ecológica y profundización democrática como pilares inseparables de un futuro viable.</p>
<p>El texto se compone de cuatro artículos y una entrevista final a dos voces:</p>
<h6><em>Por un Estado ecosocial. Crisis socio-ecológica, desigualdades y políticas públicas</em>,<strong> Rubén Lo Vuolo</strong></h6>
<p>Analiza la crisis ecosocial como una nueva generación de riesgos sociales globales e imprevisibles. Defiende que el bienestar no puede seguir dependiendo del crecimiento económico y propone un Estado capaz de prevenir riesgos ecológicos, reducir desigualdades y garantizar necesidades básicas. Entre sus propuestas destacan la renta básica, la fiscalidad progresiva, la reducción de la jornada laboral, la desmercantilización de servicios esenciales y la reorganización de la economía dentro de límites ecológicos.</p>
<h6><em>Pilares esenciales para un Estado ecosocial democrático de derecho, </em><strong>Javier de Romero Muñoz</strong></h6>
<p>Desarrolla una fundamentación jurídica del Estado ecosocial basada en el garantismo constitucional. Amplía la protección tradicional de los derechos humanos incorporando los bienes ecológicos, las generaciones futuras y otras especies. Propone fortalecer el constitucionalismo internacional y reconocer bienes fundamentales como el agua, el aire y los ecosistemas. Defiende una ciudadanía ecológica y una democracia orientada a la protección de la vida y los bienes comunes.</p>
<h6><em>Protagonismo ciudadano y Estado ecosocial. Cooperación Público-Comunitaria y transiciones justas</em>, <strong>José Luis Fernández Casadevante (Kois)</strong></h6>
<p>Plantea que la transición ecosocial exige más democracia y una estrecha colaboración entre instituciones y ciudadanía organizada. Presenta la cooperación público-comunitaria como una vía para construir nuevas formas de gestión colectiva de bienes y servicios. Destaca la innovación democrática, la participación ciudadana y el fortalecimiento de iniciativas comunitarias para afrontar los retos ecológicos y sociales.</p>
<h6><em>Desmercantilizar los servicios públicos para un Estado ecosocial</em>, <strong>Rocco Albanese</strong></h6>
<p>Examina el papel del derecho privado europeo en la prestación de servicios públicos. Analiza cuándo las colaboraciones público-privadas pueden servir al interés general y cuándo constituyen formas de privatización encubierta. Defiende la necesidad de garantizar el acceso universal a los servicios esenciales y limitar la lógica mercantil en ámbitos fundamentales para la reproducción de la vida.</p>
<h6><em>Repensar el Estado desde los territorios y el derecho. </em><strong>Entrevista a Valeria Berros y Julia Colla</strong></h6>
<p>Reflexiona sobre las experiencias latinoamericanas que están impulsando nuevas formas de institucionalidad ecosocial. Destaca el papel de movimientos sociales, comunidades indígenas y organizaciones territoriales en la construcción de alternativas. Analiza innovaciones jurídicas como los derechos de la naturaleza y muestra cómo las transformaciones ecosociales pueden surgir desde abajo, vinculando justicia ambiental, democracia y defensa de los territorios.</p>
</div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-2" data-row="script-row-unique-2" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-2"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-3"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-8 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p>Esta publicación ha sido realizada con el apoyo financiero del <strong>Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITERD)</strong>. El contenido de la misma es responsabilidad exclusiva de <strong>FUHEM</strong> y no refleja necesariamente la opinión del <strong>MITERD</strong>.</p>
</div></div></div></div></div></div><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-4 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode-single-media  text-left"><div class="single-wrapper" style="max-width: 100%;"><div class="tmb tmb-light  tmb-media-first tmb-media-last tmb-content-overlay tmb-no-bg"><div class="t-inside"><div class="t-entry-visual"><div class="t-entry-visual-tc"><div class="uncode-single-media-wrapper"><img decoding="async" class="wp-image-174846" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/05/Logo_Ministerio-de-Transaccion-Ecologica.webp" width="1280" height="296" alt="" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/05/Logo_Ministerio-de-Transaccion-Ecologica.webp 1280w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/05/Logo_Ministerio-de-Transaccion-Ecologica-450x104.webp 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/05/Logo_Ministerio-de-Transaccion-Ecologica-1200x278.webp 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/05/Logo_Ministerio-de-Transaccion-Ecologica-300x69.webp 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/05/Logo_Ministerio-de-Transaccion-Ecologica-768x178.webp 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/05/Logo_Ministerio-de-Transaccion-Ecologica-350x81.webp 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/05/Logo_Ministerio-de-Transaccion-Ecologica-600x139.webp 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/05/Logo_Ministerio-de-Transaccion-Ecologica-64x15.webp 64w" sizes="(max-width: 1280px) 100vw, 1280px" /></div>
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		<title>Ciudadanía activa y emergencia climática</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2022/10/20/ciudadania-activa-y-redes-vecinales-ante-la-emergencia-climatica/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 20 Oct 2022 08:55:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Dosieres Ecosociales]]></category>
		<category><![CDATA[Barrios por el clima]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio climático]]></category>
		<category><![CDATA[Educación ambiental]]></category>
		<category><![CDATA[Emergencia climática]]></category>
		<category><![CDATA[Participación ciudadana]]></category>
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					<description><![CDATA[Educación ambiental y la participación como herramientas de cambio, cómo pueden actuar la ciudadanía activa y las redes vecinales ante la emergencia climática.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><img decoding="async" class="alignright wp-image-148225 size-medium" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/04/Dosier-participacion-ambiental-450x631.png" alt="" width="450" height="631" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/04/Dosier-participacion-ambiental-450x631.png 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/04/Dosier-participacion-ambiental-300x421.png 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/04/Dosier-participacion-ambiental-350x491.png 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/04/Dosier-participacion-ambiental-600x842.png 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/04/Dosier-participacion-ambiental-64x90.png 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/04/Dosier-participacion-ambiental.png 613w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" />Un estudio para la participación ambiental, la ciudadanía activa y las redes vecinales ante la emergencia climática</em></p>
<p><strong>Cristina Contreras Jiménez</strong></p>
<p>Dosieres Ecosociales, octubre 2022.</p>
<p>Nos encontramos en un momento histórico marcado por una profunda crisis múltiple, que abarca desde problemas económicos hasta políticos y de cuidados, así como una crisis ecológica que pone en jaque a la humanidad. Si bien aquellas son graves y urgentes, ésta marca un horizonte que no debe ser traspasado para asegurar la supervivencia de nuestra especie.</p>
<p>En cualquier caso, deben ser abordadas en su conjunto para asegurar la justicia social al tiempo que la sostenibilidad.</p>
<p>La educación ambiental y la participación son herramientas de cambio. Barrios por el clima es un proceso de participación ambiental que busca la transformación desde el compromiso, la implicación y la corresponsabilidad. En definitiva, pretende educar para la acción.</p>
<p>Este texto es el resultado de una investigación que parte de la hipótesis de que la participación en Barrios por el clima genera cambios hacia una mayor conciencia ambiental, que son impulsores de la transformación social, a tres niveles: personal (micro), colectivo (meso) y ciudad (macro).</p>
<h4><strong>Introducción</strong></h4>
<p>A esta crisis ecológica sin igual se suman diversas crisis sociales (económica, democrática, de cuidados, …), que se interseccionan en numerosos puntos, retroalimentándose unas a otras. A todo esto debemos dar respuesta de manera urgente desde diferentes ámbitos.</p>
<p>Nuestra especie siempre ha estado influenciada por el medio, pero también lo ha adaptado a sus necesidades (Novo, 1985) o, incluso, a sus deseos. El ritmo de modificación actual es tal que los ecosistemas se desequilibran. Muestra de ello es el cambio climático (en adelante, CC). Sin embargo, ni todas las comunidades o personas tienen la misma responsabilidad ante esto, ni sufren de igual manera sus efectos. Por lo que actuar es tanto una cuestión de supervivencia, como de justicia social y de ética ambiental. Es urgente, sensato, justo y ético.</p>
<p>La educación ambiental es una herramienta con mucho potencial, por su naturaleza política (Meira, 2006), su visión de conjunto y su praxis crítica, para hacer frente a esta situación. Y para ello debe considerar las numerosas dificultades y barreras psicosociales y de comunicación existentes, como pueden ser el coste percibido del cambio o la baja posición del CC en la jerarquía de necesidades (Meira, 2009).</p>
<p>La posición que ocupa esta cuestión en la jerarquía de necesidades se explica, en parte, con las crisis sociales mencionadas, que generan otras urgencias percibidas como más inmediatas. Por ello, es importante atender lo que Raworth (2013) llama «el espacio seguro y justo para la humanidad», que se encuentra entre el techo ambiental y el suelo social. Esto daría pie al debate sobre qué vidas merecen la pena ser vividas (Pérez, 2014).</p>
<p>El coste percibido del cambio se aborda mejor si se hace de manera colectiva.</p>
<p>El acompañamiento a la hora de realizar cambios en nuestras vidas ayuda a superar las dificultades emocionales (CALA, 2017), refuerza la puesta en práctica de cambios de hábitos y genera un espacio de complicidad en el que poder compartir información, experiencias e inquietudes. Es también el espacio en el que tomar decisiones que transciendan la acción individual. Y debe ir acompañado del aporte de información por quienes tienen mayor conocimiento en la materia, para ayudar a encauzar las acciones y demandas.</p>
<p>Todo este conjunto es transformador y encamina hacia la acción.</p>
<p>Desde hace tiempo, tanto la sociedad civil como las administraciones públicas han desarrollado campañas para fomentar una mejor relación del ser humano con el medio ambiente. Estas buscan concienciar para paliar los problemas generados por el propio ser humano debido a un sistema de extracción, producción y consumo que no respeta los límites de la naturaleza.</p>
<p>A pesar de ello, el problema se está agudizando, de lo cual no sólo la ciudadanía es responsable. La dimensión del problema puede revelarse como inabarcable cuando tratamos de hacerle frente individualmente, se enfoca en el problema en lugar de en las salidas o no se comprende y conoce correctamente.</p>
<p>Recientemente, Ecologistas en Acción de Córdoba ha impulsado la campaña <a href="http://www.barriosporelclima.org/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><strong>Barrios por el clima</strong></a>, con el fin de llevar a cabo procesos participativos en la toma de decisiones con diferentes barrios de la ciudad para mitigar el CC y adaptarnos a las consecuencias que ya están ocurriendo.</p>
<p>El proyecto que abre paso al presente estudio muestra, desde el inicio, una tendencia positiva para empujar hacia la acción de sus participantes. La mayor parte de las asociaciones contactadas mostraron buena disposición para trabajar este proceso participativo para tomar medidas de adaptación y mitigación del CC; y el compromiso es constante.</p>
<p>Esto despierta mi interés en comprobar hasta qué punto dicho proyecto, Barrios por el clima (en adelante, BxC), despierta el compromiso para la acción; y si tiene capacidad para generar aprendizaje con esa visión de conjunto que permite hilar la justicia, la ética, la sensatez y la urgencia&#8230;</p>
<p>Si quieres leer el texto completo del Dosier Ecosocial, aquí tienes el acceso en formato pdf: <a href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/11/Dosieres-Ecosocisales-Un-estudio-para-la-participacion-ambiental.pdf" target="_blank" rel="noopener"><em>U</em><em>n estudio para la participación ambiental, la ciudadanía activa y las redes vecinales ante la emergencia climática.</em></a></p>
<p><strong>Cristina Contreras Jiménez </strong>es educadora social. Dinamizadora de Barrios por el clima, coordinadora de Ecologistas en Acción Córdoba y co-coordinadora del Área de Educación de Ecologistas en Acción.</p>
<p>Si quieres consultar nuestros anteriores <a href="https://www.fuhem.es/dosieres-ecosociales/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Dosieres Ecosociales.</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="alignright wp-image-141269" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-450x104.png" alt="" width="432" height="100" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-450x104.png 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-1200x278.png 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-300x69.png 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-768x178.png 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-600x139.png 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-64x15.png 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd.png 1280w" sizes="(max-width: 432px) 100vw, 432px" /></p>
<p>Esta publicación ha sido realizada con el apoyo financiero del <strong>Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITERD)</strong>. El contenido de la misma es responsabilidad exclusiva de <strong>FUHEM</strong> y no refleja necesariamente la opinión del <strong>MITERD</strong>.</p>
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