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	<title>Poscrecimiento &#8211; FUHEM</title>
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	<description>educación + ecosocial</description>
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	<title>Poscrecimiento &#8211; FUHEM</title>
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		<title>Papeles 172: Poscrecimiento</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 Jan 2026 15:06:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Alimentación]]></category>
		<category><![CDATA[Decrecimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Derecho a la Vivienda]]></category>
		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
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					<description><![CDATA[El número 172 de la revista Papeles de relaciones ecosociales y cambio global reflexiona sobre el concepto de poscrecimiento a través  de una conversación con una de sus principales referentes, Julia Steinberger, y examina distintos ángulos de este pujante paradigma.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignright wp-image-172122 size-thumbnail" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-64x80.jpg" alt="" width="300" height="419" /><strong>Trascender el objetivo ideológico del crecimiento económico sin fin en un mundo en el que ya se han rebasado la mayoría de sus límites ecológicos resulta una meta sensata para construir un futuro deseable.</strong></p></blockquote>
<p>El poscrecimiento encapsula este propósito, con estrategias que apelan tanto al Sur como al Norte global. El concepto de poscrecimiento, que incluye al de decrecimiento –utilizado especialmente en el Norte global–, abarca tanto las críticas al actual sistema económico como alternativas a él, y se proyecta con propuestas concretas en una variedad de ámbitos de la vida socioeconómica: alimentación, movilidad, vivienda, turismo o ciudades. Y, por descontado, despliega otra mirada en las relaciones entre el Norte y el Sur global.</p>
<p>El número 172 de la revista <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em> reflexiona sobre el concepto de poscrecimiento a través  de una conversación con una de sus principales referentes, Julia Steinberger, y examina distintos ángulos de este pujante paradigma.</p>
<p>El número se abre con la <strong>Introducción</strong> de <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong>, titulada «Acerca de los debates sobre el poscrecimiento».</p>
<p>En <strong>A Fondo</strong>, <strong>Monica Di Donato</strong> y <strong>Pedro L. Lomas</strong> conversan con <strong>Julia Steinberger</strong>, referente del poscrecimiento, que reflexiona sobre este enfoque. <strong>Ulrich Brand</strong> y <strong>Markus Wissen</strong>, que acuñaron la noción de «modo de vida imperial», relacionan en su artículo este concepto con el poscrecimiento y la dialéctrica entre Norte y Sur global. <strong>Giuseppe Feola</strong> considera los sistemas alimentarios desde la perspectiva del poscrecimiento. <strong>Jordi Mir </strong>aborda el derecho a la vivienda desde esta misma perspectiva. <strong>Juan Marcos Castro</strong> y <strong>Enrique Navarro</strong> consideran la turistificación y sus alternativas en un horizonte poscrecentista. <strong>Imogen Hamilton-Jones </strong>reflexiona sobre las políticas poscrecentistas necesarias en el ámbito urbano en una entrevista de <strong>José Bellver</strong> y <strong>Nuria del Viso</strong>.</p>
<p><strong>Actualidad</strong> recoge un artículo de <strong>José Aristizábal,</strong> «La flotilla, el monstruo genocida y el amor» que, en el marco del apresamiento de la flotilla que se dirigía a Gaza, como muestra de otras tantas resistencias alrededor del mundo, plantea que los vínculos afectivos del amor social son condición necesaria para una verdadera emancipación.</p>
<p>En la sección de <strong>Experiencias,</strong> <strong>Alberto Fraguas </strong>realiza una reflexión introductoria de la «Declaración de la Conferencia Más Allá del Crecimiento», celebrada en 2025, que se recoge en su totalidad.</p>
<p>En <strong>Ensayo</strong>, <strong>Víctor M. Toledo</strong> considera en su artículo el papel de «Alfred Schmidt (1931-2012) y los orígenes del metabolismo social». Por su parte, <strong>Jesús Ojeda</strong> aborda «La imagen de Gandhi a través de un colectivo “nativo” de mujeres occidentales», antes de cerrar el número con la sección <strong>Lecturas</strong>.</p>
<p>A continuación, ofrecemos el Sumario de la revista y el acceso libre y gratuito al texto de la <strong>Introducción</strong> y a la entrevista a <strong>Julia Steinberger.</strong></p>
<p><span style="color: #0000ff;"><strong>INTRODUCCIÓN</strong></span></p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/acerca-de-los-debates-sobre-el-poscrecimiento/" target="_blank" rel="noopener">Acerca de los debates sobre el poscrecimiento</a>, <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong></p>
<p><span style="color: #0000ff;"><strong>A FONDO</strong></span></p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/entrevista-a-julia-steinberger-sobre-poscrecimiento/" target="_blank" rel="noopener">Entrevista a Julia Steinberger sobre poscrecimiento</a>, <strong>Monica Di Donato</strong> y <strong>Pedro L. Lomas</strong></p>
<p>Poscrecimiento, modo de vida imperial y la dialéctica entre el Norte y el Sur global, <strong>Ulrich Brand</strong> y <strong>Markus Wissen</strong></p>
<p>Sistemas alimentarios en el poscrecimiento: crítica, visiones, vías, <strong>Giuseppe Feola</strong></p>
<p>Crisis del turismo imperial y transición ecosocial. De la explotación a la cohabitación en los destinos turísticos, <strong>Juan Marcos Castro Bonaño</strong> y <strong>Enrique Navarro Jurado</strong></p>
<p>Poscrecimiento y derecho a la vivienda , <strong>Jordi Mir</strong></p>
<p>Entrevista a Imogen Hamilton-Jones sobre ciudades poscrecentistas, <strong>José Bellver</strong> y <strong>Nuria del Viso</strong></p>
<p><span style="color: #0000ff;"><strong>ACTUALIDAD</strong></span></p>
<p>La flotilla, el monstruo genocida y el amor, <strong>José Aristizábal García</strong></p>
<p><span style="color: #0000ff;"><strong>EXPERIENCIAS</strong></span></p>
<p>Decrecimiento para el bienestar: la urgencia de un nuevo, modelo ecosocial, <strong>Alberto Fraguas</strong></p>
<p><span style="color: #0000ff;"><strong>ENSAYO</strong></span></p>
<p>Alfred Schmidt (1931-2012) y los orígenes del metabolismo social, <strong>Víctor M. Toledo</strong></p>
<p>La imagen de Gandhi a través de un colectivo «nativo» de mujeres occidentales, <strong>Jesús Ojeda Guerrero</strong></p>
<p><span style="color: #0000ff;"><strong>LECTURAS</strong></span></p>
<p><em>Umbrales de dignidad. Los derechos socioeconómicos en tiempos de crisis ecosocial</em>, de Ana García Juanatey y Karlos Castilla Juárez (coords.)</p>
<p><strong>Yago Martínez Álvarez</strong></p>
<p><em>Palabras contra el fin del mundo</em>, de Silvia Rivera Cusicanqui,</p>
<p>Márgara Millán Moncayo y Raquel Gutiérrez Aguilar.</p>
<p>Diego Castro Vilaboa y Huáscar Salazar Lohman (eds.)</p>
<p><em>Ideias para adiar o fim do mundo</em>, de Ailton Krenak</p>
<p><strong>Nuria del Viso Pabón</strong></p>
<p>Contra la cancelación. Y otros sueños de justicia transformativa, de Adrienne Maree Brown</p>
<p><strong>Jordi Mir García</strong></p>
<p><span style="color: #0000ff;"><strong>RESÚMENES </strong></span></p>
<h3><strong>Información y compras</strong>:</h3>
<p>Tel.: +34 914310280</p>
<p>Email: <a class="cursor-init" href="mailto:publicaciones@fuhem.es">publicaciones@fuhem.es</a></p>
<p>Puedes adquirir la revista <strong>PAPELES</strong> en nuestra <a href="https://www.fuhem.es/product/poscrecimiento/">librería virtual</a>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Sistemas alimentarios poscrecimiento: crítica, visiones, caminos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 26 Jan 2026 13:00:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[agroecología]]></category>
		<category><![CDATA[Alimentación]]></category>
		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Poscrecimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Sistemas alimentarios]]></category>
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					<description><![CDATA[Imaginar y poner en práctica sistemas alimentarios que garanticen la justicia medioambiental y una buena vida para todos dentro de los límites planetarios.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img decoding="async" class="size-thumbnail wp-image-172122 alignright" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-300x375.jpg" alt="" width="300" height="375" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-300x375.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-350x438.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-64x80.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172.jpg 400w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />Giuseppe Feola</strong>, profesor asociado del Instituto Copérnico de Desarrollo Sostenible de la Universidad de Utrecht, Países Bajos, escribe para el número 172 de <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em> sobre los sistemas alimentarios poscrecimiento, partiendo de una crítica al sistema socioeconómico dominante. Además perfila visiones y vías para los sistemas alimentarios poscrecimiento, ofreciendo algunos elementos de reflexión para imaginar y poner en práctica sistemas alimentarios que garanticen la justicia medioambiental y una buena vida para todos dentro de los límites planetarios.<sup>1,</sup><sup>2</sup></p>
<blockquote><p><em><strong>Las sociedades y economías occidentales han impulsado históricamente la denominada Gran Aceleración, socavando diversas funciones ecológicas de las que dependen tanto la vida humana como la no humana.<sup>3</sup> Se están traspasando los denominados «límites planetarios» biofísicos en los que la civilización humana ha existido de forma segura.</strong></em><sup>4</sup></p></blockquote>
<p>Las perturbaciones climáticas y ecológicas son causadas por sociedades y economías orientadas hacia el crecimiento compuesto perpetuo de su rendimiento material y energético (es decir, la energía y los materiales que fluyen a través de los sistemas socioeconómicos). Las investigaciones han demostrado que, en la actualidad, ningún país logra alcanzar un equilibrio entre mantenerse dentro de los límites planetarios y satisfacer las necesidades sociales básicas, como la seguridad, la educación o la voz política. Por lo general, los países ricos satisfacen muchas necesidades sociales, pero sobrepasan los límites ecológicos, mientras que otros países se mantienen en gran medida dentro de tales límites, pero no logran proporcionar a sus ciudadanos unas bases sociales sólidas.<sup>5 </sup>Esto se debe a que la economía capitalista predominante tiene problemas estructurales, en particular el hecho de que las ganancias de algunos dependen de las pérdidas de muchos otros.<sup>6</sup></p>
<p>Por lo tanto, la amenaza que representan las perturbaciones ecológicas y las injusticias requiere una transformación de la economía, la sociedad y los sistemas alimentarios: no un ajuste de los incentivos o una «solución rápida» de las tecnologías, sino una transformación que se aleje de una economía capitalista extractivista responsable de «[&#8230;] daños e injusticias monumentales a través de su incesante necesidad de expansión, acumulación y extracción».<sup>7</sup></p>
<p>Debemos luchar por una economía —y unos sistemas alimentarios dentro de ella— que contribuya positivamente al florecimiento humano y no humano, incluyendo la provisión de medios de vida dignos y trabajo significativo, así como un bajo consumo de materiales y energía.<sup>8</sup> Esto implica una transformación social y económica fundamental, ya que «[&#8230;] se reconoce ampliamente que necesitamos cambiar algunos marcos culturales muy importantes —la importancia del crecimiento económico, el dominio del capitalismo de los combustibles fósiles, la esperanza de la modernidad como progreso sin fin— para hacer frente adecuadamente al desafío del cambio climático».<sup>9</sup></p>
<p>Estas son, pues, las preguntas en las que me gustaría centrar este ensayo: ¿qué sistemas alimentarios podrían contribuir a formas de sociedad y economía que prioricen el bienestar de todos y mantengan la base ecológica de la vida? ¿Cómo serían los sistemas alimentarios que ya no necesitaran crecer para sobrevivir? ¿Y cómo podríamos llegar a ellos? Partiendo de lecturas sociotécnicas o socioecológicas de la insostenibilidad de los sistemas agrícolas, abordaré estas cuestiones desde una perspectiva de decrecimiento, un movimiento, una crítica y una visión que recientemente ha entrado en el debate sobre la sostenibilidad y la transformación de los sistemas agrícolas.</p>
<h4><strong>Cr</strong><strong>í</strong><strong>tica</strong></h4>
<p>Los sistemas alimentarios industriales de las sociedades capitalistas modernas se caracterizan, entre otras cosas, por altos niveles de insumos externos; un enfoque extractivo del medio ambiente natural; la dependencia de los mercados; una creciente financiarización; la necesidad imperiosa de crecer y la acumulación de capital.</p>
<p>La insostenibilidad y la injusticia inherentes a los sistemas alimentarios industriales de las sociedades capitalistas modernas tienen sus raíces no solo en falacias sociotécnicas o de gestión, sino también, y lo que es más importante, en las estructuras político-económicas y los modelos culturales del desarrollo capitalista extractivista y explotador.</p>
<p>Para profundizar en algunas de estas causas fundamentales, me basaré en una crítica multidimensional del decrecimiento de las economías y sociedades adictas al crecimiento (Tabla 1). El decrecimiento deconstruye la creencia hegemónica de que el crecimiento económico perpetuo y compuesto <em>es intr</em><em>ínsecamente bueno</em>. Por el contrario, el decrecimiento aboga por una forma de sociedad y economía que priorice el bienestar de todos y mantenga la base ecológica de la vida.<sup>10</sup></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Tabla 1. Críticas al crecimiento (adaptado de Schmelzer <em>et al.</em>, 2022)</strong><sup>11</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<table class=" aligncenter" width="548">
<tbody>
<tr>
<td width="115"><strong>Crítica</strong></td>
<td width="432"><strong>Crecimiento económico…</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Ecológico</td>
<td width="432">… destruye los fundamentos ecológicos de la vida humana</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Socio-económico</td>
<td width="432">… mide erróneamente la vida humana y obstaculiza el bienestar y la igualdad&#8230;</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">De Capitalismo</td>
<td width="432">… está impulsado por la explotación y la acumulación capitalistas.</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Cultural</td>
<td width="432">…produce formas alienantes de trabajar, vivir y relacionarnos entre nosotros.</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Feminista</td>
<td width="432">… se basa en la explotación de género y devalúa la reproducción.</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">De Industrialismo</td>
<td width="432">… da lugar a fuerzas y técnicas productivas antidemocráticas.</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Norte-Sur</td>
<td width="432">… se basa en relaciones de dominación, extracción y explotación, y las reproduce.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p style="text-align: center;"><strong> </strong></p>
<p>La crítica ecológica destaca el impacto perjudicial del crecimiento económico excesivo en la vida humana. La agricultura y los sistemas alimentarios contribuyen sustancialmente a la transgresión de los límites planetarios.<sup>12</sup> Investigaciones relevantes han identificado múltiples efectos ambientales negativos de estas actividades, como la «[&#8230;] destrucción de la biodiversidad y los sistemas de servicios ambientales [&#8230;]; problemas de bienestar animal; [y] niveles excesivos de residuos y huellas de carbono».<sup>13</sup> Los sistemas alimentarios industriales también tienen repercusiones sociales y sanitarias negativas. Entre ellas se incluyen la epidemia de obesidad y las afecciones de salud asociadas a ella; la mala calidad de los alimentos (en términos de sabor y nutrición humana) y el acceso limitado a los alimentos (como indica la creciente difusión de los bancos de alimentos); la expulsión de los pequeños agricultores y campesinos de la tierra y los mercados; y la pérdida de prácticas y cultivos tradicionales, a menudo muy diversos.<sup>14</sup></p>
<p>Una crítica socioeconómica del decrecimiento ofrece una valiosa perspectiva para considerar la alienación de los consumidores. La cultura de perseguir restaurantes nuevos y de moda y productos alimenticios de edición limitada −que permite y, en algunos casos, está diseñada para que el consumidor nunca encuentre satisfacción− socava nuestra sensación de bienestar. Esta perspectiva también puede ayudar a poner de relieve la explotación que caracteriza a la producción alimentaria: los sistemas legales e ilegales que permiten la extracción de naturaleza y mano de obra baratas, incluidos los trabajadores agrícolas indocumentados que sostienen los sistemas alimentarios, a quienes con demasiada frecuencia ignoramos deliberadamente.<sup>15</sup> Además, el problema cada vez más grave del endeudamiento afecta a los agricultores y los obliga a adoptar prácticas que maximizan el crecimiento en el sistema alimentario capitalista.<sup>16</sup></p>
<blockquote><p><strong>La insostenibilidad y la injusticia de los sistemas alimentarios están profundamente arraigadas en los modelos culturales de desarrollo capitalista extractivista y explotador</strong></p></blockquote>
<p>El capitalismo se caracteriza por una lógica cultural e institucional que prioriza las ganancias individuales sobre los beneficios colectivos; la privatización sobre el intercambio; la eficiencia sobre la suficiencia; la externalización sobre la responsabilidad; etc. (Tabla 2). En los sistemas alimentarios orientados a la acumulación y el crecimiento, las ganancias en eficiencia no se ahorran simplemente, sino que es probable que las empresas las gasten en aumentar la producción y los consumidores en aumentar el consumo: este es el conocido «efecto rebote».<sup>17</sup> Del mismo modo, los impulsos hacia alimentos más sostenibles o saludables pueden verse contrarrestados por la aparición de nuevos tipos de comida basura y prácticas alimentarias insostenibles y/o poco saludables.<sup>18</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Tabla 2. Lógicas dominantes en los sistemas capitalista y poscapitalista</strong></p>
<table class=" aligncenter" width="588">
<tbody>
<tr>
<td width="265"><strong>Lógicas dominantes que sustentan el capitalismo / crecimiento compuesto perpetuo</strong></td>
<td width="323"><strong>Lógicas dominantes que sustentan el poscapitalismo / poscrecimiento</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Riqueza</td>
<td width="323">Bienestar</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Propiedad privada</td>
<td width="323">Comunitarismo</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Valor de cambio</td>
<td width="323">Valor de uso</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Acumulación y crecimiento (ilimitados)</td>
<td width="323">Equilibrio (dentro de unos límites)</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Producción</td>
<td width="323">Reproducción</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Eficiencia</td>
<td width="323">Eficiencia y suficiencia</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Individual</td>
<td width="323">Colectivo</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Racionalidad</td>
<td width="323">(Múltiples formas de) compromiso sociocultural</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Separación</td>
<td width="323">Relación</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Utilitarismo</td>
<td width="323">Cuidados</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Externalización</td>
<td width="323">Responsabilidad</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Ausencia de lugar</td>
<td width="323">Presencia de lugar</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Humano</td>
<td width="323">Humano y no humano</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p style="text-align: center;"><strong> </strong>Fuente: Elaboración propia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La crítica del industrialismo desde el decrecimiento puede ayudarnos a abordar cuestiones de gobernanza antidemocrática en el sistema alimentario, tal y como se refleja en la concentración corporativa a lo largo de la cadena de suministro. La insostenibilidad del sistema alimentario y las injusticias que en él se producen no son meramente consecuencia de tecnologías deficientes o de una aplicación ineficaz de los modelos de negocio, los mecanismos de mercado o las intervenciones técnicas. Como argumentó Jennifer Clapp, «[&#8230;] las empresas concentradas pueden configurar los mercados, las agendas tecnológicas y de innovación, y los marcos políticos y de gobernanza».<sup>19</sup></p>
<p>La economía política determina, entre otras cosas, quién toma las decisiones, con qué propósito y en interés de quién. Determina qué conocimientos y valores se tienen en cuenta en esas decisiones, cómo se distribuyen los beneficios y cómo se reparten los costes, si es que se reparten. En otras palabras, la concentración y el poder de las empresas socavan los objetivos clave de los sistemas alimentarios sostenibles y socialmente beneficiosos, como los medios de vida equitativos, la sostenibilidad y la participación amplia en la gobernanza del sistema alimentario.<sup>20</sup></p>
<p>La crítica del decrecimiento también revela el trabajo reproductivo no remunerado e infravalorado que es necesario para sostener un sistema alimentario industrial capitalista. El modelo de una granja familiar convencional suele representar a una pareja heterosexual y su familia nuclear, adhiriéndose a los roles masculinos y femeninos tradicionales dentro de la familia, el hogar y la granja. Dicho modelo «[&#8230;] vincula la masculinidad con el liderazgo en la producción de alimentos, las operaciones comerciales y el uso de maquinaria, mientras que asigna la feminidad a roles subordinados en el campo y las ventas, el trabajo manual y la responsabilidad sobre el trabajo reproductivo no remunerado, como las tareas domésticas, la cocina y el cuidado de los niños».<sup>21</sup> A su vez, esto afecta a la infrarrepresentación, la discriminación y la exclusión de las personas que se identifican como mujeres y las personas <em>queer</em>. Esta discriminación se extiende a las dificultades para obtener créditos, préstamos, oportunidades de trabajo y vender productos en los mercados locales, todo ello debido al incumplimiento de los roles de género e identidad convencionales en la agricultura.</p>
<p>Igualmente, la crítica al decrecimiento pone de relieve las problemáticas relaciones Norte-Sur y su papel en las economías orientadas al crecimiento. Por ejemplo, las afirmaciones sobre la productividad y la eficiencia de la producción agrícola europea suelen omitir que dicha productividad, en cierta medida, se consigue a costa de mano de obra, tierra y recursos baratos en otras partes del mundo.</p>
<p>Las investigaciones muestran que la búsqueda de una producción alimentaria sostenible suele ser llevada a cabo por poderosos actores económicos, a menudo con sede en el Norte, que externalizan las actividades locales a países del Sur con una legislación laboral y medioambiental deficiente (o mal aplicada); a su vez, desplazan los costes sociales y ecológicos utilizando mano de obra barata y combustibles fósiles en esos países.<sup>22</sup> Además, los actores mencionados también trasladan los costes sociales y ecológicos mediante la adopción de tecnologías supuestamente «inteligentes» en el Norte, lo que aumenta la demanda de la extracción perjudicial de recursos escasos (por ejemplo, minerales de tierras raras) necesarios para alimentar estas tecnologías en otros lugares.</p>
<h4><strong>Visi</strong><strong>ón</strong></h4>
<p>Es difícil imaginar sistemas alimentarios poscrecimiento, ya que en general es difícil imaginar algo que aún no existe, pero no estamos del todo a ciegas.</p>
<p>Un modelo de simulación desarrollado por Leon Bodirsky, David Chen y sus colegas, por ejemplo, mostró:</p>
<p style="padding-left: 40px;">[&#8230;] que una transformación estructural y cualitativa del sistema alimentario puede lograr una economía del sistema alimentario en estado estacionario que sea neutra en emisiones netas de GEI<sup>23</sup> para 2100, al tiempo que mejora los resultados nutricionales. Esta transformación sostenible reduce el consumo de materiales mediante una convergencia hacia un sistema alimentario basado en las necesidades, es posible gracias a una distribución más equitativa de los ingresos e incluye una asignación eficiente de los recursos.<sup>24</sup></p>
<p>En cuanto a las intervenciones que conducen a dicha transformación del sistema alimentario, este estudio demostró que tal transformación implicaría la reducción de la industria ganadera, la disminución del consumo de productos animales, la expansión de la horticultura y la adopción de prácticas y materiales de gestión poco contaminantes.</p>
<p>Meino Smit<sup>25 </sup>fue más allá: argumentó que la agricultura neerlandesa es insostenible (en términos de equilibrio energético) y estimó que situar la agricultura neerlandesa dentro de los límites «energéticos» sostenibles implicaría sistemas alimentarios que, entre otras cosas:</p>
<ol>
<li>Producirían principalmente, si no exclusivamente, para la población nacional.</li>
<li>Implicaran muy poca exportación e importación de los recursos necesarios para la producción y los alimentos resultantes, con una producción y un consumo destinados a fines locales/regionales.</li>
<li>Aumentaran la captura de carbono en las tierras agrícolas mediante la utilización de más materia orgánica y menos labranza en los procesos agrícolas.</li>
<li>Tomaran la fuerza manual como punto de partida para proporcionar energía; por lo tanto, emplearan cuatro veces más mano de obra que en la actualidad.</li>
<li>Utilizar la menor cantidad posible de combustibles fósiles y aparatos electrónicos.</li>
<li>Reutilizar todas las materias primas y toda la materia orgánica, lo que significa que todos los residuos de materia orgánica deben recogerse por separado para su uso como fertilizante.</li>
</ol>
<p>Juan Infante Amate y Manuel González de Molina llegaron a conclusiones similares en su investigación sobre la agricultura española.<sup>26</sup></p>
<p>Los sistemas alimentarios poscrecimiento también pueden imaginarse examinando las prácticas experimentadas con redes alimentaria alternativas. El sistema alimentario alberga una multitud de granjas agroecológicas, colectivos alimentarios, programas de agricultura apoyados por la comunidad, mercados de agricultores e iniciativas de intercambio de alimentos, junto con muchos otros tipos de iniciativas campesinas, de base, comunitarias y cooperativas, y empresas sociales en las que participan millones de personas en todo el mundo, que ya están desarrollando sistemas alimentarios alternativos y cívicos.<sup>27</sup></p>
<p>Las investigaciones demuestran que estas iniciativas pueden promover prácticas agrícolas agroecológicas productivas, crear puestos de trabajo significativos −esto es, que tienen sentido para los trabajadores−, producir alimentos saludables, desmercantilizar los alimentos y los recursos y construir comunidades. Esto se debe a que están arraigadas en el lugar: ecológica, social y culturalmente, y a que a menudo se gestionan de manera horizontal y profundamente democrática, dando prioridad al bienestar social y medioambiental y a la soberanía alimentaria por encima de la obtención de ganancias.<sup>28</sup></p>
<p>A pesar de los numerosos contratiempos y concesiones, muchas de estas iniciativas funcionan según una lógica contradictoria con los sistemas alimentarios capitalistas industriales dominantes (tabla 2, columna derecha). Puede que no sean grandes, ni capaces o dispuestas a «ampliarse», pero estas alternativas cuestionan sin duda muchas de las lógicas profundamente arraigadas y dadas por sentadas del capitalismo industrial que están en la base de sus sistemas alimentarios insostenibles e injustos. La existencia de alternativas que funcionan aquí y ahora para un sistema alimentario fundamentalmente diferente puede considerarse una brújula que indica una dirección, si no un punto de llegada específico, para la transformación de los sistemas alimentarios.</p>
<h4><strong>Caminos</strong></h4>
<p>La complejidad de los sistemas alimentarios desafía cualquier solución «milagrosa».<sup>29</sup> Por lo tanto, prefiero pensar en la transformación como un proceso que surge de los intentos de producir cambios a través de diversos tipos de intervenciones, llevadas a cabo por diferentes agentes en diferentes espacios. El reto, entonces, es cómo buscar la resonancia entre estos agentes, intervenciones y espacios. En esta sección, propongo tres vías para abordar este reto.</p>
<p><em>Ví</em><em>a 1: Enfoque de pol</em><em>í</em><em>tica evolutiva</em></p>
<p>El cambio transformador puede conceptualizarse como el doble movimiento de declive y eliminación gradual de los sistemas insostenibles, y la aparición y consolidación de los sostenibles (Figura 1). El enfoque de política evolutiva (i) aprovecha la variación de las prácticas agroalimentarias, (ii) apoya la conservación y transmisión de alternativas, y (iii) guía deliberadamente su selección, incluida la eliminación gradual de las prácticas agroalimentarias insostenibles e injustas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Figura 1. La curva X que representa la interacción de los patrones de consolidación y eliminación</strong><sup>30</sup></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-173086" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/02/feola.jpg" alt="" width="740" height="440" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/02/feola.jpg 740w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/02/feola-450x268.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/02/feola-300x178.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/02/feola-350x208.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/02/feola-600x357.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/02/feola-64x38.jpg 64w" sizes="(max-width: 740px) 100vw, 740px" /></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Fuente</strong>: Hebinck <em>et al.</em>, 2022.<sup>30</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cuando se aplica a la transformación, el enfoque puede ayudar a navegar a través de este doble movimiento. <em>Aprovechar la variación</em> en el sistema alimentario implica crear espacios y recursos para la experimentación y acelerar las alternativas al sistema alimentario capitalista industrial. <em>Apoyar la retención y la transmisión </em>de esas alternativas implica fomentar su consolidación, pero también facilitar el aprendizaje, la replicación y la difusión de alternativas en diferentes geografías. <em>La selección</em> implica eliminar deliberadamente las prácticas agrícolas, de procesamiento, distribución y consumo insostenibles e injustas. La eliminación debe llevarse a cabo de acuerdo con los principios de justicia distributiva, de reconocimiento, procesal y restaurativa.<sup>31</sup> A pesar del riesgo de captura por parte de intereses creados,<sup>32</sup> si se aplica mediante políticas y otras estrategias de cambio social en todos los contextos, y siempre que la brújula del poscrecimiento sea firme, este enfoque evolutivo tiene cierto potencial para informar la coherencia de las políticas y lograr resonancia.</p>
<p><em>Vía 2: Sinergias en las estrategias polí</em><em>ticas</em></p>
<p>Una segunda forma de pensar en la búsqueda de resonancia se basa en las sinergias entre las estrategias políticas. El pensamiento convencional sobre la transformación del decrecimiento se ha cristalizado en tres estrategias interrelacionadas y que se refuerzan mutuamente.<sup>33</sup></p>
<p>En primer lugar, la prefiguración puede observarse en una miríada de alternativas concretas ya existentes, como los bienes comunes, las cooperativas alimentarias, el intercambio de alimentos, la agricultura apoyada por la comunidad y otras similares, que se centran en la tierra o los alimentos. Estas prefiguraciones cambian el sistema alimentario a nivel local y socializan a las personas con valores alternativos, al tiempo que construyen comunidad y demuestran que crear alternativas es difícil, pero posible.</p>
<p>En segundo lugar, la movilización contrahegemónica implica resistir las lógicas y prácticas de la economía capitalista de crecimiento, así como la explotación, el daño y el perjuicio que esta genera. Pensemos en las protestas contra los acuerdos de libre comercio, los OMG o aquellas destinadas a salvaguardar el acceso a la tierra o la soberanía alimentaria. Esta estrategia también implica crear nuevos sentidos comunes e instituciones de poder paralelas para transformar el sistema capitalista junto con estructuras sociales más amplias.</p>
<p>En tercer lugar, las reformas no reformistas «[&#8230;] tienen por objeto socavar el orden político, económico y social imperante, construir uno esencialmente diferente y crear un poder democrático hacia horizontes emancipadores. Buscan redistribuir el poder y reconstituir quién gobierna y cómo» (Akbar, 2023, p. 2507).<sup>34</sup> Por ejemplo, si las reformas agrarias implicaran la expropiación y la redistribución de la tierra, cambios estructurales en los regímenes de subvenciones y medidas que contrarresten la concentración de la tierra, podrían cambiar las relaciones de poder y crear oportunidades para un cambio ulterior.<sup>35</sup></p>
<p>Diferentes actores —como los movimientos alimentarios y agroecológicos, los agricultores, los colectivos comunitarios, los investigadores, los responsables políticos y los emprendedores sociales— pueden adoptar principalmente una estrategia. Sin embargo, es útil concebir estrategias desde una perspectiva más sistémica. Leonie Guerrero-Lara (2024),<sup>36</sup> por ejemplo, demostró que la red alemana de agricultura apoyada por la comunidad (CSA), que se centra principalmente en la creación de alternativas, también participa en movilizaciones contrahegemónicas y en la promoción de CSA y otras causas a diversos niveles administrativos. Por lo tanto, es fundamental apreciar el papel de estas conexiones en el fomento de la resonancia a la que me refería anteriormente.</p>
<p><em>Vía 3: Coaliciones de movimientos sociales</em></p>
<p>Por último, una tercera forma de pensar en la búsqueda de resonancia se basa en las coaliciones de movimientos sociales. Existe un potencial sin explotar para las alianzas entre los movimientos alimentarios, medioambientales y de decrecimiento. En muchos sentidos, la agroecología —tal y como se promueve a través del movimiento La Vía Campesina y otras alternativas— podría servir de modelo para los sistemas agrícolas poscrecentistas.<sup>37</sup> Sin embargo, la alianza estratégica entre estos movimientos de base está lejos de estar establecida.</p>
<p>En un estudio dirigido por Julia Spanier y Leonie Guerrero-Lara,<sup>38</sup> por ejemplo, examinamos el potencial de una coalición entre los movimientos de decrecimiento y CSA en Alemania. Allí, descubrimos que la actual ausencia de una coalición puede explicarse por dos factores, además de la falta de conocimiento sobre el decrecimiento por parte de la red CSA.</p>
<p>En primer lugar, las diferencias ideológicas y estratégicas se expresan en diagnósticos contrastantes del problema: el CSA se centra en la cuestión concreta de la pérdida de la agricultura a pequeña escala, mientras que el decrecimiento propone una crítica más amplia —y, a ojos de muchos miembros del CSA, más abstracta— de las estructuras socioeconómicas. Además, el CSA no es explícitamente anticapitalista, mientras que el decrecimiento sí lo es. El CSA opera mediante el fortalecimiento de alternativas, la resistencia y la promoción de causas, mientras que el decrecimiento se centra principalmente en discursos e imaginarios.</p>
<p>En segundo lugar, la falta de una coalición entre el decrecimiento y la CSA en Alemania puede estar relacionada con la falta de factores propicios para la creación de coaliciones, debido a las formas contrastantes de organización interna (la CSA está muy organizada, mientras que el movimiento de decrecimiento es más fluido), la escasez de recursos (para ambos movimientos) y la limitada movilización de los vínculos sociales existentes entre los movimientos.</p>
<p>Al mismo tiempo, identificamos varias oportunidades para una futura coalición. Las críticas a las presiones del crecimiento en el sistema alimentario encuentran eco en ambos movimientos. Los repertorios de acción de los dos movimientos pueden ser complementarios: el movimiento CSA se centra en gran medida en el cambio social impulsado por la práctica, mientras que el decrecimiento persigue principalmente el cambio impulsado por el discurso. Por último, las personas que participan en ambos movimientos, o en otras redes o movimientos estrechamente relacionados con el decrecimiento y el CSA, podrían actuar como «constructores de puentes».</p>
<p>La creación de coaliciones puede ser una tercera vía muy necesaria y prometedora para buscar resonancia entre las intervenciones transformadoras en el sistema alimentario.</p>
<h4><strong>Conclusiones</strong></h4>
<p>En este ensayo, partí de lecturas sociotécnicas y socioecológicas de la insostenibilidad de los sistemas agrícolas. Propuse una crítica y una visión del decrecimiento que se alinea con una escuela de pensamiento que está ganando terreno en los debates sobre la sostenibilidad y que también ha entrado recientemente en el debate sobre la sostenibilidad y la transformación de los sistemas agrícolas.<sup>39</sup></p>
<p>Para concluir, la insostenibilidad y la injusticia de los sistemas alimentarios industriales en las sociedades capitalistas modernas tienen sus raíces no solo en falacias sociotécnicas o de gestión, sino también, y lo que es más importante, en las estructuras político económicas y los modelos culturales del desarrollo capitalista extractivista y explotador. Partiendo de una crítica a nuestro sistema socioeconómico dominante, que persigue el crecimiento a toda costa, provocando la explotación humana y la destrucción del medio ambiente, esbocé visiones y vías para los sistemas alimentarios poscrecimiento. Como tal, este ensayo ofrece algunos elementos de reflexión para imaginar y poner en práctica sistemas alimentarios —y, en términos más generales, formas de sociedad y economía— que garanticen la justicia medioambiental y una buena vida para todos dentro de los límites planetarios.</p>
<h4>NOTAS</h4>
<p>1 Investigación financiada por el European Research Council (Starting Grant 802441) y Netherlands Organization for Scientific Research (Vidi Grant 016.Vidi.185.173).</p>
<p>2. Esta es una versión resumida y traducida del artículo titulado «Sistemas alimentarios poscrecimiento: crítica, visiones, vías», publicado en la revista <em>Degrowth Journal</em> en enero de 2025,  <a href="https://www.degrowthjournal.org/publications/2025-01-27-postgrowth-food-systems-critique-visions-pathways/" target="_blank" rel="noopener">https://www.degrowthjournal.org/publications/2025-01-27-postgrowth-food-systems-critique-visions-pathways/</a></p>
<p>3 Will Steffen <em>et al</em>., «The trajectory of the Anthropocene: The Great Acceleration», <em>The Anthropocene Review</em>, 2(1), 2015, 81–98. <a href="https://doi.org/10.1177/2053019614564785" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1177/2053019614564785</a></p>
<p>4. Katherine Richardson <em>et al</em>., «Earth beyond six of nine planetary boundaries», <em>Science Advances</em>, 9(37), 2023, eadh2458. <a href="https://doi.org/10.1126/sciadv.adh2458" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1126/sciadv.adh2458</a></p>
<p>5. Andrew Fanning <em>et al.</em>, «The social shortfall and ecological overshoot of nations», <em>Nature Sustainability</em>, 5(1), (2022), 26–36. <a href="https://doi.org/10.1038/s41893-021-00799-z" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1038/s41893-021-00799-z</a></p>
<p>6. Jason Hickel, <em>The Divide: A Brief Guide to Global Inequality and Its Solutions</em>, William Heinemann, Londres, 2017.</p>
<p>7. Eva Lövbrand <em>et al.</em>, The Anthropocene and the geo-political imagination: Re-writing Earth as political space, <em>Earth System Governance</em>, 4, 2020, 100051, p. 4. <a href="https://doi.org/10.1016/j.esg.2020.100051" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1016/j.esg.2020.100051</a></p>
<p>8. Daniel O’Neill <em>et al</em>., «A good life for all within planetary boundaries», <em>Nature Sustainability</em>, 1(2), 2018, 88–95. <a href="https://doi.org/10.1038/s41893-018-0021-4" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1038/s41893-018-0021-4</a></p>
<p>9. Lesley Head, «Foreword», en Giuseppe Feola, H. Geoghegan y A. Arnall, (eds.), <em>Climate and Culture: Multidisciplinary Perspectives on a Warming World</em> (pp. ix &#8211; xv) p. ix, Cambridge University Press, Cambridge, 2019.</p>
<p>10. Giorgos Kallis <em>et al.</em>, <em>The Case for Degrowth,</em> Polity Press, 2020; Matthias Schmelzer, A. Vetter y A. Vansintjan, <em>The future is degrowth: A guide to a world beyond capitalism,</em> Verso Books, 2022.</p>
<p>11. Schmelzer <em>et al</em>., 2022, <em>op. cit.</em></p>
<p>12. Bruce Campbell <em>et al.</em>, «Agriculture production as a major driver of the Earth system exceeding planetary boundaries», <em>Ecology and Society</em>, 22(4), 2017, art8. <a href="https://doi.org/10.5751/ES-09595-220408" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.5751/ES-09595-220408</a></p>
<p>13. Owain Jones <em>et al.</em>, «On the alternativeness of alternative food networks: sustainability and the co-production of social and ecological wealth», en Duncan Fuller, Andrew E. G. Jonas y Roger Lee (eds.), <em>Interrogating Alterity: Alternative Economic and Political Spaces</em> (pp. 95=109). Ashgate Publishing, Ltd., 2010, p. 96.</p>
<p>14. Ibid.; Campbell <em>et al.</em>, 2017, <em>op. cit</em>.</p>
<p>15. Por ejemplo, Mimmo Perrotta, «Behind the Cheap Tomato: Migrant Workers in Southern Italy», <em>Global Dialogue</em>, 4(4) 2014. <a href="http://isa-global-dialogue.net/behind-the-cheap-tomato-migrant-workers-in-southern-italy/" target="_blank" rel="noopener">http://isa-global-dialogue.net/behind-the-cheap-tomato-migrant-workers-in-southern-italy/</a></p>
<p>16. Julien-François Gerber, «The Role of Rural Indebtedness in the Evolution of Capitalism», <em>Journal of Peasant Studies</em>, 41(5), 2014, 729–747. <a href="https://doi.org/10.1080/03066150.2014.921618" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1080/03066150.2014.921618</a></p>
<p>17. Por ejemplo, Margaret Hegwood <em>et al.</em>, «Rebound effects could offset more than half of avoided food loss and waste», <em>Nature Food</em>, 4(7), 2023, 585–595. <a href="https://doi.org/10.1038/s43016-023-00792-z" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1038/s43016-023-00792-z</a></p>
<p>18. Por ejemplo, Cass R. Sunstein, «Nudges that fail», <em>Behavioural Public Policy</em>, 1(1), 2017, 4–25. <a href="https://doi.org/10.1017/bpp.2016.3" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1017/bpp.2016.3</a></p>
<p>19. Jennifer Clapp, J., «The problem with growing corporate concentration and power in the global food system», <em>Nature Food</em>, 2(6), 2021, 404–408, p. 404. <a href="https://doi.org/10.1038/s43016-021-00297-7" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1038/s43016-021-00297-7</a></p>
<p>20. Ibid.</p>
<p>21. Krithika Raj y Giuseppe Feola, <em>Fostering diverse genders and sexualities in agriculture: A guide for community-supported agriculture, </em>2024, p. 1. <a href="https://unmaking.sites.uu.nl/wp-content/uploads/sites/446/2024/03/Fostering_diverse_genders_and_sexualities_in_agriculture.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://unmaking.sites.uu.nl/wp-content/uploads/sites/446/2024/03/Fostering_diverse_genders_and_sexualities_in_agriculture.pdf</a><a href="#_ftnref22" name="_ftn22"><sup>]</sup></a></p>
<p>22. Meino Smit, <em>De duurzaamheid van de Nederlandse landbouw 1950 – 2015 – 2040</em>. [Doctoral Dissertation, Wageningen University &amp; Research], 2018. <a href="https://www.wur.nl/en/publication-details.htm?publicationId=9ca5f911-b3d7-4fe7-9bf4-589ac8cfb7d4" target="_blank" rel="noopener">https://www.wur.nl/en/publication-details.htm?publicationId=9ca5f911-b3d7-4fe7-9bf4-589ac8cfb7d4</a></p>
<p>23. Gases de efecto invernadero.</p>
<p>24. Leon Bodirsky <em>et al.</em>, «Integrating degrowth and efficiency perspectives enables an emission-neutral food system by 2100», <em>Nature Food</em>, 3,  2022, 341-348, p. 341. <a href="https://doi.org/10.1038/s43016-022-00500-3" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1038/s43016-022-00500-3</a></p>
<p>25. Smit, 2018, <em>op.cit.</em></p>
<p>26. Juan Infante Amate y Manuel González de Molina, «”Sustainable de-growth” in agriculture and food: An agro-ecological perspective on Spain’s agri-food system (year 2000)», <em>Journal of Cleaner Production</em>, 38, 2013, 27–35. <a href="https://doi.org/10.1016/j.jclepro.2011.03.018" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1016/j.jclepro.2011.03.018</a></p>
<p>27. David Goodman <em>et al.</em>, <em>Alternative food networks: knowledge, practice, and politics</em><em>,</em> Routledge, 2012; Henk Renting et al., «Building food democracy: Exploring civic food networks and newly emerging forms of food citizenship», <em>The International Journal of Sociology of Agriculture and Food</em>, 19(3), 2012, 289-307. <a href="https://doi.org/10.48416/ijsaf.v19i3.206" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.48416/ijsaf.v19i3.206</a></p>
<p>28. Por ejemplo, Sari Forssell y Lena Lankoski, «The sustainability promise of alternative food networks: An examination through “alternative” characteristics», <em>Agriculture and Human Values</em>, 32(1), 2015, 63–75. <a href="https://doi.org/10.1007/s10460-014-9516-4" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1007/s10460-014-9516-4</a></p>
<p>29. Cees Leeuwis <em>et al</em>., «How food systems change (or not): Governance implications for system transformation processes», <em>Food Security</em>, 13(4), 2021, 761–780. <a href="https://doi.org/10.1007/s12571-021-01178-4" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1007/s12571-021-01178-4</a></p>
<p>30. Paul Hebinck <em>et al.</em>, «An actionable understanding of societal transitions: The X-curve framework», <em>Sustainability Science</em>, 17(3), 2022, 1009–1021. <a href="https://doi.org/10.1007/s11625-021-01084-w" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1007/s11625-021-01084-w</a></p>
<p>31. Annika Lonkila <em>et al.</em>, «Just destabilisation? Considering justice in the phase-out of peat», <em>Environmental Innovation and Societal Transitions</em>, 52, 2024. 100867. <a href="https://doi.org/10.1016/j.eist.2024.100867" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1016/j.eist.2024.100867</a></p>
<p>32. Laura van Oers et al., «The politics of deliberate destabilisation for sustainability transitions», <em>Environmental Innovation and Societal Transitions</em>, 40, 2021, 159–171. <a href="https://doi.org/10.1016/j.eist.2021.06.003" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1016/j.eist.2021.06.003</a></p>
<p>33. Kallis <em>et al</em>., 2020, <em>op. cit.</em></p>
<p>34. Amna A. Akbar, «Non-reformist reforms and struggles over life, death, and democracy», <em>Yale Law Journal</em>, 132(8), 2023, 2497-2577.</p>
<p>35. Leonie Guerrero Lara, <em>Nurturing networks: A Social Movement lens on Community-Supported Agriculture</em><em>,</em> Universidad de Utrecht, 2024. <a href="https://dspace.library.uu.nl/handle/1874/433779" target="_blank" rel="noopener">https://dspace.library.uu.nl/handle/1874/433779</a></p>
<p>36. Ibid.</p>
<p>37. Por ejemplo, Nelson, A., &amp; Edwards, F. (Eds.), <em>Food for degrowth: Perspectives and practices,</em> Routledge, 2020.</p>
<p>38. Julia Spanier, Leonie Guerrero Lara y Giuseppe Feola, «A one-sided love affair? On the potential for a coalition between degrowth and community-supported agriculture in Germany», <em>Agriculture and Human Values,</em> 41(1), 2024, 25–45. <a href="https://doi.org/10.1007/s10460-023-10462-2" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1007/s10460-023-10462-2</a></p>
<p>39. Nelson y Edwards, 2020, <em>op.cit</em>.; Leonie Guerrero Lara et al., «Degrowth and agri-food systems: A research agenda for the critical social sciences», <em>Sustainability Science</em>, 18, 2023, 1579–1594. <a href="https://doi.org/10.1007/s11625-022-01276-y" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1007/s11625-022-01276-y</a>; Guerrero Lara et al., «Degrowth and agri-food systems: A research agenda for the critical social sciences», <em>Sustainability Science, 18,</em> 2023, 1579–1594. <a href="https://doi.org/10.1007/s11625-022-01276-y" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1007/s11625-022-01276-y</a></p>
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		<title>Acerca de los debates sobre el poscrecimiento</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 26 Jan 2026 09:29:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
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					<description><![CDATA[El poscrecimiento es la expresión de un movimiento social que ofrece un nuevo marco interpretativo en el que confluyen numerosas corrientes de pensamiento crítico y  estrategias políticas.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignright wp-image-172122 size-thumbnail" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-64x80.jpg" alt="" width="300" height="419" />El 26 de septiembre del año pasado tuvo lugar la <em>Conferencia más allá del crecimiento</em>. Se celebró en el Congreso de los Diputados con el propósito de impulsar un espacio de deliberación democrática que conduzca a un pacto social por una economía que tenga como base el cuidado de las personas y del planeta, de manera que permita promover una vida buena dentro de los límites biofísicos.<sup>1</sup></p>
<p>Acciones similares tuvieron lugar en otros países europeos dando continuidad a la <em>Conferencia Beyond Growth 2023</em> realizada en el Parlamento Europeo por iniciativa de veinte eurodiputados de cinco grupos políticos y el apoyo de su presidenta Roberta Metsola.<sup>2</sup></p>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong> en la Introducción del número 172 de <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em> dedicado al <strong>Poscrecimiento</strong> afirma que cabe entender el <em>poscrecimiento</em> como la expresión de un movimiento social que ofrece un nuevo marco interpretativo en el que confluyen numerosas corrientes de pensamiento crítico y  estrategias políticas. Este doble carácter teórico/ práctico del movimiento poscrecentista obliga a considerar tanto sus aspectos analíticos como políticos.</p>
<h5><strong>¿Un marco interpretativo adecuado?</strong></h5>
<p>El poscrecimiento aboga por abandonar la obsesión por el crecimiento y por empezar a enfocarse en otros aspectos. Por eso cuestiona la convención de que el crecimiento deba ser considerado el principal objetivo de la política económica. No hacer ese cuestionamiento supone ignorar que la actual crisis ecológica global refleja principalmente un problema de escala o de tamaño de la actividad económica en relación con los sistemas naturales. Las sociedades reclaman más de lo que los ecosistemas son capaces de soportar para conservar su estructura y funcionamiento por lo que, de continuar por las sendas de la insostenibilidad, la reproducción social quedaría comprometida en la medida en que las bases naturales son socavadas por la dinámica expansiva de la economía.</p>
<p>Así pues, la salud del planeta no es el precio que hay que pagar por alcanzar el bienestar social sino la condición imprescindible para que pueda preservarse en el tiempo. Es más, resulta hoy evidente que el crecimiento se ha convertido en el principal problema para ambas cosas al generar unos costes sociales y ambientales mayores que las ventajas que pudiera procurar.</p>
<p>Y no solo eso, sino que también se ha convertido en un problema para la democracia al omitirse que el funcionamiento ordinario del capitalismo en las sociedades no solo se basa en un flujo metabólico creciente (un mayor uso de energía útil y materiales) sino también en la transferencia continuada de gran parte de los costes sociales, ecológicos y políticos a “otras partes” (zonas territoriales, grupos sociales o generaciones futuras) que ven reducidas así sus oportunidades vitales.<sup>3</sup> Esa «lógica de transferencia», que se añade a la de la expropiación de la fuerza de trabajo y de los recursos naturales, impide la universalización para todas las personas del reconocimiento y realización de los derechos básicos que conforman el núcleo de cualquier democracia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>¿Crecimiento o capitalismo?</strong></h5>
<p>Ahora bien, de lo anterior cabría preguntarse si el problema reside en el crecimiento o en el funcionamiento del capitalismo, cuando no en ambas cosas. Podría parecer lo mismo, aunque en realidad sean cuestiones diferentes. El capitalismo tiene como propósito principal la acumulación incesante de capital, pero el aumento del capital, que es un valor abstracto expresado en términos monetarios, no siempre implica producir más, ni siquiera incluso producir algo (como vemos en el capital financiero). Por otro lado, el capitalismo da lugar a recesiones profundas y a crisis que contraen la economía, sin que esas circunstancias nos saquen de él (el trabajo asalariado, la propiedad privada de los medios de producción y la organización mediante mercados bajo la lógica del beneficio privado siguen persistiendo) ni dejen de operar los mecanismos de transferencia (tanto en el espacio como en el tiempo). Es más, en esos momentos suele ser habitual que se intensifiquen tanto la explotación de la fuerza de trabajo como la destrucción de la naturaleza, así como la externalización de todo tipo de costes, como preparación de las condiciones para el relanzamiento de una nueva fase de acumulación.</p>
<p>Así pues, la idea de que abandonando el crecimiento conseguiremos librarnos de las amenazas que se ciernen sobre el bienestar, la naturaleza o la democracia puede no ser suficiente si no ponemos el foco, además, en la estructura y el funcionamiento del capitalismo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>El valor de las cosas </strong></h5>
<p>Pero hay algo más. Esta vez tiene que ver con el hecho de lo que realmente se refleja tras eso que usualmente se entiende por crecimiento. Hace ya unas cuantas décadas, el polifacético filósofo francés Jacques Attali publicó, junto con Marc Guillaume, un libro titulado <em>Antieconomía</em> para referirse a las actividades económicas que, aunque muy lucrativas, son destructivas desde el punto de vista del bienestar colectivo y el progreso social. Herman Daly y otros economistas ecológicos han utilizado, a su vez, la expresión «crecimiento antieconómico» para referirse a aquellos aumentos del valor económico que se computan como parte de la producción pero que tienen un coste en recursos naturales y bienestar que vale más que los objetos fabricados.<sup>4</sup></p>
<p>Ambos casos revelan la incapacidad que mostramos habitualmente para valorar y medir la actividad económica. La muestra más evidente es el empleo que se hace del PIB como indicador del crecimiento económico.<sup>5</sup> A qué concedemos valor en la vida y cómo lo medimos es algo que trasciende los debates sobre el crecimiento o los indicadores con los que se aspira a medirlo. Tiene que ver más bien con nuestras concepciones de la economía y con nuestras opciones morales. Alejarnos de la idea de la economía como sistema de aprovisionamiento que integra diferentes esferas (muchas de ellas no mercantiles) implicadas en la satisfacción de las necesidades de una población para, en su lugar, poner la atención en una noción de sistema económico que solo sirve para encubrir prácticas de extracción y adquisición que, amparadas por el poder, a lo sumo generan un juego de suma cero, cuando no una suma negativa (si se consideraran además de los costes de extracción también los de reposición),<sup>6</sup> ha hecho que estemos preguntándonos acerca de la conveniencia o inconveniencia de alentar o desalentar un crecimiento económico realmente inexistente.</p>
<p>No, el problema no parecería estar en el crecimiento económico (en cierta manera una entelequia), sino en el lucro, la explotación humana, el despojo de pueblos y territorios y la destrucción de la naturaleza anclados tanto en una determinada concepción de la economía como en unas prácticas económicas que solo operan como sistema de aprovisionamiento para satisfacer las necesidades de la gente por defecto.</p>
<p>Si tuviéramos en cuenta todos esos aspectos, al crecimiento le pasaría lo mismo que al rey de la fábula del <em>Traje nuevo del emperador</em> de Hans Christian Andersen: que está desnudo. Si tuviéramos en cuenta todos esos aspectos, esa virtud concedida alegremente al capitalismo como el sistema mejor capacitado para hacer crecer la riqueza, quedaría inmediatamente arrumbada, pues tan enorme como su productividad es su destructividad. Imprime una dinámica estructural intrínsecamente destructiva para la vida humana y no humana, para la sociedad y la naturaleza. Y no solo eso, sino que además al asentarse en las mismas relaciones de poder que le permite hacerse con todo lo que despoja, muestra una habilidad inestimable para eludir el pago de sus deudas. No solo es un modo de apropiación de la naturaleza y de expropiación de los recursos ajenos, sino que busca permanentemente evitar asumir los costes de la reproducción social y los costes de la restitución ecológica que su funcionamiento ocasiona. Traslada esas tareas al ámbito doméstico (apropiándose del trabajo de cuidados de las mujeres) o a la esfera del Estado (que contribuye a la reproducción social a través de la sanidad o a la restauración de los ecosistemas o hábitats dañados) y, si se ve obligado a asumirlas, buscará la forma más barata de hacerlo recurriendo a aquellos mecanismos de intercambio económico y ecológicamente desigual que mejor le permitan exprimir todos los eslabones de la cadena de valor. Si en algún momento se viera obligado a asumir la totalidad de los costes de la reproducción social y del restablecimiento ecológico, ese momento significaría lisa y llanamente el cese del lucro monetario y, por ende, el comienzo del fin del propio capitalismo.</p>
<p>Por eso nos hallamos ante la enorme dificultad de valorar adecuadamente lo que verdaderamente importa. No solo es que, como los necios, confundamos valor y precio, es que además concedemos valor a lo que no lo tiene y dejamos de prestar atención a lo que lo merece.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>¿Un marco para la acción política?</strong></h5>
<p>Si bien el poscrecentismo podría ayudar a establecer otras prioridades y formas de valoración de las cosas, realzando la importancia tanto de disponer de más tiempo autónomo como de disfrutar de relaciones interpersonales más satisfactorias en unos entornos sociales y naturales más saludables que ameriten el buen vivir, esas mismas metas han sido recurrentemente señaladas ya desde hace tiempo por otras propuestas y movimientos sociales −muchos de ellos presentes en el llamado Sur Global− empeñados en reconocernos de otra forma en la naturaleza de la que formamos parte, en conseguir reducciones significativas de las jornadas laborales  así como repartos más equitativos de todos los trabajos o en apreciar el importante papel que tienen las bases comunitarias para nuestra existencia social. Puede ser que bajo el lema de ir «más allá del crecimiento» todas estas tradiciones y colectivos se reconozcan como partícipes de un mismo «movimiento de movimientos», tal y como en su día lo consiguió el movimiento alterglobalizador surgido de los foros sociales mundiales, pero también es posible que la simple sombra del sustantivo que aparece tras el prefijo condicione demasiado como para sentirse a gusto bajo ese árbol. En ese caso, conviene, como señala Ernest García,<sup>7</sup> no dejarse enredar en cuestiones terminológicas y centrarse en lo esencial. Y en el plano político, lo importante es conseguir tender puentes y articulaciones entre todos aquellos colectivos y movimientos que tienen otra mirada y otra forma de valorar lo que somos y de lo que formamos parte.</p>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong>, director de FUHEM Ecosocial y de la revista <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em>.</p>
<h5>NOTAS</h5>
<p>1. Se puede leer la Declaración de la Conferencia, «Decrecimiento para el bienestar: la urgencia de un nuevo modelo ecosocial» en la sección Experiencias de este mismo número (pp. 85-96). De esa declaración surge el compromiso de celebrar el <em>Foro Social Más Allá del Crecimiento</em> en las fechas del 13 y 14 de febrero de 2026 en la Universidad Autónoma de Madrid: <a href="https://beyondgrowth.es/" target="_blank" rel="noopener">https://beyondgrowth.es/</a></p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">2</a> <a href="https://www.beyond-growth-2023.eu/" target="_blank" rel="noopener">https://www.beyond-growth-2023.eu/</a></p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">3</a> Se ha señalado reiteradamente en esta misma revista: nuestro modo de vida es posible gracias a la existencia de unas colonias puestas a su servicio. En palabras de las ecofeministas María Mies y Vandana Shiva: «Las mujeres, la naturaleza y los pueblos y países explotados son las colonias del Hombre Blanco. Sin esa colonización, o sea, sin su subordinación en aras de la apropiación predatoria (explotación), no existiría la famosa civilización occidental ni su paradigma de progreso» <em>Ecofeminismo (teoría, crítica y perspectivas)</em>, Icaria, Barcelona, 2015, p. 103.</p>
<p>4 Herman E. Daly, «Economics In A Full World», <em>Scientific American</em> (September 2005), 293, pp. 100-107. Doi:10.1038/scientificamerican0905-100</p>
<p>5 Pero también los intentos de corregir los indicadores macroeconómicos para atender las críticas ecológicas, feministas y sociales han puesto de manifiesto en gran medida esa misma incapacidad. Véase la entrada «Poscrecimiento» a cargo de Jordi Roca Jusmet en el libro, coordinado por Óscar Carpintero, <em>Economía inclusiva. Conceptos básicos y algunos debates</em>, FUHEM/ Catarata/ Universidad de Alcalá, Madrid, 2025, pp. 243-245.</p>
<p>6 Resulta imprescindible reivindicar una y otra vez la obra de José Manuel Naredo y, en especial, los libros con los que ha ido desmontando la ideología económica dominante: <em>La economía en evolución. Historia y perspectivas de las categorías básicas del pensamiento económico</em> (Siglo XXI de España1987; 4ª edición actualizada 2015); <em>Raíces económicas del deterioro ecológico y social: más allá de los dogmas</em> (Siglo XXI de España, 2015) y <em>Taxonomía del lucro</em> (Siglo XXI de España, 2019).</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7"></a>7 Ernest García, «Reflexiones más allá del crecimiento (IV): ¿Decrecimiento o más allá del crecimiento?», <em>15/15\15 revista para una nueva civilización</em>, 22 de septiembre de 2025. Disponible en: <a href="https://www.15-15-15.org/webzine/es/" target="_blank" rel="noopener">https://www.15-15-15.org/webzine/es/</a></p>
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		<title>Entrevista a Julia Steinberger</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2026/01/24/172719/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 Jan 2026 11:44:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Decrecimiento]]></category>
		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Poscrecimiento]]></category>
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					<description><![CDATA[En esta conversación se indaga en el concepto de poscrecimiento, sus principales debates actuales, diferentes aproximaciones y las dimensiones a tener en cuenta para incorporarlo a un programa político.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;"><strong><img decoding="async" class="alignright wp-image-172122 size-thumbnail" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-64x80.jpg" alt="" width="300" height="419" /></strong>Entrevista a <strong>Julia Steinberger</strong> sobre poscrecimiento realizada por <strong>Monica Di Donato</strong> y <strong>Pedro L. Lomas</strong> del equipo ecosocial de FUHEM y publicada en el número 172 de la revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio globa</em></a>l dedicado al Poscrecimiento.</p>
<p><em>Julia Steinberger es profesora de Desafíos sociales del cambio climático en la Universidad de Lausana (Suiza), donde es docente e investigadora en e</em><em>conom</em><em>ía e</em><em>col</em><em>ógica. Su investigación está encaminada a examinar las conexiones entre el uso de los recursos y el desempeño de la sociedad. En esta entrevista, preguntamos a la profesora Steinberger acerca del concepto de poscrecimiento y sus principales características. </em></p>
<p><em> </em><strong>Monica Di Donato (MDD) y Pedro Lomas (PL):</strong> <strong>En primer lugar, muchas gracias por contestar estas preguntas para PAPELES. Queremos comenzar con una pregunta general para contextualizar el poscrecimiento en el marco de los debates sobre crecimiento. Nos gustaría que nos aclarase el significado de poscrecimiento, y si este puede ser entendido como una forma de anticapitalismo o simplemente como otra forma de afrontar distintas prioridades bajo el mismo marco. A su vez, tambi</strong><strong>é</strong><strong>n nos gustaría que hablase, en el marco del debate general sobre crecimiento, cuáles son las principales diferencias, si es que existen, entre el poscrecimiento y otros marcos como el decrecimiento, el estado estacionario, el posdesarrollo, etc.</strong></p>
<p><strong>Julia Steinberger (JS):</strong> El poscrecimiento ha emergido como un término complementario y que, en cierto modo, incluye al de decrecimiento. Mientras que decrecimiento se aplica de modo más claro al Norte global y a sus clases más enriquecidas, a las métricas cuantitativas de usos de los recursos y de impacto ambiental, así como al futuro inmediato, el poscrecimiento describe distintas estrategias que también se aplican al Sur global, a diversos estratos sociales, es cualitativo a la vez que cuantitativo, y se proyecta sobre un futuro deseable donde el crecimiento ya no es un objetivo ideológico central en el ámbito económico. Tal y como escribíamos en un artículo reciente en la revista <em>The Lancet</em>,<sup>1</sup>el poscrecimiento incluye tanto alternativas como críticas a nuestro actual sistema económico, al igual que hacen otros paradigmas, como la economía del bienestar, la de la rosquilla o el estado estacionario y el decrecimiento. El decrecimiento es quizás la más explícitamente anticapitalista de todas esas aproximaciones, pero todas ellas comparten críticas y desafíos fundamentales al capitalismo, especialmente en su actual forma ultraliberal facilitadora del fascismo.</p>
<p><strong>MDD y PL:</strong> <strong>En este sentido, para entender realmente este concepto de poscrecimiento, ¿</strong><strong>cu</strong><strong>á</strong><strong>les ser</strong><strong>ían las principales características que debemos tener en cuenta a la hora de presentar un modelo determinado como perteneciente al poscrecimiento?</strong></p>
<p><strong>JS:</strong> Yo diría que hay algunas características centrales con las que todo el mundo estaría de acuerdo a la hora de denominar algo poscrecentista. Una es alejarse del PIB o de una escala de crecimiento/contracción de la actividad económica como indicador de algo. En este sentido, el poscrecimiento también se aleja del PIB y del fetichismo del crecimiento para enfocarse en otros aspectos, seguramente más importantes para la transformación.</p>
<p>Las prioridades del poscrecimiento se concentran alrededor de la idea de bienestar humano universal. Estas prioridades implican, por tanto, una reorientación, una reestructuración fundamental, de las actividades económicas y de los sistemas de abastecimiento, incluyendo la producción, el consumo, la inversión y el comercio, que los aleje de la extracción, la explotación, el intercambio desigual y la acumulación de beneficio, hacia la satisfacción equitativa de las necesidades humanas al mínimo nivel de uso de recursos e impacto ambiental posible. Esta reorientación de la economía implica, a su vez, un compromiso político, preguntándonos: ¿quién toma las decisiones dentro de la economía? El poscrecimiento implica cambiar las estructuras de propiedad, tomando de los más ricos, y dando control democrático a las comunidades más afectadas, ya sean trabajadores u hogares. Este aspecto de democracia económica, el control democrático sobre todos los aspectos de la económica para evitar la acumulación de poder y riqueza es fundamental en el poscrecimiento.</p>
<p><strong>MDD y PL:</strong> <strong>Como todo concepto complejo, podríamos decir que el poscrecimiento está en desarrollo, es decir, que todavía queda espacio para controversias y debates. En su opinión, ¿</strong><strong>cu</strong><strong>áles son los debates más relevantes que hay ahora mismo dentro del marco del poscrecimiento?</strong></p>
<p><strong>JS:</strong> Efectivamente, yo esperaría que el poscrecimiento evitase los escollos de los proyectos izquierdistas anteriores, que a menudo apuntaban a un «socialismo científico» teóricamente perfecto o alguna otra visión utópica última, y ​​se comprometa a ser un trabajo en constante desarrollo. Este compromiso con el proceso en lugar de con el resultado debería ser de sentido común en estos tiempos de incertidumbre y policrisis; también es vital para un proyecto democrático, arraigado en la vida cotidiana de las personas, sus experiencias, su dinámica de ensayo y error y sus ideas novedosas.</p>
<p>En cuanto a los debates actuales, hay muchos. Algunos de los más interesantes desde mi perspectiva incluyen estrategias de desvinculación decolonial para poner fin al intercambio desigual y a la explotación Norte-Sur. ¿Qué significa esto en términos de instituciones políticas y económicas nacionales, regionales e internacionales? ¿Qué significa en términos de inversiones y reorganización del trabajo? Otro debate tiene que ver con la planificación democrática: ¿Qué propuestas existen, qué ejemplos históricos podemos estudiar y cómo podemos tomarnos el aspecto «democrático» de la planificación democrática más en serio? Otro debate vital tiene que ver con el papel de los políticos y la organización: ¿cómo creamos, o más bien formamos parte de, movimientos políticos de masas capaces de derrocar el capitalismo ecocida y genocida? Ahora mismo está teniendo lugar una vibrante discusión entre los defensores del poscrecimiento y la organización socialista de masas y aquellos otros que prefieren una organización en grupos más pequeños. Finalmente, un aspecto en el que estoy muy interesada es el de cómo integrar en el poscrecimiento los nuevos descubrimientos de la antropología sobre la historia humana paleolítica de las sociedades igualitarias, y el surgimiento de las desiguales «civilizaciones Goliath» durante el Holoceno, tal y como describe Luke Kemp en su reciente libro <em>Goliath</em><em>’</em><em>s Curse</em>.<sup>2</sup> Pienso que tanto el poscrecimiento como otros proyectos izquierdistas interesados en futuros igualitarios tienen mucho que aprender y que reflexionar sobre estas nuevas evidencias científicas sobre la naturaleza humana, la inteligencia política y la constante vigilancia necesaria para mantener y proteger las sociedades igualitarias.</p>
<p><strong>MDD y PL:</strong> <strong>En el contexto de las dinámicas globales actuales de desarrollo y crecimiento no todos los países juegan el mismo papel, y hay cierto acuerdo en que podemos identificar un Norte y un Sur global. De acuerdo con esto, ¿hay diferencias entre ambos a la hora de aproximarse al concepto de poscrecimiento? ¿Usan los investigadores y movimientos del Sur global otros conceptos diferentes para expresar la misma idea?</strong></p>
<p><strong>JS:</strong> De hecho, tanto la economía ecológica como el decrecimiento han tenido siempre multitud de contribuciones teóricas y prácticas por parte de investigadores/as y activistas del Sur global, y el poscrecimiento no podía ser diferente. Sin embargo, y por responder más concretamente a la pregunta, dentro del proyecto REAL<sup>3</sup> nos acercamos al poscrecimiento desde una perspectiva sistémica global. Así que no pueden existir conceptos y agendas separadas para el Norte y el Sur globales, sino más bien un programa político igualitario y emancipatorio unificador que permita la convergencia en el ámbito del bienestar humano, y que también incluya la reparación por los crímenes históricos.</p>
<p><strong>MDD y PL:</strong> <strong>El poscrecimiento aspira a no ser un simple artefacto teórico acad</strong><strong>é</strong><strong>mico y tener impacto en la vida real de los ciudadanos desde la implementación polí</strong><strong>tica</strong><strong> ¿Cuá</strong><strong>les ser</strong><strong>ían las dimensiones que deben tener en cuenta las instituciones para un programa político de poscrecimiento?</strong></p>
<p><strong>JS:</strong> Los programas políticos del poscrecimiento tendrán que ser participativos, y ser construidos y probados desde la base, de abajo hacia arriba. Hay dos aspectos principales de un programa político de poscrecimiento. En primer lugar, el hecho de que la investigación y el compromiso tienen que estar con estrategias políticas y movimientos implicados en una ruptura con el balance de poder actual. En segundo lugar, la integración de las consideraciones políticas en transformaciones económicas propuestas (y probadas): democracia económica, compromiso diario de los trabajadores, hogares y miembros de la comunidad en las decisiones cruciales sobre lo que se produce, se consume, cómo se produce (lugar y consideraciones ecológicas), así como en la puesta en marcha de inversiones e infraestructuras, lo cual requiere poner las políticas al centro de los cambios económicos. Las decisiones económicas son siempre decisiones políticas: «la mano invisible del mercado» de Adam Smith no es sino el puño de hierro del poder oligárquico, la toma de decisiones sobre la explotación y la extracción en nuestro lugar. En mi opinión, las instituciones poscrecentistas más importantes serán aquellas que impliquen la integración del poder económico en la vida diaria y cívica cotidiana. Esta es también una lección de la antropología: las sociedades igualitarias requieren una vigilancia constante, y la puesta en práctica activa del «contrapoder» o «el dominio inverso». No se trata de una acción puntual, sino de un proceso político continuo, que requiere un compromiso popular constante.</p>
<p><strong>MDD y PL:</strong> <strong>Finalmente, el poscrecimiento trata de convertirse en un marco eminentemente práctico alimentado por experiencias locales que ya se están desarrollando en todo el mundo. Entre todas ellas, en su opinión, ¿qu</strong><strong>é </strong><strong>iniciativas subrayaría como prácticas inspiradoras en poscrecimiento para nuestros lectores?</strong></p>
<p><strong>JS:</strong> Hay multitud de iniciativas de poscrecimiento en desarrollo ahora mismo, y están siendo investigadas en formas muy detalladas, como en mi proyecto REAL, por parte de colegas que investigan el «decrecimiento realmente existente» en contextos tanto urbanos como rurales, como el caso del grupo liderado por Giorgos Kallis en Barcelona, o los esfuerzos para catalogar las campañas de justicia ambiental en todo el mundo en EJOLT.<sup>4</sup> Creo que algunas de las prácticas más importantes de poscrecimiento son aquellas que implican la unión en movimientos políticos por el cambio, como el caso de luchas obreras y de sindicatos, campañas para tasar a los ricos, antifascismo, economía pre o redistributiva (incluyendo autosuficiencia, vivienda asequible y movilidad pública, etc.), o las campañas para desmantelar el capital fósil, como el tratado de no proliferación de combustibles fósiles. La participación en este tipo de trabajo llevado a cabo por movimientos es clave para un cambio transformador. Tal y como se ha concluido en un seminario reciente sobre activismo climático, las campañas ecológicas tienen que conectar con las preocupaciones materiales del 99%. En mi opinión, el trabajo más inspirador en el ámbito del poscrecimiento está teniendo lugar en estos espacios.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Monica Di Donato</strong> es doctora en economía e investigadora del Área Ecosocial de FUHEM.</p>
<p><strong>Pedro L. Lomas</strong> es doctor en ecología e investigador del Área Ecosocial de FUHEM.</p>
<h5>NOTAS</h5>
<p>1. Giorgos Kallis, Jason Hickel, Daniel W. O’Neill <em>et al</em>., «Post-growth: the science of wellbeing within planetary boundaries», <em>The Lancet</em>, núm. 9 (1), 2025, pp. E62-E78.</p>
<p>2. Se refiere al libro, todavía no traducido al castellano, Luke Kemp, <em>Goliath’s Curse: The history and future of societal collapse</em>, Penguin/Viking, Londres, UK, 2025.</p>
<p>3. REAL es un proyecto de investigación financiado por el ERC (European Research Council) de la Unión Europea sobre poscrecimiento, que implica al Instituto de Ciencia y Tecnología Ambiental (ICTA) de la Universidad Autónoma de Barcelona y a la Universidad de Lausana (Suiza). Más información en: <a href="https://www.realpostgrowth.eu/" target="_blank" rel="noopener">https://www.realpostgrowth.eu/</a></p>
<p>4. EJOLT son las siglas en inglés del proyecto europeo Organizaciones de justicia ambiental, responsabilidades y tradiciones, llevado a cabo entre 2011 y 2015, en el marco del cual se elaboró un Atlas de Justicia Ambiental. Más información en: <a href="http://www.ejolt.org/" target="_blank" rel="noopener">http://www.ejolt.org/</a></p>
<p>Descarga la entrevista en formato pdf: <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/entrevista-a-julia-steinberger-sobre-poscrecimiento/" target="_blank" rel="noopener">https://www.fuhem.es/papeles_articulo/entrevista-a-julia-steinberger-sobre-poscrecimiento/</a></p>
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