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	<title>Sistemas alimentarios &#8211; FUHEM</title>
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	<description>educación + ecosocial</description>
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	<title>Sistemas alimentarios &#8211; FUHEM</title>
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		<title>Sistemas alimentarios poscrecimiento: crítica, visiones, caminos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 26 Jan 2026 13:00:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[agroecología]]></category>
		<category><![CDATA[Alimentación]]></category>
		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Poscrecimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Sistemas alimentarios]]></category>
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					<description><![CDATA[Imaginar y poner en práctica sistemas alimentarios que garanticen la justicia medioambiental y una buena vida para todos dentro de los límites planetarios.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-thumbnail wp-image-172122 alignright" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-300x375.jpg" alt="" width="300" height="375" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-300x375.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-350x438.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-64x80.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172.jpg 400w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />Giuseppe Feola</strong>, profesor asociado del Instituto Copérnico de Desarrollo Sostenible de la Universidad de Utrecht, Países Bajos, escribe para el número 172 de <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em> sobre los sistemas alimentarios poscrecimiento, partiendo de una crítica al sistema socioeconómico dominante. Además perfila visiones y vías para los sistemas alimentarios poscrecimiento, ofreciendo algunos elementos de reflexión para imaginar y poner en práctica sistemas alimentarios que garanticen la justicia medioambiental y una buena vida para todos dentro de los límites planetarios.<sup>1,</sup><sup>2</sup></p>
<blockquote><p><em><strong>Las sociedades y economías occidentales han impulsado históricamente la denominada Gran Aceleración, socavando diversas funciones ecológicas de las que dependen tanto la vida humana como la no humana.<sup>3</sup> Se están traspasando los denominados «límites planetarios» biofísicos en los que la civilización humana ha existido de forma segura.</strong></em><sup>4</sup></p></blockquote>
<p>Las perturbaciones climáticas y ecológicas son causadas por sociedades y economías orientadas hacia el crecimiento compuesto perpetuo de su rendimiento material y energético (es decir, la energía y los materiales que fluyen a través de los sistemas socioeconómicos). Las investigaciones han demostrado que, en la actualidad, ningún país logra alcanzar un equilibrio entre mantenerse dentro de los límites planetarios y satisfacer las necesidades sociales básicas, como la seguridad, la educación o la voz política. Por lo general, los países ricos satisfacen muchas necesidades sociales, pero sobrepasan los límites ecológicos, mientras que otros países se mantienen en gran medida dentro de tales límites, pero no logran proporcionar a sus ciudadanos unas bases sociales sólidas.<sup>5 </sup>Esto se debe a que la economía capitalista predominante tiene problemas estructurales, en particular el hecho de que las ganancias de algunos dependen de las pérdidas de muchos otros.<sup>6</sup></p>
<p>Por lo tanto, la amenaza que representan las perturbaciones ecológicas y las injusticias requiere una transformación de la economía, la sociedad y los sistemas alimentarios: no un ajuste de los incentivos o una «solución rápida» de las tecnologías, sino una transformación que se aleje de una economía capitalista extractivista responsable de «[&#8230;] daños e injusticias monumentales a través de su incesante necesidad de expansión, acumulación y extracción».<sup>7</sup></p>
<p>Debemos luchar por una economía —y unos sistemas alimentarios dentro de ella— que contribuya positivamente al florecimiento humano y no humano, incluyendo la provisión de medios de vida dignos y trabajo significativo, así como un bajo consumo de materiales y energía.<sup>8</sup> Esto implica una transformación social y económica fundamental, ya que «[&#8230;] se reconoce ampliamente que necesitamos cambiar algunos marcos culturales muy importantes —la importancia del crecimiento económico, el dominio del capitalismo de los combustibles fósiles, la esperanza de la modernidad como progreso sin fin— para hacer frente adecuadamente al desafío del cambio climático».<sup>9</sup></p>
<p>Estas son, pues, las preguntas en las que me gustaría centrar este ensayo: ¿qué sistemas alimentarios podrían contribuir a formas de sociedad y economía que prioricen el bienestar de todos y mantengan la base ecológica de la vida? ¿Cómo serían los sistemas alimentarios que ya no necesitaran crecer para sobrevivir? ¿Y cómo podríamos llegar a ellos? Partiendo de lecturas sociotécnicas o socioecológicas de la insostenibilidad de los sistemas agrícolas, abordaré estas cuestiones desde una perspectiva de decrecimiento, un movimiento, una crítica y una visión que recientemente ha entrado en el debate sobre la sostenibilidad y la transformación de los sistemas agrícolas.</p>
<h4><strong>Cr</strong><strong>í</strong><strong>tica</strong></h4>
<p>Los sistemas alimentarios industriales de las sociedades capitalistas modernas se caracterizan, entre otras cosas, por altos niveles de insumos externos; un enfoque extractivo del medio ambiente natural; la dependencia de los mercados; una creciente financiarización; la necesidad imperiosa de crecer y la acumulación de capital.</p>
<p>La insostenibilidad y la injusticia inherentes a los sistemas alimentarios industriales de las sociedades capitalistas modernas tienen sus raíces no solo en falacias sociotécnicas o de gestión, sino también, y lo que es más importante, en las estructuras político-económicas y los modelos culturales del desarrollo capitalista extractivista y explotador.</p>
<p>Para profundizar en algunas de estas causas fundamentales, me basaré en una crítica multidimensional del decrecimiento de las economías y sociedades adictas al crecimiento (Tabla 1). El decrecimiento deconstruye la creencia hegemónica de que el crecimiento económico perpetuo y compuesto <em>es intr</em><em>ínsecamente bueno</em>. Por el contrario, el decrecimiento aboga por una forma de sociedad y economía que priorice el bienestar de todos y mantenga la base ecológica de la vida.<sup>10</sup></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Tabla 1. Críticas al crecimiento (adaptado de Schmelzer <em>et al.</em>, 2022)</strong><sup>11</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<table class=" aligncenter" width="548">
<tbody>
<tr>
<td width="115"><strong>Crítica</strong></td>
<td width="432"><strong>Crecimiento económico…</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Ecológico</td>
<td width="432">… destruye los fundamentos ecológicos de la vida humana</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Socio-económico</td>
<td width="432">… mide erróneamente la vida humana y obstaculiza el bienestar y la igualdad&#8230;</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">De Capitalismo</td>
<td width="432">… está impulsado por la explotación y la acumulación capitalistas.</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Cultural</td>
<td width="432">…produce formas alienantes de trabajar, vivir y relacionarnos entre nosotros.</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Feminista</td>
<td width="432">… se basa en la explotación de género y devalúa la reproducción.</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">De Industrialismo</td>
<td width="432">… da lugar a fuerzas y técnicas productivas antidemocráticas.</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Norte-Sur</td>
<td width="432">… se basa en relaciones de dominación, extracción y explotación, y las reproduce.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p style="text-align: center;"><strong> </strong></p>
<p>La crítica ecológica destaca el impacto perjudicial del crecimiento económico excesivo en la vida humana. La agricultura y los sistemas alimentarios contribuyen sustancialmente a la transgresión de los límites planetarios.<sup>12</sup> Investigaciones relevantes han identificado múltiples efectos ambientales negativos de estas actividades, como la «[&#8230;] destrucción de la biodiversidad y los sistemas de servicios ambientales [&#8230;]; problemas de bienestar animal; [y] niveles excesivos de residuos y huellas de carbono».<sup>13</sup> Los sistemas alimentarios industriales también tienen repercusiones sociales y sanitarias negativas. Entre ellas se incluyen la epidemia de obesidad y las afecciones de salud asociadas a ella; la mala calidad de los alimentos (en términos de sabor y nutrición humana) y el acceso limitado a los alimentos (como indica la creciente difusión de los bancos de alimentos); la expulsión de los pequeños agricultores y campesinos de la tierra y los mercados; y la pérdida de prácticas y cultivos tradicionales, a menudo muy diversos.<sup>14</sup></p>
<p>Una crítica socioeconómica del decrecimiento ofrece una valiosa perspectiva para considerar la alienación de los consumidores. La cultura de perseguir restaurantes nuevos y de moda y productos alimenticios de edición limitada −que permite y, en algunos casos, está diseñada para que el consumidor nunca encuentre satisfacción− socava nuestra sensación de bienestar. Esta perspectiva también puede ayudar a poner de relieve la explotación que caracteriza a la producción alimentaria: los sistemas legales e ilegales que permiten la extracción de naturaleza y mano de obra baratas, incluidos los trabajadores agrícolas indocumentados que sostienen los sistemas alimentarios, a quienes con demasiada frecuencia ignoramos deliberadamente.<sup>15</sup> Además, el problema cada vez más grave del endeudamiento afecta a los agricultores y los obliga a adoptar prácticas que maximizan el crecimiento en el sistema alimentario capitalista.<sup>16</sup></p>
<blockquote><p><strong>La insostenibilidad y la injusticia de los sistemas alimentarios están profundamente arraigadas en los modelos culturales de desarrollo capitalista extractivista y explotador</strong></p></blockquote>
<p>El capitalismo se caracteriza por una lógica cultural e institucional que prioriza las ganancias individuales sobre los beneficios colectivos; la privatización sobre el intercambio; la eficiencia sobre la suficiencia; la externalización sobre la responsabilidad; etc. (Tabla 2). En los sistemas alimentarios orientados a la acumulación y el crecimiento, las ganancias en eficiencia no se ahorran simplemente, sino que es probable que las empresas las gasten en aumentar la producción y los consumidores en aumentar el consumo: este es el conocido «efecto rebote».<sup>17</sup> Del mismo modo, los impulsos hacia alimentos más sostenibles o saludables pueden verse contrarrestados por la aparición de nuevos tipos de comida basura y prácticas alimentarias insostenibles y/o poco saludables.<sup>18</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Tabla 2. Lógicas dominantes en los sistemas capitalista y poscapitalista</strong></p>
<table class=" aligncenter" width="588">
<tbody>
<tr>
<td width="265"><strong>Lógicas dominantes que sustentan el capitalismo / crecimiento compuesto perpetuo</strong></td>
<td width="323"><strong>Lógicas dominantes que sustentan el poscapitalismo / poscrecimiento</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Riqueza</td>
<td width="323">Bienestar</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Propiedad privada</td>
<td width="323">Comunitarismo</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Valor de cambio</td>
<td width="323">Valor de uso</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Acumulación y crecimiento (ilimitados)</td>
<td width="323">Equilibrio (dentro de unos límites)</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Producción</td>
<td width="323">Reproducción</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Eficiencia</td>
<td width="323">Eficiencia y suficiencia</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Individual</td>
<td width="323">Colectivo</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Racionalidad</td>
<td width="323">(Múltiples formas de) compromiso sociocultural</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Separación</td>
<td width="323">Relación</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Utilitarismo</td>
<td width="323">Cuidados</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Externalización</td>
<td width="323">Responsabilidad</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Ausencia de lugar</td>
<td width="323">Presencia de lugar</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Humano</td>
<td width="323">Humano y no humano</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p style="text-align: center;"><strong> </strong>Fuente: Elaboración propia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La crítica del industrialismo desde el decrecimiento puede ayudarnos a abordar cuestiones de gobernanza antidemocrática en el sistema alimentario, tal y como se refleja en la concentración corporativa a lo largo de la cadena de suministro. La insostenibilidad del sistema alimentario y las injusticias que en él se producen no son meramente consecuencia de tecnologías deficientes o de una aplicación ineficaz de los modelos de negocio, los mecanismos de mercado o las intervenciones técnicas. Como argumentó Jennifer Clapp, «[&#8230;] las empresas concentradas pueden configurar los mercados, las agendas tecnológicas y de innovación, y los marcos políticos y de gobernanza».<sup>19</sup></p>
<p>La economía política determina, entre otras cosas, quién toma las decisiones, con qué propósito y en interés de quién. Determina qué conocimientos y valores se tienen en cuenta en esas decisiones, cómo se distribuyen los beneficios y cómo se reparten los costes, si es que se reparten. En otras palabras, la concentración y el poder de las empresas socavan los objetivos clave de los sistemas alimentarios sostenibles y socialmente beneficiosos, como los medios de vida equitativos, la sostenibilidad y la participación amplia en la gobernanza del sistema alimentario.<sup>20</sup></p>
<p>La crítica del decrecimiento también revela el trabajo reproductivo no remunerado e infravalorado que es necesario para sostener un sistema alimentario industrial capitalista. El modelo de una granja familiar convencional suele representar a una pareja heterosexual y su familia nuclear, adhiriéndose a los roles masculinos y femeninos tradicionales dentro de la familia, el hogar y la granja. Dicho modelo «[&#8230;] vincula la masculinidad con el liderazgo en la producción de alimentos, las operaciones comerciales y el uso de maquinaria, mientras que asigna la feminidad a roles subordinados en el campo y las ventas, el trabajo manual y la responsabilidad sobre el trabajo reproductivo no remunerado, como las tareas domésticas, la cocina y el cuidado de los niños».<sup>21</sup> A su vez, esto afecta a la infrarrepresentación, la discriminación y la exclusión de las personas que se identifican como mujeres y las personas <em>queer</em>. Esta discriminación se extiende a las dificultades para obtener créditos, préstamos, oportunidades de trabajo y vender productos en los mercados locales, todo ello debido al incumplimiento de los roles de género e identidad convencionales en la agricultura.</p>
<p>Igualmente, la crítica al decrecimiento pone de relieve las problemáticas relaciones Norte-Sur y su papel en las economías orientadas al crecimiento. Por ejemplo, las afirmaciones sobre la productividad y la eficiencia de la producción agrícola europea suelen omitir que dicha productividad, en cierta medida, se consigue a costa de mano de obra, tierra y recursos baratos en otras partes del mundo.</p>
<p>Las investigaciones muestran que la búsqueda de una producción alimentaria sostenible suele ser llevada a cabo por poderosos actores económicos, a menudo con sede en el Norte, que externalizan las actividades locales a países del Sur con una legislación laboral y medioambiental deficiente (o mal aplicada); a su vez, desplazan los costes sociales y ecológicos utilizando mano de obra barata y combustibles fósiles en esos países.<sup>22</sup> Además, los actores mencionados también trasladan los costes sociales y ecológicos mediante la adopción de tecnologías supuestamente «inteligentes» en el Norte, lo que aumenta la demanda de la extracción perjudicial de recursos escasos (por ejemplo, minerales de tierras raras) necesarios para alimentar estas tecnologías en otros lugares.</p>
<h4><strong>Visi</strong><strong>ón</strong></h4>
<p>Es difícil imaginar sistemas alimentarios poscrecimiento, ya que en general es difícil imaginar algo que aún no existe, pero no estamos del todo a ciegas.</p>
<p>Un modelo de simulación desarrollado por Leon Bodirsky, David Chen y sus colegas, por ejemplo, mostró:</p>
<p style="padding-left: 40px;">[&#8230;] que una transformación estructural y cualitativa del sistema alimentario puede lograr una economía del sistema alimentario en estado estacionario que sea neutra en emisiones netas de GEI<sup>23</sup> para 2100, al tiempo que mejora los resultados nutricionales. Esta transformación sostenible reduce el consumo de materiales mediante una convergencia hacia un sistema alimentario basado en las necesidades, es posible gracias a una distribución más equitativa de los ingresos e incluye una asignación eficiente de los recursos.<sup>24</sup></p>
<p>En cuanto a las intervenciones que conducen a dicha transformación del sistema alimentario, este estudio demostró que tal transformación implicaría la reducción de la industria ganadera, la disminución del consumo de productos animales, la expansión de la horticultura y la adopción de prácticas y materiales de gestión poco contaminantes.</p>
<p>Meino Smit<sup>25 </sup>fue más allá: argumentó que la agricultura neerlandesa es insostenible (en términos de equilibrio energético) y estimó que situar la agricultura neerlandesa dentro de los límites «energéticos» sostenibles implicaría sistemas alimentarios que, entre otras cosas:</p>
<ol>
<li>Producirían principalmente, si no exclusivamente, para la población nacional.</li>
<li>Implicaran muy poca exportación e importación de los recursos necesarios para la producción y los alimentos resultantes, con una producción y un consumo destinados a fines locales/regionales.</li>
<li>Aumentaran la captura de carbono en las tierras agrícolas mediante la utilización de más materia orgánica y menos labranza en los procesos agrícolas.</li>
<li>Tomaran la fuerza manual como punto de partida para proporcionar energía; por lo tanto, emplearan cuatro veces más mano de obra que en la actualidad.</li>
<li>Utilizar la menor cantidad posible de combustibles fósiles y aparatos electrónicos.</li>
<li>Reutilizar todas las materias primas y toda la materia orgánica, lo que significa que todos los residuos de materia orgánica deben recogerse por separado para su uso como fertilizante.</li>
</ol>
<p>Juan Infante Amate y Manuel González de Molina llegaron a conclusiones similares en su investigación sobre la agricultura española.<sup>26</sup></p>
<p>Los sistemas alimentarios poscrecimiento también pueden imaginarse examinando las prácticas experimentadas con redes alimentaria alternativas. El sistema alimentario alberga una multitud de granjas agroecológicas, colectivos alimentarios, programas de agricultura apoyados por la comunidad, mercados de agricultores e iniciativas de intercambio de alimentos, junto con muchos otros tipos de iniciativas campesinas, de base, comunitarias y cooperativas, y empresas sociales en las que participan millones de personas en todo el mundo, que ya están desarrollando sistemas alimentarios alternativos y cívicos.<sup>27</sup></p>
<p>Las investigaciones demuestran que estas iniciativas pueden promover prácticas agrícolas agroecológicas productivas, crear puestos de trabajo significativos −esto es, que tienen sentido para los trabajadores−, producir alimentos saludables, desmercantilizar los alimentos y los recursos y construir comunidades. Esto se debe a que están arraigadas en el lugar: ecológica, social y culturalmente, y a que a menudo se gestionan de manera horizontal y profundamente democrática, dando prioridad al bienestar social y medioambiental y a la soberanía alimentaria por encima de la obtención de ganancias.<sup>28</sup></p>
<p>A pesar de los numerosos contratiempos y concesiones, muchas de estas iniciativas funcionan según una lógica contradictoria con los sistemas alimentarios capitalistas industriales dominantes (tabla 2, columna derecha). Puede que no sean grandes, ni capaces o dispuestas a «ampliarse», pero estas alternativas cuestionan sin duda muchas de las lógicas profundamente arraigadas y dadas por sentadas del capitalismo industrial que están en la base de sus sistemas alimentarios insostenibles e injustos. La existencia de alternativas que funcionan aquí y ahora para un sistema alimentario fundamentalmente diferente puede considerarse una brújula que indica una dirección, si no un punto de llegada específico, para la transformación de los sistemas alimentarios.</p>
<h4><strong>Caminos</strong></h4>
<p>La complejidad de los sistemas alimentarios desafía cualquier solución «milagrosa».<sup>29</sup> Por lo tanto, prefiero pensar en la transformación como un proceso que surge de los intentos de producir cambios a través de diversos tipos de intervenciones, llevadas a cabo por diferentes agentes en diferentes espacios. El reto, entonces, es cómo buscar la resonancia entre estos agentes, intervenciones y espacios. En esta sección, propongo tres vías para abordar este reto.</p>
<p><em>Ví</em><em>a 1: Enfoque de pol</em><em>í</em><em>tica evolutiva</em></p>
<p>El cambio transformador puede conceptualizarse como el doble movimiento de declive y eliminación gradual de los sistemas insostenibles, y la aparición y consolidación de los sostenibles (Figura 1). El enfoque de política evolutiva (i) aprovecha la variación de las prácticas agroalimentarias, (ii) apoya la conservación y transmisión de alternativas, y (iii) guía deliberadamente su selección, incluida la eliminación gradual de las prácticas agroalimentarias insostenibles e injustas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Figura 1. La curva X que representa la interacción de los patrones de consolidación y eliminación</strong><sup>30</sup></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-173086" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/02/feola.jpg" alt="" width="740" height="440" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/02/feola.jpg 740w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/02/feola-450x268.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/02/feola-300x178.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/02/feola-350x208.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/02/feola-600x357.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/02/feola-64x38.jpg 64w" sizes="(max-width: 740px) 100vw, 740px" /></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Fuente</strong>: Hebinck <em>et al.</em>, 2022.<sup>30</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cuando se aplica a la transformación, el enfoque puede ayudar a navegar a través de este doble movimiento. <em>Aprovechar la variación</em> en el sistema alimentario implica crear espacios y recursos para la experimentación y acelerar las alternativas al sistema alimentario capitalista industrial. <em>Apoyar la retención y la transmisión </em>de esas alternativas implica fomentar su consolidación, pero también facilitar el aprendizaje, la replicación y la difusión de alternativas en diferentes geografías. <em>La selección</em> implica eliminar deliberadamente las prácticas agrícolas, de procesamiento, distribución y consumo insostenibles e injustas. La eliminación debe llevarse a cabo de acuerdo con los principios de justicia distributiva, de reconocimiento, procesal y restaurativa.<sup>31</sup> A pesar del riesgo de captura por parte de intereses creados,<sup>32</sup> si se aplica mediante políticas y otras estrategias de cambio social en todos los contextos, y siempre que la brújula del poscrecimiento sea firme, este enfoque evolutivo tiene cierto potencial para informar la coherencia de las políticas y lograr resonancia.</p>
<p><em>Vía 2: Sinergias en las estrategias polí</em><em>ticas</em></p>
<p>Una segunda forma de pensar en la búsqueda de resonancia se basa en las sinergias entre las estrategias políticas. El pensamiento convencional sobre la transformación del decrecimiento se ha cristalizado en tres estrategias interrelacionadas y que se refuerzan mutuamente.<sup>33</sup></p>
<p>En primer lugar, la prefiguración puede observarse en una miríada de alternativas concretas ya existentes, como los bienes comunes, las cooperativas alimentarias, el intercambio de alimentos, la agricultura apoyada por la comunidad y otras similares, que se centran en la tierra o los alimentos. Estas prefiguraciones cambian el sistema alimentario a nivel local y socializan a las personas con valores alternativos, al tiempo que construyen comunidad y demuestran que crear alternativas es difícil, pero posible.</p>
<p>En segundo lugar, la movilización contrahegemónica implica resistir las lógicas y prácticas de la economía capitalista de crecimiento, así como la explotación, el daño y el perjuicio que esta genera. Pensemos en las protestas contra los acuerdos de libre comercio, los OMG o aquellas destinadas a salvaguardar el acceso a la tierra o la soberanía alimentaria. Esta estrategia también implica crear nuevos sentidos comunes e instituciones de poder paralelas para transformar el sistema capitalista junto con estructuras sociales más amplias.</p>
<p>En tercer lugar, las reformas no reformistas «[&#8230;] tienen por objeto socavar el orden político, económico y social imperante, construir uno esencialmente diferente y crear un poder democrático hacia horizontes emancipadores. Buscan redistribuir el poder y reconstituir quién gobierna y cómo» (Akbar, 2023, p. 2507).<sup>34</sup> Por ejemplo, si las reformas agrarias implicaran la expropiación y la redistribución de la tierra, cambios estructurales en los regímenes de subvenciones y medidas que contrarresten la concentración de la tierra, podrían cambiar las relaciones de poder y crear oportunidades para un cambio ulterior.<sup>35</sup></p>
<p>Diferentes actores —como los movimientos alimentarios y agroecológicos, los agricultores, los colectivos comunitarios, los investigadores, los responsables políticos y los emprendedores sociales— pueden adoptar principalmente una estrategia. Sin embargo, es útil concebir estrategias desde una perspectiva más sistémica. Leonie Guerrero-Lara (2024),<sup>36</sup> por ejemplo, demostró que la red alemana de agricultura apoyada por la comunidad (CSA), que se centra principalmente en la creación de alternativas, también participa en movilizaciones contrahegemónicas y en la promoción de CSA y otras causas a diversos niveles administrativos. Por lo tanto, es fundamental apreciar el papel de estas conexiones en el fomento de la resonancia a la que me refería anteriormente.</p>
<p><em>Vía 3: Coaliciones de movimientos sociales</em></p>
<p>Por último, una tercera forma de pensar en la búsqueda de resonancia se basa en las coaliciones de movimientos sociales. Existe un potencial sin explotar para las alianzas entre los movimientos alimentarios, medioambientales y de decrecimiento. En muchos sentidos, la agroecología —tal y como se promueve a través del movimiento La Vía Campesina y otras alternativas— podría servir de modelo para los sistemas agrícolas poscrecentistas.<sup>37</sup> Sin embargo, la alianza estratégica entre estos movimientos de base está lejos de estar establecida.</p>
<p>En un estudio dirigido por Julia Spanier y Leonie Guerrero-Lara,<sup>38</sup> por ejemplo, examinamos el potencial de una coalición entre los movimientos de decrecimiento y CSA en Alemania. Allí, descubrimos que la actual ausencia de una coalición puede explicarse por dos factores, además de la falta de conocimiento sobre el decrecimiento por parte de la red CSA.</p>
<p>En primer lugar, las diferencias ideológicas y estratégicas se expresan en diagnósticos contrastantes del problema: el CSA se centra en la cuestión concreta de la pérdida de la agricultura a pequeña escala, mientras que el decrecimiento propone una crítica más amplia —y, a ojos de muchos miembros del CSA, más abstracta— de las estructuras socioeconómicas. Además, el CSA no es explícitamente anticapitalista, mientras que el decrecimiento sí lo es. El CSA opera mediante el fortalecimiento de alternativas, la resistencia y la promoción de causas, mientras que el decrecimiento se centra principalmente en discursos e imaginarios.</p>
<p>En segundo lugar, la falta de una coalición entre el decrecimiento y la CSA en Alemania puede estar relacionada con la falta de factores propicios para la creación de coaliciones, debido a las formas contrastantes de organización interna (la CSA está muy organizada, mientras que el movimiento de decrecimiento es más fluido), la escasez de recursos (para ambos movimientos) y la limitada movilización de los vínculos sociales existentes entre los movimientos.</p>
<p>Al mismo tiempo, identificamos varias oportunidades para una futura coalición. Las críticas a las presiones del crecimiento en el sistema alimentario encuentran eco en ambos movimientos. Los repertorios de acción de los dos movimientos pueden ser complementarios: el movimiento CSA se centra en gran medida en el cambio social impulsado por la práctica, mientras que el decrecimiento persigue principalmente el cambio impulsado por el discurso. Por último, las personas que participan en ambos movimientos, o en otras redes o movimientos estrechamente relacionados con el decrecimiento y el CSA, podrían actuar como «constructores de puentes».</p>
<p>La creación de coaliciones puede ser una tercera vía muy necesaria y prometedora para buscar resonancia entre las intervenciones transformadoras en el sistema alimentario.</p>
<h4><strong>Conclusiones</strong></h4>
<p>En este ensayo, partí de lecturas sociotécnicas y socioecológicas de la insostenibilidad de los sistemas agrícolas. Propuse una crítica y una visión del decrecimiento que se alinea con una escuela de pensamiento que está ganando terreno en los debates sobre la sostenibilidad y que también ha entrado recientemente en el debate sobre la sostenibilidad y la transformación de los sistemas agrícolas.<sup>39</sup></p>
<p>Para concluir, la insostenibilidad y la injusticia de los sistemas alimentarios industriales en las sociedades capitalistas modernas tienen sus raíces no solo en falacias sociotécnicas o de gestión, sino también, y lo que es más importante, en las estructuras político económicas y los modelos culturales del desarrollo capitalista extractivista y explotador. Partiendo de una crítica a nuestro sistema socioeconómico dominante, que persigue el crecimiento a toda costa, provocando la explotación humana y la destrucción del medio ambiente, esbocé visiones y vías para los sistemas alimentarios poscrecimiento. Como tal, este ensayo ofrece algunos elementos de reflexión para imaginar y poner en práctica sistemas alimentarios —y, en términos más generales, formas de sociedad y economía— que garanticen la justicia medioambiental y una buena vida para todos dentro de los límites planetarios.</p>
<h4>NOTAS</h4>
<p>1 Investigación financiada por el European Research Council (Starting Grant 802441) y Netherlands Organization for Scientific Research (Vidi Grant 016.Vidi.185.173).</p>
<p>2. Esta es una versión resumida y traducida del artículo titulado «Sistemas alimentarios poscrecimiento: crítica, visiones, vías», publicado en la revista <em>Degrowth Journal</em> en enero de 2025,  <a href="https://www.degrowthjournal.org/publications/2025-01-27-postgrowth-food-systems-critique-visions-pathways/" target="_blank" rel="noopener">https://www.degrowthjournal.org/publications/2025-01-27-postgrowth-food-systems-critique-visions-pathways/</a></p>
<p>3 Will Steffen <em>et al</em>., «The trajectory of the Anthropocene: The Great Acceleration», <em>The Anthropocene Review</em>, 2(1), 2015, 81–98. <a href="https://doi.org/10.1177/2053019614564785" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1177/2053019614564785</a></p>
<p>4. Katherine Richardson <em>et al</em>., «Earth beyond six of nine planetary boundaries», <em>Science Advances</em>, 9(37), 2023, eadh2458. <a href="https://doi.org/10.1126/sciadv.adh2458" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1126/sciadv.adh2458</a></p>
<p>5. Andrew Fanning <em>et al.</em>, «The social shortfall and ecological overshoot of nations», <em>Nature Sustainability</em>, 5(1), (2022), 26–36. <a href="https://doi.org/10.1038/s41893-021-00799-z" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1038/s41893-021-00799-z</a></p>
<p>6. Jason Hickel, <em>The Divide: A Brief Guide to Global Inequality and Its Solutions</em>, William Heinemann, Londres, 2017.</p>
<p>7. Eva Lövbrand <em>et al.</em>, The Anthropocene and the geo-political imagination: Re-writing Earth as political space, <em>Earth System Governance</em>, 4, 2020, 100051, p. 4. <a href="https://doi.org/10.1016/j.esg.2020.100051" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1016/j.esg.2020.100051</a></p>
<p>8. Daniel O’Neill <em>et al</em>., «A good life for all within planetary boundaries», <em>Nature Sustainability</em>, 1(2), 2018, 88–95. <a href="https://doi.org/10.1038/s41893-018-0021-4" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1038/s41893-018-0021-4</a></p>
<p>9. Lesley Head, «Foreword», en Giuseppe Feola, H. Geoghegan y A. Arnall, (eds.), <em>Climate and Culture: Multidisciplinary Perspectives on a Warming World</em> (pp. ix &#8211; xv) p. ix, Cambridge University Press, Cambridge, 2019.</p>
<p>10. Giorgos Kallis <em>et al.</em>, <em>The Case for Degrowth,</em> Polity Press, 2020; Matthias Schmelzer, A. Vetter y A. Vansintjan, <em>The future is degrowth: A guide to a world beyond capitalism,</em> Verso Books, 2022.</p>
<p>11. Schmelzer <em>et al</em>., 2022, <em>op. cit.</em></p>
<p>12. Bruce Campbell <em>et al.</em>, «Agriculture production as a major driver of the Earth system exceeding planetary boundaries», <em>Ecology and Society</em>, 22(4), 2017, art8. <a href="https://doi.org/10.5751/ES-09595-220408" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.5751/ES-09595-220408</a></p>
<p>13. Owain Jones <em>et al.</em>, «On the alternativeness of alternative food networks: sustainability and the co-production of social and ecological wealth», en Duncan Fuller, Andrew E. G. Jonas y Roger Lee (eds.), <em>Interrogating Alterity: Alternative Economic and Political Spaces</em> (pp. 95=109). Ashgate Publishing, Ltd., 2010, p. 96.</p>
<p>14. Ibid.; Campbell <em>et al.</em>, 2017, <em>op. cit</em>.</p>
<p>15. Por ejemplo, Mimmo Perrotta, «Behind the Cheap Tomato: Migrant Workers in Southern Italy», <em>Global Dialogue</em>, 4(4) 2014. <a href="http://isa-global-dialogue.net/behind-the-cheap-tomato-migrant-workers-in-southern-italy/" target="_blank" rel="noopener">http://isa-global-dialogue.net/behind-the-cheap-tomato-migrant-workers-in-southern-italy/</a></p>
<p>16. Julien-François Gerber, «The Role of Rural Indebtedness in the Evolution of Capitalism», <em>Journal of Peasant Studies</em>, 41(5), 2014, 729–747. <a href="https://doi.org/10.1080/03066150.2014.921618" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1080/03066150.2014.921618</a></p>
<p>17. Por ejemplo, Margaret Hegwood <em>et al.</em>, «Rebound effects could offset more than half of avoided food loss and waste», <em>Nature Food</em>, 4(7), 2023, 585–595. <a href="https://doi.org/10.1038/s43016-023-00792-z" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1038/s43016-023-00792-z</a></p>
<p>18. Por ejemplo, Cass R. Sunstein, «Nudges that fail», <em>Behavioural Public Policy</em>, 1(1), 2017, 4–25. <a href="https://doi.org/10.1017/bpp.2016.3" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1017/bpp.2016.3</a></p>
<p>19. Jennifer Clapp, J., «The problem with growing corporate concentration and power in the global food system», <em>Nature Food</em>, 2(6), 2021, 404–408, p. 404. <a href="https://doi.org/10.1038/s43016-021-00297-7" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1038/s43016-021-00297-7</a></p>
<p>20. Ibid.</p>
<p>21. Krithika Raj y Giuseppe Feola, <em>Fostering diverse genders and sexualities in agriculture: A guide for community-supported agriculture, </em>2024, p. 1. <a href="https://unmaking.sites.uu.nl/wp-content/uploads/sites/446/2024/03/Fostering_diverse_genders_and_sexualities_in_agriculture.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://unmaking.sites.uu.nl/wp-content/uploads/sites/446/2024/03/Fostering_diverse_genders_and_sexualities_in_agriculture.pdf</a><a href="#_ftnref22" name="_ftn22"><sup>]</sup></a></p>
<p>22. Meino Smit, <em>De duurzaamheid van de Nederlandse landbouw 1950 – 2015 – 2040</em>. [Doctoral Dissertation, Wageningen University &amp; Research], 2018. <a href="https://www.wur.nl/en/publication-details.htm?publicationId=9ca5f911-b3d7-4fe7-9bf4-589ac8cfb7d4" target="_blank" rel="noopener">https://www.wur.nl/en/publication-details.htm?publicationId=9ca5f911-b3d7-4fe7-9bf4-589ac8cfb7d4</a></p>
<p>23. Gases de efecto invernadero.</p>
<p>24. Leon Bodirsky <em>et al.</em>, «Integrating degrowth and efficiency perspectives enables an emission-neutral food system by 2100», <em>Nature Food</em>, 3,  2022, 341-348, p. 341. <a href="https://doi.org/10.1038/s43016-022-00500-3" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1038/s43016-022-00500-3</a></p>
<p>25. Smit, 2018, <em>op.cit.</em></p>
<p>26. Juan Infante Amate y Manuel González de Molina, «”Sustainable de-growth” in agriculture and food: An agro-ecological perspective on Spain’s agri-food system (year 2000)», <em>Journal of Cleaner Production</em>, 38, 2013, 27–35. <a href="https://doi.org/10.1016/j.jclepro.2011.03.018" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1016/j.jclepro.2011.03.018</a></p>
<p>27. David Goodman <em>et al.</em>, <em>Alternative food networks: knowledge, practice, and politics</em><em>,</em> Routledge, 2012; Henk Renting et al., «Building food democracy: Exploring civic food networks and newly emerging forms of food citizenship», <em>The International Journal of Sociology of Agriculture and Food</em>, 19(3), 2012, 289-307. <a href="https://doi.org/10.48416/ijsaf.v19i3.206" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.48416/ijsaf.v19i3.206</a></p>
<p>28. Por ejemplo, Sari Forssell y Lena Lankoski, «The sustainability promise of alternative food networks: An examination through “alternative” characteristics», <em>Agriculture and Human Values</em>, 32(1), 2015, 63–75. <a href="https://doi.org/10.1007/s10460-014-9516-4" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1007/s10460-014-9516-4</a></p>
<p>29. Cees Leeuwis <em>et al</em>., «How food systems change (or not): Governance implications for system transformation processes», <em>Food Security</em>, 13(4), 2021, 761–780. <a href="https://doi.org/10.1007/s12571-021-01178-4" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1007/s12571-021-01178-4</a></p>
<p>30. Paul Hebinck <em>et al.</em>, «An actionable understanding of societal transitions: The X-curve framework», <em>Sustainability Science</em>, 17(3), 2022, 1009–1021. <a href="https://doi.org/10.1007/s11625-021-01084-w" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1007/s11625-021-01084-w</a></p>
<p>31. Annika Lonkila <em>et al.</em>, «Just destabilisation? Considering justice in the phase-out of peat», <em>Environmental Innovation and Societal Transitions</em>, 52, 2024. 100867. <a href="https://doi.org/10.1016/j.eist.2024.100867" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1016/j.eist.2024.100867</a></p>
<p>32. Laura van Oers et al., «The politics of deliberate destabilisation for sustainability transitions», <em>Environmental Innovation and Societal Transitions</em>, 40, 2021, 159–171. <a href="https://doi.org/10.1016/j.eist.2021.06.003" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1016/j.eist.2021.06.003</a></p>
<p>33. Kallis <em>et al</em>., 2020, <em>op. cit.</em></p>
<p>34. Amna A. Akbar, «Non-reformist reforms and struggles over life, death, and democracy», <em>Yale Law Journal</em>, 132(8), 2023, 2497-2577.</p>
<p>35. Leonie Guerrero Lara, <em>Nurturing networks: A Social Movement lens on Community-Supported Agriculture</em><em>,</em> Universidad de Utrecht, 2024. <a href="https://dspace.library.uu.nl/handle/1874/433779" target="_blank" rel="noopener">https://dspace.library.uu.nl/handle/1874/433779</a></p>
<p>36. Ibid.</p>
<p>37. Por ejemplo, Nelson, A., &amp; Edwards, F. (Eds.), <em>Food for degrowth: Perspectives and practices,</em> Routledge, 2020.</p>
<p>38. Julia Spanier, Leonie Guerrero Lara y Giuseppe Feola, «A one-sided love affair? On the potential for a coalition between degrowth and community-supported agriculture in Germany», <em>Agriculture and Human Values,</em> 41(1), 2024, 25–45. <a href="https://doi.org/10.1007/s10460-023-10462-2" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1007/s10460-023-10462-2</a></p>
<p>39. Nelson y Edwards, 2020, <em>op.cit</em>.; Leonie Guerrero Lara et al., «Degrowth and agri-food systems: A research agenda for the critical social sciences», <em>Sustainability Science</em>, 18, 2023, 1579–1594. <a href="https://doi.org/10.1007/s11625-022-01276-y" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1007/s11625-022-01276-y</a>; Guerrero Lara et al., «Degrowth and agri-food systems: A research agenda for the critical social sciences», <em>Sustainability Science, 18,</em> 2023, 1579–1594. <a href="https://doi.org/10.1007/s11625-022-01276-y" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1007/s11625-022-01276-y</a></p>
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		<title>Algunas lecciones aprendidas de la primera cuantificación del desperdicio alimentario en Euskadi</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2023/12/22/algunas-lecciones-aprendidas-de-la-primera-cuantificacion-del-desperdicio-alimentario-en-euskadi/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 22 Dec 2023 10:42:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Alimentación]]></category>
		<category><![CDATA[Desperdicio Alimentario]]></category>
		<category><![CDATA[Modelo agoralimentario]]></category>
		<category><![CDATA[Sistemas alimentarios]]></category>
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					<description><![CDATA[Experiencia pionera promovida por el Gobierno Vasco para medir el desperdicio alimentario en Euskadi.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-152915" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/07/162-300x427.jpg" alt="" width="300" height="427" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/07/162-300x427.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/07/162-450x640.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/07/162-1200x1707.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/07/162-768x1092.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/07/162-1080x1536.jpg 1080w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/07/162-1440x2048.jpg 1440w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/07/162-350x498.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/07/162-600x853.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/07/162-64x91.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/07/162-scaled.jpg 1800w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></strong></p>
<p>La sección Actualidad del <a href="https://www.fuhem.es/2023/07/05/mundo-de-emergencias-papeles-162/" target="_blank" rel="noopener">número 162</a> de <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em> </a>publica un artículo de Héctor Barca que aborda <strong><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/algunas-lecciones-aprendidas-de-la-primera-cuantificacion-del-desperdicio-alimentario-en-euskadi/" target="_blank" rel="noopener">Algunas lecciones aprendidas de la primera cuantificación del desperdicio alimentario en Euskadi</a>.</strong><sup>1</sup></p>
<p>El artículo recoge la experiencia pionera promovida por el Gobierno Vasco, y realizada de forma colaborativa por entidades punteras en esta temática en la región, bajo la coordinación de <a href="https://www.elika.eus/es/" target="_blank" rel="noopener">ELIKA Fundazioa</a>, para medir el desperdicio alimentario en Euskadi. El texto hace balance de las lecciones aprendidas, los retos y las dificultades encontradas en España, e incluso a nivel europeo.</p>
<p><strong> </strong>Para conocer la magnitud del problema al que nos enfrentamos, podemos acudir a uno de los principales <a href="https://www.fao.org/policy-support/policy-themes/food-loss-food-waste/es/" target="_blank" rel="noopener">estudios de la FAO</a> sobre el desperdicio alimentario a nivel global que concluye que uno de cada tres kilos de alimentos que producimos en el planeta, en lugar de llegar a nuestros estómagos, acaba desperdiciado en otros usos y, finalmente, en la basura.<sup>2</sup></p>
<p>El daño de desperdiciar comida tiene un primer componente de tipo social, ya que mientras que se está tirando semejante cantidad de comida, existe un número creciente de personas con problemas de inseguridad alimentaria. Dentro de esta inseguridad alimentaria, su vertiente más grave es el número de personas subalimentadas, es decir, que pasan hambre, en el planeta. Los organismos internacionales expertos en esta materia estiman que el número de personas que pasaron hambre en 2021 está en torno a los 767,9 millones de personas, el 9,8% de la población mundial.<sup>3</sup> Cifras que aún no contemplan el impacto generado por la actual guerra en Ucrania y sus consecuencias en otros territorios.</p>
<p>Pero el impacto negativo de tirar comida no queda únicamente ceñido a este aspecto, sino que también existe un componente ambiental, ya que junto al cultivo/crianza, manufactura, transporte y venta de alimentos, existe una gran cantidad de recursos que se han invertido para producir estos alimentos, que también se están enviando a la basura . La FAO ha realizado unas primeras aproximaciones sobre el impacto ambiental del desperdicio alimentario mundial, en función de su huella de carbono, en torno a 3,3 Gigatoneladas de CO<sub>2</sub> al año, la huella hídrica (250 kilómetros cúbicos de agua anuales) o la cantidad de territorio que se ocupa para cultivar alimentos que nunca llegan a las personas, 1,4 billones de hectáreas (una superficie que supondría que este desperdicio alimentario mundial sería el segundo país más grande del planeta).<sup>4</sup></p>
<p>Ante la magnitud de esta problemática, desde los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), se ha marcado la meta de reducir este desperdicio global para el año 2030:</p>
<p>Meta 12.3: de aquí a 2030, reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per cápita mundial en la venta al por menor y a nivel de los consumidores  y reducir las pérdidas de alimentos en las cadenas de producción y suministro, incluidas las pérdidas posteriores a la cosecha.<sup>5</sup></p>
<blockquote><p><strong>Además de alimentos, existe gran cantidad de recursos invertidos en su producción que terminan desaprovechados: agua, energía y territorio</strong></p></blockquote>
<p>Esta meta ha sido firmada por todos los países que conforman Naciones Unidas. La Comisión Europea ha incluido este objetivo en diversa normativa europea para que esta meta de la Agenda 2030 vaya más allá de los buenos propósitos. Destaca la nueva Directiva de Residuos aprobada en 2018.<sup>6</sup> Esta Directiva a su vez ha sido traspuesta en la legislación nacional, a través de la ley de residuos y suelos contaminados para una economía circular, aprobada en 2022, donde también se incluye este objetivo de reducción del desperdicio alimentario para el año 2030.<a href="#_ftn6" name="_ftnref6"><sup>7</sup></a></p>
<p>En este punto, una pregunta fundamental que debemos de hacernos es cuáles son las cifras actuales del desperdicio alimentario, a lo largo de toda la cadena agroalimentaria, para que nos sirvan de referencia y poder establecer los niveles de reducción y las cantidades a las que debemos de llegar. Sin embargo, la respuesta no es la que nos gustaría escuchar, ya que si analizamos la calidad de los datos sobre el desperdicio alimentario, según el último estudio de realizado para todos los estados miembros de la UE o de las revisiones bibliográficas más relevantes a nivel mundial hasta la fecha nos indica que actualmente no tenemos datos fiables, más allá de nociones de la magnitud del problema que nos permitan tener esa línea base necesaria para poder abordar estos objetivos de reducción del desperdicio alimentario.<sup>8</sup><sup>,<a href="#_ftn8" name="_ftnref8">,</a>9</sup></p>
<p>Por tanto, nos podemos preguntar de qué sirve marcar un objetivo de reducción del desperdicio alimentario para el año 2030 si ni siquiera sabemos cuánto tiramos hoy día en toda la cadena agroalimentaria. Esto mismo se preguntaron desde el Tribunal de Cuentas Europeo.<sup>10</sup></p>
<p>Afortunadamente, se están dando pasos relevantes en los últimos años para conocer a fondo este complejo problema. La Comisión Europea ha publicado una Decisión Delegada que obliga a los Estados miembros a cuantificar anualmente este desperdicio, en toda la cadena, y mediante unos criterios metodológicos comunes, para favorecer que los territorios puedan medir el mismo problema y los resultados puedan compararse entre sí.<sup>11</sup> De esta manera, cada Estado miembro podrá compartir una pieza del puzle, para obtener una visión completa del problema en la Unión Europea.</p>
<p>Este es el gran reto: no se trata de medir el desperdicio alimentario de una entidad o empresa concreta, sino todo un territorio. Este desafío es el que se ha emprendido de manera pionera en Euskadi, un trabajo impulsado por el Gobierno Vasco, y realizado de forma colaborativa por entidades punteras en esta temática en la región, bajo la coordinación de  <a href="https://www.elika.eus/es/" target="_blank" rel="noopener">ELIKA Fundazioa</a>.<sup>12</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>El reto de medir el desperdicio alimentario en el territorio vasco</strong></h4>
<p>Para poder diagnosticar la problemática del desperdicio alimentario en la cadena agroalimentaria, en primer lugar, las entidades que conformaron el grupo de trabajo realizaron mediciones del desperdicio en las etapas donde desarrollaban principalmente su labor de investigación y asesoramiento, completando entre todas el análisis de la cadena agroalimentaria.<sup>13</sup> Posteriormente, estos trabajos de medición de cada una de las etapas se pusieron en común para realizar un informe global de toda la cadena.<sup>14</sup></p>
<p>Así, en este escrito, más que profundizar en cada una de las cifras calculadas por todos estos trabajos, se quiere hacer una reflexión sobre las lecciones aprendidas, los retos y las dificultades encontradas en esta experiencia pionera en España, e incluso a nivel europeo.</p>
<p>En primer lugar, ha sido fundamental establecer un primer capítulo que se sumerja en las definiciones y conceptos empleados. De hecho, cuando se habla de <em>desperdicio alimentario</em> ¿es lo mismo que <em>despilfarro</em>? ¿y que las llamadas <em>pé</em><em>rdidas alimentarias</em>? La Decisión Delegada únicamente habla de <em>residuos alimentarios</em> ¿es lo mismo que el desperdicio, las pérdidas, el despilfarro, ninguno o todos a la vez? Esta cuestión es clave: existen innumerables definiciones y conceptos al respecto y es necesario delimitar con claridad qué realidad se está analizando.</p>
<blockquote><p><strong>Los ODS se proponen reducir a la mitad el desperdicio alimentario per cápita mundial a escala del consumidor antes de 2030</strong></p></blockquote>
<p>Para el estudio del País Vasco, la referencia básica es la Decisión Delegada de la Comisión Europea, ya mencionada.<sup>15</sup> No obstante, esta definición no encaja perfectamente con la propuesta por Naciones Unidas para elaboración de los indicadores que miden el progreso realizado por cada territorio en el ODS 12.3. Por tanto, ha sido necesario determinar claramente qué conceptos y definiciones se han utilizado para este estudio y su relación tanto con los términos propuestos por la Comisión Europea (Decisión Delegada) como por Naciones Unidas (ODS 12.3). La Figura 1 recoge de manera esquemática la relación de conceptos entre estas tres instituciones.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Figura 1</strong><strong>. Esquema conceptual de las definiciones usadas en el estudio y su relación con la Decisión Delegada y los Objetivos de Desarrollo Sostenible</strong></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-157218" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/12/H.BARCA-1-1200x752.jpg" alt="" width="840" height="526" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/12/H.BARCA-1-1200x752.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/12/H.BARCA-1-450x282.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/12/H.BARCA-1-300x188.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/12/H.BARCA-1-768x481.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/12/H.BARCA-1-350x219.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/12/H.BARCA-1-600x376.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/12/H.BARCA-1-64x40.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/12/H.BARCA-1.jpg 1480w" sizes="(max-width: 840px) 100vw, 840px" /></p>
<p>Fuente: Elika Fundazioa et al., 2022.<sup>16</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Como puede observarse en la Figura 1, el estudio no solo ha utilizado el concepto de <strong><em>desperdicio alimentario</em></strong>, sino que para las etapas de cosecha y precosecha se ha utilizado un término nuevo: <em><strong>material no cosechado</strong> y apto para el consumo</em>. Esto es debido a que se ha querido ajustar al máximo la terminología establecida por la Comisión Europea como <strong><em>food waste</em></strong>, para el caso del desperdicio alimentario, y todos aquellos flujos que quedan fuera de este término se han recogido en nuevos términos, como es este caso, ya que desde el grupo de trabajo del estudio se ha considerado importante que se analice posibles ineficiencias en estas etapas previas.</p>
<p>Ejemplo de ello serían los cultivos no cosechados, pero perfectamente consumibles por las personas, pero que por diversos motivos no se recogen, perdiéndose esta cosecha. Otro ejemplo sería el denominado “material potencialmente aprovechable”, donde si bien no se trata de alimentos propiamente dichos, cuyo destino no es la alimentación humana, pueden ser un material cuyo destino pueda llegar a tener un mejor uso que considerado directamente residuo. En un contexto de economía circular, la identificación y cuantificación de estos materiales para la búsqueda de nuevos usos de mayor valor añadido, es una tarea que se ha considerado crucial. La Figura 2 resume las definiciones utilizadas en el estudio y su relación entre ellas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Figura </strong><strong>2. Esquema conceptual de las definiciones utilizadas en el estudio</strong></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter wp-image-157219" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/12/H.BARCA-2.jpg" alt="" width="726" height="542" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/12/H.BARCA-2.jpg 1058w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/12/H.BARCA-2-450x336.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/12/H.BARCA-2-300x224.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/12/H.BARCA-2-768x573.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/12/H.BARCA-2-350x261.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/12/H.BARCA-2-600x448.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/12/H.BARCA-2-64x48.jpg 64w" sizes="(max-width: 726px) 100vw, 726px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Fuente: Elika Fundazioa et al., 2022.<sup>17</sup></p>
<p>Uno de los aspectos más remarcables del esquema de la Figura 2 son los solapamientos entre los conceptos. Esto se debe a que, si bien existe una mayoría de flujos que se determinan con claridad en cada uno de términos empleados, también se ha visto que existen casuísticas muy singulares que son frontera entre ellas, cuya determinación no ha sido sencilla.</p>
<p>En estos casos, se ha optado por ser lo más transparente posibles, mostrando todos los casos que se han identificado como “fronterizos”, para compartir los criterios con la comunidad científica y técnica, para que se pueda determinar si esos ejemplos concretos y singulares serían desperdicio alimentario o no. En estos casos, para facilitar ese diálogo, se han incluido los argumentos a favor y en contra para considerarlo en algunos de los términos reflejados en la Figura 2 y la decisión final. Ejemplo de ello serían los huevos rotos (por cáscaras débiles, picado de gallina, golpe entre huevos, manipulación mecánica durante la clasificación, etc.) que pierden clara, por tanto, no pueden comercializarse. Estos huevos no cumplen la condiciones higiénico-sanitarias para ser destinados a consumo humano, entonces, ¿se consideraría desperdicio alimentario?</p>
<p>La aportación de toda la información posible para la comunidad científica y técnica no solo se ha producido por un ejercicio de transparencia, sino para fomentar la comparabilidad de resultados entre diferentes estudios, favoreciendo así un mayor entendimiento de este complejo problema. Un ejemplo de ello ha sido la determinación de los sectores a ser cuantificados a lo largo de la cadena agroalimentaria. Es decir, si bien los aspectos relacionados con los términos y definiciones buscan responder a la pregunta <em>¿</em><em>qu</em><em>é medir?</em>, esta segunda cuestión se centra en abordar la pregunta <em>¿dónde medir?</em></p>
<p><em> </em>Se trata de una pregunta compleja, ya que si bien podemos tener claro que habría que medir en todas las etapas principales de la cadena agroalimentaria (producción, manufactura, distribución y consumo), dentro de ellas, ¿qué sectores, incluso qué actividades económicas serían las que deberían de ser cuantificadas? Este aspecto es fundamental para poder comparar resultados entre territorios.  Por ejemplo, si en el estudio del desperdicio alimentario en la distribución de un territorio A, se contempla únicamente al mercado minorista, en el territorio B al mayorista y minorista y un tercero (C) del minorista excluye al especializado (carnicerías, panaderías, etc.), la cifra final de cada estudio no puede ser comparado entre si.</p>
<blockquote><p><strong>¡Qué sectores, incluso qué actividades económicas serían las que deberían de ser cuantificadas?</strong></p></blockquote>
<p>Para evitar esto, y en línea con las directrices de la Comisión Europea, se ha utilizado un lenguaje común, por códigos, a través de la <em>Clasificació</em><em>n Nacional de Actividades Econ</em><em>ó</em><em>micas</em> <em>(Có</em><em>digos CNAE)</em>. De hecho, se han presentado los resultados obtenidos en cada una de las etapas, no solo la cifra final, sino desglosado por cada una de las actividades económicas que se incluyen en esa cifra final. Ejemplo de estas actividades económicas concretas puede ser el CNAE 4631 Comercio al por mayor de frutas y hortalizas, cuyo resultado de desperdicio alimentario, por empresa y año, en el País Vasco es de 6,2 toneladas. Este desglose pormenorizado de las cifras según etapa tiene un triple propósito:</p>
<ul>
<li>Compartir con la comunidad qué actividades económicas concretas se han identificado como las que deberían ser cuantificadas en cada una de las etapas de la cadena. Establecer entre todas las entidades y administraciones un consenso al respecto facilitaría la comparabilidad de resultados.</li>
<li>Al desmenuzar la cifra en sus sumandos, que son actividades económicas específicas, otros estudios pueden “volver a juntar el puzle” utilizando únicamente las piezas (actividades económicas) que conformen el objeto de su estudio y así comparar resultados.</li>
<li>Facilitar incluso la comparabilidad con estudios focalizados en actividades económicas concretas (ejemplo: desperdicio alimentario en las carnicerías del territorio X), que ayudarán a su vez a crear sinergias y profundizar en el conocimiento de la problemática de esta actividad concreta.</li>
</ul>
<p>Otro de los aspectos fundamentales que se derivan de esta experiencia de cuantificación es la necesidad de hacer entender que la medición del desperdicio alimentario registrado en un punto de la cadena no tiene que ser necesariamente sinónimo de culpabilidad de este desperdicio. De hecho, en este estudio se ha insistido en la idea de <strong><em>sistema alimentario</em></strong> en lugar de <strong><em>cadena agroalimentaria</em></strong>.  Esta definición de sistema alimentario no es nueva y se ha tenido muy presente a la hora de abordar este problema en el País Vasco.<sup>18</sup> Así, la diferencia con respecto a la idea de <em>cadena</em> es que se trata de un sistema más dinámico y complejo, donde todas las etapas funcionan interconectadas entre sí, generando relaciones complejas que son necesarias conocer para conocer las raíces de problemas del desperdicio alimentario que en último término generan volúmenes en una etapa concreta, pero tal vez su origen, y por tanto su solución, se encuentre en otra etapa. Esto no ocurre con la idea de cadena, donde, por ejemplo, la etapa de la producción únicamente estaría conectada con su etapa más próxima (manufactura).</p>
<blockquote><p><strong>Hemos insistido en la idea de sistema alimentario en lugar de cadena agroalimentaria por ser más dinámico y </strong><strong>complejo, donde todas las etapas funcionan interconectadas</strong></p></blockquote>
<p>Por tanto, conocer estos sistemas complejos y sus dinámicas es una tarea fundamental para poder abordar con éxito el <strong>desperdicio alimentario</strong>. Esto hace que el propio funcionamiento de este estudio haya necesitado de mucho diálogo entre todas las partes, visión integral y búsqueda de consenso entre todos y todas, evitando que el estudio general sea una simple suma de “estudios estancos”, según etapas de la cadena e instituciones, sino que sea el resultado de reflexiones conjuntas.</p>
<p>Estas reflexiones conjuntas entre todas las entidades participantes en la experiencia se han querido también trasladar a otros actores y administraciones interesadas en la medición del <strong>desperdicio alimentario</strong> en un territorio. Por tanto, se ha perseguido que la <strong>transparencia</strong> y honestidad en los hitos alcanzados esté presente en todo el informe, así como las dificultades encontradas, las soluciones adoptadas e incluso las mejoras que a futuro se podrían dar para solventar esas carencias identificadas.</p>
<p>Ejemplo de ello sería la dificultad de separar el llamado <em>material potencialmente aprovechable</em> (MPA) de los <em>subproductos de origen animal no destinados a consumo humano</em> (SANDACH), que se han tenido que mostrar en algunos casos de manera conjunta. No obstante, para futuros trabajos en esta línea en el País Vasco, se quieren monitorizar estos flujos por separado, ya que el análisis de posibilidades de mayor valorización y creación de valor añadido son muy diferentes entre estas tipologías.</p>
<p>Dentro de los logros obtenidos, se puede destacar el hecho de haber conseguido calcular el <strong>desperdicio alimentario</strong> exclusivamente comestible (eliminando las pieles, huesos, espinas, etc.) para las etapas de distribución, HORECA y hogares, que, si bien la reducción del desperdicio alimentario se refiere tanto a las partes comestibles como no comestibles, se considera de máxima prioridad la eliminación de este <strong>desperdicio alimentario comestible.</strong> Por tanto, será uno de los retos a futuro poder calcular el desperdicio alimentario comestible también para la producción primaria y manufactura. Eso sí, si bien las partes comestibles son de máxima prioridad su reducción, no se quiere con ello infravalorar las posibilidades de aprovechamiento existentes para las partes no comestibles, dentro del marco de la economía circular, y de búsqueda de la máxima eficiencia del <strong>sistema agroalimentario</strong> vasco.</p>
<p>Otro de los retos futuros será poder desglosar mejor la información del desperdicio alimentario procedente del sector primario, ya que las definiciones actuales de la Comisión Europea (a través de la mencionada Decisión Delegada) y de Naciones Unidas (meta 12.3 de los ODS) descartan las etapas de cosecha y precosecha, diferenciando así estos flujos en dos: uno de ellos sería el ajuste de este concepto de desperdicio alimentario en la producción, de acuerdo a ambas instituciones internacionales, y otro el llamado <em><strong>material no cosechado</strong> y apto para el consumo. </em>Este último flujo si bien queda fuera de los objetivos internacionales de reducción del desperdicio alimentario, se ha considerado un material de gran interés, incluso se pone en duda su exclusión como desperdicio alimentario y por tanto, será un flujo adicional que se quiere también cuantificar y buscar fórmulas de reducción.</p>
<p>Aparte de la exposición de los retos futuros, existen reflexiones que se han querido compartir con toda la comunidad acerca de ciertos consensos existentes. Ejemplo de ello son los alimentos cuyo destino inicial era la <strong>alimentación humana</strong>, pero por diversos motivos acaba en la <strong>alimentación animal</strong>. En estos casos, tanto la Comisión Europea como Naciones Unidas consideran que no se trata de desperdicio alimentario, porque se trata de un alimento que se vuelve a incorporar a la cadena alimentaria. No obstante, desde este estudio se quiere reflexionar al respecto, ya que, tal vez, este criterio general podría ser más flexible. Lo explicamos con el ejemplo del uso del calostro de la leche, que en lugar de destinarlo a consumo humano se utiliza para amamantar a los terneros recién nacidos en la propia explotación:  se tienen dudas sobre si este criterio es igualmente válido para etapas finales de la cadena, es decir, un alimento destinado para consumo humano que, después de cultivarlo, manufacturarlo, transportarlo y enviado a los lineales de venta para consumo humano, acabe finalmente en alimentación animal no sea considerado como desperdicio alimentario. Tal vez, sería necesario diferenciar, dentro de este concepto general, en qué casos se podría considerar desperdicio alimentario o no.</p>
<p>Por último, habría que remarcar la idea que este tipo de estudios no deben estar orientados exclusivamente a aportar la cantidad de desperdicio alimentario que se genera en un territorio, sino a conocer a fondo este problema para finalmente poder llegar a reducirlo. Esto es fundamental, ya que al iniciar este tipo de estudios Nos vamos a enfrentar a dificultades metodológicas y carencias de información cuya reflexión nos permitirá ir mejorando poco a poco estos análisis. La inacción hasta encontrar la metodología perfecta puede ser un error.</p>
<p>El grupo de trabajo que ha realizado este estudio considera la medición del desperdicio alimentario un proceso de mejora continua, siendo conscientes que podría existir la paradoja de generarse un aumento del desperdicio alimentario en los próximos años en su territorio, en este caso el País Vasco, simplemente porque se ha mejorado la metodología de cuantificación y no por un mayor desperdicio. Como se ha comentado, los datos estarán sujetos a mejora, pero la experiencia y el conocimiento del problema para fomentar acciones para su reducción es el mayor fruto de este trabajo.</p>
<p>Por tanto, será necesario seguir trabajando de manera continuada en afrontar este problema, evitando trabajos o proyectos puntuales que puedan quedarse en los aspectos más superficiales o no actuar en el territorio a la espera de tener el consenso metodológico absoluto a nivel internacional, o experiencias previas que puedan ir allanando el camino. Tal vez ese camino lo tengamos que construir entre todas y todos. Este estudio nació con esta idea, siendo conscientes del margen de mejora que puede llegar a tener, pero es necesario empezar a andar porque la magnitud del problema nos avisa de su necesidad de abordarlo y comprenderlo desde ya. Por eso queremos poner sobre la mesa esta experiencia pionera, para que podamos seguir dando pasos conjuntamente y lograr de manera efectiva y real este ambicioso reto de <strong>reducir el desperdicio alimentario</strong> hasta la mitad, para el año 2030: nuestros territorios y el planeta lo necesitan.</p>
<p><strong>Héctor Barca</strong> <strong>Cobalea</strong> es investigador especialista en desperdicio alimentario.</p>
<h4>NOTAS:</h4>
<p>1 Este artículo ha sido escrito bajo la experiencia de los proyectos llevados a cabo por Enraíza Derechos, una organización de la cual formaba parte el autor. A la hora de publicar este artículo Héctor Barco se encuentra formando parte de la <a href="https://espigoladors.cat/" target="_blank" rel="noopener">Fundació Espigoladors</a>.</p>
<p>2 Jenny Gustavsson, Christel Cederberg, Ulf Sonesson, Robert van Otterdijk y Alexandre Meybeck, <em>Global Food Losses and Food Waste- Extent, Causes and Prevention</em>, FAO, Gothenburg, 2011.</p>
<p>3  UNICEF, FAO, FIDA, PMA y OMS, <em><a href="https://www.fao.org/3/cc0639es/online/cc0639es.html" target="_blank" rel="noopener">El Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo 2022</a>, </em>Roma, 2023.</p>
<p>4 FAO, <em>Reducing Food Wastage Footprint</em>, Roma, 2013.</p>
<p>5 FAO, «<a href="https://www.fao.org/sustainable-development-goals/indicators/1231/es" target="_blank" rel="noopener">Indicador 12.3.1 &#8211; Pérdidas y desperdicio mundiales de alimentos</a>», FAO, 19 de enero de 2023,</p>
<p>6 Unión Europea, «Directive 2018/851 Amending Directive 2008/98/EC on Waste Framework», <em>Official Journal of the European Union</em>, 2018.</p>
<p>7 Jefatura del Estado español, «Ley 7/2022, de 8 de abril, de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular», <em>Boletín Oficial del Estado</em>, núm. 85, de 09/04/2022, 2022.</p>
<p>8 Åsa Stenmark, Carl Jensen, Tom Quested y Graham Moates, <em>Estimates of European Food Waste Levels</em>, FUSIONS EU, 2016.</p>
<p><span style="font-size: 11.6667px;">9 </span>Li Xue, Gang Liu, Julian Parfitt, Erica Van Herpen, Åsa Stenmarck, et al., «<a href="https://pubs.acs.org/doi/abs/10.1021/acs.est.7b00401" target="_blank" rel="noopener">Missing Food, Missing Data? A Critical Review of Global Food Losses and Food Waste Data</a>», <em>Environmental Science and Technology</em>, 2017.</p>
<p>10 Tribunal Europeo de Auditores, <a href="https://www.eca.europa.eu/Lists/ECADocuments/SR16_34/SR_FOOD_WASTE_EN.pdf" target="_blank" rel="noopener"><em>Combating Food Waste: An Opportunity for the EU to Improve the Resource-Efficiency of the Food Supply Chain</em></a>, Publications Office of the European Union, Luxembourg, 2016.</p>
<p>11 Comisión Europea, «<a href="https://eur-lex.europa.eu/eli/dec_del/2019/1597/oj" target="_blank" rel="noopener">Commission Delegated Decision (EU) 2019/1597 of 3 May 2019 Supplementing Directive 2008/98/EC of the European Parliament and of the Council as Regards a Common Methodology and Minimum Quality Requirements for the Uniform Measurement of Levels of Food Waste</a>», <em>Official Journal of the European Union</em>, 2019.</p>
<p>12 Este grupo de trabajo lo componen las siguientes entidades: <a href="https://neiker.eus/es/" target="_blank" rel="noopener">Neiker</a>, <a href="https://hazi.eus/es/" target="_blank" rel="noopener">HAZI</a>, <a href="https://www.azti.es/" target="_blank" rel="noopener">AZTI Tecnalia</a>, <a href="https://basquefoodcluster.com/" target="_blank" rel="noopener">Basque Food Clúster</a>, <a href="https://www.elika.eus/es/" target="_blank" rel="noopener">ELIKA Fundazioa</a> y <a href="https://enraizaderechos.org/" target="_blank" rel="noopener">Enraíza Derechos</a>.</p>
<p>13 Producción primaria: <a href="https://neiker.eus/es/" target="_blank" rel="noopener">Neiker</a>, <a href="https://hazi.eus/es/" target="_blank" rel="noopener">HAZI</a>, <a href="https://www.azti.es/" target="_blank" rel="noopener">AZTI Tecnalia</a>, <a href="https://www.elika.eus/es/" target="_blank" rel="noopener">ELIKA Fundazioa</a> Manufactura: <a href="https://www.azti.es/" target="_blank" rel="noopener">AZTI Tecnalia</a>, <a href="https://hazi.eus/es/" target="_blank" rel="noopener">HAZI,</a> <a href="https://basquefoodcluster.com/" target="_blank" rel="noopener">Basque Food Clúster</a> y <a href="https://www.elika.eus/es/" target="_blank" rel="noopener">ELIKA Fundazioa</a>. Venta al por menor y otras formas de distribución (retail): <a href="https://www.azti.es/" target="_blank" rel="noopener">AZTI Tecnalia</a>,. Restaurantes y puestos de comida (HORECA): <a href="https://www.azti.es/" target="_blank" rel="noopener">AZTI Tecnalia</a>, Hogares: <a href="https://enraizaderechos.org/" target="_blank" rel="noopener">Enraíza Derechos</a>.</p>
<p>14 <a href="https://www.elika.eus/es/" target="_blank" rel="noopener">ELIKA Fundazioa</a>, <a href="https://hazi.eus/es/" target="_blank" rel="noopener">HAZI</a>, <a href="https://enraizaderechos.org/" target="_blank" rel="noopener">Enraíza Derechos</a>., <a href="https://www.azti.es/" target="_blank" rel="noopener">AZTI Tecnalia</a>, <a href="https://neiker.eus/es/" target="_blank" rel="noopener">Neiker</a>, y <a href="https://basquefoodcluster.com/" target="_blank" rel="noopener">Basque Food Clúster</a> , <a href="https://zerodespilfarro.elika.eus/wp-content/uploads/2023/03/Resumen-Diagnostico-Desperdicio-Euskadi_2022.pdf" target="_blank" rel="noopener"><em>Análisis Del Desperdicio Alimentario en la Cadena Agroalimentaria de Euskadi</em></a>, Vitoria-Gasteiz, 2022.</p>
<p>15 Comisión Europea, 2019, <em>op. cit.</em></p>
<p>16 ELIKA Fundazioa <em>et al.</em>, 2022, <em>op. cit.</em></p>
<p>17 <em>Ibidem</em>.</p>
<p>18 David Spurgeon, <em>Hidden Harvest: A Systems Approach to Postharvest Technology,</em> International Development Research Centre, Ottawa, 1976.</p>
<p>Acceso al artículo a texto completo en formato pdf: <strong><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/algunas-lecciones-aprendidas-de-la-primera-cuantificacion-del-desperdicio-alimentario-en-euskadi/" target="_blank" rel="noopener">Algunas lecciones aprendidas de la primera cuantificación del desperdicio alimentario en Euskadi</a>.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
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