<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Tóxicos &#8211; FUHEM</title>
	<atom:link href="https://www.fuhem.es/tag/toxicos/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://www.fuhem.es</link>
	<description>educación + ecosocial</description>
	<lastBuildDate>Thu, 06 Nov 2025 12:21:40 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.8.5</generator>

<image>
	<url>https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2018/10/Fuhem-logomosca-100x100.png</url>
	<title>Tóxicos &#8211; FUHEM</title>
	<link>https://www.fuhem.es</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>El riesgo químico: una amenaza invisible en la Unión Europea</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2025/09/23/el-riesgo-quimico-una-amenaza-invisible-en-la-union-europea/</link>
					<comments>https://www.fuhem.es/2025/09/23/el-riesgo-quimico-una-amenaza-invisible-en-la-union-europea/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 23 Sep 2025 10:32:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<category><![CDATA[sostenibilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Sustancias tóxicas]]></category>
		<category><![CDATA[Tóxicos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.fuhem.es/?p=170588</guid>

					<description><![CDATA[La contaminación química es una de las mayores amenazas planetarias de nuestro tiempo, junto con el cambio climático y la pérdida de biodiversidad]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><em><strong><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignright size-medium wp-image-162296" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-450x634.jpg" alt="" width="450" height="634" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-450x634.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-1200x1691.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-300x423.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-768x1082.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-1090x1536.jpg 1090w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-1453x2048.jpg 1453w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-350x493.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-600x846.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-scaled.jpg 1816w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" />La contaminación química es una de las mayores amenazas planetarias de nuestro tiempo, junto con el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Sin embargo, al tratarse de un riesgo invisible, se le presta poca atención en los ámbitos sociales y políticos.</strong></em></p></blockquote>
<p><strong>Tatiana Santos</strong>, responsable de políticas de sustancias tóxicas en la Oficina Europea de Medio Ambiente (EEB), aborda en esta artículo, como la ciudadanía europea se enfrenta a la exposición continua a sustancias químicas peligrosas, tanto a través del agua, los alimentos y el aire contaminado, como por medio de productos de uso diario, con graves consecuencias para la salud y que, a pesar de los esfuerzos legislativos en Europa, hay una gran preocupación sobre la eficacia de la regulación actual. Este texto profundiza en esta cuestión, evaluando si existe o no un control adecuado y ofreciendo recomendaciones de mejora.</p>
<p>La ciudadanía europea ya está altamente contaminada. La Iniciativa Europea de Biomonitorización Humana,<sup>1</sup> un programa de cinco años que involucra a 116 agencias gubernamentales, laboratorios y universidades de toda Europa, ha analizado la presencia de 18 de los grupos de sustancias químicas más problemáticos en muestras de orina y/o sangre de más de 13 000 personas de 28 países europeos. Esta investigación ha descubierto que la población está expuesta a niveles «alarmantemente altos de sustancias químicas peligrosas, especialmente en el caso de niños y niñas», según uno de los coordinadores del programa.<sup>2</sup> Los científicos describen a los bebés como nacidos «pre-contaminados».<sup>3</sup> Han encontrado PFAS, las sustancias químicas eternas en todos los cordones umbilicales de las casi 30 000 muestras analizadas.<sup>4</sup></p>
<p>Los contaminantes químicos están presentes en nuestra agua, alimentos, aire y en una amplia variedad de productos cotidianos, desde juguetes y artículos de cuidado infantil hasta recipientes para alimentos, cosméticos, muebles y textiles. Muchas de estas sustancias comprometen nuestra salud, causando enfermedades,<sup>5</sup> infertilidad,<sup>6</sup> deterioro cognitivo <sup>7</sup> y muerte prematura, y tienen impactos desproporcionados en mujeres, niños y futuras generaciones. Por ejemplo, los ftalatos, que se encuentran comúnmente en plásticos y productos de cuidado personal, están relacionados con  problemas de salud reproductiva y endocrina al poder interferir con el sistema hormonal humano, causando efectos adversos en la salud.<sup>8</sup> La exposición diaria a mezclas de sustancias tóxicas se relaciona con la disminución de las poblaciones de insectos,<sup>9</sup>aves y mamíferos.<sup>10</sup> La contaminación química es una crisis de salud pública profunda que infringe el derecho humano fundamental a un medio ambiente seguro y saludable.</p>
<blockquote><p><strong>Las lagunas normativas y la falta de responsabilidad de la industria química han impedido que las regulaciones eviten los riesgos ocasionados por las sustancias peligrosas</strong></p></blockquote>
<p>La comunidad científica advierte de que la amenaza persistente de la contaminación por sustancias químicas peligrosas ha traspasado ya el límite planetario,<sup>11</sup> y presenta un desafío alarmante y sin precedentes que amenaza nuestra supervivencia y la estabilidad de la Tierra. Las agencias Europeas de Sustancias Químicas y de Medio Ambiente han advertido que la producción de las sustancias químicas más dañinas (cancerígenas, mutágenas y tóxicas para la reproducción) sigue aumentando, mientras que «se necesita más trabajo para hacer que las sustancias químicas sean seguras y sostenibles» e indican la necesidad de un cambio de paradigma.<sup>12</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>¿Por qué son importantes las regulaciones de sustancias químicas de la Unión Europea?</strong></h5>
<p>La Unión Europea (UE) establece las reglas que todos sus países miembros deben seguir. Esto es importante porque asegura que disponemos de una protección similar, independientemente del país de la UE en el que vivamos.</p>
<p>Europa es reconocida como una de las regiones más avanzadas del mundo en la regulación de los riesgos de las sustancias químicas peligrosas. Sin embargo, en la práctica, las lagunas normativas y la falta de responsabilidad de la industria química han impedido que estas regulaciones eviten los riesgos ocasionados por las sustancias peligrosas . No se ha dado suficiente importancia a los costes reales de la exposición química sobre nuestra salud y bienestar, y esto ha desembocado en un problema generalizado de inacción política. Rápidos en aprobar su uso y dolorosamente lentos para ponerse al día con los peligros que estas sustancias entrañan, los responsables políticos se muestran reacios a hacer cumplir la normativa, y necesitan más de una década para regular sustancias que ya se conoce que causan graves daños a las personas y al medio ambiente.<sup>13</sup></p>
<p>Según las encuestas, la ciudadanía europea muestra una alta preocupación por la presencia de sustancias peligrosas en los productos cotidianos. El 84% de la ciudadanía europea cree que la legislación ambiental de la UE es esencial y el 92% afirma que las empresas deberían asumir los costes de la limpieza de la contaminación.<sup>14</sup> El Pacto Verde de la Comisión Europea, anunciado en diciembre de 2019, reconoció la amenaza y la preocupación pública e incluyó la «ambición de cero contaminación para un entorno libre de tóxicos» y un «juramento verde: no hacer daño».<sup>15</sup></p>
<p>La Estrategia de Sustancias Químicas para la Sostenibilidad (CSS por sus siglas en inglés),<sup>16</sup> publicada por la Comisión Europea en octubre de 2020 fue un intento encomiable de abordar brechas históricas en las políticas químicas de la UE ya que reconoció la «necesidad urgente de aumentar significativamente las protecciones» legales y prometió «reforzar considerablemente la aplicación de las normas de la UE», lo que incluye la mejora de la información sobre peligros y usos de las sustancias, la introducción de medidas de simplificación regulatoria y el compromiso de prohibir las sustancias químicas más dañinas que todavía se utilizan en los productos de consumo.</p>
<p>Las sustancias químicas tóxicas PFAS, que contaminan progresiva y permanentemente nuestros cuerpos, serían prohibidas en todos los usos, excepto en los «esenciales». Se pondría fin a la práctica poco ética de vender a naciones menos desarrolladas millones de toneladas anuales de sustancias químicas peligrosas prohibidas en la UE. Europa dejaría de intentar «vaciar el mar con una cuchara»<sup>17</sup> al regular las sustancias químicas una por una y, en su lugar, pondría fin a familias químicas enteras. Para ello, proponía revisar el Reglamento de Registro, Evaluación, Autorización y Restricción de Sustancias Químicas (REACH) en una regulación.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>¿Dónde estamos cuatro años después de la estrategia química?</strong></h5>
<p>Aunque la CSS demostró ambición para mejorar la protección de las personas y el medio ambiente contra sustancias químicas nocivas, los esfuerzos de los responsables políticos y la efectividad de las medidas adoptadas han resultado insuficientes.</p>
<p>Cuatro años después de su anuncio, aún queda mucho por hacer. De las trece acciones clave prometidas, solo una, la revisión del Reglamento de Clasificación, Etiquetado y Embalaje de sustancias químicas (CLP), se ha implementado con el nivel de ambición previsto. Importantes expedientes siguen pendientes, como la revisión del Reglamento REACH y la implementación de la Hoja de Ruta de Restricciones para eliminar progresivamente las sustancias químicas más dañinas en los productos de consumo. Estas son herramientas esenciales para controlar las sustancias químicas en Europa. Otras medidas no se han implementado en absoluto, como es el caso de la prohibición de las exportaciones tóxicas. La mayoría de las otras acciones solo han visto una implementación parcial o mínima. En general, existe un preocupante y escandaloso bajo nivel de cumplimiento de las promesas de la CSS, que muestra la falta de determinación entre los responsables políticos para tomar medidas esenciales para salvaguardar la salud pública y el medio ambiente de sustancias químicas peligrosas.</p>
<p>Por otro lado, se han perdido oportunidades para alinear la CSS con otras legislaciones, como las de clima, biodiversidad y economía circular, así como para incentivar la sustitución, lo que subraya la necesidad de un enfoque más integral para asegurar la sostenibilidad química dentro del marco regulatorio de la UE.</p>
<p>Desafortunadamente, la transformación dramática que nos prometió el Pacto Verde parece poco probable, al menos por ahora.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Los costes de la inacción</strong></h5>
<p>La Comisión Europea retrasa de manera generalizada las decisiones de prohibición de tóxicos, a menudo incumpliendo los plazos legales y pasando por alto el impacto más amplio de las sustancias químicas peligrosas, que incluye el coste de la inacción<sup>18</sup> para la salud y el bienestar. Esto causó una gran preocupación el año pasado al Defensor del Pueblo Europeo.<sup>19</sup></p>
<blockquote><p><strong>Los costes de la inacción y los retrasos en la respuesta regulatoria son financieramente onerosos y perjudiciales para la salud pública</strong></p></blockquote>
<p>Es importante recordar que los funcionarios son responsables de la seguridad pública y ambiental. Cada día de retraso significa miles de bebés que nacen en Europa <em>pre-contaminados</em> por sustancias químicas no reguladas, personas que enferman y muertes prematuras causadas por la contaminación química. Es un asunto muy serio. Incluso cuando los riesgos son claros, la Comisión Europea y los gobiernos tardan años en responder. Esto refleja una falta de sentido del deber público y exacerba los riesgos de las sustancias químicas peligrosas. Por ejemplo, un ftalato considerado como sustancia altamente peligrosa, el DEHP, sigue utilizándose desde hace una década debido a una autorización <em>de facto</em> debida a la ausencia de una decisión de la Comisión Europea sobre si debe ser autorizado o no. A la UE le tomó once años prohibir un PFAS, el PFOA, una sustancia química detectada en la sangre humana ya en los años cincuenta, cuarenta años después de que los científicos comenzaran a expresar preocupaciones sobre sus efectos dañinos. Esto ilustra que los costes de la inacción y los retrasos en la respuesta regulatoria son financieramente onerosos y perjudiciales para la salud pública .</p>
<p>Este tipo de inacción es una forma de mala administración, lo que genera altos costes públicos y pone en peligro vidas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Principales deficiencias </strong></h5>
<p>¿Cuáles son los principales cuellos de botella que actualmente dificultan el control efectivo de las sustancias químicas en Europa? Esta pregunta podría contestarse explorando las lagunas políticas y obstáculos que llevaron a la contaminación generalizada con <em>sustancias</em> <em>químicas eternas</em> per- y polifluoroalquiladas (PFAS) en toda Europa.</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-170712" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Figura1.jpg" alt="" width="895" height="727" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Figura1.jpg 895w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Figura1-450x366.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Figura1-300x244.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Figura1-768x624.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Figura1-350x284.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Figura1-600x487.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Figura1-64x52.jpg 64w" sizes="(max-width: 895px) 100vw, 895px" /></p>
<p>Fuente: Forever Pollution Project</p>
<p>Se puede acceder al mapa original en: <a href="https://foreverpollution.eu/maps-and-data/maps/" target="_blank" rel="noopener">https://foreverpollution.eu/maps-and-data/maps/</a></p>
<p>Los PFAS son una familia de químicos fabricados por el hombre que abarca más de 10 000 sustancias diferentes. Son conocidos como los químicos eternos (<em>forever chemicals</em>), como consecuencia de su extremada persistencia en el medioambiente, al permanecer en el entorno natural sin apenas degradarse. Es posible encontrar PFAS en el medioambiente de prácticamente cualquier país del mundo y también podemos detectarlos en nuestra sangre.</p>
<p><em>Deficiencias en el conocimiento y la implementación: reguladores dando palos de ciego. </em>Uno de los principales obstáculos del control químico es que persiste la falta de conocimiento por parte de las autoridades de los peligros, usos y exposición a las sustancias. El incumplimiento generalizado de las obligaciones de información del reglamento REACH por parte de las empresas, junto con la comunicación ineficaz a lo largo de la cadena de suministro, han llevado a usos no reportados de sustancias químicas peligrosas y un control limitado sobre los usos industriales y las emisiones. El principio de «sin datos, no hay mercado» que rige la norma REACH, se elude rutinariamente, lo que empeora el problema al permitir el uso de sustancias sin una supervisión adecuada y sin consecuencias para las empresas que incumplen la ley.</p>
<p><em>Normativa impotente a industria irresponsable. </em>El control de sustancias químicas en Europa es notablemente lento. El sistema normativo obliga a las autoridades a autorizar la comercialización de sustancias químicas en no más de tres semanas, sin revisar adecuadamente los datos de seguridad química de la industria. Sin embargo, la regulación de una sustancia preocupante puede tomar una década o más. La ausencia de consecuencias para las empresas por la presentación de datos inadecuados perpetúa la cultura del incumplimiento y compromete la efectividad de las regulaciones. La falta de responsabilidad de la industria, junto con la ingenuidad de REACH y su dependencia del cumplimiento voluntario por parte de las empresas, plantean desafíos sustanciales para una regulación efectiva. La ausencia de mecanismos de aplicación estrictos permite a las empresas evitar proporcionar información crítica. Además, el fracaso en implementar efectivamente el principio de precaución contribuye aún más a niveles sin precedentes de contaminación.</p>
<p><em>Enfoque sustancia por sustancia: vaciar el mar con una cuchara. </em>Las ineficiencias del enfoque actual de regular sustancias una a una, enfatizan los retrasos en abordar la contaminación de manera integral. Algunas sustancias químicas pertenecen a grupos de sustancias similares, de la misma familia, de miles de distintos compuestos químicos, como es el caso de los PFAS. Regular este y otros grupos, analizado cada sustancia individualmente, supondría un siglo de esfuerzo y recursos ingentes de los gobiernos.</p>
<p><em> </em><em>Un modelo de industria química insostenible. </em>Abordar y revertir los daños causados por la contaminación química es prohibitivamente caro. El modelo tradicional de la industria química es insostenible e inasequible. Solo limpiar la contaminación por PFAS se estima que costará más que el PIB global y, aun así, estas sustancias se siguen produciendo y liberándose en el medio ambiente.</p>
<p><em>Inacción y falta de responsabilidad por parte de las autoridades. </em>La preocupante falta de responsabilidad de las autoridades, particularmente la Comisión Europea, agrava aún más los desafíos regulatorios. Esto se debe principalmente a la falta de plazos legalmente vinculantes para que la Comisión presente sus propuestas normativas. La tendencia de la Comisión Europea hacia la inacción, a menudo influenciados por las partes interesadas de la industria, la insuficiente consideración de la evidencia científica, el desprecio por los costes de la inacción, junto con la falta generalizada de aplicación del principio de precaución, comprometen el control de las sustancias químicas peligrosas.</p>
<p><em>Insuficiente empoderamiento de la ciudadanía europea: las víctimas olvidadas de la contaminación química. </em>Finalmente, el insuficiente empoderamiento de la ciudadanía europea para proteger sus derechos frente a los peligros químicos es una barrera significativa para un control efectivo de sus riesgos . Esto incluye el derecho a conocer las sustancias químicas peligrosas presentes en los productos cotidianos, la capacidad para exigir acción preventiva pública o para recibir compensación por parte de los contaminadores. La falta de mecanismos para la participación ciudadana y acceso a la justicia debilita la capacidad del marco regulatorio para abordar de manera efectiva las preocupaciones de salud y medioambientales de los individuos y comunidades afectadas.</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-170713" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/foto1.jpg" alt="" width="879" height="584" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/foto1.jpg 879w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/foto1-450x299.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/foto1-300x199.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/foto1-768x510.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/foto1-350x233.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/foto1-600x399.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/foto1-64x43.jpg 64w" sizes="(max-width: 879px) 100vw, 879px" />Foto de la gran manifestación (8 de octubre de 2017, Lonigo) en la que participaron 11 000 personas y gracias a la que la Región del Veneto rebajó los límites de PFAS en el agua potable.</p>
<p>Fuente: Mamme No PFAS</p>
<p>En una decisión histórica, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos falló a favor de un grupo de más de 2 000 mujeres suizas de 75 años y más que argumentaron que las políticas climáticas inadecuadas del Gobierno suizo violaban sus derechos humanos. El tribunal europeo reconoció los impactos climáticos como graves e irreversibles y estableció un precedente legal que reconoce que los gobiernos son responsables por su inacción climática, y que el cambio climático representa una amenaza directa a los derechos humanos. La decisión también llamó a los gobiernos a una acción más decidida para proteger a sus ciudadanos y el medio ambiente. Una victoria para la justicia intergeneracional y una llamada a los gobiernos para que actúen con mayor firmeza y urgencia para proteger la salud pública y el medio ambiente que pronto podría trasladarse al campo de la contaminación química.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Recomendaciones</strong></h5>
<p><strong> </strong>En respuesta a estos hallazgos, la Oficina Europea de Medio Ambiente, el EEB por sus siglas en inglés, propone una serie de recomendaciones para mejorar las políticas de control de sustancias químicas.</p>
<p><em> </em><em>Acelerar la regulación de sustancias químicas peligrosas. </em>Es crucial utilizar la información científica disponible para agilizar la regulación de sustancias químicas peligrosas. Para el año 2030, debemos lograr que los productos de consumo estén libres de sustancias tóxicas. Para ello, se deben prohibir las sustancias más dañinas en usos de consumo, profesionales e industriales no esenciales.</p>
<p>Las sustancias químicas más dañinas, como los disruptores endocrinos y sustancias persistentes, identificados ya el siglo pasado como «amenazas emergentes»,<sup>20</sup> nunca deberían haber sido permitidas en productos de uso cotidiano. Las personas esperan que los productos a los que tienen acceso sean seguros, lo cual debe ser una prioridad.</p>
<p><em> </em><em>Fortalecer la aplicación de REACH y la responsabilidad de la industria. </em>Para que el Reglamento REACH sea verdaderamente efectivo, es fundamental introducir sanciones armonizadas y disuasorias en todos los países europeos. Esto significa que las sanciones deben ser consistentes y lo suficientemente fuertes como para desincentivar cualquier incumplimiento. Además, es esencial incorporar un mecanismo que permita retirar del mercado aquellos productos que no cumplan con los requisitos de seguridad, bajo el principio de «sin datos, no hay mercado».</p>
<p>Las empresas químicas deben ser responsables del daño que sus productos puedan causar. Esto implica que deben asumir la responsabilidad financiera para cubrir los costes de monitoreo, compensación a los afectados y remediación del daño ambiental. Es crucial incorporar en la legislación el principio de «quien contamina paga», asegurando así que las empresas que causan daños sean las que se encarguen de reparar y mitigar esos impactos. Este enfoque no solo incentivará a las empresas a ser más cuidadosas, sino que también aliviará a los ciudadanos y a los gobiernos de los costes asociados a la contaminación.</p>
<p><em>Cumplir con las promesas pendientes de la Estrategia de Sustancias Químicas para la Sostenibilidad. </em>Es crucial implementar rápidamente las acciones pendientes de la Estrategia de Sustancias Químicas. Esto incluye prohibir sin demora las sustancias más peligrosas en productos de consumo. Adoptar el concepto de «uso esencial» es fundamental; esto significa que solo se debe permitir el uso de sustancias peligrosas, si son realmente necesarias para garantizar la salud, la seguridad o el buen funcionamiento de la sociedad, y solo cuando no existan alternativas más seguras.</p>
<p>Además, debemos detener la exportación de sustancias químicas prohibidas en Europa para garantizar que no afecten a otras regiones del mundo.</p>
<p><em>Mejorar la responsabilidad de las autoridades. </em>Es fundamental fortalecer los mecanismos de responsabilidad de la Comisión Europea y las autoridades nacionales encargadas del control de sustancias químicas. Debemos empoderar a estas autoridades y exigirles que tomen acciones decisivas para abordar los riesgos químicos emergentes.</p>
<p>Solo mediante una mayor responsabilidad y acciones efectivas por parte de las autoridades podremos garantizar un control adecuado de las sustancias químicas y proteger tanto la salud pública como el medio ambiente.</p>
<p><em>Empoderar a la ciudadanía y establecer mecanismos de compensación. </em>Empoderar a la ciudadanía y asegurar la justicia es esencial para un entorno más seguro y saludable. Para ello, es crucial proporcionar información accesible sobre los riesgos químicos y permitir la participación de ciudadanas y ciudadanos en los procesos de toma de decisiones. Además, debemos establecer acceso a la justicia y mecanismos de compensación para las víctimas de la contaminación química. Esto asegura que los individuos y comunidades afectadas tengan vías claras para obtener reparación y remediación.</p>
<p><em>Integrar químicos, materiales y productos intrínsecamente seguros y sostenibles, y promover la sustitución. </em>Los productos químicos, materiales y productos deberían ser intrínsecamente seguros y sostenibles en todos los sectores de la industria y la vida cotidiana. Para lograrlo, debemos implementar políticas e instrumentos económicos que incentiven el uso de estas alternativas, y promover estrategias de sustitución. Además, se necesita establecer un centro de apoyo a la sustitución a nivel de la UE, que facilite la transición hacia opciones más seguras y sostenibles.</p>
<p><em>Cerrar la brecha de datos. </em>No podemos vivir en la ignorancia y seguir dando palos a ciegas.  Hay que priorizar los esfuerzos para solucionar la falta de datos sobre sustancias químicas, asegurando que las empresas proporcionen información completa sobre peligros, usos y exposición. Además, debemos mejorar la accesibilidad de esta información para las autoridades y partes interesadas a lo largo de las cadenas de suministro. Esto incrementará la transparencia y la trazabilidad de las sustancias químicas en materiales, productos y residuos.</p>
<h5>Conclusiones</h5>
<p><strong> </strong>Aunque la Estrategia de Sustancias Químicas para la Sostenibilidad representa un paso encomiable hacia la gestión sostenible de sustancias químicas, su implementación ha encontrado desafíos significativos, como lo demuestra el escándalo de la contaminación por PFAS en toda la UE. Sin una aplicación estricta, la contaminación de hoy se convierte en el legado de mañana, sin justicia ni reparaciones por el daño causado .</p>
<p>Para romper este ciclo, debemos hacer asumir responsabilidades, poniendo fin a la impunidad con la que operan los contaminadores químicos.</p>
<p>Debemos actuar ahora para combatir la contaminación tóxica. El cambio es un imperativo atrasado. Ignorar el problema no hará que desaparezca. No podemos permitirnos esperar décadas para solucionar lo que sabemos que ya está roto.</p>
<p>Al abordar estos problemas y adoptar las recomendaciones aquí expuestas, los responsables políticos pueden mejorar la efectividad de la CSS, prevenir futuras catástrofes similares a la de los PFAS y asegurar un paisaje químico más seguro y sostenible para Europa.</p>
<p>Es nuestro deber generacional salvaguardar el futuro, construir resiliencia, apoyar la innovación y asegurar que dejemos un entorno saludable para quienes nos sucedan.</p>
<h5>NOTAS</h5>
<p>1 <em>Iniciativa Europea de Biomonitorización Humana</em>, disponible en: <a href="https://www.hbm4eu.eu/wp-content/uploads/2017/03/Spanish-1.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://www.hbm4eu.eu/wp-content/uploads/2017/03/Spanish-1.pdf</a></p>
<p>2 «All Europeans are exposed to chemical substances», <em>Vito</em>, 2 de mayo de 2022, disponible en: <a href="https://vito.be/en/news/all-europeans-are-exposed-chemical-substances" target="_blank" rel="noopener">https://vito.be/en/news/all-europeans-are-exposed-chemical-substances</a></p>
<p>3 Kyle Bagenstose, «&#8217;Polluted&#8217; babies, millions dead: Scientists sound alarm on global pollution», Phys Org, 18 de mayo de 2022, disponible en: <a href="https://phys.org/news/2022-05-polluted-babies-millions-dead-scientists.html" target="_blank" rel="noopener">https://phys.org/news/2022-05-polluted-babies-millions-dead-scientists.html</a></p>
<p>4 Tom Perkins, «‘Forever chemicals’ detected in all umbilical cord blood in 40 studies»,  <em>The Guardian</em>, 23 de septiembre de 2022,  disponible en: <a href="https://www.theguardian.com/environment/2022/sep/23/forever-chemicals-found-umbilical-cord-blood-samples-studies" target="_blank" rel="noopener">https://www.theguardian.com/environment/2022/sep/23/forever-chemicals-found-umbilical-cord-blood-samples-studies</a></p>
<p>5 Organización Mundial de la Salud, <em>The public health impact of chemicals: knowns and unknowns</em>, OMS, Ginebra, 2016, disponible en: <a href="https://www.who.int/publications/i/item/WHO-FWC-PHE-EPE-16.01-eng" target="_blank" rel="noopener">https://www.who.int/publications/i/item/WHO-FWC-PHE-EPE-16.01-eng</a></p>
<p>6 Joseph Pizzorno, , «Environmental Toxins and Infertility», <em>Integr Med (Encinitas)</em><em>,</em> abril de 2018, 17(2), pp. 8-11, disponible en: <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6396757/" target="_blank" rel="noopener">https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6396757/</a></p>
<p>7 Philippe Grandjean y Philippe J. Landrigan, «Neurobehavioural effects of developmental toxicity», <em>The Lancet Neurology</em>, marzo de 2014, 13(3), pp. 330-338, disponible en: <a href="https://www.thelancet.com/journals/laneur/article/PIIS1474-4422(13)70278-3/fulltext" target="_blank" rel="noopener">https://www.thelancet.com/journals/laneur/article/PIIS1474-4422(13)70278-3/fulltext</a></p>
<p>8 Iniciativa Europea de Biomonitorización Humana, <em>Factsheet &#8211;  Phthalates</em>, s/f,  disponible en: <a href="https://www.hbm4eu.eu/factsheets/phthalates/" target="_blank" rel="noopener">https://www.hbm4eu.eu/factsheets/phthalates/</a></p>
<p>9 Damian Carrington,  «Warning of &#8216;ecological Armageddon&#8217; after dramatic plunge in insect numbers», <em>The Guardian</em>, 18 de octubre de 2017, disponible en: <a href="https://www.theguardian.com/environment/2017/oct/18/warning-of-ecological-armageddon-after-dramatic-plunge-in-insect-numbers" target="_blank" rel="noopener">https://www.theguardian.com/environment/2017/oct/18/warning-of-ecological-armageddon-after-dramatic-plunge-in-insect-numbers</a></p>
<p>10 Damian Carrington, «Orca &#8216;apocalypse&#8217;: half of killer whales doomed to die from pollution», <em>The Guardian</em>, 27 de septiembre de 2018, disponible en: <a href="https://www.theguardian.com/environment/2018/sep/27/orca-apocalypse-half-of-killer-whales-doomed-to-die-from-pollution" target="_blank" rel="noopener">https://www.theguardian.com/environment/2018/sep/27/orca-apocalypse-half-of-killer-whales-doomed-to-die-from-pollution</a></p>
<p>11 Damian Carrington, «Chemical pollution has passed safe limit for humanity, say scientists», <em>The Guardian</em>, 18 de enero de 2022, disponible en: <a href="https://www.theguardian.com/environment/2022/jan/18/chemical-pollution-has-passed-safe-limit-for-humanity-say-scientists" target="_blank" rel="noopener">https://www.theguardian.com/environment/2022/jan/18/chemical-pollution-has-passed-safe-limit-for-humanity-say-scientists</a></p>
<p>12 ECHA y EEA, «EU Agencies: more work needed to make chemicals safe and sustainable», 17 de abril de 2024, disponible en: <a href="https://echa.europa.eu/-/eu-agencies-more-work-needed-to-make-chemicals-safe-and-sustainable" target="_blank" rel="noopener">https://echa.europa.eu/-/eu-agencies-more-work-needed-to-make-chemicals-safe-and-sustainable</a></p>
<p>13 Tatiana Santos, Vito Buosante, Hélène Loonen y Geraldine Borja, <em>«Need for Speed – Why it takes the EU a decade to control harmful chemicals and how to secure more rapid protections»</em>, European Environmental Bureau (EEB), julio de 2022, disponible en: <a href="https://eeb.org/library/the-need-for-speed-why-it-takes-the-eu-a-decade-to-control-harmful-chemicals-and-how-to-secure-more-rapid-protections/" target="_blank" rel="noopener">https://eeb.org/library/the-need-for-speed-why-it-takes-the-eu-a-decade-to-control-harmful-chemicals-and-how-to-secure-more-rapid-protections/</a></p>
<p>14 Eurobarómetro de la Comisión Europea, disponible en: <a href="https://europa.eu/eurobarometer/surveys/detail/3173" target="_blank" rel="noopener">https://europa.eu/eurobarometer/surveys/detail/3173</a></p>
<p>15 Comisión Europea, <em>Pacto Verde Europeo</em>, 2019, disponible en: <a href="https://commission.europa.eu/strategy-and-policy/priorities-2019-2024/european-green-deal_es" target="_blank" rel="noopener">https://commission.europa.eu/strategy-and-policy/priorities-2019-2024/european-green-deal_es</a></p>
<p>16 Comisión Europea, <em>Estrategia de sostenibilidad para las sustancias químicas</em>, 2020, disponible en: <a href="https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/HTML/?uri=CELEX:52020DC0667&amp;from=DE" target="_blank" rel="noopener">https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/HTML/?uri=CELEX:52020DC0667&amp;from=DE</a></p>
<p>17 EEB, «From Risk to Resilience: Navigating Towards a Toxic-Free Future», 2024, disponible en: <a href="https://eeb.org/library/from-risk-to-resilience-navigating-towards-a-toxic-free-future/" target="_blank" rel="noopener">https://eeb.org/library/from-risk-to-resilience-navigating-towards-a-toxic-free-future/</a></p>
<p>18 El <em>coste de la inacción</em> se refiere a las consecuencias negativas y costos que resultan de no tomar medidas para evitar problemas.</p>
<p>19 Defensor del Pueblo Europeo, «The risk management of dangerous chemical substances by the European Commission», 2023, disponible en: <a href="https://www.ombudsman.europa.eu/en/opening-summary/en/170893" target="_blank" rel="noopener">https://www.ombudsman.europa.eu/en/opening-summary/en/170893</a></p>
<p>20 Comisión Europea, <em>Estrategia comunitaria en materia de alteradores endocrinos</em>, 1999, disponible en: <a href="https://eur-lex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=COM:1999:0706:FIN:Es:PDF" target="_blank" rel="noopener">https://eur-lex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=COM:1999:0706:FIN:Es:PDF</a></p>
<p>Acceso al texto del artículo en formato pdf: <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/el-riesgo-quimico-una-amenaza-invisible-en-la-union-europea/" target="_blank" rel="noopener"><em>El riesgo químico: una amenaza invisible en la Unión europea. </em></a></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.fuhem.es/2025/09/23/el-riesgo-quimico-una-amenaza-invisible-en-la-union-europea/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Por muy verde que nos lo pinten</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2025/09/12/por-muy-verde-que-nos-lo-pinten/</link>
					<comments>https://www.fuhem.es/2025/09/12/por-muy-verde-que-nos-lo-pinten/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 12 Sep 2025 11:12:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Agroquímicos]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<category><![CDATA[Tóxicos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.fuhem.es/?p=170003</guid>

					<description><![CDATA[Parte del rechazo del reglamento que proponía reducción significativa del uso de los pesticidas más tóxicos y analiza la peligrosidad del actual modelo alimentario global, y de la UE en particular.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><img decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-162296" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-300x423.jpg" alt="" width="300" height="423" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-300x423.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-450x634.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-1200x1691.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-768x1082.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-1090x1536.jpg 1090w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-1453x2048.jpg 1453w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-350x493.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-600x846.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-scaled.jpg 1816w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><em>El 22 de noviembre del año 2023 no fue un día cualquiera para la salud de la población y el medio ambiente europeo. Fue uno de los días más tristes y vergonzosos (y ha habido muchos) que se recuerdan en el Parlamento Europeo. Se votaba un reglamento que proponía una reducción significativa del uso de los pesticidas más tóxicos que inundan cada día los ecosistemas y que provocan graves problemas de salud a las poblaciones humanas y, contra todo pronóstico, se rechazó en medio la euforia descontrolada (literalmente) del lobby agroquímico, junto con la algarabía de la derecha, ultraderecha liberales y parte del grupo socialista europeo.</em></p>
<p><em>No era un reglamento cualquiera, era el primer intento serio de limitar el derecho a contaminar que se ha auto otorgado la industria pesticida y el modelo agrícola enganchado a los agrotóxicos. Un primer rayo de luz para intentar construir una Europa más saludable para nosotros y las generaciones venideras. Kaputt.</em></p></blockquote>
<p><strong>Javier Guzmán</strong> director de<a href="https://justiciaalimentaria.org/" target="_blank" rel="noopener"> Justicia Alimentaria</a> escribe «Por muy verde que nos lo pinten» en el <a href="https://www.fuhem.es/papeles/papeles-166/" target="_blank" rel="noopener">número 166</a> de <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em></a> dedicado a los Contaminantes químicos.</p>
<p>El rechazo del Parlamento Europeo del 22 de noviembre de 2023 a un reglamento que proponía una reducción significativa del uso de los pesticidas más tóxicos sirve al autor como punto de partida para analizar los sinsentidos y peligrosidad del actual modelo alimentario global, y de la UE en particular.</p>
<h5><strong>Un largo proceso</strong></h5>
<p>Este reglamento no fue un invento que se redactó una mañana en un despacho de una organización ambientalista. Fue uno de los textos más trabajados y con más consenso social y académico que se recuerdan. Las voces que pedían una reforma del uso de pesticidas provenían tanto de la propia Comisión Europea, como de distintas comisiones del Parlamento Europeo, el Tribunal de Cuentas Europeo, la comunidad científica independiente (con una carta de más de 7 000 personas científicas), la ciudadanía europea (Eurobarómetro), asociaciones médicas, ambientalistas, ONG y un largo etcétera. Pero de nada ha servido el clamor popular, científico y europeo. Después de dos años de arduo trabajo intentando revocar una normativa obsoleta e ineficaz para proteger a la ciudadanía europea y al medio ambiente de la inaceptable toxicidad que producen décadas de uso descontrolado e intensivo de pesticidas altamente peligrosos, todo voló por los aires con ese voto en favor de la toxicidad. Ese día entramos en modo suicida.</p>
<p>El primer paso hacia el desastre, y que ya empezaba a insinuar el golpe que se avecinaba, se registró con la autorización durante diez años más del glifosato, una sustancia altamente peligrosa que podrá seguir contaminando nuestros cuerpos y medio ambiente hasta el año 2034. Es la segunda prórroga que se le concede a esta substancia fabricada por Bayer de la que no hay ninguna duda, ninguna, de que es ultra tóxica.</p>
<p>Lo que se aprobó ese 22 de noviembre fue decir que no a la reducción del uso de sustancias catalogadas como altamente peligrosas, decir no a dejar de utilizar pesticidas peligrosos en zonas sensibles (zonas de alta biodiversidad, zonas cerca de personas vulnerables, escuelas, centros sanitarios), decir no al paquete de ayudas para la transición hacia una agricultura libre de pesticidas, decir no a las ayudas a la gestión integrada de plagas y sistemas de gestión agrícola sin pesticidas y decir no a las acciones destinadas a potenciar el uso de pesticidas de bajo riesgo frente a los más peligrosos.</p>
<p>Finalmente, y para cerrar el debate y tirar las llaves al fondo del mar, en una maniobra totalmente inédita, se impidió que el texto rechazado pudiera volver a la Comisión de Medio Ambiente para reajustarlo e intentar una segunda votación de consenso.</p>
<p>Esto demuestra que el único objetivo por parte de la derecha, ultraderecha y el socialismo europeo más conservador era el detener frontalmente la reforma y aniquilar cualquiera normativa que afectara los intereses económicos dictados por los <em>lobbies</em> de la agroindustria.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Un sistema agroalimentario suicida</strong></h5>
<p>El golpe del 22 de noviembre del año 2023 esconde el problema de fondo. Vivimos en una contradicción suicida que deberíamos resolver, pero el sistema alimentario actual no puede. Por un lado, los pesticidas se han convertido en la piedra angular de los sistemas agrícolas predominantes y, puesto que el sistema agroalimentario se ha construido en base a ellos, ahora resulta extremadamente difícil quitarlos porque la estructura se tambalearía y amenazaría con derrumbarse. Es un modelo productivo dependiente de los agrotóxicos y esto es un grave problema.</p>
<p>Por otro lado, estos mismos pesticidas son una de las mayores amenazas para nuestra salud y medioambiente. Hoy en día respiramos, comemos, bebemos y tocamos sustancias que nos enferman y matan silenciosamente. A nosotros y a nuestro entorno.</p>
<p>Esta contradicción es irresoluble. O cambiamos de modelo productivo (y de sistema alimentario) o vamos a seguir enfermándonos y enfermando al planeta. No hay término medio, ni consensos ni terceras vías. De ahí los nervios descomunales de todo el agronegocio cada vez que se toca el tema de los pesticidas; de ahí la absoluta necesidad de seguir intentándolo. Es su piedra angular, como cuando juegas al juego de los barquitos y te das cuenta de que has tocado al portaaviones.</p>
<blockquote><p>Vivimos en una contradicción suicida, pero el sistema alimentario actual no puede resolverlo porque es un modelo productivo dependiente de los agrotóxicos</p></blockquote>
<p>El Estado español no es un actor secundario en toda esta problemática, al contrario. Somos el rey absoluto en el uso de pesticidas en Europa. Nuestros suelos agrarios reciben, anualmente, más de 76 000 toneladas de pesticidas y eso es así, en semejantes cantidades, desde hace una decena de años como mínimo. Año tras año. En esta «Eurocopa de la toxicidad» ganamos claramente a Francia (69 000 ton.), a Turquía (52 000 ton.), a Italia (50 000 ton.), y goleamos claramente a Alemania (48 000 ton.). Si lo calculamos por habitante, Italia, Francia y Portugal rondan el kilo de biocidas por persona; el Estado español alcanza 1,6 kg.</p>
<p>Por lo que respecta al negocio, las empresas de pesticidas han comercializado sus substancias tóxicas en el Estado por un valor de 1 000 millones de euros.</p>
<p>¿Cómo se puede llegar a justificar semejante avalancha tóxica? En parte gracias a un complejo entramado legal y “científico” que lo permite y avala. Un punto clave para entender de lo que estamos hablando es pensar que la aprobación, uso y control de los pesticidas esta «controlado». La realidad es que, cuando se miran bien los datos y las normativas, nos daremos cuenta que ese entramado es de cartón piedra y que estamos confiando en un sistema con más grietas y agujeros que la Acrópolis, y mucho menos bonito. Por un lado, el sistema de aprobación se ha diseñado basándose en todo un entramado a medida de la industria, divide los pesticidas en tres grandes categorías: autorizados, no autorizados y prohibidos<strong>.</strong> En teoría, las prohibidas y las no autorizadas tienen un grado de toxicidad del todo inasumible, mientras que las autorizadas van desde las muy tóxicas a las menos tóxicas. ¿Una sustancia prohibida no es lo mismo que una no autorizada? A nivel de toxicidad es prácticamente lo mismo, pero no a nivel «usuario». Básicamente las no autorizadas son sustancias altamente tóxicas pero que se pueden utilizar bajo determinados supuestos. La normativa concede autorizaciones excepcionales de 120 días para el uso de estas sustancias altamente tóxicas y la concesión es tan sencilla que asusta. Solamente en el año 2019, el Estado español dio su visto bueno a 33 solicitudes de excepción. La mayoría de ellas (76 %) fue para usos para los que no existe autorización; el resto (24 %) fue para permitir usar sustancias prohibidas. En 2022 y hasta abril de 2023, el Estado español concedió 58 autorizaciones excepcionales y es el Estado que más excepciones utiliza.</p>
<blockquote><p>España es el rey absoluto en el uso de pesticidas en Europa: nuestros suelos agrarios reciben, anualmente, más de 76 000 toneladas de pesticidas</p></blockquote>
<p>Y aquí viene uno de los grandes problemas de este sistema y es que es esencial determinar con certeza qué sustancia es tóxica y cuál no y, sobre todo, cuánto de tóxica es y dónde ponemos el límite entre la toxicidad aceptable y la que no lo es. La ineficacia del sistema actual de autorización para proteger adecuadamente la salud humana y medioambiental reside en que el sistema vigente no tiene en cuenta, a la hora de las evaluaciones de riesgo, el ciclo de vida del pesticida, como tampoco sus efectos a largo plazo y acumulativos, ni la actividad de disrupción endocrina, ni el efecto combinado o cóctel que aparece cuando actúen diferentes sustancias activas tóxicas al mismo tiempo, ni tampoco los patrones dosis-respuesta no estándares que siguen muchas sustancias.</p>
<p>No estamos hablando de cuatro sustancias. Aunque las cifras se actualizan periódicamente, en la actualidad existen unas 480 sustancias activas autorizadas, unas 890 sustancias no autorizadas, unas 45 prohibidas y unas 15 pendientes de autorización. Pero recordemos que una cosa son las sustancias activas y otra los pesticidas. Estos pueden contener diversas sustancias. De hecho, el número de pesticidas autorizados asciende a más de 2 000, pero se pueden combinar de muchas más maneras. Cada una de estas sustancias y combinaciones se deben evaluar en términos de toxicidad aguda, toxicidad crónica, toxicidad acumulada, toxicidad por efecto cóctel, posible efecto hormonal; en términos también de toxicidad para el medio ambiente (todo el medio ambiente, y metamos en esta categoría todo lo imaginable). Está demostrado que hemos sobrepasado el límite humano de análisis y control de las sustancias químicas. Entender que hay un límite físico a lo que podemos evaluar y que superarlo supone de facto, no evaluar, es importante en el caso de los pesticidas. La no evaluación de un producto tóxico y su dispersión a gran escala es una irresponsabilidad mayúscula y con graves efectos para la especie humana, presentes y futuros.</p>
<p>La toxicidad de esta galaxia de sustancias es, literalmente, invaluable. Y no solo es que el sistema esté sobrepasado por lo que tiene que controlar y sus efectos, sino que además cuenta con un sistema de control pobre y en nuestra opinión, poco riguroso. Para controlar los pesticidas existentes, los países de la Unión Europea están obligados a publicar anualmente el número de muestras de alimentos, qué pesticidas y en qué cantidad se han encontrado. Los últimos datos disponibles para el Estado español hacen referencia a los resultados del programa de vigilancia y control de residuos de plaguicidas en alimentos para el año 2020. Se tomaron 1 543 muestras. Para hacernos una idea de si eso es mucho o poco, en el año 2014 se tomaron prácticamente el doble. A nivel de muestras per cápita, son seis muestras por cada 100 000 habitantes. En Alemania se toman 23 por cada 100 000, en Francia 12 o en Italia 18. Siendo más claros: el Estado español es el país de la UE que menos muestras analiza per cápita.</p>
<p>Otro tema preocupante es qué tipo de pesticidas se analizan en las muestras. Los criterios de selección de qué se debe analizar no están claros, ya que no se evalúan todas las sustancias utilizadas en la práctica agrícola del país. De hecho, de los 50 pesticidas más utilizados en el Estado español, no se evaluaron algunos de los productos de mayor consumo, dejando a más del 62% de los pesticidas disponibles sin supervisar. Es decir, el Estado español mira poco y mal, cada vez permite más pesticidas en las frutas y verduras y estos son cada vez más combinados y peligrosos.</p>
<p><strong> </strong></p>
<h5><strong>Exportar toxicidad</strong></h5>
<p>Si quieren continuar viendo la absoluta ficción de control en la que vivimos, la cosa toma un aspecto todavía más inexplicable cuando comprobamos que los países la UE estamos exportando toxicidad a países vulnerables.</p>
<p>Se ha constatado que cada vez se fabricaban y comercializaban más pesticidas peligrosos en el mundo y que la mayor parte de países que los recibían no tenían la capacidad para evaluarlos correctamente. Se trata de sustancias cuyo uso está prohibido en territorio europeo, pero no su fabricación. Ello permite que las empresas situadas en el Estado español y en la UE sigan fabricando sustancias prohibidas y las exporten a terceros países. Las administraciones involucradas no solamente lo permiten, sino que lo facilitan a través de la creación y mantenimiento de un sistema normativo <em>ad hoc</em>.</p>
<p>Según datos de la Agencia Europea de Productos Químicos (ECHA), en 2020 se exportaron unas 667 000 toneladas de productos químicos peligrosos prohibidos o severamente restringidos en la UE. El mecanismo básico que facilita a las empresas producir pesticidas que están prohibidos en la UE y exportarlos a otros países se denomina Consentimiento Previo Informado (PIC, por sus siglas en inglés). Lo único que tienen que hacer, pues, es informar al país importador. Poniendo números a la barbarie, 4 400 millones de euros de los más de 12 000 millones en ventas de pesticidas realizadas por las cinco principales empresas del sector provienen de las ventas de pesticidas muy peligrosos.</p>
<blockquote><p>La UE exporta pesticidas altamente peligrosos y prohibidos aquí, externalizando la toxicidad sobre las personas y los países más vulnerables</p></blockquote>
<p>La irracionalidad de este sistema de exportación tóxica se constata cuando se entiende que quienes más utiliza estas sustancias son los países agroexportadores, y que la utilizan para fumigar sus monocultivos, y que el destino de esos alimentos no es otro que la UE. Es decir, te vendo un tóxico peligroso, lo utilizas en las plantaciones de frutas y verduras, y luego te las compro. Un buen negocio para las corporaciones, pero malas noticias para la población de aquí y de allí<strong>.</strong> Este «efecto bumerán», por tanto, viene de lejos y es que este regreso de los pesticidas prohibidos a través de la importación de alimentos contaminados es una realidad antigua e innegable.</p>
<p>En el caso del Estado español, ¿existe este efecto bumerán? Hemos visto que los dos mayores países receptores de las exportaciones tóxicas de nuestro Estado son Marruecos y Brasil. Una de las aplicaciones más utilizadas de estas sustancias es para los monocultivos de frutas y hortalizas. ¿Cuál es el país del que importamos más fruta? Efectivamente, de Marruecos. El segundo es Costa Rica. ¿Y el tercero? Brasil. Más del 15% de toda la fruta que importamos viene de Marruecos y Brasil. En lo que se refiere a las hortalizas, el principal país del que importamos es Francia, pero el segundo es, de nuevo, Marruecos.</p>
<p>Exportar tóxicos a Marruecos para que se utilicen masivamente en alimentos que vamos a importar en grandes cantidades no parece un modelo ejemplar de protección de la salud de la población española. Pero, ¿los alimentos importados de países a los que vendemos pesticidas aquí prohibidos tienen residuos de los mismos? Hay indicios que apuntan hacia una misma dirección que sirve para denunciar que una gran parte de las frutas y verduras que consumimos tienen residuos de pesticidas no autorizados. La UE tiene la denominada Red de Alerta Rápida para los Productos Alimenticios y Piensos (RASFF), que intenta detectar los riesgos para la población europea de los alimentos que entran en la UE. Si miramos cuántas alertas se han generado por presencia ilegal de residuos de pesticidas en alimentos importados veremos que son más de 3 000 en dos años y medio (desde enero de 2020 hasta mediados de 2022). Es decir, 3,5 alertas cada día. En el caso del Estado español, durante este mismo período se han detectado noventa casos, uno cada semana, y de estos, la mitad es por causas de «grave riesgo››.</p>
<p>Los Estados europeos (incluido el español) dan luz verde al efecto bumerán autorizando la exportación de pesticidas prohibidos o no aprobados a pesar de saber que estas sustancias dañan gravemente la salud humana y el medio ambiente en los Estados importadores. A pesar de la parálisis de las autoridades europeas, algunos gobiernos han empezado a mover ficha. El caso más destacable es Francia, que desde el 1 de enero de 2022 prohibió la exportación de pesticidas que están prohibidos en la UE por razones de salud o protección del medio ambiente.</p>
<p>Ahora que tenemos claro el diagnóstico, se ve con claridad lo que movimientos sociales y científicos venimos denunciando hace años. No hay otra salida que abandonar de manera urgente el uso de pesticidas, y para ello es necesario apostar por una transformación del actual sistema alimentario, de base agroecológica y descentralizada que priorice el derecho a la alimentación, y la buena noticia es que es posible, es viable y se puede hacer.</p>
<p>Viendo que el sistema es irreformable, que el negocio de los pesticidas es mayúsculo y que el modelo agrícola actual es totalmente dependiente de estas substancias, quizás se entienda mejor lo que pasó el 22 de noviembre del año 2023 en el Parlamente Europeo. Con lo que no contábamos, seguramente, era con que la barra libre a la toxicidad pesticida era el primer paso para la demolición exprés del incipiente edificio de política de transición alimentaria y agraria europea, y descarbonización de la misma.</p>
<p>Un derribo que es la expresión de la victoria de la movilización agraria que hemos vivido los últimos meses. Movilización iniciada y creada por las grandes patronales agrarias europeas cuyos intereses y gobierno están muy cerca, por decir algo moderado, de las grandes empresas agroquímicas europeas. El guion estaba escrito: se trataba de hacer descarrilar el pacto verde europeo y la incipiente transición ecológica de la agricultura europea. O al menos ganar tiempo hasta la llegada de las elecciones parlamentarias europeas de 2024 en las que todos los expertos auguran un aumento del peso y poder de los partidos conservadores y de extrema derecha.</p>
<p>Para realizar esta operación, estaba claro que nadie en su sano juicio podría plantear un choque frontal contra las medidas del Pacto Verde, en medio de la crisis climática y meses después de la cumbre de Dubái en la que la agricultura jugó un papel protagonista en el diagnóstico de nuevas políticas frente a la crisis climática.</p>
<p>Así que había que sacar a los agricultores a la calle, y para ello utilizaron los elementos reales e indiscutibles que están afectando al modelo de agricultura familiar europea. Factores como la subida de precio de insumos, como el petróleo, el gas, los fertilizantes, el abuso en la imposición de márgenes de las grandes distribuidoras de alimentos o el exceso de burocracia y dificultad, cuando no imposibilidad para aplicar las medidas “verdes” derivadas de la última PAC, que suponía un auténtico calvario para los agricultores debido a un exceso de burocratización, y a medidas que en absoluto estaban pensada para la mediana y pequeña agricultura. Todo esto mezclado con problemas estructurales no resueltos, como es la concentración de la propiedad de la tierra cada vez mayor, la falta de relevo generacional, etc.., creaba las condiciones necesarias para incendiar las capitales europeas, que, si bien ya habían comenzado en Holanda y Alemania, toman su mayor vuelo e importancia cuando irrumpen en el país de mayor poder en la política agraria europea como es Francia, impulsada por la patronal conservadora agraria más importante, la FSNA. Una movilización que en nuestro país coincide paradójicamente, con uno de los mejores años de renta del sector agrario, con aumento de márgenes que no hacía prever una movilización de tal magnitud, y que si prendió fue por la habilidad de la extrema derecha que consiguió sacar colectivos y grupos a la calle, con la inestimable colaboración de  unos medios de comunicación ávidos de imágenes similares a las francesas, y que acabó arrastrando a todo el movimiento sindical agrario, nadie podía quedarse en casa y regalar ese espacio a la extrema derecha.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5>Revolución verde 4.0</h5>
<p>Pues bien, después de la absoluta victoria y entierro del Pacto Verde, después de recogidos los restos de la fiesta que se vivió en los mejores salones de Europa, la pregunta que nos hacemos es: ¿y ahora qué? ¿Volvemos a lo de antes? ¿Todo está resuelto? ¿La agricultura familiar ya es viable? ¿Nos cargamos los objetivos del cambio climático? ¿Los pesticidas ya no serán reducidos?  En mi opinión la respuesta no es sencilla, pero si conocemos las líneas maestras de lo que viene, de lo que llevan las grandes empresas del <em>agro business</em> diseñando hace algunos años. El primer objetivo no es nuevo, de hecho, es el de siempre, el gran pilar de la política neoliberal europea y que se ha expresado de una manera clara y transparente, se trata de seguir avanzando sin cortapisa en el desarrollo del modelo industrial agroexportador a través de la expansión de los tratados de libre comercio. Como muestra de ello, los dos últimos acuerdos con Chile y Nueva Zelanda este mismo año. Avanzando sí, pero no como antes, y aquí vienen las novedades que marcarán sin duda el tablero de juego los próximos años, y es que las grandes empresas del agronegocio se dieron cuenta hace un tiempo que no podían seguir siendo los malos de la película, los que contaminan el campo y los alimentos, y dejar por otro lado que la agroecología y la soberanía alimentaria siguiera su expansión y su configuración como única salida a la crisis alimentaria y climática. Si ese modelo basado en sistemas alimentarios locales, descentralizados y sociales se convirtieran en hegemónicos, se acaba el negocio y control de las grandes corporaciones químicas y del agro. El cambio climático no pueda dar lugar a un cambio en las políticas, actores, y modelos, el cambio climático tiene que dar lugar a la profundización del actual modelo y para ello van a activar todas las palancas necesarias, y en esto están.</p>
<p>Lo que viene, por tanto, es una nueva Revolución verde. En unos meses vamos a empezar a escuchar por todos lados y a ver planes, estrategias, productos, normativas, reglamentación con palabras como agricultura de precisión, inteligente, de alta tecnología, adaptada, regenerativa, climática, <em>big data</em> alimentaria, Revolución verde 4.0 o neutra en emisiones. A esta revolución se le está llamando de diferentes formas, todas con nombres que desprenden atributos concebidos como positivos por la sociedad, pero no se pierdan, ya que se trata del mismo modelo de la Revolución verde 1, 2 y 3. Ya no sabemos ni cuantas llevamos. Mismos actores, mismos efectos. Un modelo basado en el uso ingente de tecnología, sensores, robots, drones, inteligencia artificial, nuevos regadíos, datos algoritmos, satélites, fertilizantes y pesticidas de nueva generación, nuevos transgénicos, cultivos intensivos de regeneración, etc. Y esta vez, con una reducción de la mano de obra como no podemos ni imaginar. Un modelo que sigue la consigna industrial, grandes monocultivos “verdes” y la sustitución de mano de obra, que en este momento es uno de los mayores costes asociados a la vez que genera un mayor consenso en los países del norte debido a la sensibilidad creciente contra la explotación laboral. No es el foco principal de este texto, pero, como se decía antiguamente, manténganse a la escucha porque frente a los innegables impactos negativos del modelo alimentario capitalista actual, impactos sociales, ambientales, climáticos, territoriales, culturales y de salud, el nuevo juguete del agronegocio se va a basar en la tecnología inteligente con la promesa de usar el pesticida justo, en el momento justo, en el lugar justo. De usar el agua justa y precisa, de usar el fertilizante sintético justo, de usar la energía justa en el lugar justo. Ahora será todo preciso, inteligente, limpio y <em>smart</em>.</p>
<blockquote><p>El nuevo juguete del agronegocio se basa en la tecnología inteligente que promete usar el pesticida justo, en el momento justo, en el lugar justo</p></blockquote>
<p>Esto es el paquete que está impulsando el gran <em>lobby</em> del agronegocio, y una vez derribado el edificio del Pacto Verde, los gobiernos estatales y también el europeo ya están allanando el camino para este desembarco, no solo en nuevas regulaciones sino directamente en la inversión de dinero público. Hace unos pocos días el Ministerio de Agricultura anunciaba una nueva política de modernización de regadíos, con la inversión más ambiciosa de la historia superior a los 2 400 millones de euros. O si quieren, vean la cantidad ingente de fundaciones, investigaciones, jornadas, seminarios y publicaciones “verdes” financiadas por las grandes empresas agroquímicas y tecnológicas.</p>
<p>Se trata del mayor trampantojo de la historia, o si lo prefieren, de la tormenta perfecta de <em>greenwashing</em>, perpetrado por las grandes corporaciones, que en un momento fueron conscientes del avance de las propuestas campesinas a nivel global como única respuesta necesaria frente a la crisis climática, y decidieron disputar y ocupar ese espacio tan preciado de la sostenibilidad. Una sostenibilidad agroexportadora tan falsa como cara. Tan falsa, porque como pueden entender, muchas de estas tecnologías suplemente son espejismos, no sirven y ya se ha demostrado su falta de eficacia y adaptación al mundo agrario. Se trata en realidad de una patada hacia adelante, profundizado en el sistema que nos ha traído hasta aquí, empresas exportadoras cada vez más grandes, más recursos, más monocultivos, más concentración de tierras, más integrado, más vertical y, claro está, más caro. La tecnología no es barata ya saben, mejores tractores, drones, cosechadoras, etc. Un paraíso al que la pequeña y mediana producción no serán llamados, porque simplemente no se lo podrán pagar, esta vez ni siquiera endeudándose.</p>
<p>En este momento de bruma y confusión es imprescindible distinguir bien, y no equivocarnos como la paloma, por muy verde que nos lo piten. Hace falta reivindicar con más fuerza que nunca la soberanía alimentaria como nuestra última línea de defensa y esperanza. No se trata de una batalla contra la tecnología en sí, sino por el control de la misma y su adaptación. No es igual que los datos sean públicos y accesibles para todos los agricultores y agriculturas que solo en manos de grandes empresas privadas, y no es igual una tecnología pensada en grandes monocultivos intensivos que en pequeñas y medianas explotaciones. La disputa es política, no solo tecnológica. Las preguntas son las de siempre: ¿quién ha de producir los alimentos? ¿Para quién? ¿Cómo se producen y dónde? De como respondamos dependerá nuestro futuro.</p>
<p><strong>Javier Guzmán</strong> es director de Justicia Alimentaria.</p>
<p>Acceso al artículo en formapo pdf: <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/por-muy-verde-que-nos-lo-pinten/" target="_blank" rel="noopener"><em>Por muy verde que nos lo pinten</em></a></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.fuhem.es/2025/09/12/por-muy-verde-que-nos-lo-pinten/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>PAPELES 166: Contaminantes químicos. El veneno cotidiano</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2024/08/28/papeles-166-contaminantes-quimicos-el-veneno-cotidiano/</link>
					<comments>https://www.fuhem.es/2024/08/28/papeles-166-contaminantes-quimicos-el-veneno-cotidiano/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 Aug 2024 07:13:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Contaminación]]></category>
		<category><![CDATA[Contaminación ambiental]]></category>
		<category><![CDATA[Desigualdad]]></category>
		<category><![CDATA[Inteligencia artificial]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia Ambiental]]></category>
		<category><![CDATA[Racismo]]></category>
		<category><![CDATA[Residuos]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<category><![CDATA[Tóxicos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.fuhem.es/?p=162308</guid>

					<description><![CDATA[Muchas amenazas confluyen en la crisis ecosocial. Una de las más olvidadas es la polución del ambiente por contaminantes químicos.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><em><strong><img decoding="async" class="alignright size-medium wp-image-162296" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-450x634.jpg" alt="" width="450" height="634" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-450x634.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-1200x1691.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-300x423.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-768x1082.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-1090x1536.jpg 1090w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-1453x2048.jpg 1453w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-350x493.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-600x846.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-scaled.jpg 1816w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" />Muchas son las amenazas que confluyen en la crisis ecosocial. Una de las más olvidadas pero no por ello menos importante es la polución del ambiente por contaminantes químicos. </strong></em></p></blockquote>
<p>El número 166 de la revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de relaciones ecososociales y cambio global</em></a> nos alerta de que vivimos inmersos en un entorno saturado por estas sustancias. Son omnipresentes porque forman parte de una amplia gama de bienes de uso cotidiano. Y, en primer lugar, los plásticos, presentes en bolsas, envoltorios, cosméticos, juguetes, electrodomésticos y ropa.</p>
<p>Una vez producidos, comercializados y consumidos masivamente, los plásticos se desechan y arrojan a vertederos y océanos, donde tardan décadas o incluso siglos en descomponerse, liberando múltiples contaminantes.</p>
<p>Hay muchos otros presentes en nuestros alimentos, agua, suelos y aire. Los hay de toxicidad probada y otros de los que aún se desconoce su peligrosidad, pero todos estos tóxicos se siguen utilizando día tras día, acumulándose en nuestro organismo y afectando nuestra salud de múltiples formas, e incluso llegando a traspasar la placenta materna.</p>
<p>Frente al probado perjuicio de muchas de estas sustancias se esperaría una decidida acción regulatoria por parte de las autoridades nacionales y comunitarias. Sin embargo, la mayor parte de las normas quedan eclipsadas en un limbo o son directamente rechazadas por la acción de múltiples <em>lobbies</em> de la poderosa industria química.</p>
<p>Este número de PAPELES explora algunos ángulos de esta problemática. Abre la revista la <span style="font-size: 12pt;">Introducción</span> de <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra </strong>sobre esta problemática.</p>
<p><span style="font-size: 12pt;">A Fondo</span> examina la cuestión de los contaminantes químicos como amenazas invisibles a través de los artículos de <strong>Joan Benach </strong>y <strong>Ferran Muntané, Tatiana Santos, Javier Guzmán, </strong>y<strong> Valeria Berros</strong>. La sección <span style="color: #000000;">Referentes</span> también indaga esta cuestión a través de un perfil y de dos extractos de <em>Primavera Silenciosa,</em> de <strong>Rachel Carson,</strong> de la mano de <strong>Christof Mauch</strong>, director del centro de investigación que lleva el nombre de la bióloga marina y referente indiscutible del ecologismo.</p>
<p><span style="font-size: 12pt;">Actualidad</span> incluye la primera parte del exhaustivo análisis de <strong>Carlos Pereda</strong> sobre desigualdad económica en España. En <span style="font-size: 12pt;">Experiencias</span>, <strong>Youssef Ouled</strong> examina la racialización que imponen los algoritmos de la inteligencia artificial, mientras que <strong>Raúl Garrobo </strong>aborda en <span style="font-size: 12pt;">Ensayo</span> el colapso ecosocial y ecosocialismo. Cierra el número nuestra sección <span style="font-size: 12pt;">Lecturas</span>.</p>
<p>A continuación, ofrecemos el <span style="font-size: 12pt;">Sumario</span> del número con los enlaces de descarga del texto completo de los textos de <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong> que introduce el número y el de <strong>Joan Benach</strong> y <strong>Ferrán Muntané </strong>sobre contaminación química.</p>
<h4><span style="font-size: 12pt;"><strong><span style="color: #0000ff;">SUMARIO</span></strong></span></h4>
<p><span style="font-size: 12pt;"><strong><span style="color: #0000ff;">INTRODUCCIÓN </span></strong></span><br />
<a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/el-veneno-cotidiano/" target="_blank" rel="noopener">El veneno cotidiano</a>, <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong>.</p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><strong><span style="color: #0000ff;">A FONDO</span></strong></span><br />
<a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/contaminacion-omnipresente-un-limite-planetario-olvidado/" target="_blank" rel="noopener">Contaminación omnipresente: un límite planetario olvidado</a>, <strong>Joan Benach</strong> y <strong>Ferrán Muntané</strong>.<br />
El riesgo químico: una amenaza invisible en la Unión Europea, <strong>Tatiana Santos</strong>.<br />
Por muy verde que nos lo pinten, <strong>Javier Guzmán</strong>.<br />
¿Qué nos dicen los litigios ambientales sobre nuestro tiempo?, <strong>Valeria Berros</strong>.</p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><strong><span style="color: #0000ff;">ACTUALIDAD</span></strong></span><br />
Desigualdad económica y dominación en España. Treinta años de crecimiento lento y mal repartido (I), <strong>Carlos Pereda</strong>.</p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><strong><span style="color: #0000ff;">EXPERIENCIAS</span></strong></span><br />
Hablar del racismo y la raza del algoritmo, <strong>Youssef Ouled</strong>.</p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><strong><span style="color: #0000ff;">ENSAYO</span></strong></span><br />
Colapso ecosocial, ecosocialismo y antropología simétrica, <strong>Raúl Garrobo Robles</strong>.</p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><strong><span style="color: #0000ff;">REFERENTES</span></strong></span><br />
La primavera silenciosa de Rachel Carson, <strong>Christof Mauch</strong>.</p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><strong><span style="color: #0000ff;">LECTURAS</span></strong></span><br />
Contra lo común. Una historia radical del urbanismo, Álvaro Sevilla Buitrago<br />
<strong>José Luis Fernández Casadevante, «KOIS»</strong></p>
<p>Simbioética. Homo sapiens en el entramado de la vida (elementos para una ética ecologista y animalista en el seno<br />
de una nueva cultura de la tierra Gaiana, jorge Riechmann.<br />
<strong>Raúl Garrobo Robles</strong></p>
<p>Se busca: un futuro posible en el que desear vivir, Miguel Brieva.<br />
<strong>Manuel Casal Lodeiro</strong></p>
<p>Cobalto rojo. El Congo se desangra para que tú te conectes, Siddharth Kara.<br />
<strong>Pedro L. Lomas</strong></p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><strong><span style="color: #0000ff;">Notas de lectura</span></strong></span></p>
<p>Límites ambientales y justicia ecosocial. Un diálogo filosófico con la igualdad de capacidades, Cristian Moyano.</p>
<p><strong>FUHEM Ecosocial</strong></p>
<p>El mundo entonces. Una historia del presente, Martín Caparrós.</p>
<p><strong>FUHEM Ecosocial</strong></p>
<h4><span style="color: #0000ff;"><strong><span style="font-size: 12pt;">RESÚMENES</span> </strong></span></h4>
<h3><strong>Información y compras</strong>:</h3>
<p>Tel.: +34 914310280</p>
<p>Email: <a href="mailto:publicaciones@fuhem.es">publicaciones@fuhem.es</a></p>
<p>Puedes adquirir la revista <strong>PAPELES</strong> en nuestra <a href="https://www.fuhem.es/product/contaminantes-quimicos/" target="_blank" rel="noopener">librería virtual</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.fuhem.es/2024/08/28/papeles-166-contaminantes-quimicos-el-veneno-cotidiano/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>

<!--
Performance optimized by W3 Total Cache. Learn more: https://www.boldgrid.com/w3-total-cache/?utm_source=w3tc&utm_medium=footer_comment&utm_campaign=free_plugin

Caché de objetos 0/849 objetos usando APC
Almacenamiento en caché de páginas con Disk: Enhanced 
Minified using Disk
Caché de base de datos usando APC

Served from: www.fuhem.es @ 2026-04-24 04:57:07 by W3 Total Cache
-->