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	<title>Vida Buena &#8211; FUHEM</title>
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	<description>educación + ecosocial</description>
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	<title>Vida Buena &#8211; FUHEM</title>
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		<title>Conversaciones en torno al modo de vida y sus alternativas para una vida buena</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 25 Jun 2026 10:27:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Dosieres Ecosociales]]></category>
		<category><![CDATA[Calidad de vida]]></category>
		<category><![CDATA[Modo de vida]]></category>
		<category><![CDATA[Vida Buena]]></category>
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					<description><![CDATA[Reflexiones sobre cómo construir formas de vida compatibles con la justicia social, la democracia y los límites ecológicos del planeta.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-0"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="vc_custom_heading_wrap "><div class="heading-text el-text" ><h2 class="h2" ><span><strong>Conversaciones en torno al modo de vida y sus alternativas para una vida buena</strong></span></h2></div><div class="clear"></div></div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-0" data-row="script-row-unique-0" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-0"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-1"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-8 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ></p>
<blockquote>
<p><em><strong>El dosier reúne diversas reflexiones sobre cómo construir formas de vida compatibles con la justicia social, la democracia y los límites ecológicos del planeta. </strong></em></p>
</blockquote>
<p>El punto de partida es una crítica al capitalismo entendido no solo como sistema económico, sino también como modelo cultural que moldea deseos, aspiraciones y estilos de vida. El documento sostiene que este modelo ha generado profundas desigualdades sociales y una crisis ecológica global, al tiempo que ha limitado nuestra capacidad para imaginar alternativas.</p>
<p>El dosier organiza la conversación en dos bloques: en el primero indagamos sobre la vida buena como el marco de referencia necesario para evaluar cómo vivimos y orientarnos hacia cómo podríamos vivir sin morir en el intento. En el segundo, nos preguntamos cómo hacer posible una vida buena en ámbitos concretos de nuestra existencia sin olvidar que esta se desenvuelve con los demás y que forma parte de la trama de la vida del planeta.</p>
<p>No hay respuestas definitivas, simplemente una invitación a transitar por otros caminos.</p>
</div></div></div></div></div></div><div class="wpb_column pos-top pos-center align_center column_parent col-lg-4 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode-single-media  text-left"><div class="single-wrapper" style="max-width: 100%;"><div class="tmb tmb-light  tmb-media-first tmb-media-last tmb-content-overlay tmb-no-bg"><div class="t-inside"><div class="t-entry-visual"><div class="t-entry-visual-tc"><div class="uncode-single-media-wrapper"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-175835" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/06/Conversaciones.jpg" width="501" height="710" alt="" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/06/Conversaciones.jpg 501w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/06/Conversaciones-450x638.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/06/Conversaciones-300x425.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/06/Conversaciones-350x496.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/06/Conversaciones-64x91.jpg 64w" sizes="(max-width: 501px) 100vw, 501px" /></div>
					</div>
				</div></div></div></div></div><span class="btn-container" ><a role="button"  href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/06/Dosieres_Ecosociales-Conversaciones-en-torno-al-modo-de-vida-y-sus-alternativas-para-una-buena-vida.pdf" class="custom-link btn btn-lg border-width-0 btn-color-742106 btn-icon-left">Descargar</a></span></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-1" data-row="script-row-unique-1" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-1"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-2"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ></p>
<h5><strong>BLOQUE I. </strong><strong>La necesaria reflexión sobre la vida buena como marco de referencia para evaluar cómo vivimos y orientarnos hacia cómo podríamos vivir sin morir en el intento. </strong></h5>
<h6><strong>La buena vida en la modernidad occidental, </strong><strong>Carmen Madorrán</strong></h6>
<p>La autora analiza cómo la cultura occidental ha tendido a identificar la vida buena con logros individuales, dificultando la construcción de una visión colectiva del bienestar. En el contexto de la crisis ecosocial, defiende que la vida buena debe replantearse a partir de las necesidades humanas reales y no de los deseos inducidos por el consumismo. Propone distinguir entre necesidades universales y satisfactores concretos, subrayando que no todas las formas de satisfacerlas son sostenibles. También reivindica una visión más relacional de la persona, consciente de su dependencia de otras personas y de la naturaleza.</p>
<h6><strong>Saberes ancestrales para itinerarios alternativos, </strong><strong>Patricio Carpio y José Astudillo</strong></h6>
<p>Los autores presentan el Buen Vivir (Sumak Kawsay) como una propuesta nacida de las cosmovisiones indígenas andinas. Frente al individualismo moderno, defienden una concepción de la vida basada en la comunidad, la reciprocidad, la complementariedad y la armonía con la naturaleza. Analizan la evolución histórica de este paradigma, su incorporación a la Constitución ecuatoriana de 2008 y sus dificultades para materializarse políticamente. Concluyen que el Buen Vivir constituye una referencia valiosa para construir modelos alternativos de convivencia y sostenibilidad.</p>
<h6><strong>El poscrecimiento como referencia hacia una vida buena, </strong><strong>Alberto Fraguas</strong></h6>
<p>Este capítulo cuestiona la idea de que el crecimiento económico continuo sea sinónimo de progreso. El autor plantea que la abundancia no debe medirse por la acumulación material, sino por la capacidad de garantizar bienestar, tiempo libre, servicios públicos y relaciones comunitarias. El poscrecimiento propone reorganizar la economía para situar en el centro los cuidados, la sostenibilidad y la calidad de vida. También analiza el desarrollo del movimiento poscrecentista y sus esfuerzos por influir en las políticas públicas y en la construcción de alternativas ecosociales.</p>
<h5><strong>BLOQUE II. Cómo hacer posible una vida buena</strong></h5>
<h6>Buena vida y trabajo, Albert Recio</h6>
<p>El autor reflexiona sobre el papel central que ocupa el trabajo asalariado en las sociedades actuales y cuestiona que esta sea la única forma válida de actividad social. Destaca la importancia de los cuidados y otros trabajos no mercantiles invisibilizados por el sistema económico. Defiende una reorganización del trabajo que reduzca desigualdades, favorezca la cooperación, mejore las condiciones laborales y permita compatibilizar la actividad económica con los límites ecológicos. También propone debatir qué trabajos son realmente útiles para una sociedad sostenible.</p>
<h6><strong>Consumo y estilos de vida, </strong><strong>Emilio Santiago Muiño</strong></h6>
<p>El capítulo critica el consumismo como principal vía para alcanzar bienestar y cuestiona la asociación entre riqueza material y felicidad. Defiende la posibilidad de construir una sociedad próspera dentro de los límites ecológicos mediante cambios tecnológicos, culturales y políticos. Propone sustituir el ideal de acumulación por una noción de abundancia basada en servicios públicos de calidad, relaciones comunitarias sólidas, tiempo disponible y satisfacción de necesidades reales. La transición exige transformar tanto los patrones de consumo como las estructuras económicas que los sostienen.</p>
<h6><strong>La ciudad que necesitamos para un modo de vida alternativo, </strong><strong>Carmen Mapis y Karen Waneska de Jesús</strong></h6>
<p>Las autoras analizan el papel de las ciudades en la construcción de modos de vida sostenibles. Plantean que el urbanismo debe priorizar la proximidad, la movilidad sostenible, los espacios públicos de calidad y el acceso equitativo a servicios básicos. Defienden ciudades diseñadas para las personas y no para los vehículos o la especulación inmobiliaria, favoreciendo la cohesión social, la resiliencia climática y la participación ciudadana.</p>
<h6><strong>El mundo rural en el buen vivir, </strong><strong>Luis del Romero</strong></h6>
<p>Este capítulo reivindica el papel estratégico del medio rural en las transiciones ecosociales. Frente a la despoblación y la marginalización de amplias zonas rurales, propone revalorizar sus capacidades para la producción sostenible de alimentos, la conservación de ecosistemas y el fortalecimiento de comunidades locales. El autor defiende una relación más equilibrada entre mundo urbano y rural, reconociendo la importancia de los territorios rurales para garantizar una vida buena y sostenible para el conjunto de la sociedad.</p>
<p><em><strong>La vida buena no puede seguir definiéndose por el crecimiento económico, el consumo ilimitado o el éxito individual, sino por la satisfacción de las necesidades humanas, la justicia social, el fortalecimiento de los vínculos comunitarios y el respeto a los límites ecológicos del planeta.</strong></em></p>
</div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-2" data-row="script-row-unique-2" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-2"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-3"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-8 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p>Esta publicación ha sido realizada con el apoyo financiero del <strong>Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITERD)</strong>. El contenido de la misma es responsabilidad exclusiva de <strong>FUHEM</strong> y no refleja necesariamente la opinión del <strong>MITERD</strong>.</p>
</div></div></div></div></div></div><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-4 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode-single-media  text-left"><div class="single-wrapper" style="max-width: 100%;"><div class="tmb tmb-light  tmb-media-first tmb-media-last tmb-content-overlay tmb-no-bg"><div class="t-inside"><div class="t-entry-visual"><div class="t-entry-visual-tc"><div class="uncode-single-media-wrapper"><img decoding="async" class="wp-image-174846" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/05/Logo_Ministerio-de-Transaccion-Ecologica.webp" width="1280" height="296" alt="" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/05/Logo_Ministerio-de-Transaccion-Ecologica.webp 1280w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/05/Logo_Ministerio-de-Transaccion-Ecologica-450x104.webp 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/05/Logo_Ministerio-de-Transaccion-Ecologica-1200x278.webp 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/05/Logo_Ministerio-de-Transaccion-Ecologica-300x69.webp 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/05/Logo_Ministerio-de-Transaccion-Ecologica-768x178.webp 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/05/Logo_Ministerio-de-Transaccion-Ecologica-350x81.webp 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/05/Logo_Ministerio-de-Transaccion-Ecologica-600x139.webp 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/05/Logo_Ministerio-de-Transaccion-Ecologica-64x15.webp 64w" sizes="(max-width: 1280px) 100vw, 1280px" /></div>
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		<title>Modo de vida, vida buena y crisis ecosocial. Papeles 161</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 08 May 2023 07:50:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[agroecología]]></category>
		<category><![CDATA[Alimentación]]></category>
		<category><![CDATA[Bienestar humano.]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis Ecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Decrecimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Modo de vida]]></category>
		<category><![CDATA[Modo de vida imperial]]></category>
		<category><![CDATA[Movilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Transición Ecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Vida Buena]]></category>
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					<description><![CDATA[Una vida buena −digna y segura− ha sido y es, la principal aspiración humana que ha recorrido las culturas de todo tiempo y lugar, aunque bajo diferentes concepciones y configuraciones.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignright wp-image-151335 size-thumbnail" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/161-300x423.jpg" alt="" width="300" height="423" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/161-300x423.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/161-450x634.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/161-768x1083.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/161-350x493.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/161-600x846.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/161-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/161.jpg 908w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />Una <em>vida buena</em> −digna y segura− ha sido y es, la principal aspiración humana que ha recorrido las culturas de todo tiempo y lugar, aunque bajo diferentes concepciones y configuraciones.</p>
<p>En la actualidad, amarrados como estamos a un modo de vida −de producción y consumo− que nos arrastra a una gravísima crisis ecosocial global, cargando los costes sobre la naturaleza, las mujeres y otros territorios, resulta aún más urgente reflexionar sobre qué significa una <em>vida buena</em> y de calidad para todos y todas.</p>
<p>El hecho insoslayable de los límites ecológicos del planeta debe enmarcar tal reflexión. Por ello, en este punto de la historia, <em>la vida buena</em> deberá definirse como aquella capaz de desenvolverse en un <em>equilibrio</em> dinámico con la naturaleza. Esto exige cambios colosales del modo de vida y de nuestros patrones mentales, pasando de la noción socioeconómica del bienestar que actualmente domina el imaginario colectivo –basado en prismas mercantilistas y cortoplacistas– a una noción sostenible y armónica de la vida, que exige cuidar la salud de los entornos sociales y naturales.</p>
<p>El número 161 de la revista <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em>, reflexiona sobre los principales ejes de transformación: transporte, urbanismo y alimentación, además de presentar un enfoque teórico tentativo para calibrar la calidad de vida en el marco de la crisis ecosocial.</p>
<p>En la <strong>Introducción</strong> del número, <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong> nos adentra en la insostenibilidad ecológica y social del modo de vida <em>imperial</em> dominante.</p>
<p><strong>A Fondo</strong> se abre con un artículo del <strong>Equipo de FUHEM Ecosocial</strong> que presentan un enfoque ecosocial para evaluar la calidad de vida. <strong>Max Koch</strong> examina el papel potencial del bienestar y las políticas sociales en un contexto de profunda transformación ecosocial y poscrecimiento, tomando el caso de Suecia. <strong>Carlos Verdaguer </strong>explora los lazos entre calidad de vida y habitabilidad en las ciudades. <strong>Alfonso Sanz</strong> analiza los escollos de la movilidad y las falsas alternativas. <strong>Kattya Cascante</strong> revisa el sistema global alimentario y sus múltiples fallas, mientras que <strong>Carolina Yacamán</strong> explora las alternativas para la transición alimentaria. Por su parte, <strong>Nuria del Viso</strong> y <strong>Mateo Aguado</strong> ponen en valor las prácticas “procomunitarias” de autoprotección y resiliencia frente a los impactos de este modo de vida “averiado”.</p>
<p>En <strong>Actualidad</strong>, <strong>Mª Teresa Vicente</strong> aborda la cuestión de los derechos de la naturaleza a partir del caso de la ILP de protección del Mar Menor y su tramitación y aprobación parlamentaria en 2022. Por su parte, <strong>Pere Ortega</strong> explora las alternativas al enfoque estatocéntrico de la seguridad y su expresión en la guerra.</p>
<p><strong>Ensayo</strong> incluye una síntesis del informe PRESME sobre precariedad laboral y salud mental encargado por el Ministerio de Trabajo y elaborado por un equipo coordinado por <strong>Joan Benach</strong>.</p>
<p><strong>Referentes</strong> repasa de la mano de <strong>Alfonso Díez Prieto</strong> la figura del pedagogo Lorenzo Milani en el centenario de su nacimiento.</p>
<p>El número se cierra con la sección <strong>Lecturas</strong>.</p>
<p>A continuación, ofrecemos el sumario de la revista y dos artículos descargables de forma gratuita: la Introducción del número de Santiago Álvarez Cantalapiedra y el artículo del equipo de <strong>FUHEM Ecosocial, </strong>Por un enfoque ecosocial para el estudio de la <em>vida buena.</em></p>
<h4><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/sumario-161/" target="_blank" rel="noopener"><span style="color: #3366ff;"><strong>SUMARIO</strong></span></a></h4>
<h4><span style="color: #3366ff;"><strong>INTRODUCCIÓN</strong></span></h4>
<p><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/un-modo-de-vida-que-imposibilita-la-vida-buena/" target="_blank" rel="noopener">Un modo de vida que imposibilita la <em>vida buena</em></a>, <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra.</strong></p>
<h4><span style="color: #3366ff;"><strong>A FONDO</strong></span></h4>
<p><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/por_un_enfoque_ecosocial_para_el_estudio_de_la_vida_buena/" target="_blank" rel="noopener">Por un enfoque ecosocial para el estudio de la <em>vida buena</em></a><em>, </em><strong>FUHEM ECOSOCIAL</strong></p>
<p>Bienestar sin crecimiento, <strong>Max Koch</strong>.</p>
<p>Calidad de vida urbana para la transición ecológica, <strong>Carlos Verdaguer</strong>.</p>
<p>La movilidad ¿buena? Sobre el futuro de la movilidad en la transición socioecológica,<strong> Alfonso Sanz Alduán</strong>.</p>
<p>El sistema agroalimentario industrial global es parte del problema, <strong>Kattya Cascante</strong>.</p>
<p>Tres claves para la transición agroalimentaria: decrecimiento, agroecología y políticas urbanas alimentarias, <strong>Carolina Yacamán</strong>.</p>
<p>Lazos procomunitarios para navegar la multicrisis ecosocial,<strong> Nuria del Viso y Mateo Aguado</strong>.</p>
<h4><span style="color: #3366ff;">ACTUALIDAD</span></h4>
<p>Giro ecocéntrico en el ordenamiento jurídico español: el Mar Menor, un ecosistema con derechos. El camino hacia la paz con la naturaleza,<strong> Teresa Vicente Giménez</strong>.</p>
<p>Alternativas a la seguridad y la defensa de los estados,<strong> Pere Ortega</strong>.</p>
<h4><span style="color: #3366ff;"><strong>ENSAYO</strong></span></h4>
<p>Precariedad y salud mental. Conocimientos y políticas. Sinopsis del Informe PRESME, <strong>Joan Benach</strong> (coord.),  <strong>Fernando Alonso</strong>,<strong> Diego Álvarez Alonso</strong>, <strong>Lucía Artazcoz</strong>,<strong> Edgar Cabanas</strong>,<strong> Belén González Callado</strong>,<strong> Nuria Matilla-Santander</strong>,<strong> Carles Muntaner</strong>,<strong> María Gema Quintero LIma</strong>,<strong> Remedios Zafra y Ferran Muntané</strong>.</p>
<h4><span style="color: #3366ff;"><strong>REFERENTES</strong></span></h4>
<p>Cien años de Lorenzo Milani, el maestro de Barbiana. Cura y maestro entre los pobres, <strong>Alfonso Díez Prieto</strong>.</p>
<h4><span style="color: #3366ff;">LECTURAS</span></h4>
<p><em>Simbioética</em>, de Jorge Riechmann.</p>
<p><strong>Cristian Moyano</strong></p>
<p><em>Sin energía. Pequeña guía para el gran descenso</em>, de Antonio Turiel.</p>
<p><strong>Mateo Aguado</strong></p>
<p><em>Etica del rewilding</em>, de Cristian Moyano.</p>
<p><strong>Pedro L. Lomas</strong></p>
<p><em>Contra la sostenibilidad</em>, de Andreu Escrivá.</p>
<p><strong>Monica Di Donato</strong></p>
<h4><span style="color: #3366ff;"><strong>Cuaderno de notas</strong></span></h4>
<h4><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/resumenes-161/" target="_blank" rel="noopener"><span style="color: #3366ff;">RESÚMENES</span></a></h4>
<p>&nbsp;</p>
<h3><strong>Información y compras</strong>:</h3>
<p>Tel.: +34 914310280</p>
<p>Email: <a href="mailto:publicaciones@fuhem.es">publicaciones@fuhem.es</a></p>
<p>Puedes adquirir la revista <strong>PAPELES</strong> en nuestra <a href="https://www.fuhem.es/product/modo-de-vida-vida-buena-y-crisis-ecosocial/" target="_blank" rel="noopener">librería virtual</a>.</p>
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		<title>Por un enfoque ecosocial para el estudio de la vida buena</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 08 May 2023 07:06:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Bienestar humano.]]></category>
		<category><![CDATA[Calidad de vida]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis Ecosocial]]></category>
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					<description><![CDATA[El artículo parte de plantear la pregunta de qué se puede entender por bienestar, calidad de vida o vida buena en el contexto de crisis
ecosocial en el que nos encontramos.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>La sección <strong>A FONDO</strong> del <a href="https://www.fuhem.es/2023/05/08/modo-de-vida-vida-buena-y-crisis-ecosocial-papeles-161/" target="_blank" rel="noopener">número 161</a> de la revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em></a> recoge un texto firmado por el equipo de FUHEM Ecosocial titulado: P<em>or un enfoque ecosocial para el estudio de la vida buena</em>.<strong><img decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-151335" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/161-300x423.jpg" alt="" width="300" height="423" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/161-300x423.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/161-450x634.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/161-768x1083.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/161-350x493.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/161-600x846.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/161-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/161.jpg 908w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></strong></p>
<blockquote><p>El artículo parte de plantear la pregunta de qué se puede entender por bienestar, calidad de vida o vida buena en el contexto de crisis ecosocial en el que nos encontramos. Así, tras analizar los conceptos de felicidad, bienestar y nivel de vida se detiene a examinar la noción de calidad de vida, que corrige el reduccionismo de visiones anteriores, y la sitúa en el actual contexto de crisis ecosocial para identificar un modo de vida productivista y consumista –el capitalista– que impide el avance en la calidad de vida de forma justa y generalizada tanto de los sistemas naturales como sociales. De aquí se deriva el desarrollo de un enfoque ecosocial de la calidad de vida.</p></blockquote>
<p>El siglo XX ha sido el siglo de la expansión de la <em>civilizació</em><em>n industrial capitalista</em>. En el trascurso de este periodo, particularmente a partir de su segunda mitad, se han acelerado los ritmos de extracción de recursos y de emisión de residuos asociados a la actividad económica, dotando a las sociedades humanas de una elevada complejidad y una destructividad nunca vista. Estas circunstancias nos han conducido, ya en el siglo XXI, a un escenario inédito de extralimitación y desigualdades. Un escenario en el que converge la creación de escasez relativa que genera el capitalismo con la escasez absoluta sobrevenida de recursos estratégicos, pérdida irreversible de biodiversidad y desestabilización abrupta del clima.</p>
<p>La magnitud que ha alcanzado la actividad económica en relación con la biosfera y el tipo de metabolismo socioeconómico que la civilización industrial capitalista ha extendido por todo el planeta proyectan sobre la humanidad una amenaza existencial. En este escenario, con las restricciones que impone, debemos cuestionar el modo de vida que nos ha conducido hasta él y preguntarnos: <strong>¿</strong>qué cabe entender por bienestar, calidad de vida o <em>vida buena</em> en el contexto de <em>crisis ecosocial</em> en el que estamos?</p>
<p>A pesar de haber recibido juicios variables a lo largo de la historia, la idea amplia de <em>bienestar</em> (de <em>bien</em> y <em>estar</em>) es algo que ha preocupado al ser humano durante toda su existencia.<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>1</sup></a> Se podría decir que tener acceso a una<em> vida buena</em> es, al fin y al cabo, el mayor objetivo de los seres humanos.<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><sup>2</sup></a><sup>,</sup><a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><sup>[3</sup></a> Forma parte de nuestra naturaleza querer vivir bien; querer tener una vida buena, una vida de calidad, una vida con bienestar. Es algo que, en el fondo, y como sostenía Aristóteles, deseamos siempre por encima de cualquier otra cosa: es <em>el fin último de la actividad humana, el bien perfecto por excelencia</em>.<a href="#_ftn4" name="_ftnref4"><sup>4</sup></a></p>
<p>Sin haber estado nunca sujeto a un enclave epistemológico determinado, <em>la cuestión de la vida buena</em> ha sido abordada a lo largo de la historia desde diferentes esferas del conocimiento, siendo mayoritariamente tratada desde el ámbito de la ética y la moral. Tratar de comprender qué es lo que nos lleva a tener una vida buena y de calidad ha sido una de las principales preocupaciones de la filosofía durante la mayor parte de la historia humana.<a href="#_ftn5" name="_ftnref5"><sup>5</sup></a></p>
<blockquote><p><strong>¿Qué cabe entender por bienestar, calidad de vida o vida buena en el contexto de crisis ecosocial en el que estamos?</strong></p></blockquote>
<p>En los últimos tiempos, sin embargo, este tema ha despertado un creciente interés en ámbitos como el científico, el social o el político. Con ello, cada vez más instituciones internacionales, gobiernos nacionales y entidades locales han venido sugiriendo el empleo de diversas estimaciones de bienestar y calidad de vida para evaluar el progreso social de sus países y regiones y mejorar con ello sus políticas públicas<a href="#_ftn6" name="_ftnref6"><sup>[6</sup></a></p>
<p>Con el propósito de delimitar y clarificar las diferentes aproximaciones existentes en torno a la cuestión de la <em>vida buena</em>, en las líneas que siguen se realizará una breve revisión conceptual y terminológica concerniente a las principales expresiones existentes al respecto.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>La <em>eudaimon</em></strong><strong><em>ía</em></strong><strong> griega</strong></h4>
<p>Durante la antigua Grecia, los debates ético−políticos solían transcurrir en torno a un término esencial: la <em>eudaimon</em><em>ía</em> (de “<em>eu</em>” y “<em>daimon</em>”, que vendría a significar “buen espíritu”). A pesar de que hoy en día este término suele traducirse como “felicidad” sin más, el término “florecimiento humano” ha sido sugerido como una traducción más exacta.<a href="#_ftn7" name="_ftnref7"><sup>7</sup></a> En esta línea, filósofos como Jorge Riechmann sugieren contemplar a la <em>eudaimon</em><em>ía</em> como <em>vida lograda</em>, <em>cumplida</em> o en <em>plenitud</em>.<a href="#_ftn8" name="_ftnref8"><sup>8</sup></a></p>
<p>La <em>eudaimon</em><em>ía</em> no era por tanto entendida por la filosofía de la época como un estado subjetivo y pasajero relacionado con el disfrute o el placer, sino más bien como un proceso vital: una forma de vivir que mereciese la pena ser vivida. En esta línea, el pensamiento grecorromano resaltó enfáticamente la importancia que sobre la <em>eudaimon</em><em>ía</em> tenía la <em>phil</em><em>ía</em> (o amistad),<a href="#_ftn9" name="_ftnref9"><sup>9</sup></a> de tal modo que sin unos vínculos sociales satisfactorios era difícil alcanzar una vida plena. De esta forma, la esencia misma de la <em>eudaimon</em><em>ía</em> no era algo estrictamente individual, sino un fundamento que encajaba en un modelo de vivir en interrelación con los demás: un bien social que florece de la convivencia entre iguales.<a href="#_ftn10" name="_ftnref10"><sup>10</sup></a></p>
<p>De entre todos los términos existentes relacionados con la idea de una <em>vida buena</em>, son tres los que han acaparado hasta ahora el grueso de la atención académica: felicidad, bienestar y calidad de vida. A continuación repasaremos, uno por uno, el significado de estos tres términos frecuentemente intercambiables. Comenzaremos por la felicidad.</p>
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<h4><strong>La felicidad</strong></h4>
<p>Según sostiene Francis Heylighen, profesor de la Universidad Libre de Bruselas, existen dos formas de entender la felicidad: una pasajera y una duradera.<a href="#_ftn11" name="_ftnref11"><sup>11</sup></a> La primera se aproximaría a la noción de alegría (sentimiento grato), mientras que la segunda lo haría a las nociones de bienestar. Esta segunda concepción ha sido tradicionalmente abordada desde el mundo académico para indicar el disfrute subjetivo de la vida en sentido general,<a href="#_ftn12" name="_ftnref12"><sup>12</sup></a> siendo con ello un concepto análogo al de <em>bienestar subjetivo</em><a href="#_ftn13" name="_ftnref13"><sup>13</sup></a> y pudiendo ser evaluado a través de encuestas que valoran el nivel de satisfacción que las personas tienen con la forma en que su vida transcurre (indicadores de satisfacción con la vida, con el tiempo disponible, con las relaciones personales, con el trabajo, etc.). Con todo, y tal y como sostiene Ruut Veenhoven, valdría entender la felicidad (o bienestar subjetivo) como la percepción personal a través de la cual un individuo juzga la calidad global de su vida de forma favorable;  esto es, lo que a uno le gusta la vida que uno lleva, comparando la vida que tiene con la que le gustaría tener.<a href="#_ftn14" name="_ftnref14"><sup>14</sup></a></p>
<p>Los estudios sobre la felicidad han permitido obtener información relevante al comparar resultados por nivel socioeconómico dentro de un país, entre países según su nivel de ingresos <em>per capita</em> o por periodos de tiempo para cada uno de los países. De esas comparaciones se detectó una paradoja en relación con la satisfacción con la vida y el nivel de ingresos: cuando las personas se hacen más prósperas en relación con otras, aumenta la satisfacción con su propia vida; pero cuando son las sociedades en su conjunto las que se hacen más ricas, no se vuelven por ello más felices. Efectivamente, si preguntamos a personas con diferentes niveles de renta sobre su felicidad se comprueba que aquellas que disponen de mayores ingresos suelen autoproclamarse más felices que las relativamente más pobres. Hasta aquí nada nuevo: «El dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida, que se necesita un auténtico especialista para verificar la diferencia», se podría concluir siguiendo la broma de Woody Allen. Ahora bien, las cosas cambian cuando se establecen comparaciones a lo largo del tiempo y entre países.</p>
<p>Richard Easterlin, en 1974, fue el primer economista en cuestionar la relación de proporcionalidad existente entre los ingresos y el bienestar subjetivo. Tras comparar varios países entre sí, Easterlin propuso la existencia de una zona de <em>saturación monetaria del bienestar humano subjetivo</em> a partir de la cual el aumento de los ingresos medios de una sociedad ya no se relacionaba con el aumento de su satisfacción con la vida.<a href="#_ftn15" name="_ftnref15"><sup>15</sup></a> De este modo, la relación entre los ingresos y el bienestar subjetivo se revelaría proporcional únicamente para el caso de las sociedades menos adineradas, en las cuales la mayor parte de las rentas familiares son destinadas a cubrir las necesidades materiales más apremiantes. A partir de un determinado umbral de renta el aumento de los ingresos apenas contribuía ya a incrementar significativamente el bienestar subjetivo de las personas.</p>
<p>Este fenómeno, popularizado como la «paradoja de la felicidad», también fue años después explorado en algunos países concretos a lo largo del tiempo. Así, tal y como mostraron los trabajos de David G. Myers, a pesar de que en EEUU el salario medio prácticamente se triplicó entre mediados de los años cincuenta y 2010, la felicidad declarada por sus ciudadanos durante esos años permaneció prácticamente constante.<a href="#_ftn16" name="_ftnref16"><sup>16</sup></a> Por tanto, cuando se compara el grado de felicidad que las personas dicen disfrutar a lo largo de un periodo amplio de varias décadas, en las sociedades opulentas nos encontramos con que el porcentaje de personas que declaran sentirse felices no ha aumentado (incluso ha descendido en algunos casos) a pesar de que los ingresos se hayan incrementado considerablemente en ese mismo período. De todo ello se puede atisbar que en la felicidad (o bienestar subjetivo) de las personas llega un momento en el que influyen más otros aspectos (relacionales, culturales y ambientales) que el nivel de renta absoluto que obtengamos.</p>
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<h4><strong>El bienestar</strong></h4>
<p>El bienestar es un concepto amplio que tiene muchas definiciones diferentes. Según la Real Academia Española (RAE), el bienestar tiene que ver con el conjunto de cosas necesarias para vivir una vida buena, tranquila, estimulante y saludable.<a href="#_ftn17" name="_ftnref17"><sup>17</sup></a></p>
<p>Huppert, Baylis y Keverne definieron el bienestar como el estado positivo y sostenible que permite a los individuos, a los grupos sociales o a las naciones prosperar y florecer.<a href="#_ftn18" name="_ftnref18"><sup>18</sup></a> Así pues, cabe distinguir entre el análisis del «bienestar actual» y el análisis de su «sostenibilidad», es decir, si el bienestar puede mantenerse en el tiempo.<a href="#_ftn19" name="_ftnref19"><sup>19</sup></a></p>
<p>Un trabajo de 2014 basado en la integración de varios enfoques sobre la noción de bienestar, como los propuestos por Sen,<a href="#_ftn20" name="_ftnref20"><sup>20</sup></a> Doyal y Gough,<a href="#_ftn21" name="_ftnref21"><sup>21</sup></a> y McGregor y colaboradores,<a href="#_ftn22" name="_ftnref22"><sup>22</sup></a> sugirió que este tiene que ver básicamente con tres aspectos: i) las condiciones físicas, sociales y mentales de las personas, ii) la satisfacción de sus necesidades y capacidades básicas, y iii) las oportunidades y recursos a los que se tiene acceso.<a href="#_ftn23" name="_ftnref23"><sup>23</sup></a></p>
<p>Sea como fuere, la literatura existente sugiere que el bienestar debe ser tratado como un asunto multidimensional que captura una mezcla de circunstancias de la vida de las personas, incluyendo cómo se sienten y cómo funcionan.<a href="#_ftn24" name="_ftnref24"><sup>24</sup></a> Así, la noción de bienestar comprende, a fin de cuentas, todos los componentes y factores tanto objetivos como subjetivos que son inherentes al florecimiento positivo de una persona.<a href="#_ftn25" name="_ftnref25"><sup>25</sup></a></p>
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<h4><strong>El bienestar reducido a la prosperidad material y al nivel de vida</strong></h4>
<p>A pesar de que la idea de bienestar ha evolucionado en los últimos años, incorporando en su análisis condiciones económicas, sociales y políticas, lo cierto es que la noción dominante de bienestar sigue estando ligada a día de hoy al convencimiento de que los ingresos y las propiedades materiales son la base de una vida buena. Sobre esta presunción se construyó un paradigma que vinculaba progreso con incremento cuantitativo, esquivando consideraciones sobre su contenido cualitativo. La noción dominante de bienestar ha quedado así reducida a la prosperidad material, al aumento de la capacidad de compra y, en consecuencia, al aumento del consumo.</p>
<p>Sin embargo, el bienestar es un concepto más amplio que el de «nivel de vida», pues incluye todos aquellos factores que influyen en lo que valoramos en nuestra existencia más allá de los aspectos adquisitivos. Reducirlo al nivel de vida es incorrecto por varias razones. Primera, porque los recursos económicos –bien sea el ingreso o el nivel y la estructura del consumo mercantil– son medios que se transforman en bienestar de formas diferentes según las personas; así, individuos que poseen mayor capacidad para disfrutar o más habilidades para el éxito en ámbitos valiosos de la vida pueden estar mejor incluso si manejan menos recursos económicos.<a href="#_ftn26" name="_ftnref26"><sup>26</sup></a> En segundo lugar, porque muchos recursos que contribuyen al bienestar no proceden del mercado, sino de otros ámbitos no mercantiles ni monetarizados. Y finalmente, porque la mayor parte de los determinantes del bienestar son circunstancias que no pueden ser reducidas a la tenencia o posesión de rentas o mercancías, sino que tienen que ver con actividades y relaciones sociales.</p>
<p>Además, las medidas convencionales de esta visión reduccionista del bienestar suelen ignorar los trabajos domésticos y de cuidados, individuales o colectivos, que proporcionan una destacada contribución al bienestar de las comunidades y a la calidad de vida de las personas. Tampoco logran reflejar las disparidades de riqueza e ingresos dentro de una sociedad (un aspecto que está negativamente correlacionado con la salud de esa sociedad)<a href="#_ftn27" name="_ftnref27"><sup>27</sup></a> ni capturan ni pueden capturar en modo alguno los muchos efectos negativos de las actividades económicas, como la contaminación y otros costes sociales y ambientales.<a href="#_ftn28" name="_ftnref28"><sup>28</sup></a></p>
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<h4><strong>La calidad de vida</strong></h4>
<p>La expresión calidad de vida pretende corregir esa deriva reduccionista en la que incurrió la visión convencional y economicista del bienestar. Y lo hace recuperando y abrazando el concepto multidimensional de bienestar anteriormente mencionado, que depende tanto de factores personales y sociales como de elementos objetivos y subjetivos. Además, la expresión calidad de vida incorpora dos consideraciones de especial interés. La primera tiene que ver con los logros o resultados obtenidos; la segunda con la importancia del entorno natural como condición prioritaria para el desarrollo de la vida humana.</p>
<p>Trasladar la atención hacia los logros es relevante porque una vida buena es, al fin y al cabo, una vida lograda o realizada. Atender, por ejemplo, a los logros en materia de salud y autonomía permite evaluar un modo de vida en función de los resultados cosechados. Un modo de vida que impida o amenace la salud y autonomía de las personas no podrá considerarse en ningún caso una vida buena.</p>
<p>El término de calidad de vida comenzó a generalizarse en la década de los setenta en el campo de la medicina y la salud para transmitir la idea de que hay algo más que la mera cantidad de años de supervivencia: así, además del tiempo de vida, también es importante atender a la calidad de la misma.<a href="#_ftn29" name="_ftnref29"><sup>29</sup></a> En esta línea se han propuesto indicadores ligados al desarrollo biológico que proporcionan una información significativa sobre la evolución de la calidad de vida de una población. La estatura media o la esperanza de vida saludable, por ejemplo, constituyen indicadores fiables y complejos del desempeño de la vida en una sociedad al reflejar los factores ambientales sobre el máximo potencial de crecimiento genético.<a href="#_ftn30" name="_ftnref30"><sup>30</sup></a></p>
<blockquote><p><strong>La expresión calidad de vida pretende corregir esa deriva reduccionista en la que incurrió la visión convencional y economicista del bienestar</strong></p></blockquote>
<p>Por otro lado, la relevancia de los factores ambientales (físicos, epidemiológicos y socioeconómicos) exige incorporar la dimensión ecológica del bienestar –o la ecología en la que se desarrollan nuestras vidas–. La pandemia ha mostrado cómo la salud de las personas se encuentra profundamente intrincada con la salud de los ecosistemas y que una vida sana en un planeta enfermo o en un entorno social tóxico es una contradicción en sus términos.</p>
<p>Pese a que la dimensión socioambiental ha estado presente en muchos índices de bienestar, desde los años setenta en adelante diversos enfoques asociados a la idea de los ecosistemas como límites biogeofísicos de la acción social vienen planteando con mayor énfasis la preocupación por los conceptos de bienestar y calidad de vida desde el ámbito de las <em>ciencias de la sostenibilidad</em>, vinculándose así su noción con el estado de conservación de los ecosistemas..<a href="#_ftn31" name="_ftnref31"><sup>31</sup></a> Este enfoque parte del reconocimiento de que el buen funcionamiento de la biosfera está en la base del bienestar y de la subsistencia humana, de modo que no podremos tener vidas de calidad si nuestros modos de vivir promocionan hábitos insostenibles que alteran la biodiversidad y los procesos ecológicos. Al fin y al cabo, este marco abraza los principios de la economía ecológica, situando la esfera económica al servicio de la sociedad en un panorama de armonía con la naturaleza, en vez de subordinar −como se ha venido haciendo− tanto la naturaleza como la sociedad a los avatares de la globalización económica capitalista.<a href="#_ftn32" name="_ftnref32"><sup>32</sup></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Calidad de vida en el contexto de la crisis ecosocial</strong></h4>
<p>Bajo esta perspectiva se vuelve primordial reconocer que la crisis ecosocial que atraviesa el planeta –y que amenaza con comprometer la vida de millones de personas, así como cualquier horizonte de vida buena– es, en el fondo, un hecho social arraigado al <em>modo de vida hoy imperante</em>. Si pretendemos alcanzar una vida buena y de calidad para toda la humanidad en un planeta que es finito tendremos que ser capaces de acomodar nuestra noción de bienestar a los límites ecológicos del planeta.<a href="#_ftn33" name="_ftnref33"><sup>33</sup></a> Pasar de la noción socioeconómica del bienestar que actualmente domina el imaginario colectivo –basado en prismas mercantilistas y cortoplacistas– a una noción sostenible y armónica de la vida exige cuidar la salud de los entornos sociales y naturales.</p>
<p>La consideración de la crisis ecosocial en todas sus dimensiones y manifestaciones exige, en este punto de la historia en que nos encontramos, definir la vida buena como aquella capaz de desenvolverse en un <em>equilibrio</em> dinámico con la naturaleza. A este respecto se ha hecho popular en los últimos años una imagen con la que representar la posibilidad de congeniar el bienestar social y la sostenibilidad ecológica: la conocida como <em>econom</em><em>ía de la rosquilla</em>. Reconociendo un “suelo social” que deberíamos garantizar y un “techo ambiental” que tendríamos que respetar, estaríamos en condiciones de precisar el espacio intermedio de seguridad en el que resulta posible prosperar conforme a los medios de nuestro planeta.<a href="#_ftn34" name="_ftnref34"><sup>34</sup></a></p>
<blockquote><p><strong>Pasar a una noción del bienestar sostenible y armónica de la vida exige cuidar la salud de los entornos sociales y naturales</strong></p></blockquote>
<p>La claridad que transmite la imagen de la rosquilla ha hecho que este marco conceptual esté siendo utilizado con cada vez más asiduidad para evaluar y comparar el desempeño socioecológico de muchos países y ciudades del mundo. Eso sí, en el caso concreto de los países se ha comprobado que ningún país hasta la fecha ha logrado situarse en ese <em>espacio seguro</em> que permite tener prosperidad social sin trasgredir los límites biofísicos.<a href="#_ftn35" name="_ftnref35"><sup>35</sup></a> Mientras que algunos países deben mejorar significativamente en ámbitos sociales (aquí encontramos, sobre todo, a países del Sur global), otros deben hacer enormes esfuerzos ambientales para dejar de sobrepasar los límites planetarios (fundamentalmente los países más desarrollados del Norte global).<a href="#_ftn36" name="_ftnref36"><sup>36</sup></a></p>
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<h4><strong>La cosmovisi</strong><strong>ón del <em>Buen Vivir</em> y las prácticas de los <em>Buenos Convivires</em></strong></h4>
<p>En muchas culturas, la idea del florecimiento humano en armonía dinámica con la naturaleza aún está presente. Las propuestas andinas del <em>buen vivir</em> (el <em>sumak kawsay</em> de las culturas kichwa o el <em>suma quama</em><em>ña</em> de las aymaras) valoran la plenitud en relación con la comunidad y la naturaleza. Existen nociones similares en otras culturas: el <em>ñande reko</em> guaraní, el <em>tarimiat pujústin</em> shuar, el s<em>hiir waras</em> ashuar, el <em>kyme mogen</em> mapuche, o el <em>balu wala</em> de los pueblos kunas de Panamá, así como muchas otras presentes en pueblos de Asia, África y Oceanía. Se trata de concepciones holísticas y armoniosas (consigo mismo, con la comunidad y con la naturaleza) que expresan la misma idea de prosperidad humana en un floreciente entramado de vida.</p>
<p>El Buen Vivir tiene una potente dimensión cultural y espiritual –no necesariamente religiosa– que la diferencia de otras concepciones del bienestar al situar al ser humano como parte de una realidad vital mayor.<a href="#_ftn37" name="_ftnref37"><sup>37</sup></a> También tiene una dimensión económico−productiva a partir de los principios de suficiencia y sustentabilidad. El <em>enfoque del Buen Vivir</em> no propugna una forma de desarrollo alternativo, sino una alternativa a la propia idea de desarrollo –y de progreso– emanada de la modernidad capitalista occidental que conlleva la descolonización de las metodologías y la descolonización del saber.<a href="#_ftn38" name="_ftnref38"><sup>38</sup></a> En este sentido, este enfoque demanda una clara diferenciación entre sabidurías y conocimientos y, como consecuencia, un indispensable diálogo de saberes y aproximaciones transdisciplinarias. Y de ese diálogo se deriva que no solo hay un único modo de entender la vida buena, sino una pluralidad de “buenos convivires” que no son propuestas acabadas sino procesos en construcción permanente a partir de vivencias, experiencias y prácticas que se trenzan desde abajo.<a href="#_ftn39" name="_ftnref39"><sup>39</sup></a></p>
<p>El Buen Vivir, como alternativa a un desarrollo que en realidad es “maldesarrollo”, se presenta como una propuesta civilizatoria para orientar la salida del capitalismo. No significa en ningún caso una apuesta por volver al pasado, sino más bien, como señala Michael Lövy, del romanticismo revolucionario, una «vuelta por el pasado en dirección a un futuro emancipador»<a href="#_ftn40" name="_ftnref40"><sup>40</sup></a> para redescubrir la sabiduría aún presente en la mayoría de las tradiciones culturales y cosmovisiones de los pueblos oprimidos por las potencias coloniales o poscoloniales. «Tampoco reniega de la tecnología ni del saber moderno. De lo que sí reniega es de la civilización del capital».<a href="#_ftn41" name="_ftnref41"><sup>41</sup></a> Es, en suma, la búsqueda de un <em>nuevo modo de vida alternativo</em> al <em>modo de vida imperante</em>.</p>
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<h4><strong>El modo de vida que se encuentra en el origen de la crisis ecosocial</strong></h4>
<p>Indagar en la calidad de vida en el contexto de la crisis ecosocial exige identificar en nuestra forma de vivir un modo de producción y consumo –un <em>modo de vida</em><em>–</em> que combina, como caras de una misma moneda, la opulencia de las mercancías con la explotación de la fuerza laboral, el saqueo de los recursos de la naturaleza y la imposición de cargas indeseadas sobre las mujeres. El capitalismo es un sistema económico que vive de la explotación de sus colonias y que genera un <em>modo de vida imperial</em>.<a href="#_ftn42" name="_ftnref42"><sup>42</sup></a> Como señalan María Mies y Vandana Shiva, esas colonias son las mujeres, la naturaleza y los países del Sur global.<a href="#_ftn43" name="_ftnref43"><sup>43</sup></a> Su desarrollo histórico ha conducido a la crisis ecosocial en la que nos encontramos. La dinámica expansiva capitalista, impulsada por el ánimo de lucro y el individualismo competitivo, choca con los límites ecológicos del planeta y desbarata los vínculos sociales, afectando de esa manera a las condiciones materiales que permiten la reproducción de la vida y de la existencia social.</p>
<p>En el contexto de la actual crisis ecosocial, la definición de la calidad de vida no es una cuestión meramente técnica, sino que requiere la adopción de un enfoque normativo capaz de establecer prioridades, visualizar conflictos y relaciones de poder, e integrar relaciones sociales y valores de igualdad y justicia.<a href="#_ftn44" name="_ftnref44"><sup>44</sup></a> Debe permitir evaluar el modo de vida de la civilización industrial capitalista y hacer aflorar con claridad cómo las sociedades capitalistas albergan una contradicción sociorreproductiva profundamente asentada en la crisis ecosocial, entendida como una crisis ecológica y de cuidados.<a href="#_ftn45" name="_ftnref45"><sup>45</sup></a></p>
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<p><strong>Un enfoque ecosocial de la calidad de vida</strong></p>
<p>Los debates actuales sobre la <em>vida buena</em> comparten las críticas radicales a las ideas de desarrollo y progreso orientadas únicamente a incrementar el nivel de ingresos y la riqueza monetaria. Estos debates advierten de la necesidad de incorporar las dimensiones personales, sociales y ambientales. La importancia decisiva en la vida de la gente de los elementos relacionales, culturales, políticos y ecológicos abre la perspectiva hacia otras formas de organización social ajustadas a las particularidades históricas y culturales alternativas a la que ofrece en nuestros días el capitalismo, depredador de la naturaleza, apisonador de las culturas de los pueblos y empobrecedor de las relaciones sociales.</p>
<p>En nuestro mundo convive la ostentación más despilfarradora con la necesidad más apremiante. Mientras esto ocurre, el planeta Tierra se encamina a velocidad de vértigo hacia una degradación de magnitudes incalculables. El ritmo de deterioro ecológico y social que estamos padeciendo a escala planetaria exige que nos preguntemos con urgencia qué entendemos por <em>vida buena</em>, pues no parece que podamos asumir como bueno el modo de vida imperial que niega a la mayoría un presente y a la humanidad su futuro. Preguntarse acerca de la vida buena significa, en la práctica, discernir entre los determinantes que amenazan el mantenimiento de la vida y aquellos otros que propician su florecimiento  y calidad.</p>
<p>Bajo la noción de calidad de vida laten distintas dimensiones. Una de ellas se refiere indudablemente al acceso a una determinada cesta de bienes y servicios que garanticen la cobertura de las más elementales necesidades materiales. Pero la calidad de vida es algo más que eso, incluye otros factores que van más allá de este aspecto material y que influyen en lo que valoramos de la vida. A nadie le extraña que en las respuestas a la pregunta acerca de una vida de calidad la gente incorpore habitualmente alusiones a la salud, al disfrute del tiempo libre o a la compañía de sus seres queridos.<a href="#_ftn46" name="_ftnref46"><sup>46</sup></a> Así pues, y como ya hemos mencionado, la calidad de vida es un concepto multidimensional que incorpora tanto lo que tenemos (dotación de recursos) como lo que hacemos (actividades), sin olvidar dónde y con quién estamos (las circunstancias en las que nos movemos). <em>Tener</em>, <em>hacer</em> y <em>estar</em> son dimensiones siempre presentes en la evaluación de la calidad de vida.<a href="#_ftn47" name="_ftnref47"><sup>47</sup></a></p>
<blockquote><p><strong>Preguntarse acerca de la vida buena significa, en la práctica, discernir entre los determinantes que amenazan el mantenimiento de la vida y aquellos otros que propician su florecimiento</strong></p></blockquote>
<p>Cada una de estas dimensiones entraña, a su vez, aspectos objetivos y subjetivos. Los aspectos objetivos se refieren a las oportunidades que se nos abren en relación con los recursos a los que podemos acceder, las actividades que podemos desarrollar o las circunstancias –sociales y ambientales– en las que nos toca vivir. Los aspectos subjetivos tienen que ver con las valoraciones cognitivas y los sentimientos (positivos y negativos) que suscita todo lo anterior. Una vez resaltadas las dimensiones que abarca la calidad de vida, cabe preguntarse por los aspectos que necesitaríamos cultivar para favorecerla y los obstáculos que deberíamos remover para no entorpecerla. Tal vez pueda ayudar en la respuesta a estos interrogantes la mención de tres aspectos que se encuentran presentes en todas las cosas que logramos hacer y que representan elementos constitutivos del estado de una persona, ya sea estar bien alimentado, gozar de buena salud, evitar enfermedades o participar con autonomía en la vida comunitaria. Esos elementos son los siguientes: los <em>recursos</em>, el <em>tiempo</em> y las <em>relaciones</em>.</p>
<p>Recursos, tiempos y relaciones para lograr unos resultados en salud y autonomía sin menoscabo de las condiciones sociales y ecológicas en que se desenvuelve la vida. Solo así estaremos ante una vida digna de ser vivida. Solo así se posibilita el despliegue de las capacidades y libertades en las personas sin imponer servidumbres y sacrificios sobre otros seres humanos y especies, preservando la trama de la vida de la que formamos parte.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>FUHEM Ecosocial</strong> está formado por  Mateo Aguado, Santiago Álvarez Cantalapiedra, Monica Di Donato, Susana Fernández, Pedro Lomas y Nuria del Viso.</p>
<p>Acceso al texto completo en formato pdf: <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/por_un_enfoque_ecosocial_para_el_estudio_de_la_vida_buena/" target="_blank" rel="noopener">P<em>or un enfoque ecosocial para el estudio de la vida buena</em></a>.</p>
<h4>NOTAS:</h4>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup>[1]</sup></a> Mateo Aguado, Diana Calvo, Candela Dessal, Jorge Riechmann, José A. González y Carlos Montes, «La necesidad de repensar el bienestar humano en un mundo cambiante», <em>Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global</em>, núm. 119, 2012, pp. 49-77., disponible en: <a href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2018/12/Repensar_el_bienestar_humano_M._Aguado_y_otros.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2018/12/Repensar_el_bienestar_humano_M._Aguado_y_otros.pdf </a></p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2"><sup>[2]</sup></a> Felicia A. Huppert, Nick Baylis y Barry Keverne, <em>The science of well</em>−<em>being</em>, Oxford University Press, USA, 2005.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3"><sup>[3]</sup></a> Mark McGillivray, «Human well−being: Issues, concepts and measures», <em>Human well</em>−<em>being: Concept and measurement</em>, 2007, pp. 1-22.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4"><sup>[4]</sup></a> Aristóteles, <em>Ética Nicomáquea</em>, Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1994.</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5"><sup>[5]</sup></a> Mateo Aguado, <em>Vivir bien en un planeta finito: Una mirada socio</em>−<em>ecológica al concepto de bienestar humano</em>, tesis doctoral, Universidad Autónoma de Madrid, 2016, pp. 37, disponible en: <a href="https://repositorio.uam.es/handle/10486/675536" target="_blank" rel="noopener">https://repositorio.uam.es/handle/10486/675536 </a></p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6"><sup>[6]</sup></a> John F. Helliwell, Richard Layard y Jeffrey D. Sachs, <em>World Happiness Report 2015</em>, Sustainable Development Solutions Network, 2015, disponible en: <a href="https://s3.amazonaws.com/happiness-report/2015/WHR15_Sep15.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://s3.amazonaws.com/happiness-report/2015/WHR15_Sep15.pdf</a></p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7"><sup>[7]</sup></a> Douglas B. Rasmussen, «Human flourishing and the appeal to human nature«, <em>Social Philosophy and Policy</em>, núm. 16.1, 1999, pp. 1-43.</p>
<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8"><sup>[8]</sup></a> Jorge Riechmann, <em>¿Cómo vivir? Acerca de la vida buena</em>, Los Libros de la Catarata, Madrid, 2011.</p>
<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9"><sup>[9]</sup></a> Traducida normalmente por amistad, la <em>philía</em> realmente expresa todo sentimiento de afección y compromiso con los otros; sentimientos tales como amistad, amor, benevolencia, cooperación, filantropía, etc.</p>
<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10"><sup>[10]</sup></a> Mateo Aguado, 2012, <em>op. cit.</em>, pp. 52-53.</p>
<p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11"><sup>[11]</sup></a> Francis Heylighen, «Evolution, selfishness and cooperation». <em>Journal of Ideas</em>, Vol 2, núm. 4, 1992, pp 70-76.</p>
<p><a href="#_ftnref12" name="_ftn12"><sup>[12]</sup></a> Omar Ovalle y Javier Martínez, «La calidad de vida y la felicidad», <em>Contribuciones a la Economía</em>, núm. 2006-12, 2006, disponible en: <a href="https://www.eumed.net/ce/2006/oojm.htm" target="_blank" rel="noopener">https://www.eumed.net/ce/2006/oojm.htm</a>.</p>
<p><a href="#_ftnref13" name="_ftn13"><sup>[13]</sup></a> Louis Tay, Lauren Kuykendall y Ed Diener. «Satisfaction and happiness–the bright side of quality of life», <em>Global handbook of quality of life: Exploration of well</em>−<em>being of nations and</em> <em>continents</em>, Springer, New York, 2015, pp. 839-853.</p>
<p><a href="#_ftnref14" name="_ftn14"><sup>[14]</sup></a> Ruut Veenhoven, <em>Measures of gross national happiness</em>, OECD World Economic, 2007.</p>
<p><a href="#_ftnref15" name="_ftn15"><sup>[15]</sup></a> Richard A. Easterlin, «Does Economic Growth Improve the Human Lot?  Some Empirical Evidence», en Paul A. David y Melvin Reder (ed): <em>Nations and Households in Economic Growth. Ensays in Honor of Moses Abramovitz</em>, Oxford University Press, Oxford, 1974, pp. 89-125.</p>
<p><a href="#_ftnref16" name="_ftn16"><sup>[16]</sup></a> David G. Myers y Jean M. Twenge, <em>Exploring social psychology</em>, McGraw−Hill, New York, 2012.</p>
<p><a href="#_ftnref17" name="_ftn17"><sup>[17]</sup></a> RAE (Real Academia Española), <em>Diccionario de la lengua española</em> (23ª ed.), 2014, disponible en: <a href="http://www.rae.es/" target="_blank" rel="noopener">http://www.rae.es/</a></p>
<p><a href="#_ftnref18" name="_ftn18"><sup>[18]</sup></a> Felicia A. Huppert, Nick Baylis y Barry Keverne, «Introduction: why do we need a science of well–being?», <em>Philosophical Transactions of the Royal Society of London</em>. Series B: Biological Sciences 359.1449, 2004, pp. 1331-1332 disponible en: <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1693426/pdf/15347524.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1693426/pdf/15347524.pdf</a></p>
<p><a href="#_ftnref19" name="_ftn19"><sup>[19]</sup></a> Joseph E. Stiglitz, Amartya Sen y Jean−Paul Fitoussi: <em>Medir nuestras vidas</em>, RBA, Barcelona, 2013, p.51.</p>
<p><a href="#_ftnref20" name="_ftn20"><sup>[20]</sup></a> Amartya Sen, «Well−being, agency and freedom the Dewey Lectures 1984», <em>Justice and the capabilities approach</em>, 2017, pp. 3-55.</p>
<p><a href="#_ftnref21" name="_ftn21"><sup>[21]</sup></a> Len Doyal e Ian Gough, <em>Teoría de las necesidades humanas</em>, Icaria/FUHEM, Barcelona/Madrid, 1994.</p>
<p><a href="#_ftnref22" name="_ftn22"><sup>[22]</sup></a> Allister McGregor, Andrew McKay y Jackeline Velazco, «Needs and resources in the investigation of well‐being in developing countries: illustrative evidence from Bangladesh and Peru», <em>Journal of Economic Methodology</em>, núm. 14.1, 2007, pp. 107-131.</p>
<p><a href="#_ftnref23" name="_ftn23"><sup>[23]</sup></a> Megan F. King, Vivian F. Renó y Evlyn M. Novo, «The concept, dimensions and methods of assessment of human well−being within a socioecological context: a literature review», <em>Social indicators research</em>, núm. 116, 2014, pp. 681-698.</p>
<p><a href="#_ftnref24" name="_ftn24"><sup>[24]</sup></a> James Kevin Summers, Lisa M. Smith, Jason L. Case y Rick A.  Linthurst, «A review of the elements of human well−being with an emphasis on the contribution of ecosystem services», <em>Ambio</em>, núm. 41(4), 2012, pp. 327-340.</p>
<p><a href="#_ftnref25" name="_ftn25"><sup>[25]</sup></a> Lin Roberts, Ann Brower, Geoffrey Kerr, Simon Lambert, Wendy McWilliam, Kevin Moore, Johen Quinn, David Simmons, Simon Thrush, Mike Townsend, Paul Blaschke, Robert Costanza, Ross Cullen, Ken Hughey y Steve Wratten, <em>The nature of wellbeing: how nature’s ecosystem services contribute to the wellbeing of New Zealand and New Zealanders</em>, Department of Conservation, Wellington, 2015, disponible en: <a href="https://www.doc.govt.nz/documents/science-and-technical/sap258entire.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://www.doc.govt.nz/documents/science-and-technical/sap258entire.pdf</a></p>
<p><a href="#_ftnref26" name="_ftn26"><sup>[26]</sup></a> Joseph E. Stiglitz, Amartya Sen y Jean−Paul Fitoussi, <em>op. cit</em>., p. 113.</p>
<p><a href="#_ftnref27" name="_ftn27"><sup>[27]</sup></a> Richard Wilkinson y Kate Pickett, <em>Desigualdad</em>. <em>Un análisis de la (in)felicidad colectiva</em>, Turner, Madrid, 2009.</p>
<p><a href="#_ftnref28" name="_ftn28"><sup>[28]</sup></a> Santiago Álvarez Cantalapiedra, «La evaluación de la satisfacción de las necesidades: en torno a los indicadores del bienestar» en Alfonso Dubois, Juan Luis Millán y Jordi Roca (coords.): <em>Capitalismo, desigualdades y degradación ambiental</em>, Icaria, Barcelona, 2001, pp. 153-166.</p>
<p><a href="#_ftnref29" name="_ftn29"><sup>[29]</sup></a> Ruut Veenhoven, «The four qualities of life. Ordering concepts and measures of the good life», <em>Understanding human well</em>−<em>being</em>, núm 1, 2006, pp. 74-100 disponible en: <a href="https://personal.eur.nl/veenhoven/Pub2000s/2006f-full.pd" target="_blank" rel="noopener">https://personal.eur.nl/veenhoven/Pub2000s/2006f-full.pd</a>f</p>
<p><a href="#_ftnref30" name="_ftn30"><sup>[30]</sup></a> Begoña Candela−Martínez, Antonio D. Cámara, Diana López−Falcón, José M. Martínez−Carrión, «Growing taller unequally? Adult height and socioeconomic status in Spain (Cohorts 1940–1994)», <em>SSM </em>−<em> Population Health</em>, vol. 18, 2022, 101126, disponible en: <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2352827322001057?via%3Dihub" target="_blank" rel="noopener">https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2352827322001057?via%3Dihub</a></p>
<p><a href="#_ftnref31" name="_ftn31"><sup>[31]</sup></a> Ver, por ejemplo: 1) Joan Martínez−Alier y Klaus Schlüpmann, <em>La ecolog</em><em>ía y la economía</em>, Fondo de Cultura Económica, México D.F., 1991. 2) Robert Costanza, John H Cumberland, Herman E. Daly, Robert Goodland y Richard B Norgaard, <em>An introduction to Ecological Economics</em>, CRC Press, Boca Ratón, FL, USA, 1997. 3) Len Doyal e Ian Gough, <em>Teoría de las necesidades humanas</em>, Fuhem/Icaria, Madrid/Barcelona, 1994. 4) Manfred A. Max−Neff, <em>Desarrollo a escala humana</em>, Icaria, Barcelona, 1994. 5) Nicholas Georgescu−Roegen, <em>La Ley de la Entropía y el proceso econó</em><em>mico</em>, Fundación Argentaria, Madrid, 1996 [1971]. 6) Johan Rockström, Will Steffen, Kevin Noone<em> et.al.</em>, «A safe operating space for humanity», <em>Nature</em>, núm. 461, 2009, pp. 472-475. 7) Ulrich Brand, Barbara Muraca, Éric Pineault <em>et al</em>., «From planetary to societal boundaries: an argument for collectively defined self−limitation», <em>Sustainability: science, practice and policy</em>, núm. 17(1), 2021, pp. 265-292.</p>
<p><a href="#_ftnref32" name="_ftn32"><sup>[32]</sup></a> Mateo Aguado, 2016, <em>op. cit.</em>, p. 63.</p>
<p><a href="#_ftnref33" name="_ftn33"><sup>[33]</sup></a> Daniel W. O’Neill, Andrew L. Fanning, William F. Lamb y Julia K. Steinberger, «A good life for all within planetary boundaries». <em>Nature Sustainability</em>, 1 (2), 2018, pp. 88-95, disponible en: <a href="https://doi.org/10.1038/s41893-018-0021-4" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1038/s41893−018−0021−4</a></p>
<p><a href="#_ftnref34" name="_ftn34"><sup>[34]</sup></a> Kate Raworth, <em>Economía rosquilla</em>, Paidós, Barcelona, 2018.</p>
<p><a href="#_ftnref35" name="_ftn35"><sup>[35]</sup></a> Daniel W. O’Neill <em>et al</em>., <em>op. cit.</em></p>
<p><a href="#_ftnref36" name="_ftn36"><sup>[36]</sup></a> Para más información al respecto se recomienda consultar la web: <a href="https://goodlife.leeds.ac.uk/" target="_blank" rel="noopener">https://goodlife.leeds.ac.uk/</a></p>
<p><a href="#_ftnref37" name="_ftn37"><sup>[37]</sup></a> José Astudillo, <em>Prácticas del Buen Vivir</em>, Ediciones Abya−Yala, Quito, 2020; Patricio Carpio, <em>Buen Vivir. Utopía para el siglo XXI</em>, FUHEM Ecosocial, Madrid, 2019. Puede consultarse también el semimonográfico del número 128 de la revista <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global,</em> titulado «Propuestas para la buena vida» (invierno 2015), disponible en: <a href="https://www.fuhem.es/papeles/papeles-numero-128" target="_blank" rel="noopener">https://www.fuhem.es/papeles/papeles-numero-128</a>/</p>
<p><a href="#_ftnref38" name="_ftn38"><sup>[38]</sup></a> Alberto Acosta, «A modo de prólogo», en José Astudillo: <em>Prácticas del Buen Vivir</em>, Ediciones Abya−Yala, Quito, 2020, pp. 13-20.</p>
<p><a href="#_ftnref39" name="_ftn39"><sup>[39]</sup></a> Tomás Rodríguez Villasante, «El debate sobre el buen vivir y los problemas−caminos para medir los avances en la calidad y la sustentabilidad», <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em>, núm. 128, FUHEM, Madrid, 2014, pp. 61-78, disponible en: <a href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2018/12/El_debate_sobre_el_buen_vivir_y_los_problemas_caminos_para_medir_los_avances_en_la_calidad_de_vida_y_la_sustentabilidad_T_R_Villasante.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2018/12/El_debate_sobre_el_buen_vivir_y_los_problemas_caminos_para_medir_los_avances_en_la_calidad_de_vida_y_la_sustentabilidad_T_R_Villasante.pdf</a></p>
<p><a href="#_ftnref40" name="_ftn40"><sup>[40]</sup></a> Véase la entrevista a Michael Löwy realizada por Rafael Díaz−Salazar aparecida en el nº 315 de <em>El Viejo Topo</em> (abril de 2014) y complementaria de otra que, con los mismos protagonistas y en las mismas fechas, apareció publicada en el núm. 125 de <em>PAPELES de relaciones ecosociales y cambio global, disponible en: </em><a href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2018/12/Entrevista_a_Michael_Lowy_R._Diaz-Salazar.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2018/12/Entrevista_a_Michael_Lowy_R._Diaz-Salazar.pdf</a></p>
<p><a href="#_ftnref41" name="_ftn41"><sup>[41]</sup></a> Alberto Acosta, <em>op. cit</em>., p. 20.</p>
<p><a href="#_ftnref42" name="_ftn42"><sup>[42]</sup></a> Ulrich Brand y Markus Wissen, <em>Modo de vida imperial</em>, Friedrich Ebert Stiftung, Ciudad de México, 2017. Para estos autores es el modo dominante en las sociedades del Norte global, que solo es posible explotando la fuerza de trabajo y los recursos de los países de la periferia (a través del intercambio económico y ecológico desigual) y transfiriendo a gran escala la carga ambiental hacia lugares lejanos de los centros capitalistas.</p>
<p><a href="#_ftnref43" name="_ftn43"><sup>[43]</sup></a> María Mies y Vandana Shiva,<em> Ecofeminismo (teoría, crítica y perspectivas)</em>, Icaria, Barcelona, 2015.</p>
<p><a href="#_ftnref44" name="_ftn44"><sup>[44]</sup></a> Lyla Metha y Melissa Leach, «¿Por qué la igualdad de género y la sostenibilidad van de la mano?», en VVAA: <em>Por qué las mujeres salvarán el Planeta</em>, Rayo Verde Editorial, Barcelona, 2019.</p>
<p><a href="#_ftnref45" name="_ftn45"><sup>[45]</sup></a> Nancy Fraser, <em>Los talleres ocultos del capital</em>, Traficantes de sueños, Madrid, 2020, disponible en: <a href="https://traficantes.net/sites/default/files/pdfs/PC_21_Talleres%20ocultos_web_baja_0.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://traficantes.net/sites/default/files/pdfs/PC_21_Talleres%20ocultos_web_baja_0.pdf</a></p>
<p><a href="#_ftnref46" name="_ftn46"><sup>[46]</sup></a> Daniel Kahneman, Alan B. Krueger, David A. Schkade, Nobert Schwarz y Arthur A. Stone. «A Survey Method for Characterizing Daily Life. Experience: The Day Reconstruction Method», <em>Science</em>, núm. 306, 1776, 2004.</p>
<p><a href="#_ftnref47" name="_ftn47"><sup>[47]</sup></a> Por supuesto, no todo depende de factores externos, por lo que se podría añadir a las tres anteriores una dimensión interna a la persona que recoja su equilibrio emocional, su carácter, su entendimiento, etc. Podemos referirnos a esta cuarta dimensión como la del «ser».</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
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		<title>Un modo de vida que imposibilita la vida buena</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 08 May 2023 07:00:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Calidad de vida]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Consumo]]></category>
		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
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		<category><![CDATA[Vida Buena]]></category>
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					<description><![CDATA[Santiago Álvarez Cantalapiedra nos adentra en la insostenibilidad ecológica y social del modo de vida imperial dominante. ¿Por qué queremos tener más de lo que necesitamos?]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-151335" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/161-300x423.jpg" alt="" width="300" height="423" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/161-300x423.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/161-450x634.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/161-768x1083.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/161-350x493.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/161-600x846.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/161-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/161.jpg 908w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong> escribe en la Introducción del número 161 de la revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em></a> sobre la insostenibilidad ecológica y social del modo de vida <em>imperial</em> dominante, en su artículo <em>Un modo de vida que imposibilita la vida buena.</em></p>
<p>Uno de los rasgos que caracteriza nuestro modo de vida es el ansia de perseguir más de lo alcanzado</p>
<p><em><strong>¿Por qué las personas quieren tener más de lo que necesitan? </strong></em></p>
<p>Podemos apelar a la condición humana, señalando que el aburrimiento y el descontento innato constituyen un estímulo irrefrenable que empuja a la búsqueda incansable de novedad.</p>
<p>Resulta razonable pensar que la insatisfacción forma parte de nuestra naturaleza, que hay elementos de insaciabilidad arraigados en la personalidad, pero, ¿por qué se canalizan básicamente a través del consumo y otros signos de riqueza? ¿Acaso no existen otras formas más adecuadas de encauzar esos deseos superación y novedad? Para responder a esta pregunta hay que trascender la perspectiva individual y subjetiva para aproximarnos a nuestro carácter social. Las sociedades del rendimiento, basadas en el más acendrado individualismo competitivo, tienen una pasmosa facilidad para entrecruzar esas propensiones personales con las más variadas fuentes sociales de insaciabilidad.</p>
<blockquote><p><em><strong>El capitalismo exacerba la insatisfacción a través de múltiples vías: a través del consumo comparativo y la rivalidad por el estatus, legitimando la codicia y la ambición, mercantilizando la vida social y monetizándolo todo hasta hacer del culto al dinero una religión. </strong></em></p></blockquote>
<p>Filósofos y moralistas de casi todas las épocas han tratado de refrenar la desmesura humana, pero la cultura consumista contemporánea, que da forma al actual espíritu del capitalismo, ha desatado y convertido en costumbre lo que hasta hace no mucho constituían actitudes y valores socialmente reprobables.</p>
<p>Derivadas de una mezcla de envidia y deseo de pertenencia e identificación surgen dinámicas de emulación social con las que buscamos “no ser menos que nuestros vecinos”; motivados por un anhelo de distinguirnos y diferenciarnos de los demás, surgen mecanismos de distinción para demostrar “ser más que el resto”.</p>
<p>El sistema económico explota esos empeños, y a través de un amplio y seductor instrumental comunicativo −alimentado de publicidad, pantallas digitales y escenografía de consumo (cualquier espacio físico o virtual es convertido en un centro comercial)− ha logrado que nuestras vidas se desenvuelvan en medio de una vasta gama de mercancías a las que se otorga un carácter de bienes conspicuos, posicionales, oligárquicos, esnob o distinguidos, mientras se privatizan o se restringen los de carácter social, público y comunal. Circunstancias que sabemos suelen venir de la mano: opulencia mercantil acompañada de la desvalorización de los consumos sociales y compartidos, opulencia privada unida a la miseria pública.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>El precio de la opulencia</strong></h4>
<p>Estas dinámicas sociales tienen una contrapartida en la vida personal. Por un lado, el evidente coste de oportunidad de todo el tiempo y esfuerzo dedicado a perseguir el ingreso necesario para alcanzar un determinado nivel de estatus y comodidad que se retrae de actividades significativas y relaciones interpersonales gratificantes que hay que sacrificar para “ganarse” el sustento. En muchos casos, ni siquiera esos afanes alcanzan para garantizar una vida digna. Un porcentaje significativo de la población padece jornadas laborales maratonianas, en malas condiciones y con bajos sueldos. En España, por ejemplo, se trabaja más horas que la media de la OCDE, pero bajo formas de contratación atípicas con una pésima distribución de las horas laborales a lo largo de la semana. Por otro lado, la alta temporalidad y precarización condicionan la posibilidad del desarrollo de proyectos vitales, especialmente en los más jóvenes. Además, la evidencia científica nacional e internacional muestra que la precariedad laboral es un determinante social de la salud.</p>
<p>Una investigación reciente en nuestro país muestra que cuanto mayor es el nivel de precariedad laboral, mayor es también la prevalencia de padecer mala salud mental.<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>[1]</sup></a> Este estudio señala que un tercio de los problemas de salud mental entre la población activa vienen asociados a la precarización: altos niveles de estrés, malestar emocional, trastornos del sueño, ansiedad o depresión. Esto acentúa, a su vez, las desigualdades sociales, pues <strong>la clase trabajadora</strong>, <strong>las mujeres</strong>, las <strong>personas migrantes</strong> y <strong>los jóvenes</strong> se encuentran entre los más afectados. Tal vez ayude a explicar por qué España es el país del mundo donde más ansiolíticos e hipnóticos se consumen por habitante. Padecer precariedad significa vivir una vida insegura, más frágil y acortada por la mayor probabilidad de morir antes de tiempo.</p>
<p>Por otro lado, se ha acelerado la degradación y destrucción de la naturaleza, especialmente desde la última mitad del siglo pasado siglo, cuando se incrementó de manera exponencial el crecimiento económico y, con ello, la población, el consumo energético, la extracción de recursos, resultando de todo ello unos impactos inmensos sobre los ecosistemas y el conjunto de la biosfera.</p>
<p>Este deterioro ecológico y social se encuentra vinculado al modo de vida actual (que engloba tanto la producción como el consumo). Su estructura y funcionamiento muestran el precio que hay que pagar por la prosperidad y la comodidad que promete y que no siempre procura. No es algo evidente, pues se arropa con todo tipo de oropeles, pero se empieza a atisbar sin mayor dificultad cuando se escarba lo que hay debajo de expresiones como <em>fast fashion</em> o <em>low cost</em>.</p>
<p>El caso de la industria textil es sintomático: tras la renovación incesante de la moda a bajo precio se esconden unas condiciones miserables en las fábricas manufactureras de países como Bangladesh, que utilizan el algodón procedente de la India. Algodón cultivado bajo un calor sofocante por agricultores empujados a convertirse en jornaleros (o a integrase en un sistema de producción bajo contrato), una vez que sus terruños y cultivos locales no resisten la imponente fortaleza de la industria algodonera a gran escala, la misma industria que envenena la tierra con sus abonos químicos y herbicidas y socava de paso la variedad genética con sus semillas (normalmente transgénicas).</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Un modo de vida imperial</strong></h4>
<p>Cuando el modo de vida imperante (es decir, las normas de producción y consumo que adopta la sociedad) socava las condiciones sociales y naturales sobre las se asienta, como así hace el capitalismo, el bienestar que proporciona se ve contrapesado por el malestar que ocasiona el reparto desigual de cargas sociales y ecológicas que lleva asociado.  Ahí se entrecruzan dinámicas de explotación y depredación que combinan relaciones coloniales, de clase y de género. Visto con perspectiva, da lugar a un precipitado histórico que enlaza viejos expolios coloniales con las nuevas formas de vida digital en las que ahora nos movemos.</p>
<p>El caso del Congo, al ser uno de los ejemplos de las mayores infamias cometidas, resulta ilustrativo: «Primero fueron los millones de esclavos (…) El maltrato no se detuvo ahí. En el siglo XIX fue el marfil, que se transforma en teclas de piano, estatuas religiosas o en figuras decorativas en las mansiones europeas. Poco después fue el oro blanco. En el año 1887, la invención del neumático con cámara por el veterinario escocés John Dunlop, unida a la popularización de los coches e instalaciones eléctricas en Europa, dispararon la fiebre por el caucho, obtenida de la savia lechosa de los árboles. La elevada demanda mundial y un sistema de extracción basado en el trabajo forzado disparó los beneficios, y Congo fue testigo de algunas de las escenas más sádicas de abuso y explotación de la historia (…) Con la llegada de la primera y la segunda guerra mundiales, los ojos europeos se dirigieron de nuevo hacia la riqueza del subsuelo congolés para cubrir el cobre necesario para la fabricación de balas y armamento militar. También el uranio de las bombas de Hiroshima y Nagasaki salió del Congo».<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><sup>[2]</sup></a> Esclavos para el comercio triangular, primero; luego, la codicia europea por los diamantes, el marfil, el algodón, la madera o el oro; a continuación, el caucho y el cobre que impulsaron los sectores automovilísticos y eléctricos de Occidente; en la actualidad, el coltán y el cobalto que se emplean en los móviles, ordenadores y cualquier otro cachivache electrónico, incluido el coche eléctrico. En el futuro quién sabe si será el enorme caudal de agua y el potencial de las corrientes del río Congo −principal reserva de agua dulce del continente− para producir energía “limpia” en un mundo amenazado por el cambio climático.</p>
<blockquote><p><strong><em>Tras el cuerno de la abundancia de los centros capitalistas, se halla esa otra realidad marcada por la sobreexplotación de la fuerza de trabajo de la periferia, el saqueo de sus recursos y la imposición de todo tipo de cargas ambientales. </em></strong></p></blockquote>
<p>Un modo de vida imperial que se reproduce a través de los actos de la vida cotidiana: cada vez que comemos, nos trasladamos o habitamos la ciudad. Un modo de vida que ha conformado una manera particular de alimentarnos, movernos y asentarnos sobre el territorio cuya violencia apenas se percibe porque se traslada a tierras remotas: «para la vida en los centros capitalistas −sostienen Brand y Wissen−, es decisiva la manera en que están organizadas las sociedades en otras partes, especialmente en el Sur global, y cómo configuran su relación con la naturaleza. Esto, a su vez, es la base para garantizar el traspaso de trabajo y naturaleza del Sur global necesario para las economías del Norte global. Y a su vez, el modo de vida imperial del Norte global contribuye de manera decisiva a estructurar en modo jerárquico las sociedades en otras partes. Hemos elegido conscientemente la expresión “en otras partes” por su indeterminación».<a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><sup>[3]</sup></a> Otras partes que no son únicamente zonas geográficas, sino también realidades biopolíticas, de manera que la vida cotidiana queda sometida a esta situación de dependencia por razones estructurales impuestas por el capitalismo global.<a href="#_ftn4" name="_ftnref4"><sup>[4]</sup></a></p>
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<h4><strong>Más inconvenientes que ventajas</strong></h4>
<p>El capitalismo no resuelve sus contradicciones, solamente las traslada en el tiempo y en el espacio. A medida que la crisis ecológica global empezó a mostrar sus apremios y el capitalismo devino en mundial, esas posibilidades históricas de traslación temporal y geográfica se han reducido drásticamente, haciendo aflorar, tanto en centros como en periferias, los inconvenientes de este modo de vida característico de la civilización industrial. Tampoco el recurso al <em>solucionismo</em> tecnológico parece suficiente al crear nuevos problemas y agudizar, en la mayoría de los casos, las contradicciones. La digitalización y la transición energética, dejadas a merced de las fuerzas de mercado y los intereses corporativos, así lo atestiguan.</p>
<blockquote><p><strong><em>Hemos construido un modo de vida que poco contribuye a una vida de calidad.<a href="#_ftn5" name="_ftnref5"><sup>[5]</sup></a> Vivimos arrastrados por dinámicas sociales que no nos hacen más libres y saludables. </em></strong></p></blockquote>
<p>Los ritmos se aceleran por las imposiciones de la sociedad del rendimiento y los límites de la jornada laboral se vuelven cada vez más imprecisos. La buena vida no empieza después del trabajo ante la dificultad de disfrutar de un ocio autónomo y creativo. La exaltación de la rivalidad, del individualismo y de los particularismos nos separan y enfrentan a otras personas. La fragilidad de los lazos sociales conduce a un mayor aislamiento y soledad. Todo ello afecta a la salud física y emocional. El cansancio y el malestar social penetran en los cuerpos y en las mentes, alterando el sueño y generando ansiedad, depresión, abuso de drogas y medicamentos, un elevado consumo de psicofármacos y un mayor riesgo de suicidio.</p>
<p>Hemos creado entornos amenazantes en casi todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana. En el ámbito de la alimentación, el incremento de productos procesados desequilibra nuestras dietas, aportando un exceso de grasas y azúcares. Unos alimentos que se obtienen de un modelo de producción agroindustrial que se encuentra entre las principales causas de la destrucción de la naturaleza. En la vida urbana, los atascos roban horas a nuestra vida, y las zonas congestionadas por el tráfico y contaminadas por los humos y los ruidos contribuyen al deterioro de nuestra salud. Las conurbaciones y las infraestructuras de transporte compartimentan el territorio.</p>
<p>Generamos una cantidad ingente de residuos de todo tipo que envenenan las aguas, el aire y la tierra. Se multiplican los riesgos vinculados a la desestabilización global del clima, a la pérdida de biodiversidad y a la contaminación. Aumentan las amenazas de eventos meteorológicos extremos (inundaciones, sequías, olas de frío y de calor, tormentas tropicales, incendios) y, en muchos casos, sus impactos sobre la productividad agraria y pesquera ponen en jaque la seguridad alimentaria. La pérdida de la biodiversidad favorece la propagación de enfermedades infecciosas y de pandemias.</p>
<p>Junto a la insostenibilidad ambiental de este modo de vida, se desencadenan otras tendencias no menos preocupantes. Persisten numerosas brechas de desigualdad, extensas bolsas de pobreza, desequilibrios territoriales y muchas personas ven erosionados sus derechos e hipotecados sus proyectos de vida ante procesos de precarización que generan vulnerabilidad e indefensión.</p>
<p>Cabe concluir que, aunque el capitalismo haya logrado un éxito incomparable en términos de opulencia material, incapacita en la misma medida para hacer un uso civilizado de ella. Eso significa que, a pesar de que se pudieran activar nuevos ciclos de crecimiento económico, nuestra posición actual para la consecución de una vida buena es peor de lo que era hace décadas. La existencia moderna, pese a sus considerables logros, adolece de rasgos fatales que inhiben el florecimiento de las personas y comprometen la supervivencia de la especie humana. En estas circunstancias, llama poderosamente la atención el abandono de la reflexión acerca de lo que significa hoy una vida buena. Posiblemente la razón de la desidia con la que la cultura mercantil contemporánea hace frente a esta pregunta tenga mucho que ver con el hecho de que nos conduciría a cuestionar radicalmente nuestro actual modo de vida.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong>, director de <a href="https://www.fuhem.es/ecosocial/" target="_blank" rel="noopener">FUHEM Ecosocial</a> y de la revista <em><a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener">Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</a>. </em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Acceso al texto completo en formato pdf: <a href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/04/Un-modo-de-vida-que-imposibilita-la-vida-nueva-SAlvarez-Introduccion-161.pdf" target="_blank" rel="noopener"><em>Un modo de vida que imposibilita la vida buena.</em></a></p>
<h4><strong>NOTAS: </strong></h4>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Se trata del Informe PRESME, encargado por la Vicepresidenta Segunda del Gobierno de España y Ministra de Trabajo y Economía Social a una Comisión de expertos/as coordinada por el profesor Joan Benach con el objetivo de obtener un diagnóstico detallado de la precariedad laboral en España y sus efectos sobre la salud mental. La presentación de este informe se realizó el 11 de marzo de este año, y ofrecemos una sinopsis, con sus principales hallazgos y recomendaciones, en la sección de Ensayo de este mismo número de <em>Papeles</em>.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Xavier Aldekoa, <em>Quijote en el Congo</em>, Península, Barcelona, 2023, pp. 32-33.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Ulrich Brand y Markus Wissen: «Nuestro bonito modo de vida imperial. Cómo el modelo de consumo occidental arruina el planeta», <em>Nueva Sociedad, </em> núm. 279, enero-febrero de 2019, p. 28.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> Que la noción de colonia trasciende a un territorio administrado por una potencia extranjera, dan cuenta María Mies y Vandana Shiva al hablar de las mujeres, la naturaleza y los países periféricos como las colonias actuales del capitalismo global [en<em> Ecofeminismo (teoría, crítica y perspectivas)</em>, Icaria, Barcelona, 2015].</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Evaluar el modo de vida desde la perspectiva de la calidad de vida es el propósito del primer informe elaborado por FUHEM con el título <em>Informe Ecosocial sobre la calidad de vida en España:</em> <em>b</em><em>alance, tendencias y desafíos</em>, que se presentará en fechas próximas y podrá ser consultado a través de la página web de la Fundación.</p>
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		<title>PAPELES 150</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 17 Jul 2020 09:18:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Calidad de vida]]></category>
		<category><![CDATA[Decrecimiento]]></category>
		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Transición Ecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Vida Buena]]></category>
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					<description><![CDATA[Papeles cumple 35 años y sus 150 números la han convertido en una referencia indiscutible para conocer los principales problemas y debates de nuestro tiempo. Pionera en la investigación para la paz en sus inicios, lo es también desde hace más de una década al delimitar la problemática ecosocial y abordar, con una mirada interdisciplinar, temas relacionados con la sostenibilidad, la cohesión social y la democracia, considerando la paz como eje transversal de análisis.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img decoding="async" class="alignright wp-image-134693 size-thumbnail" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/07/150-300x425.jpg" alt="" width="300" height="425" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/07/150-300x425.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/07/150-450x638.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/07/150-1200x1700.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/07/150-768x1088.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/07/150-1084x1536.jpg 1084w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/07/150-1446x2048.jpg 1446w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/07/150-600x850.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/07/150-64x91.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/07/150-scaled.jpg 1807w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></strong></p>
<p><em>Papeles</em> cumple 35 años y sus 150 números la han convertido en una referencia indiscutible para conocer los principales problemas y debates de nuestro tiempo.</p>
<p>Pionera en la investigación para la paz en sus inicios, lo es también desde hace más de una década al delimitar la problemática ecosocial y abordar, con una mirada interdisciplinar, temas relacionados con la sostenibilidad, la cohesión social y la democracia, considerando la paz como eje transversal de análisis.</p>
<p>El pensamiento de analistas, teóricos y activistas, tanto del panorama nacional como internacional, hacen de las páginas de Papeles escenario intelectual crítico para una sociedad justa en un mundo habitable.</p>
<p>El nuevo número de PAPELES:<em> Trabajo y vida buena en la encrucijada</em>, cuenta con una <strong>INTRODUCCIÓN</strong> que lleva la firma de <strong>Ángel Martínez González-Tablas</strong> que, en tanto que es expresidente y patrono de <strong>FUHEM</strong> y que ha conocido esta revista de primera mano desde sus inicios, repasa la historia de esta revista, así como los desafíos, la funciones y objetivos que como revista crítica debe tener en el presente y futuro cercano.</p>
<p>La sección de <strong>A FONDO</strong> centra su atención en la cuestión del trabajo y la vida buena en la encrucijada ecosocial, complementándose con un texto de <strong>André Gorz</strong> en la sección <strong>REFERENTES</strong>, introducido por el director de la revista, <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong>.</p>
<p>En <strong>ACTUALIDAD</strong>, dos artículos aluden las necesarias respuestas en clave social y solidaria a la crisis económica post-Covid19: la fiscalidad justa y el ingreso mínimo vital desde una mirada crítica. Con esa misma mirada completa la sección un artículo de <strong>José Manuel Naredo</strong> sobre decrecimiento y posdesarrollo.</p>
<p>A su vez, en <strong>EXPERIENCIAS</strong> centramos la atención en el caso de Bután y <em>Felicidad Interior Bruta</em> (FIB) como un marco conceptual y criterio de razón pública que delimita la agenda política butanesa.</p>
<p>Finalmente, en este número se recoge un <strong>ENSAYO</strong> de <strong>Ofelia Agoglia</strong> sobre las etapas por las que transcurre la historia ambiental Argentina y las respuestas que emergen de la corriente ambiental crítica latinoamericana, y otro de <strong>Pere Ortega</strong> centrado en la economía militar en España desde el franquismo a la democracia.</p>
<p>Y por supuesto no deja de estar presente la sección <strong>LECTURAS</strong> en la que se reseñan algunas publicaciones recientes que pueden resultar de especial interés para nuestros lectores y lectoras.</p>
<p>A continuación, ofrecemos el Sumario de la revista, que podrás descargar a texto completo, junto con la Introducción de <strong>Ángel Martínez González-Tablas</strong>, y el artículo sobre el Mito del trabajo de <strong>Erik Gómez-Baggethun</strong> y <strong>José Manuel Naredo.  </strong></p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/sumario-150/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><strong>SUMARIO</strong></a></p>
<p><strong>INTRODUCCIÓN</strong></p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/papeles-en-sus-35-anos-vocacion-y-funcion-de-una-revista-critica/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>PAPELES en sus 35 años: vocación y función de una revista crítica</em></a>, <strong>Ángel Martínez González-Tablas</strong>.</p>
<p><strong>A FONDO</strong></p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/el-mito-del-trabajo-origen-evolucion-y-perspectivas/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>El mito del trabajo: origen, evolución y perspectivas</em></a>, <strong>Erik Gómez-Baggethun</strong> y <strong>José Manuel Naredo</strong>.</p>
<p><em>La civilización del malestar: precarización del trabajo y efectos sociales y de salud</em>, <strong>Joan Benach</strong>, <strong>Pere Jódar</strong> y <strong>Ramón Alòs</strong>.</p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/calidad-de-vida-y-mercado-de-trabajo/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Calidad de vida y mercado de trabajo</em></a>, <strong>Lucía Vicent Valverde</strong>.</p>
<p><em>Escenarios de trabajo en la transición ecosocial 2020-2030. Equilibrios difíciles entre lo ecológicamente necesario y lo políticamente posible</em>, <strong>Emilio Santiago Muíño</strong>.</p>
<p><strong>ACTUALIDAD</strong></p>
<p><em>Fiscalidad justa: una respuesta solidaria a la crisis económica derivada de la Covid19</em>, <strong>Xavier Casanovas Combalia</strong>.</p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/ya-esta-aqui-el-ingreso-minimo-vital/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Ya está aquí el Ingreso Mínimo Vital</em></a>, <strong>Guillermo Fernández Maíllo</strong>.</p>
<p><em>Comentarios y aportaciones a la meta del decrecimiento, a la sombra de los diccionarios del Posdesarrollo y del Decrecimiento, </em><strong>José Manuel Naredo</strong>.</p>
<p><strong>EXPERIENCIAS</strong></p>
<p><em>Felicidad Interior Bruta (FIB): una vía política para otro desarrollo</em>, <strong>Luis Rodríguez Calles</strong>.</p>
<p><strong>ENSAYO</strong></p>
<p><em>¿Civilización sin barbarie? Crónica de un eterno retorno. Reflexiones desde la corriente crítica latinoamericana</em>, <strong>Ofelia Agoglia</strong>.</p>
<p><em>La economía militar en España del franquismo a la democracia</em>, <strong>Pere Ortega</strong>.</p>
<p><strong>REFERENTES</strong></p>
<p><em>André Gorz: revisitando la noción de trabajo</em>, <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong>.</p>
<p><em>Temas para una izquierda futura</em>, <strong>André Gorz</strong>.</p>
<p><strong>LECTURAS</strong></p>
<p><em>No Go World. How Fear Is Redrawing Our Maps And Infecting. Our Politics</em>, de Ruben Andersson.</p>
<p><strong>Nuria del Viso</strong></p>
<p><em>Contra la caridad</em>, de Daniel Raventós y Julie War.</p>
<p><strong>Diego Escribano Carrascosa</strong></p>
<p><em>La Gran Encrucijada</em>, de Santiago Álvarez Cantalapiedra.</p>
<p><strong>Margarita Suárez Barrera</strong></p>
<p><strong>RESÚMENES</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<h3><strong>Información y compras</strong>:</h3>
<p>Tel.: +34 914310280</p>
<p>Email: <a href="mailto:publicaciones@fuhem.es">publicaciones@fuhem.es</a></p>
<p>Puedes adquirir la revista <strong>PAPELES</strong> en nuestra <a href="https://www.fuhem.es/product/trabajo-y-vida-buena-en-la-encrucijada-papeles-n-o-150/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><u>librería virtual.</u></a></p>
<p>&nbsp;</p>
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