<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Ecosocial &#8211; FUHEM</title>
	<atom:link href="https://www.fuhem.es/category/ecosocial/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://www.fuhem.es</link>
	<description>educación + ecosocial</description>
	<lastBuildDate>Tue, 05 May 2026 07:43:49 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.8.5</generator>

<image>
	<url>https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2018/10/Fuhem-logomosca-100x100.png</url>
	<title>Ecosocial &#8211; FUHEM</title>
	<link>https://www.fuhem.es</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Papeles 173</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2026/05/05/papeles-173/</link>
					<comments>https://www.fuhem.es/2026/05/05/papeles-173/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 05 May 2026 07:43:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Autoritarismo]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis Ecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Discriminación]]></category>
		<category><![CDATA[Globalización]]></category>
		<category><![CDATA[Modo de vida imperial]]></category>
		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Nuevo Orden]]></category>
		<category><![CDATA[Nuevo orden social]]></category>
		<category><![CDATA[Polarización]]></category>
		<category><![CDATA[Vulnerabilidad]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.fuhem.es/?p=174458</guid>

					<description><![CDATA[Asistimos a una profunda reconfiguración del orden internacional expresado en la multiplicación de conflictos alrededor del mundo, el rearme, el auge de la geopolítica –con el relanzamiento del imperialismo y las zonas de influencia–, la diplomacia coercitiva y el alejamiento del multilateralismo y del derecho internacional. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p class="CuerpoA"><span lang="ES-TRAD"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignright size-medium wp-image-174440" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/04/Portada-Papeles-173-borde-300x375.jpg" alt="" width="450" height="638" /><em>Asistimos a una profunda reconfiguración del orden internacional expresado en la multiplicación de conflictos alrededor del mundo, el rearme, el auge de la geopolítica –con el relanzamiento del imperialismo y las zonas de influencia–, la diplomacia coercitiva y el alejamiento del multilateralismo y del derecho internacional. </em></span></p>
</blockquote>
<p class="CuerpoA"><span lang="ES-TRAD">En paralelo, se reorganiza el poder económico y político, que bascula hacia Asia, y, especialmente, a China, en detrimento de Estados Unidos y de Occidente, que se resisten a los cambios. Mientras, van surgiendo organizaciones de cooperación al margen del dominio occidental. El orden que empieza a emerger, más descaradamente violento, no es ajeno a la forma en que se maneja la crisis ecosocial. Este número de PAPELES indaga en este nuevo orden mundial. Casi una veintena de expertas y expertos de distintos ámbitos analizan los rasgos de eso que emerge, ofreciendo valiosas claves para comprender el nuevo escenario.</span></p>
<p>La sección <strong>A fondo</strong> de este número resulta singular en varios sentidos. Primero, porque aborda una cuestión de máxima actualidad, el orden internacional que está surgiendo de las ruinas del régimen posterior a la Segunda Guerra Mundial. Y segundo, porque esta vez no se compone de artículos de varios especialistas, sino de una batería de preguntas sobre distintos aspectos de este orden mundial emergente que formulamos a dieciséis expertas y expertos en los distintos ámbitos.</p>
<p>Esta conversación coral con <span lang="ES-TRAD">numerosas claves para navegar este presente incierto </span>se estructura en siete bloques:</p>
<p><strong>Bloque 1</strong>. Imperialismo y uso de la fuerza: abandono del multilateralismo y desprecio del derecho internacional;</p>
<p><strong>Bloque 2</strong>. América Latina y la Doctrina Donroe;</p>
<p><strong>Bloque 3</strong>. Europa ante el nuevo orden de Trump;</p>
<p><strong>Bloque 4</strong>. Oriente Medio y el nuevo orden;</p>
<p><strong>Bloque 5</strong>. China, India, Rusia y otros actores frente al nuevo orden;</p>
<p><strong>Bloque 6</strong>. Un orden internacional cada vez más violento;</p>
<p><strong>Bloque 7</strong>. Nuevo orden y crisis ecosocial.</p>
<p>Los participantes en esta conversación son: <strong>Manuel Monereo, Jose Antonio Est</strong><strong>évez Araujo, Renán Vega, Tahina Ojeda Medina, Ruth Ferrero Turrión, Ignacio Álvarez-Ossorio, Isaí</strong><strong>as Barreñada, Augusto Zamora, Carlos Berzosa, In</strong><strong>é</strong><strong>s Arco, Jos</strong><strong>é </strong><strong>Luis Gordillo, Rafael Poch- de-Feliú</strong><strong>, Pere Ortega, Tica Font, Jorge Riechmann </strong>y<strong> Ulrich Brand</strong>.</p>
<p>El número recoge también otras secciones habituales como: <strong>Actualidad</strong>, <strong>Experiencias</strong>, <strong>Ensayo</strong> y <strong>Lecturas</strong>.</p>
<p>A continuación, ofrecemos el texto completo correspondiente a la <strong>Introducción</strong> del número, escrito por <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong> bajo el título: <em>Autoritarimo Nacionalnativista y orden mundial</em>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Autoritarismo Nacionalnativista y Orden Mundial</strong></h4>
<p>Una mirada rápida a Occidente permite comprobar que vivimos una oleada reaccionaria. En América Latina, a Milei en Argentina, Noboa en Ecuador, Bukele en El Salvador o Asfura en Honduras se les ha sumado recientemente Kast en Chile. Bolsorano, esta vez a través de la persona de su hijo Flavio, ya supera en algunas encuestas a Lula ante las presidenciales del próximo octubre. En Europa la situación no es mucho mejor a pesar de la derrota electoral de Orbán en Hungría y de que Meloni perdiera el referéndum sobre la reforma judicial. Mirando a Oriente, en Asia, Narendra Modi sigue adelante con su proyecto nacionalista y la autocracia está presente en Rusia y China, pues en estos países gobiernan regímenes a los que difícilmente se puede calificar de democráticos y respetuosos con los derechos humanos. Sin embargo, el que mejor refleja el tiempo presente es el Gobierno Trump, por la caza de inmigrantes y su carta blanca a los oligarcas tecnológicos y petroleros de los EEUU y, en las relaciones internacionales, por su desprecio hacía el multilateralismo y el derecho internacional, así como por su ardor guerrero en Oriente Próximo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Un nuevo (des)orden</strong></h5>
<p>Esta deriva es el reflejo de un <em>nuevo orden</em> que se va asentando tras fraguarse durante más de tres lustros. La crisis del anterior, el orden neoliberal, tuvo como detonante la Gran Recesión de 2008 y su clausura definitiva con la pandemia del año 2020.<sup>1</sup> El periodo neoliberal fue tiempo de hiperglobalización paradójica, pues terminó por debilitar a los países occidentales que la impulsaron, y ha supuesto más de cuatro décadas perdidas para afrontar la urgente quiebra civilizatoria que representa la crisis ecosocial. Así pues, se sale de la crisis del orden neoliberal no en mejores condiciones, sino a través de un contramovimiento reactivo que supone una salida en clave autoritaria.</p>
<p>El nuevo orden que despunta no depara nada bueno. Cabe denominarlo por sus rasgos como <em>autoritario nacionalnativista.<sup>2</sup> Surgido de las contradicciones y fracturas del consenso neoliberal, es autoritario porque ni siquiera respeta la retórica democrática interpretada por el orden anterior a partir de la idea de la conveniencia de contrapesos a la acción de los gobiernos (división de poderes, autonomía de los bancos centrales y existencia de autoridades administrativas independientes con funciones atribuidas de supervisión externa) y concede un enorme poder a la nueva plutocracia tecnofinanciera (gente como Peter Thiel sería el máximo exponente). Es nacionalnativista porque frente a la multiculturalidad y el cosmopolitismo de las sociedades abiertas de la hiperglobalización neoliberal surge ahora la reacción etnonacionalista y la discriminación de determinados grupos y sectores sociales según el origen geográfico, étnico o religioso, además de por la orientación sexual.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>El “trilema” de Rodrik</strong></h5>
<p>Hace unos años el economista estadounidense de origen turco Dani Rodrik planteó un famoso trilema.<sup>3</sup> Señalaba que existían tres objetivos que cualquier país desearía tener simultáneamente, pero que, al ser estructuralmente incompatibles, solo se podían alcanzar dos al mismo tiempo. Según Rodrik, resulta imposible lograr y mantener simultáneamente las ventajas de la hiperglobalización (apertura e integración económicas profundas), la democracia (como espacio de toma de decisiones políticas reales y participación efectiva) y el Estado-nación (como ámbito de soberanía). Así pues, ante los tres vértices del trilema (hiperglobalización, democracia y soberanía nacional), argumentaba que la combinación de dos vértices excluiría necesariamente al tercero. En consecuencia, la combinación de hiperglobalización manteniendo la soberanía nacional impide una democracia real; la combinación de globalización más democracia hará imposible la soberanía nacional al exigir una especie de federalismo global o gobernanza supranacional y, finalmente, si un país quiere que sus ciudadanos decidan democráticamente sus políticas conservando la capacidad soberana de aplicarlas, tendrá que limitar la integración económica.</p>
<p>Puede que los vientos que soplan nos hayan situado en un lugar próximo a la primera de las combinaciones. La profunda inserción en la economía global sin una gobernanza política a la altura de sus exigencias (al no querer nadie ceder su parcela de soberanía nacional) ha hecho que las decisiones económicas más relevantes acaben siendo dictadas desde instancias internacionales ajenas a la voluntad de la ciudadanía de cada nación. Esto significa, por ejemplo, que si los llamados mercados financieros internacionales exigen recortes del gasto público, los gobiernos los aplicarían, aunque su electorado vote lo contrario. Se suele poner el ejemplo de Grecia durante la crisis de la deuda soberana tras la Gran Recesión. El gobierno griego era formalmente soberano y celebró un referéndum en el año 2015 rechazando las medidas de austeridad impuestas desde la troika (la Comisión Europea, el FMI y el BCE). El resultado fue ignorado en la práctica: había soberanía formal e integración en la zona euro, pero la democracia resultó ser una gran ilusión.</p>
<p>En la actualidad la competencia creciente de nuevos actores en el escenario mundial, sin renuncia de los resortes clásicos en los que se ha manifestado el ejercicio de la soberanía de los estados, estaría vaciando de contenido la democracia en las sociedades. Ciertamente el trilema no fue formulado para explicar el autoritarismo, pero puede ayudarnos como herramienta diagnóstica de la situación actual de vulnerabilidad democrática que lo hace posible.</p>
<p>Es ya un lugar común el reconocimiento de que la hiperglobalización generó una amplia variedad de perdedores: trabajadores industriales en los países ricos golpeados por la deslocalización, economías dependientes del Sur global que no pudieron proteger sus industrias nacientes, comunidades despojadas de sus medios de vida e identidad cultural, etc. Estos perdedores se han sentido huérfanos de salidas a su situación porque el sistema político operaba dentro de las restricciones que imponía la globalización y, en su lugar, han recibido como respuesta un discurso meritocrático que, al basarse en la idea de que el éxito depende exclusivamente del esfuerzo y el talento individual, ha hecho del resentimiento derivado de la humillación recibida el combustible que alimenta a muchos de los movimientos reaccionarios.<sup>4</sup> De esta manera el etnonacionalismo autoritario se convierte en una trampa mortal por no solucionar nada y generar nuevos problemas, como el deterioro de la convivencia democrática al insuflar miedo y repulsa a la inmigración (tema central de todos los discursos de la derecha autoritaria) o la desviación de la atención de las amenazas reales de la concentración del poder en pocas manos, de las disrupciones tecnológicas o de las graves consecuencias del deterioro ecológico.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Los cambios en el orden mundial</strong></h5>
<p>Tras el proceso globalizador, los planos interno y externo han quedado entrelazados. El orden social y el orden internacional se relacionan de forma bidireccional. El orden social impuesto en los EEUU está configurando el nuevo orden internacional y este, a su vez, está influyendo en las configuraciones internas en cada uno de los países. Pero además, para comprender bien el tránsito hacia este nuevo orden mundial que se desarrolla sobre la reafirmación de los intereses nacionales y en la confrontación entre potencias que encarnan diferentes tipos de capitalismo con intereses globales en pugna,<sup>5</sup> no hay que perder de vista en ningún momento tres acontecimientos clave:</p>
<p>1) la multipolaridad en un mundo de geografía económica cambiante,</p>
<p>2) la relevancia que adquiere el poder tecnológico asociado al mundo digital</p>
<p>3) el cambio climático, el pico del petróleo, el riesgo de desabastecimiento de otros recursos críticos o la erosión de la integridad de la biosfera. Son factores que se entremezclan entre sí.</p>
<p>En primer lugar, el declive de los Estados Unidos (y del conjunto de Occidente) y el ascenso de China (y otros países, como la India) muestra bien a las claras cómo el viejo centro del capitalismo pierde peso relativo y relevancia en el conjunto mundial. En segundo lugar, debido a la competencia de los países emergentes, se manifiestan pugnas en todos los ámbitos, destacando la carrera por alcanzar nuevos hitos en la digitalización y la economía de los datos que permitan ventajas sobre el competidor en los avances de los modelos lingüísticos de la inteligencia artificial. En tercer lugar, a todo lo anterior se suman los efectos que tanto el cambio climático como la transición energética tienen en el tensionamiento de la geopolítica actual. El calentamiento global abre posibilidades de explotación minera en zonas antes inaccesibles, agudizando el apetito insaciable de un sistema ecocida y devorador de recursos, así como de apertura de nuevas rutas marítimas que ofrecen ventajas competitivas o que son cruciales para garantizar los suministros. A su vez, la transición energética tensiona más aún la geopolítica al aumentar la dependencia de los minerales que hacen posible la incorporación de las renovables al mix energético. Esto sitúa a las tierras raras y a las materias primas críticas en el foco de atención, donde China, que controla el procesamiento del litio, el cobalto y las tierras raras, disfruta ya de una posición dominante en las cadenas de extracción y comercialización.  Sin olvidar que, como buena parte de la estrategia de transición hacia las renovables depende de la inyección de grandes flujos de energías fósiles y descansa en tecnologías poco maduras, las rivalidades que vemos surgir en torno a estos materiales se mezclan con la tradicional geopolítica belicosa asociada a la energía fósil (como se ha visto en la intervención de Venezuela y vemos ahora con el ataque a Irán).</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>El trasfondo de todo</strong></h5>
<p>Todo ello nos conduce al nudo gordiano que ni sabemos ni nos atrevemos a desatar: el modo de vida imperial característico de la civilización industrial capitalista.<sup>6</sup> El choque con los límites naturales que la extensión e intensificación del capitalismo global ha provocado pone de manifiesto las contradicciones con las que opera. Su dinámica no solo depende de la forma en que se apropia de los recursos mediante el extractivismo, ni tampoco únicamente de las ventajas que adquiere de la división social e internacional del trabajo con la que explota la fuerza laboral en cualquier rincón del planeta, también juega un papel fundamental su capacidad para transferir costes y riesgos sociales y ambientales a terceros.</p>
<p>La transferencia social (a otros grupos sociales), espacial (a otros territorios) y temporal (a las generaciones futuras) de estos costes y riesgos con que tradicionalmente el capitalismo maneja sus contradicciones se encuentra con límites en la actualidad. La extralimitación ecológica (<em>overshoot</em> ) y la creciente competencia internacional por el espacio ambiental disponible nos introducen en un orden mundial más autoritario y violento. La “prioridad nacional” con la que se defiende la discriminación según el origen geográfico asume que la tarta no llega para todos y que hay que descartar a muchos comensales de la fiesta. La idea nativista de la prioridad nacional (cuya otra cara es el descarte, como denunciara el Papa Francisco) solo se puede llevar a la práctica en el interior de los países sacrificando la idea republicana de ciudadanía mediante formas cada vez más autoritarias. Su traducción en el plano mundial es la construcción de un orden internacional regido por la lógica imperial y sus zonas de influencia.</p>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong>,  director del <a href="https://www.fuhem.es/ECOSOCIAL/" target="_blank" rel="noopener">Área Ecosocial de FUHEM</a> y de la revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global.</em></a>,</p>
<h5>NOTAS</h5>
<p>1. Por orden social cabe entender una determinada configuración de poder definida por juegos de dominación y compromiso entre clases sociales y fracciones de clase, tanto en el plano interno de los estados como en las relaciones —económicas, políticas y militares— que establecen entre ellos. Los órdenes sociales emergen tras reestructuraciones profundas en el capitalismo. Desde finales del siglo XIX, momento en el que apareció el capitalismo organizado con rasgos contemporáneos, se han sucedido cuatro órdenes sociales (me he referido a ellos en mi libro <em>La gran encrucijada. Crisis ecosocial y cambio de paradigma</em>, Ediciones HOAC, Madrid, 2019).</p>
<p>2. Lo explico con más detalle en el artículo «Nuevo orden social e internacional: claves para una interpretación crítica» publicado en el nº 41 de la revista <em>Gaceta sindical. Reflexión y debate</em> de CCOO, número que se presentará al público el 28 de mayo en el Ateneo de Madrid.</p>
<p>3. Dani Rodrik, <em>La paradoja de la globalización. Democracia y el futuro de la economía mundial</em>, Antoni Bosch Editor, Barcelona, 2012.</p>
<p>4. Ha sido Michael Sandel quien ha resaltado las consecuencias que tiene sobre la cohesión social y el bien común el sistema meritocrático dominante en Occidente, pues conduce a dos emociones corrosivas: la arrogancia de los ganadores y la humillación de los perdedores (véase <em>La tiranía del mérito</em>, Debate, Barcelona, 2020)</p>
<p>5. Branko Milanović (<em>Capitalismo, nada más</em>, Taurus, Barcelona, 2020) contrapone dos tipos de capitalismo en disputa, el capitalismo meritocrático liberal y el capitalismo político, liderados respectivamente por EEUU y China. Sin embargo, por cómo se configuran en la práctica podría ser más conveniente llamar, al primero, capitalismo corporativo transnacional y, al segundo, capitalismo de Estado.</p>
<p>6. Ulrich Brand y Markus Wissen, <em>Modo de vida imperial. </em><em>Vida cotidiana y crisis ecológica del capitalismo,</em> Editorial Tinta Limón, Buenos Aires/ Madrid, 2021. Ulrich Brand, <em>Crisis del modo de vida imperial y transiciones ecosociales</em>, Colección de Economía Inclusiva 006, FUHEM/ Catarata, Madrid, 2023.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.fuhem.es/2026/05/05/papeles-173/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Entrevista a Rafeef Ziadah sobre el genocidio en Palestina</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2026/04/27/entrevista-a-rafeef-ziadah-sobre-el-genocidio-en-palestina/</link>
					<comments>https://www.fuhem.es/2026/04/27/entrevista-a-rafeef-ziadah-sobre-el-genocidio-en-palestina/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 10:39:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Genocidio de Gaza]]></category>
		<category><![CDATA[Geoestrategia]]></category>
		<category><![CDATA[Geopolítica]]></category>
		<category><![CDATA[Imperialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Palestina]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.fuhem.es/?p=174382</guid>

					<description><![CDATA[El genocidio en Gaza pone al descubierto la cruda realidad de la geopolítica moderna, poniendo de relieve los mecanismos del poder en un mundo moldeado por las ambiciones imperiales y la explotación estratégica de los recursos.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;"><strong><img decoding="async" class="size-thumbnail wp-image-168864 alignright" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/07/PORTADA-Papeles-170-1-300x375.jpg" alt="" width="300" height="450" /></strong>En el número 170 de la revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em></a>, <strong>Nick Buxton</strong> entrevista a <strong>Rafeef Ziadah</strong> sobre el genocidio en Palestina.</p>
<p><em>Rafeef Ziadah colabora con el sindicato Trabajadores en Palestina y es activista sindical, profesora y poeta. Trabaja como profesora de Política y políticas públicas en el Departamento de Desarrollo Internacional del King’s College de Londres. En esta entrevista explora cómo la inquebrantable alianza entre Occidente e Israel no es meramente una cuestión de cabildeo o influencia; es una asociación estratégica arraigada en objetivos imperiales compartidos. Comprender este mapa geopolítico más amplio es esencial para construir alianzas sólidas y elaborar una estrategia efectiva que confronte los sistemas y actores que sostienen el proyecto colonial respaldado por el Estado de Israel en Palestina.<sup>1</sup></em></p>
<p><strong>Nick Buxton (NB): ¿Qué revela el genocidio en Palestina sobre la situación actual de la geopolítica: quién tiene el poder y cómo se ejerce?</strong></p>
<p>Rafeef Ziadah (RZ): El genocidio en Gaza pone al descubierto la cruda realidad de la geopolítica moderna, poniendo de relieve los mecanismos del poder en un mundo moldeado por las ambiciones imperiales y la explotación estratégica de los recursos. En el centro de esta crisis se encuentra la alineación de las estructuras de poder occidentales con el colonialismo de asentamiento y el autoritarismo en Oriente Medio, con el fin de mantener el dominio económico y el control geopolítico.</p>
<p>El apoyo inquebrantable de Estados Unidos y las principales potencias europeas a Israel está profundamente entrelazado con sus intereses imperiales duraderos en la región. Como colonia de asentamiento, Israel sirve de punto de apoyo occidental en Oriente Medio. <sup>2</sup>Este proyecto colonial no es un fenómeno aislado, sino que forma parte de una arquitectura de control más amplia, que actúa en connivencia con las monarquías petroleras del Golfo, como Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos (EAU), para mantener un sistema regional y mundial que privilegia el poder económico y militar occidental.</p>
<p>Acuerdos como los de normalización entre Israel y varios países del Golfo reflejan una consolidación de fuerzas diseñadas para marginar por completo la liberación palestina y garantizar el statu quo del régimen autoritario y la extracción de recursos a expensas de los pueblos de la región. Aunque el genocidio ha puesto en tela de juicio este proyecto, es poco probable que se abandone y es casi seguro que resurgirá con un nuevo nombre.</p>
<p>También debemos comprender claramente la trayectoria histórica más amplia que está en juego, especialmente el papel de los Acuerdos de Oslo y las promesas vacías de una solución de dos Estados. Los Acuerdos de Oslo pretendían transformar la lucha por la liberación palestina en un proyecto restringido de construcción de un Estado confinado a Cisjordania y Gaza, borrando deliberadamente la realidad colonial más amplia de Israel como Estado colonizador.</p>
<p><strong>NB: ¿Qué dice esto sobre el imperialismo estadounidense y su trayectoria?</strong></p>
<p>RZ: Su apoyo inquebrantable a Israel revela mucho sobre la naturaleza y la trayectoria del imperialismo estadounidense. En esencia, esta relación no se basa en una alineación ideológica o en lazos culturales, sino en la importancia estratégica de Israel como colonia de asentamiento para asegurar y proyectar el poder de Estados Unidos.</p>
<p>El proyecto colonial de Israel lo ha convertido en un socio único y firme en la región, cuya supervivencia está indisolublemente ligada al apoyo continuo de Occidente. A diferencia de otros aliados en Oriente Medio, cuyas alianzas con Estados Unidos son a menudo transaccionales o condicionales, la dependencia de Israel del respaldo estadounidense garantiza que actúe como una extensión coherente de los intereses estadounidenses.</p>
<p>Una de las formas más significativas en que Israel facilita los objetivos imperiales de Estados Unidos es ayudando a asegurar el control de los corredores comerciales y los recursos energéticos críticos de Oriente Medio. No se trata tanto de garantizar el flujo de petróleo hacia Estados Unidos o Europa, que han diversificado sus fuentes de energía, como de controlar el acceso a estos recursos como arma geopolítica. A medida que China emerge como un rival potencial de Estados Unidos, la capacidad de este último para influir en la disponibilidad y el precio del petróleo de Oriente Medio se convierte en una herramienta clave para restringir el crecimiento económico y las opciones estratégicas de China y para evitar otros posibles aspirantes a su supremacía mundial.</p>
<p>La estrategia de Estados Unidos también ha consistido en fomentar un proceso de normalización entre los Estados del Golfo e Israel, lo que refleja un esfuerzo calculado por reafirmar su primacía en una región en la que su influencia ha experimentado un relativo declive en los últimos años. Estos acuerdos patrocinados por Estados Unidos buscan reforzar el papel de Israel como pilar central del poder estadounidense en la región y vincular más estrechamente a los Estados del Golfo a la influencia estadounidense. En esencia, la normalización no es solo una cuestión de diplomacia, sino una medida estratégica para gestionar el cambiante equilibrio de poder en la región.</p>
<p>Sin embargo, esta estrategia tiene un coste significativo, sobre todo porque las acciones cada vez más genocidas de Israel provocan inestabilidad regional y erosionan aún más la posición de Estados Unidos en la opinión pública internacional. Se corre el riesgo de socavar el sistema más amplio de alianzas en el que se basa Estados Unidos. Mientras que los Estados del Golfo, como los Emiratos Árabes Unidos, han normalizado sus relaciones con Israel, las poblaciones de la región siguen profundamente opuestas a las acciones israelíes, lo que crea una tensión que podría desestabilizar varios regímenes y, por extensión, la estrategia regional de Estados Unidos.</p>
<p><strong>NB: ¿Por qué es importante que los movimientos sociales comprendan este panorama geopolítico?</strong></p>
<p>RZ: El genocidio en Gaza ha desencadenado una ola de solidaridad mundial sin precedentes. Millones de personas han tomado las calles, han acampado en campus universitarios y activistas bloqueando puertos y fábricas de armas. Esta oleada de protestas desafía no solo las acciones de Israel, sino también los sistemas globales que las hacen posibles. Sin embargo, aunque esto ha dado visibilidad a la causa palestina, la forma en que se suele enmarcar Palestina puede ocultar la verdadera naturaleza de la lucha. Con demasiada frecuencia, los debates se limitan a las violaciones inmediatas de los derechos humanos por parte de Israel —asesinatos, detenciones y robo de tierras— sin abordar los sistemas de poder subyacentes que hacen posibles estas violaciones. Enmarcar la cuestión únicamente desde la perspectiva de los derechos humanos despolitiza la lucha palestina, reduciéndola a violaciones aisladas en lugar de una campaña sistemática de colonialismo de asentamientos respaldada por el imperialismo occidental.</p>
<p>En esencia, este genocidio ha sido patrocinado por Estados Unidos y la Unión Europea (UE), en particular por algunos Estados miembros de la UE, que han dado luz verde a Israel en todo momento para que continúe con sus ataques y sus políticas de hambre, al tiempo que lo protegen diplomáticamente y arman a su ejército. Los debates sobre la política israelí suelen centrarse exclusivamente en las acciones de los primeros ministros, en particular de Benjamin Netanyahu, como si ellos solos determinaran la trayectoria del Estado. Si bien estas figuras son importantes, debemos ampliar nuestra perspectiva para comprender la dinámica más profunda y a largo plazo que sustenta las políticas de Israel. Para ello es necesario analizar las fuerzas estructurales e históricas que impulsan su proyecto colonial y su papel más amplio en el mantenimiento de la hegemonía occidental.</p>
<p>A este problema se suma la narrativa persistente que atribuye el apoyo occidental a Israel únicamente a la influencia de un «lobby proisraelí». Se trata de una visión peligrosamente simplista que malinterpreta la relación geopolítica más profunda. La alianza inquebrantable entre Occidente e Israel no es solo una cuestión de presión o influencia, sino una asociación estratégica arraigada en objetivos imperiales comunes.</p>
<p>Comprender el panorama geopolítico más amplio es esencial para construir alianzas eficaces y elaborar una estrategia que vaya más allá de la solidaridad reactiva. Nos permite identificar y confrontar los sistemas y actores que sostienen el proyecto colonialista de Israel, evitando caer en la trampa de considerar a los regímenes autoritarios de la región como aliados en la lucha por la liberación palestina. Estos regímenes tienen sus propios intereses, a menudo arraigados en la preservación del poder o la obtención de beneficios económicos y militares, y alinearse con ellos sin crítica puede socavar los objetivos más amplios de justicia y liberación.</p>
<p>Además, este análisis nos permite identificar a las empresas e industrias que se benefician y sostienen la violencia colonial de Israel. Los fabricantes de armas, las empresas de tecnología de la información y las empresas multinacionales (EMN) desempeñan un papel fundamental en la viabilidad del proyecto colonialista de Israel, y sacar a la luz su complicidad es clave para desarticular las redes de beneficios que sustentan la opresión. Identificar a estos actores y sus conexiones nos permite diseñar mejores estrategias y dirigir intervenciones que golpeen los cimientos económicos de la dominación colonialista.</p>
<p>Por último, una comprensión más profunda del panorama general prepara a los movimientos para el largo plazo. Nos garantiza que nos mantengamos centrados y estratégicos, especialmente cuando nos enfrentamos a iniciativas como los debates sobre la creación de un Estado o los acuerdos diplomáticos que no cambian la situación sobre el terreno. Al mantener la claridad sobre las realidades de la ocupación y el despojo, podemos resistirnos a dejarnos llevar por avances superficiales o gestos simbólicos. En cambio, seguimos denunciando la violencia colonialista en curso y trabajando por un futuro verdaderamente anticolonial.</p>
<p><strong>NB: ¿Por qué, salvo algunas voces discretas como las de Bélgica, Irlanda, Italia y España, la Unión Europea ha sido tan cómplice del genocidio de Gaza y tan reacia a impulsar una posición independiente de Estados Unidos?</strong></p>
<p>RZ: La complicidad de la Unión Europea en el genocidio de Palestina<sup>3</sup> no refleja tanto una subordinación a Estados Unidos como una convergencia de intereses. Aunque la UE suele proyectar una imagen de adhesión a un marco diferente —alegando que da prioridad al derecho internacional, los derechos humanos y el multilateralismo—, en última instancia se beneficia y se alinea con el proyecto imperial más amplio que sustenta el dominio occidental en Oriente Medio. Las políticas y las relaciones de la UE con Israel, incluidos los acuerdos de libre comercio (ALC), los contratos militares y las asociaciones estratégicas, demuestran que sus intereses están profundamente entrelazados con el mantenimiento del statu quo.</p>
<p>La UE desempeña un papel estratégico al presentarse como menos agresiva que los Estados Unidos. Incluso dentro de este marco, no ha tomado medidas significativas para presionar a Israel, como suspender los privilegios comerciales o la cooperación militar, lo que revela su falta de compromiso con una verdadera rendición de cuentas.</p>
<p>Los acuerdos de libre comercio entre la UE e Israel, como el Acuerdo de Asociación UE-Israel, facilitan la cooperación económica y proporcionan a Israel un acceso fundamental a los mercados europeos. Estos acuerdos persisten a pesar de las claras violaciones de Israel. Los contratos y las asociaciones militares consolidan aún más esta relación, ya que algunos Estados miembros de la UE participan en la venta de armas y el intercambio de tecnología que apoyan directamente al complejo militar-industrial israelí. Estas actividades ponen de relieve el interés material de la UE en los sistemas que sostienen la agresión israelí.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Tabla 1. Exportaciones de armas de los estados miembro de la UE a Israel (2018-2022) con licencias de exportación concedidas, en millones de euros </strong></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-174385" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/04/Tabla-entrevista-rafeef-ziadah.jpg" alt="" width="997" height="612" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/04/Tabla-entrevista-rafeef-ziadah.jpg 997w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/04/Tabla-entrevista-rafeef-ziadah-450x276.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/04/Tabla-entrevista-rafeef-ziadah-300x184.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/04/Tabla-entrevista-rafeef-ziadah-768x471.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/04/Tabla-entrevista-rafeef-ziadah-350x215.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/04/Tabla-entrevista-rafeef-ziadah-600x368.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/04/Tabla-entrevista-rafeef-ziadah-64x39.jpg 64w" sizes="(max-width: 997px) 100vw, 997px" /></p>
<p>Fuente: Informe del TNI, <em>Partners in Crime – EU complicity in Israel&#8217;s genocide in Gaza</em>, (2024)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Dentro de Europa, existe una división entre países como Alemania y el Reino Unido, que prestan un apoyo abierto a Israel, y otros como Bélgica, Irlanda y España, que abogan por una postura más crítica, a menudo enmarcada en la solución de dos Estados. Sin embargo, incluso este último grupo opera dentro de estrechos límites, centrándose en críticas más suaves y evitando acciones que puedan poner en tela de juicio los lazos de la UE con Israel.</p>
<p>La alineación de la UE con Estados Unidos e Israel también sirve a sus propios intereses estratégicos en Oriente Medio. Al apoyar a Israel, la UE contribuye a mantener un orden regional que garantiza las rutas comerciales, estabiliza el suministro energético y reprime los movimientos antiimperialistas. Al igual que Estados Unidos, la UE tiene interés en contener a las potencias rivales, especialmente en el contexto de la competencia global con Rusia y China. El papel de Israel como garante regional complementa estos objetivos, lo que lo convierte en un valioso aliado para los Estados europeos.</p>
<p>En esencia, el enfoque de la UE hacia Palestina no es una alternativa a la política estadounidense, sino más bien complementaria. Su doble papel de alineamiento y diferenciación permite a la UE mantener los beneficios económicos y estratégicos de la relación, al tiempo que proyecta una imagen de neutralidad o moderación.</p>
<p><strong>NB: ¿Qué ha hecho China en respuesta al genocidio? ¿Qué dice esto sobre su papel como actor político global?</strong></p>
<p>RZ: La respuesta de China al genocidio en Gaza ha sido notablemente moderada, caracterizada por llamamientos al alto el fuego y a la ayuda humanitaria, pero carente de medidas contundentes. Aunque ha expresado su apoyo a la autodeterminación de Palestina en las Naciones Unidas, no ha asumido un papel de liderazgo en la oposición directa a Israel ni ha prestado un apoyo material sustancial a la causa palestina. Este enfoque moderado refleja la política exterior general de China, que da prioridad a la no intervención y al mantenimiento de las relaciones con una amplia gama de actores, incluido Israel, por razones económicas y estratégicas.</p>
<p>Las acciones de China revelan que da prioridad a los intereses económicos sobre la alineación ideológica con los movimientos antiimperialistas. Aunque se posiciona como una alternativa a la hegemonía estadounidense, su enfoque a menudo refleja el cálculo pragmático de las potencias tradicionales. Su creciente interdependencia con las monarquías del Golfo y los corredores comerciales más amplios entre Asia Oriental y Oriente Medio sugieren un enfoque centrado en la integración económica más que en un desafío directo a la influencia estadounidense en la región. Esto hace que China parezca evasiva en momentos de crisis aguda.</p>
<p><strong>NB: La gente ha celebrado que Sudáfrica haya llevado a Israel ante la Corte Internacional de Justicia como una señal del auge del Sur Global en oposición al imperialismo y el sionismo. ¿Cuál es su apreciación?</strong></p>
<p>RZ: La decisión de Sudáfrica de llevar a Israel ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) tiene un profundo impacto, sobre todo teniendo en cuenta su propia historia de apartheid y su solidaridad con la lucha palestina. Que Israel sea acusado oficialmente de genocidio a nivel internacional es un paso importante, que pone de relieve la gravedad de sus acciones y refuerza el discurso contra su proyecto colonialista.</p>
<p>Sin embargo, hay que reconocer las limitaciones y contradicciones del derecho internacional. Los procedimientos legales como los de la CIJ son largos, a menudo duran años, y el listón para demostrar delitos como el genocidio es muy alto. Incluso cuando las sentencias favorecen la justicia, su cumplimiento depende de la voluntad política de los Estados e instituciones poderosos. Estados como Estados Unidos y sus aliados, que protegen a Israel diplomática y militarmente, pueden socavar o ignorar por completo las sentencias de la CIJ, convirtiendo el derecho en una herramienta de justicia selectiva en lugar de responsabilidad universal.</p>
<p>Esta medida también debe entenderse en el contexto más amplio de la dinámica política interna de Sudáfrica. Si bien el Congreso Nacional Africano (ANC) se ha posicionado históricamente como defensor del antiimperialismo y la solidaridad con Palestina, su trayectoria actual está plagada de contradicciones. El ANC se enfrenta a retos internos, como los fallos en la gobernanza y la promoción de políticas económicas neoliberales, así como a una creciente desconexión con los movimientos de base.</p>
<p>Al mismo tiempo, debemos permanecer atentos a las voces de los vibrantes movimientos sociales de Sudáfrica, que llevan mucho tiempo exigiendo que el país rompa sus lazos con Israel. Estos movimientos han liderado la demanda de medidas concretas, como el fin de las relaciones diplomáticas y la aplicación de boicots, desinversiones y sanciones (BDS). Si bien el caso de la CIJ tiene un gran poder simbólico, es la presión popular la que garantiza que estos gestos simbólicos se traduzcan en cambios significativos.</p>
<p><strong>NB: ¿Dónde encaja el poder corporativo en todo esto? ¿Qué empresas y de dónde provienen las que apoyan el genocidio?</strong></p>
<p>Lamentablemente, numerosas empresas de una amplia gama de sectores se benefician y sostienen las acciones de Israel, desde los productores de bienes de consumo hasta las empresas de TI que proporcionan infraestructura de vigilancia. Si bien las empresas de armas y energía desempeñan un papel especialmente crítico en la facilitación del genocidio y han sido, con razón, objeto de atención por parte de los sindicatos y organizadores palestinos, lo más eficaz es que los individuos y los grupos cuestionen la complicidad dentro de sus propios sectores. Este enfoque amplio garantiza que el movimiento se dirija a todo el ámbito de la participación empresarial, reforzando la campaña en favor de la rendición de cuentas y la justicia.</p>
<p>El 16 de octubre de 2023, los sindicatos y asociaciones profesionales palestinos lanzaron un poderoso llamamiento a los sindicatos internacionales,<sup>4</sup> instándoles a «dejar de armar a Israel». Este llamamiento puso de relieve la enorme magnitud del apoyo militar y diplomático prestado a Israel, en particular por los Estados Unidos y la Unión Europea. Las cifras son abrumadoras. En virtud del actual acuerdo con Estados Unidos, vigente entre 2019 y 2028, se proporcionan anualmente 3 800 millones de dólares en ayuda militar a Israel. En respuesta a la última agresión de Israel contra Gaza, Estados Unidos aprobó 14 500 millones de dólares adicionales en ayuda militar como parte de un paquete de seguridad nacional de 106 000 millones de dólares.</p>
<p>Los Estados miembros de la Unión Europea también desempeñan un papel importante. Alemania, por ejemplo, ha concedido 218 licencias de exportación de armas a Israel en 2023, el 85 % de ellas después del 7 de octubre de 2023. Mientras tanto, los fabricantes de armas han obtenido enormes beneficios. El valor bursátil de las cinco principales empresas armamentísticas estadounidenses −Boeing, General Dynamics, Lockheed Martin, Northrop Grumman y Raytheon− se ha disparado en 24 700 millones de dólares desde que comenzó el ataque. Estas cifras ponen de relieve la complicidad directa de la industria armamentística en el genocidio y destacan el potencial de los sindicatos y las campañas populares para interrumpir estas cadenas de suministro y detener el comercio de armas.</p>
<p><strong>NB: El genocidio ha despertado a una nueva generación a los horrores de la violencia colonialista, con la ayuda del imperialismo estadounidense. ¿Cómo podemos mantener este movimiento? ¿Cuáles son las vías más estratégicas para la resistencia y la solidaridad?</strong></p>
<p>RZ: La solidaridad internacional con Palestina ha alcanzado un nivel extraordinario de apoyo en los últimos meses, con protestas masivas en ciudades de todo el mundo, lo que demuestra un creciente reconocimiento global de la urgencia de la lucha palestina por la justicia, la liberación y el retorno. Sin embargo, aunque estas manifestaciones han sido poderosas, el reto ahora es canalizar esta indignación y solidaridad generalizadas hacia una acción organizada y sostenida que pueda generar un cambio real y duradero para Palestina. Para ello, debemos ir más allá de la oleada de manifestaciones masivas (que son importantes en sí mismas) y centrarnos en construir una infraestructura para una organización estratégica a largo plazo. Una forma de profundizar este movimiento es centrarse en la solidaridad laboral, en particular mediante la organización en los lugares de trabajo para garantizar que todos los espacios pongan fin a toda forma de complicidad con Israel.</p>
<p>En recientes llamamientos de los sindicatos palestinos, se ha instado a los trabajadores a que dejen de armar a Israel negándose a manipular mercancías y equipo militar destinados al régimen israelí. Esta demanda representa un punto de inflexión clave en el movimiento de solidaridad, en el que la lucha por la liberación palestina se vincula directamente al poder de los trabajadores para desbaratar los sistemas de opresión. Los sindicatos internacionales ya han comenzado a tomar medidas, desde los trabajadores portuarios de Barcelona e Italia que bloquean los envíos hasta el cierre de fábricas de armas en Canadá y el Reino Unido.<sup>5</sup> Estas acciones demuestran que, cuando los trabajadores se posicionan, pueden desafiar de manera significativa a las industrias que alimentan el proyecto colonialista de Israel.</p>
<p>Este enfoque liderado por los trabajadores también conlleva el potencial de revitalizar los propios sindicatos, alejándolos de acciones meramente simbólicas. Por ejemplo, aunque las mociones aprobadas en los sindicatos en apoyo a Palestina son importantes, rara vez van acompañadas de demandas concretas. Para construir realmente poder, estas mociones deben evolucionar hacia la organización de las bases, la educación y la divulgación, que puedan llevar a los trabajadores a bloquear envíos, interrumpir líneas de producción o participar en boicots más amplios contra las empresas cómplices del genocidio israelí. Es necesario pasar de los gestos simbólicos a la adopción de medidas concretas para detener los sistemas que apoyan la violencia de Israel.</p>
<p>El fortalecimiento del poder de los trabajadores requiere un enfoque profundo y estratégico, centrado en la educación y la solidaridad a largo plazo. Los sindicatos palestinos han destacado la importancia de involucrar a los trabajadores de base en la educación política, ayudándoles a comprender la conexión entre su trabajo y los sistemas de opresión que perpetúan la violencia en Gaza. Muchos sindicalistas son nuevos en la lucha palestina y no todos los activistas conocen bien la historia del colonialismo israelí. Por lo tanto, es fundamental crear espacios de educación y solidaridad que se centren en el aquí y ahora, pero también en cómo construir movimientos sostenibles, liderados por los trabajadores, que puedan seguir luchando por la justicia más allá del momento inmediato.</p>
<p>La historia del internacionalismo obrero ofrece un marco valioso en este sentido. Al igual que los trabajadores de todo el mundo desempeñaron un papel decisivo en la lucha contra el apartheid en Sudáfrica o en el apoyo a los movimientos de liberación en Chile y Etiopía, el movimiento sindical mundial tiene la oportunidad de construir un legado similar de solidaridad con Palestina. Los trabajadores siempre han estado al frente de la lucha contra el imperialismo, y está claro que pueden desempeñar un papel transformador en esta lucha. La historia de las luchas exitosas lideradas por los trabajadores nos enseña que construir una solidaridad duradera lleva tiempo, pero también tiene el potencial de cambiar fundamentalmente el equilibrio de poder, no solo para poner fin a la ocupación militar de Israel, sino también a los sistemas de opresión más amplios que la sostienen.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Nick Buxton</strong> es coordinador del área de conocimiento de TNI y un consultor de comunicaciones, investigador y editor de publicaciones. Entre numerosos artículos e informes, es editor −junto con Ben Hayes− del libro <em>Cambio climático, S.A.</em> (FUHEM, 2017).</p>
<p>Traducción: <strong>Nuria del Viso</strong>, investigadora del equipo de FUHEM Ecosocial.</p>
<p>Acceso al artículo en formato pdf: <strong><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/entrevista-a-rafeef-ziadah-sobre-el-genocidio-en-palestina-2/" target="_blank" rel="noopener"><em>Entrevista a Rafeef Ziadah sobre el genocidio en Palestina</em></a></strong>.</p>
<h5>NOTAS</h5>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Esta entrevista es una versión resumida de la incluida en el informe Estado del poder 2025, que publican en español TNI, CLACSO Y FUHEM y que aparecerá a finales de 2025.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2"></a> [2] Adam Hanieh, <em>Framing Palestine. Israel, the Gulf states and the American power in the Middle East</em>, TNI, 13 junio de 2024. <a href="https://www.tni.org/en/article/framing-palestine" target="_blank" rel="noopener">https://www.tni.org/en/article/framing-palestine</a></p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Niamh Ni Bhriain y Mark Akkerman, Partners in Crime – EU complicity in Israel’s genocide in Gaza, TNI, 4 junio de 2024. <a href="https://www.tni.org/en/publication/partners-in-crime-EU-complicity-Israel-genocide-Gaza" target="_blank" rel="noopener">https://www.tni.org/en/publication/partners-in-crime-EU-complicity-Israel-genocide-Gaza</a></p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> Workers in Palestine, <em>An urgent call from Palestinian trade unions: end all complicity, stop arming Israel</em>, Workers in Palestine, 16 octubre de 2023. <a href="https://www.workersinpalestine.org/the-calls-languages/english" target="_blank" rel="noopener">https://www.workersinpalestine.org/the-calls-languages/english</a></p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Rafeef Ziadah y Katy Fox-Hodess, «Unionists Around the World Block Weapons Bound for Israel», <em>Labornotes</em>, 13 diciembre de 2023. <a href="https://labornotes.org/2023/12/unionists-around-world-block-weapons-bound-israel" target="_blank" rel="noopener">https://labornotes.org/2023/12/unionists-around-world-block-weapons-bound-israel</a></p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.fuhem.es/2026/04/27/entrevista-a-rafeef-ziadah-sobre-el-genocidio-en-palestina/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Sistemas alimentarios poscrecimiento: crítica, visiones, caminos</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2026/01/26/sistemas-alimentarios-poscrecimiento-critica-visiones-caminos/</link>
					<comments>https://www.fuhem.es/2026/01/26/sistemas-alimentarios-poscrecimiento-critica-visiones-caminos/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 26 Jan 2026 13:00:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[agroecología]]></category>
		<category><![CDATA[Alimentación]]></category>
		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Poscrecimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Sistemas alimentarios]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.fuhem.es/?p=173083</guid>

					<description><![CDATA[Partiendo de una crítica al sistema socioeconómico dominante, el autor perfila visiones y vías para los sistemas alimentarios poscrecimiento, ofreciendo algunos elementos de reflexión para imaginar y poner en práctica sistemas alimentarios que garanticen la justicia medioambiental y una buena vida para todos dentro de los límites planetarios.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-172122" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-64x80.jpg" alt="" width="300" height="419" />Giuseppe Feola</strong>, profesor asociado del Instituto Copérnico de Desarrollo Sostenible de la Universidad de Utrecht, Países Bajos, escribe para el número 172 de <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em> sobre los sistemas alimentarios poscrecimiento, partiendo de una crítica al sistema socioeconómico dominante. Además perfila visiones y vías para los sistemas alimentarios poscrecimiento, ofreciendo algunos elementos de reflexión para imaginar y poner en práctica sistemas alimentarios que garanticen la justicia medioambiental y una buena vida para todos dentro de los límites planetarios.<sup>1,</sup><sup>2</sup></p>
<blockquote><p><em><strong>Las sociedades y economías occidentales han impulsado históricamente la denominada Gran Aceleración, socavando diversas funciones ecológicas de las que dependen tanto la vida humana como la no humana.<sup>3</sup> Se están traspasando los denominados «límites planetarios» biofísicos en los que la civilización humana ha existido de forma segura.</strong></em><sup>4</sup></p></blockquote>
<p>Las perturbaciones climáticas y ecológicas son causadas por sociedades y economías orientadas hacia el crecimiento compuesto perpetuo de su rendimiento material y energético (es decir, la energía y los materiales que fluyen a través de los sistemas socioeconómicos). Las investigaciones han demostrado que, en la actualidad, ningún país logra alcanzar un equilibrio entre mantenerse dentro de los límites planetarios y satisfacer las necesidades sociales básicas, como la seguridad, la educación o la voz política. Por lo general, los países ricos satisfacen muchas necesidades sociales, pero sobrepasan los límites ecológicos, mientras que otros países se mantienen en gran medida dentro de tales límites, pero no logran proporcionar a sus ciudadanos unas bases sociales sólidas.<sup>5 </sup>Esto se debe a que la economía capitalista predominante tiene problemas estructurales, en particular el hecho de que las ganancias de algunos dependen de las pérdidas de muchos otros.<sup>6</sup></p>
<p>Por lo tanto, la amenaza que representan las perturbaciones ecológicas y las injusticias requiere una transformación de la economía, la sociedad y los sistemas alimentarios: no un ajuste de los incentivos o una «solución rápida» de las tecnologías, sino una transformación que se aleje de una economía capitalista extractivista responsable de «[&#8230;] daños e injusticias monumentales a través de su incesante necesidad de expansión, acumulación y extracción».<sup>7</sup></p>
<p>Debemos luchar por una economía —y unos sistemas alimentarios dentro de ella— que contribuya positivamente al florecimiento humano y no humano, incluyendo la provisión de medios de vida dignos y trabajo significativo, así como un bajo consumo de materiales y energía.<sup>8</sup> Esto implica una transformación social y económica fundamental, ya que «[&#8230;] se reconoce ampliamente que necesitamos cambiar algunos marcos culturales muy importantes —la importancia del crecimiento económico, el dominio del capitalismo de los combustibles fósiles, la esperanza de la modernidad como progreso sin fin— para hacer frente adecuadamente al desafío del cambio climático».<sup>9</sup></p>
<p>Estas son, pues, las preguntas en las que me gustaría centrar este ensayo: ¿qué sistemas alimentarios podrían contribuir a formas de sociedad y economía que prioricen el bienestar de todos y mantengan la base ecológica de la vida? ¿Cómo serían los sistemas alimentarios que ya no necesitaran crecer para sobrevivir? ¿Y cómo podríamos llegar a ellos? Partiendo de lecturas sociotécnicas o socioecológicas de la insostenibilidad de los sistemas agrícolas, abordaré estas cuestiones desde una perspectiva de decrecimiento, un movimiento, una crítica y una visión que recientemente ha entrado en el debate sobre la sostenibilidad y la transformación de los sistemas agrícolas.</p>
<h4><strong>Cr</strong><strong>í</strong><strong>tica</strong></h4>
<p>Los sistemas alimentarios industriales de las sociedades capitalistas modernas se caracterizan, entre otras cosas, por altos niveles de insumos externos; un enfoque extractivo del medio ambiente natural; la dependencia de los mercados; una creciente financiarización; la necesidad imperiosa de crecer y la acumulación de capital.</p>
<p>La insostenibilidad y la injusticia inherentes a los sistemas alimentarios industriales de las sociedades capitalistas modernas tienen sus raíces no solo en falacias sociotécnicas o de gestión, sino también, y lo que es más importante, en las estructuras político-económicas y los modelos culturales del desarrollo capitalista extractivista y explotador.</p>
<p>Para profundizar en algunas de estas causas fundamentales, me basaré en una crítica multidimensional del decrecimiento de las economías y sociedades adictas al crecimiento (Tabla 1). El decrecimiento deconstruye la creencia hegemónica de que el crecimiento económico perpetuo y compuesto <em>es intr</em><em>ínsecamente bueno</em>. Por el contrario, el decrecimiento aboga por una forma de sociedad y economía que priorice el bienestar de todos y mantenga la base ecológica de la vida.<sup>10</sup></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Tabla 1. Críticas al crecimiento (adaptado de Schmelzer <em>et al.</em>, 2022)</strong><sup>11</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<table class=" aligncenter" width="548">
<tbody>
<tr>
<td width="115"><strong>Crítica</strong></td>
<td width="432"><strong>Crecimiento económico…</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Ecológico</td>
<td width="432">… destruye los fundamentos ecológicos de la vida humana</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Socio-económico</td>
<td width="432">… mide erróneamente la vida humana y obstaculiza el bienestar y la igualdad&#8230;</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">De Capitalismo</td>
<td width="432">… está impulsado por la explotación y la acumulación capitalistas.</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Cultural</td>
<td width="432">…produce formas alienantes de trabajar, vivir y relacionarnos entre nosotros.</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Feminista</td>
<td width="432">… se basa en la explotación de género y devalúa la reproducción.</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">De Industrialismo</td>
<td width="432">… da lugar a fuerzas y técnicas productivas antidemocráticas.</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Norte-Sur</td>
<td width="432">… se basa en relaciones de dominación, extracción y explotación, y las reproduce.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p style="text-align: center;"><strong> </strong></p>
<p>La crítica ecológica destaca el impacto perjudicial del crecimiento económico excesivo en la vida humana. La agricultura y los sistemas alimentarios contribuyen sustancialmente a la transgresión de los límites planetarios.<sup>12</sup> Investigaciones relevantes han identificado múltiples efectos ambientales negativos de estas actividades, como la «[&#8230;] destrucción de la biodiversidad y los sistemas de servicios ambientales [&#8230;]; problemas de bienestar animal; [y] niveles excesivos de residuos y huellas de carbono».<sup>13</sup> Los sistemas alimentarios industriales también tienen repercusiones sociales y sanitarias negativas. Entre ellas se incluyen la epidemia de obesidad y las afecciones de salud asociadas a ella; la mala calidad de los alimentos (en términos de sabor y nutrición humana) y el acceso limitado a los alimentos (como indica la creciente difusión de los bancos de alimentos); la expulsión de los pequeños agricultores y campesinos de la tierra y los mercados; y la pérdida de prácticas y cultivos tradicionales, a menudo muy diversos.<sup>14</sup></p>
<p>Una crítica socioeconómica del decrecimiento ofrece una valiosa perspectiva para considerar la alienación de los consumidores. La cultura de perseguir restaurantes nuevos y de moda y productos alimenticios de edición limitada −que permite y, en algunos casos, está diseñada para que el consumidor nunca encuentre satisfacción− socava nuestra sensación de bienestar. Esta perspectiva también puede ayudar a poner de relieve la explotación que caracteriza a la producción alimentaria: los sistemas legales e ilegales que permiten la extracción de naturaleza y mano de obra baratas, incluidos los trabajadores agrícolas indocumentados que sostienen los sistemas alimentarios, a quienes con demasiada frecuencia ignoramos deliberadamente.<sup>15</sup> Además, el problema cada vez más grave del endeudamiento afecta a los agricultores y los obliga a adoptar prácticas que maximizan el crecimiento en el sistema alimentario capitalista.<sup>16</sup></p>
<blockquote><p><strong>La insostenibilidad y la injusticia de los sistemas alimentarios están profundamente arraigadas en los modelos culturales de desarrollo capitalista extractivista y explotador</strong></p></blockquote>
<p>El capitalismo se caracteriza por una lógica cultural e institucional que prioriza las ganancias individuales sobre los beneficios colectivos; la privatización sobre el intercambio; la eficiencia sobre la suficiencia; la externalización sobre la responsabilidad; etc. (Tabla 2). En los sistemas alimentarios orientados a la acumulación y el crecimiento, las ganancias en eficiencia no se ahorran simplemente, sino que es probable que las empresas las gasten en aumentar la producción y los consumidores en aumentar el consumo: este es el conocido «efecto rebote».<sup>17</sup> Del mismo modo, los impulsos hacia alimentos más sostenibles o saludables pueden verse contrarrestados por la aparición de nuevos tipos de comida basura y prácticas alimentarias insostenibles y/o poco saludables.<sup>18</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Tabla 2. Lógicas dominantes en los sistemas capitalista y poscapitalista</strong></p>
<table class=" aligncenter" width="588">
<tbody>
<tr>
<td width="265"><strong>Lógicas dominantes que sustentan el capitalismo / crecimiento compuesto perpetuo</strong></td>
<td width="323"><strong>Lógicas dominantes que sustentan el poscapitalismo / poscrecimiento</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Riqueza</td>
<td width="323">Bienestar</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Propiedad privada</td>
<td width="323">Comunitarismo</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Valor de cambio</td>
<td width="323">Valor de uso</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Acumulación y crecimiento (ilimitados)</td>
<td width="323">Equilibrio (dentro de unos límites)</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Producción</td>
<td width="323">Reproducción</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Eficiencia</td>
<td width="323">Eficiencia y suficiencia</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Individual</td>
<td width="323">Colectivo</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Racionalidad</td>
<td width="323">(Múltiples formas de) compromiso sociocultural</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Separación</td>
<td width="323">Relación</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Utilitarismo</td>
<td width="323">Cuidados</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Externalización</td>
<td width="323">Responsabilidad</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Ausencia de lugar</td>
<td width="323">Presencia de lugar</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Humano</td>
<td width="323">Humano y no humano</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p style="text-align: center;"><strong> </strong>Fuente: Elaboración propia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La crítica del industrialismo desde el decrecimiento puede ayudarnos a abordar cuestiones de gobernanza antidemocrática en el sistema alimentario, tal y como se refleja en la concentración corporativa a lo largo de la cadena de suministro. La insostenibilidad del sistema alimentario y las injusticias que en él se producen no son meramente consecuencia de tecnologías deficientes o de una aplicación ineficaz de los modelos de negocio, los mecanismos de mercado o las intervenciones técnicas. Como argumentó Jennifer Clapp, «[&#8230;] las empresas concentradas pueden configurar los mercados, las agendas tecnológicas y de innovación, y los marcos políticos y de gobernanza».<sup>19</sup></p>
<p>La economía política determina, entre otras cosas, quién toma las decisiones, con qué propósito y en interés de quién. Determina qué conocimientos y valores se tienen en cuenta en esas decisiones, cómo se distribuyen los beneficios y cómo se reparten los costes, si es que se reparten. En otras palabras, la concentración y el poder de las empresas socavan los objetivos clave de los sistemas alimentarios sostenibles y socialmente beneficiosos, como los medios de vida equitativos, la sostenibilidad y la participación amplia en la gobernanza del sistema alimentario.<sup>20</sup></p>
<p>La crítica del decrecimiento también revela el trabajo reproductivo no remunerado e infravalorado que es necesario para sostener un sistema alimentario industrial capitalista. El modelo de una granja familiar convencional suele representar a una pareja heterosexual y su familia nuclear, adhiriéndose a los roles masculinos y femeninos tradicionales dentro de la familia, el hogar y la granja. Dicho modelo «[&#8230;] vincula la masculinidad con el liderazgo en la producción de alimentos, las operaciones comerciales y el uso de maquinaria, mientras que asigna la feminidad a roles subordinados en el campo y las ventas, el trabajo manual y la responsabilidad sobre el trabajo reproductivo no remunerado, como las tareas domésticas, la cocina y el cuidado de los niños».<sup>21</sup> A su vez, esto afecta a la infrarrepresentación, la discriminación y la exclusión de las personas que se identifican como mujeres y las personas <em>queer</em>. Esta discriminación se extiende a las dificultades para obtener créditos, préstamos, oportunidades de trabajo y vender productos en los mercados locales, todo ello debido al incumplimiento de los roles de género e identidad convencionales en la agricultura.</p>
<p>Igualmente, la crítica al decrecimiento pone de relieve las problemáticas relaciones Norte-Sur y su papel en las economías orientadas al crecimiento. Por ejemplo, las afirmaciones sobre la productividad y la eficiencia de la producción agrícola europea suelen omitir que dicha productividad, en cierta medida, se consigue a costa de mano de obra, tierra y recursos baratos en otras partes del mundo.</p>
<p>Las investigaciones muestran que la búsqueda de una producción alimentaria sostenible suele ser llevada a cabo por poderosos actores económicos, a menudo con sede en el Norte, que externalizan las actividades locales a países del Sur con una legislación laboral y medioambiental deficiente (o mal aplicada); a su vez, desplazan los costes sociales y ecológicos utilizando mano de obra barata y combustibles fósiles en esos países.<sup>22</sup> Además, los actores mencionados también trasladan los costes sociales y ecológicos mediante la adopción de tecnologías supuestamente «inteligentes» en el Norte, lo que aumenta la demanda de la extracción perjudicial de recursos escasos (por ejemplo, minerales de tierras raras) necesarios para alimentar estas tecnologías en otros lugares.</p>
<h4><strong>Visi</strong><strong>ón</strong></h4>
<p>Es difícil imaginar sistemas alimentarios poscrecimiento, ya que en general es difícil imaginar algo que aún no existe, pero no estamos del todo a ciegas.</p>
<p>Un modelo de simulación desarrollado por Leon Bodirsky, David Chen y sus colegas, por ejemplo, mostró:</p>
<p style="padding-left: 40px;">[&#8230;] que una transformación estructural y cualitativa del sistema alimentario puede lograr una economía del sistema alimentario en estado estacionario que sea neutra en emisiones netas de GEI<sup>23</sup> para 2100, al tiempo que mejora los resultados nutricionales. Esta transformación sostenible reduce el consumo de materiales mediante una convergencia hacia un sistema alimentario basado en las necesidades, es posible gracias a una distribución más equitativa de los ingresos e incluye una asignación eficiente de los recursos.<sup>24</sup></p>
<p>En cuanto a las intervenciones que conducen a dicha transformación del sistema alimentario, este estudio demostró que tal transformación implicaría la reducción de la industria ganadera, la disminución del consumo de productos animales, la expansión de la horticultura y la adopción de prácticas y materiales de gestión poco contaminantes.</p>
<p>Meino Smit<sup>25 </sup>fue más allá: argumentó que la agricultura neerlandesa es insostenible (en términos de equilibrio energético) y estimó que situar la agricultura neerlandesa dentro de los límites «energéticos» sostenibles implicaría sistemas alimentarios que, entre otras cosas:</p>
<ol>
<li>Producirían principalmente, si no exclusivamente, para la población nacional.</li>
<li>Implicaran muy poca exportación e importación de los recursos necesarios para la producción y los alimentos resultantes, con una producción y un consumo destinados a fines locales/regionales.</li>
<li>Aumentaran la captura de carbono en las tierras agrícolas mediante la utilización de más materia orgánica y menos labranza en los procesos agrícolas.</li>
<li>Tomaran la fuerza manual como punto de partida para proporcionar energía; por lo tanto, emplearan cuatro veces más mano de obra que en la actualidad.</li>
<li>Utilizar la menor cantidad posible de combustibles fósiles y aparatos electrónicos.</li>
<li>Reutilizar todas las materias primas y toda la materia orgánica, lo que significa que todos los residuos de materia orgánica deben recogerse por separado para su uso como fertilizante.</li>
</ol>
<p>Juan Infante Amate y Manuel González de Molina llegaron a conclusiones similares en su investigación sobre la agricultura española.<sup>26</sup></p>
<p>Los sistemas alimentarios poscrecimiento también pueden imaginarse examinando las prácticas experimentadas con redes alimentaria alternativas. El sistema alimentario alberga una multitud de granjas agroecológicas, colectivos alimentarios, programas de agricultura apoyados por la comunidad, mercados de agricultores e iniciativas de intercambio de alimentos, junto con muchos otros tipos de iniciativas campesinas, de base, comunitarias y cooperativas, y empresas sociales en las que participan millones de personas en todo el mundo, que ya están desarrollando sistemas alimentarios alternativos y cívicos.<sup>27</sup></p>
<p>Las investigaciones demuestran que estas iniciativas pueden promover prácticas agrícolas agroecológicas productivas, crear puestos de trabajo significativos −esto es, que tienen sentido para los trabajadores−, producir alimentos saludables, desmercantilizar los alimentos y los recursos y construir comunidades. Esto se debe a que están arraigadas en el lugar: ecológica, social y culturalmente, y a que a menudo se gestionan de manera horizontal y profundamente democrática, dando prioridad al bienestar social y medioambiental y a la soberanía alimentaria por encima de la obtención de ganancias.<sup>28</sup></p>
<p>A pesar de los numerosos contratiempos y concesiones, muchas de estas iniciativas funcionan según una lógica contradictoria con los sistemas alimentarios capitalistas industriales dominantes (tabla 2, columna derecha). Puede que no sean grandes, ni capaces o dispuestas a «ampliarse», pero estas alternativas cuestionan sin duda muchas de las lógicas profundamente arraigadas y dadas por sentadas del capitalismo industrial que están en la base de sus sistemas alimentarios insostenibles e injustos. La existencia de alternativas que funcionan aquí y ahora para un sistema alimentario fundamentalmente diferente puede considerarse una brújula que indica una dirección, si no un punto de llegada específico, para la transformación de los sistemas alimentarios.</p>
<h4><strong>Caminos</strong></h4>
<p>La complejidad de los sistemas alimentarios desafía cualquier solución «milagrosa».<sup>29</sup> Por lo tanto, prefiero pensar en la transformación como un proceso que surge de los intentos de producir cambios a través de diversos tipos de intervenciones, llevadas a cabo por diferentes agentes en diferentes espacios. El reto, entonces, es cómo buscar la resonancia entre estos agentes, intervenciones y espacios. En esta sección, propongo tres vías para abordar este reto.</p>
<p><em>Ví</em><em>a 1: Enfoque de pol</em><em>í</em><em>tica evolutiva</em></p>
<p>El cambio transformador puede conceptualizarse como el doble movimiento de declive y eliminación gradual de los sistemas insostenibles, y la aparición y consolidación de los sostenibles (Figura 1). El enfoque de política evolutiva (i) aprovecha la variación de las prácticas agroalimentarias, (ii) apoya la conservación y transmisión de alternativas, y (iii) guía deliberadamente su selección, incluida la eliminación gradual de las prácticas agroalimentarias insostenibles e injustas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Figura 1. La curva X que representa la interacción de los patrones de consolidación y eliminación</strong><sup>30</sup></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-173086" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/02/feola.jpg" alt="" width="740" height="440" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/02/feola.jpg 740w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/02/feola-450x268.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/02/feola-300x178.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/02/feola-350x208.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/02/feola-600x357.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/02/feola-64x38.jpg 64w" sizes="(max-width: 740px) 100vw, 740px" /></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Fuente</strong>: Hebinck <em>et al.</em>, 2022.<sup>30</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cuando se aplica a la transformación, el enfoque puede ayudar a navegar a través de este doble movimiento. <em>Aprovechar la variación</em> en el sistema alimentario implica crear espacios y recursos para la experimentación y acelerar las alternativas al sistema alimentario capitalista industrial. <em>Apoyar la retención y la transmisión </em>de esas alternativas implica fomentar su consolidación, pero también facilitar el aprendizaje, la replicación y la difusión de alternativas en diferentes geografías. <em>La selección</em> implica eliminar deliberadamente las prácticas agrícolas, de procesamiento, distribución y consumo insostenibles e injustas. La eliminación debe llevarse a cabo de acuerdo con los principios de justicia distributiva, de reconocimiento, procesal y restaurativa.<sup>31</sup> A pesar del riesgo de captura por parte de intereses creados,<sup>32</sup> si se aplica mediante políticas y otras estrategias de cambio social en todos los contextos, y siempre que la brújula del poscrecimiento sea firme, este enfoque evolutivo tiene cierto potencial para informar la coherencia de las políticas y lograr resonancia.</p>
<p><em>Vía 2: Sinergias en las estrategias polí</em><em>ticas</em></p>
<p>Una segunda forma de pensar en la búsqueda de resonancia se basa en las sinergias entre las estrategias políticas. El pensamiento convencional sobre la transformación del decrecimiento se ha cristalizado en tres estrategias interrelacionadas y que se refuerzan mutuamente.<sup>33</sup></p>
<p>En primer lugar, la prefiguración puede observarse en una miríada de alternativas concretas ya existentes, como los bienes comunes, las cooperativas alimentarias, el intercambio de alimentos, la agricultura apoyada por la comunidad y otras similares, que se centran en la tierra o los alimentos. Estas prefiguraciones cambian el sistema alimentario a nivel local y socializan a las personas con valores alternativos, al tiempo que construyen comunidad y demuestran que crear alternativas es difícil, pero posible.</p>
<p>En segundo lugar, la movilización contrahegemónica implica resistir las lógicas y prácticas de la economía capitalista de crecimiento, así como la explotación, el daño y el perjuicio que esta genera. Pensemos en las protestas contra los acuerdos de libre comercio, los OMG o aquellas destinadas a salvaguardar el acceso a la tierra o la soberanía alimentaria. Esta estrategia también implica crear nuevos sentidos comunes e instituciones de poder paralelas para transformar el sistema capitalista junto con estructuras sociales más amplias.</p>
<p>En tercer lugar, las reformas no reformistas «[&#8230;] tienen por objeto socavar el orden político, económico y social imperante, construir uno esencialmente diferente y crear un poder democrático hacia horizontes emancipadores. Buscan redistribuir el poder y reconstituir quién gobierna y cómo» (Akbar, 2023, p. 2507).<sup>34</sup> Por ejemplo, si las reformas agrarias implicaran la expropiación y la redistribución de la tierra, cambios estructurales en los regímenes de subvenciones y medidas que contrarresten la concentración de la tierra, podrían cambiar las relaciones de poder y crear oportunidades para un cambio ulterior.<sup>35</sup></p>
<p>Diferentes actores —como los movimientos alimentarios y agroecológicos, los agricultores, los colectivos comunitarios, los investigadores, los responsables políticos y los emprendedores sociales— pueden adoptar principalmente una estrategia. Sin embargo, es útil concebir estrategias desde una perspectiva más sistémica. Leonie Guerrero-Lara (2024),<sup>36</sup> por ejemplo, demostró que la red alemana de agricultura apoyada por la comunidad (CSA), que se centra principalmente en la creación de alternativas, también participa en movilizaciones contrahegemónicas y en la promoción de CSA y otras causas a diversos niveles administrativos. Por lo tanto, es fundamental apreciar el papel de estas conexiones en el fomento de la resonancia a la que me refería anteriormente.</p>
<p><em>Vía 3: Coaliciones de movimientos sociales</em></p>
<p>Por último, una tercera forma de pensar en la búsqueda de resonancia se basa en las coaliciones de movimientos sociales. Existe un potencial sin explotar para las alianzas entre los movimientos alimentarios, medioambientales y de decrecimiento. En muchos sentidos, la agroecología —tal y como se promueve a través del movimiento La Vía Campesina y otras alternativas— podría servir de modelo para los sistemas agrícolas poscrecentistas.<sup>37</sup> Sin embargo, la alianza estratégica entre estos movimientos de base está lejos de estar establecida.</p>
<p>En un estudio dirigido por Julia Spanier y Leonie Guerrero-Lara,<sup>38</sup> por ejemplo, examinamos el potencial de una coalición entre los movimientos de decrecimiento y CSA en Alemania. Allí, descubrimos que la actual ausencia de una coalición puede explicarse por dos factores, además de la falta de conocimiento sobre el decrecimiento por parte de la red CSA.</p>
<p>En primer lugar, las diferencias ideológicas y estratégicas se expresan en diagnósticos contrastantes del problema: el CSA se centra en la cuestión concreta de la pérdida de la agricultura a pequeña escala, mientras que el decrecimiento propone una crítica más amplia —y, a ojos de muchos miembros del CSA, más abstracta— de las estructuras socioeconómicas. Además, el CSA no es explícitamente anticapitalista, mientras que el decrecimiento sí lo es. El CSA opera mediante el fortalecimiento de alternativas, la resistencia y la promoción de causas, mientras que el decrecimiento se centra principalmente en discursos e imaginarios.</p>
<p>En segundo lugar, la falta de una coalición entre el decrecimiento y la CSA en Alemania puede estar relacionada con la falta de factores propicios para la creación de coaliciones, debido a las formas contrastantes de organización interna (la CSA está muy organizada, mientras que el movimiento de decrecimiento es más fluido), la escasez de recursos (para ambos movimientos) y la limitada movilización de los vínculos sociales existentes entre los movimientos.</p>
<p>Al mismo tiempo, identificamos varias oportunidades para una futura coalición. Las críticas a las presiones del crecimiento en el sistema alimentario encuentran eco en ambos movimientos. Los repertorios de acción de los dos movimientos pueden ser complementarios: el movimiento CSA se centra en gran medida en el cambio social impulsado por la práctica, mientras que el decrecimiento persigue principalmente el cambio impulsado por el discurso. Por último, las personas que participan en ambos movimientos, o en otras redes o movimientos estrechamente relacionados con el decrecimiento y el CSA, podrían actuar como «constructores de puentes».</p>
<p>La creación de coaliciones puede ser una tercera vía muy necesaria y prometedora para buscar resonancia entre las intervenciones transformadoras en el sistema alimentario.</p>
<h4><strong>Conclusiones</strong></h4>
<p>En este ensayo, partí de lecturas sociotécnicas y socioecológicas de la insostenibilidad de los sistemas agrícolas. Propuse una crítica y una visión del decrecimiento que se alinea con una escuela de pensamiento que está ganando terreno en los debates sobre la sostenibilidad y que también ha entrado recientemente en el debate sobre la sostenibilidad y la transformación de los sistemas agrícolas.<sup>39</sup></p>
<p>Para concluir, la insostenibilidad y la injusticia de los sistemas alimentarios industriales en las sociedades capitalistas modernas tienen sus raíces no solo en falacias sociotécnicas o de gestión, sino también, y lo que es más importante, en las estructuras político económicas y los modelos culturales del desarrollo capitalista extractivista y explotador. Partiendo de una crítica a nuestro sistema socioeconómico dominante, que persigue el crecimiento a toda costa, provocando la explotación humana y la destrucción del medio ambiente, esbocé visiones y vías para los sistemas alimentarios poscrecimiento. Como tal, este ensayo ofrece algunos elementos de reflexión para imaginar y poner en práctica sistemas alimentarios —y, en términos más generales, formas de sociedad y economía— que garanticen la justicia medioambiental y una buena vida para todos dentro de los límites planetarios.</p>
<h4>NOTAS</h4>
<p>1 Investigación financiada por el European Research Council (Starting Grant 802441) y Netherlands Organization for Scientific Research (Vidi Grant 016.Vidi.185.173).</p>
<p>2. Esta es una versión resumida y traducida del artículo titulado «Sistemas alimentarios poscrecimiento: crítica, visiones, vías», publicado en la revista <em>Degrowth Journal</em> en enero de 2025,  <a href="https://www.degrowthjournal.org/publications/2025-01-27-postgrowth-food-systems-critique-visions-pathways/" target="_blank" rel="noopener">https://www.degrowthjournal.org/publications/2025-01-27-postgrowth-food-systems-critique-visions-pathways/</a></p>
<p>3 Will Steffen <em>et al</em>., «The trajectory of the Anthropocene: The Great Acceleration», <em>The Anthropocene Review</em>, 2(1), 2015, 81–98. <a href="https://doi.org/10.1177/2053019614564785" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1177/2053019614564785</a></p>
<p>4. Katherine Richardson <em>et al</em>., «Earth beyond six of nine planetary boundaries», <em>Science Advances</em>, 9(37), 2023, eadh2458. <a href="https://doi.org/10.1126/sciadv.adh2458" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1126/sciadv.adh2458</a></p>
<p>5. Andrew Fanning <em>et al.</em>, «The social shortfall and ecological overshoot of nations», <em>Nature Sustainability</em>, 5(1), (2022), 26–36. <a href="https://doi.org/10.1038/s41893-021-00799-z" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1038/s41893-021-00799-z</a></p>
<p>6. Jason Hickel, <em>The Divide: A Brief Guide to Global Inequality and Its Solutions</em>, William Heinemann, Londres, 2017.</p>
<p>7. Eva Lövbrand <em>et al.</em>, The Anthropocene and the geo-political imagination: Re-writing Earth as political space, <em>Earth System Governance</em>, 4, 2020, 100051, p. 4. <a href="https://doi.org/10.1016/j.esg.2020.100051" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1016/j.esg.2020.100051</a></p>
<p>8. Daniel O’Neill <em>et al</em>., «A good life for all within planetary boundaries», <em>Nature Sustainability</em>, 1(2), 2018, 88–95. <a href="https://doi.org/10.1038/s41893-018-0021-4" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1038/s41893-018-0021-4</a></p>
<p>9. Lesley Head, «Foreword», en Giuseppe Feola, H. Geoghegan y A. Arnall, (eds.), <em>Climate and Culture: Multidisciplinary Perspectives on a Warming World</em> (pp. ix &#8211; xv) p. ix, Cambridge University Press, Cambridge, 2019.</p>
<p>10. Giorgos Kallis <em>et al.</em>, <em>The Case for Degrowth,</em> Polity Press, 2020; Matthias Schmelzer, A. Vetter y A. Vansintjan, <em>The future is degrowth: A guide to a world beyond capitalism,</em> Verso Books, 2022.</p>
<p>11. Schmelzer <em>et al</em>., 2022, <em>op. cit.</em></p>
<p>12. Bruce Campbell <em>et al.</em>, «Agriculture production as a major driver of the Earth system exceeding planetary boundaries», <em>Ecology and Society</em>, 22(4), 2017, art8. <a href="https://doi.org/10.5751/ES-09595-220408" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.5751/ES-09595-220408</a></p>
<p>13. Owain Jones <em>et al.</em>, «On the alternativeness of alternative food networks: sustainability and the co-production of social and ecological wealth», en Duncan Fuller, Andrew E. G. Jonas y Roger Lee (eds.), <em>Interrogating Alterity: Alternative Economic and Political Spaces</em> (pp. 95=109). Ashgate Publishing, Ltd., 2010, p. 96.</p>
<p>14. Ibid.; Campbell <em>et al.</em>, 2017, <em>op. cit</em>.</p>
<p>15. Por ejemplo, Mimmo Perrotta, «Behind the Cheap Tomato: Migrant Workers in Southern Italy», <em>Global Dialogue</em>, 4(4) 2014. <a href="http://isa-global-dialogue.net/behind-the-cheap-tomato-migrant-workers-in-southern-italy/" target="_blank" rel="noopener">http://isa-global-dialogue.net/behind-the-cheap-tomato-migrant-workers-in-southern-italy/</a></p>
<p>16. Julien-François Gerber, «The Role of Rural Indebtedness in the Evolution of Capitalism», <em>Journal of Peasant Studies</em>, 41(5), 2014, 729–747. <a href="https://doi.org/10.1080/03066150.2014.921618" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1080/03066150.2014.921618</a></p>
<p>17. Por ejemplo, Margaret Hegwood <em>et al.</em>, «Rebound effects could offset more than half of avoided food loss and waste», <em>Nature Food</em>, 4(7), 2023, 585–595. <a href="https://doi.org/10.1038/s43016-023-00792-z" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1038/s43016-023-00792-z</a></p>
<p>18. Por ejemplo, Cass R. Sunstein, «Nudges that fail», <em>Behavioural Public Policy</em>, 1(1), 2017, 4–25. <a href="https://doi.org/10.1017/bpp.2016.3" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1017/bpp.2016.3</a></p>
<p>19. Jennifer Clapp, J., «The problem with growing corporate concentration and power in the global food system», <em>Nature Food</em>, 2(6), 2021, 404–408, p. 404. <a href="https://doi.org/10.1038/s43016-021-00297-7" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1038/s43016-021-00297-7</a></p>
<p>20. Ibid.</p>
<p>21. Krithika Raj y Giuseppe Feola, <em>Fostering diverse genders and sexualities in agriculture: A guide for community-supported agriculture, </em>2024, p. 1. <a href="https://unmaking.sites.uu.nl/wp-content/uploads/sites/446/2024/03/Fostering_diverse_genders_and_sexualities_in_agriculture.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://unmaking.sites.uu.nl/wp-content/uploads/sites/446/2024/03/Fostering_diverse_genders_and_sexualities_in_agriculture.pdf</a><a href="#_ftnref22" name="_ftn22"><sup>]</sup></a></p>
<p>22. Meino Smit, <em>De duurzaamheid van de Nederlandse landbouw 1950 – 2015 – 2040</em>. [Doctoral Dissertation, Wageningen University &amp; Research], 2018. <a href="https://www.wur.nl/en/publication-details.htm?publicationId=9ca5f911-b3d7-4fe7-9bf4-589ac8cfb7d4" target="_blank" rel="noopener">https://www.wur.nl/en/publication-details.htm?publicationId=9ca5f911-b3d7-4fe7-9bf4-589ac8cfb7d4</a></p>
<p>23. Gases de efecto invernadero.</p>
<p>24. Leon Bodirsky <em>et al.</em>, «Integrating degrowth and efficiency perspectives enables an emission-neutral food system by 2100», <em>Nature Food</em>, 3,  2022, 341-348, p. 341. <a href="https://doi.org/10.1038/s43016-022-00500-3" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1038/s43016-022-00500-3</a></p>
<p>25. Smit, 2018, <em>op.cit.</em></p>
<p>26. Juan Infante Amate y Manuel González de Molina, «”Sustainable de-growth” in agriculture and food: An agro-ecological perspective on Spain’s agri-food system (year 2000)», <em>Journal of Cleaner Production</em>, 38, 2013, 27–35. <a href="https://doi.org/10.1016/j.jclepro.2011.03.018" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1016/j.jclepro.2011.03.018</a></p>
<p>27. David Goodman <em>et al.</em>, <em>Alternative food networks: knowledge, practice, and politics</em><em>,</em> Routledge, 2012; Henk Renting et al., «Building food democracy: Exploring civic food networks and newly emerging forms of food citizenship», <em>The International Journal of Sociology of Agriculture and Food</em>, 19(3), 2012, 289-307. <a href="https://doi.org/10.48416/ijsaf.v19i3.206" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.48416/ijsaf.v19i3.206</a></p>
<p>28. Por ejemplo, Sari Forssell y Lena Lankoski, «The sustainability promise of alternative food networks: An examination through “alternative” characteristics», <em>Agriculture and Human Values</em>, 32(1), 2015, 63–75. <a href="https://doi.org/10.1007/s10460-014-9516-4" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1007/s10460-014-9516-4</a></p>
<p>29. Cees Leeuwis <em>et al</em>., «How food systems change (or not): Governance implications for system transformation processes», <em>Food Security</em>, 13(4), 2021, 761–780. <a href="https://doi.org/10.1007/s12571-021-01178-4" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1007/s12571-021-01178-4</a></p>
<p>30. Paul Hebinck <em>et al.</em>, «An actionable understanding of societal transitions: The X-curve framework», <em>Sustainability Science</em>, 17(3), 2022, 1009–1021. <a href="https://doi.org/10.1007/s11625-021-01084-w" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1007/s11625-021-01084-w</a></p>
<p>31. Annika Lonkila <em>et al.</em>, «Just destabilisation? Considering justice in the phase-out of peat», <em>Environmental Innovation and Societal Transitions</em>, 52, 2024. 100867. <a href="https://doi.org/10.1016/j.eist.2024.100867" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1016/j.eist.2024.100867</a></p>
<p>32. Laura van Oers et al., «The politics of deliberate destabilisation for sustainability transitions», <em>Environmental Innovation and Societal Transitions</em>, 40, 2021, 159–171. <a href="https://doi.org/10.1016/j.eist.2021.06.003" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1016/j.eist.2021.06.003</a></p>
<p>33. Kallis <em>et al</em>., 2020, <em>op. cit.</em></p>
<p>34. Amna A. Akbar, «Non-reformist reforms and struggles over life, death, and democracy», <em>Yale Law Journal</em>, 132(8), 2023, 2497-2577.</p>
<p>35. Leonie Guerrero Lara, <em>Nurturing networks: A Social Movement lens on Community-Supported Agriculture</em><em>,</em> Universidad de Utrecht, 2024. <a href="https://dspace.library.uu.nl/handle/1874/433779" target="_blank" rel="noopener">https://dspace.library.uu.nl/handle/1874/433779</a></p>
<p>36. Ibid.</p>
<p>37. Por ejemplo, Nelson, A., &amp; Edwards, F. (Eds.), <em>Food for degrowth: Perspectives and practices,</em> Routledge, 2020.</p>
<p>38. Julia Spanier, Leonie Guerrero Lara y Giuseppe Feola, «A one-sided love affair? On the potential for a coalition between degrowth and community-supported agriculture in Germany», <em>Agriculture and Human Values,</em> 41(1), 2024, 25–45. <a href="https://doi.org/10.1007/s10460-023-10462-2" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1007/s10460-023-10462-2</a></p>
<p>39. Nelson y Edwards, 2020, <em>op.cit</em>.; Leonie Guerrero Lara et al., «Degrowth and agri-food systems: A research agenda for the critical social sciences», <em>Sustainability Science</em>, 18, 2023, 1579–1594. <a href="https://doi.org/10.1007/s11625-022-01276-y" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1007/s11625-022-01276-y</a>; Guerrero Lara et al., «Degrowth and agri-food systems: A research agenda for the critical social sciences», <em>Sustainability Science, 18,</em> 2023, 1579–1594. <a href="https://doi.org/10.1007/s11625-022-01276-y" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1007/s11625-022-01276-y</a></p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.fuhem.es/2026/01/26/sistemas-alimentarios-poscrecimiento-critica-visiones-caminos/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Acerca de los debates sobre el poscrecimiento</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2026/01/26/acerca-de-los-debates-sobre-el-poscrecimiento/</link>
					<comments>https://www.fuhem.es/2026/01/26/acerca-de-los-debates-sobre-el-poscrecimiento/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 26 Jan 2026 09:29:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Apropiación de la naturaleza]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Destrucción de la naturaleza]]></category>
		<category><![CDATA[Poscrecimiento]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.fuhem.es/?p=172257</guid>

					<description><![CDATA[El poscrecimiento es la expresión de un movimiento social que ofrece un nuevo marco interpretativo en el que confluyen numerosas corrientes de pensamiento crítico y  estrategias políticas.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignright wp-image-172122 size-thumbnail" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-64x80.jpg" alt="" width="300" height="419" />El 26 de septiembre del año pasado tuvo lugar la <em>Conferencia más allá del crecimiento</em>. Se celebró en el Congreso de los Diputados con el propósito de impulsar un espacio de deliberación democrática que conduzca a un pacto social por una economía que tenga como base el cuidado de las personas y del planeta, de manera que permita promover una vida buena dentro de los límites biofísicos.<sup>1</sup></p>
<p>Acciones similares tuvieron lugar en otros países europeos dando continuidad a la <em>Conferencia Beyond Growth 2023</em> realizada en el Parlamento Europeo por iniciativa de veinte eurodiputados de cinco grupos políticos y el apoyo de su presidenta Roberta Metsola.<sup>2</sup></p>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong> en la Introducción del número 172 de <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em> dedicado al <strong>Poscrecimiento</strong> afirma que cabe entender el <em>poscrecimiento</em> como la expresión de un movimiento social que ofrece un nuevo marco interpretativo en el que confluyen numerosas corrientes de pensamiento crítico y  estrategias políticas. Este doble carácter teórico/ práctico del movimiento poscrecentista obliga a considerar tanto sus aspectos analíticos como políticos.</p>
<h5><strong>¿Un marco interpretativo adecuado?</strong></h5>
<p>El poscrecimiento aboga por abandonar la obsesión por el crecimiento y por empezar a enfocarse en otros aspectos. Por eso cuestiona la convención de que el crecimiento deba ser considerado el principal objetivo de la política económica. No hacer ese cuestionamiento supone ignorar que la actual crisis ecológica global refleja principalmente un problema de escala o de tamaño de la actividad económica en relación con los sistemas naturales. Las sociedades reclaman más de lo que los ecosistemas son capaces de soportar para conservar su estructura y funcionamiento por lo que, de continuar por las sendas de la insostenibilidad, la reproducción social quedaría comprometida en la medida en que las bases naturales son socavadas por la dinámica expansiva de la economía.</p>
<p>Así pues, la salud del planeta no es el precio que hay que pagar por alcanzar el bienestar social sino la condición imprescindible para que pueda preservarse en el tiempo. Es más, resulta hoy evidente que el crecimiento se ha convertido en el principal problema para ambas cosas al generar unos costes sociales y ambientales mayores que las ventajas que pudiera procurar.</p>
<p>Y no solo eso, sino que también se ha convertido en un problema para la democracia al omitirse que el funcionamiento ordinario del capitalismo en las sociedades no solo se basa en un flujo metabólico creciente (un mayor uso de energía útil y materiales) sino también en la transferencia continuada de gran parte de los costes sociales, ecológicos y políticos a “otras partes” (zonas territoriales, grupos sociales o generaciones futuras) que ven reducidas así sus oportunidades vitales.<sup>3</sup> Esa «lógica de transferencia», que se añade a la de la expropiación de la fuerza de trabajo y de los recursos naturales, impide la universalización para todas las personas del reconocimiento y realización de los derechos básicos que conforman el núcleo de cualquier democracia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>¿Crecimiento o capitalismo?</strong></h5>
<p>Ahora bien, de lo anterior cabría preguntarse si el problema reside en el crecimiento o en el funcionamiento del capitalismo, cuando no en ambas cosas. Podría parecer lo mismo, aunque en realidad sean cuestiones diferentes. El capitalismo tiene como propósito principal la acumulación incesante de capital, pero el aumento del capital, que es un valor abstracto expresado en términos monetarios, no siempre implica producir más, ni siquiera incluso producir algo (como vemos en el capital financiero). Por otro lado, el capitalismo da lugar a recesiones profundas y a crisis que contraen la economía, sin que esas circunstancias nos saquen de él (el trabajo asalariado, la propiedad privada de los medios de producción y la organización mediante mercados bajo la lógica del beneficio privado siguen persistiendo) ni dejen de operar los mecanismos de transferencia (tanto en el espacio como en el tiempo). Es más, en esos momentos suele ser habitual que se intensifiquen tanto la explotación de la fuerza de trabajo como la destrucción de la naturaleza, así como la externalización de todo tipo de costes, como preparación de las condiciones para el relanzamiento de una nueva fase de acumulación.</p>
<p>Así pues, la idea de que abandonando el crecimiento conseguiremos librarnos de las amenazas que se ciernen sobre el bienestar, la naturaleza o la democracia puede no ser suficiente si no ponemos el foco, además, en la estructura y el funcionamiento del capitalismo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>El valor de las cosas </strong></h5>
<p>Pero hay algo más. Esta vez tiene que ver con el hecho de lo que realmente se refleja tras eso que usualmente se entiende por crecimiento. Hace ya unas cuantas décadas, el polifacético filósofo francés Jacques Attali publicó, junto con Marc Guillaume, un libro titulado <em>Antieconomía</em> para referirse a las actividades económicas que, aunque muy lucrativas, son destructivas desde el punto de vista del bienestar colectivo y el progreso social. Herman Daly y otros economistas ecológicos han utilizado, a su vez, la expresión «crecimiento antieconómico» para referirse a aquellos aumentos del valor económico que se computan como parte de la producción pero que tienen un coste en recursos naturales y bienestar que vale más que los objetos fabricados.<sup>4</sup></p>
<p>Ambos casos revelan la incapacidad que mostramos habitualmente para valorar y medir la actividad económica. La muestra más evidente es el empleo que se hace del PIB como indicador del crecimiento económico.<sup>5</sup> A qué concedemos valor en la vida y cómo lo medimos es algo que trasciende los debates sobre el crecimiento o los indicadores con los que se aspira a medirlo. Tiene que ver más bien con nuestras concepciones de la economía y con nuestras opciones morales. Alejarnos de la idea de la economía como sistema de aprovisionamiento que integra diferentes esferas (muchas de ellas no mercantiles) implicadas en la satisfacción de las necesidades de una población para, en su lugar, poner la atención en una noción de sistema económico que solo sirve para encubrir prácticas de extracción y adquisición que, amparadas por el poder, a lo sumo generan un juego de suma cero, cuando no una suma negativa (si se consideraran además de los costes de extracción también los de reposición),<sup>6</sup> ha hecho que estemos preguntándonos acerca de la conveniencia o inconveniencia de alentar o desalentar un crecimiento económico realmente inexistente.</p>
<p>No, el problema no parecería estar en el crecimiento económico (en cierta manera una entelequia), sino en el lucro, la explotación humana, el despojo de pueblos y territorios y la destrucción de la naturaleza anclados tanto en una determinada concepción de la economía como en unas prácticas económicas que solo operan como sistema de aprovisionamiento para satisfacer las necesidades de la gente por defecto.</p>
<p>Si tuviéramos en cuenta todos esos aspectos, al crecimiento le pasaría lo mismo que al rey de la fábula del <em>Traje nuevo del emperador</em> de Hans Christian Andersen: que está desnudo. Si tuviéramos en cuenta todos esos aspectos, esa virtud concedida alegremente al capitalismo como el sistema mejor capacitado para hacer crecer la riqueza, quedaría inmediatamente arrumbada, pues tan enorme como su productividad es su destructividad. Imprime una dinámica estructural intrínsecamente destructiva para la vida humana y no humana, para la sociedad y la naturaleza. Y no solo eso, sino que además al asentarse en las mismas relaciones de poder que le permite hacerse con todo lo que despoja, muestra una habilidad inestimable para eludir el pago de sus deudas. No solo es un modo de apropiación de la naturaleza y de expropiación de los recursos ajenos, sino que busca permanentemente evitar asumir los costes de la reproducción social y los costes de la restitución ecológica que su funcionamiento ocasiona. Traslada esas tareas al ámbito doméstico (apropiándose del trabajo de cuidados de las mujeres) o a la esfera del Estado (que contribuye a la reproducción social a través de la sanidad o a la restauración de los ecosistemas o hábitats dañados) y, si se ve obligado a asumirlas, buscará la forma más barata de hacerlo recurriendo a aquellos mecanismos de intercambio económico y ecológicamente desigual que mejor le permitan exprimir todos los eslabones de la cadena de valor. Si en algún momento se viera obligado a asumir la totalidad de los costes de la reproducción social y del restablecimiento ecológico, ese momento significaría lisa y llanamente el cese del lucro monetario y, por ende, el comienzo del fin del propio capitalismo.</p>
<p>Por eso nos hallamos ante la enorme dificultad de valorar adecuadamente lo que verdaderamente importa. No solo es que, como los necios, confundamos valor y precio, es que además concedemos valor a lo que no lo tiene y dejamos de prestar atención a lo que lo merece.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>¿Un marco para la acción política?</strong></h5>
<p>Si bien el poscrecentismo podría ayudar a establecer otras prioridades y formas de valoración de las cosas, realzando la importancia tanto de disponer de más tiempo autónomo como de disfrutar de relaciones interpersonales más satisfactorias en unos entornos sociales y naturales más saludables que ameriten el buen vivir, esas mismas metas han sido recurrentemente señaladas ya desde hace tiempo por otras propuestas y movimientos sociales −muchos de ellos presentes en el llamado Sur Global− empeñados en reconocernos de otra forma en la naturaleza de la que formamos parte, en conseguir reducciones significativas de las jornadas laborales  así como repartos más equitativos de todos los trabajos o en apreciar el importante papel que tienen las bases comunitarias para nuestra existencia social. Puede ser que bajo el lema de ir «más allá del crecimiento» todas estas tradiciones y colectivos se reconozcan como partícipes de un mismo «movimiento de movimientos», tal y como en su día lo consiguió el movimiento alterglobalizador surgido de los foros sociales mundiales, pero también es posible que la simple sombra del sustantivo que aparece tras el prefijo condicione demasiado como para sentirse a gusto bajo ese árbol. En ese caso, conviene, como señala Ernest García,<sup>7</sup> no dejarse enredar en cuestiones terminológicas y centrarse en lo esencial. Y en el plano político, lo importante es conseguir tender puentes y articulaciones entre todos aquellos colectivos y movimientos que tienen otra mirada y otra forma de valorar lo que somos y de lo que formamos parte.</p>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong>, director de FUHEM Ecosocial y de la revista <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em>.</p>
<h5>NOTAS</h5>
<p>1. Se puede leer la Declaración de la Conferencia, «Decrecimiento para el bienestar: la urgencia de un nuevo modelo ecosocial» en la sección Experiencias de este mismo número (pp. 85-96). De esa declaración surge el compromiso de celebrar el <em>Foro Social Más Allá del Crecimiento</em> en las fechas del 13 y 14 de febrero de 2026 en la Universidad Autónoma de Madrid: <a href="https://beyondgrowth.es/" target="_blank" rel="noopener">https://beyondgrowth.es/</a></p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">2</a> <a href="https://www.beyond-growth-2023.eu/" target="_blank" rel="noopener">https://www.beyond-growth-2023.eu/</a></p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">3</a> Se ha señalado reiteradamente en esta misma revista: nuestro modo de vida es posible gracias a la existencia de unas colonias puestas a su servicio. En palabras de las ecofeministas María Mies y Vandana Shiva: «Las mujeres, la naturaleza y los pueblos y países explotados son las colonias del Hombre Blanco. Sin esa colonización, o sea, sin su subordinación en aras de la apropiación predatoria (explotación), no existiría la famosa civilización occidental ni su paradigma de progreso» <em>Ecofeminismo (teoría, crítica y perspectivas)</em>, Icaria, Barcelona, 2015, p. 103.</p>
<p>4 Herman E. Daly, «Economics In A Full World», <em>Scientific American</em> (September 2005), 293, pp. 100-107. Doi:10.1038/scientificamerican0905-100</p>
<p>5 Pero también los intentos de corregir los indicadores macroeconómicos para atender las críticas ecológicas, feministas y sociales han puesto de manifiesto en gran medida esa misma incapacidad. Véase la entrada «Poscrecimiento» a cargo de Jordi Roca Jusmet en el libro, coordinado por Óscar Carpintero, <em>Economía inclusiva. Conceptos básicos y algunos debates</em>, FUHEM/ Catarata/ Universidad de Alcalá, Madrid, 2025, pp. 243-245.</p>
<p>6 Resulta imprescindible reivindicar una y otra vez la obra de José Manuel Naredo y, en especial, los libros con los que ha ido desmontando la ideología económica dominante: <em>La economía en evolución. Historia y perspectivas de las categorías básicas del pensamiento económico</em> (Siglo XXI de España1987; 4ª edición actualizada 2015); <em>Raíces económicas del deterioro ecológico y social: más allá de los dogmas</em> (Siglo XXI de España, 2015) y <em>Taxonomía del lucro</em> (Siglo XXI de España, 2019).</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7"></a>7 Ernest García, «Reflexiones más allá del crecimiento (IV): ¿Decrecimiento o más allá del crecimiento?», <em>15/15\15 revista para una nueva civilización</em>, 22 de septiembre de 2025. Disponible en: <a href="https://www.15-15-15.org/webzine/es/" target="_blank" rel="noopener">https://www.15-15-15.org/webzine/es/</a></p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.fuhem.es/2026/01/26/acerca-de-los-debates-sobre-el-poscrecimiento/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Entrevista a Julia Steinberger</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2026/01/24/172719/</link>
					<comments>https://www.fuhem.es/2026/01/24/172719/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 Jan 2026 11:44:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Decrecimiento]]></category>
		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Poscrecimiento]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.fuhem.es/?p=172719</guid>

					<description><![CDATA[En esta conversación se indaga en el concepto de poscrecimiento, sus principales debates actuales, diferentes aproximaciones y las dimensiones a tener en cuenta para incorporarlo a un programa político.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;"><strong><img decoding="async" class="alignright wp-image-172122 size-thumbnail" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-64x80.jpg" alt="" width="300" height="419" /></strong>Entrevista a <strong>Julia Steinberger</strong> sobre poscrecimiento realizada por <strong>Monica Di Donato</strong> y <strong>Pedro L. Lomas</strong> del equipo ecosocial de FUHEM y publicada en el número 172 de la revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio globa</em></a>l dedicado al Poscrecimiento.</p>
<p><em>Julia Steinberger es profesora de Desafíos sociales del cambio climático en la Universidad de Lausana (Suiza), donde es docente e investigadora en e</em><em>conom</em><em>ía e</em><em>col</em><em>ógica. Su investigación está encaminada a examinar las conexiones entre el uso de los recursos y el desempeño de la sociedad. En esta entrevista, preguntamos a la profesora Steinberger acerca del concepto de poscrecimiento y sus principales características. </em></p>
<p><em> </em><strong>Monica Di Donato (MDD) y Pedro Lomas (PL):</strong> <strong>En primer lugar, muchas gracias por contestar estas preguntas para PAPELES. Queremos comenzar con una pregunta general para contextualizar el poscrecimiento en el marco de los debates sobre crecimiento. Nos gustaría que nos aclarase el significado de poscrecimiento, y si este puede ser entendido como una forma de anticapitalismo o simplemente como otra forma de afrontar distintas prioridades bajo el mismo marco. A su vez, tambi</strong><strong>é</strong><strong>n nos gustaría que hablase, en el marco del debate general sobre crecimiento, cuáles son las principales diferencias, si es que existen, entre el poscrecimiento y otros marcos como el decrecimiento, el estado estacionario, el posdesarrollo, etc.</strong></p>
<p><strong>Julia Steinberger (JS):</strong> El poscrecimiento ha emergido como un término complementario y que, en cierto modo, incluye al de decrecimiento. Mientras que decrecimiento se aplica de modo más claro al Norte global y a sus clases más enriquecidas, a las métricas cuantitativas de usos de los recursos y de impacto ambiental, así como al futuro inmediato, el poscrecimiento describe distintas estrategias que también se aplican al Sur global, a diversos estratos sociales, es cualitativo a la vez que cuantitativo, y se proyecta sobre un futuro deseable donde el crecimiento ya no es un objetivo ideológico central en el ámbito económico. Tal y como escribíamos en un artículo reciente en la revista <em>The Lancet</em>,<sup>1</sup>el poscrecimiento incluye tanto alternativas como críticas a nuestro actual sistema económico, al igual que hacen otros paradigmas, como la economía del bienestar, la de la rosquilla o el estado estacionario y el decrecimiento. El decrecimiento es quizás la más explícitamente anticapitalista de todas esas aproximaciones, pero todas ellas comparten críticas y desafíos fundamentales al capitalismo, especialmente en su actual forma ultraliberal facilitadora del fascismo.</p>
<p><strong>MDD y PL:</strong> <strong>En este sentido, para entender realmente este concepto de poscrecimiento, ¿</strong><strong>cu</strong><strong>á</strong><strong>les ser</strong><strong>ían las principales características que debemos tener en cuenta a la hora de presentar un modelo determinado como perteneciente al poscrecimiento?</strong></p>
<p><strong>JS:</strong> Yo diría que hay algunas características centrales con las que todo el mundo estaría de acuerdo a la hora de denominar algo poscrecentista. Una es alejarse del PIB o de una escala de crecimiento/contracción de la actividad económica como indicador de algo. En este sentido, el poscrecimiento también se aleja del PIB y del fetichismo del crecimiento para enfocarse en otros aspectos, seguramente más importantes para la transformación.</p>
<p>Las prioridades del poscrecimiento se concentran alrededor de la idea de bienestar humano universal. Estas prioridades implican, por tanto, una reorientación, una reestructuración fundamental, de las actividades económicas y de los sistemas de abastecimiento, incluyendo la producción, el consumo, la inversión y el comercio, que los aleje de la extracción, la explotación, el intercambio desigual y la acumulación de beneficio, hacia la satisfacción equitativa de las necesidades humanas al mínimo nivel de uso de recursos e impacto ambiental posible. Esta reorientación de la economía implica, a su vez, un compromiso político, preguntándonos: ¿quién toma las decisiones dentro de la economía? El poscrecimiento implica cambiar las estructuras de propiedad, tomando de los más ricos, y dando control democrático a las comunidades más afectadas, ya sean trabajadores u hogares. Este aspecto de democracia económica, el control democrático sobre todos los aspectos de la económica para evitar la acumulación de poder y riqueza es fundamental en el poscrecimiento.</p>
<p><strong>MDD y PL:</strong> <strong>Como todo concepto complejo, podríamos decir que el poscrecimiento está en desarrollo, es decir, que todavía queda espacio para controversias y debates. En su opinión, ¿</strong><strong>cu</strong><strong>áles son los debates más relevantes que hay ahora mismo dentro del marco del poscrecimiento?</strong></p>
<p><strong>JS:</strong> Efectivamente, yo esperaría que el poscrecimiento evitase los escollos de los proyectos izquierdistas anteriores, que a menudo apuntaban a un «socialismo científico» teóricamente perfecto o alguna otra visión utópica última, y ​​se comprometa a ser un trabajo en constante desarrollo. Este compromiso con el proceso en lugar de con el resultado debería ser de sentido común en estos tiempos de incertidumbre y policrisis; también es vital para un proyecto democrático, arraigado en la vida cotidiana de las personas, sus experiencias, su dinámica de ensayo y error y sus ideas novedosas.</p>
<p>En cuanto a los debates actuales, hay muchos. Algunos de los más interesantes desde mi perspectiva incluyen estrategias de desvinculación decolonial para poner fin al intercambio desigual y a la explotación Norte-Sur. ¿Qué significa esto en términos de instituciones políticas y económicas nacionales, regionales e internacionales? ¿Qué significa en términos de inversiones y reorganización del trabajo? Otro debate tiene que ver con la planificación democrática: ¿Qué propuestas existen, qué ejemplos históricos podemos estudiar y cómo podemos tomarnos el aspecto «democrático» de la planificación democrática más en serio? Otro debate vital tiene que ver con el papel de los políticos y la organización: ¿cómo creamos, o más bien formamos parte de, movimientos políticos de masas capaces de derrocar el capitalismo ecocida y genocida? Ahora mismo está teniendo lugar una vibrante discusión entre los defensores del poscrecimiento y la organización socialista de masas y aquellos otros que prefieren una organización en grupos más pequeños. Finalmente, un aspecto en el que estoy muy interesada es el de cómo integrar en el poscrecimiento los nuevos descubrimientos de la antropología sobre la historia humana paleolítica de las sociedades igualitarias, y el surgimiento de las desiguales «civilizaciones Goliath» durante el Holoceno, tal y como describe Luke Kemp en su reciente libro <em>Goliath</em><em>’</em><em>s Curse</em>.<sup>2</sup> Pienso que tanto el poscrecimiento como otros proyectos izquierdistas interesados en futuros igualitarios tienen mucho que aprender y que reflexionar sobre estas nuevas evidencias científicas sobre la naturaleza humana, la inteligencia política y la constante vigilancia necesaria para mantener y proteger las sociedades igualitarias.</p>
<p><strong>MDD y PL:</strong> <strong>En el contexto de las dinámicas globales actuales de desarrollo y crecimiento no todos los países juegan el mismo papel, y hay cierto acuerdo en que podemos identificar un Norte y un Sur global. De acuerdo con esto, ¿hay diferencias entre ambos a la hora de aproximarse al concepto de poscrecimiento? ¿Usan los investigadores y movimientos del Sur global otros conceptos diferentes para expresar la misma idea?</strong></p>
<p><strong>JS:</strong> De hecho, tanto la economía ecológica como el decrecimiento han tenido siempre multitud de contribuciones teóricas y prácticas por parte de investigadores/as y activistas del Sur global, y el poscrecimiento no podía ser diferente. Sin embargo, y por responder más concretamente a la pregunta, dentro del proyecto REAL<sup>3</sup> nos acercamos al poscrecimiento desde una perspectiva sistémica global. Así que no pueden existir conceptos y agendas separadas para el Norte y el Sur globales, sino más bien un programa político igualitario y emancipatorio unificador que permita la convergencia en el ámbito del bienestar humano, y que también incluya la reparación por los crímenes históricos.</p>
<p><strong>MDD y PL:</strong> <strong>El poscrecimiento aspira a no ser un simple artefacto teórico acad</strong><strong>é</strong><strong>mico y tener impacto en la vida real de los ciudadanos desde la implementación polí</strong><strong>tica</strong><strong> ¿Cuá</strong><strong>les ser</strong><strong>ían las dimensiones que deben tener en cuenta las instituciones para un programa político de poscrecimiento?</strong></p>
<p><strong>JS:</strong> Los programas políticos del poscrecimiento tendrán que ser participativos, y ser construidos y probados desde la base, de abajo hacia arriba. Hay dos aspectos principales de un programa político de poscrecimiento. En primer lugar, el hecho de que la investigación y el compromiso tienen que estar con estrategias políticas y movimientos implicados en una ruptura con el balance de poder actual. En segundo lugar, la integración de las consideraciones políticas en transformaciones económicas propuestas (y probadas): democracia económica, compromiso diario de los trabajadores, hogares y miembros de la comunidad en las decisiones cruciales sobre lo que se produce, se consume, cómo se produce (lugar y consideraciones ecológicas), así como en la puesta en marcha de inversiones e infraestructuras, lo cual requiere poner las políticas al centro de los cambios económicos. Las decisiones económicas son siempre decisiones políticas: «la mano invisible del mercado» de Adam Smith no es sino el puño de hierro del poder oligárquico, la toma de decisiones sobre la explotación y la extracción en nuestro lugar. En mi opinión, las instituciones poscrecentistas más importantes serán aquellas que impliquen la integración del poder económico en la vida diaria y cívica cotidiana. Esta es también una lección de la antropología: las sociedades igualitarias requieren una vigilancia constante, y la puesta en práctica activa del «contrapoder» o «el dominio inverso». No se trata de una acción puntual, sino de un proceso político continuo, que requiere un compromiso popular constante.</p>
<p><strong>MDD y PL:</strong> <strong>Finalmente, el poscrecimiento trata de convertirse en un marco eminentemente práctico alimentado por experiencias locales que ya se están desarrollando en todo el mundo. Entre todas ellas, en su opinión, ¿qu</strong><strong>é </strong><strong>iniciativas subrayaría como prácticas inspiradoras en poscrecimiento para nuestros lectores?</strong></p>
<p><strong>JS:</strong> Hay multitud de iniciativas de poscrecimiento en desarrollo ahora mismo, y están siendo investigadas en formas muy detalladas, como en mi proyecto REAL, por parte de colegas que investigan el «decrecimiento realmente existente» en contextos tanto urbanos como rurales, como el caso del grupo liderado por Giorgos Kallis en Barcelona, o los esfuerzos para catalogar las campañas de justicia ambiental en todo el mundo en EJOLT.<sup>4</sup> Creo que algunas de las prácticas más importantes de poscrecimiento son aquellas que implican la unión en movimientos políticos por el cambio, como el caso de luchas obreras y de sindicatos, campañas para tasar a los ricos, antifascismo, economía pre o redistributiva (incluyendo autosuficiencia, vivienda asequible y movilidad pública, etc.), o las campañas para desmantelar el capital fósil, como el tratado de no proliferación de combustibles fósiles. La participación en este tipo de trabajo llevado a cabo por movimientos es clave para un cambio transformador. Tal y como se ha concluido en un seminario reciente sobre activismo climático, las campañas ecológicas tienen que conectar con las preocupaciones materiales del 99%. En mi opinión, el trabajo más inspirador en el ámbito del poscrecimiento está teniendo lugar en estos espacios.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Monica Di Donato</strong> es doctora en economía e investigadora del Área Ecosocial de FUHEM.</p>
<p><strong>Pedro L. Lomas</strong> es doctor en ecología e investigador del Área Ecosocial de FUHEM.</p>
<h5>NOTAS</h5>
<p>1. Giorgos Kallis, Jason Hickel, Daniel W. O’Neill <em>et al</em>., «Post-growth: the science of wellbeing within planetary boundaries», <em>The Lancet</em>, núm. 9 (1), 2025, pp. E62-E78.</p>
<p>2. Se refiere al libro, todavía no traducido al castellano, Luke Kemp, <em>Goliath’s Curse: The history and future of societal collapse</em>, Penguin/Viking, Londres, UK, 2025.</p>
<p>3. REAL es un proyecto de investigación financiado por el ERC (European Research Council) de la Unión Europea sobre poscrecimiento, que implica al Instituto de Ciencia y Tecnología Ambiental (ICTA) de la Universidad Autónoma de Barcelona y a la Universidad de Lausana (Suiza). Más información en: <a href="https://www.realpostgrowth.eu/" target="_blank" rel="noopener">https://www.realpostgrowth.eu/</a></p>
<p>4. EJOLT son las siglas en inglés del proyecto europeo Organizaciones de justicia ambiental, responsabilidades y tradiciones, llevado a cabo entre 2011 y 2015, en el marco del cual se elaboró un Atlas de Justicia Ambiental. Más información en: <a href="http://www.ejolt.org/" target="_blank" rel="noopener">http://www.ejolt.org/</a></p>
<p>Descarga la entrevista en formato pdf: <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/entrevista-a-julia-steinberger-sobre-poscrecimiento/" target="_blank" rel="noopener">https://www.fuhem.es/papeles_articulo/entrevista-a-julia-steinberger-sobre-poscrecimiento/</a></p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.fuhem.es/2026/01/24/172719/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La adaptación al cambio climático desde una perspectiva social: el enfoque de la adaptación justa</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2025/12/15/la-adaptacion-al-cambio-climatico-desde-una-perspectiva-social-el-enfoque-de-la-adaptacion-justa/</link>
					<comments>https://www.fuhem.es/2025/12/15/la-adaptacion-al-cambio-climatico-desde-una-perspectiva-social-el-enfoque-de-la-adaptacion-justa/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 Dec 2025 13:24:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Adaptación]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio climático]]></category>
		<category><![CDATA[Resiliencia]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<category><![CDATA[Vulnerabilidad]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.fuhem.es/?p=171765</guid>

					<description><![CDATA[Los impactos y los riesgos que se derivan del cambio climático no se distribuyen de manera uniforme: hay espacios geográficos, comunidades humanas especialmente afectados o vulnerables.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img decoding="async" class="size-thumbnail wp-image-163513 alignright" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-300x424.jpg" alt="" width="300" height="424" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-300x424.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-450x636.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-768x1086.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-350x495.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-600x848.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica.jpg 1006w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></strong></p>
<p>La sección ACTUALIDAD del <a href="https://www.fuhem.es/papeles/papeles-numero-167/" target="_blank" rel="noopener">número 167</a>  de <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em> publica un artículo de <strong>Francisco Heras Hernández</strong> sobre la adaptación al cambio climático desde una perspectiva social.</p>
<p>Numerosos análisis, hechos a distintas escalas y sobre sectores diversos, concluyen que los impactos y los riesgos que se derivan del cambio climático no se distribuyen de manera uniforme: hay espacios geográficos, comunidades humanas o perfiles personales especialmente afectados o vulnerables.</p>
<p>La distribución desigual de los impactos y los riesgos que se derivan del cambio climático se debe a la conjunción de varios factores, destacando:</p>
<ul>
<li>Una <em>exposición desigual</em> a los ”peligros” climáticos: el calor extremo, las inundaciones, las sequías, etc., afectan más a unos lugares que a otros y quienes están asociados a estos lugares se encuentran más expuestos.</li>
<li>Unas <em>capacidades desiguales</em> para prevenirlos, soportarlos o para recuperarse tras los impactos: las capacidades personales y sociales frente a los riesgos son diversas; no solo porque las realidades materiales sean variadas sino también porque tenemos distintas percepciones y formas de abordar los riesgos («culturas del riesgo»).</li>
</ul>
<p>Por otra parte, las propias iniciativas de adaptación<sup>1</sup> pueden redistribuir los riesgos, creando nuevas desigualdades. No en vano, el IPCC advierte que las respuestas de adaptación desarrolladas en el corto plazo condicionan las desigualdades futuras, los niveles de pobreza, los modos de sustento y el bienestar global.<sup>2</sup></p>
<p><strong>¿Quiénes resultan ser los más afectados por ese desigual reparto de impactos y riesgos?</strong> Las evidencias indican que, en términos generales, los más afectados son los más pobres y marginalizados. Este efecto ocurre por una conjunción de circunstancias: por un lado, estos grupos ocupan con frecuencia espacios con menor calidad ambiental y más expuestos a peligros como calor excesivo o inundaciones y poseen habitualmente una menor <em>capacidad adaptativa.</em><sup>3</sup> Pero también es menos probable que se beneficien de las acciones de adaptación de carácter colectivo, debido a desigualdades estructurales y a capacidades económicas y políticas limitadas.</p>
<h5></h5>
<h5><strong>Los impactos de las altas temperaturas sobre la salud como ejemplo</strong></h5>
<p><strong> </strong>Para entender mejor la interacción de los factores sociales en el reparto de los impactos y los riesgos vamos a considerar un riesgo climático concreto: los impactos sobre la salud humana provocados por los episodios de altas temperaturas. La figura adjunta expresa esos impactos como el resultado de la interacción entre un <em>peligro</em> (en este caso, los episodios de temperaturas extremas, cuya frecuencia, intensidad y duración se incrementan como consecuencia del cambio climático), el nivel de <em>exposición al peligro</em> (que depende de factores la ubicación de las viviendas, los lugares de trabajo y estudios) y la <em>vulnerabilidad</em>, en la que intervienen factores relacionados con la sensibilidad individual (por ejemplo, las personas mayores o las mujeres embarazadas son más sensibles al calor) y la capacidad adaptativa. Por ejemplo, tener conciencia del riesgo y conocimiento de las medidas de autoprotección estimula los comportamientos orientados a reducir el riesgo; pero también es importante disponer de recursos personales (como una cierta capacidad adquisitiva) o sociales (como redes y servicios públicos).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-171767" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/167-heras-1.jpg" alt="" width="923" height="493" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/167-heras-1.jpg 923w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/167-heras-1-450x240.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/167-heras-1-300x160.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/167-heras-1-768x410.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/167-heras-1-350x187.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/167-heras-1-600x320.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/167-heras-1-64x34.jpg 64w" sizes="(max-width: 923px) 100vw, 923px" /> </strong><strong> </strong>Factores de vulnerabilidad social en el análisis de los impactos en la salud de las altas temperaturas.<sup>4</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Este esquema conceptual para el análisis de los riesgos procede del campo de la reducción de riesgos de desastres y ha sido adoptado de forma general por la comunidad técnica y profesional que trabaja en el campo de la adaptación al cambio climático, ya que permite tomar en consideración una serie de factores clave implicados en la configuración del riesgo y actuar de forma coherente sobre ellos.</p>
<p>Si analizamos con algo más de detalle el componente de <em>vulnerabilidad social</em>, es fácil deducir la importancia del estatus socioeconómico (relacionado por ejemplo, con la calidad de las viviendas y la posibilidad de regular su temperatura de forma adecuada), pero también de factores relacionados con la educación y la sensibilización ciudadana: tener conciencia del riesgo y un cierto conocimiento sobre qué hacer para evitarlo reduce las probabilidades de sufrir afecciones serias debido al exceso de calor.</p>
<p>Pero el esquema destaca también la importancia de contar con un conjunto de instrumentos públicos <em>ad hoc</em>, como sistemas de predicción y aviso ante las olas de calor o planes locales que contemplen un conjunto de respuestas coherentes frente a las altas temperaturas en el ámbito municipal.</p>
<p>Además, el esquema permite deducir la relación de la vulnerabilidad social frente al riesgo con una serie de políticas públicas de más amplio espectro: por ejemplo, políticas sanitarias como la prevención del tabaquismo, promoción de dietas saludables, etc. influyen en nuestra sensibilidad personal frente al calor y condicionan la importancia de grupos de riesgo clave.</p>
<p>Hay que destacar que la <em>exposición a los peligros</em> climáticos también se ve afectada por variables sociales. A modo de ejemplo, las personas cuyos trabajos se ejercen al aire libre (agricultura, jardinería, limpieza, construcción, …) se enfrentan a mayores riesgos en el ámbito de la salud debido a su mayor exposición a altas temperaturas durante las olas de calor.<sup>5</sup></p>
<p>Este ejemplo, que no hemos pretendido desarrollar de forma exhaustiva, revela que sin reconocer las diferencias en las vulnerabilidades sociales y los factores que las modelan, la adaptación no podrá ser justa ni eficaz.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>La resiliencia justa</strong></h5>
<p><strong> </strong>El reconocimiento de la importancia de los componentes sociales en la definición de los impactos y los riesgos que se derivan del cambio climático y muy especialmente de las desigualdades en la vulnerabilidad y la exposición al riesgo, explica la irrupción de la <em>resiliencia justa</em> como un concepto emergente. Se trata de integrar una serie de aspectos clave en las políticas de adaptación al cambio climático:<sup>6</sup></p>
<ol>
<li>aspectos distributivos de los impactos y riesgos: cómo afectan los impactos y los riesgos derivados del cambio climático a los diferentes grupos sociales</li>
<li>aspectos distributivos en las respuestas de adaptación: cómo se reparten los beneficios y las cargas derivadas de la adaptación entre los distintos grupos sociales</li>
<li>aspectos procedimentales en las respuestas de adaptación: cómo toman parte los afectados en procesos justos y transparentes orientados a la definición de las políticas</li>
</ol>
<p>La «adaptación justa» (o «resiliencia justa») reconoce estas dimensiones en las que operan las desigualdades asociadas a los riesgos climáticos y a las respuestas ante ellos. Pero, además, nos plantea la necesidad de definir, promover y aplicar políticas y medidas de adaptación al cambio climático que tengan presentes esas diferencias y contribuyan a eliminarlas. El paso de la teoría a la práctica plantea retos en varios aspectos clave de la construcción y aplicación de las políticas de adaptación:</p>
<p><em>A. Los análisis de impactos y riesgos. </em>La falta de análisis de impactos riesgos con perspectiva social sigue siendo un obstáculo de primer orden para abordar adecuadamente la primera de las cuestiones.</p>
<p>Los análisis de los riesgos que se derivan del cambio climático en España y en Europa se focalizaron inicialmente en reconocer las cadenas de impactos y estimar su dimensión global, prestando menos atención a la manera en que estos se distribuían socialmente o a los factores personales que influyen en la vulnerabilidad. Algunas excepciones a esta tendencia las encontramos precisamente en el campo de los impactos del cambio climático en la salud humana, en el que se han consolidado líneas de investigación de gran interés sobre los factores sociodemográficos que condicionan la vulnerabilidad.<sup>7</sup></p>
<p>En todo caso, en el ámbito europeo y en el español se empiezan a producir avances en este campo, que merecen ser destacados:</p>
<ul>
<li>La primera evaluación de los riesgos climáticos en Europa, que identifica y analiza 36 riesgos climáticos clave en el ámbito de la Unión Europea, incorpora la perspectiva de la resiliencia justa, dedicando un capítulo específico a esta cuestión.<sup>8</sup></li>
<li>En el caso español, la <em>Guía para la evaluación de riesgos asociados al cambio climático</em>, publicada en 2023 en el marco del Plan Nacional de Adaptación para orientar los análisis de riesgos, incluye un capítulo de «Cuestiones transversales» que aborda la incorporación a los análisis de temáticas como la vulnerabilidad social, la percepción social del riesgo o la perspectiva de género.<sup>9</sup></li>
</ul>
<p>Sin embargo, son las evaluaciones de impactos y riesgos realizadas en la escala local las que poseen más capacidad para integrar la perspectiva social en los análisis, ya que pueden considerar factores clave del contexto socioambiental local que condicionan el reparto de impactos y riesgos.</p>
<p>A modo de ejemplo, El Plan Clima 2018-2030 del Ayuntamiento de Barcelona<sup>10</sup> adopta una perspectiva social en el análisis de riesgos para concluir que</p>
<p style="padding-left: 40px;">los retos más importantes que impondrá el cambio climático desde la perspectiva de la justicia climática serán: el incremento de la población vulnerable a la pobreza energética, los problemas de salud vinculados a las olas de calor y el posible encarecimiento de la alimentación (pág.25).</p>
<p>Una aproximación de gran interés en los análisis de escala local es trabajar con los propios colectivos vulnerables para entender mejor las fortalezas y las debilidades de sus estrategias frente a los riesgos identificados. Un buen ejemplo de las posibilidades que ofrece esta línea de trabajo lo tenemos en un reciente estudio realizado en Madrid en el que exploraron las estrategias colectivas y las iniciativas de las personas mayores afectadas por pobreza energética frente al exceso de calor estival. A través de seminarios y paseos guiados, se desarrollaron mapeos participativos en los que se reflejaron las estrategias personales y colectivas o las iniciativas de las personas en situación de vulnerabilidad.<sup>11</sup> Este tipo de iniciativas sirve para detectar puntos débiles de las respuestas adaptativas de los grupos vulnerables; pero también es útil para construir conocimiento «de abajo hacia arriba» que permita mejorar las políticas locales de adaptación.</p>
<p><em>B. El reparto de las cargas y los beneficios de la adaptación. </em>La acción adaptativa puede exacerbar inequidades existentes, ya sea por atender de forma prioritaria a las personas y grupos con mayor capacidad de influencia (que no son necesariamente los más vulnerables) o bien porque la adaptación genera nuevos riesgos o los traslada a otros lugares o comunidades que los acumulan de manera desproporcionada.</p>
<p>Los análisis sobre los efectos distributivos de las políticas de adaptación al cambio climático son todavía muy escasos, lo que hace difícil entender la magnitud del problema. Sin embargo, la puesta en marcha de medidas de adaptación que ponen el énfasis en aquellos que se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad constituye, sin duda, una buena forma de aportar beneficios a quienes más lo requieren. Volviendo al ejemplo de los riesgos derivados del calor, encontramos ejemplos en este sentido en los planes de lucha contra la pobreza energética o las ayudas a la rehabilitación energética de viviendas hechas con criterios adaptativos, que van a poner al alcance de los hogares con menores ingresos una regulación más efectiva de las temperaturas. Otro ejemplo sería la puesta en marcha de sistemas de avisos de ola de calor a través del sistema de teleasistencia, que llegan a un grupo humano especialmente sensible: el de las personas mayores que viven solas.</p>
<blockquote><p><strong>Las medidas de adaptación que ponen el énfasis en las personas más vulnerables constituyen una buena forma de aportar beneficios a quienes más lo requieren</strong></p></blockquote>
<p>La primera conclusión que puede extraerse de estos ejemplos es clara: una primera fórmula para evitar una acción adaptativa injusta es tener presente los factores sociales que condicionan la vulnerabilidad, y actuar en consecuencia.</p>
<p>Respecto a la segunda dimensión apuntada −el desplazamiento indeseable de los riesgos a terceras partes como resultado de las políticas y medidas de adaptación– su abordaje pasa por ampliar el análisis de los efectos en el reparto de los riesgos en las dimensiones geográfica, social y temporal. He aquí algunos ejemplos de consecuencias indeseables que podrían ser ignoradas si no se realiza un análisis suficientemente amplio:</p>
<ul>
<li>La creación de un espigón para retener la arena de una playa, tratando de contrarrestar el incremento en la capacidad erosiva del mar asociado al cambio climático puede interrumpir los flujos de arena que se dan a lo largo de la costa perjudicando a otras poblaciones costeras que recibían esa arena.</li>
<li>La “limpieza“ de tramos de ríos para evitar inundaciones puede incrementar los riesgos en las poblaciones situadas aguas abajo al incrementar la velocidad con la que circulan las aguas y su carga de sedimentos, lo que amplía su poder destructor en una crecida.</li>
</ul>
<p>Todos estos ejemplos, en los que el riesgo es desplazado a otros, forman parte de lo que se ha venido a denominar de forma genérica «maladaptación».<sup>12</sup></p>
<p>Prevenir estos efectos contraproducentes de la adaptación pasa por plantearse preguntas como estas:<sup>13</sup></p>
<ul>
<li>¿La respuesta de adaptación planteada produce efectos ambientales negativos <em>in situ</em> o en otros lugares? (áreas vecinas o áreas interconectadas ecológica o socioeconómicamente)</li>
<li>¿Se deteriora el papel protector de los ecosistemas frente a los peligros presentes y futuros como consecuencia de la solución adoptada?</li>
<li>¿La iniciativa toma en consideración las percepciones y las expectativas de las comunidades a la hora de enfocar la reducción de los riesgos y la vulnerabilidad?</li>
<li>¿La iniciativa limita de forma sustancial futuras opciones de adaptación, pudiendo conducir a «callejones sin salida»?</li>
<li>¿La iniciativa requiere fuertes inversiones económicas o energéticas que podrían quedar obsoletas con rapidez debido al cambio climático.</li>
</ul>
<p><em>C. La participación en la definición de las políticas y medidas. </em>Los riesgos climáticos nos afectan a todos. Sin embargo, no todos los actores sociales poseen la misma motivación o capacidades para participar en los procesos de toma de decisiones.</p>
<p><strong>¿Cómo integrar, en concreto, los intereses de los más vulnerables en las políticas de adaptación al cambio climático?</strong> Como hemos visto, los análisis de riesgos son esenciales para reconocer mejor los factores personales y sociales que condicionan las vulnerabilidades. Pero, por otra parte, resulta esencial que la voz de los afectados esté presente en los procesos de toma de decisiones. Y esto supone un reto por varios motivos: la inercia de los mecanismos participativos ha ido configurando un conjunto de actores influyentes limitado dejando fuera a sectores desproporcionadamente afectados y escasamente influyentes. Un buen ejemplo lo tenemos en la infancia y la juventud. Dado que los impactos que se derivan del cambio climático tienden a agravarse con el paso del tiempo, seguramente las nuevas generaciones serán las más afectadas. Sin embargo, estas son a su vez las que cuentan con menores capacidades de influencia. Como advertía recientemente Joan Subirats,<sup>14</sup>«Los más afectados por las decisiones de hoy no ven reconocido su derecho a participar en ellas».</p>
<blockquote><p><strong>En el cambio climático, debemos asumir hoy costes que se derivarán en beneficios mañana, o dilatar la acción y trasladar los impactos </strong><strong>hacia el futuro</strong></p></blockquote>
<p>En todo lo que toca al cambio climático, debemos asumir hoy costes que se derivarán en beneficios mañana, o dilatar la acción y trasladar los impactos hacia el futuro. Es evidente que la tentación de los sectores que conforman el <em>statu quo</em> para optar por lo segundo es enorme. En este sentido, Subirats alerta: «cada día que pasa, el debate sobre la desigual distribución de poder entre jóvenes y adultos va a irse recrudeciendo».</p>
<p>Es innegable que la definición de políticas y medidas adecuadas frente al cambio climático reviste una complejidad notable. Pero esa complejidad no puede justificar la toma de decisiones elitista o tecnocrática. Contamos con numerosos ejemplos prácticos sobre cómo, los sectores afectados o interesados son capaces de implicarse de forma inteligente y responsable en la definición de políticas y medidas de mitigación y adaptación. Un gran ejemplo, en este sentido, son las asambleas ciudadanas por el clima que se están desarrollando en numerosos países europeos.</p>
<p>También contamos con ejemplos inspiradores en el ámbito laboral, donde las reclamaciones sindicales han permitido introducir en los convenios colectivos medidas preventivas como interrupciones del trabajo o cambios en la jornada laboral en caso de temperaturas extremas.<sup>15</sup></p>
<p><em>D. El seguimiento y la evaluación.</em>El seguimiento y la evaluación resultan esenciales para cerrar el ciclo de las políticas de adaptación. Sin una recogida de datos sobre los resultados obtenidos es difícil reconocer los éxitos y los fracasos, obtener aprendizajes a partir de la experiencia o construir nuevos planes y programas.</p>
<p>Ciertamente, reconocer los efectos (positivos o negativos) logrados por las políticas y medidas de adaptación constituye un reto difícil, ya que el incremento o la reducción de los impactos o los niveles de riesgo no solo dependen de las políticas y medidas puestas en pie. Confluyen otros factores como la evolución de los peligros, la influencia de factores que no son estrictamente climáticos o incluso las medidas espontáneas de autoprotección aplicadas por las personas y las instituciones. A modo de ejemplo, es altamente probable que la mortalidad por calor se incremente en años en los que se dan olas de calor inusualmente intensas, largas o frecuentes. Pero también pueden afectar factores como el incremento de los niveles de pobreza o la compra de aparatos de climatización por parte de las familias.</p>
<p>Pero, aunque no siempre sea fácil reconocer el efecto de las políticas de adaptación sobre los impactos o los riesgos, es evidente que para atisbar los efectos sociales derivados del cambio climático y de las políticas de adaptación es necesario poner el foco específicamente sobre la cuestión.</p>
<p>El Centro Temático Europeo sobre Adaptación al Cambio Climático ha propuesto recientemente métodos e indicadores para evaluar la justicia en las políticas de adaptación al cambio climático, aportando herramientas para medir los progresos en materia de resiliencia justa en Europa.<sup>16</sup> Sin embargo, todavía muy pocos países de la UE cuentan con sistemas de indicadores o análisis bien desarrollados sobre esta cuestión.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Adaptación justa, personas y territorios</strong></h5>
<p><strong> </strong>Los estudios realizados en Europa, en sectores diversos permiten constatar que hay grupos sociales concretos que son identificados repetidamente en las evaluaciones de riesgos como particularmente vulnerables, además de ser propensos a tener una menor influencia en los procesos de toma de decisiones: estos grupos incluyen a los niños y jóvenes, los ancianos, las personas con discapacidades, los hogares en situación de pobreza o con bajos ingresos, personas con un estado de salud precario, las personas con una red social limitada, inmigrantes,<sup>17</sup>&lt; minorías étnicas y grupos indígenas.</p>
<p>El cambio climático socava también de forma más intensa los medios de vida de grupos concretos (por ejemplo, las explotaciones familiares de los agricultores de secano) o a las personas que trabajan al aire libre, como temporeros, jardineros o empleados de limpieza.</p>
<p>Y sus impactos sociales son especialmente graves cuando afectan al precio o la disponibilidad de recursos alimentarios básicos. A modo de ejemplo, el cultivo del arroz, segundo cereal más producido del mundo, está amenazado por el cambio climático debido a sus requerimientos de agua y a la localización de amplias zonas cultivadas en llanuras costeras, amenazadas por el ascenso del nivel del mar.</p>
<blockquote><p><strong>Los países mediterráneos se verán desproporcionadamente afectados por el cambio climático, lo que puede ampliar la brecha de las </strong><strong>desigualdades entre países de la Unión</strong></p></blockquote>
<p>Hay que tener en cuenta que las personas tienen habitualmente varias identidades que se superponen y pertenecen a diversos grupos sociales, lo que puede aumentar o disminuir su vulnerabilidad. Por ello, los análisis interseccionales son importantes para identificar a grupos especialmente vulnerables frente a un riesgo.</p>
<p>Algo similar sucede con los territorios. Existen espacios geográficos en los que concurren situaciones diversas que los hacen especialmente vulnerables. El informe europeo de riesgos climáticos elaborado por la Agencia Europea de Medio Ambiente concluye que los países mediterráneos de la UE se verán desproporcionadamente afectados por el cambio climático, lo que puede ampliar la brecha de las desigualdades entre países de la Unión. La Comisión Europea, en una comunicación reciente<sup>18</sup> reconoce que los impactos desiguales del cambio climático entre diferentes Estados miembros y regiones puede suponer una amenaza a la cohesión europea.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Reflexiones finales</strong></h5>
<p>El cambio climático nos afecta a todos, pero la gravedad de los impactos que soportamos es diversa y, frecuentemente, acentúa desigualdades ya existentes. Este hecho se constata cuando se comparan los efectos del cambio climático en los países del Norte frente a los del Sur global. Pero también cuando se analiza la vulnerabilidad y el riesgo de diferentes comunidades y grupos humanos en el interior de cada país.<sup>19</sup></p>
<p>Frente a esta realidad, «adaptación justa» o «resiliencia justa» son conceptos cada vez más citados y aceptados en los documentos que tratan sobre adaptación al cambio climático. Sin embargo, todavía persisten el reto de incorporar esa perspectiva de forma consistente en las políticas sobre adaptación al cambio climático.</p>
<p>Entre algunos sectores comprometidos en la lucha contra el cambio climático la adaptación ha sido vista en ocasiones como una rendición ante el fenómeno, frente a las políticas de mitigación (reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero) que atacan “la raíz” del problema.</p>
<p>Sin embargo, ambas estrategias son imprescindibles para evitar los peores impactos del cambio climático. Sin unas políticas de mitigación ambiciosas los peligros derivados del cambio climático seguirán aumentando, limitando nuestras opciones de respuesta.  Sin una mitigación ambiciosa, muchas opciones de adaptación acabarán siendo inviables, reduciendo nuestras opciones frente al cambio climático de manera irremediable.</p>
<p>La adaptación supone aceptar algunas malas noticias: hay impactos y riesgos que se derivan del cambio climático que ya son una realidad incontestable ante los que debemos reaccionar rápidamente. Y, además, las actuales concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero garantizan que esas afecciones van a seguir siendo muy serias en las próximas décadas.</p>
<p>Hablamos, por tanto, de dos conjuntos de estrategias complementarias y estrechamente relacionadas. Ambas son imprescindibles y ambas deben contemplar enfoques para evitar que tanto los impactos como los esfuerzos de respuesta se repartan de forma injusta.</p>
<p><strong>Francisco Heras Hernández</strong> es doctor en educación ambiental.</p>
<h5><strong>NOTAS</strong>:</h5>
<p>1 La adaptación al cambio climático abarca el conjunto de estrategias y acciones orientadas a limitar los riesgos que se derivan del cambio climático. Mientras que la mitigación se orienta a abordar las causas, la adaptación se focaliza en las consecuencias.</p>
<p>2 IPCC, <em>Climate Change 2022: Impacts, Adaptation and Vulnerability. Contribution of Working Group II to the Sixth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change</em>, Cambridge University Press, Cambridge, UK y Nueva York, EEUU, 2022.</p>
<p>3 La capacidad adaptativa ha sido definida por el IPCC como la capacidad de los sistemas, las instituciones, los humanos y otros organismos para adaptarse ante posibles daños, aprovechar las oportunidades o responder a las consecuencias del cambio.</p>
<p>4 Basado en: European Environment Agency, <em>Unequal exposure and unequal impacts: social vulnerability to air pollution, noise and extreme temperatures in Europe</em>, EEA Report 22/2018, European Environment Agency, Copenhage 2018.</p>
<p>5 ISTAS, <em>Exposición laboral a estrés térmico por calor y sus efectos en la salud. ¿Qué hay que saber?</em> Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud, 2019.</p>
<p>6 Margaretha Breil, Marianne Zandersen y Anders Branth Pedersen, <em>Leaving No One Behind</em>»<em> in Climate Resilience Policy and Practice in Europe, </em>European Topic Centre on Climate Change impacts, Vulnerability and Adaptation (ETC/CCA), Technical Paper, 2021/2, <a href="https://climate-adapt.eea.europa.eu/en/metadata/publications/2018leaving-no-one-behind2019-in-climate-resilience-policy-and-practice-in-europe-overview-of-knowledge-and-practice-for-just-resilience" target="_blank" rel="noopener">https://climate-adapt.eea.europa.eu/en/metadata/publications/2018leaving-no-one-behind2019-in-climate-resilience-policy-and-practice-in-europe-overview-of-knowledge-and-practice-for-just-resilience </a></p>
<p>7 Miguel Ángel Navas y otros, «La adaptación al calor y las desigualdades sociales en salud en función del género, la edad y el territorio: Revisión de estudios en España (1983-2018)», <em>Revista Salud ambiental</em>, 23(1):49-55, 2023, disponible en: <a href="https://ojs.diffundit.com/index.php/rsa/article/view/1240" target="_blank" rel="noopener">https://ojs.diffundit.com/index.php/rsa/article/view/1240</a>.</p>
<p>8 European Environment Agency, <em>European Climate Risk Assessment</em>, EEA Report 01/2024, European Environment Agency, Copenhage, , 2024, disponible en: <a href="https://www.eea.europa.eu/publications/european-climate-risk-assessment" target="_blank" rel="noopener">https://www.eea.europa.eu/publications/european-climate-risk-assessment</a></p>
<p>9 Beñat Abajo Alda y otros, <em>Guía para la evaluación de riesgos asociados al cambio climático,</em> Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Madrid, 2023, disponible en: <a href="https://www.miteco.gob.es/content/dam/miteco/images/es/guia_evaluacion_riesgos_cambio_climatico_2023_tcm30-570075.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://www.miteco.gob.es/content/dam/miteco/images/es/guia_evaluacion_riesgos_cambio_climatico_2023_tcm30-570075.pdf</a>.</p>
<p>10 Ayuntamiento de Barcelona, <em>Plan Clima 2018-2030</em>, disponible en: <a href="https://www.barcelona.cat/barcelona-pel-clima/sites/default/files/documents/plan_clima_juny_ok.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://www.barcelona.cat/barcelona-pel-clima/sites/default/files/documents/plan_clima_juny_ok.pdf</a></p>
<p>11 Daniel Torrego Gómez y otros, «Mapping summer energy poverty: The lived experience of older adults in Madrid»,  <em>Energy Research &amp; Social Science</em> 110 (2024) 103449, disponible en: <a href="https://rua.ua.es/dspace/handle/10045/140408" target="_blank" rel="noopener">https://rua.ua.es/dspace/handle/10045/140408</a>.</p>
<p>12 Jon Barnett y Saffron O’Neill, «Maladaptation», <em>Global Environmental Change </em>2010, 20:211–213, disponible en: <a href="https://www.scirp.org/reference/referencespapers?referenceid=2449050" target="_blank" rel="noopener">https://www.scirp.org/reference/referencespapers?referenceid=2449050</a>.</p>
<p>13 Cuestiones extraídas de OECC, <em>Prevención de la maladaptación al cambio climático,</em> Documentos de Trabajo del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático.</p>
<p>14 Joan Subirats, «Los más afectados por el cambio climático no tienen derecho a decidir sobre su futuro», <em>El Diario.es</em>, 26 de marzo de 2024.</p>
<p>15 Begoña María-Tomé, <em>La adaptación y la protección de la salud ante el cambio climático Catálogo de experiencias y buenas prácticas en administraciones públicas y empresas,</em> Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS-CCOO), 2019, disponible en: <a href="https://istas.net/sites/default/files/2019-07/Catalogo%20SALUDAPT%20DEF.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://istas.net/sites/default/files/2019-07/Catalogo%20SALUDAPT%20DEF.pdf</a></p>
<p>16 Frida Lager y otros, <em>Just Resilience for Europe: Towards measuring justice in climate change adaptation, </em>ETC-CA Technical Paper 1/23, 2023, disponible en: <a href="https://www.eionet.europa.eu/etcs/etc-ca/products/just-resilience-for-europe-towards-measuring-justice-in-climate-change-adaptation" target="_blank" rel="noopener">https://www.eionet.europa.eu/etcs/etc-ca/products/just-resilience-for-europe-towards-measuring-justice-in-climate-change-adaptation</a>.</p>
<p>17 Los inmigrantes sin derecho a la ciudadanía o a ser titulares de una vivienda, así como quienes no conocen bien el idioma o tienen niveles de alfabetización bajos, son particularmente vulnerables.</p>
<p>18 Comisión Europea, <em>Gestión de los riesgos climáticos: proteger a las personas y la prosperidad,</em> COM (2024) 91 final.</p>
<p>19 Lucas Chancel, Philipp Bothe y Tancrède Voituriez, <em>Climate Inequality Report 2023, </em>World Inequality Lab Study 2023/1, disponible en: https://wid.world/www-site/uploads/2023/01/CBV2023-ClimateInequalityReport-1.pdf</p>
<p>Acceso al artículo completo en formato pdf: <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/la-adaptacion-al-cambio-climatico-desde-una-perspectiva-social-el-enfoque-de-la-adaptacion-justa/" target="_blank" rel="noopener"><em>La adaptación al cambio climático desde una perspectiva social: el enfoque de la adaptación justa.</em></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.fuhem.es/2025/12/15/la-adaptacion-al-cambio-climatico-desde-una-perspectiva-social-el-enfoque-de-la-adaptacion-justa/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Geopolítica del genocidio</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2025/12/10/geopolitica-del-genocidio/</link>
					<comments>https://www.fuhem.es/2025/12/10/geopolitica-del-genocidio/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 10 Dec 2025 10:26:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Estado del Poder]]></category>
		<category><![CDATA[Estado del Poder 2025]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis Ecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Geopolítica]]></category>
		<category><![CDATA[Polarización]]></category>
		<category><![CDATA[Transnacionales]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.fuhem.es/?p=171604</guid>

					<description><![CDATA[La alianza inquebrantable entre Occidente e Israel no solo consiste en ejercer presión o influencia, sino que es una alianza estratégica basada en objetivos imperiales comunes. Entender este mapa geopolítico más amplio es fundamental para construir alianzas y elaborar una estrategia eficaz que confronte a los sistemas y actores que sostienen el proyecto de colonial de asentamiento israelí.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-0"><div class="row-background background-element">
											<div class="background-wrapper">
												<div class="background-inner" style="background-image: url(https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/SOP2025_Artwork_10_horizontal.jpg);background-repeat: no-repeat;background-position: center center;background-attachment: scroll;background-size: cover;"></div>
												<div class="block-bg-overlay style-color-nhtu-bg" style="opacity: 0.35;"></div>
											</div>
										</div><div class="row limit-width row-parent" data-height-ratio="90"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-bottom pos-center align_left column_parent col-lg-12 one-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="vc_custom_heading_wrap "><div class="heading-text el-text" ><h2 class="h2 fontheight-524109" ><span><strong><span style="font-size: 72pt; color: #000000; background-color: #f0553f;">Geopolítica del genocidio</span></strong></span></h2></div><div class="clear"></div></div><div class="empty-space empty-single" ><span class="empty-space-inner"></span></div>
<div class="vc_custom_heading_wrap "><div class="heading-text el-text" ></div><div class="clear"></div></div><div class="empty-space empty-double" ><span class="empty-space-inner"></span></div>
<div class="vc_custom_heading_wrap "><div class="heading-text el-text" ><h2 class="h4 font-weight-400 text-color-xsdn-color" ><span>Entrevista de Nick Buxton a Rafeef Ziadah</span></h2></div><div class="clear"></div></div><div class="empty-space empty-double" ><span class="empty-space-inner"></span></div>
<div class="vc_row row-internal row-container"><div class="row row-child"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-bottom pos-right align_right column_child col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light" ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="vc_custom_heading_wrap "><div class="heading-text el-text" ><h2 class="fontsize-160000 font-weight-300" ><span></p></span><span><p style="text-align: right;"><mark>Traducción al español: Nuria del Viso (FUHEM)</mark></p></span><span><p style="text-align: right;"><mark>Ilustración de Shehzil Malik</mark></p></span><span><p></span></h2></div><div class="clear"></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-0" data-row="script-row-unique-0" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-0"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row has-bg need-focus style-back_color-192634-bg row-container" id="row-unique-1"><div class="row unequal col-no-gutter single-top-padding no-bottom-padding single-h-padding limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell single-block-padding style-color-xsdn-bg has-bg" ><div class="uncont" ><div class="vc_row row-internal row-container"><div class="row row-child"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_child col-lg-8 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light" ><div class="uncoltable"><div class="uncell  vc_custom_1765395600195 border-color-nhtu-color single-block-padding style-back_color-747258-bg" style="border-style: solid;border-top-width: 2px ;border-right-width: 2px ;border-bottom-width: 2px ;border-left-width: 2px ;padding-top: 20px ;padding-right: 20px ;padding-bottom: 20px ;padding-left: 20px ;" ><div class="column-background background-element" style="opacity: 1;">
											<div class="background-wrapper">
												<div class="background-inner"></div>
												<div class="block-bg-overlay style-color-xsdn-bg" style="opacity: 0.75;"></div>
											</div>
										</div><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p>La alianza inquebrantable entre Occidente e Israel no solo consiste en ejercer presión o influencia, sino que es una alianza estratégica basada en objetivos imperiales comunes. Entender este mapa geopolítico más amplio es fundamental para construir alianzas y elaborar una estrategia eficaz que confronte a los sistemas y actores que sostienen el proyecto de colonial de asentamiento israelí.</p>
</div></div></div></div></div></div><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_child col-lg-4 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light" ><div class="uncoltable"><div class="uncell  vc_custom_1765393387490 no-block-padding" style="padding-left: 20px ;" ><div class="uncont" ><div class="uncode-single-media  text-left"><div class="single-wrapper" style="max-width: 100%;"><div class="tmb tmb-light  tmb-media-first tmb-media-last tmb-content-overlay tmb-no-bg"><div class="t-inside"><div class="t-entry-visual"><div class="t-entry-visual-tc"><div class="uncode-single-media-wrapper"><img decoding="async" class="wp-image-171552" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo7-Geopilitica-del-genocidio_Estado-del-poder-2025.jpg" width="1920" height="1357" alt="" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo7-Geopilitica-del-genocidio_Estado-del-poder-2025.jpg 1920w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo7-Geopilitica-del-genocidio_Estado-del-poder-2025-450x318.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo7-Geopilitica-del-genocidio_Estado-del-poder-2025-1200x848.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo7-Geopilitica-del-genocidio_Estado-del-poder-2025-300x212.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo7-Geopilitica-del-genocidio_Estado-del-poder-2025-768x543.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo7-Geopilitica-del-genocidio_Estado-del-poder-2025-1536x1086.jpg 1536w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo7-Geopilitica-del-genocidio_Estado-del-poder-2025-350x247.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo7-Geopilitica-del-genocidio_Estado-del-poder-2025-600x424.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo7-Geopilitica-del-genocidio_Estado-del-poder-2025-64x45.jpg 64w" sizes="(max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /></div>
					</div>
				</div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-1" data-row="script-row-unique-1" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-1"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row has-bg need-focus style-back_color-893816-bg row-container" id="row-unique-2"><div class="row no-top-padding no-bottom-padding single-h-padding limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell single-block-padding style-color-xsdn-bg has-bg" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p><strong>Nick Buxton: ¿Qué revela el genocidio en Palestina sobre la situación actual de la geopolítica: quién tiene el poder y cómo se ejerce?</strong></p>
<p><strong>Rafeef Ziadah:</strong> El genocidio en Gaza pone al descubierto la cruda realidad de la geopolítica moderna, poniendo de relieve los mecanismos del poder en un mundo moldeado por las ambiciones imperiales y la explotación estratégica de los recursos. En el centro de esta crisis se encuentra la alineación de las estructuras de poder occidentales con el colonialismo de asentamiento y el autoritarismo en Oriente Medio, con el fin de mantener el dominio económico y el control geopolítico.</p>
<p>El apoyo inquebrantable de Estados Unidos y las principales potencias europeas a Israel está profundamente entrelazado con sus intereses imperiales duraderos en la región. Como colonia de asentamiento, Israel sirve de <a href="https://www.tni.org/en/article/framing-palestine" target="_blank" rel="noopener">punto de apoyo occidental </a>en Oriente Medio (Hanieh, 2024). Este proyecto colonial no es un fenómeno aislado, sino que forma parte de una arquitectura de control más amplia, que actúa en connivencia con las monarquías petroleras del golfo, como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, para mantener un sistema regional y mundial que privilegia el poder económico y militar de Occidente.</p>
<p>Acuerdos como los de normalización de relaciones entre Israel y varios países del golfo reflejan una consolidación de fuerzas diseñadas para marginar por completo la liberación palestina y garantizar el <em>statu quo</em> del régimen autoritario y la extracción de recursos a expensas de los pueblos de la región.<sup>1</sup> Aunque el genocidio ha puesto en tela de juicio este proyecto, es poco probable que se abandone y es casi seguro que resurja con un nuevo nombre.</p>
<p>También debemos comprender claramente la trayectoria histórica más amplia que está en juego, especialmente el papel de los Acuerdos de Oslo y las promesas vacías de una solución de dos Estados. Los Acuerdos de Oslo pretendían transformar la lucha por la liberación palestina en un proyecto restringido de construcción de un Estado confinado a Cisjordania y Gaza, borrando deliberadamente la realidad colonial más amplia de Israel como Estado colonizador.<sup>2</sup></p>
<p><strong>Nick Buxton: ¿Qué podemos concluir, entonces, sobre el imperialismo estadounidense y su trayectoria?</strong></p>
<p><strong>Rafeef Ziadah:</strong> Su apoyo inquebrantable a Israel revela mucho sobre la naturaleza y la trayectoria del imperialismo estadounidense. En esencia, esta relación no se basa en una alineación ideológica o en lazos culturales, sino en la importancia estratégica de Israel como colonia de asentamiento para asegurar y proyectar el poder de Estados Unidos.</p>
<p>El proyecto colonial de Israel lo ha convertido en un socio único y firme en la región, cuya supervivencia está indisolublemente ligada al apoyo continuo de Occidente. A diferencia de otros aliados en Oriente Medio, cuyas alianzas con Estados Unidos son a menudo transaccionales o condicionales, la dependencia de Israel del respaldo estadounidense garantiza que actúe como una extensión coherente de los intereses estadounidenses.</p>
<p>Una de las formas más significativas en que Israel facilita los objetivos imperiales de Estados Unidos es ayudando a asegurar el control de los corredores comerciales y los recursos energéticos de importancia crítica en Oriente Medio. No se trata tanto de garantizar el flujo de petróleo hacia Estados Unidos o Europa, que han diversificado sus fuentes de energía, sino más bien de controlar el acceso a estos recursos como arma geopolítica. A medida que China emerge como un posible rival de Estados Unidos, la capacidad de este último para influir en la disponibilidad y el precio del petróleo de Oriente Medio se convierte en una herramienta clave para restringir el crecimiento económico y las opciones estratégicas de China y para evitar otros posibles rivales a su supremacía mundial.</p>
<p>La estrategia de Estados Unidos también ha consistido en fomentar un proceso de normalización entre los Estados del Golfo e Israel, lo que refleja un esfuerzo calculado por reafirmar su primacía en una región en la que su influencia ha experimentado un relativo declive en los últimos años. Estos acuerdos patrocinados por Estados Unidos buscan reforzar el papel de Israel como pilar central del poder estadounidense en la región y vincular más estrechamente a los Estados del Golfo a la influencia estadounidense. En esencia, la normalización no es solo una cuestión de diplomacia, sino una medida estratégica para gestionar el cambiante equilibrio de poder en la región.</p>
<p>Sin embargo, esta estrategia tiene costos significativos, sobre todo porque las acciones cada vez más genocidas de Israel provocan inestabilidad regional y erosionan aún más la posición de Estados Unidos en la opinión pública internacional. Se corre el riesgo de socavar el sistema más amplio de alianzas en el que se basa Estados Unidos. Mientras que los Estados del Golfo, como los Emiratos Árabes Unidos, han normalizado sus relaciones con Israel, las poblaciones de la región siguen profundamente opuestas a las acciones israelíes, lo que crea una tensión que podría desestabilizar a varios regímenes y, por añadidura, la estrategia regional de Estados Unidos.</p>
<p><strong>Nick Buxton: ¿Por qué es importante que los movimientos sociales comprendan este panorama geopolítico?</strong></p>
<p><strong>Rafeef Ziadah:</strong> El genocidio en Gaza ha desencadenado una ola de solidaridad mundial sin precedentes, como parte de la cual millones de personas salieron a la calle, estudiantes acamparon en campus universitarios y activistas bloquearon puertos y fábricas de armas. Este aumento de las protestas se opone no solo las acciones de Israel, sino también a los sistemas mundiales que las hacen posibles. Sin embargo, aunque esto ha dado visibilidad a la causa palestina, la forma en que se suele enmarcar Palestina puede ocultar la verdadera naturaleza de la lucha. Con demasiada frecuencia, los debates se limitan a las violaciones inmediatas de los derechos humanos por parte de Israel —asesinatos, detenciones y robo de tierras— sin abordar los sistemas de poder subyacentes que hacen posibles estas violaciones. Enmarcar la cuestión únicamente desde la perspectiva de los derechos humanos despolitiza la lucha palestina, reduciéndola a violaciones aisladas en lugar de una campaña sistemática de colonialismo de asentamientos respaldada por el imperialismo occidental.</p>
<p>En esencia, este genocidio ha sido patrocinado por Estados Unidos y la Unión Europea (UE), en particular por algunos Estados miembros de la UE, que han dado luz verde a Israel en todo momento para que continúe con sus ataques y sus políticas de hambre, al tiempo que lo protegen diplomáticamente y arman a su ejército. Los debates sobre la política israelí suelen centrarse exclusivamente en las acciones de los primeros ministros, en particular de Benjamin Netanyahu, como si ellos solos determinaran la trayectoria del Estado. Si bien estas figuras son importantes, debemos ampliar nuestra perspectiva para comprender la dinámica más profunda y a largo plazo que sustenta las políticas de Israel. Para ello es necesario analizar las fuerzas estructurales e históricas que impulsan su proyecto colonial y su papel más amplio en el mantenimiento de la hegemonía occidental.</p>
<p>A este problema se suma la narrativa persistente que atribuye el apoyo occidental a Israel únicamente a la influencia de un «lobby proisraelí». Se trata de una visión peligrosamente simplista que malinterpreta la relación geopolítica más profunda. La alianza inquebrantable entre Occidente e Israel no es solo una cuestión de presión o influencia, sino una asociación estratégica arraigada en objetivos imperiales comunes.</p>
<p>Comprender el panorama geopolítico más amplio es esencial para construir alianzas eficaces y elaborar una estrategia que vaya más allá de la solidaridad reactiva. Nos permite identificar y confrontar los sistemas y actores que sostienen el proyecto colonial israelí de asentamientos, mientras que evita caer en la trampa de considerar a los regímenes autoritarios de la región como aliados en la lucha por la liberación palestina. Estos regímenes tienen sus propios intereses, a menudo basados en la preservación del poder o la obtención de beneficios económicos y militares, y alinearse con ellos sin adoptar una postura crítica puede socavar los objetivos más amplios de justicia y liberación.</p>
<p>Además, este análisis nos permite identificar a las empresas e industrias que se benefician y sostienen la violencia colonial de Israel. Los fabricantes de armas, las empresas de tecnología de la información y las empresas multinacionales desempeñan un papel fundamental en la viabilidad del proyecto colonial israelí, y denunciar su complicidad es fundamental para desarticular las redes de beneficios que sustentan la opresión. Identificar a estos actores y sus conexiones nos permite diseñar mejores estrategias y dirigir intervenciones que derriben los cimientos económicos de la dominación colonialista.</p>
<p>Por último, una comprensión más profunda del panorama general prepara a los movimientos para el largo plazo. Nos garantiza que nos mantengamos centrados y estratégicos, especialmente cuando nos enfrentamos a iniciativas como los debates sobre la condición de Estado de Palestina o los acuerdos diplomáticos que no cambian la situación sobre el terreno. Al mantener la claridad sobre las realidades de la ocupación y el despojo, podemos evitar dejarnos llevar por un progreso superficial o gestos simbólicos. En cambio, seguimos denunciando la violencia en curso del proyecto colonial de asentamientos y forjando un futuro verdaderamente anticolonial.</p>
<p><strong>Nick Buxton: ¿Cambiará esta dinámica tras la caída del régimen en Siria?</strong></p>
<p><strong>Rafeef Ziadah:</strong> Es demasiado pronto para predecir exactamente lo que sucederá en Siria, ya que hay muchos actores involucrados, cada uno con sus propios intereses y agendas. Debemos permanecer atentos a la economía política de la situación, incluyendo los oleoductos propuestos, las rutas de transporte y las iniciativas de reconstrucción. En la región, la “reconstrucción” se ha utilizado para encubrir el control empresarial, la profundización de las divisiones y la consolidación del poder por parte de actores externos.</p>
<p>Por ahora, Israel parece estar centrado en controlar la situación: ha invadido más territorio, ha atacado al ejército sirio y parece preferir una Siria federada en la que pueda ejercer influencia. Este enfoque se ajusta a sus objetivos generales como Estado colonial que busca expandir su territorio y forjar un futuro que lo favorezca. Sin embargo, los planes de Israel dependerán en gran medida de las acciones y los intereses de otros actores clave.</p>
<p>El régimen de Assad es responsable de haber dejado el Estado sirio sumido en el caos. El régimen débil y sostenido por fuerzas externas, sin un apoyo interno genuino, dependía de Rusia e Irán para mantener a Assad en el poder, y dejó el terreno fértil para que ocurriera una fragmentación. Esta fragilidad ha creado oportunidades para que actores rivales persigan sus intereses en Siria, tanto potencias regionales como actores globales. Al igual que Israel, Turquía, por ejemplo, está profundamente interesada en ampliar su control y, al mismo tiempo, reprimir los movimientos kurdos.</p>
<p>Como suele ocurrir en estas constelaciones geopolíticas, los regímenes y los actores externos implicados no se preocupan por la libertad o la democracia de los sirios de a pie. Más bien persiguen sus propios intereses estratégicos y económicos. En última instancia, será el pueblo sirio el que decida su propio destino, aunque será una tarea increíblemente difícil dada la configuración actual de los actores locales y quienes los respaldan.</p>
<p><strong>Nick Buxton: ¿Por qué, salvo algunas voces discretas como las de Bélgica, Irlanda, Italia y España, la Unión Europea ha sido tan cómplice del genocidio de Gaza y tan reacia a impulsar una posición independiente de Estados Unidos?</strong></p>
<p><strong>Rafeef Ziadah:</strong> La <a href="https://www.tni.org/en/publication/partners-in-crime-EU-complicity-Israel-genocide-Gaza" target="_blank" rel="noopener">complicidad de la Unión Europea en el genocidio de Palestina</a> no refleja tanto una subordinación a Estados Unidos, sino que es más bien una convergencia de intereses (Ní Bhriain y Akkerman, 2024). Aunque la Unión Europea suele proyectar una imagen de adhesión a un marco diferente –alegando que da prioridad al derecho internacional, los derechos humanos y el multilateralismo–, en última instancia se beneficia y se alinea con el proyecto imperial más amplio que sustenta el dominio occidental en Oriente Medio. Las políticas y las relaciones de la Unión Europea con Israel, incluidos los acuerdos de libre comercio, los contratos militares y las asociaciones estratégicas, demuestran que sus intereses están profundamente entrelazados con el mantenimiento del <em>statu quo</em>.</p>
<p>La Unión Europea desempeña un papel estratégico al dar una imagen menos agresiva que Estados Unidos. Incluso dentro de este marco, no ha adoptado medidas significativas para presionar a Israel, como suspender los privilegios comerciales o la cooperación militar, lo que pone de manifiesto su falta de compromiso con una verdadera rendición de cuentas.</p>
<p>Los acuerdos de libre comercio entre la Unión Europea e Israel, como el Acuerdo de Asociación UE-Israel, facilitan la cooperación económica y proporcionan a Israel un acceso fundamental a los mercados europeos. Estos acuerdos persisten a pesar de las claras violaciones de Israel. Los contratos y las asociaciones militares consolidan aún más esta relación, ya que algunos Estados miembros de la UE participan en la venta de armas y el intercambio de tecnología que apoyan directamente al complejo militar-industrial israelí. Estas actividades ponen de relieve el interés material de la Unión Europea en los sistemas que sostienen la agresión israelí.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Gráfico 1. Exportaciones de armas de los estados miembro de la UE a Israel (2018-2022) con licencias de exportación concedidas, en millones de euros</strong></p>
<p style="text-align: center;"><img decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-171517" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Geopolitica-del-Genocidio-grafico1-1200x838.png" alt="" width="840" height="587" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Geopolitica-del-Genocidio-grafico1-1200x838.png 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Geopolitica-del-Genocidio-grafico1-450x314.png 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Geopolitica-del-Genocidio-grafico1-300x209.png 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Geopolitica-del-Genocidio-grafico1-768x536.png 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Geopolitica-del-Genocidio-grafico1-1536x1072.png 1536w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Geopolitica-del-Genocidio-grafico1-350x244.png 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Geopolitica-del-Genocidio-grafico1-600x419.png 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Geopolitica-del-Genocidio-grafico1-64x45.png 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Geopolitica-del-Genocidio-grafico1.png 1920w" sizes="(max-width: 840px) 100vw, 840px" />Fuente: Ní Bhriain y Akkerman (2024)</p>
<p>En Europa, existe una división entre países como Alemania y el Reino Unido, que prestan un apoyo abierto a Israel, y otros como Bélgica, Irlanda y España, que abogan por una postura más crítica, a menudo enmarcada en la solución de dos Estados. Sin embargo, incluso este último grupo opera dentro de límites estrechos, centrándose en críticas más ligeras y evitando acciones que puedan poner en tela de juicio los lazos del bloque con Israel.</p>
<p>La alineación de la Unión Europea con Estados Unidos e Israel también sirve a los propios intereses estratégicos del bloque en Oriente Medio. Al apoyar a Israel, la Unión Europea contribuye a mantener un orden regional que garantiza las rutas comerciales, estabiliza el suministro energético y reprime los movimientos antiimperialistas. Al igual que Estados Unidos, la Unión Europea tiene interés en contener a las potencias rivales, especialmente en el contexto de la competencia mundial con Rusia y China. El papel de Israel como garante regional complementa estos objetivos, lo que lo convierte en un valioso aliado para los Estados europeos.</p>
<p>En esencia, el enfoque de la Unión Europea con respecto a Palestina no es una alternativa a la política estadounidense, sino que más bien la complementa. Su doble función de alineamiento y diferenciación permite a la UE mantener los beneficios económicos y estratégicos de la relación, mientras proyecta una imagen de neutralidad o moderación.</p>
<p><strong>Nick Buxton: ¿Qué ha hecho China en respuesta al genocidio? ¿Qué dice esto sobre su papel como actor político global?</strong></p>
<p><strong>Rafeef Ziadah:</strong> La respuesta de China al genocidio en Gaza ha sido notablemente moderada, caracterizada por llamamientos al alto el fuego y a la ayuda humanitaria, pero carente de medidas contundentes. Aunque ha expresado su apoyo a la libre determinación de Palestina en las Naciones Unidas, no ha asumido un papel de liderazgo en la oposición directa a Israel ni ha prestado un apoyo material sustancial a la causa palestina. Este enfoque moderado refleja la política exterior general de China, que da prioridad a la no intervención y al mantenimiento de las relaciones con una amplia gama de actores, incluido Israel, por razones económicas y estratégicas.</p>
<p>Las acciones de China revelan que prioriza los intereses económicos sobre la alineación ideológica con los movimientos antiimperialistas. Aunque se posiciona como una alternativa a la hegemonía estadounidense, su enfoque a menudo refleja el cálculo pragmático de las potencias tradicionales. Su creciente interdependencia con las monarquías del Golfo y los corredores comerciales más amplios entre Asia Oriental y Oriente Medio sugieren un enfoque centrado en la integración económica más que un cuestionamiento directo a la influencia estadounidense en la región. Esto hace que China parezca evasiva en momentos de crisis aguda.</p>
<p><strong>Nick Buxton: Muchas personas han celebrado que Sudáfrica haya denunciado a Israel ante la Corte Internacional de Justicia como una señal del auge del Sur global en oposición al imperialismo y el sionismo. ¿Qué opina usted al respecto?</strong></p>
<p><strong>Rafeef Ziadah:</strong> La decisión de Sudáfrica de llevar a Israel ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) tiene un profundo impacto, sobre todo teniendo en cuenta su propia historia de <em>apartheid</em> y su solidaridad con la lucha palestina. Que Israel sea acusado oficialmente de genocidio a nivel internacional es un paso importante, que pone de relieve la gravedad de sus acciones y refuerza el discurso contra su proyecto colonial.</p>
<p>Sin embargo, hay que reconocer las limitaciones y contradicciones del derecho internacional. Los procesos judiciales como los de la CIJ son largos, a menudo duran años, y el listón para demostrar delitos como el genocidio es muy alto. Incluso cuando las sentencias favorecen la justicia, su cumplimiento depende de la voluntad política de los Estados e instituciones poderosos. Países como Estados Unidos y sus aliados, que protegen a Israel diplomática y militarmente, pueden socavar o ignorar por completo las sentencias de la CIJ, convirtiendo el derecho en una herramienta de justicia selectiva en lugar de responsabilidad universal.</p>
<p>Esta medida también debe entenderse en el contexto más amplio de la dinámica política interna de Sudáfrica. Si bien el Congreso Nacional Africano (ANC) se ha posicionado históricamente como defensor del antiimperialismo y la solidaridad con Palestina, su trayectoria actual está plagada de contradicciones. El ANC se enfrenta a retos internos, como fallas en la gobernanza y la promoción de políticas económicas neoliberales, así como a una creciente desconexión con los movimientos de base.</p>
<p>Al mismo tiempo, debemos estar atentos a las voces de los enérgicos movimientos sociales de Sudáfrica, que llevan mucho tiempo reclamando que el país rompa sus lazos con Israel. Estos movimientos han liderado la demanda de medidas concretas, como el fin de las relaciones diplomáticas y la aplicación de boicots, desinversiones y sanciones (BDS). Si bien el caso de la CIJ tiene un gran poder simbólico, es la presión popular la que garantiza que estos gestos simbólicos se traduzcan en cambios significativos.</p>
<p><strong>Nick Buxton: ¿Dónde encaja el poder empresarial en todo esto? ¿Qué empresas apoyan el genocidio y de dónde provienen?</strong></p>
<p><strong>Rafeef Ziadah:</strong> Lamentablemente, numerosas empresas de una amplia gama de sectores apoyan las acciones de Israel y se benefician de ellas, desde los productores de bienes de consumo hasta las <a href="http://www.notechforapartheid.com/" target="_blank" rel="noopener">empresas de informática </a> que proporcionan infraestructura de vigilancia (No Tech For Apartheid, 2025). Si bien las empresas de armas y energía desempeñan un papel fundamental en la facilitación del genocidio y han sido, con razón, foco de atención de los sindicatos y organizadores palestinos, resulta más eficaz que los individuos y los grupos cuestionen la complicidad dentro de sus propios sectores. Este enfoque amplio garantiza que el movimiento se dirija a todo el ámbito de la participación empresarial, reforzando la campaña en favor de la rendición de cuentas y la justicia.</p>
<p>El 16 de octubre de 2023, <a href="https://www.workersinpalestine.org/the-calls-languages/english" target="_blank" rel="noopener">sindicatos y asociaciones profesionales palestinos lanzaron un poderoso llamamiento a los sindicatos internacionales</a>, para instarles a «dejar de armar a Israel» (Workers in Palestine, 2023). Este llamamiento puso de relieve la enorme magnitud del apoyo militar y diplomático prestado a Israel, en particular por Estados Unidos y la Unión Europea. Las cifras son abrumadoras. En virtud del actual acuerdo con Estados Unidos, vigente de 2019 a 2028, se proporcionan anualmente 3.800 millones de dólares en ayuda militar a Israel. En respuesta a la última agresión de Israel contra Gaza, Estados Unidos aprobó 14.500 millones de dólares adicionales en ayuda militar como parte de un paquete de seguridad nacional de 106 mil millones de dólares.</p>
<p style="text-align: center;"> Gráfico 2:</p>
<p style="text-align: center;"><img decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-171518" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Geopolitica-del-Genocidio-grafico2-1200x1200.png" alt="" width="840" height="840" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Geopolitica-del-Genocidio-grafico2-1200x1200.png 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Geopolitica-del-Genocidio-grafico2-450x450.png 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Geopolitica-del-Genocidio-grafico2-300x300.png 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Geopolitica-del-Genocidio-grafico2-768x768.png 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Geopolitica-del-Genocidio-grafico2-1536x1536.png 1536w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Geopolitica-del-Genocidio-grafico2-350x350.png 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Geopolitica-del-Genocidio-grafico2-348x348.png 348w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Geopolitica-del-Genocidio-grafico2-600x600.png 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Geopolitica-del-Genocidio-grafico2-100x100.png 100w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Geopolitica-del-Genocidio-grafico2-64x64.png 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Geopolitica-del-Genocidio-grafico2.png 1920w" sizes="(max-width: 840px) 100vw, 840px" />Nota: Primera columna, IAI ELTA (subsidiaria de IAI). Tercera columna, THALES (posteriormente, la empresa conjunta fue adquirida por Rumania); MBDA (surge de la fusión de Airbus, BAE Systems y Leonardo).<br />
Fuente: Ní Bhriain y Akkerman (2024).</p>
<p>Los Estados miembros de la Unión Europea también desempeñan un papel importante. Alemania, por ejemplo, ha concedido 218 licencias de exportación de armas a Israel en 2023, el 85% de ellas después del 7 de octubre de 2023. Mientras tanto, los fabricantes de armas han obtenido ganancias enormes. El valor accionario de las cinco principales empresas armamentísticas estadounidenses −Boeing, General Dynamics, Lockheed Martin, Northrop Grumman y Raytheon− se ha disparado en 24.700 millones de dólares desde que comenzó el ataque. Estas cifras ponen de relieve la complicidad directa de la industria armamentista en el genocidio y destacan el potencial de los sindicatos y las campañas populares para interrumpir estas cadenas de suministro y detener el comercio de armas.</p>
<p>La industria mundial de los combustibles fósiles también desempeña un papel crucial en el mantenimiento de la campaña genocida de Israel. La energía, en forma de carbón, petróleo crudo, combustible para aviones y gas, alimenta la maquinaria militar utilizada en el ataque contra los palestinos. Dado que Israel también funciona como un nodo crítico en las redes energéticas regionales, denunciar el transporte de suministros energéticos es un modo de alinear las luchas por la liberación palestina y la justicia climática, y exponer cómo el capitalismo fósil alimenta tanto el genocidio como los sistemas de explotación más amplios.</p>
<p>Por ejemplo, un acontecimiento importante en la estrategia de gas de Israel han sido los acuerdos energéticos con los Emiratos Árabes Unidos, formalizados tras los Acuerdos de Abraham en 2020. Estos acuerdos sobre el gas reflejan la profundización de los lazos económicos entre Israel y los Estados del golfo y tienen importantes repercusiones geopolíticas. En 2021, la empresa emiratí Mubadala Petroleum adquirió una participación de 1000 millones de dólares en el yacimiento de gas de Tamar, en Israel, lo que pone de manifiesto el interés estratégico de los Emiratos en las reservas de gas natural de Israel. Estos acuerdos permiten a Israel posicionarse como centro energético regional, proyectando su poder en toda la región y profundizando sus alianzas con los Estados del Golfo respaldados por Occidente. Al mismo tiempo, la extracción y exportación de gas, a menudo procedente de aguas palestinas, refuerza el dominio colonial y el robo de recursos por parte de Israel, lo que agrava el despojo de los palestinos. Se han firmado acuerdos similares de normalización sobre el gas con Jordania y Egipto. Estas alianzas refuerzan la influencia regional de Israel, ya que las exportaciones de gas fluyen a través de gasoductos y rutas marítimas fuertemente protegidas y militarizadas.</p>
<p>Perturbar estas industrias, ya sea mediante el bloqueo de envíos de armas, la denuncia de los flujos de combustibles fósiles o la oposición a los financiadores de la militarización, ofrece una vía tangible para socavar y desmantelar la infraestructura del colonialismo y el genocidio.</p>
<p>Sin embargo, rastrear estos envíos de armas y flujos de energía es una tarea muy difícil. Estas cadenas de suministro son intencionalmente opacas y las empresas suelen recurrir a redes complejas y ocultas para eludir su responsabilidad. Esto también genera tensiones. Es urgente actuar con rapidez para detener el genocidio en curso, pero las intervenciones significativas y estratégicas suelen requerir una investigación exhaustiva, organización y la creación de coaliciones.</p>
<p><strong>Nich Buxton: El genocidio, sumado al imperialismo estadounidense, ha abierto los ojos de una nueva generación a los horrores de la violencia del colonialismo de asentamiento. ¿Cómo podemos mantener este movimiento? ¿Cuáles son las vías más estratégicas para la resistencia y la solidaridad?</strong></p>
<p><strong>Rafeef Ziadah:</strong> La solidaridad internacional con Palestina ha alcanzado un nivel de apoyo extraordinario en los últimos meses, con protestas masivas en ciudades de todo el mundo, lo que demuestra un creciente reconocimiento global de la urgencia de la lucha palestina por la justicia, la liberación y el retorno. Sin embargo, aunque estas manifestaciones han sido poderosas, el reto ahora es canalizar esta indignación y solidaridad generalizadas hacia una acción organizada y sostenida que pueda generar un cambio real y duradero para Palestina. Para ello, debemos ir más allá de la ola de manifestaciones masivas (que son importantes en sí mismas) y centrarnos en construir una infraestructura para una organización estratégica a largo plazo. Una forma de profundizar este movimiento es centrarse en la solidaridad de la fuerza laboral, en particular, mediante la organización en los lugares de trabajo para garantizar que todos los espacios pongan fin a toda forma de complicidad con Israel.</p>
<p>En recientes llamamientos de los sindicatos palestinos, se ha instado a los trabajadores a que dejen de armar a Israel negándose a manipular mercancías y equipo militar destinados al régimen israelí. Este reclamo representa un punto de inflexión clave en el movimiento de solidaridad, en el que la lucha por la liberación palestina se vincula directamente al poder de los trabajadores para desbaratar los sistemas de opresión. Los sindicatos internacionales ya han comenzado a tomar medidas, <a href="https://labornotes.org/2023/12/unionists-around-world-block-weapons-bound-israel" target="_blank" rel="noopener">desde los trabajadores portuarios de Barcelona e Italia que han bloquean los envíos de armas, hasta el cierre de fábricas de armas en Canadá y el Reino Unido</a> (Ziadah y Fox-Hodress, 2023). Estas acciones demuestran que, cuando los trabajadores se posicionan, pueden desafiar de manera significativa a las industrias que alimentan el proyecto colonialista israelí.</p>
<p>Este enfoque liderado por los trabajadores también conlleva el potencial de revitalizar los propios sindicatos, alejándolos de acciones meramente simbólicas. Por ejemplo, aunque las mociones aprobadas en los sindicatos en apoyo a Palestina son importantes, rara vez van acompañadas de reclamos concretos. Para construir realmente poder, estas mociones deben evolucionar hacia la organización comunitaria, la educación y la divulgación, que puedan llevar a los trabajadores a bloquear envíos, interrumpir líneas de producción o participar en boicots más amplios contra las empresas cómplices del genocidio israelí. Es necesario pasar de los gestos simbólicos a la adopción de medidas concretas para detener los sistemas que apoyan la violencia de Israel.</p>
<p>El fortalecimiento del poder de los trabajadores requiere un enfoque profundo y estratégico, centrado en la educación y la solidaridad a largo plazo. Los sindicatos palestinos han destacado la importancia de involucrar a los trabajadores de base en la educación política, ayudándoles a comprender la conexión entre su trabajo y los sistemas de opresión que perpetúan la violencia en Gaza. Muchos sindicalistas son nuevos en la lucha palestina y no todos los activistas conocen bien la historia del colonialismo israelí. Por lo tanto, es fundamental crear espacios de educación y solidaridad que se centren en el aquí y ahora, pero también en cómo construir movimientos sostenibles, liderados por los trabajadores, que puedan seguir luchando por la justicia más allá del momento inmediato.</p>
<p>La historia del internacionalismo obrero ofrece un marco valioso en este sentido. Al igual que los trabajadores de todo el mundo desempeñaron un papel decisivo en la lucha contra el <em>apartheid</em> en Sudáfrica o en el apoyo a los movimientos de liberación en Chile y Etiopía, el movimiento sindical mundial tiene la oportunidad de construir un legado similar de solidaridad con Palestina. Los trabajadores siempre han estado al frente de la lucha contra el imperialismo, y está claro que pueden desempeñar un papel transformador en esta lucha. La historia de las luchas exitosas lideradas por los trabajadores nos enseña que construir una solidaridad duradera lleva tiempo, pero también tiene el potencial de cambiar fundamentalmente el equilibrio de poder, no solo para poner fin a la ocupación militar de Israel, sino también a los sistemas de opresión más amplios que la sostienen.</p>
<p><em>Traducción: Nuria del Viso (FUHEM).</em></p>
<h5><strong> NOTAS: </strong></h5>
<p>1 Los Acuerdos de Oslo, firmados en 1993 y 1995, y conocidos oficialmente como Declaración de Principios sobre las Disposiciones relacionadas con un Gobierno Autónomo Provisional, fueron un conjunto de acuerdos entre Israel y la Organización de Liberación de Palestina. Mediante estos acuerdos se estableció la Autoridad Palestina para que se encargara de administrar partes de Cisjordania y Gaza, y se estableció un enfoque por etapas para lograr una solución de dos Estados. En la práctica, los Acuerdos de Oslo afianzaron el control israelí mediante la fragmentación de los territorios palestinos, la profundización de la dependencia económica y el aplazamiento de cuestiones clave, como el derecho de retorno de los refugiados palestinos, las fronteras y los asentamientos ilegales a una negociación de “condición definitiva” indefinida. Los Acuerdos de Oslo funcionaron básicamente como un mecanismo para gestionar  a la población palestina mediante la delegación a la Autoridad Palestina de la seguridad y las responsabilidades administrativas cotidianas. Este acuerdo permitió a Israel mantener control de aspectos fundamentales  de la vida palestina, como las fronteras, la seguridad y los recursos, mientras elude todo reconocimiento significativo de los derechos o la libre determinación de la población palestina.</p>
<p>2 Los Acuerdos de Abraham, formalizados en 2020, son una serie de acuerdos de normalización –alcanzados con la intermediación de Estados Unidos– entre Israel y varios Estados árabes, entre ellos los Emiratos Árabes Unidos, Bahrein, Marruecos y, posteriormente, Sudán. Los acuerdos, publicitados como un paso hacia la paz regional, intentan incluir a Israel en los marcos políticos y económicos de Oriente Medio, mientras que dejan de lado a la causa palestina. Al priorizar la cooperación económica y las alianzas de seguridad ––especialmente contra los países percibidos como adversarios regionales, como Irán––, los acuerdos representan una configuración geopolítica que legitima el proyecto de Israel como colonia de asentamientos. Asimismo, consolidan los sistemas de dominación mediante la normalización de la ocupación de Israel y la eliminación de los derechos palestinos de la agenda regional.</p>
<h5><a href="#_ftnref3" name="_ftn3"></a></h5>
<p>
</div><div class="vc_row row-internal row-container"><div class="row row-child"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_child col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light" ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column text-small" ></p>
<h5>Bibliografía:</h5>
<p>Hanieh, Adam (13 de junio de 2024). <em>Framing Palestine. Israel, the Gulf states, and American power in the Middle Eas</em>t. TNI.<br />
<a href="https://www.tni.org/en/article/framing-palestine" target="_blank" rel="noopener">https://www.tni.org/en/article/framing-palestine</a></p>
<p>Ní Bhriain, Niamh y Akkerman, Mark (4 de junio de 2024). <em>Partners in Crime – EU complicity in Israel’s genocide in Gaza</em>. TNI.<br />
<a href="https://www.tni.org/en/publication/partners-in-crime-EU-complicity-Israel-genocide-Gaza" target="_blank" rel="noopener">https://www.tni.org/en/publication/partners-in-crime-EU-complicity-Israel-genocide-Gaza</a></p>
<p>No Tech For Apartheid (2025). No Tech For Apartheid es una campaña liderada por trabajadores de Google y Amazon en contra del contrato de computación en la nube de estas empresas con el Gobierno y ejército israelíes, denominado proyecto Nimbus, por un valor de mil millones de dólares. <a href="http://www.notechforapartheid.com/" target="_blank" rel="noopener">http://www.notechforapartheid.com/</a></p>
<p>Workers in Palestine (16 de octubre de 2023). An urgent call from Palestinian trade unions: end all complicity, stop arming Israel. <a href="https://www.workersinpalestine.org/the-calls-languages/english" target="_blank" rel="noopener">https://www.workersinpalestine.org/the-calls-languages/english</a></p>
<p>Ziadah, Rafeef y Fox-Hodess, Katy (13 de diciembre de 2023). Unionists Around the World Block Weapons Bound for Israel. Labornotes. <a href="https://www.labornotes.org/2023/12/unionists-around-world-block-weapons-bound-israel" target="_blank" rel="noopener">https://labornotes.org/2023/12/unionists-around-worldblock-weapons-bound-israel</a></p>
</div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-2" data-row="script-row-unique-2" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-2"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row has-bg need-focus style-back_color-208181-bg border-color-nhtu-color row-container" style="border-style: solid;" id="autoria"><div class="row unequal col-no-gutter no-top-padding no-bottom-padding single-h-padding limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell  vc_custom_1764590570104 border-color-nhtu-color single-block-padding style-back_color-169080-bg has-bg" style="border-style: solid;border-top-width: 2px ;border-right-width: 2px ;border-bottom-width: 2px ;border-left-width: 2px ;padding-right: 20px ;" ><div class="column-background background-element" style="opacity: 1;">
											<div class="background-wrapper">
												<div class="background-inner"></div>
												<div class="block-bg-overlay style-color-xsdn-bg" style="opacity: 0.75;"></div>
											</div>
										</div><div class="uncont" ><div class="vc_row row-internal row-container"><div class="row row-child"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_child col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light" ><div class="uncoltable"><div class="uncell border-color-nhtu-color no-block-padding" style="border-style: solid;" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column text-small" ><p><strong>Nick Buxton</strong> es coordinador del centro de conocimientos del TNI<br />
y consultor de comunicaciones, investigador y editor de publicaciones. Entre numerosos artículos e informes, ha coeditado, junto con Ben Hayes, el libro Cambio climático, S.A. (Madrid: FUHEM, 2017).</p>
<p><strong>Rafeef Ziadah</strong> colabora con el sindicato Trabajadores en Palestina y es activista sindical, profesora y poeta. Trabaja como profesora de Política y políticas públicas en el Departamento de Desarrollo Internacional del King’s College de Londres. Entre sus performances político-literarias se destacan “Nosotros enseñamos vida, señor” (2008) y “<a href="https://www.youtube.com/watch?v=qyra1CWvw-U" target="_blank" rel="noopener">Hadeel</a>” (2009).</p>
</div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div><script id="script-autoria" data-row="script-autoria" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("autoria"));</script></div></div></div>
</div>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.fuhem.es/2025/12/10/geopolitica-del-genocidio/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>En busca de alternativas. Estrategias destinadas a los movimientos sociales para enfrentar el imperialismo y el autoritarismo</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2025/12/10/en-busca-de-alternativas-estrategias-destinadas-a-los-movimientos-sociales-para-enfrentar-el-imperialismo-y-el-autoritarismo/</link>
					<comments>https://www.fuhem.es/2025/12/10/en-busca-de-alternativas-estrategias-destinadas-a-los-movimientos-sociales-para-enfrentar-el-imperialismo-y-el-autoritarismo/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 10 Dec 2025 10:09:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Estado del Poder]]></category>
		<category><![CDATA[Estado del Poder 2025]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis Ecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Geopolítica]]></category>
		<category><![CDATA[Polarización]]></category>
		<category><![CDATA[Transnacionales]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.fuhem.es/?p=171607</guid>

					<description><![CDATA[Si entendemos al imperialismo no solo como dominación militar, sino también como un sistema de explotación económica por el capital transnacional con el apoyo de las élites políticas a menudo autoritarias, estaremos en mejores condiciones de construir un movimiento popular mundial contra el imperialismo y el capitalismo autoritario.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-3"><div class="row-background background-element">
											<div class="background-wrapper">
												<div class="background-inner" style="background-image: url(https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo8-En-busca-de-alternativas_Estado-del-poder-2025.jpg);background-repeat: no-repeat;background-position: center center;background-attachment: scroll;background-size: cover;"></div>
												<div class="block-bg-overlay style-color-nhtu-bg" style="opacity: 0.35;"></div>
											</div>
										</div><div class="row limit-width row-parent" data-height-ratio="90"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 one-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="vc_custom_heading_wrap "><div class="heading-text el-text" ><h2 class="h2 fontheight-524109" ><span><strong><span style="font-size: 52pt; color: #000000; background-color: #f0553f;">En busca de alternativas</span></strong></span></h2></div><div class="clear"></div></div><div class="empty-space empty-single" ><span class="empty-space-inner"></span></div>
<div class="vc_custom_heading_wrap "><div class="heading-text el-text" ><h2 class="custom fontheight-524109 font-weight-300 fontsize-439199-custom font-size-custom" ><span><span style="font-size: 52pt; color: #000000; background-color: #f0553f;">Estrategias destinadas a los movimientos sociales para enfrentar el imperialismo y el autoritarismo</span></span></h2></div><div class="clear"></div></div><div class="empty-space empty-double" ><span class="empty-space-inner"></span></div>
<div class="vc_custom_heading_wrap "><div class="heading-text el-text" ><h2 class="h4 font-weight-400 text-color-xsdn-color" ><span>Iqra Anugrah</span></h2></div><div class="clear"></div></div><div class="empty-space empty-double" ><span class="empty-space-inner"></span></div>
<div class="vc_row row-internal row-container"><div class="row row-child"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-bottom pos-right align_right column_child col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light" ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="vc_custom_heading_wrap "><div class="heading-text el-text" ><h2 class="fontsize-160000 font-weight-300" ><span><mark>Traducción al español: Mercedes Camps</mark></p></span><span><p>&nbsp;</p></span><span><p><mark>Ilustración de Shehzil Malik</mark></span></h2></div><div class="clear"></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-3" data-row="script-row-unique-3" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-3"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row has-bg need-focus style-back_color-192634-bg row-container" id="row-unique-4"><div class="row unequal col-no-gutter single-top-padding no-bottom-padding single-h-padding limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell single-block-padding style-color-xsdn-bg has-bg" ><div class="uncont" ><div class="vc_row row-internal row-container"><div class="row row-child"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_child col-lg-6 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light" ><div class="uncoltable"><div class="uncell  vc_custom_1765396340247 border-color-nhtu-color single-block-padding style-back_color-795340-bg" style="border-style: solid;border-top-width: 2px ;border-right-width: 2px ;border-bottom-width: 2px ;border-left-width: 2px ;padding-top: 20px ;padding-right: 20px ;padding-bottom: 20px ;padding-left: 20px ;" ><div class="column-background background-element" style="opacity: 1;">
											<div class="background-wrapper">
												<div class="background-inner"></div>
												<div class="block-bg-overlay style-color-xsdn-bg" style="opacity: 0.75;"></div>
											</div>
										</div><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p>Si entendemos al imperialismo no solo como dominación militar, sino también como un sistema de explotación económica por el capital transnacional con el apoyo de las élites políticas a menudo autoritarias, estaremos en mejores condiciones de construir un movimiento popular mundial contra el imperialismo y el capitalismo autoritario.</p>
</div></div></div></div></div></div><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_child col-lg-6 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light" ><div class="uncoltable"><div class="uncell  vc_custom_1741776012605 no-block-padding" style="padding-left: 20px ;" ><div class="uncont" ><div class="uncode-single-media  text-left"><div class="single-wrapper" style="max-width: 100%;"><div class="tmb tmb-light  tmb-media-first tmb-media-last tmb-content-overlay tmb-no-bg"><div class="t-inside"><div class="t-entry-visual"><div class="t-entry-visual-tc"><div class="uncode-single-media-wrapper"><img decoding="async" class="wp-image-171549" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo8-En-busca-de-alternativas_Estado-del-poder-2025.jpg" width="1920" height="1357" alt="" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo8-En-busca-de-alternativas_Estado-del-poder-2025.jpg 1920w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo8-En-busca-de-alternativas_Estado-del-poder-2025-450x318.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo8-En-busca-de-alternativas_Estado-del-poder-2025-1200x848.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo8-En-busca-de-alternativas_Estado-del-poder-2025-300x212.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo8-En-busca-de-alternativas_Estado-del-poder-2025-768x543.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo8-En-busca-de-alternativas_Estado-del-poder-2025-1536x1086.jpg 1536w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo8-En-busca-de-alternativas_Estado-del-poder-2025-350x247.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo8-En-busca-de-alternativas_Estado-del-poder-2025-600x424.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo8-En-busca-de-alternativas_Estado-del-poder-2025-64x45.jpg 64w" sizes="(max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /></div>
					</div>
				</div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-4" data-row="script-row-unique-4" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-4"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row has-bg need-focus style-back_color-893816-bg row-container" id="row-unique-5"><div class="row no-top-padding no-bottom-padding single-h-padding limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell single-block-padding style-color-xsdn-bg has-bg" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p>En mayo de 2024, siete meses después de que comenzara la guerra de Israel en Gaza, estudiantes de la Universidad de Ámsterdam (UvA) erigieron un campamento de solidaridad en los Países Bajos, siguiendo el ejemplo de los estudiantes de la Universidad de Columbia y de otras universidades de Europa y Estados Unidos. La junta directiva de la UvA, con el apoyo de la alcaldesa de Ámsterdam, Femke Halsema, envió a la policía a desalojar el campamento. Pero eso no detuvo al movimiento. Los manifestantes estudiantiles pronto construyeron un segundo campamento, esta vez más grande (Bariş, 2024), suscitando así un movimiento de campamentos y protestas a favor de Palestina en todo el país que contaron con apoyo de estudiantes de otras universidades neerlandesas, diversos movimientos sociales y la diáspora palestina, e incluyeron a miembros de la clase trabajadora, especialmente de origen migrante. Surgió una nueva política antiimperialista.</p>
<p>Mientras que la guerra en Gaza y los Territorios Palestinos Ocupados en Cisjordania ha revitalizado la política antiimperialista, esta lucha se inspira en varios movimientos sociales recientes del Sur global que han estado a la vanguardia de la resistencia al autoritarismo provocado por el régimen capitalista y la política imperialista/expansionista. Ellos incluyen la alianza antiautoritaria Milk Tea Alliance en Asia Oriental y Sudoriental, formaciones políticas y Gobiernos de izquierda en varios países de América Latina y Europa, las protestas de Black Lives Matter en Estados Unidos y en otras partes del mundo, y diversas luchas locales y nacionales contra las industrias extractivas, la explotación capitalista, el poder oligárquico y la represión estatal.</p>
<p>Entender la naturaleza del imperialismo en la actualidad y las formas creativas que adoptan los movimientos sociales y la resistencia popular para combatirlo resulta fundamental para comprender los estragos causados por el capitalismo y el autoritarismo mundial y ofrecer soluciones alternativas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Imperialismo: el regreso de un concepto olvidado</strong></h5>
<p>Las tensiones políticas y económicas entre Estados Unidos y China u otros poderes de nivel medio como Brasil, Rusia, India y Sudáfrica (los miembros originales de BRICS) se han vuelto puntos de discusión habituales en los discursos académicos, mediáticos y públicos. Además del bloque BRICS, otros países de poder medio como Qatar y Turquía han acaparado la atención mundial por plantear un cuestionamiento diplomático a la hegemonía de Occidente.</p>
<p>No obstante, estas explicaciones no analizan el panorama cambiante del poder mundial en el contexto del desarrollo histórico del capitalismo: un sistema político y económico basado en la propiedad privada de los medios de producción, la explotación de la mano de obra y el afán de lucro. Como consecuencia de ello, sus explicaciones del mundo son pseudomoralistas e infunden miedo. Según estas, los poderes mayores y medios emergentes “amenazan la libertad, la democracia y el orden normativo” o son “la vanguardia salvadora” contra siglos de colonialismo e hipocresía occidentales.</p>
<p>Esta falsa dicotomía se reitera en discursos políticos. Muchas explicaciones liberales (Becbley y Brands, 2022) y conservadoras (Skiner, 2023) consideran que el auge de China es una amenaza a la libertad, mientras que, irónicamente, el denominado “mundo libre” está llevando a cabo una vigilancia generalizada de sus ciudadanos, ha intervenido en procesos democráticos para proteger sus intereses políticos y económicos y ha apoyado la represión de yemeníes y el genocidio de palestinos. Mientras tanto, algunas facciones de la izquierda y sectores progresistas, en sentido más amplio, poseen una noción idealizada del antiimperialismo del Tercer Mundo o del Sur global (La Botz, 2022) como inherente y eternamente progresista, y se niegan a ver las contradicciones propias de estos proyectos (o más bien Estados) políticos antiimperialistas y su frecuente degeneración en simple autoritarismo.</p>
<p>Es por ello que sigue siendo pertinente realizar una lectura contextual del imperialismo, basada en la economía política. Ella nos permitirá comprender los ámbitos de intersección del poder estatal y empresarial; el papel de Occidente, especialmente de Estados Unidos, en mantener el capitalismo y la forma actual de las relaciones internacionales; la complicidad de las élites políticas y económicas nacionales en perpetuar esta estructura de poder injusta, y la resistencia popular contra ese dominio mundial, especialmente la resistencia de movimientos sociales y de base del Sur global.</p>
<p>Según Lenin (1970), un elemento esencial del imperialismo es la expansión del capital y las relaciones sociales y políticas de los países ricos que lo acompañan –que posteriormente se convirtieron en metrópolis coloniales y potencias mundiales después de 1945, como Estados Unidos y Japón– a las zonas periféricas y subdesarrolladas –que en aquel entonces pasaron a ser conocidas como Tercer Mundo y, más tarde, como “Sur global”–.</p>
<p>En su forma actual, el imperialismo depende de varios mecanismos de extracción de ganancias (Smith, 2016) y coerción para la subyugación nacional (Amin, 2015), principalmente empresas transnacionales que utilizan mano de obra barata con fines de lucro, élites políticas que aplican métodos autoritarios y militares para disciplinar a los trabajadores y moderar sus posturas progresistas en nombre de la estabilidad política y para proteger las inversiones, y mantienen alianzas con los viejos poderes imperialistas.</p>
<p>Entonces, el imperialismo no es simplemente la expansión del capital y la explotación de la mano de obra por parte de las empresas transnacionales a escala mundial, sino, más bien, un proyecto <em>político</em> de la clase dominante en las metrópolis imperiales destinado a limitar y socavar la soberanía de los Estados-nación del Sur global (Chibber, 2022) para mantener su dominio por medios económicos, políticos e incluso militares.</p>
<p>Mientras que el imperialismo económico, fortalecido mediante el dominio nacional del capital en las sociedades capitalistas contemporáneas (Mau, 2023),  sigue siendo una de las característica principales del imperialismo actual, es su aspecto más vulgar y militarista que suele molestar a la consciencia pública. Este poder militar asegura no solo el imperialismo económico, sino que también ha cimentado el poder del imperialismo de Estados Unidos —junto con sus aliados estratégicos— durante y especialmente después de la Guerra Fría.</p>
<p>Se ha perseguido esta dimensión político-militar del imperialismo a pesar de su enorme costo militar y humano. La invasión y posterior ocupación estadounidense de Irak de 2003 a 2011, la intervención extranjera en la caótica guerra civil de Libia y la oportunista invasión israelí de Siria tras la caída del régimen de Assad en diciembre de 2024 son tan solo algunos ejemplos.</p>
<p>Resulta curioso que algunos activistas, organizaciones y académicos de izquierda, especialmente que viven en Occidente, estén tan preocupados por la política nacional de sus respectivos países que no tienen en cuenta las dificultades que afrontan los movimientos antiimperialistas en el Sur global (W., J. y T., 2024) y las realidades desoladoras del cerco imperialista (Ness, 2022).</p>
<p>Un estudio recientemente realizado en varios países ha defendido la importancia de los análisis clásicos sobre el imperialismo. Demuestra que los países ricos se beneficiaron de la apropiación a gran escala de recursos y mano de obra del Sur global en el periodo posterior a la Guerra Fría (1990-2015), por un valor de alrededor de 242 billones de dólares en precios de mercado para todo el periodo (Hickel <em>et al.</em>, 2022)</p>
<p>El auge económico de los países y regiones no occidentales y el desempeño de las economías de alto crecimiento, como los tigres asiáticos y las economías de los tigres menores (Indonesia, Malasia, Filipinas, Tailandia y Vietnam) no augura el fin de la estructuras de poder imperialista. Más bien al contrario, el imperialismo está continuamente reforzado por las empresas transnacionales y los Gobiernos de Estados Unidos y las ex potencias coloniales. Por ejemplo, el estudio de caso de Intan Suwandi sobre Indonesia demuestra que el imperialismo económico sigue funcionando mediante empresas proveedoras y empresas transnacionales del Norte global que lucran con el arbitraje laboral a nivel mundial (Suwandi, 2019) –es decir, la diferencia de salarios entre los trabajadores del Norte y el Sur global–. Los trabajadores de Indonesia y otras economías emergentes siguen siendo explotados, mientras que las empresas transnacionales obtienen ganancias enormes.</p>
<p>Este continuo saqueo económico y aventurerismo militar genera naturalmente una resistencia colectiva. Diversos movimientos sociales se han opuesto firmemente al imperialismo mundial mediante manifestaciones como la “Batalla de Seattle” contra la Organización Mundial del Comercio, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en México, la oposición a los Gobiernos autoritarios respaldados por Occidente en muchos países de América Latina y Asia Oriental y Sudoriental, las manifestaciones masivas contra la invasión y posterior ocupación estadounidense de Irak, y la lucha de diversos movimientos sociales locales contra el acaparamiento de tierras, la explotación de los recursos, la privatización y la expansión empresarial. Puede que el auge de los movimientos armados de liberación nacional haya pasado, pero el espíritu antiimperialista sigue vivo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Imperialismo, capitalismo autoritario y las falacias conceptuales</strong></h5>
<p>Estas dinámicas imperialistas coinciden con el giro mundial hacia una forma más autoritaria de capitalismo y la gobernanza electoral que lo sostiene –populismo reaccionario (Hadiz y Chryssogelos, 2017)  o iliberal–. Figuras como Donald Trump, Viktor Orban, Jair Bolsonaro y Narendra Modi han ganado elecciones, mientras que movimientos populistas de derecha de diversas facciones, desde partidos políticos de extrema derecha opuestos a la inmigración en Europa hasta corrientes hindutva o islamistas en India y Turquía, respectivamente, han logrado avances políticos significativos.</p>
<p>A diferencia de la sabiduría tradicional que culpa de este malestar a la falta de cultura democrática y la ruptura del consenso de la élite, esta última ola de tendencias autoritarias ha prosperado como consecuencia del poder descontrolado del capital, el desmantelamiento de las instituciones de democracia participativa, el control oligárquico de la política y los ataques contra diversas formas de bienestar social o distributivo.</p>
<p>El capitalismo autoritario, entonces, puede considerarse un producto de la expansión del capital desde la metrópolis mediante un acuerdo imperialista. Este tipo de capitalismo se consolida a medida que los Estados poscoloniales del Sur global se integran cada vez más en el circuito capitalista mundial. Este proceso se intensificó tras la muerte lenta de los proyectos social demócratas y de liberación nacional.</p>
<p>Lo que ha estado en juego aquí no ha sido solo el desmantelamiento del Estado de bienestar y sus instituciones pos 1945 por parte de los acérrimos neoliberales defensores del libre mercado, sino también, para citar a Margaret Somers, los ataques institucionales y políticos contra el poder <em>predistributivo</em> del Estado y el concepto de ciudadanía social. Es decir, la idea misma de que el Estado debería prevenir las desigualdades incipientes en primer lugar y garantizar derechos sociales como parte de su contrato social con sus ciudadanos y residentes (Somers, 2022).</p>
<p>Como consecuencia de ello, los avances económicos y sociales logrados en la “era dorada” del Estado y las políticas de bienestar se han erosionado o revertido, y el reclamo democrático de ese tipo de prestaciones ha disminuido y ha sido tildado de “gasto irresponsable”. Asimismo, el Estado ha sido reestructurado de acuerdo con el imaginario neoliberal como facilitador de presupuestos equilibrados (para la ciudadanía, pero no para las empresas ni las élites políticas), lo que incluye la adopción de medidas de austeridad, privatización, libre comercio y la utilización de mano de obra barata a disposición.</p>
<p>Para ello hace falta la expansión hacia afuera del capital, sus instituciones y aparatos disciplinarios, y el declive de la política de solidaridad con experimentos políticos progresistas en el Sur global. Por consiguiente, este cambio de configuración inclina la balanza geopolítica y económica a favor de los intereses imperialistas.</p>
<p>Esta situación también ha provocado la disminución del bienestar de la clase trabajadora y el surgimiento del populismo autoritario. En Estados Unidos, por ejemplo, decenios de liberalización comercial y desindustrialización en aras de la “competitividad mundial” empobrecieron a las comunidades rurales y brindaron un terreno fértil para el populismo autoritario del estilo de Trump (Edelman, 2012). De modo similar, la globalización desenfrenada ha contribuido al éxito de la política reaccionaria en diversas facciones como el hindutva en la India (Nanda, 2011), el populismo islamista apoyado por la oligarquía en Indonesia (Hadiz, 2017) y el libertarianismo antidemocrático en América Latina (Fang, 2017). A pesar de su retórica “antielitista”, estas corrientes son un vehículo para las políticas neoliberales autoritarias.</p>
<p>Esta guerra económica contra los trabajadores tiene un efecto corrosivo en la democracia popular. En las democracias europeas, los partidos políticos, entre ellos los socialdemócratas, están desconectados del público (Mair, 2013) –los políticos son cada vez más una clase profesional que persigue sus propios intereses, separados de su electorado. Los intelectuales, con el apoyo de los grupos de presión de las grandes empresas, han inventado justificaciones analíticas para promover un mayor neoliberalismo, así como intereses oligárquicos a expensas de los procedimientos democráticos, como puede observarse en Estados Unidos (MckLean, 2017), América Latina (Fang, 2017) e Indonesia (Hermawan, 2024).</p>
<p>Cuando este control elusivo de la democracia no es suficiente para disuadir la resistencia popular, las élites políticas y económicas recurrirán a medidas represivas para salvar su diseño neoliberal y sus intereses (Swyngedouw, 2022, pp. 53-74)<sup>1</sup>. Esa es la descripción del capitalismo autoritario.</p>
<p>Ser conscientes de estos procesos históricos interseccionales del imperialismo y el capitalismo autoritario puede ayudar a la clase trabajadora y los movimientos sociales progresistas a evitar dos tipos de falacias. En primer lugar, la falacia del antiimperialismo vulgar o “campismo”, es decir, la visión del mundo desde una perspectiva binaria, simplista e idealizada, en la cual el Primer Mundo es imperialista y el Tercer Mundo es eternamente progresista, y se pasan por alto factores como la política nacional, el estado de la democracia y la composición y relaciones de clase dentro de estos dos bloques. Las consecuencias de esta falacia pueden ser letales: en nombre del antiimperialismo es posible brindar apoyo no crítico a Estados autoritarios “antioccidentales”, como Rusia y Siria, y, lo que es peor, desestimar luchas populares, movimientos sociales y personas que realizan campañas a favor del socialismo, un régimen más democrático y los derechos sociales en esos Estados. Esto incluye al intelectual marxista ruso Boris Kagarlitsky,<a href="#_ftn26" name="_ftnref26">[26]</a> un renombrado crítico y opositor a la extrema derecha y el autoritarismo de Putin, y las fuerzas kurdas que lucharon contra los terroristas totalitarios del Daesh e iniciaron la revolución de Rojava (Hoffman y Matin, 2021).</p>
<p>La segunda es la falacia de la rivalidad interimperialista (Hung, 2020). Esta tesis sostiene que el perfil actual de la política internacional es un reflejo de la rivalidad interimperialista entre Occidente, China y Rusia. También es una forma de pensamiento simplista, ya que equipara la expansión política y económica de potencias emergentes y de nivel medio, ya sean democráticas o autoritarias, con experiencias pasadas de potencias imperialistas. Mientras reconocemos el costo humano de este expansionismo no debemos perder de vista el horripilante historial del imperialismo y el colonialismo de Occidente (Sullivan y Hickel, 2022). Además, demuestra una falta de entendimiento de lo que significa la integración en el circuito de capital mundial y el orden internacional para una potencia económica como China y las potencias medias inconformistas, como Turquía y Qatar, que incluye la contención estratégica, la necesidad de nuevos mercados, la legitimidad internacional de su población <em>nacional</em> y la preservación de los intereses de las élites dominantes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>La profundización de las fracturas de la cooperación antagónica</strong></h5>
<p><strong> </strong>Sobre la base de diversas tradiciones socialistas, el activista-académico Promise Li describe este proceso simultáneo de confluencia y conflicto de intereses entre el imperialismo de Occidente liderado por Estados Unidos y un conjunto de potencias expansionistas, subimperiales y emergentes, como “cooperación antagónica” (Li y Fuentes, 2023). Si bien reconoce la influencia duradera del imperialismo de Occidente, Li y su interlocutor, Federico Fuentes, también señalan las contradicciones de la dispersa coalición de personas que cuestionan el orden internacional liderado por Estados Unidos y los múltiples antagonismos sociales que esta coalición genera, como la represión política a nivel nacional y los costos ambientales y sociales de sus inversiones extranjeras.</p>
<p>Esta interpretación del imperialismo contemporáneo es innovadora y muy necesaria para la reflexión analítica y el activismo. No obstante, los activistas y los movimientos sociales sobre el terreno no siempre pueden darse el lujo de esperar. En ocasiones deben actuar en momentos críticos y en coyunturas geopolíticas que están muy lejos de ser ideales.<sup>2</sup> Ello incluye aprovechar las oportunidades que presentan los quiebres dentro de esta cooperación antagónica y utilizar recursos de Estados que compiten contra el dominio de Estados Unidos y Occidente.</p>
<p>Tomemos los ejemplos de China y Qatar. China ha abandonado su política de apoyo a los movimientos revolucionarios, se benefició enormemente de su integración al capitalismo mundial y adoptó un amplio mecanismo de represión interna de la disidencia y las minorías (Byler,2021) en nombre de la estabilidad política y económica a nivel nacional. Sin embargo, nunca participó en aventuras coloniales en el extranjero, intervenciones militares y proyectos de “construcción del Estado”, a diferencia de varias ex potencias coloniales y Estados Unidos. Walden Bello señala que China mantiene en gran medida una postura militar defensiva estratégica, evita una carrera armamentista y solo tiene una base militar en el extranjero, en Djibouti (Bello, 2023).</p>
<p>Además, los efectos negativos de las inversiones económicas de China en el extranjero, especialmente en los derechos laborales, el bienestar de las comunidades locales y el medio ambiente, no son el resultado de la expansión empresarial y el control militar/autoritario apoyados por el Estado en el modo clásico del imperialismo.</p>
<p>En primer lugar, a pesar de sus recientes avances tecnológicos, el auge geoeconómico de China sigue dependiendo del capital extranjero mediante la globalización de la producción a través de las empresas transnacionales de Occidente (Starrs, 2019). Esto demuestra los límites de la ambición económica y la expansión de China y diferencia su desarrollo del de las potencias imperialistas existentes del Norte global. Decir que China es “imperialista” en un sentido leninista es, por consiguiente, un error.</p>
<p>En segundo lugar, la inversión extranjera china y la sed de recursos son consecuencia de la externalización del desarrollo económico del país en la que participan diversos actores estatales y privados, así como empresas (Hofman y Ho, 2012) con diferentes niveles de cumplimiento de las normas laborales y ambientales.</p>
<p>Es decir que la preferencia de la estabilidad nacional, la presencia de actores de desarrollo que compiten entre sí y tienen intereses diferentes, y la relativa dependencia del capital extranjero de los Gobiernos chinos posteriores a Mao imponen un límite considerable a las élites capitalistas, estatales y del partido con intereses imperialistas en China. El legado duradero de la economía moral y el <em>ethos</em> político maoísta/de izquierda de los movimientos laborales y sociales de China (China Labour Bulletin, 2018) también frenan el impulso expansionista de algunas secciones de las élites del país.</p>
<p>Otro ejemplo interesante es el de Qatar, que ocupa una posición diferente a la de China en su dialéctica de cooperación antagónica con Occidente; Qatar es una potencia media independiente, mientras que China es una potencia dominante emergente con una historia socialista. Sin embargo, al igual que China, Qatar tiene su propia cuota de antagonismo con el imperialismo estadounidense y el capital mundial.</p>
<p>Si bien puede ser percibido como otro Estado del golfo con petrodólares, con un Gobierno autoritario y un historial problemático en materia de derechos humanos, que alberga la mayor base militar estadounidense en Oriente Medio, el apoyo de Qatar a Al-Jazeera ha ampliado el alcance de los debates políticos en el mundo árabe y fuera de él, y ha brindado un canal de medios de comunicación alternativo (Miles, 2016) mediante el cual movimientos sociales y causas antiimperialistas pueden expresar sus aspiraciones. La importancia de esta función queda de manifiesto en la cobertura realizada por el canal de la Primavera Árabe y la guerra de Israel en Gaza, así como la creación de su filial estadounidense, AJ+, un canal de noticias de orientación de izquierda con presencia exclusiva en las redes sociales.<sup>3</sup></p>
<p>Las pasadas crisis diplomáticas de Qatar con otros estados árabes aliados de Estados Unidos, como Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Egipto también sugieren que el país tiene sus propias preferencias geopolíticas y de política extranjera, que fueron utilizadas por movimientos islamistas y populares durante la Primavera Árabe (Ulrichsen, 2014).</p>
<p>Para resumir, las acciones interesadas de Qatar no representan un quiebre con el imperialismo contemporáneo, pero pueden mitigar sus excesos. La decisión de Qatar de prohibir que Estados Unidos utilice su base militar para atacar a Irán (Middle Est Monitor, 2024) es un ejemplo elocuente de ello. Además, su papel como intermediador en el proceso de alto el fuego entre Israel y Hamás (Schaer, 2025) ha demostrado su importancia como alternativa táctica a la geopolítica imperialista.</p>
<p>Las maniobras geopolíticas de estos Estados sirven efectivamente para controlar al imperialismo contemporáneo. La rivalidad geopolítica entre ellos y Occidente ofrece oportunidades para los movimientos sociales progresistas y a quienes representan. Ello no debería ser controvertido; durante decenios, estos movimientos han utilizado estratégicamente financiamiento de donantes de Occidente canalizado a través de organizaciones no gubernamentales en el Sur global. Esta participación estratégica también puede aplicarse a las relaciones tácticas con estos “Estados tapón” y sus recursos pueden servir para combatir el imperialismo occidental sin convertirse en defensores del autoritarismo “antioccidental”.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Estrategias para los movimientos sociales</strong></p>
<p>Las siguientes secciones destacan los modos creativos en que los movimientos sociales en tres regiones del mundo promueven sus objetivos en medio de este nuevo perfil del imperialismo.</p>
<p><em>Estudio de caso 1: alianzas y redes inesperadas en los movimientos de solidaridad con Palestina </em></p>
<p>Comencemos por el caso más reciente de movimientos sociales antiimperialistas: los movimientos de solidaridad con Palestina. En respuesta al genocidio, se creó y consolidó de inmediato una amplia alianza a favor de Palestina y de la paz, integrada por una gran diversidad de grupos: organizaciones políticas de izquierda, movimientos sociales progresistas, sindicatos y trabajadores de diferentes sectores, incluidos estudiantes, judíos antisionistas, la comunidad LGBTQ+, comunidades musulmanas, ciudadanos comunes y corrientes, organizaciones palestinas y la diáspora palestina. El movimiento ha utilizado una estrategia múltiple para exigir un alto el fuego permanente y la liberación de Palestina, que ha incluido movilizaciones masivas, esfuerzos diplomáticos y operaciones mediáticas. Estos elementos, de manera <em>ad hoc</em>, se apoyan y refuerzan entre sí y crean alianzas inesperadas y no coordinadas entre diferentes grupos, Estados y redes. Se han organizado manifestaciones callejeras que han contado con la participación de instituciones de importancia simbólica, intelectual y material para Israel y sus defensores de Occidente: las universidades (Wind, 2024). Esta táctica ha cambiado la opinión pública, ya que ha deslegitimado el mito de Israel como bastión de libertad liberal e intelectual y ha cortado vínculos institucionales, financieros y militares que apoyan su ocupación y crímenes de guerra.</p>
<p>Al igual que el retiro de soldados estadounidenses de Vietnam y el boicot del régimen del <em>apartheid</em> en Sudáfrica, esta presión desde abajo ha hecho que países clave, como Sudáfrica y Colombia, expresaran un fuerte apoyo a la causa palestina, como lo demostró el histórico caso de genocidio presentado contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia (2024). Además, como consecuencia de esa presión, varios países europeos como España, Noruega, Irlanda y Bélgica se pronunciaran a favor de los derechos humanos del pueblo palestino.</p>
<p>Se podría argumentar que esta es la repetición de las manifestaciones contra la OMC, cuando movimientos anticapitalistas y antiimperialistas unieron fuerzas momentáneamente con Estados del Sur global y lograron detener el avance de una agenda de comercio neoliberal. La condena internacional de Israel en la Asamblea General de las Naciones Unidas cuenta con el apoyo de casi todos los países del Sur global.</p>
<p>En este caso, las maniobras diplomáticas de China y Qatar también desempeñaron un papel importante. China ha mantenido una postura de constante apoyo a la solución de dos Estados y recientemente medió un acuerdo de unidad entre Hamás, Fatah y otras 12 facciones palestinas para la reconciliación nacional y el reconocimiento de la condición de Estado a Palestina (Al-Jazeera, 2024). Mientras tanto, Qatar ha sido mediador en las negociaciones del alto el fuego y la liberación de rehenes israelíes a cambio de la liberación de palestinos detenidos en Israel, para lo cual tiene un cierto poder de maniobra ya que ha brindado refugio a algunos líderes de Hamás. Huelga decir que es preciso reconocer las limitaciones de la política exterior de China y Qatar. China tiene vínculos económicos y militares profundos con Israel (Li, 2023), mientras que Qatar alberga la base área estadounidense de Al-Udeid.</p>
<p>Efectivamente, en ocasiones hay una convergencia de intereses, o incluso de visiones, entre los movimientos de base a favor de Palestina y de la paz en Oriente Medio, y las secciones más progresistas de las élites estatales en países clave del Sur global y Europa, China y Qatar. Ello, sumado al apoyo popular en Oriente Medio a Palestina e incluso a las operaciones guerrilleras de varios grupos armados que luchan contra las fuerzas israelíes y estadounidenses, consolida una amplia alianza no coordinada de actores estatales y de movimientos sociales.</p>
<p>Un factor que contribuye a lo anterior es la resistencia colectiva de los medios contra las narrativas imperialistas de Occidente y la propaganda <em>hasbara</em>. A pesar del sesgo descarado a favor de Israel en los principales medios de noticias occidentales y el financiamiento abundante de la campaña <em>hasbara</em> para lavar la imagen de los crímenes de guerra cometidos por Israel, la cobertura de Al-Jazeera del genocidio en Gaza ha sido un contrapeso importante en esta batalla informativa, ya que como gigante de los medios de comunicación puede competir con sus rivales occidentales en cuanto a la magnitud y los recursos de la cobertura.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Estudio de caso 2: movimientos antiautoritarios en Asia Oriental y Sudoriental</em></p>
<p>En Asia Oriental y Sudoriental vemos un ejemplo del modo en que los movimientos sociales se enfrentan al capitalismo autoritario y su expansión transnacional. La ola más reciente es la Milk Tea Alliance, una red informal de movimientos antiautoritarios y pro democráticos en Hong Kong, Taiwán y Myanmar, que estuvo activa en 2020 y 2021. Esta alianza liderada por jóvenes combinaba las movilizaciones masivas con la presencia en línea para combatir diferentes tipos de autoritarismo (Khor, 2024): el autoritarismo del partido-Estado chino en Hong Kong y Taiwán; el despotismo monárquico con apoyo militar en Tailandia, y la junta militar en Myanmar. Esta alianza tiene una fuerte dimensión transnacional y en ella se intercambian normas y prácticas de diversos lugares.</p>
<p>Pero, a su vez, Asia Oriental y Sudoriental también tiene una historia más prolongada de movimientos antiautoritarios, cuyas narrativas han tenido una influencia duradera y se han comprometido a contrarrestar el capitalismo/desarrollismo autoritarios y la estructura de poder imperialista en la que se apoyan. Tomemos, por ejemplo, el caso de los movimientos opositores a Marcos o Suharto en Filipinas e Indonesia, respectivamente, la rebelión de Gwangju en Corea del Sur y las diversas protestas en reclamo de justicia agraria, derechos de la tierra, las manifestaciones contra las represas, las huelgas y luchas de los trabajadores, el activismo prodemocrático e incluso la movilización de grupos religiosos progresistas en la región. Estos movimientos pusieron de relieve la complicidad del capital internacional y el respaldo de Occidente y de las instituciones financieras internacionales a regímenes autoritarios y sus seguidores capitalistas locales en Filipinas (Bello, Kinley y Elinson, 1982) e Indonesia (Aditjondro, 1998). Aunque de forma implícita, el espíritu antiimperialista estaba presente en estas movilizaciones antiautoritarias y de movimientos sociales del pasado.</p>
<p>Los movimientos antiautoritarios actuales en la región utilizaron diversas estrategias políticas, de la movilización masiva a las campañas en línea y la cultura popular. También aplicaron tácticas innovadoras. Los manifestantes de Hong Kong, por ejemplo (Gavroche, 2019), utilizaron paraguas negros y escudos para protegerse de las balas de goma y las cachiporras,  organizaron protestas itinerantes en lugar de ocupar zonas específicas, llevaron a cabo contravigilancia de informantes de la policía y utilizaron comunicaciones codificadas.</p>
<p>El reclamo de la Milk Tea Alliance de una mayor democratización representó un gran obstáculo al autoritarismo en Estados de Asia Oriental y Sudoriental. Perturbó la cooperación antagonista de esos Gobiernos con el imperialismo de Occidente y allanó el camino para promover una política más progresista más allá de la democracia electoral, como el control popular del capital.</p>
<p>Lamentablemente, este movimiento fue reprimido por el aparato represivo del Gobierno chino y sus líderes fueron recientemente encarcelados o se exiliaron. No obstante, su táctica creativa de enfrentamiento a la violencia policial podría resultar eficaz para movimientos sociales que operan en entornos menos represivos.</p>
<p>Las limitaciones de estos movimientos también se debieron a su falta de consciencia sobre el papel del capital internacional y la dinámica imperialista en perpetuar el autoritarismo en la región, lo cual facilitó su apropiación por las élites occidentales oportunistas, que lo simplificaron como una afirmación del proyecto (neo)liberal. Es lamentable que, por ejemplo, algunos disidentes de Hong Kong, al oponerse al autoritarismo del partido-Estado chino, busquen inspirarse en una versión depurada del “Occidente liberal”, al punto de apoyar el proyecto reaccionario trumpista (Li y Fuentes, 2023).  Esta miopía histórica y analítica debilita la capacidad de los disidentes de oponerse a un pilar fundamental del modelo desarrollista autoritario en Asia Oriental y Sudoriental, a saber, la complicidad del interés imperialista y capitalista de Occidente en mantener ese modelo.</p>
<p>Además, a cuatro años de que la alianza surgiera en el escenario político regional, sus principales reclamos siguen estando centrados en la democracia electoral y la protección de los derechos humanos (Phattharathanasut y Teeratanabodee, 2024). Si bien son reivindicaciones importantes, la forma de enmarcarlas puede estar desconectada de los trabajadores y del llamamiento más amplio de justicia social y lucha de clase democrática.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Estudio de caso 3: la relación estratégica de la izquierda latinoamericana con China</em></p>
<p>Por último, la izquierda en América Latina es un ejemplo de que los movimientos sociales progresistas pueden aprovechar estratégicamente la competencia geopolítica, en este caso la rivalidad entre Estados Unidos y China. Recurrir a China como fuente alternativa de inversión extranjera disminuye la dependencia de América Latina del poder económico y político de Estados Unidos, desvincula a la región del control imperialista estadounidense y podría servir para financiar programas económicos de inspiración socialista.</p>
<p>La opción de recurrir a la inversión extranjera china contribuyó a la campaña electoral de los movimientos de izquierda en América Latina, conocida popularmente como “marea rosa”. Esta articulación política, que combina el populismo de izquierda con diversos grados de políticas económicas socialistas y socialdemócratas, promovió una serie de proyectos económicos antineoliberales y antiimperialistas, desde amplios programas de bienestar social, intentos de nacionalizar las principales empresas económicas y la creación de instituciones financieras alternativas, como el Banco de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y el Nuevo Banco de Desarrollo de BRICS (Patterson, 2024).</p>
<p>La aplicación de estos programas has sido un proceso político y tecnocrático complejo y difícil, que ha afrontado críticas considerables, pero era necesario desvincular y mejorar la <em>fuerza productiva </em>de la economía para que las fuerzas de izquierda intentaran promover un programa socialista y la democratización en una región dominada por Washington y con una historia de dictaduras respaldadas por Estados Unidos. Como observó Ivo Ganchev (2020), los acuerdos comerciales y de inversión, y los préstamos de China representaron alternativas para países como Ecuador y Bolivia a las instituciones financieras lideradas por Estados Unidos y marcaron un quiebre visible con el imperialismo económico estadounidense. También contribuyeron a revitalizar el espíritu de la cooperación Sur-Sur en el auge del periodo de descolonización.</p>
<p>Obviamente, no todas las inversiones chinas pueden considerarse fundamentalmente benignas. Hay empresas capitalistas chinas que poseen un historial cuestionable en materia de derechos laborales y ambientales. Asimismo, el capital chino no garantiza una mayor democratización de la economía, especialmente de los medios de producción, por parte de los trabajadores. Es preciso realizar una evaluación crítica y velar por que las relaciones con China beneficien a los trabajadores y, al mismo tiempo, reconocer que la tarea de construir alternativas humanas no capitalistas es agotadora.</p>
<p>Desde la primera ola de Gobiernos de la “marea rosa” ha habido retrocesos, como la victoria de las fuerzas reaccionarias en Argentina y Ecuador, y la crisis en Venezuela, que ha dejado a sectores populares atrapados entre el autoritarismo de Nicolás Maduro y las conspiraciones imperialistas estadounidenses para dar un golpe de Estado (Kappeler, 2024). Sin embargo, aún se pueden extraer lecciones importantes y nuevas oportunidades en la segunda ola de la “marea rosa”, específicamente en Brasil y México (Singer y Rugitsky, 2024).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Conclusiones</strong></p>
<p>La historia de la geopolítica actual sigue siendo la historia de un orden internacional occidental liderado por Estados Unidos, pero un orden que afronta cada vez más cuestionamientos de Estados rivales y movimientos populares. Los cambios recientes en la política, la economía y el poder militar a nivel mundial, marcados recientemente por la amplia oposición popular a la guerra de Israel en Gaza, apoyada por Occidente, parecen confirmar este análisis.</p>
<p>El surgimiento de Estados que podrían reemplazar el domino estadounidense no significa necesariamente que estemos en la antesala de una nueva era progresista. Sin embargo, representa una oportunidad para los movimientos sociales de oponerse al imperialismo de Occidente. Estos Estados subimperiales, emergentes y expansionistas quizá estén ligados en la práctica a relaciones dialécticas de cooperación antagónica con el antiguo control imperial y régimen autoritario, pero en determinadas circunstancias, podrían compartir los mismos intereses que la clase trabajadora.</p>
<p>Se trata de una convergencia de intereses, e incluso de valores, entre su <em>orientación de política exterior</em> y los objetivos antimperialistas y antineoliberales de muchos movimientos sociales del Sur global. Sin hacer apología del autoritarismo, los movimientos sociales deberían aprovechar estas oportunidades para promover sus objetivos y enfrentarse el imperialismo de manera eficaz.</p>
<p>El movimiento de solidaridad con Palestina, los movimientos antiautoritarios de Asia Oriental y Sudoriental, y la izquierda latinoamericana han resistido el autoritarismo o imperialismo capitalista. Algunas de sus estrategias y tácticas son incipientes y están plagadas de contradicciones, pero brindan puntos de referencia para acciones y políticas futuras. Del mismo modo, estos movimientos han demostrado, en diverso grado de claridad y éxito, los vínculos entre el despotismo y el imperialismo a nivel nacional y el dominio del capital internacional.</p>
<p>La coyuntura actual de la geopolítica mundial también podrían generar oportunidades para una solidaridad transnacional más amplia, como demuestra la declaración de solidaridad con el pueblo palestino de activistas ucranianos anti Putin (Ukraine-Palestine Solidarity Group, 2023).</p>
<p>No obstante, el principal reto de cara al futuro sigue siendo la tarea de desmantelar el imperialismo económico. Los tres ejemplos de movimientos sociales que hemos destacado se han centrado fundamentalmente en la oposición al poder <em>político</em> del imperialismo y del capitalismo autoritario. Pero resulta más difícil combatir el poder <em>económico</em> del imperialismo y proponer alternativas a este, especialmente mediante el aumento de la fuerza productiva de las economías del Sur global, la creación de programas internacionales de financiamiento para el desarrollo y la democratización de los lugares de trabajo en grandes empresas. Estas deben ser las tareas futuras de todo movimiento social progresista de orientación antiimperialista.</p>
<p><em>Traducción: Mercedes Camps</em></p>
</div><div class="uncode_text_column text-small" ></p>
<h5>NOTAS</h5>
<p>1 Véase también Zafirovski (2021). Agradezco a Coen Husain Pontoh por compartir esta referencia.</p>
<p>2 Hasta los revolucionarios de Rojava, quizá uno de los movimientos sociales más idealistas de los últimos años, tuvieron que reconciliar sus visiones de democracia directa y socialismo libertario con la difícil realidad de gestionar una economía de guerra y<br />
promover la participación directa de una población cansada. Para obtener información más actualizada sobre la revolución de Rojava, véase Wimmer (2024, pp. 1-24).</p>
<p>3 Para más información sobre la orientación de izquierda de AJ+, véase su perfil mediático en <a href="https://www.ajplus.net/about" target="_blank" rel="noopener">https://www.ajplus.net/about</a></p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"></a></p>
<h5>Bibliografía</h5>
<p>Aditjondro, George J. (1998). Large dam victims and their defenders: The emergence of an anti-dam movement in Indonesia. En Philip Hirsch y Carol Warren (eds.), <em>The Politics of Environment in Southeast Asia</em> (pp. 29-54). Londres / Nueva York: Routledge.</p>
<p>Al-Jazeera (23 de julio de 2024). Hamas and Fatah sign unity deal in Beijing aimed at Gaza. <em>Al-Jazeera</em>. <a href="https://www.aljazeera.com/news/2024/7/23/palestinian-rivals-hamas-and-fatah-sign-unity-deal-brokered-by-china" target="_blank" rel="noopener">https://www.aljazeera.com/news/2024/7/23/palestinian-rivals-hamas-and-fatah-sign-unity-deal-brokered-by-china</a></p>
<p>Amin, Samir (1 de julio de 2015). Contemporary Imperialism. <em>Monthly Review</em>. <a href="https://monthlyreview.org/2015/07/01/contemporary-imperialism/" target="_blank" rel="noopener">https://monthlyreview.org/2015/07/01/contemporary-imperialism/</a></p>
<p>Bariş, Eser (5 de julio de 2024). Palestine solidarity encampments at UvA: experiences and reflections. <em>Standplaats Wereld</em>. <a href="https://standplaatswereld.nl/palestine-solidarity-encampments-at-uva-experiences-and-reflections/" target="_blank" rel="noopener">https://standplaatswereld.nl/palestine-solidarity-encampments-at-uva-experiences-and-reflections/</a></p>
<p>Beckley, Michael M. y Brands, Hal (2 de diciembre de 2022). China’s Threat to Global Democracy. Journal of Democracy. <a href="https://www. journalofdemocracy.org/chinas-threat-to-global-democracy/" target="_blank" rel="noopener">https://www.</a><br />
journalofdemocracy.org/chinas-threat-to-global-democracy/</p>
<p>Bello, Walden (2023). From Partnership to Rivalry: China and the USA in the Early Twenty-First Century. <em>Journal of Contemporary</em><br />
<em>Asia</em>, 53(5), 828-851.</p>
<p>Bello, Walden; Kinley, David y Elinson, Elaine (1982). <em>Development Debacle: The World Bank in the Philippines</em>. San Francisco: Institute<br />
for Food and Development and Policy.</p>
<p>Byler, Darren (mayo de 2021). From Xinjiang to Mississippi: Terror Capitalism, Labour and Surveilance. TNI Long Reads. <a href="https://longreads.tni.org/stateofpower/from-xinjiang-to-mississippi-terror-capitalism-labour-and-surveillance" target="_blank" rel="noopener">https://longreads.tni.org/stateofpower/from-xinjiang-to-mississippi-terror-capitalism-labour-and-surveillance</a></p>
<p>China Labour Bulletin (24 de agosto de 2018). Police raid student group as support for Shenzhen Jasic work. China Labour Bulletin. <a href="https://clb.org.hk/en/content/police-raid-student-group-support-shenzhen-jasic-workers-grows" target="_blank" rel="noopener">https://clb.org.hk/en/content/police-raid-student-group-support-shenzhen-jasic-workers-grows</a></p>
<p>Corte Internacional de Justicia [CIJ] (2024). Application of the Convention on the Prevention and Punishment of the Crime of<br />
Genocide in the Gaza Strip (South Africa v. Israel). CIJ. <a href="https://www.icj-cij.org/case/192" target="_blank" rel="noopener">https://www.icj-cij.org/case/192</a></p>
<p>Chibber, Vivek (16 de octubre de 2022). To Fight Imperialism Abroad, Build Class Struggle at Home. Jacobin. <a href="https://jacobin. com/2022/10/vivek-chibber-imperialism-lenin-marx-class-struggle-labor-aristocracy" target="_blank" rel="noopener">https://jacobin.</a><br />
com/2022/10/vivek-chibber-imperialism-lenin-marx-class-struggle-labor-aristocracy</p>
<p>Edelman, Marc (2021). Hollowed out Heartland, USA: How capital sacrificed communities and paved the way for authoritarian<br />
populism.<em> Journal of Rural Studies</em>, (82), 505-517.</p>
<p>Fang, Lee (9 de agosto de 2017). Sphere of influence: How American Libertarians are remaking Latin American politics. The Intercept. <a href="https://theintercept.com/2017/08/09/atlas-network-alejandro-chafuen-libertarian-think-tank-latin-america-brazil/" target="_blank" rel="noopener">https://theintercept.com/2017/08/09/atlas-network-alejandro-chafuen-libertarian-think-tank-latin-america-brazil/</a></p>
<p>Ganchev, Ivo (2020). China Pushed the Pink Tide and the Pink Tide Pulled China: Intertwining Economic Interests and Ideology in Ecuador and Bolivia. <em>World Affair</em>, 183(4), 359-388.</p>
<p>Gavroche, Julius (17 de agosto 2019). The Hong Kong insurrection: Reading the shape of things to come from tactics. Autonomies. <a href="https://autonomies.org/2019/08/the-hong-kong-insurrection-reading-the-shape-of-things-to-come-from-tactics/" target="_blank" rel="noopener">https://autonomies.org/2019/08/the-hong-kong-insurrection-reading-the-shape-of-things-to-come-from-tactics/</a></p>
<p>Hadiz, Vedi R. (23 de mayo de 2017). The Indonesian Oligarchy’s Islamic Turn? Australian Institute of International Affairs.<br />
<a href="https://www.internationalaffairs.org.au/australianoutlook/indonesian-oligarchys-islamic-turn/" target="_blank" rel="noopener">https://www.internationalaffairs.org.au/australianoutlook/indonesian-oligarchys-islamic-turn/</a></p>
<p>Hadiz, Vedi R. y Chryssogelos, Angelos (2017). Populism in world politics: A comparative cross-regional perspective’. <em>International</em><br />
<em>Political Science Review</em> 38(4), 399-411.</p>
<p>Hermawan, Ary (23 de agosto de 2024). Indonesia’s intelligentsia is complicit in decimating our fragile democracy. <em>Project Multatuli</em>.<br />
<a href="https://projectmultatuli.org/en/indonesias-intelligentsia-is-complicit-in-decimating-our-fragile-democracy/" target="_blank" rel="noopener">https://projectmultatuli.org/en/indonesias-intelligentsia-is-complicit-in-decimating-our-fragile-democracy/</a></p>
<p>Hickel, Jason <em>et al.</em> (2022). Imperialist appropriation in the world economy: Drain from the global South through unequal exchange, 1990-2015. <em>Global Environmental Change</em>, (73), 102467. <a href="https://doi.org/10.1016/j.gloenvcha.2022.102467" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1016/j.gloenvcha.2022.102467</a></p>
<p>Hofman, Irna y Ho, Peter (2012). China’s ‘Developmental Outsourcing’: A critical examination of Chinese global ‘land grabs’<br />
discourse. <em>Journal of Peasant Studies</em>, 39(1), 1-48.</p>
<p>Hoffmann, Clemens y Matin, Kamran (2021). Beyond Anarchy and Capital? The Geopolitics of the Rojava Revolution in Syria.<br />
<em>Geopolitics</em>, 26(4), 967-972.</p>
<p>Hung, Ho-Fung (7 de noviembre de 2020). The US-China Rivalry is About Capitalist Competition. <em>Jacobin</em>. <a href="https://jacobin. com/2020/07/us-china-competition-capitalism-rivalry" target="_blank" rel="noopener">https://jacobin.</a><br />
com/2020/07/us-china-competition-capitalism-rivalry</p>
<p>Kappeler, Aaron (2024). Tropical Leninism or the Eighteenth Brumaire of Nicolás Maduro? <em>Dialectical Anthropology</em>, (48), 459-474.</p>
<p>Khor, Yu-Leng (2024). Mapping the Transnationalisation of Social Movements Through Online Media: The Case of the Milk Tea<br />
Alliance. En G. Facal, E. L. de Micheaux y A. Noren-Nilson (eds.), <em>The Palgrave Handbook of Political Norms in Southeast Asia</em> (pp. 121-<br />
136). Singapur: Palgrave Macmillan.</p>
<p>La Botz, Dan (2022). Internationalism, Anti-Imperialism, And the Origins of Campism. <em>New Politics</em>. <a href="https://newpol.org/issue_post/" target="_blank" rel="noopener">https://newpol.org/issue_post/</a><br />
internationalism-anti-imperialism-and-the-origins-of-campism/</p>
<p>Lenin, Vladimir I. (1970). <em>Imperialism, the Highest Stage of Capitalism</em>. Beijing: Foreign Language Press.</p>
<p>Li, Promise (21 de octubre de 2023). China and Israel Have a Long History of Cooperating in Repression. <em>Jacobin</em>. <a href="https://jacobin.com/2023/10/china-israel-repression-militarytrade-palestine-technology" target="_blank" rel="noopener">https://jacobin.com/2023/10/china-israel-repression-militarytrade-palestine-technology</a></p>
<p>Li, Promise y Fuentes, Federico (14 de septiembre de 2023). US-China rivalry, ‘antagonistic cooperation’ and anti-imperialism<br />
in the 21st century: Interview with Promise Li. Links: <em>International Journal of Socialist Renewal</em>. <a href="https://links.org.au/us-china-rivalry-antagonistic-cooperation-and-anti-imperialism-21st-century-interview-promise-li" target="_blank" rel="noopener">https://links.org.au/us-china-rivalry-antagonistic-cooperation-and-anti-imperialism-21st-century-interview-promise-li</a></p>
<p>MacLean, Nancy (2017). <em>Democracy in Chains: The Deep History of the Radical Right’s Stealth Plan for America</em>. Nueva York: Viking<br />
Press.</p>
<p>Mair, Peter (2013). <em>Ruling the Void: The Hollowing of Western Democracy</em>. Londres / Nueva York: Verso.</p>
<p>Mau, Søren (2023). <em>Mute Compulsion: A Marxist Theory of the Economic Power of Capital</em>. Nueva York / Londres: Verso Books.</p>
<p>Middle East Monitor (24 de junio de 2024). Qatar has banned the US from using its military base against Iran. <em>Middle East Monitor</em>.<br />
<a href="https://www.middleeastmonitor.com/20240624-qatar-has-banned-the-us-from-using-its-military-base-against-iran/" target="_blank" rel="noopener">https://www.middleeastmonitor.com/20240624-qatar-has-banned-the-us-from-using-its-military-base-against-iran/</a></p>
<p>Miles, Hugh (2006). <em>Al-Jazeera: The Inside Story of the Arab News Channel that is Challenging the West</em>. Nueva York: Grove Press.</p>
<p>Mudde, Cas (2021). Populism in Europe: An Illiberal Democratic Response to Undemocratic Liberalism (The Government and<br />
Opposition/Leonard Schapiro Lecture 2019). <em>Government and Opposition</em>, 56(4), 577-597.</p>
<p>Nanda, Meera (2011). <em>The God Market: How Globalization is Making India More Hindu</em>. Nueva York: Monthly Review Press.</p>
<p>Ness, Immanuel (26 de diciembre 2022). The Oxford Handbook of Economic Imperialism: Interview with Immanuel Ness. <em>AntiImperialist Network</em>. <a href="https://anti-imperialist.net/blog/2022/12/26/the-oxford-handbook-of-economic-imperialism-interview-with-immanuel-ness/" target="_blank" rel="noopener">https://anti-imperialist.net/blog/2022/12/26/the-oxford-handbook-of-economic-imperialism-interview-with-immanuel-ness/</a></p>
<p>Patterson, Tom (23 de julio de 2024). How Latin America Can Delink from Imperialism. Tricontinental. <a href="https://thetricontinental.org/dossier-how-latin-america-can-delink-from-imperialism/" target="_blank" rel="noopener">https://thetricontinental.org/dossier-how-latin-america-can-delink-from-imperialism/</a></p>
<p>Phattharathanasut, Tuwanont y Teeratanabodee, Wichuta (8 de abril de 2024). The Fourth Year of the Milk Tea Alliance.                            <em>E-International Relations</em>. <a href="https://www.e-ir.info/2024/04/08/the-fourth-year-of-the-milk-tea-alliance/" target="_blank" rel="noopener">https://www.e-ir.info/2024/04/08/the-fourth-year-of-the-milk-tea-alliance/</a></p>
<p>Schaer, Cathrin (16 de enero de 2025). Israel-Hamas ceasefire: Why Qatar is such a good negotiator. <em>Deutsche Welle</em>. <a href="https://www. dw.com/en/israel-hamas-ceasefire-why-qatar-is-such-a-good-negotiator/a-69995458" target="_blank" rel="noopener">https://www.</a><br />
dw.com/en/israel-hamas-ceasefire-why-qatar-is-such-a-good-negotiator/a-69995458</p>
<p>Singer, André y Rugitsky, Fernando (8 de enero de 2024). Slow Motion Lulismo. <em>Sidecar</em>.<a href="https://newleftreview.org/sidecar/posts/" target="_blank" rel="noopener"> https://newleftreview.org/sidecar/posts/</a><br />
slow-motion-lulismo</p>
<p>Skinner, Kiron K. (2023). Department of State. En Paul Dans y Steven Groves (eds.), <em>Mandate for Leadership: The Conservative Promise</em> (pp. 171-199). Washington: Project 2025 / The Heritage Foundation.</p>
<p>Smith, John (2016). <em>Imperialism in the Twenty-First Century: Globalization, Super-Exploitation, and Capitalism’s Final Crisis</em>. Nueva York:<br />
Monthly Review Press.</p>
<p>Somers, Margaret R. (2022). Dedemocratizing citizenship: how neoliberalism used market justice to move from welfare queening to authoritarianism in 25 short years. <em>Citizenship Studie</em>s, 26(4-5), 661-674.</p>
<p>Starrs, Sean Kenji (2019). Can China Unmake the American Making of Global Capitalism. <em>Socialist Register</em>, (55), 173-200.</p>
<p>Sullivan, Dylan y Hickel, Jason (2 de diciembre de 2022). How British colonialism killed 100 million Indians in 40 years. Al-Jazeera. <a href="https://www.aljazeera.com/opinions/2022/12/2/how-british-colonialpolicy-killed-100-million-indians" target="_blank" rel="noopener">https://www.aljazeera.com/opinions/2022/12/2/how-british-colonialpolicy-killed-100-million-indians</a></p>
<p>Suwandi, Intan (2019). <em>Value Chains: The New Economic Imperialism</em>. Nueva York: Monthly Review Press.</p>
<p>Swyngedouw, Erik (2022). Illiberalism and the democratic paradox: The infernal dialectic of neoliberal emancipation. <em>European</em><br />
<em>Journal of Social Theory</em>, 25(1), 53-74.</p>
<p>Transnational Institute (2024). Boris Kagarlitsky and the challenges of the left today. Transnational Institute. <a href="https://www.tni.org/en/" target="_blank" rel="noopener">https://www.tni.org/en/</a><br />
event/boris-kagarlitsky-and-the-challenges-of-the-left-today</p>
<p>Ukraine-Palestine Solidarity Group (2 de noviembre de 2023). Ukrainian Letter of Solidarity with Palestinian People. <em>Commons</em>.<br />
<a href="https://commons.com.ua/en/ukrayinskij-list-solidarnosti/" target="_blank" rel="noopener">https://commons.com.ua/en/ukrayinskij-list-solidarnosti/</a></p>
<p>Ulrichsen, Kristian C. (2014). <em>Qatar and the Arab Spring</em>. Nueva York: Oxford University Press.</p>
<p>W., Cristina; J., Ron y T., Andrew (17 de abril de 2024). Cuban Links: No Tolerance for Disorganizing Chauvinism’. Red Star Caucus. <a href="https://redstarcaucus.org/cuban-links/" target="_blank" rel="noopener">https://redstarcaucus.org/cuban-links/</a></p>
<p>Wind, Maya (2024). <em>Towers of Ivory and Steel: How Israeli Universities Deny Palestinian Freedom</em>. Nueva York: Verso Books.</p>
<p>Wimmer, Christopher (2024). Decentralization of power? Council democracy and the social contract in north and east Syria.<br />
Transcience: <em>A Journal of Global Studies</em>, 15(2), 1-24.</p>
<p>Zafirovski, Milan (2021). <em>Capitalist Dictatorship: A Study of its Social Systems, Dimensions, Forms and Indicators</em>. Leiden: Brill.</p>
</div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-5" data-row="script-row-unique-5" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-5"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row has-bg need-focus style-back_color-208181-bg border-color-nhtu-color row-container" style="border-style: solid;" id="autoria"><div class="row unequal col-no-gutter no-top-padding no-bottom-padding single-h-padding limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell  vc_custom_1764590570104 border-color-nhtu-color single-block-padding style-back_color-169080-bg has-bg" style="border-style: solid;border-top-width: 2px ;border-right-width: 2px ;border-bottom-width: 2px ;border-left-width: 2px ;padding-right: 20px ;" ><div class="column-background background-element" style="opacity: 1;">
											<div class="background-wrapper">
												<div class="background-inner"></div>
												<div class="block-bg-overlay style-color-xsdn-bg" style="opacity: 0.75;"></div>
											</div>
										</div><div class="uncont" ><div class="vc_row row-internal row-container"><div class="row row-child"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_child col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light" ><div class="uncoltable"><div class="uncell border-color-nhtu-color no-block-padding" style="border-style: solid;" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p><strong>Iqra Anugrah</strong> es investigador invitado del Instituto Internacional de Estudios Asiáticos [IIAS] de la Universidad de Leiden. Además, es investigador adjunto del Instituto de Investigación Económica<br />
y Social, Educación e Información [LP3ES] en Yakarta. Tiene varias publicaciones sobre la política de desarrollo y los movimientos sociales y, actualmente, está investigando la teoría política del conservadurismo en la era moderna en Indonesia y la historia de las comunas asiáticas. También es miembro activo de varias organizaciones populares y coaliciones en Indonesia, como las redes de progresistas religiosos y activistas por los derechos agrarios y laborales.</p>
</div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div><script id="script-autoria" data-row="script-autoria" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("autoria"));</script></div></div></div>
</div>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.fuhem.es/2025/12/10/en-busca-de-alternativas-estrategias-destinadas-a-los-movimientos-sociales-para-enfrentar-el-imperialismo-y-el-autoritarismo/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Un pacto transatlántico. La sumisión definitiva de Europa al imperio estadounidense</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2025/12/09/un-pacto-transatlantico-la-sumision-definitiva-de-europa-al-imperio-estadounidense/</link>
					<comments>https://www.fuhem.es/2025/12/09/un-pacto-transatlantico-la-sumision-definitiva-de-europa-al-imperio-estadounidense/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 09 Dec 2025 09:46:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Estado del Poder]]></category>
		<category><![CDATA[Estado del Poder 2025]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis Ecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Geopolítica]]></category>
		<category><![CDATA[Polarización]]></category>
		<category><![CDATA[Transnacionales]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.fuhem.es/?p=171597</guid>

					<description><![CDATA[¿Por qué la Unión Europea ha permanecido mayormente subordinada a los intereses de Estados Unidos, incluso cuando estos no 
benefician a sus élites? Es importante examinar los vínculos estructurales que unen a la Unión Europea y Estados Unidos para 
impulsar una Europa basada en los principios de solidaridad y cooperación, y no en la competencia y la explotación.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-6"><div class="row-background background-element">
											<div class="background-wrapper">
												<div class="background-inner" style="background-image: url(https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo5-Un-pacto-transatlantico_Estado-del-poder-2025.jpg);background-repeat: no-repeat;background-position: center center;background-attachment: scroll;background-size: cover;"></div>
												<div class="block-bg-overlay style-color-nhtu-bg" style="opacity: 0.35;"></div>
											</div>
										</div><div class="row limit-width row-parent" data-height-ratio="90"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 one-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="vc_custom_heading_wrap "><div class="heading-text el-text" ><h2 class="h2 fontheight-524109" ><span><strong><span style="font-size: 62pt; color: #000000; background-color: #f0553f;">Un pacto transatlántico</span></strong></span></h2></div><div class="clear"></div></div><div class="empty-space empty-single" ><span class="empty-space-inner"></span></div>
<div class="vc_custom_heading_wrap "><div class="heading-text el-text" ><h2 class="custom fontheight-524109 font-weight-300 fontsize-994341-custom font-size-custom" ><span><span style="font-size: 62pt; color: #000000; background-color: #f0553f;">La sumisión definitiva de Europa al imperio estadounidense</span></span></h2></div><div class="clear"></div></div><div class="empty-space empty-double" ><span class="empty-space-inner"></span></div>
<div class="vc_custom_heading_wrap "><div class="heading-text el-text" ><h2 class="h4 font-weight-400 text-color-xsdn-color" ><span>Juan Lovera</span></h2></div><div class="clear"></div></div><div class="empty-space empty-double" ><span class="empty-space-inner"></span></div>
<div class="vc_row row-internal row-container"><div class="row row-child"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-bottom pos-center align_right column_child col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light" ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="vc_custom_heading_wrap "><div class="heading-text el-text" ><h2 class="fontsize-160000 font-weight-300" ><span><mark>Traducción al español: Álvaro </mark><mark>Queiruga</mark></p></span><span><p>&nbsp;</p></span><span><p><mark>Ilustración de Shehzil Malik </mark><mark></mark></span></h2></div><div class="clear"></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-6" data-row="script-row-unique-6" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-6"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row has-bg need-focus style-back_color-192634-bg row-container" id="row-unique-7"><div class="row unequal col-no-gutter single-top-padding no-bottom-padding single-h-padding limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell single-block-padding style-color-xsdn-bg has-bg" ><div class="uncont" ><div class="vc_row row-internal row-container"><div class="row row-child"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_child col-lg-6 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light" ><div class="uncoltable"><div class="uncell  vc_custom_1764590510457 border-color-nhtu-color single-block-padding style-back_color-194941-bg" style="border-style: solid;border-top-width: 2px ;border-right-width: 2px ;border-bottom-width: 2px ;border-left-width: 2px ;padding-top: 10px ;padding-right: 20px ;padding-bottom: 10px ;padding-left: 10px ;" ><div class="column-background background-element" style="opacity: 1;">
											<div class="background-wrapper">
												<div class="background-inner"></div>
												<div class="block-bg-overlay style-color-xsdn-bg" style="opacity: 0.75;"></div>
											</div>
										</div><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p>¿Por qué la Unión Europea ha permanecido mayormente subordinada a los intereses de Estados Unidos, incluso cuando estos no benefician a sus élites? Es importante examinar los vínculos estructurales que unen a la Unión Europea y Estados Unidos para impulsar una Europa basada en los principios de solidaridad y cooperación, y no en la competencia y la explotación.</p>
</div></div></div></div></div></div><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_child col-lg-6 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light" ><div class="uncoltable"><div class="uncell  vc_custom_1741776012605 no-block-padding" style="padding-left: 20px ;" ><div class="uncont" ><div class="uncode-single-media  text-left"><div class="single-wrapper" style="max-width: 100%;"><div class="tmb tmb-light  tmb-media-first tmb-media-last tmb-content-overlay tmb-no-bg"><div class="t-inside"><div class="t-entry-visual"><div class="t-entry-visual-tc"><div class="uncode-single-media-wrapper"><img decoding="async" class="wp-image-171553" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo5-Un-pacto-transatlantico_Estado-del-poder-2025.jpg" width="1920" height="1357" alt="" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo5-Un-pacto-transatlantico_Estado-del-poder-2025.jpg 1920w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo5-Un-pacto-transatlantico_Estado-del-poder-2025-450x318.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo5-Un-pacto-transatlantico_Estado-del-poder-2025-1200x848.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo5-Un-pacto-transatlantico_Estado-del-poder-2025-300x212.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo5-Un-pacto-transatlantico_Estado-del-poder-2025-768x543.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo5-Un-pacto-transatlantico_Estado-del-poder-2025-1536x1086.jpg 1536w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo5-Un-pacto-transatlantico_Estado-del-poder-2025-350x247.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo5-Un-pacto-transatlantico_Estado-del-poder-2025-600x424.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo5-Un-pacto-transatlantico_Estado-del-poder-2025-64x45.jpg 64w" sizes="(max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /></div>
					</div>
				</div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-7" data-row="script-row-unique-7" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-7"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row has-bg need-focus style-back_color-893816-bg row-container" id="row-unique-8"><div class="row no-top-padding no-bottom-padding single-h-padding limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell single-block-padding style-color-xsdn-bg has-bg" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p>La empresa neerlandesa ASML Holding es la posesión más valiosa de la industria europea de semiconductores y un elemento esencial en la estrategia de la Unión Europea (UE) en este sector. ASML es una de las pocas empresas del mundo que produce máquinas de fotolitografía necesarias para fabricar chips informáticos. Dada su posición de liderazgo en esta industria mundial, exporta a China y Estados Unidos, y es precisamente ahí donde comienzan sus problemas. En el contexto de la Nueva Guerra Fría —la creciente tensión geopolítica entre Estados Unidos y China—, Washington ya no acepta que una empresa en un sector tan estratégico opere en el mercado chino y también en el europeo y el estadounidense. Tras un primer intento fallido en 2018, en 2023 Estados Unidos presionó al Gobierno de los Países Bajos para que limitara las exportaciones de equipos de producción de chips a China. Actualmente, el Gobierno neerlandés no tiene previsto renovar los permisos de exportación de ASML a China.</p>
<p>Gracias a la presión de Estados Unidos, Europa y los Países Bajos<a href="https://www.globaltimes.cn/page/202409/1319035.shtml" target="_blank" rel="noopener"> podrían perder su liderazgo en la industria de semiconductores</a>. Al excluir a China, los Países Bajos no solo sufrirán pérdidas económicas, sino que también se debilitará su capacidad de investigación. China es un mercado demasiado grande como para prescindir de él. Países con industrias importantes de semiconductores, como los Países Bajos, Japón y Corea del Sur, tendrán que elegir entre sus propios intereses económicos o los intereses políticos de Estados Unidos. Hasta ahora, ninguno se atrevió a rebelarse.</p>
<p>Esta experiencia ilustra un fenómeno mucho más amplio en la política exterior de la UE: una sumisión deliberada y voluntaria a Estados Unidos que suele ser contraria a los intereses económicos y sociales de los países europeos. Por lo menos desde 1945, Europa (Occidental) ha seguido en líneas generales la política exterior estadounidense. Aunque en ocasiones algunos países procuraron una mayor autonomía estratégica, siempre terminaron sometiéndose al imperio de Estados Unidos.</p>
<p>Esto obedece a tres factores principales: la interdependencia económica, la dependencia de Europa ante Estados Unidos y la OTAN en materia de defensa y el derrotismo intelectual de gran parte de la política europea mayoritaria. Estos factores deben explicarse y analizarse en su contexto histórico para comprender cómo surgió esta relación entre Estados Unidos y Europa.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Las finanzas de posguerra y cómo se dio la interdependencia entre Europa Occidental y Estados Unidos<sup>1</sup></strong></h5>
<p>El dominio estadounidense en Europa Occidental se remonta al final de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), cuando Estados Unidos desempeñó un papel crucial en la financiación de las potencias de la Triple Entente (Francia, Gran Bretaña y Rusia),<sup>2</sup> lo que trasladó el centro financiero del mundo de Londres a Nueva York. Al prestarles 1.700 millones de dólares a Gran Bretaña y Francia, Estados Unidos se consolidó como una potencia económica clave. (Van Der Pijl, 1984, p. 42).</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Cuadro 1. Productos adquiridos con dólares estadounidenses: porcentaje de materiales de guerra vitales adquiridos por el Reino Unido en el extranjero, 1914-1918.</strong></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-171633" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Cuadro1-Capitulo-5.jpg" alt="" width="1158" height="336" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Cuadro1-Capitulo-5.jpg 1158w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Cuadro1-Capitulo-5-450x131.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Cuadro1-Capitulo-5-300x87.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Cuadro1-Capitulo-5-768x223.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Cuadro1-Capitulo-5-350x102.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Cuadro1-Capitulo-5-600x174.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Cuadro1-Capitulo-5-64x19.jpg 64w" sizes="(max-width: 1158px) 100vw, 1158px" /></p>
<p style="text-align: center;">Fuente: Elaboración propia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tras el fin de la Primera Guerra Mundial, Estados Unidos intentó desvincularse de Europa, pero luego en 1941 se incorporó a la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) del lado de los Aliados, reforzando la integración de las economías de Estados Unidos y Europa Occidental. El Plan Marshall, iniciado en 1948, marcó una nueva fase de integración económica transatlántica. Este programa de ayuda buscaba contrarrestar la influencia soviética y promover la economía capitalista y de libre comercio. Al inyectar volúmenes considerables de asistencia financiera, Estados Unidos buscó reconstruir las economías europeas de posguerra y generar condiciones favorables para su propia expansión comercial. Al condicionar la ayuda a la liberalización del comercio, el Plan Marshall excluyó caminos alternativos de desarrollo para Europa Occidental y aseguró el dominio del capital estadounidense. En un principio, el Plan impulsó las exportaciones comerciales de Estados Unidos, pero luego el capital estadounidense se concentró en la inversión directa en los mercados europeos.</p>
<p>El Plan Marshall también fue un medio para impulsar la integración europea. Bajo la influencia de Estados Unidos, Francia abandonó su política exterior antialemana y apoyó la propuesta Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), que fue el primer paso en el proceso de integración europea. En sus comienzos, el Plan Marshall tuvo una concepción universalista que buscaba incluir a la antigua Unión Soviética en el sistema capitalista internacional. Sin embargo, a medida que se intensificaba la Guerra Fría y quedaba claro que Moscú no abandonaría el socialismo, se descartó la estrategia universalista.(Van der Pijl, 1964, 156). A finales de los años cuarenta y principios de los cincuenta, el anticomunismo se convirtió en un factor de unificación del capital europeo y el estadounidense. Este proceso combinó el mantenimiento del <em>statu quo</em> en las (ex)colonias –con el fin de apaciguar a potencias coloniales como Francia y Gran Bretaña– con el anticomunismo, que rápidamente se convirtió en el eje central de la política exterior de Estados Unidos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Garantías de seguridad e intervencionismo liberal: la OTAN</strong></h5>
<p>Paralelamente a la integración económica, Estados Unidos estableció una nueva arquitectura de seguridad centrada en la OTAN. Creada en 1949, su propósito era esencialmente anticomunista, al ofrecer garantías de seguridad contra la antigua Unión Soviética y mantener el <em>statu quo</em>. Al principio, Francia veía con escepticismo a la OTAN y, en 1966, se retiró de su Estructura de Mando Militar para reafirmar su autonomía estratégica mediante el desarrollo de un programa propio de armas nucleares. Aunque Francia se reincorporó a la Estructura de Mando en 2009 y consolidó un estatus especial dentro de la OTAN, ello no alteró las motivaciones de seguridad anticomunistas que llevaron originalmente a Francia y otros países de Europa Occidental a incorporarse a la alianza.</p>
<p style="text-align: center;">Mapa 1</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-171531" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-OTAN-Mapa-1200x1200.jpg" alt="" width="840" height="840" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-OTAN-Mapa-1200x1200.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-OTAN-Mapa-450x450.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-OTAN-Mapa-300x300.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-OTAN-Mapa-768x768.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-OTAN-Mapa-1536x1536.jpg 1536w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-OTAN-Mapa-350x350.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-OTAN-Mapa-348x348.jpg 348w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-OTAN-Mapa-600x600.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-OTAN-Mapa-100x100.jpg 100w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-OTAN-Mapa-64x64.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-OTAN-Mapa.jpg 1920w" sizes="(max-width: 840px) 100vw, 840px" /></p>
<p style="text-align: center;">Fuente: Elaboración propia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En 1962, el presidente <a href="https://aei.pitt.edu/43697/1/A7440.pdf" target="_blank" rel="noopener">Kennedy declaró que Estados Unidos “no considera a una Europa fuerte y unida como rival, sino como socia. Apoyar su progreso ha sido el objetivo fundamental de nuestra política exterior durante 17 años”.</a><sup>3</sup> La OTAN se convirtió en la institución central de vinculación militar entre Europa y Estados Unidos, sin entrar en conflicto con la integración europea. Ello no significa que no existieran tensiones dentro de la alianza. Washington resistió los llamamientos de sus aliados europeos a compartir una mayor responsabilidad en la defensa nuclear, que fue uno de los motivos por los cuales Francia decidió desarrollar su propio programa de armas nucleares. Estados Unidos tampoco vio con buenos ojos la <em>Ostpolitik</em> de Alemania Occidental y Francia –su política de normalización de las relaciones con el bloque soviético–. También hubo puntos de fricción relacionados con la descolonización y el Movimiento de Países No Alineados. La oposición estadounidense a la intervención de Francia, Gran Bretaña e Israel durante la Crisis de Suez de 1956 es un ejemplo de ello.</p>
<p>Creada durante la Guerra Fría, la OTAN se transformó tras el colapso de la Unión Soviética, ya que pasó a ser un vehículo para la proyección internacional del poder estadounidense, se expandió hacia Europa oriental y adoptó un plan de seguridad más amplio frente a las amenazas transnacionales. Como se ha visto, la OTAN fue fundamental para vincular a Europa con Estados Unidos. Los acuerdos bilaterales de defensa entre los Gobiernos europeos y Washington fueron equivalentes a reconocer su condición de Estados clientelares. La naturaleza multilateral de la OTAN permitió a los Gobiernos europeos quedar sujetos al dominio estadounidense sin perder su prestigio. Así, la OTAN se convirtió en un instrumento para la proyección del poder estadounidense en todo el mundo. En este período, Francia intentó nuevamente adquirir una mayor autonomía estratégica dentro de la alianza, pero Estados Unidos mantuvo un control firme.</p>
<p>Una preocupación constante en las relaciones entre Europa y Estados Unidos era que los miembros de la OTAN debían destinar un mayor porcentaje de su producto interno bruto (PIB) al gasto en defensa, más conocido como el reparto de cargas de la OTAN. Al finalizar la Guerra Fría, la mayoría de los miembros de la OTAN redujeron considerablemente sus presupuestos de defensa como parte del llamado dividendo de la paz. Dado que los países de la UE dedicaban a la defensa un porcentaje inferior de su PIB en comparación con el de Estados Unidos, el Gobierno estadounidense –y la industria de la defensa– consideraban que los europeos no aportaban lo que les correspondía. Estados Unidos comenzó a criticar el “gasto insuficiente” de la UE en defensa durante la presidencia de Barack Obama (2009-2017), y esta crítica alcanzó su punto culminante bajo la presidencia de Donald Trump.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>El doble impacto de Trump y Brexit </strong></h5>
<p><strong> </strong>Durante decenios, Europa Occidental y Estados Unidos parecían comprometidos a garantizar mutuamente sus papeles protagónicos en los asuntos internacionales y en sus economías, cada vez más integradas. La crisis financiera mundial de 2008 así lo demostró cuando la crisis bancaria de las hipotecas de alto riesgo en Estados Unidos tuvo su repercusión casi inmediata en Europa –y otras partes del mundo–, lo que provocó una profunda recesión en algunas de las economías europeas más alineadas con Estados Unidos (Varoufakis, 2011, p. 204).</p>
<p>En el ámbito militar, muchos Estados europeos fueron en gran medida cómplices de las acciones estadounidenses a través de su participación activa en la OTAN. Algunos ejemplos destacables son la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF) de la OTAN, que ocupó Afganistán durante 13 años, y la intervención militar en Libia en 2011.</p>
<p>El predominio estadounidense sobre Europa en los ámbitos militar y económico parecía seguro hasta 2016, cuando la combinación del reñido resultado del referéndum en Gran Bretaña para abandonar la UE –Brexit– y la elección de Trump en Estados Unidos pusieron de manifiesto numerosas grietas en las relaciones entre Europa y Estados Unidos.</p>
<p>Brexit afectó considerablemente la relación entre la UE y Estados Unidos, actuando como catalizador para que el bloque buscara una mayor autonomía estratégica. Aunque no fue el único factor, Brexit, junto con la presidencia de Trump, impulsó a la UE a reevaluar su papel internacional y buscar una mayor independencia de Washington. Cabe destacar que Gran Bretaña había sido un intermediario clave entre Estados Unidos y la UE, y antes de Brexit había desempeñado este papel especialmente en negociaciones sobre política comercial y cooperación en materia de seguridad.</p>
<p>El programa “Estados Unidos primero” del presidente Trump consideraba a la UE y China como competidores económicos. Esto llevó en 2018 a la aplicación de aranceles al aluminio y el acero, lo que provocó que el bloque europeo respondiera con aranceles propios. La administración de Trump también dejó sin efecto el mecanismo de solución de controversias de la Organización Mundial del Comercio (OMC), justo cuando los países europeos pretendían disputar los aranceles estadounidenses  (Roos y Schade, 2023). Además, Estados Unidos se retiró unilateralmente del acuerdo nuclear con Irán y del Acuerdo de París sobre el cambio climático. Tanto Estados Unidos como China estaban en vías de adoptar políticas contrarias a algunos principios clave de la OMC, fundamentales para el desarrollo de la UE. Esto allanó el camino a nuevas políticas europeas, especialmente en lo referente al apoyo estatal a las empresas para garantizar el suministro de materias primas.</p>
<p>En el ámbito de la seguridad, Estados Unidos retiró tropas de Alemania y Afganistán sin consultar a sus aliados europeos. También amenazó con abandonar la OTAN, más que nada porque el Gobierno de Trump consideraba que los europeos no estaban pagando lo que les correspondía. En 2018, <a href="https://www.atlanticcouncil.org/blogs/natosource/trump-confirms-he-threatened-to-withdraw-from-nato/" target="_blank" rel="noopener">Trump resumió la posición</a> de su país de la siguiente manera:</p>
<p style="padding-left: 40px;">“Estados Unidos paga casi el 90 por ciento de lo que cuesta proteger a Europa. Creo que eso es maravilloso. Le dije a Europa: ‘amigos, la OTAN los beneficia más a ustedes que a nosotros’. Créanme. Países pequeños, países grandes, supuestamente debemos proteger a todos estos países. Les dije: ‘miren, es muy sencillo. Tienen que pagar. Tienen que pagar su factura’” (Benítez, 2018).</p>
<p>No es de extrañar que, tras decenios de integración económica, la UE también haya desarrollado una tipo de política de defensa común. Para que se concretara solo hacían falta las condiciones políticas adecuadas. La presidencia de Trump y Brexit generaron esas condiciones y motivaron al bloque a buscar una mayor autonomía estratégica (Schade, 2023; Blanc, 2024; Knutsen, 2022). Este concepto sigue estando mal definido, pero puede entenderse como la necesidad de la UE de desarrollar capacidad militar para actuar de forma independiente en el escenario mundial, especialmente en situaciones donde los intereses de Estados Unidos y el bloque no coinciden. Otro factor que influyó en esta búsqueda de autonomía estratégica fue la energía. La UE se volvió más dependiente de Estados Unidos en materia energética, especialmente desde 2022, cuando intentó ponerle fin a su dependencia del gas ruso tras la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia.</p>
<p style="text-align: center;">Gráfico 1</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-171530" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-Exportaciones-grafico1-1200x1200.jpg" alt="" width="840" height="840" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-Exportaciones-grafico1-1200x1200.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-Exportaciones-grafico1-450x450.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-Exportaciones-grafico1-300x300.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-Exportaciones-grafico1-768x768.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-Exportaciones-grafico1-1536x1536.jpg 1536w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-Exportaciones-grafico1-350x350.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-Exportaciones-grafico1-348x348.jpg 348w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-Exportaciones-grafico1-600x600.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-Exportaciones-grafico1-100x100.jpg 100w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-Exportaciones-grafico1-64x64.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-Exportaciones-grafico1.jpg 1920w" sizes="(max-width: 840px) 100vw, 840px" /></p>
<p style="text-align: center;">Nota: En el eje horizontal, Dec. equivale a diciembre,<br />
Aug. equivale a agosto y Apr. equivale a abril.<br />
Fuente: B. Setser (2023).</p>
<p>En los años transcurridos desde Brexit y el primer mandato de Trump, la UE tomó varias medidas para fortalecer su soberanía, especialmente en los ámbitos de la seguridad y la defensa. Revitalizó iniciativas de defensa como la Cooperación Estructurada Permanente (PESCO), un marco basado en tratados para que los 26 Estados miembros participantes (excepto Malta) planifiquen, desarrollen e inviertan conjuntamente en capacidades de defensa colaborativas, mejoren la preparación operativa y la contribución de sus fuerzas armadas, y aumenten los presupuestos de defensa.<a href="#_ftn11" name="_ftnref11">[11]</a> También estableció el Fondo Europeo de Defensa (FED) en 2021.<a href="https://rosalux.eu/en/2021/import-1981/" target="_blank" rel="noopener"> Con un presupuesto de 8 mil millones de euros, supone un cambio significativo, ya que permite a la UE financiar directamente proyectos militares</a> (Ruiz <em>et al.</em>, 2021). El Fondo Europeo de Apoyo a la Paz (FEAP), que brinda financiación para operaciones militares y asistencia en terceros países, también se creó en 2021. Ha sido criticado por ser un subsidio encubierto a las exportaciones de armas europeas, ya que puede utilizarse para suministrar armas y formación militar a fuerzas extranjeras. Por último, en 2019 se creó la nueva Dirección General de Industria de Defensa y Espacio de la Comisión Europea, que se encarga de promover la competitividad e innovación de la industria armamentista europea.</p>
<p>El gasto en defensa de la UE ha aumentado constantemente desde 2014 y está previsto que<a href="https://www.euronews.com/my-europe/2024/12/06/eu-military-spending-surges-as-uncertain-geopolitical-future-drives-investment" target="_blank" rel="noopener"> alcance los 326 mil millones de euros en 2024</a>.(Dell&#8217;Anna, 2024). La industria armamentista estaba preparada para lucrar con este incremento, a menudo con consecuencias devastadoras para las personas en países no miembros de la UE. Un<a href="https://www.tni.org/en/publication/smoking-guns?translation=es" target="_blank" rel="noopener"> informe del TNI</a> (Apostolis y Ní Bhriain, 2021) estableció un vínculo entre las armas que venden los fabricantes europeos y el desplazamiento forzado en la República Democrática del Congo, Irak, Nagorno-Karabaj en Azerbaiyán y Siria. En un estudio sobre Libia, el TNI concluyó que las armas europeas se utilizan como un instrumento para desplazar poblaciones y, a la vez, impedir que migren hacia la UE (Apostolis Y Ní Bhriain, 20219. Pero también tiene graves consecuencias para la ciudadanía europea. Los miles de millones de euros que se gastan en defensa <u>no</u> se invierten, por tanto, en servicios de salud, vivienda, educación, infraestructura u otras necesidades básicas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>¿Juntos de nuevo y mejor que nunca? China, Ucrania y Gaza </strong></h5>
<p><strong> </strong>Las economías de la UE y Estados Unidos se han integrado aún más desde la crisis financiera mundial y ahora son los principales socios mutuos en materia de comercio e inversión. El comercio transatlántico ascendió a 1,2 billones de euros en 2021, aunque esta cifra queda chica en comparación con la relación de inversión entre ambos. La UE tiene 2,1 billones de euros en monto acumulado de inversión extranjera directa saliente y recibe 2,3 billones en monto acumulado de inversión extranjera directa proveniente de Estados Unidos. La inversión total de Estados Unidos en la UE cuadruplica su inversión en la región de Asia y el Pacífico.<a href="https://policy.trade.ec.europa.eu/eu-trade-relationships-country-and-region/countries-and-regions/united-states_en" target="_blank" rel="noopener"> Las inversiones de la UE en Estados Unidos</a> son diez veces mayores que las de India y China juntas (Comisión Europea, 2022). Esto se refleja en ventas derivadas considerables –las ventas de una entidad controlada directa o indirectamente por una empresa–,que consolidan aún más la interdependencia económica. Las ventas derivadas estadounidenses en el extranjero alcanzaron los 3,1 billones de dólares en 2021, superando las exportaciones totales de Estados Unidos.</p>
<p>Otro indicador clave de la interconexión de estas economías es el alto nivel de comercio intraempresarial. En 2020, el 65% de las importaciones estadounidenses desde la UE y Gran Bretaña fueron intraempresariales, un patrón que se repite en las exportaciones. Esta cifra es considerablemente mayor que otras regiones y demuestra hasta qué punto están <a href="https://transatlanticrelations.org/publications/transatlantic-economy-2023/" target="_blank" rel="noopener">integrados los procesos productivos de las empresas estadounidenses y europeas</a> (Hamilton y Quinlan,2023, p. 9). Este entrelazamiento económico es la culminación de más de 50 años de integración transatlántica impulsada por Gobiernos de todo signo en Europa y Estados Unidos.</p>
<p>Esta integración económica beneficia considerablemente a las empresas transnacionales, que pueden ejercer presión para liberalizar normas comerciales, debilitar regulaciones y conseguir acceso preferencial a fondos públicos. Los grandes actores financieros, como los principales bancos y fondos de inversión, también desempeñan un papel clave en la elaboración de regulaciones financieras y se benefician de la integración de los mercados financieros. Un ejemplo claro de ello es que <a href="https://rosalux.eu/wp-content/uploads/2024/04/A-Europe-of-Capital_ENG.pdf" target="_blank" rel="noopener">ABN AMRO formó parte de un «grupo de expertos» que configuró la liberalización de los mercados financieros</a> (Haar, [2022] 2024, p. 199). Esta liberalización hizo que los mercados financieros de la UE se parecieran más a los de Estados Unidos, lo que reforzó la integración. Esta es una de las razones por las cuales la crisis financiera mundial tuvo tanto impacto en ambos lados del Atlántico. Un patrón similar se observa en el sector tecnológico, donde empresas estadounidenses como Google, Microsoft y Meta (Facebook y WhatsApp) se benefician de la Ley de Mercados Digitales de la UE, que no aborda su control de la infraestructura digital y, por lo tanto, no desafía su posición dominante (Haar, [2022] 2024, p. 199).</p>
<p>El Gobierno de Joe Biden (2021-2025) restableció cierta normalidad en la Casa Blanca tras el primer mandato de Trump y asumió el compromiso de reparar la relación transatlántica y “<a href="https://ecfr.eu/publication/a-new-transatlantic-bargain-an-action-plan-for-transformation-not-restoration/" target="_blank" rel="noopener">restaurar el liderazgo mundial de Estados Unidos”</a> (Varma et al., 2020). Se esperaba que el intervencionismo estadounidense, con el respaldo de la UE, volviera a definir al planeta de conformidad con sus intereses. Sin embargo, parte del legado de Trump se mantuvo. Continuaron los intentos de la UE de reafirmar su autonomía estratégica, mientras que el Gobierno de Biden se negó a eliminar los aranceles impuestos por el Gobierno anterior y las cuestiones sobre el reparto de cargas dentro de la OTAN siguieron sin resolverse. Otra fuente de divergencia fue la postura frente a China. Mientras que Estados Unidos adoptó una posición cada vez más hostil, la UE fue inicialmente mucho más cautelosa, habida cuenta de sus importantes vínculos económicos con el país asiático. La recuperación tras la crisis de COVID-19 en general fue más lenta en la UE que en Estados Unidos, a lo que se sumó una crisis energética tras la imposición de sanciones adicionales a los combustibles fósiles provenientes de Rusia como consecuencia de la invasión a gran escala de Ucrania en 2022.</p>
<p>Sin embargo, a medida que recrudece la Nueva Guerra Fría, la UE ha adoptado una postura más cercana a la de Estados Unidos, centrándose en la<a href="https://www.europarl.europa.eu/RegData/etudes/STUD/2024/754446/EXPO_STU(2024)754446_EN.pdf" target="_blank" rel="noopener"> desvinculación y la reducción de riesgos con China</a> (Brinza <em>et al.</em>, 2024). Esto no beneficia ni al capital ni a la mano de obra de la UE, ya que implica una transformación económica sumamente compleja mientras las consecuencias de la COVID-19 y la guerra de Rusia contra Ucrania siguen sin resolverse. La participación europea en la Nueva Guerra Fría es quizás el mejor ejemplo de su continua sumisión a Estados Unidos.</p>
<p>La UE también ha mantenido su agresiva política comercial. Los tratados de libre comercio son en la práctica acuerdos neocoloniales que perpetúan la dependencia de los países de bajos ingresos como proveedores de materias primas. En los últimos años, esta forma de libre comercio recibió críticas de políticos de izquierda que destacan que, con frecuencia, solo beneficia al capital a expensas del medio ambiente y los trabajadores. La competencia entre Estados Unidos y China puso a la geopolítica por encima de la ideología, haciendo cada vez más palpable la contradicción entre la retórica de libre comercio que predica la UE en el exterior y las prácticas proteccionistas que aplica internamente. Esto queda de manifiesto en los renovados enfoques industriales que desafían el dogma y las prácticas del libre comercio. <a href="https://www.nytimes.com/2023/12/07/business/economy/clean-energy-us-europe.html" target="_blank" rel="noopener">Tras la Ley de Reducción de la Inflación de Estados Unidos, la UE presentó su propia política industrial en el intento de contrarrestar la estadounidense</a> (Swanson <em>et al.</em>, 2023) Sin embargo, la UE sigue impulsando agresivamente nuevos acuerdos de libre comercio, con el argumento de que deben concretarse por temor a «perder» una región o país frente a China. Además, dada la necesidad de la transición energética, la<a href="https://www.tni.org/en/publication/the-raw-materials-rush?translation=es" target="_blank" rel="noopener"> UE ha empleado diversos instrumentos comerciales para asegurar el suministro de materias primas esenciales</a> (Muller, Ghiotto y Bárcena, 2024).</p>
<p>La guerra en curso de Rusia contra Ucrania también aumentó la dependencia europea de Estados Unidos, ya que para muchos países significó romper con la dependencia del gas ruso que habían desarrollado desde el final de la Guerra Fría. Como Alemania era uno de los países más dependientes del gas ruso, la consiguiente crisis energética sumió a gran parte de la UE en una recesión económica, que benefició únicamente a las empresas interesadas en la infraestructura del gas natural licuado (Haar, [2022], 2024, p. 275) Esto no solo generó facturas energéticas mucho más altas para la población de la UE y el Reino Unido, sino que también aumentó la dependencia de Estados Unidos, que se convirtió en<a href="https://www.eia.gov/energyexplained/us-energy-facts/imports-and-exports.php" target="_blank" rel="noopener"> exportador neto de energía en 2019</a> (US Energy Information Administration, 2016). El precio relativamente alto de la energía en la UE también ayuda a explicar el desigual desempeño económico de muchos Estados miembros de la UE y Estados Unidos.</p>
<p style="text-align: center;">Gráfico 2</p>
<p style="text-align: center;"><img decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-171532" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-proyecciones-de-crecimiento-grafico2-1200x1200.jpg" alt="" width="840" height="840" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-proyecciones-de-crecimiento-grafico2-1200x1200.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-proyecciones-de-crecimiento-grafico2-450x450.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-proyecciones-de-crecimiento-grafico2-300x300.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-proyecciones-de-crecimiento-grafico2-768x768.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-proyecciones-de-crecimiento-grafico2-1536x1536.jpg 1536w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-proyecciones-de-crecimiento-grafico2-350x350.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-proyecciones-de-crecimiento-grafico2-348x348.jpg 348w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-proyecciones-de-crecimiento-grafico2-600x600.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-proyecciones-de-crecimiento-grafico2-100x100.jpg 100w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-proyecciones-de-crecimiento-grafico2-64x64.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-proyecciones-de-crecimiento-grafico2.jpg 1920w" sizes="(max-width: 840px) 100vw, 840px" />Fuente: Consensus Economics (2024).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La dependencia militar transatlántica también se vio fortalecida en este proceso. De hecho, la invasión a gran escala de Rusia a Ucrania podría haber salvado a la OTAN tras la desconfianza sembrada durante el primer mandato de Trump, y sin duda impulsó la remilitarización de Europa, ya que la mayoría de los miembros europeos de la OTAN gastan actualmente más de la meta del 2% de su PIB en defensa. A mediados de mayo de 2022, los estados miembros de la UE anunciaron un aumento de casi <a href="https://www.tni.org/en/publication/smoke-screen" target="_blank" rel="noopener">200 mil millones de euros en el gasto militar para los años siguientes </a>(Akkerman y Ní Bhriain, 2024b) Esto representa una bonanza para los complejos militar-industriales a ambas costas del Atlántico. <u>Los miembros de la OTAN han donado más de 100 mil millones de euros en armas a Ucrania</u><a href="https://www.tni.org/en/publication/smoke-screen" target="_blank" rel="noopener">.[26]</a> Además, el conflicto generó un pico en las ventas de armas estadounidenses, que en <a href="https://www.bbc.com/news/world-us-canada-68136840" target="_blank" rel="noopener">2023 alcanzaron su máximo histórico de 238 mil millones de dólares</a> (Matza, 2024).</p>
<p>La UE y Estados Unidos también son cómplices del genocidio que Israel está perpetrando en Gaza. Mientras Estados Unidos proporciona el 65% de todas las armas que Israel importa, Alemania e Italia también apoyaron activamente a Israel con armamento, aunque <a href="https://www.middleeastmonitor.com/20241022-60-of-germans-oppose-military-support-for-israel-survey/" target="_blank" rel="noopener">la mayoría de su población se oponga</a> (Middle East Monitor, 2024; Gritten, 2024). El Parlamento Europeo condena sistemáticamente toda crítica al apoyo incondicional a Israel y no le pide cuentas a ese país. Los motivos de la lealtad de la mayoría de los Gobiernos europeos hacia Israel varían. En Alemania, la <a href="https://www.rosalux.de/en/news/id/51786/israel-and-the-german-raison-detat" target="_blank" rel="noopener">compleja interacción entre la desnazificación incompleta en Alemania Occidental y la idea de la «redención a través del recuerdo”</a> explica en parte por qué el apoyo a Israel es considerado la razón de Estado del país europeo(Marwecki, 2024).  En países como Hungría, la solidaridad entre conservadores reaccionarios y los valores islamófobos comunes pesan más que el antisemitismo en el <a href="https://jacobin.com/2024/03/orban-israel-rafah-ukraine-hypocrisy" target="_blank" rel="noopener">vínculo entre Netanyahu y Orban</a> (Zsurzsán, 2024). Pero una razón compartida por todos es que, para Estados Unidos y la mayoría de los Gobiernos europeos,<a href="https://www.tni.org/en/article/framing-palestine?translation=es" target="_blank" rel="noopener"> Israel representa un puesto de avanzada militar</a> que, junto con Arabia Saudita y las monarquías del golfo, es crucial para controlar Oriente Medio, sus recursos energéticos y sus rutas marítimas (Hanieh, 2024). Además, la agresión israelí hacia sus países vecinos implica un beneficio para sus respectivos complejos militares-industriales. Esto llevó a que <a href="https://www.tni.org/en/publication/partners-in-crime-EU-complicity-Israel-genocide-Gaza" target="_blank" rel="noopener">426 millones de euros del dinero de contribuyentes europeos</a> se destinaran a financiar empresas que arman a Israel, mientras que miembros del Gobierno israelí han sido acusados formalmente por la Corte Penal Internacional de cometer crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra y genocidio (Akkerman y Ní Bhriain, 2024a).</p>
<p style="text-align: center;">Gráfico 3</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-171527" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-donantes-ayuda-militar-Ucrania-grafico3-1200x1200.jpg" alt="" width="840" height="840" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-donantes-ayuda-militar-Ucrania-grafico3-1200x1200.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-donantes-ayuda-militar-Ucrania-grafico3-450x450.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-donantes-ayuda-militar-Ucrania-grafico3-300x300.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-donantes-ayuda-militar-Ucrania-grafico3-768x768.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-donantes-ayuda-militar-Ucrania-grafico3-1536x1536.jpg 1536w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-donantes-ayuda-militar-Ucrania-grafico3-350x350.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-donantes-ayuda-militar-Ucrania-grafico3-348x348.jpg 348w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-donantes-ayuda-militar-Ucrania-grafico3-600x600.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-donantes-ayuda-militar-Ucrania-grafico3-100x100.jpg 100w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-donantes-ayuda-militar-Ucrania-grafico3-64x64.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Un-pacto-trasatlantico-donantes-ayuda-militar-Ucrania-grafico3.jpg 1920w" sizes="(max-width: 840px) 100vw, 840px" /></p>
<p style="text-align: center;">Fuente: Karl Institute for the World Economy/BBC (2024). Las cifras también incluyen la ayuda<br />
financiera con fines militares.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Así, la UE parece sometida a los intereses de Estados Unidos, incluso cuando no benefician a su capital ni a sus aliados políticos. Esto resulta más evidente en los Países Bajos. Aunque Estados Unidos aprobó una ley que le habilitaría invadir La Haya si algún miembro de sus fuerzas militares llegara a ser juzgado en la Corte Penal Internacional o la Corte Internacional de Justicia, el Gobierno neerlandés parece empeñado en ser el Estado miembro de la UE más fiel a los intereses estadounidenses. Esto significa que <a href="https://nos.nl/artikel/2293723" target="_blank" rel="noopener">acepta con gusto almacenar armas nucleares estadounidenses</a> sobre las que no tiene control (NOS, 2023). Esto no solo implica ceder la soberanía neerlandesa, sino que también convierte a la base aérea de Volkel y al resto de los Países Bajos en un objetivo para cualquier país que posea armas nucleares y decida utilizarlas. En un caso similar que antepone los intereses de Estados Unidos a los de sus propios ciudadanos, el Gobierno neerlandés impidió la reducción del número de vuelos en el aeropuerto de Schiphol tras <a href="https://nos.nl/artikel/2497812" target="_blank" rel="noopener">presiones de Estados Unidos y la UE</a>, aunque así lo reclamaban desde hace años los habitantes de ciudades y pueblos cercanos al aeropuerto (NOS, 2023).</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Derrotismo intelectual y atreverse a soñar con un futuro mejor</strong></h5>
<p>En ambas costas del Atlántico, la centroizquierda y la centroderecha llegan a ser, en ocasiones, casi indistinguibles en cuanto a su visión política, política económica y relaciones internacionales. Desde los últimos años de la Unión Soviética y la independencia de los países del antiguo Pacto de Varsovia, estos dos extremos del espectro político mayoritario insisten en que no existe alternativa a la liberalización y la mercantilización, garantizando así la supremacía del capital privado. El pensamiento neoliberal domina casi todos los movimientos políticos mayoritarios desde entonces.</p>
<p>Esto engloba el derrotismo intelectual que se observa en todo el espectro político de la UE, quizás especialmente en la izquierda. Tradicionalmente, la izquierda europea insistió más que la derecha en la necesidad de un contrato social fuerte con redes de protección para hacer frente a las crisis constantes del capitalismo. Sin embargo, la centroizquierda parece no tener más voluntad de abordar las fallas estructurales o de soñar con un mañana mejor. Esto explica en parte por qué Europa Occidental sigue alineada con Estados Unidos en su política exterior. Los socialdemócratas fueron, después de todo, los principales arquitectos de la remilitarización de Alemania, una consecuencia derivada de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia. En la centroderecha el capitalismo nunca ha sido objeto de un debate serio. Los partidos liberales y democratacristianos de Europa Occidental fueron clave en la difusión del pensamiento (neo)liberal y el intervencionismo.</p>
<p>Recientemente, la centroderecha ha tendido a ser más expresamente antiinmigrante y xenófoba. Esto también debe entenderse en el contexto del ascenso de la extrema derecha. Las políticas neoliberales destruyeron el Estado de bienestar, y sin este y sin las políticas redistributivas, los partidos liberales derivaron hacia posiciones más derechistas. Esto hizo que estos partidos liberales, como el VVD en Países Bajos, comenzaran a defender políticas de extrema derecha y reforzaran su aparato represivo, que vigila los barrios obreros y las fronteras internacionales. Al adoptar políticas de extrema derecha, los partidos liberales contribuyeron a normalizarla. En consecuencia, los liberales y la extrema derecha unieron fuerzas para excluir a la izquierda del poder institucional.<a href="https://thetricontinental.org/es/newsletterissue/diez-tesis-sobre-la-extrema-derecha-de-un-tipo-especial/" target="_blank" rel="noopener"> Los partidos liberales y la extrema derecha comparten prácticamente la misma política de clase</a> y, en Europa Occidental y Estados Unidos, también existe un alto grado de consenso en mantener la hegemonía estadounidense (Prashad, 2024). El espectro político entero parecería desplazarse hacia la derecha, y las políticas reaccionarias se normalizan cada vez más.</p>
<p>Algunas de las principales instituciones estadounidenses y europeas han fomentado este derrotismo. La UE y el Tratado de Maastricht, por ejemplo, son instituciones neoliberales concebidas en oposición al anterior consenso keynesiano y socialdemócrata (Haar, [2022] 2024, p. 18). En cuanto a política exterior, grupos de estudios como el Atlantic Council, el International Institute for Strategic Studies, el Center for Strategic and International Studies y Chatham House en Gran Bretaña tienden a incidir en los Gobiernos de Estados Unidos y la UE para que adopten una política exterior similar, sus «opiniones expertas» refuerzan el consenso de una Europa que sigue a Estados Unidos. Las universidades también desempeñan un papel importante en el desmantelamiento del antiguo consenso. En Estados Unidos, la Universidad de Chicago fue el ejemplo más notorio, pero la mayoría de los países de la UE y el Reino Unido tienen al menos una universidad que cumple una función similar. En las reuniones anuales del Foro Económico Mundial en Davos, representantes de estas instituciones, junto con líderes empresariales, se reúnen con políticos y se genera un nexo donde convergen poder e ideas. El antiguo consenso keynesiano desapareció y ha sido reemplazado por un nuevo consenso ostensiblemente despolitizado que se presenta como pragmático y racional.</p>
<p>Simplemente no existe voluntad ni creatividad para imaginar una política exterior diferente dentro del espectro político dominante. El capital europeo ha interiorizado el excepcionalismo estadounidense y no logra, o teme, imaginar un mundo donde Estados Unidos ya no sea la potencia mundial dominante. Esta idea también es influyente entre las y los ciudadanos de Europa y Estados Unidos, que ven al mundo como un juego de suma cero donde perderán privilegios si decae su estatus internacional. Este <em>statu quo</em> es en parte consecuencia de la participación de los Gobiernos europeos en el imperio estadounidense, y de los recursos e influencia que otorga a Europa. Con el nombramiento de Mark Rutte como Secretario General de la OTAN, la lealtad de los Países Bajos al imperio estadounidense fue recompensada con la celebración de la cumbre de la OTAN en La Haya en junio de 2025.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Herbívoros y carnívoros</strong></h5>
<p><strong> </strong>En un discurso pronunciado en Madrid en 2022, Josep Borrell, vicepresidente de la Comisión Europea y alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, reflexionó sobre las repercusiones en Europa de la invasión rusa en Ucrania. Subrayó que la guerra “es un despertar de nuestro proyecto inicial, un proyecto de paz que dejó de lado la lucha por el poder y utilizó el poder blando, el comercio y el derecho como armas”. Concluyó que <a href="https://thediplomatinspain.com/en/2022/10/12/borrell-europe-cannot-be-a-herbivore-in-a-world-of-carnivores/" target="_blank" rel="noopener">“debemos tomar conciencia de que eso no basta, porque los europeos no podemos ser herbívoros en un mundo de carnívoros”</a> (González, 2022).</p>
<p>¿Quiénes son estos “carnívoros” a los que se refiere Borrell? Estados Unidos y China destacan claramente. Con la segunda presidencia de Trump, que asumió su mandato en enero de 2025, no queda para nada claro que la UE quiera vincularse a un proyecto mundial estadounidense cada vez más plagado de crisis. Tras la crisis doble de Brexit y la primera presidencia de Trump, la UE ha reforzado sus propias capacidades como actor internacional. Pero ahora la dinámica cambió radicalmente. El foco de Estados Unidos en Asia hace que la UE tenga que lidiar por su cuenta con las consecuencias de la política estadounidense en Europa Oriental y Oriente Medio.</p>
<p>Pero, ¿acaso eso cambió la interdependencia entre la UE y Estados Unidos? La relación comercial entre ambos es la mayor de su tipo, con un intercambio comercial transatlántico que alcanzó 1,2 billones de euros en 2021, lo que las convierte en las dos economías más integradas del mundo. Los intereses de defensa conjunta se justifican mediante un bloque intervencionista organizado en la OTAN, y los complejos militar-industriales a ambos lados del Atlántico alcanzan ganancias récord gracias al apoyo a Ucrania contra la agresión rusa y al genocidio en Gaza. Respecto al “derrotismo intelectual” de la clase política europea, los políticos de ambos extremos del espectro político no lograron concebir un nuevo futuro para Europa. En cambio, prometieron la vuelta a un pasado mitificado: socialdemócrata para la izquierda y étnicamente homogéneo para la derecha.</p>
<p>Para que la UE rompa con la política exterior estadounidense, primero debe tener la creatividad para definir un futuro nuevo. Este no es un llamado a que la UE se convierta en un “carnívoro”. Una política independiente de la UE podría ser tan dañina como la de Estados Unidos. Los “pactos” migratorios y las intervenciones de la UE en países africanos y alrededor del Mediterráneo son una prueba. Una mayor militarización la arrastraría a una carrera armamentista que solo tendría perdedores. En cambio, la UE debería aspirar a ser una fuerza de solidaridad, con una política exterior basada en la cooperación y no en la competencia, algo que solo podrá lograr si se libera de su sumisión a Estados Unidos.</p>
<p><em>Traducción: Álvaro Queiruga</em></p>
</div><div class="uncode_text_column text-small" ><p>NOTAS</p>
<p>Para tener una visión más amplia de cómo se desarrolló esta relación, véanse Tooze (2015) y Van der Pijl (1984).</p>
<p>2 También conocidos como los “Aliados”, principalmente Francia, Gran Bretaña y Rusia que lucharon contra las potencias centrales de Alemania, Austria-Hungría, el imperio otomano y Bulgaria.</p>
<p>3. Véase “President Kennedy offers historic July 4th ‘Declaration of Interdependence’” (1962).</p>
<p>4. Véase https://www.pesco.europa.eu/</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>BIBLIOGRAFÍA</p>
<p>Akkerman, Mark y Ní Bhriain, Niamh (2024a). Partners in Crime. Ámsterdam: Transnational Institute. https://www.tni.org/en/publication/partners-in-crime-EU-complicity-Israel-genocide-Gaza</p>
<p>Akkerman, Mark y Ní Bhriain, Niamh (2024b). Smoke Screen | Transnational Institute. https://www.tni.org/en/publication/smoke-screen</p>
<p>Apostolis, Fotiadis y Ní Bhriain, Niamh (2021). Smoking Guns. Amsterdam: Transnational Institute. https://www.tni.org/en/publication/smoking-guns. Disponible en español: https://www.tni.org/es/publicaci%C3%B3n/balas-perdidas</p>
<p>Benítez, Jorge (2018). Trump confirms he threatened to withdraw from NATO. Atlantic Council. https://www.atlanticcouncil.org/blogs/natosource/trump-confirms-he-threatened-to-withdraw-from-nato/</p>
<p>Blanc, Emmanuelle (2024). Crisis in EU-US relations under Trump: an emotional contemptuous double game of misrecognition. Journal of European Integration, 46(5),685-705.</p>
<p>Brinza, Andreea et al. (2024). EU-China relations: De-risking or de-coupling − the future of the EU strategy towards China. European Parliament. https://www.europarl.europa.eu/RegData/etudes/STUD/2024/754446/EXPO_STU(2024)754446_EN.pdf</p>
<p>Comisión Europea (2022). EU trade relations with United States. European Commission. https://policy.trade.ec.europa.eu/eu-trade-relationships-country-and-region/countries-and-regions/united-states_en</p>
<p>Dell’Anna, Alessio (2024). Defence spending boost: Which EU countries are investing the most?, Euro news. https://www.euronews.com/my-europe/2024/12/06/eu-military-spending-surges-as-uncertain-geopolitical-future-drives-investment</p>
<p>Global Times (2024). ASML risks losing Chinese market permanently if it complies with US restrictions. Global Times. https://www.globaltimes.cn/page/202409/1319035.shtml</p>
<p>González, Eduardo (2022). Borrell: ‘Europe cannot be a herbivore in a world of carnivores’. The diplomatin Spain. https://thediplomatinspain.com/en/2022/10/12/borrell-europe-cannot-be-a-herbivore-in-a-world-of-carnivores/</p>
<p>Gritten, David (3 de septiembre de 2024). Gaza war: Where Does Israel Get Its weapons? BBC. https://www.bbc.com/news/world-middle-east-68737412</p>
<p>Haar, Kenneth (2024 [2022]). A Europe of capital. Rosa Luxemburg Stiftung. https://rosalux.eu/wp-content/uploads/2024/04/A-Europe-of-Capital_ENG.pdf</p>
<p>Hamilton, Daniel S. y Quinlan, Joseph P. (2023). Transatlantic Economy 2023. Washington: Transatlantic Relations. https://transatlanticrelations.org/publications/transatlantic-economy-2023/</p>
<p>Hanieh, Adam (3 de octubre de 2024). El contexto de Palestina. Ámsterdam: Transnational Institute. https://www.tni.org/en/article/<br />
framing-palestine?translation=es</p>
<p>Knutsen, Bjørn Olav (2022). A weakening transatlantic relationship? redefining the EU-US security and defence cooperation. Politics and Governance, 10(2), 165-175. https://doi.org/10.17645/pag.v10i2.5024</p>
<p>Marwecki, Daniel (2024). Israel and the German Raison D’Etat. Rosa Luxemburg Stiftung. https://www.rosalux.de/en/news/id/51786/<br />
israel-and-the-german-raison-detat</p>
<p>Matza, Max (30 de enero de 2024). US weapons sales abroad hit record high in 2023, boosted by Ukraine war. BBC. https://www.<br />
bbc.com/news/world-us-canada-68136840</p>
<p>Middle East Monitor (22 de octubre de 2024). 60% of Germans Oppose Military Support for Israel: Survey. Middle East Monitor.<br />
https://www.middleeastmonitor.com/20241022-60-of-germansoppose-military-support-for-israel-survey/</p>
<p>Müller, Bettina; Ghiotto, Luciana y Bárcena, Lucía (2024). La carrera por las materias primas. Ámsterdam: Transnational Institute. https://www.tni.org/en/publication/the-raw-materials-rush?translation=es</p>
<p>NOS (2019). Publiek geheim na blunder zwart-op-wit: kernwapens in Volkel. NOS. https://nos.nl/artikel/2293723-publiek-geheim-na-blunderzwart-op-wit-kernwapens-in-volkel</p>
<p>NOS (2023). Krimpplan Schiphol voorlopig van de baan na druk VS en EU. NOS. https://nos.nl/l/2497812</p>
<p>Prashad, Vijay T. (2024). Ten Theses on the Far Right of a Special Type: The Thirty-Third Newsletter (2024). Tricontinental. https://thetricontinental.org/newsletterissue/ten-theses-on-the-far-right-of-a-special-type/</p>
<p>President Kennedy offers historic July 4th “Declaration of Interdependence”. (agosto de 1962). Bulletin from the European Community, (55). https://aei.pitt.edu/43697/1/A7440.pdf</p>
<p>Roos, Mechthild y Schade, Daniel (eds.) (2023). The EU under Strain? Berlín: De Gruyter.</p>
<p>Ruiz, Ainhoa et al. (2021). A militarised Union. Rosa-Luxemburg-Stiftung Brussels Office. https://rosalux.eu/en/2021/import-1981/58</p>
<p>Schade, Daniel (2023). A strained partnership? A typology of tensions in the EU-US transatlantic relationship. En Mechthild Roos<br />
y Daniel Schade (eds.), The EU under Strain? Berlín: De Gruyter.</p>
<p>Swanson, Ana et al. (2023). U.S. Spending on Clean Energy and Tech Spurs Allies to Compete. The New York Times. https://www.<br />
nytimes.com/2023/12/07/business/economy/clean-energy-us-europe.html</p>
<p>Tooze, J. Adam (2015). The deluge: the Great War, America and the remaking of the global order, 1916-1931. Nueva York: Penguin Books.</p>
<p>U. S. Energy Information Administration [EIA] (2016). U.S. energyfacts &#8211; imports and exports. EIA. https://www.eia.gov/energyexplained/us-energy-facts/imports-and-exports.php</p>
<p>Van der Pijl, Kees (1984). The Making of an Atlantic Ruling Class. Londres: Verso Books.</p>
<p>Varma, Tara et al. (2020). A new transatlantic bargain: An action plan for transformation, not restoration. ECFR. https://ecfr.eu/publication/a-new-transatlantic-bargain-an-action-plan-for-transformation-not-restoration/</p>
<p>Varoufakis, Yanis (2011). The Global Minotaur: America, the true origins of the financial crisis and the future of the world economy. London / Nueva York: Zed Books.</p>
<p>Zsurzsán, Anita (2024). Hungary’s Support for Israel Exposes Its Fake Pacifism. Jacobin. https://jacobin.com/2024/03/<br />
orban-israel-rafah-ukraine-hypocrisy</p>
</div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-8" data-row="script-row-unique-8" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-8"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row has-bg need-focus style-back_color-208181-bg border-color-nhtu-color row-container" style="border-style: solid;" id="autoria"><div class="row unequal col-no-gutter no-top-padding no-bottom-padding single-h-padding limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell  vc_custom_1764590570104 border-color-nhtu-color single-block-padding style-back_color-169080-bg has-bg" style="border-style: solid;border-top-width: 2px ;border-right-width: 2px ;border-bottom-width: 2px ;border-left-width: 2px ;padding-right: 20px ;" ><div class="column-background background-element" style="opacity: 1;">
											<div class="background-wrapper">
												<div class="background-inner"></div>
												<div class="block-bg-overlay style-color-xsdn-bg" style="opacity: 0.75;"></div>
											</div>
										</div><div class="uncont" ><div class="vc_row row-internal row-container"><div class="row row-child"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_child col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light" ><div class="uncoltable"><div class="uncell border-color-nhtu-color no-block-padding" style="border-style: solid;" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p><strong>Juan Lovera</strong> es coordinador de Handel Anders!, una red de comercio alternativa integrada por sindicatos, organizaciones campesinas y de la sociedad civil, y ciudadanos involucrados, que se dedica a la consecución del comercio justo y sostenible. Anteriormente, trabajó como miembro del personal de la facción municipal de Ámsterdam del Partido Socialista.</p>
</div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div><script id="script-autoria" data-row="script-autoria" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("autoria"));</script></div></div></div>
</div>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.fuhem.es/2025/12/09/un-pacto-transatlantico-la-sumision-definitiva-de-europa-al-imperio-estadounidense/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¿Puede China desafiar al imperio de Estados Unidos?</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2025/12/05/puede-china-desafiar-al-imperio-de-estados-unidos/</link>
					<comments>https://www.fuhem.es/2025/12/05/puede-china-desafiar-al-imperio-de-estados-unidos/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 Dec 2025 12:22:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Estado del Poder]]></category>
		<category><![CDATA[Estado del Poder 2025]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis Ecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Geopolítica]]></category>
		<category><![CDATA[Polarización]]></category>
		<category><![CDATA[Transnacionales]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.fuhem.es/?p=171593</guid>

					<description><![CDATA[El extraordinario crecimiento de China puede dar la impresión de que ese país pronto reemplazará a Estados Unidos como la potencia hegemónica del planeta. Es importante mirar más allá de los titulares y examinar el poder estructural –es decir, la seguridad, las finanzas, la producción y el conocimiento– para tener una visión más precisa del potencial y las limitaciones de China como potencia mundial.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-9"><div class="row-background background-element">
											<div class="background-wrapper">
												<div class="background-inner" style="background-image: url(https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo4-Puede-China-desafiar-al-imperio-de-Estados-Unidos_Estado-del-poder-2025.jpg);background-repeat: no-repeat;background-position: center center;background-attachment: scroll;background-size: cover;"></div>
												<div class="block-bg-overlay style-color-nhtu-bg" style="opacity: 0.35;"></div>
											</div>
										</div><div class="row limit-width row-parent" data-height-ratio="90"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 one-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="vc_custom_heading_wrap "><div class="heading-text el-text" ><h2 class="h2 fontheight-524109" ><span><strong><span style="font-size: 62pt; color: #000000; background-color: #f0553f;">¿Puede China desafiar al imperio de Estados Unidos?</span></strong></span></h2></div><div class="clear"></div></div><div class="empty-space empty-single" ><span class="empty-space-inner"></span></div>
<div class="vc_custom_heading_wrap "><div class="heading-text el-text" ><h2 class="custom fontheight-524109 font-weight-300 fontsize-880301-custom font-size-custom" ><span><span style="font-size: 62pt; color: #000000; background-color: #f0553f;"> Reflexiones sobre poder, polaridad y policrisis </span></span></h2></div><div class="clear"></div></div><div class="empty-space empty-double" ><span class="empty-space-inner"></span></div>
<div class="vc_custom_heading_wrap "><div class="heading-text el-text" ><h2 class="h4 font-weight-400 text-color-xsdn-color" ><span>Sean Kenji Starrs</span></h2></div><div class="clear"></div></div><div class="empty-space empty-double" ><span class="empty-space-inner"></span></div>
<div class="vc_row row-internal row-container"><div class="row row-child"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-bottom pos-center align_right column_child col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light" ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="vc_custom_heading_wrap "><div class="heading-text el-text" ><h2 class="fontsize-160000 font-weight-300" ><span><mark>Traducción al español: Álvaro Queiruga</mark></p></span><span><p>&nbsp;</p></span><span><p><mark>Ilustración de Shehzil Malik</mark></span></h2></div><div class="clear"></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-9" data-row="script-row-unique-9" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-9"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row has-bg need-focus style-back_color-192634-bg row-container" id="row-unique-10"><div class="row unequal col-no-gutter single-top-padding no-bottom-padding single-h-padding limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell single-block-padding style-color-xsdn-bg has-bg" ><div class="uncont" ><div class="vc_row row-internal row-container"><div class="row row-child"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_child col-lg-6 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light" ><div class="uncoltable"><div class="uncell  vc_custom_1764590510457 border-color-nhtu-color single-block-padding style-back_color-194941-bg" style="border-style: solid;border-top-width: 2px ;border-right-width: 2px ;border-bottom-width: 2px ;border-left-width: 2px ;padding-top: 10px ;padding-right: 20px ;padding-bottom: 10px ;padding-left: 10px ;" ><div class="column-background background-element" style="opacity: 1;">
											<div class="background-wrapper">
												<div class="background-inner"></div>
												<div class="block-bg-overlay style-color-xsdn-bg" style="opacity: 0.75;"></div>
											</div>
										</div><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p>El extraordinario crecimiento de China puede dar la impresión de que ese país pronto reemplazará a Estados Unidos como la  potencia hegemónica del planeta. Es importante mirar más allá de los titulares y examinar el poder estructural –es decir, la seguridad, las finanzas, la producción y el conocimiento– para tener una visión más precisa del potencial y las limitaciones de China como potencia mundial.</p>
</div></div></div></div></div></div><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_child col-lg-6 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light" ><div class="uncoltable"><div class="uncell  vc_custom_1741776012605 no-block-padding" style="padding-left: 20px ;" ><div class="uncont" ><div class="uncode-single-media  text-left"><div class="single-wrapper" style="max-width: 100%;"><div class="tmb tmb-light  tmb-media-first tmb-media-last tmb-content-overlay tmb-no-bg"><div class="t-inside"><div class="t-entry-visual"><div class="t-entry-visual-tc"><div class="uncode-single-media-wrapper"><img decoding="async" class="wp-image-171548" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo4-Puede-China-desafiar-al-imperio-de-Estados-Unidos_Estado-del-poder-2025.jpg" width="1920" height="1357" alt="" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo4-Puede-China-desafiar-al-imperio-de-Estados-Unidos_Estado-del-poder-2025.jpg 1920w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo4-Puede-China-desafiar-al-imperio-de-Estados-Unidos_Estado-del-poder-2025-450x318.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo4-Puede-China-desafiar-al-imperio-de-Estados-Unidos_Estado-del-poder-2025-1200x848.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo4-Puede-China-desafiar-al-imperio-de-Estados-Unidos_Estado-del-poder-2025-300x212.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo4-Puede-China-desafiar-al-imperio-de-Estados-Unidos_Estado-del-poder-2025-768x543.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo4-Puede-China-desafiar-al-imperio-de-Estados-Unidos_Estado-del-poder-2025-1536x1086.jpg 1536w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo4-Puede-China-desafiar-al-imperio-de-Estados-Unidos_Estado-del-poder-2025-350x247.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo4-Puede-China-desafiar-al-imperio-de-Estados-Unidos_Estado-del-poder-2025-600x424.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Capitulo4-Puede-China-desafiar-al-imperio-de-Estados-Unidos_Estado-del-poder-2025-64x45.jpg 64w" sizes="(max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /></div>
					</div>
				</div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-10" data-row="script-row-unique-10" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-10"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row has-bg need-focus style-back_color-893816-bg row-container" id="row-unique-11"><div class="row no-top-padding no-bottom-padding single-h-padding limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell single-block-padding style-color-xsdn-bg has-bg" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p>El ascenso de la economía china desde los años noventa ha transformado al capitalismo internacional. En cualquier tienda minorista del mundo se venden productos <em>Made in China</em>. Ya en la década de 2010 esto incluía no solo productos manufacturados baratos, sino también tecnologías de mayor valor, como vehículos eléctricos, <em>smartphones</em>, redes sociales y paneles solares. En general, China aumentó su participación en la fabricación mundial del 8,6% en 2004 al 28,8% en 2023 (y alcanzó un máximo del 30,5% en 2021, casi el doble de la proporción de Estados Unidos, del 15,5%).<sup>1</sup> China también es el mayor consumidor mundial de BMW, bolsos Louis Vuitton, PC, semiconductores, <em>smartphones</em> y muchos productos más, ahora que su clase media supera los 200 millones de personas. En 2022, China también tuvo la segunda mayor capitalización bursátil nacional del mundo, con 11,5 billones de dólares (el 12,2% del total del planeta), más que la suma de las capitalizaciones bursátiles de Alemania, Japón y Reino Unido (10,4 billones de dólares), aunque aún está lejos del valor de las empresas que cotizan en Estados Unidos (40,3 billones de dólares, es decir el 43% del total mundial).<sup>2</sup></p>
<p>El ascenso de China a fábrica del mundo tiene un aspecto negativo, ya que ahora emite más CO<sub>2</sub> que todos los miembros de la OCDE en conjunto. Aunque domina la producción y el consumo de «tecnología verde», también quema más de la mitad del carbón del planeta y en 2023 construía un 400% más de capacidad de energía a carbón que en 2019, y un 1.900% más que el resto del mundo.<sup>3</sup> En resumen, el extraordinario dinamismo de China desde los años noventa ha reconfigurado al capitalismo internacional en muchos aspectos –y ya desempeña un papel clave para decidir sobre su futuro, incluida la sostenibilidad–.</p>
<p>Mucha gente piensa que, debido a su nuevo peso económico, China ya es (o pronto será) capaz de desafiar el poder estructural de Estados Unidos, que desde 1945 ha expandido y mantenido el capitalismo en todo el planeta. Dicho de otra manera, muchos creen que el orden mundial unipolar posterior a la Guerra Fría dio paso a un sistema multipolar, con un creciente conflicto entre el Occidente liderado por Estados Unidos y los BRICS+ encabezados por China y Rusia.<sup>4</sup> De manera más optimista, muchos de quienes en el mundo se oponen al imperialismo estadounidense creen que China podrá contrarrestar considerablemente a Estados Unidos u ofrecer una alternativa a ese país en el capitalismo internacional. Algunas personas hasta imaginan o desean que el poder de Estados Unidos no solo esté en declive relativo, sino que colapse pronto, y que al imperio estadounidense le salga el tiro por la culata, como ocurrió con tantos otros en la historia mundial, mientras Asia Oriental y el Sur global en general continúan su ascenso.</p>
<p>El presente ensayo muestra más pesimismo del intelecto que optimismo de la voluntad con respecto a ese nuevo orden mundial. De hecho, en ciertos aspectos argumento que la forma de desarrollo capitalista de China ha reforzado el poder estructural de Estados Unidos en el centro del capitalismo mundial. Sin duda, China no supone un contrapeso serio al poder militar estadounidense (podría decirse que Rusia tiene un peso mayor), y por diversas razones veo pocas posibilidades de liderazgo chino (y mucho menos de su hegemonía) en Asia Oriental, el Sur global o incluso en los BRICS+. Tampoco creo que en principio China aspire genuinamente a desafiar la hegemonía estadounidense, aunque las élites chinas, incluido el presidente Xi Jinping, a menudo declaren lo contrario. De hecho, China ha sido una de las mayores beneficiarias de la globalización del “libre comercio” que lidera Estados Unidos y, desde la primera presidencia de Donald Trump, parecería ser una mayor defensora del “libre comercio” que el propio Estados Unidos. Por lo tanto, discrepo con los numerosos líderes (entre ellos los presidentes Vladimir Putin y Xi Jinping), responsables políticos, miembros de grupos de estudios, periodistas, expertos, presentadores de podcasts y activistas o integrantes de la sociedad civil de todo el mundo que consideran que ya vivimos en un orden mundial multipolar. Todo lo contrario: en algunos aspectos Estados Unidos es hoy más poderoso que en cualquier década desde 1945.</p>
<p>¿Por qué tantas personas malinterpretan el capitalismo internacional y el orden mundial contemporáneos? La razón es que muchos no han captado la manera en que la globalización (con el ascenso de China como uno de sus principales impulsores) fortaleció el poder de Estados Unidos porque siguen atrapados en un modo de pensar anticuado sobre el poder económico nacional. Es decir, la mayoría de los observadores conciben que el Estado aproveche la producción de bienes y servicios en su territorio nacional (medido por el producto interno bruto (PIB) y otras cuentas nacionales) con el fin de ejercer influencia en el extranjero, entre otros mediante la transformación de esos recursos económicos en recursos militares. En los años setenta y ochenta, cuando las cuentas nacionales de Japón se expandían rápidamente, en los hechos quería decir que las empresas japonesas competían cada vez más en el extranjero y generaban más ganancias que regresaban a Japón a través de la producción y las exportaciones de propiedad nacional. Con la creciente rivalidad económica entre Japón y Estados Unidos, hubo observadores que llegaron a vaticinar una «posible guerra» (Friedman y LeBard, 1991). Pero precisamente debido a la globalización de la producción y las finanzas liderada por el Estado y el capital estadounidenses, ya no podemos dar por sentado que la producción de  un territorio nacional determinado sea predominantemente de propiedad nacional (mientras que en el pasado sí podíamos hacerlo, por ejemplo, con Japón y Corea del Sur). Este es especialmente el caso de China, la primera gran economía política que surgió durante la época de la globalización del «libre comercio» posterior a los años noventa, impulsada en gran medida por el capital extranjero.</p>
<p>Entonces, cuando los observadores ven las abultadas cuentas nacionales de China suponen incorrectamente que el Estado chino y sus empresas tienen un control y propiedad casi totales de esa producción dentro de su territorio. Si no se toma en cuenta el alto grado de control y propiedad extranjeras, especialmente de la tecnología avanzada en China, se tiende a sobreestimar el poder chino y su capacidad para reconfigurar las jerarquías globales. En resumen, debemos reflexionar sobre cómo se mide el poder económico nacional en la era de la globalización (Starrs 2013, 2014, 2018a).</p>
<p>Para ello, resucitamos el concepto de «poder estructural» de Susan Strange (Germain, 2016). En <em>The persistent myth of lost hegemony</em>, Strange respondía a un período anterior de «<em>declinismo</em> estadounidense» y sostenía la necesidad de distinguir entre «el poder relacional y el estructural» (Strange, 1987). Afirmaba que mucha gente se centra exclusivamente en el poder relacional, el ruido cotidiano de las relaciones interestatales que pueden cambiar abruptamente a corto y mediano plazo según evolucionen los acontecimientos. A veces, Estados Unidos consigue presionar a otros países para que hagan algo que en principio no harían, pero otras veces fracasa (y en ocasiones puede triunfar a más largo plazo tras el fracaso inicial). Si nuestros análisis caen en la trampa del «presentismo», especialmente en esta época de ciclos noticiosos las 24 horas del día (redes sociales), nuestra comprensión del orden mundial fluctuará en consecuencia.</p>
<p>En cambio, Strange sostenía que el poder estructural era más profundo, duradero y en cierto modo ajeno al ruido cotidiano (aunque no desconectado de él), ya que implicaba poder de cambiar o definir las estructuras dentro de las cuales otros deben actuar si quieren participar en la economía política internacional. Un breve ejemplo es el papel del dólar estadounidense en las transacciones internacionales: Estados Unidos no tiene que presionar directamente a China para que acumule dólares y los invierta en bonos del tesoro estadounidense. China lo hace por su cuenta porque quiere exportar una gran variedad de bienes y servicios, la mayoría cotizados en dólares (véase más información a continuación). Desde la década del cuarenta hasta la de los setenta, Estados Unidos definió la estructura financiera mundial en la que otros participan, de tal modo que resulta sumamente difícil desafiar seriamente al todopoderoso dólar, lo que refuerza su enorme poder, como veremos más adelante.</p>
<p>Strange distinguió cuatro elementos del poder estructural de una entidad, que abarcan desde la familia hasta el Estado-nación: seguridad, finanzas, producción y conocimientos. Subrayó que los cuatro estaban interrelacionados y que para alcanzar la hegemonía era necesario tener el predominio en todos. Así, en los años ochenta consideró que ni la Unión Soviética con su predominio en la seguridad, ni Japón en la producción se aproximaban a desafiar la hegemonía estadounidense, porque esta última prevalecía en los cuatro ámbitos. Sin embargo, lamentablemente Strange no llegó a desarrollar la forma de medir sistemáticamente su concepto de poder estructural en los cuatro elementos antes de que, podría decirse, se viera arrastrada por el discurso globalizador de la década del noventa, según el cual «el mercado» era más poderoso incluso que el Estado estadounidense (Strange, 1996).</p>
<p>En lo que queda de este ensayo intento ofrecer una metodología para medir el poder estructural en la seguridad, las finanzas y la producción, aunque por razones de espacio profundizaré solo en este último.<sup>5</sup> Pero dado que estos elementos están interconectados y son simbióticos, el análisis de la estructura de la producción también será pertinente para la seguridad, las finanzas y el conocimiento. Contar con esta metodología nueva brindará una mayor claridad para comprender la naturaleza y el futuro del orden mundial, así como las posibilidades de supervivencia humana.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>El poder estructural en la seguridad, las finanzas y la producción</strong></h5>
<p><em>Estructura de la seguridad</em></p>
<p>Incluso quienes afirman que ya vivimos en un orden mundial multipolar suelen reconocer que el poder militar estadounidense sigue siendo dominante. No existe otro país que haya tenido tantas instalaciones militares en el planeta: se calcula que tiene entre 750 y 1.000 (muchas son secretas e incluyen «simples» puestos de escucha de la CIA o la Agencia de Seguridad Nacional) en al menos 80 países (Vine, 2020). En su apogeo, el imperio británico tenía bases en alrededor de 35 países o colonias (Harkavy, 1982). Desde 1945 hay más de 50 mil soldados estadounidenses movilizados de manera permanente en ambos extremos de Eurasia, y actualmente hay 50 mil más en Oriente Medio. Con la OTAN, Estados Unidos posee el sistema de alianzas más extenso de la historia, además de aliados clave fuera de la organización, como Arabia Saudita, Australia, Corea del Sur, Filipinas, Israel, Japón y Ucrania. Todos adquieren sistemas de armamento estadounidenses y comparten recursos de inteligencia y seguridad. Debido a este sistema de alianzas, decir que el presupuesto militar estadounidense asciende a 850 mil millones de dólares no refleja del todo su dominio en la estructura de seguridad, aunque este presupuesto por sí solo supere la suma de los 10 ejércitos siguientes y cuadruplique aproximadamente al de China, más aún si se incluyen los Departamentos de Energía –custodio del arsenal nuclear–, de Seguridad Nacional y la NASA, entre otros.</p>
<p>Muchos teóricos de la globalización tienen dificultad para incorporar este imperio de bases estadounidenses a sus conceptualizaciones sobre un «mercado mundial desnacionalizado» o una «clase capitalista transnacional» por encima de los Estados-nación.<sup>6</sup> Es decir que muchos dan por sentado al imperio más poderoso de la historia humana como algo natural, pero este asombroso éxito para determinar la estructura del conocimiento ideológico del liberalismo invisibiliza el imperialismo estadounidense incluso para muchas personas de izquierda.</p>
<p>No obstante, China tiene una base naval en Djibouti (al igual que Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) desde 2017, su primera base en el extranjero desde el siglo XV, y estaría construyendo otra en Camboya. Desde 2016 existen instalaciones militares en varias islas artificiales del mar de China Meridional, y China y Rusia realizan ejercicios conjuntos periódicos. China también controla dos puertos clave en el océano Índico (entre otros), Gwadar en Pakistán y Hambantota en Sri Lanka, aunque, pese a la fuerte presión de China, Pakistán aún no permite que ese país despliegue recursos militares en Gwadar.</p>
<p>Sin embargo, China no brinda apoyo militar a Rusia en su guerra contra Ucrania, que cuenta con el respaldo de la OTAN; solo Corea del Norte e Irán le dan asistencia militar (de hecho, bancos estatales chinos cancelaron el financiamiento en dólares a Rusia). Esto no augura nada bueno para un posible tratado de defensa mutua entre China y Rusia, que son reacios a firmar acuerdos con otros países, pero seguramente no pueden enfrentarse solos al imperio estadounidense. Aparte de breves conflictos en 1962 y 1967 contra India y en 1979 contra Vietnam, China no ha movilizado a sus soldados desde la Guerra de Corea (1950-1953). De hecho, en toda su historia China no ha librado guerras en otros continentes u océanos. La ausencia de participación china en materia de seguridad en los conflictos de Oriente Medio es reveladora, ya que Rusia ha estado profundamente involucrada en la guerra sucia en Siria desde 2015 y ha exportado sistemas de defensa antimisiles a Irán para contrarrestar a Israel.</p>
<p><em>Estructura financiera</em></p>
<p>Estados Unidos se aseguró de que su moneda fuera la más comerciada en el mundo capitalista durante la conferencia de Bretton Woods celebrada en 1944, donde se estableció el nuevo patrón dólar-oro con respaldo del Fondo Monetario Internacional (FMI), en aquel entonces de reciente creación. Cuando el presidente Richard Nixon desvinculó unilateralmente al dólar estadounidense del oro en 1971, Estados Unidos tuvo la libertad de inflar su déficit en la balanza de pagos, junto con una gran desregulación y re-regulación financiera y el surgimiento del petrodólar (Gowan, 1999; Panitch y Konings, 2008). Los Estados del golfo Pérsico se comprometieron a reciclar sus ingresos en dólares procedentes de las exportaciones de petróleo en activos denominados en dólares, especialmente bonos del Tesoro. Esto garantizó que todo país que quiera importar petróleo, el producto básico fundamental del capitalismo industrial (Hanieh, 2024), deba acumular dólares estadounidenses, que solo pueden obtenerse mediante sus propias exportaciones (con la excepción de Estados Unidos, por supuesto, que simplemente puede imprimir dinero). A medida que los países que dependen del crecimiento impulsado por las exportaciones (desde China, Japón y Alemania hasta prácticamente todos los «mercados emergentes») acumulan dólares, necesitan invertir en activos de refugios seguros para proteger su valor de la depreciación y la volatilidad de otros activos (como el mercado de valores).</p>
<p>En las finanzas internacionales, el bono del Tesoro se considera el activo más seguro del mundo en gran parte porque se cree que el Estado estadounidense es el más capaz y dispuesto a garantizar los intereses del capitalismo mundial.<sup>7</sup> Aunque esto se expresa en términos de «estabilidad política/de mercado», «democracia/estado de derecho», «bajo riesgo», etc., se debe esencialmente al poder militar de Estados Unidos (ningún país puede invadirlo y alterar su naturaleza burguesa) y a la solidez de su sistema capitalista (las posibilidades de que una revolución socialista derroque a la clase capitalista estadounidense son ínfimas).</p>
<p>El poder militar de Estados Unidos también es importante para proteger el petrodólar: Sadam Huseín en Irak y Muamar Gadafi en Libia querían vender su petróleo en otras divisas que no fueran dólares, lo cual no terminó bien para ellos. Los economistas liberales pasan por alto el papel fundamental que cumple el poder militar estadounidense en la protección del dólar como moneda de facto para las transacciones internacionales.</p>
<p>Con un 2,2% en el tercer trimestre de 2024, el renminbi (RMB) chino apenas puede competir en las reservas de divisas internacionales, ni siquiera contra el dólar canadiense (2,7%),  a pesar de que el PIB de China es más de ocho veces superior al de Canadá. Para desafiar seriamente al dólar estadounidense, China tendría que reducir los controles de capital para que los inversores (extranjeros o nacionales) puedan mover libremente el renminbi dentro y fuera del país. Pero tras su primer gran colapso bursátil en Shanghái en 2015, lejos de liberalizarse, China amplió sus controles de capital, dándole prioridad al control estatal sobre la internacionalización. A partir de 2020, Xi Jinping también aumentó el control de las empresas privadas de tecnofinanzas. Llegó a cancelar abruptamente lo que habría sido la mayor salida a la bolsa (IPO) del mundo en ese momento, de Ant Group, cuando su director ejecutivo Jack Ma criticó la política del Banco Central de china, tras lo cual debió ocultarse durante varios años.</p>
<p>Incluso si el Estado chino redujera los controles de capital y liberara las finanzas privadas, seguiría siendo muy difícil convencer a los capitalistas del mundo de que sus intereses se verían más beneficiados por el Partido Comunista de China que el burgués Estado estadounidense. Eso no quiere decir que China sea anticapitalista en un sentido fundamental, pero queda claro que el Partido Comunista de China privilegia la estabilidad política por encima de los intereses de la clase capitalista, ya sea extranjera o nacional.</p>
<p>Por lo tanto, no hay mucho fundamento para que los capitalistas de Asia Oriental/BRICS+ (y mucho menos del mundo) se embanderen con la posible «hegemonía china» y respalden al renminbi para que desbanque al dólar.<sup>8</sup> Incluso si ese fundamento existiera, China aún tendría que enfrentarse al poderío militar de Estados Unidos, ya que este no se quedaría de brazos cruzados si Beijing intentara seriamente desafiar su poder financiero.</p>
<p><em>Producción   </em></p>
<p>Donde China parece haber ganado más terreno es en el ámbito de la producción internacional. El Gráfico 1 muestra la proporción nacional/regional en el PIB mundial de 1960 a 2023, en dólares estadounidenses.<sup>9</sup> Según esta medición, la proporción de Estados Unidos disminuyó claramente, al pasar del 40% del PIB mundial en 1960 al 25% en 1980, con fluctuaciones posteriores que alcanzaron un mínimo del 21% en 2011 y se elevaron al 26% en 2023, muy lejos de su cuota en la década del cincuenta. Por el contrario, la proporción de China en el PIB mundial creció constantemente desde la inspección del sur de Deng Xiaoping en 1992, en la que apostó por la provincia de Guangdong y, en particular, por la zona de libre comercio de Shenzhen como fábrica y plataforma de exportación para el capital extranjero. La proporción de China en 1992, que era del 1,7% (la misma que en 1978), se disparó a un máximo del 18,3 % en 2021, antes de caer por primera vez desde 1985 al 16,9% en 2023. A pesar de su importancia para prever el crecimiento futuro, las dificultades económicas de China tras la pandemia no deben distraernos del reconocimiento de su extraordinario auge, que le permitió recuperar su liderazgo y superar la proporción de Japón en el PIB mundial en 2010 por primera vez desde 1961.</p>
<p>El rápido crecimiento de la competitividad internacional de China no es el único motivo por el cual acabó con 50 años de predominio de Japón en la producción, pero cabe destacar que el declive de Japón desde el punto máximo de 17,8% alcanzado en 1995 se produjo al mismo tiempo que se aceleraba el despegue chino. Quizás lo más llamativo es que, por primera vez desde la gran divergencia del siglo XIX (Pomeranz, 2000), China recuperó su posición en el PIB y le quitó el liderazgo a la Unión Europea en 2018. Esta última solía ser un competidor económico a la par de Estados Unidos pero, como muestra la Gráfico 1, aún no se recuperó de la crisis financiera mundial de 2008-2009 ni de la crisis de la eurozona de 2010-2012.</p>
<p style="text-align: center;"> Gráfico 1. Proporción nacional del PIB mundial 1960-2023</p>
<p style="text-align: center;"><img decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-171523" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-grafico1-1200x1200.jpg" alt="" width="840" height="840" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-grafico1-1200x1200.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-grafico1-450x450.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-grafico1-300x300.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-grafico1-768x768.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-grafico1-1536x1536.jpg 1536w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-grafico1-350x350.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-grafico1-348x348.jpg 348w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-grafico1-600x600.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-grafico1-100x100.jpg 100w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-grafico1-64x64.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-grafico1.jpg 1920w" sizes="(max-width: 840px) 100vw, 840px" /> Fuente: Cálculos del autor tomados del Banco Mundial, 2024</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Si bien la concentración geográfica de la producción mundial sigue siendo muy importante para comprender el capitalismo internacional del siglo XXI, no nos da una visión completa de la globalización de la propiedad y el poder. Por ejemplo, cuando los <em>smartphones</em> se arman en China para su exportación, no podemos suponer que la mayor parte de las ganancias volverán a China, ya que esos teléfonos podrían ser propiedad de una empresa extranjera, como Apple o Samsung Electronics.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;">Gráfico 2. Tipo de empresa de las exportaciones chinas de “procesos con materiales importados”, 1995-2022</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-171524" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-grafico2-1200x1200.jpg" alt="" width="840" height="840" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-grafico2-1200x1200.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-grafico2-450x450.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-grafico2-300x300.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-grafico2-768x768.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-grafico2-1536x1536.jpg 1536w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-grafico2-350x350.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-grafico2-348x348.jpg 348w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-grafico2-600x600.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-grafico2-100x100.jpg 100w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-grafico2-64x64.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-grafico2.jpg 1920w" sizes="(max-width: 840px) 100vw, 840px" /></p>
<p style="text-align: center;">Fuente:  Cálculos del autor basados en la Estadísticas Aduaneras de China 1995-2023, 2024 (China&#8217;s Customs Stadistics, 2024)</p>
<p>El Gráfico 2 revela de manera más general que las empresas que la aduana china clasifica como “empresas con inversión extranjera” poseen un 75% de los productos de alta tecnología más avanzados de China incluidos en las exportaciones de “procesos con materiales importados” en 2022, por un valor de 809 mil millones de dólares. Entre ellos se incluyen las voluminosas exportaciones de productos electrónicos de China, que implican la importación de componentes clave, el montaje final en China por parte de una empresa extranjera como Foxconn, subcontratada por otra empresa extranjera como Sony, y su posterior exportación. Aunque la participación de las empresas privadas chinas en estas exportaciones cruciales creció de prácticamente cero en la década de los noventa hasta el 20% en 2022 (y esa participación se duplicó desde el inicio de la guerra comercial de Trump tras 2018), esta sigue siendo mucho menor de lo que la mayoría esperaría, debido a las enormes cuentas nacionales chinas. Por lo tanto, aunque China superó a Japón en 2010, hace falta investigar a quién le pertenece la producción –y por ende, quien lucra con ella– en China y el resto del planeta.</p>
<p>Para superar este desajuste entre la producción nacional y la propiedad transnacional, una forma útil de medir lo que es el poder empresarial en su esencia es sumar el porcentaje de las ganancias que reciben las principales empresas transnacionales del mundo, incluyendo sus operaciones transnacionales. Al fin y al cabo, la acumulación del lucro es la lógica central que impulsa al capital. Existen varias clasificaciones empresariales, pero la mejor es la <em>Forbes Global 2000</em>, que desde 2005 clasifica a las 2000 empresas transnacionales más grandes del mundo que cotizan en la bolsa según un índice compuesto de activos, valor de mercado, ganancias y ventas. En el gráfico 3 figuran los 15 sectores en los que las empresas chinas ocupan los tres primeros lugares en cuanto al porcentaje de ganancias acumuladas en 2024. En los cuatro primeros sectores, China lidera a nivel mundial. Esto concuerda con el crecimiento impulsado por la infraestructura y dirigido por el Estado chino desde el descenso de sus exportaciones tras la crisis financiera mundial, a medida que disminuían las importaciones occidentales. Los sectores restantes representan el papel constante (aunque disminuido) de China como fábrica del mundo, así como su emergente mercado de consumo interno.</p>
<p>Así, China ocupa el segundo lugar, solo por detrás de Estados Unidos, en la cima del capitalismo mundial, siempre entre los tres primeros puestos en 24 de los 25 sectores,<sup>10</sup> mientras que 10 sectores de Japón quedaron relegados al tercer lugar, seguidos por el Reino Unido con cinco y Francia y Suiza con cuatro cada uno. Si se toma en cuenta que las empresas transnacionales chinas en su conjunto no habían alcanzado los tres primeros puestos en ningún sector hasta 2009 (cuando China estuvo entre los tres primeros en los sectores bancario, inmobiliario, de seguro y transporte), este es un ascenso empresarial extraordinariamente rápido.</p>
<p style="text-align: center;">Gráfico 3.</p>
<p style="text-align: center;"><img decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-171525" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-Grafico3-1200x1200.jpg" alt="" width="840" height="840" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-Grafico3-1200x1200.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-Grafico3-450x450.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-Grafico3-300x300.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-Grafico3-768x768.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-Grafico3-1536x1536.jpg 1536w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-Grafico3-350x350.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-Grafico3-348x348.jpg 348w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-Grafico3-600x600.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-Grafico3-100x100.jpg 100w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-Grafico3-64x64.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-Grafico3.jpg 1920w" sizes="(max-width: 840px) 100vw, 840px" />  Fuente: Cálculos del autor basados en <em>Forbes Global 2000</em>, 2024 (con asistencia en la investigación de Quoc Linh Phm y Yishou Miao) basados en Forbes Global 2000 (Murphy y Shifrin, 2024).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El gráfico 4 a continuación muestra los 13 sectores en los que el porcentaje de ganancias de Estados Unidos es predominante, a un nivel que se mantuvo constante los últimos dos decenios (el país también dominaba en 13 sectores, aunque ligeramente diferentes, en 2005).<sup>11</sup> En esta cifra vemos con claridad cómo las cuentas nacionales en la época de la globalización pueden llevar a sobreestimar o subestimar enormemente el poder económico. Por ejemplo, China es el mayor exportador mundial de productos electrónicos desde 2004 y, sin embargo, 20 años después, su participación en las ganancias es “apenas” del 11% (la cuarta a nivel mundial), mientras que la de Estados Unidos es del 43%. Esto tiene sentido intuitivamente cuando vemos todas las etiquetas “made in China” en los productos electrónicos de propiedad estadounidense que venden Apple, Amazon, Cisco, Dell, HP, Microsoft, etcétera. Aún más llamativo es que, después de que la empresa china Lenovo adquiriera la división de computadoras personales de IBM en 2005, China se convirtió en el mayor consumidor mundial de computadoras en 2011 y, posteriormente, en el país con más programadores informáticos del mundo (más de 7 millones). Sin embargo, su participación en las ganancias es de apenas un 6,3%, frente al abrumador 86% de Estados Unidos.</p>
<p>Claro que China tiene cuatro veces la población de Estados Unidos, pero la riqueza de este último país le permite dominar los sectores de alimentación, bebidas y tabaco, y del comercio minorista. Y aunque China superó a Estados Unidos en el sector bancario en 2009, y desde entonces ocupa el primer lugar (con un pico del 41% en 2021, que bajó al 31% en 2024), Estados Unidos, concretamente Wall Street, domina el 63% de los servicios financieros. Esto es considerablemente superior a los tres años anteriores a la crisis de Wall Street en 2008, cuando el predominio de Estados Unidos era de una media del 48% antes de desplomarse a un mínimo del 27% en 2009. Uno de los motivos por los que Wall Street reforzó su dominio mundial tras la crisis se debe al posterior crecimiento de capital extranjero de propiedad estadounidense. Hemos denominado a esto la “americanización del capital mundial” (Starrs, 2017; Tooze, 2017), ya que la propiedad empresarial estadounidense creció en todo el planeta, también en las empresas estatales chinas. Por último, el dominio estadounidense en los medios de comunicación internacionales (76%) indica su capacidad para “fabricar consenso” y decidir la agenda de noticias del planeta: la estructura del conocimiento por excelencia (Hertman y Chomsky, 1988).</p>
<p style="text-align: center;">Gráfico 4.</p>
<p style="text-align: center;"><img decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-171526" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-Grafico4-1200x1200.jpg" alt="" width="840" height="840" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-Grafico4-1200x1200.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-Grafico4-450x450.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-Grafico4-300x300.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-Grafico4-768x768.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-Grafico4-1536x1536.jpg 1536w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-Grafico4-350x350.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-Grafico4-348x348.jpg 348w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-Grafico4-600x600.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-Grafico4-100x100.jpg 100w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-Grafico4-64x64.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/Puede-China-desafiar-Grafico4.jpg 1920w" sizes="(max-width: 840px) 100vw, 840px" />Fuente: Cálculo del autor basado en <em>Forbes Global 2000</em>, 2024 (con asistencia en la investigación de Quoc Linh Phm y Yishou Miao) basados en Forbes Global 2000 (Murphy y Shifrin, 2024).</p>
<p>Una vez más, no se pretende con esto negar el extraordinario auge capitalista de China a partir de los años noventa, como se evidencia en los gráficos 1 y 3. Pero ahora podemos ver que ese auge se produjo más a expensas de Japón y Europa Occidental que de Estados Unidos. De hecho, este último aumentó su predominio en los últimos 20 años en diversos sectores clave a pesar del auge de China, o quizás precisamente debido a este.</p>
<p>De hecho, nos recuerda el llamamiento que hizo Henry Luce (quien popularizó la expresión “siglo estadounidense”) en 1950 a favor de una “Europa más próspera e integrada” que permitiera a las empresas estadounidenses aumentar sus ganancias, pero sin suponer una amenaza para Estados Unidos, siempre y cuando este último mantuviera su dominio (Starrs, 2018b). Una lógica similar se aplica a una China más próspera, mientras que las empresas estadounidenses siguen teniendo acceso a su mano de obra y a sus consumidores (el gráfico 2 muestra que las guerras comerciales y tecnológicas posteriores a 2018 solo tuvieron un efecto marginal en el predominio de las empresas extranjeras en las exportaciones chinas). Así, la mayoría de las decisiones en la cima de la estructura productiva mundial relativas a dónde y qué producir en la mayor parte de los sectores se adoptan predominantemente en las juntas directivas de Estados Unidos. En resumen, en 2024 las empresas transnacionales con sede en Estados Unidos lideraban 19 de los 25 sectores generales de la lista <em>Forbes Global 2000</em>, mientras que China lideraba cuatro (y Japón los dos restantes): el dominio persistente de Estados Unidos en la estructura de producción mundial es asombroso y pasa inadvertido si solo examinamos las cuentas nacionales.</p>
<p><strong>China no salvará al mundo (mientras siga siendo capitalista)</strong></p>
<p>La primera presidencia de Xi Jinping (2012-2017) parecía contar con el ímpetu necesario para cumplir su gran estrategia de reorientar Eurasia hacia China, si solo se tomaba en cuenta el poder relacional. La Iniciativa de la Franja y la Ruta se puso en marcha en 2013 con una franja (terrestre) que acabaría conectando a China con Duisburgo, en el río Rin en Alemania (que a su vez se conecta con Róterdam, Países Bajos, el puerto de contenedores más activo de Europa), a través de Rusia, con trenes de mercancías de alta velocidad. La ruta (marítima) sigue las rutas comerciales de Zheng He de principios del siglo XV a través del sudeste asiático, el océano Índico hasta el golfo Pérsico, el mar Rojo y África Oriental. El Nuevo Banco de Desarrollo se fundó en Shanghái en 2015 y el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura en Beijing, en 2016. El Gobierno del Reino Unido declaró una “edad de oro” con China en 2015 y se unió a este último Banco, al igual que Italia, otros países europeos y Corea del Sur, entre muchos más.</p>
<p>China siguió creciendo a un ritmo vertiginoso, aunque alcanzó su crecimiento máximo en 2007 con un 14%, y siguió registrando un envidiable 7,9% en 2012 y un 7,0% en 2017. Con unos ingresos anuales gigantescos de sus exportaciones, China destinó decenas de miles de millones de dólares a políticas industriales, concretamente al Gran Fondo para semiconductores en 2014 y, en 2015, a <em>Made in China 2025</em> (dirigido a 10 sectores). Ya entonces decenas de países exportaban más a China que a Estados Unidos.</p>
<p>Con el viento aparentemente a su favor, Xi se dirigió a un público de capitalistas en el Foro Económico Mundial en enero de 2017 y reprendió a aquellos que intentaban revertir el “resultado natural” de la “globalización económica”, en una referencia directa a Trump, y presentó a China como un actor más responsable del sistema comercial mundial. China ha llegado muy lejos desde que Mao acusó a Deng Xiaoping de ser un “seguidor de la vía capitalista”.</p>
<p>Pero Xi calculó muy mal la probable respuesta de la potencia hegemónica mundial, Estados Unidos. Supuso que China podría seguir “transfiriendo” industrias de Estados Unidos (sobre todo la de tecnología avanzada) libremente y sin ninguna represalia. En su primer mandato, el presidente Trump no estuvo de acuerdo e inició una guerra comercial y luego tecnológica contra China. En el proceso, su administración comenzó a transformar la naturaleza misma de la globalización, al descartar el “libre comercio” y dar paso a una nueva época de tecnonacionalismo (Starrs y Germann, 2021) (que tuvo un fuerte apoyo del presidente Joe Biden), en la que la propiedad de la tecnología avanzada se define en función de la geopolítica.</p>
<p>El enorme poder estructural de Estados Unidos se empleó con una doble estrategia. En primer lugar, bloqueó a algunas de las principales empresas de alta tecnología de China (Huawei, SMIC, YMTC) con controles a la exportación (que abarcaron, al final, a las empresas transnacionales de aliados, como la empresa holandesa ASML) y, a continuación, a sectores enteros (chips avanzados, inteligencia artificial, computación cuántica y supercomputación). Estados Unidos no pudo hacer esto contra Japón en los años ochenta ni contra la Unión Soviética durante la Guerra Fría porque ninguno de los dos dependía de la tecnología estadounidense; eran mucho más autosuficientes tecnológicamente antes de la globalización en los años noventa.</p>
<p>En segundo lugar, Estados Unidos puso en marcha un estímulo sin precedentes –5 billones de dólares tan solo entre marzo de 2020 y marzo de 2021, más que el <em>New Deal</em> de 1930-1940– y políticas industriales por un valor superior a los 500 mil millones de dólares para la Ley de Chips y Ciencia y la Ley de Reducción de la Inflación de 2022. Estados Unidos puede repartir estas sumas sin precedentes hoy (no podía hacerlo en decenios anteriores) en parte debido al auge de China y a que muchos exportadores reciclan sus dólares estadounidenses nuevamente en la economía de Estados Unidos. Así, China ha sido el primer o segundo mayor financiador extranjero (en alternancia con Japón) de todo lo que hace Estados Unidos, incluido el imperialismo estadounidense contra China. Ningún otro imperio ha construido un sistema financiero en el que el principal rival geopolítico esté estructuralmente obligado a financiar su propia contención.</p>
<p>En forma similar, la ventaja comparativa más devastadora de Estados Unidos es su capacidad extraordinaria para causar muerte y destrucción masivas (ya sea directamente o a través de terceros), mientras profesa las más nobles intenciones y logra que mucha gente lo crea, especialmente quienes siguen aceptando sin crítica alguna las noticias del poder establecido.</p>
<p>Sin espacio para evidenciar la planificación,<sup>12</sup> avancemos rápidamente a principios de 2025: los aliados occidentales (el G7, la OTAN) ahora están convencidos de que China es un “rival sistémico”, la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China se ve interrumpida en su ruta a través de Rusia por las sanciones lideradas por Estados Unidos que, en esencia, desvinculan a Rusia del capitalismo occidental. Israel causa estragos en su región, en parte para allanar el camino al Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa –anunciado en la reunión del G20 que se celebró en Nueva Delhi en septiembre de 2023–<sup>13</sup>, que controlará la ruta marítima de China y su influencia en Oriente Medio en general (en tiempos de guerra, China no tiene la capacidad militar para competir con la influencia de Estados Unidos en la región, y con la caída del Gobierno de Assad en Siria, la influencia de Rusia se redujo, al tiempo que se ve distraída por su guerra contra Ucrania). La “edad de oro” de la Unión Europea y el Reino Unido con China de hace menos de una 10 años es ahora un lío absoluto.</p>
<p>Independientemente de este giro de los acontecimientos, comprender el poder estructural por encima del relacional resulta más útil para analizar las tendencias a largo plazo en la geopolítica del capital, y este ensayo ofrece una nueva metodología para hacerlo, al revelar el asombroso predominio de Estados Unidos en múltiples estructuras.</p>
<p>¿Qué tendría que hacer China para “salvar al mundo” del imperialismo estadounidense y del capitalismo en sí, que impulsan la explotación, la opresión y el ecocidio industrial? Firmar tratados de defensa mutua con tantos países como sea posible (desde 1949, China ha preferido mantenerse al margen), ayudar a la industrialización del Sur global, entre otras cosas mediante la transferencia de tecnología y la fabricación (no solo con el desarrollo de infraestructura y la desindustrialización de la extracción de recursos), avanzar hacia la desdolarización mediante la creación de una divisa internacional alternativa que no esté corrompida por los intereses nacionales (es decir, distinta del renminbi), aumentar rápidamente el bienestar social en China y en el extranjero para mejorar el nivel de vida, reducir drásticamente la quema de combustibles fósiles y ayudar a otros países a hacer lo mismo.</p>
<p>Pero mientras China siga siendo capitalista, no tendrá incentivo alguno para transformar de manera fundamental el capitalismo internacional, especialmente cuando su rival hegemónico está dispuesto a provocar la Tercera Guerra Mundial para defender su poder. Por lo tanto, los trabajadores chinos deberán iniciar primero una nueva revolución socialista para eliminar el capitalismo de China, quizás en colaboración con revoluciones en todo el planeta para eliminar la lógica de la acumulación infinita del capital a través de la explotación y la opresión de clases –sobre todo en Estados Unidos, para liberarse del yugo mundial de su clase dominante. Por supuesto, es mucho pedir. Pero si hay un país que encarna el dicho de Marx “todo lo sólido se desvanece en el aire” ese es China desde 1911, que pasó por numerosas revoluciones y contrarrevoluciones: las pesadillas ya se han convertido antes en sueños chinos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Traducción: Álvaro Queiruga</p>
</div><div class="uncode_text_column text-small" ></p>
<h5>NOTAS</h5>
<p>1 Cálculos del autor según datos del Banco Mundial (2024)<em> Databank: World Development Indicators</em> (15 de diciembre). <a href="https://databank.worldbank.org/source/world-development-indicators" target="_blank" rel="noopener">https://databank.worldbank.org/source/world-development-indicators</a></p>
<p><em>2 Ibid</em>.</p>
<p>3 Esto sucedía después de que Xi Jinping prometiera en 2021 «controlar estrictamente el consumo de carbón». Véase Lempriere, M. (2024)</p>
<p>4 A 2025, el bloque internacional BRICS cuenta con 10 miembros: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (miembros originales), más Egipto, los Emiratos Árabes Unidos, Etiopía, Indonesia e Irán.</p>
<p>5 Lamentablemente, por razones de espacio, no conceptualizo la medición de la estructura del conocimiento, en parte porque es más nebulosa y difícil de someter a un análisis cuantitativo que las demás. En la concepción más restringida de Strange, el poder en el conocimiento se indicaba por el dominio de la tecnología avanzada, que se superpone con la estructura de producción, como se verá más adelante.</p>
<p>6 Como revelaron WikiLeaks y Edward Snowden, el Estado estadounidense no tiene ningún problema en utilizar su aparato militar y de seguridad mundial contra aliados y enemigos por igual para servir al interés nacional estadounidense (de la clase dominante) por encima de un interés capitalista global generalizado. Véanse Assange (2015) y Greenwald (2014).</p>
<p>7 Incluso si Estados Unidos está dispuesto a pisotear los intereses de otros, porque el Estado estadounidense “creó el capitalismo global” (Panitch y Gindin, 2012), desde 1945 sus intereses suelen estar alineados con los de los capitalistas extranjeros para proteger y promover el capitalismo internacional en general: la base de la hegemonía estadounidense en el sentido de Gramsci tanto de consentimiento como de coerción. Véase también Cox (1983).</p>
<p>8 De hecho, en la Cumbre de los BRICS celebrada en Kazán en 2024, Putin expresó su deseo de una “moneda BRICS”, no un renminbi internacionalizado, que estaría sujeto a los intereses chinos. Pero si el Partido Comunista de China no internacionaliza su propia moneda por temor a perder el control estatal, es poco probable que apoye una “moneda de los BRICS”. El hecho de que durante décadas el euro no haya planteado un desafío serio al dólar revela cuán unificado debería ser dicho esfuerzo (por ejemplo, la UE se niega a fijar una política fiscal común debido a intereses nacionales contrapuestos); los BRICS+ están mucho menos unificados geopolíticamente que la Unión Europea.</p>
<p>9 Algunos analistas utilizan el PIB calculado por la paridad de poder adquisitivo[PPA], y según esta medida China ya habría superado a Estados Unidos en 2014. Rechazo la PPA por razones tanto teóricas (rechazo la presuposición subyacente de la teoría neoclásica de la “ley de un precio”, en la que se dan competencia e información perfectas) como empíricas (no hay “dólares PPA” en la vida real, solo comercio en dólares estadounidenses).</p>
<p>10 En todos los casos, excepto en el de sociedades comerciales, un sector que en gran medida acoge un tipo de empresa procedente de Japón, sogo shosha (las empresas transnacionales estadounidenses no han sido clasificadas en este sector).</p>
<p>11 La determinación del “predominio” es algo subjetivo. Para ser precisos, consideramos “predominio” cualquier participación líder que sea del 37,5 % o superior y el doble de la segunda mayor participación. Esto se debe a que la mayoría coincidiría en que<br />
Estados Unidos era económicamente “dominante” en 1950; y las estimaciones de la participación estadounidense en el PIB mundial en ese momento oscilan entre el 25% y el 50%: el 37,5% es la media.</p>
<p>12 En resumen, el objetivo general de la política exterior estadounidense desde la Primera Guerra Mundial ha sido, según el Servicio de Investigación del Congreso, “impedir el surgimiento de potencias hegemónicas regionales”, especialmente en Eurasia. Véase O’Rourke (2024) y, sobre las diversas formas en que Estados Unidos puede debilitar a Rusia con repercusiones para China, véase el informe de RAND encargado por el Pentágono (Dobbins et al., 2019).</p>
<p>13 En su discurso de septiembre de 2024 ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu caracterizó a los países IMEC como “la bendición” por la cual sería necesario eliminar la resistencia de “la maldición”<br />
(Palestina, Líbano, Siria e Irán). Véase Netanyahu (27 de septiembre de 2024).</p>
<h5>Bibliografía</h5>
<p>Assange, Julian (2015). <em>The WikiLeaks Files: The World According to US Empire</em>. Londres: Verso.</p>
<p>Banco Mundial (15 de diciembre de 2024). <em>Databank: World Development Indicator</em>s. BM. <a href="https://databank.worldbank.org/source/world-development-indicators" target="_blank" rel="noopener">https://databank.worldbank.org/source/world-development-indicators</a></p>
<p>China’s Customs Statistics (2024) <em>Exports by Type Enterprise and by Customs Regime</em>, 1-12.2023. General Administration of Customs,<br />
People’s Republic of China. <a href="http://english.customs.gov.cn/Statics/c202c809-5ac8-4726-8c97-53ff92db45d3.html" target="_blank" rel="noopener">http://english.customs.gov.cn/Statics/c202c809-5ac8-4726-8c97-53ff92db45d3.html</a></p>
<p>Cox, Robert (1983). <em>Gramsci, hegemony and international relations: An essay in method</em>. Millennium: Journal of International Studies, 12(2), 162-175.</p>
<p>Dobbins, James et al. (24 de abril de 2019). <em>Extending Russia: Competing from advantageous ground</em>. RAND. <a href="https://www.rand.org/pubs/research_reports/RR3063.html" target="_blank" rel="noopener">https://www.rand.org/pubs/research_reports/RR3063.html</a></p>
<p>Friedman, George y LeBard, Meredith (1991). <em>The Coming War with Japan</em>. Nueva York: St. Martin’s Press.</p>
<p>Germain, Randall (ed.) (2016). <em>Susan Strange and the Future of Global Political Economy: Power, Control and Transformation. Abingdon</em>:<br />
Routledge.</p>
<p>Gowan, Peter (1999). <em>The Global Gamble: Washington’s Faustian Bid for World Dominance</em>. Londres: Verso.</p>
<p>Greenwald, Glenn (2014). <em>No Place to Hide: Edward Snowden, the NSA &amp; the Surveillance State</em>. Londres: Penguin Books.</p>
<p>Hanieh, Adam (2024). <em>Crude Capitalism: Oil, Corporate Power, and the Making of the World Market</em>. Londres: Verso.</p>
<p>Harkavy, Robert (1982). <em>Great Power Competition for Overseas Bases: The Geopolitics of Access Diplomacy</em>. Nueva York: Pergamon Press.</p>
<p>Herman, Edward y Chomsky, Noam (1988). <em>Manufacturing Consent: The Political Economy of the Mass Media</em>. Nueva York: Pantheon<br />
Books.</p>
<p>Lempriere, Molly (11 de abril de 2024). China responsible for 95 % of new coal power construction in 2023, report says. Carbon Brief.<br />
Murphy, Andrea y Shifrin, Matt (eds.) (2024). Forbes Global 2000. <a href="https://www.carbonbrief.org/china-responsible-for-95-of-new-coal-power-construction-in-2023-report-says/" target="_blank" rel="noopener">https://www.carbonbrief.org/china-responsible-for-95-of-new-coal-power-construction-in-2023-report-says/</a></p>
<p>The World’s Largest Public Companies. Forbes. <a href="https://www.forbes.com/lists/global2000/" target="_blank" rel="noopener">https://www.forbes.com/lists/global2000/</a></p>
<p>Netanyahu, Benjamin (27 de septiembre de 2024). Discurso del primer ministro Benjamin Netanyahu en la Asamblea General<br />
de la ONU en Nueva York. ONU. <a href="https://gadebate.un.org/sites/default/files/gastatements/79/il_fl.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://gadebate.un.org/sites/default/files/gastatements/79/il_fl.pdf</a></p>
<p>O’Rourke, Ronald (12 de diciembre de 2024). Defense Primer: Geography, Strategy, and U.S. Force Design, Congressional Research Service. Library of Congress. <a href="https://crsreports.congress.gov/product/pdf/IF/IF10485/34" target="_blank" rel="noopener">https://crsreports.congress.gov/product/pdf/IF/IF10485/34</a></p>
<p>Panitch, Leo y Gindin, Sam (2012). The Making of Global Capitalism: The Political Economy of American Empire. Londres: Verso.<br />
Panitch, Leo y Konings, Martijn (eds.) (2008) American Empire and the Political Economy of Global Finance. Basingstoke: Palgrave<br />
Macmillan.</p>
<p>Pomeranz, Kenneth (2000). The Great Divergence: China, Europe, and the Making of the Modern World Economy. Princeton: Princeton<br />
University Press.</p>
<p>Robinson, William (2014). Global Capitalism and the Crisis of Humanity. Cambridge: Cambridge University Press.</p>
<p>Starrs, Sean K. (2013). American economic power hasn’t declined—it globalized! Summoning the data and taking globalization seriously. International Studies Quarterly, 57(4), 817-830.</p>
<p>Starrs, Sean K. (2014). The chimera of global convergence. New Left Review, 87(1), 81-96.</p>
<p>Starrs, Sean K. (2017). The global capitalism school tested in Asia: Transnational capitalist class vs taking the state seriously. Journal<br />
of Contemporary Asia, 47(4), 641-658.</p>
<p>Starrs, Sean K. (2018a). Can China unmake the American making of global capitalism? The Socialist Register 2019: A World Turned Upside Down? (55), 173-200.</p>
<p>Starrs, Sean K. (2018b). The rise of emerging markets signifies the end of the beginning of the American Century: Henry Luce and<br />
the emergence of global capitalism. En S. Santino Regilme Jr y J. Parisot (eds.), American Hegemony and the Rise of Emerging Powers.<br />
Abingdon: Routledge.</p>
<p>Starrs, Sean K. y Germann, Julian (2021). Responding to the China challenge in techno-nationalism: Divergence Between Germany<br />
and the United States. Development and Change, 52(5), 1122-1146.</p>
<p>Strange, Susan (1987). The Persistent myth of lost hegemony. International Organization, 41(4), 551-574.</p>
<p>Strange, Susan (1996). The Retreat of the State: The Diffusion of Power in the World Economy. Cambridge: Cambridge University Press.</p>
<p>Tooze, Adam (30 de marzo de 2017). The Americanization of global capital. Notes on the Global Condition Blog. https://adamtooze.com/2017/03/30/notes-global-condition-americanization-global-capital/</p>
<p>Vine, David (2020). The United States of War: A Global History of America’s Endless Conflicts, from Columbus to the Islamic State. Berkeley: University of California Press</p>
</div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-11" data-row="script-row-unique-11" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-11"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row has-bg need-focus style-back_color-208181-bg border-color-nhtu-color row-container" style="border-style: solid;" id="autoria"><div class="row unequal col-no-gutter no-top-padding no-bottom-padding single-h-padding limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell  vc_custom_1764590570104 border-color-nhtu-color single-block-padding style-back_color-169080-bg has-bg" style="border-style: solid;border-top-width: 2px ;border-right-width: 2px ;border-bottom-width: 2px ;border-left-width: 2px ;padding-right: 20px ;" ><div class="column-background background-element" style="opacity: 1;">
											<div class="background-wrapper">
												<div class="background-inner"></div>
												<div class="block-bg-overlay style-color-xsdn-bg" style="opacity: 0.75;"></div>
											</div>
										</div><div class="uncont" ><div class="vc_row row-internal row-container"><div class="row row-child"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_child col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light" ><div class="uncoltable"><div class="uncell border-color-nhtu-color no-block-padding" style="border-style: solid;" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p><strong>Sean Kenji Starrs</strong> es catedrático de Desarrollo Internacional en el King’s College de Londres. De 2014 a 2021 formó parte del Departamento de Estudios Asiáticos e Internacionales de la City University de Hong Kong. También fue profesor adjunto invitado<br />
del Centro de Estudios Internacionales del Massachusetts Institute of Technology [MIT], y obtuvo su doctorado en la Universidad de York, Toronto, bajo la tutoría Leo Panitch.</p>
</div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div><script id="script-autoria" data-row="script-autoria" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("autoria"));</script></div></div></div>
</div>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.fuhem.es/2025/12/05/puede-china-desafiar-al-imperio-de-estados-unidos/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>

<!--
Performance optimized by W3 Total Cache. Learn more: https://www.boldgrid.com/w3-total-cache/?utm_source=w3tc&utm_medium=footer_comment&utm_campaign=free_plugin

Caché de objetos 0/1024 objetos usando APC
Almacenamiento en caché de páginas con Disk: Enhanced 
Caché de base de datos usando APC

Served from: www.fuhem.es @ 2026-06-02 01:34:10 by W3 Total Cache
-->