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	<title>Análisis &#8211; FUHEM</title>
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	<description>educación + ecosocial</description>
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	<title>Análisis &#8211; FUHEM</title>
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		<title>Sistemas alimentarios poscrecimiento: crítica, visiones, caminos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 26 Jan 2026 13:00:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
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		<category><![CDATA[Alimentación]]></category>
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		<category><![CDATA[Sistemas alimentarios]]></category>
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					<description><![CDATA[Partiendo de una crítica al sistema socioeconómico dominante, el autor perfila visiones y vías para los sistemas alimentarios poscrecimiento, ofreciendo algunos elementos de reflexión para imaginar y poner en práctica sistemas alimentarios que garanticen la justicia medioambiental y una buena vida para todos dentro de los límites planetarios.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-172122" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-300x419.jpg" alt="" width="300" height="419" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-300x419.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-450x629.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-1200x1677.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-768x1073.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-1099x1536.jpg 1099w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-350x489.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-600x838.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-64x89.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172.jpg 1374w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />Giuseppe Feola</strong>, profesor asociado del Instituto Copérnico de Desarrollo Sostenible de la Universidad de Utrecht, Países Bajos, escribe para el número 172 de <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em> sobre los sistemas alimentarios poscrecimiento, partiendo de una crítica al sistema socioeconómico dominante. Además perfila visiones y vías para los sistemas alimentarios poscrecimiento, ofreciendo algunos elementos de reflexión para imaginar y poner en práctica sistemas alimentarios que garanticen la justicia medioambiental y una buena vida para todos dentro de los límites planetarios.<sup>1,</sup><sup>2</sup></p>
<blockquote><p><em><strong>Las sociedades y economías occidentales han impulsado históricamente la denominada Gran Aceleración, socavando diversas funciones ecológicas de las que dependen tanto la vida humana como la no humana.<sup>3</sup> Se están traspasando los denominados «límites planetarios» biofísicos en los que la civilización humana ha existido de forma segura.</strong></em><sup>4</sup></p></blockquote>
<p>Las perturbaciones climáticas y ecológicas son causadas por sociedades y economías orientadas hacia el crecimiento compuesto perpetuo de su rendimiento material y energético (es decir, la energía y los materiales que fluyen a través de los sistemas socioeconómicos). Las investigaciones han demostrado que, en la actualidad, ningún país logra alcanzar un equilibrio entre mantenerse dentro de los límites planetarios y satisfacer las necesidades sociales básicas, como la seguridad, la educación o la voz política. Por lo general, los países ricos satisfacen muchas necesidades sociales, pero sobrepasan los límites ecológicos, mientras que otros países se mantienen en gran medida dentro de tales límites, pero no logran proporcionar a sus ciudadanos unas bases sociales sólidas.<sup>5 </sup>Esto se debe a que la economía capitalista predominante tiene problemas estructurales, en particular el hecho de que las ganancias de algunos dependen de las pérdidas de muchos otros.<sup>6</sup></p>
<p>Por lo tanto, la amenaza que representan las perturbaciones ecológicas y las injusticias requiere una transformación de la economía, la sociedad y los sistemas alimentarios: no un ajuste de los incentivos o una «solución rápida» de las tecnologías, sino una transformación que se aleje de una economía capitalista extractivista responsable de «[&#8230;] daños e injusticias monumentales a través de su incesante necesidad de expansión, acumulación y extracción».<sup>7</sup></p>
<p>Debemos luchar por una economía —y unos sistemas alimentarios dentro de ella— que contribuya positivamente al florecimiento humano y no humano, incluyendo la provisión de medios de vida dignos y trabajo significativo, así como un bajo consumo de materiales y energía.<sup>8</sup> Esto implica una transformación social y económica fundamental, ya que «[&#8230;] se reconoce ampliamente que necesitamos cambiar algunos marcos culturales muy importantes —la importancia del crecimiento económico, el dominio del capitalismo de los combustibles fósiles, la esperanza de la modernidad como progreso sin fin— para hacer frente adecuadamente al desafío del cambio climático».<sup>9</sup></p>
<p>Estas son, pues, las preguntas en las que me gustaría centrar este ensayo: ¿qué sistemas alimentarios podrían contribuir a formas de sociedad y economía que prioricen el bienestar de todos y mantengan la base ecológica de la vida? ¿Cómo serían los sistemas alimentarios que ya no necesitaran crecer para sobrevivir? ¿Y cómo podríamos llegar a ellos? Partiendo de lecturas sociotécnicas o socioecológicas de la insostenibilidad de los sistemas agrícolas, abordaré estas cuestiones desde una perspectiva de decrecimiento, un movimiento, una crítica y una visión que recientemente ha entrado en el debate sobre la sostenibilidad y la transformación de los sistemas agrícolas.</p>
<h4><strong>Cr</strong><strong>í</strong><strong>tica</strong></h4>
<p>Los sistemas alimentarios industriales de las sociedades capitalistas modernas se caracterizan, entre otras cosas, por altos niveles de insumos externos; un enfoque extractivo del medio ambiente natural; la dependencia de los mercados; una creciente financiarización; la necesidad imperiosa de crecer y la acumulación de capital.</p>
<p>La insostenibilidad y la injusticia inherentes a los sistemas alimentarios industriales de las sociedades capitalistas modernas tienen sus raíces no solo en falacias sociotécnicas o de gestión, sino también, y lo que es más importante, en las estructuras político-económicas y los modelos culturales del desarrollo capitalista extractivista y explotador.</p>
<p>Para profundizar en algunas de estas causas fundamentales, me basaré en una crítica multidimensional del decrecimiento de las economías y sociedades adictas al crecimiento (Tabla 1). El decrecimiento deconstruye la creencia hegemónica de que el crecimiento económico perpetuo y compuesto <em>es intr</em><em>ínsecamente bueno</em>. Por el contrario, el decrecimiento aboga por una forma de sociedad y economía que priorice el bienestar de todos y mantenga la base ecológica de la vida.<sup>10</sup></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Tabla 1. Críticas al crecimiento (adaptado de Schmelzer <em>et al.</em>, 2022)</strong><sup>11</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<table class=" aligncenter" width="548">
<tbody>
<tr>
<td width="115"><strong>Crítica</strong></td>
<td width="432"><strong>Crecimiento económico…</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Ecológico</td>
<td width="432">… destruye los fundamentos ecológicos de la vida humana</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Socio-económico</td>
<td width="432">… mide erróneamente la vida humana y obstaculiza el bienestar y la igualdad&#8230;</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">De Capitalismo</td>
<td width="432">… está impulsado por la explotación y la acumulación capitalistas.</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Cultural</td>
<td width="432">…produce formas alienantes de trabajar, vivir y relacionarnos entre nosotros.</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Feminista</td>
<td width="432">… se basa en la explotación de género y devalúa la reproducción.</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">De Industrialismo</td>
<td width="432">… da lugar a fuerzas y técnicas productivas antidemocráticas.</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Norte-Sur</td>
<td width="432">… se basa en relaciones de dominación, extracción y explotación, y las reproduce.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p style="text-align: center;"><strong> </strong></p>
<p>La crítica ecológica destaca el impacto perjudicial del crecimiento económico excesivo en la vida humana. La agricultura y los sistemas alimentarios contribuyen sustancialmente a la transgresión de los límites planetarios.<sup>12</sup> Investigaciones relevantes han identificado múltiples efectos ambientales negativos de estas actividades, como la «[&#8230;] destrucción de la biodiversidad y los sistemas de servicios ambientales [&#8230;]; problemas de bienestar animal; [y] niveles excesivos de residuos y huellas de carbono».<sup>13</sup> Los sistemas alimentarios industriales también tienen repercusiones sociales y sanitarias negativas. Entre ellas se incluyen la epidemia de obesidad y las afecciones de salud asociadas a ella; la mala calidad de los alimentos (en términos de sabor y nutrición humana) y el acceso limitado a los alimentos (como indica la creciente difusión de los bancos de alimentos); la expulsión de los pequeños agricultores y campesinos de la tierra y los mercados; y la pérdida de prácticas y cultivos tradicionales, a menudo muy diversos.<sup>14</sup></p>
<p>Una crítica socioeconómica del decrecimiento ofrece una valiosa perspectiva para considerar la alienación de los consumidores. La cultura de perseguir restaurantes nuevos y de moda y productos alimenticios de edición limitada −que permite y, en algunos casos, está diseñada para que el consumidor nunca encuentre satisfacción− socava nuestra sensación de bienestar. Esta perspectiva también puede ayudar a poner de relieve la explotación que caracteriza a la producción alimentaria: los sistemas legales e ilegales que permiten la extracción de naturaleza y mano de obra baratas, incluidos los trabajadores agrícolas indocumentados que sostienen los sistemas alimentarios, a quienes con demasiada frecuencia ignoramos deliberadamente.<sup>15</sup> Además, el problema cada vez más grave del endeudamiento afecta a los agricultores y los obliga a adoptar prácticas que maximizan el crecimiento en el sistema alimentario capitalista.<sup>16</sup></p>
<blockquote><p><strong>La insostenibilidad y la injusticia de los sistemas alimentarios están profundamente arraigadas en los modelos culturales de desarrollo capitalista extractivista y explotador</strong></p></blockquote>
<p>El capitalismo se caracteriza por una lógica cultural e institucional que prioriza las ganancias individuales sobre los beneficios colectivos; la privatización sobre el intercambio; la eficiencia sobre la suficiencia; la externalización sobre la responsabilidad; etc. (Tabla 2). En los sistemas alimentarios orientados a la acumulación y el crecimiento, las ganancias en eficiencia no se ahorran simplemente, sino que es probable que las empresas las gasten en aumentar la producción y los consumidores en aumentar el consumo: este es el conocido «efecto rebote».<sup>17</sup> Del mismo modo, los impulsos hacia alimentos más sostenibles o saludables pueden verse contrarrestados por la aparición de nuevos tipos de comida basura y prácticas alimentarias insostenibles y/o poco saludables.<sup>18</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Tabla 2. Lógicas dominantes en los sistemas capitalista y poscapitalista</strong></p>
<table class=" aligncenter" width="588">
<tbody>
<tr>
<td width="265"><strong>Lógicas dominantes que sustentan el capitalismo / crecimiento compuesto perpetuo</strong></td>
<td width="323"><strong>Lógicas dominantes que sustentan el poscapitalismo / poscrecimiento</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Riqueza</td>
<td width="323">Bienestar</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Propiedad privada</td>
<td width="323">Comunitarismo</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Valor de cambio</td>
<td width="323">Valor de uso</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Acumulación y crecimiento (ilimitados)</td>
<td width="323">Equilibrio (dentro de unos límites)</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Producción</td>
<td width="323">Reproducción</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Eficiencia</td>
<td width="323">Eficiencia y suficiencia</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Individual</td>
<td width="323">Colectivo</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Racionalidad</td>
<td width="323">(Múltiples formas de) compromiso sociocultural</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Separación</td>
<td width="323">Relación</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Utilitarismo</td>
<td width="323">Cuidados</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Externalización</td>
<td width="323">Responsabilidad</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Ausencia de lugar</td>
<td width="323">Presencia de lugar</td>
</tr>
<tr>
<td width="265">Humano</td>
<td width="323">Humano y no humano</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p style="text-align: center;"><strong> </strong>Fuente: Elaboración propia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La crítica del industrialismo desde el decrecimiento puede ayudarnos a abordar cuestiones de gobernanza antidemocrática en el sistema alimentario, tal y como se refleja en la concentración corporativa a lo largo de la cadena de suministro. La insostenibilidad del sistema alimentario y las injusticias que en él se producen no son meramente consecuencia de tecnologías deficientes o de una aplicación ineficaz de los modelos de negocio, los mecanismos de mercado o las intervenciones técnicas. Como argumentó Jennifer Clapp, «[&#8230;] las empresas concentradas pueden configurar los mercados, las agendas tecnológicas y de innovación, y los marcos políticos y de gobernanza».<sup>19</sup></p>
<p>La economía política determina, entre otras cosas, quién toma las decisiones, con qué propósito y en interés de quién. Determina qué conocimientos y valores se tienen en cuenta en esas decisiones, cómo se distribuyen los beneficios y cómo se reparten los costes, si es que se reparten. En otras palabras, la concentración y el poder de las empresas socavan los objetivos clave de los sistemas alimentarios sostenibles y socialmente beneficiosos, como los medios de vida equitativos, la sostenibilidad y la participación amplia en la gobernanza del sistema alimentario.<sup>20</sup></p>
<p>La crítica del decrecimiento también revela el trabajo reproductivo no remunerado e infravalorado que es necesario para sostener un sistema alimentario industrial capitalista. El modelo de una granja familiar convencional suele representar a una pareja heterosexual y su familia nuclear, adhiriéndose a los roles masculinos y femeninos tradicionales dentro de la familia, el hogar y la granja. Dicho modelo «[&#8230;] vincula la masculinidad con el liderazgo en la producción de alimentos, las operaciones comerciales y el uso de maquinaria, mientras que asigna la feminidad a roles subordinados en el campo y las ventas, el trabajo manual y la responsabilidad sobre el trabajo reproductivo no remunerado, como las tareas domésticas, la cocina y el cuidado de los niños».<sup>21</sup> A su vez, esto afecta a la infrarrepresentación, la discriminación y la exclusión de las personas que se identifican como mujeres y las personas <em>queer</em>. Esta discriminación se extiende a las dificultades para obtener créditos, préstamos, oportunidades de trabajo y vender productos en los mercados locales, todo ello debido al incumplimiento de los roles de género e identidad convencionales en la agricultura.</p>
<p>Igualmente, la crítica al decrecimiento pone de relieve las problemáticas relaciones Norte-Sur y su papel en las economías orientadas al crecimiento. Por ejemplo, las afirmaciones sobre la productividad y la eficiencia de la producción agrícola europea suelen omitir que dicha productividad, en cierta medida, se consigue a costa de mano de obra, tierra y recursos baratos en otras partes del mundo.</p>
<p>Las investigaciones muestran que la búsqueda de una producción alimentaria sostenible suele ser llevada a cabo por poderosos actores económicos, a menudo con sede en el Norte, que externalizan las actividades locales a países del Sur con una legislación laboral y medioambiental deficiente (o mal aplicada); a su vez, desplazan los costes sociales y ecológicos utilizando mano de obra barata y combustibles fósiles en esos países.<sup>22</sup> Además, los actores mencionados también trasladan los costes sociales y ecológicos mediante la adopción de tecnologías supuestamente «inteligentes» en el Norte, lo que aumenta la demanda de la extracción perjudicial de recursos escasos (por ejemplo, minerales de tierras raras) necesarios para alimentar estas tecnologías en otros lugares.</p>
<h4><strong>Visi</strong><strong>ón</strong></h4>
<p>Es difícil imaginar sistemas alimentarios poscrecimiento, ya que en general es difícil imaginar algo que aún no existe, pero no estamos del todo a ciegas.</p>
<p>Un modelo de simulación desarrollado por Leon Bodirsky, David Chen y sus colegas, por ejemplo, mostró:</p>
<p style="padding-left: 40px;">[&#8230;] que una transformación estructural y cualitativa del sistema alimentario puede lograr una economía del sistema alimentario en estado estacionario que sea neutra en emisiones netas de GEI<sup>23</sup> para 2100, al tiempo que mejora los resultados nutricionales. Esta transformación sostenible reduce el consumo de materiales mediante una convergencia hacia un sistema alimentario basado en las necesidades, es posible gracias a una distribución más equitativa de los ingresos e incluye una asignación eficiente de los recursos.<sup>24</sup></p>
<p>En cuanto a las intervenciones que conducen a dicha transformación del sistema alimentario, este estudio demostró que tal transformación implicaría la reducción de la industria ganadera, la disminución del consumo de productos animales, la expansión de la horticultura y la adopción de prácticas y materiales de gestión poco contaminantes.</p>
<p>Meino Smit<sup>25 </sup>fue más allá: argumentó que la agricultura neerlandesa es insostenible (en términos de equilibrio energético) y estimó que situar la agricultura neerlandesa dentro de los límites «energéticos» sostenibles implicaría sistemas alimentarios que, entre otras cosas:</p>
<ol>
<li>Producirían principalmente, si no exclusivamente, para la población nacional.</li>
<li>Implicaran muy poca exportación e importación de los recursos necesarios para la producción y los alimentos resultantes, con una producción y un consumo destinados a fines locales/regionales.</li>
<li>Aumentaran la captura de carbono en las tierras agrícolas mediante la utilización de más materia orgánica y menos labranza en los procesos agrícolas.</li>
<li>Tomaran la fuerza manual como punto de partida para proporcionar energía; por lo tanto, emplearan cuatro veces más mano de obra que en la actualidad.</li>
<li>Utilizar la menor cantidad posible de combustibles fósiles y aparatos electrónicos.</li>
<li>Reutilizar todas las materias primas y toda la materia orgánica, lo que significa que todos los residuos de materia orgánica deben recogerse por separado para su uso como fertilizante.</li>
</ol>
<p>Juan Infante Amate y Manuel González de Molina llegaron a conclusiones similares en su investigación sobre la agricultura española.<sup>26</sup></p>
<p>Los sistemas alimentarios poscrecimiento también pueden imaginarse examinando las prácticas experimentadas con redes alimentaria alternativas. El sistema alimentario alberga una multitud de granjas agroecológicas, colectivos alimentarios, programas de agricultura apoyados por la comunidad, mercados de agricultores e iniciativas de intercambio de alimentos, junto con muchos otros tipos de iniciativas campesinas, de base, comunitarias y cooperativas, y empresas sociales en las que participan millones de personas en todo el mundo, que ya están desarrollando sistemas alimentarios alternativos y cívicos.<sup>27</sup></p>
<p>Las investigaciones demuestran que estas iniciativas pueden promover prácticas agrícolas agroecológicas productivas, crear puestos de trabajo significativos −esto es, que tienen sentido para los trabajadores−, producir alimentos saludables, desmercantilizar los alimentos y los recursos y construir comunidades. Esto se debe a que están arraigadas en el lugar: ecológica, social y culturalmente, y a que a menudo se gestionan de manera horizontal y profundamente democrática, dando prioridad al bienestar social y medioambiental y a la soberanía alimentaria por encima de la obtención de ganancias.<sup>28</sup></p>
<p>A pesar de los numerosos contratiempos y concesiones, muchas de estas iniciativas funcionan según una lógica contradictoria con los sistemas alimentarios capitalistas industriales dominantes (tabla 2, columna derecha). Puede que no sean grandes, ni capaces o dispuestas a «ampliarse», pero estas alternativas cuestionan sin duda muchas de las lógicas profundamente arraigadas y dadas por sentadas del capitalismo industrial que están en la base de sus sistemas alimentarios insostenibles e injustos. La existencia de alternativas que funcionan aquí y ahora para un sistema alimentario fundamentalmente diferente puede considerarse una brújula que indica una dirección, si no un punto de llegada específico, para la transformación de los sistemas alimentarios.</p>
<h4><strong>Caminos</strong></h4>
<p>La complejidad de los sistemas alimentarios desafía cualquier solución «milagrosa».<sup>29</sup> Por lo tanto, prefiero pensar en la transformación como un proceso que surge de los intentos de producir cambios a través de diversos tipos de intervenciones, llevadas a cabo por diferentes agentes en diferentes espacios. El reto, entonces, es cómo buscar la resonancia entre estos agentes, intervenciones y espacios. En esta sección, propongo tres vías para abordar este reto.</p>
<p><em>Ví</em><em>a 1: Enfoque de pol</em><em>í</em><em>tica evolutiva</em></p>
<p>El cambio transformador puede conceptualizarse como el doble movimiento de declive y eliminación gradual de los sistemas insostenibles, y la aparición y consolidación de los sostenibles (Figura 1). El enfoque de política evolutiva (i) aprovecha la variación de las prácticas agroalimentarias, (ii) apoya la conservación y transmisión de alternativas, y (iii) guía deliberadamente su selección, incluida la eliminación gradual de las prácticas agroalimentarias insostenibles e injustas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Figura 1. La curva X que representa la interacción de los patrones de consolidación y eliminación</strong><sup>30</sup></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-173086" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/02/feola.jpg" alt="" width="740" height="440" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/02/feola.jpg 740w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/02/feola-450x268.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/02/feola-300x178.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/02/feola-350x208.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/02/feola-600x357.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/02/feola-64x38.jpg 64w" sizes="(max-width: 740px) 100vw, 740px" /></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Fuente</strong>: Hebinck <em>et al.</em>, 2022.<sup>30</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cuando se aplica a la transformación, el enfoque puede ayudar a navegar a través de este doble movimiento. <em>Aprovechar la variación</em> en el sistema alimentario implica crear espacios y recursos para la experimentación y acelerar las alternativas al sistema alimentario capitalista industrial. <em>Apoyar la retención y la transmisión </em>de esas alternativas implica fomentar su consolidación, pero también facilitar el aprendizaje, la replicación y la difusión de alternativas en diferentes geografías. <em>La selección</em> implica eliminar deliberadamente las prácticas agrícolas, de procesamiento, distribución y consumo insostenibles e injustas. La eliminación debe llevarse a cabo de acuerdo con los principios de justicia distributiva, de reconocimiento, procesal y restaurativa.<sup>31</sup> A pesar del riesgo de captura por parte de intereses creados,<sup>32</sup> si se aplica mediante políticas y otras estrategias de cambio social en todos los contextos, y siempre que la brújula del poscrecimiento sea firme, este enfoque evolutivo tiene cierto potencial para informar la coherencia de las políticas y lograr resonancia.</p>
<p><em>Vía 2: Sinergias en las estrategias polí</em><em>ticas</em></p>
<p>Una segunda forma de pensar en la búsqueda de resonancia se basa en las sinergias entre las estrategias políticas. El pensamiento convencional sobre la transformación del decrecimiento se ha cristalizado en tres estrategias interrelacionadas y que se refuerzan mutuamente.<sup>33</sup></p>
<p>En primer lugar, la prefiguración puede observarse en una miríada de alternativas concretas ya existentes, como los bienes comunes, las cooperativas alimentarias, el intercambio de alimentos, la agricultura apoyada por la comunidad y otras similares, que se centran en la tierra o los alimentos. Estas prefiguraciones cambian el sistema alimentario a nivel local y socializan a las personas con valores alternativos, al tiempo que construyen comunidad y demuestran que crear alternativas es difícil, pero posible.</p>
<p>En segundo lugar, la movilización contrahegemónica implica resistir las lógicas y prácticas de la economía capitalista de crecimiento, así como la explotación, el daño y el perjuicio que esta genera. Pensemos en las protestas contra los acuerdos de libre comercio, los OMG o aquellas destinadas a salvaguardar el acceso a la tierra o la soberanía alimentaria. Esta estrategia también implica crear nuevos sentidos comunes e instituciones de poder paralelas para transformar el sistema capitalista junto con estructuras sociales más amplias.</p>
<p>En tercer lugar, las reformas no reformistas «[&#8230;] tienen por objeto socavar el orden político, económico y social imperante, construir uno esencialmente diferente y crear un poder democrático hacia horizontes emancipadores. Buscan redistribuir el poder y reconstituir quién gobierna y cómo» (Akbar, 2023, p. 2507).<sup>34</sup> Por ejemplo, si las reformas agrarias implicaran la expropiación y la redistribución de la tierra, cambios estructurales en los regímenes de subvenciones y medidas que contrarresten la concentración de la tierra, podrían cambiar las relaciones de poder y crear oportunidades para un cambio ulterior.<sup>35</sup></p>
<p>Diferentes actores —como los movimientos alimentarios y agroecológicos, los agricultores, los colectivos comunitarios, los investigadores, los responsables políticos y los emprendedores sociales— pueden adoptar principalmente una estrategia. Sin embargo, es útil concebir estrategias desde una perspectiva más sistémica. Leonie Guerrero-Lara (2024),<sup>36</sup> por ejemplo, demostró que la red alemana de agricultura apoyada por la comunidad (CSA), que se centra principalmente en la creación de alternativas, también participa en movilizaciones contrahegemónicas y en la promoción de CSA y otras causas a diversos niveles administrativos. Por lo tanto, es fundamental apreciar el papel de estas conexiones en el fomento de la resonancia a la que me refería anteriormente.</p>
<p><em>Vía 3: Coaliciones de movimientos sociales</em></p>
<p>Por último, una tercera forma de pensar en la búsqueda de resonancia se basa en las coaliciones de movimientos sociales. Existe un potencial sin explotar para las alianzas entre los movimientos alimentarios, medioambientales y de decrecimiento. En muchos sentidos, la agroecología —tal y como se promueve a través del movimiento La Vía Campesina y otras alternativas— podría servir de modelo para los sistemas agrícolas poscrecentistas.<sup>37</sup> Sin embargo, la alianza estratégica entre estos movimientos de base está lejos de estar establecida.</p>
<p>En un estudio dirigido por Julia Spanier y Leonie Guerrero-Lara,<sup>38</sup> por ejemplo, examinamos el potencial de una coalición entre los movimientos de decrecimiento y CSA en Alemania. Allí, descubrimos que la actual ausencia de una coalición puede explicarse por dos factores, además de la falta de conocimiento sobre el decrecimiento por parte de la red CSA.</p>
<p>En primer lugar, las diferencias ideológicas y estratégicas se expresan en diagnósticos contrastantes del problema: el CSA se centra en la cuestión concreta de la pérdida de la agricultura a pequeña escala, mientras que el decrecimiento propone una crítica más amplia —y, a ojos de muchos miembros del CSA, más abstracta— de las estructuras socioeconómicas. Además, el CSA no es explícitamente anticapitalista, mientras que el decrecimiento sí lo es. El CSA opera mediante el fortalecimiento de alternativas, la resistencia y la promoción de causas, mientras que el decrecimiento se centra principalmente en discursos e imaginarios.</p>
<p>En segundo lugar, la falta de una coalición entre el decrecimiento y la CSA en Alemania puede estar relacionada con la falta de factores propicios para la creación de coaliciones, debido a las formas contrastantes de organización interna (la CSA está muy organizada, mientras que el movimiento de decrecimiento es más fluido), la escasez de recursos (para ambos movimientos) y la limitada movilización de los vínculos sociales existentes entre los movimientos.</p>
<p>Al mismo tiempo, identificamos varias oportunidades para una futura coalición. Las críticas a las presiones del crecimiento en el sistema alimentario encuentran eco en ambos movimientos. Los repertorios de acción de los dos movimientos pueden ser complementarios: el movimiento CSA se centra en gran medida en el cambio social impulsado por la práctica, mientras que el decrecimiento persigue principalmente el cambio impulsado por el discurso. Por último, las personas que participan en ambos movimientos, o en otras redes o movimientos estrechamente relacionados con el decrecimiento y el CSA, podrían actuar como «constructores de puentes».</p>
<p>La creación de coaliciones puede ser una tercera vía muy necesaria y prometedora para buscar resonancia entre las intervenciones transformadoras en el sistema alimentario.</p>
<h4><strong>Conclusiones</strong></h4>
<p>En este ensayo, partí de lecturas sociotécnicas y socioecológicas de la insostenibilidad de los sistemas agrícolas. Propuse una crítica y una visión del decrecimiento que se alinea con una escuela de pensamiento que está ganando terreno en los debates sobre la sostenibilidad y que también ha entrado recientemente en el debate sobre la sostenibilidad y la transformación de los sistemas agrícolas.<sup>39</sup></p>
<p>Para concluir, la insostenibilidad y la injusticia de los sistemas alimentarios industriales en las sociedades capitalistas modernas tienen sus raíces no solo en falacias sociotécnicas o de gestión, sino también, y lo que es más importante, en las estructuras político económicas y los modelos culturales del desarrollo capitalista extractivista y explotador. Partiendo de una crítica a nuestro sistema socioeconómico dominante, que persigue el crecimiento a toda costa, provocando la explotación humana y la destrucción del medio ambiente, esbocé visiones y vías para los sistemas alimentarios poscrecimiento. Como tal, este ensayo ofrece algunos elementos de reflexión para imaginar y poner en práctica sistemas alimentarios —y, en términos más generales, formas de sociedad y economía— que garanticen la justicia medioambiental y una buena vida para todos dentro de los límites planetarios.</p>
<h4>NOTAS</h4>
<p>1 Investigación financiada por el European Research Council (Starting Grant 802441) y Netherlands Organization for Scientific Research (Vidi Grant 016.Vidi.185.173).</p>
<p>2. Esta es una versión resumida y traducida del artículo titulado «Sistemas alimentarios poscrecimiento: crítica, visiones, vías», publicado en la revista <em>Degrowth Journal</em> en enero de 2025,  <a href="https://www.degrowthjournal.org/publications/2025-01-27-postgrowth-food-systems-critique-visions-pathways/" target="_blank" rel="noopener">https://www.degrowthjournal.org/publications/2025-01-27-postgrowth-food-systems-critique-visions-pathways/</a></p>
<p>3 Will Steffen <em>et al</em>., «The trajectory of the Anthropocene: The Great Acceleration», <em>The Anthropocene Review</em>, 2(1), 2015, 81–98. <a href="https://doi.org/10.1177/2053019614564785" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1177/2053019614564785</a></p>
<p>4. Katherine Richardson <em>et al</em>., «Earth beyond six of nine planetary boundaries», <em>Science Advances</em>, 9(37), 2023, eadh2458. <a href="https://doi.org/10.1126/sciadv.adh2458" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1126/sciadv.adh2458</a></p>
<p>5. Andrew Fanning <em>et al.</em>, «The social shortfall and ecological overshoot of nations», <em>Nature Sustainability</em>, 5(1), (2022), 26–36. <a href="https://doi.org/10.1038/s41893-021-00799-z" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1038/s41893-021-00799-z</a></p>
<p>6. Jason Hickel, <em>The Divide: A Brief Guide to Global Inequality and Its Solutions</em>, William Heinemann, Londres, 2017.</p>
<p>7. Eva Lövbrand <em>et al.</em>, The Anthropocene and the geo-political imagination: Re-writing Earth as political space, <em>Earth System Governance</em>, 4, 2020, 100051, p. 4. <a href="https://doi.org/10.1016/j.esg.2020.100051" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1016/j.esg.2020.100051</a></p>
<p>8. Daniel O’Neill <em>et al</em>., «A good life for all within planetary boundaries», <em>Nature Sustainability</em>, 1(2), 2018, 88–95. <a href="https://doi.org/10.1038/s41893-018-0021-4" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1038/s41893-018-0021-4</a></p>
<p>9. Lesley Head, «Foreword», en Giuseppe Feola, H. Geoghegan y A. Arnall, (eds.), <em>Climate and Culture: Multidisciplinary Perspectives on a Warming World</em> (pp. ix &#8211; xv) p. ix, Cambridge University Press, Cambridge, 2019.</p>
<p>10. Giorgos Kallis <em>et al.</em>, <em>The Case for Degrowth,</em> Polity Press, 2020; Matthias Schmelzer, A. Vetter y A. Vansintjan, <em>The future is degrowth: A guide to a world beyond capitalism,</em> Verso Books, 2022.</p>
<p>11. Schmelzer <em>et al</em>., 2022, <em>op. cit.</em></p>
<p>12. Bruce Campbell <em>et al.</em>, «Agriculture production as a major driver of the Earth system exceeding planetary boundaries», <em>Ecology and Society</em>, 22(4), 2017, art8. <a href="https://doi.org/10.5751/ES-09595-220408" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.5751/ES-09595-220408</a></p>
<p>13. Owain Jones <em>et al.</em>, «On the alternativeness of alternative food networks: sustainability and the co-production of social and ecological wealth», en Duncan Fuller, Andrew E. G. Jonas y Roger Lee (eds.), <em>Interrogating Alterity: Alternative Economic and Political Spaces</em> (pp. 95=109). Ashgate Publishing, Ltd., 2010, p. 96.</p>
<p>14. Ibid.; Campbell <em>et al.</em>, 2017, <em>op. cit</em>.</p>
<p>15. Por ejemplo, Mimmo Perrotta, «Behind the Cheap Tomato: Migrant Workers in Southern Italy», <em>Global Dialogue</em>, 4(4) 2014. <a href="http://isa-global-dialogue.net/behind-the-cheap-tomato-migrant-workers-in-southern-italy/" target="_blank" rel="noopener">http://isa-global-dialogue.net/behind-the-cheap-tomato-migrant-workers-in-southern-italy/</a></p>
<p>16. Julien-François Gerber, «The Role of Rural Indebtedness in the Evolution of Capitalism», <em>Journal of Peasant Studies</em>, 41(5), 2014, 729–747. <a href="https://doi.org/10.1080/03066150.2014.921618" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1080/03066150.2014.921618</a></p>
<p>17. Por ejemplo, Margaret Hegwood <em>et al.</em>, «Rebound effects could offset more than half of avoided food loss and waste», <em>Nature Food</em>, 4(7), 2023, 585–595. <a href="https://doi.org/10.1038/s43016-023-00792-z" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1038/s43016-023-00792-z</a></p>
<p>18. Por ejemplo, Cass R. Sunstein, «Nudges that fail», <em>Behavioural Public Policy</em>, 1(1), 2017, 4–25. <a href="https://doi.org/10.1017/bpp.2016.3" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1017/bpp.2016.3</a></p>
<p>19. Jennifer Clapp, J., «The problem with growing corporate concentration and power in the global food system», <em>Nature Food</em>, 2(6), 2021, 404–408, p. 404. <a href="https://doi.org/10.1038/s43016-021-00297-7" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1038/s43016-021-00297-7</a></p>
<p>20. Ibid.</p>
<p>21. Krithika Raj y Giuseppe Feola, <em>Fostering diverse genders and sexualities in agriculture: A guide for community-supported agriculture, </em>2024, p. 1. <a href="https://unmaking.sites.uu.nl/wp-content/uploads/sites/446/2024/03/Fostering_diverse_genders_and_sexualities_in_agriculture.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://unmaking.sites.uu.nl/wp-content/uploads/sites/446/2024/03/Fostering_diverse_genders_and_sexualities_in_agriculture.pdf</a><a href="#_ftnref22" name="_ftn22"><sup>]</sup></a></p>
<p>22. Meino Smit, <em>De duurzaamheid van de Nederlandse landbouw 1950 – 2015 – 2040</em>. [Doctoral Dissertation, Wageningen University &amp; Research], 2018. <a href="https://www.wur.nl/en/publication-details.htm?publicationId=9ca5f911-b3d7-4fe7-9bf4-589ac8cfb7d4" target="_blank" rel="noopener">https://www.wur.nl/en/publication-details.htm?publicationId=9ca5f911-b3d7-4fe7-9bf4-589ac8cfb7d4</a></p>
<p>23. Gases de efecto invernadero.</p>
<p>24. Leon Bodirsky <em>et al.</em>, «Integrating degrowth and efficiency perspectives enables an emission-neutral food system by 2100», <em>Nature Food</em>, 3,  2022, 341-348, p. 341. <a href="https://doi.org/10.1038/s43016-022-00500-3" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1038/s43016-022-00500-3</a></p>
<p>25. Smit, 2018, <em>op.cit.</em></p>
<p>26. Juan Infante Amate y Manuel González de Molina, «”Sustainable de-growth” in agriculture and food: An agro-ecological perspective on Spain’s agri-food system (year 2000)», <em>Journal of Cleaner Production</em>, 38, 2013, 27–35. <a href="https://doi.org/10.1016/j.jclepro.2011.03.018" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1016/j.jclepro.2011.03.018</a></p>
<p>27. David Goodman <em>et al.</em>, <em>Alternative food networks: knowledge, practice, and politics</em><em>,</em> Routledge, 2012; Henk Renting et al., «Building food democracy: Exploring civic food networks and newly emerging forms of food citizenship», <em>The International Journal of Sociology of Agriculture and Food</em>, 19(3), 2012, 289-307. <a href="https://doi.org/10.48416/ijsaf.v19i3.206" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.48416/ijsaf.v19i3.206</a></p>
<p>28. Por ejemplo, Sari Forssell y Lena Lankoski, «The sustainability promise of alternative food networks: An examination through “alternative” characteristics», <em>Agriculture and Human Values</em>, 32(1), 2015, 63–75. <a href="https://doi.org/10.1007/s10460-014-9516-4" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1007/s10460-014-9516-4</a></p>
<p>29. Cees Leeuwis <em>et al</em>., «How food systems change (or not): Governance implications for system transformation processes», <em>Food Security</em>, 13(4), 2021, 761–780. <a href="https://doi.org/10.1007/s12571-021-01178-4" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1007/s12571-021-01178-4</a></p>
<p>30. Paul Hebinck <em>et al.</em>, «An actionable understanding of societal transitions: The X-curve framework», <em>Sustainability Science</em>, 17(3), 2022, 1009–1021. <a href="https://doi.org/10.1007/s11625-021-01084-w" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1007/s11625-021-01084-w</a></p>
<p>31. Annika Lonkila <em>et al.</em>, «Just destabilisation? Considering justice in the phase-out of peat», <em>Environmental Innovation and Societal Transitions</em>, 52, 2024. 100867. <a href="https://doi.org/10.1016/j.eist.2024.100867" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1016/j.eist.2024.100867</a></p>
<p>32. Laura van Oers et al., «The politics of deliberate destabilisation for sustainability transitions», <em>Environmental Innovation and Societal Transitions</em>, 40, 2021, 159–171. <a href="https://doi.org/10.1016/j.eist.2021.06.003" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1016/j.eist.2021.06.003</a></p>
<p>33. Kallis <em>et al</em>., 2020, <em>op. cit.</em></p>
<p>34. Amna A. Akbar, «Non-reformist reforms and struggles over life, death, and democracy», <em>Yale Law Journal</em>, 132(8), 2023, 2497-2577.</p>
<p>35. Leonie Guerrero Lara, <em>Nurturing networks: A Social Movement lens on Community-Supported Agriculture</em><em>,</em> Universidad de Utrecht, 2024. <a href="https://dspace.library.uu.nl/handle/1874/433779" target="_blank" rel="noopener">https://dspace.library.uu.nl/handle/1874/433779</a></p>
<p>36. Ibid.</p>
<p>37. Por ejemplo, Nelson, A., &amp; Edwards, F. (Eds.), <em>Food for degrowth: Perspectives and practices,</em> Routledge, 2020.</p>
<p>38. Julia Spanier, Leonie Guerrero Lara y Giuseppe Feola, «A one-sided love affair? On the potential for a coalition between degrowth and community-supported agriculture in Germany», <em>Agriculture and Human Values,</em> 41(1), 2024, 25–45. <a href="https://doi.org/10.1007/s10460-023-10462-2" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1007/s10460-023-10462-2</a></p>
<p>39. Nelson y Edwards, 2020, <em>op.cit</em>.; Leonie Guerrero Lara et al., «Degrowth and agri-food systems: A research agenda for the critical social sciences», <em>Sustainability Science</em>, 18, 2023, 1579–1594. <a href="https://doi.org/10.1007/s11625-022-01276-y" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1007/s11625-022-01276-y</a>; Guerrero Lara et al., «Degrowth and agri-food systems: A research agenda for the critical social sciences», <em>Sustainability Science, 18,</em> 2023, 1579–1594. <a href="https://doi.org/10.1007/s11625-022-01276-y" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1007/s11625-022-01276-y</a></p>
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		<title>Acerca de los debates sobre el poscrecimiento</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 26 Jan 2026 09:29:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Apropiación de la naturaleza]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
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					<description><![CDATA[El poscrecimiento es la expresión de un movimiento social que ofrece un nuevo marco interpretativo en el que confluyen numerosas corrientes de pensamiento crítico y  estrategias políticas.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignright wp-image-172122 size-thumbnail" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-300x419.jpg" alt="" width="300" height="419" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-300x419.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-450x629.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-1200x1677.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-768x1073.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-1099x1536.jpg 1099w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-350x489.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-600x838.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172-64x89.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/01/172.jpg 1374w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />El 26 de septiembre del año pasado tuvo lugar la <em>Conferencia más allá del crecimiento</em>. Se celebró en el Congreso de los Diputados con el propósito de impulsar un espacio de deliberación democrática que conduzca a un pacto social por una economía que tenga como base el cuidado de las personas y del planeta, de manera que permita promover una vida buena dentro de los límites biofísicos.<sup>1</sup></p>
<p>Acciones similares tuvieron lugar en otros países europeos dando continuidad a la <em>Conferencia Beyond Growth 2023</em> realizada en el Parlamento Europeo por iniciativa de veinte eurodiputados de cinco grupos políticos y el apoyo de su presidenta Roberta Metsola.<sup>2</sup></p>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong> en la Introducción del número 172 de <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em> dedicado al <strong>Poscrecimiento</strong> afirma que cabe entender el <em>poscrecimiento</em> como la expresión de un movimiento social que ofrece un nuevo marco interpretativo en el que confluyen numerosas corrientes de pensamiento crítico y  estrategias políticas. Este doble carácter teórico/ práctico del movimiento poscrecentista obliga a considerar tanto sus aspectos analíticos como políticos.</p>
<h5><strong>¿Un marco interpretativo adecuado?</strong></h5>
<p>El poscrecimiento aboga por abandonar la obsesión por el crecimiento y por empezar a enfocarse en otros aspectos. Por eso cuestiona la convención de que el crecimiento deba ser considerado el principal objetivo de la política económica. No hacer ese cuestionamiento supone ignorar que la actual crisis ecológica global refleja principalmente un problema de escala o de tamaño de la actividad económica en relación con los sistemas naturales. Las sociedades reclaman más de lo que los ecosistemas son capaces de soportar para conservar su estructura y funcionamiento por lo que, de continuar por las sendas de la insostenibilidad, la reproducción social quedaría comprometida en la medida en que las bases naturales son socavadas por la dinámica expansiva de la economía.</p>
<p>Así pues, la salud del planeta no es el precio que hay que pagar por alcanzar el bienestar social sino la condición imprescindible para que pueda preservarse en el tiempo. Es más, resulta hoy evidente que el crecimiento se ha convertido en el principal problema para ambas cosas al generar unos costes sociales y ambientales mayores que las ventajas que pudiera procurar.</p>
<p>Y no solo eso, sino que también se ha convertido en un problema para la democracia al omitirse que el funcionamiento ordinario del capitalismo en las sociedades no solo se basa en un flujo metabólico creciente (un mayor uso de energía útil y materiales) sino también en la transferencia continuada de gran parte de los costes sociales, ecológicos y políticos a “otras partes” (zonas territoriales, grupos sociales o generaciones futuras) que ven reducidas así sus oportunidades vitales.<sup>3</sup> Esa «lógica de transferencia», que se añade a la de la expropiación de la fuerza de trabajo y de los recursos naturales, impide la universalización para todas las personas del reconocimiento y realización de los derechos básicos que conforman el núcleo de cualquier democracia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>¿Crecimiento o capitalismo?</strong></h5>
<p>Ahora bien, de lo anterior cabría preguntarse si el problema reside en el crecimiento o en el funcionamiento del capitalismo, cuando no en ambas cosas. Podría parecer lo mismo, aunque en realidad sean cuestiones diferentes. El capitalismo tiene como propósito principal la acumulación incesante de capital, pero el aumento del capital, que es un valor abstracto expresado en términos monetarios, no siempre implica producir más, ni siquiera incluso producir algo (como vemos en el capital financiero). Por otro lado, el capitalismo da lugar a recesiones profundas y a crisis que contraen la economía, sin que esas circunstancias nos saquen de él (el trabajo asalariado, la propiedad privada de los medios de producción y la organización mediante mercados bajo la lógica del beneficio privado siguen persistiendo) ni dejen de operar los mecanismos de transferencia (tanto en el espacio como en el tiempo). Es más, en esos momentos suele ser habitual que se intensifiquen tanto la explotación de la fuerza de trabajo como la destrucción de la naturaleza, así como la externalización de todo tipo de costes, como preparación de las condiciones para el relanzamiento de una nueva fase de acumulación.</p>
<p>Así pues, la idea de que abandonando el crecimiento conseguiremos librarnos de las amenazas que se ciernen sobre el bienestar, la naturaleza o la democracia puede no ser suficiente si no ponemos el foco, además, en la estructura y el funcionamiento del capitalismo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>El valor de las cosas </strong></h5>
<p>Pero hay algo más. Esta vez tiene que ver con el hecho de lo que realmente se refleja tras eso que usualmente se entiende por crecimiento. Hace ya unas cuantas décadas, el polifacético filósofo francés Jacques Attali publicó, junto con Marc Guillaume, un libro titulado <em>Antieconomía</em> para referirse a las actividades económicas que, aunque muy lucrativas, son destructivas desde el punto de vista del bienestar colectivo y el progreso social. Herman Daly y otros economistas ecológicos han utilizado, a su vez, la expresión «crecimiento antieconómico» para referirse a aquellos aumentos del valor económico que se computan como parte de la producción pero que tienen un coste en recursos naturales y bienestar que vale más que los objetos fabricados.<sup>4</sup></p>
<p>Ambos casos revelan la incapacidad que mostramos habitualmente para valorar y medir la actividad económica. La muestra más evidente es el empleo que se hace del PIB como indicador del crecimiento económico.<sup>5</sup> A qué concedemos valor en la vida y cómo lo medimos es algo que trasciende los debates sobre el crecimiento o los indicadores con los que se aspira a medirlo. Tiene que ver más bien con nuestras concepciones de la economía y con nuestras opciones morales. Alejarnos de la idea de la economía como sistema de aprovisionamiento que integra diferentes esferas (muchas de ellas no mercantiles) implicadas en la satisfacción de las necesidades de una población para, en su lugar, poner la atención en una noción de sistema económico que solo sirve para encubrir prácticas de extracción y adquisición que, amparadas por el poder, a lo sumo generan un juego de suma cero, cuando no una suma negativa (si se consideraran además de los costes de extracción también los de reposición),<sup>6</sup> ha hecho que estemos preguntándonos acerca de la conveniencia o inconveniencia de alentar o desalentar un crecimiento económico realmente inexistente.</p>
<p>No, el problema no parecería estar en el crecimiento económico (en cierta manera una entelequia), sino en el lucro, la explotación humana, el despojo de pueblos y territorios y la destrucción de la naturaleza anclados tanto en una determinada concepción de la economía como en unas prácticas económicas que solo operan como sistema de aprovisionamiento para satisfacer las necesidades de la gente por defecto.</p>
<p>Si tuviéramos en cuenta todos esos aspectos, al crecimiento le pasaría lo mismo que al rey de la fábula del <em>Traje nuevo del emperador</em> de Hans Christian Andersen: que está desnudo. Si tuviéramos en cuenta todos esos aspectos, esa virtud concedida alegremente al capitalismo como el sistema mejor capacitado para hacer crecer la riqueza, quedaría inmediatamente arrumbada, pues tan enorme como su productividad es su destructividad. Imprime una dinámica estructural intrínsecamente destructiva para la vida humana y no humana, para la sociedad y la naturaleza. Y no solo eso, sino que además al asentarse en las mismas relaciones de poder que le permite hacerse con todo lo que despoja, muestra una habilidad inestimable para eludir el pago de sus deudas. No solo es un modo de apropiación de la naturaleza y de expropiación de los recursos ajenos, sino que busca permanentemente evitar asumir los costes de la reproducción social y los costes de la restitución ecológica que su funcionamiento ocasiona. Traslada esas tareas al ámbito doméstico (apropiándose del trabajo de cuidados de las mujeres) o a la esfera del Estado (que contribuye a la reproducción social a través de la sanidad o a la restauración de los ecosistemas o hábitats dañados) y, si se ve obligado a asumirlas, buscará la forma más barata de hacerlo recurriendo a aquellos mecanismos de intercambio económico y ecológicamente desigual que mejor le permitan exprimir todos los eslabones de la cadena de valor. Si en algún momento se viera obligado a asumir la totalidad de los costes de la reproducción social y del restablecimiento ecológico, ese momento significaría lisa y llanamente el cese del lucro monetario y, por ende, el comienzo del fin del propio capitalismo.</p>
<p>Por eso nos hallamos ante la enorme dificultad de valorar adecuadamente lo que verdaderamente importa. No solo es que, como los necios, confundamos valor y precio, es que además concedemos valor a lo que no lo tiene y dejamos de prestar atención a lo que lo merece.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>¿Un marco para la acción política?</strong></h5>
<p>Si bien el poscrecentismo podría ayudar a establecer otras prioridades y formas de valoración de las cosas, realzando la importancia tanto de disponer de más tiempo autónomo como de disfrutar de relaciones interpersonales más satisfactorias en unos entornos sociales y naturales más saludables que ameriten el buen vivir, esas mismas metas han sido recurrentemente señaladas ya desde hace tiempo por otras propuestas y movimientos sociales −muchos de ellos presentes en el llamado Sur Global− empeñados en reconocernos de otra forma en la naturaleza de la que formamos parte, en conseguir reducciones significativas de las jornadas laborales  así como repartos más equitativos de todos los trabajos o en apreciar el importante papel que tienen las bases comunitarias para nuestra existencia social. Puede ser que bajo el lema de ir «más allá del crecimiento» todas estas tradiciones y colectivos se reconozcan como partícipes de un mismo «movimiento de movimientos», tal y como en su día lo consiguió el movimiento alterglobalizador surgido de los foros sociales mundiales, pero también es posible que la simple sombra del sustantivo que aparece tras el prefijo condicione demasiado como para sentirse a gusto bajo ese árbol. En ese caso, conviene, como señala Ernest García,<sup>7</sup> no dejarse enredar en cuestiones terminológicas y centrarse en lo esencial. Y en el plano político, lo importante es conseguir tender puentes y articulaciones entre todos aquellos colectivos y movimientos que tienen otra mirada y otra forma de valorar lo que somos y de lo que formamos parte.</p>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong>, director de FUHEM Ecosocial y de la revista <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em>.</p>
<h5>NOTAS</h5>
<p>1. Se puede leer la Declaración de la Conferencia, «Decrecimiento para el bienestar: la urgencia de un nuevo modelo ecosocial» en la sección Experiencias de este mismo número (pp. 85-96). De esa declaración surge el compromiso de celebrar el <em>Foro Social Más Allá del Crecimiento</em> en las fechas del 13 y 14 de febrero de 2026 en la Universidad Autónoma de Madrid: <a href="https://beyondgrowth.es/" target="_blank" rel="noopener">https://beyondgrowth.es/</a></p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">2</a> <a href="https://www.beyond-growth-2023.eu/" target="_blank" rel="noopener">https://www.beyond-growth-2023.eu/</a></p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">3</a> Se ha señalado reiteradamente en esta misma revista: nuestro modo de vida es posible gracias a la existencia de unas colonias puestas a su servicio. En palabras de las ecofeministas María Mies y Vandana Shiva: «Las mujeres, la naturaleza y los pueblos y países explotados son las colonias del Hombre Blanco. Sin esa colonización, o sea, sin su subordinación en aras de la apropiación predatoria (explotación), no existiría la famosa civilización occidental ni su paradigma de progreso» <em>Ecofeminismo (teoría, crítica y perspectivas)</em>, Icaria, Barcelona, 2015, p. 103.</p>
<p>4 Herman E. Daly, «Economics In A Full World», <em>Scientific American</em> (September 2005), 293, pp. 100-107. Doi:10.1038/scientificamerican0905-100</p>
<p>5 Pero también los intentos de corregir los indicadores macroeconómicos para atender las críticas ecológicas, feministas y sociales han puesto de manifiesto en gran medida esa misma incapacidad. Véase la entrada «Poscrecimiento» a cargo de Jordi Roca Jusmet en el libro, coordinado por Óscar Carpintero, <em>Economía inclusiva. Conceptos básicos y algunos debates</em>, FUHEM/ Catarata/ Universidad de Alcalá, Madrid, 2025, pp. 243-245.</p>
<p>6 Resulta imprescindible reivindicar una y otra vez la obra de José Manuel Naredo y, en especial, los libros con los que ha ido desmontando la ideología económica dominante: <em>La economía en evolución. Historia y perspectivas de las categorías básicas del pensamiento económico</em> (Siglo XXI de España1987; 4ª edición actualizada 2015); <em>Raíces económicas del deterioro ecológico y social: más allá de los dogmas</em> (Siglo XXI de España, 2015) y <em>Taxonomía del lucro</em> (Siglo XXI de España, 2019).</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7"></a>7 Ernest García, «Reflexiones más allá del crecimiento (IV): ¿Decrecimiento o más allá del crecimiento?», <em>15/15\15 revista para una nueva civilización</em>, 22 de septiembre de 2025. Disponible en: <a href="https://www.15-15-15.org/webzine/es/" target="_blank" rel="noopener">https://www.15-15-15.org/webzine/es/</a></p>
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		<title>La adaptación al cambio climático desde una perspectiva social: el enfoque de la adaptación justa</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 Dec 2025 13:24:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Adaptación]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio climático]]></category>
		<category><![CDATA[Resiliencia]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<category><![CDATA[Vulnerabilidad]]></category>
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					<description><![CDATA[Los impactos y los riesgos que se derivan del cambio climático no se distribuyen de manera uniforme: hay espacios geográficos, comunidades humanas especialmente afectados o vulnerables.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img decoding="async" class="size-thumbnail wp-image-163513 alignright" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-300x424.jpg" alt="" width="300" height="424" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-300x424.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-450x636.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-768x1086.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-350x495.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-600x848.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica.jpg 1006w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></strong></p>
<p>La sección ACTUALIDAD del <a href="https://www.fuhem.es/papeles/papeles-numero-167/" target="_blank" rel="noopener">número 167</a>  de <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em> publica un artículo de <strong>Francisco Heras Hernández</strong> sobre la adaptación al cambio climático desde una perspectiva social.</p>
<p>Numerosos análisis, hechos a distintas escalas y sobre sectores diversos, concluyen que los impactos y los riesgos que se derivan del cambio climático no se distribuyen de manera uniforme: hay espacios geográficos, comunidades humanas o perfiles personales especialmente afectados o vulnerables.</p>
<p>La distribución desigual de los impactos y los riesgos que se derivan del cambio climático se debe a la conjunción de varios factores, destacando:</p>
<ul>
<li>Una <em>exposición desigual</em> a los ”peligros” climáticos: el calor extremo, las inundaciones, las sequías, etc., afectan más a unos lugares que a otros y quienes están asociados a estos lugares se encuentran más expuestos.</li>
<li>Unas <em>capacidades desiguales</em> para prevenirlos, soportarlos o para recuperarse tras los impactos: las capacidades personales y sociales frente a los riesgos son diversas; no solo porque las realidades materiales sean variadas sino también porque tenemos distintas percepciones y formas de abordar los riesgos («culturas del riesgo»).</li>
</ul>
<p>Por otra parte, las propias iniciativas de adaptación<sup>1</sup> pueden redistribuir los riesgos, creando nuevas desigualdades. No en vano, el IPCC advierte que las respuestas de adaptación desarrolladas en el corto plazo condicionan las desigualdades futuras, los niveles de pobreza, los modos de sustento y el bienestar global.<sup>2</sup></p>
<p><strong>¿Quiénes resultan ser los más afectados por ese desigual reparto de impactos y riesgos?</strong> Las evidencias indican que, en términos generales, los más afectados son los más pobres y marginalizados. Este efecto ocurre por una conjunción de circunstancias: por un lado, estos grupos ocupan con frecuencia espacios con menor calidad ambiental y más expuestos a peligros como calor excesivo o inundaciones y poseen habitualmente una menor <em>capacidad adaptativa.</em><sup>3</sup> Pero también es menos probable que se beneficien de las acciones de adaptación de carácter colectivo, debido a desigualdades estructurales y a capacidades económicas y políticas limitadas.</p>
<h5></h5>
<h5><strong>Los impactos de las altas temperaturas sobre la salud como ejemplo</strong></h5>
<p><strong> </strong>Para entender mejor la interacción de los factores sociales en el reparto de los impactos y los riesgos vamos a considerar un riesgo climático concreto: los impactos sobre la salud humana provocados por los episodios de altas temperaturas. La figura adjunta expresa esos impactos como el resultado de la interacción entre un <em>peligro</em> (en este caso, los episodios de temperaturas extremas, cuya frecuencia, intensidad y duración se incrementan como consecuencia del cambio climático), el nivel de <em>exposición al peligro</em> (que depende de factores la ubicación de las viviendas, los lugares de trabajo y estudios) y la <em>vulnerabilidad</em>, en la que intervienen factores relacionados con la sensibilidad individual (por ejemplo, las personas mayores o las mujeres embarazadas son más sensibles al calor) y la capacidad adaptativa. Por ejemplo, tener conciencia del riesgo y conocimiento de las medidas de autoprotección estimula los comportamientos orientados a reducir el riesgo; pero también es importante disponer de recursos personales (como una cierta capacidad adquisitiva) o sociales (como redes y servicios públicos).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-171767" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/167-heras-1.jpg" alt="" width="923" height="493" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/167-heras-1.jpg 923w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/167-heras-1-450x240.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/167-heras-1-300x160.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/167-heras-1-768x410.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/167-heras-1-350x187.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/167-heras-1-600x320.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/167-heras-1-64x34.jpg 64w" sizes="(max-width: 923px) 100vw, 923px" /> </strong><strong> </strong>Factores de vulnerabilidad social en el análisis de los impactos en la salud de las altas temperaturas.<sup>4</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Este esquema conceptual para el análisis de los riesgos procede del campo de la reducción de riesgos de desastres y ha sido adoptado de forma general por la comunidad técnica y profesional que trabaja en el campo de la adaptación al cambio climático, ya que permite tomar en consideración una serie de factores clave implicados en la configuración del riesgo y actuar de forma coherente sobre ellos.</p>
<p>Si analizamos con algo más de detalle el componente de <em>vulnerabilidad social</em>, es fácil deducir la importancia del estatus socioeconómico (relacionado por ejemplo, con la calidad de las viviendas y la posibilidad de regular su temperatura de forma adecuada), pero también de factores relacionados con la educación y la sensibilización ciudadana: tener conciencia del riesgo y un cierto conocimiento sobre qué hacer para evitarlo reduce las probabilidades de sufrir afecciones serias debido al exceso de calor.</p>
<p>Pero el esquema destaca también la importancia de contar con un conjunto de instrumentos públicos <em>ad hoc</em>, como sistemas de predicción y aviso ante las olas de calor o planes locales que contemplen un conjunto de respuestas coherentes frente a las altas temperaturas en el ámbito municipal.</p>
<p>Además, el esquema permite deducir la relación de la vulnerabilidad social frente al riesgo con una serie de políticas públicas de más amplio espectro: por ejemplo, políticas sanitarias como la prevención del tabaquismo, promoción de dietas saludables, etc. influyen en nuestra sensibilidad personal frente al calor y condicionan la importancia de grupos de riesgo clave.</p>
<p>Hay que destacar que la <em>exposición a los peligros</em> climáticos también se ve afectada por variables sociales. A modo de ejemplo, las personas cuyos trabajos se ejercen al aire libre (agricultura, jardinería, limpieza, construcción, …) se enfrentan a mayores riesgos en el ámbito de la salud debido a su mayor exposición a altas temperaturas durante las olas de calor.<sup>5</sup></p>
<p>Este ejemplo, que no hemos pretendido desarrollar de forma exhaustiva, revela que sin reconocer las diferencias en las vulnerabilidades sociales y los factores que las modelan, la adaptación no podrá ser justa ni eficaz.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>La resiliencia justa</strong></h5>
<p><strong> </strong>El reconocimiento de la importancia de los componentes sociales en la definición de los impactos y los riesgos que se derivan del cambio climático y muy especialmente de las desigualdades en la vulnerabilidad y la exposición al riesgo, explica la irrupción de la <em>resiliencia justa</em> como un concepto emergente. Se trata de integrar una serie de aspectos clave en las políticas de adaptación al cambio climático:<sup>6</sup></p>
<ol>
<li>aspectos distributivos de los impactos y riesgos: cómo afectan los impactos y los riesgos derivados del cambio climático a los diferentes grupos sociales</li>
<li>aspectos distributivos en las respuestas de adaptación: cómo se reparten los beneficios y las cargas derivadas de la adaptación entre los distintos grupos sociales</li>
<li>aspectos procedimentales en las respuestas de adaptación: cómo toman parte los afectados en procesos justos y transparentes orientados a la definición de las políticas</li>
</ol>
<p>La «adaptación justa» (o «resiliencia justa») reconoce estas dimensiones en las que operan las desigualdades asociadas a los riesgos climáticos y a las respuestas ante ellos. Pero, además, nos plantea la necesidad de definir, promover y aplicar políticas y medidas de adaptación al cambio climático que tengan presentes esas diferencias y contribuyan a eliminarlas. El paso de la teoría a la práctica plantea retos en varios aspectos clave de la construcción y aplicación de las políticas de adaptación:</p>
<p><em>A. Los análisis de impactos y riesgos. </em>La falta de análisis de impactos riesgos con perspectiva social sigue siendo un obstáculo de primer orden para abordar adecuadamente la primera de las cuestiones.</p>
<p>Los análisis de los riesgos que se derivan del cambio climático en España y en Europa se focalizaron inicialmente en reconocer las cadenas de impactos y estimar su dimensión global, prestando menos atención a la manera en que estos se distribuían socialmente o a los factores personales que influyen en la vulnerabilidad. Algunas excepciones a esta tendencia las encontramos precisamente en el campo de los impactos del cambio climático en la salud humana, en el que se han consolidado líneas de investigación de gran interés sobre los factores sociodemográficos que condicionan la vulnerabilidad.<sup>7</sup></p>
<p>En todo caso, en el ámbito europeo y en el español se empiezan a producir avances en este campo, que merecen ser destacados:</p>
<ul>
<li>La primera evaluación de los riesgos climáticos en Europa, que identifica y analiza 36 riesgos climáticos clave en el ámbito de la Unión Europea, incorpora la perspectiva de la resiliencia justa, dedicando un capítulo específico a esta cuestión.<sup>8</sup></li>
<li>En el caso español, la <em>Guía para la evaluación de riesgos asociados al cambio climático</em>, publicada en 2023 en el marco del Plan Nacional de Adaptación para orientar los análisis de riesgos, incluye un capítulo de «Cuestiones transversales» que aborda la incorporación a los análisis de temáticas como la vulnerabilidad social, la percepción social del riesgo o la perspectiva de género.<sup>9</sup></li>
</ul>
<p>Sin embargo, son las evaluaciones de impactos y riesgos realizadas en la escala local las que poseen más capacidad para integrar la perspectiva social en los análisis, ya que pueden considerar factores clave del contexto socioambiental local que condicionan el reparto de impactos y riesgos.</p>
<p>A modo de ejemplo, El Plan Clima 2018-2030 del Ayuntamiento de Barcelona<sup>10</sup> adopta una perspectiva social en el análisis de riesgos para concluir que</p>
<p style="padding-left: 40px;">los retos más importantes que impondrá el cambio climático desde la perspectiva de la justicia climática serán: el incremento de la población vulnerable a la pobreza energética, los problemas de salud vinculados a las olas de calor y el posible encarecimiento de la alimentación (pág.25).</p>
<p>Una aproximación de gran interés en los análisis de escala local es trabajar con los propios colectivos vulnerables para entender mejor las fortalezas y las debilidades de sus estrategias frente a los riesgos identificados. Un buen ejemplo de las posibilidades que ofrece esta línea de trabajo lo tenemos en un reciente estudio realizado en Madrid en el que exploraron las estrategias colectivas y las iniciativas de las personas mayores afectadas por pobreza energética frente al exceso de calor estival. A través de seminarios y paseos guiados, se desarrollaron mapeos participativos en los que se reflejaron las estrategias personales y colectivas o las iniciativas de las personas en situación de vulnerabilidad.<sup>11</sup> Este tipo de iniciativas sirve para detectar puntos débiles de las respuestas adaptativas de los grupos vulnerables; pero también es útil para construir conocimiento «de abajo hacia arriba» que permita mejorar las políticas locales de adaptación.</p>
<p><em>B. El reparto de las cargas y los beneficios de la adaptación. </em>La acción adaptativa puede exacerbar inequidades existentes, ya sea por atender de forma prioritaria a las personas y grupos con mayor capacidad de influencia (que no son necesariamente los más vulnerables) o bien porque la adaptación genera nuevos riesgos o los traslada a otros lugares o comunidades que los acumulan de manera desproporcionada.</p>
<p>Los análisis sobre los efectos distributivos de las políticas de adaptación al cambio climático son todavía muy escasos, lo que hace difícil entender la magnitud del problema. Sin embargo, la puesta en marcha de medidas de adaptación que ponen el énfasis en aquellos que se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad constituye, sin duda, una buena forma de aportar beneficios a quienes más lo requieren. Volviendo al ejemplo de los riesgos derivados del calor, encontramos ejemplos en este sentido en los planes de lucha contra la pobreza energética o las ayudas a la rehabilitación energética de viviendas hechas con criterios adaptativos, que van a poner al alcance de los hogares con menores ingresos una regulación más efectiva de las temperaturas. Otro ejemplo sería la puesta en marcha de sistemas de avisos de ola de calor a través del sistema de teleasistencia, que llegan a un grupo humano especialmente sensible: el de las personas mayores que viven solas.</p>
<blockquote><p><strong>Las medidas de adaptación que ponen el énfasis en las personas más vulnerables constituyen una buena forma de aportar beneficios a quienes más lo requieren</strong></p></blockquote>
<p>La primera conclusión que puede extraerse de estos ejemplos es clara: una primera fórmula para evitar una acción adaptativa injusta es tener presente los factores sociales que condicionan la vulnerabilidad, y actuar en consecuencia.</p>
<p>Respecto a la segunda dimensión apuntada −el desplazamiento indeseable de los riesgos a terceras partes como resultado de las políticas y medidas de adaptación– su abordaje pasa por ampliar el análisis de los efectos en el reparto de los riesgos en las dimensiones geográfica, social y temporal. He aquí algunos ejemplos de consecuencias indeseables que podrían ser ignoradas si no se realiza un análisis suficientemente amplio:</p>
<ul>
<li>La creación de un espigón para retener la arena de una playa, tratando de contrarrestar el incremento en la capacidad erosiva del mar asociado al cambio climático puede interrumpir los flujos de arena que se dan a lo largo de la costa perjudicando a otras poblaciones costeras que recibían esa arena.</li>
<li>La “limpieza“ de tramos de ríos para evitar inundaciones puede incrementar los riesgos en las poblaciones situadas aguas abajo al incrementar la velocidad con la que circulan las aguas y su carga de sedimentos, lo que amplía su poder destructor en una crecida.</li>
</ul>
<p>Todos estos ejemplos, en los que el riesgo es desplazado a otros, forman parte de lo que se ha venido a denominar de forma genérica «maladaptación».<sup>12</sup></p>
<p>Prevenir estos efectos contraproducentes de la adaptación pasa por plantearse preguntas como estas:<sup>13</sup></p>
<ul>
<li>¿La respuesta de adaptación planteada produce efectos ambientales negativos <em>in situ</em> o en otros lugares? (áreas vecinas o áreas interconectadas ecológica o socioeconómicamente)</li>
<li>¿Se deteriora el papel protector de los ecosistemas frente a los peligros presentes y futuros como consecuencia de la solución adoptada?</li>
<li>¿La iniciativa toma en consideración las percepciones y las expectativas de las comunidades a la hora de enfocar la reducción de los riesgos y la vulnerabilidad?</li>
<li>¿La iniciativa limita de forma sustancial futuras opciones de adaptación, pudiendo conducir a «callejones sin salida»?</li>
<li>¿La iniciativa requiere fuertes inversiones económicas o energéticas que podrían quedar obsoletas con rapidez debido al cambio climático.</li>
</ul>
<p><em>C. La participación en la definición de las políticas y medidas. </em>Los riesgos climáticos nos afectan a todos. Sin embargo, no todos los actores sociales poseen la misma motivación o capacidades para participar en los procesos de toma de decisiones.</p>
<p><strong>¿Cómo integrar, en concreto, los intereses de los más vulnerables en las políticas de adaptación al cambio climático?</strong> Como hemos visto, los análisis de riesgos son esenciales para reconocer mejor los factores personales y sociales que condicionan las vulnerabilidades. Pero, por otra parte, resulta esencial que la voz de los afectados esté presente en los procesos de toma de decisiones. Y esto supone un reto por varios motivos: la inercia de los mecanismos participativos ha ido configurando un conjunto de actores influyentes limitado dejando fuera a sectores desproporcionadamente afectados y escasamente influyentes. Un buen ejemplo lo tenemos en la infancia y la juventud. Dado que los impactos que se derivan del cambio climático tienden a agravarse con el paso del tiempo, seguramente las nuevas generaciones serán las más afectadas. Sin embargo, estas son a su vez las que cuentan con menores capacidades de influencia. Como advertía recientemente Joan Subirats,<sup>14</sup>«Los más afectados por las decisiones de hoy no ven reconocido su derecho a participar en ellas».</p>
<blockquote><p><strong>En el cambio climático, debemos asumir hoy costes que se derivarán en beneficios mañana, o dilatar la acción y trasladar los impactos </strong><strong>hacia el futuro</strong></p></blockquote>
<p>En todo lo que toca al cambio climático, debemos asumir hoy costes que se derivarán en beneficios mañana, o dilatar la acción y trasladar los impactos hacia el futuro. Es evidente que la tentación de los sectores que conforman el <em>statu quo</em> para optar por lo segundo es enorme. En este sentido, Subirats alerta: «cada día que pasa, el debate sobre la desigual distribución de poder entre jóvenes y adultos va a irse recrudeciendo».</p>
<p>Es innegable que la definición de políticas y medidas adecuadas frente al cambio climático reviste una complejidad notable. Pero esa complejidad no puede justificar la toma de decisiones elitista o tecnocrática. Contamos con numerosos ejemplos prácticos sobre cómo, los sectores afectados o interesados son capaces de implicarse de forma inteligente y responsable en la definición de políticas y medidas de mitigación y adaptación. Un gran ejemplo, en este sentido, son las asambleas ciudadanas por el clima que se están desarrollando en numerosos países europeos.</p>
<p>También contamos con ejemplos inspiradores en el ámbito laboral, donde las reclamaciones sindicales han permitido introducir en los convenios colectivos medidas preventivas como interrupciones del trabajo o cambios en la jornada laboral en caso de temperaturas extremas.<sup>15</sup></p>
<p><em>D. El seguimiento y la evaluación.</em>El seguimiento y la evaluación resultan esenciales para cerrar el ciclo de las políticas de adaptación. Sin una recogida de datos sobre los resultados obtenidos es difícil reconocer los éxitos y los fracasos, obtener aprendizajes a partir de la experiencia o construir nuevos planes y programas.</p>
<p>Ciertamente, reconocer los efectos (positivos o negativos) logrados por las políticas y medidas de adaptación constituye un reto difícil, ya que el incremento o la reducción de los impactos o los niveles de riesgo no solo dependen de las políticas y medidas puestas en pie. Confluyen otros factores como la evolución de los peligros, la influencia de factores que no son estrictamente climáticos o incluso las medidas espontáneas de autoprotección aplicadas por las personas y las instituciones. A modo de ejemplo, es altamente probable que la mortalidad por calor se incremente en años en los que se dan olas de calor inusualmente intensas, largas o frecuentes. Pero también pueden afectar factores como el incremento de los niveles de pobreza o la compra de aparatos de climatización por parte de las familias.</p>
<p>Pero, aunque no siempre sea fácil reconocer el efecto de las políticas de adaptación sobre los impactos o los riesgos, es evidente que para atisbar los efectos sociales derivados del cambio climático y de las políticas de adaptación es necesario poner el foco específicamente sobre la cuestión.</p>
<p>El Centro Temático Europeo sobre Adaptación al Cambio Climático ha propuesto recientemente métodos e indicadores para evaluar la justicia en las políticas de adaptación al cambio climático, aportando herramientas para medir los progresos en materia de resiliencia justa en Europa.<sup>16</sup> Sin embargo, todavía muy pocos países de la UE cuentan con sistemas de indicadores o análisis bien desarrollados sobre esta cuestión.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Adaptación justa, personas y territorios</strong></h5>
<p><strong> </strong>Los estudios realizados en Europa, en sectores diversos permiten constatar que hay grupos sociales concretos que son identificados repetidamente en las evaluaciones de riesgos como particularmente vulnerables, además de ser propensos a tener una menor influencia en los procesos de toma de decisiones: estos grupos incluyen a los niños y jóvenes, los ancianos, las personas con discapacidades, los hogares en situación de pobreza o con bajos ingresos, personas con un estado de salud precario, las personas con una red social limitada, inmigrantes,<sup>17</sup>&lt; minorías étnicas y grupos indígenas.</p>
<p>El cambio climático socava también de forma más intensa los medios de vida de grupos concretos (por ejemplo, las explotaciones familiares de los agricultores de secano) o a las personas que trabajan al aire libre, como temporeros, jardineros o empleados de limpieza.</p>
<p>Y sus impactos sociales son especialmente graves cuando afectan al precio o la disponibilidad de recursos alimentarios básicos. A modo de ejemplo, el cultivo del arroz, segundo cereal más producido del mundo, está amenazado por el cambio climático debido a sus requerimientos de agua y a la localización de amplias zonas cultivadas en llanuras costeras, amenazadas por el ascenso del nivel del mar.</p>
<blockquote><p><strong>Los países mediterráneos se verán desproporcionadamente afectados por el cambio climático, lo que puede ampliar la brecha de las </strong><strong>desigualdades entre países de la Unión</strong></p></blockquote>
<p>Hay que tener en cuenta que las personas tienen habitualmente varias identidades que se superponen y pertenecen a diversos grupos sociales, lo que puede aumentar o disminuir su vulnerabilidad. Por ello, los análisis interseccionales son importantes para identificar a grupos especialmente vulnerables frente a un riesgo.</p>
<p>Algo similar sucede con los territorios. Existen espacios geográficos en los que concurren situaciones diversas que los hacen especialmente vulnerables. El informe europeo de riesgos climáticos elaborado por la Agencia Europea de Medio Ambiente concluye que los países mediterráneos de la UE se verán desproporcionadamente afectados por el cambio climático, lo que puede ampliar la brecha de las desigualdades entre países de la Unión. La Comisión Europea, en una comunicación reciente<sup>18</sup> reconoce que los impactos desiguales del cambio climático entre diferentes Estados miembros y regiones puede suponer una amenaza a la cohesión europea.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Reflexiones finales</strong></h5>
<p>El cambio climático nos afecta a todos, pero la gravedad de los impactos que soportamos es diversa y, frecuentemente, acentúa desigualdades ya existentes. Este hecho se constata cuando se comparan los efectos del cambio climático en los países del Norte frente a los del Sur global. Pero también cuando se analiza la vulnerabilidad y el riesgo de diferentes comunidades y grupos humanos en el interior de cada país.<sup>19</sup></p>
<p>Frente a esta realidad, «adaptación justa» o «resiliencia justa» son conceptos cada vez más citados y aceptados en los documentos que tratan sobre adaptación al cambio climático. Sin embargo, todavía persisten el reto de incorporar esa perspectiva de forma consistente en las políticas sobre adaptación al cambio climático.</p>
<p>Entre algunos sectores comprometidos en la lucha contra el cambio climático la adaptación ha sido vista en ocasiones como una rendición ante el fenómeno, frente a las políticas de mitigación (reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero) que atacan “la raíz” del problema.</p>
<p>Sin embargo, ambas estrategias son imprescindibles para evitar los peores impactos del cambio climático. Sin unas políticas de mitigación ambiciosas los peligros derivados del cambio climático seguirán aumentando, limitando nuestras opciones de respuesta.  Sin una mitigación ambiciosa, muchas opciones de adaptación acabarán siendo inviables, reduciendo nuestras opciones frente al cambio climático de manera irremediable.</p>
<p>La adaptación supone aceptar algunas malas noticias: hay impactos y riesgos que se derivan del cambio climático que ya son una realidad incontestable ante los que debemos reaccionar rápidamente. Y, además, las actuales concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero garantizan que esas afecciones van a seguir siendo muy serias en las próximas décadas.</p>
<p>Hablamos, por tanto, de dos conjuntos de estrategias complementarias y estrechamente relacionadas. Ambas son imprescindibles y ambas deben contemplar enfoques para evitar que tanto los impactos como los esfuerzos de respuesta se repartan de forma injusta.</p>
<p><strong>Francisco Heras Hernández</strong> es doctor en educación ambiental.</p>
<h5><strong>NOTAS</strong>:</h5>
<p>1 La adaptación al cambio climático abarca el conjunto de estrategias y acciones orientadas a limitar los riesgos que se derivan del cambio climático. Mientras que la mitigación se orienta a abordar las causas, la adaptación se focaliza en las consecuencias.</p>
<p>2 IPCC, <em>Climate Change 2022: Impacts, Adaptation and Vulnerability. Contribution of Working Group II to the Sixth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change</em>, Cambridge University Press, Cambridge, UK y Nueva York, EEUU, 2022.</p>
<p>3 La capacidad adaptativa ha sido definida por el IPCC como la capacidad de los sistemas, las instituciones, los humanos y otros organismos para adaptarse ante posibles daños, aprovechar las oportunidades o responder a las consecuencias del cambio.</p>
<p>4 Basado en: European Environment Agency, <em>Unequal exposure and unequal impacts: social vulnerability to air pollution, noise and extreme temperatures in Europe</em>, EEA Report 22/2018, European Environment Agency, Copenhage 2018.</p>
<p>5 ISTAS, <em>Exposición laboral a estrés térmico por calor y sus efectos en la salud. ¿Qué hay que saber?</em> Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud, 2019.</p>
<p>6 Margaretha Breil, Marianne Zandersen y Anders Branth Pedersen, <em>Leaving No One Behind</em>»<em> in Climate Resilience Policy and Practice in Europe, </em>European Topic Centre on Climate Change impacts, Vulnerability and Adaptation (ETC/CCA), Technical Paper, 2021/2, <a href="https://climate-adapt.eea.europa.eu/en/metadata/publications/2018leaving-no-one-behind2019-in-climate-resilience-policy-and-practice-in-europe-overview-of-knowledge-and-practice-for-just-resilience" target="_blank" rel="noopener">https://climate-adapt.eea.europa.eu/en/metadata/publications/2018leaving-no-one-behind2019-in-climate-resilience-policy-and-practice-in-europe-overview-of-knowledge-and-practice-for-just-resilience </a></p>
<p>7 Miguel Ángel Navas y otros, «La adaptación al calor y las desigualdades sociales en salud en función del género, la edad y el territorio: Revisión de estudios en España (1983-2018)», <em>Revista Salud ambiental</em>, 23(1):49-55, 2023, disponible en: <a href="https://ojs.diffundit.com/index.php/rsa/article/view/1240" target="_blank" rel="noopener">https://ojs.diffundit.com/index.php/rsa/article/view/1240</a>.</p>
<p>8 European Environment Agency, <em>European Climate Risk Assessment</em>, EEA Report 01/2024, European Environment Agency, Copenhage, , 2024, disponible en: <a href="https://www.eea.europa.eu/publications/european-climate-risk-assessment" target="_blank" rel="noopener">https://www.eea.europa.eu/publications/european-climate-risk-assessment</a></p>
<p>9 Beñat Abajo Alda y otros, <em>Guía para la evaluación de riesgos asociados al cambio climático,</em> Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Madrid, 2023, disponible en: <a href="https://www.miteco.gob.es/content/dam/miteco/images/es/guia_evaluacion_riesgos_cambio_climatico_2023_tcm30-570075.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://www.miteco.gob.es/content/dam/miteco/images/es/guia_evaluacion_riesgos_cambio_climatico_2023_tcm30-570075.pdf</a>.</p>
<p>10 Ayuntamiento de Barcelona, <em>Plan Clima 2018-2030</em>, disponible en: <a href="https://www.barcelona.cat/barcelona-pel-clima/sites/default/files/documents/plan_clima_juny_ok.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://www.barcelona.cat/barcelona-pel-clima/sites/default/files/documents/plan_clima_juny_ok.pdf</a></p>
<p>11 Daniel Torrego Gómez y otros, «Mapping summer energy poverty: The lived experience of older adults in Madrid»,  <em>Energy Research &amp; Social Science</em> 110 (2024) 103449, disponible en: <a href="https://rua.ua.es/dspace/handle/10045/140408" target="_blank" rel="noopener">https://rua.ua.es/dspace/handle/10045/140408</a>.</p>
<p>12 Jon Barnett y Saffron O’Neill, «Maladaptation», <em>Global Environmental Change </em>2010, 20:211–213, disponible en: <a href="https://www.scirp.org/reference/referencespapers?referenceid=2449050" target="_blank" rel="noopener">https://www.scirp.org/reference/referencespapers?referenceid=2449050</a>.</p>
<p>13 Cuestiones extraídas de OECC, <em>Prevención de la maladaptación al cambio climático,</em> Documentos de Trabajo del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático.</p>
<p>14 Joan Subirats, «Los más afectados por el cambio climático no tienen derecho a decidir sobre su futuro», <em>El Diario.es</em>, 26 de marzo de 2024.</p>
<p>15 Begoña María-Tomé, <em>La adaptación y la protección de la salud ante el cambio climático Catálogo de experiencias y buenas prácticas en administraciones públicas y empresas,</em> Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS-CCOO), 2019, disponible en: <a href="https://istas.net/sites/default/files/2019-07/Catalogo%20SALUDAPT%20DEF.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://istas.net/sites/default/files/2019-07/Catalogo%20SALUDAPT%20DEF.pdf</a></p>
<p>16 Frida Lager y otros, <em>Just Resilience for Europe: Towards measuring justice in climate change adaptation, </em>ETC-CA Technical Paper 1/23, 2023, disponible en: <a href="https://www.eionet.europa.eu/etcs/etc-ca/products/just-resilience-for-europe-towards-measuring-justice-in-climate-change-adaptation" target="_blank" rel="noopener">https://www.eionet.europa.eu/etcs/etc-ca/products/just-resilience-for-europe-towards-measuring-justice-in-climate-change-adaptation</a>.</p>
<p>17 Los inmigrantes sin derecho a la ciudadanía o a ser titulares de una vivienda, así como quienes no conocen bien el idioma o tienen niveles de alfabetización bajos, son particularmente vulnerables.</p>
<p>18 Comisión Europea, <em>Gestión de los riesgos climáticos: proteger a las personas y la prosperidad,</em> COM (2024) 91 final.</p>
<p>19 Lucas Chancel, Philipp Bothe y Tancrède Voituriez, <em>Climate Inequality Report 2023, </em>World Inequality Lab Study 2023/1, disponible en: https://wid.world/www-site/uploads/2023/01/CBV2023-ClimateInequalityReport-1.pdf</p>
<p>Acceso al artículo completo en formato pdf: <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/la-adaptacion-al-cambio-climatico-desde-una-perspectiva-social-el-enfoque-de-la-adaptacion-justa/" target="_blank" rel="noopener"><em>La adaptación al cambio climático desde una perspectiva social: el enfoque de la adaptación justa.</em></a></p>
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		<title>La captura de Europa</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 06 Nov 2025 08:18:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Geoestrategia]]></category>
		<category><![CDATA[Geopolítica]]></category>
		<category><![CDATA[migraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Unión Europea]]></category>
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					<description><![CDATA[El proyecto europeo nació de un anhelo de paz y su integración avanzó con la idea de que podría ser un buen camino para evitar la pérdida de peso e influencia de los países del Viejo Continente. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;"><strong><em><img decoding="async" class="size-thumbnail wp-image-171144 alignright" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/11/Portada-PAPELES-171-300x424.jpg" alt="" width="300" height="424" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/11/Portada-PAPELES-171-300x424.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/11/Portada-PAPELES-171-450x637.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/11/Portada-PAPELES-171-768x1086.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/11/Portada-PAPELES-171-350x495.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/11/Portada-PAPELES-171-600x849.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/11/Portada-PAPELES-171-64x91.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/11/Portada-PAPELES-171.jpg 967w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />El proyecto europeo nació de un anhelo de paz. La integración avanzó con la idea de que podría ser un buen camino para evitar la pérdida de peso e influencia de los países del Viejo Continente. Se ha querido presentar además como un modelo cargado de valores y virtudes democráticas que representa un faro para navegar en medio de las procelosas y, con frecuencia, embrutecidas aguas de las relaciones internacionales. Sin embargo, hasta ahora, las cosas parecen haber discurrido por otros derroteros.</em></strong></p>
<p>El promisorio horizonte de paz en el continente se ha ido disipando. No solo porque en su día fuera incapaz de evitar la sucesión de guerras derivadas de la desintegración de la antigua Yugoslavia o, más recientemente, la destrucción de Ucrania como consecuencia de la invasión rusa, sino porque la UE y algunos de sus miembros fueron responsables, en cierto modo, de la activación y profundización de aquellos procesos.</p>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong> escribe en la <strong>Introducción</strong> al número 171 de la revista<a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"> Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</a> sobre cómo la irrelevancia europea en el mundo se ha evidenciado de forma clara en las últimas décadas como consecuencia de los efectos paradójicos de una globalización que, impulsada inicialmente por Occidente para su propio beneficio, ha cambiado por completo el mapa geopolítico y el centro de gravedad económico mundial.  Europa pesa cada vez menos en la economía global y, en el plano geopolítico, no está menos subordinada política y militarmente a los EEUU que antaño.</p>
<p>Por último, al histórico déficit democrático de las instituciones europeas se han sumado los procesos actuales de “desdemocratización” de los países y la doble vara de medir con que se abordan los principales conflictos internacionales. La quiebra moral ante el genocidio del pueblo palestino ha dejado a Europa sin alma y, lejos de ser un faro, la acción exterior de la UE contribuye más a la oscuridad que a iluminar las tinieblas. A estas alturas, tampoco parece extrañar ya a nadie el abandono clamoroso del enfoque de los derechos humanos en la gestión de sus fronteras.</p>
<p>Como ocurriera con la princesa fenicia secuestrada por Zeus, de cuyo nombre proviene el del continente, los sueños europeos han sido capturados con malas artes por quien manda e impone las reglas del juego, aunque quepa sospechar en este caso si no habrá sido la propia princesa la que se subió a lomos del toro a sabiendas.</p>
<h5><strong>Europa en el mapa mundial</strong></h5>
<p>El mundo vive un cambio de época en el cual Europa descubre perpleja que se encuentra más apartada, débil y dividida que nunca. Lo primero se evidencia en cómo Trump y Putin tratan de abordar una salida a la agresión rusa a Ucrania o en cómo Trump y Netanyahu acordaron la retirada parcial de las tropas en Gaza. Europa y, por supuesto, los pueblos palestino y ucraniano, ni siquiera han sido convocados. Su debilidad resulta incuestionable cuando se observa la nueva geografía económica mundial. Las divisiones internas se revelan cada día más claramente en las tensiones entre los países que forman la UE y en las fracturas económicas y territoriales que se siguen profundizando en su seno.</p>
<p>El auge de Asia es uno de los fenómenos económicos más relevantes de comienzos del siglo XXI. Para Europa ha representado el fin de la ventaja excepcional que logró con la implantación del industrialismo alumbrado por el capitalismo naciente. La publicación del libro <em>La gran divergencia</em> de Kenneth Pomeranz hace veinticinco años mostró cómo Europa había logrado una ventaja apabullante sobre China gracias a factores casuales.<sup>1</sup> Hasta el siglo XVIII Europa y China —contemplando las regiones más avanzadas de cada área—disfrutaban de un desarrollo con unos niveles de prosperidad y una estructura socioeconómica bastante similares. La protoindustrialización en ambas zonas estuvo basada en la extracción de recursos naturales y el empleo masivo de madera como fuente de energía. Rápidamente el incipiente desarrollo industrial occidental se toparía con las limitaciones naturales de su propio territorio. La forma de sortear esas restricciones ecológicas contribuyó a la gran divergencia con el área asiática. Según Pomeranz, las diferencias tuvieron que ver principalmente (que no únicamente) con varios elementos esenciales: en primer lugar, las limitaciones energéticas impuestas por la deforestación europea pudieron aliviarse gracias al acceso a unos yacimientos de carbón abundantes y próximos, permitiendo la utilización de otras formas de energía distintas de la madera; en segundo lugar, el acceso a los recursos de las Américas, siguiendo un esquema de organización colonial, proporcionó el acceso a un territorio suficiente que, combinado con el uso de mano de obra esclava (gracias al comercio triangular), permitió la obtención de materias primas —como el algodón (pero también madera y azúcar)— que de otro modo habría requerido enormes extensiones en Europa. Finalmente, y no menos importante, las interminables rivalidades entre los países europeos terminaron por alumbrar las capacidades fiscales y militares de los Estados europeos que asentaron su dominio en ultramar. Así pues, las posibilidades de utilización del carbón mineral (con mayor densidad energética que la biomasa), así como el desarrollo temprano de las tecnologías coligadas (como, por ejemplo, la máquina de vapor creada en 1712 por Thomas Newcomen, mejorada sustancialmente décadas después por el escocés James Watt), junto al desempeño de la dominación militar colonial (también con sus correspondientes innovaciones tecnológicas y financieras), resultaron los elementos determinantes que hicieron despuntar a Europa, y particularmente al Reino Unido, convirtiéndola en el centro de la economía mundial. No fueron factores culturales ni institucionales,<sup>2</sup> como se enfatiza desde interpretaciones liberales, los que originaron la gran divergencia, sino la fuerza coercitiva del colonialismo y las capacidades tributarias y financieras de los Estado europeos.</p>
<p>Pero volvamos al presente para entender el papel que parece corresponderle a Europa en el momento actual. El 27 de julio de este año es la fecha, para muchos, de la capitulación del proyecto de la UE ante los EEUU. En esa fecha, la UE aceptó sin contrapartidas un arancel del 15% sobre el grueso de sus exportaciones a los EE UU, comprometiéndose además a comprarle energía por valor de 750.000 millones de dólares, realizar inversiones no especificadas por otros 600.000 millones e incrementar la adquisición de armamento estadounidense. Más allá del alcance y de las posibilidades reales de concreción de este “acuerdo”, para Varoufakis lo que resuena en este acontecimiento es lo que aconteció con el tratado de Nanjing de 1842.<sup>3</sup> Dicho tratado supuso la gran capitulación de China frente a la potencia europea de la época (el Reino Unido) y el inicio de un “siglo de humillación” que marcaría el declive de Oriente frente a Occidente. Ahora las prácticas imperiales a las que Europa recurrió en el pasado para doblegar la voluntad de otras naciones se revuelven, ironías de la historia, contra el viejo continente. Pero a diferencia de la China de 1842, cuya humillación fue resultado de una derrota militar, la servidumbre europea se presenta ahora como una opción libremente elegida por la propia Unión ante la administración norteamericana.</p>
<p>EEUU tiene claro con qué bazas cuenta para actualizar esa servidumbre voluntaria europea.<sup>4</sup> En primer lugar, sabe sacar provecho del vínculo trasatlántico a través de la OTAN, siempre bajo su control. A través de la Alianza Atlántica se da forma al rearme y a la subordinación europea en materia de seguridad exterior.  La exigencia de dedicar el 5% del PIB al gasto militar revela —más allá de la fetichización de un porcentaje<sup>5</sup> quién manda realmente sobre los presupuestos de los Estados miembros. Justificados por las autoridades comunitarias como una oportunidad, junto a la transición digital, para robustecer el modelo productivo<sup>6</sup> y la autonomía estratégica europea, estos gastos militares son, en realidad, un refuerzo estructural de la dependencia del Viejo Continente al complejo militar estadounidense, al tiempo que responden plenamente a sus designios de seguridad global (centrar la atención en Asia y delegar en Europa responsabilidades de contención de Rusia). En segundo lugar, EEUU sabe de la importancia de desenganchar a Europa de los suministros energéticos rusos y reforzar la dependencia de los suyos, y para tal propósito cualquier medio es válido (sabotaje del gaseoducto Nord Stream, la exigencia de compra de hidrocarburos plasmada en el acuerdo del 27 de julio, etc.).</p>
<p>Con eso basta dado que, en otros campos como el tecnológico, la UE cada vez tiene menos cosas que decir. Un informe reciente del Belfer Center de la Universidad de Harvard ha subrayado que EEUU retiene el liderazgo en sectores fundamentales como la IA, los semiconductores, la tecnología espacial, cuántica y las biotecnologías, mientras que China se encuentra en segundo lugar en las dos últimas. Los países europeos en solitario apenas pintan nada en ninguna y, en conjunto, suman la mitad de las capacidades de las de EE UU y dos tercios de las chinas, con un rezago especialmente significativo en el ámbito de los semiconductores y la tecnología espacial.<sup>7</sup></p>
<h5><strong>Salir del camino equivocado</strong></h5>
<p>El camino de servidumbre elegido por Europa revela, por un lado, sus miedos e impotencias y, por otro, y más fundamental, que su proyecto coincide en lo sustancial con el del Leviatán norteamericano: la defensa del modo de vida occidental. El innegociable <em>american way of life</em> ha representado siempre el punto de encuentro entre Europa y los EEUU más allá de cualquier divergencia o discrepancia coyuntural. Pero seguir por esta senda equivale directamente a negar la existencia de la crisis ecosocial.</p>
<p>Más razonable sería que Europa tratara de responder con sabiduría y humanidad al dilema que plantea Bruno Latour:</p>
<p style="padding-left: 40px;">¿Qué hacemos entonces? O bien negamos directamente la existencia del problema, o bien <em>buscamos aterrizar</em>. Para cada uno de nosotros, la pregunta significa: “¿Vas a seguir alimentando sueños de evasión o te pondrás en marcha en busca de un territorio habitable para ti y para tus hijos?”. En adelante, esto es lo que divide a la gente, mucho más que saber si uno es de izquierdas o de derechas.<sup>8</sup></p>
<p>La Europa que alumbró el industrialismo capitalista gracias al carbón y a la dominación colonial, tiene la oportunidad de reconocer, ahora que le urge desengancharse de los fósiles y no es más que la cola del león, que el modo de vida occidental es un camino sin salida plagado de amenazas que niega el futuro a la humanidad, y que esas amenazas coinciden ya con el momento en que nos vemos obligados a acoger en el continente a millones de seres humanos expulsados de su tierra por el modo de vida que hemos engendrado. Tenemos que aprender a convivir con quienes nunca habíamos compartido tradiciones, costumbres e ideales, con esos prójimos extranjeros con los que, sin embargo, tenemos una cosa en común: vernos privados del suelo que habitamos. Por eso, con esos pueblos en migración compartimos destino: «Nosotros, los <em>antiguos europeos</em>, porque nos falta planeta para tanta globalización y vamos a tener que cambiar por completo nuestros modos de vida; ellos, los <em>futuros europeos</em>, porque han tenido que abandonar su antiguo suelo devastado y aprender a cambiar por completo sus modos de vida. ¿No es un poco exagerado? No, es nuestra única salida: descubrir en común un territorio donde habitar. Es la nueva universalidad. La otra bifurcación de la alternativa es fortificarme detrás de una muralla y hacer como si nada hubiera cambiado, prolongando el sueño con los ojos abiertos del <em>American way of life</em> del que sabemos que nueve mil millones de seres humanos no sacarán ningún provecho».<sup>9</sup> Solo así Europa puede liberarse del rapto del que fue objeto, recuperando los anhelos de paz e integración de su proyecto e iluminando las tinieblas que oscurecen un futuro que, si no es compartido, simplemente no existirá.</p>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong>, director de FUHEM Ecosocil y de la revista <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global. </em></p>
<p>&nbsp;</p>
<h5>NOTAS</h5>
<p>1 Kenneth Pomeranz, <em>The Great Divergence: China, Europe, and the Making of the Modern World Economy</em>, Pricenton University Press, 2000 [existe una edición reciente en castellano de la editorial Arpa, octubre 2024].</p>
<p>2 Ni el espíritu del capitalismo, asentado en la ética calvinista (Weber), ni las instituciones recomendadas por Adam Smith (propiedad privada, presupuestos equilibrados, mercados, etc.) tienen en la interpretación de Pomeranz un papel protagonista. No se niega esos factores, simplemente son situados en lugar secundario. Piketty ha subrayado, además, la paradoja que supone para las explicaciones liberales el hecho de que las instituciones en la China del siglo XVIII eran más «smithianas» que las del Reino Unido (Thomas Pikkety, <em>Una breve historia de la igualdad</em>, Deusto, 2021).</p>
<p>3 Yanis Varoufakis, «Un siglo de humillación para Europa», <em>Sin Permiso</em>, 22/08/2025, disponible en:  <a href="https://sinpermiso.info/textos/un-siglo-de-humillacion-para-europa" target="_blank" rel="noopener">https://sinpermiso.info/textos/un-siglo-de-humillacion-para-europa</a></p>
<p>4 Thomas Fazi, «Europa, la capitulación permanente», <em>Le Monde Diplomatique en español</em>, septiembre de 2025, pp. 20-21.</p>
<p>5 El establecimiento de fetiches en forma de porcentaje no es nuevo. El neoliberalismo se caracterizó por una visión contable de la actividad económica, de modo que todos los procesos de la integración europea bajo su égida estuvieron marcados por porcentajes con independencia de su necesidad o conveniencia: recuérdense los criterios de convergencia de la Unión Monetaria para los países de la eurozona (1,5% de tasa de inflación, el 3% de déficit público, el 60% del PIB de deuda pública o el 2% en el tipo de interés a largo plazo) o, más recientemente, los requisitos establecidos para las reglas fiscales del Pacto de Estabilidad y Crecimiento.</p>
<p>6 En el juego de eufemismos en el que estamos, el militarismo es presentado en nuestro país como un <em>Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa</em>. <a href="https://www.lamoncloa.gob.es/consejodeministros/resumenes/Documents/2025/230425-plan-industrial-y-tecnologico-para-la-seguridad-y-la-defensa.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://www.lamoncloa.gob.es/consejodeministros/resumenes/Documents/2025/230425-plan-industrial-y-tecnologico-para-la-seguridad-y-la-defensa.pdf</a></p>
<p>7 Belfer Center for Science and International Affairs, <em>Critical and Emerging Technologies Index</em>, Harvard Kennedy School, Junio de 2025. El Informe completo y los informes de países (Francia, Italia, Alemania, Japón y Corea del Sur) se pueden consultar y descargar en: <a href="https://www.belfercenter.org/critical-emerging-tech-index" target="_blank" rel="noopener">https://www.belfercenter.org/critical-emerging-tech-index</a></p>
<p>8 Bruno Latour, «La Europa refugio», en VVAA: <em>El Gran Retroceso</em>, Seix Barral, Barcelona, 2017, pp. 171-183.</p>
<p><em>9 Ibidem</em>, pp. 174-175.</p>
<p>Acceso al texto completo del artículo en formato pdf:  <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/la-captura-de-europa/" target="_blank" rel="noopener">La captura de Europa</a>.</p>
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		<title>El riesgo químico: una amenaza invisible en la Unión Europea</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2025/09/23/el-riesgo-quimico-una-amenaza-invisible-en-la-union-europea/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 23 Sep 2025 10:32:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<category><![CDATA[sostenibilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Sustancias tóxicas]]></category>
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					<description><![CDATA[La contaminación química es una de las mayores amenazas planetarias de nuestro tiempo, junto con el cambio climático y la pérdida de biodiversidad]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><em><strong><img decoding="async" class="alignright size-medium wp-image-162296" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-450x634.jpg" alt="" width="450" height="634" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-450x634.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-1200x1691.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-300x423.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-768x1082.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-1090x1536.jpg 1090w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-1453x2048.jpg 1453w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-350x493.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-600x846.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-scaled.jpg 1816w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" />La contaminación química es una de las mayores amenazas planetarias de nuestro tiempo, junto con el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Sin embargo, al tratarse de un riesgo invisible, se le presta poca atención en los ámbitos sociales y políticos.</strong></em></p></blockquote>
<p><strong>Tatiana Santos</strong>, responsable de políticas de sustancias tóxicas en la Oficina Europea de Medio Ambiente (EEB), aborda en esta artículo, como la ciudadanía europea se enfrenta a la exposición continua a sustancias químicas peligrosas, tanto a través del agua, los alimentos y el aire contaminado, como por medio de productos de uso diario, con graves consecuencias para la salud y que, a pesar de los esfuerzos legislativos en Europa, hay una gran preocupación sobre la eficacia de la regulación actual. Este texto profundiza en esta cuestión, evaluando si existe o no un control adecuado y ofreciendo recomendaciones de mejora.</p>
<p>La ciudadanía europea ya está altamente contaminada. La Iniciativa Europea de Biomonitorización Humana,<sup>1</sup> un programa de cinco años que involucra a 116 agencias gubernamentales, laboratorios y universidades de toda Europa, ha analizado la presencia de 18 de los grupos de sustancias químicas más problemáticos en muestras de orina y/o sangre de más de 13 000 personas de 28 países europeos. Esta investigación ha descubierto que la población está expuesta a niveles «alarmantemente altos de sustancias químicas peligrosas, especialmente en el caso de niños y niñas», según uno de los coordinadores del programa.<sup>2</sup> Los científicos describen a los bebés como nacidos «pre-contaminados».<sup>3</sup> Han encontrado PFAS, las sustancias químicas eternas en todos los cordones umbilicales de las casi 30 000 muestras analizadas.<sup>4</sup></p>
<p>Los contaminantes químicos están presentes en nuestra agua, alimentos, aire y en una amplia variedad de productos cotidianos, desde juguetes y artículos de cuidado infantil hasta recipientes para alimentos, cosméticos, muebles y textiles. Muchas de estas sustancias comprometen nuestra salud, causando enfermedades,<sup>5</sup> infertilidad,<sup>6</sup> deterioro cognitivo <sup>7</sup> y muerte prematura, y tienen impactos desproporcionados en mujeres, niños y futuras generaciones. Por ejemplo, los ftalatos, que se encuentran comúnmente en plásticos y productos de cuidado personal, están relacionados con  problemas de salud reproductiva y endocrina al poder interferir con el sistema hormonal humano, causando efectos adversos en la salud.<sup>8</sup> La exposición diaria a mezclas de sustancias tóxicas se relaciona con la disminución de las poblaciones de insectos,<sup>9</sup>aves y mamíferos.<sup>10</sup> La contaminación química es una crisis de salud pública profunda que infringe el derecho humano fundamental a un medio ambiente seguro y saludable.</p>
<blockquote><p><strong>Las lagunas normativas y la falta de responsabilidad de la industria química han impedido que las regulaciones eviten los riesgos ocasionados por las sustancias peligrosas</strong></p></blockquote>
<p>La comunidad científica advierte de que la amenaza persistente de la contaminación por sustancias químicas peligrosas ha traspasado ya el límite planetario,<sup>11</sup> y presenta un desafío alarmante y sin precedentes que amenaza nuestra supervivencia y la estabilidad de la Tierra. Las agencias Europeas de Sustancias Químicas y de Medio Ambiente han advertido que la producción de las sustancias químicas más dañinas (cancerígenas, mutágenas y tóxicas para la reproducción) sigue aumentando, mientras que «se necesita más trabajo para hacer que las sustancias químicas sean seguras y sostenibles» e indican la necesidad de un cambio de paradigma.<sup>12</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>¿Por qué son importantes las regulaciones de sustancias químicas de la Unión Europea?</strong></h5>
<p>La Unión Europea (UE) establece las reglas que todos sus países miembros deben seguir. Esto es importante porque asegura que disponemos de una protección similar, independientemente del país de la UE en el que vivamos.</p>
<p>Europa es reconocida como una de las regiones más avanzadas del mundo en la regulación de los riesgos de las sustancias químicas peligrosas. Sin embargo, en la práctica, las lagunas normativas y la falta de responsabilidad de la industria química han impedido que estas regulaciones eviten los riesgos ocasionados por las sustancias peligrosas . No se ha dado suficiente importancia a los costes reales de la exposición química sobre nuestra salud y bienestar, y esto ha desembocado en un problema generalizado de inacción política. Rápidos en aprobar su uso y dolorosamente lentos para ponerse al día con los peligros que estas sustancias entrañan, los responsables políticos se muestran reacios a hacer cumplir la normativa, y necesitan más de una década para regular sustancias que ya se conoce que causan graves daños a las personas y al medio ambiente.<sup>13</sup></p>
<p>Según las encuestas, la ciudadanía europea muestra una alta preocupación por la presencia de sustancias peligrosas en los productos cotidianos. El 84% de la ciudadanía europea cree que la legislación ambiental de la UE es esencial y el 92% afirma que las empresas deberían asumir los costes de la limpieza de la contaminación.<sup>14</sup> El Pacto Verde de la Comisión Europea, anunciado en diciembre de 2019, reconoció la amenaza y la preocupación pública e incluyó la «ambición de cero contaminación para un entorno libre de tóxicos» y un «juramento verde: no hacer daño».<sup>15</sup></p>
<p>La Estrategia de Sustancias Químicas para la Sostenibilidad (CSS por sus siglas en inglés),<sup>16</sup> publicada por la Comisión Europea en octubre de 2020 fue un intento encomiable de abordar brechas históricas en las políticas químicas de la UE ya que reconoció la «necesidad urgente de aumentar significativamente las protecciones» legales y prometió «reforzar considerablemente la aplicación de las normas de la UE», lo que incluye la mejora de la información sobre peligros y usos de las sustancias, la introducción de medidas de simplificación regulatoria y el compromiso de prohibir las sustancias químicas más dañinas que todavía se utilizan en los productos de consumo.</p>
<p>Las sustancias químicas tóxicas PFAS, que contaminan progresiva y permanentemente nuestros cuerpos, serían prohibidas en todos los usos, excepto en los «esenciales». Se pondría fin a la práctica poco ética de vender a naciones menos desarrolladas millones de toneladas anuales de sustancias químicas peligrosas prohibidas en la UE. Europa dejaría de intentar «vaciar el mar con una cuchara»<sup>17</sup> al regular las sustancias químicas una por una y, en su lugar, pondría fin a familias químicas enteras. Para ello, proponía revisar el Reglamento de Registro, Evaluación, Autorización y Restricción de Sustancias Químicas (REACH) en una regulación.</p>
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<h5><strong>¿Dónde estamos cuatro años después de la estrategia química?</strong></h5>
<p>Aunque la CSS demostró ambición para mejorar la protección de las personas y el medio ambiente contra sustancias químicas nocivas, los esfuerzos de los responsables políticos y la efectividad de las medidas adoptadas han resultado insuficientes.</p>
<p>Cuatro años después de su anuncio, aún queda mucho por hacer. De las trece acciones clave prometidas, solo una, la revisión del Reglamento de Clasificación, Etiquetado y Embalaje de sustancias químicas (CLP), se ha implementado con el nivel de ambición previsto. Importantes expedientes siguen pendientes, como la revisión del Reglamento REACH y la implementación de la Hoja de Ruta de Restricciones para eliminar progresivamente las sustancias químicas más dañinas en los productos de consumo. Estas son herramientas esenciales para controlar las sustancias químicas en Europa. Otras medidas no se han implementado en absoluto, como es el caso de la prohibición de las exportaciones tóxicas. La mayoría de las otras acciones solo han visto una implementación parcial o mínima. En general, existe un preocupante y escandaloso bajo nivel de cumplimiento de las promesas de la CSS, que muestra la falta de determinación entre los responsables políticos para tomar medidas esenciales para salvaguardar la salud pública y el medio ambiente de sustancias químicas peligrosas.</p>
<p>Por otro lado, se han perdido oportunidades para alinear la CSS con otras legislaciones, como las de clima, biodiversidad y economía circular, así como para incentivar la sustitución, lo que subraya la necesidad de un enfoque más integral para asegurar la sostenibilidad química dentro del marco regulatorio de la UE.</p>
<p>Desafortunadamente, la transformación dramática que nos prometió el Pacto Verde parece poco probable, al menos por ahora.</p>
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<h5><strong>Los costes de la inacción</strong></h5>
<p>La Comisión Europea retrasa de manera generalizada las decisiones de prohibición de tóxicos, a menudo incumpliendo los plazos legales y pasando por alto el impacto más amplio de las sustancias químicas peligrosas, que incluye el coste de la inacción<sup>18</sup> para la salud y el bienestar. Esto causó una gran preocupación el año pasado al Defensor del Pueblo Europeo.<sup>19</sup></p>
<blockquote><p><strong>Los costes de la inacción y los retrasos en la respuesta regulatoria son financieramente onerosos y perjudiciales para la salud pública</strong></p></blockquote>
<p>Es importante recordar que los funcionarios son responsables de la seguridad pública y ambiental. Cada día de retraso significa miles de bebés que nacen en Europa <em>pre-contaminados</em> por sustancias químicas no reguladas, personas que enferman y muertes prematuras causadas por la contaminación química. Es un asunto muy serio. Incluso cuando los riesgos son claros, la Comisión Europea y los gobiernos tardan años en responder. Esto refleja una falta de sentido del deber público y exacerba los riesgos de las sustancias químicas peligrosas. Por ejemplo, un ftalato considerado como sustancia altamente peligrosa, el DEHP, sigue utilizándose desde hace una década debido a una autorización <em>de facto</em> debida a la ausencia de una decisión de la Comisión Europea sobre si debe ser autorizado o no. A la UE le tomó once años prohibir un PFAS, el PFOA, una sustancia química detectada en la sangre humana ya en los años cincuenta, cuarenta años después de que los científicos comenzaran a expresar preocupaciones sobre sus efectos dañinos. Esto ilustra que los costes de la inacción y los retrasos en la respuesta regulatoria son financieramente onerosos y perjudiciales para la salud pública .</p>
<p>Este tipo de inacción es una forma de mala administración, lo que genera altos costes públicos y pone en peligro vidas.</p>
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<h5><strong>Principales deficiencias </strong></h5>
<p>¿Cuáles son los principales cuellos de botella que actualmente dificultan el control efectivo de las sustancias químicas en Europa? Esta pregunta podría contestarse explorando las lagunas políticas y obstáculos que llevaron a la contaminación generalizada con <em>sustancias</em> <em>químicas eternas</em> per- y polifluoroalquiladas (PFAS) en toda Europa.</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-170712" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Figura1.jpg" alt="" width="895" height="727" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Figura1.jpg 895w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Figura1-450x366.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Figura1-300x244.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Figura1-768x624.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Figura1-350x284.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Figura1-600x487.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Figura1-64x52.jpg 64w" sizes="(max-width: 895px) 100vw, 895px" /></p>
<p>Fuente: Forever Pollution Project</p>
<p>Se puede acceder al mapa original en: <a href="https://foreverpollution.eu/maps-and-data/maps/" target="_blank" rel="noopener">https://foreverpollution.eu/maps-and-data/maps/</a></p>
<p>Los PFAS son una familia de químicos fabricados por el hombre que abarca más de 10 000 sustancias diferentes. Son conocidos como los químicos eternos (<em>forever chemicals</em>), como consecuencia de su extremada persistencia en el medioambiente, al permanecer en el entorno natural sin apenas degradarse. Es posible encontrar PFAS en el medioambiente de prácticamente cualquier país del mundo y también podemos detectarlos en nuestra sangre.</p>
<p><em>Deficiencias en el conocimiento y la implementación: reguladores dando palos de ciego. </em>Uno de los principales obstáculos del control químico es que persiste la falta de conocimiento por parte de las autoridades de los peligros, usos y exposición a las sustancias. El incumplimiento generalizado de las obligaciones de información del reglamento REACH por parte de las empresas, junto con la comunicación ineficaz a lo largo de la cadena de suministro, han llevado a usos no reportados de sustancias químicas peligrosas y un control limitado sobre los usos industriales y las emisiones. El principio de «sin datos, no hay mercado» que rige la norma REACH, se elude rutinariamente, lo que empeora el problema al permitir el uso de sustancias sin una supervisión adecuada y sin consecuencias para las empresas que incumplen la ley.</p>
<p><em>Normativa impotente a industria irresponsable. </em>El control de sustancias químicas en Europa es notablemente lento. El sistema normativo obliga a las autoridades a autorizar la comercialización de sustancias químicas en no más de tres semanas, sin revisar adecuadamente los datos de seguridad química de la industria. Sin embargo, la regulación de una sustancia preocupante puede tomar una década o más. La ausencia de consecuencias para las empresas por la presentación de datos inadecuados perpetúa la cultura del incumplimiento y compromete la efectividad de las regulaciones. La falta de responsabilidad de la industria, junto con la ingenuidad de REACH y su dependencia del cumplimiento voluntario por parte de las empresas, plantean desafíos sustanciales para una regulación efectiva. La ausencia de mecanismos de aplicación estrictos permite a las empresas evitar proporcionar información crítica. Además, el fracaso en implementar efectivamente el principio de precaución contribuye aún más a niveles sin precedentes de contaminación.</p>
<p><em>Enfoque sustancia por sustancia: vaciar el mar con una cuchara. </em>Las ineficiencias del enfoque actual de regular sustancias una a una, enfatizan los retrasos en abordar la contaminación de manera integral. Algunas sustancias químicas pertenecen a grupos de sustancias similares, de la misma familia, de miles de distintos compuestos químicos, como es el caso de los PFAS. Regular este y otros grupos, analizado cada sustancia individualmente, supondría un siglo de esfuerzo y recursos ingentes de los gobiernos.</p>
<p><em> </em><em>Un modelo de industria química insostenible. </em>Abordar y revertir los daños causados por la contaminación química es prohibitivamente caro. El modelo tradicional de la industria química es insostenible e inasequible. Solo limpiar la contaminación por PFAS se estima que costará más que el PIB global y, aun así, estas sustancias se siguen produciendo y liberándose en el medio ambiente.</p>
<p><em>Inacción y falta de responsabilidad por parte de las autoridades. </em>La preocupante falta de responsabilidad de las autoridades, particularmente la Comisión Europea, agrava aún más los desafíos regulatorios. Esto se debe principalmente a la falta de plazos legalmente vinculantes para que la Comisión presente sus propuestas normativas. La tendencia de la Comisión Europea hacia la inacción, a menudo influenciados por las partes interesadas de la industria, la insuficiente consideración de la evidencia científica, el desprecio por los costes de la inacción, junto con la falta generalizada de aplicación del principio de precaución, comprometen el control de las sustancias químicas peligrosas.</p>
<p><em>Insuficiente empoderamiento de la ciudadanía europea: las víctimas olvidadas de la contaminación química. </em>Finalmente, el insuficiente empoderamiento de la ciudadanía europea para proteger sus derechos frente a los peligros químicos es una barrera significativa para un control efectivo de sus riesgos . Esto incluye el derecho a conocer las sustancias químicas peligrosas presentes en los productos cotidianos, la capacidad para exigir acción preventiva pública o para recibir compensación por parte de los contaminadores. La falta de mecanismos para la participación ciudadana y acceso a la justicia debilita la capacidad del marco regulatorio para abordar de manera efectiva las preocupaciones de salud y medioambientales de los individuos y comunidades afectadas.</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-170713" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/foto1.jpg" alt="" width="879" height="584" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/foto1.jpg 879w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/foto1-450x299.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/foto1-300x199.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/foto1-768x510.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/foto1-350x233.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/foto1-600x399.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/foto1-64x43.jpg 64w" sizes="(max-width: 879px) 100vw, 879px" />Foto de la gran manifestación (8 de octubre de 2017, Lonigo) en la que participaron 11 000 personas y gracias a la que la Región del Veneto rebajó los límites de PFAS en el agua potable.</p>
<p>Fuente: Mamme No PFAS</p>
<p>En una decisión histórica, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos falló a favor de un grupo de más de 2 000 mujeres suizas de 75 años y más que argumentaron que las políticas climáticas inadecuadas del Gobierno suizo violaban sus derechos humanos. El tribunal europeo reconoció los impactos climáticos como graves e irreversibles y estableció un precedente legal que reconoce que los gobiernos son responsables por su inacción climática, y que el cambio climático representa una amenaza directa a los derechos humanos. La decisión también llamó a los gobiernos a una acción más decidida para proteger a sus ciudadanos y el medio ambiente. Una victoria para la justicia intergeneracional y una llamada a los gobiernos para que actúen con mayor firmeza y urgencia para proteger la salud pública y el medio ambiente que pronto podría trasladarse al campo de la contaminación química.</p>
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<h5><strong>Recomendaciones</strong></h5>
<p><strong> </strong>En respuesta a estos hallazgos, la Oficina Europea de Medio Ambiente, el EEB por sus siglas en inglés, propone una serie de recomendaciones para mejorar las políticas de control de sustancias químicas.</p>
<p><em> </em><em>Acelerar la regulación de sustancias químicas peligrosas. </em>Es crucial utilizar la información científica disponible para agilizar la regulación de sustancias químicas peligrosas. Para el año 2030, debemos lograr que los productos de consumo estén libres de sustancias tóxicas. Para ello, se deben prohibir las sustancias más dañinas en usos de consumo, profesionales e industriales no esenciales.</p>
<p>Las sustancias químicas más dañinas, como los disruptores endocrinos y sustancias persistentes, identificados ya el siglo pasado como «amenazas emergentes»,<sup>20</sup> nunca deberían haber sido permitidas en productos de uso cotidiano. Las personas esperan que los productos a los que tienen acceso sean seguros, lo cual debe ser una prioridad.</p>
<p><em> </em><em>Fortalecer la aplicación de REACH y la responsabilidad de la industria. </em>Para que el Reglamento REACH sea verdaderamente efectivo, es fundamental introducir sanciones armonizadas y disuasorias en todos los países europeos. Esto significa que las sanciones deben ser consistentes y lo suficientemente fuertes como para desincentivar cualquier incumplimiento. Además, es esencial incorporar un mecanismo que permita retirar del mercado aquellos productos que no cumplan con los requisitos de seguridad, bajo el principio de «sin datos, no hay mercado».</p>
<p>Las empresas químicas deben ser responsables del daño que sus productos puedan causar. Esto implica que deben asumir la responsabilidad financiera para cubrir los costes de monitoreo, compensación a los afectados y remediación del daño ambiental. Es crucial incorporar en la legislación el principio de «quien contamina paga», asegurando así que las empresas que causan daños sean las que se encarguen de reparar y mitigar esos impactos. Este enfoque no solo incentivará a las empresas a ser más cuidadosas, sino que también aliviará a los ciudadanos y a los gobiernos de los costes asociados a la contaminación.</p>
<p><em>Cumplir con las promesas pendientes de la Estrategia de Sustancias Químicas para la Sostenibilidad. </em>Es crucial implementar rápidamente las acciones pendientes de la Estrategia de Sustancias Químicas. Esto incluye prohibir sin demora las sustancias más peligrosas en productos de consumo. Adoptar el concepto de «uso esencial» es fundamental; esto significa que solo se debe permitir el uso de sustancias peligrosas, si son realmente necesarias para garantizar la salud, la seguridad o el buen funcionamiento de la sociedad, y solo cuando no existan alternativas más seguras.</p>
<p>Además, debemos detener la exportación de sustancias químicas prohibidas en Europa para garantizar que no afecten a otras regiones del mundo.</p>
<p><em>Mejorar la responsabilidad de las autoridades. </em>Es fundamental fortalecer los mecanismos de responsabilidad de la Comisión Europea y las autoridades nacionales encargadas del control de sustancias químicas. Debemos empoderar a estas autoridades y exigirles que tomen acciones decisivas para abordar los riesgos químicos emergentes.</p>
<p>Solo mediante una mayor responsabilidad y acciones efectivas por parte de las autoridades podremos garantizar un control adecuado de las sustancias químicas y proteger tanto la salud pública como el medio ambiente.</p>
<p><em>Empoderar a la ciudadanía y establecer mecanismos de compensación. </em>Empoderar a la ciudadanía y asegurar la justicia es esencial para un entorno más seguro y saludable. Para ello, es crucial proporcionar información accesible sobre los riesgos químicos y permitir la participación de ciudadanas y ciudadanos en los procesos de toma de decisiones. Además, debemos establecer acceso a la justicia y mecanismos de compensación para las víctimas de la contaminación química. Esto asegura que los individuos y comunidades afectadas tengan vías claras para obtener reparación y remediación.</p>
<p><em>Integrar químicos, materiales y productos intrínsecamente seguros y sostenibles, y promover la sustitución. </em>Los productos químicos, materiales y productos deberían ser intrínsecamente seguros y sostenibles en todos los sectores de la industria y la vida cotidiana. Para lograrlo, debemos implementar políticas e instrumentos económicos que incentiven el uso de estas alternativas, y promover estrategias de sustitución. Además, se necesita establecer un centro de apoyo a la sustitución a nivel de la UE, que facilite la transición hacia opciones más seguras y sostenibles.</p>
<p><em>Cerrar la brecha de datos. </em>No podemos vivir en la ignorancia y seguir dando palos a ciegas.  Hay que priorizar los esfuerzos para solucionar la falta de datos sobre sustancias químicas, asegurando que las empresas proporcionen información completa sobre peligros, usos y exposición. Además, debemos mejorar la accesibilidad de esta información para las autoridades y partes interesadas a lo largo de las cadenas de suministro. Esto incrementará la transparencia y la trazabilidad de las sustancias químicas en materiales, productos y residuos.</p>
<h5>Conclusiones</h5>
<p><strong> </strong>Aunque la Estrategia de Sustancias Químicas para la Sostenibilidad representa un paso encomiable hacia la gestión sostenible de sustancias químicas, su implementación ha encontrado desafíos significativos, como lo demuestra el escándalo de la contaminación por PFAS en toda la UE. Sin una aplicación estricta, la contaminación de hoy se convierte en el legado de mañana, sin justicia ni reparaciones por el daño causado .</p>
<p>Para romper este ciclo, debemos hacer asumir responsabilidades, poniendo fin a la impunidad con la que operan los contaminadores químicos.</p>
<p>Debemos actuar ahora para combatir la contaminación tóxica. El cambio es un imperativo atrasado. Ignorar el problema no hará que desaparezca. No podemos permitirnos esperar décadas para solucionar lo que sabemos que ya está roto.</p>
<p>Al abordar estos problemas y adoptar las recomendaciones aquí expuestas, los responsables políticos pueden mejorar la efectividad de la CSS, prevenir futuras catástrofes similares a la de los PFAS y asegurar un paisaje químico más seguro y sostenible para Europa.</p>
<p>Es nuestro deber generacional salvaguardar el futuro, construir resiliencia, apoyar la innovación y asegurar que dejemos un entorno saludable para quienes nos sucedan.</p>
<h5>NOTAS</h5>
<p>1 <em>Iniciativa Europea de Biomonitorización Humana</em>, disponible en: <a href="https://www.hbm4eu.eu/wp-content/uploads/2017/03/Spanish-1.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://www.hbm4eu.eu/wp-content/uploads/2017/03/Spanish-1.pdf</a></p>
<p>2 «All Europeans are exposed to chemical substances», <em>Vito</em>, 2 de mayo de 2022, disponible en: <a href="https://vito.be/en/news/all-europeans-are-exposed-chemical-substances" target="_blank" rel="noopener">https://vito.be/en/news/all-europeans-are-exposed-chemical-substances</a></p>
<p>3 Kyle Bagenstose, «&#8217;Polluted&#8217; babies, millions dead: Scientists sound alarm on global pollution», Phys Org, 18 de mayo de 2022, disponible en: <a href="https://phys.org/news/2022-05-polluted-babies-millions-dead-scientists.html" target="_blank" rel="noopener">https://phys.org/news/2022-05-polluted-babies-millions-dead-scientists.html</a></p>
<p>4 Tom Perkins, «‘Forever chemicals’ detected in all umbilical cord blood in 40 studies»,  <em>The Guardian</em>, 23 de septiembre de 2022,  disponible en: <a href="https://www.theguardian.com/environment/2022/sep/23/forever-chemicals-found-umbilical-cord-blood-samples-studies" target="_blank" rel="noopener">https://www.theguardian.com/environment/2022/sep/23/forever-chemicals-found-umbilical-cord-blood-samples-studies</a></p>
<p>5 Organización Mundial de la Salud, <em>The public health impact of chemicals: knowns and unknowns</em>, OMS, Ginebra, 2016, disponible en: <a href="https://www.who.int/publications/i/item/WHO-FWC-PHE-EPE-16.01-eng" target="_blank" rel="noopener">https://www.who.int/publications/i/item/WHO-FWC-PHE-EPE-16.01-eng</a></p>
<p>6 Joseph Pizzorno, , «Environmental Toxins and Infertility», <em>Integr Med (Encinitas)</em><em>,</em> abril de 2018, 17(2), pp. 8-11, disponible en: <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6396757/" target="_blank" rel="noopener">https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6396757/</a></p>
<p>7 Philippe Grandjean y Philippe J. Landrigan, «Neurobehavioural effects of developmental toxicity», <em>The Lancet Neurology</em>, marzo de 2014, 13(3), pp. 330-338, disponible en: <a href="https://www.thelancet.com/journals/laneur/article/PIIS1474-4422(13)70278-3/fulltext" target="_blank" rel="noopener">https://www.thelancet.com/journals/laneur/article/PIIS1474-4422(13)70278-3/fulltext</a></p>
<p>8 Iniciativa Europea de Biomonitorización Humana, <em>Factsheet &#8211;  Phthalates</em>, s/f,  disponible en: <a href="https://www.hbm4eu.eu/factsheets/phthalates/" target="_blank" rel="noopener">https://www.hbm4eu.eu/factsheets/phthalates/</a></p>
<p>9 Damian Carrington,  «Warning of &#8216;ecological Armageddon&#8217; after dramatic plunge in insect numbers», <em>The Guardian</em>, 18 de octubre de 2017, disponible en: <a href="https://www.theguardian.com/environment/2017/oct/18/warning-of-ecological-armageddon-after-dramatic-plunge-in-insect-numbers" target="_blank" rel="noopener">https://www.theguardian.com/environment/2017/oct/18/warning-of-ecological-armageddon-after-dramatic-plunge-in-insect-numbers</a></p>
<p>10 Damian Carrington, «Orca &#8216;apocalypse&#8217;: half of killer whales doomed to die from pollution», <em>The Guardian</em>, 27 de septiembre de 2018, disponible en: <a href="https://www.theguardian.com/environment/2018/sep/27/orca-apocalypse-half-of-killer-whales-doomed-to-die-from-pollution" target="_blank" rel="noopener">https://www.theguardian.com/environment/2018/sep/27/orca-apocalypse-half-of-killer-whales-doomed-to-die-from-pollution</a></p>
<p>11 Damian Carrington, «Chemical pollution has passed safe limit for humanity, say scientists», <em>The Guardian</em>, 18 de enero de 2022, disponible en: <a href="https://www.theguardian.com/environment/2022/jan/18/chemical-pollution-has-passed-safe-limit-for-humanity-say-scientists" target="_blank" rel="noopener">https://www.theguardian.com/environment/2022/jan/18/chemical-pollution-has-passed-safe-limit-for-humanity-say-scientists</a></p>
<p>12 ECHA y EEA, «EU Agencies: more work needed to make chemicals safe and sustainable», 17 de abril de 2024, disponible en: <a href="https://echa.europa.eu/-/eu-agencies-more-work-needed-to-make-chemicals-safe-and-sustainable" target="_blank" rel="noopener">https://echa.europa.eu/-/eu-agencies-more-work-needed-to-make-chemicals-safe-and-sustainable</a></p>
<p>13 Tatiana Santos, Vito Buosante, Hélène Loonen y Geraldine Borja, <em>«Need for Speed – Why it takes the EU a decade to control harmful chemicals and how to secure more rapid protections»</em>, European Environmental Bureau (EEB), julio de 2022, disponible en: <a href="https://eeb.org/library/the-need-for-speed-why-it-takes-the-eu-a-decade-to-control-harmful-chemicals-and-how-to-secure-more-rapid-protections/" target="_blank" rel="noopener">https://eeb.org/library/the-need-for-speed-why-it-takes-the-eu-a-decade-to-control-harmful-chemicals-and-how-to-secure-more-rapid-protections/</a></p>
<p>14 Eurobarómetro de la Comisión Europea, disponible en: <a href="https://europa.eu/eurobarometer/surveys/detail/3173" target="_blank" rel="noopener">https://europa.eu/eurobarometer/surveys/detail/3173</a></p>
<p>15 Comisión Europea, <em>Pacto Verde Europeo</em>, 2019, disponible en: <a href="https://commission.europa.eu/strategy-and-policy/priorities-2019-2024/european-green-deal_es" target="_blank" rel="noopener">https://commission.europa.eu/strategy-and-policy/priorities-2019-2024/european-green-deal_es</a></p>
<p>16 Comisión Europea, <em>Estrategia de sostenibilidad para las sustancias químicas</em>, 2020, disponible en: <a href="https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/HTML/?uri=CELEX:52020DC0667&amp;from=DE" target="_blank" rel="noopener">https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/HTML/?uri=CELEX:52020DC0667&amp;from=DE</a></p>
<p>17 EEB, «From Risk to Resilience: Navigating Towards a Toxic-Free Future», 2024, disponible en: <a href="https://eeb.org/library/from-risk-to-resilience-navigating-towards-a-toxic-free-future/" target="_blank" rel="noopener">https://eeb.org/library/from-risk-to-resilience-navigating-towards-a-toxic-free-future/</a></p>
<p>18 El <em>coste de la inacción</em> se refiere a las consecuencias negativas y costos que resultan de no tomar medidas para evitar problemas.</p>
<p>19 Defensor del Pueblo Europeo, «The risk management of dangerous chemical substances by the European Commission», 2023, disponible en: <a href="https://www.ombudsman.europa.eu/en/opening-summary/en/170893" target="_blank" rel="noopener">https://www.ombudsman.europa.eu/en/opening-summary/en/170893</a></p>
<p>20 Comisión Europea, <em>Estrategia comunitaria en materia de alteradores endocrinos</em>, 1999, disponible en: <a href="https://eur-lex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=COM:1999:0706:FIN:Es:PDF" target="_blank" rel="noopener">https://eur-lex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=COM:1999:0706:FIN:Es:PDF</a></p>
<p>Acceso al texto del artículo en formato pdf: <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/el-riesgo-quimico-una-amenaza-invisible-en-la-union-europea/" target="_blank" rel="noopener"><em>El riesgo químico: una amenaza invisible en la Unión europea. </em></a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Por muy verde que nos lo pinten</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 12 Sep 2025 11:12:41 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Parte del rechazo del reglamento que proponía reducción significativa del uso de los pesticidas más tóxicos y analiza la peligrosidad del actual modelo alimentario global, y de la UE en particular.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><img decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-162296" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-300x423.jpg" alt="" width="300" height="423" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-300x423.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-450x634.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-1200x1691.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-768x1082.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-1090x1536.jpg 1090w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-1453x2048.jpg 1453w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-350x493.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-600x846.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-scaled.jpg 1816w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><em>El 22 de noviembre del año 2023 no fue un día cualquiera para la salud de la población y el medio ambiente europeo. Fue uno de los días más tristes y vergonzosos (y ha habido muchos) que se recuerdan en el Parlamento Europeo. Se votaba un reglamento que proponía una reducción significativa del uso de los pesticidas más tóxicos que inundan cada día los ecosistemas y que provocan graves problemas de salud a las poblaciones humanas y, contra todo pronóstico, se rechazó en medio la euforia descontrolada (literalmente) del lobby agroquímico, junto con la algarabía de la derecha, ultraderecha liberales y parte del grupo socialista europeo.</em></p>
<p><em>No era un reglamento cualquiera, era el primer intento serio de limitar el derecho a contaminar que se ha auto otorgado la industria pesticida y el modelo agrícola enganchado a los agrotóxicos. Un primer rayo de luz para intentar construir una Europa más saludable para nosotros y las generaciones venideras. Kaputt.</em></p></blockquote>
<p><strong>Javier Guzmán</strong> director de<a href="https://justiciaalimentaria.org/" target="_blank" rel="noopener"> Justicia Alimentaria</a> escribe «Por muy verde que nos lo pinten» en el <a href="https://www.fuhem.es/papeles/papeles-166/" target="_blank" rel="noopener">número 166</a> de <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em></a> dedicado a los Contaminantes químicos.</p>
<p>El rechazo del Parlamento Europeo del 22 de noviembre de 2023 a un reglamento que proponía una reducción significativa del uso de los pesticidas más tóxicos sirve al autor como punto de partida para analizar los sinsentidos y peligrosidad del actual modelo alimentario global, y de la UE en particular.</p>
<h5><strong>Un largo proceso</strong></h5>
<p>Este reglamento no fue un invento que se redactó una mañana en un despacho de una organización ambientalista. Fue uno de los textos más trabajados y con más consenso social y académico que se recuerdan. Las voces que pedían una reforma del uso de pesticidas provenían tanto de la propia Comisión Europea, como de distintas comisiones del Parlamento Europeo, el Tribunal de Cuentas Europeo, la comunidad científica independiente (con una carta de más de 7 000 personas científicas), la ciudadanía europea (Eurobarómetro), asociaciones médicas, ambientalistas, ONG y un largo etcétera. Pero de nada ha servido el clamor popular, científico y europeo. Después de dos años de arduo trabajo intentando revocar una normativa obsoleta e ineficaz para proteger a la ciudadanía europea y al medio ambiente de la inaceptable toxicidad que producen décadas de uso descontrolado e intensivo de pesticidas altamente peligrosos, todo voló por los aires con ese voto en favor de la toxicidad. Ese día entramos en modo suicida.</p>
<p>El primer paso hacia el desastre, y que ya empezaba a insinuar el golpe que se avecinaba, se registró con la autorización durante diez años más del glifosato, una sustancia altamente peligrosa que podrá seguir contaminando nuestros cuerpos y medio ambiente hasta el año 2034. Es la segunda prórroga que se le concede a esta substancia fabricada por Bayer de la que no hay ninguna duda, ninguna, de que es ultra tóxica.</p>
<p>Lo que se aprobó ese 22 de noviembre fue decir que no a la reducción del uso de sustancias catalogadas como altamente peligrosas, decir no a dejar de utilizar pesticidas peligrosos en zonas sensibles (zonas de alta biodiversidad, zonas cerca de personas vulnerables, escuelas, centros sanitarios), decir no al paquete de ayudas para la transición hacia una agricultura libre de pesticidas, decir no a las ayudas a la gestión integrada de plagas y sistemas de gestión agrícola sin pesticidas y decir no a las acciones destinadas a potenciar el uso de pesticidas de bajo riesgo frente a los más peligrosos.</p>
<p>Finalmente, y para cerrar el debate y tirar las llaves al fondo del mar, en una maniobra totalmente inédita, se impidió que el texto rechazado pudiera volver a la Comisión de Medio Ambiente para reajustarlo e intentar una segunda votación de consenso.</p>
<p>Esto demuestra que el único objetivo por parte de la derecha, ultraderecha y el socialismo europeo más conservador era el detener frontalmente la reforma y aniquilar cualquiera normativa que afectara los intereses económicos dictados por los <em>lobbies</em> de la agroindustria.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Un sistema agroalimentario suicida</strong></h5>
<p>El golpe del 22 de noviembre del año 2023 esconde el problema de fondo. Vivimos en una contradicción suicida que deberíamos resolver, pero el sistema alimentario actual no puede. Por un lado, los pesticidas se han convertido en la piedra angular de los sistemas agrícolas predominantes y, puesto que el sistema agroalimentario se ha construido en base a ellos, ahora resulta extremadamente difícil quitarlos porque la estructura se tambalearía y amenazaría con derrumbarse. Es un modelo productivo dependiente de los agrotóxicos y esto es un grave problema.</p>
<p>Por otro lado, estos mismos pesticidas son una de las mayores amenazas para nuestra salud y medioambiente. Hoy en día respiramos, comemos, bebemos y tocamos sustancias que nos enferman y matan silenciosamente. A nosotros y a nuestro entorno.</p>
<p>Esta contradicción es irresoluble. O cambiamos de modelo productivo (y de sistema alimentario) o vamos a seguir enfermándonos y enfermando al planeta. No hay término medio, ni consensos ni terceras vías. De ahí los nervios descomunales de todo el agronegocio cada vez que se toca el tema de los pesticidas; de ahí la absoluta necesidad de seguir intentándolo. Es su piedra angular, como cuando juegas al juego de los barquitos y te das cuenta de que has tocado al portaaviones.</p>
<blockquote><p>Vivimos en una contradicción suicida, pero el sistema alimentario actual no puede resolverlo porque es un modelo productivo dependiente de los agrotóxicos</p></blockquote>
<p>El Estado español no es un actor secundario en toda esta problemática, al contrario. Somos el rey absoluto en el uso de pesticidas en Europa. Nuestros suelos agrarios reciben, anualmente, más de 76 000 toneladas de pesticidas y eso es así, en semejantes cantidades, desde hace una decena de años como mínimo. Año tras año. En esta «Eurocopa de la toxicidad» ganamos claramente a Francia (69 000 ton.), a Turquía (52 000 ton.), a Italia (50 000 ton.), y goleamos claramente a Alemania (48 000 ton.). Si lo calculamos por habitante, Italia, Francia y Portugal rondan el kilo de biocidas por persona; el Estado español alcanza 1,6 kg.</p>
<p>Por lo que respecta al negocio, las empresas de pesticidas han comercializado sus substancias tóxicas en el Estado por un valor de 1 000 millones de euros.</p>
<p>¿Cómo se puede llegar a justificar semejante avalancha tóxica? En parte gracias a un complejo entramado legal y “científico” que lo permite y avala. Un punto clave para entender de lo que estamos hablando es pensar que la aprobación, uso y control de los pesticidas esta «controlado». La realidad es que, cuando se miran bien los datos y las normativas, nos daremos cuenta que ese entramado es de cartón piedra y que estamos confiando en un sistema con más grietas y agujeros que la Acrópolis, y mucho menos bonito. Por un lado, el sistema de aprobación se ha diseñado basándose en todo un entramado a medida de la industria, divide los pesticidas en tres grandes categorías: autorizados, no autorizados y prohibidos<strong>.</strong> En teoría, las prohibidas y las no autorizadas tienen un grado de toxicidad del todo inasumible, mientras que las autorizadas van desde las muy tóxicas a las menos tóxicas. ¿Una sustancia prohibida no es lo mismo que una no autorizada? A nivel de toxicidad es prácticamente lo mismo, pero no a nivel «usuario». Básicamente las no autorizadas son sustancias altamente tóxicas pero que se pueden utilizar bajo determinados supuestos. La normativa concede autorizaciones excepcionales de 120 días para el uso de estas sustancias altamente tóxicas y la concesión es tan sencilla que asusta. Solamente en el año 2019, el Estado español dio su visto bueno a 33 solicitudes de excepción. La mayoría de ellas (76 %) fue para usos para los que no existe autorización; el resto (24 %) fue para permitir usar sustancias prohibidas. En 2022 y hasta abril de 2023, el Estado español concedió 58 autorizaciones excepcionales y es el Estado que más excepciones utiliza.</p>
<blockquote><p>España es el rey absoluto en el uso de pesticidas en Europa: nuestros suelos agrarios reciben, anualmente, más de 76 000 toneladas de pesticidas</p></blockquote>
<p>Y aquí viene uno de los grandes problemas de este sistema y es que es esencial determinar con certeza qué sustancia es tóxica y cuál no y, sobre todo, cuánto de tóxica es y dónde ponemos el límite entre la toxicidad aceptable y la que no lo es. La ineficacia del sistema actual de autorización para proteger adecuadamente la salud humana y medioambiental reside en que el sistema vigente no tiene en cuenta, a la hora de las evaluaciones de riesgo, el ciclo de vida del pesticida, como tampoco sus efectos a largo plazo y acumulativos, ni la actividad de disrupción endocrina, ni el efecto combinado o cóctel que aparece cuando actúen diferentes sustancias activas tóxicas al mismo tiempo, ni tampoco los patrones dosis-respuesta no estándares que siguen muchas sustancias.</p>
<p>No estamos hablando de cuatro sustancias. Aunque las cifras se actualizan periódicamente, en la actualidad existen unas 480 sustancias activas autorizadas, unas 890 sustancias no autorizadas, unas 45 prohibidas y unas 15 pendientes de autorización. Pero recordemos que una cosa son las sustancias activas y otra los pesticidas. Estos pueden contener diversas sustancias. De hecho, el número de pesticidas autorizados asciende a más de 2 000, pero se pueden combinar de muchas más maneras. Cada una de estas sustancias y combinaciones se deben evaluar en términos de toxicidad aguda, toxicidad crónica, toxicidad acumulada, toxicidad por efecto cóctel, posible efecto hormonal; en términos también de toxicidad para el medio ambiente (todo el medio ambiente, y metamos en esta categoría todo lo imaginable). Está demostrado que hemos sobrepasado el límite humano de análisis y control de las sustancias químicas. Entender que hay un límite físico a lo que podemos evaluar y que superarlo supone de facto, no evaluar, es importante en el caso de los pesticidas. La no evaluación de un producto tóxico y su dispersión a gran escala es una irresponsabilidad mayúscula y con graves efectos para la especie humana, presentes y futuros.</p>
<p>La toxicidad de esta galaxia de sustancias es, literalmente, invaluable. Y no solo es que el sistema esté sobrepasado por lo que tiene que controlar y sus efectos, sino que además cuenta con un sistema de control pobre y en nuestra opinión, poco riguroso. Para controlar los pesticidas existentes, los países de la Unión Europea están obligados a publicar anualmente el número de muestras de alimentos, qué pesticidas y en qué cantidad se han encontrado. Los últimos datos disponibles para el Estado español hacen referencia a los resultados del programa de vigilancia y control de residuos de plaguicidas en alimentos para el año 2020. Se tomaron 1 543 muestras. Para hacernos una idea de si eso es mucho o poco, en el año 2014 se tomaron prácticamente el doble. A nivel de muestras per cápita, son seis muestras por cada 100 000 habitantes. En Alemania se toman 23 por cada 100 000, en Francia 12 o en Italia 18. Siendo más claros: el Estado español es el país de la UE que menos muestras analiza per cápita.</p>
<p>Otro tema preocupante es qué tipo de pesticidas se analizan en las muestras. Los criterios de selección de qué se debe analizar no están claros, ya que no se evalúan todas las sustancias utilizadas en la práctica agrícola del país. De hecho, de los 50 pesticidas más utilizados en el Estado español, no se evaluaron algunos de los productos de mayor consumo, dejando a más del 62% de los pesticidas disponibles sin supervisar. Es decir, el Estado español mira poco y mal, cada vez permite más pesticidas en las frutas y verduras y estos son cada vez más combinados y peligrosos.</p>
<p><strong> </strong></p>
<h5><strong>Exportar toxicidad</strong></h5>
<p>Si quieren continuar viendo la absoluta ficción de control en la que vivimos, la cosa toma un aspecto todavía más inexplicable cuando comprobamos que los países la UE estamos exportando toxicidad a países vulnerables.</p>
<p>Se ha constatado que cada vez se fabricaban y comercializaban más pesticidas peligrosos en el mundo y que la mayor parte de países que los recibían no tenían la capacidad para evaluarlos correctamente. Se trata de sustancias cuyo uso está prohibido en territorio europeo, pero no su fabricación. Ello permite que las empresas situadas en el Estado español y en la UE sigan fabricando sustancias prohibidas y las exporten a terceros países. Las administraciones involucradas no solamente lo permiten, sino que lo facilitan a través de la creación y mantenimiento de un sistema normativo <em>ad hoc</em>.</p>
<p>Según datos de la Agencia Europea de Productos Químicos (ECHA), en 2020 se exportaron unas 667 000 toneladas de productos químicos peligrosos prohibidos o severamente restringidos en la UE. El mecanismo básico que facilita a las empresas producir pesticidas que están prohibidos en la UE y exportarlos a otros países se denomina Consentimiento Previo Informado (PIC, por sus siglas en inglés). Lo único que tienen que hacer, pues, es informar al país importador. Poniendo números a la barbarie, 4 400 millones de euros de los más de 12 000 millones en ventas de pesticidas realizadas por las cinco principales empresas del sector provienen de las ventas de pesticidas muy peligrosos.</p>
<blockquote><p>La UE exporta pesticidas altamente peligrosos y prohibidos aquí, externalizando la toxicidad sobre las personas y los países más vulnerables</p></blockquote>
<p>La irracionalidad de este sistema de exportación tóxica se constata cuando se entiende que quienes más utiliza estas sustancias son los países agroexportadores, y que la utilizan para fumigar sus monocultivos, y que el destino de esos alimentos no es otro que la UE. Es decir, te vendo un tóxico peligroso, lo utilizas en las plantaciones de frutas y verduras, y luego te las compro. Un buen negocio para las corporaciones, pero malas noticias para la población de aquí y de allí<strong>.</strong> Este «efecto bumerán», por tanto, viene de lejos y es que este regreso de los pesticidas prohibidos a través de la importación de alimentos contaminados es una realidad antigua e innegable.</p>
<p>En el caso del Estado español, ¿existe este efecto bumerán? Hemos visto que los dos mayores países receptores de las exportaciones tóxicas de nuestro Estado son Marruecos y Brasil. Una de las aplicaciones más utilizadas de estas sustancias es para los monocultivos de frutas y hortalizas. ¿Cuál es el país del que importamos más fruta? Efectivamente, de Marruecos. El segundo es Costa Rica. ¿Y el tercero? Brasil. Más del 15% de toda la fruta que importamos viene de Marruecos y Brasil. En lo que se refiere a las hortalizas, el principal país del que importamos es Francia, pero el segundo es, de nuevo, Marruecos.</p>
<p>Exportar tóxicos a Marruecos para que se utilicen masivamente en alimentos que vamos a importar en grandes cantidades no parece un modelo ejemplar de protección de la salud de la población española. Pero, ¿los alimentos importados de países a los que vendemos pesticidas aquí prohibidos tienen residuos de los mismos? Hay indicios que apuntan hacia una misma dirección que sirve para denunciar que una gran parte de las frutas y verduras que consumimos tienen residuos de pesticidas no autorizados. La UE tiene la denominada Red de Alerta Rápida para los Productos Alimenticios y Piensos (RASFF), que intenta detectar los riesgos para la población europea de los alimentos que entran en la UE. Si miramos cuántas alertas se han generado por presencia ilegal de residuos de pesticidas en alimentos importados veremos que son más de 3 000 en dos años y medio (desde enero de 2020 hasta mediados de 2022). Es decir, 3,5 alertas cada día. En el caso del Estado español, durante este mismo período se han detectado noventa casos, uno cada semana, y de estos, la mitad es por causas de «grave riesgo››.</p>
<p>Los Estados europeos (incluido el español) dan luz verde al efecto bumerán autorizando la exportación de pesticidas prohibidos o no aprobados a pesar de saber que estas sustancias dañan gravemente la salud humana y el medio ambiente en los Estados importadores. A pesar de la parálisis de las autoridades europeas, algunos gobiernos han empezado a mover ficha. El caso más destacable es Francia, que desde el 1 de enero de 2022 prohibió la exportación de pesticidas que están prohibidos en la UE por razones de salud o protección del medio ambiente.</p>
<p>Ahora que tenemos claro el diagnóstico, se ve con claridad lo que movimientos sociales y científicos venimos denunciando hace años. No hay otra salida que abandonar de manera urgente el uso de pesticidas, y para ello es necesario apostar por una transformación del actual sistema alimentario, de base agroecológica y descentralizada que priorice el derecho a la alimentación, y la buena noticia es que es posible, es viable y se puede hacer.</p>
<p>Viendo que el sistema es irreformable, que el negocio de los pesticidas es mayúsculo y que el modelo agrícola actual es totalmente dependiente de estas substancias, quizás se entienda mejor lo que pasó el 22 de noviembre del año 2023 en el Parlamente Europeo. Con lo que no contábamos, seguramente, era con que la barra libre a la toxicidad pesticida era el primer paso para la demolición exprés del incipiente edificio de política de transición alimentaria y agraria europea, y descarbonización de la misma.</p>
<p>Un derribo que es la expresión de la victoria de la movilización agraria que hemos vivido los últimos meses. Movilización iniciada y creada por las grandes patronales agrarias europeas cuyos intereses y gobierno están muy cerca, por decir algo moderado, de las grandes empresas agroquímicas europeas. El guion estaba escrito: se trataba de hacer descarrilar el pacto verde europeo y la incipiente transición ecológica de la agricultura europea. O al menos ganar tiempo hasta la llegada de las elecciones parlamentarias europeas de 2024 en las que todos los expertos auguran un aumento del peso y poder de los partidos conservadores y de extrema derecha.</p>
<p>Para realizar esta operación, estaba claro que nadie en su sano juicio podría plantear un choque frontal contra las medidas del Pacto Verde, en medio de la crisis climática y meses después de la cumbre de Dubái en la que la agricultura jugó un papel protagonista en el diagnóstico de nuevas políticas frente a la crisis climática.</p>
<p>Así que había que sacar a los agricultores a la calle, y para ello utilizaron los elementos reales e indiscutibles que están afectando al modelo de agricultura familiar europea. Factores como la subida de precio de insumos, como el petróleo, el gas, los fertilizantes, el abuso en la imposición de márgenes de las grandes distribuidoras de alimentos o el exceso de burocracia y dificultad, cuando no imposibilidad para aplicar las medidas “verdes” derivadas de la última PAC, que suponía un auténtico calvario para los agricultores debido a un exceso de burocratización, y a medidas que en absoluto estaban pensada para la mediana y pequeña agricultura. Todo esto mezclado con problemas estructurales no resueltos, como es la concentración de la propiedad de la tierra cada vez mayor, la falta de relevo generacional, etc.., creaba las condiciones necesarias para incendiar las capitales europeas, que, si bien ya habían comenzado en Holanda y Alemania, toman su mayor vuelo e importancia cuando irrumpen en el país de mayor poder en la política agraria europea como es Francia, impulsada por la patronal conservadora agraria más importante, la FSNA. Una movilización que en nuestro país coincide paradójicamente, con uno de los mejores años de renta del sector agrario, con aumento de márgenes que no hacía prever una movilización de tal magnitud, y que si prendió fue por la habilidad de la extrema derecha que consiguió sacar colectivos y grupos a la calle, con la inestimable colaboración de  unos medios de comunicación ávidos de imágenes similares a las francesas, y que acabó arrastrando a todo el movimiento sindical agrario, nadie podía quedarse en casa y regalar ese espacio a la extrema derecha.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5>Revolución verde 4.0</h5>
<p>Pues bien, después de la absoluta victoria y entierro del Pacto Verde, después de recogidos los restos de la fiesta que se vivió en los mejores salones de Europa, la pregunta que nos hacemos es: ¿y ahora qué? ¿Volvemos a lo de antes? ¿Todo está resuelto? ¿La agricultura familiar ya es viable? ¿Nos cargamos los objetivos del cambio climático? ¿Los pesticidas ya no serán reducidos?  En mi opinión la respuesta no es sencilla, pero si conocemos las líneas maestras de lo que viene, de lo que llevan las grandes empresas del <em>agro business</em> diseñando hace algunos años. El primer objetivo no es nuevo, de hecho, es el de siempre, el gran pilar de la política neoliberal europea y que se ha expresado de una manera clara y transparente, se trata de seguir avanzando sin cortapisa en el desarrollo del modelo industrial agroexportador a través de la expansión de los tratados de libre comercio. Como muestra de ello, los dos últimos acuerdos con Chile y Nueva Zelanda este mismo año. Avanzando sí, pero no como antes, y aquí vienen las novedades que marcarán sin duda el tablero de juego los próximos años, y es que las grandes empresas del agronegocio se dieron cuenta hace un tiempo que no podían seguir siendo los malos de la película, los que contaminan el campo y los alimentos, y dejar por otro lado que la agroecología y la soberanía alimentaria siguiera su expansión y su configuración como única salida a la crisis alimentaria y climática. Si ese modelo basado en sistemas alimentarios locales, descentralizados y sociales se convirtieran en hegemónicos, se acaba el negocio y control de las grandes corporaciones químicas y del agro. El cambio climático no pueda dar lugar a un cambio en las políticas, actores, y modelos, el cambio climático tiene que dar lugar a la profundización del actual modelo y para ello van a activar todas las palancas necesarias, y en esto están.</p>
<p>Lo que viene, por tanto, es una nueva Revolución verde. En unos meses vamos a empezar a escuchar por todos lados y a ver planes, estrategias, productos, normativas, reglamentación con palabras como agricultura de precisión, inteligente, de alta tecnología, adaptada, regenerativa, climática, <em>big data</em> alimentaria, Revolución verde 4.0 o neutra en emisiones. A esta revolución se le está llamando de diferentes formas, todas con nombres que desprenden atributos concebidos como positivos por la sociedad, pero no se pierdan, ya que se trata del mismo modelo de la Revolución verde 1, 2 y 3. Ya no sabemos ni cuantas llevamos. Mismos actores, mismos efectos. Un modelo basado en el uso ingente de tecnología, sensores, robots, drones, inteligencia artificial, nuevos regadíos, datos algoritmos, satélites, fertilizantes y pesticidas de nueva generación, nuevos transgénicos, cultivos intensivos de regeneración, etc. Y esta vez, con una reducción de la mano de obra como no podemos ni imaginar. Un modelo que sigue la consigna industrial, grandes monocultivos “verdes” y la sustitución de mano de obra, que en este momento es uno de los mayores costes asociados a la vez que genera un mayor consenso en los países del norte debido a la sensibilidad creciente contra la explotación laboral. No es el foco principal de este texto, pero, como se decía antiguamente, manténganse a la escucha porque frente a los innegables impactos negativos del modelo alimentario capitalista actual, impactos sociales, ambientales, climáticos, territoriales, culturales y de salud, el nuevo juguete del agronegocio se va a basar en la tecnología inteligente con la promesa de usar el pesticida justo, en el momento justo, en el lugar justo. De usar el agua justa y precisa, de usar el fertilizante sintético justo, de usar la energía justa en el lugar justo. Ahora será todo preciso, inteligente, limpio y <em>smart</em>.</p>
<blockquote><p>El nuevo juguete del agronegocio se basa en la tecnología inteligente que promete usar el pesticida justo, en el momento justo, en el lugar justo</p></blockquote>
<p>Esto es el paquete que está impulsando el gran <em>lobby</em> del agronegocio, y una vez derribado el edificio del Pacto Verde, los gobiernos estatales y también el europeo ya están allanando el camino para este desembarco, no solo en nuevas regulaciones sino directamente en la inversión de dinero público. Hace unos pocos días el Ministerio de Agricultura anunciaba una nueva política de modernización de regadíos, con la inversión más ambiciosa de la historia superior a los 2 400 millones de euros. O si quieren, vean la cantidad ingente de fundaciones, investigaciones, jornadas, seminarios y publicaciones “verdes” financiadas por las grandes empresas agroquímicas y tecnológicas.</p>
<p>Se trata del mayor trampantojo de la historia, o si lo prefieren, de la tormenta perfecta de <em>greenwashing</em>, perpetrado por las grandes corporaciones, que en un momento fueron conscientes del avance de las propuestas campesinas a nivel global como única respuesta necesaria frente a la crisis climática, y decidieron disputar y ocupar ese espacio tan preciado de la sostenibilidad. Una sostenibilidad agroexportadora tan falsa como cara. Tan falsa, porque como pueden entender, muchas de estas tecnologías suplemente son espejismos, no sirven y ya se ha demostrado su falta de eficacia y adaptación al mundo agrario. Se trata en realidad de una patada hacia adelante, profundizado en el sistema que nos ha traído hasta aquí, empresas exportadoras cada vez más grandes, más recursos, más monocultivos, más concentración de tierras, más integrado, más vertical y, claro está, más caro. La tecnología no es barata ya saben, mejores tractores, drones, cosechadoras, etc. Un paraíso al que la pequeña y mediana producción no serán llamados, porque simplemente no se lo podrán pagar, esta vez ni siquiera endeudándose.</p>
<p>En este momento de bruma y confusión es imprescindible distinguir bien, y no equivocarnos como la paloma, por muy verde que nos lo piten. Hace falta reivindicar con más fuerza que nunca la soberanía alimentaria como nuestra última línea de defensa y esperanza. No se trata de una batalla contra la tecnología en sí, sino por el control de la misma y su adaptación. No es igual que los datos sean públicos y accesibles para todos los agricultores y agriculturas que solo en manos de grandes empresas privadas, y no es igual una tecnología pensada en grandes monocultivos intensivos que en pequeñas y medianas explotaciones. La disputa es política, no solo tecnológica. Las preguntas son las de siempre: ¿quién ha de producir los alimentos? ¿Para quién? ¿Cómo se producen y dónde? De como respondamos dependerá nuestro futuro.</p>
<p><strong>Javier Guzmán</strong> es director de Justicia Alimentaria.</p>
<p>Acceso al artículo en formapo pdf: <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/por-muy-verde-que-nos-lo-pinten/" target="_blank" rel="noopener"><em>Por muy verde que nos lo pinten</em></a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Un mundo cambiante y convulso. Cuarenta años de transformaciones de la mano de Papeles</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 Jul 2025 09:40:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Conflictos armados]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis Ecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Geopolítica]]></category>
		<category><![CDATA[Globalización]]></category>
		<category><![CDATA[migraciones]]></category>
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					<description><![CDATA[El texto aborda algunos de los cambios producidos en el panorama internacional.  ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-168864" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/07/PORTADA-Papeles-170-1-348x348.jpg" alt="" width="300" height="423" />La revista <em>Papeles</em> cumple cuatro décadas de existencia. Cuarenta años dan para mucho, especialmente en estos tiempos acelerados. Lejos quedan las épocas en las que todo parecía trascurrir con una tranquilidad pasmosa.</p>
<p>El futuro no se veía como una amenaza, más bien todo lo contrario, pues gracias a una fe inquebrantable e ingenua tanto en el progreso como en la ciencia y la tecnología (que venían a ser casi la misma cosa), cabía contemplar el porvenir como un horizonte liberador de las miserias del presente. Ahora las tornas han cambiado. Hemos hecho del presente un instante eterno para no afrontar los riesgos del futuro. Pero con independencia de cómo nos situemos ante el tiempo, lo cierto es que las últimas cuatro décadas han sido pródigas en acontecimientos. El más relevante es sin duda, por la magnitud que ha alcanzado, la crisis ecosocial. No solo hemos llenado el planeta, sino que lo hemos desbordado, conduciéndonos a una situación de extralimitación que nos arroja, a toda velocidad y sin frenos, hacia el colapso ecológico.</p>
<p>Se habla sin parar de sostenibilidad, de transiciones y pactos verdes, de innovaciones circulares y de planes renovables, pero sin modificar ni un ápice el régimen sociometabólico que nos empuja hacia el abismo. Podemos engañarnos tanto como queramos, pero estamos ante un capitalismo que huye a la desesperada, cada vez más belicoso y dispuesto a exprimir el planeta hasta las últimas consecuencias.</p>
<p>No se ha llegado hasta aquí por casualidad. Algunas tendencias ‒como la dinámica demográfica o los límites naturales‒ empezaban a vislumbrarse con claridad en las décadas de los sesenta y setenta del siglo pasado. Sin embargo, otras fuerzas estructurantes del presente apenas despuntaban hace cuarenta años. En el transcurso de este periodo, hemos asistido a importantes acontecimientos económicos, geopolíticos, demográficos, tecnológicos y culturales. La realidad ha cambiado tanto que quien piense que le valen los diagnósticos, las preguntas y las respuestas de hace apenas unos pocos años, es que simplemente no sabe en qué mundo vive.</p>
<p><strong>Cambios económicos y geopolíticos profundos</strong></p>
<p>En el plano económico, las últimas cuatro décadas han estado marcadas por la globalización y la financiarización. El orden neoliberal surgido de la crisis y reestructuración del capitalismo de finales de la década de los setenta del siglo pasado ha dejado un reguero interminable de crisis (la crisis financiera asiática de los años 1997-98, la crisis de las punto.com al inicio del nuevo siglo, la Gran Recesión de 2008-09, la posterior crisis de la deuda europea) además de unas sociedades extremadamente fragmentadas y desiguales.</p>
<p>Las transformaciones cualitativas de la economía mundial han sido tan profundas que, tras el vertiginoso ascenso económico de China y su integración en los circuitos del capital junto al resto de economías emergentes (BRICS), se ha implantado una geopolítica muy diferente de la que supuso la caída del Muro de Berlín y el colapso de la URSS. De las tensiones de la Guerra Fría, derivadas de la confrontación ideológica entre dos grandes potencias con sistemas económicos diferentes, hemos pasado ‒después de un periodo relativamente breve con los EEUU como única superpotencia global‒ a las tensiones entre dos tipos de capitalismo en pugna: por un lado, un capitalismo corporativo, representado por los EEUU; por el otro, un capitalismo dirigido por el Estado, simbolizado en la República Popular China. Este nuevo escenario no solo implica un reequilibrio del poder económico entre los viejos centros capitalistas y los nuevos países emergentes, sino también algo más profundo que ya apuntábamos en el número anterior de la revista: el declive de eso que hemos dado en llamar «Occidente».<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">1</a></p>
<p>Un declive que viene acompañado de violencia. Hay en la actualidad cincuenta y seis conflictos armados activos, el mayor número desde la Segunda Guerra Mundial, con noventa y dos países involucrados fuera de sus fronteras. Sea cual sea el indicador al que apelemos (número de conflictos, de desplazados forzosos, tendencias al rearme o muertes en guerras) vivimos en el peor escenario desde la Guerra Fría. Durante las últimas cuatro décadas hemos asistido a la primera Guerra del Golfo, al genocidio de Ruanda, a las guerras de los Balcanes, a las llamadas «guerras contra el terrorismo» en Afganistán, Irak, Libia o Siria, a la invasión rusa de Ucrania, al genocidio que aún sigue consumándose contra el pueblo palestino en Gaza y a las acciones bélicas israelíes sobre Hezbolá en el Líbano y sobre Irán con la anuencia e inestimable ayuda de los EEUU. Por no hablar de otros conflictos olvidados e innumerables guerras civiles (principalmente en África: Sudán, República Democrática del Congo, Níger, etc.).</p>
<p>Un escenario muy preocupante que coincide con un periodo de retroceso del multilateralismo y la legalidad internacional, acompañado del auge del nacionalismo autoritario y el debilitamiento democrático. Así pues, no solo hay una disputa entre dos modelos de capitalismo, sino que en uno de ellos ‒autoproclamado liberal y democrático‒ las pulsiones belicistas y autoritarias parecen imponerse, como se puede comprobar en el Estado de Israel, en la América de Trump o en el seno de la Vieja Europa. El ardor guerrero que se vive en Occidente lleva a secundar acríticamente la visión de Netanyahu de que la paz únicamente se consigue a través de la fuerza. Los planes de rearme no solo responden a esa lógica belicista, sino que han encontrado también su conexión con la industria armamentística como nueva fuente lucrativa de negocios apoyada en un renacido keynesianismo militar.<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">2</a></p>
<h5><strong>Otros cambios igualmente profundos</strong></h5>
<p>Los cambios demográficos experimentados en las últimas cuatro décadas han sido también profundos y marcarán lo que queda de siglo. Tres dinámicas poblacionales merecen especial atención: en primer lugar, el proceso urbanizador global; en segundo, el envejecimiento de la población mundial y, finalmente, la creciente relevancia de los flujos migratorios.</p>
<p>Efectivamente, no solo asistimos al «gran éxodo rural» que ha conducido a la «urbanización masiva» (hasta 2009 vivían más personas en el campo que en la ciudad, pero en la actualidad más del 55% de la población mundial ya es urbana y se prevé que la tendencia se acentúe hasta alcanzar el 70% en 2050), sino también al hecho de que más del 60% de la población mundial vive en países con una tasa total de fecundidad inferior al nivel de reemplazo. Esta circunstancia, junto con el incremento de la esperanza de vida, está provocando que la mayoría de los países del mundo ‒con la excepción de los países de África subsahariana‒ estén experimentando un aumento en el número y la proporción de personas mayores (aquellas de 60 años o más). Parece así culminarse un proceso de transición demográfica que sitúa hoy la población mundial por encima de los 8000 millones y con unos desequilibrios, en cuanto a su distribución geográfica y socioeconómica, cada vez más pronunciados.  Los movimientos migratorios mundiales son una expresión y una consecuencia de estos grandes desequilibrios, destacando en su seno el peso cada vez mayor de los desplazamientos forzados por motivos ambientales. Todos estos cambios demográficos no solo están reconfigurando la composición de las sociedades, sino que están también redefiniendo las prioridades políticas y económicas de los gobiernos (con el fin de adaptar los sistemas de salud, educación, trabajo y protección social, reequilibrio territorial, etc.).</p>
<p>Pero si hay un campo donde las transformaciones se han percibido de forma más evidente y con un alcance mayor es en el tecnológico, especialmente con el auge de las tecnologías de la información y la digitalización. Lo que conocemos como internet comenzó a finales de los sesenta cuando dos universidades norteamericanas de la costa oeste lograron conectar sus computadoras en el marco de un programa desarrollado por el Departamento de Defensa. Veinte años más tarde, Tim Berners-Lee creó una serie de protocolos y lenguajes que conectaban esa información en una telaraña de hipertextos, la World Wide Web. La generalización en el acceso a la información en la web ha terminado por cambiarlo todo: el mundo del trabajo (con la irrupción de las economías de plataforma, la <em>gig economy</em>, el teletrabajo y el trabajo en remoto), el de la educación (con las competencias digitales, el aprendizaje en línea y la educación virtual), el del consumo (con cualquier cosa a cualquier hora a la puerta de casa), el cómo nos entretenemos (a través de un caudal inagotable ofrecido en <em>streaming</em>) y el cómo nos relacionamos (mediante redes sociales de todo tipo), sin olvidar los nuevos códigos de comunicación política y los efectos sobre la vida y calidad de las democracias. La factura ecológica de mantener en funcionamiento todo el tinglado digital, la concentración del sector en un puñado de <em>big techs</em> y el giro securitario que ha propiciado el asentamiento de un nuevo capitalismo de vigilancia (comercial, policial y militar), son temas frecuentemente elididos de las conversaciones sobre las maravillas de las sociedades de la información. Todo ello ha conducido a que el paradigma tecnológico de nuestra época sea el de la llamada «inteligencia artificial» y que esta, junto y en combinación con la biología sintética, sean contempladas como los vectores disruptivos de mayor potencialidad.</p>
<p>Con semejantes cambios económicos, demográficos y tecnológicos redefiniendo las relaciones humanas, así como las que establecemos con el resto de los seres vivos mediante la apropiación depredadora de la naturaleza, no debería resultar extraño que las transformaciones culturales hayan sido también intensas y radicales. La cultura de la inmediatez, la conectividad permanente y la viralidad han acelerado las pulsiones consumistas y han sumergido a sociedades ‒cada vez más anómicas y obsesionadas por la identidad‒ en polémicas interminables, muchas de ellas amplificadas por unas tecnologías digitales de uso masivo que han acabado por fragmentar las comunidades en tribus, polarizando las posiciones de sus miembros y disolviendo las certezas en la sopa de la posverdad y los hechos alternativos.</p>
<p>En este contexto no es fácil promover una cultura política alternativa. Lo señalábamos recientemente en uno de los últimos números de la revista, esa posibilidad se enfrenta a demasiados obstáculos materiales e ideológicos difíciles de sortear. A lo más que parece que se puede aspirar ahora es a disputar alguna que otra de las llamadas “batallas culturales”, que no son más que las manifestaciones habituales de la pérdida de los consensos políticos y que por eso renacen con fuerza en esta etapa posneoliberal.  Sin embargo, no hay que desdeñar la importancia de los giros epistémicos y la irrupción de nuevas visiones en la forma de entendernos como habitantes de este planeta de la mano del pensamiento y la praxis de movimientos alternativos, feministas, ecologistas y decoloniales. Es también una novedad de las últimas décadas y significa una profunda mutación en nuestra relación con el mundo.</p>
<p>El siglo XX terminó despeñado por el abismo de la limpieza étnica en Bosnia (1992-95) y el genocidio de Ruanda (1994), después de haberse vivido en Europa una guerra interminable entre 1914 y 1945 y una desolación colonial en muchas regiones del planeta. Pero fue inmediatamente después de la Primera Guerra Mundial cuando se fundó la Sociedad de las Naciones y se impulsaron ciertos acuerdos internacionales (como los primeros Convenios de Ginebra), y fue al concluir la Segunda cuando la Asamblea General de las Naciones aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Fue también después de los crímenes de Ruanda y la antigua Yugoslavia cuando se dieron los primeros pasos para crear el Tribunal Penal Internacional y empezaron a cobrar vida las ideas sobre la justicia internacional en el ámbito del derecho penal. Parece mentira, pero el principio de jurisdicción universal (que permite perseguir los crímenes de lesa humanidad y genocidio sin importar dónde se cometieron y quién fue el autor) es un asunto relativamente novedoso que la detención en Londres de un dictador como Pinochet en octubre de 1998 puso de manifiesto.<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">3</a> Putin y Netanyahu saben perfectamente qué países pueden visitar y cuáles no. Más reciente aún es la idea de justicia ecológica que se abre paso con el pie firmemente apoyado en culturas, religiones y cosmovisiones ancestrales que resaltan la importancia de la identidad relacional frente a los procesos de individualización extrema de la modernidad capitalista y la tarea insoslayable del cuidado de la vida.</p>
<p>Han sido cuarenta años de existencia de una revista que ha sabido dar cuenta de cuanto acontecía en un mundo cambiante y convulso que parece empeñado en negar el futuro a la trama de vida que hospeda. Es posible que estemos inaugurando una nueva etapa sombría de imperios en disputa y competencia feroz por los recursos estratégicos necesarios para lograr la supremacía tecnológica y el dominio territorial. Pero también es posible que no nos resignemos y que surjan nuevos amaneceres de las luchas y los raptos de lucidez y bondad que suelen acompañar a los humanos cuando se asoman al fondo de sus abismos.</p>
<p>Santiago Álvarez Cantalapiedra, director de <a href="https://www.fuhem.es/ecosocial/" target="_blank" rel="noopener">FUHEM Ecosocial</a> y de la revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em></a>.</p>
<p>Acceso al artículo completo en formato pdf: <span style="color: #3366ff;"><a style="color: #3366ff;" href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/un-mundo-cambiante-y-convulso-cuarenta-anos-de-transformaciones-de-la-mano-de-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Un mundo cambiante y convulso. Cuarenta años de transformaciones de la mano de Papeles</em></a></span></p>
<h5>NOTAS:</h5>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">1 </a>Véase, en el <a href="https://www.fuhem.es/2025/04/28/papeles-169/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em> núm. 169</a> (primavera 2025), tanto la introducción «<a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/orden-imperial-y-amenazas-a-la-paz-y-la-democracia/" target="_blank" rel="noopener">Orden imperial y amenazas para la paz y la democracia</a>» (pp. 5-11) como el artículo de Augusto Zamora «Multipolaridad y cambio sistémico: el mundo del siglo XXI» (pp. 27-37).</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">2 </a> Se ha puesto de manifiesto con la apuesta de la Comisión Europea por un rearme dotado de 800 000 euros, que busca facilitar la industrialización además de la relevancia estratégica del Viejo Continente.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">3</a> Acontecimiento reflejado magistralmente en el libro Philippe Sands, <em>Calle Londres 38</em>, Anagrama, Barcelona, 2025.</p>
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		<title>Balance general en el plano económico de los últimos cuarenta años</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Jul 2025 09:36:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Economía Crítica]]></category>
		<category><![CDATA[Economía Ecológica]]></category>
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					<description><![CDATA[Evolución de la dimensión económica y los cambios profundos ocurridos en las cuatro últimas décadas.   ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-0"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="vc_custom_heading_wrap "><div class="heading-text el-text" ><h2 class="h2" ><span></p></span><span><h3 style="text-align: center;"><strong>Balance general en el plano económico de los últimos cuarenta años</strong></h3></span><span><p></span></h2></div><div class="clear"></div></div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-0" data-row="script-row-unique-0" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-0"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-1"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p><img decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-168864" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/07/PORTADA-Papeles-170-1-300x450.jpg" alt="" width="300" height="450" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/07/PORTADA-Papeles-170-1-300x450.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/07/PORTADA-Papeles-170-1-350x525.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/07/PORTADA-Papeles-170-1-64x96.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/07/PORTADA-Papeles-170-1.jpg 400w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />El número 170 de la revista <em>Papeles de relaciones ecosociales y  cambio global</em> celebra sus cuarenta años y expertos y expertas analizan los cambios acaecidos en estas cuatro décadas.</p>
<p>Ángel Martínez González-Tablas aborda en la dimensión económica los profundos cambios que han tenido lugar, y que son muestra de una realidad compleja de la que es importante captar su estructura profunda, porque solo si lo hacemos podrá la economía afrontar los desafíos y descubrir lo que en ellos hay también de oportunidad.</p>
<h5><strong>La economía en el período de</strong> <strong>vida de <em>Papeles</em>      </strong></h5>
<p>Tomar conciencia de la evolución de la realidad económica a lo largo de los últimos cuarenta años −de las principales problemáticas, del pensamiento económico o de las políticas practicadas− nos ayuda a entender el presente y las dinámicas en curso.</p>
<p>Al nacer <em>Papeles</em> −a sus espaldas los años «gloriosos» que siguieron al fin de la Segunda Guerra Mundial− estábamos instalados en la fase neoliberal, que a lo largo de cuatro décadas iba a inspirar el comportamiento de la economía mundial, antes de dar paso a la actual patada al tablero del orden nacido de a partir de 1945, en cuyo seno, se han desarrollado fenómenos tan distintos como el fordismo y el neoliberalismo.</p>
<p>Desde sus inicios, la economía puso el foco en la riqueza de las naciones (Adam Smith) y en el crecimiento, pero desde mediados del siglo XX hubo voces que reclamaron que lo que nos debía ocupar era la montaña del hambre (José Luis Sampedro), a la vez que se señalaba que el crecimiento no era lo mismo que el desarrollo y que este y no aquel debería ser el objetivo.</p>
<p>Mientras la cooperación al desarrollo pugnaba por asentarse, la problemática del subdesarrollo fue evolucionando con tratamientos dispares: el Consenso de Washington marcó la visión de la ortodoxia, la propuesta de la teoría de la dependencia fue radicalmente diferente y la experiencia de los nuevos países industrializados del sudeste asiático, junto al ascenso de China mostraron otras posibilidades, antes de que en algunos recodos del Sur global empezara a intuirse que la colonialidad no había terminado con el colonialismo.</p>
<p>Una década antes de que <em>Papeles</em> iniciara su andadura, ya había estallado en la política y en círculos académicos la denuncia ecologista y la afirmación de los límites al crecimiento −de la mano de la conferencia de Estocolmo y del informe del Club de Roma− trastocando los términos en los que se planteaban los debates.</p>
<p>A la vez, en apenas unos años, pasamos de ocuparnos de los modelos de construcción del socialismo −tradicional soviético, revolución cultural de Mao, nuevo pragmatismo de Deng− a enfrentarnos con el derrumbe de la URSS, el fin de la Guerra Fría, el espejismo del fin de la historia y la oportunidad −perdida− de construir unas nuevas relaciones internacionales basadas en la cooperación pacífica.</p>
<p>En Europa, la UE vivía la ampliación de sus miembros y el desgarro del Brexit, sin que se produjera una modificación funcional de su dinámica institucional, en un contexto que lo pedía a gritos, oscilando entre referencia mundial de proyecto exitoso y ejemplo de rígidas políticas de austeridad.</p>
<p>En conjunto, estos cuarenta años han estado marcados por un relativo estancamiento económico y por una sucesión de crisis, manifestación de una crisis multidimensional de gran calado. En ella, se dispara la desigualdad interna y decrece la existente entre países, como consecuencia del mayor crecimiento de algunas grandes economías procedentes del subdesarrollo. Por su parte, la ONU ha tratado de que la comunidad internacional ensanchara la mirada y se comprometiera con los Objetivos del Milenio.</p>
<p>El recorrido se cierra con el encadenamiento siniestro de la pandemia del COVID-19, la guerra de Ucrania, el genocidio de Gaza (ante la pasividad de la comunidad internacional), el ascenso de la ultraderecha, la erosión de la democracia y la segunda presidencia de Trump.</p>
<p>En el terreno del pensamiento y las políticas económicas, el predominio de la síntesis neoclásica supuso el vaciamiento de la potencialidad exploratoria del keynesianismo y propició un pensamiento único, altamente formalizado, pero de contenido empobrecido, al que se fue añadiendo cierta dimensión institucional.</p>
<p>En este contexto, asciende la presencia de las problemáticas desveladas por las perspectivas ecologista y feminista. En la economía ortodoxa, tales perspectivas han aportado aspectos puntuales de sus planteamientos, sin incorporar su fondo ni cuestionar las bases de su propio paradigma. En la economía crítica, se ha tratado de asumir la visión radicalmente diferente que subyace en esos enfoques.</p>
<blockquote>
<p><strong>Estos cuarenta años han estado marcados por un relativo estancamiento económico y por una sucesión de crisis, manifestación de una crisis multidimensional de gran calado.</strong></p>
</blockquote>
<p>En paralelo, a partir de unos antecedentes complejos y densos, que no tiene sentido entrar a detallar, lo que devendría la globalización neoliberal se inicia con las decisiones de Nixon de suspender la convertibilidad del dólar y de entreabrir la puerta a los movimientos internacionales de capital, mientras que su variante interna viene de la mano de las políticas de Thatcher y Reagan, con una amplia variedad de concreciones.</p>
<p>En España, el régimen de 1978 −nacido de los cambios imprescindibles para que la transición fuera viable, pero sin plantear los que hubieran modificado la estructura del poder y las características del sistema socioeconómico− hizo posible liberalizar la economía en la línea de las de nuestro entorno, abordar la configuración territorial de las autonomías y sentar las bases de un cierto Estado del bienestar. En paralelo, se desarrollaba el proceso de integración del país en el entramado capitalista occidental con la conversión del ambiguo «OTAN de entrada no» en un inequívoco «pero luego sí», seguido de la incorporación a la naciente Unión Europea y la posterior adopción del euro.</p>
<p>En el entorno más próximo de <em>Papeles</em> destacan dos aspectos. En primer lugar, el Centro de Investigación para la Paz (CIP), que incorpora la problemática ecológica, los temas suscitados por el feminismo, la profundización de la democracia y una mirada crítica de la economía, en lo que en el fondo era un planteamiento ecosocial, mucho antes de que se popularizara este nombre. De otro lado, el reconocimiento, en las Jornadas de Economía Crítica, de la necesidad de un enfoque que acoja problemáticas que la ortodoxia ignora o trata como cuestiones colaterales, pero sin cuya comprensión no es posible ni entender la realidad, ni dar respuesta a los problemas reales que ya se manifestaban como cruciales en la segunda mitad del siglo XX.</p>
<h5><strong>Visión estructural de la economía actual</strong></h5>
<p>La situación actual proviene de los antecedentes que acabamos de comentar, está atravesada por unos ejes que la estructuran y desemboca en la segunda presidencia de Trump, que cobra sentido al situarla en este proceso.</p>
<p><strong><em>Fuerzas estructurantes de la economía mundial actual</em></strong><strong>. </strong>No es posible entender lo que está sucediendo en la economía mundial solo a la luz de alguna de las fuerzas estructurantes que actúan en su seno. Ninguna de las seis que postulamos puede explicar por sí sola la complejidad que tenemos ante nuestros ojos, porque todas actúan y la resultante es fruto de su entrecruzamiento.<sup>1</sup> Estas fuerzas conformadoras de las grandes problemáticas estructurales de nuestro tiempo son las siguientes:</p>
<p>1) la transgresión de los límites biofísicos del planeta Tierra,</p>
<p>2) la profundización de la digitalización,</p>
<p>3) la evolución hacia un imperialismo globalizado,</p>
<p>4) la permanencia de unas finanzas a la vez protagonistas y disfuncionales,</p>
<p>5) los cambios demográficos y la nueva perspectiva que proporciona la visibilidad de la reproducción de la vida y</p>
<p>6) la incertidumbre acerca de qué paradigma terminará imponiéndose.</p>
<p>No es exagerado afirmar que nuestro tiempo está marcado por la <em>dimensión ecológica</em>, porque el fin de la época de los combustibles fósiles, el cambio climático y la transgresión de límites biofísicos básicos hacen insostenible el modelo de producción y consumo imperante.</p>
<p>También es cierto que la <em>revolución digital</em> en curso trastoca los fundamentos sobre los que descansaba el mundo que conocíamos, modifica el libre albedrío de las personas, libera fuerzas productivas impensables, y proporciona medios de conformación y control del funcionamiento social, con efectos sobre el poder, el trabajo y la economía en su conjunto.</p>
<p>Tampoco puede negarse que el desarrollo desigual y la <em>evolución de la globalización neoliberal hacia un imperialismo globalizado</em> van a afectar al funcionamiento de la economía, a las empresas, al empleo, a los países, a las áreas geográficas y a la pugna por la hegemonía, dejando tras de sí un reguero de ganadores y perdedores.</p>
<p>Por su parte, <em>el susbsistema financiero no cumple de forma satisfactoria las funciones que tiene atribuidas</em> en el sistema económico capitalista (SEC), perturbando la articulación con los demás momentos de la actividad económica y erosionando la cohesión social.</p>
<p>El que la <em>población total</em> apunte hacia el estancamiento y el descenso supone un cambio cualitativo que nos coloca objetivamente en una fase desconocida, mientras, en el otro extremo, la visibilización del <em>espacio doméstico</em> y el reconocimiento del papel de la mujer en la vida social obligan a repensar los términos del funcionamiento y la medición de lo que debe ser considerado actividad económica.</p>
<p>El hecho de que el neoliberalismo esté en retroceso no aclara los rasgos del eventual <em>paradigma dominante</em>, menos aún a la vista de la segunda presidencia de Trump, que confirma que las posibilidades evolutivas no solo son diversas sino incluso antagónicas.</p>
<p><strong><em>Significado e implicaciones de la segunda presidencia de Trump (T2)</em></strong><em>. </em>Los argumentos y cálculos utilizados por Trump son, con frecuencia, ridículos, pero lo que subyace es un retorno al proteccionismo, en un contexto de imperialismo globalizado, tras años de multilateralidad, en los que se han creado relaciones económicas y estructuras productivas (cadenas de valor) que no se pueden cambiar de la noche a la mañana. Ello se produce en un entorno marcado por la ausencia de bloques sistémicos, pero con una fuerte pugna por la hegemonía entre el poder decadente de EEUU y una multipolaridad emergente, en la que sobresale la República Popular China, pero en la que no puede ignorarse a la UE, India, BRICS y a una Rusia, débil económicamente, pero fuerte militarmente.</p>
<blockquote>
<p><strong>Lo que subyace en la segunda presidencia de Trump es un retorno al proteccionismo en un contexto de imperialismo globalizado, tras años de multilateralidad</strong></p>
</blockquote>
<p>Su irrupción procede y, a la vez, añade matices al contexto geopolítico mundial, a las fuerzas estructurantes que hemos caracterizado y a los distintos momentos de la actividad económica. Nada volverá a ser lo mismo, aunque sus primeras expresiones se vean modificadas por una cadena de rectificaciones y por lo que resulte de negociaciones bilaterales.<sup>2</sup></p>
<p>T2 es una patada en el tablero de las <em>relaciones internacionales</em> vigentes desde la Segunda Guerra Mundial, cuya legalidad y entramado institucional, imperfectos, tanto en su concepción como en su práctica, tenían una vigencia efectiva que los partícipes no se saltaban a su antojo, aunque en ocasiones se ejerciera con cinismo y crudeza, erosionando de forma progresiva su legitimidad.</p>
<p>La pauta se desplaza ahora a poder duro y relaciones bilaterales, sin que esté claro el papel que les queda a los organismos económicos internacionales de inspiración multilateral imperfecta (OMC, FMI, Banco Mundial), que creían haber establecido unas reglas de juego de obligado cumplimiento. Por su parte, el ámbito de seguridad y defensa se orienta hacia una reactivación del militarismo, con el consiguiente aumento de los gastos de armamento, sin que haya atisbos de adaptación a los nuevos tiempos ni de Naciones Unidas, ni de la OTAN, ni tampoco asentamiento de un poder judicial de rango mundial. La negación de lo que se abandona no viene acompañada de ninguna propuesta creíble, con lo que la sensación de vacío aumenta la incertidumbre.</p>
<blockquote>
<p><strong>La negación de lo que se abandona no viene acompañada de ninguna propuesta creíble, con lo que la sensación de vacío aumenta la incertidumbre</strong></p>
</blockquote>
<p>También incide en las <em>fuerzas estructurantes</em> para la problemática ecológica −en la que el tiempo cuenta y la urgencia es apremiante− el negacionismo, la falta de cooperación y el obstruccionismo, que pueden tener efectos irreparables. Tampoco nada hace pensar que vaya a facilitar el control público de los procesos básicos de la revolución digital y de las grandes tecnológicas, con lo que aumentan las amenazas más inquietantes que conllevan. Es de temer que impulse una versión alejada de la búsqueda de una cooperación pacífica en el regreso de los estados que subyace en el imperialismo globalizado y dista de estar claro hasta qué punto o en qué planos puede incluso impulsar una cierta desglobalización. No es probable que esté dispuesto a enfrentarse con los capitales que protagonizan la financiarización, apoyando las medidas que permitirían poner el subsistema financiero al servicio del buen funcionamiento del sistema económico. Así mismo, es de temer que ante las grandes dinámicas demográficas mundiales profundice la represión y la xenofobia sin actuar sobre las causas profundas y sin explorar con pragmatismo y espíritu de cooperación otras posibilidades, al igual que todo apunta a que continuará ignorando el espacio doméstico, los cuidados y la visión feminista de la vida. Finalmente, es difícil que de su planteamiento pueda surgir un paradigma que propicie un modelo de desarrollo legitimado que favorezca las articulaciones y oriente los comportamientos, superando el orden social de facto que ha existido, con pobres resultados, en las décadas de dominio del neoliberalismo. Las reglas de juego de la economía mundial vigentes en las últimas décadas −entre la gran potencia, aunque sea decadente, que es EEUU  y el resto del mundo− es previsible que se vean modificadas, sin que surjan otras de similar rango y seguridad. Es cuestión aparte las que adopte el resto del mundo para relacionarse entre sí, al margen de EEUU; es difícil formular un pronóstico; el multilateralismo puede mantenerse, profundizarse, quedar a lo que resulte de relaciones bilaterales o entrar en un proceso generalizado de proteccionismo.</p>
<p>Si ponemos el foco en los <em>momentos de la actividad económica capitalista</em> los resultados no dejan de ser preocupantes. En el comercio, el efecto inmediato va a ser disminuir las relaciones comerciales entre EEUU y el resto del mundo, lo que obligará a reorientar, con otra distribución espacial, esos flujos comerciales.</p>
<p>Las multinacionales que hayan construido sus cadenas de valor adaptándose a los criterios hasta ahora imperantes tendrán que readaptarlas, con lo que comportará de período transitorio, reorganización, coste y riesgo; las de EEUU tendrán ante sí la cuadratura del círculo si quieren ser estrictamente norteamericanas y, a la vez, comportarse con la lógica propia de una empresa multinacional.</p>
<p>Muchos consumidores de importaciones en EEUU y en otros países verán encarecerse las de procedencia recíproca, con el consiguiente efecto sobre el nivel de vida y sobre la inflación.</p>
<p>Tampoco será nada fácil que el actual funcionamiento del sistema financiero internacional no se vea afectado, porque al cambiar el papel del dólar, lo harán también los flujos internacionales de capital que financiaban los déficits, con lo que la cotización de las divisas se verá sometida a presiones contradictorias.</p>
<h5><strong> Oportunidades y necesidad de una economía que sea capaz de cumplir su función    </strong></h5>
<p>El hecho de que domine lo negativo no debe llevar a no detectar las oportunidades que también afloran; una potencialidad que, si se la identifica y trata adecuadamente, nos ayudará a construir la economía que necesitamos.</p>
<p><strong><em>El mundo emergente, además de desafíos trae consigo oportunidades</em></strong><em>. </em>Se trata de detectar cambios que abren posibilidades. Algunos de naturaleza objetiva, mientras que otros, como reacción frente a los excesos, nacen del interior de amenazas.</p>
<p><em>El desprecio a la legalidad y al entramado institucional regulador de carácter internacional</em>, actualmente plasmado en la ONU y en el entorno de organizaciones y acuerdos derivados, crea un nivel de incertidumbre difícilmente soportable por los actores y la opinión pública, propiciando un clima en el que se pueda plantear la disminución de la dependencia estructural de EEUU, la coincidencia con China en la defensa y fomento de la multilateralidad, así como la exploración de un replanteamiento profundo de las relaciones europeas con Rusia, que recupere, en beneficio mutuo, las posibilidades descartadas en las décadas que siguieron a la caída del muro y el fin de la Guerra Fría.</p>
<p>La OTAN postula el <em>ascenso del más crudo militarismo</em>, sin replantear las versiones heredadas de seguridad, defensa y militar, propone aumentar el gasto del 2% al 5%, cuando en Europa el problema es de concepción, coordinación y funcionamiento y para nada de cuantía del gasto de defensa agregado, que solo beneficiaría a la industria armamentista. La disuasión no necesita acumulación de capacidad de exterminio, vale con que sea efectiva. Una nueva concepción de la seguridad y la defensa aconsejaría, en el contexto de los conflictos de Gaza y Ucrania, reincorporar todo lo que concierne a la investigación para la paz a las preocupaciones del enfoque ecosocial y no el aumento del gasto que se pretende.</p>
<blockquote>
<p><strong>Una nueva concepción de la seguridad y la defensa aconsejaría e incorporar lo relativo a la investigación para la paz a las preocupaciones del enfoque ecosocial. </strong></p>
</blockquote>
<p>Objetivamente, el paso de globalización neoliberal a imperialismo globalizado favorece <em>la</em> <em>proximidad</em> y penaliza los flujos económicos espacialmente distanciados, desactivando tendencias perjudiciales para la dimensión ecológica que han predominado durante décadas.</p>
<p>De la misma manera, el imperialismo globalizado favorece la <em>recuperación de la simetría entre los planos económico y político</em>, en torno al espacio de los estados, facilitando la regulación consciente pública (RCP), que se había hecho cada vez más difícil en la fase de globalización neoliberal al desarrollarse la actividad económica en espacios en los que no existía una capacidad reguladora fuerte de los poderes públicos.</p>
<p>En ese proceso, junto a cierto regreso de los estados, el ascenso de la bilateralidad y el retroceso de la multilateralidad de ámbito mundial, propician la formación de <em>áreas institucionalizadas</em> que tengan cohesión, masa crítica y actitud proactiva en las relaciones internacionales. Áreas que, sin caer en ningún señuelo hegemónico, promuevan su autonomía y la soberanía substancial, convirtiéndose en referencia y fermento de democracia, cooperación internacional y multilateralidad alejada de la versión neoliberal. La UE es, quizá, el ejemplo más relevante, aunque para convertirse en realidad necesite reformar tratados y políticas, sin rehuir la versatilidad que le proporcionaría el manejo de varias velocidades.</p>
<p>El conjunto de los excesos, inherentes al T2, pueden propiciar reacciones que abran posibilidades. Es el caso del <em>aumento de la desigualdad interna, la pérdida de cohesión social,</em> la <em>prepotencia oligárquica y el asalto de la</em> <em>plutocracia</em> en la primera fase del mandato de Trump. Al combinarse, pueden provocar un rechazo del orden existente, canalizable tanto hacia propuestas emancipadoras como como hacia populismos no democráticos.</p>
<p>El tratamiento de las <em>migraciones </em>es un terreno crítico que tiene mucho de amenaza y algo de oportunidad. La forma de abordarlas descansa en una percepción sesgada tanto de sus causas como de sus efectos, ignorando la historia de los países receptores y conculcando los más elementales derechos humanos. Los países tienen límites en su capacidad para recibir e integrar inmigración, pero esta realidad no se puede tratar con represión y xenofobia. No somos ajenos a sus causas profundas, su maltrato puede infectar la convivencia básica de las sociedades receptoras y una cooperación al desarrollo de orientación y cuantía creíbles podría permitir regulaciones que hoy no son realistas.</p>
<p>No hay duda sobre la negatividad de los <em>escenarios de catástrofes y colapsos</em>, que hay que tratar de evitar con todos los medios que estén a nuestro alcance, pero terminemos con una pregunta ¿en qué medida puede haber algo de oportunidad si llegan a materializarse, si, a pesar de nuestros esfuerzos, no conseguimos evitarlos y la vida de la especie humana en el planeta Tierra puede continuar sobre otros fundamentos? ¿Tiene algún sentido recordar la metáfora del Arca de Noe?</p>
<p><strong><em>La economía que necesitamos</em></strong><em>.</em> No podemos dar por supuestas en la economía cuestiones que otras ciencias consideran obvias, al existir en torno a ellas un amplio consenso, que no existe en nuestro caso; tampoco nos basta con dotarnos de metodología científica y de rigor lógico, porque además tienen que darse unas condiciones materiales para que el propósito de la economía pueda convertirse en acción efectiva; finalmente, tenemos que dotarnos de los medios que, bien aplicados, tienen capacidad para conseguir lo que se pretende.</p>
<p>Hay campos en los que no es necesario plantear cuestiones previas relativas al contenido, la trayectoria histórica o las tareas de su especialidad científica. No es nuestro caso. Nosotros, como comunidad, necesitamos hacerlo.<sup>3</sup></p>
<p>Empecemos por lo más elemental: la función de la <em>actividad económica</em> es suministrar, en un entorno sistémico complejo, los bienes y servicios que requiere la vida social y su reproducción sostenible. Una función objetivo que no se puede concretar de forma satisfactoria al margen de las necesidades, posibilidades, satisfactores y calidad de vida de cada momento histórico.</p>
<p>Por ello, es esencial un buen <em>conocimiento de la</em> <em>historia </em><em>de la actividad económica </em>(como proceso fáctico con diversidad de plasmaciones: algunas puntuales, otras sistémicas, con articulaciones múltiples de las que se puede aprender y que en la fase actual permiten hablar de capitalismos, dada la multiplicidad de sus variantes).</p>
<p>También es importante conocer la <em>evolución del pensamiento económico</em>, pero sin que al hacerlo las propuestas actuales queden constreñidas, subordinadas y como mero apéndice de la trayectoria de ese pensamiento, en lugar de volar libres y autónomas, irrigadas por su conocimiento.<sup>4</sup></p>
<p>A partir de aquí, las <em>tareas que le corresponden a la economía como ciencia</em> son comprender, representar y medir la estructura y el funcionamiento del sistema económico, desarrollando medios que le permitan a la sociedad intervenir con criterio y eficacia. No podrá hacerlo sin el conocimiento y la comprensión de otras perspectivas científicas que inciden en la actividad económica y en las tareas de la economía −como pueden ser la física, la ecología, la información, la comunicación, la sociología, la política−, sin por ello diluir su función y responsabilidad específicas, porque tanto endogámica y encerrada sobre sí misma, como prisionera de una transversalidad superficial, no podrá ni diagnosticar, ni entender, ni proporcionar los análisis y medios que necesitan las sociedades para movilizarse e intervenir en la economía.</p>
<p>Una vez clarificadas estas cuestiones epistemológicas previas, hay que insistir en que para poder avanzar y para que los planteamientos teóricos puedan convertirse en práctica son imprescindibles determinadas condiciones, porque sin base social, sin una ubicación espacial bien delimitada y sin suficiente poder efectivo los diseños más consistentes devienen entelequias. Tan importante como dotarse de fundamentos propios es identificar, resistir y combatir los que sustentan el ascenso de la ultraderecha, utilizando las posibilidades que abre la recuperación de la proximidad, el papel de estados que solo si son conscientes de sus posibilidades y limitaciones podrán ser un factor de progreso y con áreas institucionalizadas democráticamente que proporcionen masa crítica en determinados campos, sin tampoco despreciar la potencialidad que late en una mundialización construida con otros criterios.</p>
<p>Llegados a este punto, hay que concretar los medios capaces de proporcionar una lógica reproductiva adaptada a las posibilidades y desafíos de los tiempos, una lógica en la que tienen que intervenir en la proporción adecuada las variantes del sistema económico capitalista (SEC), los mercados y la RCP.</p>
<p>El pragmatismo más ambicioso aconseja asumir la existencia y necesidad de <em>variantes del SEC </em>cuyo itinerario y grado de subordinación estén abiertos a la experimentación, articulables con una lógica reproductiva emancipadora, que no puede ser la actual, pero que no estamos en condiciones de predeterminar con precisión, sin creer que la proporciona el discurso esterilizante del poscapitalismo.<sup>5</sup></p>
<p>En su seno, <em>los mercados</em> deben reunir los rasgos que precisan para ser funcionales, rasgos que en el mundo real demasiadas veces no se cumplen porque el creciente grado de monopolio lo impide. Los mercados son instituciones cuya aportación no hay que desdeñar, sabiendo que no sirven para cualquier propósito y que no tiene sentido utilizarlos en campos en los que no pueden desarrollar su potencialidad.</p>
<blockquote>
<p><strong>El pragmatismo aconseja asumir la existencia y necesidad de variantes del sistema económico capitalista cuyo itinerario y grado de subordinación estén abiertos a la experimentación</strong></p>
</blockquote>
<p>Como colofón, en el mundo actual y sobre estos fundamentos, la componente crítica es la consecución de una difícil <em>RCP,</em> que no cabe esperar que vaya a ser de logro generalizado. Sin ella, ni las oportunidades se aprovecharán, ni llegará a arraigar la economía que necesitamos. La triada que forman la sociedad, el sistema político y la Administración pública tiene indudables riesgos, pero innegables posibilidades, si además aprenden a utilizar una planificación renovada por la experiencia histórica y lo que puede aportar la inteligencia artificial.</p>
<p>Con estos mimbres, la economía que postulamos tiene ante sí la tarea de conseguir una buena resolución de la <em>dimensión temporal</em>, que haga posible gestionar el presente y construir el futuro, sabiendo que un <em>escenario de poscrecimiento</em> es tan inevitable y necesario como no inmediato, dada la correlación de fuerzas. El fin de los combustibles fósiles, la transgresión de los límites biofísicos y la tendencia demográfica al estancamiento y descenso de la población total nos colocan objetivamente en ese escenario, pero asumir desde el punto de vista teórico y operativo que el crecimiento deja de ser un objetivo, es un desafío monumental que exige construir otro, sin que el que se abandona desaparezca fruto de un consenso espontáneo.</p>
<h5><strong>Reflexiones finales</strong></h5>
<p>El período de vida de <em>Papeles</em> nos muestra la complejidad del mundo económico y su mutabilidad.</p>
<p>Sin una comprensión profunda e integral de la economía actual −atravesada por fuerzas estructurantes y sometida al impacto que se deriva de la nueva era Trump− difícilmente podremos afrontar el presente y avanzar hacia un futuro digno y sostenible.</p>
<p>En el horizonte predominan las amenazas y los riesgos, pero de esta acumulación de excesos y transgresiones también surgen oportunidades que es fundamental identificar y aprovechar.</p>
<p>No lo conseguiremos si no somos capaces de construir otra economía, si no sabemos pasar del papel a la práctica recreando las condiciones necesarias para intentarlo, si no nos dotamos de los medios imprescindibles para construir otra lógica reproductiva y si no aprendemos a movernos en el eje temporal en un escenario desconocido de poscrecimiento.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Ángel Martínez González-Tablas</strong> ha sido catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid y ha presidido el patronato de FUHEM.</p>
<h5>NOTAS<strong>             </strong></h5>
<p>1. Angel Martínez González-Tablas, «Visión estructural de la economía mundial en un entorno incierto: entre la desolación y el desafío de la posibilidad», <em>Revista de economía mundial</em>, 2025 (en prensa), asume la complejidad, profundiza en el cuadro en el que nos movemos y proporciona orientación a la necesidad de intervención.</p>
<p>2. Andrea Rizzi proporciona en su libro <em>La era de la revancha</em>, Editorial Anagrama, (2025), una presentación informada y accesible de la complejidad del contexto geopolítico mundial.</p>
<p>3. En este contexto cobra todo su sentido el libro colectivo, coordinado por Óscar Carpintero, <em>Economía Inclusiva. Conceptos básicos y algunos debates</em>, Colección de Economía Inclusiva, FUHEM y Catarata, Madrid, 2025 (en prensa).</p>
<p>4. Probablemente, la larga trayectoria de José Manuel Naredo sea, entre nosotros, la aportación crítica más valiosa a la historia del pensamiento económico, pero, a la vez, una muestra significativa de la dificultad de hacerlo compatible con una formulación de la actividad económica y de las funciones de la economía como ciencia social, enunciadas de forma directa y positiva en el contexto actual.</p>
<p>5. Angel Martínez González-Tablas subraya en «<a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/capitalismos-desarrollo-alternativo-y-transiciones/" target="_blank" rel="noopener">Capitalismos, desarrollo alternativo y transiciones</a>», <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em>, núm. 162, 2023, pp. 85-94, la diversidad de variantes del capitalismo y los riesgos a que conduce una utilización imprecisa de poscapitalismo en el tratamiento de las transiciones.</p>
<p>Acceso al texto completo del artículo en formato pdf: <em><a class="cursor-init" href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/balance-general-en-el-plano-economico-de-los-ultimos-cuarenta-anos/" target="_blank" rel="noopener">Balance general en el plano económico de los últimos cuarenta años</a></em></p>
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		<title>Principales amenazas en salud asociadas al cambio climático y aspectos clave para la adaptación</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Jun 2025 08:48:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio climático]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<category><![CDATA[Sequía]]></category>
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					<description><![CDATA[Necesidad de adaptación como medida para reducir los impactos en la salud y el caso concreto de la adaptación al calor en España.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><img decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-157466" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-300x422.jpg" alt="" width="300" height="422" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-300x422.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-450x633.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-768x1080.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-350x492.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-600x844.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial.jpg 1008w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p><em><strong>El cambio climático afecta a la salud humana y tiene graves efectos asociados, algunos de ellos poco conocidos. </strong></em></p></blockquote>
<p><strong>Julio Díaz</strong> y <strong>Cristina Linare</strong>s que pertenecen a la Unidad de Referencia en Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano del Instituto de Salud Carlos III de Madrid, escriben para el número 164 de <em>Papeles de relacione ecosociales y cambio global</em> sobre las «Principales amenazas en salud asociadas al cambio climático y aspectos clave para la adaptación»</p>
<p>Los meses de verano de 2023 trajeron una gran cantidad de fenómenos meteorológicos extremos como los devastadores incendios forestales en Canadá o las inundaciones ocurridas en la costa este de Estados Unidos. Un «comienzo inusualmente temprano y agresivo» de la temporada de huracanes en el Atlántico. Un devastador incendio forestal en la isla hawaiana de Maui, alimentado por el calor y los vientos ciclónicos, que prácticamente destruyó una ciudad histórica. En Grecia, las olas de calor, la sequía, los incendios forestales demoledores y unas históricas inundaciones mortales han dejado el país devastado.<sup>1</sup> En Libia, las muertes por las inundaciones producidas por el ciclón Daniel arrojan un balance provisional de más de 11.000 muertes y se teme por brotes de enfermedades infecciosas que podrían hacer aumentar esta cifra. En España, una Depresión Aislada en Niveles Altos de la atmósfera (DANA) ha provocado grandes daños en la zona central y varias muertes.</p>
<p>Según el Servicio de Cambio Climático Copernicus, los meses junio-julio-agosto de 2023 la temperatura en el planeta fue de 16,77 °C, lo que supone un 0,66 °C por encima de la media. En Europa, los datos son un poco peores: 19,63 °C de temperatura media, con un 0,83 °C de aumento.</p>
<p>Un nuevo análisis de la organización sin ánimo de lucro <a href="https://www.climatecentral.org/" target="_blank" rel="noopener">Climate Central</a> ha trazado una línea directa entre esas temperaturas y el cambio climático, argumentando que casi la mitad de la población mundial –3.900 millones de personas– experimentó 30 o más días entre junio y agosto con temperaturas que se hicieron al menos tres veces más probables por el cambio climático.</p>
<p>En España, el verano de 2023 ha sido el tercero más cálido desde que hay registros, solo superado por los de 2022 y 2003. En su transcurso, se registraron cuatro olas de calor, con un total de 24 días en esa situación. La temperatura media del verano en España fue de 1,3 ºC superior al promedio norma.<sup>2</sup> Evidentemente, estas anomalías tienen una consecuencia directa en la salud como recuerda la Organización Mundial de la Salud (OMS). Por ejemplo, las altas temperaturas que se registraron en Europa en el verano de 2022 conllevaron asociada una mortalidad atribuible a la temperatura de 61.000 personas, de las cuales 11.000 se produjeron en España. El verano de 2023 ha dejado una mortalidad atribuible a las olas de calor en España de 1.834 muertes.</p>
<p>En este punto quizá haya que remarcar que cuando se producen temperaturas extremas en España,<sup>3</sup> en particular en la zona centro, suele deberse a dos situaciones meteorológicas claramente definidas. Una de ellas, es una situación de bloqueo anticiclónico que impide los movimientos verticales y horizontales del aire, lo que conlleva a un calentamiento progresivo debido a la alta insolación. En esa situación meteorológica, se produce un incremento importante en los niveles de ozono troposférico. La segunda situación meteorológica que puede estar presente en una ola de calor es la advección de polvo cálido y seco procedente del Sahara. En este caso, además de subir la temperatura también lo hacen las concentraciones de contaminantes como las partículas (PM<sub>10</sub>), el dióxido de nitrógeno (NO<sub>2</sub>) y el ozono (O<sub>3</sub>). En algunas causas específicas de mortalidad como son las muertes por causas circulatorias y respiratorias el efecto de la contaminación es superior al de la propia temperatura. Por tanto, la atribución exclusiva a la temperatura del aumento de mortalidad en olas de calor debe de analizarse en mayor detalle, tanto desde un punto de vista cuantitativo como cualitativamente a la hora de introducir la contaminación atmosférica como otro elemento básico en los planes de prevención ante altas temperaturas. Hay que recordar que la contaminación atmosférica se relaciona en España a corto plazo con 10.000 muertes al año.<sup>4</sup></p>
<blockquote><p><em><strong>Las sequías aumentan la morbimortalidad a corto plazo por causas circulatorias, respiratorias, renales e incluso enfermedades mentales, además de las enfermedades de transmisión hídrica</strong></em></p></blockquote>
<p>Por otra parte, las mismas situaciones meteorológicas que provocan esas altas temperaturas han incidido en la exacerbación de una sequía en nuestro país como no se recordaba desde 1995, condiciones que han conducido a nuestros pantanos a contar con un volumen embalsado de tan solo el 36,8% de su capacidad total, según datos de 18 de septiembre 2023. Lo que es menos conocido es que las sequías, además de sus evidentes impactos directos en el sistema agrícola y ganadero, también tienen consecuencias a corto plazo sobre la salud. Las sequias aumentan la morbimortalidad a corto plazo por causas circulatorias, respiratorias, renales e incluso enfermedades mentales aumentando también las enfermedades de transmisión hídrica, originadas por la falta de agua y su menor calidad.<sup>5</sup></p>
<p>Los dos fenómenos anteriores, altas temperaturas y sequía, sin duda, han contribuido de forma relevante a los incendios forestales incontrolables que hemos sufrido durante este verano especialmente en el sur de Europa, como se citaba anteriormente. En España, con 254.000 hectáreas de territorio arrasadas en el año 2022 –el peor dato del decenio–, la superficie quemada multiplica casi 5 veces a la superficie del récord registrado en 2012.<sup>6</sup> En 2023 esta cifra ha bajado cerca de 88.000 hectáreas quemadas. Al igual que ocurría con la sequía, los incendios forestales también tienen un efecto en la salud a corto plazo hasta ahora no monitorizado adecuadamente por la vigilancia en salud pública. Investigaciones realizadas en nuestro país indican que los incendios forestales inciden en la mortalidad por causas cardiovasculares y respiratorias, en los partos prematuros y en el bajo peso al nacer en lugares alejados hasta cientos de kilómetros del foco del incendio.<sup>7</sup></p>
<p>Por otro lado, y no solo en verano, el cambio climático modifica las condiciones ambientales de humedad y temperatura que hacen que se redistribuyan e incrementen enfermedades como son dengue, chikunguya, zika o virus del Nilo transmitidas por vectores como mosquitos <em>(Aedes aegypti, Aedes Albopictus, Culex spp)</em>, o de enfermedades vinculadas a las garrapatas como la enfermedad de Lyme y el virus hemorrágico Crimea-Congo.</p>
<p>Los cambios a nivel climático están modificando también los procesos de polinización, alterando sus estacionalidades y concentraciones con el consiguiente impacto sobre los procesos alérgicos. Las enfermedades alérgicas son sensibles al clima: condiciones más cálidas favorecen la producción y liberación de alérgenos transportados por el aire (pólenes, esporas, etc.) que tienen efecto sobre las enfermedades respiratorias alérgicas y que pueden inducir asma, dolencia que ya afecta a unos 300 millones de personas a nivel mundial.</p>
<p>Por si esto fuera poco, a nivel global, el número de desastres naturales relacionados con la meteorología se ha más que triplicado desde los años sesenta del siglo XX. Cada año, estos fenómenos causan más de 60.000 muertes, sobre todo en los países en desarrollo. El aumento del nivel del mar y unos eventos meteorológicos cada vez más intensos y/o frecuentes destruyen hogares, servicios médicos y otros servicios esenciales. Más de la mitad de la población mundial vive a menos de 60 km del mar y, en España, la población residente en municipios costeros supera los 15 millones de personas, en torno a un tercio del total lo que supone que muchas personas pueden verse obligadas a desplazarse, acentuando a su vez el riesgo de efectos en salud, desde trastornos mentales hasta enfermedades transmisibles.<sup>8</sup></p>
<p>También están aumentando la frecuencia y la intensidad de las inundaciones y se prevé que siga incrementándose la frecuencia y la intensidad de precipitaciones extremas a lo largo de este siglo. La creciente variabilidad de las precipitaciones afectará probablemente al suministro de agua dulce, y la escasez de esta puede poner en peligro la higiene y aumentar el riesgo de enfermedades diarreicas (cada año provocan a nivel mundial aproximadamente 760.000 defunciones de menores de cinco años). En los casos extremos, la escasez de agua causa sequías y hambrunas. En 2020, hasta un 19% de la superficie terrestre mundial se vio afectada por sequías extremas.<sup>9</sup></p>
<p>La incidencia del cambio climático en la producción de alimentos y en las enfermedades que se transmiten por esta vía<sup>10</sup> es un tema importante en los países desarrollados, pero es vital en los países menos favorecidos. La sinergia entre todos estos factores, especialmente en los países o zonas geográficas más desfavorecidas, está provocando la aparición de los migrantes climáticos, más de 2 millones en la actualidad, de los que cerca de 900.000 son desplazados dentro de los propios países. Se estima que en el año 2050 habrá cerca de 200 millones de desplazados a nivel global.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Mitigación, proyecciones y adaptación</strong></h5>
<p>Desde el punto de vista de la reducción de emisiones, parece que los compromisos actuales de mitigación serán insuficientes para lograr el objetivo del Acuerdo de París de mantener la temperatura media del planeta por debajo de un incremento de 1,5 ºC en relación al periodo preindustrial. Los datos actuales indican que en los próximos cinco años (2023-2027), se prevé que la temperatura media global en superficie sea entre 1,44 y 1,55 ºC más alta que la de los niveles preindustriales, según las modelizaciones realizadas por el centro Barcelona Supercomputing Center y que los 2 ºC se alcanzarán en la década de 2050. Según la Agencia Europea Copernicus, al ritmo actual de emisiones llegaremos a un escenario en el que se alcanzará un incremento de 3 ºC en la temperatura media global en el horizonte del 2100.</p>
<p>Parece evidente, por tanto, que además de redoblar los esfuerzos en la mitigación –los impactos asociados a una subida de 2 ºC no son los mismos que a 3 ºC– hay que efectuar políticas encaminadas hacia la adaptación a la nueva realidad asociada al cambio climático si queremos minimizar la vulnerabilidad de las personas a los impactos anteriormente descritos.</p>
<p>Un ejemplo exitoso de estos procesos de adaptación lo tenemos en el caso de las olas de calor y puede servir de ejemplo de cómo, aunque aumente la temperatura, los impactos en salud no tiene que incrementarse al mismo ritmo, como se expone a continuación.</p>
<p>En España, en el periodo 1983-2018 la temperatura máxima diaria ha subido, de media, 1,4 ºC , es decir, a un ritmo de 0,41 ºC por década. En un escenario desfavorable de emisiones (RCP8.5) este ritmo de aumento de temperatura en el periodo 2051-2100 será de 0,66 ºC por década. Por lo tanto, las olas de calor aumentarán tanto en frecuencia como en intensidad y, consecuentemente, la mortalidad asociada a las olas de calor también lo hará. En concreto, se pasará de las 428 olas de calor al año (definiendo ola de calor desde el punto de vista de su impacto en salud y sumando todas las que se producen a nivel provincial en España) registradas en el periodo 2000-2009 a unas 557 olas de calor al año en el periodo 2021-2050 y a 2.269 olas de calor al año en el periodo 2051-2100. La mortalidad atribuible a las olas de calor pasará entonces de 1.310 muertes/año que se produjeron en el periodo 2000-2009  a cerca de 13.000 muertes/año en el periodo 2051-2100.<sup>11</sup></p>
<p>Los datos anteriormente descritos se han obtenido suponiendo que el impacto que tiene el calor sobre la mortalidad diaria se ha mantenido constante en el tiempo. Pero a través de diferentes investigaciones epidemiológicas se conoce que esto no es así. Diversos estudios realizados en España y en otros países, indican que el impacto del calor está disminuyendo de forma clara . En nuestro país, de un incremento de la mortalidad atribuible a las olas de calor cercano al 14% por cada ºC en el que se superaba la temperatura de definición de ola de calor para el periodo 1983-2003 se ha pasado a un impacto de menos del 2% en el periodo 2004-2013.<sup>12</sup> Esto indica que, si el impacto del calor ha disminuido sobre la población, se está produciendo un proceso de adaptación al calor, aunque para justificar con mayor rigor esta afirmación, hay que aclarar previamente varios conceptos.</p>
<blockquote><p><em><strong>Diversos estudios realizados en España y en otros países, indican que el impacto del calor en la mortalidad está disminuyendo</strong></em></p></blockquote>
<p>En primer lugar, indicar que la mortalidad atribuible a las olas de calor muy pocas veces se debe al denominado golpe de calor, sino que al igual que ocurre con la contaminación atmosférica o el ruido, el efecto de las altas temperaturas es, principalmente, agravar patologías previamente existentes. Es decir, personas con enfermedades respiratorias, cardiovasculares, renales, neurológicas o endocrinas de base que, frente a una ola de calor, ven agravados sus síntomas de manera importante e ingresan en un hospital o si la descompensación no es controlada, fallecen. Un ejemplo, en el año 2003 en España en los primeros quince días de agosto se registró un exceso de mortalidad atribuible a una ola de calor muy intensa de 6.600 personas, de estas solo 141 fallecieron por golpe de calor.</p>
<p>Otro concepto es el referente a lo que se denomina temperatura de mínima mortalidad (TMM). Si se representa en un sistema de ejes X-Y la relación existente entre la temperatura y la mortalidad, en el eje Y se registra la mortalidad diaria que se produce en un determinado lugar en un tiempo fijo y en el eje X se representa la temperatura máxima diaria a la que se produce esa mortalidad, esta relación tiene una forma de “V” de forma universal. La rama izquierda de la “V” es más alargada que la rama derecha. El vértice de esa “V” es el valor que indica la temperatura a la cual la mortalidad analizada tiene su valor mínimo. Ese punto es lo que se denomina TMM. La mortalidad que queda representada a la izquierda de la TMM es la mortalidad atribuible al frío, a la derecha de TMM se representa la mortalidad atribuible al calor.  Esta TMM es variables de un lugar a otro, por ejemplo, en Madrid está en torno a los 30 ºC, en Barcelona a los 26 ºC o en Córdoba a los 32 ºC.</p>
<p>Más a la derecha de esa TMM, hay otra temperatura clave que es aquella a partir de la cual la mortalidad registrada atribuible al calor se dispara de forma brusca, a esta temperatura se le denomina temperatura umbral de definición de ola de calor (Tumbral); es a partir de esa temperatura cuando se define una ola de calor desde el punto de vista de la salud. Por supuesto, esta Tumbral también varía de unos lugares a otros y en tiempo, es 36 ºC para la provincia de Madrid, 31 ºC para Barcelona o en 41,5 ºC para Córdoba.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>¿En qu</strong><strong>é </strong><strong>consiste la adaptación al calor? ¿</strong><strong>Est</strong><strong>á ocurriendo?</strong></h5>
<p><strong> </strong>Tanto la TMM como la Tumbral además de ser diferente de unos lugares a otros, ambas también varían o evolucionan en el tiempo de forma más o menos simétrica. Si la Tumbral o la TMM son cada vez mayores (se incrementan), significa que cada vez hacen falta temperaturas más altas para que aumente la mortalidad por calor, es decir, la variación de la TMM o la Tumbral constituiría un indicador de la adaptación poblacional al calor. Si la TMM o la Tumbral se incrementan más rápido del ritmo al que suben las temperaturas por el calentamiento global podremos decir que nos estamos adaptando al calor desde el punto de vista del impacto en salud. Teniendo en cuanta este proceso de adaptación, en el periodo 2050-2100 no habrá 13.000 muertes atribuibles al calor, sino que estaremos en valores próximos a las 1.000 muertes/año, valores incluso inferiores a las 1.300 muertes/año del periodo 2000-2009.</p>
<p>Para responder a si esta adaptación está ocurriendo realmente se ha de comparar si las temperaturas máximas diarias en un determinado lugar están incrementándose a un ritmo más o menos rápido que lo está haciendo la TMM. Si suben más rápido que las TMM no habrá adaptación, si crecen de forma más lenta que las TMM entonces sí hablaremos de un proceso de adaptación.</p>
<p>A nivel global, las temperaturas máximas diarias en España en el periodo 1983-2018 han subido a un ritmo de 0,41 ºC/década, mientras que la TMM lo ha hecho a un ritmo de 0,64 ºC/década por lo que de forma general podemos decir que España se está adaptando al calor. Si examinamos las provincias de forma individual, hay provincias que se están adaptando muy bien, con un crecimiento de TMM a un ritmo de casi 1,5 ºC/década, como es el caso de Córdoba, Huelva o Lugo, mientras que, en otras, esta TMM no está incrementándose, sino que está decreciendo como puede ser el caso de Ciudad Real o Valladolid.</p>
<blockquote><p><em><strong>Es clave conocer qué factores posibilitan la adaptación para poder modificar aquellos en los que se puede intervenir </strong></em></p></blockquote>
<p>Los factores que pueden explicar estas heterogeneidades geográficas se está investigando en la actualidad. Parece ser que el carácter predominantemente urbano o rural de la provincia juega un papel importante, así como que en ese lugar se den altas temperaturas de forma habitual; también influyen otros factores como el nivel de renta, la pirámide de población, el estado de las viviendas. con objeto de conseguir esta adaptación al calor y, por tanto, disminuir la vulnerabilidad de la población a las temperaturas extremadamente altas.</p>
<p>Según la OMS, los estudios sobre la vulnerabilidad a las olas de calor deben de realizarse a escala local ya que son los factores locales los que hacen que unas poblaciones sean más vulnerables al calor que a otras. Por ejemplo, un estudio realizado en los diferentes distritos de Madrid<sup>13</sup>concluye que el nivel de renta, la existencia o no de aire acondicionado y el porcentaje de población mayor de 65 años puede explicar por qué unos distritos son más vulnerables al calor que otros, y entre estos el que resulta más importante respecto al riesgo atribuible es el nivel de renta. Por tanto, son los distritos más pobres los que más sufren las consecuencias de las olas de calor. En la misma línea de estudios de carácter local, otro estudio realizado en España concluye que las provincias urbanas son hasta seis veces más vulnerables al calor que las rurales .<sup>14</sup> Entre las variables que influyen en esa vulnerabilidad se encuentra como factores de riesgo, el índice de pobreza, el porcentaje de personas mayores de 65 años y como factores de protección aparecen significativos el número de licencias de rehabilitación y la calidad de la edificación. También es un factor de protección la habituación al calor, es decir, que en ese lugar ocurran olas de calor de forma frecuente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Aspectos para la adaptación</strong></h5>
<p>Aunque ya se ha citado anteriormente que la calidad de la vivienda y su rehabilitación, así como la posibilidad de acceso al aire acondicionado, o la disminución de la pobreza energética son factores que influyen en una menor vulnerabilidad al calor y una mejor adaptación, factores de carácter urbanístico también pueden contribuir, una mayor proporción de construcciones bioclimáticas con cubiertas y muros vegetales y un mejor aislamiento en paredes y ventanas. Se trata de medidas que han de implementarse a nivel local, determinando con anterioridad cuáles son más eficientes en cada zona geográfica.</p>
<p>Desde el urbanismo de la ciudad se recomienda plantar árboles y construir parques y fuentes, así como reducir en lo posible el asfalto y materiales no permeables. Todos estos factores disminuirían en el efecto de isla térmica que en las ciudades costeras especialmente influye en la mortalidad y en los ingresos hospitalarios que se producen en olas de calor.<sup>15</sup>También desde la ciudad se contribuye mediante el transporte de forma importante a las emisiones de gases de efecto invernadero, por tanto, una movilidad sostenible es otro factor clave que puede contribuir a una disminución del problema y, por tanto, a una mejor adaptación.</p>
<p>Otro factor que ha resultado ser muy relevante en los procesos de adaptación al calor es la existencia de planes de prevención ante las altas temperaturas. Desde el año 2004 de junio a septiembre cada verano se ponen en funcionamiento estos planes de prevención que han resultado tener un importante efecto en la disminución del impacto al calor especialmente en el grupo de mayores de 65 años.<sup>16</sup> Una medida clave sería mejorar esos planes de prevención detectando grupos especialmente vulnerables (trabajadores al aire libre, personas con enfermedades renales, neurológicas, respiratorias, circulatorias) y articular protocolos de actuación para estos grupos. Esto conduce a mejorar la gestión de los riesgos derivados del calor y, por tanto, a una disminución de los impactos en salud. Estos planes han de diseñarse a nivel local como ya se ha comentado, teniendo en cuenta las características socioeconómicas, urbanísticas, sanitarias y demográficas de cada lugar.</p>
<p>Por último, tener en cuenta que el cambio climático no solo se reduce a la mayor exposición a las altas temperaturas, sino que se relaciona con un aumento de la contaminación atmosférica, la exacerbación de los procesos de sequías, una mayor frecuencia de incendios forestales, una mayor probabilidad de enfermedades trasmitidas por el agua y los alimentos, el aumento de enfermedades transmitidas por vectores como mosquitos y garrapatas. Lo ideal sería poder diseñar planes que integren todos estos factores.<sup>17</sup> De esta forma se daría respuesta a un problema global como es el de los impactos en salud derivados del cambio climático.</p>
<p>Como conclusión, parece claro que ante el panorama actual y futuro que nos presenta los riesgos en salud derivados del cambio climático, las actuaciones no deben dirigirse únicamente hacia la mitigación de emisiones. Es necesario un esfuerzo mayor en adaptación que minimice la vulnerabilidad de las personas. Son necesarios sistemas de alerta temprana y vigilancia epidemiológica centrados en salud ambiental y en especial aquellos que permitan gestionar los riesgos asociados al cambio climático. Mitigación, adaptación y gestión del riesgo son las herramientas en salud pública para afrontar el mayor reto ambiental y social al que se enfrenta la humanidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Julio D</strong><strong>íaz Jim</strong><strong>é</strong><strong>nez </strong>es profesor de investigación y codirector de la Unidad de Referencia en Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano, Instituto de Salud Carlos III, Madrid.</p>
<p><strong>Cristina Linares Gil</strong> es científica titular y codirectora de la Unidad de Referencia en Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano, Instituto de Salud Carlos III, Madrid.</p>
<p>Acceso al artículo en formato pdf: <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/principales-amenazas-en-salud-asociadas-al-cambio-climatico-y-aspectos-clave-para-la-adaptacion/" target="_blank" rel="noopener"><em><strong>Principales amenazas en salud asociadas al cambio climático y aspectos clave para la adaptación</strong></em></a></p>
<h5>NOTAS</h5>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Kieran Mulvaney, «El histórico clima extremo de este verano podría ser una señal de lo que está por venir», 11 de septiembre de 2023, National Geographic, disponible en: <a href="https://www.nationalgeographic.es/medio-ambiente/2023/09/clima-extremo-verano-historico-senal-futuro-viene" target="_blank" rel="noopener">https://www.nationalgeographic.es/medio-ambiente/2023/09/clima-extremo-verano-historico-senal-futuro-viene</a></p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> El verano de 2023 fue el tercero más cálido desde que hay registros, Ministerio de Transición Ecológica y el reto Demográfico,14 de septiembre de 2023, disponible en: <a href="https://www.miteco.gob.es/es/prensa/ultimas-noticias/2023/09/el-verano-de-2023-fue-el-tercero-mas-calido-desde-que-hay-regist.html" target="_blank" rel="noopener">https://www.miteco.gob.es/es/prensa/ultimas-noticias/2023/09/el-verano-de-2023-fue-el-tercero-mas-calido-desde-que-hay-regist.html</a></p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Ruiz-Páez <em>et al</em>., «Does the meteorological origin of heat waves influence their impact on health? A 6-year morbidity and mortality study in Madrid (Spain)», <em>Science of the Total Environment,</em> vol. 855, 2023, 158900.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> Manuel Ansede, «La contaminación ha matado a 93.000 personas en España en una década», <em>El País</em>, 22 de junio 2018, disponible en: <a href="https://elpais.com/elpais/2018/06/21/ciencia/1529592814_225910.html" target="_blank" rel="noopener">https://elpais.com/elpais/2018/06/21/ciencia/1529592814_225910.html</a></p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Coral Salvador, «Implicaciones de la sequía en la salud», aemetblog, 19 marzo de 2022, disponible en: <a href="https://aemetblog.es/2022/03/19/implicaciones-de-la-sequia-en-la-salud/" target="_blank" rel="noopener">https://aemetblog.es/2022/03/19/implicaciones-de-la-sequia-en-la-salud/</a></p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> Europa Press, «Los incendios forestales arrasan más 250.000 hectáreas en 2022, el peor de la década con diferencia», <em>Europa Press</em>, 17 Septiembre 2022, disponible en: <a href="https://www.europapress.es/sociedad/medio-ambiente-00647/noticia-incendios-foresrales-arrasan-mas-250000-hectareas-2022-peor-decada-diferencia-20220917114449.html" target="_blank" rel="noopener">https://www.europapress.es/sociedad/medio-ambiente-00647/noticia-incendios-foresrales-arrasan-mas-250000-hectareas-2022-peor-decada-diferencia-20220917114449.html</a></p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> Cristina Linares <em>et al.</em>, «Impact on mortality of biomass combustion from wildfires in Spain: A regional analysis», <em>Science of the Total Environment,</em> vol. 622-623, 2018, pp.547-555.</p>
<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8"><sup>[8]</sup></a> Katie Hayes y Blake Poland, «Addressing Mental Health in a Changing Climate: Incorporating Mental Health Indicators into Climate Change and Health Vulnerability and Adaptation Assessments», <em>Int J Environ Res Public Health</em>, 2018, 15 (9), 1806.</p>
<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9"><sup>[9]</sup></a> Marina Romanello <em>et al</em>., «The 2021 report of the Lancet Countdown on health and climate change: code red for a healthy future», <em>The Lancet</em>, vol 398, 2021, pp.1619-1662.</p>
<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10"><sup>[10]</sup></a> Isidro Juan Mirón <em>et al</em>., «The influence of climate change on food production and food safety. Environmental Research», 216, 2023, 114674.</p>
<p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11">[11]</a> Julio Díaz <em>et al.</em>, «Mortality attributable to high temperatures over the 2021–2050 and 2051–2100 time horizons in Spain: Adaptation and economic estimate», <em>Environmental Research</em>, 172, 2019, pp.475-485.</p>
<p><a href="#_ftnref12" name="_ftn12">[12]</a> Julio Díaz <em>et al.</em>, «Time trend in the impact of heat waves on daily mortality in Spain for a period of over thirty years (1983–2013)», <em>Environment International,</em> 116, 2018, pp. 10-17.</p>
<p><a href="#_ftnref13" name="_ftn13">[13]</a>José Antonio López-Bueno <em>et al.</em>, «Analysis of the impact of heat waves on daily mortality in urban and rural areas in Madrid», <em>Environmental Research</em>, 195, 2021, 110892.</p>
<p><a href="#_ftnref14" name="_ftn14">[14]</a> José Antonio López-Bueno <em>et al.</em>, «Analysis of vulnerability to heat in rural and urban areas in Spain: What factors explain Heat’s geographic behavior?», <em>Environmental Research</em>, 207, 2022, 112213.</p>
<p><a href="#_ftnref15" name="_ftn15"><sup>[15]</sup></a> Teresa Cuerdo-Vilches et al., «Impact of urban heat islands on morbidity and mortality in heat waves: Observational time series analysis of Spain&#8217;s five cities», <em>Science of the Total Environment,</em> 890, 2023, 164412.</p>
<p><a href="#_ftnref16" name="_ftn16"><sup>[16]</sup></a> Miguel Ángel Navas-Martín <em>et al.</em>, «Heat Adaptation among the Elderly in Spain (1983–2018)», <em>International Journal of Environmental Research and Public Health,</em> 20, 2023, 1314.</p>
<p><a href="#_ftnref17" name="_ftn17"><sup>[17]</sup></a> Crinstina Linares <em>et al.</em>, «A new integrative perspective on early warning systems for health in the context of climate change», <em>Environmental Research</em>, 187, 2020, 109623.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
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		<title>Consideraciones sobre el impacto económico de la inteligencia artificial</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 05 May 2025 07:14:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Impacto económico]]></category>
		<category><![CDATA[Inteligencia artificial]]></category>
		<category><![CDATA[Polarización]]></category>
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					<description><![CDATA[La IA plantea la posibilidad de reconfigurar el conjunto de las actividades económicas y relanzar la acumulación en un capitalismo aquejado por la baja rentabilidad. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><img decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-157466" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-300x422.jpg" alt="" width="300" height="422" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-300x422.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-450x633.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-768x1080.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-350x492.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-600x844.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial.jpg 1008w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><em>La inteligencia artificial es una tecnología de vanguardia y de propósito general. Por su carácter genérico, plantea la posibilidad de reconfigurar el conjunto de las actividades económicas y, de esa manera, de relanzar la acumulación en un capitalismo aquejado por la baja rentabilidad y el poco dinamismo. Sin embargo, debido a las condiciones de su adopción –que es jerárquica, concentrada y fragmentaria– esa posibilidad queda actualmente anulada y su potencial tecnológico se ve refrenado.</em></p></blockquote>
<p>Cristóbal Reyes Núñez escribe en la sección <strong>A FONDO</strong> del <a href="https://www.fuhem.es/papeles/papeles-164/" target="_blank" rel="noopener">número 164</a> de <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em></a> sobre el <strong>impacto económico de la inteligencia artificial. </strong></p>
<p>La inteligencia artificial es una de las fronteras del desarrollo tecnológico en la sociedad contemporánea. Durante la década más reciente ha sido una de las áreas de desarrollo tecnológico más dinámicas. Año tras año, las grandes empresas tecnológicas realizan cuantiosas inversiones relacionadas con esta tecnología. Según el <em>AI Index Report 2023</em>,<sup>1</sup> en 2021 la inversión corporativa global en inteligencia artificial fue de 276.000 millones de dólares. Para tener un referente de esta magnitud, considérese que la inversión corporativa mundial en inteligencia artificial fue similar a la formación bruta de capital total de países enteros en 2021, como Turquía (257.000 millones de dólares), México (281.000 millones) o España (312.000 millones).<sup>2</sup> En 2013, la inversión en inteligencia artificial fue de 14.500 millones de dólares; en apenas ocho años la inversión corporativa en esta tecnología se multiplicó casi veinte veces. El acelerado crecimiento de las inversiones orientadas a la inteligencia artificial da cuenta del creciente interés y expectativas de rentabilidad por parte de las grandes corporaciones en torno a esta tecnología transformadora. En el periodo 2013-2022, los países que concentran las mayores inversiones privadas en esta tecnología son Estados Unidos y China, seguidos a la distancia por Reino Unido, Israel, India y Corea del Sur.</p>
<p>Por otra parte, un estudio reciente de McKinsey &amp; Company<sup>3</sup> prevé que la inteligencia artificial generativa –el tipo de inteligencia artificial más dinámico en la actualidad, presente en servicios como ChatGPT y DALL-E de OpenAI, Gemini de Google, entre otros– tiene el potencial  de generar ganancias corporativas de entre 2,6 y 4,4 billones (<em>trillion</em>, en notación inglesa) de dólares anuales, cifra similar al producto interno bruto de Francia, Reino Unido o Alemania en 2022.<sup>4</sup> En el mismo estudio se estima que solo el uso de la inteligencia artificial generativa puede traer consigo incrementos en la productividad laboral de hasta 0,6% anual durante las décadas de 2020 y 2030; en su combinación con otras tecnologías, la inteligencia artificial generativa podría añadir hasta 3,3% puntos porcentuales al crecimiento de la productividad.</p>
<p>Como se puede deducir de la información proporcionada, hay grandes expectativas en torno a la inteligencia artificial por parte de las corporaciones. Considerando este optimismo corporativo, cabe preguntarse, ¿Cuáles son las características de esta tecnología? ¿Qué circunstancias tendrían que darse para que se cumplan estos pronósticos? ¿Qué nos dice al respecto la evidencia sobre las condiciones actuales de su adopción?</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Inteligencia artificial: qué es y cuáles son sus principales capacidades</strong></h4>
<p><strong> </strong>Actualmente, la inteligencia artificial se entiende como «la capacidad de un sistema [computacional] para interpretar datos externos correctamente, aprender de dichos datos y usar esos aprendizajes para lograr metas y tareas específicas a través de la adaptación flexible».<sup>5</sup> Las definiciones contemporáneas destacan tres características de los sistemas de inteligencia artificial:</p>
<ul>
<li><em>Aprendizaje:</em> la capacidad de incorporar informaciones sobre entornos físicos y virtuales para mejorar su desempeño.</li>
<li><em>Adaptación flexible:</em> la capacidad de modificar adaptativamente su funcionamiento ante los nuevos y cambiantes datos que el sistema recibe de su entorno.</li>
<li><em>Autonomía:</em> entendida como la capacidad de ejecutar un conjunto de tareas sin intervención humana o con mínima intervención.</li>
</ul>
<p>Los sistemas de inteligencia artificial representan un cambio cualitativo en la historia de la tecnología, pues se trata de los primeros sistemas tecnológicos cuyo funcionamiento mejora de manera automática y adaptativa por encima de sus capacidades iniciales. La capacidad de auto-mejoramiento adaptativo es una de las mayores novedades de los sistemas de inteligencia artificial en términos técnicos.</p>
<blockquote><p><strong>La capacidad de automejoramiento adaptativo es una de las mayores novedades de los sistemas de inteligencia artificial en términos técnicos</strong></p></blockquote>
<p>Pese a la enorme complejidad técnica implícita en los sistemas de inteligencia artificial (su ejecución requiere del procesamiento paralelo y distribuido de ingentes cantidades de información en centros de datos con millones de chips especializados de apenas cuatro nanómetros), la idea subyacente a su funcionamiento es relativamente simple: se usan métodos estadísticos y probabilísticos para identificar correlaciones en grandes series de datos con el objetivo de hacer predicciones y tomar decisiones de manera automatizada. Por ello, Agrawal, Gans y Goldfarb han caracterizado a los sistemas de inteligencia artificial como «máquinas predictivas».<sup>6</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>La inteligencia artificial: la pró</strong><strong>xima tecnolog</strong><strong>ía de propó</strong><strong>sito general </strong></h4>
<p>La importancia económica de la inteligencia artificial radica en medida importante en que es simultáneamente:</p>
<p>1) una tecnología de vanguardia –con lo cual redefine las fronteras del capital, así como sus capacidades de subsunción y apropiación–,</p>
<p>2) una tecnología de propósito general, es decir, susceptible de ser aplicada potencialmente en todas las actividades del quehacer humano.<sup>7</sup></p>
<p>A continuación, se abunda en la segunda característica mencionada y en algunas de sus implicaciones.</p>
<p>El concepto de «tecnología de propósito general» se usa para referirse a tecnologías que son aplicables a todas las actividades humanas y que, en consecuencia, tienen un impacto generalizado en las economías y sociedades. Ejemplos relevantes de tecnologías de propósito general son la máquina de vapor, la electricidad y las computadoras, entre otras. El carácter genérico de la inteligencia artificial se suele tomar como un punto de partida para estudiar su impacto económico potencial y su relevancia para el conjunto de la sociedad. Debido a su uso transversal, apunta a reconfigurar el conjunto de los procesos económicos, políticos, sociales y culturales. Por esa razón, es común que se afirme que la inteligencia artificial es la «nueva electricidad»: de manera análoga a lo que sucedió a inicios del siglo XX con la electricidad, se prevé que en los próximos años la inteligencia artificial modificará sustancialmente la manera en que se llevan a cabo la mayoría de las actividades económicas y las prácticas sociales.<sup>8</sup> Es esta característica la que hace que la inteligencia artificial se perfile como una de las tecnologías más importantes en las décadas por venir, mediante la cual se busca inyectar dinamismo a una economía capitalista aquejada por la baja rentabilidad y el lento crecimiento.</p>
<p>Pese a que históricamente las tecnologías de propósito general han funcionado como “motores de crecimiento” económico, sus repercusiones en la economía no son automáticas ni inmediatas. Por el contrario, la realización de su potencial económico requiere un mejoramiento continuo mediante innovaciones complementarias en productos, servicios, procesos y modelos de negocios.<sup>9</sup> Por otra parte, aunque la atención académica y mediática se suele centrar en el proceso de innovación, para que una tecnología tenga un impacto sobre la dinámica económica no basta con que haya invenciones: es necesario que las tecnologías se apliquen ampliamente y alcancen un alto grado de difusión entre empresas y actividades económicas. Un ejemplo ilustrativo de que las innovaciones no necesariamente repercuten en la economía nos lo brinda la historia de la propia inteligencia artificial: pese a que en décadas previas hubo importantes innovaciones en el área –por ejemplo, los sistemas expertos en la década de 1980–, su impacto económico fue prácticamente nulo porque tuvieron escasas aplicaciones industriales o comerciales y se mantuvieron como un tema de investigación en los laboratorios universitarios.</p>
<p>Las investigaciones sobre tecnologías de propósito general previas sugieren que el impacto de la inteligencia artificial en la productividad, la rentabilidad y la acumulación solo se volverá palpable una vez que haya importantes innovaciones complementarias y –sobre todo– cuando su uso alcance una amplia difusión. ¿Cuál es la situación actual de la inteligencia artificial en estos aspectos?</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Avances en las innovaciones complementarias </strong></h4>
<p>Comencemos con lo relacionado con las innovaciones complementarias. Mucho se ha discutido sobre las razones por las cuales la adopción de la inteligencia artificial no se ha traducido hasta ahora en aumentos de la productividad en el conjunto de la economía . En un texto de 2019, Brynjolfsson, Rock y Syverson afirmaron que el bajo impacto de la inteligencia artificial sobre la productividad agregada se debía a rezagos en su implementación por falta de innovaciones complementarias que llevaran a nuevas formas de organizar los procesos, nuevos productos, nuevos servicios, etc.<sup>10</sup> Un hito reciente en el desarrollo de la inteligencia artificial parece modificar esta situación al ampliar y diversificar sus usos comerciales.</p>
<p>La expresión más conocida de estas innovaciones que permiten múltiples aplicaciones concretas de la inteligencia artificial fue el lanzamiento de ChatGPT por OpenAI en noviembre de 2022. La presencia de este <em>chatbot</em> de inteligencia artificial generativa en el debate público ha sido tan persistente que el semanario británico <em>The Economist</em> consideró que la palabra más importante del año 2023 fue precisamente ChatGPT.<sup>11</sup> Sin embargo, el <em>chatbot </em>de OpenAI es solo el rostro más visible de un proceso más amplio: el desarrollo de los <em>foundation models</em>, o modelos fundacionales. El concepto de <em>foundation models </em>fue acuñado por el Stanford Institute for Human-Centered AI para referirse a un «paradigma emergente» en el diseño y producción de modelos de inteligencia artificial que sirven como base para el desarrollo de una amplia gama de aplicaciones complementarias y más específicas mediante «ajustes finos» (<em>fine-tuning</em>).<sup>12</sup></p>
<p>A diferencia de los sistemas de inteligencia artificial previos, que eran rígidos en cuanto a sus capacidades y podían realizar solo una tarea específica y claramente delimitada para la que fueron diseñados (por ejemplo, identificar rostros en imágenes), los foundation models cuentan con mayor amplitud, adaptabilidad y capacidad para integrarse con otros sistemas de inteligencia artificial, lo que abre la posibilidad de que un mismo sistema sirva como base para el desarrollo de múltiples aplicaciones y para desempeñar diversas tareas.</p>
<p>Hasta ahora, los modelos fundacionales más importantes y conocidos se han desarrollado en el área de los grandes modelos de lenguaje, como el ya mencionado ChatGPT, Gemini de Google o LlaMA de Meta. No obstante, por su adaptabilidad y generalidad, los modelos fundacionales no funcionarán solo con texto sino que serán multimodales (es decir, funcionarán con texto, imágenes, sonido, video, etc.). El objetivo de las empresas tecnológicas es que los <em>foundation models </em>se puedan integrar con todo tipo de <em>software</em>, aplicaciones y <em>hardware</em>, para desempeñar las más diversas funciones en todos los ámbitos.</p>
<p>Los modelos fundacionales son un avance significativo en la generación de nuevos productos y servicios que permiten expandir el rango de tareas para las cuales se puede usar la inteligencia artificial.<sup>13</sup> Además, representan un paso adelante en su implementación, pues ofrecen posibilidades de aplicación rentable de esta tecnología y ofrecen mayor flexibilidad para su adaptación, lo que puede contribuir a la ampliación de su uso.</p>
<p>Aun reconociendo los modelos fundacionales son un adelanto que facilita el uso de la inteligencia artificial, es preciso señalar que estas innovaciones se dan de manera altamente concentrada. En general, las grandes corporaciones tecnológicas –Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft– definen las líneas generales del desarrollo de la tecnología y también llevan a cabo las innovaciones complementarias más importantes para su implementación; por su parte, los <em>startups</em> hacen mejoras incrementales que toman como base los avances y estándares establecidos por las <em>big tech</em>. En los casos en que empresas pequeñas logran avances significativos en el proceso de innovación y pueden representar una amenaza para los grandes capitales, entran en acción fuerzas centrípetas en beneficio de los gigantes tecnológicos, que refuerzan la disparidad existente; entre esas fuerzas centralizadoras se encuentran:</p>
<p>a) la adquisición de empresas</p>
<p>b) el establecimiento de alianzas estratégicas.</p>
<p>En el primer caso, un ejemplo destacado es la adquisición de DeepMind por Alphabet, la matriz de Google, en 2014; algunos de los sistemas de inteligencia artificial más importantes de Alphabet –como AlphaGo y AlphaFold– han sido desarrollados por DeepMind. En el segundo caso, un ejemplo de gran relevancia es la asociación entre Microsoft y OpenAI. Mediante esta alianza estratégica, OpenAI ha recibido inversiones por miles de millones de dólares por parte de Microsoft y tiene a su disposición una enorme capacidad de procesamiento en la nube para entrenar sus sistemas de inteligencia artificial. Esto ha permitido a OpenAI desarrollar sistemas que de otra manera sería difícil financiar, por los enormes costos de procesamiento requeridos. Por su parte, la alianza con OpenAI ha permitido a Microsoft ubicarse a la vanguardia de la disputa por el liderazgo en inteligencia artificial e incorporar aplicaciones de esta tecnología en sus servicios –como en el buscador Bing, en sus servicios de cómputo en la nube para empresas en Azure, entre otros. En los hechos, esta “alianza” implica la subordinación de OpenAI a Microsoft.</p>
<p>Concentración y centralización son el sello distintivo del proceso de innovación en inteligencia artificial, y conduce a que los beneficios resultantes se distribuyan de manera desigual.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Condiciones actuales de adopción de la inteligencia artificial: ¿hacia una mayor polarización? </strong></h4>
<p>Consideremos ahora las condiciones de adopción de la inteligencia artificial. Como hemos apuntado, para que la inteligencia artificial sirva como fuerza impulsora de la dinámica general de la acumulación, su uso debería alcanzar un alto grado de difusión. De lo contrario, si su aplicación y difusión son acotadas, sus repercusiones en la acumulación también lo serán. Dicho de otro modo, si su adopción se mantiene altamente concentrada en un conjunto reducido de empresas, permitirá la apropiación de ganancias extraordinarias, pero tendrá repercusiones limitadas sobre la dinámica general. Ahora bien, ¿cuáles son las condiciones actuales de su adopción?</p>
<p>En una investigación con información de la Annual Business Survey de Estados Unidos, Zolas y coautores encontraron que aun cuando las formas simples de la digitalización están ampliamente difundidas entre las empresas estadounidenses, el uso de tecnologías avanzadas –entre las que incluyen robótica, computación en la nube e inteligencia artificial– es sumamente concentrado y dispar:</p>
<blockquote><p><strong>la adopción de tecnologías avanzadas es poco frecuente y, por lo general, está sesgada hacia las empresas más grandes y antiguas. Los patrones de adopción son consistentes con una jerarquía de creciente sofisticación tecnológica.<sup>14</sup></strong></p></blockquote>
<p>Por otra parte, un estudio reciente de la Oficina Nacional de Investigación Económica de Estados Unidos (NBER, por sus siglas en inglés) que trata específicamente sobre adopción de la inteligencia artificial mostró que menos de 6% de las empresas estadounidenses usan esta tecnología o están en periodo de prueba.<sup>15</sup> Este estudio, el «más extenso y detallado» a la fecha,<sup>16</sup> documenta que la adopción de la inteligencia artificial sigue un patrón jerárquico, pues aun cuando en promedio es muy baja se concentra de manera desproporcionada en determinados sectores y en un número reducido de empresas “muy grandes” (con más de 5.000 trabajadores). Adicionalmente, se señala que los sectores, empresas y regiones que hacen un uso más intenso de esta tecnología tienen un crecimiento de ingresos más acelerado, tasas de ganancia más altas y productividad dinámica, en contraste con los rezagados. Un informe de la consultora McKinsey &amp; Company coincide en esta importante cuestión: hay un reducido grupo de empresas que lideran la adopción de la inteligencia artificial cuyos ingresos y ganancias aumentan a un ritmo más acelerado que el de sus competidoras.<sup>17</sup> Al dar cuenta de las disparidades provocadas por su adopción, los autores del estudio de la NBER advierten sobre el riesgo de que se genere una «brecha de inteligencia artificial» [«<em>AI divide</em>»] entre empresas, industrias y regiones si esos patrones asimétricos persisten.</p>
<p>Las investigaciones referidas coinciden en que en Estados Unidos –país núcleo de las tecnologías digitales y sede de las mayores empresas del sector– tiende a conformarse una estructura productiva polarizada, compuesta por una vasta proporción de empresas con poca complejidad tecnológica frente a un núcleo reducido pero dinámico de grandes empresas con alta sofisticación tecnológica, dinamismo y mayor rentabilidad. Dadas las condiciones actuales de su adopción, la inteligencia artificial no tiene capacidad de totalización para arrastrar al conjunto de la economía, sino que genera una dinámica de polarización y desarrollo desigual.</p>
<p>Concurrentemente, Rivera, Araujo, García y Lujano han investigado las razones de la limitada adopción de las tecnologías digitales –de las cuales la inteligencia artificial es la forma más avanzada– entre empresas y sectores en Estados Unidos. En su análisis, ello se explica por un desacople entre el patrón tecnoeconómico digital y los factores socioinstitucionales vigentes en décadas recientes –durante el periodo que se suele denominar neoliberal–, que han fomentado y consolidado estructuras de mercado oligopólicas que dificultan la difusión tecnológica.<sup>18</sup> Al respecto, los autores señalan que:</p>
<p style="padding-left: 40px;">la falta de un adecuado marco socioinstitucional ha exacerbado los efectos polarizadores no deseados de concentración y expulsión entre «los que tienen» y «los que tienen más» activos digitales, así como las capacidades para obtener mayores ventajas de los cambios disruptivos».<sup>19</sup></p>
<p>Sobre esa base, los autores consideran que el pasaje hacia la inteligencia artificial estará condicionado por factores económicos, sociales e institucionales que durante décadas han favorecido la monopolización de las tecnologías digitales.</p>
<blockquote><p><strong>Concentración y centralización son el sello distintivo del proceso de innovación en IA, lo que consolida las disparidades existentes entre empresas</strong></p></blockquote>
<p>Por último, cabe añadir que hay importantes disparidades entre empresas en la adopción y uso de la inteligencia artificial, además de las ya mencionadas en la innovación. En general las empresas usuarias de la inteligencia artificial no controlan las capacidades tecnológicas que permiten su uso, pues estas están concentradas en un reducido grupo de gigantes corporativos. Así, aun cuando su uso pueda alcanzar cierta amplitud, hay una marcada jerarquía entre las empresas productoras o proveedoras de inteligencia artificial –de manera destacada, Amazon Web Services, Google Cloud y Microsoft Azure–, que controlan monopólicamente las condiciones para su implementación, y aquellas que simplemente son usuarias. Adicionalmente, hay heterogeneidad entre empresas según la complejidad de su uso de esta tecnología: existe una brecha significativa entre una armadora automotriz que usa robótica avanzada con inteligencia artificial y una empresa que paga por publicidad personalizada. Estas disparidades involucran capacidades tecnológicas disímiles y desigualdad en la apropiación de ganancias entre empresas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Consideraciones finales </strong></h4>
<p>Reconociendo que aún nos encontramos en una etapa temprana de la adopción de la inteligencia artificial y que el despliegue de las tecnologías de propósito general es un proceso complejo y demorado, en este texto se llamó la atención sobre una situación que es ostensible: las circunstancias actuales de su adopción, caracterizadas por un patrón jerárquico y concentrado, pueden condicionar su trayectoria y tienen importantes implicaciones en el corto y mediano plazo.</p>
<p>Como se mostró, la evidencia disponible muestra que la adopción de la inteligencia artificial es heterogénea, concentrada, polarizada y jerárquica.  Dadas estas características, su implementación tiende a reforzar las brechas de productividad existentes entre industrias y empresas, así como a generar las condiciones para la apropiación de ganancias extraordinarias y “rentas tecnológicas” por las empresas líderes. Dicho en otros términos, su adopción concentrada y fragmentaria tiende a conformar archipiélagos de alta productividad y apropiación de ganancias extraordinarias en medio de un mar de empresas y actividades poco productivas, con bajo dinamismo y exigua rentabilidad. En su conjunto, estas características de la inteligencia artificial tienden a consolidar la posición de las grandes corporaciones y sirven como una poderosa palanca para la centralización del capital.</p>
<p>Lo anterior se expresa en una paradoja: el enorme potencial tecnológico y económico de la inteligencia artificial, que probablemente es la tecnología más sofisticada desarrollada por el capital, se ve refrenado por las condiciones sociales de su adopción, que resultan de las propias contradicciones del capitalismo contemporáneo.</p>
<p><strong>Cristóbal Reyes Núñez </strong>es economista y latinoamericanista por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), doctorante en el Programa de Posgrado en Estudios Latinoamericanos de la misma Universidad y profesor en la Escuela Superior de Economía del Instituto Politécnico Nacional (México).</p>
<h4>NOTAS</h4>
<p>1 Nestor Maslej <em>et al</em>., <em>The AI Index 2023 Annual Report</em>, Institute for Human-Centered AI – Stanford University, Stanford (CA), abril de 2023, disponible en: <a href="https://aiindex.stanford.edu/wp-content/uploads/2023/04/HAI_AI-Index-Report_2023.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://aiindex.stanford.edu/wp-content/uploads/2023/04/HAI_AI-Index-Report_2023.pdf</a>. El <em>AI Index Report</em>, coordinado por el Human-Centered AI Institute de la Universidad de Stanford, es el esfuerzo más importante en la actualidad por recolectar y hacer disponible públicamente la información existente sobre esta tecnología. Entre las entidades participantes y financiadoras en su elaboración se encuentran la Universidad de Stanford, Google, OpenAI, la Fundación Nacional de Ciencia de Estados Unidos y McKinsey &amp; Company.</p>
<p>2 Los datos sobre la formación bruta de capital se obtuvieron del Banco Mundial, serie «Gross capital formation (current US$)», disponible en: <a href="https://data.worldbank.org/indicator/NE.GDI.TOTL.CD?view=chart" target="_blank" rel="noopener">https://data.worldbank.org/indicator/NE.GDI.TOTL.CD?view=chart</a>; consultado el 12 de diciembre de 2023.</p>
<p>3 McKinsey &amp; Company, <em>The economic potential of generative AI: the next productivity frontier</em>,  junio de 2023, disponible en: <a href="https://www.mckinsey.com/capabilities/mckinsey-digital/our-insights/the-economic-potential-of-generative-ai-the-next-productivity-frontier%23/" target="_blank" rel="noopener">https://www.mckinsey.com/capabilities/mckinsey-digital/our-insights/the-economic-potential-of-generative-ai-the-next-productivity-frontier#/</a>.</p>
<p>4 Según datos del Banco Mundial, serie «GDP (current US$)», disponible en: <a href="https://data.worldbank.org/indicator/NY.GDP.MKTP.CD?view=chart" target="_blank" rel="noopener">https://data.worldbank.org/indicator/NY.GDP.MKTP.CD?view=chart</a>.</p>
<p>5 «Specifically, we define AI as a system’s ability to interpret external data correctly, to learn from such data, and to use those learnings to achieve specific goals and tasks through flexible adaptation» (Andreas Kaplan y Michael Haenlein, «Siri, Siri, in my hand: Who’s the fairest in the land? On the interpretations, illustrations, and implications of artificial intelligence», <em>Business Horizons</em>, núm. 62, 2019, p. 17, disponible en: <a href="https://doi.org/10.1016/j.bushor.2018.08.004" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1016/j.bushor.2018.08.004</a>).</p>
<p>6  Ajay Agrawal, Joshua Gans y Avi Goldfarb, <em>Prediction Machines: The Simple Economics of Artificial Intelligence</em>, Harvard Business Review Press, Cambridge (MA), 2018.</p>
<p>7 Manuel Trajtenberg, «Artificial Intelligence as the Next GPT: A Political-Economy Perspective», en Ajay Agrawal, Joshua Gans y Avi Goldfarb (eds.), <em>The Economics of Artificial Intelligence. An Agenda</em>, The University of Chicago Press, Chicago, 2019.</p>
<p>8 Shana Lynch, «Andrew Ng: Why AI Is the New Electricity», <em>Stanford Graduate School of Business</em>, 11 de marzo de 2017, disponible en: <a href="https://www.gsb.stanford.edu/insights/andrew-ng-why-ai-new-electricity" target="_blank" rel="noopener">https://www.gsb.stanford.edu/insights/andrew-ng-why-ai-new-electricity</a>.</p>
<p>9 Timothy F. Bresnahan y Manuel Trajtenberg, «General purpose technologies ‘Engines of growth’?», <em>Journal of Econometrics</em>, vol. 65(1), enero de 1995, pp. 83-108; Tyna Eloundou, Sam Manning, Pamela Mishkin y Daniel Rock, «GPTs are GPTs: An Early Look at the Labor Market Impact Potential of Large Language Models», arxiv, agosto de 2023, disponible en: <a href="https://arxiv.org/abs/2303.10130" target="_blank" rel="noopener">https://arxiv.org/abs/2303.10130</a>.</p>
<p>10 Erik Brynjolfsson, Daniel Rock y Chad Syverson, «Artificial Intelligence and the Modern Productivity Paradox: A Clash of Expectations and Statistics», en Ajay Agrawal, Joshua Gans y Avi Goldfarb (eds.), <em>The Economics of Artificial Intelligence. An Agenda</em>, The University of Chicago Press, Chicago, 2019.</p>
<p>11The Economist, «Our word of the year 2023», <em>The Economist, </em>7 de diciembre de 2023, disponible en: <a href="https://www.economist.com/culture/2023/12/07/our-word-of-the-year-for-2023" target="_blank" rel="noopener">https://www.economist.com/culture/2023/12/07/our-word-of-the-year-for-2023</a>.</p>
<p>12 Center for Research on Foundation Models, «On the Opportunities and Risks of Foundation Models», Stanford Institute for Human-Centered Artificial Intelligence (HAI), 2021, disponible en: <a href="https://crfm.stanford.edu/report.html" target="_blank" rel="noopener">https://crfm.stanford.edu/report.html</a>.</p>
<p>13 «The world that Bert built. Huge ‘foundation models’ are turbo-charging AI progress», <em>The Economist</em>, 11 de junio de 2022, disponible en: <a href="https://www.economist.com/interactive/briefing/2022/06/11/huge-foundation-models-are-turbo-charging-ai-progress" target="_blank" rel="noopener">https://www.economist.com/interactive/briefing/2022/06/11/huge-foundation-models-are-turbo-charging-ai-progress</a>.</p>
<p>14 «Advanced technology adoption is rare and generally skewed towards larger and older firms. Adoption patterns are consistent with a hierarchy of increasing technological sophistication» (Nikolas Zolas, Zachary Kroff, Erik Brynjolfsson, Kristina McElheran, David N. Beede, Cathy Buffington, Nathan Goldschlag, Lucia Foster &amp; Emin Dinlersoz, «Advanced Technologies Adoption and Use by U.S. Firms: Evidence from the Annual Business Survey», <em>NBER Working Paper Series</em>, Working Paper 28290, Cambridge (MA), diciembre de 2020, disponible en: <a href="https://www.nber.org/papers/w28290" target="_blank" rel="noopener">https://www.nber.org/papers/w28290</a>).</p>
<p>15 Kristina McElheran <em>et al</em>., «AI Adoption in America: Who, What, and Where», <em>NBER Working Paper Series</em>, Working Paper 31788, Cambridge (MA), octubre de 2023, disponible en: <a href="https://www.nber.org/papers/w31788" target="_blank" rel="noopener">https://www.nber.org/papers/w31788</a>.</p>
<p><em>16 Ibidem</em>, p. 3.</p>
<p>17 McKinsey &amp; Company, <em>The state of AI in 2022—and a half decade in review</em>, diciembre de 2022, disponible en: <a href="https://www.mckinsey.com/capabilities/quantumblack/our-insights/the-state-of-ai-in-2022-and-a-half-decade-in-review" target="_blank" rel="noopener">https://www.mckinsey.com/capabilities/quantumblack/our-insights/the-state-of-ai-in-2022-and-a-half-decade-in-review</a>.</p>
<p>18 Miguel A. Rivera Ríos, Óscar D. Araujo Loredo, Josué García Veiga y J. Benjamín Lujano López, <em>El capitalismo del quinto Kondratiev. Acumulación de capital, tecnología digital y procesos socioinstitucionales</em>, Fondo de Cultura Económica, México, 2023.</p>
<p><em>19 Ibidem, </em>p. 192.</p>
<p>Acceso al texto completo en formato pdf: <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/consideraciones-sobre-el-impacto-economico-de-la-inteligencia-artificial-hacia-una-mayor-polarizacion-productiva/">Consideraciones sobre el impacto económico de la inteligencia artificial: ¿hacia una mayor polarización productiva?</a></p>
<p>&nbsp;</p>
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