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	<title>Crisis Climática &#8211; FUHEM</title>
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	<title>Crisis Climática &#8211; FUHEM</title>
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		<title>PAPELES 170, Tiempos de incertidumbre</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 Jul 2025 09:44:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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					<description><![CDATA[La revista PAPELES de FUHEM cumple 40 años, por ello este número culmina estas cuatro décadas de análisis sobre las tendencias de fondo que atraviesan nuestro tiempo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignright size-medium wp-image-168864" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/07/PORTADA-Papeles-170-1-300x375.jpg" alt="" width="450" height="635" /><strong>La revista PAPELES cumple 40 años, por ello este número culmina estas cuatro décadas de análisis sobre las tendencias de fondo que atraviesan nuestro tiempo. </strong></p></blockquote>
<p>Los textos recogidos componen un <em>collage</em> con el que hemos tratado,  si no de hacer un balance completo, al menos sí ofrecer una reflexión ilustrativa de los cambios vividos en estos cuarenta años.</p>
<p>Si bien algunas dinámicas –la demográfica o la superación de los límites naturales– se podían vislumbrar allá por 1985, otros procesos han resultado más sorpresivos, tanto en los ámbitos de la economía y la geopolítica como en los de la tecnología y las dinámicas culturales.</p>
<p>Resulta imposible encapsular la realidad y sus múltiples manifestaciones en unas pocas páginas. Lo que sí está claro es que a medida que avanza la crisis ecosocial, se cierra una ventana de oportunidad con todo un abanico de caminos posibles. Nuestras opciones se reducen, y actualmente se decantan en determinadas direcciones, con ciertos factores estructurantes realimentándose entre sí. A pesar de movernos en un contexto tan complejo, el futuro –hoy como siempre– no está escrito y, más que nunca, es tiempo de reflexión y acción.</p>
<p>En la <strong>Intoducción</strong>, «Un mundo cambiante y convulso», <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong> esboza las principales transformaciones que han marcado estas cuatro décadas.</p>
<p>En <strong>A Fondo</strong>, <strong>Ángel Martínez González-Tablas</strong> traza las líneas maestras que han tenido lugar en el ámbito económico, mientras que <strong>Jaime Pastor</strong> dirige su mirada al ámbito de la geopolítica y las relaciones internacionales. <strong>Itziar Ruiz-Giménez</strong> y <strong>Rebeca Giménez</strong> abordan la emergencia de los ecofeminismos, que aportan herramientas de análisis y praxis para transitar la realidad. <strong>Antonio Ortega </strong>centra su análisis en el plano de la ecología y, en concreto de las agroecologías políticas. <strong>Montserrat Galcerán</strong> aborda el debate sobre clase y diversidad, y su evolución en las últimas décadas. <strong>Juan Carlos Velasco </strong>explora una de las cuestiones actuales que concentra más atención y distorsión: las migraciones, contrastando percepciones y hechos. <strong>Ricardo Castaño</strong> dirige su mirada a la ciencia y la tecnología. <strong>Carlos Gómez Gil </strong>sopesa la accidentada vida de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y su permanente dilación. Por su parte, <strong>Jordi Armadans</strong> reflexiona sobre cómo construir paz en un mundo fragmentado.</p>
<p>En <strong>Actualidad</strong>, <strong>Monica Di Donato</strong> conversa con el experto en cuestiones energéticas <strong>Jesús Ramos</strong> sobre el «Gran apagón» en la península ibérica del 28 de abril pasado, y <strong>Nick Buxton</strong> entrevista a la activista sindical <strong>Rafeef Ziadah</strong> sobre el genocidio en Palestina y su trasfondo del colonialismo de asentamiento de Israel, bendecido por EEUU.</p>
<p>La sección <strong>Miradas desde la literatura</strong>, específica para este número especial, recoge dos análisis. <strong>Victor Hugo Pérez Gallo</strong> analiza, a través de las obras <em>Fortuna</em> y <em>Maniac</em>, la evolución deshumanizadora del capitalismo contemporáneo, mientras que <strong>Manuel Casal Lodeiro</strong> reflexiona críticamente sobre el libro <em>El ministerio del futuro</em>, de Kim Stanley Robinson, y valora su utilidad de cara a hallar respuestas ante la crisis del clima.</p>
<p>El número se cierra con la sección <strong>Lecturas</strong>.</p>
<p>A continuación, ofrecemos el Sumario de la revista y dos artículos en abierto: la Introducción de Santiago Álvarez Cantalpiedra y el artículo de la sección A Fondo firmado por Ángel Martínez González-Tablas.</p>
<h5>Sumario</h5>
<p><strong>INTRODUCCIÓN</strong></p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/un-mundo-cambiante-y-convulso-cuarenta-anos-de-transformaciones-de-la-mano-de-papeles/" target="_blank" rel="noopener">Un mundo cambiante y convulso. Cuarenta años de transformaciones de la mano de <em>Papeles</em></a><em>, </em><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong></p>
<p><strong>A FONDO</strong></p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/balance-general-en-el-plano-economico-de-los-ultimos-cuarenta-anos/" target="_blank" rel="noopener">Balance general en el plano económico de los últimos cuarenta años</a>,<strong> Ángel Martínez González-Tablas</strong></p>
<p>Del viejo orden neoliberal al caos sistémico, <strong>Jaime Pastor</strong></p>
<p>Ecofeminismos ante el (des)orden global: herramientas para pensar y habitar un presente en disputa, I<strong>tziar Ruiz-Giménez Arrieta</strong> y <strong>Rebeca Giménez González</strong></p>
<p>Construir <em>pazes </em>ambientales desde las agroecologías políticas, realidades, retos y reexistencias, <strong>Antonio Ortega</strong></p>
<p>Clase y diversidad en las sociedades capitalistas contemporáneas, <strong>Montserrat Galcerán Huguet</strong></p>
<p>La creciente y paradójica centralidad de las migraciones en la esfera pública, <strong>Juan Carlos Velasco</strong></p>
<p>Ciencia, tecnología y sociedad. Un poquito de historia, un poquito de geografía y un poquito de ética, <strong>Ricardo Castaño Tamara</strong></p>
<p>Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en tiempos de policrisis: del negacionismo a la Agenda 2050, <strong>Carlos Gómez Gil</strong></p>
<p>Construir paz en un mundo fragmentado, <strong>Jordi Armadans</strong></p>
<p><strong>ACTUALIDAD</strong></p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/entrevista-a-jesus-ramos-sobre-el-gran-apagon-y-sus-implicaciones/" target="_blank" rel="noopener">Entrevista a Jesús Ramos sobre el «Gran Apagón» y sus implicaciones</a>, <strong>Monica Di Donato</strong></p>
<p>Entrevista a Rafeef Ziadah sobre el genocidio en Palestina, <strong>Nick Buxton</strong></p>
<p><strong>MIRADAS DESDE LA LITERATURA</strong></p>
<p><em>F</em><em>ortuna </em><em>y Maniac: </em>dos rutas literarias hacia el capitalism posmoderno y la deshumanización progresiva, <strong>Víctor Hugo Pérez Gallo</strong></p>
<p><em>El </em><em>Ministerio del Futuro </em>no es la novela que necesitamos (contra el cambio climático), <strong>Manuel Casal Lodeiro</strong></p>
<p><strong>LECTURAS</strong></p>
<p><em>Huertopías. Ecourbanismo, cooperación social y agricultura</em>, José Luis Fernández Casadevante, <em>Kois</em><em>                               </em></p>
<p><strong>Monica Di Donato</strong></p>
<p><em>Utopías cotidianas. Lo que dos mil años de experimentos pueden enseñarnos sobre vivir bien</em>, Kristen R. Ghodsee</p>
<p><strong>José Luis Fernández Casadevante, Kois</strong></p>
<p><em>Capitalismo caníbal. Qué hacer con este sistema que devora la democracia y el planeta, y hasta pone en peligro su propia </em><em>existencia</em>, Nancy Fraser</p>
<p><strong>José Bellver</strong></p>
<p><em>Breviario de ecología libertaria</em>, Carlos Taibo</p>
<p><strong>Lucía Andrinal</strong> y <strong>Estefanía Sánchez</strong></p>
<p><strong>Notas de lectura</strong></p>
<p><strong>RESÚMENES</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<h3><strong>Información y compras</strong>:</h3>
<p>Tel.: +34 914310280</p>
<p>Email: <a class="cursor-init" href="mailto:publicaciones@fuhem.es">publicaciones@fuhem.es</a></p>
<p>Puedes adquirir la revista <strong>PAPELES</strong> en nuestra <a href="https://www.fuhem.es/product/tiempos-de-incertidumbre-una-mirada-desde-las-ultimas-decadas/" target="_blank" rel="noopener">librería virtual</a>.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Entrevista a David R. Boyd</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2025/05/27/entrevista-a-david-r-boyd/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 May 2025 11:21:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio climático]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis Climática]]></category>
		<category><![CDATA[Degradación ambiental]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos de la naturaleza]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
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					<description><![CDATA[El Relator Especial de la ONU sobre Derechos Humanos y Medio Ambiente aborda en esta entrevista algunos de los principales retos que enfrenta su departamento y hace balance de su labor desde 2018. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-160713" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/04/165-300x421.jpg" alt="" width="300" height="421" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/04/165-300x421.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/04/165-450x631.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/04/165-1200x1683.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/04/165-768x1077.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/04/165-1095x1536.jpg 1095w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/04/165-1460x2048.jpg 1460w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/04/165-350x491.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/04/165-600x842.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/04/165-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/04/165-scaled.jpg 1825w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />En <em><a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener">Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</a></em> <a href="https://www.fuhem.es/papeles/papeles-165/" target="_blank" rel="noopener">núm. 165</a>, entrevistamos a <strong>David R. Boyd</strong>, Relator Especial de la ONU sobre Derechos Humanos y Medio Ambiente.</p>
<p>La entrevista realizada por <strong>Nuria del Viso</strong>, del equipo de FUHEM Ecosocial, aborda algunos de los principales retos que enfrenta su departamento y hace balance de su labor desde 2018. <strong> </strong></p>
<blockquote><p><strong>«La crisis climática y medioambiental planetaria es una crisis de derechos humanos»</strong></p></blockquote>
<p>A continuación ofrecemos el texto íntegro e la entrevista.</p>
<p><strong>Nuria del Viso (NV):</strong> <strong>Como es bien sabido, estamos viviendo una grave crisis ecoló</strong><strong>gica. ¿Cómo afecta a los derechos humanos y qu</strong><strong>é grupos son los más perjudicados? </strong></p>
<p><strong>David Boyd (DB): </strong>La crisis climática y medioambiental planetaria es una crisis de derechos humanos. Esto está claramente establecido desde hace muchos años. El cambio climático, la contaminación tóxica, la escasez de agua, la pérdida de biodiversidad y la propagación de enfermedades zoonóticas tienen efectos devastadores sobre los derechos humanos a la vida, la salud, a la alimentación, al agua, a un nivel de vida adecuado y, por supuesto, al derecho a un medio ambiente limpio, sano y sostenible. Estos terribles efectos afectan de manera desproporcionada a las personas en situación de vulnerabilidad y marginación, como los pueblos indígenas, las personas con discapacidad, las mujeres, los niños, las personas mayores, los migrantes, los refugiados y las personas que viven en la pobreza. He sido testigo de estos impactos en misiones a países. Por ejemplo, en Fiyi visité Vunidogaloa, una de las primeras comunidades del mundo que tuvo que ser reubicada debido a la crisis climática. La subida del nivel del mar, las mareas de tempestad y la contaminación por agua salada de su agua potable y sus tierras de cultivo no les dejaron otra opción. Se reubicaron varios kilómetros tierra adentro, cortando sus estrechos lazos con el océano. En Portugal conocí a supervivientes de mortíferos incendios forestales que sufren estrés postraumático. En Chile me encontré con personas que luchan para hacer frente a una gran sequía que ha privado a comunidades enteras del acceso al agua. En Botsuana conocí a personas indígenas para quienes el calor se está volviendo insoportable, y está provocando escasez de agua, inseguridad alimentaria y conflictos entre seres humanos y fauna salvaje. Vimos una larga cola de mujeres y niñas esperando para llenar contenedores de agua en uno de los dos únicos grifos de una comunidad de 1.300 habitantes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>NV: Muchas de las violaciones de derechos humanos en relación con la destrucción de la naturaleza se están produciendo por la intensificación de las actividades extractivas, algunas estrechamente relacionadas con la transición verde, casi todas con el modo de vida de las sociedades má</strong><strong>s ricas, que están generando miles de conflictos socioecológicos en todo el mundo. ¿</strong><strong>Qu</strong><strong>é ví</strong><strong>as considera más prometedoras para abordar y resolver estos conflictos y hacer valer los derechos humanos? ¿</strong><strong>Qu</strong><strong>é herramientas se están desarrollando, en particular desde el ámbito de los derechos humanos?</strong></p>
<p><strong> </strong><strong>DB:</strong> Creo que los enfoques basados en los derechos humanos son la forma más prometedora de abordar estos conflictos y, en particular, el derecho humano a un medio ambiente limpio, sano y sostenible. Este derecho fue reconocido por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en 2021 (resolución 48/13) y por la Asamblea General de la ONU en 2022 (resolución 76/300). Un enfoque basado en los derechos humanos garantiza que las personas más directamente afectadas tengan acceso a la información, la oportunidad de participar significativamente en la toma de decisiones y el acceso a la justicia con recursos efectivos si sus derechos se ven amenazados o vulnerados. El derecho a un medio ambiente sano abarca los elementos anteriores, así como aire limpio, agua salubre y suficiente, alimentos sanos y producidos de forma sostenible, entornos no tóxicos, ecosistemas y biodiversidad sanos y un clima seguro. El derecho a un medio ambiente sano se ha utilizado con éxito para exigir la limpieza de la contaminación industrial, impedir la construcción de nuevas centrales eléctricas de carbón, bloquear el uso de pesticidas que matan a las abejas, impedir proyectos mineros destructivos y mucho más. Este derecho es un catalizador de los cambios necesarios para lograr un futuro justo y sostenible, porque convierte las decisiones correctas en obligaciones para los Estados, en lugar de opciones.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>NV: Uno de los impactos más extremos es la expulsión de grupos y comunidades enteras que tienen que abandonar su hábitat y se convierten en desplazados forzosos. ¿</strong><strong>Qu</strong><strong>é resoluciones y herramientas especí</strong><strong>ficas está desarrollando y aplicando el Comit</strong><strong>é de Derechos Humanos?</strong></p>
<p><strong>DB: </strong>Para que quede claro, hay una distinción importante entre el Comité de Derechos Humanos y el Consejo de Derechos Humanos. El Comité es un grupo de 18 expertos independientes que resuelven denuncias, examinan el cumplimiento del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos por parte de los Estados y publican Observaciones Generales para proporcionar orientación autorizada sobre dicho Pacto. El Consejo está compuesto por 47 Estados miembros y es el principal órgano de derechos humanos de la ONU.</p>
<p>En mi trabajo, los desplazamientos forzosos se producen en dos circunstancias principales: el desarrollo de grandes proyectos industriales, como presas hidroeléctricas, y el establecimiento de parques nacionales u otras zonas protegidas. En mi opinión, el desplazamiento forzoso viola los derechos humanos y debe condenarse. Los Estados tienen la obligación legal de obtener el consentimiento libre, previo e informado de los pueblos indígenas, que son las principales víctimas de los desplazamientos forzosos. Sin consentimiento, no deben permitirse ni las actividades industriales ni los parques.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>NV: El agua es un tema en el que se aprecia bien el cruce entre las cuestiones medioambientales y los derechos humanos. ¿Có</strong><strong>mo caracterizaría esta crisis mundial del agua y cuáles son los problemas más acuciantes?</strong></p>
<p><strong>DB:</strong> El mundo se enfrenta a una crisis del agua cada vez más grave. Más de 2 000 millones de personas carecen de acceso a agua potable gestionada de forma segura (accesible en las instalaciones, disponible cuando se necesita y libre de contaminación). Más de 4 000 millones de personas −la mitad de la población mundia− carecen de acceso a un saneamiento gestionado de forma segura, lo que significa que sus excrementos no se tratan, amenazando la salud humana y de los ecosistemas. Aproximadamente el 80% de las aguas residuales se vierten al medio ambiente sin tratar, contaminando las aguas superficiales, las aguas subterráneas, el suelo y los océanos. Las aguas residuales incluyen los efluentes de la industria, la agricultura, los hogares y las instituciones, así como la escorrentía urbana. Las enfermedades transmitidas por el agua causan casi dos millones de muertes evitables al año en todo el mundo, y la mayor carga recae sobre los niños menores de cinco años. Para más detalles, véase mi informe sobre el agua <a href="https://www.ohchr.org/es/documents/reports/human-rights-and-global-water-crisis-water-pollution-water-scarcity-and-water" target="_blank" rel="noopener">A/HRC/46/28</a>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>NV: Una cuestión candente es la degradación de los ecosistemas y su estrecha relación con las zoonosis y las pandemias. En el seminario que usted convocó en 2022, se mencionó un enfoque basado en los derechos humanos como una forma más eficaz y equitativa de prevenir las pandemias. ¿Podría explicar en qu</strong><strong>é consiste este enfoque?</strong></p>
<p><strong>DB: </strong>En lugar de tratar a la Tierra −este hogar único, sustento de la vida e irremplazable− con cuidado, respeto y reverencia, los seres humanos están infligiendo daños catastróficos a los ecosistemas y la biodiversidad, socavando las extraordinarias contribuciones de la naturaleza al bienestar y la prosperidad humanas. Las pruebas son inquietantes: las poblaciones de fauna y flora silvestres (incluidos anfibios, aves, peces y mamíferos) han caído en picado una media del 60% desde 1970; el ritmo de extinción es cientos de veces superior a la media de los últimos diez millones de años y se está acelerando, con un millón de especies en peligro; casi tres cuartas partes de la superficie terrestre de la Tierra han sufrido alteraciones significativas; y dos tercios de la vida marina están experimentando impactos adversos, además de la acidificación, la desoxigenación y la pérdida de hielo marino.</p>
<p>El rápido declive de la salud de los ecosistemas y de la diversidad biológica está causado por los cambios en el uso de la tierra y del mar (por ejemplo, la conversión de bosques a la agricultura), la explotación directa de las especies (por ejemplo, la pesca, la caza, la caza furtiva, el comercio ilegal de especies silvestres), el cambio climático, la contaminación y las especies invasoras. Las causas profundas incluyen los modelos de producción y consumo, el crecimiento demográfico, el comercio, las innovaciones tecnológicas y los valores sociales. En los últimos cincuenta años, la población humana se ha duplicado, la economía mundial se ha cuadruplicado y el comercio mundial se ha multiplicado por diez, lo que ha disparado la demanda de energía y materiales. Las personas ricas son desproporcionadamente responsables del consumo excesivo y de la presión sobre la naturaleza.</p>
<p>En 2022, los Estados acordaron el Marco Mundial para la Biodiversidad de Kunming-Montreal, comprometiéndose a emplear enfoques basados en los derechos para abordar el angustioso declive de la diversidad de la vida en la Tierra. Entre los compromisos específicos que deben cumplirse para 2030 figuran la protección del 30% de todas las tierras y aguas, la restauración del 30% de las tierras degradadas y la supresión de 500 000 millones de dólares anuales en subvenciones que perjudican a la naturaleza. El Marco reconoce específicamente la importancia del derecho a un medio ambiente limpio, sano y sostenible.</p>
<p>La transformación de la sociedad para lograr una buena calidad de vida para todos en armonía con la naturaleza requiere aumentar la conservación de la biodiversidad, la restauración a gran escala de los ecosistemas degradados, una rápida transición a la energía limpia, el cambio a una economía circular, la disminución del consumo de energía y materiales por parte de las personas ricas y la reforma de las cadenas de suministro para reducir el impacto ambiental.</p>
<p>Necesitamos enfoques basados en los derechos para todos los aspectos de la conservación, protección, restauración, uso y beneficio de los ecosistemas sanos y la biodiversidad. La aplicación de un enfoque basado en los derechos aclara las obligaciones de los Estados y las empresas; cataliza acciones ambiciosas; pone de relieve la difícil situación de los más pobres y vulnerables; y capacita a las personas para que participen en el diseño y la aplicación de soluciones. Las acciones necesarias incluyen:</p>
<p>(a) supervisar e informar sobre el estado de la biodiversidad y las amenazas que pesan sobre ella;</p>
<p>(b) adoptar y aplicar planes nacionales de biodiversidad;</p>
<p>(c) integrar la biodiversidad en otros ámbitos políticos (por ejemplo, sanidad y finanzas);</p>
<p>(d) la creación de áreas protegidas y el establecimiento de otras medidas eficaces de conservación;</p>
<p>(e) el establecimiento de normas que garanticen el uso sostenible de la biodiversidad;</p>
<p>(f) promulgar leyes para proteger las especies amenazadas;</p>
<p>(g) restaurar los ecosistemas degradados;</p>
<p>(h) prevenir la propagación de especies invasoras; y</p>
<p>(i) proporcionar incentivos para la conservación y el uso sostenible.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>NV: En ese seminario tambi</strong><strong>én se mencionó el proyecto de elaboración de un instrumento internacional para la prevenció</strong><strong>n de pandemias. ¿Cuál es su situació</strong><strong>n?</strong></p>
<p><strong>DB:</strong> Se están llevando a cabo negociaciones en la Asamblea Mundial de la Salud, con la intención de finalizar un nuevo tratado a finales de 2024.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>NV: Hablábamos antes de los colectivos afectados y uno de ellos es el de los defensores y defensoras de la tierra. ¿Cómo valora su situació</strong><strong>n actual?</strong></p>
<p><strong> </strong><strong>DB:</strong> Los defensores y defensoras de la tierra son héroes para sus comunidades y para el medio ambiente. Lamentablemente, siguen siendo acosados, amenazados, atacados, demandados, criminalizados e incluso asesinados por alzar su voz para defender la tierra, el agua, la naturaleza y los derechos humanos. Se trata de una situación trágica, y los Estados tienen la obligación de proteger a estas personas, investigar los delitos cometidos contra ellas y castigar a los autores. Todos deberíamos honrar y celebrar la labor de los y las defensoras de los derechos humanos medioambientales.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>NV: Si he entendido bien, su trabajo como Relator Especial tiene que navegar entre las obligaciones de los Estados de proteger el medio ambiente y los derechos humanos, y la rapacidad de algunas poderosas empresas, que casi siempre cuentan con el respaldo de los mismos Estados. ¿Cuáles son las principales dificultades que encuentra? ¿De qu</strong><strong>é instrumentos disponen para garantizar los derechos humanos y el medio ambiente? ¿Sería necesario algún otro instrumento?</strong></p>
<p><strong>DB:</strong> Muchas grandes empresas abusan del derecho a un medio ambiente limpio, sano y sostenible contaminando el aire, el agua y el suelo, provocando y agravando la crisis climática, devastando la biodiversidad y los ecosistemas, produciendo y comercializando alimentos insalubres e insostenibles y liberando sustancias tóxicas que envenenan a los seres humanos, la fauna y los ecosistemas. Transformar el papel de las empresas es uno de los principales retos para avanzar hacia un futuro justo y sostenible.</p>
<p>Los paradigmas económicos y empresariales actuales se basan en la explotación de las personas y la naturaleza. Entre los defectos de estos paradigmas están el pensamiento a corto plazo, la creencia en un crecimiento ilimitado, un enfoque estrecho en la maximización de los beneficios para los accionistas y la externalización de los costes sociales, sanitarios y medioambientales a la sociedad. Por ejemplo, las empresas de combustibles fósiles obtienen beneficios de cientos de miles de millones de dólares mientras sus productos matan a millones de personas y agravan la emergencia climática. Las empresas transnacionales de la alimentación disfrutan de beneficios récord mientras los precios de los alimentos, el hambre y la malnutrición se disparan.</p>
<p>Para abordar los efectos sustanciales de las empresas sobre los derechos humanos han surgido varios marcos normativos, como los Principios Rectores de la ONU sobre las Empresas y los Derechos Humanos, las Líneas Directrices de la OCDE para Empresas Multinacionales y otros. A pesar de estos marcos, son pocas las empresas que aplican las medidas necesarias para respetar los derechos humanos, en gran medida porque estos marcos no son jurídicamente vinculantes.</p>
<p>Todas las empresas tienen la responsabilidad de respetar todos los derechos humanos reconocidos internacionalmente, incluido el derecho a un medio ambiente limpio, saludable y sostenible, a lo largo de sus cadenas de valor. Esta responsabilidad está por encima del cumplimiento de las leyes y normativas nacionales.</p>
<p>Sin embargo, muchas grandes empresas son delincuentes medioambientales. La aplicación de la ley se produce en contadas ocasiones. Incluso cuando son investigadas, procesadas y condenadas, las penas son insuficientes. Las mayores multas y sanciones medioambientales de la historia, 35 000 millones de dólares contra Volkswagen por su escándalo del diésel sucio y 65 000 millones contra BP por su mortífero vertido de petróleo en Deepwater Horizon, no tuvieron un impacto significativo a largo plazo en el precio de las acciones.</p>
<p>Por desgracia, los Estados son cómplices de la crisis planetaria. Fomentan, permiten y subvencionan actividades empresariales destructivas. Los Estados tienen el deber de proteger los derechos humanos de los daños reales y potenciales que puedan causar las empresas dentro de su territorio, jurisdicción o control.</p>
<p>Los Estados deben establecer leyes, reglamentos, normas y políticas sólidas en materia de clima, medio ambiente y derechos humanos, incluida una legislación exhaustiva sobre derechos humanos y diligencia debida medioambiental. La supervisión y el cumplimiento efectivos son esenciales, y requieren instituciones con la autoridad, el personal y los recursos necesarios para prevenir, investigar, castigar y reparar los impactos climáticos y medioambientales sobre los derechos humanos. Las instituciones nacionales de derechos humanos, las cortes y los tribunales tienen un papel supervisor vital.</p>
<p>La humanidad necesita reducir su huella ecológica colectiva y, sin embargo, miles de millones de personas del Sur global necesitan ampliar su huella energética y material para alcanzar un nivel de vida confortable y disfrutar plenamente de sus derechos humanos. La sociedad debe enfrentarse a esta paradoja. Los Estados ricos deben liderar la reducción de sus huellas y financiar el crecimiento verde en el Sur global.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>NV: Concretamente, el mecanismo de solución de diferencias que permite a los inversores demandar a los Estados suscitó un informe por su parte que menciona las consecuencias catastróficas de este mecanismo, especialmente en el contexto de la emergencia climá</strong><strong>tica. ¿</strong><strong>Qu</strong><strong>é </strong><strong>medidas podrían adoptar los Estados para evitar futuras demandas? ¿Se ha avanzado algo en este sentido?</strong></p>
<p><strong>DB:</strong> Ante una crisis planetaria climática, medioambiental y de derechos humanos, es sencillamente una locura contar con un mecanismo que permita a los inversores extranjeros anteponer los beneficios y los intereses privados a los derechos humanos, la salud humana, el medio ambiente y la capacidad de los Estados para hacer frente a la crisis. Los Estados pueden y deben (debido a sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos) resolver este problema. Pueden hacerlo retirando el consentimiento al arbitraje (un acto unilateral) y renegociando los acuerdos comerciales y de inversión que no incluyan mecanismos de solución de controversias entre inversores y Estados. Resulta alentador que diez Estados europeos ya se hayan retirado o hayan indicado sus planes de retirarse del Tratado sobre la Carta de la Energía (entre ellos, España). También es alentador que en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, Canadá y EEUU hayan eliminado intencionadamente el mecanismo de solución de diferencias entre inversores y Estados, tal y como se les aplicaba a ellos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>NV: Por último, ¿</strong><strong>qu</strong><strong>é logros de su oficina destacaría en materia de medio ambiente y derechos humanos?</strong></p>
<p><strong>DB: </strong>Lo más destacado de mis seis años como Relator Especial ha sido lo siguiente:</p>
<ol>
<li>El reconocimiento histórico del derecho a un medio ambiente limpio, saludable y sostenible por parte del Consejo de Derechos Humanos de la ONU (2021), la Asamblea General de la ONU (2022) y el Comité de los Derechos del Niño de la ONU (2023), que marca un punto de inflexión vital en la evolución de los derechos humanos.</li>
<li>Las numerosas acciones que se están llevando a cabo para que el derecho a un medio ambiente limpio, sano y sostenible sea una realidad para más personas. Este derecho se está incorporando a la gobernanza medioambiental multilateral. Se incorporó en los documentos finales de la COP27 y la COP28, en el Marco Mundial de la Biodiversidad de Kunming Montreal y en la Declaración de Bonn por un Planeta Libre de Daños Causados por las Sustancias Químicas y los Residuos. El Comité de los Derechos del Niño reconoció por primera vez el derecho de los niños a un medio ambiente sano, situándolo en el centro de la Observación General 26. El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Comité para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer han integrado el derecho a un medio ambiente sano en sus trabajos. Más Estados han reconocido el derecho a un medio ambiente saludable en la legislación, entre ellos Antigua y Barbuda, Belice, Canadá, Granada y Santa Lucía, lo que eleva el total a 161 Estados miembros. Desde la resolución del Consejo de Derechos Humanos de 2021, el derecho ha sido reconocido en leyes subnacionales como la Constitución del Estado de Nueva York y la Ley de Cambio Climático (Futuro Neto Cero) de Nueva Gales del Sur, en Australia. La legislación de Nueva Gales del Sur establece claramente que «Las medidas para hacer frente al cambio climático deben ser coherentes con el derecho a un medio ambiente limpio, saludable y sostenible». Está en proceso de añadirse a la legislación sobre derechos humanos del Territorio de la Capital Australiana. Las resoluciones de la ONU que reconocen el derecho, a pesar de su estatus de ley blanda, también han influido en una serie de decisiones judiciales relacionadas con la protección de especies en peligro de extinción, la necesidad de una acción climática ambiciosa basada en los derechos, la importancia de prevenir/rehabilitar las zonas de sacrificio, y los peligros tanto para el medio ambiente como para los derechos humanos que plantea la minería a cielo abierto. Otra línea realmente fascinante de decisiones judiciales relacionadas con el derecho a un medio ambiente sano ha sido el resultado de los desafíos empresariales e industriales a las medidas estatales que refuerzan las leyes climáticas y medioambientales. Algunos ejemplos son la regulación de las bolsas de plástico (Kenia, México y Uganda), una ley de protección de los ecosistemas glaciares (Argentina) y las restricciones a la importación de vehículos de motor más antiguos y contaminantes (Perú). En cada uno de estos cinco casos, el gobierno argumentó que sus acciones estaban justificadas por su obligación de proteger el derecho a un medio ambiente sano, y en cada caso, el tribunal estuvo de acuerdo.</li>
</ol>
<ol start="3">
<li>Las personas extraordinarias que he conocido a lo largo de este viaje, de todas las naciones, de todas las profesiones y condiciones sociales, todos dedicados a hacer del mundo un lugar más limpio, más verde, más sano y más feliz para las generaciones presentes y futuras. Hay tantas personas increíbles e inspiradoras y ha sido un honor conocerlas, trabajar con ellas y aprender de ellas.</li>
</ol>
<p>&nbsp;</p>
<p>Espero que estas respuestas sean útiles.</p>
<p><strong>NV: Sin duda. Muchas gracias.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Acceso al texto completo en formato pdf: <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/entrevista-con-david-r-boyd/" target="_blank" rel="noopener"><em><span lang="ES-TRAD">Entrevista con David R. Boyd, Relator Especial de la ONU sobre Derechos Humanos y Medio Ambiente</span></em></a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<item>
		<title>Mecanismos de resolución pacífica de conflictos ambientales</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2024/01/21/mecanismos-de-resolucion-pacifica-de-conflictos-ambientales/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 21 Jan 2024 09:23:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Dosieres Ecosociales]]></category>
		<category><![CDATA[Conflictos Ecosociales]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis Climática]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis Ecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Resolución de conflictos]]></category>
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					<description><![CDATA[Resolución de conflictos que parte del conocimiento acumulado por la investigación para la paz y su aplicación a la crisis ecosocial y la desestabilización del clima.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-0"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="vc_custom_heading_wrap "><div class="heading-text el-text" ><h2 class="h2" ><span>Mecanismos de resolución pacífica de conflictos ambientales</span></h2></div><div class="clear"></div></div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-0" data-row="script-row-unique-0" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-0"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-1"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-6 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ></p>
<blockquote>
<p><strong>La desestabilización del clima trae aparejado una multiplicación de los eventos climáticos extremos, como inundaciones, sequías, olas de calor y super incendios que se están cobrando miles de vidas anualmente en todo el mundo.</strong></p>
</blockquote>
<p>Junto a estos impactos directos, existen otros efectos menos visibles en la medida que el cambio climático y los eventos extremos pueden incidir de forma indirecta como un factor que agudiza tensiones geopolíticas y conflictos de distinto tipo e intensidad, desde tensiones sociales por un creciente precio de los alimentos a conflictos por acceder a recursos menguantes (agua) o los impactos generados por una salud mental en deterioro por olas de calor.</p>
<p>Bajo el título <em>Mecanismos de resolución pacífica de conflictos ambientales ante los impactos de eventos meteorológicos extremos</em>, presentamos una nueva entrega de la <a href="https://www.fuhem.es/dosieres-ecosociales/" target="_blank" rel="noopener">Colección Dosieres Ecosociales</a>.</p>
<p>El presente dosier se centra en algunos de los espacios donde se entrecruzan las tensiones contemporáneas y los fenómenos climáticos extremos para tratar de identificar formas no violentas de afrontar las tensiones desde las comunidades. Igualmente busca explorar los mecanismos de resolución pacífica de conflictos partiendo del conocimiento acumulado por la investigación para la paz y su aplicación a la crisis ecosocial y la desestabilización del clima.</p>
</div></div></div></div></div></div><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-6 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><style type="text/css">
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<p>Con este dosier pretendemos seguir avanzando en algunas de las cuestiones ecosociales que nos preocupan como son el cambio climático, los conflictos socioecológicos y la <strong>resolución pacífica de los conflictos</strong>, así como las estrategias comunitarias para enfrentarlos.</p>
<h4>AUTORES/AS:</h4>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #211e1e;"><strong>Carlos Martín Beristain</strong> es </span>médico y doctor en Psicología y un veterano investigador de las violaciones de derechos humanos en América Latina y otras regiones del mundo. Fue coordinador del Informe <a href="https://www.odhag.org.gt/publicaciones/remhi-guatemala-nunca-mas/" target="_blank" rel="noopener"><i>Guatemala: nunca más</i></a> y asesor de las Comisiones de la verdad de Per<span style="font-family: 'Calibri',sans-serif;">ú</span>, Paraguay y Ecuador.</p>
<p><strong>Cristina García Fernández</strong> es economista y profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.</p>
<p><strong>Beatriz Arnal Calvo</strong> es candidata doctoral en la Universidad de Brighton (Reino Unido), miembro del grupo de <a href="https://aipaz.org/" target="_blank" rel="noopener">AIPAZ</a> de Paz Ambiental y de <a href="https://wilpf.es/" target="_blank" rel="noopener">WILPF-España</a>, e investigadora del <a href="https://seipaz.org/" target="_blank" rel="noopener">Seminario de Investigación para la Paz</a>, de Zaragoza.</p>
<p><strong>Karla Vargas Arancibia</strong> es abogada de la Universidad de Chile, diplomada en Derecho de Aguas, Medio Ambiente y Cambio Climático de la misma universidad, y miembro del Equipo Empoderamiento y Participación Pública de la ONG <a href="https://www.fima.cl/" target="_blank" rel="noopener">Fiscalía del medio Ambiente &#8211; FIMA</a>.</p>
<p><strong>Cristóbal Melo González</strong> es egresado de Derecho en la Universidad de Chile, Equipo Empoderamiento y Participación Pública de la  ONG <a href="https://www.fima.cl/" target="_blank" rel="noopener">Fiscalía del medio Ambiente &#8211; FIMA</a>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Puedes consultar nuestros anteriores <a href="https://www.fuhem.es/dosieres-ecosociales/" target="_blank" rel="noopener">Dosieres Ecosociales</a>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="alignright wp-image-141269" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-450x104.png" alt="" width="432" height="100" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-450x104.png 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-1200x278.png 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-300x69.png 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-768x178.png 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-600x139.png 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd-64x15.png 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Logo_Miterd.png 1280w" sizes="(max-width: 432px) 100vw, 432px" /></p>
<p>Esta publicación ha sido realizada con el apoyo financiero del <strong>Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITERD)</strong>. El contenido de la misma es responsabilidad exclusiva de <strong>FUHEM</strong> y no refleja necesariamente la opinión del <strong>MITERD</strong>.</p>
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		<title>El arte de vivir en la España vaciada</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2023/03/31/el-arte-de-vivir-en-la-espana-vaciada/</link>
					<comments>https://www.fuhem.es/2023/03/31/el-arte-de-vivir-en-la-espana-vaciada/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 31 Mar 2023 14:49:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Dosieres Ecosociales]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis Climática]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis Ecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Despoblación]]></category>
		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[España Vaciada]]></category>
		<category><![CDATA[Transición Ecosocial]]></category>
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					<description><![CDATA[Análisis sobre la crisis climática, pero no como una profecía desastrosa para la España vaciada, sino como escenario donde dibujar en positivo una transición ecosocial y una vida digna para el medio rural ibérico. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-5"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="vc_custom_heading_wrap "><div class="heading-text el-text" ><h2 class="h2" ><span>El arte de vivir en la España vaciada</span></h2></div><div class="clear"></div></div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-5" data-row="script-row-unique-5" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-5"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-6"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-8 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p>La colección <a href="https://www.fuhem.es/dosieres-ecosociales/" target="_blank" rel="noopener">Dosieres Ecosociales</a> publica su nuevo número: <em>El arte de vivir en la España vaciada: colonialismo energético, crisis climática y transición ecosocial</em>, de <strong>Luis del Romero Renau</strong>, Doctor en Geografía por la Universidad de Barcelona y profesor de la Universidad de Valencia.</p>
<p>En los últimos años el problema de la despoblación del medio rural -abandonado y maltratado- ha acaparado las portadas de muchos periódicos y ha sido analizado desde múltiples ángulos formando ya parte del debate político.</p>
<p>Este dosier pretende ser un nuevo medio para seguir impulsando estos debates, y por ello, no aborda la crisis climática como una profecía desastrosa para la España vaciada, sino como un escenario sobre el que dibujar en positivo una transición ecosocial y una vida digna para el medio rural ibérico.</p>
<p>Vivir en la España vaciada es a veces un arte. No solo ya por el estado de algunas carreteras o el difícil acceso a un hospital, a internet o a una ferretería. Por un lado, últimamente se habla mucho del medio rural como modelo para una transición energética que implica en la práctica una invasión sin precedentes de proyectos de energías renovables o como oportunidad de negocio para proyectos mineros y de macrogranjas. Por otro lado, aún pervive el discurso de la España vaciada y negra que languidece, envejece, donde hace mucho frío y no puedes hacer nada porque no hay cines ni centros comerciales.</p>
</div></div></div></div></div></div><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-4 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><style type="text/css">
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<p>El dosier se divide en doce capítulos que transitan por diferentes aspectos básicos en la vida de cualquier persona, con las peculiaridades de lo que supone vivir en un medio rural despoblado como el que caracteriza a tantos territorios ibéricos. Comienza abordando la emergencia climática y el nuevo escenario climático que ya es una realidad, en especial en la cuenca Mediterránea y el desafío que ello va a suponer a medida que algunas de las previsiones que anuncia el IPCC se vayan cumpliendo. Seguidamente, con el título provocador de “emosido engañado”, se aborda una de las tesis centrales de este libro: los procesos de depredación y colonización material, cultural y simbólica del medio rural como causa principal de la desaparición de modos de vida rurales y preindustriales. Se analiza en clave histórica el vaciamiento que ha experimentado la España hoy denominada vaciada, desde hace poco más de un siglo.</p>
<p>El tercer capítulo aborda lo que es, sin duda, el principal conflicto territorial de las áreas rurales ibéricas a principios de la tercera década de este siglo: la proliferación de grandes proyectos de energías renovables y que está suponiendo un despliegue sin precedentes de miles de aerogeneradores, paneles solares, subestaciones eléctricas y líneas de evacuación. Todo un ejercicio de colonialismo interior que se analiza desde el prisma del debate sobre la demanda de energía actual y futura para todo el país.</p>
<p>El capítulo cuarto desarrolla otra de las tesis principales del texto con la pregunta: ¿existe realmente un gobierno para el medio rural ibérico? Utilizando como referencia los estudios de Scott sobre sociedades sin Estado de áreas rurales del sureste asiático, se muestra el ejemplo de algunas áreas rurales concretas españolas que han ido evolucionando hasta fechas recientes de manera independiente y aislada respecto a las capitales de sus respectivos reinos.</p>
<p>Los capítulos del cinco al nueve analizan esos aspectos básicos en la vida de cualquier comunidad rural, para entender con mayor profundidad las causas de su crisis y cómo afecta la multicrisis global a cada una de ellas. Se analiza en primer lugar uno de los factores importantes en la decadencia de las sociedades rurales: la privatización y destrucción de los bienes comunales y su importancia en toda política que pretenda rehabitar y dinamizar el medio rural. El capítulo seis aborda la cuestión de la vivienda el medio rural, muy poco estudiada, y las alternativas habitacionales que pueden ponerse en marcha, más allá de la iniciativa privada y de las fórmulas clásicas de compra o alquiler. Los dos siguientes capítulos desarrollan otra de las cuestiones centrales en cualquier proyecto de vida: el trabajo asalariado. Mientras que el capítulo 7 aborda la cuestión del empleo rural en una época de colapsos, el ocho se centra en lo que ha sido hasta no hace tanto una de las principales actividades económicas en el medio rural: la agricultura y ganadería. En este caso se analiza la crisis de estas actividades no solamente según presiones externas, sino con una mirada en femenino y plural para entender que la crisis de ciertas sociedades rurales también tuvo que ver con las violencias hegemónicas y aceptadas socialmente especialmente hacia la mujer. Termina el capítulo analizando la gran apuesta de las políticas públicas para el medio rural: el turismo, así como otras propuestas ya dentro del sector agropecuario, hablando de las agriculturas ecológicas. Por último, el capítulo 9 aborda otra cuestión fundamental en toda vida en el medio rural: la difícil y compleja relación con su medio ambiente circundante a lo largo de la historia reciente, en especial en lo que se refiere a la protección de espacios naturales.</p>
<p>A partir de aquí comienza la segunda parte del dosier que se centra en analizar de qué manera se podría poner en marcha una transición ecosocial en el medio rural. Se parte de la premisa de que el medio rural presenta una serie de factores de resiliencia frente a los espacios urbanos por su propia configuración social y geográfica, que lo hace un laboratorio idóneo para poner en marcha políticas de adaptación y mitigación del cambio climático. Se analizan varias experiencias y ejemplos para transitar en esta transición ecosocial que tenga como objetivo fundamental vivir mejor, pero con menos, o dicho de otro modo, vivir con una sobriedad feliz.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>
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		<title>Presentación del Dosier Ecosocial sobre la España vaciada</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2023/03/30/presentacio-del-dosier-ecosocial-sobre-la-espana-vaciada/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 Mar 2023 10:19:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agenda Ecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis Climática]]></category>
		<category><![CDATA[Despoblación]]></category>
		<category><![CDATA[Energía]]></category>
		<category><![CDATA[España Vaciada]]></category>
		<category><![CDATA[Transición Ecosocial]]></category>
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					<description><![CDATA[En los últimos años el problema de la despoblación del medio rural -abandonado, vaciado y maltratado- ha acaparado las portadas [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignright size-medium wp-image-150255" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/03/Presentacion-Dosier-Espa-Vaciada-450x450.png" alt="" width="450" height="450" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/03/Presentacion-Dosier-Espa-Vaciada-450x450.png 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/03/Presentacion-Dosier-Espa-Vaciada-1200x1200.png 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/03/Presentacion-Dosier-Espa-Vaciada-300x300.png 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/03/Presentacion-Dosier-Espa-Vaciada-768x768.png 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/03/Presentacion-Dosier-Espa-Vaciada-350x350.png 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/03/Presentacion-Dosier-Espa-Vaciada-348x348.png 348w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/03/Presentacion-Dosier-Espa-Vaciada-600x600.png 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/03/Presentacion-Dosier-Espa-Vaciada-100x100.png 100w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/03/Presentacion-Dosier-Espa-Vaciada-64x64.png 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2023/03/Presentacion-Dosier-Espa-Vaciada.png 1366w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" />En los últimos años el problema de la despoblación del medio rural -abandonado, vaciado y maltratado- ha acaparado las portadas de muchos periódicos y ha sido analizado desde múltiples ángulos académicos y mediáticos, tanto que, hoy en día, forma ya parte del debate político.</p>
<p>En efecto, el medio rural español y, especialmente, algunas áreas montañosas más aisladas, continúan en una lenta decadencia que, en el caso de multitud de núcleos periféricos, ha culminado con su abandono total. En ese sentido, despoblación, periferia y conflicto son conceptos que describen bien la situación de estos territorios que sufren, en muchos casos, la ausencia de un plan político claro y a largo plazo que contemple otras formas de desarrollo para ellos. De ahí que, los proyectos industriales que se aportan como solución –macrogranjas, parques eólicos, huertos solares, etc., con altos costes ecológicos y sociales- no pueden plantearse como la única respuesta a las necesidades de estos territorios y, por esa razón, han encontrado una fuerte resistencia entre los pocos habitantes que quedan.</p>
<p>Sin duda, el medio rural plantea así un reto político, social y económico de mucha envergadura para los tiempos que vivimos y, desde FUHEM Ecosocial, pensamos que existen alternativas y claves para repensar y contar su futuro que han de ser analizadas y exploradas mediante diversos y diferentes escenarios. Y es en ese sentido que publicamos un nuevo Dosier Ecosocial  que lleva por título <span style="color: #3366ff;"><a style="color: #3366ff;" href="https://www.fuhem.es/2023/03/31/el-arte-de-vivir-en-la-espana-vaciada/">El arte de vivir en la España vaciada: colonialismo energético, crisis climática y transición ecosocial</a> </span> y cuya autoría es de Luis Del Romero, geógrafo y profesor de la Universidad de Valencia.</p>
<p>Y para hablar de ello e impulsar, entre todas y todos, un espacio de reflexión y profundización sobre estas problemáticas, te invitamos a participar al evento de presentación del nuevo ejemplar de la colección de <a href="https://www.fuhem.es/dosieres-ecosociales/" target="_blank" rel="noopener">Dosieres Ecosociales</a>, que contará con la presencia del autor, <strong>Luis Del Romero</strong>, y con los comentarios y reflexiones al texto de <strong>Eva Sempere</strong> y <strong>Adrián Almazán</strong>.</p>
<p>A continuación, se abrirá un debate con todas las personas que puedan acompañarnos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>APUNTA:</strong></h4>
<h4><strong>CUÁNDO</strong>: 26 de abril de 2023</h4>
<h4><strong>HORA</strong>: 18:00 h.</h4>
<h4><strong>DÓNDE</strong>: Ateneo la Maliciosa</h4>
<p>Calle de las Peñuelas, 12</p>
<p>28005 Madrid</p>
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		<title>Entrevista a Nick Buxton</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2022/06/05/entrevista-a-nick-buxton-2/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 05 Jun 2022 11:31:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio climático]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis Climática]]></category>
		<category><![CDATA[Gasto militar]]></category>
		<category><![CDATA[Militarismo]]></category>
		<category><![CDATA[Securitización]]></category>
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					<description><![CDATA[Entrevista sobre los efectos de la militarización de la respuestas al cambio climático y de las perspectivas que este enfoque abre para otras cuestiones contemporáneas.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignright wp-image-144080 size-thumbnail" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/04/157-1-300x426.png" alt="" width="300" height="426" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/04/157-1-300x426.png 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/04/157-1-450x640.png 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/04/157-1-1200x1706.png 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/04/157-1-768x1092.png 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/04/157-1-1081x1536.png 1081w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/04/157-1-1441x2048.png 1441w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/04/157-1-600x853.png 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/04/157-1-64x91.png 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/04/157-1.png 1996w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />Nuria del Viso, del equipo de FUHEM Ecosocial, entrevista a <strong>Nick Buxton</strong> en el <a href="https://www.fuhem.es/2022/05/04/papeles-157-militarismo/" target="_blank" rel="noopener">número 157</a> de la revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global</em></a>, dedicado al <strong>Militarismo</strong>, sobre los efectos de la militarización de la respuestas al cambio climático y de las perspectivas que este enfoque abre para otras cuestiones contemporáneas.</p>
<blockquote><p><strong> </strong><strong>«La militarización del cambio climático va más de afianzar el poder militar que de detener la desestabilización del clima»</strong></p></blockquote>
<p>La militarización como ideología alcanza sutil o abiertamente buena parte de las grandes cuestiones políticas que se nos plantean, así como recónditos rincones de la vida social. Una de las cuestiones sociopolíticas recientes que se ha visto más tratada en términos de seguridad y más militarizada es la del cambio climático, cuestión que cruza la realidad contemporánea y cuyas respuestas se van tiñendo crecientemente de verde camuflaje. Nick Buxton, asesor de comunicaciones y redactor y coordinador de las comunidades de aprendizaje digital del <a href="https://www.tni.org/es" target="_blank" rel="noopener">Transnational Institute (TNI)</a></p>
<p><strong>Nuria del Viso (NdV): Después de <a href="https://www.tni.org/en/publication/the-secure-and-the-dispossessed" target="_blank" rel="noopener"><em>The Secure and the Dispossesed</em></a>, que publicaste en 2016 junto a Ben Hayes (traducido por FUHEM y otras organizaciones bajo el título <a href="https://www.fuhem.es/cambioclimaticosa/" target="_blank" rel="noopener"><em>Cambio climático S.A.</em></a> en 2017), poco antes de la COP26 has publicado el informe <a href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Aproximacion-a-la-seguridad-climatica-TNI-FUHEM-web.pdf" target="_blank" rel="noopener"><em>Aproximación a la seguridad climática. Los peligros de la militarización de la crisis del clima </em></a>(TNI/FUHEM, 2021)<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><sup>1</sup></a> ¿Qué pretendes con esta publicación? ¿Qué cambios has observado en esta problemática desde la publicación del libro hace cinco años?</strong></p>
<p><strong>Nick Buxton (NB): </strong>En los últimos cinco años, las tendencias que identificamos en el libro en cuanto a promover soluciones militares y de seguridad para la crisis climática tristemente se han afianzado. En 2021, la OTAN hizo de los preparativos militares para el cambio climático una de sus prioridades clave,<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><sup>2</sup></a> el presidente Biden está integrando las perspectivas militares sobre el cambio climático en todas las áreas del Gobierno, y la UE está en camino de una militarización a gran escala, especialmente a raíz de la guerra de Ucrania. A primera vista, el hecho de que los militares se tomen en serio el cambio climático suena como algo positivo, pero cuando se analizan sus estrategias en profundidad queda claro que se trata principalmente de reforzar el poder militar en lugar de detener la desestabilización del clima.</p>
<p>El gasto en el ejército y otras fuerzas coercitivas por parte de los países más ricos ha aumentado drásticamente en la última década, incluso cuando los países más ricos no están cumpliendo con su promesa de financiación para el clima a los países en desarrollo que ayudaría a los países a hacer frente al cambio climático. Un informe reciente del TNI, <em>Muro Climático Global</em>,<a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><sup>3</sup></a> mostraba que los países más ricos gastan más del doble en fronteras y aplicación de la ley de inmigración que en proporcionar financiación para el clima. En algunos casos es peor: Estados Unidos gasta 11 veces más.</p>
<p>Este desvío de recursos hacia la <em>securitización</em> de la crisis climática no contribuye a abordar sus causas profundas ni a evitar que empeoren. Más bien, acaba convirtiendo a sus víctimas en «amenazas» a las que hay que hacer frente militarmente. Es una forma irracional y profundamente inhumana de responder a la crisis climática.</p>
<p>En el lado positivo, en estos cinco años ha ido creciendo la conciencia de los peligros de militarizar la crisis climática. En las conversaciones de la ONU sobre el clima celebradas en Glasgow, la COP26, una importante coalición de organizaciones pacifistas y ecologistas se unió para oponerse a la militarización y exigir la reducción de las emisiones militares. El movimiento mundial para exigir justicia como principal respuesta al cambio climático sigue creciendo en número e impacto.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>NdV: El enmarque del cambio climático desde la seguridad militar enfatiza la supuesta inestabilidad que traerá el cambio climático en forma de conflictos y violencia, a pesar de que ese supuesto no se ha demostrado en las investigaciones académicas, y desde círculos militares y gubernamentales se alimenta una narrativa del miedo. </strong></p>
<p><strong>¿Cómo benefician estas narrativas los intereses de los Estados y los ejércitos respecto al cambio climático y el control de las poblaciones?</strong></p>
<p><strong> ¿Es este un ejemplo de cómo se introduce el militarismo en nuestros imaginarios?</strong></p>
<p><strong>NB</strong>: Creo que la creencia de que el cambio climático conducirá necesariamente a conflictos se ha vuelto hegemónica. Es una narrativa claramente promovida por los planificadores militares y la industria armamentística que, por la naturaleza de su poder político y económico, la han hecho parecer de «sentido común».  La estrategia de la OTAN en 2021, por ejemplo, dice que el cambio climático «exacerbará la fragilidad de los Estados, alimentará los conflictos y provocará desplazamientos, migraciones y movilidad humana, creando condiciones que pueden ser explotadas por actores estatales y no estatales que amenacen o desafíen a la Alianza». Sin embargo, como señalas, cuando se busca qué pruebas hay sobre este punto se encuentra que hay muy pocas. El reciente <a href="https://www.ipcc.ch/report/sixth-assessment-report-working-group-ii/" target="_blank" rel="noopener">informe del Grupo de trabajo II del IPCC</a>,<a href="#_ftn4" name="_ftnref4"><sup>4</sup></a> por ejemplo, que representa el mejor consenso actual de la comunidad científica, dice que «en comparación con otros factores socioeconómicos, la influencia del clima en los conflictos se considera relativamente débil (confianza alta)». Esto no quiere decir que el clima no sea un factor, sino que lo que en última instancia importa son las estructuras de la sociedad y el gobierno y cómo responden a los impactos climáticos. Además, el IPCC continúa diciendo que los verdaderos motores de los conflictos son «los patrones de desarrollo socioeconómico que se entrecruzan, el uso insostenible de los océanos y de la tierra, la inequidad, la marginación, los patrones históricos y actuales de desigualdad, como el colonialismo, y la gobernanza (confianza alta)». Por supuesto, estos patrones son inherentes a nuestra injusta economía global actual, en la cual los poderosos tienen poco interés en hacer cambios fundamentales que afecten a sus intereses, por lo que quizás no sea una sorpresa que los gobiernos de los países más ricos prefieran centrar su atención en escenificar respuestas en lugar de abordar las causas subyacentes de la crisis climática.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>NdV: La noción de escasez, que se vincula a los efectos de la desestabilización del clima, se presenta también como un hecho dado. Es cierto que existen límites biofísicos, pero el concepto de escasez tiene también mucho de construcción social y se relaciona estrechamente con las carencias de distribución (o la concentración de riqueza). Mientras se insiste en la escasez, en paralelo crece la privatización y la <em>securitización</em> del acceso a bienes naturales básicos, como el agua, los alimentos y la energía, y se despliega una geopolítica de los recursos naturales. </strong></p>
<p><strong>¿En qué medida se pueden establecer nexos entre la insistencia en la escasez y la privatización de bienes naturales básicos? </strong></p>
<p><strong>¿Cómo interactúa el cambio climático y la sed de acaparamiento de recursos?</strong></p>
<p><strong>NB</strong>: Los conceptos de escasez y seguridad están estrechamente relacionados. Todas las narrativas de seguridad se basan en las ideas de escasez, incluidas las ideas sobre el conflicto que he mencionado antes. La narrativa es que el cambio climático provocará escasez, lo que a su vez provocará un conflicto que requiere una respuesta de seguridad. Apoya y consolida el papel de la industria militar y de seguridad.</p>
<p>El enfoque en la escasez también tiende a fortalecer una propuesta de ganar-perder, en la que tenemos que competir y luchar por los mismos recursos escasos, en lugar de pensar en cómo garantizar el derecho de todos a las necesidades humanas básicas. Refuerza la posición de las empresas, que argumentan que la solución es aumentar la producción y los beneficios; en el caso de los alimentos, por ejemplo, intensificando la agricultura industrial e invirtiendo en soluciones tecnológicas como la «agricultura climáticamente inteligente». Una vez más, los supuestos eluden cuestiones estructurales más importantes, como quién se enfrenta a la escasez y quién no, qué sistemas exacerban esa escasez y qué alternativas podrían encontrarse. Sabemos, por ejemplo, que en el mundo hay comida de sobra para todos, pero la mala distribución hace que haya obesidad en algunos países y hambruna en otros, o a veces ambos fenómenos en el mismo país. También sabemos que hasta un tercio de los alimentos se desperdicia debido a las prácticas de la agricultura industrializada, los supermercados y las cadenas de suministro globalizadas.</p>
<p>En esta coyuntura, no deberíamos buscar soluciones en una agricultura industrial corporativizada que ha provocado la crisis climática (se calcula que los sistemas alimentarios industriales representan entre el 21% y el 37% de las emisiones) y ha alimentado la enorme desigualdad en el acceso a la tierra y a los alimentos. En su lugar, deberíamos construir soluciones basadas en la reforma agraria, la soberanía alimentaria y la colaboración internacional.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>NdV: Pese a las palabras de preocupación de los líderes mundiales, lo cierto es que los hechos muestran una realidad muy diferente de inacción climática o, peor, de acciones que agravan el cambio climático. Como señalas en el informe, se insiste en una receta estándar de más producción, más inversión privada, nuevas soluciones tecnológicas… ante un problema nuevo –el cambio climático– que en gran parte desconocemos cómo va a desplegarse, su velocidad, interacciones, bucles de realimentación… </strong></p>
<p><strong>¿Qué es lo que está fallando para actuar en la magnitud que demanda la situación? ¿Intereses corporativos demasiado poderosos? ¿Gobiernos temerosos de no ser reelegidos si toman medidas “impopulares”?</strong></p>
<p><strong>NB</strong>: Se trata de un enorme desafío para las fuerzas progresistas, ya que nos enfrentamos a dos ideas hegemónicas e interrelacionadas: en primer lugar, que el mercado es el mejor sistema para asignar los recursos y, en segundo lugar, que la seguridad es la mejor respuesta a las desigualdades causadas por la consiguiente asignación injusta de recursos. Sin embargo, los llamamientos al cambio sistémico son cada vez más fuertes, tanto por parte de la comunidad científica como de algunos líderes políticos y empresariales. En la COP26, el movimiento por el clima apoyó más sólidamente que antes tanto la justicia como el cambio sistémico, liderado por personas como Greta Thunberg y Vanessa Nakate, cuyas huelgas escolares llaman ahora a «desarraigar el sistema» que crea el cambio climático. Sin embargo, la conciencia y la preocupación pública aún no son suficientes para desafiar el poder económico y político tan arraigado de las corporaciones y los militares. Existe la teoría de un punto de inflexión que sugiere que una vez que las propuestas son apoyadas por alrededor del 25% de la población, pueden provocar cambios generalizados.<a href="#_ftn5" name="_ftnref5"><sup>5</sup></a> Curiosamente, señalan que las campañas que pueden estar cerca de este punto suelen sentir que han fracasado cuando en realidad están en la cúspide de un cambio importante que no pueden predecir, algo que creo que es definitivamente posible hoy en día. Pero también creo que es necesario que los movimientos sociales se centren más en la construcción de mecanismos de poder popular duraderos, ya sea renovando los movimientos sociales tradicionales como los sindicatos, en nuevas alianzas como en las ciudades progresistas, o en nuevos movimientos con objetivos claros y estructuras duraderas para que puedan mantener e impulsar el cambio político.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>NdV: Existe un debate en marcha en torno al concepto de seguridad. Mientras unos abogan por ampliar el concepto para que incluya una noción de seguridad humana, otros defienden salir del paradigma de la seguridad e invitan a manejar nuevos conceptos, como el de justicia climática (frente a seguridad climática)</strong></p>
<p><strong> ¿Dónde te sitúas en este debate?</strong></p>
<p><strong>NB</strong>: Tengo pensamientos mixtos y contradictorios al respecto. Por un lado, respeto y admiro a quienes impulsan la seguridad humana u otros conceptos como la seguridad ecológica,<a href="#_ftn6" name="_ftnref6"><sup>6</sup></a> basados en un conjunto de valores muy diferentes a las doctrinas militares y los marcos de seguridad nacional. Me solidarizo con su argumento de que las fuerzas progresistas no deberían ceder la palabra «seguridad» a los militares y deberían más bien preguntarse qué es lo que realmente proporciona seguridad: ¿la sanidad o las armas, por ejemplo?</p>
<p>Sin embargo, también creo que, dado el poder estructural del aparato militar y de seguridad nacional, dominarán tanto el debate como, sobre todo, el desarrollo de políticas y manipularán más fácilmente el término en su beneficio que aquellos que sugieren diferentes tipos de seguridad. Lo que veo es que el aparato de seguridad nacional utiliza la amplitud y la vaguedad del término «seguridad» en su beneficio para conseguir la aceptación pública de su trabajo de seguridad climática y para evitar el escrutinio de sus propuestas. Después de todo, ¿Quién puede oponerse a la seguridad? Así que, en general, me sitúo en el lado de la oposición al término, ya que se ha cooptado demasiado. Estoy más a favor de que los movimientos sociales utilicen otros términos, como «seguridad» en el sentido de <em>safety</em> o «justicia», siempre centrados en cómo las políticas impactan en los más afectados por el cambio climático.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>NdV: La COVID-19 está mostrando el tipo de respuestas nacionalistas y corporativas de los países ricos –junto a un discurso tecnoptismista y belicista frente al virus– desde el inicio de la pandemia, p.ej. al inicio con el acaparamiento de respiradores y actualmente con las vacunas. Este escenario hace augurar lo que podría ser la respuesta tipo a medida que se despliegue el cambio climático.</strong></p>
<p><strong> ¿Qué podemos hacer para revertir estas tendencias y encaminarnos hacia respuestas más solidarias y con conciencia, primero, de especie y después ecocéntrica?</strong></p>
<p><strong>NB</strong>: La COVID-19 demostró, por un lado, lo esenciales que son las respuestas públicas basadas en la seguridad y la solidaridad comunitarias para hacer frente a una crisis como una pandemia. Sin embargo, por otro lado, abrió la puerta a respuestas nacionalistas, a la especulación empresarial y a una normalización de las medidas de seguridad de emergencia que tendrá repercusiones en los próximos años. Un total de 170 países declararon el estado de emergencia a raíz de la pandemia,<a href="#_ftn7" name="_ftnref7"><sup>7</sup></a> lo que ha facilitado nuevas oleadas de represión policial y un aumento de la vigilancia, sin rendición de cuentas, incluso de los cuerpos y la salud de las personas. No es de extrañar que esto haya afectado sobre todo a las personas marginadas –vendedores ambulantes, refugiados, minorías raciales–, así como a los manifestantes.</p>
<p>Al igual que la COVID-19, el cambio climático es un fenómeno global que no respeta fronteras. No hay soluciones nacionalistas para estas crisis, como estamos descubriendo con el aumento de nuevas variantes en los países con menos población vacunada. Las soluciones justas y duraderas requieren colaboración, priorización del interés público y solidaridad global. La única manera de conseguirlo es mostrar cómo estas políticas benefician a todos, modelar las prácticas de solidaridad en las comunidades en las que vivimos, y empujar a las ciudades, regiones o estados a adoptarlas para construir la justicia climática y sanitaria desde abajo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>NdV: La invasión de Ucrania y las sanciones sobre el gas ruso están mostrando la vulnerabilidad energética de Europa, al tiempo que observamos un rearme de las potencias centrales. </strong></p>
<p><strong>¿Cuáles crees que pueden ser las consecuencias a medio y largo plazo de esta guerra para el binomio energía-clima?</strong></p>
<p><strong>NB</strong>: Me temo que va a tener un impacto tan importante a largo plazo como el que tuvo el 11-S. La guerra sugiere que estamos entrando en un nuevo mundo de conflictos interimperialistas cuyos impactos rebotarán globalmente. En cuanto a la energía, ojalá que conduzca a un impulso hacia las energías renovables, pero me temo que en su lugar impulsará una nueva ola de perforación de gas y petróleo para crear la llamada autosuficiencia. Sin embargo, lo que más me preocupa es que vaya a impulsar una nueva oleada de gasto militar, exactamente en el momento en que necesitamos invertir en la construcción de una nueva economía verde, y que nos lleve a una época de belicosidad cuando necesitamos encontrar enfoques de colaboración para responder al cambio climático. Pero, en última instancia, el significado de este momento vendrá determinado por el equilibrio de fuerzas políticas. Si nos movilizamos para demostrar que las economías de los combustibles fósiles han creado las condiciones para el conflicto y que necesitamos forjar una nueva economía de paz centrada en el medio ambiente, entonces podríamos convertir un momento terrible en algo esperanzador.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Nuria del Viso Pabón</strong> forma parte del consejo de redacción de esta revista y es miembro del Área Ecosocial de FUHEM.</p>
<p>Acceso al pdf de la entrevista: <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/entrevista-a-nick-buxton/" target="_blank" rel="noopener"><em>Entrevista a Nick Buxton.</em></a></p>
<p><strong>NOTAS</strong></p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2"><sup>1</sup></a> Nick Buxton, <em>Aproximación a la seguridad climática. Los peligros de la militarización de la crisis del clima, </em>TNI/FUHEM, 2021. Disponible en: <a href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Aproximacion-a-la-seguridad-climatica-TNI-FUHEM-web.pdf">https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Aproximacion-a-la-seguridad-climatica-TNI-FUHEM-web.pdf</a></p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2"><sup>2</sup></a> «NATO Climate Change and Security Action Plan», página web de la OTAN, 14 de junio de 2021. Disponible en: <a href="https://www.nato.int/cps/en/natohq/official_texts_185174.htm?selectedLocale=en" target="_blank" rel="noopener">https://www.nato.int/cps/en/natohq/official_texts_185174.htm?selectedLocale=en</a></p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3"><sup>3</sup></a> Todd Miller, Nick Buxton y Mark Akkerman, <em>Muro contra el clima</em>, TNI, 25 de octubre de 2021. Disponible en: <a href="https://www.tni.org/es/publicacion/muro-contra-el-clima" target="_blank" rel="noopener">https://www.tni.org/es/publicacion/muro-contra-el-clima</a></p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4"><sup>4</sup></a> Grupo de trabajo II del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), <em>Climate Change 2022: </em><em>Impacts, Adaptation and Vulnerability</em>, 28 de febrero de 2022. Disponible en: <a href="https://www.ipcc.ch/report/sixth-assessment-report-working-group-ii/" target="_blank" rel="noopener">https://www.ipcc.ch/report/sixth-assessment-report-working-group-ii/</a></p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5"><sup>5</sup></a> <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/?term=Centola+D&amp;cauthor_id=29880688" target="_blank" rel="noopener">Damon Centola</a>, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/?term=Becker+J&amp;cauthor_id=29880688" target="_blank" rel="noopener">Joshua Becker</a>, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/?term=Brackbill+D&amp;cauthor_id=29880688" target="_blank" rel="noopener">Devon Brackbill</a> y <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/?term=Baronchelli+A&amp;cauthor_id=29880688" target="_blank" rel="noopener">Andrea Baronchelli</a>, «Experimental evidence for tipping points in social convention», <em>Science</em>, 360 (6393), 8 de junio de 2018, pp. 1116-1119. Disponible en: <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29880688/" target="_blank" rel="noopener">https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29880688/</a></p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6"><sup>6</sup></a> Matt McDonald, «Discourses of climate security», <em>Political Geography</em>, vol. 33, marzo de 2013, pp. 42-51. Disponible en: <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0962629813000188" target="_blank" rel="noopener">https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0962629813000188</a></p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7"><sup>7</sup></a> Eda Seyhan, Rym Khadhraoui y Sacha Biton, <em>Covid State Watch</em>, web de Human Rights Defender Hub, s/f. Disponible en: <a href="https://www.hrdhub.org/covid-state-watch" target="_blank" rel="noopener">https://www.hrdhub.org/covid-state-watch</a></p>
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		<title>Entrevista a Nick Buxton</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2022/02/24/entrevista-a-nick-buxton/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 24 Feb 2022 09:36:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio climático]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis Climática]]></category>
		<category><![CDATA[migraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Refugiados ambientales]]></category>
		<category><![CDATA[Seguridad Climática]]></category>
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					<description><![CDATA[Nick Buxton, experto en comunicación, habla sobre las implicaciones y los peligros que tiene tratar el cambio climático como una cuestión de seguridad, como se está haciendo en la actualidad. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignright wp-image-106346" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2018/12/142.jpg" alt="" width="300" height="422" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2018/12/142.jpg 251w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2018/12/142-213x300.jpg 213w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2018/12/142-64x90.jpg 64w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />Entrevista a <strong>Nick Buxton</strong>, realizada por <strong>Nuria del Viso</strong> y <strong>Carlos Saavedra</strong>, para el <a href="https://www.fuhem.es/papeles/papeles-numero-142/" target="_blank" rel="noopener">número 142</a> de la revista <em><a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener">Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global</a></em></p>
<blockquote><p><strong>«Una seguridad para todos y todas ante el cambio climático debe</strong> <strong>surgir desde abajo y dirigirse a cambiar el sistema»</strong></p></blockquote>
<p><strong>Nick Buxton</strong> es experto en comunicación y editor de publicaciones para <a href="https://www.tni.org/es" target="_blank" rel="noopener">Transnational Institute (TNI)</a>, donde coordina anualmente el informe Estado del poder.<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>[1]</sup></a> Como activista, trabaja cuestiones de cambio climático, militarismo y justicia económica. Anteriormente trabajó durante cuatro años en Bolivia para la Fundación Solón como periodista y editor web. Es coautor y coeditor de <em>Cambio climático S.A.</em>, editado por FUHEM Ecosocial en 2017 y entre sus anteriores publicaciones figura «Politics of debt», que apareció en el libro <em>Dignity and Defiance: Bolivia’s challenge to globalisation</em> (University of California Press/Merlin Press UK, January 2009).</p>
<p><strong> </strong><strong>Nuria del Viso y Carlos Saavedra (NV-CS): ¿Cuál fue el objetivo de Ben Hayes y tuyo al impulsar y editar el libro <a href="https://www.fuhem.es/cambioclimaticosa/" target="_blank" rel="noopener"><em>Cambio climático S.A.</em></a>?</strong></p>
<p><strong>Nick Buxton (NB):</strong> Nuestro objetivo principal fue examinar las implicaciones que tiene tratar el cambio climático como una cuestión de seguridad, como se está haciendo. La idea surgió al observar que dos de los principales poderes del mundo, los ejércitos y las transnacionales, estaban desplegando esta perspectiva y paradigma de la seguridad con el fin de prepararse para hacer frente a los impactos de cambio climático desde un enfoque excluyente, y quisimos entender sus objetivos y las consecuencias que podrían generar.</p>
<p><strong>NV-CS: ¿Qué están haciendo quienes controlan el poder para atajar las consecuencias del cambio climático?</strong></p>
<p><strong>NB:</strong> Los decisores políticos no son de los que niegan la ciencia; saben que el cambio climático va a tener impactos muy graves. Mi amigo <strong>Ben Hayes</strong> —coautor del libro—, que está muy involucrado en las políticas y entidades de seguridad, me comentó que ellos ya están diseñando sus planes. Descubrimos que hay dos grupos ‒militares y corporaciones‒ que están planificando a largo plazo para afrontar los impactos del calentamiento global, y decidimos analizarlo en profundidad. Reunimos a un colectivo de personas expertas en diferentes áreas como alimentación, agua, energía o migraciones para examinar estos planes y las alternativas que podemos plantear.</p>
<p><strong>NV-CS: ¿En qué consisten esos planes?</strong></p>
<p><strong>NB:</strong> En 2003 el Pentágono comenzó a vincular cambio climático y seguridad nacional, y poco a poco integró esta visión en las políticas y estrategias del poder militar en EEUU. La Unión Europea desarrolló su propia estrategia de seguridad, que recogió en un informe<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><sup>[2]</sup></a> en 2008, que seguía la línea iniciada por EEUU; definía el cambio climático como un <em>multiplicador de amenazas</em> y presentaba la desestabilización del clima como un factor que agravaría todas las amenazas de seguridad, incluyendo el terrorismo, los conflictos por recursos y las migraciones, entre otras cuestiones.</p>
<p>Si examinamos los planes de los ejércitos o de las transnacionales vemos que no incluyen nada sobre cómo ayudar a los más vulnerables ante los cambios del clima. Es más, el enfoque consiste en cómo protegerse de los vulnerables, porque son los que menos tienen quienes se convierten en una amenaza, lo que es triplemente inmoral y no lo podemos aceptar.</p>
<p><strong>NV-CS: ¿Y esta tendencia ha calado también en el ámbito de las cumbres internacionales?</strong></p>
<p><strong>NB</strong>: El mundo falló a la hora de responder a la crisis climática como la ciencia exige, algo que quedó claro en 2009 en la Cumbre en Copenhague y aún continúa ahora con el Acuerdo de París. Todo quedó claro poco antes de la Cumbre de Copenhague de Naciones Unidas de 2009. Había muchas expectativas de que esta cumbre pudiera realizar propuestas para abordar el cambio climático. Yo estaba trabajando con el equipo de comunicación del Gobierno de Bolivia y podía ver que detrás del escenario los más poderosos no querían hacer nada y estaban evitando cualquier compromiso. Podían firmar algo que no tenía ningún valor, pero no deseaban alcanzar compromisos reales. Mientras, las políticas de seguridad se fueron perfilando para definir el problema climático en clave <em>securitaria</em>.<a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><sup>[3]</sup></a></p>
<p><strong>NV-CS: ¿Qué implicaciones tiene para la ciudadanía la aplicación de este enfoque <em>securitario</em> y el hecho de que el fenómeno se conciba como un “multiplicador de amenazas”<em>?</em></strong></p>
<p><strong>NB:</strong> La palabra seguridad es muy peligrosa. Al escucharla de un decisor político es necesario preguntarse: ¿la seguridad de quién?, ¿contra quién? y ¿a qué coste?. Se asegura lo que hay, es decir, lo que tenemos ahora, que es un sistema muy injusto donde el poder económico, pero también político, está concentrado en muy pocas manos. De modo que asegurar lo que tenemos es asegurar un mundo con graves injusticias que además están en la raíz de la crisis climática. Porque es obvio que el cambio climático va a tener consecuencias, ya lo estamos viendo en forma de tormentas cada vez más fuertes, en sequías e inundaciones más severas por todo el mundo, en la desaparición de islas, etcétera, y sabemos que estas situaciones van a empeorar si seguimos aplicando medidas insuficientes para atajar las causas sistémicas del cambio climático.</p>
<p><strong>NV-CS: La desestabilización del clima se plantea como el principal conflicto socioecológico de nuestro tiempo y presenta elevadas dosis de injusticia ambiental. ¿Quiénes son los ganadores y los perdedores de este proceso? ¿Quién gana y quien pierde con el cambio climático?</strong></p>
<p><strong>NB:</strong> Primero, quisiera dar unos datos: 90 corporaciones han causado el 63% de las emisiones de gases de efecto invernadero mundiales. Todos tenemos nuestra parte de responsabilidad en el calentamiento global, pero hay unos que tienen más responsabilidad que otros. Si no se han producido cambios importantes es porque esos sectores figuran entre los más poderos del mundo y son los que controlan la política. Actualmente, en Estados Unidos los que defienden el uso de combustibles fósiles han entrado en el gabinete de gobierno.</p>
<p>El Pentágono es la organización que más petróleo utiliza en todo el mundo. Estados Unidos gasta en armamento lo mismo que los siguientes 10 países juntos, y lo gasta principalmente en sus bases militares.</p>
<p>En el fondo, el cambio climático no es una cuestión de medioambiente, sino una cuestión de nuestro sistema socioeconómico, que se enfrenta a una crisis; es un sistema que ha creado una inmensa desigualdad, alienación y aislamiento de muchas personas por la destrucción de los lazos sociales y comunitarios, lo cual profundiza la crisis ambiental. En este sentido, los perdedores son los que están excluidos o desposeídos, y con los impactos de cambio climático serán más vulnerables todavía.</p>
<p>Un caso patente son aquellos que se desplazan debido al cambio climático. El cambio de los patrones de lluvia, las tormentas y otros fenómenos extremos vinculados al cambio climático están forzando a la gente a abandonar sus hábitats.  Los planes de preparación de los ejércitos para hacer frente a los impactos del cambio climático se centran mucho en el peligro de las migraciones. La implicación de las estrategias militares es que tenemos que defendernos de estos migrantes. Todo ello da mucho impulso a los políticos que ahora hablan de la necesidad de invertir en muros, tecnologías de control y expulsión de inmigrantes.</p>
<p>Si queremos realmente una seguridad para todos y todas tenemos que cambiar el sistema y pensar en soluciones que surjan desde abajo, y no desde arriba, que es donde están los principales responsables de la generación de la crisis climática.</p>
<p><strong>NV-CS: ¿Y cuál es el papel de las corporaciones transnacionales? ¿En qué momento llegaron a adquirir tanto poder?</strong></p>
<p><strong>NB:</strong> Las empresas transnacionales han asumido cada vez más poder en las últimas décadas en que ha triunfado la ideología neoliberal. Han adquirido poder económico ‒ahora empresas como Shell son más grandes que la mayoría de las economías de los países‒; poder jurídico, a través de los tratados de libre comercio, que sitúa su derecho a las ganancias por encima de los derechos humanos; poder político, por su injerencia en las políticas del Estado; y tienen gran capacidad de influencia en la educación y en la sociedad. Han creado un “sentido común” que nos hace creer que lo que beneficia a las empresas beneficia a toda la ciudadanía. Disponen de un poder desproporcionado sobre el futuro, exactamente en el momento en que la humanidad enfrenta la crisis más grave en su historia como es la crisis climática.</p>
<p>Las transnacionales tratan el tema del cambio climático mayoritariamente como un riesgo –un riesgo de su reputación si se percibe que no lo abordan, un riesgo a sus operaciones (por ejemplo las inundaciones que pueden cerrar sus fábricas o canales de comercialización), y un riesgo a sus ganancias en el futuro (por ejemplo, a través de legislación que restrinja sus actividades). También como manera de diversificar sus posibles beneficios. Hay muchos fondos de inversión que están invirtiendo más en recursos hídricos sabiendo que si hay más escasez en el futuro, entonces habrá también más ganancias.</p>
<p><strong>NV-CS: Agricultura, agua, energía… son bienes básicos para la vida cuyo acceso podría considerarse parte del bien común. ¿Cómo está afectando a estos bienes el proceso de mercantilización que se está produciendo en torno al cambio climático? ¿Algún ejemplo?</strong></p>
<p><strong>NB:</strong> En la área de agricultura, vemos que la agroindustria –que han crecido increíblemente en poder hasta el punto en que ahora cuatro empresas controlan la mayoría de las semillas– afirman que solamente ellos pueden garantizar la alimentación del mundo en el futuro. Están entrando en países empobrecidos como Etiopia o Myanmar, desalojando a campesinos y expandiendo plantaciones de lo que llaman “Agricultura Climáticamente Inteligente” (<em>Climate Smart Agriculture</em>) con la ayuda de la cooperación internacional. Sin embargo, no todo lo que cae bajo esa etiqueta es necesariamente malo –es importante investigar cómo podemos mejorar nuestra adaptación al cambio climático–, pero controlada por las grandes empresas como está, cuyo objetivo principal es vender alimentos y maximizar sus ganancias, no proveer alimentos a los que no tienen, resulta preocupante. Ya hay suficiente comida en el mundo; el problema es el control de las agroindustrias que distribuyen la comida, que determinan la producción según las exigencias de sus accionistas, y no de los malnutridos. El cambio climático va a empeorar la vulnerabilidad de los más pobres; por ello, necesitamos urgentemente un nuevo modelo alimentario que no esté en manos de un puñado de transnacionales.</p>
<p><strong>NV- CS: ¿Cambia de alguna manera el enfoque centrado en la seguridad ahora que el Gobierno de EEUU está en manos de un negacionista del cambio climático como Donald Trump y su círculo próximo?</strong></p>
<p><strong>NB:</strong> Donald Trump es el resultado de esta tendencia dirigida a evitar cambios que son necesarios para nuestro sistema económico si queremos frenar el cambio climático, y lo hacen manejando la retórica de la seguridad. Han manipulado una política del miedo para pintar la situación como una emergencia de seguridad que tenemos que controlar. Echan la culpa de estos procesos a las víctimas (inmigrantes, musulmanes, comunidades afroamericanas), en lugar de culpar a los que han causado la crisis económica y social en los EEUU. Se puede observar fácilmente que detrás del espectáculo Trump hay dos poderes muy claros en su gobierno: los ejércitos y las transnacionales. El Gabinete de Trump es el gobierno con más ejecutivos de transnacionales y más generales de la historia. Están haciendo todo lo que pueden por aumentar los ingresos del complejo industrial-militar, bajar los impuestos a las transnacionales y eliminar muchas regulaciones que protegen el interés público. Y mientras ellos abandonan del Acuerdo de París y socavan cualquier intento de reducir las emisiones, siguen planificando y preparándose para hacer frente a los impactos de cambio climático desde un enfoque excluyente, siguen invirtiendo en protección de las bases militares (contra el aumento del nivel del mar) y preparando sus operaciones en tiempos de cambio climático. Continúan poniendo en primer lugar las prácticas de imponer seguridad, en lugar de dar prioridad a tratar las causas de cambio climático.</p>
<p><strong>NV-CS: Adaptación, mitigación, resiliencia… son conceptos de moda que se han asentado en el debate sobre el cambio climático y sus impactos. ¿En qué medida el enfoque de las elites sobre la crisis climática puede contaminar (o está contaminando) el discurso crítico?</strong></p>
<p><strong>NB:</strong> La misma pregunta es relevante cuando hablamos de seguridad climática: ¿de quién? La adaptación, ¿de quién?, la mitigación, ¿para quién?, resiliencia, ¿de quién? El problema con todos estos términos es que suenan muy positivos. ¿Quién puede estar en contra de la seguridad o de la adaptación? Pero cuando enfrentamos una crisis sistémica, la seguridad o la adaptación o la resiliencia protegen en muchos casos a quienes ya tienen protección y, de hecho, muchas veces se produce a costa de la inseguridad y la desposesión de los vulnerables.</p>
<p><strong>NV-CS: Frente a un panorama ciertamente grave, el libro se aleja de reforzar visiones distópicas como inevitables y recoge experiencias esperanzadoras. ¿Cómo podemos desde la ciudadanía</strong> y <strong>la sociedad civil organizada actuar para evitar que se sigan aplicando los planes de los poderosos, preocupados solo por ellos mismos? ¿Qué experiencias inspiradoras se están desarrollando?</strong></p>
<p><strong>NB:</strong> Tenemos que buscar alternativas fuera de este paradigma de seguridad. Si queremos sociedad resilientes y fuertes podemos tomar como ejemplo a muchas comunidades que están llevando a cabo una multiplicidad de proyectos.</p>
<p>En los capítulos del libro que examinaron los temas de alimentación, agua y energía, vemos que a pesar de la crisis, hay movimientos muy fuertes y comunidades por todo el mundo avanzando alternativas para manejar estos recursos en tiempos de cambio climático a través de metodologías participativas, democráticas y que respetan los limites ecológicos. Estas soluciones, en muchos casos, no solamente son más resilientes al cambio climático, sino que también limitan el impacto del cambio climático. En agricultura sabemos que los sistemas agroecológicos, practicados por muchas comunidades en todo el mundo e impulsados por movimientos como La Vía Campesina, son más resilientes a las tormentas o las sequías que los monocultivos de la agricultura industrial. Por ejemplo, en Honduras, después del huracán Mitch los campesinos que empleaban métodos agroecológicos se recuperaron mucho antes de los efectos que las plantaciones de monocultivos. También sabemos que estas prácticas producen menos emisiones de gases de efecto invernadero y en algunos casos también absorben dióxido de carbono de la atmósfera. Y sabemos que una sociedad más igualitaria, más sana y más ecológica es mucho más fuerte. De modo que necesitamos fortalecer esas relaciones dentro de las comunidades para afrontar los tiempos difíciles que nos está planteando ya el cambio climático.</p>
<p><strong>NV- CS: Se hacen muchas proyecciones de los efectos y posible</strong> <strong>evolución del cambio climático, pero la raíz de los problemas que podrían acentuarse con la desestabilización climática lo tenemos ya aquí ante nuestros ojos: profundas desigualdades, exclusión, racismo, precariedad, grave crisis climática y ambiental… De seguir profundizándose estos procesos, ¿cuál sería el escenario dentro de 50 años? </strong></p>
<p><strong>NB:</strong> Creo que cada vez hay más conciencia que de seguir adelante sin cambios profundos nos llevará a un mundo en cual no queramos vivir, protegidos o no. Y de verdad no creo que llegaremos a esta situación porque existe cada vez un convencimiento mayor de que la única solución real al cambio climático y a las crisis económicas y sociales es un cambio en el sistema neoliberal, que no puede sobrevivir porque no ofrece soluciones a estas crisis. En este momento, que parece muy oscuro, estamos viviendo la turbulencia de un sistema que, en palabras de Gramsci, está a punto de morir y donde el nuevo mundo todavía no ha nacido. Pero poco a poco están apareciendo las soluciones y los movimientos, y formando el mundo que queremos. No vamos a llegar a una utopía, los procesos de cambio son siempre complejos y contradictorios, con victorias y retrocesos, pero hay buenas razones para la esperanza y, sobre todo, para luchar.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup>[1]</sup></a> La versión en castellano del <em>Estado del poder</em> es editada y publicada conjuntamente por <a href="http://www.tni.org" target="_blank" rel="noopener">TNI</a> y <a href="https://www.fuhem.es/ecosocial/" target="_blank" rel="noopener">FUHEM Ecosocial</a>. La edición de 2018 está dedicada al <a href="https://www.fuhem.es/2018/05/08/estado-del-poder-2018/" target="_blank" rel="noopener"><em>Contrapoder</em>.</a></p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2"><sup>[2]</sup></a> Alto Representante de Política Exterior de la UE, <em><a href="https://www.consilium.europa.eu/ueDocs/cms_Data/docs/pressData/es/reports/99394.pdf" target="_blank" rel="noopener">El cambio climático y la seguridad internacional</a></em>, Comisión de Relaciones Exteriores de la UE, S113/08, 14 de marzo de 2008.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3"><sup>[3]</sup></a> El concepto de <em>securitización</em> alude al tratamiento de un problema que es básicamente político a través de herramientas militares y de seguridad.</p>
<p><strong>Nuria del Viso</strong> es miembro de FUHEM Ecosocial.</p>
<p><strong>Carlos Saavedra</strong> pertenece al departamento de Comunicación de FUHEM.</p>
<h4>Acceso a la entrevista en formato pdf:<span style="color: #0000ff;"> <a style="color: #0000ff;" href="https://bit.ly/Entrevista-a-Nick-Buxton" target="_blank" rel="noopener"><em>Entrevista a Nick Buxton</em></a></span></h4>
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		<title>Los planos del debate de la crisis energética</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 01 Feb 2022 07:23:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis Climática]]></category>
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					<description><![CDATA[En el escenario de la crisis energética-climática es donde se revelan con mayor claridad los límites biofísicos de la civilización industrial capitalista.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignright wp-image-141918 size-thumbnail" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/01/Papeles-156-1-100x100.jpg" alt="" width="300" height="424" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/01/Papeles-156-1-450x635.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/01/Papeles-156-1-300x424.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/01/Papeles-156-1-350x494.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/01/Papeles-156-1-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/01/Papeles-156-1.jpg 500w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />Santiago Álvarez Cantalapiedra escribe en el texto introductorio del número 156 de la revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global</em></a>, titulado «<a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/los-planos-del-debate-de-la-crisis-energetica/" target="_blank" rel="noopener">Los planos del debate de la crisis energética</a><em>»,</em> que <em>e</em>s en el escenario de la crisis energética-climática donde se revelan con mayor claridad los límites biofísicos de la civilización industrial capitalista.</p>
<p>Construida sobre la base energética de los recursos fósiles, la intensiﬁcación y expansión del industrialismo a lo largo de los dos últimos siglos ha mostrado la existencia de límites en la disponibilidad de los recursos (debido al agotamiento de unos stocks que se extraen de la corteza terrestre a un ritmo que no se corresponde con los largos periodos geológicos que los forman) y la presencia, aún más apremiante, de límites en la capacidad de asimilación de los residuos.</p>
<blockquote><p>La contaminación del aire, de las aguas y de la tierra con todo tipo de residuos (sólidos, líquidos y gaseosos) no solo ha hecho del planeta un inmenso vertedero, sino que además ha conseguido alterar el clima en la troposfera y modiﬁcar la estructura de la atmósfera.</p></blockquote>
<p>Ambas circunstancias ofrecen suﬁcientes evidencias para concluir que el modelo energético imperante resulta inviable si queremos preservar las condiciones naturales que facilitan una vida civilizada en el planeta. La contradicción derivada de un modo civilizatorio que no civiliza nos exige renunciar a un modelo de acumulación basado en requerimientos crecientes de materiales y energía y a perﬁlar horizontes con nuevos ﬁnes (sociales, económicos y políticos) y medios que hagan un uso menos intensivo de los recursos.</p>
<p>Este debería ser el insoslayable punto de arranque de cualquier discusión sobre el sistema energético. De ser así, no podrá obviarse que la rápida transición hacia una nueva base energética requiere algo más que una aceleración del desarrollo tecnológico y la sustitución de unas fuentes energéticas insostenibles por otras renovables. La cuestión tiene mayor enjundia, y la interiorización de la existencia de los límites naturales (cuando se cumple el quincuagésimo aniversario de la publicación del informe al Club de Roma de los esposos Meadows) debería situar, como ejes centrales en una estrategia de transición, dos cuestiones: la primera, que la senda por la que transitaremos será descendente en términos energéticos dada la existencia de límites (materiales, territoriales, de eﬁciencia tecnológica, etc.); y la segunda, que el camino hacia la descarbonización de la economía para sortear las peores consecuencias del cambio climático va a estar condicionado por lo anterior.</p>
<h4>Otros planos del debate</h4>
<p>Aunque nuestras sociedades fueran más conscientes de lo que muestran en relación con la existencia de los límites naturales, el problema de la transición energética no se resuelve sin la introducción de otros planos en el debate. El primero tiene que ver con el propósito de descarbonizar electriﬁcando todos los procesos que hasta ahora se encuentran alimentados con recursos fósiles y que en adelante obtendrían los suministros de un sistema eléctrico basado en ﬂujos renovables. Esta vía de «descarbonizar electriﬁcando» sin cambios profundos en el modo de vida hegemónico, además de los consabidos límites ya aludidos, no está exenta de su propia problemática, particularmente derivada de la singularidad que presenta la electricidad como producto. Otro plano ineludible que añade complejidad a la transición es la presencia en el sector energético de instituciones, actores y relaciones de poder que, de no tomarse en consideración, marcarán las posibilidades de que aquella pueda llegar a ser justa además de sostenible.</p>
<p>En resumen, que la crisis energética difícilmente se abordará con seriedad si no nos pone frente al espejo de la situación de extralimitación en la que nos encontramos y no se encaran las diﬁcultades especíﬁcas que presenta un sistema energético que, además de gobernado por estructuras oligopólicas que condicionan el funcionamiento de los mercados y la ﬁjación de los precios, rezuma fuertes tensiones geopolíticas.</p>
<h4>La electrificación del sistema energético</h4>
<p>Si la transición energética es la clave de bóveda de la transición ecosocial, la eléctrica se presenta a su vez como la condición necesaria de la primera. Sin embargo, la electriﬁcación del sistema energético es un desafío realmente complicado. Para empezar, hay que recordar el estadio en que estamos, donde la electricidad apenas representa el 20% del consumo energético ﬁnal sin ser, ni mucho menos, toda de origen renovable. A esa diﬁcultad de partida se suman otras consideraciones en absoluto menores.</p>
<p>En primer lugar, aunque la electricidad se encuentra presente en la naturaleza, los seres humanos no somos capaces de aprovechar directamente ese potencial, por lo que precisamos de tecnologías e infraestructuras -que han de ser fabricadas e instaladas a partir del empleo de un ingente caudal de recursos materiales y energéticos- para ser capaces de transformar los ﬂujos renovables en energía eléctrica y, como señalan en su artículo Carpintero y Nieto,1 esta circunstancia nos sitúa ante la denominada <em>trampa de la energía</em>, es decir, ante el hecho de que el despliegue de esas infraestructuras de captación de las fuentes renovables pueda signiﬁcar, si no propiciamos cambios radicales en el resto de usos en que se emplean esos recursos requeridos, un agravamiento de los problemas relacionados con los límites de disponibilidad de recursos y desbordamiento de sumideros a los ya hemos hecho referencia.</p>
<p>En segundo lugar, no todas las actividades se pueden electriﬁcar con las tecnologías actualmente disponibles (basta con pensar en el transporte nacional e internacional de mercancías o en la industria química), y cuando empiecen a estar a nuestra disposición las alternativas, la matriz de renovables no parece que pueda garantizar la aﬂuencia energética con la que cubrir los desmesurados niveles de consumo a los que nos hemos acostumbrado en la era de la energía fósil.</p>
<blockquote><p>La transformación hacia un <em>modelo 100% renovable </em>sin considerar, de nuevo, cambios profundos en las estructuras y dinámicas sociales, es una ilusión que queda -en los plazos de urgencia en los que nos movemos- sencillamente fuera de nuestro alcance.</p></blockquote>
<p>Finalmente, la electriﬁcación del sistema energético se encuentra con problemas asociados a las peculiaridades de la electricidad, en concreto, las diﬁcultades para su almacenamiento a gran escala y para conjugar la oferta con la demanda derivada de la intermitencia en la generación a partir de fuentes renovables como el sol y el viento. A pesar de las esperanzas depositadas en el hidrógeno como vector energético que facilite una alternativa viable de almacenamiento cuando la generación eléctrica de origen renovable exceda a la demanda, los avances en los esfuerzos encaminados en esta dirección no han proporcionado hasta el momento más que avances muy modestos sin lograr siquiera las condiciones económicas y ecológicas que pudieran hacerlo viable en un corto plazo.2  Tampoco los resultados obtenidos de la conversión mecánica en las centrales hidráulicas por bombeo o en acumuladores de conversión química o electromagnética parece que sean suﬁcientemente signiﬁcativos como para pensar que el problema está resuelto.</p>
<p>Por otro lado, la conjugación permanente de la oferta con la demanda requiere dotar al sistema eléctrico de los atributos de estabilidad y ﬂexibilidad, algo difícil de lograr dado el carácter discontinuo de las fuentes renovables. Obviamente se trata de un asunto estrechamente relacionado con las posibilidades de almacenamiento a gran escala, aunque no únicamente. Requiere también resolver de forma adecuada la integración de las diferentes secuencias que conforman el sistema eléctrico, desde la generación hasta la utilización ﬁnal de la electricidad pasando por el transporte a través de redes de alta tensión y la distribución comercial. Para ello se confía en una digitalización a gran escala que haga posible lo que se denomina “energía conectada”. Así pues, la electriﬁcación del sistema energético queda íntimamente ligada a la intensiﬁcación de la digitalización de la sociedad, con todas las potencialidades, pero también con todos los problemas y riesgos que comporta. No es el momento (y tampoco hay espacio) para desarrollar este aspecto, pero sí convendría observar cómo se viene construyendo un discurso tecnologicista en el que se habla alegremente de “prosumidores” (actores que desempeñan simultáneamente el papel de productores y consumidores), de redes concebidas como plataformas digitales de servicios, de descentralización gobernada por organizaciones vecinales y comunitarias, etc., sin alusión alguna a cómo se organiza y funciona realmente el sector: con estructuras oligopólicas y una invariable connivencia de los diferentes gobiernos con las grandes empresas para su mayor beneﬁcio y menor atención a los intereses generales de la población.</p>
<h4>Las estructuras e instituciones de poder</h4>
<p>La integración de las fuentes renovables en un sistema descentralizado y digitalizado basado en redes dinámicas bidireccionales en las que millones de usuarios pudieran gestionar su consumo eléctrico y verter los excedentes a la red es un proyecto que tropieza con las estructuras e instituciones de poder tanto nacionales como internacionales.</p>
<p>La necesidad de cambiar el marco institucional en el que operan los actores implicados en la producción, el comercio y el consumo de la energía emerge como la <em>conditio sine qua non </em>para poder deﬁnir democráticamente el rumbo de la transición energética. Se trata de una cuestión crucial de un debate eminentemente político que no puede ser hurtado a la ciudadanía, pero que requiere, para mayor complicación, de un conocimiento riguroso del funcionamiento, las prioridades y los actores decisivos que condicionan la marcha de un sistema energético.3</p>
<p>Por si esto fuera poco, cabe añadir la dimensión internacional en que se desarrolla el sistema energético actual, marcado a su vez por profundas asimetrías y desigualdades. El orden fosilista ha estado acompañado permanentemente de una geopolítica que ha hecho y desecho alianzas internacionales y esferas de inﬂuencia, en la mayoría de los casos con consecuencias bélicas para los países que han osado desaﬁar el orden establecido con el propósito de mejorar su participación en el pastel o garantizar, al menos, su cuota de mercado. Pocos ámbitos han estado tan marcados en la historia reciente por las estrategias de seguridad nacional de las grandes potencias y demasiados han sido los pueblos que les ha tocado sufrir las calamidades que esas estrategias han ocasionado. No es una historia exclusiva del sector energético, aunque tal vez sí uno de los ejemplos más signiﬁcativos.</p>
<p>Un solo dato puede ser indicativo de la magnitud que va a adquirir esta dimensión geopolítica. En el año 1990, el mundo obtenía el 87% de su energía primaria de fuentes fósiles; en el 2020, representa el 83%, con una reducción de apenas cuatro puntos porcentuales en tres décadas. ¿Cómo será posible moverse desde el 83% al cero en los próximos 30 años, periodo que se contempla para culminar el proceso de descarbonización, sin una recomposición radical de las fuerzas y actores en juego?</p>
<h4><strong>Pensar imaginativamente otros ﬁnes y medios</strong></h4>
<p>Para que no desemboque la tan anhelada transformación de la matriz energética en una tragedia ecosocial sin precedentes o en el apartheid de gran parte de la humanidad, no queda otra que perﬁlar horizontes nuevos con otros ﬁnes y medios. No existe como tal una transición energética en marcha, sino un espacio de disputa que podrá salvarnos de –o encaminarnos sin remedio hacia– los peores escenarios de la crisis ecosocial.</p>
<p>Mientras se disputa y se hacen valer las capacidades políticas y técnicas para resolver los problemas y diﬁcultades concretas en los planos antes mencionados, resulta igualmente necesario y urgente subvertir los objetivos, prioridades y valores que nos han conducido a esta crisis energética que desvela un rango civilizatorio a poco que se escarbe. El capitalismo ha construido un entorno social y cultural que favorece el consumo desenfrenado, creando unos consumidores agitados por el ansia de alcanzar todos sus deseos. Y no lo hace de forma homogénea y continua, sino generando abismales desigualdades y provocando crisis continuas en medio de un despilfarro generalizado. Se antoja imposible construir una sociedad autocontenida y guiada por principios igualitarios en escenarios de escasez sin un cuestionamiento y una radical redeﬁnición de las nociones de bienestar y calidad de vida en las sociedades contemporáneas. La lucha contra la desigualdad y el despilfarro consustanciales a la dinámica capitalista ofrecen cierto margen que, aunque se vaya estrechando, permite aún imaginar sociedades civilizadas con propósitos que no se reduzcan a los de la mera supervivencia.</p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>Santiago Álvarez Cantalapiedra</em></strong></p>
<h4>NOTAS</h4>
<p>1.  Óscar Carpintero y Jaime Nieto, «Transición energética y escenarios post-crecimiento», <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global, </em>núm. 156, invierno 2021, FUHEM Ecosocial, Madrid, pp 93-106.</p>
<p>2.  Véase en esta misma revista Antonio Serrano, «hidrógeno verde y transición energética», <em>Papeles de rela- ciones ecosociales y cambio global, </em>núm. 1153, primavera 2021, FUHEM Ecosocial, Madrid, pp. 83-92.</p>
<p>3.  De la complejidad y cuestiones más relevantes del sistema eléctrico español, dominado por un oligopolio formado por un número muy reducido de compañías que poseen casi toda la capacidad instalada y el control de la mayoría de las redes de distribución y comercialización, ejerciendo una inﬂuencia decisiva sobre el marco institucional y enormes posibilidades de captura del regulador, da buena cuenta Enrique Palazuelos en un libro imprescindible para quien desee aventurarse, con conocimiento de causa, en la discusión sobre la viabilidad, características y consecuencias de la transición energética: <em>El oligopolio que domina el sistema eléctrico. Consecuencias para la transición energética, </em>Akal, Madrid, 2019.</p>
<p>Acceso al pdf completo y gratuito del artículo: «<a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/los-planos-del-debate-de-la-crisis-energetica/" target="_blank" rel="noopener">Los planos del debate de la crisis energética</a><em>»</em></p>
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		<title>Día Internacional de las Personas Migrantes. Selección de Recursos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 17 Dec 2021 11:47:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Selección de recursos ecosociales]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis Climática]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Fronteras Amuralladas]]></category>
		<category><![CDATA[migraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Refugiados]]></category>
		<category><![CDATA[Securitización]]></category>
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					<description><![CDATA[Selección de artículos de la revista Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global sobre los derechos humanos, securitización de fronteras y desplazamientos forzados.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-141718" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/12/Dia-Internacional-Personas-Migrantes-1200x900.jpg" alt="" width="840" height="630" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/12/Dia-Internacional-Personas-Migrantes-1200x900.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/12/Dia-Internacional-Personas-Migrantes-450x338.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/12/Dia-Internacional-Personas-Migrantes-300x225.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/12/Dia-Internacional-Personas-Migrantes-768x576.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/12/Dia-Internacional-Personas-Migrantes-1536x1152.jpg 1536w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/12/Dia-Internacional-Personas-Migrantes-2048x1536.jpg 2048w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/12/Dia-Internacional-Personas-Migrantes-600x450.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/12/Dia-Internacional-Personas-Migrantes-64x48.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/12/Dia-Internacional-Personas-Migrantes-scaled.jpg 2560w" sizes="(max-width: 840px) 100vw, 840px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En diciembre de 2000, la Asamblea General de Naciones Unidas proclamó el Día Internacional del Migrante (<a href="https://undocs.org/es/A/RES/55/93" target="_blank" rel="noopener">A/RES/55/93</a>) que se celebra cada año el 18 de diciembre. El tema para 2021: <em><strong>Aprovechar el potencial de la movilidad humana</strong></em></p>
<p>La <a href="https://www.iom.int/es" target="_blank" rel="noopener">Organización Internacional para las migraciones (OIM)</a> fue creada hace 70 años, con el propósito de trasladar a los europeos desplazados por la segunda Guerra Mundial, y desde entonces ha prestado asistencia a millones de inmigrantes en el mundo, y actualmente sigue encabezando las labores orientadas a promover una gestión humana y ordenada de la migración para beneficio de todos, incluidas las comunidades de origen, tránsito y destino.</p>
<p>Según la OIM existen diversos factores que inciden en los movimientos de población. Dichos movimientos, que pueden ser voluntarios o forzosos, son el resultado de desastres, crisis económicas y situaciones de pobreza extrema o conflicto, cuya magnitud y frecuencia no dejan de aumentar. En 2020, había unos 281 millones migrantes internacionales, lo que corresponde al 3,6% de la población mundial.</p>
<p>Todos estos factores tendrán repercusiones de calado en las características y el alcance de la migración en el futuro, y determinarán las estrategias y políticas que los países deberán implementar para aprovechar el potencial de la migración, sin dejar de lado la protección de los derechos humanos fundamentales de los migrantes.</p>
<p>Desde el Centro de Documentación Virtual de <a href="https://www.fuhem.es/ecosocial/" target="_blank" rel="noopener">FUHEM Ecosocial</a> ofrecemos una selección de recursos publicados en nuestra revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global</em></a>, que abordan el tema de las migraciones desde diferentes perspectivas: los derechos humanos de las personas migrantes, los procesos de militarización y securitización de las fronteras, las políticas europeas, las migraciones ambientales y los desplazamientos forzados.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="alignleft wp-image-140897" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/155-2-300x422.jpg" alt="" width="200" height="282" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/155-2-300x422.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/155-2-450x634.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/155-2-768x1081.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/155-2-600x845.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/155-2-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/155-2.jpg 909w" sizes="(max-width: 200px) 100vw, 200px" /></p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/12/Repatriaciones-de-menores-sin-garantias-en-Ceuta_Luis-Carlos-Nieto.pdf" target="_blank" rel="noopener">Repatriaciones de menores sin garantía en Ceuta</a>, <strong>Luis Carlos Nieto</strong></p>
<p><em>Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global</em>, núm. 155, otoño 2021, pp. 80-83.</p>
<p>Análisis crítico de las repatriaciones de menores extranjeros de la ciudad de Ceuta realizadas por el Ministerio del Interior en agosto de 2021, caracterizadas por la vulneración de diversos instrumentos legales nacionales e internacionales sancionados por España.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="alignright wp-image-138233" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/04/portada-153-300x423.jpg" alt="" width="200" height="282" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/04/portada-153-300x423.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/04/portada-153-450x634.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/04/portada-153-1200x1691.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/04/portada-153-768x1082.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/04/portada-153-1090x1536.jpg 1090w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/04/portada-153-1454x2048.jpg 1454w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/04/portada-153-600x845.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/04/portada-153-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/04/portada-153-scaled.jpg 1817w" sizes="(max-width: 200px) 100vw, 200px" /></p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/alternativas-a-la-funesta-mania-de-erigir-muros/" target="_blank" rel="noopener">Alternativas a la funesta manía de erigir muros</a>, <strong>Juan Carlos Velasco Arroyo</strong></p>
<p><em>Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global</em>, núm. 153, primavera 2021, pp. 101-112.</p>
<p>Las migraciones se han convertido no solo en un factor estructural de primer orden en un mundo cada vez más interconectado e interdependiente, sino en un complejo y permanente reto que requiere res­puestas políticas que las sociedades contemporáneas no siempre están en condiciones de proporcionar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="alignleft wp-image-132959" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/04/149-1-300x422.jpg" alt="" width="200" height="281" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/04/149-1-300x422.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/04/149-1-450x633.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/04/149-1-768x1080.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/04/149-1-600x844.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/04/149-1-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/04/149-1.jpg 1007w" sizes="(max-width: 200px) 100vw, 200px" /></p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/04/Refugiados-en-la-UE_D_ARCHIBUGUI_M_CELLINI_M_VITIELLO.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Refugiados en la Unión Europea: desde el alarmismo de emergencia a la gestión común</a>, <strong>Daniele Archibugui, Marco Cellini y Mattia Vitiello</strong></p>
<p><em>Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global</em>, núm. 149, primavera 2020, pp. 77-96.</p>
<p>Los flujos de refugiados han encendido el debate político europeo. El artículo analiza cómo el número de solicitantes de asilo no justifica hablar de una “crisis de refugiados”, y sostiene que las instituciones y los procedimientos de la Unión Europea son insuficientes para gestionar con éxito el ingreso de refugiados y las solicitudes de asilo. El texto proporciona claves radicales para una política y una gestión de refugiados y solicitantes de asilo centrada en la UE.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/index.php/papeles_articulo/construir-la-europa-fortaleza-militarizar-las-fronteras-securitizar-la-migracion/"><img decoding="async" class="alignright wp-image-131496" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/05/145-300x422.jpg" alt="" width="200" height="281" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/05/145-300x422.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/05/145-450x633.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/05/145-768x1080.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/05/145-1200x1687.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/05/145-600x843.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/05/145-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/05/145.jpg 2058w" sizes="(max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a></p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/index.php/papeles_articulo/construir-la-europa-fortaleza-militarizar-las-fronteras-securitizar-la-migracion/" target="_blank" rel="noopener">Construir la «Europa fortaleza»: militarizar las fronteras, securitizar la migración</a>, <strong>Ainhoa Ruiz Benedicto</strong></p>
<p><em>Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global</em>, núm. 145, primavera 2019, pp. 85-94.</p>
<p>La caída del muro de Berlín en 1989 prometió la entrada en un mundo globalizado que fuese acompañado de una apertura de fronteras. Esta narrativa liberal poco ha tenido que ver con la realidad del escenario que se ha desarrollado en la Unión Europea respecto a las políticas fronterizas.</p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/index.php/papeles_articulo/las-politicas-europeas-de-migracion-un-enfoque-desde-marruecos/" target="_blank" rel="noopener">Las políticas europeas de migración. Un enfoque desde Marruecos</a>,<strong> Lucile Daumas</strong></p>
<p><em>Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global</em>, núm. 145, primavera 2019, pp. 95-105.</p>
<p>Las políticas europeas de cierre de fronteras confinan en sus territorios a los ciudadanos marroquíes y africanos. Marruecos y África se están convirtiendo en ollas exprés, entre dictaduras, conflictos, represión, miseria y falta de perspectivas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="alignleft wp-image-131504" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/05/PORTADA-PAPELES-143-300x422.jpg" alt="" width="200" height="282" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/05/PORTADA-PAPELES-143-300x422.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/05/PORTADA-PAPELES-143-450x634.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/05/PORTADA-PAPELES-143-768x1081.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/05/PORTADA-PAPELES-143-600x845.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/05/PORTADA-PAPELES-143-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/05/PORTADA-PAPELES-143.jpg 804w" sizes="(max-width: 200px) 100vw, 200px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/05/Entrevista-a-M.T.Klare_.pdf" target="_blank" rel="noopener">Entrevista a Michael T.Klare</a>,<strong> José Bellver </strong>y<strong> Nuria del Viso</strong></p>
<p><em>Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global</em>, núm. 143, otoño 2018, pp. 155-161.</p>
<p>La combinación de sequía extrema, escasez de agua, inseguridad alimentaria y desempleo rural agravarán las tensiones étnicas y estimularán las migraciones masivas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Migraciones Forzadas</strong></p>
<p><em>Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global</em>, núm. 132, invierno 2015-2016.</p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2018/12/Introduccion_132_Desplazamientos_forzados_causas_S.Alvarez.pdf" target="_blank" rel="noopener">Desplazamientos forzados: causas, responsabilidades y<img decoding="async" class="alignright size-medium wp-image-105922" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2018/12/132-212x300.jpg" alt="" width="212" height="300" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2018/12/132-212x300.jpg 212w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2018/12/132-64x91.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2018/12/132.jpg 251w" sizes="(max-width: 212px) 100vw, 212px" /><br />
respuesta</a>, <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong>, pp. 5-10.</p>
<h4>ESPECIAL</h4>
<p><a href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2018/12/Proliferacion_fronteras_derecho_de_fuga_S.Mezzadra.pdf" target="_blank" rel="noopener">Proliferación de fronteras y «derecho de fuga»</a>, <strong>Sandro Mezzadra</strong>, pp.13-26</p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2018/12/Refugiados_crisis_y_respuestas_J.Lucas_.pdf" target="_blank" rel="noopener">Refugiados: preguntas y respuestas ante una crisis que no es<br />
coyuntural</a>,<strong> Javier de Lucas</strong>, pp. 27-20.</p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2018/12/Migracion_ambiental_S.Borras.pdf" target="_blank" rel="noopener">La migración ambiental: entre el abandono, el refugio y la protección internacional</a>,<strong> Susana Borrás</strong>, pp. 31-49.</p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2018/12/Solicitudes_de_asilo_y_genero_A.Edwards.pdf" target="_blank" rel="noopener">Distinción, discreción, discriminación: las nuevas y, es de esperar, últimas fronteras para las solicitudes de asilo relacionadas con el género</a>, <strong>Alice Edwards</strong>, pp. 51-64.</p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2018/12/Una_revolucion_ahogada_en_el_Mediterrneo_N.Ramirez.pdf" target="_blank" rel="noopener">De cómo una revolución fue ahogada en el Mediterráneo</a>, <strong>Naomí Ramírez Díaz</strong>, pp. 65-76.</p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2018/12/Desde_Aylan_hasta_Paris_E.Galan_.pdf" target="_blank" rel="noopener">Desde Aylan hasta París: recorrido por un drama humanitario sin precedentes </a>, <strong>Estrella Galán</strong>, pp. 77-86.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.fuhem.es/2021/12/17/dia-internacional-de-las-personas-migrantes-seleccion-de-recursos/feed/</wfw:commentRss>
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			</item>
		<item>
		<title>Los peligros de militarizar la crisis climática</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2021/11/05/los-peligros-de-militarizar-la-crisis-climatica/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 Nov 2021 10:07:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Ayuda Humanitaria]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio climático]]></category>
		<category><![CDATA[Comercio de Armas]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis Climática]]></category>
		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Impacto ambiental]]></category>
		<category><![CDATA[Militarismo]]></category>
		<category><![CDATA[Seguridad Climática]]></category>
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					<description><![CDATA[Informe publicado por FUHEM Ecosocial y el Transnational Institute - TNI que aborda el papel de las fuerzas armadas en la crisis climática.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="highlighted container">
<div id="content_languages" class="block-tni-base content-language-switcher">
<p><img decoding="async" class="alignright wp-image-140662" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/aproximacion-seg-clim-450x662.jpg" alt="" width="361" height="531" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/aproximacion-seg-clim-450x662.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/aproximacion-seg-clim-300x442.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/aproximacion-seg-clim-64x94.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/aproximacion-seg-clim.jpg 519w" sizes="(max-width: 361px) 100vw, 361px" /></p>
<div>    ​</div>
<div class="block-tni-base content-language-switcher"><em> <a href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/Aproximacion-a-la-seguridad-climatica-TNI-FUHEM-web.pdf" target="_blank" rel="noopener">Aproximación a la seguridad climática: Los peligros de militarizar la crisis climática</a></em>, es la nueva publicación de <em><a href="https://www.fuhem.es/ecosocial/" target="_blank" rel="noopener">FUHEM Ecosocial</a> y el <a href="https://www.tni.org/es" target="_blank" rel="noopener">Transnational Institute – TNI</a>. </em></div>
<div>    ​</div>
<div class="block-tni-base content-language-switcher">El Informe ve la luz en un contexto en el  que cada vez hay más reivindicaciones políticas de seguridad climática como respuesta al empeoramiento de los impactos de la desestabilización del clima, pero sin embargo, hay muy poco análisis crítico sobre qué tipo de seguridad se ofrece y a quiénes.</div>
</div>
<div class="content" role="article">
<div id="system-main" class="block-system">
<div class="ds-1col node-publication view-mode-full clearfix" role="article">
<blockquote><p><strong>Esta guía elaborada por Nick Buxton, desmitifica el debate y destaca el papel de las fuerzas armadas en provocar la crisis climática, los peligros de que ahora sean ellas quienes brinden soluciones a los impactos climáticos, los intereses de las empresas que lucran con ello, los efectos en las personas más vulnerables y las propuestas de alternativas para una «seguridad» basada en la justicia.</strong></p></blockquote>
<div class="metainfo publication-metainfo">
<div class="authors">
<div>    ​</div>
<div class="suites">
<h4 class="textformatter-list" style="text-align: left;">Índice:</h4>
<div>    ​</div>
<div>1. <a href="#¿Qué es la seguridad climática?">¿Qué es la seguridad climática?</a></div>
<div>    ​</div>
<div>2. <a href="#¿Cómo se transformó la seguridad climática en una prioridad política?">¿Cómo se transformó la seguridad climática en una prioridad política?</a></div>
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<div>    ​</div>
<div class="body">
<div>3. <a href="#¿Cómo planifican los organismos de seguridad nacional para el cambio climático? ¿Y cómo se adaptan a él?">¿Cómo planifican los organismos de seguridad nacional para el cambio climático? ¿Y cómo se adaptan a él?</a></div>
<div>    ​</div>
<div>4. <a href="#¿Cuáles son los mayores problemas al describir el cambio climático como un asunto de seguridad?">¿Cuáles son los mayores problemas al describir el cambio climático como un asunto de seguridad?</a></div>
<div>    ​</div>
<div>5. <a href="#¿Por qué los movimientos sociales y las organizaciones ambientales defienden la seguridad climática?">¿Por qué los movimientos sociales y las organizaciones ambientales defienden la seguridad climática?</a></div>
<div>    ​</div>
<div>6. <a href="#¿Cuáles son los supuestos problemáticos de los planes militares de seguridad climática?">¿Cuáles son los supuestos problemáticos de los planes militares de seguridad climática?</a></div>
<div>    ​</div>
<div>7. <a href="#¿La crisis climática genera conflictos?">¿La crisis climática genera conflictos?</a></div>
<div>    ​</div>
<div>8. <a href="#¿Cómo impacta la seguridad climática en las fronteras y la migración?">¿Cómo impacta la seguridad climática en las fronteras y la migración?</a></div>
<div>    ​</div>
<div>9. <a href="#¿Qué rol cumplen las fuerzas armadas en la creación de la crisis climática?">¿Qué rol cumplen las fuerzas armadas en la creación de la crisis climática?</a></div>
<div>    ​</div>
<div>10.<a href="#Los militares, los conflictos y su vínculo con el petróleo y la economía de extracción"> Los militares, los conflictos y su vínculo con el petróleo y la economía de extracción</a></div>
<div>    ​</div>
<div>11. <a href="#¿Qué impacto ambiental tienen el militarismo y la guerra?">¿Qué impacto ambiental tienen el militarismo y la guerra?</a></div>
<div>    ​</div>
<div>12. <a href="#¿Los militares no son necesarios para las respuestas humanitarias?">¿Los militares no son necesarios para las respuestas humanitarias?</a></div>
<div>    ​</div>
<div>13. <a href="#¿Cómo buscan las empresas de armas y seguridad lucrar con la crisis climática?">¿Cómo buscan las empresas de armas y seguridad lucrar con la crisis climática?</a></div>
<div>    ​</div>
<div>14. <a href="#¿Cómo impactan las narrativas de la seguridad climática en el plano interno y la policía?">¿Cómo impactan las narrativas de la seguridad climática en el plano interno y la policía?</a></div>
<div>    ​</div>
<div>15. <a href="#¿Cómo afecta la agenda de la seguridad climática a otros ámbitos, como los alimentos y el agua?">¿Cómo afecta la agenda de la seguridad climática a otros ámbitos, como los alimentos y el agua?</a></div>
<div>    ​</div>
<div>16. <a href="#¿Podemos rescatar la palabra ‘seguridad’?">¿Podemos rescatar la palabra ‘seguridad’?</a></div>
<div>    ​</div>
<div>17. <a href="#¿Cuáles son las alternativas a la seguridad climática?">¿Cuáles son las alternativas a la seguridad climática?</a></div>
<div>    ​</div>
<div></div>
<div>
<h4 id="¿Qué es la seguridad climática?">1.¿Qué es la seguridad climática?</h4>
<p>La seguridad climática es un marco político y normativo que analiza el impacto que tiene el cambio climático en la seguridad. Ese marco prevé que los fenómenos meteorológicos extremos y la inestabilidad climática generados por el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) provocarán trastornos en los sistemas económicos, sociales y ambientales y, por lo tanto, socavarán la seguridad. Surgen las siguientes interrogantes: ¿de qué tipo de seguridad se trata y a quiénes se beneficia?</p>
<p>El impulso tras la ‘seguridad climática’ y su demanda surgen de un poderoso aparato militar y de seguridad nacional, en particular de los países más ricos. Esto significa que la seguridad se percibe en función de las ‘amenazas’ que representa para sus operaciones militares y su ‘seguridad nacional’, un término que lo abarca y que básicamente se refiere al poderío económico y político de un país.</p>
<p>En este marco, la seguridad climática examina las amenazas <em>directas</em> que se perciben contra la seguridad de un país, como es el caso de las consecuencias para las operaciones militares; por ejemplo, el aumento del nivel del mar afecta las bases militares o el calor extremo impide las operaciones militares. También analiza las amenazas <em>indirectas</em> o las formas en que el cambio climático agravaría las tensiones, los conflictos y la violencia existentes, que podrían extenderse o  afectar a otros países. Entre estas se incluyen la aparición de ‘escenarios’ de guerra nuevos, como el Ártico, donde el deshielo deja al descubierto recursos minerales nuevos, así como disputas por el control entre las principales potencias. El cambio climático se define como un ‘multiplicador de amenazas’ o un ‘catalizador de conflictos’. Las narrativas sobre la seguridad climática suelen prever, según las palabras de una estrategia del Departamento de Defensa de Estados Unidos, “una era de conflicto persistente&#8230; un entorno de seguridad mucho más ambiguo e impredecible que el que se enfrentó durante la Guerra Fría”.</p>
<p>La seguridad climática se integra cada vez más en las estrategias de seguridad nacional y es adoptada de forma más amplia por organizaciones internacionales como  las Naciones Unidas y sus organismos especializados, así como por los movimientos sociales, el mundo académico y los medios de comunicación. Solo en 2021, el presidente de Estados Unidos, Joseph Biden, <a href="https://www.whitehouse.gov/briefing-room/presidential-actions/2021/01/27/executive-order-on-tackling-the-climate-crisis-at-home-and-abroad/" target="_blank" rel="noopener">declaró el cambio climático una prioridad de la seguridad nacional</a> de su país, la OTAN elaboró un plan de acción sobre clima y seguridad, el Reino Unido anunció que se pasaba a un sistema de “defensa preparada para el clima”, el Consejo de Seguridad de la ONU celebró un debate de alto nivel sobre clima y seguridad, y está previsto que la seguridad climática sea un tema importante en la agenda de la conferencia COP26 en noviembre en Glasgow.</p>
<p>Como se explora en esta aproximación al tema, darle a la crisis climática el marco de un problema de seguridad resulta profundamente problemático ya que, en última instancia, refuerza un enfoque militarizado del cambio climático que probablemente agudice las injusticias para quienes serán las personas más afectadas por la crisis en ciernes. <strong>El peligro de las soluciones basadas en la seguridad radica en que, por definición, buscan asegurar lo que existe: un statu quo injusto</strong>. La respuesta basada en la seguridad considera una ‘amenaza’ a cualquiera que pueda alterar el statu quo, como los refugiados, o que se opongan directamente a él, como los activistas climáticos. También excluye otras soluciones de tipo colaborativo para la inestabilidad. <strong>La justicia climática</strong>, por el contrario, <strong>nos obliga a revertir y transformar los sistemas económicos que provocaron el cambio climático</strong>, dándoles prioridad a las comunidades que están en la primera línea de la crisis y anteponiendo sus soluciones.</p>
<div></div>
<h4 id="¿Cómo se transformó la seguridad climática en una prioridad política?">2.¿Cómo se transformó la seguridad climática en una prioridad política?</h4>
<p>La seguridad climática se nutre de la historia más extensa que ha tenido el discurso sobre seguridad ambiental en los círculos académicos y de formulación de políticas que, desde las décadas de 1970 y 1980, examina los vínculos entre el ambiente y los conflictos y, en ocasiones, presiona a los responsables de la adopción de decisiones para que integren las inquietudes de índole ambiental a las estrategias de seguridad.</p>
<div>
<p>La seguridad climática se introdujo en el ámbito de las políticas (y de la seguridad nacional) en 2003, con un estudio que el Pentágono encargó a Peter Schwartz, un ex planificador de la empresa Royal Dutch Shell, y a Doug Randall, de Global Business Network, una consultora de Estados Unidos. Ambos advirtieron que el cambio climático podría conducir a una nueva Edad Media: “A medida que se desaten la hambruna, las enfermedades y las catástrofes derivadas del clima debido al cambio climático abrupto, las necesidades de muchos países excederán su capacidad de carga. Eso generará una sensación de desesperación, que probablemente desemboque en una agresión ofensiva para recuperar el equilibrio&#8230; Las perturbaciones y los conflictos serán características endémicas de la vida”. El mismo año, en un lenguaje menos hiperbólico, la ‘Estrategia de Seguridad Europea’ de la Unión Europea (UE) señaló al cambio climático como un problema de seguridad.</p>
<p>Desde entonces, la seguridad climática se ha integrado cada vez más a la planificación de la defensa, las evaluaciones de inteligencia y los planes operativos militares de un número creciente de países de renta alta, incluidos Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Canadá, Alemania, Nueva Zelanda y Suecia, además de la UE en general. Lo que la distingue de los planes de acción climática a nivel nacional es el foco puesto en las consideraciones militares y de seguridad nacional.</p>
<p>Para las entidades militares y de seguridad nacional, el foco puesto en el cambio climático refleja la convicción de que todo planificador racional puede ver que el problema se está agravando y que afectará a su sector. Las fuerzas armadas son de las pocas instituciones que planifican a largo plazo, para asegurar la continuidad de su capacidad de librar conflictos armados y de su preparación para los contextos cambiantes en los que lo hace. La institución también tiende a examinar los peores escenarios de una manera diferente a la de los planificadores sociales, lo que puede ser una ventaja en cuanto al cambio climático.</p>
<p>El secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, resumió en 2021 el consenso de los militares estadounidenses sobre el cambio climático: “Nos enfrentamos a una crisis climática grave y creciente que amenaza nuestras misiones, planes y capacidades. Del incremento de la competencia en el Ártico a la migración masiva en África y América Central, el cambio climático está contribuyendo a la inestabilidad y nos impulsa a misiones nuevas”.</p>
<p>De hecho, el cambio climático ya afecta directamente a las fuerzas armadas. Un informe del Pentágono de 2018 reveló que la mitad de 3500 zonas militares padecían los efectos de seis categorías clave de fenómenos meteorológicos extremos, como marejadas ciclónicas, incendios forestales y sequías.</p>
<p>Esta experiencia con los impactos del cambio climático y el ciclo de planificación a largo plazo distanció a las fuerzas de seguridad nacionales de muchos de los debates ideológicos y del negacionismo referidos al cambio climático. Eso significó que, incluso durante la presidencia de Donald Trump (2017-2021), las fuerzas armadas siguieron adelante con sus planes de seguridad climática, aunque en público los minimizaran para no atraer las críticas negacionistas.</p>
<p>La determinación de controlar cada vez más los riesgos y amenazas potenciales impulsa el foco de la seguridad nacional referido al cambio climático, lo que significa que busca integrar todos los aspectos de la seguridad del Estado para lograrlo. Esto hizo que aumentaran <a href="https://longreads.tni.org/state-of-power-2021/coercive-spending" target="_blank" rel="noopener">los fondos destinados a cada rama coercitiva del Estado</a> durante varias décadas. El especialista en seguridad Paul Rogers, profesor emérito de Estudios por la Paz de la Universidad de Bradford, en el Reino Unido, denomina ‘<a href="https://www.opendemocracy.net/en/beyond-liddism-towards-real-global-security/" target="_blank" rel="noopener">liddism</a>’ (o sea, mantener las cosas bajo control) a la estrategia, que es “tanto generalizada como acumulativa, que implica un esfuerzo intenso por desarrollar tácticas y tecnologías nuevas que eviten problemas y los supriman”. La tendencia se aceleró desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 y el surgimiento de tecnologías algorítmicas alentó a los organismos de seguridad nacional a monitorear, anticipar y, en lo posible, controlar todas las eventualidades.</p>
<p>Si bien los organismos de seguridad nacional lideran el debate y fijan la agenda en materia de seguridad climática, también hay un número creciente de organizaciones no militares y movimientos sociales que abogan por prestarle mayor atención a la seguridad climática. Entre ellas se incluyen grupos de expertos en política exterior como el Brookings Institute y el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), de Estados Unidos, el <a href="http://www.iris-france.org/presentation-en/" target="_blank" rel="noopener">Instituto Internacional de Estudios Estratégicos</a> (IISS) y Chatham House, del Reino Unido, el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), Clingendael (Países Bajos), el Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (Francia), Adelphi (Alemania) y el Instituto Australiano de Política Estratégica. Uno de los principales defensores de la seguridad climática en el mundo es el Centro para el Clima y la Seguridad (CCS), un instituto de investigación con sede en Estados Unidos que mantiene lazos estrechos con el sector militar y de seguridad, así como con las jerarquías del Partido Demócrata. Varios de estos institutos, junto con militares de alto rango, fundaron el Consejo Militar Internacional sobre Clima y Seguridad (IMCCS) en 2019.</p>
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<div class="media media-element-container media-full_width">
<p><img decoding="async" class="media-element file-full-width aligncenter" title="US troops driving through floods in Fort Ransom in 2009" src="https://www.tni.org/files/styles/content_full_width/public/4244037739_0d4b28ba04_o.jpg?itok=SYETtzG_" alt="US troops driving through floods in Fort Ransom in 2009" width="660" height="442" data-delta="1" /></p>
<div class="meta-small image-info"></div>
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<div style="text-align: center;">Soldados estadounidenses conducen vehículo en medio de inundaciones en Fort Ranson en 2009.</div>
<div style="text-align: center;">Crédito: <a href="http://www.flickr.com/photos/thenationalguard/4244037739" target="_blank" rel="noopener">Foto del Ejército de los Estados Unidos/Sargento mayor David H. Lipp</a></div>
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<div class="content-block content-block--verdigris">
<h4>BOX 1 Cronología de las principales estrategias de seguridad climática</h4>
<ul>
<li>2003: <em>Un escenario de cambio climático repentino y sus consecuencias para la seguridad nacional de Estados Unidos</em>. Fue el primer artículo encargado por el Pentágono que predijo escenarios distópicos del cambio climático y sus consecuencias para la seguridad nacional. Se le considera de una complejidad excesiva, pero marcó la pauta para las estrategias futuras.</li>
<li>2007: <em>Era de las consecuencias: Las repercusiones del cambio climático mundial en la política exterior y la seguridad nacional.</em> Un informe influyente, elaborado por destacados estrategas militares y de seguridad, expertos en política exterior y del Partido Demócrata de Estados Unidos, que describió posibles escenarios de impactos correspondientes a posibles aumentos de la temperatura mundial de 1.3, 2.6, y 5.6 grados.</li>
<li>2008: <em><a href="https://www.consilium.europa.eu/es/documents-publications/publications/climate-change-international-security/" target="_blank" rel="noopener">Cambio climático y seguridad internacional</a></em>. La UE sigue el ejemplo de Estados Unidos al declarar el cambio climático como un “multiplicador de amenazas” que agravará las tensiones, los conflictos y la inestabilidad existentes, y presenta “riesgos políticos y de seguridad que afectan directamente a los intereses europeos”.</li>
<li>2008:<em><a href="https://www.dni.gov/files/documents/Newsroom/Reports%20and%20Pubs/2025_Global_Trends_Final_Report.pdf" target="_blank" rel="noopener">Tendencias mundiales 2025: Un mundo transformado (Dirección Nacional de Inteligencia).</a></em> El Consejo Nacional de Inteligencia de Estados Unidos identifica al cambio climático, junto con los cambios geopolíticos, la demografía y las transiciones energéticas, como factores que crean un mundo de escasez e inestabilidad.</li>
<li>2010 and 2014: <em><a href="https://dod.defense.gov/News/Special-Reports/QDR/" target="_blank" rel="noopener">Quadrennial Defense Review</a></em> <em>(Análisis cuadrienal de defensa)</em>. El QDR de 2010 identificó a la “seguridad energética y el cambio climático” como uno de los cuatro problemas que requieren una acción apremiante, y añadió que el cambio climático actuaría como “un acelerador de la inestabilidad o el conflicto, presionando para que las instituciones civiles y militares de todo el mundo respondan”.</li>
<li>2015: <em><a href="https://www.gov.uk/government/publications/national-security-strategy-and-strategic-defence-and-security-review-2015" target="_blank" rel="noopener">Estrategia de seguridad nacional y Análisis de la defensa estratégica y la seguridad estratégica</a></em> (Reino Unido). Califica al cambio climático de motor de inestabilidad.</li>
<li>2016: <em><a href="https://uk.diplo.de/blob/501780/5a749ee7763cc8538f4dc9855b899e71/whitepaper2016-data.pdf" target="_blank" rel="noopener">Libro Blanco sobre la política de seguridad alemana y el futuro de la Bundeswehr.</a></em></li>
<li>2016: <em><a href="https://www1.defence.gov.au/about/publications/2016-defence-white-paper" target="_blank" rel="noopener">Libro Blanco de la defensa de Australia</a></em> califica al cambio climático de multiplicador de riesgos y pronostica la inestabilidad en los países del Pacífico Sur.</li>
<li>2017: <em><a href="https://www.dsn.gob.es/sites/dsn/files/ESN2017_capitulo_4.pdf" target="_blank" rel="noopener">La Estrategia de Seguridad Nacional, de 2017 de España</a></em>. Mencion al cambio climático como amenaza</li>
<li>2018:<a href="https://www.defence.govt.nz/publications/publication/strategic-defence-policy-statement-2018" target="_blank" rel="noopener"><em>Política de defensa estratégica de Nueva Zelanda</em></a><i>.</i></li>
<li>2020:<em><a href="https://eeas.europa.eu/headquarters/headquarters-homepage_id/90320/Towards%20a%20climate-proof%20security%20and%20defence%20policy:%20a%20Roadmap%20for%20EU%20action" target="_blank" rel="noopener">Hoja de ruta de la UE sobre el cambio climático y la defensa</a></em>. Examina las capacidades de las misiones de la UE en condiciones meteorológicas extremas y aboga por una mejor integración del cambio climático y los aspectos ambientales en la planificación y ejecución de las misiones de la UE.</li>
<li>2021: <em><a href="https://www.gov.uk/government/publications/ministry-of-defence-climate-change-and-sustainability-strategic-approach" target="_blank" rel="noopener">Enfoque estratégico de cambio climático y sostenibilidad del Ministerio de Defensa del Reino Unido.</a></em> Redactado como parte de la autopromoción del Gobierno antes de la COP26, promueve el sector de defensa del Reino Unido como un actor clave en la solución del cambio climático y los riesgos de seguridad.</li>
<li>2021: <a href="https://www.nato.int/cps/en/natohq/official_texts_185174.htm?selectedLocale=en" target="_blank" rel="noopener"><em>Plan de acción para la seguridad y el cambio climático</em></a> de la OTAN. Propone estrategias para evaluar mejor los riesgos climáticos y preparar recursos y operaciones para los impactos del cambio climático, junto con promesas flojas para abordar las emisiones de carbono militares.</li>
</ul>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<h4 id="¿Cómo planifican los organismos de seguridad nacional para el cambio climático? ¿Y cómo se adaptan a él?">3.¿Cómo planifican los organismos de seguridad nacional para el cambio climático? ¿Y cómo se adaptan a él?</h4>
<p>Los organismos de seguridad nacional de los países industrializados de renta alta, y en especial sus servicios militares y de inteligencia, planifican para el cambio climático de dos maneras esenciales: mediante la investigación y predicción de escenarios futuros de riesgos y amenazas según distintas hipótesis de aumento de temperatura; y mediante la aplicación de planes para la adaptación climática de su sector militar. Estados Unidos marca la tendencia en la planificación de la seguridad climática, debido a su tamaño y hegemonía (Washington <a href="https://www.pgpf.org/blog/2020/05/the-united-states-spends-more-on-defense-than-the-next-10-countries-combined" target="_blank" rel="noopener">gasta más en la defensa que los 10 países que le siguen, tomados</a> en conjunto).</p>
<p><strong><em>1. Investigación y predicción de escenarios futuros</em></strong></p>
<div>    ​</div>
<div>
<div>Esto incluye a todos los organismos de seguridad relevantes, en especial a los militares y de inteligencia, en el análisis de los impactos existentes y esperados para las capacidades militares de un país, su infraestructura y el contexto geopolítico en el que opera. Hacia el final de su mandato en 2016, el presidente estadounidense Barack Obama fue más allá al <a href="https://obamawhitehouse.archives.gov/the-press-office/2016/09/21/presidential-memorandum-climate-change-and-national-security" target="_blank" rel="noopener">indicar a todos sus departamentos y organismos</a> “que se aseguren de que los impactos relacionados con el cambio climático estén considerados plenamente en el desarrollo de la doctrina, las políticas y los planes de seguridad nacional”. En otras palabras, que el marco de seguridad nacional sea central en la totalidad de la planificación climática. El Gobierno de Trump dio marcha atrás en este sentido, pero el de Biden retomó donde había quedado Obama y ordenó al Pentágono que colaborara con el Departamento de Comercio, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, la Agencia de Protección Ambiental, el Director de Inteligencia Nacional, la Oficina de Políticas sobre Ciencia y Tecnología y otros organismos con el fin de desarrollar un análisis de riesgo climático.</div>
<div>    ​</div>
<div>Se utilizan diversas herramientas de planificación, pero a largo plazo las fuerzas armadas confían desde hace tiempo <a href="https://www.rand.org/pubs/research_reports/RR2173z2.html" target="_blank" rel="noopener">en el uso de escenarios</a> para evaluar los diferentes futuros posibles y determinar si el país tiene las capacidades necesarias para lidiar con los diversos niveles de amenaza potencial. El influyente informe de 2007, Era de las consecuencias: Las repercusiones del cambio climático mundial en la política exterior y la seguridad nacional, es un ejemplo característico, ya que describe tres escenarios de impactos para la seguridad nacional de Estados Unidos según posibles aumentos de la temperatura mundial de 1.3, 2.6 y 5.6 grados. Estos escenarios se basan tanto en la investigación académica –por ejemplo, del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) – como en informes de inteligencia. De esta manera, las fuerzas armadas desarrollan planes y estrategias y comienzan a <a href="https://www.reuters.com/article/us-usa-biden-climate-military-idUSKBN29W2PI" target="_blank" rel="noopener">integrar el cambio climático en sus ejercicios de modelización</a>, simulación y juegos de guerra. Por ejemplo, el Mando Europeo de Estados Unidos se prepara para una mayor inestabilidad geopolítica y posibles conflictos en el Ártico a medida que el hielo marino se derrite y crece el transporte marítimo internacional y la prospección petrolera en la región. En Oriente Medio, el Mando Central de Estados Unidos incluye la escasez de agua como un factor en sus planes de campaña futuros.</div>
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<div>Otros países de renta alta siguieron el ejemplo y adoptaron el enfoque de Washington, que considera el cambio climático como un ‘multiplicador de amenazas’, pero poniendo énfasis en aspectos distintos. La UE, por ejemplo, que no tiene un mandato de defensa colectiva para sus 27 Estados miembros, enfatiza la necesidad de tener más investigación, monitoreo y análisis, más integración en estrategias regionales y planes diplomáticos con sus vecinos, el fortalecimiento de las capacidades para la gestión de crisis y de respuesta ante catástrofes y el fortalecimiento de la gestión migratoria. La estrategia para 2021 del Ministerio de Defensa del Reino Unido establece como objetivo principal “poder luchar y ganar en entornos físicos cada vez más hostiles e implacables”, pero también desea poner énfasis en sus colaboraciones y alianzas internacionales.</div>
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<div>​<strong><em>2. Preparación de las fuerzas armadas para un mundo con cambio climático</em></strong></div>
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<p>Como parte de sus preparativos, las fuerzas armadas también buscan asegurar su operatividad en un futuro caracterizado por el clima extremo y el aumento del nivel del mar. No es poca cosa. Las fuerzas armadas de Estados Unidos identificaron <a href="https://www.serdp-estcp.org/News-and-Events/News-Announcements/Program-News/DoD-Report-on-Regional-Sea-Level-Scenarios" target="_blank" rel="noopener">1774 bases expuestas al aumento del nivel del mar</a>. Una de ellas, la Estación Naval de Norfolk, en Virginia, es uno de los mayores centros militares del mundo y padece inundaciones anuales.</p>
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<div>Aparte de <a href="https://insideclimatenews.org/news/25102017/military-norfolk-naval-base-flooding-climate-change-sea-level-global-warming-virginia/" target="_blank" rel="noopener">adaptar sus instalaciones</a>, las fuerzas armadas de Estados Unidos y de otros países de la OTAN también se mostraron comprometidas a ‘ecologizar’ sus instalaciones y operaciones. Eso generó un incremento en la instalación de paneles solares en las bases militares, de combustibles alternativos en el transporte marítimo y de equipos que funcionan con energía renovable. El Gobierno británico informó que se fijó la meta para que todos sus aviones militares tengan 50 % de fuentes de combustible sostenibles y el Ministerio de Defensa se comprometió a tener “cero emisiones netas para 2050”.</div>
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<div>Aunque estas medidas se anuncian como indicios de la ‘ecologización’ de las fuerzas armadas (algunos informes se parecen mucho al ecoblanqueo corporativo), la motivación más apremiante para que el sector militar adopte las energías renovables es la <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2211467X19301026" target="_blank" rel="noopener">vulnerabilidad que le generó la dependencia de los combustibles fósiles</a>. El transporte de este combustible para mantener en funcionamiento sus hummers, tanques, barcos y aviones es uno de los mayores quebraderos de cabeza logísticos para las fuerzas armadas estadounidenses y fue una fuente de gran vulnerabilidad durante la ocupación de Afganistán, ya que el ejército del Talibán atacó con frecuencia los barcos petroleros que abastecían a las fuerzas estadounidenses. Un <a href="https://apps.dtic.mil/dtic/tr/fulltext/u2/b356341.pdf" target="_blank" rel="noopener">estudio del ejército de Estados Unidos concluyó que en Irak se sufría una baja cada 39 convoyes de combustible, pero en Afganistán se producía una cada 24</a>. A largo plazo, la eficiencia energética, los combustibles alternativos, las unidades de telecomunicaciones que funcionan con energía solar y las tecnologías renovables en general presentan la perspectiva de unas fuerzas armadas menos vulnerables, más flexibles y eficaces. El exsecretario de la Armada de Estados Unidos, Ray Mabus, <a href="https://apps.dtic.mil/sti/pdfs/ADA477619.pdf" target="_blank" rel="noopener">lo expresó con franqueza</a>: “Avanzamos hacia los combustibles alternativos en la Armada y el cuerpo de Marines por una razón principal, y es para hacernos mejores combatientes”.</div>
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<div>Sin embargo, resultó bastante más difícil reemplazar el consumo de petróleo en el transporte militar (aéreo, naval, terrestre) que constituye la mayor parte del uso militar de combustibles fósiles. En 2009, la Armada de los Estados Unidos anunció su ‘<a href="https://allhands.navy.mil/Features/GGF/" target="_blank" rel="noopener">Gran Flota Verde</a>’, comprometiéndose con la meta de reducir a la mitad la energía consumida de fuentes no fósiles para 2020. Pero la <a href="https://www.wired.com/2012/07/green-fleet/" target="_blank" rel="noopener">iniciativa quedó por el camino</a>, al quedar en evidencia que no existían los suministros de agrocombustibles necesarios, ni siquiera con una enorme inversión militar para expandir la industria. La iniciativa sucumbió debido al aumento vertiginoso de los costos y la oposición política. Aunque hubiera prosperado, hay pruebas considerables que señalan que <a href="https://www.tni.org/en/publication/agrofuel-crops" target="_blank" rel="noopener">el uso de biocombustibles tiene costos ambientales y sociales</a> (como la subida de precios de los alimentos) que socavan su pretensión de ser una alternativa ‘verde’ del petróleo.</div>
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<div>Aparte del enfrentamiento militar, las estrategias de seguridad nacional también se ocupan del despliegue del ‘poder blando’: diplomacia, coaliciones y colaboraciones internacionales, y trabajo humanitario. Por tanto, la mayoría de las <a href="https://www.routledge.com/Climate-Migration-and-Security-Securitisation-as-a-Strategy-in-Climate/Boas/p/book/9781138066687" target="_blank" rel="noopener">estrategias de seguridad nacional también utilizan el lenguaje de la seguridad humana</a> como parte de sus objetivos y hablan de medidas preventivas, prevención de conflictos, etc. Por ejemplo, la estrategia de seguridad nacional del Reino Unido de 2015 incluso se refiere a la necesidad de abordar algunas de las causas fundamentales de la inseguridad: “Nuestro objetivo a largo plazo es fortalecer la resiliencia de los países pobres y frágiles ante las catástrofes, los shocks y el cambio climático. Esto salvará vidas y reducirá el riesgo de inestabilidad. También es mucho más rentable invertir en preparación y resiliencia ante las catástrofes que responder después del evento”. Estas son palabras sabias, pero no se manifiestan en la forma en que se organizan los recursos. En 2021, el Gobierno del Reino Unido recortó GBP 4000 millones de su presupuesto de ayuda exterior, de 0,7 % a 0,5 % de su ingreso nacional bruto, supuestamente de forma temporal para reducir el volumen de préstamos y enfrentar la crisis de la COVID-19, pero poco después de aumentar el <a href="https://www.defensenews.com/global/europe/2020/11/19/uk-to-boost-defense-budget-by-219-billion-heres-who-benefits-and-loses-out/" target="_blank" rel="noopener">gasto militar en GBP 16 500 millones</a>, lo que equivale a un crecimiento anual del 10%.</div>
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<p><img decoding="async" class="media-element file-full-width aligncenter" title="The military depends on high levels of fuel-use as well as deploys weapons with lasting environmental impacts" src="https://www.tni.org/files/styles/content_full_width/public/15342732222_8681cf3bd8_o.jpg?itok=ggC8lfTM" alt="The military depends on high levels of fuel-use as well as deploys weapons with lasting environmental impacts" width="660" height="397" data-delta="2" /></p>
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<div style="text-align: center;">Las fuerzas armadas utilizan una gran cantidad de combustible y despliegan armas que tienen impactos ambientales duraderos.</div>
<div style="text-align: center;">Crédito: <a href="http://www.flickr.com/photos/defenceimages/15342732222" target="_blank" rel="noopener">Cpl Neil Bryden RAF/Crown Copyright 2014</a> (<a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/" target="_blank" rel="noopener">CC BY-NC-ND 2.0</a>)</div>
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<h4 id="¿Cuáles son los mayores problemas al describir el cambio climático como un asunto de seguridad?">4.¿Cuáles son los mayores problemas al describir el cambio climático como un asunto de seguridad?</h4>
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<p>El problema fundamental cuando se considera el cambio climático como un asunto de seguridad es que se responde a una crisis provocada por la injusticia sistémica con soluciones de ‘seguridad’, configuradas en una ideología e instituciones concebidas para buscar el control y la continuidad. En esta época en que controlar el cambio climático y garantizar una transición justa exigen la redistribución radical del poder y la riqueza, la estrategia de seguridad busca perpetuar el <em>statu quo</em>. En el proceso, la seguridad climática genera seis consecuencias principales.</p>
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<p><strong>1. Oculta o desvía la atención de las causas del cambio climático, lo que frena los cambios necesarios a un status quo injusto.</strong> Al centrarse en las respuestas a los impactos del cambio climático y las intervenciones de seguridad que podrían ser necesarias, se desvía la atención de las causas de la crisis climática: el <a href="https://www.theguardian.com/environment/2019/oct/09/revealed-20-firms-third-carbon-emissions" target="_blank" rel="noopener">poder de las empresas</a> y países que más contribuyen a provocar el cambio climático, el papel de las fuerzas armadas (uno de los mayores emisores institucionales de GEI), y las políticas económicas, como los tratados de libre comercio, que agravan la vulnerabilidad de muchas personas ante los cambios derivados del clima. Ignora la violencia intrínseca del modelo económico de extracción globalizado, presupone y apoya implícitamente la concentración de poder y riqueza, y busca detener los conflictos y la ‘inseguridad’ resultantes. Tampoco cuestiona el papel de los propios organismos de seguridad en la defensa de un sistema injusto. Si bien los estrategas de seguridad climática señalan la necesidad de abordar las emisiones de GEI que genera el sector militar, eso nunca llega a reclamar el cierre de la infraestructura militar o la reducción radical de las fuerzas armadas y el presupuesto destinado a la seguridad y, de esa manera, pagar los compromisos existentes y brindar financiación climática a los países en desarrollo para que inviertan en programas alternativos, como un Nuevo Pacto Verde Mundial.</p>
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<div><strong>2. Fortalece una industria y un aparato militares y de seguridad en auge que alcanzaron una riqueza y un poder sin precedentes tras el 11 de septiembre de 2001</strong>. La inseguridad climática pronosticada se convirtió en una nueva excusa ilimitada para el gasto militar y de seguridad y para las medidas de emergencia que eluden las normas democráticas. Casi todas las estrategias de seguridad climática describen un panorama de inestabilidad cada vez mayor, lo que exige una respuesta de seguridad. Como expresó el contralmirante de la Armada de Estados Unidos <a href="https://slate.com/technology/2014/04/david-titley-climate-change-war-an-interview-with-the-retired-rear-admiral-of-the-navy.html" target="_blank" rel="noopener">David Titley</a>: “Es como verse envuelto en una guerra que dura 100 años”. Titley lo planteó como un argumento a favor de la acción climática, pero por defecto también es un argumento por el aumento cada vez mayor del gasto militar y en seguridad. En este sentido, sigue una larga tendencia de los militares que buscan <a href="https://www.tni.org/es/publicacion/casus-belli-como-los-estados-unidos-venden-la-guerra-ebook" target="_blank" rel="noopener">justificaciones nuevas para la guerra</a>, incluso para combatir el consumo de drogas, el terrorismo, los piratas informáticos, etc., lo que llevó a que <a href="https://www.sipri.org/media/press-release/2021/world-military-spending-rises-almost-2-trillion-2020" target="_blank" rel="noopener">los presupuestos del gasto militar y de seguridad crecieran rápidamente</a> en todo el mundo. Los llamamientos del Estado a la seguridad, inmersos en un lenguaje de enemigos y amenazas, también se utilizan para justificar medidas de emergencia, como el envío de tropas y la promulgación de leyes de emergencia que eluden los organismos democráticos y restringen las libertades civiles.</div>
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<div><strong>3. Transfiere la responsabilidad de la crisis climática a sus víctimas, calificándolas de ‘riesgos’ o ‘amenazas’.</strong> Al considerar la inestabilidad que provoca el cambio climático, los defensores de la seguridad climática advierten sobre el peligro de implosión de los Estados, lugares que se vuelven inhabitables y personas que deben migrar o recurren a la violencia. En el proceso, quienes tienen la menor responsabilidad por el cambio climático son los más afectados y también son vistos como ‘amenazas’. Es una injusticia triple. Se aplica una larga tradición de narrativas de seguridad por la cual el enemigo siempre está en otra parte. Como señalara la profesora Robyn Eckersley, “las amenazas ambientales son algo que los extranjeros les hacen a los estadounidenses o al territorio estadounidense”, y jamás son provocadas por las políticas internas de Estados Unidos y sus aliados.</div>
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<div><strong>4. Refuerza los intereses empresariales</strong>. En la época colonial, e incluso antes, la seguridad nacional se identificaba con la defensa de los intereses de las empresas. En 1840, el ministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido, Lord Palmerston, fue inequívoco: “Es tarea del Gobierno abrir y asegurar los caminos para el comerciante”. Este enfoque sigue guiando la política exterior de la mayoría de los países en la actualidad, y se ve reforzado por el creciente poder de la influencia empresarial en el gobierno, el mundo académico, institutos de políticas y organismos intergubernamentales como la ONU o el Banco Mundial. Esto se ve reflejado en muchas estrategias de seguridad nacional relacionadas con el clima que expresan una preocupación particular por las consecuencias del cambio climático en las rutas marítimas, las cadenas de suministro y los impactos climáticos extremos en los centros económicos. La seguridad de las mayores empresas transnacionales se redunda automáticamente en la seguridad del país entero, aunque esas mismas transnacionales, como las petroleras, sean las principales contribuyentes de la inseguridad.</div>
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<div><strong>5. Genera inseguridad</strong>. El despliegue de fuerzas de seguridad suele generar inseguridad para el resto. Esto ha sido evidente, por ejemplo, en la invasión y ocupación militar de Afganistán, liderada por Estados Unidos y apoyada por la OTAN durante 20 años. Lanzada con la promesa de seguridad contra el terrorismo, sin embargo terminó alimentando una guerra interminable, conflictos, el regreso del Talibán, y posiblemente el surgimiento de fuerzas terroristas nuevas. De manera similar, la policía en Estados Unidos y <a href="https://longreads.tni.org/es/stateofpower/viejos-habitos-nuevos-trucos-la-politica-de-castas-se-une-a-las-grandes-tecnologias-en-la-india" target="_blank" rel="noopener">otros países</a> suele crear mayor inseguridad para las comunidades marginadas que padecen la discriminación, la vigilancia y la muerte con el fin de mantener la seguridad de las clases adineradas propietarias. Los programas de seguridad climática liderados por las fuerzas de seguridad no serán ajenos a esta dinámica. Como lo <a href="https://www.radicalphilosophy.com/article/against-security" target="_blank" rel="noopener">resume Mark Neocleous</a>: “Toda seguridad se define en relación con la inseguridad. Todo llamado a la seguridad no solo debe implicar la especificación del miedo que lo genera, sino que ese miedo (inseguridad) exige las contramedidas (seguridad) para neutralizar, eliminar o constreñir a la persona, grupo, objeto o condición que genera el miedo”.</div>
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<div><strong>6. Socava otras formas de lidiar con los impactos climáticos.</strong> Cuando la seguridad se convierte en el marco contextual, las interrogantes que surgen siempre son qué es lo que está inseguro, en qué medida y qué intervenciones de seguridad podrían funcionar, y nunca si la seguridad debería ser la estrategia siquiera. El asunto se establece en un binario de amenaza versus seguridad, que requiere la intervención del Estado y, a menudo, justifica acciones extraordinarias ajenas a las normas de la toma de decisiones democrática. Así se descartan otras estrategias, como aquellas que procuran analizar causas más sistémicas o centradas en valores diferentes (por ejemplo, de justicia, soberanía popular, alineación ecológica, justicia restaurativa), o basadas en diferentes organismos y enfoques (por ejemplo, el liderazgo de la salud pública, soluciones basadas en los bienes comunes o en la comunidad). También reprime a los mismos movimientos que reclaman estas estrategias alternativas y desafían los sistemas de injusticia que perpetúan el cambio climático.</div>
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<p><img decoding="async" class="media-element file-full-width aligncenter" title="US troops watch burning oil fields in wake of US invasion in 2003" src="https://www.tni.org/files/styles/content_full_width/public/1280px-us_navy_030402-n-5362a-004_u.s._army_sgt._mark_phiffer_stands_guard_duty_near_a_burning_oil_well_in_the_rumaylah_oil_fields_in_southern_iraq.jpg?itok=GBkZ6BO3" alt="US troops watch burning oil fields in wake of US invasion in 2003" width="660" height="433" data-delta="3" /></p>
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<div style="text-align: center;">Soldados estadounidenses observan la quema de yacimientos petrolíferos tras la invasión de Estados Unidos en 2003.</div>
<div style="text-align: center;">Crédito: Arlo K. Abrahamson/Armada de los Estados Unidos</div>
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<h4>BOX 2 Patriarcado y seguridad climática</h4>
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<div>Tras la estrategia militarizada de la seguridad climática subyace un sistema patriarcal que normaliza los medios militares para resolver los conflictos y la inestabilidad. El patriarcado está profundamente arraigado en las estructuras militares y de seguridad. Se evidencia más en el liderazgo y el predominio masculino en las fuerzas militares y paramilitares del Estado, pero también es inherente a la forma en que se concibe la seguridad, el privilegio que los sistemas políticos otorgan a los militares y la forma en que el gasto y las intervenciones militares casi no se cuestionan, aunque no cumplan con sus promesas.</div>
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<div>Los conflictos armados y las respuestas militarizadas a las crisis repercuten más en las mujeres y las personas LGBT+, que también soportan una carga mayor al lidiar con las consecuencias de crisis tales como el cambio climático.</div>
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<div>En particular, las mujeres están a la vanguardia de los movimientos por el clima y por la paz. Por ese motivo hace falta una crítica feminista de la seguridad climática, y buscar soluciones feministas. Como argumentan Ray Acheson y Madeleine Rees, de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad: “Sabiendo que la guerra es la forma máxima de inseguridad humana, las feministas abogan por soluciones a largo plazo a los conflictos y apoyan una agenda de paz y seguridad que protege a todos los pueblos”.</div>
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<p><img decoding="async" class="media-element file-full-width aligncenter" title="Displaced women carrying their belongings arrive in Bossangoa, Central African Republic, after fleeing violence." src="https://www.tni.org/files/styles/content_full_width/public/10575075076_de3d8fff27_c.jpg?itok=OcvQVNCI" alt="" width="660" height="440" data-delta="4" /></p>
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<div style="text-align: center;">Mujeres desplazadas que transportan sus pertenencias llegan a Bossangoa, República Centroafricana, tras huir de la violencia. Crédito: <a href="https://www.flickr.com/photos/101268966@N04/10575075076/" target="_blank" rel="noopener">ACNUR/ B. Heger</a> (<a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc/2.0/" target="_blank" rel="noopener">CC BY-NC 2.0</a>)</div>
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<h4 id="¿Por qué los movimientos sociales y las organizaciones ambientales defienden la seguridad climática?">5.¿Por qué los movimientos sociales y las organizaciones ambientales defienden la seguridad climática?</h4>
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<div>A pesar de estas inquietudes, varias organizaciones ambientalistas y de otro tipo han impulsado políticas de seguridad climática, como el <a href="https://www.worldwildlife.org/initiatives/in-pursuit-of-prosperity" target="_blank" rel="noopener">Fondo Mundial para la Naturaleza</a>, Environmental Defense Fund y The Nature Conservancy, de Estados Unidos, y E3G, de Europa. El grupo de acción directa de base Extinction Rebellion Netherlands, de Países Bajo, incluso invitó a un destacado general holandés a escribir sobre la seguridad climática en su manual ‘rebelde’.</div>
<div>    ​</div>
<div>Cabe destacar que, dadas las distintas interpretaciones que existen sobre la seguridad climática, algunos grupos quizá no expresen la misma perspectiva que los organismos de seguridad nacional. El politólogo Matt McDonald identifica cuatro perspectivas diversas de la seguridad climática, que varían según en la seguridad de quién se centran: las ‘personas’ (seguridad humana), las ‘naciones-Estado’ (seguridad nacional), la ‘comunidad internacional’ (seguridad internacional) y el ‘ecosistema’ (seguridad ecológica). Superpuestos con una combinación de estas perspectivas están los programas emergentes de <a href="https://www.planetarysecurityinitiative.org/climate-security-practices" target="_blank" rel="noopener">prácticas de seguridad climática</a>, que son intentos de mapear y articular políticas que podrían proteger la seguridad humana y prevenir conflictos.</div>
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<div>Las demandas de los movimientos sociales reflejan esta diversidad de puntos de vista y, en la mayoría de los casos, se preocupan por la seguridad humana, pero algunos pretenden captar a los militares como aliados y están dispuestos a utilizar el marco de la ‘seguridad nacional’ para lograrlo. Al parecer, se basan en la convicción de que esa alianza lograría recortar las emisiones militares de GEI, ayudaría a recabar el apoyo político de fuerzas políticas que suelen ser más conservadoras para la adopción de medidas climáticas más audaces y, de esta manera, presionar para que el cambio climático se instale en los <a href="https://www.academia.edu/39047709/Buzan_Waever_and_De_Wilde_1998_Security_A_New_Framework_For_Analysis" target="_blank" rel="noopener">circuitos de ‘seguridad’ del poder, donde finalmente tendrá la prioridad debida</a>.</div>
<div>    ​</div>
<div>A veces, los Gobiernos, como el de Tony Blair en el Reino Unido (1997-2007) y el de Obama en Estados Unidos (2008-2016), también utilizan las narrativas de seguridad como una estrategia para que los actores estatales reacios se comprometan con la acción climática. Como <a href="https://www.theguardian.com/world/2007/may/11/politics.greenpolitics" target="_blank" rel="noopener">argumentó</a> en 2007 la ministra de Relaciones Exteriores del Reino Unido, Margaret Beckett, en ocasión del primer debate sobre seguridad climática en el Consejo de Seguridad de la ONU: “Cuando la gente habla de problemas de seguridad, lo hace en términos cualitativamente diferentes a los de otros tipos de problemas. La seguridad es vista como una exigencia y no como opción&#8230; señalar los aspectos de seguridad del cambio climático cumple el papel de impulsar a los gobiernos que aún no han tomado medidas”.</div>
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<div>Sin embargo, al hacerlo se difuminan y fusionan perspectivas de seguridad muy diferentes. Y dado el poder duro del aparato militar y de seguridad nacional, que supera con creces a cualquier otro, esto termina por reforzar la narrativa de seguridad nacional, incluso dándole un brillo humanitario o ambiental que es políticamente útil a las estrategias y operaciones militares y de seguridad, y a los intereses empresariales que buscan proteger y defender.</div>
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<h4 id="¿Cuáles son los supuestos problemáticos de los planes militares de seguridad climática?">6.¿Cuáles son los supuestos problemáticos de los planes militares de seguridad climática?</h4>
<div>Los planes militares de seguridad climática incorporan supuestos fundamentales que luego determinan sus políticas y programas. Una serie de supuestos inherentes a la mayoría de las estrategias de seguridad climática señala que el cambio climático causará escasez, lo que provocará conflictos, y que serán necesarias soluciones en materia de seguridad. En este marco maltusiano, las poblaciones más empobrecidas del mundo –en especial de regiones tropicales, como la mayor parte de África subsahariana– son consideradas la fuente más probable de conflictos. Este paradigma de Escasez &gt; Conflicto &gt; Seguridad se refleja en innumerables estrategias, lo que no sorprende para una institución concebida para ver el mundo a través de las amenazas. El resultado, sin embargo, es un sólido hilo distópico que conduce a la planificación de la seguridad nacional. Un<a href="https://theintercept.com/2016/10/13/pentagon-video-warns-of-unavoidable-dystopian-future-for-worlds-biggest-cities/" target="_blank" rel="noopener"> video de entrenamiento característico del Pentágono</a> advierte de un mundo con “amenazas híbridas” que surgen en rincones oscuros de ciudades y que los ejércitos no podrán controlar. Esto también sucede en la realidad, como se vio en Nueva Orleans tras el paso del huracán Katrina, donde quienes intentaban sobrevivir en circunstancias de desesperación absoluta fueron <a href="https://www.motherjones.com/environment/2009/08/secret-history-hurricane-katrina/" target="_blank" rel="noopener">tratados como combatientes enemigos</a> y muertos a balazos en lugar de ser rescatados.</div>
<div>    ​</div>
<div>Como señaló Betsy Hartmann, esto <a href="https://doi.org/10.1080/14650045.2013.847433" target="_blank" rel="noopener">responde a una historia más antigua de colonialismo y racismo</a> que patologiza deliberadamente a pueblos y continentes enteros, y se complace en proyectarla hacia el futuro para justificar el despojo y la presencia militar constantes. Excluye la posibilidad de que la <a href="https://www.penguinrandomhouse.com/books/301070/a-paradise-built-in-hell-by-rebecca-solnit/" target="_blank" rel="noopener">escasez dé pie a la colaboración</a>, o que los conflictos tengan una resolución política. También, como se señaló anteriormente, evita intencionalmente analizar cómo la escasez, incluso en épocas de inestabilidad climática, tiene su raíz en actividades humanas y es un reflejo de una mala distribución de recursos, y no de la escasez absoluta. Y justifica la represión de movimientos que <a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2014/apr/07/climate-change-violence-occupy-earth" target="_blank" rel="noopener">reclaman y se movilizan por el cambio del sistema porque los ve como amenazas</a>, al suponer que cualquiera que se oponga al orden económico vigente presenta un peligro de inestabilidad.</div>
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<h4 id="¿La crisis climática genera conflictos?">7. ¿La crisis climática genera conflictos?</h4>
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<div>La suposición de que el cambio climático generará conflictos está implícita en los documentos de seguridad nacional. El análisis de 2014 del Departamento de Defensa de Estados Unidos, por ejemplo, sostiene que las consecuencias del cambio climático “son multiplicadores de amenazas que agravarán factores estresantes en el exterior, como la pobreza, la degradación ambiental, la inestabilidad política y las tensiones sociales, condiciones que pueden habilitar la actividad terrorista y otras formas de violencia”.</div>
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<div>Una mirada superficial sugiere la existencia de vínculos: 12 de los 20 países más vulnerables al cambio climático experimentan conflictos armados en la actualidad. Si bien una correlación no equivale a una causa, el análisis de <a href="https://www.annualreviews.org/doi/abs/10.1146/annurev-economics-080614-115430" target="_blank" rel="noopener">más de 55 estudios sobre el tema por los profesores estadounidenses Burke, Hsiang y Miguel</a> intentó demostrar vínculos causales, con el argumento de que, por cada subida de un grado en la temperatura, los conflictos interpersonales e intergrupales crecían 2,4 % y 11,3 %, respectivamente. Desde entonces, su <a href="http://dx.doi.org/10.1080/14650045.2014.964865" target="_blank" rel="noopener">metodología ha sido muy cuestionada</a>. Un <a href="https://www.nature.com/articles/s41586-019-1300-6" target="_blank" rel="noopener">informe publicado por la revista <em>Nature</em> en 2019 concluyó</a>: “La variabilidad y/o el cambio climáticos ocupan un lugar bajo en la lista clasificada de los impulsores de conflictos más influyentes en todas las experiencias hasta la fecha, y los expertos lo clasifican como el más incierto en su influencia”.</div>
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<div>En la práctica resulta difícil separar el cambio climático de otros factores causales que generan conflictos, y hay escasa evidencia que indique que las consecuencias del cambio climático llevarán necesariamente a la gente a recurrir a la violencia. De hecho, a veces la escasez puede reducir la violencia ya que las personas se ven obligadas a cooperar entre ellas. Por ejemplo, una investigación en las tierras áridas del distrito de Marsabit, en el norte de Kenia, concluyó que en períodos de sequía y escasez de agua la violencia era menos frecuente ya que las comunidades de pastores empobrecidos se inclinaban aún menos a iniciar conflictos en esos momentos, y también tenían regímenes de propiedad colectiva fuertes pero flexibles que regulaban el agua y les ayudaban a adaptarse a la escasez.</div>
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<div>Queda claro que lo que más determina el estallido de conflictos son tanto las desigualdades subyacentes inherentes en este mundo globalizado (<a href="https://www.boldtypebooks.com/titles/christian-parenti/tropic-of-chaos/9781568586625/" target="_blank" rel="noopener">herencia de la Guerra Fría y la globalización profundamente desigual</a>), como las respuestas políticas problemáticas a las situaciones de crisis. Las intervenciones torpes o manipuladoras de las élites suelen ser uno de los motivos por las que una situación difícil se convierte en un conflicto y, en última instancia, en una guerra. Un <a href="http://www.sciencedirect.com/science/%0Aarticle/pii/S0959378013001933" target="_blank" rel="noopener">estudio financiado por la UE sobre los conflictos en el Mediterráneo, el Sahel y Oriente Medio</a> reveló, por ejemplo, que las causas principales de los conflictos en estas regiones no eran las condiciones hidroclimáticas, sino los déficits democráticos, el desarrollo económico distorsionado e injusto y los mediocres intentos de adaptación al cambio climático que terminan por agravar la situación.</div>
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<div>Siria es otro ejemplo similar. Muchos relatos de militares revelan cómo la sequía en la región derivada del cambio climático provocó la migración del campo a la ciudad y la guerra civil resultante. Sin embargo, quienes <a href="https://merip.org/2020/09/on-blaming-climate-change-for-the-syrian-civil-war/" target="_blank" rel="noopener">estudiaron más de cerca la situación</a> concluyen que el recorte de los subsidios agrícolas, una medida neoliberal del Gobierno de Bashar al Assad, tuvo un impacto mucho mayor en esa migración que la sequía. Pero difícilmente podremos hallar un analista militar que atribuya la guerra al neoliberalismo. Además, no hay evidencia de que la migración haya tenido algo que ver con la guerra civil. La población migrante de la región afectada por la sequía no participó en gran medida en las protestas de 2011, y las demandas de los manifestantes no estaban relacionadas directamente con la sequía ni la migración. Las protestas pacíficas se transformaron en una guerra civil prolongada gracias a que Assad decidió optar por la represión en lugar de adoptar reformas como respuesta a los reclamos de democratización, además del rol de actores externos, como Estados Unidos.</div>
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<div>También hay evidencia que indica que la probabilidad de conflictos puede crecer de consolidarse el paradigma clima-conflicto. Este impulsa la carrera armamentista, distrae de otros factores causales que generan conflictos y socava otras estrategias para la resolución de conflictos. Por ejemplo, el creciente recurso al <a href="https://doi.org/10.1057/s41311-021-00313-4" target="_blank" rel="noopener">discurso y la retórica militar y estatista</a> sobre las corrientes de agua transfronteriza entre India y China debilitó los sistemas diplomáticos existentes para compartir el agua e hizo más probable el conflicto en la región.</div>
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<div>Véase también: ‘<a href="https://www.tandfonline.com/toc/fgeo20/19/4" target="_blank" rel="noopener">Rethinking Climate Change, Conflict and Security</a>’, <em>Geopolitics</em>, Special Issue, 19(4).</div>
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<div class="media media-element-container media-full_width">
<p><img decoding="async" class="media-element file-full-width aligncenter" title="Syria’s civil war is simplistically blamed on climate change with little evidence. As in most conflict situations, the most important causes arose from the Syrian government’s repressive response to the protests as well as the role of external players in " src="https://www.tni.org/files/styles/content_full_width/public/1280px-azaz_syria.jpg?itok=AUlPRg8P" alt="Syria’s civil war is simplistically blamed on climate change with little evidence. As in most conflict situations, the most important causes arose from the Syrian government’s repressive response to the protests as well as the role of external players in " width="660" height="437" data-delta="5" /></p>
<div style="text-align: center;">Se suele culpar a la guerra de Siria por el cambio climático, de una manera simplista, sin tener pruebas suficientes. Al igual que en la mayoría de los conflictos, las causas más importantes surgieron de la respuesta represiva del Gobierno de Siria a las protestas y al papel de actores externos en fomentar el conflicto. Foto de Azaz, Siria. Crédito: <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Azaz,_Syria.jpg" target="_blank" rel="noopener">Christiaan Triebert</a> (<a href="https://creativecommons.org/licenses/by/2.0/deed.en" target="_blank" rel="noopener">CC BY 2.0</a>)</div>
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<h4 id="¿Cómo impacta la seguridad climática en las fronteras y la migración?">8. ¿Cómo impacta la seguridad climática en las fronteras y la migración?​</h4>
<p>La percepción de la ‘amenaza’ de la migración masiva domina las narrativas sobre seguridad climática. Para el influyente informe estadounidense de 2007, <a href="https://www.cnas.org/publications/reports/the-age-of-consequences-the-foreign-policy-and-national-security-implications-of-global-climate-change" target="_blank" rel="noopener"><em>Era de las consecuencias: Las repercusiones del cambio climático mundial en la política exterior y la seguridad nacional</em></a>, la migración a gran escala es “quizá el problema más preocupante asociado con el aumento de las temperaturas y el nivel del mar”, y advierte que “desencadenará serias inquietudes de seguridad y disparará las tensiones regionales”. Un informe de la UE de 2008, <em><a href="https://www.consilium.europa.eu/en/documents-publications/publications/climate-change-international-security/" target="_blank" rel="noopener">Cambio climático y seguridad internacional</a></em>, clasificó a la migración provocada por el clima como el cuarto problema de seguridad en importancia, después de los conflictos por los recursos, los daños económicos a las ciudades/costas y las disputas territoriales. El informe reclamó “mayor desarrollo de una política migratoria europea integral”, en vista del “estrés migratorio adicional que desencadena el ambiente”.</p>
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<div>Estas advertencias potenciaron las <a href="https://oxford.universitypressscholarship.com/view/10.1093/acprof:oso/9780199794829.001.0001/acprof-9780199794829" target="_blank" rel="noopener">fuerzas y dinámicas a favor de la militarización de las fronteras</a> que, incluso sin advertencias climáticas, ya eran hegemónicas en las políticas fronterizas del planeta. Las respuestas cada vez más draconianas ante la migración debilitaron sistemáticamente el derecho internacional al asilo y provocaron un sufrimiento incalculable de los pueblos desplazados, que soportan viajes cada vez más peligrosos cuando huyen de sus países de origen en busca de asilo así como entornos cada vez más ‘hostiles’ cuando lo logran.</div>
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<div>El miedo que se ha sembrado contra los ‘migrantes del clima’ también coincide con la guerra mundial contra el terrorismo, que fomentó y legitimó el refuerzo gradual y constante de las medidas de seguridad y el gasto del Estado. De hecho, numerosas estrategias de seguridad climática equiparan la migración con el terrorismo y advierten que los migrantes en Asia, África, América Latina y Europa serán terreno fértil para la radicalización y el reclutamiento por parte de grupos extremistas. Estas ideas refuerzan las narrativas que apuntan a los migrantes como amenazas y sugieren una probable intersección entre la migración y los conflictos, la violencia e incluso el terrorismo, lo que generará inevitablemente Estados fallidos y caos contra los cuales los países ricos tendrán que defenderse.</div>
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<div>No mencionan que el cambio climático puede limitar en vez de provocar la migración, ya que los eventos climáticos extremos atentan incluso contra las condiciones básicas para la vida. Tampoco toman en cuenta las causas estructurales de la migración y la responsabilidad que le cabe a muchos de los países más ricos por el desplazamiento forzoso de población. La guerra y los conflictos son algunas de las principales causas de la migración, junto con la desigualdad económica estructural. Sin embargo, las estrategias de seguridad climática evaden la discusión sobre los acuerdos económicos y comerciales que generan desempleo y la pérdida de la dependencia de los alimentos básicos, como el TLCAN en México, las guerras que se libran por objetivos imperiales (y comerciales) como sucedió en Libia, o la devastación de comunidades y el ambiente que provocan las corporaciones transnacionales, como las empresas mineras canadienses en América Central y del Sur, todo lo cual fomenta la migración. Tampoco destacan cómo los países con más recursos financieros reciben el menor número de refugiados. Proporcionalmente, de los 10 países mayores receptores de refugiados solo uno, Suecia, es un país de renta alta.</div>
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<div>La decisión de centrarse en las soluciones militares para la migración, y no en las soluciones estructurales o incluso compasivas, generó un enorme aumento en la financiación y la militarización de las fronteras en todo el mundo, en previsión del fuerte crecimiento de la migración provocada por el clima. El gasto que Estados Unidos destina a la migración y las fronteras pasó de 9.200 millones de dólares  a 26.000 millones de dólares entre 2003 y 2021. La agencia de la guardia de fronteras de la UE, <a href="https://www.tni.org/es/publicacion/custodiar-la-fortaleza" target="_blank" rel="noopener">Frontex, aumentó su presupuesto de 5,2 millones de euros en 2005 a 460 millones de euros en 2020</a>, y ya tiene reservados 5.600 millones de euros para el período de 2021 a 2027. Las fronteras actualmente están ‘protegidas’ por <a href="https://www.tni.org/es/mundo-amurallado" target="_blank" rel="noopener">63 muros en todo el planeta</a>.</div>
<div>    ​</div>
<div>Y <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0030438707000786?casa_token=Hm4sQIHAm-kAAAAA:5iqQX_J_t251MBa4393nCnBjp7sM5jR0Q2Oxjrb6Te_TPwTKpKkaylANxn3dOKV7i4JzfGHhL4M" target="_blank" rel="noopener">las fuerzas militares intervienen cada vez más ante los migrantes</a>, tanto en sus fronteras nacionales como en <a href="https://www.tni.org/en/publication/expanding-the-fortress?content_language=es" target="_blank" rel="noopener">zonas alejadas de su territorio</a>. Estados Unidos suele enviar barcos de la armada y guardacostas para patrullar el Caribe, y desde 2005 la UE le encargó a su agencia fronteriza, Frontex, el patrullaje conjunto del Mediterráneo con las armadas de los Estados miembros y los países vecinos. Australia ha utilizado sus fuerzas para impedir que los refugiados desembarquen en sus costas. India despliega un número creciente de agentes de su Fuerza de Seguridad Fronteriza (BSF) –que tienen potestad para recurrir a la violencia– en la frontera oriental con Bangladesh, lo que la convierte en una de las zonas limítrofes más letales del mundo.</div>
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<div>Véase también:</div>
<ul>
<li>La serie completa de informes de TNI sobre políticas de fronteras y la industria de la seguridad fronteriza, <a href="https://www.tni.org/es/tema/guerras-de-frontera" target="_blank" rel="noopener"><em>Guerras de frontera.</em></a></li>
<li>Felipe, B. (2021) Huir del clima. <em><a href="https://www.cear.es/wp-content/uploads/2021/10/informe-huir-del-clima.pdf" target="_blank" rel="noopener">Cómo influyen la crisis climática en las migraciones humanas</a>.</em>  CEAR/Greenpeace.</li>
<li>Felipe, B. (2019) <em><a href="https://migracionesclimaticas.org/documento/perspectiva-de-genero-en-las-migraciones-climaticas/" target="_blank" rel="noopener">Perspectiva de género en las migraciones climáticas</a></em>. Ecodes.</li>
<li>Rodier, C. (2013) <em>El negocio de la xenofobia. Para qué sirven los controles migratorios.</em> Clave intelectual</li>
</ul>
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<h4 id="¿Qué rol cumplen las fuerzas armadas en la creación de la crisis climática?">9. ¿Qué rol cumplen las fuerzas armadas en la creación de la crisis climática?​</h4>
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<div>En lugar de recurrir al sector militar como una solución para la crisis climática, es más importante examinar cómo contribuye a la crisis climática con sus altos niveles de emisiones de GEI y su rol fundamental en el mantenimiento de la economía de los combustibles fósiles.</div>
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<div>Un informe del Congreso de Estados Unidos indica que <a href="https://fas.org/sgp/crs/natsec/R42558.pdf" target="_blank" rel="noopener">el Pentágono es el mayor consumidor institucional de petróleo del mundo</a>, pero según la normativa vigente, no está obligado a tomar ninguna medida drástica de reducción de sus emisiones en consonancia con el conocimiento científico. Un estudio de 2019 calculó que las emisiones del Pentágono ascendían a 59 millones de toneladas de GEI, más que el total de emisiones conjuntas de Dinamarca, Finlandia y Suecia en 2017. La organización británica <a href="https://www.sgr.org.uk/index.php/projects/climate-change-military-main-outputs" target="_blank" rel="noopener">Scientists for Global Responsibility</a> calcula que el sector militar del Reino Unido emitió 11 millones de toneladas de GEI, equivalentes a 6 millones de automóviles, y que la UE emitió 24,8 millones de toneladas, siendo la contribución de Francia un tercio del total. Estos estudios presentan estimaciones conservadoras debido a la falta de transparencia de los datos. También se supo que cinco empresas de venta de armas con sede en los estados miembros de la UE (Airbus, Leonardo, PGZ, Rheinmetall y Thales) emitieron, como mínimo, 1,02 millones de toneladas de GEI en conjunto.</div>
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<div>El alto nivel de las emisiones de GEI de las fuerzas armadas se debe a su extensa infraestructura (la institución suele ser la mayor propietaria de la tierra en la mayoría de los países), su alcance mundial –especialmente las de Estados Unidos, que mantienen más de 800 bases militares en el planeta, muchas de las cuales participan de operaciones de contrainsurgencia que dependen del combustible– y el alto consumo de combustibles fósiles de la mayoría de los sistemas de transporte militar. Un avión de combate F-15, por ejemplo, utiliza 342 barriles (54 510 litros) de petróleo por hora, y es casi imposible de reemplazar con alternativas de energía renovable. Aviones y barcos militares tienen ciclos de vida prolongados, lo que asegura emisiones de carbono durante muchos años.</div>
<div>    ​</div>
<div>Sin embargo, el mayor impacto en las emisiones radica en el propósito dominante de las fuerzas armadas, que es asegurar el <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2211467X19301026#bib47" target="_blank" rel="noopener">acceso de su país a los recursos estratégicos</a>, y el funcionamiento sin tropiezos del capital, así como la gestión de la inestabilidad y las desigualdades que provoca. Esto resultó en la militarización de regiones ricas en recursos (como Oriente Medio y los Estados del Golfo y las rutas marítimas alrededor de China) y también convirtió a las fuerzas armadas en el pilar coercitivo de esta economía construida sobre el consumo de combustibles fósiles y comprometida con el crecimiento económico ilimitado.</div>
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<div>Finalmente, el sector afecta el cambio climático a través del costo de oportunidad de invertir en las fuerzas armadas y no en la prevención del colapso climático. Los presupuestos militares casi se duplicaron desde el final de la Guerra Fría, aunque no ofrecen soluciones a las mayores crisis de la actualidad, como el cambio climático, las pandemias, la desigualdad y la pobreza. Ahora que el planeta necesita la mayor inversión posible en la transición económica para mitigar el cambio climático, se le suele decir al público que no hay recursos para hacer lo que exige la ciencia climática. En Canadá, por ejemplo, el primer ministro Justin Trudeau se jacta de sus compromisos climáticos, pero en 2020 su Gobierno destinó 27.000 millones de dólares al Departamento de Defensa Nacional, y solo 1.900 millones de dólares al Departamento de Ambiente y Cambio Climático. Hace 20 años, Canadá gastó <a href="https://www.tpsgc-pwgsc.gc.ca/recgen/cpc-pac/index-eng.html%5D" target="_blank" rel="noopener">9.600 millones de dólares en su defensa y solo 730 millones de dólares en el ambiente y cambio climático</a>. Así, en las últimas dos décadas, mientras la crisis climática se agrava, los países gastan más en las fuerzas armadas y sus armas que en tomar medidas que protejan al planeta de un cambio climático catastrófico.</div>
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<div>Véase también: Meulewaeter, C. et al. (2020), <a href="http://centredelas.org/publicacions/militarismoycrisismedioambiental/?lang=es" target="_blank" rel="noopener"><em>Militarismo y crisis ambiental. Una reflexión necesaria</em></a>, Centre Delas.</div>
</div>
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<h4 id="Los militares, los conflictos y su vínculo con el petróleo y la economía de extracción">10. Los militares, los conflictos y su vínculo con el petróleo y la economía de extracción​</h4>
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<div>Históricamente, la guerra suele surgir de la lucha entre las élites por el control del acceso a fuentes de energía estratégicas. Esto es especialmente cierto en el caso de la economía del petróleo y los combustibles fósiles, que provoca guerras internacionales, guerras civiles, el surgimiento de grupos paramilitares y terroristas, conflictos por el transporte marítimo y óleo/gasoductos, y una intensa rivalidad geopolítica en regiones clave, desde Oriente Medio al océano Ártico (a medida que el hielo se derrite permite el acceso a yacimientos de gas y rutas de transporte nuevos).</div>
<div>    ​</div>
<div>Un estudio indica que <a href="https://direct.mit.edu/isec/article-abstract/38/2/147/12090/Fueling-the-Fire-Pathways-from-Oil-to-War" target="_blank" rel="noopener">entre 25 % y 50 % de las guerras interestatales</a> desde el comienzo en 1973 de la denominada era moderna del petróleo estaban relacionadas con el petróleo, siendo la invasión de Irak liderada por Estados Unidos en 2003 un ejemplo notorio. El petróleo también lubrica, literal y metafóricamente, la industria de las armas, proporcionando tanto los recursos como el motivo para que muchos Estados se embarquen en el gasto armamentista. De hecho, hay <a href="https://academic.oup.com/jleo/article-abstract/34/2/272/4943983?redirectedFrom=fulltext" target="_blank" rel="noopener">pruebas de que los países utilizan la venta de armas para asegurar y mantener el acceso al petróleo</a>. El mayor acuerdo de armas en la historia del Reino Unido (conocido como ‘Al-Yamamah’) se firmó en 1985 y <a href="http://news.bbc.co.uk/2/hi/business/285963.stm" target="_blank" rel="noopener">pactó</a> la exportación de armas a Arabia Saudita (para nada respetuosa de los derechos humanos) por muchos años, a cambio de 600.000 barriles de petróleo diarios. La empresa BAE Systems ganó decenas de miles de millones de dólares con la venta, lo que ayuda a subsidiar las compras de armas del propio Reino Unido.</div>
<div>    ​</div>
<div>En todo el planeta, la creciente demanda de productos básicos <a href="https://longreads.tni.org/es/stateofpower/neoextractivismo-y-violencia-estatal-defendiend-o-a-los-defensores-en-america-latina" target="_blank" rel="noopener">expandió la economía de extracción a regiones y territorios nuevos. Esto amenaza la propia existencia y soberanía de las comunidades locales y, por lo tanto, provoca resistencia</a> y conflictos. La respuesta suele manifestarse en una brutal represión policial y violencia paramilitar, que en muchos países colaboran de forma estrecha con las empresas locales y transnacionales. En Perú, por ejemplo, <a href="https://earthrights.org/wp-content/uploads/Informe-Convenios-entre-PNP-y-empresas-extractivas.pdf" target="_blank" rel="noopener">Earth Rights International</a> (ERI) sacó a la luz 138 acuerdos firmados entre empresas dedicadas a la extracción y la policía en el período 1995-2018, que “permiten a la policía brindar servicios de seguridad privada dentro de las instalaciones y otras áreas&#8230; de proyectos de extracción a cambio de una ganancia”. El asesinato de la activista indígena hondureña Berta Cáceres en 2016, perpetrado por paramilitares vinculados al Estado que trabajan con la empresa de represas Desa, es uno de numerosos casos en el planeta donde el nexo entre la demanda capitalista internacional, las industrias de extracción y la violencia política generan un entorno letal para el activismo y los miembros de la comunidad que se atreven a resistir. Global Witness ha documentado la creciente ola de violencia en el mundo: en 2020 registró el récord de 227 asesinatos de defensores de la tierra y el ambiente, con un promedio de más de cuatro por semana.</div>
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<div>Véase también: Orellana, A. (2021), <em><a href="https://longreads.tni.org/es/stateofpower/neoextractivismo-y-violencia-estatal-defendiend-o-a-los-defensores-en-america-latina" target="_blank" rel="noopener">Neoextractivismo y violencia estatal: Defendiendo a los defensores en América Latina</a></em>. <em>Estado del poder 2021.</em> Ámsterdam: Transnational Institute.</div>
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<div class="media media-element-container media-full_width">
<p><img decoding="async" class="media-element file-full-width aligncenter" title="Berta Cáceres famously said ‘Our Mother Earth – militarized, fenced-in, poisoned, a place where basic rights are systematically violated – demands that we take action" src="https://www.tni.org/files/styles/content_full_width/public/33636877116_788b1620df_c.jpg?itok=i3FSc77c" alt="Berta Cáceres famously said ‘Our Mother Earth – militarized, fenced-in, poisoned, a place where basic rights are systematically violated – demands that we take action" width="660" height="440" data-delta="6" /></p>
<div class="meta-small image-info" style="text-align: center;">Berta Cáceres sostuvo “La Madre Tierra militarizada, cercada, envenenada, donde se violan sistemáticamente los derechos elementales, nos exige actuar”. Crédito: <a href="https://www.flickr.com/photos/coolloud/33636877116" target="_blank" rel="noopener">coulloud/flickr</a> (<a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/" target="_blank" rel="noopener">CC BY-NC-ND 2.0</a>)</div>
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<h4>Militarismo y petróleo en Nigeria</h4>
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<div>Quizás en ningún lugar sea tan evidente la conexión entre el petróleo, el militarismo y la represión que en Nigeria. Los regímenes coloniales y los sucesivos gobiernos posteriores a la independencia utilizaron la fuerza para asegurar el flujo de petróleo y de riqueza a una pequeña élite. En 1895, una fuerza naval británica incendió la ciudad de Brass para asegurar que la Royal Niger Company retuviera el monopolio del comercio de aceite de palma por el río Níger. Se estima que 2.000 personas perdieron la vida en el incendio. Más recientemente, en 1994, el Gobierno nigeriano estableció el Grupo de Trabajo de Seguridad Interna del estado de Rivers para reprimir las protestas pacíficas en Ogoniland contra las actividades contaminantes de la empresa Shell Petroleum Development Company (SPDC). La brutal acción en Ogoniland provocó la muerte de más de 2.000 personas, y la violación y flagelación de muchas más, entre otras violaciones de derechos humanos.</div>
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<div>El petróleo fomentó la violencia en Nigeria, en primer lugar al brindar recursos para que los regímenes militares y autoritarios tomaran el poder con la complicidad de las empresas petroleras transnacionales. Según un conocido comentario de un ejecutivo nigeriano de la Shell, “para una empresa comercial que intenta realizar inversiones, necesitas un entorno estable&#8230; Las dictaduras pueden dártelo”. Se trata de una relación simbiótica: las empresas escapan al escrutinio democrático y los militares se envalentonan y enriquecen al brindar seguridad. En segundo lugar, la distribución de los ingresos petroleros sienta las bases para el conflicto, así como la oposición a la devastación ambiental que provocan las compañías petroleras. Esto condujo a resistencias y conflictos armados en Ogoniland, que tuvieron una respuesta militar feroz y brutal.</div>
<div>    ​</div>
<div>Aunque está vigente una paz frágil desde 2009, cuando el Gobierno nigeriano acordó pagar estipendios mensuales a los exguerrilleros, persisten las condiciones para que el conflicto resurja, algo que ya es una realidad en otras regiones de Nigeria.</div>
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<div>Fuente: Bassey, N. (2015) ‘<em><a href="https://www.tni.org/files/publication-downloads/018138b_tni_nigeria-resistance.pdf" target="_blank" rel="noopener">We thought it was oil, but it was blood: Resistance to the Corporate-Military wedlock in Nigeria and Beyond</a></em>’, de la colección de ensayos que acompaña a N. Buxton y B. Hayes (Eds.) (2015)<a href="https://www.fuhem.es/cambioclimaticosa/" target="_blank" rel="noopener"><em> Cambio Climático S.A. Cómo el poder [corporativo y militar] está moldeando un mundo de privilegiados y desposeídos ante la crisis climática</em></a>. FUHEM Ecosocial y TNI.</div>
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<div class="media media-element-container media-full_width">
<p><img decoding="async" class="media-element file-full-width aligncenter" title="Oil pollution in the Niger Delta region" src="https://www.tni.org/files/styles/content_full_width/public/environmental_degradation_in_nigeria.jpeg?itok=TuYzsldv" alt="" width="660" height="478" data-delta="7" /></p>
<div class="meta-small image-info" style="text-align: center;">Contaminación petrolera en la región del Delta del Níger. Crédito: <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Environmental_degradation_in_Nigeria.jpeg" target="_blank" rel="noopener">Ucheke/Wikimedia</a> (<a href="https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/deed.en" target="_blank" rel="noopener">CC BY-SA 4.0</a>)</div>
</div>
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<h4 id="¿Qué impacto ambiental tienen el militarismo y la guerra?">11. ¿Qué impacto ambiental tienen el militarismo y la guerra?</h4>
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<div>Por su naturaleza, el militarismo y la guerra priorizan los objetivos de seguridad nacional y excluyen todo lo demás. Además se caracterizan por una forma de excepcionalismo, lo que significa que, con frecuencia, al sector militar se le da libertad de acción para <a href="https://sgp.fas.org/crs/natsec/RS22149.pdf" target="_blank" rel="noopener">ignorar incluso las normas y restricciones</a> que protegen de forma limitada al ambiente. En consecuencia, tanto las fuerzas militares como las guerras dejaron una herencia ambiental en gran medida devastadora. Los militares utilizan grandes cantidades de combustibles fósiles, despliegan armas y artillería profundamente tóxicas y contaminantes, atacan la infraestructura (industria del petróleo, servicios de alcantarillado, etc.), dejando a su paso daños ambientales persistentes y paisajes llenos de municiones y armas tóxicas, explotadas y sin detonar.</div>
<div>    ​</div>
<div>El imperialismo estadounidense incluye una historia de destrucción ambiental, como la contaminación nuclear en curso en las Islas Marshall, el uso del defoliante químico agente naranja en Vietnam y el de uranio empobrecido en Irak y la antigua Yugoslavia. <a href="https://projects.propublica.org/bombs/#b=1.8505880080428303,-136.541015625,47.06369309705979,-60.42773437499999&amp;c=shrink" target="_blank" rel="noopener">Muchos de los sitios más contaminados en Estados Unidos pertenecen a instalaciones militares</a> y figuran en la Lista de Prioridad Nacional de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos</div>
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<div>Los países afectados por guerras y conflictos también sufren impactos a largo plazo debido a la ausencia de gobernanza que debilita la normativa ambiental, obliga a las personas a destruir sus propios entornos para sobrevivir y fomenta el surgimiento de grupos paramilitares que, con frecuencia, extraen recursos (petróleo, minerales, etc.) mediante prácticas ambientales sumamente destructivas y que violan los derechos humanos. No es de extrañar que en ocasiones a la guerra se la describa como ‘<a href="https://ceobs.org/armed-conflict-environmental-protection-and-the-sustainable-development-goals/" target="_blank" rel="noopener">desarrollo sostenible a la inversa</a>’.</div>
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<div>Véase también: <em><a href="https://ceobs.org/how-does-war-damage-the-environment/" target="_blank" rel="noopener">How does war damage the environment?</a></em> The Conflict and Environment Observatory.</div>
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<h4 id="¿Los militares no son necesarios para las respuestas humanitarias?">12. ¿Los militares no son necesarios para las respuestas humanitarias?</h4>
<p>Una justificación importante para invertir en las fuerzas armadas en esta época de crisis climática es que son necesarias para actuar ante las catástrofes relacionadas con el clima, y muchos países ya recurren a sus militares en este sentido. Tras el paso del tifón Haiyan, que causó estragos en Filipinas en noviembre de 2013, las fuerzas armadas de Estados Unidos <a href="https://fas.org/sgp/crs/row/R43309.pdf" target="_blank" rel="noopener">llegaron a desplegar</a> 66 aviones militares, 12 embarcaciones navales y casi 1.000 militares para despejar carreteras, trasladar trabajadores humanitarios, distribuir suministros de socorro y evacuar personas. Durante las inundaciones de Alemania en julio de 2021, el ejército alemán [Bundeswehr] ayudó a reforzar las defensas contra el agua, rescatar personas y a limpiar cuando el agua retrocedió. En muchos países, sobre todo de renta baja y media, las fuerzas armadas quizá sean la única institución con la capacidad, el personal y la tecnología necesaria para actuar ante eventos catastróficos.</p>
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<div>Que el sector militar desempeñe funciones humanitarias no significa que sea la mejor institución para la tarea. Hay jerarcas militares contrarios a que las fuerzas armadas participen en tareas humanitarias porque consideran que estas distraen de los preparativos para la guerra. Aunque acepten esa función, existen muchos peligros de que los militares entren a desarrollar actividades humanitarias, especialmente en situaciones de conflicto o cuando la intervención humanitaria coincide con los objetivos estratégicos militares. Como admite abiertamente Erik Battenberg, experto en política exterior de Estados Unidos, en la revista del Congreso estadounidense, <em>The Hill</em>, “la ayuda en casos de desastre dirigida por militares no solo es una urgencia humanitaria, sino que también puede servir para una urgencia estratégica más amplia, como parte de la política exterior estadounidense”.</div>
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<div>Eso significa que la ayuda humanitaria viene acompañada de intenciones ocultas: en su mínima expresión proyecta un poder blando, pero a menudo busca influir activamente en regiones y países para que sirvan a los intereses de un país poderoso, incluso a costa de la democracia y los derechos humanos. Estados Unidos tiene una extensa historia de uso de la ayuda como parte de la contrainsurgencia en varias ‘guerras sucias’ de América Latina, África y Asia antes, durante y después de la Guerra Fría. En las últimas dos décadas, las fuerzas militares de Estados Unidos y la OTAN intervinieron frecuentemente en operaciones militares y civiles en Afganistán e Irak con el despliegue de fuerzas y armas, además de las tareas de ayuda y reconstrucción. En general, esto las llevó a hacer lo contrario al trabajo humanitario. En Irak, la intervención generó abusos militares, como <a href="https://www.theguardian.com/world/2005/feb/18/usa.iraq" target="_blank" rel="noopener">las violaciones generalizadas de derechos humanos de los detenidos en la base militar de Bagram</a>. Incluso en Estados Unidos, las tropas enviadas a <a href="https://www.salon.com/2015/08/31/new_orleans_was_primed_for_all_out_combat_remembering_the_medias_deadly_hurricane_katrina_racism/" target="_blank" rel="noopener">Nueva Orleans dispararon contra los habitantes desesperados</a>, llevadas por el racismo y el miedo.</div>
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<div>La intervención militar también puede socavar la independencia, neutralidad y seguridad de los trabajadores civiles de ayuda humanitaria, haciéndolos más propensos a los ataques de grupos militares insurgentes. La ayuda militar con frecuencia termina siendo más cara que las operaciones de ayuda civil, al desviar los limitados recursos estatales hacia las fuerzas armadas. La <a href="https://odihpn.org/magazine/military-responses-to-natural-disasters-last-resort-or-inevitable-trend/" target="_blank" rel="noopener">tendencia generó la profunda preocupación</a> de organizaciones como la Cruz Roja/Media Luna Roja y Médicos sin Fronteras.</div>
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<div>Sin embargo, las fuerzas armadas prevén un papel humanitario más amplio en esta época de crisis climática. Un informe de 2010, <a href="https://apps.dtic.mil/dtic/tr/fulltext/u2/a564975.pdf" target="_blank" rel="noopener">Cambio climático: Posibles efectos sobre las demandas de asistencia humanitaria y respuesta ante catástrofes de las fuerzas armadas de Estados Unidos</a>, del Centro para el Análisis Naval, sostiene que los factores estresantes del cambio climático exigirán no solo más asistencia militar humanitaria, sino también intervenciones militares para la estabilización de países. El cambio climático se convirtió en la nueva justificación para la guerra permanente.</div>
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<div>No hay duda de que los países necesitarán equipos eficaces de respuesta ante las catástrofes, así como la solidaridad internacional. Pero eso no tiene por qué estar vinculado a las fuerzas armadas, sino que podría recurrirse a una fuerza civil nueva o reforzada con un propósito humanitario exclusivo que no incluya objetivos contradictorios. Cuba, por ejemplo, con recursos limitados y en condiciones de bloqueo, <a href="https://www.oxfamamerica.org/explore/research-publications/cuba-weathering-the-storm/" target="_blank" rel="noopener">desarrolló una estructura de Defensa Civil altamente eficaz</a> e incorporada a cada comunidad que, combinada con comunicaciones estatales efectivas y asesoramiento meteorológico experto, le ayudó a sobrevivir a muchos huracanes con una cantidad de heridos y muertos menor que países vecinos más ricos. Cuando el huracán Sandy pasó por Cuba y Estados Unidos en 2012, solo 11 personas murieron en la isla caribeña, frente a 157 muertos en territorio estadounidense. Alemania también tiene una estructura civil (<em>Technisches Hilfswerk/THW</em>, la Agencia Federal de Socorro Técnico), en su mayoría integrada por voluntarios, que generalmente se utiliza para la respuesta ante catástrofes.</div>
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<p><img decoding="async" class="media-element file-full-width aligncenter" title="A number of survivors were shot by police and the military in the wake of Hurricane Katrina in the midst of racist media hysteria about looting. Photo of coastguard overlooking flooded New Orleans" src="https://www.tni.org/files/styles/content_full_width/public/38899253_f8d3adc51c_c.jpg?itok=d0vbi6LC" alt="A number of survivors were shot by police and the military in the wake of Hurricane Katrina in the midst of racist media hysteria about looting. Photo of coastguard overlooking flooded New Orleans" width="660" height="430" data-delta="8" /></p>
<div class="meta-small image-info" style="text-align: center;">Varios sobrevivientes recibieron disparos de la policía y las fuerzas militares tras el Huracán Katrina en medio de la cobertura mediática racista acerca de los saqueos. Foto de un oficial de la guardia costera observando a Nueva Orleans bajo agua. Crédito: NyxoLyno Cangemi/USCG</div>
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<h4 id="¿Cómo buscan las empresas de armas y seguridad lucrar con la crisis climática?">13. ¿Cómo buscan las empresas de armas y seguridad lucrar con la crisis climática?</h4>
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<div>“Creo que [el cambio climático] es una oportunidad real para la industria [aeroespacial y de defensa]”, afirmó en 1999 Paul Drayson, entonces ministro de Ciencia e Innovación y ministro para la Reforma de Adquisiciones de Defensa Estratégica del Reino Unido. Y tenía razón. La industria de las armas y la seguridad experimentó un auge en las últimas décadas. Las ventas acumuladas de la industria de armas, por ejemplo, <a href="https://www.sipri.org/databases/armsindustry" target="_blank" rel="noopener">se duplicaron entre 2002 y 2018</a>, de 202.000 millones de dólares a 420.000 millones de dólares, y muchas grandes empresas, como <a href="https://www.tni.org/es/tema/guerras-de-frontera" target="_blank" rel="noopener">Lockheed Martin y Airbus, ampliaron su ramo de negocio a todos los ámbitos de la seguridad</a> desde la gestión de fronteras hasta la vigilancia nacional. Y la industria prevé que el cambio climático y la inseguridad que traerá aparejada impulsarán más esas ventas. En un informe de mayo de 2021, <a href="https://www.bloomberg.com/press-releases/2021-05-19/homeland-security-and-emergency-management-market-worth-904-6-billion-by-2026-exclusive-report-by-marketsandmarkets" target="_blank" rel="noopener">Marketandmarkets pronosticó que el sector de la seguridad nacional tendrá pingües ganancias</a> debido a “condiciones climáticas dinámicas, el aumento de las calamidades naturales, el énfasis del Gobierno en las políticas de seguridad”. Se calcula que el ramo de la seguridad fronteriza tendrá un <a href="https://www.mordorintelligence.com/industry-reports/border-security-market" target="_blank" rel="noopener">crecimiento anual del 7 %</a> y que el <a href="https://www.mordorintelligence.com/industry-reports/homeland-security-and-emergency-management-market" target="_blank" rel="noopener">sector de la seguridad interior en general crecerá un 6 % anual</a>.</div>
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<div>La industria se beneficia de diferentes formas. Primero, busca sacar provecho de los intentos de las principales fuerzas militares de desarrollar tecnologías que no dependan de los combustibles fósiles y sean resilientes a los impactos del cambio climático. Por ejemplo, en 2010, Boeing obtuvo un contrato por 89 millones de dólares con el Pentágono para desarrollar el avión no tripulado SolarEagle (QinetiQ y el Centro de Conducción Eléctrica Avanzada de la británica Universidad de Newcastle se encargarán del armado), que tiene la ventaja de considerarse una tecnología ‘verde’ y también la capacidad de permanecer en el aire más tiempo, al no tener que reabastecerse de combustible. La estadounidense Lockheed Martin<a href="https://unearthed.greenpeace.org/2020/05/26/climate-change-weapons-manufacturers/" target="_blank" rel="noopener"> trabaja con Ocean Aero para fabricar submarinos con energía solar</a>. Como la mayoría de las transnacionales, las empresas de armamento también tienen interés en promover sus esfuerzos de reducción del impacto ambiental, al menos según sus informes anuales. Dada la devastación ambiental que provocan los conflictos armados, ese lavado verde se vuelve surrealista en ocasiones. Un ejemplo se dio en 2013 cuando el Pentágono invirtió <a href="https://www.independent.ie/world-news/americas/pentagon-in-bid-to-make-green-friendly-bullets-25929444.html" target="_blank" rel="noopener">5 millones de dólares para desarrollar balas sin plomo que</a>, según las declaraciones de un portavoz del ejército de Estados Unidos, “pueden matarte o dispararle a un objetivo sin peligro para el ambiente”.</div>
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<div>En segundo lugar, prevé más contratos debido a que los gobiernos refuerzan sus presupuestos en preparación para la inseguridad que provocará la crisis climática en el futuro. Esto impulsó la venta de armas, equipos de vigilancia y fronterizos, productos policiales y de seguridad nacional. La segunda conferencia sobre Energía, ambiente, defensa y seguridad (E2DS), celebrada en 2011 en Washington DC, se mostró exultante sobre la posible oportunidad comercial que ofrece la expansión del sector de la defensa a los mercados ambientales, afirmando que estos superaban ocho veces el tamaño del mercado de la defensa, y que “el sector aeroespacial, de defensa y de seguridad se prepara para abordar lo que parecería convertirse en su mercado adyacente más importante desde el fuerte surgimiento del negocio de la seguridad civil/interior hace casi una década”. Lockheed Martin, en su <a href="https://www.lockheedmartin.com/content/dam/lockheed-martin/eo/documents/sustainability/Lockheed_Martin_Sustainability_Report_Full_2018.pdf" target="_blank" rel="noopener">informe de sostenibilidad de 2018 anuncia esas oportunidades</a>, y señala que “el sector privado también tiene un papel en la respuesta ante la inestabilidad geopolítica y los eventos que pueden amenazar las economías y las sociedades”.</div>
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<div>Véase también: Castillo, J.M. (2016) <em>Los negocios del cambio climático</em>. Virus</div>
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<h4 id="¿Cómo impactan las narrativas de la seguridad climática en el plano interno y la policía?">14. ¿Cómo impactan las narrativas de la seguridad climática en el plano interno y la policía?</h4>
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<div>Las perspectivas de seguridad nacional no tienen que ver exclusivamente con las amenazas externas, sino también con las <a href="https://www.radicalphilosophy.com/article/against-security" target="_blank" rel="noopener">internas</a>, incluidas aquellas que amenazan los intereses económicos esenciales. Por ejemplo, la ley británica del Servicio de Seguridad (1989) encomienda expresamente al servicio de seguridad la función de “salvaguardar el bienestar económico” del país; la ley de Educación de Seguridad Nacional de Estados Unidos (1991) estipula de manera similar vínculos directos entre la seguridad nacional y el “bienestar económico de Estados Unidos”. Este proceso se aceleró tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, cuando se consideró que la policía era la primera línea de la defensa de la patria.</div>
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<div>Se ha interpretado que esto significa gestionar el descontento civil y la preparación para toda inestabilidad, marco en el cual el cambio climático es visto como un factor nuevo que impulsa una mayor financiación para los servicios de seguridad como la policía, las cárceles y los guardias fronterizos. Esto se engloba bajo el nuevo mantra de ‘gestión de crisis’ e ‘interoperabilidad’, que pretende una mejor integración de los organismos estatales dedicados a asuntos de seguridad –como orden público y ‘descontento social’ (la policía), ‘conciencia situacional’ (recopilación de información), resiliencia/preparación (planificación civil) y respuestas de emergencia (que incluye a las cuadrillas de emergencia y el antiterrorismo; la defensa química, biológica, radiológica y nuclear; la protección de infraestructura crítica, la planificación militar, etc.) – en estructuras nuevas de ‘mando y control’.</div>
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<div>Esto se acompaña de una mayor militarización de las fuerzas de seguridad internas, lo que implica que la fuerza coercitiva apunta cada vez más hacia adentro, así como hacia afuera. En Estados Unidos, por ejemplo, el Departamento de Defensa <a href="https://watson.brown.edu/costsofwar/files/cow/imce/papers/2020/Police%20Militarization_Costs%20of%20War_Sept%2016%202020.pdf" target="_blank" rel="noopener">transfirió más de 1.600 millones de dólares en equipamiento militar excedente</a> a departamentos de todo el país desde el 11 de septiembre de 2001, mediante su programa 1033. El equipamiento incluye 1.114 vehículos blindados de protección resistentes a las minas (conocidos como MRAP). Las fuerzas policiales también compraron cantidades crecientes de equipos de vigilancia, incluidos <a href="https://www.aclu.org/issues/privacy-technology/surveillance-technologies/stingray-tracking-devices-%0Awhos-got-them" target="_blank" rel="noopener">aviones de vigilancia y tecnología de rastreo de teléfonos celulares</a>.</div>
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<div>La militarización se evidencia en las intervenciones policiales. Las redadas policiales en Estados Unidos por unidades de élite tipo SWAT pasaron de <a href="https://theweek.com/articles/531458/troubling-rise-swat-teams" target="_blank" rel="noopener">3.000 al año en la década de 1980 a 80.000 solo en 2015</a>, en su mayoría por <a href="https://www.aclu.org/issues/criminal-law-reform/reforming-police/war-comes-home" target="_blank" rel="noopener">registros de drogas y en forma desproporcionada contra minorías étnicas</a>. En todo el mundo, como se analizó anteriormente, la policía y las empresas de seguridad privada suelen participar en la represión y el asesinato de activistas ambientales. Que la militarización apunte cada vez más a los activistas climáticos y ambientales, dedicados a frenar el cambio climático, subraya cómo las soluciones de seguridad no solo no abordan las causas subyacentes, sino que pueden profundizar la crisis climática.</div>
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<div>Esta militarización también se filtra en las respuestas de emergencia. La financiación que el Departamento de Seguridad Interior destinó a la ‘<a href="https://www.fema.gov/sites/default/files/2020-06/fema_preparedness-grants-manual.pdf" target="_blank" rel="noopener">preparación contra el terrorismo’ en 2020</a> permite que esos mismos fondos se utilicen para “una mejor preparación contra otros peligros no relacionados con actos de terrorismo”. El <a href="https://ec.europa.eu/home-affairs/content/critical-infrastructure-resiliance_en" target="_blank" rel="noopener">Programa Europeo para la Protección de Infraestructuras Críticas (EPCIP) </a>también incluye su estrategia de protección de la infraestructura ante los impactos del cambio climático en un marco de ‘lucha contra el terrorismo’. Desde principios de la década de 2000, muchos países de renta alta adoptaron leyes con poderes de emergencia que podrían aplicarse en caso de catástrofes climáticas y que son de amplio alcance y con un control democrático limitado. La ley británica de Contingencias Civiles (2004), por ejemplo, define una “emergencia” como cualquier “evento o situación” que “amenaza con dañar gravemente al bienestar humano” o el “ambiente” de “un lugar en el Reino Unido”. La norma faculta a los ministros a presentar “disposiciones de emergencia” de alcance prácticamente ilimitado sin recurrir al Parlamento, lo que incluye autorizar al Estado la prohibición de reuniones, viajes y “otras actividades específicas”.</div>
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<h4 id="¿Cómo afecta la agenda de la seguridad climática a otros ámbitos, como los alimentos y el agua?">15. ¿Cómo afecta la agenda de la seguridad climática a otros ámbitos, como los alimentos y el agua?</h4>
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<div>El lenguaje y el marco de la seguridad se han infiltrado en todos los ámbitos de la vida política, económica y social, en particular en relación con la gobernanza de recursos naturales clave, como el agua, los alimentos y la energía. Como sucede con la seguridad climática, el lenguaje de la seguridad de los recursos se emplea con distintos sentidos, pero tiene escollos similares. Lo impulsa la sensación de que el cambio climático aumentará la vulnerabilidad del acceso a estos recursos esenciales y que, por lo tanto, es primordial brindar ‘seguridad’.</div>
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<div>No cabe duda de la existencia de pruebas sólidas que advierten que el cambio climático afectará el acceso a los alimentos y el agua. El informe especial del IPCC, <a href="https://www.ipcc.ch/srccl/" target="_blank" rel="noopener">El cambio climático y la tierra</a> (2019), pronostica un crecimiento de hasta 183 millones de personas adicionales en riesgo de padecer hambre para 2050 como consecuencia del cambio climático. El <a href="https://img1.wsimg.com/blobby/go/27b53d18-6069-45f7-a1bd-d5a48bc80322/downloads/1c2meuvon_105010.pdf" target="_blank" rel="noopener">Global Water Institute</a> vaticina que la intensa escasez de agua podría desplazar a 700 millones de personas en el planeta para 2030. En gran medida esto sucederá en los países tropicales de renta baja, los más afectados por el cambio climático.</div>
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<div>Sin embargo, cabe señalar que muchos actores destacados que advierten sobre la ‘inseguridad’ de los alimentos, el agua o la energía <a href="http://www.thecornerhouse.org.uk/resource/energy-security-whom-what" target="_blank" rel="noopener">expresan lógicas nacionalistas, militaristas y corporativas similares</a> a las que dominan los debates sobre la seguridad climática. Los defensores de la seguridad dan por supuesta la escasez y advierten de los peligros de la escasez nacional, con frecuencia promueven soluciones corporativas de mercado y, en ocasiones, defienden el uso de las fuerzas armadas para garantizar la seguridad. Sus soluciones para la inseguridad siguen una receta estándar, centrada en la maximización de la oferta: ampliar la producción, fomentar la inversión privada y utilizar tecnologías nuevas para superar los obstáculos. En el área de los alimentos, por ejemplo, esto condujo al surgimiento de la agricultura climáticamente inteligente dedicada a aumentar el rendimiento de los cultivos en un contexto de temperaturas cambiantes, siendo introducida por alianzas como AGRA, cuyas protagonistas son las grandes corporaciones agroindustriales. Con respecto al agua, impulsó la financiarización y privatización del agua, con la convicción de que el mercado está en mejor posición para gestionar la escasez y las alteraciones.</div>
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<div>En el proceso, se ignoran las injusticias existentes en los sistemas de energía, alimentos y agua, en vez de aprender de ellas. La deficiencia actual en el acceso a los alimentos y el agua no responde tanto a la escasez sino a la forma en que estos sistemas, dominados por las empresas, priorizan las ganancias sobre el acceso. Esta situación permite el consumo excesivo, sistemas ecológicamente dañinos y cadenas de suministro mundial derrochadoras controladas por un pequeño puñado de empresas que atienden las necesidades de unos pocos y niegan el acceso a la mayoría. En estos tiempos de crisis climática, esta injusticia estructural no se resolverá con el aumento de la oferta, ya que eso solo agravará la injusticia. Solo cuatro empresas –ADM, Bunge, Cargill y Louis Dreyfus– controlan entre 75 % y 90 % del comercio mundial de cereales. Sin embargo, este sistema alimentario liderado por las empresas no solo no acabó con el hambre que afecta a 680 millones de personas, sino que es uno de los mayores contribuyentes a los GEI, responsable de entre 21 % y 37 % del total de las emisiones.</div>
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<div>Los fracasos del concepto de seguridad que promueven las empresas hicieron que muchos movimientos ciudadanos reclamaran alimentos, agua y <em>soberanía, democracia y justicia</em> para abordar directamente los problemas de equidad que deben resolverse para garantizar la igualdad en el acceso a los recursos esenciales, particularmente en esta época de inestabilidad climática. Los movimientos por la soberanía alimentaria, por ejemplo, exigen el derecho de los pueblos a producir, distribuir y consumir alimentos inocuos, saludables y culturalmente apropiados de manera sostenible, dentro y cerca de su territorio; todas cuestiones que el término ‘seguridad alimentaria’ ignora y que en gran medida son la antítesis del afán de lucro de la agroindustria internacional.</div>
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<div>Véase también:</div>
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<div>Hands on the Land (2016), <a href="https://www.tni.org/es/node/23313?content_language=es" target="_blank" rel="noopener"><em>Enfriando el planeta: las comunidades de la línea del frente encabezan la lucha</em>,</a> Ámsterdam: Transnational Institute.</div>
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<p><img decoding="async" class="media-element file-full-width aligncenter" title="Deforestation in Brazil is fueled by industrial agricultural exports" src="https://www.tni.org/files/styles/content_full_width/public/operacao_hymenaea_julho-2016_29399454651.jpeg?itok=21d1_Uzz" alt="Deforestation in Brazil is fueled by industrial agricultural exports" width="660" height="440" data-delta="9" /></p>
<div class="meta-small image-info" style="text-align: center;">La deforestación en Brasil es causada por las exportaciones de la agricultura industrial. Crédito: <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Deforestation_of_the_Amazon_rainforest#/media/File:Opera%C3%A7%C3%A3o_Hymenaea,_Julho-2016_(29399454651).jpg" target="_blank" rel="noopener">Felipe Werneck – Ascom/Ibama</a> (<a href="https://creativecommons.org/licenses/by/2.0/" target="_blank" rel="noopener">CC BY 2.0</a>)</div>
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<h4 id="¿Podemos rescatar la palabra ‘seguridad’?">16.¿Podemos rescatar la palabra ‘seguridad’?</h4>
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<div>Por supuesto, muchas personas exigirán seguridad ya que refleja el deseo universal de cuidar y proteger las cosas que importan. Para la mayoría, seguridad significa tener un trabajo digno, un lugar para vivir, acceso a la atención médica y la educación, y sentirse a salvo. Por lo tanto, es fácil entender por qué los movimientos sociales se muestran reacios a dejar de lado la palabra ‘seguridad’, y en cambio <a href="https://www.cigionline.org/articles/what-would-it-mean-to-treat-climate-as-a-security-risk/" target="_blank" rel="noopener">buscan ampliar la definición para que incluya y priorice las amenazas reales</a> del bienestar humano y ecológico. También es comprensible que, en este momento en el que casi no hay políticos que reaccionen ante la crisis climática con la seriedad que se merece, que los ambientalistas busquen otros marcos y aliados para conseguir las acciones necesarias. Sería indudablemente un gran avance si pudiéramos reemplazar la interpretación militarizada de la seguridad por un concepto de seguridad humana centrada en las personas.</div>
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<div>Hay organizaciones que intentan hacerlo, como la iniciativa británica <a href="http://rethinkingsecurity.org.uk/" target="_blank" rel="noopener">Rethinking Security</a> y la Fundación Rosa Luxemburgo y su trabajo sobre perspectivas de una seguridad de izquierda. TNI también ha trabajado el tema, articulando una <a href="https://www.tni.org/en/publication/leaving-the-war-on-terror" target="_blank" rel="noopener">estrategia alternativa a la guerra contra el terrorismo</a>. Sin embargo, es un terreno difícil dado el contexto de fuertes desequilibrios de poder imperante en el planeta. Por lo tanto, la confusión de significados en torno a la seguridad suele servirle a los intereses de los poderosos, y así la interpretación militarista y corporativa centrada en el Estado prevalece sobre otras, como la seguridad humana y ecológica. Como lo expresa el profesor de relaciones internacionales, Ole Waever, “al denominar un hecho determinado como un problema de seguridad, el ‘Estado’ puede adjudicarse un derecho especial, uno que, en última instancia, siempre será definido por el Estado y sus élites”.</div>
<div>    ​</div>
<div>O, como sostiene el académico contrario a la seguridad Mark Neocleous, “darle un tratamiento de seguridad a asuntos del poder social y político ejerce un efecto debilitador al permitir que el Estado absorba la acción genuinamente política en relación con los asuntos en cuestión, consolidando el poder de las formas existentes de dominación social y justificando el cortocircuito incluso de los más mínimos procedimientos democráticos liberales. En lugar de tratar los problemas como asuntos de seguridad, entonces, deberíamos buscar formas de politizarlos de maneras no referidas a la seguridad. Vale la pena recordar que uno de los sentidos de estar ‘seguro’ es ‘no poder escapar’: debemos evitar pensar en el poder del Estado y la propiedad privada mediante categorías que no nos permitan escapar de ellos”. En otras palabras, existe un fuerte argumento a favor de dejar los marcos de seguridad en el pasado y de adoptar estrategias que brinden soluciones justas y duraderas a la crisis climática.</div>
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<div>Véase también: Neocleous, M. y Rigakos, G.S. eds., 2011.<em> Anti-security</em>. Red Quill Books.</div>
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<h4 id="¿Cuáles son las alternativas a la seguridad climática?">17.¿Cuáles son las alternativas a la seguridad climática?</h4>
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<div>Queda claro que, de no haber cambios, los impactos del cambio climático serán determinados por la misma dinámica que provocó la crisis climática en primer lugar: poder empresarial concentrado y su impunidad, fuerzas armadas excesivas, un Estado de seguridad cada vez más represivo, pobreza y desigualdad crecientes, formas debilitadas de la democracia e ideologías políticas que premian la codicia, el individualismo y el consumismo. Si continúan dominando la política, los impactos del cambio climático serán igualmente poco equitativos e injustos. Para brindar seguridad a todos en la actual crisis climática, y especialmente a los más vulnerables, sería prudente enfrentar esas fuerzas y no fortalecerlas. Es por eso que muchos movimientos sociales se refieren a la justicia climática y no a la seguridad climática, porque lo que se requiere es una transformación sistémica y no solo asegurar una realidad injusta para continuar en el futuro.</div>
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<div>Sobre todo, la justicia exigiría un programa urgente e integral de reducción de emisiones de los países más ricos y contaminantes, similar al Nuevo Pacto Verde o al Pacto Ecosocial, que reconozca la deuda climática que tienen con los países y comunidades del Sur Global. Exigiría una importante redistribución de la riqueza en el plano nacional e internacional y la priorización de los más vulnerables ante los impactos del cambio climático. La miserable financiación climática que las naciones más ricas prometieron (y que aún no cumplieron) a los países de ingresos bajos y medios es completamente insuficiente para la tarea. Un primer buen paso hacia una respuesta más solidaria ante los impactos del cambio climático sería desviar parte de los <a href="https://www.sipri.org/sites/default/files/2021-04/fs_2104_milex_0.pdf" target="_blank" rel="noopener">1,981 billones de dólares que el mundo gasta actualmente en las fuerzas armadas</a>. De manera similar, un impuesto a las ganancias corporativas extraterritoriales recaudaría entre <a href="https://longreads.tni.org/es/pagar-por-una-transicion-justa" target="_blank" rel="noopener">200.000 millones y 600.000 millones de dólares al año</a> para apoyar a las comunidades vulnerables más afectadas por el cambio climático.</div>
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<div>Más allá de la redistribución, fundamentalmente tenemos que comenzar a atacar los puntos débiles del orden económico mundial que podrían vulnerar aun más a las comunidades durante el recrudecimiento de la inestabilidad climática. <a href="https://newsociety.com/books/r/the-resilience-imperative?sitedomain=row&amp;undefined" target="_blank" rel="noopener">Michael Lewis y Pat Conaty</a> sugieren siete características esenciales que hacen que una comunidad sea resiliente: diversidad, capital social, ecosistemas saludables, innovación, colaboración, sistemas estables de comunicación y modularidad (esto último significa un sistema donde si algo se rompe, el resto no sufre consecuencias). Otras investigaciones demuestran que las sociedades más equitativas también son mucho más resilientes en una crisis. Todo esto apunta a la necesidad de buscar transformaciones fundamentales de la actual economía globalizada.</div>
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<div>La justicia climática requiere poner a quienes se ven más afectados por la inestabilidad climática en primera línea y en liderazgo de las soluciones. No se trata solo de lograr que las soluciones funcionen para ellos, dado que muchas comunidades marginadas ya tienen respuestas propias para la crisis que todos enfrentamos. Los movimientos campesinos, por ejemplo, con sus métodos agroecológicos, no solo están poniendo en práctica sistemas de producción de alimentos que revelaron ser más resistentes al cambio climático que la agroindustria, sino que también almacenan más carbono en el suelo y construyen las comunidades que pueden resistir en tiempos difíciles.</div>
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<div>Esto exigirá la democratización de la toma de decisiones y el surgimiento de formas de soberanía nuevas que requerirán la reducción del poder y el control de las fuerzas armadas y las empresas, así como el aumento del poder y la rendición de cuentas de los ciudadanos y las comunidades.</div>
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<div>Finalmente, la justicia climática exige una estrategia de resolución de conflictos mediante formas pacíficas y no violentas. Los planes de seguridad climática se nutren con los relatos de miedo y de un mundo de suma cero donde solo un determinado grupo puede sobrevivir. Dan por supuesto el conflicto. La justicia climática busca, en cambio, soluciones que nos permitan prosperar colectivamente, donde los conflictos se resuelvan de manera no violenta y los más vulnerables reciban protección.</div>
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<div>Podemos contar con la esperanza de que, a lo largo de la historia, las catástrofes suelen demostrar lo mejor de las personas, creando minisociedades utópicas y efímeras, construidas precisamente sobre la solidaridad, la democracia y la rendición de cuentas que el neoliberalismo y el autoritarismo han despojado de los sistemas políticos contemporáneos. Así lo registró Rebecca Solnit en <a href="https://www.penguinrandomhouse.com/books/301070/a-paradise-built-in-hell-by-rebecca-solnit/" target="_blank" rel="noopener"><em>Paradise in Hell</em></a>, donde examinó en profundidad cinco catástrofes de magnitud, desde el terremoto de San Francisco de 1906 hasta la inundación de Nueva Orleans de 2005. Solnit señala que, si bien estos eventos nunca son buenos en sí mismos, pueden “revelar de qué otra manera podría ser el mundo, revelan la fuerza de esa esperanza, esa generosidad y esa solidaridad. Revelan la ayuda mutua como un principio operativo por defecto y a la sociedad civil como algo que espera entre bastidores cuando está ausente del escenario”.</div>
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<div>Vease tambien:</div>
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<li>Tanuro, D. (2015) <em>Cambio climático y alternativa ecosocialista</em>. Editorial Sylone.</li>
<li>Camargo, J. y Martín-Sosa, S. (2019) <em>Manual de lucha contra el cambio climático</em>. Libros en Acción</li>
<li>N. Buxton y B. Hayes (Eds.), <a href="https://www.fuhem.es/cambioclimaticosa/" target="_blank" rel="noopener"><em>Cambio Climático S.A. Cómo el poder [corporativo y militar] está moldeando un mundo de privilegiados y desposeídos ante la crisis climática</em></a>. FUHEM Ecosocial y TNI, Madrid/Ámsterdam, 2017.</li>
</ul>
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<div><img decoding="async" class="media-element file-full-width aligncenter" src="https://www.tni.org/files/styles/content_full_width/public/manyfaces.jpg?itok=uR4LBiAB" alt="" width="660" height="234" data-delta="10" /></div>
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<div>Comunidades en la primea línea de lucha contra el cambio climático exigen soluciones de justicia climática.</div>
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<div><strong>Agradecimientos</strong>: Quisiéramos agradecer a Simon Dalby, Tamara Lorincz, Josephine Valeske, Niamh Ní Bhriain, Wendela de Vries, Nuria del Viso, Deborah Eade y Ben Hayes.</div>
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<p><em>El contenido de este informe se puede citar o reproducir con fines no comerciales y siempre que se mencione debidamente la fuente de información. El TNI agradecería recibir una copia o un enlace del texto en que se utilice o se cite este documento. </em></p>
<p>&nbsp;</p>
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