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	<title>Democracia &#8211; FUHEM</title>
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	<title>Democracia &#8211; FUHEM</title>
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		<title>Papeles 173</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 05 May 2026 07:43:49 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Asistimos a una profunda reconfiguración del orden internacional expresado en la multiplicación de conflictos alrededor del mundo, el rearme, el auge de la geopolítica –con el relanzamiento del imperialismo y las zonas de influencia–, la diplomacia coercitiva y el alejamiento del multilateralismo y del derecho internacional. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p class="CuerpoA"><span lang="ES-TRAD"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignright size-medium wp-image-174440" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/04/Portada-Papeles-173-borde-300x375.jpg" alt="" width="450" height="638" /><em>Asistimos a una profunda reconfiguración del orden internacional expresado en la multiplicación de conflictos alrededor del mundo, el rearme, el auge de la geopolítica –con el relanzamiento del imperialismo y las zonas de influencia–, la diplomacia coercitiva y el alejamiento del multilateralismo y del derecho internacional. </em></span></p>
</blockquote>
<p class="CuerpoA"><span lang="ES-TRAD">En paralelo, se reorganiza el poder económico y político, que bascula hacia Asia, y, especialmente, a China, en detrimento de Estados Unidos y de Occidente, que se resisten a los cambios. Mientras, van surgiendo organizaciones de cooperación al margen del dominio occidental. El orden que empieza a emerger, más descaradamente violento, no es ajeno a la forma en que se maneja la crisis ecosocial. Este número de PAPELES indaga en este nuevo orden mundial. Casi una veintena de expertas y expertos de distintos ámbitos analizan los rasgos de eso que emerge, ofreciendo valiosas claves para comprender el nuevo escenario.</span></p>
<p>La sección <strong>A fondo</strong> de este número resulta singular en varios sentidos. Primero, porque aborda una cuestión de máxima actualidad, el orden internacional que está surgiendo de las ruinas del régimen posterior a la Segunda Guerra Mundial. Y segundo, porque esta vez no se compone de artículos de varios especialistas, sino de una batería de preguntas sobre distintos aspectos de este orden mundial emergente que formulamos a dieciséis expertas y expertos en los distintos ámbitos.</p>
<p>Esta conversación coral con <span lang="ES-TRAD">numerosas claves para navegar este presente incierto </span>se estructura en siete bloques:</p>
<p><strong>Bloque 1</strong>. Imperialismo y uso de la fuerza: abandono del multilateralismo y desprecio del derecho internacional;</p>
<p><strong>Bloque 2</strong>. América Latina y la Doctrina Donroe;</p>
<p><strong>Bloque 3</strong>. Europa ante el nuevo orden de Trump;</p>
<p><strong>Bloque 4</strong>. Oriente Medio y el nuevo orden;</p>
<p><strong>Bloque 5</strong>. China, India, Rusia y otros actores frente al nuevo orden;</p>
<p><strong>Bloque 6</strong>. Un orden internacional cada vez más violento;</p>
<p><strong>Bloque 7</strong>. Nuevo orden y crisis ecosocial.</p>
<p>Los participantes en esta conversación son: <strong>Manuel Monereo, Jose Antonio Est</strong><strong>évez Araujo, Renán Vega, Tahina Ojeda Medina, Ruth Ferrero Turrión, Ignacio Álvarez-Ossorio, Isaí</strong><strong>as Barreñada, Augusto Zamora, Carlos Berzosa, In</strong><strong>é</strong><strong>s Arco, Jos</strong><strong>é </strong><strong>Luis Gordillo, Rafael Poch- de-Feliú</strong><strong>, Pere Ortega, Tica Font, Jorge Riechmann </strong>y<strong> Ulrich Brand</strong>.</p>
<p>El número recoge también otras secciones habituales como: <strong>Actualidad</strong>, <strong>Experiencias</strong>, <strong>Ensayo</strong> y <strong>Lecturas</strong>.</p>
<p>A continuación, ofrecemos el texto completo correspondiente a la <strong>Introducción</strong> del número, escrito por <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong> bajo el título: <em>Autoritarimo Nacionalnativista y orden mundial</em>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Autoritarismo Nacionalnativista y Orden Mundial</strong></h4>
<p>Una mirada rápida a Occidente permite comprobar que vivimos una oleada reaccionaria. En América Latina, a Milei en Argentina, Noboa en Ecuador, Bukele en El Salvador o Asfura en Honduras se les ha sumado recientemente Kast en Chile. Bolsorano, esta vez a través de la persona de su hijo Flavio, ya supera en algunas encuestas a Lula ante las presidenciales del próximo octubre. En Europa la situación no es mucho mejor a pesar de la derrota electoral de Orbán en Hungría y de que Meloni perdiera el referéndum sobre la reforma judicial. Mirando a Oriente, en Asia, Narendra Modi sigue adelante con su proyecto nacionalista y la autocracia está presente en Rusia y China, pues en estos países gobiernan regímenes a los que difícilmente se puede calificar de democráticos y respetuosos con los derechos humanos. Sin embargo, el que mejor refleja el tiempo presente es el Gobierno Trump, por la caza de inmigrantes y su carta blanca a los oligarcas tecnológicos y petroleros de los EEUU y, en las relaciones internacionales, por su desprecio hacía el multilateralismo y el derecho internacional, así como por su ardor guerrero en Oriente Próximo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Un nuevo (des)orden</strong></h5>
<p>Esta deriva es el reflejo de un <em>nuevo orden</em> que se va asentando tras fraguarse durante más de tres lustros. La crisis del anterior, el orden neoliberal, tuvo como detonante la Gran Recesión de 2008 y su clausura definitiva con la pandemia del año 2020.<sup>1</sup> El periodo neoliberal fue tiempo de hiperglobalización paradójica, pues terminó por debilitar a los países occidentales que la impulsaron, y ha supuesto más de cuatro décadas perdidas para afrontar la urgente quiebra civilizatoria que representa la crisis ecosocial. Así pues, se sale de la crisis del orden neoliberal no en mejores condiciones, sino a través de un contramovimiento reactivo que supone una salida en clave autoritaria.</p>
<p>El nuevo orden que despunta no depara nada bueno. Cabe denominarlo por sus rasgos como <em>autoritario nacionalnativista.<sup>2</sup> Surgido de las contradicciones y fracturas del consenso neoliberal, es autoritario porque ni siquiera respeta la retórica democrática interpretada por el orden anterior a partir de la idea de la conveniencia de contrapesos a la acción de los gobiernos (división de poderes, autonomía de los bancos centrales y existencia de autoridades administrativas independientes con funciones atribuidas de supervisión externa) y concede un enorme poder a la nueva plutocracia tecnofinanciera (gente como Peter Thiel sería el máximo exponente). Es nacionalnativista porque frente a la multiculturalidad y el cosmopolitismo de las sociedades abiertas de la hiperglobalización neoliberal surge ahora la reacción etnonacionalista y la discriminación de determinados grupos y sectores sociales según el origen geográfico, étnico o religioso, además de por la orientación sexual.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>El “trilema” de Rodrik</strong></h5>
<p>Hace unos años el economista estadounidense de origen turco Dani Rodrik planteó un famoso trilema.<sup>3</sup> Señalaba que existían tres objetivos que cualquier país desearía tener simultáneamente, pero que, al ser estructuralmente incompatibles, solo se podían alcanzar dos al mismo tiempo. Según Rodrik, resulta imposible lograr y mantener simultáneamente las ventajas de la hiperglobalización (apertura e integración económicas profundas), la democracia (como espacio de toma de decisiones políticas reales y participación efectiva) y el Estado-nación (como ámbito de soberanía). Así pues, ante los tres vértices del trilema (hiperglobalización, democracia y soberanía nacional), argumentaba que la combinación de dos vértices excluiría necesariamente al tercero. En consecuencia, la combinación de hiperglobalización manteniendo la soberanía nacional impide una democracia real; la combinación de globalización más democracia hará imposible la soberanía nacional al exigir una especie de federalismo global o gobernanza supranacional y, finalmente, si un país quiere que sus ciudadanos decidan democráticamente sus políticas conservando la capacidad soberana de aplicarlas, tendrá que limitar la integración económica.</p>
<p>Puede que los vientos que soplan nos hayan situado en un lugar próximo a la primera de las combinaciones. La profunda inserción en la economía global sin una gobernanza política a la altura de sus exigencias (al no querer nadie ceder su parcela de soberanía nacional) ha hecho que las decisiones económicas más relevantes acaben siendo dictadas desde instancias internacionales ajenas a la voluntad de la ciudadanía de cada nación. Esto significa, por ejemplo, que si los llamados mercados financieros internacionales exigen recortes del gasto público, los gobiernos los aplicarían, aunque su electorado vote lo contrario. Se suele poner el ejemplo de Grecia durante la crisis de la deuda soberana tras la Gran Recesión. El gobierno griego era formalmente soberano y celebró un referéndum en el año 2015 rechazando las medidas de austeridad impuestas desde la troika (la Comisión Europea, el FMI y el BCE). El resultado fue ignorado en la práctica: había soberanía formal e integración en la zona euro, pero la democracia resultó ser una gran ilusión.</p>
<p>En la actualidad la competencia creciente de nuevos actores en el escenario mundial, sin renuncia de los resortes clásicos en los que se ha manifestado el ejercicio de la soberanía de los estados, estaría vaciando de contenido la democracia en las sociedades. Ciertamente el trilema no fue formulado para explicar el autoritarismo, pero puede ayudarnos como herramienta diagnóstica de la situación actual de vulnerabilidad democrática que lo hace posible.</p>
<p>Es ya un lugar común el reconocimiento de que la hiperglobalización generó una amplia variedad de perdedores: trabajadores industriales en los países ricos golpeados por la deslocalización, economías dependientes del Sur global que no pudieron proteger sus industrias nacientes, comunidades despojadas de sus medios de vida e identidad cultural, etc. Estos perdedores se han sentido huérfanos de salidas a su situación porque el sistema político operaba dentro de las restricciones que imponía la globalización y, en su lugar, han recibido como respuesta un discurso meritocrático que, al basarse en la idea de que el éxito depende exclusivamente del esfuerzo y el talento individual, ha hecho del resentimiento derivado de la humillación recibida el combustible que alimenta a muchos de los movimientos reaccionarios.<sup>4</sup> De esta manera el etnonacionalismo autoritario se convierte en una trampa mortal por no solucionar nada y generar nuevos problemas, como el deterioro de la convivencia democrática al insuflar miedo y repulsa a la inmigración (tema central de todos los discursos de la derecha autoritaria) o la desviación de la atención de las amenazas reales de la concentración del poder en pocas manos, de las disrupciones tecnológicas o de las graves consecuencias del deterioro ecológico.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Los cambios en el orden mundial</strong></h5>
<p>Tras el proceso globalizador, los planos interno y externo han quedado entrelazados. El orden social y el orden internacional se relacionan de forma bidireccional. El orden social impuesto en los EEUU está configurando el nuevo orden internacional y este, a su vez, está influyendo en las configuraciones internas en cada uno de los países. Pero además, para comprender bien el tránsito hacia este nuevo orden mundial que se desarrolla sobre la reafirmación de los intereses nacionales y en la confrontación entre potencias que encarnan diferentes tipos de capitalismo con intereses globales en pugna,<sup>5</sup> no hay que perder de vista en ningún momento tres acontecimientos clave:</p>
<p>1) la multipolaridad en un mundo de geografía económica cambiante,</p>
<p>2) la relevancia que adquiere el poder tecnológico asociado al mundo digital</p>
<p>3) el cambio climático, el pico del petróleo, el riesgo de desabastecimiento de otros recursos críticos o la erosión de la integridad de la biosfera. Son factores que se entremezclan entre sí.</p>
<p>En primer lugar, el declive de los Estados Unidos (y del conjunto de Occidente) y el ascenso de China (y otros países, como la India) muestra bien a las claras cómo el viejo centro del capitalismo pierde peso relativo y relevancia en el conjunto mundial. En segundo lugar, debido a la competencia de los países emergentes, se manifiestan pugnas en todos los ámbitos, destacando la carrera por alcanzar nuevos hitos en la digitalización y la economía de los datos que permitan ventajas sobre el competidor en los avances de los modelos lingüísticos de la inteligencia artificial. En tercer lugar, a todo lo anterior se suman los efectos que tanto el cambio climático como la transición energética tienen en el tensionamiento de la geopolítica actual. El calentamiento global abre posibilidades de explotación minera en zonas antes inaccesibles, agudizando el apetito insaciable de un sistema ecocida y devorador de recursos, así como de apertura de nuevas rutas marítimas que ofrecen ventajas competitivas o que son cruciales para garantizar los suministros. A su vez, la transición energética tensiona más aún la geopolítica al aumentar la dependencia de los minerales que hacen posible la incorporación de las renovables al mix energético. Esto sitúa a las tierras raras y a las materias primas críticas en el foco de atención, donde China, que controla el procesamiento del litio, el cobalto y las tierras raras, disfruta ya de una posición dominante en las cadenas de extracción y comercialización.  Sin olvidar que, como buena parte de la estrategia de transición hacia las renovables depende de la inyección de grandes flujos de energías fósiles y descansa en tecnologías poco maduras, las rivalidades que vemos surgir en torno a estos materiales se mezclan con la tradicional geopolítica belicosa asociada a la energía fósil (como se ha visto en la intervención de Venezuela y vemos ahora con el ataque a Irán).</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>El trasfondo de todo</strong></h5>
<p>Todo ello nos conduce al nudo gordiano que ni sabemos ni nos atrevemos a desatar: el modo de vida imperial característico de la civilización industrial capitalista.<sup>6</sup> El choque con los límites naturales que la extensión e intensificación del capitalismo global ha provocado pone de manifiesto las contradicciones con las que opera. Su dinámica no solo depende de la forma en que se apropia de los recursos mediante el extractivismo, ni tampoco únicamente de las ventajas que adquiere de la división social e internacional del trabajo con la que explota la fuerza laboral en cualquier rincón del planeta, también juega un papel fundamental su capacidad para transferir costes y riesgos sociales y ambientales a terceros.</p>
<p>La transferencia social (a otros grupos sociales), espacial (a otros territorios) y temporal (a las generaciones futuras) de estos costes y riesgos con que tradicionalmente el capitalismo maneja sus contradicciones se encuentra con límites en la actualidad. La extralimitación ecológica (<em>overshoot</em> ) y la creciente competencia internacional por el espacio ambiental disponible nos introducen en un orden mundial más autoritario y violento. La “prioridad nacional” con la que se defiende la discriminación según el origen geográfico asume que la tarta no llega para todos y que hay que descartar a muchos comensales de la fiesta. La idea nativista de la prioridad nacional (cuya otra cara es el descarte, como denunciara el Papa Francisco) solo se puede llevar a la práctica en el interior de los países sacrificando la idea republicana de ciudadanía mediante formas cada vez más autoritarias. Su traducción en el plano mundial es la construcción de un orden internacional regido por la lógica imperial y sus zonas de influencia.</p>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong>,  director del <a href="https://www.fuhem.es/ECOSOCIAL/" target="_blank" rel="noopener">Área Ecosocial de FUHEM</a> y de la revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global.</em></a>,</p>
<h5>NOTAS</h5>
<p>1. Por orden social cabe entender una determinada configuración de poder definida por juegos de dominación y compromiso entre clases sociales y fracciones de clase, tanto en el plano interno de los estados como en las relaciones —económicas, políticas y militares— que establecen entre ellos. Los órdenes sociales emergen tras reestructuraciones profundas en el capitalismo. Desde finales del siglo XIX, momento en el que apareció el capitalismo organizado con rasgos contemporáneos, se han sucedido cuatro órdenes sociales (me he referido a ellos en mi libro <em>La gran encrucijada. Crisis ecosocial y cambio de paradigma</em>, Ediciones HOAC, Madrid, 2019).</p>
<p>2. Lo explico con más detalle en el artículo «Nuevo orden social e internacional: claves para una interpretación crítica» publicado en el nº 41 de la revista <em>Gaceta sindical. Reflexión y debate</em> de CCOO, número que se presentará al público el 28 de mayo en el Ateneo de Madrid.</p>
<p>3. Dani Rodrik, <em>La paradoja de la globalización. Democracia y el futuro de la economía mundial</em>, Antoni Bosch Editor, Barcelona, 2012.</p>
<p>4. Ha sido Michael Sandel quien ha resaltado las consecuencias que tiene sobre la cohesión social y el bien común el sistema meritocrático dominante en Occidente, pues conduce a dos emociones corrosivas: la arrogancia de los ganadores y la humillación de los perdedores (véase <em>La tiranía del mérito</em>, Debate, Barcelona, 2020)</p>
<p>5. Branko Milanović (<em>Capitalismo, nada más</em>, Taurus, Barcelona, 2020) contrapone dos tipos de capitalismo en disputa, el capitalismo meritocrático liberal y el capitalismo político, liderados respectivamente por EEUU y China. Sin embargo, por cómo se configuran en la práctica podría ser más conveniente llamar, al primero, capitalismo corporativo transnacional y, al segundo, capitalismo de Estado.</p>
<p>6. Ulrich Brand y Markus Wissen, <em>Modo de vida imperial. </em><em>Vida cotidiana y crisis ecológica del capitalismo,</em> Editorial Tinta Limón, Buenos Aires/ Madrid, 2021. Ulrich Brand, <em>Crisis del modo de vida imperial y transiciones ecosociales</em>, Colección de Economía Inclusiva 006, FUHEM/ Catarata, Madrid, 2023.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>PAPELES 169: Tiempos sombríos: amenazas a la paz y la democracia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 28 Apr 2025 08:59:20 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[El ascenso de la geopolítica y de la fuerza como moneda de cambio en las relaciones internacionales están perfilando un mundo más conflictivo y tensionado, con peligro, incluso, de un enfrentamiento nuclear.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em><img decoding="async" class="alignright wp-image-167076" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/04/Portada-169-con-borde.jpg" alt="" width="450" height="675" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/04/Portada-169-con-borde.jpg 400w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/04/Portada-169-con-borde-300x450.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/04/Portada-169-con-borde-350x525.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/04/Portada-169-con-borde-64x96.jpg 64w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" />Ningún tiempo en la historia ha sido fácil, pero el momento actual parece reunir desafíos insuperables</em>.  </strong></p>
<p>El ascenso de la geopolítica y de la fuerza como moneda de cambio en las relaciones internacionales están perfilando un mundo más conflictivo y tensionado, con peligro, incluso, de un −aparentemente olvidado− enfrentamiento nuclear. Como corolario, el internacionalismo y las organizaciones supranacionales van quedando arrinconadas, y los presupuestos de defensa se disparan.</p>
<p>La democracia liberal vive horas bajas, con una profunda crisis de representación: mientras aumenta la desconfianza de la ciudadanía en la clase política, en distintos países las instituciones han sido capturadas por un populismo autoritario bajo la forma de una democracia vaciada de contenido. El segundo mandato de Donald Trump en EEUU sería epítome de esta situación.</p>
<p>En este complejo escenario, las tradicionales alianzas se están reconfigurando con rapidez. La brecha surgida entre Europa y EEUU ejemplifica esta situación.</p>
<p>Resulta muy preocupante que las políticas en marcha solo permiten augurar una agudización de la crisis ecosocial, con consecuencias nefastas e impredecibles. Sin duda, condiciones para un <em>brave new world</em>.</p>
<p>El número 169 de la revista <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em> se abre con una reflexión de <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong> en la <strong>Introducción</strong> sobre el alcance y significado sobre los actuales retos sobre la paz y la democracia.</p>
<p>La seccón <strong>A Fondo</strong> reúne sendos análisis sobre geopolítica de <strong>Rafael Poch-de-Feliu</strong> y <strong>Augusto Zamora</strong>, dos artículos sobre los retos a la paz, el militarismo y el peligro nuclear de <strong>Pere Ortega</strong> y <strong>Carlos Umaña</strong>; <strong>Ruth Ferrero-Turrón</strong> reflexiona sobre las amenazas a la democracia y la emergencia de un autoritarismo competitivo; <strong>José Luis Gordillo</strong> recuerda la relevancia de la crisis ecosocial en este contexto y la necesidad de un ecopacifismo; <strong>Nuria del Viso</strong> conversa con <strong>Elisa Morgera</strong>, Relatora Especial de la ONU sobre la Promoción y Protección de los Derechos Humanos en el contexto del Cambio Climático; y <strong>Carlos Berzosa</strong> calibra las tendencias imperialista en la economía.</p>
<p>La sección <strong>Actualidad</strong> trae con una entrevista de <strong>Pedro Lomas </strong>y<strong> Nuria del Viso</strong> al activista y político congoleño <strong>Roland Mimi Ngoy</strong> sobre la situación en República Democrática del Congo.</p>
<p><strong>Ensayo</strong> incluye un artículo de <strong>Jesús Ojeda</strong> sobre Roman Roland y Gandhi</p>
<p><strong>Experiencias</strong> recoge una crónica de <strong>Nuria del Viso </strong>y<strong> Susana Fernández</strong> sobre la visita al colegio Lourdes-FUHEM de una delegación de activistas contra las armas nucleares.</p>
<p><strong>Referentes</strong> está dedicado esta vez a <strong>Francisco Fernández Buey</strong> y su maestro, <strong>Manuel Sacristán</strong>, presentado con un texto de <strong>Salvador López Arnal</strong>.</p>
<p>El número se cierra con la sección <strong>Lecturas</strong>.</p>
<p>A continuación, ofrecemos el sumario de la revista y el acceso a texto completo de la Introducción del número a cargo del director de la revista, Santiago Alvarez Cantalapiedra y el artículo de Rafael Poch-de-Feliu. sobre el conflicto de Ucrania.</p>
<p><strong>SUMARIO </strong></p>
<p><strong>INTRODUCCIÓN </strong></p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/orden-imperial-y-amenazas-a-la-paz-y-la-democracia/" target="_blank" rel="noopener">Orden imperial y amenazas a la paz y la democracia</a>, <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong>.</p>
<p><strong>A FONDO</strong></p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/el-conflicto-de-ucrania-y-las-incertidumbres-de-trump/" target="_blank" rel="noopener">El conflicto de Ucrania y las incertidumbres de Trump</a>, <strong>Rafael Poch-de-Feliu</strong>.</p>
<p>Multipolaridad y cambio sistémico: el mundo del siglo XXI, <strong>Augusto Zamora R</strong>.</p>
<p>Las tendencias actuales de las fuerzas imperialistas, <strong>Carlos Berzosa</strong>.</p>
<p>Democracias en crisis en un mundo en cambio, <strong>Ruth Ferrero-Turrión</strong>.</p>
<p>El problema ecológico más grave, <strong>José Luis Gordillo</strong>.</p>
<p>Donald Trump, geopolítica, militarismo y neofascismo, <strong>Pere Ortega</strong>.</p>
<p>El desarme nuclear: un imperativo apremiante en tiempos efervescentes, <strong>Carlos Umaña</strong>.</p>
<p><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/entrevista-a-la-re-de-la-onu-sobre-la-promocion-y-proteccion-de-los-derechos-humanos-en-el-contexto-del-cambio-climatico-elisa-morgera/" target="_blank" rel="noopener">Entrevista a la RE de la ONU sobre la Promoción y Protección de los Derechos Humanos en el contexto del Cambio Climático, Elisa Morgera</a>, <strong>Nuria del Viso</strong>.</p>
<p><strong>ACTUALIDAD</strong></p>
<p>Entrevista a Roland Mimi Ngoy sobre la situación actual en la República Democrática del Congo, <strong>Pedro L. Lomas</strong> y <strong>Nuria del Viso</strong>.</p>
<p><strong>ENSAYO</strong></p>
<p>El conocimiento de Mahatma Gandhi en Occidente. A cien años de la biografía Gandhi de Romain Rolland, 1924-2024, <strong>Jesús Ojeda Guerrero</strong>.</p>
<p><strong>EXPERIENCIAS</strong></p>
<p>El Nobel de la Paz, asociaciones activistas contra las armas nucleares y un colegio. Crónica de una jornada singular, <strong>Nuria del Viso</strong> y <strong>Susana Fernández Herrero</strong></p>
<p><strong>REFERENTES</strong></p>
<p>Presentación del texto de Francisco Fernández Buey sobre Manuel Sacristán, <strong>Salvador López Arnal</strong>.</p>
<p>Un maestro que visitaba talleres de imprenta, <strong>Francisco Fernández Buey</strong>.</p>
<p><strong>LECTURAS</strong></p>
<p>Anatomía de la frontera, Juan Carlos Velasco.</p>
<p><strong>Francisco Fernández-Jardón</strong></p>
<p>El mito de la ciudadanía, Irene Ortiz</p>
<p><strong>Clàudia Sánchez Vidal</strong></p>
<p>La estigmatización de los pobres. Eugenismo y darwinismo social, Michel Husson</p>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong></p>
<p><strong>Notas de lectura</strong></p>
<p>Negociar la paz en tiempos de guerra, Vicenç Fisas</p>
<p>Malestamos, Javier Padilla y Marta Carmona</p>
<p><strong>RESÚMENES</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<h3><strong>Información y compras</strong>:</h3>
<p>Tel.: +34 914310280</p>
<p>Email: <a class="cursor-init" href="mailto:publicaciones@fuhem.es">publicaciones@fuhem.es</a></p>
<p>Puedes adquirir la revista <strong>PAPELES</strong> en nuestra <a href="https://www.fuhem.es/product/tiempos-sombrios-amenazas-para-la-paz-y-la-democracia/">librería virtual</a>.</p>
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		<title>Orden imperial y amenazas a la paz y la democracia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 27 Apr 2025 09:17:47 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[El orden social neoliberal que reinó desde los años ochenta del siglo anterior ha pasado a mejor vida. ¿Qué rasgos caracterizan al nuevo orden mundial y cuáles son sus amenazas?]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-167076" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/04/Portada-169-con-borde-64x96.jpg" alt="" width="300" height="422" />El retorno de Trump a la Casa Blanca coincidiendo con el inicio del nuevo año ha acelerado el desarrollo de unos acontecimientos que se venían fraguando a fuego lento durante décadas.</p>
<p>Ya nadie discute que el orden social neoliberal que reinó desde principios de los ochenta del siglo anterior no haya pasado a mejor vida y que sucesos tan traumáticos como la crisis financiera-inmobiliaria del año 2007 o la posterior pandemia del 2020 representaron su definitiva carta de defunción. Si por un «orden social» entendemos una determinada configuración de poder definida por juegos de dominación y compromiso entre sectores sociales y fracciones de clase, tanto en el plano interno de los estados como en las relaciones –económicas, políticas y militares–que establecen entre ellos, hace tiempo que asistimos a la caída de aquel viejo orden neoliberal y a la emergencia de un orden social nuevo (¿posneoliberal, nacional populista, imperialista?), cuyos contornos se empiezan a identificar con cierta claridad en la actualidad. En este sentido, Trump no representa una anomalía, es simplemente la consecuencia de la crisis y los miedos de los últimos tiempos.</p>
<blockquote><p><em><strong>Así pues, ¡bienvenidos al nuevo orden mundial!</strong></em></p></blockquote>
<p>Así comienza el texto introductorio al <a href="https://www.fuhem.es/2025/04/28/papeles-169/" target="_blank" rel="noopener">número 169</a> de la revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em></a>, escrito por su director Santiago Álvarez Cantalapiedra, bajo el título: <em>Orden imperial y amenazas a la paz y la democracia</em>.</p>
<p>Pero, <strong>¿q</strong><strong>u</strong><strong>é rasgos presenta el nuevo orden mundial?</strong></p>
<p>Dejando al margen cómo se concreta en cada país, en el plano internacional el orden que va emergiendo de las ruinas de décadas de globalización neoliberal presenta ya algunos rasgos incontrovertibles. En primer lugar, se caracteriza por la rudeza y el abandono de la diplomacia y el cumplimiento de las normas. El embrutecimiento de las relaciones internacionales no es nada nuevo, pero al menos antes se guardaban algo más las formas. Ahora se desdeñan valores que encarnan instituciones como el Tribunal Penal Internacional o la Organización Mundial de la Salud y se admira la franqueza de quienes emplean sin tapujos el lenguaje de la fuerza.</p>
<p>Lo anterior no es sino la manifestación de un cambio más profundo en la manera de manejar las relaciones internacionales: la imposición de la lógica imperial y el regreso a las zonas de influencia. Para caracterizar este segundo rasgo parece oportuno utilizar la expresión <em>imperialismo globalizado</em>,<sup>1</sup> resaltando que nos encontramos ante la evolución de un proceso que es a la vez mundializado e imperialista, esto es, que comporta no tanto la cancelación de la globalización como su transformación profunda<sup>2</sup> de la mano del fortalecimiento del poder de los estados y el regreso de la geopolítica.</p>
<p>En tercer lugar, el mayor peso de la acción estatal se produce en un contexto involutivo que conduce hacia nuevas modalidades autoritarias. Las democracias se ven asediadas por la alianza entre el poder político y tecnológico, y el gasto social, que daba cierto contenido real a esas democracias más allá de sus aspectos formales, se encuentra seriamente comprometido por el rearme militar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>El contexto</strong></h4>
<p>Para comprender bien el tránsito hacia este nuevo orden mundial, que se desarrolla sobre la reafirmación de los intereses nacionales y a partir de una diplomacia coercitiva, alejado del clásico orden basado en reglas y asentado no en el antagonismo entre sistemas económicos ideológicamente opuestos (como ocurrió en algún momento del pasado) sino en la confrontación entre potencias que encarnan diferentes tipos de capitalismo con intereses globales en pugna, no hay que perder de vista en ningún momento el contexto, marcado fundamentalmente por el cambio climático y la transición energética, la multipolaridad en un mundo de geografía económica cambiante y la relevancia que adquiere el poder tecnológico asociado al mundo digital.</p>
<p>En primer lugar, cada vez son más relevantes los efectos que tanto el cambio climático como la transición energética tienen en el tensionamiento de la geopolítica actual. Sirva un botón de muestra: los efectos del calentamiento global sobre el deshielo del Ártico están abriendo enormes posibilidades tanto de explotación minera como de apertura de nuevas rutas marítimas. La temperatura media en el Ártico ha sufrido un aumento de 2, 5 ºC en las últimas décadas, un incremento considerablemente mayor que la media mundial. De mantenerse esta tendencia, próximamente se podrá navegar por el Ártico durante varios meses seguidos, especialmente en la costa rusa. Ya se asistió el año pasado a un acontecimiento inédito: en septiembre dos navíos portacontenedores chinos se cruzaron a la altura de la isla de Novaya Zemlya sin la ayuda de buques rompehielos. Solo hay que mirar el mapa del Ártico para comprobar que la mayor parte de las fronteras marítimas de la zona están bajo control ruso, noruego, danés (Groenlandia) o canadiense. Así se comprende mejor el interés de Trump sobre Groenlandia y su manifestado deseo de integrar a Canadá como Estado número cincuenta y uno de la Unión.<sup>3</sup></p>
<p>A su vez, la transición energética que persigue la descarbonización tiene claras implicaciones sobre la geopolítica fosilista (toda la historia del capitalismo contemporáneo tiene que ver con el petróleo) y, más relevante aún, aumenta la dependencia de los minerales que hacen posible la incorporación de las renovables al <em>mix</em> energético. Recientemente ha quedado en evidencia que detrás de los procesos de negociación para tratar de conseguir el cese de la guerra en Ucrania pesa, y mucho, la disputa global por el control de recursos estratégicos. La ofensiva neocolonial de Trump sobre Ucrania, reclamando una parte sustancial de sus minerales como compensación por la ayuda militar prestada, pero sobre todo las concesiones políticas a Rusia (como el reconocimiento de la soberanía rusa sobre Crimea y del control de las regiones ocupadas de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia), ponen de manifiesto que detrás de las buenas relaciones con Putin está la pretensión de EEUU de poder acceder también a los minerales estratégicos de Siberia (particularmente a los yacimientos de Tomtor y Zashikhinskoye) con los que garantizar la seguridad en el suministro de materiales críticos y tierras raras. Por otro lado, no hace falta recordar que China controla el procesamiento del litio, el cobalto y las tierras raras, lo que le otorga una posición dominante sobre insumos claves en la transición energética y digital y en la industria militar, que constituyen los ejes que articulan hoy las transformaciones productivas en Occidente.</p>
<p>En segundo lugar, el mundo es cada vez más multipolar a medida que el centro de gravedad económica se desplaza hacia Asia oriental. La pugna de los EEUU con China por liderar la economía mundial será una de las principales claves en la comprensión de los próximos tiempos. Ahora bien, en este contexto, Trump no solo es exponente del declive de los EEUU, sino también en cierto modo de la creciente pérdida de protagonismo de eso que, como conjunto o sistema, se ha dado en llamar “Occidente”.</p>
<p>Las creencias de la modernidad europea que se diseminaron mediante la expansión colonial del capitalismo por todo el orbe (la mentalidad materialista y tecnocrática, exclusivamente orientada por la razón instrumental, basada en una fe ciega en el mercado y la tecnología, obsesionada por dominar la naturaleza y la acumulación de la riqueza y el poder, dando lugar a la ilusión del crecimiento económico indefinido y a una visión unilateral del progreso) hace aguas por todos los lados. Afectados como estamos de un eurocentrismo y un atlantismo sin cura, no nos damos cuenta de que el mundo, y las miradas para interpretarlo, están cambiando. Eso nos impide comprender que el mundo “no occidental” no se siente concernido en esa batalla que Europa se trae frente Rusia o que EEUU tiene emprendida contra China. La mayoría de esos países no entienden los argumentos morales para situarse en contra de Putin ni ignoran que la irresponsable estrategia de la OTAN de llevar su alcance hasta la misma frontera rusa fue una terrible provocación. Y tampoco ven en las relaciones con China la arrogancia y el desprecio que siempre han sentido al relacionarse con Occidente.</p>
<p>Finalmente, el campo tecnológico se presenta como uno de los principales frentes de batalla para quienes están impulsando este nuevo orden. Los tecnoligarcas han financiado la campaña de Trump y, a cambio, se va a dejar libres de regulaciones a sus empresas (sobre todo en actividades como la inteligencia artificial). También va a ser más evidente la fusión entre el poder económico y político. Las grandes tecnológicas es posible que terminen asumiendo funciones propias del Estado, particularmente en lo que se refiere a los sistemas educativos administrados por plataformas de aprendizaje automático, en los sistemas de salud gestionados por algoritmos predictivos, en tribunales digitales con bases de datos jurisprudenciales que, ayudadas de la inteligencia artificial, permitan resolver litigios en tiempo real, o asumiendo capacidades en los capítulos de defensa y seguridad nacional (Musk ya ha mostrado su influencia al desplegar su red de comunicaciones por satélites  Starlink en Ucrania).<sup>4</sup></p>
<p>Acemoglu y Johnson mencionan el momento crítico que vivimos en cuanto a las relaciones de la tecnología con la democracia.<sup>[5]</sup> El poder de las grandes tecnológicas no tiene precedentes, ni siquiera comparándolas con lo que pudieron representar en su día la Compañía de las Indias Orientales u otras poderosas empresas de la historia más reciente como las grandes corporaciones petroleras: «Lo sorprendente de los gigantes tecnológicos actuales, especialmente Facebook, Google y, hasta cierto punto, Apple, Amazon y Microsoft, es que no solo son enormes y multinacionales, sino que además controlan las fibras mismas de la sociedad. Dan forma a la información, están integrados en todos los aspectos de la vida cotidiana e influyen en la opinión pública. Nunca hemos tenido empresas tan poderosas como las grandes tecnológicas».<sup>6</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Pé</strong><strong>rdida de hegemon</strong><strong>ía y reafirmació</strong><strong>n imperial</strong></h4>
<p>En este contexto, el orden emergente presenta rasgos preocupantes en cuanto que parece encaminado, más que a afrontar los desafíos que tenemos planteados (el incremento de los riesgos ecosociales o de los conflictos y los desplazamientos forzados), a cerrar las vías del multilateralismo y la democracia, deslizándose hacia formas de imposición unilateral y autoritarias tanto en el interior de cada sociedad como en el plano internacional. Algunos lo ven como el tránsito hacia un «orden iliberal», otros como la plasmación de un «electoralismo autoritario» en la medida en que sin prescindir del sufragio universal cuestiona radicalmente lo que representa el Estado de derecho.</p>
<p>En cualquier caso, lo que en estos momentos se puede observar con relativa claridad es la imposición del lenguaje de la fuerza, por un lado, y la voluntad de sustituir el <em>welfare</em> por el <em>warfare</em> como consecuencia lógica de lo anterior. Ambas tendencias reflejan el renacimiento de las rivalidades geopolíticas en la era del imperialismo global.</p>
<p>Los primeros pasos del segundo gobierno Trump profundizan en esa dirección dada la incapacidad de los EEUU de mantener su hegemonía mundial. El dominio internacional de una potencia suele tener como componentes el unilateralismo y la hegemonía. El unilateralismo encarna la facultad de configurar las reglas del juego en las relaciones internacionales en función de los propios intereses, pero la hegemonía significa además tener la capacidad de hacerlo sin recurrir a la fuerza, por mera presión política. Ahora el unilateralismo norteamericano parece que ha dejado de sostenerse sobre la hegemonía y, sin ella, el uso del lenguaje y la lógica de la fuerza se ha convertido en el principal recurso político.<sup>7</sup></p>
<p>Todo lo que ha venido manifestando y haciendo la Administración Trump hasta este momento destila formas y maneras impositivas, coercitivas y desdeñosas: ha humillado a Volodímir Zelenski en el Despacho Oval, ha impuesto aranceles motivado más por el tipo de relaciones que mantiene con los países que por la tipología de los productos sujetos a gravamen, muestra una preferencia indisimulada por el bilateralismo frente al multilateralismo y apuesta por abrir un escenario que no parece regirse por reglas sino por tratos. Mentalidad de un emperador que ya no busca la hegemonía. Dos acontecimientos resultan emblemáticos de este tránsito al poder duro: el primero, el cierre de la Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID); el segundo, la apelación constante al rearme.</p>
<p>Desde sus comienzos, la USAID ha sido una de las principales herramientas de la política exterior injerencista de los EEUU. Para ello se utilizaban los instrumentos habituales de la cooperación oficial al desarrollo: los créditos, los fondos de ayuda humanitaria para situaciones de emergencia, la asistencia técnica y, nunca ausente, el apoyo militar y las actividades de espionaje y contrainteligencia. La cooperación permite al Estado donante recabar valiosa información desde un punto de vista estratégico, la ayuda humanitaria sirve para deshacerse de los excedentes agrícolas y los préstamos se condicionan habitualmente a compras que favorezcan a las empresas propias. La cooperación se ha entendido como beneficio mutuo: el país receptor se beneficia de unos fondos y de una asistencia que le permite atender necesidades no cubiertas, mientras que el país donante la utiliza como freno a la inmigración, lucha contra el narcotráfico o el terrorismo internacional, para prevenir enfermedades globales y pandemias o, simplemente, como manera de mantener al país receptor en su zona de influencia alejado del influjo de su rival geopolítico. Las agencias de cooperación internacional han sido habitualmente herramientas de <em>soft power</em> al servicio de los intereses y la seguridad nacional. Sin embargo, los imperios no cooperan, se imponen, solo utilizan herramientas <em>hard power</em> y desdeñan de lo que suena <em>soft</em>, pues llega un momento en el que perciben que lograr la hegemonía les reporta más costes que ventajas.</p>
<p>Esta percepción se encuentra detrás de la constante apelación al rearme europeo. Los EEUU consideran que Europa –justificándose en su apuesta por el poder blando y sus supuestos valores ilustrados– se ha beneficiado durante demasiado tiempo de la cobertura militar que le ha proporcionado. Ya es hora de que el resto de Occidente pague su propia factura de defensa, máxime cuando su atención se desplaza hacia Oriente y observa a los europeos comportándose deslealmente, pues al tiempo que se han aprovechado de su cobertura militar también se han beneficiado durante décadas de la energía abundante procedente de Rusia y de los productos baratos demandados a China. La visión mercantilista de Trump, combinada con la mentalidad imperial de quien cree que puede apropiarse de todo aquello que está a su alcance e imponer su voluntad, produce un precipitado de difícil digestión en un mundo cada vez más multipolar, diverso y necesitado de acuerdos urgentes para afrontar los grandes desafíos globales. Lejos de ello, el imperialismo global que abandera en estos instantes Trump se ha convertido en la principal fuente de amenazas para la democracia y la paz, y Europa con su plan armamentístico (justificado en la retórica de la autonomía estratégica) se apresta a responder obedientemente a los mandatos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong></p>
<p>Director del área Ecosocial de FUHEM y de la revista P<em>apeles de relaciones ecosociales y cambio global</em>.</p>
<h4>NOTAS</h4>
<p>1 Ángel Martínez González-Tablas, «2024: trayectoria y visión integral de la globalización», <em>Revista de Economía Crítica</em> núm. 37, 2024, pp. 65-82.</p>
<p>2 Continúa profundizándose la mundialización en aspectos sociales, culturales y comunicativos; también en distintos eslabones del proceso económico, como la pugna por la extracción de los recursos o la hegemonía de las finanzas, aunque se observa cierto retroceso relativo en el plano del comercio mundial por el impulso arancelario y en la transnacionalización productiva debido a los planes de relocalización industrial de los países occidentales.</p>
<p>3 Enric Juliana, «El mapa que lo explica todo», <em>La Vanguardia</em>, 14 de enero de 2025, disponible en:  <a href="https://www.lavanguardia.com/politica/20250114/10271614/mapa-explica.html" target="_blank" rel="noopener">https://www.lavanguardia.com/politica/20250114/10271614/mapa-explica.html</a></p>
<p>4 En este sentido, el papel de Musk al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) va más allá de los recortes en áreas sociales o ámbitos que considera que están colonizados por el “pensamiento woke”, y lo fundamental es la reestructuración que está acometiendo para alinear las instituciones y los recursos del Estado con los intereses de las principales empresas tecnológicas.</p>
<p>5 Daron Acemoglu y Simon Johnson, <em>Poder y progreso</em>, Editorial Deusto, Barcelona, 2023.</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6"><sup>[</sup></a>6 Entrevista de Óscar Granados al Nobel de Economía Daron Acemoglu: «Nunca hemos tenido empresas tan poderosas como las grandes tecnológicas», <em>Ethic</em>, 20 de febrero de 2025, disponible en: <a href="https://ethic.es/entrevistas/entrevista-daron-acemoglu" target="_blank" rel="noopener">https://ethic.es/entrevistas/entrevista-daron-acemoglu</a></p>
<p>7 Boaventura de Sousa Santos, «Trump: ¿la astucia del tigre de papel?», <em>Other News</em>, 25 de enero de 2025, disponible en: <a href="https://www.other-news.info/noticias/trump-la-astucia-del-tigre-de-papel/" target="_blank" rel="noopener">https://www.other-news.info/noticias/trump-la-astucia-del-tigre-de-papel/ </a></p>
<p>Acceso al texto completo del artículo en formato pdf: <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/orden-imperial-y-amenazas-a-la-paz-y-la-democracia/" target="_blank" rel="noopener"><em>Orden imperial y amenazas a la paz y la democracia</em></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
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		<title>La creación de riqueza y pobreza: neoliberalismo y desigualdad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 Mar 2024 10:00:35 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-0"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p><img decoding="async" class="alignright wp-image-159106" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/La-creacion-de-riqueza-y-pobreza-scaled.jpg" alt="" width="450" height="714" />La <a href="https://www.fuhem.es/coleccion-economia-inclusiva/" target="_blank" rel="noopener">Colección Economía Inclusiva</a> del área <a href="https://www.fuhem.es/ecosocial/" target="_blank" rel="noopener">Ecosocial de FUHEM</a> publica el texto de Hassan Bougrine, <em>La creación de riqueza y pobreza: neoliberalismo y desigualdad</em>.</p>
<blockquote>
<p><strong>Ni la riqueza ni la pobreza responden a un orden natural inevitable, ni la creación de una puede entenderse sin la otra. </strong></p>
</blockquote>
<p>Esta es la idea directriz que guía este esclarecedor ensayo en el que se analiza, desde una perspectiva histórica, el desarrollo de los mecanismos que generan y perpetúan la opulencia y la escasez, estrechamente vinculados a las instituciones políticas y económicas, así como a las relaciones de poder e intereses que representan en el neoliberalismo.</p>
<p>El economista Hassan Bougrine disecciona el papel desempeñado por el Estado en el diseño de políticas económicas, monetarias, fiscales y sociales, y las repercusiones de la propiedad privada en el control y transferencia de la riqueza, mostrando sus efectos más “depredadores” en el capitalismo actual, como la destrucción de empleo, el aumento de la desigualdad o el agravamiento de la crisis ecológica.</p>
<p>Bougrine nos invita a extraer de todo ello las debidas enseñanzas: la conveniencia de un Estado que profundice en la democracia real y en la soberanía nacional o la promoción de una cooperación multilateral en la política internacional que favorezca el acceso de los países más pobres a la tecnología y la financiación. Este volumen será de gran interés para los responsables políticos, académicos y estudiantes concernidos por la economía política, el desarrollo económico y la macroeconomía.</p>
</div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-0" data-row="script-row-unique-0" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-0"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-1"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p>El libro ofrece propuestas prácticas para implementar políticas económicas que permitan a nuestras sociedades combatir la pobreza y la desigualdad, avanzando hacia la justicia social, el progreso y la prosperidad compartidos.</p>
<p>El autor analiza la trayectoria de las sociedades modernas y estudia sus sistemas políticos para exponer la raíz fundamental de la pobreza, el desempleo y el subdesarrollo y, por ello, el presente libro muestra los requisitos necesarios para obtener el pleno empleo, crear riqueza y asegurar el progreso.</p>
<p>El primer capítulo presenta un análisis del surgimiento del Estado primitivo y su papel económico para mostrar, de este modo, cómo desde la antigüedad fue y ha sido un agente al servicio y protección de los intereses de la clase económicamente dominante. Este diagnóstico ayuda a comprender la situación actual resultante de las políticas de empobrecimiento aplicadas por el Estado neoliberal.</p>
<p>En el segundo capítulo, el autor insiste sobre la importancia de la democracia en el Gobierno, la cual permitiría a las masas influir e, incluso, contribuir directamente a la elaboración de políticas económicas que sirvan a sus intereses.</p>
<p>En el tercer capítulo Bougrine muestra la manera en la que el Estado puede crear riqueza y distribuirla equitativamente entre todos los miembros de la sociedad.</p>
<p>El tema del cuarto capítulo es la importancia de la soberanía del Gobierno nacional en el ámbito financiero porque elimina las limitaciones presupuestarias y permite al Gobierno financiar todos los proyectos de desarrollo, desde la política de pleno empleo hasta la inversión en educación, la investigación científica y la innovación para lograr el progreso tecnológico e industrial, que es el tema del quinto capítulo.</p>
<p>El sexto capítulo es de particular importancia para América Latina y el sur global, que ha sufrido —y sigue sufriendo— el flagelo del colonialismo. En dicho capítulo, el autor aborda lo que él mismo ha denominado “el peso de la historia” para explicar las razones de la disparidad entre los países colonizadores y las colonias, así como el papel de la política industrial seguida en aquella época, que incluía la imposición de un régimen comercial, por la fuerza de las armas, a fin de garantizar el crecimiento y la prosperidad de los países coloniales, lo que redundó en perjuicio de los países colonizados.</p>
<p>En el séptimo capítulo, Bougrine concluye prestando atención a la crisis ecológica resultante de la industrialización que se basa en la energía de los combustibles fósiles, patrón sobre el que se han construido las economías capitalistas desde su creación.</p>
<blockquote>
<p><strong>El cambio hacia una economía ecológica no traerá por sí mismo la justicia social y económica de manera automática, para alcanzar este objetivo, debemos trabajar incansablemente a fin de construir una sociedad mejor.</strong></p>
</blockquote>
<p>
</div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-1" data-row="script-row-unique-1" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-1"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-2"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-8 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p><strong>SOBRE EL AUTOR</strong></p>
<p><strong>Hassan Bougrine</strong></p>
<p>Es doctor en Economía por la Universidad de Ottawa (Canadá) y profesor en la Laurentian University (Canadá), en la que actualmente es director del Departamento de Economía. Ha sido, asimismo, profesor visitante e investigador en varias instituciones de Europa, África y América Latina, como la Universidad Autónoma de Zacatecas y la Universidad de Guadalajara (México).</p>
</div></div></div></div></div></div><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-4 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode-single-media  text-left"><div class="single-wrapper" style="max-width: 100%;"><div class="tmb tmb-light  tmb-media-first tmb-media-last tmb-content-overlay tmb-no-bg"><div class="t-inside"><div class="t-entry-visual"><div class="t-entry-visual-tc"><div class="uncode-single-media-wrapper"><img decoding="async" class="wp-image-159275" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan.jpg" width="2314" height="1542" alt="" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan.jpg 2314w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan-450x300.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan-1200x800.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan-300x200.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan-768x512.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan-1536x1024.jpg 1536w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan-2048x1365.jpg 2048w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan-350x233.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan-600x400.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/Hassan-64x43.jpg 64w" sizes="(max-width: 2314px) 100vw, 2314px" /></div>
					</div>
				</div></div></div></div></div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-2" data-row="script-row-unique-2" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-2"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-3"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ></p>
<h4>ÍNDICE</h4>
<p><strong>AGRADECIMIENTOS </strong></p>
<p><strong>PRESENTACIÓN</strong>, Santiago Álvarez Cantalapiedra.</p>
<p><strong>PRÓLOGO</strong>, Juan Francisco Valerio Quintero.</p>
<p><strong>INTRODUCCIÓN</strong></p>
<p><strong>CAPÍTULO 1. EL ESTADO, EL MERCADO Y LA GESTIÓN DE LAS RELACIONES DE CLASE </strong></p>
<ol>
<li>Introducción.</li>
<li>El Estado primitivo y su función económica.</li>
<li>El Estado neoliberal y las políticas de pauperización.</li>
<li>Conclusión.</li>
</ol>
<p><strong>CAPÍTULO 2. LA DEMOCRACIA EN EL GOBIERNO: EL PODER DE LA ELABORACIÓN DE POLÍTICAS</strong></p>
<ol>
<li>Introducción.</li>
<li>La democracia en el Gobierno.</li>
<li>Democracia económica y social.</li>
<li>Conclusión.</li>
</ol>
<p><strong>CAPÍTULO 3. RIQUEZA PRIVADA… Y DEUDA PÚBLICA</strong></p>
<ol>
<li>Introducción.</li>
<li>De activos y pasivos.</li>
<li>Política pública y creación de riqueza.</li>
<li>Conclusión.</li>
</ol>
<p><strong>CAPÍTULO 4. PLENO EMPLEO FRENTE A ESCASEZ</strong></p>
<ol>
<li>Introducción.</li>
<li>La austeridad y la creación de escasez artificial.</li>
<li>La necesidad del pleno empleo.</li>
<li>Conclusión .</li>
</ol>
<p><strong>CAPÍTULO 5. INNOVACIÓN, APROPIACIÓN Y PROGRESO</strong></p>
<ol>
<li>Introducción.</li>
<li>El gran salto adelante de la humanidad: la innovación y el papel del Estado.</li>
<li>La mercantilización del conocimiento y las perspectivas de progreso.</li>
<li>Conclusión.</li>
</ol>
<p><strong>CAPÍTULO 6. ATRASO INDUSTRIAL, COMERCIO INTERNACIONAL Y FINANZAS</strong></p>
<ol>
<li>Introducción.</li>
<li>El peso de la historia, la gran divergencia y la política industrial.</li>
<li>El poder de las finanzas: eliminación de la restricción externa.</li>
<li>Conclusión.</li>
</ol>
<p><strong>CAPÍTULO 7. LA INDUSTRIALIZACIÓN Y LA CRISIS ECOLÓGICA</strong></p>
<ol>
<li>Introducción.</li>
<li>La economía fósil y el auge de la industrialización capitalista.</li>
<li>La economía verde como alternativa.</li>
<li>Conclusión.</li>
</ol>
<p>
</div><div class="uncode_text_column" ><p>A continuación, el autor nos presenta el libro.</p>
<iframe  id="_ytid_40600"  width="840" height="473"  data-origwidth="840" data-origheight="473" src="https://www.youtube.com/embed/KHo8XdEQECI?enablejsapi=1&autoplay=0&cc_load_policy=0&cc_lang_pref=&iv_load_policy=1&loop=0&rel=1&fs=1&playsinline=0&autohide=2&theme=dark&color=red&controls=1&disablekb=0&" class="__youtube_prefs__  no-lazyload" title="YouTube player"  allow="fullscreen; accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen data-no-lazy="1" data-skipgform_ajax_framebjll=""></iframe>
<p>
</div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-3" data-row="script-row-unique-3" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-3"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-4"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p>Para ir conociendo más el texto te invitamos a leer la <a href="https://www.fuhem.es/2024/03/12/la-creacion-de-riqueza-y-pobreza-presentacion/" target="_blank" rel="noopener">Presentación del libro</a> escrita por Santiago Álvarez Cantalapiedra, director del Área Ecosocial de FUHEM.</p>
</div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-4" data-row="script-row-unique-4" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-4"));</script></div></div></div>
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		<title>La creación de riqueza y pobreza. Presentación</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2024/03/12/la-creacion-de-riqueza-y-pobreza-presentacion/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 Mar 2024 09:48:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Desigualdad]]></category>
		<category><![CDATA[Distribución Riqueza]]></category>
		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Pobreza]]></category>
		<category><![CDATA[Políticas económicas]]></category>
		<category><![CDATA[Riqueza]]></category>
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					<description><![CDATA[La creación de riqueza y pobreza: neoliberalismo y desigualdad, Hassan Bougrine. Presentación Este libro de Hassan Bougrine muestra de forma [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignright wp-image-159106" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/03/La-creacion-de-riqueza-y-pobreza-scaled.jpg" alt="" width="450" height="714" /><em>La creación de riqueza y pobreza: neoliberalismo y desigualdad</em>, <strong>Hassan Bougrine</strong>.</p>
<h4>Presentación</h4>
<p>Este libro de Hassan Bougrine muestra de forma elocuente que la pobreza no es natural ni inevitable, sino una elección a partir de las reglas e instituciones que se diseñan en una sociedad y de las políticas públicas que se aplican en un momento determinado.</p>
<p>Nada impediría aliviarla si así lo decidiéramos. Incluso las severas restricciones que nos impone actualmente la crisis ecológica no nos condenan irremediablemente a la pobreza, sino a repensar los fines que perseguimos y los medios para lograrlos.</p>
<p>Enumeraré algunas de las principales ideas que animan el libro:</p>
<p>• Primera: en las sociedades modernas la riqueza y la pobreza se encuentran vinculadas dialécticamente y, por eso mismo, en ellas asistimos a un proceso de “coproducción” de ambas. Dicho con otras palabras: los mecanismos de producción de riqueza y pobreza bajo el capitalismo van de la mano.</p>
<p>• Segunda: los mecanismos a través de los que se crea riqueza y pobreza se relacionan con las instituciones y las relaciones de poder; así pues, las fuentes de la riqueza y de la pobreza son las del poder y las instituciones por él diseñadas.</p>
<p>• Tercera: resulta enormemente relevante saber cómo se diseñan las instituciones y las políticas económicas y sociales, pues dependiendo de quién detenta el poder y qué intereses prima, podemos encontrarnos ante un “Estado depredador” que contribuye con sus políticas a la explotación y opresión de clases sociales, territorios, mujeres y naturaleza o bien, por el contrario, ante agentes y procesos que podrían contribuir a la justicia social y de género, a la prosperidad compartida y a la preservación de la naturaleza.</p>
<p>Cabe ilustrar esta argumentación atendiendo a la institución de la propiedad. Cuando los recursos vitales y productivos eran comunes, la subsistencia y el bienestar de una sociedad eran de hecho tareas colectivas. Pero cuando el acceso a esos recursos se volvió privativo (es decir, cuando adoptaron la forma de propiedad privada), la escasez económica empezó a recrearse como un problema individual, de manera que los estados de privación de las personas pasaron a estar marcados por quienes detentan el poder de apropiarse —generalmente a través de la coacción— de unos recursos que anteriormente eran compartidos. La implantación generalizada de la propiedad privada de los medios de vida y de producción bajo el capitalismo ha venido unida a un fuerte deseo de posesión, algo que no estaba presente en las pasiones humanas con anterioridad, definiendo la estratificación social e introduciendo privilegios y un desigual grado de respeto a personas, grupos y clases sociales.</p>
<p>En la evolución histórica del sistema de propiedad privada las formas son tan variadas que se han ido extendiendo más allá de los recursos tangibles, para incluir el control de los bancos privados sobre la creación del dinero y el acceso al crédito, privilegiando así a ricos y poderosos y excluyendo o dificultando el acceso al resto de los miembros de la sociedad. Más aún, el sistema de propiedad privada envuelve ahora también el conocimiento y las ideas (a través<br />
de los derechos de autor, marcas, licencias y patentes) hasta llegar incluso a los afectos, como nos muestra toda la literatura gerencial acerca de la identificación y entrega que exigen actualmente las corporaciones modernas a sus empleados. La propiedad devino así en un dispositivo de control social y de transferencia generacional de riqueza (a través de la herencia) que no solo produce desigualdad y pobreza, sino que también la perpetúa.</p>
<blockquote><p><strong>En sociedades como las capitalistas, el poder se asienta en la riqueza, el poder económico se fusiona con el político, y el Estado se convierte en un agente al servicio y protección de los intereses de la clase económicamente dominante. </strong></p></blockquote>
<p>La profundización y extensión de la democracia y la soberanía nacional, más allá del estricto perímetro conceptual y político en que han sido confinadas, resulten fundamentales para que la prosperidad pueda llegar a ser distribuida equitativamente entre los miembros de una sociedad y las transformaciones socioeconómicas puedan ser llevadas a cabo para afrontar la profunda crisis ecosocial que atravesamos.</p>
<p>La importancia de utilizar el poder político del Estado ha quedado perfectamente acreditada en la era neoliberal. No bastaba con generar un consenso pasivo que garantizara el consentimiento a través de la difusión e inoculación de su cuerpo doctrinal (individualismo competitivo, deseo de posesión, primacía del mercado, etc.), también era necesaria la aplicación de políticas derivadas del uso del poder del Estado. Las políticas neoliberales de privatización y mercantilización crecientes tuvieron como consecuencia inmediata la creación de una escasez artificial que ha sumergido a muchos miembros de la sociedad en la privación y la pobreza mientras se lograba construir un marco general que permitía el logro de los fines privados. De esta experiencia convendría extraer las debidas enseñanzas. Por ejemplo, un Estado reformado a partir de las ideas de democracia real y soberanía nacional, acompañado de un multilateralismo que reflejara una cooperación honesta en la política internacional para abordar los desafíos globales y facilitar el acceso de los países empobrecidos a la tecnología y a la financiación necesaria, constituirían piezas claves de la construcción de alternativas.</p>
<p>Esta tarea requiere de un doble movimiento que ejecuta con maestría Bougrine. Por un lado, se hace necesaria la combinación de enfoques y disciplinas para mostrar la raíz de los problemas y desvelar los mecanismos a través de los que se recrea la riqueza y la pobreza. Solo un diálogo interdisciplinar desde un enfoque integrador permite desvelar las fuentes de poder. Por otro lado, si la historia cuenta, si las situaciones que se viven son dependientes de las trayectorias seguidas, es necesario completar el movimiento anterior con otro que nos permita aprender de la historia.</p>
<p>El análisis de los distintos aspectos de la realidad económica que aborda este libro no se hace desde una economía autista, sino desde el diálogo con los conocimientos que nos proporcionan otras disciplinas (como la antropología, la etnografía, la politología o las ciencias naturales), y se hace además en comparación con lo acontecido en otras épocas.</p>
<p>El resultado es una sugerente indagación en los factores que contribuyen a mejorar la comprensión de nosotros mismos y de los fenómenos en la sociedad y en la naturaleza, permitiéndonos identificar qué vectores podrían impulsar una prosperidad verdaderamente inclusiva que diera sentido y contenido a la idea de progreso humano.</p>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong><br />
Director del <a href="https://www.fuhem.es/ecosocial/" target="_blank" rel="noopener">Área Ecosocial de FUHEM</a><br />
Febrero de 2024</p>
]]></content:encoded>
					
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		<title>Luces, sombras y riesgos de la Inteligencia artificial</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2024/01/22/luces-sombras-y-riesgos-de-la-inteligencia-artificial/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Jan 2024 08:56:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Desigualdad]]></category>
		<category><![CDATA[Discriminación]]></category>
		<category><![CDATA[Impacto ambiental]]></category>
		<category><![CDATA[Inteligencia artificial]]></category>
		<category><![CDATA[Transparencia]]></category>
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					<description><![CDATA[La irrupción de la IA en nuestras vidas de forma silenciosa y apenas visible, y las implicaciones que tiene desde el punto de vista ecológico, social, económico y político. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-157466" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-300x422.jpg" alt="" width="300" height="422" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-300x422.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-450x633.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-768x1080.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-350x492.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-600x844.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial.jpg 1008w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />La introducción del número 164 de <em><a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener">Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</a></em> aborda cómo la inteligencia artificial (IA) está en nuestras vidas de forma silenciosa y apenas visible.</p>
<p>Se encuentra en las plataformas desde las que adquirimos productos o contratamos servicios, en las redes sociales, en los buscadores y traductores de uso cotidiano, en los asistentes virtuales que prestan ayuda en los hogares, en los robots que actúan como sirvientes domésticos, en algunos termostatos que regulan la temperatura de la vivienda, en los electrodomésticos programables a distancia, en las pulseras que miden los signos vitales, en el <em>smartphone</em> del que no nos despegamos ni en las horas de descanso.</p>
<p>Nos acompaña de forma imperceptible a pesar de determinar profundamente nuestro modo de vida y la reproducción de las dinámicas sociales y relaciones de poder.</p>
<p>La proliferación de espacios digitalizados hace que vivamos con naturalidad en ámbitos crecientemente artificializados. Esa dificultad de percibir el medio en el que nos desenvolvemos es un poderoso obstáculo que impide pararnos a pensar en las implicaciones ecológicas, sociales, económicas y políticas que la digitalización conlleva y, más aún, las específicas que se desprenden de complejas tecnologías que −como el <em>big data</em> y la IA− impulsan su desarrollo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Un misterio encerrado en un arcano</strong></h4>
<p>Otra dificultad para evaluar las consecuencias de la IA viene de la mano de su complejidad y opacidad. No resulta evidente identificarla y, mucho menos, definirla y conocer cómo funciona.  Aunque se viene desarrollando desde mediados del siglo pasado, la mayor parte de la población empieza a ser consciente de su presencia y uso masivo con la noticia del lanzamiento del ChatGPT, cuando se situó el asunto en el centro de la conversación social. Desde entonces, raro es el día en que no aparezca alguna noticia, crónica o artículo sobre el tema, pero en lo fundamental sigue siendo un arcano indescifrable para la ciudadanía.</p>
<p>Una definición básica de IA hace referencia a sistemas y programas que pretenden imitar las capacidades cognitivas propias de los humanos a partir de la suposición de que todas esas funciones (como el aprendizaje, el cálculo, la racionalidad instrumental, la percepción, la memorización e incluso la investigación científica y la creatividad artística) pueden describirse con tal precisión que resultaría posible programar un ordenador para que las replicara.</p>
<p>El desarrollo de la matemática de la comunicación y de la economía de los datos ha permitido que la información se convierta en una unidad cuantificable que no dependa de su contenido para ser trasmitida. La informática que ofrece dispositivos de entrada y salida (<em>inputs</em>/ <em>outputs</em>), unidades de procesamiento (mecanismo de control) y memorias (unidades de almacenamiento de las unidades de control), unida al desarrollo de los algoritmos y las teorías de redes, han hecho posible que, reunidos los conocimientos y los avances de esos campos, surgiera la inteligencia artificial. Los avances en la neurociencia han ofrecido espejos en los que inspirarse. La IA basada en modelos neuronales consiste en superponer capas de neuronas artificiales: «Cada neurona recibe muchos <em>inputs</em> (aportaciones) de la capa inferior y emite un único <em>output</em> (producto resultante) a la capa superior, como hacen las muchas dendritas y el único axón de las neuronas naturales. Capa a capa, la información se va haciendo más abstracta, como ocurre en nuestro córtex (corteza cerebral) visual».<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">1</a> Lograr el reconocimiento de imágenes, la interpretación del lenguaje hablado o la generación de textos coherentes requiere ingentes cantidades de datos y gran potencia de computación que solo se ha alcanzado en tiempos recientes. Estas circunstancias son las que han permitido la aparición de la IA generativa, cuya función principal es generar contenidos en forma de texto, imagen, audio o video indistinguibles de los generados por un ser humano.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Resultados espectaculares acompañados de preocupantes sombras</strong></h4>
<p>Pero estos logros espectaculares vienen acompañados de nuevas opacidades que cubren con un misterio aún mayor el que provoca en el entendimiento de la ciudadanía de a pie la complejidad propia del funcionamiento de la IA. En efecto, los modelos de lenguaje extenso (<em>large languaje models</em>, LLM) que posibilita la IA generativa requieren un laborioso entrenamiento que emplea, como hemos dicho, una gran cantidad de datos cuyo manejo no está claro que cumpla un criterio mínimo de transparencia capaz de garantizar los derechos de los autores o el consentimiento en la entrega de la información de los usuarios digitales con los que se alimenta al sistema.</p>
<p>Otra cuestión tiene que ver con la fiabilidad de los contenidos generados. El sistema se entrena con información y a sus respuestas se les exige coherencia y credibilidad, pero poco más. Por eso hay que tener presente, como sostiene el profesor de ética de la Universitat Ramon Llull, Xavier Casanovas, «que la IA ni sabe por qué sabe lo que sabe ni entiende lo que dice o responde. Su respuesta busca simular el lenguaje humano y (…) puede dar lugar a un giro epistémico definitivo en nuestra escala de valores, en el cual la verdad deja de tener importancia y lo que cuenta es la verosimilitud, es decir, la apariencia de verdad».<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">2</a> Situación que se agrava si, además de pretender utilizar la IA para avanzar en el conocimiento, aspiramos también a obtener recomendaciones y a automatizar decisiones. Lo señala el profesor de ciencias políticas Joan Subirats: «Estamos entrando en escenarios en los que los sistemas computacionales más avanzados son capaces de decirnos qué tenemos que hacer, qué alternativa de acción es la “correcta”, o dicho de otra manera, cuál es su “verdad”»,<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">3</a> para subrayar a continuación la necesidad de (re)politizar el debate tecnológico, pues ante los procesos de cambio acelerado que vivimos como consecuencia del rápido despliegue de las nuevas tecnologías de la información no podemos dejar de incorporar de manera sistemática la incertidumbre y la complejidad al debate social y a la toma de decisiones colectivas. Asumir ambas cosas en el proceso colectivo de toma de decisiones exige considerar la pluralidad de subjetividades, la combinación de diferentes “inteligencias”, la contraposición de distintos intereses, perspectivas e ideas y la confrontación de valores, es decir, deliberar políticamente, para así poder encontrar soluciones comúnmente aceptadas más allá de la respuesta “correcta” propuesta por una máquina que no hace sino reproducir los criterios y sesgos con los que ha sido construida.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Sesgos y desigualdades automáticas</strong></h4>
<p>Nos encontramos ante una de las cuestiones centrales de la proliferación de la IA: la implantación de sistemas automáticos que deciden a quién se vigila, qué familias son merecedoras de los recursos públicos, a quién se preselecciona para un empleo, qué clientes deben obtener la cobertura de un seguro, a quién se le debe conceder un préstamo o investigar por fraude.<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">4</a> La IA contribuye a preservar y profundizar viejas formas de segregación social al mismo tiempo que crea otras maneras de discriminación de la mano de los sesgos digitales. Si el «sesgo de la automatización» consagra la discriminación al dar por válido y usar una recomendación obtenida de un sistema automatizado, el «sesgo algorítmico» ya viene incorporado en el propio mecanismo en la medida en que los datos que se utilizan para entrenar ese sistema reflejan y perpetúan injusticias ya existentes.</p>
<p>La reproducción de injusticias y desigualdades a través de las tecnologías nos muestran que estas no tienen nunca un carácter neutro ni una evolución autónoma al encontrase incrustadas en una realidad social. Aunque el automatismo y los resultados inesperados que ofrece la IA puedan inducirnos a pensar en la emergencia de una realidad paralela plenamente autónoma de nuestra voluntad, lo cierto es que el desarrollo de esta tecnología está completamente integrado en las estructuras sociales, políticas y económicas de la sociedad. En este sentido, la IA no hay que verla únicamente como el producto de un proceso tecnocientífico, sino también como el resultado de la red de interconexiones de intereses, relaciones de poder, valores, normas, prácticas, costumbres y sesgos preexistentes durante el proceso de diseño, desarrollo y adopción del artefacto, de manera que su funcionamiento suele generar resultados discriminatorios por motivos de género, origen étnico o clase social. A su vez, la propia tecnología que forma parte de ese entramado de relaciones contribuye a su redefinición e influye, cuando no determina, los comportamientos en una sociedad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>El papel de la economía y de las finanzas</strong></h4>
<p>Se ha señalado que los programas de IA inspirados en la estructura del cerebro humano solo pudieron avanzar de forma significativa cuando dispusieron de enormes cantidades de datos y suficientes capacidades de computación para procesar esa información. Gracias a la popularización de las redes sociales y otras plataformas, los usuarios y clientes generamos diariamente los datos que el análisis automatizado de la IA convierte en una ventaja competitiva para las empresas. De esa apropiación de datos surgen nuevos modelos de negocio sobre los que asientan su poder las grandes tecnológicas como Meta, Amazon o Alphabet. Un modelo que tiene como objetivo captar permanentemente nuestra atención para mantenernos eternamente enganchados a los dispositivos digitales que permiten poder cumplir adecuadamente con nuestro papel de suministradores de información. Este imperativo extractivo eleva las operaciones de suministro a la categoría de función definitoria del llamado «capitalismo de la vigilancia».<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">5</a></p>
<p>Pero para entender el poder de las grandes empresas tecnológicas es preciso examinar también cómo se han financiado. Pocas empresas del sector han crecido sin el impulso inicial de los fondos de capital riesgo. A fin de cuentas, el poder digital es parte de la economía financiarizada.<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">6</a> Aunque venía desarrollándose desde la segunda mitad del siglo pasado, el auge y despliegue de la IA solo ha podido darse ahora, cuando las finanzas ocupan un papel central en el funcionamiento de la economía.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Implicaciones en todos los ámbitos</strong></h4>
<p>El aprendizaje automático es la parte de la IA que mayor influencia va a tener en nuestras vidas, ya que al reconocer patrones de datos permite anticipar, manipular y monetizar el comportamiento de los usuarios, pudiéndose además aplicar prácticamente a cualquier ámbito. La educación, el mundo del trabajo, la política o el funcionamiento de las democracias se están viendo afectadas por su presencia. En el ámbito educativo, se resaltan las ventajas y los riesgos que puede proporcionar tanto a los docentes como al alumnado.<a href="#_ftn7" name="_ftnref7">7</a> En el campo científico se promete que su aplicación ayudará a acelerar la investigación de forma exponencial. En el mundo laboral se nos dice que transformará el sentido del trabajo y se remarca el impacto que podrá tener sobre el empleo y las condiciones de su desempeño.<a href="#_ftn8" name="_ftnref8">8</a></p>
<p>Tal vez sea en el ámbito de la política donde se observa con mayor preocupación los efectos de la presencia masiva de la IA en la vida social. Podemos recordar la intención de influir en los electores, a partir de millones de perfiles de Facebook, de la empresa Cambrigde Analytica en el referéndum sobre el Brexit y en las elecciones estadounidenses de 2016 que auparon al gobierno a Donald Trump. Sin embargo, es probable que lo peor esté aún por llegar.</p>
<p>La combinación de la IA generativa con unas redes sociales cada vez más absorbentes u otras realidades virtuales como el Metaverso auguran un escenario en el que podrán hacer acto de presencia −como ya ocurre, pero a una escala más grande y con un grado de penetración incomparablemente mayor− contenidos tóxicos y sensacionalistas que inunden y enrarezcan con confusión y mendacidad la atmósfera del debate político, profundizando la polarización y la desinformación. Lo hemos ido señalando: si la IA suprime la verdad y la transparencia, es desarrollada al servicio y bajo el control de grandes corporaciones oligopólicas y actúa reproduciendo y simplificando sesgos de género, étnicos o de clase, puede llegar un momento en el que la aspiración a una idea de democracia real e inclusiva se convierta simplemente en una quimera.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>El impacto ecológico de la IA</strong></h4>
<p>Por otro lado, no cabe obviar su materialidad. La IA emplea grandes cantidades de recursos y energía con amplias consecuencias ecológicas. Es importante considerar toda la cadena de suministro y producción de la IA. Empieza, como todas las dinámicas extractivistas, en las minas de las que obtenemos los recursos. La materialidad de la IA (como la de toda la economía digitalizada) está asociada a 17 elementos metálicos conocidos como «tierras raras», cuya disponibilidad es un factor limitante con relevantes implicaciones geopolíticas, como se ha señalado en otras ocasiones en esta misma revista. Antes de llegar a la fase de consumo está la fase de entrenamiento de los algoritmos, que conlleva una huella de carbono considerable. Continúa con la energía que exige su funcionamiento y los consumos propios de agua, energía y materiales (particularmente litio y cobre) de todas las infraestructuras que la hacen posible, como los centros de datos o las grandes instalaciones que albergan los servidores informáticos y los cientos de miles de kilómetros de cableado.<a href="#_ftn9" name="_ftnref9">9</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Regular: ¿será suficiente?</strong></h4>
<p>Una investigación del Centro de Resiliencia de Estocolmo ha identificado catorce posibles “trampas evolutivas” que podrían convertirse en callejones sin salida para la humanidad.<a href="#_ftn10" name="_ftnref10">10</a> Somos increíblemente creativos como especie, capaces de innovar y adaptarnos a diversas circunstancias y de cooperar a escalas sorprendentemente grandes. Pero estas capacidades resultan tener consecuencias no intencionadas. El estudio muestra cómo la humanidad podría quedar atrapada en esas trampas evolutivas que se producen a partir de innovaciones inicialmente exitosas.<a href="#_ftn11" name="_ftnref11">11</a> La IA y la robótica quedan identificadas entre esas trampas potenciales. Sea o no así, la amenaza real que se vislumbra en estos momentos tiene que ver con el tipo de mentalidad de quienes viven y gobiernan en ese particular ecosistema de Silicon Valley. Para muestra un botón. Han elaborado un indicador −con nombre P(doom)− de la probabilidad de que la IA acabe con la civilización y la especie humana. Dado que no es una medida científica sino únicamente una forma de volcar la percepción que tiene esa gente del riesgo de la actividad que llevan entre manos, lo que verdaderamente muestra es la calentura vanidosa que padecen como narcisistas deseosos de imaginarse capaces de provocar el fin del mundo.<a href="#_ftn12" name="_ftnref12">12</a> De ser así, que la Unión Europea sea la primera región del mundo en regular los usos de la IA no dice gran cosa mientras no se adopte un enfoque que aborde desde la interseccionalidad las discriminaciones sexistas, racistas y de clase que comportan el desarrollo de esta tecnología, la materialidad de los procesos desde la «cuna hasta la tumba» y la complejidad de las tramas económicas e institucionales que distribuye desigualmente oportunidades y riesgos, beneficios y perjuicios, entre uno y otros. Como acierta a señalar Sara Degli-Esposti, «romper estas prácticas requiere un cambio social profundo que no puede materializarse simplemente en un código de buenas prácticas».<a href="#_ftn13" name="_ftnref13">13</a></p>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra,</strong> Director de FUHEM Ecosocial y de la revista <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em>.</p>
<h4>NOTAS</h4>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">1</a> Javier Sampedro, «<a href="https://elpais.com/proyecto-tendencias/2024-01-05/inteligencia-artificial-el-miedo-no-es-un-argumento.html" target="_blank" rel="noopener">Inteligencia artificial: el miedo no es un argumento</a>», <em>El País</em>, 5 de enero de 2024.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">2</a> Xavier Casanovas, «<a href="https://www.cristianismeijusticia.net/sites/default/files/pdf/papes269.pdf" target="_blank" rel="noopener">De la inteligencia Artificial a la inmortalidad del alma</a>», <em>Papeles </em>núm. 269 (Suplemento del Cuaderno CJ núm. 234), septiembre del 2023.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">3</a> Joan Subirats, «¿Qué hay de nuevo en la incertidumbre actual?», <em>La maleta de Portbou</em>, núm. 49, 2021, p. 16.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">4</a> Virginia Eubanks en su libro <em>La automatización de la desigualdad</em> (Capitán Swing, Madrid, 2021) analiza innumerables casos en los EEUU donde los sistemas de elegibilidad automatizados, los modelos de predicción de riesgos o los algoritmos de clasificación están sirviendo, sobre todo, para supervisar y castigar a los más pobres.</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">5</a> Shoshana Zuboff, <em>La era del capitalismo de la vigilancia</em>, Paidós, Barcelona, 2020.</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">6</a> Nils Peter, «<a href="https://www.fuhem.es/2023/11/23/control-economico-el-papel-de-la-financiacion-en-las-grandes-empresas/" target="_blank" rel="noopener">Control económico: el papel de la financiación en las grandes empresas tecnológicas</a>», <em>Estado del poder 2023</em>, TNI/ FUHEM/ CLACSO, 2023.</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">7</a> Nacho Meneses, «<a href="https://elpais.com/economia/formacion/2024-01-05/estas-son-las-tendencias-y-los-riesgos-que-marcaran-el-desarrollo-de-la-ia-en-la-educacion-en-2024.html" target="_blank" rel="noopener">Estas son las tendencias y los riesgos que marcarán el desarrollo de la IA en la educación</a>», <em>El País</em>, 5 de enero de 2024.</p>
<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8">8</a> Daniel Susskind, «<a href="https://nuso.org/articulo/307-trabajo-sentido-era-inteligencia-artificial/" target="_blank" rel="noopener">Trabajo y sentido en la era de la inteligencia artificial</a>», <em>Nueva Sociedad</em>, núm. 307, septiembre-octubre de 2023.</p>
<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9">9</a> Sobre los efectos en el mundo rural de nuestro país, véase: Ana Valdivia, «<a href="https://theconversation.com/el-coste-medioambiental-de-construir-minas-y-centros-de-datos-para-la-ia-en-la-espana-rural-208385" target="_blank" rel="noopener">El coste medioambiental de construir minas y centros de datos para la IA en la España rural</a>», <em>The Conversation</em>, 16 de julio de 2023. Una estimación reciente de la huella eléctrica e hídrica de los servicios de datos digitales en Europa en: Javier Farfán y Alena Lorhmann, «Gone with the clouds: Estimating the electricity and water footprint of digital data services in Europe», <em>Energy Conversion and Management</em>, Vol. 290, 15 de agosto de 2023,</p>
<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10">10</a> Peter Søgaard Jørgensen <em>et al.</em>, «Evolution of the polycrisis: Anthropocene traps that challenge global sustainability», <em>Philosophical Transactions of Royal Society of London B</em>, 379, The Royal Society Publishing, 2023. https://doi.org/10.1098/rstb.2022.0261</p>
<p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11">11</a> La simplificación de los cultivos o la generalización de los antibióticos son algunos ejemplos de esas trampas evolutivas. La implantación de modelos agrícolas simplificados que permiten pocos cultivos altamente productivos (como el trigo, el arroz, el maíz o la soja) ha significado que las calorías producidas se hayan disparado durante el último siglo, pero con la contrapartida de depender de un sistema alimentario altamente vulnerable a cambios ambientales (como los fenómenos meteorológicos extremos o las nuevas enfermedades) o a riesgos en las cadenas de suministro. Otro ejemplo es la resistencia a los antibióticos, que mata anualmente a más de 1,2 millones de personas (más que el sida o la malaria).</p>
<p><a href="#_ftnref12" name="_ftn12">12</a> Jesús Díaz, «<a href="https://www.elconfidencial.com/tecnologia/novaceno/2023-12-13/p-doom-apocalipsis-inteligencia-artificial_3791208/" target="_blank" rel="noopener">Una nueva estimación del peligro de la inteligencia artificial para el futuro de la humanidad</a>», <em>El Confidencial</em>, 13 de diciembre de 2023. Disponible en:</p>
<p><a href="#_ftnref13" name="_ftn13">13</a> Sara Degli-Esposti, <em>Lá ética de la inteligencia artificial</em>, CSIC/Catarata, Madrid, 2023, p. 44.</p>
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		<title>Entrevista a Juan Manuel Vera</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2023/09/25/entrevista-a-juan-manuel-vera/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 25 Sep 2023 11:02:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Movimientos Sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Oligarquía]]></category>
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					<description><![CDATA[Repaso del actual contexto de desposesión de numerosos resortes democráticos debido al poder de las élites y las oligarquías, para detenerse en los impactos de la COVID-19 sobre el cuerpo social.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://www.fuhem.es/papeles/papeles-numero-158/"><img decoding="async" class="alignright wp-image-146827 size-thumbnail" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/08/PORTADA-158-300x421.jpg" alt="Entrevista a Juan Manuel Vera" width="300" height="421" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/08/PORTADA-158-300x421.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/08/PORTADA-158-450x631.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/08/PORTADA-158-768x1077.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/08/PORTADA-158-350x491.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/08/PORTADA-158-600x841.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/08/PORTADA-158-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2022/08/PORTADA-158.jpg 1050w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>Nuria del Viso, del equipo Ecosocial de FUHEM entrevista a <strong>Juan Manuel Vera</strong>, publicada en el <a href="https://www.fuhem.es/papeles/papeles-numero-158/" target="_blank" rel="noopener">número 158</a> de la revista<a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"> <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global.</em></a></p>
<p>La entrevista, en torno a los temas planteados por Juan Manuel Vera en su libro <a href="https://www.marcialpons.es/libros/contra-las-oligarquias/9788418292729/" target="_blank" rel="noopener"><em>Contra las oligarquías</em></a>, repasa el actual contexto de desposesión de numerosos resortes democráticos debido al poder de las élites y las oligarquías, para detenerse en los impactos de la COVID-19 sobre el cuerpo social. Vera examina las posibilidades de los movimientos sociales para revertir la situación de múltiples malestares.</p>
<p><em>En un contexto de élites saludables y hercúleas oligarquías reflexionar sobre los valores de la democracia libertaria y antioligárquica en el presente, sin renunciar a sus raíces históricas, es una necesidad inaplazable. A esta tarea dedica Juan Manuel Vera su ensayo </em>Contra las oligarquías<em>, que examina el papel de los movimientos sociales en la transformación de este presente. Juan Manuel Vera, economista especializado en la lucha contra el fraude fiscal, ha publicado numerosos textos sobre temas históricos, políticos, tributarios y sociales y es uno de los máximos divulgadores en España del pensamiento de Cornelius Castoriadis. En esta entrevista conversamos sobre los problemas que han motivado su libro y sobre los elementos que han confluido para alimentar los distintos malestares contemporáneos.</em></p>
<p><strong>Nuria del Viso (NV): Acabas de publicar <em>Contra las oligarquías. Ensayos sobre la memoria socialista y democracia libertaria</em>. ¿Qué persigues con este libro?</strong></p>
<p><strong>Juan Manuel Vera (JMV):</strong> Este libro es una reflexión sobre lo que me parece una notable paradoja del mundo contemporáneo. Vivimos una época en la que el dominio del capitalismo neoliberal aparece como absoluto y, sin embargo, muestra permanentemente su notoria incapacidad para cumplir las expectativas sociales que genera. De hecho, en las décadas transcurridas del siglo XXI se han manifestado abiertamente los flujos sociales que se resisten a esa dominación. Pero no aparece una alternativa política y social visible.</p>
<p>La paradoja consiste en que la fuerza del sistema presenta debilidades potencialmente explosivas y, a la vez, la debilidad de quienes se resisten al mismo está llena de potenciales de reconstrucción social. Los ensayos incluidos en el libro oscilan entre ambos niveles de análisis.</p>
<p>La aparente ausencia de alternativa al orden neoliberal es la razón por la que la primera parte del libro tiene un enfoque histórico. Aunque las reflexiones contenidas en <a href="https://www.todostuslibros.com/libros/contra-las-oligarquias_978-84-18292-72-9" target="_blank" rel="noopener"><em>Contra las oligarquías</em></a> se orientan al presente me ha parecido oportuno prestar atención a las raíces históricas y sociales de la decadencia de las tradiciones de la izquierda. Pero siempre teniendo muy presente, como decía la Reina en <em>Alicia detrás del espejo</em>, que «<em>es una triste clase de memoria aquella que solamente funciona hacia atrás</em>».</p>
<p>Me gustaría desarrollar un poco esta elección. En la primera parte del libro se explica que la izquierda se había construido en la segunda mitad del siglo XIX como expresión política y parte de un movimiento de los de abajo, un amplio movimiento social con metas de libertad política y de igualdad social. La izquierda del siglo XX dejó de beber de esa fuente social para construir organizaciones plenamente estatalistas, ya fueran adaptadas a las estructuras capitalistas o empeñadas en construir un poder burocrático supuestamente socialista. La izquierda del siglo XX estaba obsesionada por el poder estatal. Frente a las ideas originarias libertarias-democráticas-socialistas se hicieron muy presentes las experiencias autoritarias-totalitarias-estatalistas. Esa mirada histórica hace inevitable preguntarse de <em>qué </em>hablamos cuando hablamos de izquierda. El culto a los líderes, el instinto oligárquico y una gran desconfianza por la autoorganización de la sociedad han sido algunos de sus elementos constitutivos.</p>
<p>Por otra parte, la izquierda política ha dejado de ser la referencia de un movimiento por la igualdad social. El igualitarismo ya no encuentra en el eje izquierda/derecha una formulación adecuada. El programa igualitario necesita reconstruirse sobre unas bases sustancialmente distintas de las que lo sostuvieron en el pasado, cuando la fe en la estatalización de la propiedad creció al mismo tiempo que la influencia del marxismo.</p>
<p>Finalmente, otro factor de la decadencia de la izquierda tiene carácter civilizatorio: es el declive de todas las visiones fundamentadas en un crecimiento constante de las fuerzas productivas, en el crecimiento económico ilimitado, en la fe en el progreso y en la creencia en la neutralidad de las tecnologías.</p>
<p>La izquierda sigue atrapada en viejas fórmulas que no abren los ojos, sino que los cierran. Puede seguir alimentándose de las melancolías sobre el mundo <em>sencillo </em>de la Guerra Fría o en un antiamericanismo primario. O en el caso de la socialdemocracia, conciliar su participación en el consenso neoliberal con la melancolía sobre la leyenda <em>feliz</em> del Estado de bienestar. Nada de ello ayudara a construir un proyecto que merezca la pena.</p>
<p>La segunda parte del libro se centra en las cuestiones relacionadas con la democracia y la necesidad de un impulso antioligárquico. Mi reflexión pone su foco en todo aquello que se opone al dominio de las oligarquías, desarrollando procesos colectivos que buscan la igualdad social, la democratización y la autogestión social. Defender esas ideas es la pretensión fundamental de <em>Contra las oligarquías</em>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>NV: Desde la crisis de 2008, los recortes de 2011, la pandemia y ahora la subida acelerada de los precios de la energía</strong><strong>, amplios sectores de la ciudadanía española vienen encadenando estrecheces y sumando malestares en un clima de desigualdades </strong><strong>e injusticias</strong> <strong>que se amplían mientras observan cómo las oligarquías nuevas y viejas obtienen beneficios récord y se embolsan “dinero caído del cielo”. ¿Cuáles son los principales efectos de esta situación?</strong></p>
<p><strong>JMV</strong>: Cada episodio de los últimos años, como los que mencionas, ha supuesto un instrumento en manos de las élites en su intento de atenazar más a la población tanto en España como en el resto del mundo. Ya sea la crisis de 2008 y las políticas de austeridad, los efectos de la pandemia o el repunte de la inflación por la situación generada por los cuellos de botella en China y la invasión de Ucrania. El mundo neoliberal ha seguido plenamente su curso, con sus valores insolidarios y sus poderosas imágenes individualistas y economicistas, utilizando las circunstancias para seguir profundizando en sus políticas.</p>
<p>En cuanto a la pandemia, ha mostrado algo más. La incapacidad del mundo neoliberal para poner en primer plano la defensa de la salud y las condiciones de vida añade una nueva confirmación de una crisis civilizatoria que se profundiza, mientras las élites se atrincheran en una primacía de los valores mercantiles que no solo genera desigualdad, sino que pone en riesgo las condiciones de vida de la mayoría de los seres humanos. De esta pandemia no salimos con un mundo mejor; se ha convertida en una experiencia más del mundo neoliberal generando más desigualdad, más precariedad, más insolidaridad.</p>
<p>A mí me parece que la desigualdad es la enfermedad del siglo XXI. Desde aproximadamente 1980, la desigualdad de ingresos se ha incrementado rápidamente en Norteamérica, China, India y Rusia. También ha crecido significativamente, aunque sea más moderadamente, en Europa. Las estimaciones sobre el crecimiento de la desigualdad mundial desde 1980 y de su distribución entre la totalidad de la población revelan que el 1% de mayores ingresos a escala global recibió el doble de ingresos que el 50% más pobre.</p>
<p>El aumento de la desigualdad en la distribución de la renta y la riqueza constituye una de las principales consecuencias del éxito de las trasformaciones neoliberales de las últimas décadas. Las políticas tributarias en favor de los más ricos es uno de los ejes olvidados de esa regresión social. El capitalismo neoliberal aparece como desregulado y desregulador, pero en realidad es un regulador de nuevo tipo, mercantilizador y desfiscalizador en beneficio de los grupos privilegiados.</p>
<p>El desmantelamiento parcial de las políticas sociales en los países occidentales ha permitido que se desplieguen los peores efectos de un capitalismo sin control. Sabemos desde hace mucho tiempo que el capitalismo solo cambió y se hizo más soportable durante algunas etapas de su historia, al menos en los países occidentales, como reacción a las luchas que, en nombre de la libertad y la democracia, de los derechos de los trabajadores y de los derechos sociales, le hicieron frente y le obligaron a adaptarse si quería sobrevivir.</p>
<p>El éxito de la ofensiva de las ideas liberistas ha representado un sistemático proyecto socialmente reaccionario, cuyos efectos prácticos han socavado fuertemente, en Europa y en el resto del mundo, algunos de los aspectos más importantes de la ciudadanía social. El nuevo espíritu del capitalismo, por mencionar la obra de Luc Boltanski y Ève Chiapello, ha vinculado su reorganización y expansión con la degradación de la situación social de la mayoría de la población.</p>
<p>El neoliberalismo ha destruido gran parte de la legitimidad del viejo sistema sin aportar realmente una legitimación alternativa. La expansión de comportamientos que trasladan en todos los ámbitos reglas basadas en la competencia individual y la gestión empresarial, hasta constituir una lógica social y una subjetividad propia, apunta a una nueva e inestable creación histórica del capitalismo. El deterioro de la ciudadanía social ha facilitado a las élites económicas reforzar su grado de control e influencia sobre los gobiernos y las agendas públicas. Esa posición reforzada ha sido utilizada, además, para obstruir el desarrollo de las instituciones supranacionales imprescindibles para someter a control el nuevo impulso tecnoeconómico.</p>
<blockquote><p><strong>La precarización ha producido una crisis de la ciudadanía que nos encamina a una sociedad del malestar</strong></p></blockquote>
<p>Este poder social no está determinado por ciegas fuerzas anónimas. El mundo global está gobernado por oligarquías políticas y económicas profundamente entrelazadas. El capitalismo neoliberal sigue fomentando el consumismo, pero también la precarización de las relaciones laborales y el deterioro de la protección social y de los servicios públicos. Todo ello ha producido una crisis de la ciudadanía que nos encamina a una sociedad del malestar, cada vez más ajena al proyecto de una sociedad democrática.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>NV: </strong><strong>Nos hallamos ante una profunda crisis civilizatoria que cruza todos los á</strong><strong>mbitos. Valores como </strong><strong>el de progreso, uno de los puntales civilizatorios de los últimos tres siglos, hace aguas, pero las oligarquías</strong><strong> est</strong><strong>án dispuestas a seguir adelante cambiando mínimamente las reglas del juego. En tu libro mencionas la <em>oligarquización de la política</em> y el ascenso de sentidos fuertes y heterónomos (religión, nacionalismo, racismo…) ¿Puedes comentar sobre estos y otros posibles impactos? Por ejemplo, el uso de la tecnología a favor de las élites y las oligarquías.</strong></p>
<p><strong>JMV</strong>: En las últimas décadas el riesgo de colapso ecosocial se ha hecho una realidad. Como dijo en alguna ocasión Castoriadis, la humanidad se encuentra en un callejón sin salida, cortando afanosamente la rama del árbol en el que está sentada.</p>
<p>La crisis de civilización en que estamos inmersos afecta inevitablemente al conjunto de ideologías y concepciones imaginarias. Hay que tener presente que el capitalismo supuso el nacimiento de una nueva y muy poderosa significación imaginaria social: el “dominio” económico seudo racional, que implica que las principales finalidades humanas sean el crecimiento ilimitado de la producción y el consumo. Ese sueño del crecimiento económico ilimitado ha supuesto el centro de las concepciones sociales imaginarias del mundo capitalista en que vivimos. Y ello ha sido así tanto en la concepción burguesa del mundo como en gran parte de las concepciones supuestamente alternativas. No podemos olvidar que en la visión marxista el gran objetivo era el desarrollo de las fuerzas productivas, hasta el punto de que la necesidad del socialismo se hacía derivar de que el capitalismo suponía un freno a su desarrollo.</p>
<p>Mencionas la cuestión del uso de las tecnologías en favor de las élites. El problema es que las tecnologías no son neutrales, su propia naturaleza es consustancial a la organización económicosocial. La supuesta neutralidad de las tecnologías es otro de los elementos ideológicos más persistentes tanto del liberalismo económico como de Marx. Los socialistas pensaban que bastaría sustituir la forma de propiedad para que las tecnologías se volvieran virtuosas. Hoy sabemos que eso no es así, ni nunca ha sido así. No son los seres humanos los que deberían adaptarse a las tecnologías sino estas a nuestras necesidades y objetivos. Pero eso supone una transformación radical de la sociedad en que vivimos.</p>
<p>La lógica del capitalismo realmente existente es una lógica sin proyecto, tanto en los países y entre las clases privilegiadas, como en el resto. Una huida hacia adelante de una civilización que no está dispuesta a pensar a fondo sobre sí misma y en hacia dónde va, y que ya se enfrenta a los límites materiales de la sostenibilidad del sistema. Los peligros propios de nuestro tiempo siguen procediendo, pues, de ese imaginario extraordinariamente activo y destructivo, el imaginario capitalista. La cuestión central es que la ilusión del progreso, aunque esté en crisis, no tiene alternativa en el marco del capitalismo. La significación imaginaria central del capitalismo se está desmoronando sin que aparezca una nueva. Esa crisis genera un gran vacío. La ausencia de auténticas significaciones o representaciones colectivas creativas afecta a todo el sistema-mundo. Ese es el marco estricto en donde deben comprenderse fenómenos como el ascenso de nuevas formas de heteronomía que, en muchos casos retoman o actualizan viejos monstruos, desde los integrismos religiosos a los nuevos populismos de derecha.</p>
<p>La capacidad de crear simulacros de sentido por las sociedades capitalistas avanzadas creció sobre la base del consumo de masas y la universalización del ocio como vida ilusoria. Pero a esos simulacros de sentido cada vez les resulta más difícil enfrentarse a la emergencia de identidades y sentidos fuertes, radicalmente heterónomos, que dan a la gente algo en qué creer.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>NV: El maridaje capitalismo/democracia representativa, que funcionó desde la Segunda Guerra Mundial</strong><strong>,</strong><strong> toca a su fin. Pero si la democracia se encuentra en crisis y en fase de “destitución” es en buena parte por las malas prácticas de las propias oligarquías… ¿Cómo salimos de esta encrucijada si</strong><strong>n</strong><strong> llevarnos por delante lo bueno que </strong><strong>ha podido haber en el modelo de las democracias liberales?</strong></p>
<p><strong>JMV</strong>: Para empezar, debemos ser conscientes de que uno de los rasgos más negativos de nuestras democracias electorales es la facilidad con que las élites políticas y económicas y los grupos oligárquicos consiguen el control y la determinación de las agendas públicas y sus decisiones. En esas condiciones la participación ciudadana se limita al mero ejercicio periódico de un voto electoral.</p>
<p>La dominación por las élites y las oligarquías es un problema que ha acompañado siempre al desarrollo de la democracia ya desde la antigua Grecia. La compleja arquitectura política que diseñaron los demócratas griegos se debía a que temían la capacidad de las oligarquías de manipular en su favor las instituciones democráticas. Por ello se dotaron de un conjunto de instituciones elegidas por sorteo para evitar las tendencias aristocráticas de las asambleas y, salvo el puesto de estratego y aquellos cargos que requerían una específica cualificación técnica, entendían que debían designarse por sorteo.</p>
<p>La construcción de las democracias liberales no ha sido capaz de establecer un conjunto mínimamente eficaz de dispositivos antioligárquicos. La separación de poderes, que es una importante garantía de los derechos de los ciudadanos, no sirve para evitar el excesivo poder de presión que las minorías privilegiadas, las élites y grupos oligárquicos ejercen sobre las instituciones.</p>
<p>El riesgo que en el siglo XXI corren las democracias es muy grande. El populismo de las nuevas derechas es un factor que no es ajeno al peso determinante de las oligarquías políticas, sociales y económicas sobre las instituciones nacionales y supranacionales. Debería servirnos de aviso la trágica experiencia de los años treinta del siglo pasado, con el derrumbe de las democracias continentales europeas, sometidas a la impotencia de sus instituciones y constituciones frente a los fascismos y al giro autoritario de las oligarquías económicas.</p>
<p>El imaginario democrático solo es activo cuando se desarrolla. Defender la democracia exige una profundización en todos sus ámbitos: locales, regionales, nacionales y supranacionales. Avanzar en un sentido que llamo democrático libertario que, tal y como lo entiendo, supone introducir en la actual democracia electoral contrapesos perdidos de la democracia representativa y, sobre todo, asignar protagonismo a nuevas formas de participación directa y al uso de mecanismos antioligárquicos. Indudablemente, una evolución democrático libertaria de los sistemas democrático electorales los haría más complejos, es decir, mejor adaptados a la propia complejidad de la sociedad contemporánea.</p>
<p>Me parece que la posibilidad de una radicalización y regeneración democrática pasa por cuatro ejes fundamentales:</p>
<ol>
<li>Introducción de dispositivos antioligárquicos. Ahí la democracia griega sigue siendo una fuente de inspiración, no tanto en los mecanismos concretos, como en el objetivo esencial que se plantearon de limitar el poder de las élites.</li>
<li>Activación de la participación directa de la ciudadanía. Los mecanismos posibles son múltiples, desde la creación de órganos deliberativos preparatorios elegidos por sorteo, a formas de democracia directa virtual sobre determinadas decisiones en algunos ámbitos. Significaría una transformación importante de los actuales sistemas pues limitaría la endogamia de las élites burocráticas impidiendo adoptar decisiones relevantes sin un debate y voto ciudadano. Sobre todo, podría ser un modelo capaz de desarrollar una ciudadanía responsable, informada y activa.</li>
<li>Desarrollo de las perspectivas de autogestión social. La vieja cuestión de la democracia industrial y de la autogestión puede resucitar bajo nuevas formas. Ahora que muchas organizaciones aspiran a ser redes y pueden entenderse como redes, el problema de la distribución del poder en su seno debería resurgir. Reducir la democratización exclusivamente a las macroinstituciones es renunciar a la humanización de las organizaciones donde trabajamos y actuamos.</li>
<li>Reconstrucción del vínculo entre democracia e igualitarismo. La democracia política solo puede ser ejercitada adecuadamente por personas que se encuentran en un estado de ciudadanía. Para ello el ciudadano político debe ser al mismo tiempo un ciudadano social. Personas más libres y menos vulnerables que tienen asegurado no solo el derecho a la educación y a la sanidad, sino también una subsistencia vital y cultural.</li>
</ol>
<p>Ningún procedimiento político es intrínsecamente emancipatorio. Los dispositivos deseables son aquellos capaces de responder a los elementos de degradación y corrupción que, siempre en beneficio de las minorías dominantes, aparecen en todos los sistemas de organización política. La necesidad de una transformación de las democracias no es una discusión sobre si los procedimientos electorales deben ser más proporcionales o mayoritarios, o sobre las virtudes y vicios del presidencialismo respecto al parlamentarismo. La cuestión decisiva es otra: la necesidad de una nueva relación entre ciudadanos e instituciones, así como evitar que los poderes económicos sigan dominando las decisiones políticas.</p>
<blockquote><p><strong>Es necesaria una nueva relación entre ciudadanos e instituciones, y evitar que los poderes económicos sigan dominando las decisiones políticas</strong></p></blockquote>
<p><strong>NV: Hacia el final de su vida Castoriadis, a quien ya has mencionado, reflexionó sobre el ascenso de la insignifica</strong><strong>ncia en la sociedad. ¿En qué medida ves signos de esta tendencia en la actual sociedad española? ¿Cómo se relaciona con el vaciamiento del espacio público y la falta de protagonismo de la ciudadanía? ¿Qué papel desempeñan las redes sociales?</strong></p>
<p><strong>JMV</strong>: Creo que la primera vez que Castoriadis habló explícitamente de ascenso de la insignificancia fue en una entrevista de 1993. En los últimos años de su vida –falleció en 1997– reflexionó sobre ello en el contexto de lo que describe como una sociedad a la deriva o una época de conformismo generalizado vinculado a un triunfo del imaginario capitalista en sus más crudas y groseras formas. Pero esa reflexión se relaciona con una tendencia general que analizó en 1960-1961 en el texto «El movimiento revolucionario bajo el capitalismo moderno», que se expresaría en la creciente privatización e individualismo de las sociedades occidentales y la degradación del espacio público.</p>
<p>Estas consideraciones conducen a la interrogación sobre el grado de decadencia de una parte de los valores de Occidente, los relacionados con la libertad y la igualdad, e incluso sobre la posibilidad de una crisis antropológica que obstruya la propia capacidad de autorreproducción del sistema. El concepto de insignificancia también advierte sobre el riesgo de un proceso de destitución en la actual democracia electoral, el contradictorio régimen de compromiso entre las oligarquías liberales y las mayorías sociales. Todo eso conllevaría una creciente autodestrucción de cualquier cohesión social. Castoriadis parecía tener en mente uno de los posibles rostros de la barbarie: una sociedad que se desgarra internamente sin ser capaz de crear nada. Por ejemplo, la evolución de las redes sociales en la última década parece ejemplificar ese desgarro que no produce algo nuevo, esa habla que no escucha, esa rabia que no expresa ni construye, ese individualismo que no permite construir colectividad.</p>
<p>El pensamiento de Castoriadis es sustancialmente antielitista y, por tanto, esas valoraciones de tono pesimista sobre el devenir de la sociedad occidental son un aviso premonitorio del peligro de degradación que genera la falta de protagonismo de la ciudadanía. Por ello, la cuestión de la destitución y de la insignificancia debe ser evaluada cuidadosamente mediante su contrapeso, la creatividad que en las últimas décadas han mostrado algunos movimientos ciudadanos por todos los rincones del planeta.</p>
<p>Indudablemente la crisis de las democracias electorales se manifiesta en el creciente desapego de la gente respecto a los partidos que supuestamente les representarían. Ese desapego en un hecho que en sí mismo no tiene un sentido unívoco, puede ser la base tanto del auge de la derecha populista como de la emergencia de un proyecto democrático orientado a transformar sustantivamente nuestras instituciones.</p>
<p>En cuanto a la sociedad española, observo los mismos rasgos esenciales que en el resto de sociedades occidentales en cuanto a la crisis de las significaciones imaginarias sociales. Evidentemente, como en cualquier otro país, hay rasgos singulares. Por ejemplo, es relevante que tanto España como Portugal hayan sido receptores tardíos del desarrollo de la ciudadanía social propia del Estado de bienestar. Ello ha permitido una fortaleza algo mayor de la vieja izquierda y de los aparatos de la socialdemocracia. Por otra parte, la mayor singularidad española de las últimas décadas me parece que está representada por un movimiento como el 15M, cuyo aparición y desarrollo reveló la profundidad del descontento social con el sistema de poder y de representación. La incapacidad del régimen para una regeneración democrática añade dramatismo a nuestra actual situación.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>NV: Actualmente conviven alrededor del mundo varias tendencias sociales: un cierto nihilismo con un aumento de la protesta. ¿Hasta qué punto se trata de corrientes paralelas y sin cruces? ¿Existen puntos de encuentro entre las dos tendencias?</strong></p>
<p><strong>JMV</strong>: Los grandes acontecimientos sociales nunca son puros, ya que expresan procesos de lucha y de creación anónima que reflejan el conflicto de imaginarios sociales existentes en un tiempo dado.</p>
<p>La última década ha sido pródiga en acontecimientos. Parece que fue hace mucho, pero en 2011 tuvo lugar el 15M en las plazas españolas. Y las movilizaciones en las plazas europeas y americanas, y en muchos otros lugares. O las primaveras árabes, que no gozaron en Occidente del apoyo que debían haber tenido en su lucha contra las dictaduras y el fundamentalismo islámico. Y el comienzo de la tragedia de la guerra civil siria. O la lucha kurda por instituciones autogestionadas socialmente y los derechos de las mujeres.</p>
<blockquote><p><strong>La aparición y desarrollo del 15M reveló la profundidad del descontento social con el sistema el poder y de representación</strong></p></blockquote>
<p>Merece la pena recordar algunas de las luchas sociales del período 2018-2019, antes de la pandemia. Una mera enumeración no exhaustiva de algunos de esos acontecimientos es impactante. Empecemos por el movimiento histórico de las mujeres que recorrió gran parte del mundo y que ahora es objeto del ataque de todos los proyectos reaccionarios del mundo contra el derecho al aborto.</p>
<p>Recordemos que en Hong Kong se desarrolló el movimiento democrático más potente que ha conocido el continente asiático&#8230; En Irak, un gran movimiento popular&#8230; En el continente africano, en Argelia y Sudán, movilizaciones históricas masivas para conquistar derechos y libertades&#8230; En Nicaragua, una rebelión popular ahogada en sangre en 2018. En Puerto Rico, una inmensa protesta supuso un terremoto político que abrió en Latinoamérica el camino a poderosas movilizaciones populares en Haití, Ecuador. En Chile el movimiento popular fue lo suficientemente fuerte para imponer un proceso constituyente&#8230; A pesar de la pandemia, en 2020, un intenso movimiento popular se desarrolló en Colombia y se produjo un gran movimiento democrático en Bielorrusia contra la dictadura de Lukashenko. En enero de 2022, un movimiento social de protesta fue reprimido sangrientamente por el gobierno kazajo con el apoyo del ejército de Putin.</p>
<p>Todos esos acontecimientos tienen un componente antioligárquico muy visible, pero son procesos complejos, necesitados de análisis singulares, con efectos probablemente distintos en el corto y en el largo plazo. No son agregables mecánicamente y están abiertos a consecuencias directas e indirectas muy heterogéneas.</p>
<p>Entender y aprender de las luchas sociales que expresan el magma social, que se desarrollan simultáneamente a todas las tendencias regresivas de las que hemos hablado, debería ser una prioridad para quienes pensamos en un mundo mejor. Ello exige una mirada limpia de anteojeras ideológicas y de los prejuicios de la izquierda.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>NV: En este presente de oligarquías fortalecidas, ¿qué alternativas se pueden esperar? ¿Cómo las iniciativas emancipadoras pueden abrirse camino y sembrar cambios verdaderos?</strong></p>
<p><strong>JMV</strong>: En la actual crisis civilizatoria nadie nos salvará. No hay salvadores. Solo desde una sociedad organizada y movilizada se podrán afrontar esos retos. No debemos olvidar que los grandes movimientos emancipatorios y libertarios del pasado fueron siempre híbridos y no hay ningún motivo para pensar que no vaya a ser así en el futuro. Por tanto, un nuevo momento emancipatorio, como movimiento social de creación de nuevas institucionalidades, solo excepcionalmente puede surgir de un impulso único desde abajo, mientras que la regla general sería su aparición como eclosión de los instrumentos heterogéneos desarrollados en el conjunto de la sociedad y en sus distintos ámbitos de participación y de lucha.</p>
<blockquote><p><strong>En la actual crisis civilizatoria nadie nos salvará. Solo desde una sociedad organizada y movilizada se podrán afrontar esos retos</strong></p></blockquote>
<p>Tal y como la entiendo, una política de la autonomía no es ajena a un pragmatismo radical, estableciendo y privilegiando los enganches entre las luchas del presente y el tipo de sociedad futura que se desea; lo cual, en cada momento, significa reconocer los movimientos sociales que impulsan la lucha por nuevos derechos y libertades (y la defensa de los existentes) e incorporan la pretensión de la participación más amplia posible de la ciudadanía.</p>
<p>El avance en el sentido de una democracia libertaria (y, por tanto, igualitaria) solo puede ser el resultado de un movimiento social democrático. La <em>apuesta</em> es por la posibilidad de un poderoso movimiento capaz de fomentar una acción instituyente mediante vectores creativos alimentados tanto de las fuerzas de la cooperación como de los conflictos permanentes entre los de abajo y los de arriba. Un movimiento consciente de que su objetivo no es construir un aparato de mera delegación, generar un liderazgo en sentido populista o ser una pieza más del entramado institucional. La emergencia de un movimiento social de esa naturaleza se puede desear, pero no es predecible ni es seguro que tenga lugar. Los acontecimientos históricos son imprevisibles, indeterminados e indeterminables.</p>
<p>Lo que cada uno de nosotros puede hacer en favor de esa <em>apuesta</em> es desarrollar, en la medida de nuestras posibilidades una praxis consistente con el deseo de un mundo distinto. Nos encontramos con las prácticas cotidianas de transformación social, que se presentan bajo múltiples formas e iniciativas, generando nuevas imágenes y lenguajes desde cualquier rincón de cualquier lugar, en un sentido cooperativo, libertario e igualitario.</p>
<p><strong>Nuria del Viso Pabón</strong> es miembro de FUHEM Ecosocial y editora de la revista PAPELES</p>
<p>Acceso al texto completo en formato pdf: <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/entrevista-a-juan-manuel-vera-el-igualitarismo-ya-no-encuentra-en-el-eje-izquierda-derecha-una-formulacion-adecuada/" target="_blank" rel="noopener"><em>Entrevista a Juan Manuel Vera</em></a>.</p>
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		<title>Riesgo de cierre autoritario</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2021/11/09/riesgo-de-cierre-autoritario/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 09 Nov 2021 09:01:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Autoritarismo]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Extrema Derecha]]></category>
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					<description><![CDATA[Santiago Álvarez Cantalapiedra aborda en este artículo, que introduce el número 155 de la revista Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, las razones del ascenso de la extrema derecha y el giro autoritario que se está produciendo en la política debido, entre otras causas, al vaciamiento que está sufriendo la democracia actual.  ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-140897" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/155-2-300x422.jpg" alt="" width="300" height="422" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/155-2-300x422.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/155-2-450x634.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/155-2-768x1081.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/155-2-600x845.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/155-2-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2021/11/155-2.jpg 909w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong> introduce el <a href="https://www.fuhem.es/2021/11/10/papeles-155-ritmos-autoritarios/" target="_blank" rel="noopener">número 155</a> de la revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global</em></a> con un texto que bajo el título<em> Riesgo de cierre autoritario</em> aborda las razones del ascenso de la extrema derecha y el giro autoritario que se está produciendo en la política debido, entre otras causas, al vaciamiento que está sufriendo la democracia actual.</p>
<p>En las sociedades capitalistas se extiende el sentimiento de que el sistema político y económico no funciona bien. La economía y la política se muestran incapaces de responder con coherencia y creatividad a los retos civilizatorios planteados. Así lo atestiguan la lentitud, falta de ambición y radicalidad en las respuestas a la crisis ecológica; se revela también en la inacción ante la creciente inseguridad de no tener empleo, o acceder a él de forma precaria, como consecuencia del desarrollo de las plataformas digitales, la robotización o los avances en el campo de la inteligencia artificial; brillan por su ausencia las medidas distributivas frente al aumento de la desigualdad social y la polarización territorial provocadas por una globalización desbocada; más preocupante aún es el tipo de respuesta que se está dando a la crisis mundial de los refugiados, que nadie duda que se intensificará a medida que a los desplazados por conflictos violentos y migrantes económicos se sumen los climáticos.</p>
<p>A ese sentimiento de impotencia se une la impresión de que incluso la institucionalidad de las democracias liberales pueda convertirse en una rémora para el funcionamiento eficaz del propio capitalismo. La preocupación de quienes piensan que el modelo de capitalismo occidental pierde comba y es menos eficiente que el capitalismo político o autoritario ejemplificado por China refuerza la amenaza de transitar hacia lo que se ha denominado “democracias iliberales”. La interiorización pesimista de esta impotencia hace presagiar un futuro en el que se acentúa la erosión de la democracia liberal deslizándose hacia formas de gobierno más autoritarias, aun cuando mantengan una fachada y unas instituciones nominalmente democráticas. Esta deriva autoritaria ya es visible en numerosos países del mundo.</p>
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<h3><strong>El ascenso de la ultraderecha</strong></h3>
<p>En este giro autoritario cabe situar el ascenso del nacional populismo de derechas. No es un fenómeno que se circunscriba al mundo occidental (tiene manifestaciones en todo el planeta: en la India, en Filipinas, en Myanmar, etc.), pero no deja de sorprender la facilidad con que ha arraigado en sociedades que tenían a gala sostener una larga tradición liberal crítica con el autoritarismo.</p>
<p>Aunque la extrema derecha no sea un espacio político uniforme, porque presenta características y énfasis propios en cada lugar, amalgama en todas sus manifestaciones miedos, descontento y frustraciones a través de ideas reaccionarias, discursos de odio y continuas apelaciones a una supuesta identidad nacional amenazada. Son movimientos que presentan ideas simples y programas imprecisos, impulsados sobre todo por la facundia, la insolencia y el lenguaje directo de sus caudillos.</p>
<p>El notable auge de posiciones extremas en la derecha europea tiene sus antecedentes inmediatos en Francia, Italia o Bélgica con formaciones como el Frente Nacional, la Liga del Norte o Vlaams Blok, que incorporan en la década de los noventa del siglo pasado el nacional populismo al escenario político. Desde entonces la derecha radicalizada ha ido sembrando con más de una treintena de partidos prácticamente la totalidad del espacio político europeo, alcanzando y consolidando su representación en las instituciones parlamentarias. Con la entrada del nuevo siglo, la novedad ha sido la llegada al gobierno de partidos conservadores ultranacionalistas en algunos países pertenecientes a la Unión Europea (en Polonia, con el triunfo de Ley y Justicia durante la legislatura de 2005-2007, regresando de nuevo al gobierno en las elecciones de 2015 con la coalición Derecha Unida, o en Hungría, gracias a la arrolladora victoria en las elecciones del año 2010 de Fidesz-Unión Cívica Húngara en alianza con el Partido Popular Demócrata Cristiano). Pero el momento culminante de la consolidación de la extrema derecha en Europa y América se produce en el año 2016 con el <em>brexit</em> y el triunfo electoral de Trump, al que seguirá la llegada al poder de Bolsonaro en enero de 2019. En España, la irrupción de Vox en el parlamento andaluz en las elecciones del año 2018, fue seguida de su consolidación al año siguiente en el Congreso de los Diputados y la Eurocámara.</p>
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<h3><strong>¿Qué hay detrás del ascenso de la extrema derecha?</strong></h3>
<p>Uno de los debates más candentes de la actualidad tiene que ver con las razones del avance de las ideas y de las organizaciones de extrema derecha. En este tipo de debates siempre existe la tentación de caer en esquematismos simplificadores que, acompañados de fáciles descalificaciones, solo contribuyan a ensombrecer los diagnósticos y a neutralizar las estrategias con las que evitar eficazmente la expansión de la ultraderecha.</p>
<p>Así pues, desahogos aparte, tratemos de preguntarnos qué hay detrás del ascenso de esta derecha radicalizada, a sabiendas de que es un debate abierto que no se puede cerrar precipitadamente con conclusiones provisionales y explicaciones tentativas. Para empezar, puede ser útil situar el contexto histórico en el que se asienta la extrema derecha en el panorama político europeo. Su presencia e influencia coincide con los primeros síntomas del agotamiento del orden neoliberal en la década de los noventa y, tras su quiebra definitiva con la crisis del año 2008, con las heridas sociales que dejaron los draconianos ajustes llevados a cabo después con la imposición del Pacto Fiscal Europeo del año 2011. Una vez neutralizado el ascenso de Syriza y de cualquier otra alternativa de izquierdas continental, quedó despejado el campo político para la expansión de la ultraderecha en las ruinas de un orden social neoliberal instituido durante más de tres décadas con la connivencia de liberales y socialdemócratas. El tipo de respuestas que la UE ha dado a la crisis de refugiados del año 2015 y a las sucesivas olas migratorias ha terminado por fraguar un ambiente que naturaliza buena parte de los postulados defendidos por esa derecha escorada hacia posiciones cada vez más extremas.</p>
<p>Conviene aclararlo. La nueva derecha nacional populista no es una reedición del neoliberalismo fracasado, sino que bebe sobre todo del neoconservadurismo norteamericano de las últimas décadas. El neoconservadurismo difiere del neoliberalismo en cuanto al papel otorgado al Estado, reivindica un nacionalismo económico y político ausente en los sueños globales neoliberales y muestra una insólita capacidad para trasladar el eje de los conflictos al plano de la identidad y al terreno cultural.<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a></p>
<p>Esa extrema derecha de base neoconservadora supo percibir el malestar y descontento existente, señaló a las elites globalistas como responsables del desaguisado y reinterpretó el derecho a la protección social desde una lectura nacional-nativista que excluye a la población inmigrante y despoja al sistema público de protección social del carácter universalista que se desprende de su definición como derecho de ciudadanía. Pero, sobre todo, ha sabido explotar en tiempos de incertidumbre y malestar los miedos que surgen de un abanico de amenazas cada vez más amplio.</p>
<p>Nuevos peligros se descubren y se anuncian casi a diario derivados del cambio climático, de nuevas pandemias, del avance de las biotecnologías y la inteligencia artificial, de las crisis productivas y financieras, del desabastecimiento de insumos esenciales o de las crisis energéticas y alimentarias en ciernes. En resumen: el miedo a las múltiples catástrofes que pueden golpearnos ciega e indiscriminadamente y pillarnos desprevenidos y sin defensas.</p>
<p>El miedo es un sentimiento que conoce la mayoría de las criaturas ante la presencia de una amenaza que pone en peligro la vida, y genera una respuesta que oscila básicamente entre las opciones alternativas de la huida y la agresión. En los seres humanos, como resalta oportunamente Bauman,<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a> la cosa se complica en la medida en que nos enfrentamos además a un temor de “segundo grado”, una especie de miedo social culturalmente elaborado, que se puede hacer presente tanto si hay una amenaza inmediata como si no. Los miedos humanos suelen tener distintas fuentes: aquellos que surgen de las amenazas a la integridad corporal y a las propiedades de una persona; aquellos otros que afloran cuando se ve comprometido el orden social del que depende la seguridad del medio de vida (el empleo o una renta) o la supervivencia (en el caso de invalidez o de vejez); y finalmente aquellos asociados a peligros que amenazan la posición de las personas en la jerarquía social y su identidad (bien sea de clase, de género, nacional, étnica o religiosa). A partir de estas fuentes de inseguridad construye política y culturalmente la extrema derecha los miedos sociales.  Ahora bien, numerosos estudios muestran que estos miedos sociales elaborados política y culturalmente son fácilmente disociables en la conciencia de quienes los padecen de los peligros que los causan, de modo que las reacciones defensivas o agresivas resultantes, destinadas a amortiguar esos temores, pueden ser reorientadas hacia sujetos y colectivos sin ninguna responsabilidad sobre la situación de inseguridad generada. Son los “chivos expiatorios” que surgen de la negación y deformación de la alteridad, de la incapacidad (o de la falta de voluntad deliberada) de asumir la diferencia y acoger lo diverso.</p>
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<h3><strong>El vaciado de las democracias</strong></h3>
<p>Los discursos de la extrema derecha no surgen espontáneamente ni arraigan en cualquier sitio. Tienen mayores posibilidades de prosperar cuando las democracias se vacían, y se vacían cuando se banalizan y reducen a un mero juego electoral.<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a> La reducción de la democracia a un ritual de este tipo otorga a los partidos que entran en liza un protagonismo casi absoluto, de manera que terminan por monopolizar el escenario político, haciendo de la política una actividad que gira casi exclusivamente en torno a la conquista del gobierno, relegando a un segundo plano aspectos tan importantes para la democracia real como el tipo y calidad del debate público sobre los asuntos comunes, el grado de participación y fortaleza del tejido social, el nivel de confianza y reconocimiento de las instituciones políticas por parte de la ciudadanía o la cuestión de las actitudes y valores que conforman la cultura democrática de una población. La dinámica centrada exclusivamente en la práctica electoral exige a los partidos un grado de tecnificación y oligarquización que agranda la brecha entre las elites políticas y la ciudadanía.<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a></p>
<p>A la merma de confianza en el sistema democrático contribuye también la conciencia creciente de que el poder reside en instituciones de escaso raigambre y legitimidad democrática (bancos centrales, organismos internacionales como la Organización Mundial del Comercio, el Fondo Monetario, el Banco Mundial o algunas de las principales instituciones europeas) y la proliferación de elites globales que operan fuera de las instituciones democráticas.</p>
<p>Este debilitamiento y vaciamiento de las democracias crea en no pocas ocasiones actitudes “antipolíticas”. La pérdida de confianza popular en el sistema democrático y la orfandad de amplios sectores sociales golpeados por las crisis que no se sienten representados, sino más bien abandonados, cuando no directamente despreciados por unas elites políticas que perciben distantes y ciegas a su malestar, no solo abre un espacio para el ejercicio de la política por otras vías, sino que también supone una puerta de entrada a formaciones que hacen del “antiestablishment” su bandera, arrogándose la voz del pueblo para decirle al pueblo que los políticos elegidos por el pueblo no están a la altura de la historia.</p>
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<h3><strong>Respuestas al ascenso de la extrema derecha</strong></h3>
<p>El riesgo de un cierre autoritario es real cuando las incertidumbres y los miedos avanzan a un ritmo más rápido que las respuestas concretas a los problemas de la gente. La nueva extrema derecha está cosechando demasiadas adhesiones desde hace tiempo y frente a ella –señala con acierto Albert Recio– «la vieja retórica de la izquierda resulta bastante ineficiente, sobre todo porque no suele ir acompañada de políticas reales que ayuden a transformar la situación. También porque no ayudan muchas veces a generar una autoestima y una autonomía de acción a los sectores que más padecen las lacras del sistema. El discurso sobre la vulnerabilidad, sobre la necesidad de cualificación de la gente con pocos estudios, refuerzan estigmas y no ayudan a que la gente que los sufre se movilice en otras direcciones. Hay que plantearse en serio la lucha contra la ultraderecha moderna. Y no nos podemos limitar a centrarnos en el espantajo del fascismo. Se requiere una intervención en muchos niveles. En desarrollar políticas bien pensadas, inclusivas allí donde se tiene poder. En reconstruir redes sociales en los barrios, pueblos y lugares de trabajo donde vive la gente que puede ser víctima potencial de esta ultraderecha. Por decirlo de una forma un poco brusca: hacen falta más sindicalistas y cuadros vecinales y locales que activistas en movimientos identitarios (se pueden defender muchos derechos básicos en esos lugares, a menudo con más posibilidades que encerrados en pequeños colectivos) (…) la pandemia ha sido una oportunidad de mostrar que la gente corriente, la “poco cualificada”, la ignorada, es la que se ha demostrado esencial para impedir que la tragedia se convirtiera en hecatombe social».<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a> Una oportunidad que además ha permitido situar las cuestiones socioeconómicas por delante de las socioculturales (como la identidad y la seguridad), así como la importancia de la coordinación y cooperación internacional a la hora de abordar eficazmente los retos que se nos agolpan en este siglo. Y esto es especialmente relevante porque los partidos de la derecha radical populista necesitan para avanzar electoralmente marcar la agenda política, de manera que el debate público se traslade hacia sus temas preferidos (la inmigración o el terrorismo) y la opinión pública asuma con naturalidad la manera que tienen de enfocarlos.<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a> Respuestas que requieren tiempo, presencia social y organización y que suelen ser menos vistosas que la visibilidad que otorgan las reacciones airadas vía tweets a las que parece que nos hemos acostumbrado.</p>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong></p>
<p>Director de <a href="https://www.fuhem.es/ecosocial/" target="_blank" rel="noopener">FUHEM Ecosocial</a> y de la revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global.</em></a></p>
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<p>Acceso al artículo a texto completo en formato pdf: <a href="https://bit.ly/Riesgo-de-cierre-autoritario-SAlvarez-Cantalapiedra" target="_blank" rel="noopener"><em> Riesgo de cierre autoritario</em></a></p>
<h3><strong>NOTAS:</strong></h3>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> El filósofo del CSIC José María Mardones fue una de las personas que más tempranamente distinguió a neoconservadores de neoliberales. Resultan ilustrativos en este punto sus libros <em>Posmodernidad y neoconservadurismo</em> [Editorial Verbo Divino, 1996] y <em>Capitalismo y religión. La religión política neoconservadora</em> [Editorial Sal Terrae, 991]. Para comprender el influjo neoconservador en la radical renovación de la derecha española, particularmente la que se aglutina en torno al PP, resulta muy recomendable el libro de Pablo Carmona, Beatriz García y Almudena Sánchez, <em>Spanish Neocon. La revuelta neoconservadora en la derecha española</em>, Traficantes de sueños, Madrid, 2012.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Zygmunt Bauman, <em>Miedo líquido. La sociedad contemporánea y sus temores</em>, Paidós, Barcelona, 2010.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Peter Mair, <em>Gobernando el vacío. La banalización de la democracia occidental</em>, Alianza Editorial, Madrid, 2015.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> Ese marco –que es el propio de la mercantilización y espectacularización de la vida social que anticipó Debord en sus ensayos sobre <em>la sociedad del espectáculo</em>– se ha visto reforzado y profundizado por un entorno digital que ha transformado por completo los modos de comunicación política y en el que se priman las emociones y los sentimientos antes que la información rigurosa y el debate argumentado.</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Albert Recio, «Fascismo y ultraderecha», <em>Mientras tanto</em>, núm. 201, mayo de 2021. Disponible en: <a href="http://www.mientrastanto.org/boletin-201" target="_blank" rel="noopener">http://www.mientrastanto.org/boletin-201</a></p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> Cass Mude, <em>La ultraderecha hoy</em>, Paidós, Barcelona, 2021.</p>
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		<title>El desconcierto europeo</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2019/10/21/el-desconcierto-europeo-2/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Oct 2019 08:03:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Europq]]></category>
		<category><![CDATA[Impactos de la crisis]]></category>
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					<description><![CDATA[Durante mucho tiempo fue común considerar que la Unión Europea representaba el proyecto de integración supranacional más complejo, innovador y exitoso de la geopolítica mundial. Hoy sólo surgen dudas al respecto. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignright wp-image-121027" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/05/PAPELES_145-213x300.jpg" alt="" width="375" height="527" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/05/PAPELES_145-213x300.jpg 213w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/05/PAPELES_145-768x1080.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/05/PAPELES_145-728x1024.jpg 728w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/05/PAPELES_145-600x843.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/05/PAPELES_145-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/05/PAPELES_145.jpg 2058w" sizes="(max-width: 375px) 100vw, 375px" /><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong></p>
<h3><a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/el-desconcierto-europeo/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>El desconcierto europeo</em></a></h3>
<p><em>Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global</em>, núm. 145, primavera 2019,  pp. 5-10.</p>
<p>Durante mucho tiempo fue un lugar común considerar que la Unión Europea representaba el proyecto de integración supranacional más complejo, innovador y exitoso de la geopoíítica mundial. Hoy, sin embargo, no sólo surgen dudas al respecto, sino que se impone el convencimiento de que la UE no funciona: ni supo afrontar la Gran Recesión respondiendo a las necesidades de la ciudadanía ni está sabiendo abordar los desafíos que tenemos planteados como humanidad (la crisis ecosocial en sus múltiples facetas). Más bien prevalece la sensación de que Europa se mueve entre los peligros de un déficit estructural y las amenazas de la desintegración. En lo que se refiere al déficit hay que advertir que, a pesar de la obsesión por la estabilidad presupuestaria, el verdadero y más amenazante de los déficits no es el relativo a las cuentas públicas, sino aquel que expresa la falta de legitimidad democrática. Instituciones como la Comisión o el Banco Central Europeo gobiernan tecnocráticamente los destinos de la Unión. No es menor el riesgo de desintegración: las últimas ampliaciones ocultaron durante cierto tiempo que la UE había dejado de ser el atractivo club del que todos querían forma parte; ahora ya sabemos que el rey está desnudo y que se parece a una asociación mal avenida donde no faltan quienes la quieren abandonar ni los que la miran con profundo escepticismo.</p>
<blockquote>
<h5>El gran error del proyecto europeo fue asociar su suerte al orden neoliberal.</h5>
</blockquote>
<p>Una vez que este orden social se quiebra tras la Gran Recesión, lo hace también una UE imbuida desde los años noventa del siglo pasado de altas dosis de ortodoxia neoliberal y volcada en la defensa de los intereses del capitalismo financiero. El proceso viene de largo, pero si hubiera que resaltar un hito que marca un antes y un después sería el giro de la segunda Comisión Delors.[1] A partir de entonces queda atrás la ‘dimensión social’ del proyecto europeo. Es el momento en que se abandona el tan cacareado ‘modelo social’ preocupado por la defensa de los derechos sociales y que logra cristalizar en los Estados de bienestar. A partir de ese giro, la apuesta que se hace es por una integración supranacional abierta a los mercados mundiales con el propósito de situar a Europa en posiciones competitivas en el marco de una globalización neoliberal.</p>
<p>Pero esa apuesta dio lugar a una UE incapaz de proteger a su población de las amenazas provenientes de las fuerzas económicas desatadas por la globalización financiera. La puesta en marcha de la Unión Monetaria desatendiendo la coordinación de las políticas fiscales y sin atisbo de voluntad para diseñar un presupuesto común, dejó indefensa a la ciudadanía ante las embestidas del capital financiarizado y la competencia fiscal de las empresas multinacionales. Sin una base fiscal común y bajo un principio de competencia aplicado a territorios y países, el capital se enseñorea del proyecto europeo como ámbito para su propia valorización en desmedro del bienestar de la población europea.</p>
<h3><strong>Europa y la crisis</strong></h3>
<blockquote><p>La Gran Recesión no hizo sino complicar aún más las cosas. Al <em>dumping</em> social y a la competencia fiscal se sumaron las llamadas «políticas de austeridad».</p></blockquote>
<p>Pero, sobre todo, lo que esta crisis mostró fue la imposibilidad de Europa de leer adecuadamente los signos de los tiempos. La crisis ha representado la manifestación más clara de la quiebra del orden neoliberal. Después de más de tres décadas, el neoliberalismo ha fracasado estrepitosamente. Ni siquiera ha logrado impulsar una senda de acumulación funcional a los intereses de las facciones del capital productivo; ha conseguido, eso sí, una gran redistribución regresiva de la riqueza provocando un incremento de la desigualdad y un intenso debilitamiento de la cohesión social. La tecnocracia europea no supo leer esta crisis como lo que era, el fin de un orden, y por eso mismo Europa no se encuentra en condiciones de influir positivamente en la definición del nuevo orden social e internacional que está emergiendo.</p>
<p>Prueba de ello fue que la crisis mutara de una forma a otra sin que las autoridades europeas consiguieran atajarla.  La crisis financiero-inmobiliaria del 2008 pronto dio lugar a una crisis de la deuda soberana que desembocaría finalmente en una crisis del euro. Este encadenamiento de crisis económicas desencadenaría a su vez una crisis social que ha terminado traduciéndose en una crisis política de gran profundidad. La crisis en Europa se amplificó, diversificó y complicó como no ocurrió en ningún otro lugar y gran parte de la culpa es de la tecnocracia europea.</p>
<p>Para empezar ni la Comisión ni en el BCE han reconocido nunca su responsabilidad en el origen de la crisis. Trasladaron la culpa al sistema financiero norteamericano: allí se originaron los problemas y la globalización fue la encargada de contagiarlos por el continente europeo. Pero la realidad es que las cosas no fueron exactamente así. Adam Tooze recuerda que los bancos europeos expandieron el crédito más intensamente que en los EEUU y que las burbujas inmobiliarias que sufrieron España e Irlanda fueron el doble de grandes (siempre en términos proporcionales) que la que experimentó la economía norteamericana.[2]</p>
<p>Pero lo peor no ha sido negar cualquier atisbo de responsabilidad en relación con el origen de la crisis, sino los errores que se cometieron en la forma de encararla una vez que se hubo desencadenado. No hace falta ser Nobel de economía para percatarse de lo que las autoridades económicas no quisieron admitir: que no hay forma de recuperarse de una crisis financiera de las dimensiones de la vivida con devaluaciones internas que imponen cada día más precariedad, desempleo y deterioro en las condiciones de vida de la población. Estas cosas se resuelven con crecimiento, con inflación y con reestructuraciones de la deuda. El crecimiento era impensable por las consecuencias sociales del estallido de la burbuja; la inflación no era posible por la obsesión por el control de los precios que padece el ordoliberalismo alemán; lo lógico entonces hubiera sido un acuerdo entre las partes acreedoras y deudoras para repartir el esfuerzo del ajuste mediante una reestructuración de la deuda (no lo olvidemos, mayoritariamente privada). En lugar de eso, las instituciones europeas se pusieron al servicio de los países acreedores. El BCE se negó a actuar como un banco central. En el Reino Unido el sector inmobiliario también experimentó graves dificultades que se resolvieron con relativa facilidad y rapidez gracias a que el Banco de Inglaterra se dedicó a comprar la deuda de su Gobierno.</p>
<p>En cambio, en la zona del euro se optó por establecer protectorados violentando la soberanía popular: se intervinieron las cuentas públicas de Grecia, Portugal, Irlanda y Chipre, y Jean-Claude Trichet, a la sazón presidente del BCE, envió en el verano del año 2011 sendas cartas a los presidentes del Gobierno de España e Italia instándoles a impulsar reformas estructurales y a consagrarlas en su ordenamiento jurídico. La reforma del artículo 135 de la Constitución Española ―por la que se introducía el principio de estabilidad financiera― no se hizo esperar; lo que no consiguió el pueblo español (en quien reside la soberanía nacional según la tantas veces invocada Constitución) tras más de treinta años de democracia, se consigue de la noche a la mañana gracias a las presiones de una institución “independiente” que no rinde cuentas a nadie y que derrota a gobiernos democráticos en Grecia e Irlanda o promueve “gobiernos técnicos” como el de Mario Monti en Italia. El Banco Central Europeo no solo no actuó como un banco central, sino que se extralimitó y presionó sin ninguna legitimidad más allá de sus atribuciones monetarias, y solo cuando la sombra de la deflación se cernió sobre la eurozona como un triste augurio fue cuando Draghi (año 2015) activó las compras de bonos en los mercados secundarios, siempre condicionadas a reformas en las pensiones o en el mercado de trabajo y a la aplicación de políticas de austeridad.</p>
<h3><strong>Europa ante el nuevo orden emergente</strong></h3>
<p>Tras décadas de globalización neoliberal, Europa se encuentra con la paradoja de que lo que impulsó con tanto ahínco no le ha deparado los frutos que esperaba. En el plano interno ha exacerbado los desequilibrios y las desigualdades estructurales entre los países de la Europa septentrional y meridional, ha provocado la quiebra del mercado de trabajo en la mayoría de sus economías, fracturas territoriales internas en algunos países y fisuras profundas en la cohesión interna de cada sociedad. En el plano internacional, la globalización neoliberal ha favorecido sobre todo a las llamadas economías emergentes a costa del declive de los sectores populares de Europa y los EEUU, desplazando el protagonismo económico hacia Asia oriental. Como consecuencia han surgido reacciones de diverso tipo; observamos tensiones proteccionistas y repliegues nacionales, como en el caso de EE UU con la llegada al poder de Trump o del Reino Unido con el <em>Brexit.</em> Ambos casos constituyen las primeras enmiendas de cierta significación al proceso globalizador.</p>
<p>El mundo cambia, pero la UE no parece enterarse. Tanto en el plano interno como en el externo, va emergiendo un nuevo orden. Al interior de los países se vislumbra una sociedad compleja, con una estructura social más estirada debido al adelgazamiento de la clase media, atravesada de conflictos, riesgos y desafíos relacionados con la desigualdad, la interrupción de la movilidad social, el envejecimiento y la crisis de cuidados o la insostenibilidad de unos estilos de vida que pasan factura a la salud del planeta. Como reacción política a la gobernanza tecnocrática de las instituciones europeas y a la globalización neoliberal que ha provocado buena parte de este desaguisado, surgen por toda Europa populismos de distinto signo que coinciden en que aciertan más en los diagnósticos que en la solución a los problemas. Es el desconcierto ante una política que se ha vaciado de poder. Las fuerzas globales de los mercados financieros o los corsés que impone Bruselas definen unas reglas de obligado cumplimiento que parecen anular cualquier grado de autonomía y soberanía de los gobiernos electos.</p>
<p>En el plano exterior la realidad internacional viene marcada por la creciente multipolaridad. Del mundo bipolar de la segunda posguerra se pasó, tras la debacle del bloque soviético, al unilateralismo de un mundo donde EEUU ejercía de única superpotencia. En el momento presente, el centro de gravedad económico se ha desplazado hacia la costa asiática del Pacífico y el mundo ha dejado de tener un único centro de poder hegemónico. Avanzamos hacia un mundo postoccidental. Este nuevo orden global emergente muestra el debilitamiento del poder de Europa y de los EE UU y, por el contrario, el fortalecimiento y el aumento de la influencia en el panorama internacional de China y Rusia. China refleja irónicamente los signos de los tiempos: un país, sobre el papel comunista, se convierte en el gran defensor del comercio mundial y de la economía abierta en un momento en el que los EEUU ―principal impulsor de la globalización neoliberal de las últimas décadas― se enreda en rebrotes proteccionistas y guerras comerciales y tecnológicas. La reversión de las tendencias globalistas, la vuelta al Estado nación, al proteccionismo y a las guerras comerciales, o el abandono del multilateralismo, lo que revelan es que la geopolítica ha regresado, y lo ha hecho para quedarse. La partida se juega ahora en quién controlará los recursos y las principales rutas, infraestructuras y tecnologías con las que se organizará la vida social en el futuro más inmediato. Europa anda perdida en medio del desconcierto. Pesa poco en el capitalismo digital, a diferencia de EEUU y China; algo más en las finanzas, pero no tanto como para disputar la hegemonía al mundo anglosajón; y no dispone de una política exterior coherente ni de unas políticas de seguridad y defensa comunes que garanticen el acceso a los recursos estratégicos y controlar las redes de distribución. Mientras permanece en su desconcierto, la UE ve como sus miembros se desmarcan y toman la iniciativa; el caso más reciente Italia, que firmó en marzo un memorándum con China para sumarse a su «Nueva Ruta de la Seda».[3]</p>
<blockquote>
<h5>El único aspecto donde Europa no titubea es en el control de las fronteras.</h5>
</blockquote>
<p>Con una población envejecida y en declive, a la vieja Europa le asusta la juventud y el dinamismo demográfico de África. La perspectiva de que el continente vecino alcance 2.500 millones de personas en las próximas décadas inquieta a las autoridades comunitarias hasta el punto de renunciar a regular los flujos migratorios desde un enfoque centrado en los derechos humanos y optar por una gestión <em>securitaria</em> de la inmigración. La forma en que la UE aborda este problema no solo acrecienta la tragedia de los extracomunitarios que se acercan a nuestras fronteras, también está alentando la xenofobia y el ascenso de formaciones políticas que defienden la identidad étnica y cultural de “su” nación como elemento central de las políticas.</p>
<h3><strong>Democratizar Europa y afrontar los grandes retos</strong></h3>
<blockquote>
<h5>La pérdida de cohesión social y la crisis de los refugiados son los síntomas más inequívocos de la enfermedad que padece Europa.</h5>
</blockquote>
<p>No se trata de labrar una identidad cultural común. Son tantas las culturas y los pueblos presentes en el continente que una identidad cultural europea resulta tan ilusoria como indeseable. En su lugar tiene más sentido forjar valores comunes como el reconocimiento y el respeto a la diversidad. La enfermedad que padece Europa nada tiene que ver con la ausencia de una identidad cultural común; tiene que ver con la forma en que se ha construido el proyecto de la UE y cómo en ese proceso se han ido abandonando valores y principios democráticos. El diseño institucional y político europeo deja poco espacio a la democracia. Las instituciones supranacionales no rinden cuentas a los ciudadanos y fueron diseñadas para separar la democracia existente a escala nacional (demediadas, imperfectas, si se quiere, pero democracias, al fin y al cabo) de la gobernanza económica. La enfermedad que padece Europa solo se resuelve construyendo una gobernanza realmente democrática.</p>
<p>Construir democracia en Europa no puede quedarse en un simple enunciado genérico vacío de contenido. La democratización del proyecto de la UE debe empezar por coordinar las políticas económicas y tributarias de los diferentes Estados para acabar con el <em>dumping</em> social y la competencia fiscal entre sus territorios; debe continuar encarando el problema de la deuda mediante una restructuración ambiciosa que permita la recuperación de las sociedades más afectadas por la crisis y debe culminar con un cambio en la dirección de las políticas desde la obsesión actual por la estabilidad financiera hacia el objetivo ineludible de la transición ecológica. La creación de una Asamblea Europea ―como han propuesto Piketty y otros―[4] no solo serviría de contrapeso institucional a la tecnocracia comunitaria, sino que además permitiría abordar sin demora la necesaria armonización fiscal y presentar una ley a favor de un impuesto europeo de sociedades que hasta el momento ha sido sistemáticamente rechazado por la regla de la unanimidad que en esta materia rige en el seno del Consejo de Ministros de Economía y Finanzas (ECOFIN).<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[</a>5<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">]</a> No hay que olvidar que el déficit democrático en la UE no se debe únicamente a la existencia de agencias “independientes”, sino también a las reglas y procedimientos que imponen la voluntad o el veto del que tiene más fuerza o capacidad de influencia. No se trata de <em>más</em> Europa (léase, más integración y cesión de soberanía), sino de <em>mejor</em> Europa (con más democracia y mayor coordinación).</p>
<p>La democratización del proyecto europeo pasa, sobre todo, por resituar la política allí donde aún es posible hablar de democracia, sustrayéndola de las manos de los tecnócratas de la Comisión y el BCE y acentuando la coordinación política entre los Estados. Para lograr una mejor Europa es insorteable luchar contra el capitalismo financiarizado y apostar ―como defiende Wolfgang Streeck―  «por la democracia social nacional y local, lugares en los que la gente pueda construir conjuntamente competencias económicas y buena vida, de acuerdo con sus capacidades y necesidades (…) Las comunidades locales, regionales y nacionales invertirían intensamente en infraestructuras colectivas, desde el transporte público a la educación y la sanidad públicas y gratuitas, ayudadas por instituciones financieras nacionales e internacionales de propiedad pública o de carácter cooperativo, que se hallarían protegidas de la implacable competencia internacional y no sujetas a los dictados de Berlín, París o Bruselas».[6]</p>
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<h5>Europa no puede inhibirse de la definición del orden social que emerge de los escombros del periodo neoliberal si quiere encarar seriamente la cohesión, la democracia y la crisis ecológica.</h5>
</blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p>NOTAS</p>
<p>[1] Se conoce así a la Comisión Europea presidida por Jacques Delors.  Como presidente de la Comisión Delors estuvo tres mandatos sucesivos a lo largo de un periodo que va desde 1985 hasta 1994. La tercera Comisión Delors (1993-1994) fue también la primera Comisión de la Unión Europea, puesto que el Tratado de Maastricht entró en vigor en 1993.</p>
<p>2[1] A. Tooze, <em>Crash. Cómo una década de crisis financieras ha cambiado el mundo</em>, Crítica, Barcelona, 2018.</p>
<p>3[1] Esta iniciativa responde al nombre de <em>Belt and Road Initiative</em>, y fue lanzada lanzada por China en el año 2013 para conectarse con las economías de Europa, Oriente Medio y África. China contempla los puertos italianos como nodos estratégicos en el proyecto de difundir sus productos e inversiones.</p>
<p>4[1] Véase el manifiesto por la democratización de Europa de Stéphanie Hennette, Thomas Piketty, Guillaume Sacriste y Antoine Vauchez, <em>Pour un traité de démocratisation de l’Europe</em>, Seuil, París, 2017.</p>
<p>5[1] The Economic and Financial Affairs Council (ECOFIN) está integrado por los Ministros de Economía y Finanzas de los estados miembros de la UE, así como por los Ministros de Hacienda cuando se discuten cuestiones presupuestarias. Tiene competencias legislativas en materia económica y financiera. La mayoría de las decisiones se toman por mayoría cualificada, pero la excepción son los asuntos fiscales que se deciden por unanimidad.</p>
<p>[6] Entrevista de Miguel Mora a W. Streeck, «El imperio europeo se hunde», <em>CTXT</em>, 13 de marzo de 2019. Se puede consultar en: <a href="https://ctxt.es/es/20190313/Politica/24878/neoliberalismo-union-europea-alemania-wolfgang-streeck-miguel-mora.htm" target="_blank" rel="noopener">https://ctxt.es/es/20190313/Politica/24878/neoliberalismo-union-europea-alemania-wolfgang-streeck-miguel-mora.htm</a></p>
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		<title>Diálogo: Pablo Carmona, Joseba Fernández, Jordi Mir y Margarita Padilla</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 12 May 2012 09:29:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Dialogos]]></category>
		<category><![CDATA[15M]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Movimientos Sociales]]></category>
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					<description><![CDATA[Cibercoloquio sobre el 15M, que habla de las características del movimiento y la redefinición de la acción social y sus reivindicaciones.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong><img decoding="async" class="alignright size-full wp-image-134135" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/06/dialogo-15M.jpg" alt="" width="306" height="338" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/06/dialogo-15M.jpg 306w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/06/dialogo-15M-300x331.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2020/06/dialogo-15M-64x71.jpg 64w" sizes="(max-width: 306px) 100vw, 306px" />El 15 M, un año después</strong></em></p>
<p>Olga Abasolo, dirige este cibercoloquio en el aniversario del 15M, lanzando una serie de cuestiones sobre las características del movimiento, los elementos que movilizan a la ciudadanía, la redefinición de la acción social y sus reivindicaciones, así como posibles sinergias nacionales y transnacionales.</p>
<p>En el coloquio participan:<br />
<strong>Pablo Carmona</strong>, miembro del Observatorio Metropolitano.</p>
<p><strong>Joseba Fernández</strong>, Investigador pre-doctoral en el departamento de Ciencia Política de la UPV-EHU y coeditor del libro recientemente publicado, ¡Ocupemos el mundo!, Icaria, 2012.</p>
<p><strong>Jordi Mir</strong> Profesor en la Universitat Pompeu Fabra y miembro del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales (CEMS)</p>
<p><strong>Margarita Padilla</strong> es ingeniera informática y activista en la red.</p>
<p>Han sido innumerables las interpretaciones y reflexiones en torno al 15M que han circulado desde mayo de 2011. Las convocatorias de acciones y manifestaciones un año después probablemente puedan caracterizarse de algo más que efemérides pero, aunque a día de hoy somos capaces de apreciar algunas tendencias con cierta distancia, no es menos cierto que siguen abiertas algunas incógnitas e incertidumbres en torno al devenir de este proceso aún abierto.</p>
<p>Cabría esperar que el recrudecimiento de los recortes derivados de los planes de ajuste estructural, el vaciamiento acelerado de lo público, el impacto directo de estas tendencias en la vida cotidiana de las personas y el cada vez más evidente secuestro de la democracia por las élites acentuarán el malestar social, otra cosa es si este derivará hacia una construcción de mayorías sociales críticas, o si el efecto será regresivo.</p>
<p>La complejidad del 15M refleja, en definitiva, la propia complejidad social, y por tanto de la actual ciudadanía. Aunque parece indudable que ha aumentado el número de personas que han optado por movilizarse, ya sea en las asambleas de barrio, ya sea en las mareas por los servicios públicos o en el respaldo a las manifestaciones convocadas,</p>
<p>¿Se sigue y seguirá sintiendo apelada la ciudadanía ante la llamada del 15M?</p>
<h3><a href="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2019/08/Coloquio_Aniversario_15M.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Leer más</a></h3>
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