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	<title>Salud &#8211; FUHEM</title>
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		<title>II Informe Ecosocial sobre la calidad de vida en España</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Mar 2026 11:00:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Alimentación]]></category>
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					<description><![CDATA[El pasado viernes 20 de marzo presentamos en el Ateneo La Maliciosa el II Informe Ecosocial sobre la calidad de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignright wp-image-173682 size-thumbnail" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/03/Portada-II-Informe-Ecosocial-300x407.jpg" alt="" width="300" height="407" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/03/Portada-II-Informe-Ecosocial-300x407.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/03/Portada-II-Informe-Ecosocial-450x610.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/03/Portada-II-Informe-Ecosocial-350x475.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/03/Portada-II-Informe-Ecosocial-600x814.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/03/Portada-II-Informe-Ecosocial-64x87.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2026/03/Portada-II-Informe-Ecosocial.jpg 732w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>El pasado viernes 20 de marzo presentamos en el Ateneo La Maliciosa el <strong>II Informe Ecosocial sobre la calidad de vida en España</strong> que incorpora un monográfico sobre el impacto y la sostenibilidad del sistema agroalimentario.</p>
<p>Contamos con la presencia de algunos de los autores que han colaborado: <strong>Manuel González de Molina</strong>, Catedrático de Historia en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla; <strong>Sonia Oteros Estévez</strong>, Investigadora del Grupo de Investigación en Sociología de la Alimentación de la Universidad de Oviedo; <strong>Eduardo Aguilera Fernández</strong>, Investigador científico en el Instituto de Economía, Geografía y Demografía del CSIC; <strong>María José La Rota-Aguilera</strong>, Investigadora en el Observatorio para la Acción y la Investigación en Alimentación de la Universidad de Barcelona.</p>
<p>La elección temática de la Monografía incorporada a la nueva edición del Informe está relacionada con la idea de que, en el actual contexto de confluencia de crisis sistémicas, la viabilidad, seguridad y sostenibilidad de los sistemas alimentarios se ven gravemente comprometidas.</p>
<p>A través de los 5 capítulos que la componen abordamos de forma integral la situación del sistema agroalimentario español y sus profundas implicaciones en la calidad de vida de la ciudadanía. De ese modo, a lo largo de la presentación se ha podido ofrecer un análisis riguroso que conecta las transformaciones productivas, los cambios en los hábitos de consumo, los impactos ambientales, las consecuencias sanitarias y las alternativas emergentes para reconducir el modelo alimentario hacia horizontes más justos y sostenibles.</p>
<p>Si te perdiste la presentación, ahora puedes ver el acto completo.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<item>
		<title>La adaptación al cambio climático desde una perspectiva social: el enfoque de la adaptación justa</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2025/12/15/la-adaptacion-al-cambio-climatico-desde-una-perspectiva-social-el-enfoque-de-la-adaptacion-justa/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 Dec 2025 13:24:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Adaptación]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio climático]]></category>
		<category><![CDATA[Resiliencia]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<category><![CDATA[Vulnerabilidad]]></category>
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					<description><![CDATA[Los impactos y los riesgos que se derivan del cambio climático no se distribuyen de manera uniforme: hay espacios geográficos, comunidades humanas especialmente afectados o vulnerables.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img decoding="async" class="size-thumbnail wp-image-163513 alignright" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-300x424.jpg" alt="" width="300" height="424" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-300x424.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-450x636.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-768x1086.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-350x495.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-600x848.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/10/papeles-167-justicia-ecologica.jpg 1006w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></strong></p>
<p>La sección ACTUALIDAD del <a href="https://www.fuhem.es/papeles/papeles-numero-167/" target="_blank" rel="noopener">número 167</a>  de <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em> publica un artículo de <strong>Francisco Heras Hernández</strong> sobre la adaptación al cambio climático desde una perspectiva social.</p>
<p>Numerosos análisis, hechos a distintas escalas y sobre sectores diversos, concluyen que los impactos y los riesgos que se derivan del cambio climático no se distribuyen de manera uniforme: hay espacios geográficos, comunidades humanas o perfiles personales especialmente afectados o vulnerables.</p>
<p>La distribución desigual de los impactos y los riesgos que se derivan del cambio climático se debe a la conjunción de varios factores, destacando:</p>
<ul>
<li>Una <em>exposición desigual</em> a los ”peligros” climáticos: el calor extremo, las inundaciones, las sequías, etc., afectan más a unos lugares que a otros y quienes están asociados a estos lugares se encuentran más expuestos.</li>
<li>Unas <em>capacidades desiguales</em> para prevenirlos, soportarlos o para recuperarse tras los impactos: las capacidades personales y sociales frente a los riesgos son diversas; no solo porque las realidades materiales sean variadas sino también porque tenemos distintas percepciones y formas de abordar los riesgos («culturas del riesgo»).</li>
</ul>
<p>Por otra parte, las propias iniciativas de adaptación<sup>1</sup> pueden redistribuir los riesgos, creando nuevas desigualdades. No en vano, el IPCC advierte que las respuestas de adaptación desarrolladas en el corto plazo condicionan las desigualdades futuras, los niveles de pobreza, los modos de sustento y el bienestar global.<sup>2</sup></p>
<p><strong>¿Quiénes resultan ser los más afectados por ese desigual reparto de impactos y riesgos?</strong> Las evidencias indican que, en términos generales, los más afectados son los más pobres y marginalizados. Este efecto ocurre por una conjunción de circunstancias: por un lado, estos grupos ocupan con frecuencia espacios con menor calidad ambiental y más expuestos a peligros como calor excesivo o inundaciones y poseen habitualmente una menor <em>capacidad adaptativa.</em><sup>3</sup> Pero también es menos probable que se beneficien de las acciones de adaptación de carácter colectivo, debido a desigualdades estructurales y a capacidades económicas y políticas limitadas.</p>
<h5></h5>
<h5><strong>Los impactos de las altas temperaturas sobre la salud como ejemplo</strong></h5>
<p><strong> </strong>Para entender mejor la interacción de los factores sociales en el reparto de los impactos y los riesgos vamos a considerar un riesgo climático concreto: los impactos sobre la salud humana provocados por los episodios de altas temperaturas. La figura adjunta expresa esos impactos como el resultado de la interacción entre un <em>peligro</em> (en este caso, los episodios de temperaturas extremas, cuya frecuencia, intensidad y duración se incrementan como consecuencia del cambio climático), el nivel de <em>exposición al peligro</em> (que depende de factores la ubicación de las viviendas, los lugares de trabajo y estudios) y la <em>vulnerabilidad</em>, en la que intervienen factores relacionados con la sensibilidad individual (por ejemplo, las personas mayores o las mujeres embarazadas son más sensibles al calor) y la capacidad adaptativa. Por ejemplo, tener conciencia del riesgo y conocimiento de las medidas de autoprotección estimula los comportamientos orientados a reducir el riesgo; pero también es importante disponer de recursos personales (como una cierta capacidad adquisitiva) o sociales (como redes y servicios públicos).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-171767" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/167-heras-1.jpg" alt="" width="923" height="493" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/167-heras-1.jpg 923w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/167-heras-1-450x240.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/167-heras-1-300x160.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/167-heras-1-768x410.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/167-heras-1-350x187.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/167-heras-1-600x320.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/12/167-heras-1-64x34.jpg 64w" sizes="(max-width: 923px) 100vw, 923px" /> </strong><strong> </strong>Factores de vulnerabilidad social en el análisis de los impactos en la salud de las altas temperaturas.<sup>4</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Este esquema conceptual para el análisis de los riesgos procede del campo de la reducción de riesgos de desastres y ha sido adoptado de forma general por la comunidad técnica y profesional que trabaja en el campo de la adaptación al cambio climático, ya que permite tomar en consideración una serie de factores clave implicados en la configuración del riesgo y actuar de forma coherente sobre ellos.</p>
<p>Si analizamos con algo más de detalle el componente de <em>vulnerabilidad social</em>, es fácil deducir la importancia del estatus socioeconómico (relacionado por ejemplo, con la calidad de las viviendas y la posibilidad de regular su temperatura de forma adecuada), pero también de factores relacionados con la educación y la sensibilización ciudadana: tener conciencia del riesgo y un cierto conocimiento sobre qué hacer para evitarlo reduce las probabilidades de sufrir afecciones serias debido al exceso de calor.</p>
<p>Pero el esquema destaca también la importancia de contar con un conjunto de instrumentos públicos <em>ad hoc</em>, como sistemas de predicción y aviso ante las olas de calor o planes locales que contemplen un conjunto de respuestas coherentes frente a las altas temperaturas en el ámbito municipal.</p>
<p>Además, el esquema permite deducir la relación de la vulnerabilidad social frente al riesgo con una serie de políticas públicas de más amplio espectro: por ejemplo, políticas sanitarias como la prevención del tabaquismo, promoción de dietas saludables, etc. influyen en nuestra sensibilidad personal frente al calor y condicionan la importancia de grupos de riesgo clave.</p>
<p>Hay que destacar que la <em>exposición a los peligros</em> climáticos también se ve afectada por variables sociales. A modo de ejemplo, las personas cuyos trabajos se ejercen al aire libre (agricultura, jardinería, limpieza, construcción, …) se enfrentan a mayores riesgos en el ámbito de la salud debido a su mayor exposición a altas temperaturas durante las olas de calor.<sup>5</sup></p>
<p>Este ejemplo, que no hemos pretendido desarrollar de forma exhaustiva, revela que sin reconocer las diferencias en las vulnerabilidades sociales y los factores que las modelan, la adaptación no podrá ser justa ni eficaz.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>La resiliencia justa</strong></h5>
<p><strong> </strong>El reconocimiento de la importancia de los componentes sociales en la definición de los impactos y los riesgos que se derivan del cambio climático y muy especialmente de las desigualdades en la vulnerabilidad y la exposición al riesgo, explica la irrupción de la <em>resiliencia justa</em> como un concepto emergente. Se trata de integrar una serie de aspectos clave en las políticas de adaptación al cambio climático:<sup>6</sup></p>
<ol>
<li>aspectos distributivos de los impactos y riesgos: cómo afectan los impactos y los riesgos derivados del cambio climático a los diferentes grupos sociales</li>
<li>aspectos distributivos en las respuestas de adaptación: cómo se reparten los beneficios y las cargas derivadas de la adaptación entre los distintos grupos sociales</li>
<li>aspectos procedimentales en las respuestas de adaptación: cómo toman parte los afectados en procesos justos y transparentes orientados a la definición de las políticas</li>
</ol>
<p>La «adaptación justa» (o «resiliencia justa») reconoce estas dimensiones en las que operan las desigualdades asociadas a los riesgos climáticos y a las respuestas ante ellos. Pero, además, nos plantea la necesidad de definir, promover y aplicar políticas y medidas de adaptación al cambio climático que tengan presentes esas diferencias y contribuyan a eliminarlas. El paso de la teoría a la práctica plantea retos en varios aspectos clave de la construcción y aplicación de las políticas de adaptación:</p>
<p><em>A. Los análisis de impactos y riesgos. </em>La falta de análisis de impactos riesgos con perspectiva social sigue siendo un obstáculo de primer orden para abordar adecuadamente la primera de las cuestiones.</p>
<p>Los análisis de los riesgos que se derivan del cambio climático en España y en Europa se focalizaron inicialmente en reconocer las cadenas de impactos y estimar su dimensión global, prestando menos atención a la manera en que estos se distribuían socialmente o a los factores personales que influyen en la vulnerabilidad. Algunas excepciones a esta tendencia las encontramos precisamente en el campo de los impactos del cambio climático en la salud humana, en el que se han consolidado líneas de investigación de gran interés sobre los factores sociodemográficos que condicionan la vulnerabilidad.<sup>7</sup></p>
<p>En todo caso, en el ámbito europeo y en el español se empiezan a producir avances en este campo, que merecen ser destacados:</p>
<ul>
<li>La primera evaluación de los riesgos climáticos en Europa, que identifica y analiza 36 riesgos climáticos clave en el ámbito de la Unión Europea, incorpora la perspectiva de la resiliencia justa, dedicando un capítulo específico a esta cuestión.<sup>8</sup></li>
<li>En el caso español, la <em>Guía para la evaluación de riesgos asociados al cambio climático</em>, publicada en 2023 en el marco del Plan Nacional de Adaptación para orientar los análisis de riesgos, incluye un capítulo de «Cuestiones transversales» que aborda la incorporación a los análisis de temáticas como la vulnerabilidad social, la percepción social del riesgo o la perspectiva de género.<sup>9</sup></li>
</ul>
<p>Sin embargo, son las evaluaciones de impactos y riesgos realizadas en la escala local las que poseen más capacidad para integrar la perspectiva social en los análisis, ya que pueden considerar factores clave del contexto socioambiental local que condicionan el reparto de impactos y riesgos.</p>
<p>A modo de ejemplo, El Plan Clima 2018-2030 del Ayuntamiento de Barcelona<sup>10</sup> adopta una perspectiva social en el análisis de riesgos para concluir que</p>
<p style="padding-left: 40px;">los retos más importantes que impondrá el cambio climático desde la perspectiva de la justicia climática serán: el incremento de la población vulnerable a la pobreza energética, los problemas de salud vinculados a las olas de calor y el posible encarecimiento de la alimentación (pág.25).</p>
<p>Una aproximación de gran interés en los análisis de escala local es trabajar con los propios colectivos vulnerables para entender mejor las fortalezas y las debilidades de sus estrategias frente a los riesgos identificados. Un buen ejemplo de las posibilidades que ofrece esta línea de trabajo lo tenemos en un reciente estudio realizado en Madrid en el que exploraron las estrategias colectivas y las iniciativas de las personas mayores afectadas por pobreza energética frente al exceso de calor estival. A través de seminarios y paseos guiados, se desarrollaron mapeos participativos en los que se reflejaron las estrategias personales y colectivas o las iniciativas de las personas en situación de vulnerabilidad.<sup>11</sup> Este tipo de iniciativas sirve para detectar puntos débiles de las respuestas adaptativas de los grupos vulnerables; pero también es útil para construir conocimiento «de abajo hacia arriba» que permita mejorar las políticas locales de adaptación.</p>
<p><em>B. El reparto de las cargas y los beneficios de la adaptación. </em>La acción adaptativa puede exacerbar inequidades existentes, ya sea por atender de forma prioritaria a las personas y grupos con mayor capacidad de influencia (que no son necesariamente los más vulnerables) o bien porque la adaptación genera nuevos riesgos o los traslada a otros lugares o comunidades que los acumulan de manera desproporcionada.</p>
<p>Los análisis sobre los efectos distributivos de las políticas de adaptación al cambio climático son todavía muy escasos, lo que hace difícil entender la magnitud del problema. Sin embargo, la puesta en marcha de medidas de adaptación que ponen el énfasis en aquellos que se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad constituye, sin duda, una buena forma de aportar beneficios a quienes más lo requieren. Volviendo al ejemplo de los riesgos derivados del calor, encontramos ejemplos en este sentido en los planes de lucha contra la pobreza energética o las ayudas a la rehabilitación energética de viviendas hechas con criterios adaptativos, que van a poner al alcance de los hogares con menores ingresos una regulación más efectiva de las temperaturas. Otro ejemplo sería la puesta en marcha de sistemas de avisos de ola de calor a través del sistema de teleasistencia, que llegan a un grupo humano especialmente sensible: el de las personas mayores que viven solas.</p>
<blockquote><p><strong>Las medidas de adaptación que ponen el énfasis en las personas más vulnerables constituyen una buena forma de aportar beneficios a quienes más lo requieren</strong></p></blockquote>
<p>La primera conclusión que puede extraerse de estos ejemplos es clara: una primera fórmula para evitar una acción adaptativa injusta es tener presente los factores sociales que condicionan la vulnerabilidad, y actuar en consecuencia.</p>
<p>Respecto a la segunda dimensión apuntada −el desplazamiento indeseable de los riesgos a terceras partes como resultado de las políticas y medidas de adaptación– su abordaje pasa por ampliar el análisis de los efectos en el reparto de los riesgos en las dimensiones geográfica, social y temporal. He aquí algunos ejemplos de consecuencias indeseables que podrían ser ignoradas si no se realiza un análisis suficientemente amplio:</p>
<ul>
<li>La creación de un espigón para retener la arena de una playa, tratando de contrarrestar el incremento en la capacidad erosiva del mar asociado al cambio climático puede interrumpir los flujos de arena que se dan a lo largo de la costa perjudicando a otras poblaciones costeras que recibían esa arena.</li>
<li>La “limpieza“ de tramos de ríos para evitar inundaciones puede incrementar los riesgos en las poblaciones situadas aguas abajo al incrementar la velocidad con la que circulan las aguas y su carga de sedimentos, lo que amplía su poder destructor en una crecida.</li>
</ul>
<p>Todos estos ejemplos, en los que el riesgo es desplazado a otros, forman parte de lo que se ha venido a denominar de forma genérica «maladaptación».<sup>12</sup></p>
<p>Prevenir estos efectos contraproducentes de la adaptación pasa por plantearse preguntas como estas:<sup>13</sup></p>
<ul>
<li>¿La respuesta de adaptación planteada produce efectos ambientales negativos <em>in situ</em> o en otros lugares? (áreas vecinas o áreas interconectadas ecológica o socioeconómicamente)</li>
<li>¿Se deteriora el papel protector de los ecosistemas frente a los peligros presentes y futuros como consecuencia de la solución adoptada?</li>
<li>¿La iniciativa toma en consideración las percepciones y las expectativas de las comunidades a la hora de enfocar la reducción de los riesgos y la vulnerabilidad?</li>
<li>¿La iniciativa limita de forma sustancial futuras opciones de adaptación, pudiendo conducir a «callejones sin salida»?</li>
<li>¿La iniciativa requiere fuertes inversiones económicas o energéticas que podrían quedar obsoletas con rapidez debido al cambio climático.</li>
</ul>
<p><em>C. La participación en la definición de las políticas y medidas. </em>Los riesgos climáticos nos afectan a todos. Sin embargo, no todos los actores sociales poseen la misma motivación o capacidades para participar en los procesos de toma de decisiones.</p>
<p><strong>¿Cómo integrar, en concreto, los intereses de los más vulnerables en las políticas de adaptación al cambio climático?</strong> Como hemos visto, los análisis de riesgos son esenciales para reconocer mejor los factores personales y sociales que condicionan las vulnerabilidades. Pero, por otra parte, resulta esencial que la voz de los afectados esté presente en los procesos de toma de decisiones. Y esto supone un reto por varios motivos: la inercia de los mecanismos participativos ha ido configurando un conjunto de actores influyentes limitado dejando fuera a sectores desproporcionadamente afectados y escasamente influyentes. Un buen ejemplo lo tenemos en la infancia y la juventud. Dado que los impactos que se derivan del cambio climático tienden a agravarse con el paso del tiempo, seguramente las nuevas generaciones serán las más afectadas. Sin embargo, estas son a su vez las que cuentan con menores capacidades de influencia. Como advertía recientemente Joan Subirats,<sup>14</sup>«Los más afectados por las decisiones de hoy no ven reconocido su derecho a participar en ellas».</p>
<blockquote><p><strong>En el cambio climático, debemos asumir hoy costes que se derivarán en beneficios mañana, o dilatar la acción y trasladar los impactos </strong><strong>hacia el futuro</strong></p></blockquote>
<p>En todo lo que toca al cambio climático, debemos asumir hoy costes que se derivarán en beneficios mañana, o dilatar la acción y trasladar los impactos hacia el futuro. Es evidente que la tentación de los sectores que conforman el <em>statu quo</em> para optar por lo segundo es enorme. En este sentido, Subirats alerta: «cada día que pasa, el debate sobre la desigual distribución de poder entre jóvenes y adultos va a irse recrudeciendo».</p>
<p>Es innegable que la definición de políticas y medidas adecuadas frente al cambio climático reviste una complejidad notable. Pero esa complejidad no puede justificar la toma de decisiones elitista o tecnocrática. Contamos con numerosos ejemplos prácticos sobre cómo, los sectores afectados o interesados son capaces de implicarse de forma inteligente y responsable en la definición de políticas y medidas de mitigación y adaptación. Un gran ejemplo, en este sentido, son las asambleas ciudadanas por el clima que se están desarrollando en numerosos países europeos.</p>
<p>También contamos con ejemplos inspiradores en el ámbito laboral, donde las reclamaciones sindicales han permitido introducir en los convenios colectivos medidas preventivas como interrupciones del trabajo o cambios en la jornada laboral en caso de temperaturas extremas.<sup>15</sup></p>
<p><em>D. El seguimiento y la evaluación.</em>El seguimiento y la evaluación resultan esenciales para cerrar el ciclo de las políticas de adaptación. Sin una recogida de datos sobre los resultados obtenidos es difícil reconocer los éxitos y los fracasos, obtener aprendizajes a partir de la experiencia o construir nuevos planes y programas.</p>
<p>Ciertamente, reconocer los efectos (positivos o negativos) logrados por las políticas y medidas de adaptación constituye un reto difícil, ya que el incremento o la reducción de los impactos o los niveles de riesgo no solo dependen de las políticas y medidas puestas en pie. Confluyen otros factores como la evolución de los peligros, la influencia de factores que no son estrictamente climáticos o incluso las medidas espontáneas de autoprotección aplicadas por las personas y las instituciones. A modo de ejemplo, es altamente probable que la mortalidad por calor se incremente en años en los que se dan olas de calor inusualmente intensas, largas o frecuentes. Pero también pueden afectar factores como el incremento de los niveles de pobreza o la compra de aparatos de climatización por parte de las familias.</p>
<p>Pero, aunque no siempre sea fácil reconocer el efecto de las políticas de adaptación sobre los impactos o los riesgos, es evidente que para atisbar los efectos sociales derivados del cambio climático y de las políticas de adaptación es necesario poner el foco específicamente sobre la cuestión.</p>
<p>El Centro Temático Europeo sobre Adaptación al Cambio Climático ha propuesto recientemente métodos e indicadores para evaluar la justicia en las políticas de adaptación al cambio climático, aportando herramientas para medir los progresos en materia de resiliencia justa en Europa.<sup>16</sup> Sin embargo, todavía muy pocos países de la UE cuentan con sistemas de indicadores o análisis bien desarrollados sobre esta cuestión.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Adaptación justa, personas y territorios</strong></h5>
<p><strong> </strong>Los estudios realizados en Europa, en sectores diversos permiten constatar que hay grupos sociales concretos que son identificados repetidamente en las evaluaciones de riesgos como particularmente vulnerables, además de ser propensos a tener una menor influencia en los procesos de toma de decisiones: estos grupos incluyen a los niños y jóvenes, los ancianos, las personas con discapacidades, los hogares en situación de pobreza o con bajos ingresos, personas con un estado de salud precario, las personas con una red social limitada, inmigrantes,<sup>17</sup>&lt; minorías étnicas y grupos indígenas.</p>
<p>El cambio climático socava también de forma más intensa los medios de vida de grupos concretos (por ejemplo, las explotaciones familiares de los agricultores de secano) o a las personas que trabajan al aire libre, como temporeros, jardineros o empleados de limpieza.</p>
<p>Y sus impactos sociales son especialmente graves cuando afectan al precio o la disponibilidad de recursos alimentarios básicos. A modo de ejemplo, el cultivo del arroz, segundo cereal más producido del mundo, está amenazado por el cambio climático debido a sus requerimientos de agua y a la localización de amplias zonas cultivadas en llanuras costeras, amenazadas por el ascenso del nivel del mar.</p>
<blockquote><p><strong>Los países mediterráneos se verán desproporcionadamente afectados por el cambio climático, lo que puede ampliar la brecha de las </strong><strong>desigualdades entre países de la Unión</strong></p></blockquote>
<p>Hay que tener en cuenta que las personas tienen habitualmente varias identidades que se superponen y pertenecen a diversos grupos sociales, lo que puede aumentar o disminuir su vulnerabilidad. Por ello, los análisis interseccionales son importantes para identificar a grupos especialmente vulnerables frente a un riesgo.</p>
<p>Algo similar sucede con los territorios. Existen espacios geográficos en los que concurren situaciones diversas que los hacen especialmente vulnerables. El informe europeo de riesgos climáticos elaborado por la Agencia Europea de Medio Ambiente concluye que los países mediterráneos de la UE se verán desproporcionadamente afectados por el cambio climático, lo que puede ampliar la brecha de las desigualdades entre países de la Unión. La Comisión Europea, en una comunicación reciente<sup>18</sup> reconoce que los impactos desiguales del cambio climático entre diferentes Estados miembros y regiones puede suponer una amenaza a la cohesión europea.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Reflexiones finales</strong></h5>
<p>El cambio climático nos afecta a todos, pero la gravedad de los impactos que soportamos es diversa y, frecuentemente, acentúa desigualdades ya existentes. Este hecho se constata cuando se comparan los efectos del cambio climático en los países del Norte frente a los del Sur global. Pero también cuando se analiza la vulnerabilidad y el riesgo de diferentes comunidades y grupos humanos en el interior de cada país.<sup>19</sup></p>
<p>Frente a esta realidad, «adaptación justa» o «resiliencia justa» son conceptos cada vez más citados y aceptados en los documentos que tratan sobre adaptación al cambio climático. Sin embargo, todavía persisten el reto de incorporar esa perspectiva de forma consistente en las políticas sobre adaptación al cambio climático.</p>
<p>Entre algunos sectores comprometidos en la lucha contra el cambio climático la adaptación ha sido vista en ocasiones como una rendición ante el fenómeno, frente a las políticas de mitigación (reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero) que atacan “la raíz” del problema.</p>
<p>Sin embargo, ambas estrategias son imprescindibles para evitar los peores impactos del cambio climático. Sin unas políticas de mitigación ambiciosas los peligros derivados del cambio climático seguirán aumentando, limitando nuestras opciones de respuesta.  Sin una mitigación ambiciosa, muchas opciones de adaptación acabarán siendo inviables, reduciendo nuestras opciones frente al cambio climático de manera irremediable.</p>
<p>La adaptación supone aceptar algunas malas noticias: hay impactos y riesgos que se derivan del cambio climático que ya son una realidad incontestable ante los que debemos reaccionar rápidamente. Y, además, las actuales concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero garantizan que esas afecciones van a seguir siendo muy serias en las próximas décadas.</p>
<p>Hablamos, por tanto, de dos conjuntos de estrategias complementarias y estrechamente relacionadas. Ambas son imprescindibles y ambas deben contemplar enfoques para evitar que tanto los impactos como los esfuerzos de respuesta se repartan de forma injusta.</p>
<p><strong>Francisco Heras Hernández</strong> es doctor en educación ambiental.</p>
<h5><strong>NOTAS</strong>:</h5>
<p>1 La adaptación al cambio climático abarca el conjunto de estrategias y acciones orientadas a limitar los riesgos que se derivan del cambio climático. Mientras que la mitigación se orienta a abordar las causas, la adaptación se focaliza en las consecuencias.</p>
<p>2 IPCC, <em>Climate Change 2022: Impacts, Adaptation and Vulnerability. Contribution of Working Group II to the Sixth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change</em>, Cambridge University Press, Cambridge, UK y Nueva York, EEUU, 2022.</p>
<p>3 La capacidad adaptativa ha sido definida por el IPCC como la capacidad de los sistemas, las instituciones, los humanos y otros organismos para adaptarse ante posibles daños, aprovechar las oportunidades o responder a las consecuencias del cambio.</p>
<p>4 Basado en: European Environment Agency, <em>Unequal exposure and unequal impacts: social vulnerability to air pollution, noise and extreme temperatures in Europe</em>, EEA Report 22/2018, European Environment Agency, Copenhage 2018.</p>
<p>5 ISTAS, <em>Exposición laboral a estrés térmico por calor y sus efectos en la salud. ¿Qué hay que saber?</em> Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud, 2019.</p>
<p>6 Margaretha Breil, Marianne Zandersen y Anders Branth Pedersen, <em>Leaving No One Behind</em>»<em> in Climate Resilience Policy and Practice in Europe, </em>European Topic Centre on Climate Change impacts, Vulnerability and Adaptation (ETC/CCA), Technical Paper, 2021/2, <a href="https://climate-adapt.eea.europa.eu/en/metadata/publications/2018leaving-no-one-behind2019-in-climate-resilience-policy-and-practice-in-europe-overview-of-knowledge-and-practice-for-just-resilience" target="_blank" rel="noopener">https://climate-adapt.eea.europa.eu/en/metadata/publications/2018leaving-no-one-behind2019-in-climate-resilience-policy-and-practice-in-europe-overview-of-knowledge-and-practice-for-just-resilience </a></p>
<p>7 Miguel Ángel Navas y otros, «La adaptación al calor y las desigualdades sociales en salud en función del género, la edad y el territorio: Revisión de estudios en España (1983-2018)», <em>Revista Salud ambiental</em>, 23(1):49-55, 2023, disponible en: <a href="https://ojs.diffundit.com/index.php/rsa/article/view/1240" target="_blank" rel="noopener">https://ojs.diffundit.com/index.php/rsa/article/view/1240</a>.</p>
<p>8 European Environment Agency, <em>European Climate Risk Assessment</em>, EEA Report 01/2024, European Environment Agency, Copenhage, , 2024, disponible en: <a href="https://www.eea.europa.eu/publications/european-climate-risk-assessment" target="_blank" rel="noopener">https://www.eea.europa.eu/publications/european-climate-risk-assessment</a></p>
<p>9 Beñat Abajo Alda y otros, <em>Guía para la evaluación de riesgos asociados al cambio climático,</em> Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Madrid, 2023, disponible en: <a href="https://www.miteco.gob.es/content/dam/miteco/images/es/guia_evaluacion_riesgos_cambio_climatico_2023_tcm30-570075.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://www.miteco.gob.es/content/dam/miteco/images/es/guia_evaluacion_riesgos_cambio_climatico_2023_tcm30-570075.pdf</a>.</p>
<p>10 Ayuntamiento de Barcelona, <em>Plan Clima 2018-2030</em>, disponible en: <a href="https://www.barcelona.cat/barcelona-pel-clima/sites/default/files/documents/plan_clima_juny_ok.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://www.barcelona.cat/barcelona-pel-clima/sites/default/files/documents/plan_clima_juny_ok.pdf</a></p>
<p>11 Daniel Torrego Gómez y otros, «Mapping summer energy poverty: The lived experience of older adults in Madrid»,  <em>Energy Research &amp; Social Science</em> 110 (2024) 103449, disponible en: <a href="https://rua.ua.es/dspace/handle/10045/140408" target="_blank" rel="noopener">https://rua.ua.es/dspace/handle/10045/140408</a>.</p>
<p>12 Jon Barnett y Saffron O’Neill, «Maladaptation», <em>Global Environmental Change </em>2010, 20:211–213, disponible en: <a href="https://www.scirp.org/reference/referencespapers?referenceid=2449050" target="_blank" rel="noopener">https://www.scirp.org/reference/referencespapers?referenceid=2449050</a>.</p>
<p>13 Cuestiones extraídas de OECC, <em>Prevención de la maladaptación al cambio climático,</em> Documentos de Trabajo del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático.</p>
<p>14 Joan Subirats, «Los más afectados por el cambio climático no tienen derecho a decidir sobre su futuro», <em>El Diario.es</em>, 26 de marzo de 2024.</p>
<p>15 Begoña María-Tomé, <em>La adaptación y la protección de la salud ante el cambio climático Catálogo de experiencias y buenas prácticas en administraciones públicas y empresas,</em> Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS-CCOO), 2019, disponible en: <a href="https://istas.net/sites/default/files/2019-07/Catalogo%20SALUDAPT%20DEF.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://istas.net/sites/default/files/2019-07/Catalogo%20SALUDAPT%20DEF.pdf</a></p>
<p>16 Frida Lager y otros, <em>Just Resilience for Europe: Towards measuring justice in climate change adaptation, </em>ETC-CA Technical Paper 1/23, 2023, disponible en: <a href="https://www.eionet.europa.eu/etcs/etc-ca/products/just-resilience-for-europe-towards-measuring-justice-in-climate-change-adaptation" target="_blank" rel="noopener">https://www.eionet.europa.eu/etcs/etc-ca/products/just-resilience-for-europe-towards-measuring-justice-in-climate-change-adaptation</a>.</p>
<p>17 Los inmigrantes sin derecho a la ciudadanía o a ser titulares de una vivienda, así como quienes no conocen bien el idioma o tienen niveles de alfabetización bajos, son particularmente vulnerables.</p>
<p>18 Comisión Europea, <em>Gestión de los riesgos climáticos: proteger a las personas y la prosperidad,</em> COM (2024) 91 final.</p>
<p>19 Lucas Chancel, Philipp Bothe y Tancrède Voituriez, <em>Climate Inequality Report 2023, </em>World Inequality Lab Study 2023/1, disponible en: https://wid.world/www-site/uploads/2023/01/CBV2023-ClimateInequalityReport-1.pdf</p>
<p>Acceso al artículo completo en formato pdf: <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/la-adaptacion-al-cambio-climatico-desde-una-perspectiva-social-el-enfoque-de-la-adaptacion-justa/" target="_blank" rel="noopener"><em>La adaptación al cambio climático desde una perspectiva social: el enfoque de la adaptación justa.</em></a></p>
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		<title>El riesgo químico: una amenaza invisible en la Unión Europea</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 23 Sep 2025 10:32:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<category><![CDATA[sostenibilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Sustancias tóxicas]]></category>
		<category><![CDATA[Tóxicos]]></category>
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					<description><![CDATA[La contaminación química es una de las mayores amenazas planetarias de nuestro tiempo, junto con el cambio climático y la pérdida de biodiversidad]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><em><strong><img decoding="async" class="alignright size-medium wp-image-162296" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-450x634.jpg" alt="" width="450" height="634" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-450x634.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-1200x1691.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-300x423.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-768x1082.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-1090x1536.jpg 1090w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-1453x2048.jpg 1453w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-350x493.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-600x846.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-scaled.jpg 1816w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" />La contaminación química es una de las mayores amenazas planetarias de nuestro tiempo, junto con el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Sin embargo, al tratarse de un riesgo invisible, se le presta poca atención en los ámbitos sociales y políticos.</strong></em></p></blockquote>
<p><strong>Tatiana Santos</strong>, responsable de políticas de sustancias tóxicas en la Oficina Europea de Medio Ambiente (EEB), aborda en esta artículo, como la ciudadanía europea se enfrenta a la exposición continua a sustancias químicas peligrosas, tanto a través del agua, los alimentos y el aire contaminado, como por medio de productos de uso diario, con graves consecuencias para la salud y que, a pesar de los esfuerzos legislativos en Europa, hay una gran preocupación sobre la eficacia de la regulación actual. Este texto profundiza en esta cuestión, evaluando si existe o no un control adecuado y ofreciendo recomendaciones de mejora.</p>
<p>La ciudadanía europea ya está altamente contaminada. La Iniciativa Europea de Biomonitorización Humana,<sup>1</sup> un programa de cinco años que involucra a 116 agencias gubernamentales, laboratorios y universidades de toda Europa, ha analizado la presencia de 18 de los grupos de sustancias químicas más problemáticos en muestras de orina y/o sangre de más de 13 000 personas de 28 países europeos. Esta investigación ha descubierto que la población está expuesta a niveles «alarmantemente altos de sustancias químicas peligrosas, especialmente en el caso de niños y niñas», según uno de los coordinadores del programa.<sup>2</sup> Los científicos describen a los bebés como nacidos «pre-contaminados».<sup>3</sup> Han encontrado PFAS, las sustancias químicas eternas en todos los cordones umbilicales de las casi 30 000 muestras analizadas.<sup>4</sup></p>
<p>Los contaminantes químicos están presentes en nuestra agua, alimentos, aire y en una amplia variedad de productos cotidianos, desde juguetes y artículos de cuidado infantil hasta recipientes para alimentos, cosméticos, muebles y textiles. Muchas de estas sustancias comprometen nuestra salud, causando enfermedades,<sup>5</sup> infertilidad,<sup>6</sup> deterioro cognitivo <sup>7</sup> y muerte prematura, y tienen impactos desproporcionados en mujeres, niños y futuras generaciones. Por ejemplo, los ftalatos, que se encuentran comúnmente en plásticos y productos de cuidado personal, están relacionados con  problemas de salud reproductiva y endocrina al poder interferir con el sistema hormonal humano, causando efectos adversos en la salud.<sup>8</sup> La exposición diaria a mezclas de sustancias tóxicas se relaciona con la disminución de las poblaciones de insectos,<sup>9</sup>aves y mamíferos.<sup>10</sup> La contaminación química es una crisis de salud pública profunda que infringe el derecho humano fundamental a un medio ambiente seguro y saludable.</p>
<blockquote><p><strong>Las lagunas normativas y la falta de responsabilidad de la industria química han impedido que las regulaciones eviten los riesgos ocasionados por las sustancias peligrosas</strong></p></blockquote>
<p>La comunidad científica advierte de que la amenaza persistente de la contaminación por sustancias químicas peligrosas ha traspasado ya el límite planetario,<sup>11</sup> y presenta un desafío alarmante y sin precedentes que amenaza nuestra supervivencia y la estabilidad de la Tierra. Las agencias Europeas de Sustancias Químicas y de Medio Ambiente han advertido que la producción de las sustancias químicas más dañinas (cancerígenas, mutágenas y tóxicas para la reproducción) sigue aumentando, mientras que «se necesita más trabajo para hacer que las sustancias químicas sean seguras y sostenibles» e indican la necesidad de un cambio de paradigma.<sup>12</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>¿Por qué son importantes las regulaciones de sustancias químicas de la Unión Europea?</strong></h5>
<p>La Unión Europea (UE) establece las reglas que todos sus países miembros deben seguir. Esto es importante porque asegura que disponemos de una protección similar, independientemente del país de la UE en el que vivamos.</p>
<p>Europa es reconocida como una de las regiones más avanzadas del mundo en la regulación de los riesgos de las sustancias químicas peligrosas. Sin embargo, en la práctica, las lagunas normativas y la falta de responsabilidad de la industria química han impedido que estas regulaciones eviten los riesgos ocasionados por las sustancias peligrosas . No se ha dado suficiente importancia a los costes reales de la exposición química sobre nuestra salud y bienestar, y esto ha desembocado en un problema generalizado de inacción política. Rápidos en aprobar su uso y dolorosamente lentos para ponerse al día con los peligros que estas sustancias entrañan, los responsables políticos se muestran reacios a hacer cumplir la normativa, y necesitan más de una década para regular sustancias que ya se conoce que causan graves daños a las personas y al medio ambiente.<sup>13</sup></p>
<p>Según las encuestas, la ciudadanía europea muestra una alta preocupación por la presencia de sustancias peligrosas en los productos cotidianos. El 84% de la ciudadanía europea cree que la legislación ambiental de la UE es esencial y el 92% afirma que las empresas deberían asumir los costes de la limpieza de la contaminación.<sup>14</sup> El Pacto Verde de la Comisión Europea, anunciado en diciembre de 2019, reconoció la amenaza y la preocupación pública e incluyó la «ambición de cero contaminación para un entorno libre de tóxicos» y un «juramento verde: no hacer daño».<sup>15</sup></p>
<p>La Estrategia de Sustancias Químicas para la Sostenibilidad (CSS por sus siglas en inglés),<sup>16</sup> publicada por la Comisión Europea en octubre de 2020 fue un intento encomiable de abordar brechas históricas en las políticas químicas de la UE ya que reconoció la «necesidad urgente de aumentar significativamente las protecciones» legales y prometió «reforzar considerablemente la aplicación de las normas de la UE», lo que incluye la mejora de la información sobre peligros y usos de las sustancias, la introducción de medidas de simplificación regulatoria y el compromiso de prohibir las sustancias químicas más dañinas que todavía se utilizan en los productos de consumo.</p>
<p>Las sustancias químicas tóxicas PFAS, que contaminan progresiva y permanentemente nuestros cuerpos, serían prohibidas en todos los usos, excepto en los «esenciales». Se pondría fin a la práctica poco ética de vender a naciones menos desarrolladas millones de toneladas anuales de sustancias químicas peligrosas prohibidas en la UE. Europa dejaría de intentar «vaciar el mar con una cuchara»<sup>17</sup> al regular las sustancias químicas una por una y, en su lugar, pondría fin a familias químicas enteras. Para ello, proponía revisar el Reglamento de Registro, Evaluación, Autorización y Restricción de Sustancias Químicas (REACH) en una regulación.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>¿Dónde estamos cuatro años después de la estrategia química?</strong></h5>
<p>Aunque la CSS demostró ambición para mejorar la protección de las personas y el medio ambiente contra sustancias químicas nocivas, los esfuerzos de los responsables políticos y la efectividad de las medidas adoptadas han resultado insuficientes.</p>
<p>Cuatro años después de su anuncio, aún queda mucho por hacer. De las trece acciones clave prometidas, solo una, la revisión del Reglamento de Clasificación, Etiquetado y Embalaje de sustancias químicas (CLP), se ha implementado con el nivel de ambición previsto. Importantes expedientes siguen pendientes, como la revisión del Reglamento REACH y la implementación de la Hoja de Ruta de Restricciones para eliminar progresivamente las sustancias químicas más dañinas en los productos de consumo. Estas son herramientas esenciales para controlar las sustancias químicas en Europa. Otras medidas no se han implementado en absoluto, como es el caso de la prohibición de las exportaciones tóxicas. La mayoría de las otras acciones solo han visto una implementación parcial o mínima. En general, existe un preocupante y escandaloso bajo nivel de cumplimiento de las promesas de la CSS, que muestra la falta de determinación entre los responsables políticos para tomar medidas esenciales para salvaguardar la salud pública y el medio ambiente de sustancias químicas peligrosas.</p>
<p>Por otro lado, se han perdido oportunidades para alinear la CSS con otras legislaciones, como las de clima, biodiversidad y economía circular, así como para incentivar la sustitución, lo que subraya la necesidad de un enfoque más integral para asegurar la sostenibilidad química dentro del marco regulatorio de la UE.</p>
<p>Desafortunadamente, la transformación dramática que nos prometió el Pacto Verde parece poco probable, al menos por ahora.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Los costes de la inacción</strong></h5>
<p>La Comisión Europea retrasa de manera generalizada las decisiones de prohibición de tóxicos, a menudo incumpliendo los plazos legales y pasando por alto el impacto más amplio de las sustancias químicas peligrosas, que incluye el coste de la inacción<sup>18</sup> para la salud y el bienestar. Esto causó una gran preocupación el año pasado al Defensor del Pueblo Europeo.<sup>19</sup></p>
<blockquote><p><strong>Los costes de la inacción y los retrasos en la respuesta regulatoria son financieramente onerosos y perjudiciales para la salud pública</strong></p></blockquote>
<p>Es importante recordar que los funcionarios son responsables de la seguridad pública y ambiental. Cada día de retraso significa miles de bebés que nacen en Europa <em>pre-contaminados</em> por sustancias químicas no reguladas, personas que enferman y muertes prematuras causadas por la contaminación química. Es un asunto muy serio. Incluso cuando los riesgos son claros, la Comisión Europea y los gobiernos tardan años en responder. Esto refleja una falta de sentido del deber público y exacerba los riesgos de las sustancias químicas peligrosas. Por ejemplo, un ftalato considerado como sustancia altamente peligrosa, el DEHP, sigue utilizándose desde hace una década debido a una autorización <em>de facto</em> debida a la ausencia de una decisión de la Comisión Europea sobre si debe ser autorizado o no. A la UE le tomó once años prohibir un PFAS, el PFOA, una sustancia química detectada en la sangre humana ya en los años cincuenta, cuarenta años después de que los científicos comenzaran a expresar preocupaciones sobre sus efectos dañinos. Esto ilustra que los costes de la inacción y los retrasos en la respuesta regulatoria son financieramente onerosos y perjudiciales para la salud pública .</p>
<p>Este tipo de inacción es una forma de mala administración, lo que genera altos costes públicos y pone en peligro vidas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Principales deficiencias </strong></h5>
<p>¿Cuáles son los principales cuellos de botella que actualmente dificultan el control efectivo de las sustancias químicas en Europa? Esta pregunta podría contestarse explorando las lagunas políticas y obstáculos que llevaron a la contaminación generalizada con <em>sustancias</em> <em>químicas eternas</em> per- y polifluoroalquiladas (PFAS) en toda Europa.</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-170712" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Figura1.jpg" alt="" width="895" height="727" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Figura1.jpg 895w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Figura1-450x366.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Figura1-300x244.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Figura1-768x624.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Figura1-350x284.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Figura1-600x487.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/Figura1-64x52.jpg 64w" sizes="(max-width: 895px) 100vw, 895px" /></p>
<p>Fuente: Forever Pollution Project</p>
<p>Se puede acceder al mapa original en: <a href="https://foreverpollution.eu/maps-and-data/maps/" target="_blank" rel="noopener">https://foreverpollution.eu/maps-and-data/maps/</a></p>
<p>Los PFAS son una familia de químicos fabricados por el hombre que abarca más de 10 000 sustancias diferentes. Son conocidos como los químicos eternos (<em>forever chemicals</em>), como consecuencia de su extremada persistencia en el medioambiente, al permanecer en el entorno natural sin apenas degradarse. Es posible encontrar PFAS en el medioambiente de prácticamente cualquier país del mundo y también podemos detectarlos en nuestra sangre.</p>
<p><em>Deficiencias en el conocimiento y la implementación: reguladores dando palos de ciego. </em>Uno de los principales obstáculos del control químico es que persiste la falta de conocimiento por parte de las autoridades de los peligros, usos y exposición a las sustancias. El incumplimiento generalizado de las obligaciones de información del reglamento REACH por parte de las empresas, junto con la comunicación ineficaz a lo largo de la cadena de suministro, han llevado a usos no reportados de sustancias químicas peligrosas y un control limitado sobre los usos industriales y las emisiones. El principio de «sin datos, no hay mercado» que rige la norma REACH, se elude rutinariamente, lo que empeora el problema al permitir el uso de sustancias sin una supervisión adecuada y sin consecuencias para las empresas que incumplen la ley.</p>
<p><em>Normativa impotente a industria irresponsable. </em>El control de sustancias químicas en Europa es notablemente lento. El sistema normativo obliga a las autoridades a autorizar la comercialización de sustancias químicas en no más de tres semanas, sin revisar adecuadamente los datos de seguridad química de la industria. Sin embargo, la regulación de una sustancia preocupante puede tomar una década o más. La ausencia de consecuencias para las empresas por la presentación de datos inadecuados perpetúa la cultura del incumplimiento y compromete la efectividad de las regulaciones. La falta de responsabilidad de la industria, junto con la ingenuidad de REACH y su dependencia del cumplimiento voluntario por parte de las empresas, plantean desafíos sustanciales para una regulación efectiva. La ausencia de mecanismos de aplicación estrictos permite a las empresas evitar proporcionar información crítica. Además, el fracaso en implementar efectivamente el principio de precaución contribuye aún más a niveles sin precedentes de contaminación.</p>
<p><em>Enfoque sustancia por sustancia: vaciar el mar con una cuchara. </em>Las ineficiencias del enfoque actual de regular sustancias una a una, enfatizan los retrasos en abordar la contaminación de manera integral. Algunas sustancias químicas pertenecen a grupos de sustancias similares, de la misma familia, de miles de distintos compuestos químicos, como es el caso de los PFAS. Regular este y otros grupos, analizado cada sustancia individualmente, supondría un siglo de esfuerzo y recursos ingentes de los gobiernos.</p>
<p><em> </em><em>Un modelo de industria química insostenible. </em>Abordar y revertir los daños causados por la contaminación química es prohibitivamente caro. El modelo tradicional de la industria química es insostenible e inasequible. Solo limpiar la contaminación por PFAS se estima que costará más que el PIB global y, aun así, estas sustancias se siguen produciendo y liberándose en el medio ambiente.</p>
<p><em>Inacción y falta de responsabilidad por parte de las autoridades. </em>La preocupante falta de responsabilidad de las autoridades, particularmente la Comisión Europea, agrava aún más los desafíos regulatorios. Esto se debe principalmente a la falta de plazos legalmente vinculantes para que la Comisión presente sus propuestas normativas. La tendencia de la Comisión Europea hacia la inacción, a menudo influenciados por las partes interesadas de la industria, la insuficiente consideración de la evidencia científica, el desprecio por los costes de la inacción, junto con la falta generalizada de aplicación del principio de precaución, comprometen el control de las sustancias químicas peligrosas.</p>
<p><em>Insuficiente empoderamiento de la ciudadanía europea: las víctimas olvidadas de la contaminación química. </em>Finalmente, el insuficiente empoderamiento de la ciudadanía europea para proteger sus derechos frente a los peligros químicos es una barrera significativa para un control efectivo de sus riesgos . Esto incluye el derecho a conocer las sustancias químicas peligrosas presentes en los productos cotidianos, la capacidad para exigir acción preventiva pública o para recibir compensación por parte de los contaminadores. La falta de mecanismos para la participación ciudadana y acceso a la justicia debilita la capacidad del marco regulatorio para abordar de manera efectiva las preocupaciones de salud y medioambientales de los individuos y comunidades afectadas.</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-170713" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/foto1.jpg" alt="" width="879" height="584" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/foto1.jpg 879w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/foto1-450x299.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/foto1-300x199.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/foto1-768x510.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/foto1-350x233.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/foto1-600x399.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/10/foto1-64x43.jpg 64w" sizes="(max-width: 879px) 100vw, 879px" />Foto de la gran manifestación (8 de octubre de 2017, Lonigo) en la que participaron 11 000 personas y gracias a la que la Región del Veneto rebajó los límites de PFAS en el agua potable.</p>
<p>Fuente: Mamme No PFAS</p>
<p>En una decisión histórica, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos falló a favor de un grupo de más de 2 000 mujeres suizas de 75 años y más que argumentaron que las políticas climáticas inadecuadas del Gobierno suizo violaban sus derechos humanos. El tribunal europeo reconoció los impactos climáticos como graves e irreversibles y estableció un precedente legal que reconoce que los gobiernos son responsables por su inacción climática, y que el cambio climático representa una amenaza directa a los derechos humanos. La decisión también llamó a los gobiernos a una acción más decidida para proteger a sus ciudadanos y el medio ambiente. Una victoria para la justicia intergeneracional y una llamada a los gobiernos para que actúen con mayor firmeza y urgencia para proteger la salud pública y el medio ambiente que pronto podría trasladarse al campo de la contaminación química.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Recomendaciones</strong></h5>
<p><strong> </strong>En respuesta a estos hallazgos, la Oficina Europea de Medio Ambiente, el EEB por sus siglas en inglés, propone una serie de recomendaciones para mejorar las políticas de control de sustancias químicas.</p>
<p><em> </em><em>Acelerar la regulación de sustancias químicas peligrosas. </em>Es crucial utilizar la información científica disponible para agilizar la regulación de sustancias químicas peligrosas. Para el año 2030, debemos lograr que los productos de consumo estén libres de sustancias tóxicas. Para ello, se deben prohibir las sustancias más dañinas en usos de consumo, profesionales e industriales no esenciales.</p>
<p>Las sustancias químicas más dañinas, como los disruptores endocrinos y sustancias persistentes, identificados ya el siglo pasado como «amenazas emergentes»,<sup>20</sup> nunca deberían haber sido permitidas en productos de uso cotidiano. Las personas esperan que los productos a los que tienen acceso sean seguros, lo cual debe ser una prioridad.</p>
<p><em> </em><em>Fortalecer la aplicación de REACH y la responsabilidad de la industria. </em>Para que el Reglamento REACH sea verdaderamente efectivo, es fundamental introducir sanciones armonizadas y disuasorias en todos los países europeos. Esto significa que las sanciones deben ser consistentes y lo suficientemente fuertes como para desincentivar cualquier incumplimiento. Además, es esencial incorporar un mecanismo que permita retirar del mercado aquellos productos que no cumplan con los requisitos de seguridad, bajo el principio de «sin datos, no hay mercado».</p>
<p>Las empresas químicas deben ser responsables del daño que sus productos puedan causar. Esto implica que deben asumir la responsabilidad financiera para cubrir los costes de monitoreo, compensación a los afectados y remediación del daño ambiental. Es crucial incorporar en la legislación el principio de «quien contamina paga», asegurando así que las empresas que causan daños sean las que se encarguen de reparar y mitigar esos impactos. Este enfoque no solo incentivará a las empresas a ser más cuidadosas, sino que también aliviará a los ciudadanos y a los gobiernos de los costes asociados a la contaminación.</p>
<p><em>Cumplir con las promesas pendientes de la Estrategia de Sustancias Químicas para la Sostenibilidad. </em>Es crucial implementar rápidamente las acciones pendientes de la Estrategia de Sustancias Químicas. Esto incluye prohibir sin demora las sustancias más peligrosas en productos de consumo. Adoptar el concepto de «uso esencial» es fundamental; esto significa que solo se debe permitir el uso de sustancias peligrosas, si son realmente necesarias para garantizar la salud, la seguridad o el buen funcionamiento de la sociedad, y solo cuando no existan alternativas más seguras.</p>
<p>Además, debemos detener la exportación de sustancias químicas prohibidas en Europa para garantizar que no afecten a otras regiones del mundo.</p>
<p><em>Mejorar la responsabilidad de las autoridades. </em>Es fundamental fortalecer los mecanismos de responsabilidad de la Comisión Europea y las autoridades nacionales encargadas del control de sustancias químicas. Debemos empoderar a estas autoridades y exigirles que tomen acciones decisivas para abordar los riesgos químicos emergentes.</p>
<p>Solo mediante una mayor responsabilidad y acciones efectivas por parte de las autoridades podremos garantizar un control adecuado de las sustancias químicas y proteger tanto la salud pública como el medio ambiente.</p>
<p><em>Empoderar a la ciudadanía y establecer mecanismos de compensación. </em>Empoderar a la ciudadanía y asegurar la justicia es esencial para un entorno más seguro y saludable. Para ello, es crucial proporcionar información accesible sobre los riesgos químicos y permitir la participación de ciudadanas y ciudadanos en los procesos de toma de decisiones. Además, debemos establecer acceso a la justicia y mecanismos de compensación para las víctimas de la contaminación química. Esto asegura que los individuos y comunidades afectadas tengan vías claras para obtener reparación y remediación.</p>
<p><em>Integrar químicos, materiales y productos intrínsecamente seguros y sostenibles, y promover la sustitución. </em>Los productos químicos, materiales y productos deberían ser intrínsecamente seguros y sostenibles en todos los sectores de la industria y la vida cotidiana. Para lograrlo, debemos implementar políticas e instrumentos económicos que incentiven el uso de estas alternativas, y promover estrategias de sustitución. Además, se necesita establecer un centro de apoyo a la sustitución a nivel de la UE, que facilite la transición hacia opciones más seguras y sostenibles.</p>
<p><em>Cerrar la brecha de datos. </em>No podemos vivir en la ignorancia y seguir dando palos a ciegas.  Hay que priorizar los esfuerzos para solucionar la falta de datos sobre sustancias químicas, asegurando que las empresas proporcionen información completa sobre peligros, usos y exposición. Además, debemos mejorar la accesibilidad de esta información para las autoridades y partes interesadas a lo largo de las cadenas de suministro. Esto incrementará la transparencia y la trazabilidad de las sustancias químicas en materiales, productos y residuos.</p>
<h5>Conclusiones</h5>
<p><strong> </strong>Aunque la Estrategia de Sustancias Químicas para la Sostenibilidad representa un paso encomiable hacia la gestión sostenible de sustancias químicas, su implementación ha encontrado desafíos significativos, como lo demuestra el escándalo de la contaminación por PFAS en toda la UE. Sin una aplicación estricta, la contaminación de hoy se convierte en el legado de mañana, sin justicia ni reparaciones por el daño causado .</p>
<p>Para romper este ciclo, debemos hacer asumir responsabilidades, poniendo fin a la impunidad con la que operan los contaminadores químicos.</p>
<p>Debemos actuar ahora para combatir la contaminación tóxica. El cambio es un imperativo atrasado. Ignorar el problema no hará que desaparezca. No podemos permitirnos esperar décadas para solucionar lo que sabemos que ya está roto.</p>
<p>Al abordar estos problemas y adoptar las recomendaciones aquí expuestas, los responsables políticos pueden mejorar la efectividad de la CSS, prevenir futuras catástrofes similares a la de los PFAS y asegurar un paisaje químico más seguro y sostenible para Europa.</p>
<p>Es nuestro deber generacional salvaguardar el futuro, construir resiliencia, apoyar la innovación y asegurar que dejemos un entorno saludable para quienes nos sucedan.</p>
<h5>NOTAS</h5>
<p>1 <em>Iniciativa Europea de Biomonitorización Humana</em>, disponible en: <a href="https://www.hbm4eu.eu/wp-content/uploads/2017/03/Spanish-1.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://www.hbm4eu.eu/wp-content/uploads/2017/03/Spanish-1.pdf</a></p>
<p>2 «All Europeans are exposed to chemical substances», <em>Vito</em>, 2 de mayo de 2022, disponible en: <a href="https://vito.be/en/news/all-europeans-are-exposed-chemical-substances" target="_blank" rel="noopener">https://vito.be/en/news/all-europeans-are-exposed-chemical-substances</a></p>
<p>3 Kyle Bagenstose, «&#8217;Polluted&#8217; babies, millions dead: Scientists sound alarm on global pollution», Phys Org, 18 de mayo de 2022, disponible en: <a href="https://phys.org/news/2022-05-polluted-babies-millions-dead-scientists.html" target="_blank" rel="noopener">https://phys.org/news/2022-05-polluted-babies-millions-dead-scientists.html</a></p>
<p>4 Tom Perkins, «‘Forever chemicals’ detected in all umbilical cord blood in 40 studies»,  <em>The Guardian</em>, 23 de septiembre de 2022,  disponible en: <a href="https://www.theguardian.com/environment/2022/sep/23/forever-chemicals-found-umbilical-cord-blood-samples-studies" target="_blank" rel="noopener">https://www.theguardian.com/environment/2022/sep/23/forever-chemicals-found-umbilical-cord-blood-samples-studies</a></p>
<p>5 Organización Mundial de la Salud, <em>The public health impact of chemicals: knowns and unknowns</em>, OMS, Ginebra, 2016, disponible en: <a href="https://www.who.int/publications/i/item/WHO-FWC-PHE-EPE-16.01-eng" target="_blank" rel="noopener">https://www.who.int/publications/i/item/WHO-FWC-PHE-EPE-16.01-eng</a></p>
<p>6 Joseph Pizzorno, , «Environmental Toxins and Infertility», <em>Integr Med (Encinitas)</em><em>,</em> abril de 2018, 17(2), pp. 8-11, disponible en: <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6396757/" target="_blank" rel="noopener">https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6396757/</a></p>
<p>7 Philippe Grandjean y Philippe J. Landrigan, «Neurobehavioural effects of developmental toxicity», <em>The Lancet Neurology</em>, marzo de 2014, 13(3), pp. 330-338, disponible en: <a href="https://www.thelancet.com/journals/laneur/article/PIIS1474-4422(13)70278-3/fulltext" target="_blank" rel="noopener">https://www.thelancet.com/journals/laneur/article/PIIS1474-4422(13)70278-3/fulltext</a></p>
<p>8 Iniciativa Europea de Biomonitorización Humana, <em>Factsheet &#8211;  Phthalates</em>, s/f,  disponible en: <a href="https://www.hbm4eu.eu/factsheets/phthalates/" target="_blank" rel="noopener">https://www.hbm4eu.eu/factsheets/phthalates/</a></p>
<p>9 Damian Carrington,  «Warning of &#8216;ecological Armageddon&#8217; after dramatic plunge in insect numbers», <em>The Guardian</em>, 18 de octubre de 2017, disponible en: <a href="https://www.theguardian.com/environment/2017/oct/18/warning-of-ecological-armageddon-after-dramatic-plunge-in-insect-numbers" target="_blank" rel="noopener">https://www.theguardian.com/environment/2017/oct/18/warning-of-ecological-armageddon-after-dramatic-plunge-in-insect-numbers</a></p>
<p>10 Damian Carrington, «Orca &#8216;apocalypse&#8217;: half of killer whales doomed to die from pollution», <em>The Guardian</em>, 27 de septiembre de 2018, disponible en: <a href="https://www.theguardian.com/environment/2018/sep/27/orca-apocalypse-half-of-killer-whales-doomed-to-die-from-pollution" target="_blank" rel="noopener">https://www.theguardian.com/environment/2018/sep/27/orca-apocalypse-half-of-killer-whales-doomed-to-die-from-pollution</a></p>
<p>11 Damian Carrington, «Chemical pollution has passed safe limit for humanity, say scientists», <em>The Guardian</em>, 18 de enero de 2022, disponible en: <a href="https://www.theguardian.com/environment/2022/jan/18/chemical-pollution-has-passed-safe-limit-for-humanity-say-scientists" target="_blank" rel="noopener">https://www.theguardian.com/environment/2022/jan/18/chemical-pollution-has-passed-safe-limit-for-humanity-say-scientists</a></p>
<p>12 ECHA y EEA, «EU Agencies: more work needed to make chemicals safe and sustainable», 17 de abril de 2024, disponible en: <a href="https://echa.europa.eu/-/eu-agencies-more-work-needed-to-make-chemicals-safe-and-sustainable" target="_blank" rel="noopener">https://echa.europa.eu/-/eu-agencies-more-work-needed-to-make-chemicals-safe-and-sustainable</a></p>
<p>13 Tatiana Santos, Vito Buosante, Hélène Loonen y Geraldine Borja, <em>«Need for Speed – Why it takes the EU a decade to control harmful chemicals and how to secure more rapid protections»</em>, European Environmental Bureau (EEB), julio de 2022, disponible en: <a href="https://eeb.org/library/the-need-for-speed-why-it-takes-the-eu-a-decade-to-control-harmful-chemicals-and-how-to-secure-more-rapid-protections/" target="_blank" rel="noopener">https://eeb.org/library/the-need-for-speed-why-it-takes-the-eu-a-decade-to-control-harmful-chemicals-and-how-to-secure-more-rapid-protections/</a></p>
<p>14 Eurobarómetro de la Comisión Europea, disponible en: <a href="https://europa.eu/eurobarometer/surveys/detail/3173" target="_blank" rel="noopener">https://europa.eu/eurobarometer/surveys/detail/3173</a></p>
<p>15 Comisión Europea, <em>Pacto Verde Europeo</em>, 2019, disponible en: <a href="https://commission.europa.eu/strategy-and-policy/priorities-2019-2024/european-green-deal_es" target="_blank" rel="noopener">https://commission.europa.eu/strategy-and-policy/priorities-2019-2024/european-green-deal_es</a></p>
<p>16 Comisión Europea, <em>Estrategia de sostenibilidad para las sustancias químicas</em>, 2020, disponible en: <a href="https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/HTML/?uri=CELEX:52020DC0667&amp;from=DE" target="_blank" rel="noopener">https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/HTML/?uri=CELEX:52020DC0667&amp;from=DE</a></p>
<p>17 EEB, «From Risk to Resilience: Navigating Towards a Toxic-Free Future», 2024, disponible en: <a href="https://eeb.org/library/from-risk-to-resilience-navigating-towards-a-toxic-free-future/" target="_blank" rel="noopener">https://eeb.org/library/from-risk-to-resilience-navigating-towards-a-toxic-free-future/</a></p>
<p>18 El <em>coste de la inacción</em> se refiere a las consecuencias negativas y costos que resultan de no tomar medidas para evitar problemas.</p>
<p>19 Defensor del Pueblo Europeo, «The risk management of dangerous chemical substances by the European Commission», 2023, disponible en: <a href="https://www.ombudsman.europa.eu/en/opening-summary/en/170893" target="_blank" rel="noopener">https://www.ombudsman.europa.eu/en/opening-summary/en/170893</a></p>
<p>20 Comisión Europea, <em>Estrategia comunitaria en materia de alteradores endocrinos</em>, 1999, disponible en: <a href="https://eur-lex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=COM:1999:0706:FIN:Es:PDF" target="_blank" rel="noopener">https://eur-lex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=COM:1999:0706:FIN:Es:PDF</a></p>
<p>Acceso al texto del artículo en formato pdf: <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/el-riesgo-quimico-una-amenaza-invisible-en-la-union-europea/" target="_blank" rel="noopener"><em>El riesgo químico: una amenaza invisible en la Unión europea. </em></a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Por muy verde que nos lo pinten</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 12 Sep 2025 11:12:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Agroquímicos]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<category><![CDATA[Tóxicos]]></category>
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					<description><![CDATA[Parte del rechazo del reglamento que proponía reducción significativa del uso de los pesticidas más tóxicos y analiza la peligrosidad del actual modelo alimentario global, y de la UE en particular.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><img decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-162296" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-300x423.jpg" alt="" width="300" height="423" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-300x423.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-450x634.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-1200x1691.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-768x1082.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-1090x1536.jpg 1090w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-1453x2048.jpg 1453w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-350x493.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-600x846.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-scaled.jpg 1816w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><em>El 22 de noviembre del año 2023 no fue un día cualquiera para la salud de la población y el medio ambiente europeo. Fue uno de los días más tristes y vergonzosos (y ha habido muchos) que se recuerdan en el Parlamento Europeo. Se votaba un reglamento que proponía una reducción significativa del uso de los pesticidas más tóxicos que inundan cada día los ecosistemas y que provocan graves problemas de salud a las poblaciones humanas y, contra todo pronóstico, se rechazó en medio la euforia descontrolada (literalmente) del lobby agroquímico, junto con la algarabía de la derecha, ultraderecha liberales y parte del grupo socialista europeo.</em></p>
<p><em>No era un reglamento cualquiera, era el primer intento serio de limitar el derecho a contaminar que se ha auto otorgado la industria pesticida y el modelo agrícola enganchado a los agrotóxicos. Un primer rayo de luz para intentar construir una Europa más saludable para nosotros y las generaciones venideras. Kaputt.</em></p></blockquote>
<p><strong>Javier Guzmán</strong> director de<a href="https://justiciaalimentaria.org/" target="_blank" rel="noopener"> Justicia Alimentaria</a> escribe «Por muy verde que nos lo pinten» en el <a href="https://www.fuhem.es/papeles/papeles-166/" target="_blank" rel="noopener">número 166</a> de <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em></a> dedicado a los Contaminantes químicos.</p>
<p>El rechazo del Parlamento Europeo del 22 de noviembre de 2023 a un reglamento que proponía una reducción significativa del uso de los pesticidas más tóxicos sirve al autor como punto de partida para analizar los sinsentidos y peligrosidad del actual modelo alimentario global, y de la UE en particular.</p>
<h5><strong>Un largo proceso</strong></h5>
<p>Este reglamento no fue un invento que se redactó una mañana en un despacho de una organización ambientalista. Fue uno de los textos más trabajados y con más consenso social y académico que se recuerdan. Las voces que pedían una reforma del uso de pesticidas provenían tanto de la propia Comisión Europea, como de distintas comisiones del Parlamento Europeo, el Tribunal de Cuentas Europeo, la comunidad científica independiente (con una carta de más de 7 000 personas científicas), la ciudadanía europea (Eurobarómetro), asociaciones médicas, ambientalistas, ONG y un largo etcétera. Pero de nada ha servido el clamor popular, científico y europeo. Después de dos años de arduo trabajo intentando revocar una normativa obsoleta e ineficaz para proteger a la ciudadanía europea y al medio ambiente de la inaceptable toxicidad que producen décadas de uso descontrolado e intensivo de pesticidas altamente peligrosos, todo voló por los aires con ese voto en favor de la toxicidad. Ese día entramos en modo suicida.</p>
<p>El primer paso hacia el desastre, y que ya empezaba a insinuar el golpe que se avecinaba, se registró con la autorización durante diez años más del glifosato, una sustancia altamente peligrosa que podrá seguir contaminando nuestros cuerpos y medio ambiente hasta el año 2034. Es la segunda prórroga que se le concede a esta substancia fabricada por Bayer de la que no hay ninguna duda, ninguna, de que es ultra tóxica.</p>
<p>Lo que se aprobó ese 22 de noviembre fue decir que no a la reducción del uso de sustancias catalogadas como altamente peligrosas, decir no a dejar de utilizar pesticidas peligrosos en zonas sensibles (zonas de alta biodiversidad, zonas cerca de personas vulnerables, escuelas, centros sanitarios), decir no al paquete de ayudas para la transición hacia una agricultura libre de pesticidas, decir no a las ayudas a la gestión integrada de plagas y sistemas de gestión agrícola sin pesticidas y decir no a las acciones destinadas a potenciar el uso de pesticidas de bajo riesgo frente a los más peligrosos.</p>
<p>Finalmente, y para cerrar el debate y tirar las llaves al fondo del mar, en una maniobra totalmente inédita, se impidió que el texto rechazado pudiera volver a la Comisión de Medio Ambiente para reajustarlo e intentar una segunda votación de consenso.</p>
<p>Esto demuestra que el único objetivo por parte de la derecha, ultraderecha y el socialismo europeo más conservador era el detener frontalmente la reforma y aniquilar cualquiera normativa que afectara los intereses económicos dictados por los <em>lobbies</em> de la agroindustria.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Un sistema agroalimentario suicida</strong></h5>
<p>El golpe del 22 de noviembre del año 2023 esconde el problema de fondo. Vivimos en una contradicción suicida que deberíamos resolver, pero el sistema alimentario actual no puede. Por un lado, los pesticidas se han convertido en la piedra angular de los sistemas agrícolas predominantes y, puesto que el sistema agroalimentario se ha construido en base a ellos, ahora resulta extremadamente difícil quitarlos porque la estructura se tambalearía y amenazaría con derrumbarse. Es un modelo productivo dependiente de los agrotóxicos y esto es un grave problema.</p>
<p>Por otro lado, estos mismos pesticidas son una de las mayores amenazas para nuestra salud y medioambiente. Hoy en día respiramos, comemos, bebemos y tocamos sustancias que nos enferman y matan silenciosamente. A nosotros y a nuestro entorno.</p>
<p>Esta contradicción es irresoluble. O cambiamos de modelo productivo (y de sistema alimentario) o vamos a seguir enfermándonos y enfermando al planeta. No hay término medio, ni consensos ni terceras vías. De ahí los nervios descomunales de todo el agronegocio cada vez que se toca el tema de los pesticidas; de ahí la absoluta necesidad de seguir intentándolo. Es su piedra angular, como cuando juegas al juego de los barquitos y te das cuenta de que has tocado al portaaviones.</p>
<blockquote><p>Vivimos en una contradicción suicida, pero el sistema alimentario actual no puede resolverlo porque es un modelo productivo dependiente de los agrotóxicos</p></blockquote>
<p>El Estado español no es un actor secundario en toda esta problemática, al contrario. Somos el rey absoluto en el uso de pesticidas en Europa. Nuestros suelos agrarios reciben, anualmente, más de 76 000 toneladas de pesticidas y eso es así, en semejantes cantidades, desde hace una decena de años como mínimo. Año tras año. En esta «Eurocopa de la toxicidad» ganamos claramente a Francia (69 000 ton.), a Turquía (52 000 ton.), a Italia (50 000 ton.), y goleamos claramente a Alemania (48 000 ton.). Si lo calculamos por habitante, Italia, Francia y Portugal rondan el kilo de biocidas por persona; el Estado español alcanza 1,6 kg.</p>
<p>Por lo que respecta al negocio, las empresas de pesticidas han comercializado sus substancias tóxicas en el Estado por un valor de 1 000 millones de euros.</p>
<p>¿Cómo se puede llegar a justificar semejante avalancha tóxica? En parte gracias a un complejo entramado legal y “científico” que lo permite y avala. Un punto clave para entender de lo que estamos hablando es pensar que la aprobación, uso y control de los pesticidas esta «controlado». La realidad es que, cuando se miran bien los datos y las normativas, nos daremos cuenta que ese entramado es de cartón piedra y que estamos confiando en un sistema con más grietas y agujeros que la Acrópolis, y mucho menos bonito. Por un lado, el sistema de aprobación se ha diseñado basándose en todo un entramado a medida de la industria, divide los pesticidas en tres grandes categorías: autorizados, no autorizados y prohibidos<strong>.</strong> En teoría, las prohibidas y las no autorizadas tienen un grado de toxicidad del todo inasumible, mientras que las autorizadas van desde las muy tóxicas a las menos tóxicas. ¿Una sustancia prohibida no es lo mismo que una no autorizada? A nivel de toxicidad es prácticamente lo mismo, pero no a nivel «usuario». Básicamente las no autorizadas son sustancias altamente tóxicas pero que se pueden utilizar bajo determinados supuestos. La normativa concede autorizaciones excepcionales de 120 días para el uso de estas sustancias altamente tóxicas y la concesión es tan sencilla que asusta. Solamente en el año 2019, el Estado español dio su visto bueno a 33 solicitudes de excepción. La mayoría de ellas (76 %) fue para usos para los que no existe autorización; el resto (24 %) fue para permitir usar sustancias prohibidas. En 2022 y hasta abril de 2023, el Estado español concedió 58 autorizaciones excepcionales y es el Estado que más excepciones utiliza.</p>
<blockquote><p>España es el rey absoluto en el uso de pesticidas en Europa: nuestros suelos agrarios reciben, anualmente, más de 76 000 toneladas de pesticidas</p></blockquote>
<p>Y aquí viene uno de los grandes problemas de este sistema y es que es esencial determinar con certeza qué sustancia es tóxica y cuál no y, sobre todo, cuánto de tóxica es y dónde ponemos el límite entre la toxicidad aceptable y la que no lo es. La ineficacia del sistema actual de autorización para proteger adecuadamente la salud humana y medioambiental reside en que el sistema vigente no tiene en cuenta, a la hora de las evaluaciones de riesgo, el ciclo de vida del pesticida, como tampoco sus efectos a largo plazo y acumulativos, ni la actividad de disrupción endocrina, ni el efecto combinado o cóctel que aparece cuando actúen diferentes sustancias activas tóxicas al mismo tiempo, ni tampoco los patrones dosis-respuesta no estándares que siguen muchas sustancias.</p>
<p>No estamos hablando de cuatro sustancias. Aunque las cifras se actualizan periódicamente, en la actualidad existen unas 480 sustancias activas autorizadas, unas 890 sustancias no autorizadas, unas 45 prohibidas y unas 15 pendientes de autorización. Pero recordemos que una cosa son las sustancias activas y otra los pesticidas. Estos pueden contener diversas sustancias. De hecho, el número de pesticidas autorizados asciende a más de 2 000, pero se pueden combinar de muchas más maneras. Cada una de estas sustancias y combinaciones se deben evaluar en términos de toxicidad aguda, toxicidad crónica, toxicidad acumulada, toxicidad por efecto cóctel, posible efecto hormonal; en términos también de toxicidad para el medio ambiente (todo el medio ambiente, y metamos en esta categoría todo lo imaginable). Está demostrado que hemos sobrepasado el límite humano de análisis y control de las sustancias químicas. Entender que hay un límite físico a lo que podemos evaluar y que superarlo supone de facto, no evaluar, es importante en el caso de los pesticidas. La no evaluación de un producto tóxico y su dispersión a gran escala es una irresponsabilidad mayúscula y con graves efectos para la especie humana, presentes y futuros.</p>
<p>La toxicidad de esta galaxia de sustancias es, literalmente, invaluable. Y no solo es que el sistema esté sobrepasado por lo que tiene que controlar y sus efectos, sino que además cuenta con un sistema de control pobre y en nuestra opinión, poco riguroso. Para controlar los pesticidas existentes, los países de la Unión Europea están obligados a publicar anualmente el número de muestras de alimentos, qué pesticidas y en qué cantidad se han encontrado. Los últimos datos disponibles para el Estado español hacen referencia a los resultados del programa de vigilancia y control de residuos de plaguicidas en alimentos para el año 2020. Se tomaron 1 543 muestras. Para hacernos una idea de si eso es mucho o poco, en el año 2014 se tomaron prácticamente el doble. A nivel de muestras per cápita, son seis muestras por cada 100 000 habitantes. En Alemania se toman 23 por cada 100 000, en Francia 12 o en Italia 18. Siendo más claros: el Estado español es el país de la UE que menos muestras analiza per cápita.</p>
<p>Otro tema preocupante es qué tipo de pesticidas se analizan en las muestras. Los criterios de selección de qué se debe analizar no están claros, ya que no se evalúan todas las sustancias utilizadas en la práctica agrícola del país. De hecho, de los 50 pesticidas más utilizados en el Estado español, no se evaluaron algunos de los productos de mayor consumo, dejando a más del 62% de los pesticidas disponibles sin supervisar. Es decir, el Estado español mira poco y mal, cada vez permite más pesticidas en las frutas y verduras y estos son cada vez más combinados y peligrosos.</p>
<p><strong> </strong></p>
<h5><strong>Exportar toxicidad</strong></h5>
<p>Si quieren continuar viendo la absoluta ficción de control en la que vivimos, la cosa toma un aspecto todavía más inexplicable cuando comprobamos que los países la UE estamos exportando toxicidad a países vulnerables.</p>
<p>Se ha constatado que cada vez se fabricaban y comercializaban más pesticidas peligrosos en el mundo y que la mayor parte de países que los recibían no tenían la capacidad para evaluarlos correctamente. Se trata de sustancias cuyo uso está prohibido en territorio europeo, pero no su fabricación. Ello permite que las empresas situadas en el Estado español y en la UE sigan fabricando sustancias prohibidas y las exporten a terceros países. Las administraciones involucradas no solamente lo permiten, sino que lo facilitan a través de la creación y mantenimiento de un sistema normativo <em>ad hoc</em>.</p>
<p>Según datos de la Agencia Europea de Productos Químicos (ECHA), en 2020 se exportaron unas 667 000 toneladas de productos químicos peligrosos prohibidos o severamente restringidos en la UE. El mecanismo básico que facilita a las empresas producir pesticidas que están prohibidos en la UE y exportarlos a otros países se denomina Consentimiento Previo Informado (PIC, por sus siglas en inglés). Lo único que tienen que hacer, pues, es informar al país importador. Poniendo números a la barbarie, 4 400 millones de euros de los más de 12 000 millones en ventas de pesticidas realizadas por las cinco principales empresas del sector provienen de las ventas de pesticidas muy peligrosos.</p>
<blockquote><p>La UE exporta pesticidas altamente peligrosos y prohibidos aquí, externalizando la toxicidad sobre las personas y los países más vulnerables</p></blockquote>
<p>La irracionalidad de este sistema de exportación tóxica se constata cuando se entiende que quienes más utiliza estas sustancias son los países agroexportadores, y que la utilizan para fumigar sus monocultivos, y que el destino de esos alimentos no es otro que la UE. Es decir, te vendo un tóxico peligroso, lo utilizas en las plantaciones de frutas y verduras, y luego te las compro. Un buen negocio para las corporaciones, pero malas noticias para la población de aquí y de allí<strong>.</strong> Este «efecto bumerán», por tanto, viene de lejos y es que este regreso de los pesticidas prohibidos a través de la importación de alimentos contaminados es una realidad antigua e innegable.</p>
<p>En el caso del Estado español, ¿existe este efecto bumerán? Hemos visto que los dos mayores países receptores de las exportaciones tóxicas de nuestro Estado son Marruecos y Brasil. Una de las aplicaciones más utilizadas de estas sustancias es para los monocultivos de frutas y hortalizas. ¿Cuál es el país del que importamos más fruta? Efectivamente, de Marruecos. El segundo es Costa Rica. ¿Y el tercero? Brasil. Más del 15% de toda la fruta que importamos viene de Marruecos y Brasil. En lo que se refiere a las hortalizas, el principal país del que importamos es Francia, pero el segundo es, de nuevo, Marruecos.</p>
<p>Exportar tóxicos a Marruecos para que se utilicen masivamente en alimentos que vamos a importar en grandes cantidades no parece un modelo ejemplar de protección de la salud de la población española. Pero, ¿los alimentos importados de países a los que vendemos pesticidas aquí prohibidos tienen residuos de los mismos? Hay indicios que apuntan hacia una misma dirección que sirve para denunciar que una gran parte de las frutas y verduras que consumimos tienen residuos de pesticidas no autorizados. La UE tiene la denominada Red de Alerta Rápida para los Productos Alimenticios y Piensos (RASFF), que intenta detectar los riesgos para la población europea de los alimentos que entran en la UE. Si miramos cuántas alertas se han generado por presencia ilegal de residuos de pesticidas en alimentos importados veremos que son más de 3 000 en dos años y medio (desde enero de 2020 hasta mediados de 2022). Es decir, 3,5 alertas cada día. En el caso del Estado español, durante este mismo período se han detectado noventa casos, uno cada semana, y de estos, la mitad es por causas de «grave riesgo››.</p>
<p>Los Estados europeos (incluido el español) dan luz verde al efecto bumerán autorizando la exportación de pesticidas prohibidos o no aprobados a pesar de saber que estas sustancias dañan gravemente la salud humana y el medio ambiente en los Estados importadores. A pesar de la parálisis de las autoridades europeas, algunos gobiernos han empezado a mover ficha. El caso más destacable es Francia, que desde el 1 de enero de 2022 prohibió la exportación de pesticidas que están prohibidos en la UE por razones de salud o protección del medio ambiente.</p>
<p>Ahora que tenemos claro el diagnóstico, se ve con claridad lo que movimientos sociales y científicos venimos denunciando hace años. No hay otra salida que abandonar de manera urgente el uso de pesticidas, y para ello es necesario apostar por una transformación del actual sistema alimentario, de base agroecológica y descentralizada que priorice el derecho a la alimentación, y la buena noticia es que es posible, es viable y se puede hacer.</p>
<p>Viendo que el sistema es irreformable, que el negocio de los pesticidas es mayúsculo y que el modelo agrícola actual es totalmente dependiente de estas substancias, quizás se entienda mejor lo que pasó el 22 de noviembre del año 2023 en el Parlamente Europeo. Con lo que no contábamos, seguramente, era con que la barra libre a la toxicidad pesticida era el primer paso para la demolición exprés del incipiente edificio de política de transición alimentaria y agraria europea, y descarbonización de la misma.</p>
<p>Un derribo que es la expresión de la victoria de la movilización agraria que hemos vivido los últimos meses. Movilización iniciada y creada por las grandes patronales agrarias europeas cuyos intereses y gobierno están muy cerca, por decir algo moderado, de las grandes empresas agroquímicas europeas. El guion estaba escrito: se trataba de hacer descarrilar el pacto verde europeo y la incipiente transición ecológica de la agricultura europea. O al menos ganar tiempo hasta la llegada de las elecciones parlamentarias europeas de 2024 en las que todos los expertos auguran un aumento del peso y poder de los partidos conservadores y de extrema derecha.</p>
<p>Para realizar esta operación, estaba claro que nadie en su sano juicio podría plantear un choque frontal contra las medidas del Pacto Verde, en medio de la crisis climática y meses después de la cumbre de Dubái en la que la agricultura jugó un papel protagonista en el diagnóstico de nuevas políticas frente a la crisis climática.</p>
<p>Así que había que sacar a los agricultores a la calle, y para ello utilizaron los elementos reales e indiscutibles que están afectando al modelo de agricultura familiar europea. Factores como la subida de precio de insumos, como el petróleo, el gas, los fertilizantes, el abuso en la imposición de márgenes de las grandes distribuidoras de alimentos o el exceso de burocracia y dificultad, cuando no imposibilidad para aplicar las medidas “verdes” derivadas de la última PAC, que suponía un auténtico calvario para los agricultores debido a un exceso de burocratización, y a medidas que en absoluto estaban pensada para la mediana y pequeña agricultura. Todo esto mezclado con problemas estructurales no resueltos, como es la concentración de la propiedad de la tierra cada vez mayor, la falta de relevo generacional, etc.., creaba las condiciones necesarias para incendiar las capitales europeas, que, si bien ya habían comenzado en Holanda y Alemania, toman su mayor vuelo e importancia cuando irrumpen en el país de mayor poder en la política agraria europea como es Francia, impulsada por la patronal conservadora agraria más importante, la FSNA. Una movilización que en nuestro país coincide paradójicamente, con uno de los mejores años de renta del sector agrario, con aumento de márgenes que no hacía prever una movilización de tal magnitud, y que si prendió fue por la habilidad de la extrema derecha que consiguió sacar colectivos y grupos a la calle, con la inestimable colaboración de  unos medios de comunicación ávidos de imágenes similares a las francesas, y que acabó arrastrando a todo el movimiento sindical agrario, nadie podía quedarse en casa y regalar ese espacio a la extrema derecha.</p>
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<h5>Revolución verde 4.0</h5>
<p>Pues bien, después de la absoluta victoria y entierro del Pacto Verde, después de recogidos los restos de la fiesta que se vivió en los mejores salones de Europa, la pregunta que nos hacemos es: ¿y ahora qué? ¿Volvemos a lo de antes? ¿Todo está resuelto? ¿La agricultura familiar ya es viable? ¿Nos cargamos los objetivos del cambio climático? ¿Los pesticidas ya no serán reducidos?  En mi opinión la respuesta no es sencilla, pero si conocemos las líneas maestras de lo que viene, de lo que llevan las grandes empresas del <em>agro business</em> diseñando hace algunos años. El primer objetivo no es nuevo, de hecho, es el de siempre, el gran pilar de la política neoliberal europea y que se ha expresado de una manera clara y transparente, se trata de seguir avanzando sin cortapisa en el desarrollo del modelo industrial agroexportador a través de la expansión de los tratados de libre comercio. Como muestra de ello, los dos últimos acuerdos con Chile y Nueva Zelanda este mismo año. Avanzando sí, pero no como antes, y aquí vienen las novedades que marcarán sin duda el tablero de juego los próximos años, y es que las grandes empresas del agronegocio se dieron cuenta hace un tiempo que no podían seguir siendo los malos de la película, los que contaminan el campo y los alimentos, y dejar por otro lado que la agroecología y la soberanía alimentaria siguiera su expansión y su configuración como única salida a la crisis alimentaria y climática. Si ese modelo basado en sistemas alimentarios locales, descentralizados y sociales se convirtieran en hegemónicos, se acaba el negocio y control de las grandes corporaciones químicas y del agro. El cambio climático no pueda dar lugar a un cambio en las políticas, actores, y modelos, el cambio climático tiene que dar lugar a la profundización del actual modelo y para ello van a activar todas las palancas necesarias, y en esto están.</p>
<p>Lo que viene, por tanto, es una nueva Revolución verde. En unos meses vamos a empezar a escuchar por todos lados y a ver planes, estrategias, productos, normativas, reglamentación con palabras como agricultura de precisión, inteligente, de alta tecnología, adaptada, regenerativa, climática, <em>big data</em> alimentaria, Revolución verde 4.0 o neutra en emisiones. A esta revolución se le está llamando de diferentes formas, todas con nombres que desprenden atributos concebidos como positivos por la sociedad, pero no se pierdan, ya que se trata del mismo modelo de la Revolución verde 1, 2 y 3. Ya no sabemos ni cuantas llevamos. Mismos actores, mismos efectos. Un modelo basado en el uso ingente de tecnología, sensores, robots, drones, inteligencia artificial, nuevos regadíos, datos algoritmos, satélites, fertilizantes y pesticidas de nueva generación, nuevos transgénicos, cultivos intensivos de regeneración, etc. Y esta vez, con una reducción de la mano de obra como no podemos ni imaginar. Un modelo que sigue la consigna industrial, grandes monocultivos “verdes” y la sustitución de mano de obra, que en este momento es uno de los mayores costes asociados a la vez que genera un mayor consenso en los países del norte debido a la sensibilidad creciente contra la explotación laboral. No es el foco principal de este texto, pero, como se decía antiguamente, manténganse a la escucha porque frente a los innegables impactos negativos del modelo alimentario capitalista actual, impactos sociales, ambientales, climáticos, territoriales, culturales y de salud, el nuevo juguete del agronegocio se va a basar en la tecnología inteligente con la promesa de usar el pesticida justo, en el momento justo, en el lugar justo. De usar el agua justa y precisa, de usar el fertilizante sintético justo, de usar la energía justa en el lugar justo. Ahora será todo preciso, inteligente, limpio y <em>smart</em>.</p>
<blockquote><p>El nuevo juguete del agronegocio se basa en la tecnología inteligente que promete usar el pesticida justo, en el momento justo, en el lugar justo</p></blockquote>
<p>Esto es el paquete que está impulsando el gran <em>lobby</em> del agronegocio, y una vez derribado el edificio del Pacto Verde, los gobiernos estatales y también el europeo ya están allanando el camino para este desembarco, no solo en nuevas regulaciones sino directamente en la inversión de dinero público. Hace unos pocos días el Ministerio de Agricultura anunciaba una nueva política de modernización de regadíos, con la inversión más ambiciosa de la historia superior a los 2 400 millones de euros. O si quieren, vean la cantidad ingente de fundaciones, investigaciones, jornadas, seminarios y publicaciones “verdes” financiadas por las grandes empresas agroquímicas y tecnológicas.</p>
<p>Se trata del mayor trampantojo de la historia, o si lo prefieren, de la tormenta perfecta de <em>greenwashing</em>, perpetrado por las grandes corporaciones, que en un momento fueron conscientes del avance de las propuestas campesinas a nivel global como única respuesta necesaria frente a la crisis climática, y decidieron disputar y ocupar ese espacio tan preciado de la sostenibilidad. Una sostenibilidad agroexportadora tan falsa como cara. Tan falsa, porque como pueden entender, muchas de estas tecnologías suplemente son espejismos, no sirven y ya se ha demostrado su falta de eficacia y adaptación al mundo agrario. Se trata en realidad de una patada hacia adelante, profundizado en el sistema que nos ha traído hasta aquí, empresas exportadoras cada vez más grandes, más recursos, más monocultivos, más concentración de tierras, más integrado, más vertical y, claro está, más caro. La tecnología no es barata ya saben, mejores tractores, drones, cosechadoras, etc. Un paraíso al que la pequeña y mediana producción no serán llamados, porque simplemente no se lo podrán pagar, esta vez ni siquiera endeudándose.</p>
<p>En este momento de bruma y confusión es imprescindible distinguir bien, y no equivocarnos como la paloma, por muy verde que nos lo piten. Hace falta reivindicar con más fuerza que nunca la soberanía alimentaria como nuestra última línea de defensa y esperanza. No se trata de una batalla contra la tecnología en sí, sino por el control de la misma y su adaptación. No es igual que los datos sean públicos y accesibles para todos los agricultores y agriculturas que solo en manos de grandes empresas privadas, y no es igual una tecnología pensada en grandes monocultivos intensivos que en pequeñas y medianas explotaciones. La disputa es política, no solo tecnológica. Las preguntas son las de siempre: ¿quién ha de producir los alimentos? ¿Para quién? ¿Cómo se producen y dónde? De como respondamos dependerá nuestro futuro.</p>
<p><strong>Javier Guzmán</strong> es director de Justicia Alimentaria.</p>
<p>Acceso al artículo en formapo pdf: <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/por-muy-verde-que-nos-lo-pinten/" target="_blank" rel="noopener"><em>Por muy verde que nos lo pinten</em></a></p>
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		<title>Entrevista a la RE de la ONU sobre la Promoción y Protección de los Derechos Humanos en el contexto del Cambio Climático, Elisa Morgera</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Jul 2025 09:32:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio climático]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
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		<category><![CDATA[Salud]]></category>
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					<description><![CDATA[Es fundamental considerar las experiencias de los grupos vulnerables sobre el clima al mismo nivel que los conocimientos técnicos.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><strong><img decoding="async" class="alignright size-full wp-image-167076" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/04/Portada-169-con-borde.jpg" alt="" width="400" height="600" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/04/Portada-169-con-borde.jpg 400w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/04/Portada-169-con-borde-300x450.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/04/Portada-169-con-borde-350x525.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2025/04/Portada-169-con-borde-64x96.jpg 64w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" />Es fundamental considerar las experiencias de los grupos vulnerables sobre el clima al mismo nivel que los conocimientos técnicos</strong></p></blockquote>
<p>El número 169 de <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em></a> recoge en su sección <strong>ACTUALIDAD</strong> una entrevista realizada por Nuria del Viso a la Relatora Especial de la ONU sobre la Promoción y Protección de los Derechos Humanos en el contexto del Cambio Climático, <strong>Elisa Morgera.</strong></p>
<p>Elisa Morgera es catedrática de Derecho Ambiental Global en la Universidad de Strathclyde, Glasgow (Reino Unido) y profesora adjunta de Derecho Ambiental Internacional y de la Unión Europea en la Universidad de Finlandia Oriental. Anteriormente, trabajó con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación en Italia y con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Barbados; y siguió colaborando con las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales como consultora y experta independiente. Ha asesorado a gobiernos y a la sociedad civil en África, Asia, Europa, América Latina, el Caribe y el Pacífico Sur. De 2019 a 2024, Elisa Morgera dirigió One Ocean Hub, una colaboración de investigación global Norte/Sur sobre los derechos humanos y el océano.</p>
<p>Morgera es licenciada en Derecho por la Universidad de Trieste (Italia), tiene un máster en Derecho Medioambiental por el University College de Londres y un máster de investigación y un doctorado en Derecho Internacional por el Instituto Universitario Europeo (Italia). Ha publicado extensamente sobre los derechos humanos y el medio ambiente, el derecho humano a la ciencia, así como los derechos humanos de los pescadores artesanales, los pueblos indígenas y los niños, en el nexo clima-biodiversidad y clima-océano. También ha publicado sobre la responsabilidad de las empresas de respetar los derechos humanos.</p>
<p>Desde abril de 2024 es la nueva Relatora Especial de la ONU sobre la Promoción y Protección de los Derechos Humanos en el contexto del Cambio Climático. En esta entrevista, conversamos sobre las prioridades ambientales que impone el cambio climático con relación a los derechos humanos y de los objetivos de su mandato.</p>
<p><strong>Nuria del Viso (NV): El cambio climático es una de las mayores amenazas para la humanidad, con una multiplicidad de impactos cada vez más virulentos y visibles en todo el planeta. De las cuestiones que entrelazan el cambio climático y los derechos humanos, ¿cuál le parece más preocupante?</strong></p>
<p><strong>Elisa Morgera (EM):</strong> Todos los impactos son extremadamente preocupantes, ya que están profundamente entrelazados y se están agravando. Lo que quizá sea más grave, tanto para las personas que llevan más de una década soportando los efectos del cambio climático en algunas regiones como para las que han tenido el privilegio de experimentar solo efectos limitados del cambio climático hasta ahora, son los efectos sobre la salud humana, especialmente para las mujeres, los niños, las personas con discapacidad y las personas mayores. Por ejemplo, el aumento de la salinidad de las fuentes de agua dulce en las zonas costeras debido a la subida del nivel del mar se ha relacionado con un aumento de la hipertensión en las mujeres embarazadas, con un incremento de los abortos espontáneos. Las repercusiones sobre nuestra salud mental también son amplias y aún se subestiman.<sup>1</sup></p>
<p><strong>NV: Su predecesor, el Sr. Ian Fry, completó la revisión de varias de las prioridades de su mandato, quedando pendientes las siguientes: la responsabilidad corporativa en el contexto de los derechos humanos y el cambio climático; la protección de los derechos humanos a través de una transición justa para los trabajadores de las industrias que contribuyen al cambio climático; y la exploración de los impactos sobre los derechos humanos de las nuevas tecnologías asociadas a la mitigación del cambio climático. ¿Cuáles son las prioridades y los retos de su mandato en estos tres ámbitos? </strong></p>
<p><strong>EM</strong>: Me propongo abordar la responsabilidad de las empresas de respetar los derechos humanos en el contexto del cambio climático como una cuestión transversal en todos mis informes temáticos. He decidido abordar la transición justa −no solo para los trabajadores, sino para todas las comunidades afectadas− sector por sector y a través de una perspectiva global y transformadora. Este año me estoy centrando en la energía, con dos informes sobre la economía basada en los combustibles fósiles y sobre las energías renovables y los minerales críticos. En un futuro próximo, también me gustaría dedicar un informe temático completo a las tecnologías climáticas. Para ver todas mis prioridades (y las principales conclusiones de las consultas que realicé el año pasado de las que extraje estas prioridades) pueden consultar el documento que  se publicó en diciembre pasado.<sup>2</sup></p>
<p><strong>NV: Sobre el derecho a una información precisa y asequible sobre el cambio climático, en general, y teniendo en cuenta el problema de la ausencia de datos históricos en algunas regiones, ¿en qué medida proporcionan los Estados a la ciudadanía información correcta y suficiente sobre los riesgos climáticos, incluidas las personas desplazadas forzosamente de su territorio por condiciones climáticas adversas? ¿Cómo podría aplicarse el derecho humano a la ciencia −como usted ha sugerido− para mejorar esta información y vincular todas las fuentes?</strong></p>
<p><strong>EM</strong>: Creo que es un reto para todos los Estados, incluso para los que cuentan con más recursos y buenos datos históricos, colmar las lagunas y conectar las fuentes de información entre los distintos sectores y niveles de gobierno, así como entre la sociedad civil, la comunidad investigadora y las organizaciones internacionales. Se necesita información sobre las fuentes y los efectos del cambio climático, en particular sobre la biodiversidad y los servicios ecosistémicos, los patrones meteorológicos y de catástrofes naturales, así como sobre las repercusiones en la salud humana, la movilidad, el trabajo, los derechos sociales, económicos y culturales, y el derecho a un medio ambiente limpio, sano y sostenible. Y esa información integrada debe abarcar los impactos interrelacionados en los contextos terrestre, marino y de agua dulce.</p>
<p><strong>NV: Uno de los grandes problemas pendientes en la mitigación del cambio climático es que las emisiones militares no se tienen suficientemente en cuenta, lo que sesga significativamente los cálculos. ¿Qué podría hacerse al respecto a nivel nacional y supranacional?</strong></p>
<p><strong>EM</strong>: Como he comentado brevemente en mi informe sobre el acceso a la información, durante los conflictos armados solo se dispone de datos indirectos y de teledetección. Es más difícil hacer un seguimiento de todos los impactos climáticos debido a la complejidad de las cadenas de suministro y al secreto de la información en el contexto de las operaciones militares. Los conjuntos de datos globales son, por tanto, deficientes. A ello se suma el hecho de que la presentación de informes a escala internacional sobre las emisiones militares sigue siendo voluntaria.</p>
<p><strong>NV: La velocidad a la que avanza la crisis climática no parece corresponderse con la acción de los gobiernos, y ya existen numerosas situaciones de vulnerabilidad social ante fenómenos meteorológicos extremos en el Norte y el Sur global, lo que introduce un componente de desigualdad que perjudica los derechos humanos. Desde su visión, ¿cuáles son los colectivos más amenazados y/o afectados? ¿Cómo avanzar en una acción más acorde con las nuevas necesidades de protección que impone el cambio climático, tanto desde el ámbito multilateral como desde los Estados y la sociedad civil?</strong></p>
<p><strong>EM</strong>: Cada vez hay más pruebas de impactos negativos graves y desproporcionados sobre los derechos humanos de las mujeres y las niñas, los niños, los jóvenes, las personas mayores, las personas con discapacidad, los pueblos indígenas, los campesinos y los pescadores artesanales, así como las personas de ascendencia africana, las personas con albinismo, las personas en situación de pobreza y las comunidades de primera línea de los pequeños Estados insulares en desarrollo, los desplazados internos y los migrantes, y otras personas vulnerables al cambio climático.</p>
<p>Por lo tanto, es fundamental, para la eficacia de toda acción climática, considerar las experiencias vividas y los conocimientos distintivos de los titulares de derechos humanos en situación de vulnerabilidad al mismo nivel que los conocimientos técnicos sobre el clima. Y para ello, es necesario comprometerse respetuosa y genuinamente con los titulares de derechos humanos más afectados por el cambio climático, reconociéndolos como agentes de cambio.</p>
<p><strong>NV: Junto a la omnipresencia de la crisis climática, preocupa el auge de voces negacionistas, reaccionarias o, simplemente, indiferentes al fenómeno, así como las campañas de desinformación orquestadas por partes interesadas. ¿Cómo podemos responder a este desafío? ¿Qué ocurre cuando estas actitudes o campañas proceden directamente de un gobierno? </strong></p>
<p><strong>EM</strong>: Como también han subrayado otros Relatores Especiales, las industrias de los combustibles fósiles, química, minera, nuclear, del plástico y de los residuos están promoviendo soluciones climáticas falsas o engañosas y difundiendo desinformación sobre las tecnologías climáticas, al tiempo que restan importancia a sus efectos adversos sobre los derechos humanos y el clima.</p>
<p>Los Estados deben proteger al público contra las campañas de desinformación y la información engañosa debida a los intereses creados del sector empresarial, y garantizar que el público pueda beneficiarse de expertos técnicos independientes para la realización de los derechos de acceso a la información y participación.</p>
<p>Además, los Estados deben financiar y apoyar la investigación participativa y las prácticas de recopilación de información por parte de organizaciones locales de base y redes de comunidades de primera línea. Los Estados también deben proteger a los activistas climáticos, científicos y periodistas como defensores de los derechos humanos ambientales, ya que contribuyen en gran medida a garantizar que se proporcione al público información precisa y oportuna sobre el cambio climático, y sobre la inacción climática o la acción ineficaz.</p>
<p><strong>NV: Usted ha trabajado extensamente sobre los aspectos jurídicos de los océanos y las costas. ¿Hasta qué punto existe un vínculo entre la salud de los océanos y los derechos humanos? ¿Podrían las leyes del mar ser un modelo de colaboración en la crisis climática?</strong></p>
<p><strong>EM</strong>: El océano ha absorbido más del 90% del exceso de calor causado por el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero desde 1955. El océano también actúa como sumidero de alrededor de ¼ de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Así pues, desempeña un papel crucial en la regulación del clima mundial, además de producir la mitad del oxígeno que respiramos y contribuir al ciclo global del agua. Los derechos humanos de todos dependen de un océano sano.<sup>3</sup></p>
<p>Aún queda mucho por hacer en la protección de los derechos humanos en el contexto de las decisiones sobre el océano (véase también el último informe del Relator Especial de la ONU sobre el Derecho Humano a un Medio Ambiente Sano).<sup>4</sup> De forma crucial, la Opinión Consultiva de 2024 del Tribunal Internacional del Derecho del Mar sobre las obligaciones de los Estados en materia de cambio climático proporciona ciertamente aclaraciones pioneras para garantizar una acción climática más eficaz, como las obligaciones estrictas de proteger el medio marino de los impactos del cambio climático y la acidificación de los océanos, y conservar y restaurar la biodiversidad marina con fines de mitigación y adaptación al cambio climático.<sup>5</sup></p>
<p><strong>NV: Para terminar, ¿qué logro le haría sentirse especialmente satisfecha al final de su mandato?</strong></p>
<p><strong>EM</strong>: El logro más importante de mi mandato es hacer más visibles y relacionables las historias y experiencias de individuos y grupos que ya han estado soportando el peso del cambio climático: poblaciones de pequeños estados insulares en desarrollo, niños y mujeres, pueblos indígenas, agricultores familiares, pastores y pescadores a pequeña escala. Y sobre esa base, mostrar, científica y jurídicamente, dónde tenemos que cambiar de dirección en nuestros esfuerzos por garantizar un clima seguro para la humanidad: si podemos proteger a los que se encuentran en situaciones más vulnerables, entonces todos estaremos efectivamente protegidos contra el cambio climático.</p>
<p><strong>NV: Muchas gracias por sus respuestas y por su tiempo.</strong></p>
<p><strong>Nuria del Viso Pabón</strong> es editora de la revista Papeles y miembro del Área Ecosocial de FUHEM.</p>
<h5>NOTAS:</h5>
<p>1 Véase: Elisa Morgera: <em>Policy Brief: Climate Change, Mental Health and Human Rights, Oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU</em>, Oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU, Procedimientos Especiales, 16 de diciembre de 2024, disponible en: <a href="https://www.ohchr.org/sites/default/files/documents/issues/climatechange/policy-brief-climate-change-mental-health-1-en.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://www.ohchr.org/sites/default/files/documents/issues/climatechange/policy-brief-climate-change-mental-health-1-en.pdf</a></p>
<p>2 Elisa Morgera, <em>Summary of the consultations on the priorities for the future thematic reports of the UN Special Rapporteur on the promotion and protection of human rights in the context of climate change</em>, Oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU, Procedimientos Especiales,  12 de diciembre de 2024, disponible en: <a href="https://www.ohchr.org/sites/default/files/documents/issues/climatechange/activities/consultations-2024-executive-summary-for-page.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://www.ohchr.org/sites/default/files/documents/issues/climatechange/activities/consultations-2024-executive-summary-for-page.pdf</a></p>
<p>3 Nathan J. Bennett, Elisa Morgera y David Boyd, «The human right to a clean, healthy and sustainable ocean», <em>npj Ocean Sustain</em> 3, 19 (2024), <a href="https://doi.org/10.1038/s44183-024-00057-7" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1038/s44183-024-00057-7</a></p>
<p>4 Astrid Puentes Riaño, <em>A/HRC/58/59: The ocean and human rights &#8211; Report of the Special Rapporteur on the human right to a clean, healthy and sustainable environment,</em> Oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU, Procedimientos Especiales, 31 de diciembre de 2024, disponible en: <a href="https://www.ohchr.org/en/documents/thematic-reports/ahrc5859-ocean-and-human-rights-report-special-rapporteur-human-right" target="_blank" rel="noopener">https://www.ohchr.org/en/documents/thematic-reports/ahrc5859-ocean-and-human-rights-report-special-rapporteur-human-right</a></p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5"></a>5 «Law of the sea tribunal’s judgment on marine environment and climate change underscores obligations, say UN experts», Oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU, Procedimientos Especiales, 23 de mayo de 2024, disponible en: <a href="https://www.ohchr.org/en/press-releases/2024/05/law-sea-tribunals-judgment-marine-environment-and-climate-change-underscores" target="_blank" rel="noopener">https://www.ohchr.org/en/press-releases/2024/05/law-sea-tribunals-judgment-marine-environment-and-climate-change-underscores</a></p>
<p>Acceso a la entrevista completa en formato pdf: <a class="cursor-init" href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/entrevista-a-la-re-de-la-onu-sobre-la-promocion-y-proteccion-de-los-derechos-humanos-en-el-contexto-del-cambio-climatico-elisa-morgera/" target="_blank" rel="noopener">Entrevista a la RE de la ONU sobre la Promoción y Protección de los Derechos Humanos en el contexto del Cambio Climático, Elisa Morgera.</a></p>
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		<title>Principales amenazas en salud asociadas al cambio climático y aspectos clave para la adaptación</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2025/06/17/principales-amenazas-en-salud-asociadas-al-cambio-climatico-y-aspectos-clave-para-la-adaptacion-2/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Jun 2025 08:48:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio climático]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<category><![CDATA[Sequía]]></category>
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					<description><![CDATA[Necesidad de adaptación como medida para reducir los impactos en la salud y el caso concreto de la adaptación al calor en España.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><img decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-157466" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-300x422.jpg" alt="" width="300" height="422" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-300x422.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-450x633.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-768x1080.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-350x492.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-600x844.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial.jpg 1008w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p><em><strong>El cambio climático afecta a la salud humana y tiene graves efectos asociados, algunos de ellos poco conocidos. </strong></em></p></blockquote>
<p><strong>Julio Díaz</strong> y <strong>Cristina Linare</strong>s que pertenecen a la Unidad de Referencia en Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano del Instituto de Salud Carlos III de Madrid, escriben para el número 164 de <em>Papeles de relacione ecosociales y cambio global</em> sobre las «Principales amenazas en salud asociadas al cambio climático y aspectos clave para la adaptación»</p>
<p>Los meses de verano de 2023 trajeron una gran cantidad de fenómenos meteorológicos extremos como los devastadores incendios forestales en Canadá o las inundaciones ocurridas en la costa este de Estados Unidos. Un «comienzo inusualmente temprano y agresivo» de la temporada de huracanes en el Atlántico. Un devastador incendio forestal en la isla hawaiana de Maui, alimentado por el calor y los vientos ciclónicos, que prácticamente destruyó una ciudad histórica. En Grecia, las olas de calor, la sequía, los incendios forestales demoledores y unas históricas inundaciones mortales han dejado el país devastado.<sup>1</sup> En Libia, las muertes por las inundaciones producidas por el ciclón Daniel arrojan un balance provisional de más de 11.000 muertes y se teme por brotes de enfermedades infecciosas que podrían hacer aumentar esta cifra. En España, una Depresión Aislada en Niveles Altos de la atmósfera (DANA) ha provocado grandes daños en la zona central y varias muertes.</p>
<p>Según el Servicio de Cambio Climático Copernicus, los meses junio-julio-agosto de 2023 la temperatura en el planeta fue de 16,77 °C, lo que supone un 0,66 °C por encima de la media. En Europa, los datos son un poco peores: 19,63 °C de temperatura media, con un 0,83 °C de aumento.</p>
<p>Un nuevo análisis de la organización sin ánimo de lucro <a href="https://www.climatecentral.org/" target="_blank" rel="noopener">Climate Central</a> ha trazado una línea directa entre esas temperaturas y el cambio climático, argumentando que casi la mitad de la población mundial –3.900 millones de personas– experimentó 30 o más días entre junio y agosto con temperaturas que se hicieron al menos tres veces más probables por el cambio climático.</p>
<p>En España, el verano de 2023 ha sido el tercero más cálido desde que hay registros, solo superado por los de 2022 y 2003. En su transcurso, se registraron cuatro olas de calor, con un total de 24 días en esa situación. La temperatura media del verano en España fue de 1,3 ºC superior al promedio norma.<sup>2</sup> Evidentemente, estas anomalías tienen una consecuencia directa en la salud como recuerda la Organización Mundial de la Salud (OMS). Por ejemplo, las altas temperaturas que se registraron en Europa en el verano de 2022 conllevaron asociada una mortalidad atribuible a la temperatura de 61.000 personas, de las cuales 11.000 se produjeron en España. El verano de 2023 ha dejado una mortalidad atribuible a las olas de calor en España de 1.834 muertes.</p>
<p>En este punto quizá haya que remarcar que cuando se producen temperaturas extremas en España,<sup>3</sup> en particular en la zona centro, suele deberse a dos situaciones meteorológicas claramente definidas. Una de ellas, es una situación de bloqueo anticiclónico que impide los movimientos verticales y horizontales del aire, lo que conlleva a un calentamiento progresivo debido a la alta insolación. En esa situación meteorológica, se produce un incremento importante en los niveles de ozono troposférico. La segunda situación meteorológica que puede estar presente en una ola de calor es la advección de polvo cálido y seco procedente del Sahara. En este caso, además de subir la temperatura también lo hacen las concentraciones de contaminantes como las partículas (PM<sub>10</sub>), el dióxido de nitrógeno (NO<sub>2</sub>) y el ozono (O<sub>3</sub>). En algunas causas específicas de mortalidad como son las muertes por causas circulatorias y respiratorias el efecto de la contaminación es superior al de la propia temperatura. Por tanto, la atribución exclusiva a la temperatura del aumento de mortalidad en olas de calor debe de analizarse en mayor detalle, tanto desde un punto de vista cuantitativo como cualitativamente a la hora de introducir la contaminación atmosférica como otro elemento básico en los planes de prevención ante altas temperaturas. Hay que recordar que la contaminación atmosférica se relaciona en España a corto plazo con 10.000 muertes al año.<sup>4</sup></p>
<blockquote><p><em><strong>Las sequías aumentan la morbimortalidad a corto plazo por causas circulatorias, respiratorias, renales e incluso enfermedades mentales, además de las enfermedades de transmisión hídrica</strong></em></p></blockquote>
<p>Por otra parte, las mismas situaciones meteorológicas que provocan esas altas temperaturas han incidido en la exacerbación de una sequía en nuestro país como no se recordaba desde 1995, condiciones que han conducido a nuestros pantanos a contar con un volumen embalsado de tan solo el 36,8% de su capacidad total, según datos de 18 de septiembre 2023. Lo que es menos conocido es que las sequías, además de sus evidentes impactos directos en el sistema agrícola y ganadero, también tienen consecuencias a corto plazo sobre la salud. Las sequias aumentan la morbimortalidad a corto plazo por causas circulatorias, respiratorias, renales e incluso enfermedades mentales aumentando también las enfermedades de transmisión hídrica, originadas por la falta de agua y su menor calidad.<sup>5</sup></p>
<p>Los dos fenómenos anteriores, altas temperaturas y sequía, sin duda, han contribuido de forma relevante a los incendios forestales incontrolables que hemos sufrido durante este verano especialmente en el sur de Europa, como se citaba anteriormente. En España, con 254.000 hectáreas de territorio arrasadas en el año 2022 –el peor dato del decenio–, la superficie quemada multiplica casi 5 veces a la superficie del récord registrado en 2012.<sup>6</sup> En 2023 esta cifra ha bajado cerca de 88.000 hectáreas quemadas. Al igual que ocurría con la sequía, los incendios forestales también tienen un efecto en la salud a corto plazo hasta ahora no monitorizado adecuadamente por la vigilancia en salud pública. Investigaciones realizadas en nuestro país indican que los incendios forestales inciden en la mortalidad por causas cardiovasculares y respiratorias, en los partos prematuros y en el bajo peso al nacer en lugares alejados hasta cientos de kilómetros del foco del incendio.<sup>7</sup></p>
<p>Por otro lado, y no solo en verano, el cambio climático modifica las condiciones ambientales de humedad y temperatura que hacen que se redistribuyan e incrementen enfermedades como son dengue, chikunguya, zika o virus del Nilo transmitidas por vectores como mosquitos <em>(Aedes aegypti, Aedes Albopictus, Culex spp)</em>, o de enfermedades vinculadas a las garrapatas como la enfermedad de Lyme y el virus hemorrágico Crimea-Congo.</p>
<p>Los cambios a nivel climático están modificando también los procesos de polinización, alterando sus estacionalidades y concentraciones con el consiguiente impacto sobre los procesos alérgicos. Las enfermedades alérgicas son sensibles al clima: condiciones más cálidas favorecen la producción y liberación de alérgenos transportados por el aire (pólenes, esporas, etc.) que tienen efecto sobre las enfermedades respiratorias alérgicas y que pueden inducir asma, dolencia que ya afecta a unos 300 millones de personas a nivel mundial.</p>
<p>Por si esto fuera poco, a nivel global, el número de desastres naturales relacionados con la meteorología se ha más que triplicado desde los años sesenta del siglo XX. Cada año, estos fenómenos causan más de 60.000 muertes, sobre todo en los países en desarrollo. El aumento del nivel del mar y unos eventos meteorológicos cada vez más intensos y/o frecuentes destruyen hogares, servicios médicos y otros servicios esenciales. Más de la mitad de la población mundial vive a menos de 60 km del mar y, en España, la población residente en municipios costeros supera los 15 millones de personas, en torno a un tercio del total lo que supone que muchas personas pueden verse obligadas a desplazarse, acentuando a su vez el riesgo de efectos en salud, desde trastornos mentales hasta enfermedades transmisibles.<sup>8</sup></p>
<p>También están aumentando la frecuencia y la intensidad de las inundaciones y se prevé que siga incrementándose la frecuencia y la intensidad de precipitaciones extremas a lo largo de este siglo. La creciente variabilidad de las precipitaciones afectará probablemente al suministro de agua dulce, y la escasez de esta puede poner en peligro la higiene y aumentar el riesgo de enfermedades diarreicas (cada año provocan a nivel mundial aproximadamente 760.000 defunciones de menores de cinco años). En los casos extremos, la escasez de agua causa sequías y hambrunas. En 2020, hasta un 19% de la superficie terrestre mundial se vio afectada por sequías extremas.<sup>9</sup></p>
<p>La incidencia del cambio climático en la producción de alimentos y en las enfermedades que se transmiten por esta vía<sup>10</sup> es un tema importante en los países desarrollados, pero es vital en los países menos favorecidos. La sinergia entre todos estos factores, especialmente en los países o zonas geográficas más desfavorecidas, está provocando la aparición de los migrantes climáticos, más de 2 millones en la actualidad, de los que cerca de 900.000 son desplazados dentro de los propios países. Se estima que en el año 2050 habrá cerca de 200 millones de desplazados a nivel global.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Mitigación, proyecciones y adaptación</strong></h5>
<p>Desde el punto de vista de la reducción de emisiones, parece que los compromisos actuales de mitigación serán insuficientes para lograr el objetivo del Acuerdo de París de mantener la temperatura media del planeta por debajo de un incremento de 1,5 ºC en relación al periodo preindustrial. Los datos actuales indican que en los próximos cinco años (2023-2027), se prevé que la temperatura media global en superficie sea entre 1,44 y 1,55 ºC más alta que la de los niveles preindustriales, según las modelizaciones realizadas por el centro Barcelona Supercomputing Center y que los 2 ºC se alcanzarán en la década de 2050. Según la Agencia Europea Copernicus, al ritmo actual de emisiones llegaremos a un escenario en el que se alcanzará un incremento de 3 ºC en la temperatura media global en el horizonte del 2100.</p>
<p>Parece evidente, por tanto, que además de redoblar los esfuerzos en la mitigación –los impactos asociados a una subida de 2 ºC no son los mismos que a 3 ºC– hay que efectuar políticas encaminadas hacia la adaptación a la nueva realidad asociada al cambio climático si queremos minimizar la vulnerabilidad de las personas a los impactos anteriormente descritos.</p>
<p>Un ejemplo exitoso de estos procesos de adaptación lo tenemos en el caso de las olas de calor y puede servir de ejemplo de cómo, aunque aumente la temperatura, los impactos en salud no tiene que incrementarse al mismo ritmo, como se expone a continuación.</p>
<p>En España, en el periodo 1983-2018 la temperatura máxima diaria ha subido, de media, 1,4 ºC , es decir, a un ritmo de 0,41 ºC por década. En un escenario desfavorable de emisiones (RCP8.5) este ritmo de aumento de temperatura en el periodo 2051-2100 será de 0,66 ºC por década. Por lo tanto, las olas de calor aumentarán tanto en frecuencia como en intensidad y, consecuentemente, la mortalidad asociada a las olas de calor también lo hará. En concreto, se pasará de las 428 olas de calor al año (definiendo ola de calor desde el punto de vista de su impacto en salud y sumando todas las que se producen a nivel provincial en España) registradas en el periodo 2000-2009 a unas 557 olas de calor al año en el periodo 2021-2050 y a 2.269 olas de calor al año en el periodo 2051-2100. La mortalidad atribuible a las olas de calor pasará entonces de 1.310 muertes/año que se produjeron en el periodo 2000-2009  a cerca de 13.000 muertes/año en el periodo 2051-2100.<sup>11</sup></p>
<p>Los datos anteriormente descritos se han obtenido suponiendo que el impacto que tiene el calor sobre la mortalidad diaria se ha mantenido constante en el tiempo. Pero a través de diferentes investigaciones epidemiológicas se conoce que esto no es así. Diversos estudios realizados en España y en otros países, indican que el impacto del calor está disminuyendo de forma clara . En nuestro país, de un incremento de la mortalidad atribuible a las olas de calor cercano al 14% por cada ºC en el que se superaba la temperatura de definición de ola de calor para el periodo 1983-2003 se ha pasado a un impacto de menos del 2% en el periodo 2004-2013.<sup>12</sup> Esto indica que, si el impacto del calor ha disminuido sobre la población, se está produciendo un proceso de adaptación al calor, aunque para justificar con mayor rigor esta afirmación, hay que aclarar previamente varios conceptos.</p>
<blockquote><p><em><strong>Diversos estudios realizados en España y en otros países, indican que el impacto del calor en la mortalidad está disminuyendo</strong></em></p></blockquote>
<p>En primer lugar, indicar que la mortalidad atribuible a las olas de calor muy pocas veces se debe al denominado golpe de calor, sino que al igual que ocurre con la contaminación atmosférica o el ruido, el efecto de las altas temperaturas es, principalmente, agravar patologías previamente existentes. Es decir, personas con enfermedades respiratorias, cardiovasculares, renales, neurológicas o endocrinas de base que, frente a una ola de calor, ven agravados sus síntomas de manera importante e ingresan en un hospital o si la descompensación no es controlada, fallecen. Un ejemplo, en el año 2003 en España en los primeros quince días de agosto se registró un exceso de mortalidad atribuible a una ola de calor muy intensa de 6.600 personas, de estas solo 141 fallecieron por golpe de calor.</p>
<p>Otro concepto es el referente a lo que se denomina temperatura de mínima mortalidad (TMM). Si se representa en un sistema de ejes X-Y la relación existente entre la temperatura y la mortalidad, en el eje Y se registra la mortalidad diaria que se produce en un determinado lugar en un tiempo fijo y en el eje X se representa la temperatura máxima diaria a la que se produce esa mortalidad, esta relación tiene una forma de “V” de forma universal. La rama izquierda de la “V” es más alargada que la rama derecha. El vértice de esa “V” es el valor que indica la temperatura a la cual la mortalidad analizada tiene su valor mínimo. Ese punto es lo que se denomina TMM. La mortalidad que queda representada a la izquierda de la TMM es la mortalidad atribuible al frío, a la derecha de TMM se representa la mortalidad atribuible al calor.  Esta TMM es variables de un lugar a otro, por ejemplo, en Madrid está en torno a los 30 ºC, en Barcelona a los 26 ºC o en Córdoba a los 32 ºC.</p>
<p>Más a la derecha de esa TMM, hay otra temperatura clave que es aquella a partir de la cual la mortalidad registrada atribuible al calor se dispara de forma brusca, a esta temperatura se le denomina temperatura umbral de definición de ola de calor (Tumbral); es a partir de esa temperatura cuando se define una ola de calor desde el punto de vista de la salud. Por supuesto, esta Tumbral también varía de unos lugares a otros y en tiempo, es 36 ºC para la provincia de Madrid, 31 ºC para Barcelona o en 41,5 ºC para Córdoba.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>¿En qu</strong><strong>é </strong><strong>consiste la adaptación al calor? ¿</strong><strong>Est</strong><strong>á ocurriendo?</strong></h5>
<p><strong> </strong>Tanto la TMM como la Tumbral además de ser diferente de unos lugares a otros, ambas también varían o evolucionan en el tiempo de forma más o menos simétrica. Si la Tumbral o la TMM son cada vez mayores (se incrementan), significa que cada vez hacen falta temperaturas más altas para que aumente la mortalidad por calor, es decir, la variación de la TMM o la Tumbral constituiría un indicador de la adaptación poblacional al calor. Si la TMM o la Tumbral se incrementan más rápido del ritmo al que suben las temperaturas por el calentamiento global podremos decir que nos estamos adaptando al calor desde el punto de vista del impacto en salud. Teniendo en cuanta este proceso de adaptación, en el periodo 2050-2100 no habrá 13.000 muertes atribuibles al calor, sino que estaremos en valores próximos a las 1.000 muertes/año, valores incluso inferiores a las 1.300 muertes/año del periodo 2000-2009.</p>
<p>Para responder a si esta adaptación está ocurriendo realmente se ha de comparar si las temperaturas máximas diarias en un determinado lugar están incrementándose a un ritmo más o menos rápido que lo está haciendo la TMM. Si suben más rápido que las TMM no habrá adaptación, si crecen de forma más lenta que las TMM entonces sí hablaremos de un proceso de adaptación.</p>
<p>A nivel global, las temperaturas máximas diarias en España en el periodo 1983-2018 han subido a un ritmo de 0,41 ºC/década, mientras que la TMM lo ha hecho a un ritmo de 0,64 ºC/década por lo que de forma general podemos decir que España se está adaptando al calor. Si examinamos las provincias de forma individual, hay provincias que se están adaptando muy bien, con un crecimiento de TMM a un ritmo de casi 1,5 ºC/década, como es el caso de Córdoba, Huelva o Lugo, mientras que, en otras, esta TMM no está incrementándose, sino que está decreciendo como puede ser el caso de Ciudad Real o Valladolid.</p>
<blockquote><p><em><strong>Es clave conocer qué factores posibilitan la adaptación para poder modificar aquellos en los que se puede intervenir </strong></em></p></blockquote>
<p>Los factores que pueden explicar estas heterogeneidades geográficas se está investigando en la actualidad. Parece ser que el carácter predominantemente urbano o rural de la provincia juega un papel importante, así como que en ese lugar se den altas temperaturas de forma habitual; también influyen otros factores como el nivel de renta, la pirámide de población, el estado de las viviendas. con objeto de conseguir esta adaptación al calor y, por tanto, disminuir la vulnerabilidad de la población a las temperaturas extremadamente altas.</p>
<p>Según la OMS, los estudios sobre la vulnerabilidad a las olas de calor deben de realizarse a escala local ya que son los factores locales los que hacen que unas poblaciones sean más vulnerables al calor que a otras. Por ejemplo, un estudio realizado en los diferentes distritos de Madrid<sup>13</sup>concluye que el nivel de renta, la existencia o no de aire acondicionado y el porcentaje de población mayor de 65 años puede explicar por qué unos distritos son más vulnerables al calor que otros, y entre estos el que resulta más importante respecto al riesgo atribuible es el nivel de renta. Por tanto, son los distritos más pobres los que más sufren las consecuencias de las olas de calor. En la misma línea de estudios de carácter local, otro estudio realizado en España concluye que las provincias urbanas son hasta seis veces más vulnerables al calor que las rurales .<sup>14</sup> Entre las variables que influyen en esa vulnerabilidad se encuentra como factores de riesgo, el índice de pobreza, el porcentaje de personas mayores de 65 años y como factores de protección aparecen significativos el número de licencias de rehabilitación y la calidad de la edificación. También es un factor de protección la habituación al calor, es decir, que en ese lugar ocurran olas de calor de forma frecuente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Aspectos para la adaptación</strong></h5>
<p>Aunque ya se ha citado anteriormente que la calidad de la vivienda y su rehabilitación, así como la posibilidad de acceso al aire acondicionado, o la disminución de la pobreza energética son factores que influyen en una menor vulnerabilidad al calor y una mejor adaptación, factores de carácter urbanístico también pueden contribuir, una mayor proporción de construcciones bioclimáticas con cubiertas y muros vegetales y un mejor aislamiento en paredes y ventanas. Se trata de medidas que han de implementarse a nivel local, determinando con anterioridad cuáles son más eficientes en cada zona geográfica.</p>
<p>Desde el urbanismo de la ciudad se recomienda plantar árboles y construir parques y fuentes, así como reducir en lo posible el asfalto y materiales no permeables. Todos estos factores disminuirían en el efecto de isla térmica que en las ciudades costeras especialmente influye en la mortalidad y en los ingresos hospitalarios que se producen en olas de calor.<sup>15</sup>También desde la ciudad se contribuye mediante el transporte de forma importante a las emisiones de gases de efecto invernadero, por tanto, una movilidad sostenible es otro factor clave que puede contribuir a una disminución del problema y, por tanto, a una mejor adaptación.</p>
<p>Otro factor que ha resultado ser muy relevante en los procesos de adaptación al calor es la existencia de planes de prevención ante las altas temperaturas. Desde el año 2004 de junio a septiembre cada verano se ponen en funcionamiento estos planes de prevención que han resultado tener un importante efecto en la disminución del impacto al calor especialmente en el grupo de mayores de 65 años.<sup>16</sup> Una medida clave sería mejorar esos planes de prevención detectando grupos especialmente vulnerables (trabajadores al aire libre, personas con enfermedades renales, neurológicas, respiratorias, circulatorias) y articular protocolos de actuación para estos grupos. Esto conduce a mejorar la gestión de los riesgos derivados del calor y, por tanto, a una disminución de los impactos en salud. Estos planes han de diseñarse a nivel local como ya se ha comentado, teniendo en cuenta las características socioeconómicas, urbanísticas, sanitarias y demográficas de cada lugar.</p>
<p>Por último, tener en cuenta que el cambio climático no solo se reduce a la mayor exposición a las altas temperaturas, sino que se relaciona con un aumento de la contaminación atmosférica, la exacerbación de los procesos de sequías, una mayor frecuencia de incendios forestales, una mayor probabilidad de enfermedades trasmitidas por el agua y los alimentos, el aumento de enfermedades transmitidas por vectores como mosquitos y garrapatas. Lo ideal sería poder diseñar planes que integren todos estos factores.<sup>17</sup> De esta forma se daría respuesta a un problema global como es el de los impactos en salud derivados del cambio climático.</p>
<p>Como conclusión, parece claro que ante el panorama actual y futuro que nos presenta los riesgos en salud derivados del cambio climático, las actuaciones no deben dirigirse únicamente hacia la mitigación de emisiones. Es necesario un esfuerzo mayor en adaptación que minimice la vulnerabilidad de las personas. Son necesarios sistemas de alerta temprana y vigilancia epidemiológica centrados en salud ambiental y en especial aquellos que permitan gestionar los riesgos asociados al cambio climático. Mitigación, adaptación y gestión del riesgo son las herramientas en salud pública para afrontar el mayor reto ambiental y social al que se enfrenta la humanidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Julio D</strong><strong>íaz Jim</strong><strong>é</strong><strong>nez </strong>es profesor de investigación y codirector de la Unidad de Referencia en Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano, Instituto de Salud Carlos III, Madrid.</p>
<p><strong>Cristina Linares Gil</strong> es científica titular y codirectora de la Unidad de Referencia en Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano, Instituto de Salud Carlos III, Madrid.</p>
<p>Acceso al artículo en formato pdf: <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/principales-amenazas-en-salud-asociadas-al-cambio-climatico-y-aspectos-clave-para-la-adaptacion/" target="_blank" rel="noopener"><em><strong>Principales amenazas en salud asociadas al cambio climático y aspectos clave para la adaptación</strong></em></a></p>
<h5>NOTAS</h5>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Kieran Mulvaney, «El histórico clima extremo de este verano podría ser una señal de lo que está por venir», 11 de septiembre de 2023, National Geographic, disponible en: <a href="https://www.nationalgeographic.es/medio-ambiente/2023/09/clima-extremo-verano-historico-senal-futuro-viene" target="_blank" rel="noopener">https://www.nationalgeographic.es/medio-ambiente/2023/09/clima-extremo-verano-historico-senal-futuro-viene</a></p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> El verano de 2023 fue el tercero más cálido desde que hay registros, Ministerio de Transición Ecológica y el reto Demográfico,14 de septiembre de 2023, disponible en: <a href="https://www.miteco.gob.es/es/prensa/ultimas-noticias/2023/09/el-verano-de-2023-fue-el-tercero-mas-calido-desde-que-hay-regist.html" target="_blank" rel="noopener">https://www.miteco.gob.es/es/prensa/ultimas-noticias/2023/09/el-verano-de-2023-fue-el-tercero-mas-calido-desde-que-hay-regist.html</a></p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Ruiz-Páez <em>et al</em>., «Does the meteorological origin of heat waves influence their impact on health? A 6-year morbidity and mortality study in Madrid (Spain)», <em>Science of the Total Environment,</em> vol. 855, 2023, 158900.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> Manuel Ansede, «La contaminación ha matado a 93.000 personas en España en una década», <em>El País</em>, 22 de junio 2018, disponible en: <a href="https://elpais.com/elpais/2018/06/21/ciencia/1529592814_225910.html" target="_blank" rel="noopener">https://elpais.com/elpais/2018/06/21/ciencia/1529592814_225910.html</a></p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Coral Salvador, «Implicaciones de la sequía en la salud», aemetblog, 19 marzo de 2022, disponible en: <a href="https://aemetblog.es/2022/03/19/implicaciones-de-la-sequia-en-la-salud/" target="_blank" rel="noopener">https://aemetblog.es/2022/03/19/implicaciones-de-la-sequia-en-la-salud/</a></p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> Europa Press, «Los incendios forestales arrasan más 250.000 hectáreas en 2022, el peor de la década con diferencia», <em>Europa Press</em>, 17 Septiembre 2022, disponible en: <a href="https://www.europapress.es/sociedad/medio-ambiente-00647/noticia-incendios-foresrales-arrasan-mas-250000-hectareas-2022-peor-decada-diferencia-20220917114449.html" target="_blank" rel="noopener">https://www.europapress.es/sociedad/medio-ambiente-00647/noticia-incendios-foresrales-arrasan-mas-250000-hectareas-2022-peor-decada-diferencia-20220917114449.html</a></p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> Cristina Linares <em>et al.</em>, «Impact on mortality of biomass combustion from wildfires in Spain: A regional analysis», <em>Science of the Total Environment,</em> vol. 622-623, 2018, pp.547-555.</p>
<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8"><sup>[8]</sup></a> Katie Hayes y Blake Poland, «Addressing Mental Health in a Changing Climate: Incorporating Mental Health Indicators into Climate Change and Health Vulnerability and Adaptation Assessments», <em>Int J Environ Res Public Health</em>, 2018, 15 (9), 1806.</p>
<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9"><sup>[9]</sup></a> Marina Romanello <em>et al</em>., «The 2021 report of the Lancet Countdown on health and climate change: code red for a healthy future», <em>The Lancet</em>, vol 398, 2021, pp.1619-1662.</p>
<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10"><sup>[10]</sup></a> Isidro Juan Mirón <em>et al</em>., «The influence of climate change on food production and food safety. Environmental Research», 216, 2023, 114674.</p>
<p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11">[11]</a> Julio Díaz <em>et al.</em>, «Mortality attributable to high temperatures over the 2021–2050 and 2051–2100 time horizons in Spain: Adaptation and economic estimate», <em>Environmental Research</em>, 172, 2019, pp.475-485.</p>
<p><a href="#_ftnref12" name="_ftn12">[12]</a> Julio Díaz <em>et al.</em>, «Time trend in the impact of heat waves on daily mortality in Spain for a period of over thirty years (1983–2013)», <em>Environment International,</em> 116, 2018, pp. 10-17.</p>
<p><a href="#_ftnref13" name="_ftn13">[13]</a>José Antonio López-Bueno <em>et al.</em>, «Analysis of the impact of heat waves on daily mortality in urban and rural areas in Madrid», <em>Environmental Research</em>, 195, 2021, 110892.</p>
<p><a href="#_ftnref14" name="_ftn14">[14]</a> José Antonio López-Bueno <em>et al.</em>, «Analysis of vulnerability to heat in rural and urban areas in Spain: What factors explain Heat’s geographic behavior?», <em>Environmental Research</em>, 207, 2022, 112213.</p>
<p><a href="#_ftnref15" name="_ftn15"><sup>[15]</sup></a> Teresa Cuerdo-Vilches et al., «Impact of urban heat islands on morbidity and mortality in heat waves: Observational time series analysis of Spain&#8217;s five cities», <em>Science of the Total Environment,</em> 890, 2023, 164412.</p>
<p><a href="#_ftnref16" name="_ftn16"><sup>[16]</sup></a> Miguel Ángel Navas-Martín <em>et al.</em>, «Heat Adaptation among the Elderly in Spain (1983–2018)», <em>International Journal of Environmental Research and Public Health,</em> 20, 2023, 1314.</p>
<p><a href="#_ftnref17" name="_ftn17"><sup>[17]</sup></a> Crinstina Linares <em>et al.</em>, «A new integrative perspective on early warning systems for health in the context of climate change», <em>Environmental Research</em>, 187, 2020, 109623.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Contaminación omnipresente: un límite planetario olvidado</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 06 Sep 2024 10:25:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Contaminación]]></category>
		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Protección del medio ambiente]]></category>
		<category><![CDATA[Químicos]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
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					<description><![CDATA[Los múltiples y duraderos efectos nocivos para la salud humana y ambiental, y la contaminación química son problemas ecológicos muy subestimados.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="padding-left: 40px;"><img decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-162296" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-300x423.jpg" alt="" width="300" height="423" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-300x423.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-450x634.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-1200x1691.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-768x1082.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-1090x1536.jpg 1090w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-1453x2048.jpg 1453w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-350x493.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-600x846.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-scaled.jpg 1816w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><em>«¿Quién ha tomado la iniciativa que pone en movimiento esa cadena de envenenamientos, esa ola creciente de muerte que se va extendiendo como la que se forma cuando cae una piedra sobre un lago tranquilo?»</em></p>
<p style="text-align: left; padding-left: 40px;"><strong>Rachel Carson</strong></p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>«Siempre he pensado que los países poco poblados de África están enormemente subcontaminados»</em></p>
<p style="padding-left: 40px;"><strong>Lawrence Summers</strong></p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>«No podemos permitirnos perder un solo dólar de nuestro negocio.»</em></p>
<p style="padding-left: 40px;"><strong>Pollution letter (Documento desclasificado de Monsanto)</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El número 166 de la revista Papeles de relaciones ecosociales  y cambio global publica en su sección A Fondo un artículo de Joan Benach y Ferrán Muntané como pese a los múltiples y duraderos efectos nocivos para la salud humana y ambiental, la contaminación química y la alteración antropogénica de los flujos biogeoquímicos son unos de los problemas ecológicos más subestimados.</p>
<p>El poder de la industria química y los fallos en los sistemas de regulación contribuyen a agravar esta situación, haciendo patente la necesidad de transitar hacia un modelo basado en el control democrático, el rigor científico y unas formas de vida sostenibles.</p>
<p>A continuación, ofrecemos el texto completo del artículo «Contaminación omnipresente: un límite planetario olvidado».</p>
<p>En 2009, científicos del Stockholm Resilience Center (Suecia) trazaron los límites planetarios que la humanidad debe respetar para salvaguardar la estabilidad de la Tierra.<sup>1</sup>  Con el paso del tiempo, el número de estos límites superados ha ido en aumento, y, actualmente, ya hemos excedido seis de los nueve establecidos: el cambio climático, desencadenado por las emisiones de gases de efecto invernadero y el consecuente calentamiento global; la integridad de la biosfera, que está llevando a la pérdida de biodiversidad y la extinción de especies; los cambios en el uso del suelo, con la deforestación y la transformación de tierras para la agricultura; la sobreexplotación de los recursos hídricos y el uso del agua dulce; los desequilibrios en los ciclos del nitrógeno y el fósforo, resultado del flujo biogeoquímico alterado; y la introducción de nuevas sustancias<em>, </em>que están generando contaminación a través de productos químicos sintéticos y plásticos.<sup>2</sup> Sin embargo, dos de los tres restantes (la acidificación oceánica y la acumulación de aerosoles en la atmósfera) están en camino de ser sobrepasados próximamente.</p>
<p>Si bien algunos de estos límites, como el cambio climático y la integridad de la biosfera, han recibido una creciente cobertura por los medios de comunicación, algunos son negligentemente ignorados. Es el caso, por ejemplo, de los límites relacionados con los flujos biogeoquímicos y la contaminación a través de productos químicos. Sin embargo, este último ha sido señalado con gran preocupación por parte de numerosos análisis científicos:</p>
<p style="padding-left: 40px;"><span style="font-size: 10pt;">Se producen y liberan al medio ambiente cientos de miles de químicos sintéticos. Para muchas sustancias, los efectos potencialmente grandes y persistentes en los procesos del sistema terrestre de su introducción, particularmente en la integridad funcional de la biosfera, no son bien conocidos, y su uso no está bien regulado (…) el único espacio verdaderamente seguro (…) es aquel donde estas entidades están ausentes a menos que sus impactos potenciales con respecto al sistema terrestre hayan sido evaluados exhaustivamente. Esto implicaría que el límite planetario cuantificado debería establecerse en cero liberación de compuestos químicos sintéticos al medio ambiente abierto, a menos que hayan sido certificados como inofensivos y sean monitoreados.<sup>3</sup></span></p>
<p>A medida que tomamos conciencia de las limitaciones ecológicas globales impuestas por la estructura particular de la biosfera en la que habitamos, surge la urgencia de regular de manera efectiva y rápida la contaminación. Sin embargo, el panorama actual plantea preocupaciones significativas. En primer lugar, los recursos científicos y los sistemas de información resultan ser insuficientes y carecen de transparencia y accesibilidad. Segundo, los mecanismos reguladores son lentos, inadecuados y, demasiado a menudo, incapaces de garantizar el cumplimiento de las normativas. Y tercero, falta un sistema completo de vigilancia, inspección, evaluación y sanción con los recursos adecuados, competencia y transparencia para garantizar el  cumplimiento de la legislación.</p>
<h5><strong>Un mar de contaminantes</strong></h5>
<p>En efecto, vivimos inmersos en un mar de contaminantes. Empezando por los plásticos, omnipresentes por su versatilidad para la fabricación de todo tipo de bienes cotidianos como bolsas, envoltorios, cosméticos, juguetes, electrodomésticos y ropa, brindan comodidad a nuestras vidas. Sin embargo, una vez producidos, comercializados y consumidos masivamente, son desechados y arrojados a vertederos y océanos, donde tardan décadas o incluso siglos en descomponerse, liberando contaminantes en el suelo, el aire y el agua.<sup>4</sup> <sup>5</sup> Los plásticos están compuestos de un gran número de sustancias, muchas de las cuales son tóxicas (bifenoles, ftalatos, etc.), mientras que otras, como los polímeros, todavía no conocemos su toxicidad. Sin embargo, día tras día, sin darnos cuenta, ingerimos,<sup>6</sup> bebemos, respiramos,<sup>7</sup> tocamos y absorbemos plásticos y sus aditivos. Partículas diminutas se cuelan en nuestro organismo, afectando nuestra salud de formas que cada vez comprendemos mejor.<sup>8</sup> <sup>9</sup> Por ejemplo, es alarmante descubrir que niños y niñas españoles excretan plásticos en su orina debido al bisfenol A presente en su alimentación,<sup>10</sup> o que los bebés de bajo peso en cuidados intensivos están en contacto con estos materiales.<sup>11</sup> Incluso actividades aparentemente inocentes como consumir comida rápida<sup>12</sup> o utilizar una pajita de papel<sup>13</sup> para beber pueden exponernos a tóxicos dañinos.<sup>14</sup> Más impactante aún es saber que los microplásticos han logrado cruzar barreras tan íntimas como la placenta, transportando consigo no solo partículas, sino también gérmenes y compuestos químicos hacia nuestros cuerpos.<sup>15</sup> Incluso el polvo de nuestras casas, que solía ser simplemente ácaros y pelo, ahora contiene fibras sintéticas como el poliéster y sustancias químicas nocivas provenientes de nuestra ropa y dispositivos electrónicos como los polibromados.</p>
<p>Pero, además de los plásticos, este mar de contaminantes en el que vivimos está repleto de muchas otras sustancias y materiales nocivos. Hoy día, el mundo se encuentra inundado por aproximadamente 350 000 productos químicos, con cerca de 70 000 de ellos registrados en la última década. Lo sorprendente es que alrededor de 30 000 de estos productos se han registrado únicamente en países de renta baja, donde la capacidad para gestionar y eliminar de manera adecuada los productos químicos es enormemente limitada.<sup>16</sup> Esto ha llevado a un incremento alarmante en la acumulación de basura tóxica, que desproporcionadamente afecta a las regiones más pobres del planeta. La investigación científica ha lanzado una advertencia clara: los contaminantes químicos se han convertido en una presencia casi universal, afectando a humanos, animales y prácticamente todos los rincones del planeta .<sup>17</sup> La contaminación trasciende fronteras, climas y comunidades, afectando desde las regiones más aisladas del Ártico, donde los inuit basan su dieta en animales marinos contaminados, hasta los rincones más desarrollados y privilegiados del mundo.</p>
<blockquote><p><strong>Los contaminantes químicos se han convertido en una presencia casi universal, afectando a humanos, animales y prácticamente todos los rincones del planeta</strong></p></blockquote>
<p>Por supuesto, la rápida y desigual industrialización, el transporte de mercancías y el uso masivo de vehículos privados, especialmente en áreas urbanas densamente pobladas, contribuye significativamente a la emisión de contaminantes atmosféricos nocivos como los óxidos de nitrógeno, el dióxido de azufre, el monóxido de carbono, los compuestos orgánicos volátiles y las partículas en suspensión. Estos contaminantes tienen diversos efectos adversos sobre la calidad del aire y la salud humana. Por ejemplo, contribuyen al <em>smog</em> y la formación de lluvia ácida, afectando la calidad del aire y dañando los ecosistemas. La dimensión del problema es tal que, en 2023 se estimaba que solo siete países (Australia, Estonia, Finlandia, Granada, Islandia, Mauricio y Nueva Zelanda) cumplían los estándares de calidad del aire de la OMS.<sup>18</sup> Todo ello sin contar las consecuencias para la vida y el medio ambiente: destrucción de bosques, demolición de aldeas, desplazamiento de decenas de miles de personas y la constante amenaza para miles de animales cuyos hábitats naturales han sido arrebatados.</p>
<p>Incluso el espacio es escenario de contaminación y destrucción antropogénica. En apenas siete décadas, el espacio se ha llenado con decenas de miles de objetos espaciales que, con el paso del tiempo, se han fragmentado, dando origen a objetos más pequeños. Sin contar los satélites que ya no están operativos, se estima que hay alrededor de 500 000 objetos con tamaños entre uno y diez centímetros orbitando alrededor de la Tierra, y otros 21 000 de más de diez centímetros, algunos tan grandes como una estación espacial. Unas 10 000 toneladas de basura espacial orbitando a miles de kilómetros por hora justo encima de nuestras cabezas. La contaminación espacial aumenta las probabilidades de colisión con los satélites en funcionamiento, lo cual pone en riesgo la prevención de desastres naturales y el funcionamiento de las telecomunicaciones. Con más frecuencia de la que pensamos, estos desechos acaban cayendo contra la Tierra.<sup>19</sup> <sup>20</sup></p>
<p>Volviendo a la Tierra, estos procesos de bioacumulación y biomagnificación implican que ninguna criatura, desde el más pequeño de los peces hasta el ser humano, está a salvo de su impacto. Por ejemplo, en la UE casi una cuarta parte de la población activa, 32 millones de personas trabajadoras, están expuestos a agentes cancerígenos considerados peligrosos para la salud, y en España se estima que en los sectores de actividad más peligrosos esa situación afecta a la mitad de las personas trabajadoras. Pero los contaminantes no solo se encuentran en lugares remotos, sino también en objetos de nuestra vida diaria, como la ropa que vestimos, infundida con miles de productos químicos durante su fabricación.<a href="#_ftn21" name="_ftnref21">[21]</a> Esta realidad nos enfrenta a un desafío formidable: cómo detener la propagación de estos contaminantes que, de manera lenta y sigilosa, socavan la salud planetaria (y extraplanetaria).</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Una sindemia silenciosa y persistente</strong></h5>
<p>Nuestra interacción diaria con el vasto mundo de las sustancias químicas tiene efectos profundos, tanto en la salud del planeta como en la nuestra. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la exposición a productos químicos peligrosos contribuye a generar cerca de dos millones de muertes anuales. Esta cifra, alarmante por sí sola, apenas roza la superficie de un problema que abarca una amplia gama de consecuencias ocultas y a menudo subestimadas,<sup>22</sup> creando una sindemia planetaria silenciosa. <sup>23</sup> <sup>24</sup> Según la Comisión sobre Contaminación y Salud de <em>The Lancet</em>,<sup>25</sup> la contaminación química es un problema global en aumento, cuyos efectos en la salud humana son enormemente subestimados. Los impactos de estas sustancias son particularmente devastadores para las poblaciones y países de bajos ingresos , así como en ciudades y comunidades donde la presencia de químicos tóxicos, radionúclidos y metales pesados es una constante.</p>
<p>A lo largo de los años, la ciencia ha profundizado en el estudio de cómo estos compuestos afectan tanto a nuestra salud como al medio ambiente. Un momento clave en esta exploración fue la publicación, en 1996, de <em>Nuestro Futuro Robado</em>, un libro que puso el foco en la disrupción endocrina, un fenómeno cada vez más preocupante.<sup>26</sup> Este término se refiere a cómo diversas sustancias químicas, muchas de las cuales son derivadas del petróleo y presentes en nuestro día a día, interfieren con el sistema endocrino con el potencial de alterar el desarrollo reproductivo y hormonal tanto en humanos como en la fauna, poniendo en riesgo no solo la salud individual sino también la biodiversidad global. Más recientemente, la ciencia ha arrojado más luz sobre algunos aspectos perturbadores de esta realidad.</p>
<blockquote><p><strong>Los impactos de estas sustancias son particularmente devastadores para las poblaciones y países de bajos ingresos</strong></p></blockquote>
<p>En primer lugar, la omnipresencia de estos contaminantes significa que estamos expuestos a un «efecto cóctel», donde las interacciones entre diferentes sustancias pueden tener efectos imprevisibles, incluso en dosis bajas. En segundo lugar, muchos de estos químicos son persistentes y bioacumulativos, lo que significa que tienen tendencia a acumularse dentro del organismo en forma de un legado tóxico. En tercer lugar, la exposición a estos químicos no se limita a una etapa específica de la vida; comienza en el útero y nos acompaña hasta la tumba, manifestándose en enfermedades y trastornos años después de la exposición inicial. Incluso si un feto en el útero queda expuesto en un momento clave del desarrollo, no solo habrá consecuencias sobre el feto y luego en la edad adulta, sino que también se verán afectados los nietos y bisnietos de la madre expuesta, produciéndose un salto de una o dos generaciones (herencia epigenética transgeneracional).<sup>[27]</sup> Enfrentamos, por tanto, una sindemia química tóxica con graves repercusiones en el medio ambiente y la salud humana.</p>
<p>La exposición a niveles altos de contaminantes aéreos está vinculada con un aumento en problemas respiratorios como el asma y la bronquitis, especialmente en poblaciones vulnerables como niños y ancianos. Además, se ha establecido una correlación directa entre la contaminación del aire y un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, así como infecciones respiratorias. Actualmente, la contaminación es la mayor causa ambiental de enfermedades y muertes prematuras a nivel mundial, con más de nueve millones de fallecimientos al año , la mayoría debido a la contaminación del aire. Esta cifra supera con creces las muertes por SIDA, tuberculosis y malaria combinadas. Más del 95% de las muertes relacionadas con la contaminación del aire ocurren en países de ingresos bajos y medios. La exposición a químicos nocivos como los pesticidas están detrás de más de 385 millones de intoxicaciones anuales entre estos trabajadores y trabajadoras esenciales en el Sur global, con la mayoría de los casos registrados en Asia y África.<sup>[28]</sup> La contaminación por exposición al plomo está detrás de más de 5,5 millones de adultos fallecidos por enfermedades cardiovasculares solo en 2019, el 90% de los cuales en países de ingresos bajos y medios.</p>
<blockquote><p><strong>Actualmente, la contaminación es la mayor causa ambiental de enfermedades y muertes prematuras a nivel mundial, con más de nueve millones de </strong><strong>fallecimientos al año</strong></p></blockquote>
<p>Sin embargo, la exposición a diversos contaminantes va más allá de causar enfermedades agudas. Estas sustancias pueden alterar nuestro ADN, dando lugar a mutaciones, cáncer y malformaciones congénitas. Muchos contaminantes actúan como venenos lentos, siendo neurotóxicos que pueden desencadenar enfermedades degenerativas, autoinmunes, hormonales, cardiovasculares, metabólicas y del sistema nervioso, además de infertilidad. Estos contaminantes pueden imitar o alterar la función de hormonas como los estrógenos, teniendo un impacto profundo en órganos vitales como los ovarios, el páncreas y la tiroides.<sup>29</sup> Por poner solo un ejemplo, trabajar más de una década en una peluquería o salón de belleza puede triplicar el riesgo de desarrollar cáncer de ovario.<sup>30</sup> Lo más inquietante es que la exposición a estas sustancias no distingue edad, afectando desde la etapa embrionaria y fetal hasta la infancia temprana, momentos en los que nuestro sistema hormonal se encuentra en su estado más delicado. En muchos casos, la contaminación, que puede envenenar a las personas durante generaciones, se percibe como un fenómeno normal, en gran medida invisible. Una razón es que la relación entre la exposición a contaminantes y el desarrollo de enfermedades causadas por esta tardan años en manifestarse, dificultando la identificación de la relación causal.</p>
<p>Aunque todas las personas, independientemente de la posición social o geográfica, compartimos el riesgo, es importante subrayar que el impacto de esta exposición no se distribuye de manera equitativa entre la población. Las personas en situaciones de mayor precariedad y/o más vulnerabilizadas se ven desproporcionadamente afectadas. Así, las consecuencias de nuestra interacción con estos contaminantes persistentes son también una cuestión de justicia social.<sup>31</sup> <sup>32</sup> <sup>33</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>El fracaso de los sistemas de protección</strong></h5>
<p>En cuanto a nuestra comprensión de la toxicidad de las sustancias químicas, podemos identificar varios escenarios que condicionan la eficacia de los sistemas de protección. En primer lugar, cuando la toxicidad de los productos químicos es desconocida o apenas sospechada, las autoridades tienden a adoptar una postura de espera o de negación, permitiendo que las empresas opten por soluciones que prioricen la eficiencia y el beneficio económico en sus procesos de producción. En este contexto, la intervención gubernamental es escasa o nula, dejando un amplio margen para la acción corporativa sin restricciones significativas. Cuando contamos con un conocimiento limitado, pero existen indicios suficientes que apuntan hacia la toxicidad, la acción política sigue siendo insuficiente. Las pocas intervenciones que se impulsan a menudo se ven obstaculizadas por la resistencia de las empresas, que despliegan una variedad de estrategias legales, económicas, políticas y mediáticas para esquivar cualquier regulación que amenace su libertad de acción. Finalmente, en aquellos escenarios en los que contamos con un arsenal de evidencia científica robusta que confirma la toxicidad de las sustancias, es cuando encontramos una respuesta regulatoria más firme, particularmente en los países más desarrollados y con mayores recursos, desplegando restricciones y prohibiciones para las sustancias de conocida toxicidad aguda. Sin embargo, cabe señalar que esta respuesta raramente se extiende a las sustancias cuya toxicidad produce problemas de salud crónicos, especialmente aquellas que actúan en dosis bajas y provienen de fuentes variadas.</p>
<p>El único escenario deseable, el de una regulación apropiada que impida el uso de sustancias con efectos tóxicos agudos y crónicos para la salud, es el resultado de un conocimiento profundo sobre los riesgos, una amplia cobertura mediática que eleva la visibilidad del problema y un fuerte impulso de presión social y política ejercida por grupos comprometidos con el control de estas sustancias. Así, la efectividad de las medidas depende de la compleja sinergia entre el conocimiento científico, la conciencia pública, la legislación adecuada y la movilización comunitaria y política.</p>
<p>¿Qué fallas en nuestro marco regulatorio permiten que estemos expuestos a productos tóxicos?</p>
<p>¿Qué brechas en los procesos de aprobación y vigilancia facilitan esta realidad?</p>
<p>¿Por qué los mecanismos, diseñados para salvaguardar la salud pública y el medio ambiente, no han logrado cumplir adecuadamente con su propósito?</p>
<p>Tatiana Santos, directora del área de químicos de la Oficina Europea del Medio Ambiente (EEB) –y también autora en este semimonográfico–, ofrece algunas respuestas al destacar las limitaciones de la actual normativa europea para el control de químicos industriales conocida como REACH:<sup>34</sup></p>
<p style="padding-left: 40px;"><span style="font-size: 10pt;">[REACH] ha fracasado en protegernos frente a miles de sustancias químicas y en evitar el almacenamiento masivo en nuestros cuerpos de químicos altamente peligrosos… La salud de las personas está en peligro<strong>.</strong> El fracaso de la UE para controlar los productos químicos nocivos está escrito en la sangre y la orina contaminadas de todos los europeos… La Comisión se está preparando para permitir que los productos químicos más dañinos se sigan utilizando en al menos la mitad de los productos en los que se utilizan actualmente, a pesar de su evaluación de que los ahorros relacionados con la salud superarán ampliamente los costos para la industria.<sup>35</sup></span></p>
<p><strong> </strong></p>
<h5><strong>Intereses, maldades y delitos del poder corporativo</strong></h5>
<p>Contrariamente a lo que sería deseable, cuando surgen pruebas contundentes de la toxicidad de ciertas sustancias, o incluso cuando hay indicios legítimos, las corporaciones priorizan sistemáticamente sus beneficios económicos sobre el bienestar de la población y la integridad del medio ambiente. Parte de su estrategia implica generar una percepción de necesidad, real o inventada, tanto en productores como, especialmente, en los consumidores. Este proceso se apuntala en el papel de la industria química como un motor importante para el crecimiento económico, especialmente en EEUU y Europa, representando un porcentaje considerable del PIB de ambos territorios (de hasta el 25% en EEUU).<sup>36</sup> <sup>37</sup></p>
<p>Gracias a esta potente influencia económica,<sup>38</sup> <sup>39</sup> la industria química no ha dudado en ejercer una presión considerable sobre los gobiernos y la ciudadanía, invirtiendo generosamente en actividades de <em>lobbying</em>, empresas de relaciones públicas, agencias de publicidad y medios de comunicación. De los más de 12 000 grupos de presión que intentan influir en las decisiones de las instituciones comunitarias, el Consejo Europeo de la Industria Química lidera el ranquin de presupuesto anual para estas actividades.<sup>40</sup> Este esfuerzo coordinado busca incidir en los procesos legislativos (captura del legislador), sembrar dudas y propagar falsedades, convenciendo a la sociedad de la seguridad de los productos químicos, su indispensabilidad o su compromiso con el bienestar ambiental y comunitario. Tampoco dudan en recurrir al tráfico de influencias y la corrupción directa, el aprovechamiento de información privilegiada, la cooptación de investigadores,<sup>41</sup> el descrédito de científicos independientes <sup>42</sup> <sup>43</sup> <sup>44</sup> e, incluso, el uso de tácticas represivas y la difamación de activistas, sindicalistas y cualquier persona que sea percibido como una amenaza. También es frecuente la retención o la manipulación de la información como una táctica defensiva clave para salvaguardar sus intereses. Este comportamiento es particularmente alarmante en el caso de numerosas sustancias químicas utilizadas extensamente, como los aditivos en plásticos, colorantes y plastificantes, así como otros componentes encontrados en una amplia gama de productos de consumo. Otra estrategia consiste en la elusión de la regulación mediante estrategias dilatorias y, cuando es necesario, asumir el coste de multas como un coste más de su negocio. Un informe de 2018 reveló que se incumplen entre el 70% y el 80% de las obligaciones de información por parte de la industria, incluyendo datos críticos sobre la toxicidad de las sustancias.<sup>45</sup> Por último, cuando se trata de enfrentar riesgos, las corporaciones no escatiman esfuerzos para asegurar sus beneficios, recurriendo al extractivismo, el despojo, y hasta tácticas que podrían compararse con las empleadas por organizaciones mafiosas. En Estados Unidos, se adentran en los entresijos de los procesos electorales, haciendo uso de la propaganda y las tecnologías de redes sociales para inclinar la balanza a su favor. Más allá de sus fronteras, no dudan en manipular gobiernos e instituciones políticas de otros países para alinearlos con sus intereses. En la Unión Europea, el poderío de las grandes empresas se hace sentir en las principales instituciones competentes, como la Comisión Europea, el Parlamento Europeo y el Consejo, que son siempre objeto de presiones para favorecer las operaciones del capital transnacional, tanto dentro como fuera de la UE.<sup>46</sup></p>
<blockquote><p><strong>Es urgente replantear y fortalecer los mecanismos de regulación y control para proteger el bienestar común frente a los intereses particulares de unas pocas corporaciones</strong></p></blockquote>
<p>Este complejo entramado de influencias no solo socava la integridad de las instituciones encargadas de proteger el bienestar público y el medio ambiente, sino que también pone en jaque la confianza de la sociedad en estas entidades.<a href="#_ftn47" name="_ftnref47"><sup>[47]</sup></a> Además, perpetúa un entorno de regulación ineficaz, permitiendo que los intereses corporativos se impongan sobre la salud, bienestar y seguridad de la sociedad, al mismo tiempo que socavan la capacidad de la sociedad para tomar decisiones informadas y protegerse contra posibles daños. Por todo ello, es urgente replantear y fortalecer los mecanismos de regulación y control para proteger el bienestar común frente a los intereses particulares de unas pocas corporaciones  poderosas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Que se coman la contaminación</strong></h5>
<p>Lawrence Summers, quien ocupó cargos tan influyentes como el de economista jefe del Banco Mundial o Secretario del Tesoro de los Estados Unidos, defendió la lógica de depositar desechos peligrosos en países con salarios más bajos como algo perfectamente lógico, sugiriendo incluso que las zonas habitadas por personas pobres no estaban «suficientemente contaminadas» desde una perspectiva económica. Esta perspectiva constituye una forma de imperialismo perpetrado por las corporaciones transnacionales que pone de relieve una cruda realidad: en su búsqueda implacable de ganancias, la industria de los residuos tóxicos y la expansión neoliberal amenazan tanto la salud humana como la del planeta, afectando de manera desproporcionada a las poblaciones más pobres. Pero Summers no es un caso aislado. Para muchos economistas, la contaminación no se ve como un problema crítico a erradicar, sino como algo que debe gestionarse dentro de los confines del «libre mercado». Este paradigma no solo perpetúa la explotación del trabajo de los más vulnerables y marginados, sino que también insiste en que la preservación de la lógica capitalista es esencial para la prosperidad global, incluso para las futuras generaciones.<sup>48</sup> La elección de las comunidades que habitualmente se convierten en vertederos de desechos tóxicos no es aleatoria, sino que está profundamente influenciada por la clase social, la raza y la etnia,<sup>49</sup> revelando cómo ciertas vidas y ecosistemas se consideran prescindibles en el altar del progreso económico.<sup>50</sup></p>
<p>De ahí que, curiosamente, naciones como Estados Unidos, Alemania y Francia sean exportadores netos de desechos, mientras que China lidera la exportación de materiales peligrosos. Destinos como México, India y Uzbekistán se han convertido en importadores masivos de estos peligrosos desechos. Simultáneamente, países como China,<sup>51</sup> Mozambique, Senegal y Afganistán enfrentan niveles alarmantes de contaminación química a causa de la acumulación de basura.<sup>52</sup> Este fenómeno, a menudo descrito como imperialismo ambiental, muestra cómo los países más acaudalados del mundo desplazan millones de toneladas de residuos hacia naciones del Sur global. Lugares como Guinea, Ghana, Haití y otros se han convertido también en vertederos químicos, farmacéuticos y radiactivos. En la mayoría de los casos, ni las autoridades, ni los científicos, ni la propia población tienen conocimiento de la presencia y magnitud de los riesgos ambientales existentes, sus posibles efectos sinérgicos y sus desiguales repercusiones en la salud y el bienestar de la población.<sup>53</sup> La relación entre la acumulación de desechos tóxicos y los determinantes sociales de la salud es un área que, aunque no completamente comprendida, ha comenzado a revelar tendencias alarmantes. Investigaciones en Estados Unidos y Europa han evidenciado que las comunidades más desfavorecidas enfrentan de manera desproporcionada las consecuencias negativas derivadas de la proximidad a instalaciones de residuos y vertederos tóxicos.<sup>54</sup> También se está empezando a arrojar luz sobre la importancia de la justicia ambiental, el activismo y la participación ciudadana,<sup>55</sup> especialmente en áreas afectadas por la contaminación industrial. Estos estudios, aunque son limitados, sugieren una relación directa entre la privación material y el aumento de la desigualdad ambiental, reafirmando la idea de que las comunidades más empobrecidas suelen ser las más afectadas por este tipo de contaminación.<sup>56</sup> Sin embargo, aún es raro encontrar análisis que integren de manera conjunta los determinantes sociales y ambientales,<sup>57</sup> y la investigación en países de ingresos bajos o medios es especialmente limitada.<sup>58</sup> A pesar de estos desafíos, queda claro que las decisiones en torno a la creación de nuevas instalaciones industriales o los planes de remediación deben priorizar la precaución, la equidad y la salud pública.</p>
<p>El comercio internacional de residuos tóxicos encarna una de las injusticias ambientales más flagrantes de nuestra época: la exportación de residuos tóxicos desde países desarrollados a naciones más empobrecidas.<a href="#_ftn59" name="_ftnref59"><sup>[59]</sup></a> Numerosas empresas incluso sitúan sus instalaciones de tratamiento o reciclaje de residuos en países de ingresos bajos, beneficiándose de la mano de obra barata y la laxitud normativa. De este modo, la agenda corporativa perpetúa innovadoras formas de imperialismo, mercantilizando, degradando y destruyendo los recursos naturales de ciertos territorios; un proceso que está intrínsecamente ligado a factores como la deuda externa, la necesidad de divisas o la «asistencia humanitaria». Aunque iniciativas internacionales como el Convenio de Basilea y las prohibiciones impuestas por la OCDE intentan atenuar estos problemas, la efectividad en su implementación aún encuentra importantes barreras. Esta «externalización» de los costos ambientales hacia los países en desarrollo resalta la urgencia de adoptar un enfoque en la gestión ambiental y económica que no solo sea más equitativo, sino también sostenible a largo plazo.</p>
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<h5><strong>La democracia o la vida</strong></h5>
<p>Nos encontramos ante un panorama marcado por la falta de transparencia, regulación inadecuada, un sistema de vigilancia deficiente y unas condiciones sociales insuficientes para la protección de la salud y el medio ambiente. Estos problemas derivan de la ausencia de políticas económicas y científicas que dificultan o imposibilitan la toma de decisiones informadas y democráticas sobre la autorización o restricción del uso de productos químicos. El primer elemento está vinculado a cómo se lleva a cabo la producción industrial, especialmente en el uso de productos químicos cuyas garantías de seguridad para la salud pública y el entorno ambiental a medio y largo plazo son cuestionables. En palabras de Jacqueline Verrett, una ex toxicóloga de la FDA:</p>
<p style="padding-left: 40px;"><span style="font-size: 10pt;">No es que los responsables gubernamentales sean corruptos, sino que su sentido del deber se ve continuamente erosionado por sus contactos con la industria y por interesarse más por los efectos a corto plazo en la industria que por los efectos a largo plazo en los consumidores. (…) Es necesario que las agencias de reglamentación dejen de prestar derechos a los productos químicos. Los productos químicos no tienen ningún derecho, quienes los tienen son las personas.<sup>60</sup></span></p>
<p><span style="font-size: 11pt;"><br />
Para corregir esta situación es necesaria una política de salud pública que exija generar y compartir información detallada y precisa sobre los riesgos asociados con estos productos y sustancias. Al mismo tiempo, en relación con la política científica, es necesario reforzar la capacidad de evaluar, científica y socialmente, los riesgos asociados tanto con las sustancias usadas en el pasado como con aquellas en uso actualmente. La industria química ha crecido hasta convertirse en un gigante con un negocio y poder enormes que opera de forma opaca. Esto ha transformado al consumidor en alguien más crédulo y conformista ante la insuficiente vigilancia en la evaluación de residuos y productos de consumo. Estos procesos están llenos de irregularidades como la conformación de equipos de expertos que favorecen los intereses industriales o sistemas de medición de riesgos que distan mucho de ser objetivos.<sup>61</sup> El proceso de medición de riesgos está impregnado de suposiciones sobre la naturaleza y el valor de lo que se mide. La complejidad y diversidad de los fenómenos a evaluar hacen extremadamente difícil identificar valores seguros y medir riesgos de manera precisa,<sup>62</sup> lo que recuerda a la «falacia de McNamara», que critica la dependencia de tomar decisiones críticas a partir exclusivamente de métricas cuantitativas, ignorando lo que no se puede cuantificar.</span></p>
<p>Un ejemplo paradigmático de la falsa objetividad es la introducción, en los años cincuenta, del concepto de Ingesta Diaria Admisible (IDA) para aditivos alimentarios y, más tarde, para residuos de pesticidas. Con este concepto se pretendió establecer un marco de seguridad para el consumo de estas sustancias mediante la identificación de una dosis de un aditivo que no causara efectos tóxicos observables en animales, y luego dividir ese valor por cien para determinar lo que se consideraría seguro para el consumo humano diario. Sin embargo, este proceso es más complejo y subjetivo de lo que parece, con expertos cuya legitimidad ha sido cuestionada por numerosas decisiones sobre los valores seguros que a menudo favorecen los intereses de las industrias involucradas. Si bien este enfoque carece de una base científica sólida para distinguir claramente entre las concentraciones de una sustancia que son dañinas y las que no lo son, sus conclusiones se convierten prácticamente en dogma.<sup>63</sup> Una mayor transparencia, rigor y participación democrática en la evaluación de la seguridad alimentaria son imprescindibles para asegurar unos estándares de protección de la salud pública adecuados. Esto incluye, entre otras cosas, cuestionar la noción de la «aceptabilidad del riesgo», que es una noción esencialmente social, normativa, política o comercial que establece qué riesgo para la salud estamos dispuestos a asumir colectivamente, en este caso en lo referente a la ingesta de aditivos y pesticidas.<sup>64</sup></p>
<p>En Europa, la batalla por una regulación más estricta de los productos químicos y pesticidas se encuentra en un punto crítico, enfrentando la poderosa influencia de la industria contra los esfuerzos por proteger la salud pública y el medio ambiente. Uno de los principales campos de batalla es el Pacto Verde (<em>Green Deal</em>) de la UE, lanzado en 2020 con el ambicioso objetivo de convertir a Europa en el primer continente climáticamente neutro para 2050, promoviendo al mismo tiempo la economía, la salud y la calidad de vida de sus ciudadanos. Este pacto incluyó una estrategia para avanzar hacia una sostenibilidad química, enfocándose en las sustancias más peligrosas, como carcinógenos y disruptores endocrinos, entre otros. A través de más de ochenta iniciativas, se buscaba regular, prohibir y mejorar la información sobre sustancias tóxicas, en un esfuerzo por garantizar un futuro sin toxinas. Esta estrategia contó con el apoyo total del Parlamento Europeo y el Consejo Europeo, generando grandes expectativas. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos por mejorar la regulación de productos peligrosos, la realidad es que los ciudadanos todavía estamos expuestos a altas concentraciones de químicos y pesticidas. La resistencia de la poderosa industria química, particularmente notable en Alemania, ha sido un freno significativo, presionando hasta que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, eliminó del plan de trabajo de la Comisión las reformas clave para el Pacto Verde en otoño de 2022. Este retroceso generó controversia y protestas de varios países europeos que luchan por la eliminación de sustancias tóxicas en los productos de consumo y por entornos laborales seguros.&lt;<sup>65</sup> Sin embargo, la presión de la industria química no cesó, buscando crear lagunas en la regulación y persuadiendo a la Comisión Europea para que retrase o incluso abandone los compromisos establecidos en la Estrategia de Sustancias Químicas para la Sostenibilidad del Pacto Verde (CSS, <em>Chemicals Strategy for Sustainability</em>).</p>
<blockquote><p><strong>En Europa, la batalla por una regulación más estricta de los productos químicos y pesticidas se encuentra en un punto crítico</strong></p></blockquote>
<p>En 2024, con las crecientes protestas de agricultores en varios países europeos, la cercanía de las elecciones europeas y la aspiración de Ursula von der Leyen por ser reelegida como presidenta de la Comisión Europea, la jefa del ejecutivo comunitario tomó la decisión de postergar la normativa de reducción de pesticidas, una medida clave del Pacto Verde, dejando en evidencia el poder de la industria química sobre las decisiones que afectan el bienestar colectivo.<sup>66</sup> Además, la industria también lucha para evitar la expansión del GARM (<em>Generic Approach to Risk Management</em>); retrasar la revisión de la normativa europea REACH (<em>Registration, Evaluation, Authorisation and Restriction of Chemicals</em>); redefinir el «concepto de uso esencial» o EUC (<em>Essential use concept</em>), una política derivada del Protocolo de Montreal que aboga por prohibir las sustancias peligrosas en productos de consumo, salvo en circunstancias excepcionales donde su uso sea indispensable para la sociedad y no existan alternativas viables, entre otros frentes.<sup>67</sup></p>
<p>La causa de fondo, de nuevo, es la necesidad de crecimiento insostenible y acumulación constante de capital por parte de una industria química que se ha convertido en una pieza clave del sistema capitalista contemporáneo, en el que la desposesión continua de las mayorías y la explotación destructiva del planeta solo desplazan temporalmente su crisis.<sup>68</sup> <sup>69</sup> De ahí los esfuerzos por resistir cualquier intento de limitar la producción y el uso de productos químicos, dado que constituyen una fuente fundamental de rentabilidad y acumulación de capital, independientemente de sus consecuencias ambientales y de salud pública. Entender el papel que juega esta industria es fundamental para comprender mejor la articulación de un sistema que nos empuja a una auténtica crisis civilizatoria.</p>
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<h5><strong>Actuar ante un síntoma de la crisis capitalista</strong></h5>
<p>Con seis de los nueve límites planetarios ya sobrepasados, enfrentamos una amenaza existencial que exige una transformación social sin precedentes. La salud de nuestro entorno y nuestra propia salud están profundamente entrelazadas; son inseparables. No podemos pretender cuidar una sin atender a la otra; son dos caras de la misma moneda unidas por un hilo que nos conduce, o bien hacia el bienestar colectivo o bien hacia nuestra perdición conjunta. La actual sindemia química, ese entrelazado de factores químicos adversos que afectan nuestra salud colectiva, es un buen ejemplo de esta interdependencia. Nuestro consumo de productos químicos peligrosos y nuestra gestión de residuos tóxicos no solo perjudican nuestra salud, sino que también dañan el planeta que habitamos, subrayando la necesidad de una estrategia preventiva y global que pasa, en última instancia, por repensar y transformar radicalmente nuestra sociedad.<sup>70</sup> El microbiólogo y ambientalista René Dubos nos recordaba que «cada civilización tiene su propia forma de peste que solo puede controlar reformándose a sí misma.»<sup>71</sup></p>
<p>Así, para enfrentar la creciente amenaza de la sindemia química, es imperativo explorar nuevas rutas. Una primera clave para lograr un futuro sostenible y saludable yace en transformar radicalmente nuestra forma de producir y consumir. Una acción fundamental y urgente es reducir drásticamente el consumo insostenible de productos que recorren miles de kilómetros para llegar a nuestras manos, y promover una dieta basada en productos locales, de temporada, frescos, no procesados y libres de químicos dañinos, siendo conscientes de que, si bien los alimentos orgánicos ofrecen una alternativa más saludable, no están completamente exentos de sustancias nocivas.<sup>72</sup> <sup>73</sup> <sup>74</sup></p>
<p>Otra necesidad acuciante tiene que ver con el fomento del reciclaje dentro de una economía que tienda a la circularidad. Aquí, el reciclaje de plásticos destaca por su urgencia y las insuficientes soluciones a nivel internacional. A pesar de los esfuerzos de organizaciones como la OCDE, que reporta que solo un 9,4% de los residuos plásticos fueron reciclados en 2020,<sup>75</sup> con proyecciones modestas de mejora para 2040, el reciclaje plástico enfrenta el problema adicional de reintroducir sustancias tóxicas en el ciclo de uso. Para ello es imprescindible un tratado internacional que regule su uso de manera transparente y democrática, con el objetivo de reducir o prohibir ciertos productos y facilitar su evaluación,<sup>76</sup> así como buscar alternativas verdaderamente sostenibles, incrementar las inversiones en gestión de residuos ambientalmente responsable y mejorar los sistemas de recolección, transporte, reciclaje y eliminación de plásticos no reciclables, evitando a la vez el uso de sustancias químicas perjudiciales.</p>
<p>Una estrategia de vital importancia pasa por profundizar y diversificar nuestro conocimiento. Necesitamos una comprensión detallada que no solo describa los problemas, sino que también abarque sus causas. Esto significa ir más allá de los análisis de riesgo tradicionales para incluir una exploración de los factores estructurales, los elementos sistémicos y políticos, y un entendimiento completo de sus efectos. Es esencial contar con información clara sobre la eficacia de las medidas de prevención, vigilancia, protección y mitigación existentes.<sup>77</sup> Además, debemos impulsar la investigación de alternativas seguras, inspirándonos en la biomímesis y la química verde, <sup>78</sup> sin comprometer nuestro entorno o salud. Un ejemplo ilustrativo de este enfoque es el estudio reciente liderado por Johan Rockström, que destaca la necesidad de un cambio de paradigma en cómo abordamos y entendemos las interacciones entre la humanidad y nuestro entorno, y que pone el acento en comprender las «entidades novedosas».<sup>79</sup></p>
<blockquote><p><strong>Debemos impulsar la investigación de alternativas seguras, inspirándonos en la biomímesis y la química verde, que buscan soluciones en la naturaleza</strong></p></blockquote>
<p>Sin embargo, más allá del análisis y la investigación, lo que se necesita es acción. Aunque contamos con el conocimiento necesario para cambiar el curso, la gran pregunta es: ¿quién puede impulsar estos cambios? Dados sus antecedentes, dejar nuestro futuro en manos de las corporaciones causantes de esta situación sería un ingenuo acto de autodestrucción. De hecho, las élites harán todo lo posible por bloquear los cambios sociales necesarios, prefiriendo preservar su poder y mantener el <em>statu quo</em>. Para alcanzar una sostenibilidad genuina necesitamos una planificación económica y ecológica democrática que priorice las transformaciones necesarias en los países y sectores con mayor carga de responsabilidad, al mismo tiempo que genera las condiciones para una mayor justicia y calidad de vida para la mayoría global.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Un dilema cercano</strong></h5>
<p>Nos encontramos en un <em>planeta químico </em>que se vuelve cada vez más tóxico, un mundo donde la salud parece un lujo que se nos escapa. La dinámica del actual capitalismo que se nutre de la explotación, la violencia y el menosprecio por el bienestar se muestra insostenible y en conflicto directo con la vida misma. Nos enfrentamos a un capitalismo que literalmente «no cabe en el mundo»,  en una guerra abierta contra la existencia.</p>
<p>El actual momento histórico determinará el futuro de la humanidad, enfrentando una amenaza global de magnitud catastrófica. La cuestión de si somos pesimistas u optimistas se vuelve irrelevante ante la urgencia de actuar decisivamente por nuestra supervivencia.<sup>81</sup> Esto solo es posible con una planificación consciente y dirigida, sin la cual el sistema capitalista nos llevará inevitablemente al desastre.<a href="#_ftn82" name="_ftnref82"><sup>[82]</sup></a> La urgencia de enfrentar los límites de nuestro planeta, incluyendo esta sindemia silenciosa y tóxica, exige cambios profundos. Debemos explorar alternativas que reconozcan la necesidad de transitar hacia un modelo económico y productivo más simple, equitativo y verdaderamente sostenible. Como apunta el economista ecológico John Bellamy Foster, estamos en un punto de inflexión crítico que requiere una reevaluación profunda de nuestras prioridades y estrategias para asegurar un futuro viable para todos:</p>
<p style="padding-left: 40px;"><span style="font-size: 10pt;">La naturaleza de la crisis ambiental global es tal que está en juego el destino de todo el planeta y cuestiones sociales y ecológicas de enorme complejidad, todas ellas atribuibles a las formas de producción que ahora prevalecen. Es imposible evitar que la crisis ambiental mundial empeore progresivamente a menos que se aborden a escala global los problemas fundamentales de producción, distribución, tecnología y crecimiento. Y cuanto más se plantean estas cuestiones, más evidente se vuelve que el capitalismo es insostenible ecológica, económica, política y moralmente y debe ser superado.<sup>83</sup></span></p>
<p>Las sociedades, esencialmente las más acomodadas, deben realizar cambios drásticos en su forma de producir y consumir energía y materiales. La clave está en reducir el consumo de lo superfluo y redistribuir los recursos de manera más justa, para así disminuir el impacto ambiental sin comprometer nuestra calidad de vida. Necesitamos renunciar urgentemente a un modo de vida imperial, injusto e insostenible<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>[1]</sup></a> que ignora o niega los límites biofísicos de la Tierra. Ello solo es posible mediante políticas de crecimiento selectivo o decrecimiento.<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><sup>[2]</sup></a> Este cambio no consiste únicamente en ajustes técnicos o económicos; es una revolución en nuestra relación con el planeta.<a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><sup>[3]</sup></a> <a href="#_ftn4" name="_ftnref4"><sup>[4]</sup></a> <a href="#_ftn5" name="_ftnref5"><sup>[5]</sup></a> La pregunta es: ¿estamos listos para aceptar una reducción significativa en nuestra capacidad de consumo material a cambio de una mejor calidad de vida compatible con la salud planetaria y la solidaridad intergeneracional?</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup><strong>[1]</strong></sup></a> Alberto Acosta y Ulrich Brand, «Salidas del laberinto capitalista», Icaria, Barcelona, 2017.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2"><sup><strong>[2]</strong></sup></a> Luis González Reyes, Adrián Almazán, Decrecimiento: del qué al cómo, Icaria, Barcelona 2023.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3"><sup><strong>[3]</strong></sup></a> Vandana Shiva, «Cómo poner fin a la pobreza», Biodiversidad, 28 de julio de 2005, disponible en: <a href="https://www.grain.org/es/article/entries/1063-como-poner-fin-a-la-pobreza" target="_blank" rel="noopener">https://www.grain.org/es/article/entries/1063-como-poner-fin-a-la-pobreza</a></p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4"><sup><strong>[4]</strong></sup></a> Jorge Riechmann, «Transiciones ecosociales, colapso, decrecimiento: ya no tendremos tiempo de equivocarnos dos veces», Sistema, vol. 269, 2024, pp.161-176.</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5"><sup><strong>[5]</strong></sup></a> Joan Benach, La salud es política. Un planeta enfermo de desigualdades, Icaria, Barcelona, 2020.</p>
<p>Para movilizar a la sociedad hacia este cambio, necesitamos ofrecer una visión del futuro que sea tanto esperanzadora como positiva. Se trata de adoptar nuevos valores sociales que fomenten sociedades más frugales y, al mismo tiempo, más prósperas. La transformación necesaria va más allá de implementar políticas; implica cambiar radicalmente nuestras expectativas y deseos. La verdadera pregunta estratégica de hoy no es solo qué cambios debemos hacer, sino cómo podemos hacerlos realidad. Nos enfrentamos al desafío de construir rápidamente una identidad colectiva radicalmente distinta, preparada para vivir de manera diferente. Este es el reto de nuestra era: forjar un futuro en el que prosperemos dentro de los límites biofísicos de nuestro planeta, no a su costa.<sup>89</sup></p>
<p>Para asegurar un futuro donde la humanidad pueda florecer con dignidad y equidad, es esencial fomentar una conciencia global que sea crítica, colectiva y capaz de movilizarnos hacia el cambio. Estamos en un punto de inflexión donde debemos ser audaces, imaginando y poniendo a prueba alternativas que nos llenen de esperanza y nos otorguen el poder de actuar.<a href="#_ftn90" name="_ftnref90"><sup>[90]</sup></a> En estos momentos decisivos, ya no hay espacio para excusas, dilaciones o engaños. En lugar de aferrarnos a la idea contradictoria del «desarrollo sostenible», es tiempo de que nos enfoquemos en diseñar y vivir dentro de una economía que no solo sea amigable con el medio ambiente, sino también justa para todos. Manuel Sacristán, hace ya tres décadas, soñaba con «lograr un mundo justo en un planeta habitable». Este objetivo es hoy más urgente y necesario que nunca. La propuesta de un ecosocialismo no puede ser un mero cambio de etiqueta, sino una invitación a repensar nuestras prioridades y estrategias para asegurar un futuro donde la vida en todas sus formas pueda florecer. Es una visión audaz, pero es precisamente la audacia lo que se necesita para enfrentar los desafíos de nuestro tiempo. La hora de actuar debe ser ahora; la salud planetaria y el futuro de nuestra civilización dependen de ello.</p>
<p><strong>Joan Benach</strong> es profesor, investigador y activista de salud pública. Director del Grup Recerca Desigualtats en Salut (GREDS-EMCONET), UPF; codirector del JHU-UPF Public Policy Center; UPF Barcelona School of Management; Ecological Humanities Research Group GHECO, UAM.</p>
<p><strong>Ferran Muntané</strong> es investigador del JHU-UPF Public Policy Center, la UPF Barcelona School of Management Grup Recerca Desigualtats en Salut (GREDS-EMCONET), UPF.</p>
<p>Descarga el artículo en formato pdf: <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/contaminacion-omnipresente-un-limite-planetario-olvidado/" target="_blank" rel="noopener">https://www.fuhem.es/papeles_articulo/contaminacion-omnipresente-un-limite-planetario-olvidado/</a></p>
<h5>NOTAS</h5>
<p>1 Johan Rockström, Will Steffen, Kevin Noone, <em>et al.</em>, «A safe operating space for humanity», <em>Nature</em>, vol. 461, 2009, pp. 472–475.</p>
<p>2 Katherine Richardson, Will Steffen, Wolfgang Lucht, <em>et al.</em>, «Earth beyond six of nine planetary boundaries», <em>Science Advance</em>s, vol. 9, núm. 37, 2023.</p>
<p>3 <em>Ibidem</em>.</p>
<p>4 OCDE, «OECD work on plastics», disponible en: <a href="https://www.oecd.org/environment/plastics/" target="_blank" rel="noopener">https://www.oecd.org/environment/plastics/</a></p>
<p>5 Mikael L.A. Kaandorp, Delphine Lobelle, Christian Kehl <em>et al.</em>, «Global mass of buoyant marine plastics dominated by large long-lived debris», <em>Nature Geoscience,</em> vol. 16, 2023, pp. 689–694.</p>
<p>6 Kieran D. Cox <em>et al.</em>, «Human Consumption of Microplastics», <em>Environmental Science &amp; Technology</em>, vol. 53, núm. 12, 2019, pp. 7068-7074.</p>
<p>7 Alvise Vianello <em>et al.</em> «Simulating human exposure to indoor airborne microplastics using a Breathing Thermal Manikin», <em>Scientific Reports</em>, vol. 9, 2019, p. 8670.</p>
<p>8 Li Liu <em>et al.</em>, «Cellular internalization and release of polystyrene microplastics and nanoplastics», <em>Science of the Total Environment</em>, vol. 779, 2021, p. 146523.</p>
<p>9 Evangelos Danopoulos <em>et al.</em>, «A rapid review and meta-regression analyses of the toxicological impacts of microplastic exposure in human cells», <em>Journal of Hazardous Materials</em>, vol. 427, 2022, p. 127861.</p>
<p>10 Lidia Casas <em>et al.</em>, «Urinary concentrations of phthalates and phenols in a population of Spanish pregnant women and children», <em>Environment International</em>, vol. 37, núm. 5, 2011, pp. 858-866.</p>
<p>11 Luz Iribarne-Durán <em>et al.</em>, «Presence of Bisphenol A and Parabens in a Neonatal Intensive Care Unit: An Exploratory Study of Potential Sources of Exposure», <em>Environmental Health Perspectives</em>, vol. 127, núm. 11, 2019, p. 117004.</p>
<p>12 Laurel Schaider <em>et al</em>., «Fluorinated Compounds in U.S. Fast Food Packaging», <em>Environmental Science &amp; Technology Letters</em>, vol. 4, 2017, pp. 105−111.</p>
<p>13 Pauline Boisacq <em>et al.</em>, «Assessment of poly- and perfluoroalkyl substances (PFAS) in commercially available drinking straws using targeted and suspect screening approaches», <em>Food Additives and Contaminants</em>, vol. 40, núm. 9, 2023, pp. 1230-1241.</p>
<p>14 Raffaele Marfella <em>et al.</em>, «Microplastics and Nanoplastics in Atheromas and Cardiovascular Events», <em>New England Journal of Medicine</em>, vol. 390, 2024, pp. 900-910.</p>
<p>15 Antonio Ragusa <em>et al.</em>, Plasticenta. «First evidence of microplastics in human placenta», <em>Environ Int</em>, vol 146, 2021, p. 106274.</p>
<p>16 Zhanyun Wang et al., «Toward a Global Understanding of Chemical Pollution: A First Comprehensive Analysis of National and Regional Chemical Inventories». E<em>nviron. Sci. Technol</em>, vol. 54, núm. 5, 2020, pp. 2575−2584.</p>
<p>17 Theo Colborn, T., John Peterson Myers y Dianne Dumanoski, <em>Our Stolen Future</em>, Dutton, Nueva York, 1996.</p>
<p>18 IQAir,<em> 2023 World Air Quality Report</em>, IQAir, 2024.</p>
<p>19 Valentina Raffio, «La marea de basura espacial inquieta a los expertos: «Es como si cada semana cayera un coche del espacio»», El Periódico,22 de febrero de 2024, disponible en: <a href="https://www.elperiodico.com/es/ciencia/20240222/basura-espacial-inquieta-expertos-10-000-toneladas-98511485" target="_blank" rel="noopener">https://www.elperiodico.com/es/ciencia/20240222/basura-espacial-inquieta-expertos-10-000-toneladas-98511485</a></p>
<p>20 Silvia Hernando, «Lluvia de chatarra: 100 toneladas de basura espacial caen al año en la Tierra, <em>El País</em>, 24 de febrero de 2018, disponible en: <a href="https://elpais.com/elpais/2018/02/16/eps/1518774498_638902.html?autoplay=1" target="_blank" rel="noopener">https://elpais.com/elpais/2018/02/16/eps/1518774498_638902.html?autoplay=1</a></p>
<p>21 Giovanna Luongo, <em>Chemicals in textiles. A potential source for human exposure and environmental pollution</em>, Stockholm University, Estocolmo, 2015.</p>
<p>22 OMS, «The public health impact of chemicals: knowns and unknowns &#8211; data addendum for 2019», OMS, 6 de julio de 2021, disponible en: <a href="https://www.who.int/publications/i/item/WHO-HEP-ECH-EHD-21.01" target="_blank" rel="noopener">https://www.who.int/publications/i/item/WHO-HEP-ECH-EHD-21.01</a></p>
<p>23 El término «sindemia» se refiere a la co-ocurrencia de dos o más enfermedades o condiciones de salud en una población que interactúan entre sí de manera compleja, exacerbando los efectos negativos de cada enfermedad individualmente. Este término también implica la consideración de factores sociales, económicos, ambientales y políticos que influyen en la salud.</p>
<p>24 Merrill Singer <em>et al.</em>,«Syndemics and the biosocial conception of health», <em>The Lancet</em>, vol. 389, núm. 10072, 2017, pp. 941-950.</p>
<p>25 Philip Landrigan <em>et al.</em>, «The Lancet Commission on pollution and health», <em>Lancet</em>, vol. 391, núm 10119, 2017, pp. 462-512.</p>
<p>26 Colborn, Peterson Myers y Dumanoski, 1996, <em>op. cit.</em></p>
<p>27 Pete Myers, «Prólogo», en Nicolás Olea, <em>Libérate de tóxicos. Guía para evitar los disruptores endocrinos</em>, RBA, Barcelona, 2019.</p>
<p>28 <em>Atlas de los Pesticidas, Hechos y cifras sobre químicos tóxicos en nuestra agricultura</em>, Fundación Heinrich Böll, Amigos de la Tierra, PAN Europa, 2023.</p>
<p>29 Nicolás Olea, <em>Libérate de tóxicos. Guía para evitar los disruptores endocrinos</em>, RBA, Barcelona, 2019.</p>
<p>30 Lisa Leung <em>et al.</em>, «Occupational environment and ovarian cancer risk», <em>Occup Environ Med</em>, vol. 80, núm. 9, 2023, pp. 489-497.</p>
<p>31 Miquel Porta, <em>Vive más y mejor. Reduciendo tóxicos y contaminantes ambientales</em>, Grijalbo, Barcelona, 2018.</p>
<p>32 Miquel Porta <em>et al.</em>, «Differences in serum concentrations of organochlorine compounds by occupational social class in pancreatic cancer», <em>Environ Res</em>, vol. 108, núm. 3, 2008, pp. 370-379.</p>
<p>33 Devon C. Payne-Sturges <em>et al.</em>, «Disparities in Toxic Chemical Exposures and Associated Neurodevelopmental Outcomes: A Scoping Review and Systematic Evidence Map of the Epidemiological Literature», <em>Environmental Health Perspectives</em>, vol. 131, núm. 9, p. 96001.</p>
<p>34 Tal y como señala la Agencia Europa de Químicos (ECHA), el REACH (abreviatura de «Registro, evaluación, autorización y restricción de las sustancias y mezclas químicas») «es un reglamento de la Unión Europea adoptado para mejorar la protección de la salud humana y el medio ambiente frente a los riesgos derivados de las sustancias y mezclas químicas,» y promover «métodos alternativos para la evaluación del peligro de las sustancias, a fin de reducir el número de ensayos con animales»; pero también para: «potenciar al mismo tiempo la competitividad de la industria química de la UE». Ver: European Chemicals Agency, «Comprensión de REACH», ECHA, disponible en: <a href="https://echa.europa.eu/es/regulations/reach/understanding-reach" target="_blank" rel="noopener">https://echa.europa.eu/es/regulations/reach/understanding-reach</a></p>
<p>35 Pilar Pérez, «Los europeos están expuestos a «niveles alarmantemente altos de sustancias químicas y somos altamente vulnerables», <em>El Mundo</em>, 12 de julio de 2023, disponible en: <a href="https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2023/07/12/64ad8fa2fdddff451b8b4578.html" target="_blank" rel="noopener">https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2023/07/12/64ad8fa2fdddff451b8b4578.html</a></p>
<p>36 European Chemical Industry Council, «Chemical Industry Contributes $5.7 Trillion To Global GDP And Supports 120 Million Jobs», CEFIC, <em>New Report Shows</em>, 11 de marzo de 2019, disponible en: <a href="https://cefic.org/media-corner/newsroom/chemical-industry-contributes-5-7-trillion-to-global-gdp-and-supports-120-million-jobs-new-report-shows/" target="_blank" rel="noopener">https://cefic.org/media-corner/newsroom/chemical-industry-contributes-5-7-trillion-to-global-gdp-and-supports-120-million-jobs-new-report-shows/</a></p>
<p>37 Cybersecurity and Infrastructure Security Agency (CISA), «Chemical sector profile», CISA, 23 de marzo de 2022, disponible en: <a href="https://www.cisa.gov/sites/default/files/publications/Chemical-Sector-Profile_Final%2520508.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://www.cisa.gov/sites/default/files/publications/Chemical-Sector-Profile_Final%20508.pdf</a></p>
<p>38 Federación Empresarial de la Industria Química Española (FEIQUE), «La industria química aporta 5,7 billones de dólares al PIB mundial y contribuye a crear 120 millones de empleos, según un nuevo informe», FEIQUE, 11 de marzo de 2019, disponible en: <a href="https://www.feique.org/la-industria-quimica-aporta-57-billones-de-dolares-al-pib-mundial-y-contribuye-a-crear-120-millones-de-empleos-segun-un-nuevo-informe/" target="_blank" rel="noopener">https://www.feique.org/la-industria-quimica-aporta-57-billones-de-dolares-al-pib-mundial-y-contribuye-a-crear-120-millones-de-empleos-segun-un-nuevo-informe/</a></p>
<p>39 Oxford Economics, T<em>he Global Chemical Industry: Catalyzing Growth and Addressing Our World’s Sustainability Challenges</em>, Oxford Economics, Washington DC, 2019.</p>
<p>40 Álvaro Merino, «Registro de Transparencia de la UE», <em>El Orden Mundial (EOM)</em>, 14 de diciembre de 2018, disponible en: <a href="https://elordenmundial.com/mapas-y-graficos/lobbies-grupos-presion-union-europea/" target="_blank" rel="noopener">https://elordenmundial.com/mapas-y-graficos/lobbies-grupos-presion-union-europea/</a></p>
<p>41 Nadia Gaber, Lisa Bero y Tracey J. Woodruff, «The Devil they Knew: Chemical Documents Analysis of Industry Influence on PFAS Science», <em>Annals Of Global Health</em>, vol. 89, núm. 1, 2023, p. 37.</p>
<p>42 Dan Fagin y Marianne Lavelle, <em>Toxic deception. How the Chemical Industry Manipulates Science, Bends the Law, and Endangers Your Health</em>, Birch Lane Press/Carol Publishing Group, Nueva Jersey, 1996.</p>
<p>43 Christine Meisner Rosen, Gerald Markowitz y David Rosner, Deceit and Denial. <em>The deadly politics of industrial pollution</em>, University of California Press, California, 2002.</p>
<p>44 Sheldon Rampton y John Stauber, <em>Trust Us, We&#8217;re Experts: How Industry Manipulates Science and Gambles with Your Future</em>, TarcherPerigee, Nueva York, 2001.</p>
<p>45 Dolores Romano, «Pesticides, Plàstics i perfums. Com s’incompleixen les normatives de la UE», <em>YouTube</em>, 21 de diciembre de 2021, disponible en: <a href="https://www.youtube.com/watch?v=ReisK-n7U20" target="_blank" rel="noopener">https://www.youtube.com/watch?v=ReisK-n7U20</a>.</p>
<p>46 Corporate Europe Observatory, <em>Blood on the Green Deal. How the EU is boosting the mining and defence industries in the name of climate action</em>, Corporate Europe Observatory, Bruselas, 2023.</p>
<p>47 Nina Holland, «La industria de los pesticidas sabotea un futuro habitable: ¿por qué seguir tolerándolo?», <em>El Salto</em>, 21 de noviembre de 2023, disponible en: <a href="https://www.elsaltodiario.com/agrotoxicos/industria-pesticidas-sabotea-futuro-habitable-tolerandolo" target="_blank" rel="noopener">https://www.elsaltodiario.com/agrotoxicos/industria-pesticidas-sabotea-futuro-habitable-tolerandolo</a></p>
<p>48 John Bellamy Foster, «Let them eat pollution: Capitalism and the World Environment», <em>Monthly Review</em>, vol. 40, núm. 8, 1993, pp. 10-20.</p>
<p>49 Eddie J. Girdner y Jack Smith, «Killing me softly. Toxic waste, corporate profit, and the struggle for environmental justice», <em>Monthly Review Press</em>, Nueva York, 2002.</p>
<p>50 <em>Ibidem</em>.</p>
<p>51 Macarena Vidal Liy, «China cierra de forma definitiva sus fronteras a los residuos de otros países», <em>El País</em>, 16 de diciembre de 2020, disponible en: <a href="https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2020-12-15/china-cierra-de-forma-definitiva-sus-fronteras-a-los-residuos-de-otros-paises.html" target="_blank" rel="noopener">https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2020-12-15/china-cierra-de-forma-definitiva-sus-fronteras-a-los-residuos-de-otros-paises.html</a></p>
<p>52 Johann Martínez <em>et al.</em>, «The world-wide waste web», <em>Nat Commun</em>, vol. 13, 2022, p. 1615.</p>
<p>53 Marco Martuzzi, Francesco Mitis y Francesco Forastiere, «Inequalities, inequities, environmental justice in waste management and health», <em>European Journal of Public Health</em>, vol. 20, núm. 1, 2010, pp. 21–26.</p>
<p>54 U.S. Department of Health and Human Services, «Environmental Justice Index», disponible en: <a href="https://www.hhs.gov/climate-change-health-equity-environmental-justice/environmental-justice/index/index.html" target="_blank" rel="noopener">https://www.hhs.gov/climate-change-health-equity-environmental-justice/environmental-justice/index/index.html</a></p>
<p>55 Merlin Chowkwanyun, «Environmental Justice: Where It Has Been, and Where It Might Be Going», <em>Annu. Rev. Public Health</em>, vol 44, 2023, pp. 93–111.</p>
<p>56 Camila Alvarez, «Structural Racism as an Environmental Justice Issue: A Multilevel Analysis of the State Racism Index and Environmental Health Risk from Air Toxics», <em>J. Racial and Ethnic Health Disparities</em>, vol. 10, 2023, pp. 244–258.</p>
<p>57 Roberto Pasetto, Benedetta Mattioli y Daniela Marsili, «Environmental Justice in Industrially Contaminated Sites. A Review of Scientific Evidence in the WHO European Region», <em>Int J Environ Res Public Health</em>, vol. 16, núm. 6, 2019, p. 998.</p>
<p>58 Shuai Shao, Liwen Liu y Zhihua Tian,«Does the environmental inequality matter? A literature review», <em>Environ Geochem Health</em>, vol. 44, núm. 9, 2022, pp. 3133-3156.</p>
<p>59 Girdner y Smith, 2002, <em>op. cit.</em></p>
<p>60 Jaqueline Verret y Jean Carper, <em>Eating May be Hazardous to your Health</em>, Simon and Schuster, Nueva York, 1994.</p>
<p>61 Como afirmó el físico William Thompson, Lord Kelvin: «Cuando puedes medir lo que estás diciendo y expresarlo en números, sabes algo sobre ello». Ver: Rothman, K.J., <em>Modern Epidemiology</em>, Little, Brown and Company, Boston, 1986.</p>
<p>62 Joan Benach, «Health Concepts and Health Measures in Establishing Health Priorities: Some Unresolved Issues», en Institut Borja de Bioética, <em>Distribución de recursos escasos y opciones sanitarias</em>, SG Editores, Barcelona, 1996.</p>
<p>63 Sven Oven Hansson, <em>Setting the limit. Occupational Health Standards and the Limits of Science</em>, Oxford University Press, Oxford, 1998.</p>
<p>64 Marie-Monique Robin, <em>Nuestro veneno cotidiano</em>, Península, Barcelona, 2012.</p>
<p>65 Javier H. Rodríguez, «La Comisión Europea cede a la presión de la industria y retrocede en la prohibición de químicos peligrosos», <em>El Salto</em>, 12 de julio de 2023, disponible en: <a href="https://www.elsaltodiario.com/toxicos/comision-europea-cede-presion-industria-retrocede-prohibicion-quimicos-peligrosos" target="_blank" rel="noopener">https://www.elsaltodiario.com/toxicos/comision-europea-cede-presion-industria-retrocede-prohibicion-quimicos-peligrosos</a></p>
<p>66 María R. Sahuquillo, «Von der Leyen aparca la reducción de pesticidas tras la protesta del campo y plantea más ayuda», <em>El País</em>, 6 de febrero de 2024, disponible en: <a href="https://elpais.com/internacional/2024-02-06/von-der-leyen-aparca-la-reduccion-de-pesticidas-tras-la-protesta-del-campo-y-plantea-mas-ayudas.html" target="_blank" rel="noopener">https://elpais.com/internacional/2024-02-06/von-der-leyen-aparca-la-reduccion-de-pesticidas-tras-la-protesta-del-campo-y-plantea-mas-ayudas.html</a></p>
<p>67 Corporate Europe Observatory, «How “essential” are hazardous substances?», <em>Corporate Europe Observatory</em>, 24 de enero de 2024, disponible en: <a href="https://corporateeurope.org/en/2024/01/how-essential-are-hazardous-substances" target="_blank" rel="noopener">https://corporateeurope.org/en/2024/01/how-essential-are-hazardous-substances</a></p>
<p>68 Joan Benach, Juan Manuel Pericàs y Eliana Martínez-Herrera, «La salud bajo el capitalismo», <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em>, vol. 137, 2017, pp. 29-56, disponible en: <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/la-salud-bajo-el-capitalismo-contradicciones-sistemicas-que-permean-la-ecohumanidad-y-danannuestra-mentecuerpo/" target="_blank" rel="noopener">https://www.fuhem.es/papeles_articulo/la-salud-bajo-el-capitalismo-contradicciones-sistemicas-que-permean-la-ecohumanidad-y-danannuestra-mentecuerpo/</a></p>
<p>69 Joan Benach <em>et al.</em>, «Public health and inequities under capitalism: systemic effects and human rights» en Jordi Vallverdú, Angel Puyol y Anna Estany (eds.), <em>Philosophical and methodological debates in public health</em>, Springer, 2019.</p>
<p>70 Joan Benach <em>et al.</em>, «The case for planetary health prevention», <em>J Epidemiol Community Health</em>, vol. 76, núm. 2, 2022, pp. 105-106.</p>
<p>71 René Dubos, <em>El espejismo de la salud</em>, Fondo de Cultura Económica, México, 1975.</p>
<p>72 Marcin Barański <em>et al.</em>,«Effects of organic food consumption on human health; the jury is still out!», <em>Food &amp; Nutrition Research</em>, vol. 61, núm. 1, 2017, p. 1287333.</p>
<p>73 Charles Benbrook y Brian Baker, «Perspective on Dietary Risk Assessment of Pesticide Residues in Organic Food. Sustainability», <em>Sustainability</em>, vol. 6, núm. 2014, pp.3552-3570.</p>
<p>74 Carl K. Winter, «Pesticide residues in imported, organic, and «suspect» fruits and vegetables», <em>J Agric Food Chem</em>., vol 60, núm. 18, pp.4425-4429.</p>
<p>75 OECD, <em>op. cit</em>.</p>
<p>76 Miquel Porta, Leonardo Trasande y Marina Fernández, «Un tratado global sobre plásticos que sea ético, científico, inclusivo y transparente», <em>El País</em>, 30 de mayo de 2023, disponible en: <a href="https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2023-05-30/un-tratado-global-sobre-plasticos-que-sea-etico-cientifico-inclusivo-y-transparente.html" target="_blank" rel="noopener">https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2023-05-30/un-tratado-global-sobre-plasticos-que-sea-etico-cientifico-inclusivo-y-transparente.html</a></p>
<p>77 Miquel Porta <em>et al.</em>, «Conclusiones y consideraciones finales», en Miquel Porta, Elisa Puigdomènech, Ferran Ballester (eds), <em>Nuestra Contaminación Interna</em>, La Catarata, Madrid, 2009.</p>
<p>78 Jorge Riechmann, <em>Un buen encaje en los ecosistemas</em>, Los libros de la Catarata, Madrid, 2014.</p>
<p>79 Johan Rockström <em>et al.</em>, «Safe and just Earth system boundaries», <em>Nature</em>, vol. 619, 2023, pp. 102–111.</p>
<p>80 La expresión es del filósofo Carlos Fernández Liria. Ver: Arpa Talks, «Carlos Fernández Liria. Filosofía, política, progreso, marxismo, capitalismo», <em>YouTube</em>, 15 de enero de 2024, disponible en: <a href="https://www.youtube.com/watch?v=wt1S_Mxxv40&amp;t=5409s" target="_blank" rel="noopener">https://www.youtube.com/watch?v=wt1S_Mxxv40&amp;t=5409s</a></p>
<p>81 John Bellamy Foster, Batuhan Sarican, «Monthly Review’ and the Environment», <em>Monthly Review</em>, 1 de noviembre de 2023, disponible en: <a href="https://monthlyreview.org/2023/11/01/monthly-review-and-the-environment/" target="_blank" rel="noopener">https://monthlyreview.org/2023/11/01/monthly-review-and-the-environment/</a></p>
<p>82 John Bellamy Foster, «Planned Degrowth: Ecosocialism and Sustainable Human Development», <em>Monthly Review</em>, julio-agosto 2023.</p>
<p>83 John Bellamy Foster, <em>op. cit.</em>, 1993.</p>
<p>84 Alberto Acosta y Ulrich Brand, <em>Salidas del laberinto capitalista</em>, Icaria, Barcelona, 2017.</p>
<p>85 Luis González Reyes, Adrián Almazán, <em>Decrecimiento: del qué al cómo</em>, Icaria, Barcelona 2023.</p>
<p>86 Vandana Shiva, «Cómo poner fin a la pobreza», <em>Biodiversidad</em>, 28 de julio de 2005, disponible en: <a href="https://www.grain.org/es/article/entries/1063-como-poner-fin-a-la-pobreza" target="_blank" rel="noopener">https://www.grain.org/es/article/entries/1063-como-poner-fin-a-la-pobreza</a></p>
<p>87 Jorge Riechmann, «Transiciones ecosociales, colapso, decrecimiento: ya no tendremos tiempo de equivocarnos dos veces», <em>Sistema</em>, vol. 269, 2024, pp.161-176.</p>
<p>88Joan Benach, <em>La salud es política. Un planeta enfermo de desigualdades</em>, Icaria, Barcelona, 2020.</p>
<p>89 Jorge Riechmann, «El colapso no es el fin del mundo: pistas para una reflexión estratégica» en Riechmann J, Matarán A, Carpintero O. (eds.), <em>Para evitar la barbarie. Trayectorias de transición ecosocial y de colapso</em>, Eds. de la Universidad de Granada/CICODE, Granada, 2019.</p>
<p>90 Manuel Sacristán, «Comunicación a las jornadas de ecología y política de Murcia», <em>Mientras Tanto</em>,vol. 1, 1979.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>PAPELES 166: Contaminantes químicos. El veneno cotidiano</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 Aug 2024 07:13:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Contaminación]]></category>
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					<description><![CDATA[Muchas amenazas confluyen en la crisis ecosocial. Una de las más olvidadas es la polución del ambiente por contaminantes químicos.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><em><strong><img decoding="async" class="alignright size-medium wp-image-162296" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-450x634.jpg" alt="" width="450" height="634" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-450x634.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-1200x1691.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-300x423.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-768x1082.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-1090x1536.jpg 1090w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-1453x2048.jpg 1453w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-350x493.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-600x846.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-scaled.jpg 1816w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" />Muchas son las amenazas que confluyen en la crisis ecosocial. Una de las más olvidadas pero no por ello menos importante es la polución del ambiente por contaminantes químicos. </strong></em></p></blockquote>
<p>El número 166 de la revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de relaciones ecososociales y cambio global</em></a> nos alerta de que vivimos inmersos en un entorno saturado por estas sustancias. Son omnipresentes porque forman parte de una amplia gama de bienes de uso cotidiano. Y, en primer lugar, los plásticos, presentes en bolsas, envoltorios, cosméticos, juguetes, electrodomésticos y ropa.</p>
<p>Una vez producidos, comercializados y consumidos masivamente, los plásticos se desechan y arrojan a vertederos y océanos, donde tardan décadas o incluso siglos en descomponerse, liberando múltiples contaminantes.</p>
<p>Hay muchos otros presentes en nuestros alimentos, agua, suelos y aire. Los hay de toxicidad probada y otros de los que aún se desconoce su peligrosidad, pero todos estos tóxicos se siguen utilizando día tras día, acumulándose en nuestro organismo y afectando nuestra salud de múltiples formas, e incluso llegando a traspasar la placenta materna.</p>
<p>Frente al probado perjuicio de muchas de estas sustancias se esperaría una decidida acción regulatoria por parte de las autoridades nacionales y comunitarias. Sin embargo, la mayor parte de las normas quedan eclipsadas en un limbo o son directamente rechazadas por la acción de múltiples <em>lobbies</em> de la poderosa industria química.</p>
<p>Este número de PAPELES explora algunos ángulos de esta problemática. Abre la revista la <span style="font-size: 12pt;">Introducción</span> de <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra </strong>sobre esta problemática.</p>
<p><span style="font-size: 12pt;">A Fondo</span> examina la cuestión de los contaminantes químicos como amenazas invisibles a través de los artículos de <strong>Joan Benach </strong>y <strong>Ferran Muntané, Tatiana Santos, Javier Guzmán, </strong>y<strong> Valeria Berros</strong>. La sección <span style="color: #000000;">Referentes</span> también indaga esta cuestión a través de un perfil y de dos extractos de <em>Primavera Silenciosa,</em> de <strong>Rachel Carson,</strong> de la mano de <strong>Christof Mauch</strong>, director del centro de investigación que lleva el nombre de la bióloga marina y referente indiscutible del ecologismo.</p>
<p><span style="font-size: 12pt;">Actualidad</span> incluye la primera parte del exhaustivo análisis de <strong>Carlos Pereda</strong> sobre desigualdad económica en España. En <span style="font-size: 12pt;">Experiencias</span>, <strong>Youssef Ouled</strong> examina la racialización que imponen los algoritmos de la inteligencia artificial, mientras que <strong>Raúl Garrobo </strong>aborda en <span style="font-size: 12pt;">Ensayo</span> el colapso ecosocial y ecosocialismo. Cierra el número nuestra sección <span style="font-size: 12pt;">Lecturas</span>.</p>
<p>A continuación, ofrecemos el <span style="font-size: 12pt;">Sumario</span> del número con los enlaces de descarga del texto completo de los textos de <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong> que introduce el número y el de <strong>Joan Benach</strong> y <strong>Ferrán Muntané </strong>sobre contaminación química.</p>
<h4><span style="font-size: 12pt;"><strong><span style="color: #0000ff;">SUMARIO</span></strong></span></h4>
<p><span style="font-size: 12pt;"><strong><span style="color: #0000ff;">INTRODUCCIÓN </span></strong></span><br />
<a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/el-veneno-cotidiano/" target="_blank" rel="noopener">El veneno cotidiano</a>, <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong>.</p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><strong><span style="color: #0000ff;">A FONDO</span></strong></span><br />
<a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/contaminacion-omnipresente-un-limite-planetario-olvidado/" target="_blank" rel="noopener">Contaminación omnipresente: un límite planetario olvidado</a>, <strong>Joan Benach</strong> y <strong>Ferrán Muntané</strong>.<br />
El riesgo químico: una amenaza invisible en la Unión Europea, <strong>Tatiana Santos</strong>.<br />
Por muy verde que nos lo pinten, <strong>Javier Guzmán</strong>.<br />
¿Qué nos dicen los litigios ambientales sobre nuestro tiempo?, <strong>Valeria Berros</strong>.</p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><strong><span style="color: #0000ff;">ACTUALIDAD</span></strong></span><br />
Desigualdad económica y dominación en España. Treinta años de crecimiento lento y mal repartido (I), <strong>Carlos Pereda</strong>.</p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><strong><span style="color: #0000ff;">EXPERIENCIAS</span></strong></span><br />
Hablar del racismo y la raza del algoritmo, <strong>Youssef Ouled</strong>.</p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><strong><span style="color: #0000ff;">ENSAYO</span></strong></span><br />
Colapso ecosocial, ecosocialismo y antropología simétrica, <strong>Raúl Garrobo Robles</strong>.</p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><strong><span style="color: #0000ff;">REFERENTES</span></strong></span><br />
La primavera silenciosa de Rachel Carson, <strong>Christof Mauch</strong>.</p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><strong><span style="color: #0000ff;">LECTURAS</span></strong></span><br />
Contra lo común. Una historia radical del urbanismo, Álvaro Sevilla Buitrago<br />
<strong>José Luis Fernández Casadevante, «KOIS»</strong></p>
<p>Simbioética. Homo sapiens en el entramado de la vida (elementos para una ética ecologista y animalista en el seno<br />
de una nueva cultura de la tierra Gaiana, jorge Riechmann.<br />
<strong>Raúl Garrobo Robles</strong></p>
<p>Se busca: un futuro posible en el que desear vivir, Miguel Brieva.<br />
<strong>Manuel Casal Lodeiro</strong></p>
<p>Cobalto rojo. El Congo se desangra para que tú te conectes, Siddharth Kara.<br />
<strong>Pedro L. Lomas</strong></p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><strong><span style="color: #0000ff;">Notas de lectura</span></strong></span></p>
<p>Límites ambientales y justicia ecosocial. Un diálogo filosófico con la igualdad de capacidades, Cristian Moyano.</p>
<p><strong>FUHEM Ecosocial</strong></p>
<p>El mundo entonces. Una historia del presente, Martín Caparrós.</p>
<p><strong>FUHEM Ecosocial</strong></p>
<h4><span style="color: #0000ff;"><strong><span style="font-size: 12pt;">RESÚMENES</span> </strong></span></h4>
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		<title>El veneno cotidiano</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2024/08/27/el-veneno-cotidiano/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 Aug 2024 09:01:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Contaminación ambiental]]></category>
		<category><![CDATA[Contaminación química]]></category>
		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
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					<description><![CDATA[Nuestro modo de vida proporciona abundantes mercancías e innumerables comodidades a quienes pueden pagárselas, pero oculta las consecuencias que tiene en el medioambiente y en la salud de las personas. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignright size-thumbnail wp-image-162296" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-300x423.jpg" alt="" width="300" height="423" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-300x423.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-450x634.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-1200x1691.jpg 1200w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-768x1082.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-1090x1536.jpg 1090w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-1453x2048.jpg 1453w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-350x493.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-600x846.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-64x90.jpg 64w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/07/Portada-Papeles-166-scaled.jpg 1816w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />Es indudable que nuestro modo de vida proporciona abundantes mercancías e innumerables comodidades a quienes pueden pagárselas. La opulencia material de las sociedades de consumo es el mejor argumento que ha logrado el capitalismo para legitimarse a lo largo de su historia. Sin embargo, ese aparente bienestar suele ocultar importantes costes sociales y ambientales que, si fueran puestos de relieve y distribuidos equitativamente, harían dudar de si merece la pena pagar un precio tan elevado para unos resultados que –desde la perspectiva de la calidad de vida de la gente– resultan bastante decepcionantes.<sup>1</sup></p>
<blockquote><p><strong>Entre los costes que todas las personas terminan pagando en mayor o menor grado, disfruten o no del confort de la mayoría o de los privilegios de la minoría, se encuentran las pérdidas de años de vida útil por contaminación.</strong></p></blockquote>
<p>Así comienza la Introducción del <a href="https://www.fuhem.es/2024/08/26/papeles-166-contaminantes-quimicos-el-veneno-cotidiano/" target="_blank" rel="noopener">número 166</a> de la revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em></a> dedicada a los contaminantes químicos, y escrita por <strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong>, director del área ecosocial de FUHEM y de la revista, cuyo texto íntegro ofrecemos a continuación.</p>
<p>La contaminación de la tierra, el aire y las aguas de ríos y mares con sustancias peligrosas es posiblemente la arista más desconocida de la actual crisis ecosocial. Es el atentado más insidioso de los cometidos por el ser humano contra la naturaleza debido a su magnitud, persistencia y, sobre todo, alcance universal. Ha llegado a los rincones más remotos del planeta y todos los seres humanos estamos expuestos a sus amenazas, aunque ciertamente los más pobres de una manera desproporcionada. El vertido de sustancias tóxicas sintetizadas por la actividad humana es, al igual que el cambio climático, un problema de contaminación (se emiten residuos a unos niveles superiores a las capacidades de asimilación y regeneración de los ecosistemas), pero los productos elaborados por la industria química tienen, aparte de la facultad de envenenar por saturación, el inmenso poder de introducirse en los procesos y en las estructuras vitales de los organismos contaminados pudiendo provocar además mutaciones y alteraciones letales en el funcionamiento de los órganos.</p>
<h4><strong>Una amenaza silenciosa incrustada en la cotidianidad</strong></h4>
<p>La contaminación química es una amenaza invisible que se encuentra en todas partes. Se halla en la alimentación, en los vestidos, en los cosméticos, en los ambientadores que aromatizan las viviendas y en el mobiliario que las adorna. También está en los campos de césped artificial en los que se juega al fútbol o en el aire de las ciudades donde los minúsculos trozos generados por la abrasión de los neumáticos se inhalan en combinación con otro material particulado.<sup>2</sup> Está tan profundamente intrincada en nuestro modo de vida que la ingerimos, la respiramos y penetra en nuestra piel sin que apenas podamos evitarlo. Forma parte de nuestra cotidianidad. Hoy el polvo de una casa es en gran parte fibra textil desprendida de la vestimenta que ha generado la industria de la moda rápida (<em>fast fashion</em>). Sobre las grandes ciudades de nuestro país llueven literalmente toneladas de microplásticos,<sup>3</sup> y a los que inhalamos porque flotan en el aire hay que añadir los que comemos y bebemos por encontrarse en alimentos tan frecuentes como la sal o el pescado o en refrescos y bebidas como la cerveza.<sup>4</sup></p>
<h4><strong>Las fuentes de la contaminación</strong></h4>
<p>Las normas de producción y consumo vigentes son las responsables últimas de la introducción imprudente, y a una velocidad sin precedentes, de las nuevas sustancias químicas. Estamos rodeados de cientos de miles de ellas, y solo algunas (pocas más de 26 000) se encuentran debidamente registradas en la base de la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas.<sup>5</sup> Las pulsiones competitivas que impulsa la innovación tecnológica en las empresas para la conquista de posiciones ventajosas en los mercados están inundado el mundo de tóxicos hasta convertir el planeta en un vertedero global. El sector agroalimentario mundial (<em>agribusiness</em>) y la industria química son los sectores que protagonizan esa inundación.</p>
<p>No deja de resultar paradójico que la alimentación sea una actividad que amenace con intoxicarnos. Para que esta ironía resulte más o menos inteligible conviene recordar cómo se ha complejizado a medida que la hemos convertido en un negocio. En la actualidad, en el sistema alimentario global e industrializado el propio hecho de cultivar el alimento casi podría decirse que es lo de menos, añadiendo así una nueva paradoja a la anterior. Ahora nos encontramos ante una larga cadena formada por innumerables eslabones que empieza por la producción de insumos químicos (fertilizantes, insecticidas y otros plaguicidas) y biotecnológicos (semillas, material genético para la reproducción animal, etc.), continúa con la demanda de equipos agroindustriales (cebados con petróleo) y avanza, a través del procesamiento industrial y complejas redes logísticas de distribución, hacia una oferta tan variada de productos que hace casi imposible que la toma de decisiones del consumidor pueda estar debidamente informada y resultar racional. Huelga decir que en medio de ese largo proceso el campesinado se vuelve irrelevante y desaparece de la vida social cualquier posible arraigo con la cultura agrícola rural. En su lugar emergen otros actores y se conforman otras relaciones de poder e interés, y de resultas de todo ello contemplamos campos de cultivo saturados de plaguicidas, aguas envenenadas por innumerables tóxicos y restos de envoltorios que lo inundan todo y que, una vez fragmentados en residuos de pequeño tamaño, pueden llegar incluso a incorporarse de forma tan imperceptible como intrincada a nuestra dieta.</p>
<p>La fina película de vida que rodea la corteza terrestre es la principal pagadora de la agroquímica. Nuestra vida depende de la actividad agraria y esta, a su vez, solo es viable gracias a una capa de mantillo que surge de la interacción entre lo vivo y lo que rodea a la vida. Ahí habitan microorganismos que desarrollan funciones portentosas, prodigiosos gorgojos microscópicos y, de entre los habitantes mayores del mantillo, la asombrosa lombriz, el indicador más excelso de la calidad y salud de la tierra. Todo ello hace posible el desarrollo de los ciclos biogeoquímicos que resultan esenciales para el mantenimiento vital del planeta. Sin las bacterias que fijan el nitrógeno las plantas no crecerían. Sin los organismos que cohabitan y conforman el mantillo, ni el carbono ni minerales como el hierro, el manganeso o el sulfuro resultarían beneficiosos a las plantas. La acción de irrigar venenos químicos para combatir una hierba que compite con un cultivo o para acabar con un insecto que amenaza la cosecha puede dar al traste con ese complejo equilibrio dinámico que constituye el mantillo y que representa como ninguna otra cosa la trama de vida. El modelo agroindustrial actual, buscando únicamente rentabilizar sus inversiones, emprende la tarea de simplificar y homogeneizar un medio natural que es complejo en su propia condición, y para esa faena no duda en esparcir numerosos contaminantes mediante el uso indiscriminado de fertilizantes y plaguicidas.</p>
<p>La contaminación de nuestro mundo no es solo asunto de pulverizaciones masivas sobre el mundo agrario. Se ha desarrollado también una potente industria química encargada de fabricar sustancias que la naturaleza nunca inventó. Estas sustancias ofrecen propiedades y funcionalidades nuevas a los artículos cotidianos que nos rodean y, por esa ventaja competitiva, son incorporadas a nuestro modo de vida con gran facilidad además de con enorme celeridad. Esta velocidad con que son creadas e introducidas hace casi imposible cualquier seguimiento y evaluación previa de sus efectos, minando la eficacia de la regulación y abocando al fracaso a los sistemas de protección. Desconociendo las interacciones, transformaciones y acumulaciones de efectos que la introducción de esos productos puede provocar, esa rueda creadora se convierte en realidad en un rodillo amenazante cuyos efectos solo empiezan a ser visibles cuando los daños están hechos y las soluciones, en el caso de que las hubiera, llegan tarde de manera inevitable.</p>
<h4><strong>Efectos sobre la salud global</strong></h4>
<p>Los compuestos químicos desempeñan un papel cargado de ambigüedad sobre el bienestar de una sociedad. Algunos han propiciado mejoras y ventajas indiscutibles, pero también se acumulan las evidencias científicas sobre los efectos tóxicos que determinadas sustancias químicas peligrosas están provocando sobre el medio natural, la salud humana y la del resto de los animales.</p>
<p>Se suelen clasificar estos compuestos como persistentes y no persistentes. Los primeros permanecen en el ambiente por largos periodos de tiempo, y al no degradarse con facilidad en el medio ni metabolizarse en los organismos son difíciles de eliminar y se van acumulando en los tejidos de los seres vivos con los años. Son llamados<em> </em><em>forever chemicals</em> o compuestos orgánicos persistentes (COP).<sup>6</sup> Los otros, como por ejemplo los componentes de plásticos, cierto tipo de pesticidas y cosméticos, son más fáciles de eliminar, por lo que la dosis diaria absorbida puede ser descartada por la orina.</p>
<p>Las sustancias químicas peligrosas actúan sobre nuestro ambiente, afectan a la calidad de las aguas y de los suelos, y amenazan con perturbar los ecosistemas y la fauna silvestre. Según estudios recientes en casi el 70% de las aguas superficiales y subterráneas del planeta la presencia de sustancias tóxicas persistentes superaba los criterios de seguridad para considerarlas potables (criterio del regulador canadiense, el más exigente).<sup>7</sup></p>
<p>La contaminación química afecta nuestra salud en función del grado de exposición y del tipo de químico contaminante. Incluso antes de nacer ya estamos expuestos a ellos, pues algunos traspasan con facilidad la placenta y afectan al desarrollo del feto. La huella de esos químicos queda registrada habitualmente en nuestra sangre y orina. El doctor Nicolás Olea, una de las máximas autoridades en el estudio de las relaciones entre ambiente y salud humana, ha dedicado años de investigación al estudio de los disruptores endocrinos, sustancias que una vez dentro del organismo –bien sea por vía digestiva, dérmica o inhalatoria– modifican el equilibrio de las hormonas y que, por esa razón, tienen un impacto destacado sobre la obesidad, la diabetes o los problemas tiroideos, patologías todas ellas de carácter hormonal, la fertilidad en las parejas, el desarrollo neuroconductual y el TDAH en los niños y, a largo plazo, se asocian igualmente al cáncer de mama en la mujer o al de próstata en el hombre.<sup>8</sup></p>
<h4><strong>Apuntar a las causas raíz</strong></h4>
<p>Solemos oír útiles sugerencias para rebajar el grado de exposición a estas sustancias. Por ejemplo, para reducir la exposición a los pesticidas se recomienda comer productos frescos, cercanos y de temporada procedentes de la agricultura ecológica; si se trata de minimizar las amenazas de la disrupción hormonal, se aconseja evitar envases y plásticos en la cocina sustituyéndolos por otros de cerámica o cristal; evitar, en cualquier caso, la tapa de plástico a la hora de calentar en el microondas y cambiarla por un plato invertido; la batería debe ser metálica, los vasos de cristal o de loza y deben desterrarse de la cocina las sartenes antiadherentes de materiales tóxicos y las jarras de plástico. Ante la variedad de productos presentes en nuestro hogar, mantengámoslas bien ventiladas, mejor pasar la aspiradora que barrer los suelos y, por supuesto, eliminar de todas las casas los ambientadores sintéticos y el uso de determinados productos higiénicos (hay productos mucho más inertes y seguros para la limpieza como el vinagre y el bicarbonato). Frente a los riesgos asociados a los productos cosméticos, más vale estar sanos que deslumbrantes. Cuidado con los textiles, etc. etc.</p>
<p>Sin embargo, el cuidado y la vigilancia no puede recaer únicamente sobre la acción individual quitando el foco de atención de la industria química y del modo de vida que hemos construido, principales responsables de la creación de los entornos tóxicos en los que inevitablemente estamos obligados a desenvolvernos. La traslación de la responsabilidad de protección al individuo que soporta la amenaza no solo resulta impropia sino profundamente inútil. La industria química es la principal responsable de estos riesgos sobre la salud global y, en la mayoría de las ocasiones, ha incurrido además en dolo al ocultar información y tergiversar la verdad.<sup>9</sup></p>
<p>Pero esa industria –como cualquier otra– opera bajo determinadas estructuras e instituciones que, asumidas y aceptadas, constituyen las reglas con las que toca jugar. Nuestro modo de vida ha convertido el planeta en una inmensa cloaca de cuya toxicidad no podemos librarnos ni con los comportamientos más insolidarios e injustos. Estamos comiendo pescado contaminado procedente de los países donde situamos los vertederos de los objetos que ya no deseamos. Es la característica esencial de nuestro modo de vida imperial: extraer aquello que se necesita y devolver lo que no se quiere. Los metales pesados extraídos de las minas y los residuos tóxicos depositados en los vertederos llegan a las aguas costeras a través de los ríos, se acumulan en los sedimentos marinos y, desde allí, entran en la cadena trófica a través del plancton y luego pasan a los peces hasta terminar en los grandes depredadores –como el atún– que llenan nuestros platos.&gt;<sup>10</sup> En la aldea global aquello que lanzamos a los demás termina volviendo hacia nosotros como un bumerán, y no hay regulación estatal capaz de protegernos y de evitar que eso suceda.</p>
<p><strong>Santiago Álvarez Cantalapiedra</strong></p>
<p>Director de <a href="https://www.fuhem.es/ecosocial/" target="_blank" rel="noopener">FUHEM Ecosocial</a> y de la revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em></a>.</p>
<h5>NOTAS:</h5>
<p>1. Así lo hemos puesto de manifiesto en el <em>I Informe Ecosocial sobre la calidad de vida en España</em> que hemos elaborado desde el Área Ecosocial de FUHEM, disponible en: <a href="https://www.fuhem.es/informe-ecosocial/" target="_blank" rel="noopener">https://www.fuhem.es/informe-ecosocial/</a></p>
<p>2. La contaminación por partículas (material particulado o PM) hace referencia a partículas de distintos tamaños compuestas por diferentes químicos. Las más conocidas –las PM<sub>10 y </sub>PM<sub>2,5</sub>– son aquellas inhalables que tienen diámetros iguales o menores a los 10 micrómetros o a los 2,5 micrómetros respectivamente. Para hacernos una idea del tamaño se suele poner de referencia el tamaño del cabello: 70 micrómetros de diámetro, es decir, 30 veces más grande que la partícula fina más grande. Las principales fuentes de PM en las ciudades son las chimeneas y los tubos de escape de los vehículos.</p>
<p>3. Carlos Edo, Francisca Fernández-Piñas, Francisco Leganes, May Gómez <em>et al.</em>, «A nationwide monitoring of atmospheric microplastic deposition», <em>Science of The Total Environment</em>, Volume 905, diciembre de 2023, <a href="https://doi.org/10.1016/j.scitotenv.2023.166923" target="_blank" rel="noopener">https://doi.org/10.1016/j.scitotenv.2023.166923</a></p>
<p>4. Virginia Gálvez Blanca, Carlos Edo, Francisca Fernández Piñas, Miguel González-Pleiter y Roberto Rosal, «Detectamos microplásticos en el agua del grifo», <em>The Conversation</em>, 31 de mayo de 2023, https://theconversation.com/detectamos-microplasticos-en-el-agua-del-grifo-205514</p>
<p>5. <a href="https://echa.europa.eu/es/home" target="_blank" rel="noopener">https://echa.europa.eu/es/home</a></p>
<p>6. Es el caso del famoso DDT, uno de los siniestros protagonistas del libro <em>Primavera silenciosa </em>de Rachel Carson.  Los plaguicidas sintéticos comenzaron a usarse durante la Segunda Guerra Mundial buscando la forma de proteger a los soldados de los mosquitos que transmiten enfermedades infecciosas como el tifus y el paludismo. Probada su eficacia insecticida, se empezaron a utilizar masivamente en la agricultura desde entonces. También forma parte de este grupo el PVC, así como productos fluorados –conocidos como PFAS– que forman parte de los aislantes y tienen propiedades repelentes del agua y antimanchas. Se estima que en el mercado hay actualmente más de 4.700 utilizadas en sectores tan diversos como el procesado alimentario, la industria textil o la fabricación de material sanitario (véase Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico: <em>Los químicos que nos rodean: PFAS</em>. <em>Los químicos eternos</em>). También están los llamados biocidas, productos que se han utilizado durante muchos años y cuya huella, aunque ahora están prohibidos, permanece en la naturaleza. Suelen propagarse con gran facilidad a largas distancias a través del aire (dado su carácter semivolátil) y del agua y, dado que se acumulan en el organismo, mediante las especies migratorias (véase también Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, <em>Los químicos que nos rodean</em>). Ambos documentos pueden ser descargados desde la página web del Ministerio: <a href="https://www.miteco.gob.es/es/calidad-y-evaluacion-ambiental/temas/productos-quimicos.html" target="_blank" rel="noopener">https://www.miteco.gob.es/es/calidad-y-evaluacion-ambiental/temas/productos-quimicos.html, </a><a href="https://www.miteco.gob.es/es/calidad-y-evaluacion-ambiental/temas/productos-quimicos.html" target="_blank" rel="noopener">https://www.miteco.gob.es/es/calidad-y-evaluacion-ambiental/temas/productos-quimicos.html </a></p>
<p>7. EFE Verde, 9 de abril de 2024: «El 69 % de las aguas superficiales y subterráneas del planeta está contaminado por sustancias químicas persistentes» (<a href="https://efeverde.com/aguas-superficiales-subterraneas-sustancias-quimicas-persistentes/?utm_source=email&amp;utm_campaign=1424%252520EFEverde%25252011%252520de%252520abril_copy&amp;utm_medium=email" target="_blank" rel="noopener">https://efeverde.com/aguas-superficiales-subterraneas-sustancias-quimicas-persistentes/?utm_source=email&amp;utm_campaign=1424%20EFEverde%2011%20de%20abril_copy&amp;utm_medium=email</a>).</p>
<p>8. Puede consultarse la entrevista a Nicolás Olea realizada en octubre del año 2023 por el Área Ecosocial de FUHEM, disponible en: (<a href="https://www.fuhem.es/2023/10/27/entrevista-a-nicolas-olea/">https://www.fuhem.es/2023/10/27/entrevista-a-nicolas-olea/</a>), así como la más recientemente aparecida en «La Voz de la salud» con fecha del 25 de junio de 2024 y a cargo de Laura Miyara, <a href="https://www.lavozdegalicia.es/noticia/lavozdelasalud/enfermedades/2024/06/21/nicolas-olea-experto-toxicos-ambientales-recipientes-vayan-microondas-cristal/00031718974484018362236.htm" target="_blank" rel="noopener">https://www.lavozdegalicia.es/noticia/lavozdelasalud/enfermedades/2024/06/21/nicolas-olea-experto-toxicos-ambientales-recipientes-vayan-microondas-cristal/00031718974484018362236.htm</a></p>
<p>9. La industria química, al igual que la del tabaco y el petróleo, han sido conscientes de la peligrosidad de los productos que estaban fabricando. Corporaciones como DuPont y 3M, los mayores fabricantes de PFAS, sabían los efectos adversos que provocaban los productos que lanzaban al mercado y, aun así, obstaculizaron la divulgación de los efectos ecológicos y que sobre la salud de las personas esos compuestos tenían, rechazando la regulación de estas sustancias. Nadia Gaber, Lisa Bero y Tracey Woodruff han revisado la documentación interna de la propia industria –desde el momento en que se pusieron los PFAS en comercialización (años cuarenta) hasta que se estableció su toxicidad a finales de la década de los noventa– y han demostrado hasta qué punto las empresas sabían y cómo utilizaron estrategias empleadas con anterioridad por la industria tabacalera y farmacéutica para influir en la investigación y distorsionar el debate público. Nadia Gaber, Lisa Bero, Tracey J. Woodruff, «The Devil they Knew: Chemical Documents Analysis of Industry Influence on PFAS Science», <em>Annals of Global Health</em> 2023; 89(1): 37, 1–17. <a href="https://doi. org/10.5334/aogh.4013" target="_blank" rel="noopener">DOI: https://doi. org/10.5334/aogh.4013</a></p>
<p>10. Alba Ardura Gutiérrez, «Estamos consumiendo pescado contaminado por los residuos electrónicos que enviamos a África», <em>The Conversation</em>, 6 de septiembre de 2021, disponible en: <a href="https://theconversation.com/estamos-consumiendo-pescado-contaminado-por-los-residuos-electronicos-que-enviamos-a-africa-166911" target="_blank" rel="noopener">https://theconversation.com/estamos-consumiendo-pescado-contaminado-por-los-residuos-electronicos-que-enviamos-a-africa-166911</a></p>
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		<title>Principales amenazas en salud asociadas al cambio climático y aspectos clave para la adaptación</title>
		<link>https://www.fuhem.es/2024/07/11/principales-amenazas-en-salud-asociadas-al-cambio-climatico-y-aspectos-clave-para-la-adaptacion/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Susana Fernández Herrero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 11 Jul 2024 09:22:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio climático]]></category>
		<category><![CDATA[destacadasecosocial]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
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					<description><![CDATA[Cómo el cambio climático afecta a la salud humana y cuáles son los principales riesgos asociados, algunos de ellos poco conocidos, así como la necesidad de la adaptación como medida para reducir los impactos en la salud y se analiza el caso concreto de la adaptación al calor en España.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-0"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="vc_custom_heading_wrap "><div class="heading-text el-text" ><h2 class="h2" ><span>Principales amenazas en salud asociadas al cambio climático y aspectos clave para la adaptación</span></h2></div><div class="clear"></div></div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-0" data-row="script-row-unique-0" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-0"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-1"><div class="row limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-8 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p>El <a href="https://www.fuhem.es/2024/01/29/papeles-164-quien-teme-a-la-inteligencia-artificial/" target="_blank" rel="noopener">número 164</a> de la revista <a href="https://www.fuhem.es/revista-papeles/" target="_blank" rel="noopener"><em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global</em></a>, dedicado a la Inteligencia Artificial, publica en su sección <span style="color: #0000ff;">Actualidad <span style="color: #000000;">el artículo titulado</span> </span><em>Principales amenazas en salud asociadas al cambio climático y aspectos clave para la adaptación de </em><strong>Julio Díaz</strong> y <strong>Cristina Linares</strong> codirectores de la <a href="https://www.isciii.es/QuienesSomos/CentrosPropios/ENS/Paginas/UnidadCambioClimatico.aspx" target="_blank" rel="noopener">Unidad de Referencia en Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano</a> del Instituto de Salud Carlos III de Madrid.</p>
<p>En este artículo se evalúa cómo ha sido este verano de 2023 a nivel global y en España desde el punto de vista de los fenómenos extremos acontecidos. Este relato sirve de base para posteriormente profundizar en cómo el cambio climático afecta a la salud humana y cuáles son los principales riesgos asociados, algunos de ellos poco conocidos. También se aborda la necesidad de la adaptación como medida para reducir los impactos en la salud y se analiza el caso concreto de la adaptación al calor en España.</p>
<p>Los meses de verano de 2023 trajeron una gran cantidad de fenómenos meteorológicos extremos como los devastadores incendios forestales en Canadá o las inundaciones ocurridas en la costa este de Estados Unidos. Un «comienzo inusualmente temprano y agresivo» de la temporada de huracanes en el Atlántico.</p>
</div></div></div></div></div></div><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-4 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode-single-media  text-left"><div class="single-wrapper" style="max-width: 100%;"><div class="tmb tmb-light  tmb-media-first tmb-media-last tmb-content-overlay tmb-no-bg"><div class="t-inside"><div class="t-entry-visual"><div class="t-entry-visual-tc"><div class="uncode-single-media-wrapper"><img decoding="async" class="wp-image-157466" src="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial.jpg" width="1008" height="1418" alt="" srcset="https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial.jpg 1008w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-450x633.jpg 450w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-300x422.jpg 300w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-768x1080.jpg 768w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-350x492.jpg 350w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-600x844.jpg 600w, https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2024/01/Papeles-164-Inteligencia-artificial-64x90.jpg 64w" sizes="(max-width: 1008px) 100vw, 1008px" /></div>
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<p>Según el Servicio de Cambio Climático Copernicus, los meses junio-julio-agosto de 2023 la temperatura en el planeta fue de 16,77 °C, lo que supone un 0,66 °C por encima de la media. En Europa, los datos son un poco peores: 19,63 °C de temperatura media, con un 0,83 °C de aumento. Según Copernicus, la temperatura media global del planeta en 2023 ha sido 1,48 ºC más alta que los valores preindustriales, es decir, a 0,02 ºC de llegar al límite marcado por el Acuerdo de París para 2100.</p>
<p>Un nuevo análisis de la organización sin ánimo de lucro Climate Central ha trazado una línea directa entre esas temperaturas y el cambio climático, argumentando que casi la mitad de la población mundial –3.900 millones de personas– experimentó 30 o más días entre junio y agosto con temperaturas que se hicieron al menos tres veces más probables por el cambio climático.</p>
<p>En España, el verano de 2023 ha sido el tercero más cálido desde que hay registros, solo superado por los de 2022 y 2003. En su transcurso, se registraron cuatro olas de calor, con un total de 24 días en esa situación. La temperatura media del verano en España fue de 1,3 ºC superior al promedio norma.<sup>2</sup> Evidentemente, estas anomalías tienen una consecuencia directa en la salud como recuerda la Organización Mundial de la Salud (OMS). Por ejemplo, las altas temperaturas que se registraron en Europa en el verano de 2022 conllevaron asociada una mortalidad atribuible a la temperatura de 61.000 personas, de las cuales 11.000 se produjeron en España. El verano de 2023 ha dejado una mortalidad atribuible a las olas de calor en España de 1.834 muertes.</p>
<p>En este punto quizá haya que remarcar que cuando se producen temperaturas extremas en España,<sup>3</sup> en particular en la zona centro, suele deberse a dos situaciones meteorológicas claramente definidas. Una de ellas, es una situación de bloqueo anticiclónico que impide los movimientos verticales y horizontales del aire, lo que conlleva a un calentamiento progresivo debido a la alta insolación. En esa situación meteorológica, se produce un incremento importante en los niveles de ozono troposférico. La segunda situación meteorológica que puede estar presente en una ola de calor es la advección de polvo cálido y seco procedente del Sahara. En este caso, además de subir la temperatura también lo hacen las concentraciones de contaminantes como las partículas (PM<sub>10</sub>), el dióxido de nitrógeno (NO<sub>2</sub>) y el ozono (O<sub>3</sub>).</p>
<p>En algunas causas específicas de mortalidad como son las muertes por causas circulatorias y respiratorias el efecto de la contaminación es superior al de la propia temperatura. Por tanto, la atribución exclusiva a la temperatura del aumento de mortalidad en olas de calor debe de analizarse en mayor detalle, tanto desde un punto de vista cuantitativo como cualitativamente a la hora de introducir la contaminación atmosférica como otro elemento básico en los planes de prevención ante altas temperaturas. Hay que recordar que la contaminación atmosférica se relaciona en España a corto plazo con 10.000 muertes al año.<sup>4</sup></p>
</div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-2" data-row="script-row-unique-2" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-2"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-3"><div class="row no-top-padding single-bottom-padding single-h-padding limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-8 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p>Por otra parte, las mismas situaciones meteorológicas que provocan esas altas temperaturas han incidido en la exacerbación de una sequía en nuestro país como no se recordaba desde 1995, condiciones que han conducido a nuestros pantanos a contar con un volumen embalsado de tan solo el 36,8% de su capacidad total, según datos de 18 de septiembre 2023. Lo que es menos conocido es que las sequías, además de sus evidentes impactos directos en el sistema agrícola y ganadero, también tienen consecuencias a corto plazo sobre la salud. Las sequías aumentan la morbilidad a corto plazo por causas circulatorias, respiratorias, renales e incluso enfermedades mentales aumentando también las enfermedades de transmisión hídrica, originadas por la falta de agua y su menor calidad.<sup>5</sup></p>
</div></div></div></div></div></div><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-4 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ></p>
<blockquote>
<p><strong>Las sequías aumentan la morbimortalidad a corto plazo por causas circulatorias, respiratorias, renales e incluso enfermedades mentales, además de las enfermedades de transmisión hídrica.</strong></p>
</blockquote>
<p>
</div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-3" data-row="script-row-unique-3" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-3"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-4"><div class="row no-top-padding single-bottom-padding single-h-padding limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p>Los dos fenómenos anteriores, altas temperaturas y sequía, sin duda, han contribuido de forma relevante a los incendios forestales incontrolables que hemos sufrido durante este verano especialmente en el sur de Europa, como se citaba anteriormente. En España, con 254.000 hectáreas de territorio arrasadas en el año 2022 –el peor dato del decenio–, la superficie quemada multiplica casi 5 veces a la superficie del récord registrado en 2012.<sup>6</sup> En 2023 esta cifra ha bajado cerca de 88.000 hectáreas quemadas. Al igual que ocurría con la sequía, los incendios forestales también tienen un efecto en la salud a corto plazo hasta ahora no monitorizado adecuadamente por la vigilancia en salud pública. Investigaciones realizadas en nuestro país indican que los incendios forestales inciden en la mortalidad por causas cardiovasculares y respiratorias, en los partos prematuros y en el bajo peso al nacer en lugares alejados hasta cientos de kilómetros del foco del incendio.<sup>7</sup></p>
<p>Por otro lado, y no solo en verano, el cambio climático modifica las condiciones ambientales de humedad y temperatura que hacen que se redistribuyan e incrementen enfermedades como son dengue, chikunguya, zika o virus del Nilo transmitidas por vectores como mosquitos <em>(Aedes aegypti, Aedes Albopictus, Culex spp)</em>, o de enfermedades vinculadas a las garrapatas como la enfermedad de Lyme y el virus hemorrágico Crimea-Congo.</p>
<p>Los cambios a nivel climático están modificando también los procesos de polinización, alterando sus estacionalidades y concentraciones con el consiguiente impacto sobre los procesos alérgicos. Las enfermedades alérgicas son sensibles al clima: condiciones más cálidas favorecen la producción y liberación de alérgenos transportados por el aire (pólenes, esporas, etc.) que tienen efecto sobre las enfermedades respiratorias alérgicas y que pueden inducir asma, dolencia que ya afecta a unos 300 millones de personas a nivel mundial.</p>
<p>Por si esto fuera poco, a nivel global, el número de desastres naturales relacionados con la meteorología se ha más que triplicado desde los años sesenta del siglo XX. Cada año, estos fenómenos causan más de 60.000 muertes, sobre todo en los países en desarrollo. El aumento del nivel del mar y unos eventos meteorológicos cada vez más intensos y/o frecuentes destruyen hogares, servicios médicos y otros servicios esenciales. Más de la mitad de la población mundial vive a menos de 60 km del mar y, en España, la población residente en municipios costeros supera los 15 millones de personas, en torno a un tercio del total lo que supone que muchas personas pueden verse obligadas a desplazarse, acentuando a su vez el riesgo de efectos en salud, desde trastornos mentales hasta enfermedades transmisibles.<sup>8</sup></p>
<p>También están aumentando la frecuencia y la intensidad de las inundaciones y se prevé que siga incrementándose la frecuencia y la intensidad de precipitaciones extremas a lo largo de este siglo. La creciente variabilidad de las precipitaciones afectará probablemente al suministro de agua dulce, y la escasez de esta puede poner en peligro la higiene y aumentar el riesgo de enfermedades diarreicas (cada año provocan a nivel mundial aproximadamente 760.000 defunciones de menores de cinco años). En los casos extremos, la escasez de agua causa sequías y hambrunas. En 2020, hasta un 19% de la superficie terrestre mundial se vio afectada por sequías extremas.<sup>9</sup></p>
<p>La incidencia del cambio climático en la producción de alimentos y en las enfermedades que se transmiten por esta vía<sup>10</sup> es un tema importante en los países desarrollados, pero es vital en los países menos favorecidos. La sinergia entre todos estos factores, especialmente en los países o zonas geográficas más desfavorecidas, está provocando la aparición de los migrantes climáticos, más de 2 millones en la actualidad, de los que cerca de 900.000 son desplazados dentro de los propios países. Se estima que en el año 2050 habrá cerca de 200 millones de desplazados a nivel global.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Mitigación, proyecciones y adaptación</strong></h5>
<p>Desde el punto de vista de la reducción de emisiones, parece que los compromisos actuales de mitigación serán insuficientes para lograr el objetivo del Acuerdo de París de mantener la temperatura media del planeta por debajo de un incremento de 1,5 ºC en relación al periodo preindustrial. Los datos actuales indican que en los próximos cinco años (2023-2027), se prevé que la temperatura media global en superficie sea entre 1,44 y 1,55 ºC más alta que la de los niveles preindustriales, según las modelizaciones realizadas por el centro Barcelona Supercomputing Center y que los 2 ºC se alcanzarán en la década de 2050, de hecho, 2023 ha sido el más cálido desde que hay registros con una temperatura media del planeta de 1,48 ºC como se ha citado en la introducción.</p>
<p>Según la Agencia Europea Copernicus, al ritmo actual de emisiones llegaremos a un escenario en el que se alcanzará un incremento de 3 ºC en la temperatura media global en el horizonte del 2100.</p>
<p>Parece evidente, por tanto, que además de redoblar los esfuerzos en la mitigación –los impactos asociados a una subida de 2 ºC no son los mismos que a 3 ºC– hay que efectuar políticas encaminadas hacia la adaptación a la nueva realidad asociada al cambio climático si queremos minimizar la vulnerabilidad de las personas a los impactos anteriormente descritos.</p>
<p>Un ejemplo exitoso de estos procesos de adaptación lo tenemos en el caso de las olas de calor y puede servir de ejemplo de cómo, aunque aumente la temperatura, los impactos en salud no tiene que incrementarse al mismo ritmo, como se expone a continuación.</p>
<p>En España, en el periodo 1983-2018 la temperatura máxima diaria ha subido, de media, 1,4 ºC , es decir, a un ritmo de 0,41 ºC por década. En un escenario desfavorable de emisiones (RCP8.5) este ritmo de aumento de temperatura en el periodo 2051-2100 será de 0,66 ºC por década. Por lo tanto, las olas de calor aumentarán tanto en frecuencia como en intensidad y, consecuentemente, la mortalidad asociada a las olas de calor también lo hará. En concreto, se pasará de las 428 olas de calor al año (definiendo ola de calor desde el punto de vista de su impacto en salud y sumando todas las que se producen a nivel provincial en España) registradas en el periodo 2000-2009 a unas 557 olas de calor al año en el periodo 2021-2050 y a 2.269 olas de calor al año en el periodo 2051-2100. La mortalidad atribuible a las olas de calor pasará entonces de 1.310 muertes/año que se produjeron en el periodo 2000-2009  a cerca de 13.000 muertes/año en el periodo 2051-2100.<sup>11</sup></p>
</div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-4" data-row="script-row-unique-4" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-4"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-6"><div class="row unequal col-no-gutter no-top-padding no-bottom-padding no-h-padding full-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-6 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell  vc_custom_1749746626381 single-block-padding style-color-nhtu-bg has-bg" style="padding-top: 20px ;padding-right: 75px ;padding-bottom: 20px ;padding-left: 75px ;" ><div class="uncont" ><div class="owl-carousel-wrapper" >
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</div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-7" data-row="script-row-unique-7" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-7"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-8"><div class="row no-top-padding single-bottom-padding single-h-padding limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-8 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p>Los datos anteriormente descritos se han obtenido suponiendo que el impacto que tiene el calor sobre la mortalidad diaria se ha mantenido constante en el tiempo. Pero a través de diferentes investigaciones epidemiológicas se conoce que esto no es así. Diversos estudios realizados en España y en otros países, indican que el impacto del calor está disminuyendo de forma clara . En nuestro país, de un incremento de la mortalidad atribuible a las olas de calor cercano al 14% por cada ºC en el que se superaba la temperatura de definición de ola de calor para el periodo 1983-2003 se ha pasado a un impacto de menos del 2% en el periodo 2004-2013.<sup>12</sup></p>
</div></div></div></div></div></div><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-4 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ></p>
<blockquote>
<p><strong>Diversos estudios realizados en España y en otros países, indican que el impacto del calor en la mortalidad está disminuyendo.</strong></p>
</blockquote>
<p>
</div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-8" data-row="script-row-unique-8" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-8"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-9"><div class="row no-top-padding single-bottom-padding single-h-padding limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p>Esto indica que, si el impacto del calor ha disminuido sobre la población, se está produciendo un proceso de adaptación al calor, aunque para justificar con mayor rigor esta afirmación, hay que aclarar previamente varios conceptos.</p>
<p>En primer lugar, indicar que la mortalidad atribuible a las olas de calor muy pocas veces se debe al denominado golpe de calor, sino que al igual que ocurre con la contaminación atmosférica o el ruido, el efecto de las altas temperaturas es, principalmente, agravar patologías previamente existentes. Es decir, personas con enfermedades respiratorias, cardiovasculares, renales, neurológicas o endocrinas de base que, frente a una ola de calor, ven agravados sus síntomas de manera importante e ingresan en un hospital o si la descompensación no es controlada, fallecen. Un ejemplo, en el año 2003 en España en los primeros quince días de agosto se registró un exceso de mortalidad atribuible a una ola de calor muy intensa de 6.600 personas, de estas solo 141 fallecieron por golpe de calor.</p>
<p>Otro concepto es el referente a lo que se denomina temperatura de mínima mortalidad (TMM). Si se representa en un sistema de ejes X-Y la relación existente entre la temperatura y la mortalidad, en el eje Y se registra la mortalidad diaria que se produce en un determinado lugar en un tiempo fijo y en el eje X se representa la temperatura máxima diaria a la que se produce esa mortalidad, esta relación tiene una forma de “V” de forma universal. La rama izquierda de la “V” es más alargada que la rama derecha. El vértice de esa “V” es el valor que indica la temperatura a la cual la mortalidad analizada tiene su valor mínimo. Ese punto es lo que se denomina TMM. La mortalidad que queda representada a la izquierda de la TMM es la mortalidad atribuible al frío, a la derecha de TMM se representa la mortalidad atribuible al calor.  Esta TMM es variable de un lugar a otro, por ejemplo, en Madrid está en torno a los 30 ºC, en Barcelona a los 26 ºC o en Córdoba a los 32 ºC.</p>
<p>Más a la derecha de esa TMM, hay otra temperatura clave que es aquella a partir de la cual la mortalidad registrada atribuible al calor se dispara de forma brusca, a esta temperatura se le denomina temperatura umbral de definición de ola de calor (Tumbral); es a partir de esa temperatura cuando se define una ola de calor desde el punto de vista de la salud. Por supuesto, esta Tumbral también varía de unos lugares a otros y en tiempo, es 36 ºC para la provincia de Madrid, 31 ºC para Barcelona o en 41,5 ºC para Córdoba.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>¿En qu</strong><strong>é </strong><strong>consiste la adaptación al calor? ¿</strong><strong>Est</strong><strong>á ocurriendo?</strong></h5>
<p><strong> </strong>Tanto la TMM como la Tumbral además de ser diferente de unos lugares a otros, ambas también varían o evolucionan en el tiempo de forma más o menos simétrica. Si la Tumbral o la TMM son cada vez mayores (se incrementan), significa que cada vez hacen falta temperaturas más altas para que aumente la mortalidad por calor, es decir, la variación de la TMM o la Tumbral constituiría un indicador de la adaptación poblacional al calor. Si la TMM o la Tumbral se incrementan más rápido del ritmo al que suben las temperaturas por el calentamiento global podremos decir que nos estamos adaptando al calor desde el punto de vista del impacto en salud. Teniendo en cuanta este proceso de adaptación, en el periodo 2050-2100 no habrá 13.000 muertes atribuibles al calor, sino que estaremos en valores próximos a las 1.000 muertes/año, valores incluso inferiores a las 1.300 muertes/año del periodo 2000-2009.</p>
<p>Para responder a si esta adaptación está ocurriendo realmente se ha de comparar si las temperaturas máximas diarias en un determinado lugar están incrementándose a un ritmo más o menos rápido que lo está haciendo la TMM. Si suben más rápido que las TMM no habrá adaptación, si crecen de forma más lenta que las TMM entonces sí hablaremos de un proceso de adaptación.</p>
</div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-9" data-row="script-row-unique-9" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-9"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-10"><div class="row no-top-padding single-bottom-padding single-h-padding limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-8 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p>A nivel global, las temperaturas máximas diarias en España en el periodo 1983-2018 han subido a un ritmo de 0,41 ºC/década, mientras que la TMM lo ha hecho a un ritmo de 0,64 ºC/década por lo que de forma general podemos decir que España se está adaptando al calor. Si examinamos las provincias de forma individual, hay provincias que se están adaptando muy bien, con un crecimiento de TMM a un ritmo de casi 1,5 ºC/década, como es el caso de Córdoba, Huelva o Lugo, mientras que, en otras, esta TMM no está incrementándose, sino que está decreciendo como puede ser el caso de Ciudad Real o Valladolid.</p>
</div></div></div></div></div></div><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-4 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ></p>
<blockquote>
<p><strong>Es clave conocer qué factores posibilitan la adaptación para poder modificar aquellos en los que se puede intervenir.</strong></p>
</blockquote>
<p>
</div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-10" data-row="script-row-unique-10" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-10"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row has-bg need-focus style-color-nhtu-bg vc_custom_1728290034920 border-color-nhtu-color row-container" style="border-style: solid;border-top-width: 3px ;border-right-width: 3px ;border-bottom-width: 3px ;border-left-width: 3px ;" id="row-unique-12"><div class="row-background background-element" style="opacity: 1;">
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										</div><div class="uncont" ><div class="vc_custom_heading_wrap "><div class="heading-text el-text" ><h2 class="h4 font-weight-600" ><span><mark>Colección Economía Inclusiva</mark></span></h2></div><div class="clear"></div></div><div class="uncode_text_column" ><p>La profundización de la crisis ecosocial reclama un paradigma inclusivo capaz de combinar las perspectivas de la economía política, la economía ecológica y la economía feminista ofreciendo una mirada compleja e integradora.</p>
</div><span class="btn-container" ><a role="button"  href="https://www.fuhem.es/coleccion-economia-inclusiva/" class="custom-link btn btn-link border-width-0 text-color-vyce-color btn-icon-left">Visitar la colección</a></span></div></div></div></div></div><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_child col-lg-9 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light" ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="owl-carousel-wrapper" >
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<p>Según la OMS, los estudios sobre la vulnerabilidad a las olas de calor deben de realizarse a escala local ya que son los factores locales los que hacen que unas poblaciones sean más vulnerables al calor que a otras. Por ejemplo, un estudio realizado en los diferentes distritos de Madrid<sup>13</sup> concluye que el nivel de renta, la existencia o no de aire acondicionado y el porcentaje de población mayor de 65 años puede explicar por qué unos distritos son más vulnerables al calor que otros, y entre estos el que resulta más importante respecto al riesgo atribuible es el nivel de renta. Por tanto, son los distritos más pobres los que más sufren las consecuencias de las olas de calor. En la misma línea de estudios de carácter local, otro estudio realizado en España concluye que las provincias urbanas son hasta seis veces más vulnerables al calor que las rurales.<sup>14</sup> Entre las variables que influyen en esa vulnerabilidad se encuentra como factores de riesgo, el índice de pobreza, el porcentaje de personas mayores de 65 años y como factores de protección aparecen significativos el número de licencias de rehabilitación y la calidad de la edificación. También es un factor de protección la habituación al calor, es decir, que en ese lugar ocurran olas de calor de forma frecuente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>Aspectos para la adaptación</strong></h5>
<p>Aunque ya se ha citado anteriormente que la calidad de la vivienda y su rehabilitación, así como la posibilidad de acceso al aire acondicionado, o la disminución de la pobreza energética son factores que influyen en una menor vulnerabilidad al calor y una mejor adaptación, factores de carácter urbanístico también pueden contribuir, una mayor proporción de construcciones bioclimáticas con cubiertas y muros vegetales y un mejor aislamiento en paredes y ventanas. Se trata de medidas que han de implementarse a nivel local, determinando con anterioridad cuáles son más eficientes en cada zona geográfica.</p>
<p>Desde el urbanismo de la ciudad se recomienda plantar árboles y construir parques y fuentes, así como reducir en lo posible el asfalto y materiales no permeables. Todos estos factores disminuirían en el efecto de isla térmica que en las ciudades costeras especialmente influye en la mortalidad y en los ingresos hospitalarios que se producen en olas de calor.<sup>15</sup>  También desde la ciudad se contribuye mediante el transporte de forma importante a las emisiones de gases de efecto invernadero, por tanto, una movilidad sostenible es otro factor clave que puede contribuir a una disminución del problema y, por tanto, a una mejor adaptación.</p>
</div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-13" data-row="script-row-unique-13" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-13"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-14"><div class="row no-top-padding single-bottom-padding single-h-padding limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-8 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p>Otro factor que ha resultado ser muy relevante en los procesos de adaptación al calor es la existencia de planes de prevención ante las altas temperaturas. Desde el año 2004 de junio a septiembre cada verano se ponen en funcionamiento estos planes de prevención que han resultado tener un importante efecto en la disminución del impacto al calor especialmente en el grupo de mayores de 65 años.<sup>16</sup> Una medida clave sería mejorar esos planes de prevención detectando grupos especialmente vulnerables (trabajadores al aire libre, personas con enfermedades renales, neurológicas, respiratorias, circulatorias) y articular protocolos de actuación para estos grupos.</p>
</div></div></div></div></div></div><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-4 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ></p>
<blockquote>
<p><strong>Los planes de prevención han de diseñarse a nivel local teniendo en cuenta las características socioeconómicas, urbanísticas, sanitarias y demográficas de cada lugar.</strong></p>
</blockquote>
<p>
</div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-14" data-row="script-row-unique-14" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-14"));</script></div></div></div><div data-parent="true" class="vc_row row-container" id="row-unique-15"><div class="row no-top-padding single-bottom-padding single-h-padding limit-width row-parent"><div class="wpb_row row-inner"><div class="wpb_column pos-top pos-center align_left column_parent col-lg-12 single-internal-gutter"><div class="uncol style-light"  ><div class="uncoltable"><div class="uncell no-block-padding" ><div class="uncont" ><div class="uncode_text_column" ><p>Esto conduce a mejorar la gestión de los riesgos derivados del calor y, por tanto, a una disminución de los impactos en salud. Estos planes han de diseñarse a nivel local como ya se ha comentado, teniendo en cuenta las características socioeconómicas, urbanísticas, sanitarias y demográficas de cada lugar.</p>
<p>Por último, tener en cuenta que el cambio climático no solo se reduce a la mayor exposición a las altas temperaturas, sino que se relaciona con un aumento de la contaminación atmosférica, la exacerbación de los procesos de sequías, una mayor frecuencia de incendios forestales, una mayor probabilidad de enfermedades trasmitidas por el agua y los alimentos, el aumento de enfermedades transmitidas por vectores como mosquitos y garrapatas. Lo ideal sería poder diseñar planes que integren todos estos factores.<sup>17</sup> De esta forma se daría respuesta a un problema global como es el de los impactos en salud derivados del cambio climático.</p>
<p>Como conclusión, parece claro que ante el panorama actual y futuro que nos presenta los riesgos en salud derivados del cambio climático, las actuaciones no deben dirigirse únicamente hacia la mitigación de emisiones. Es necesario un esfuerzo mayor en adaptación que minimice la vulnerabilidad de las personas. Son necesarios sistemas de alerta temprana y vigilancia epidemiológica centrados en salud ambiental y en especial aquellos que permitan gestionar los riesgos asociados al cambio climático. Mitigación, adaptación y gestión del riesgo son las herramientas en salud pública para afrontar el mayor reto ambiental y social al que se enfrenta la humanidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Julio D</strong><strong>íaz Jim</strong><strong>é</strong><strong>nez </strong>es profesor de investigación y codirector de la Unidad de Referencia en Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano, Instituto de Salud Carlos III, Madrid.</p>
<p><strong>Cristina Linares Gil</strong> es científica titular y codirectora de la Unidad de Referencia en Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano, Instituto de Salud Carlos III, Madrid.</p>
<h5>NOTAS</h5>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Kieran Mulvaney, «El histórico clima extremo de este verano podría ser una señal de lo que está por venir», 11 de septiembre de 2023, National Geographic, disponible en: <a href="https://www.nationalgeographic.es/medio-ambiente/2023/09/clima-extremo-verano-historico-senal-futuro-viene" target="_blank" rel="noopener">https://www.nationalgeographic.es/medio-ambiente/2023/09/clima-extremo-verano-historico-senal-futuro-viene</a></p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> El verano de 2023 fue el tercero más cálido desde que hay registros, Ministerio de Transición Ecológica y el reto Demográfico,14 de septiembre de 2023, disponible en: <a href="https://www.miteco.gob.es/es/prensa/ultimas-noticias/2023/09/el-verano-de-2023-fue-el-tercero-mas-calido-desde-que-hay-regist.html" target="_blank" rel="noopener">https://www.miteco.gob.es/es/prensa/ultimas-noticias/2023/09/el-verano-de-2023-fue-el-tercero-mas-calido-desde-que-hay-regist.html</a></p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Raquel Ruiz-Páez <em>et al.</em>, «Does the meteorological origin of heat waves influence their impact on health? A 6-year morbidity and mortality study in Madrid (Spain)», <em>Science of the Total Environment,</em> vol. 855, 2023, 158900.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> Manuel Ansede, «La contaminación ha matado a 93.000 personas en España en una década», <em>El País</em>, 22 de junio 2018, disponible en: <a href="https://elpais.com/elpais/2018/06/21/ciencia/1529592814_225910.html" target="_blank" rel="noopener">https://elpais.com/elpais/2018/06/21/ciencia/1529592814_225910.html</a></p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Coral Salvador, «Implicaciones de la sequía en la salud», <em>aemetblog</em>, 19 marzo de 2022, disponible en: <a href="https://aemetblog.es/2022/03/19/implicaciones-de-la-sequia-en-la-salud/" target="_blank" rel="noopener">https://aemetblog.es/2022/03/19/implicaciones-de-la-sequia-en-la-salud/ </a></p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> Europa Press, «Los incendios forestales arrasan más 250.000 hectáreas en 2022, el peor de la década con diferencia», <em>Europa Press</em>, 17 Septiembre 2022, disponible en: <a href="https://www.europapress.es/sociedad/medio-ambiente-00647/noticia-incendios-foresrales-arrasan-mas-250000-hectareas-2022-peor-decada-diferencia-20220917114449.html" target="_blank" rel="noopener">https://www.europapress.es/sociedad/medio-ambiente-00647/noticia-incendios-foresrales-arrasan-mas-250000-hectareas-2022-peor-decada-diferencia-20220917114449.html</a></p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> Cristina Linares <em>et al.</em>, «Impact on mortality of biomass combustion from wildfires in Spain: A regional analysis», <em>Science of the Total Environment,</em> vol. 622-623, 2018, pp.547-555.</p>
<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8"><sup>[8]</sup></a> Katie Hayes y Blake Poland, «Addressing Mental Health in a Changing Climate: Incorporating Mental Health Indicators into Climate Change and Health Vulnerability and Adaptation Assessments», <em>Int J Environ Res Public Health</em>, 2018, 15 (9), 1806.</p>
<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9"><sup>[9]</sup></a> Marina Romanello <em>et al.</em>, «The 2021 report of the Lancet Countdown on health and climate change: code red for a healthy future», <em>The Lancet</em>, vol 398, 2021, pp.1619-1662.</p>
<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10"><sup>[10]</sup></a> Isidro Juan Mirón <em>et al.</em>, «The influence of climate change on food production and food safety», <em>Environmental Research</em>, 216, 2023, 114674.</p>
<p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11">[11]</a> Julio Díaz et al., «Mortality attributable to high temperatures over the 2021–2050 and 2051–2100 time horizons in Spain: Adaptation and economic estimate», <em>Environmental Research</em>, 172, 2019, pp.475-485.</p>
<p><a href="#_ftnref12" name="_ftn12">[12]</a> Julio Díaz <em>et al.</em>, «Time trend in the impact of heat waves on daily mortality in Spain for a period of over thirty years (1983–2013)», <em>Environment International,</em> 116, 2018, pp. 10-17.</p>
<p><a href="#_ftnref13" name="_ftn13">[13]</a>José Antonio López-Bueno <em>et al.</em>, «Analysis of the impact of heat waves on daily mortality in urban and rural areas in Madrid», <em>Environmental Research</em>, 195, 2021, 110892.</p>
<p><a href="#_ftnref14" name="_ftn14">[14]</a> José Antonio López-Bueno <em>et al.</em>, «Analysis of vulnerability to heat in rural and urban areas in Spain: What factors explain Heat’s geographic behavior?», <em>Environmental Research</em>, 207, 2022, 112213.</p>
<p><a href="#_ftnref15" name="_ftn15"><sup>[15]</sup></a> Teresa Cuerdo-Vilches <em>et al.</em>, «Impact of urban heat islands on morbidity and mortality in heat waves: Observational time series analysis of Spain&#8217;s five cities», <em>Science of the Total Environment,</em> 890, 2023, 164412.</p>
<p><a href="#_ftnref16" name="_ftn16"><sup>[16]</sup></a> Miguel Ángel Navas-Martín <em>et al.</em>, «Heat Adaptation among the Elderly in Spain (1983–2018)», <em>International Journal of Environmental Research and Public Health,</em> 20, 2023, 1314.</p>
<p><a href="#_ftnref17" name="_ftn17"><sup>[17]</sup></a> Crinstina Linares <em>et al.</em>, «A new integrative perspective on early warning systems for health in the context of climate change», <em>Environmental Research</em>, 187, 2020, 109623.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Acceso al artículo completo en formato pdf: <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/principales-amenazas-en-salud-asociadas-al-cambio-climatico-y-aspectos-clave-para-la-adaptacion/" target="_blank" rel="noopener"><em>Principales amenazas en salud asociadas al cambio climático y aspectos clave para la adaptación</em></a></p>
</div></div></div></div></div></div><script id="script-row-unique-15" data-row="script-row-unique-15" type="text/javascript" class="vc_controls">UNCODE.initRow(document.getElementById("row-unique-15"));</script></div></div></div>
</div>]]></content:encoded>
					
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