Selección de organizaciones feministas

Una selección de organizaciones feministas

Carlos Martínez y Lucía Vicent
FUHEM Ecosocial


La discriminación que sufren las mujeres ha sido objeto de preocupación común en todo el mundo y ello ha propiciado que, las agrupaciones conformadas con la finalidad de terminar con ella, extiendan su lucha en la misma gradación mientras mantienen articuladas otras de ámbito nacional. Algunas son secciones de importantes organizaciones internacionales, otras son agencias o institutos de investigación feminista, también hay redes de activistas que aglutinan a mujeres de todo el planeta u organizaciones que actúan en un país (o países) determinado. Pero lo que tienen en común todas ellas, es el interés por analizar, combatir y transformar las sociedades patriarcales que configuran unas redes de dominación y violencia frente a ellas que las someten a una situación de desigualdad estructural. Nuestra intención en las siguientes líneas es la de recoger aquella selección que dé cuenta de las reivindicación más activas en la actualidad, diferenciando las organizaciones cuya actividad tiene reflejo en el contexto internacional de las que lo limitan al nacional.

Perímetro Internacional

Organizaciones, instituciones y centros de investigación

Si atendemos al panorama internacional encontramos organizaciones muy desiguales, en cuanto a su impacto, influencia e incluso discurso en favor de las mujeres y del feminismo. En primer lugar, encontramos instituciones internacionales donde la cuestión de género se ha integrado como uno de los ejes principales de trabajo, dentro de la propia organización o como escisión dependiente. Entre ellas cabe destacar ONU Mujeres, entidad que forma parte de Naciones Unidas (NN.UU.) y que dedica sus esfuerzos a la igualdad de género, al empoderamiento de la mujer y al derribo de barreras discriminatorias que separan a las personas por cuestión de sexo. Cuenta con varias fracciones que atienden frentes de acción diferenciados y protegidos por la organización; en concreto, nos referimos a la División para el Adelanto de la Mujer (DAW), el Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación para la Promoción de la Mujer (INSTRAW), la Oficina del Asesor Especial en cuestiones de género (OSAGI) y el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM). Los núcleos temáticos que marcan su actividad van desde la participación política de las mujeres hasta la violencia de género, pasando por la incidencia diferenciada de enfermedades como el VHI. Un caso semejante es el de la UNPFA (Fondo de Población de Naciones Unidas), órgano subsidiario de NN.UU. al cual, asimismo, le respalda un trabajo con mujeres sumamente amplio que se orienta en muchas direcciones (participación de hombres frente a las desigualdades, mujeres en situaciones de emergencia, derechos de la mujer en los acuerdos internacionales, etc.). Ambos organismos –ONU Mujeres y UNPFA– cuentan a su vez con una extensa lista de materiales a los que podemos acceder gracias a sus respectivas plataformas web y que sirven como soporte adicional a la información que se facilita desde otros ámbitos.

 

Con un mismo afán divulgativo encontramos el Instituto Europeo para la Igualdad de Género (EIGE), agencia creada por la UE para luchar contra la discriminación frente a las mujeres, defender la igualdad de género y aumentar la sensibilidad social en torno a estas cuestiones. Dentro de la institución, la monitorización de las divergencias que se producen por cuestión de sexo resulta clave para visibilizar los retos que se nos presentan que, lejos de superarse, se ven acentuados y se transforman con el transcurso del tiempo. Entre sus funciones principales también se encuentra el desarrollo de instrumentos que permitan integrar el impacto de género en la toma de decisiones políticas, como así confirman las publicaciones que elabora, entre las cuales destacamos el Índice de Igualdad de Género que nos sitúa en un mapa integral de las brechas entre hombres y mujeres de la UE.

 

También existen otras organizaciones con una intencionalidad informativa clara pero con un carácter más independiente. Nos referimos a los centros y observatorios cuya labor de difusión es el eje principal de su actividad. Si aterrizamos en los contenidos relativos a conflictos de género, discriminación por sexo o perspectivas feministas de análisis enmarcadas en distintas ramas del conocimiento un claro referente lo encontramos en el Centro de Investigación para la Acción Feminista, CIPAF. En él confluyen actividades de investigación, de debate y acciones de compromiso con los ideales feministas, todo ello para lograr el desarrollo de alternativas integrales impregnadas de una marcada naturaleza democrática, solidaria y con equidad social. Sus miembros dan prioridad a los procesos educativos, y a la capacitación y participación de las mujeres en todos los espacios cotidianos (social, político, económico, etc.). Es por este motivo por lo que han apostado por la campaña género y TICs, encaminada a promover la presencia de ellas en disciplinas claramente masculinizadas. Al mismo tiempo, el CIPAF coordina acciones con redes nacionales de ONGs, grupos de la sociedad civil y organismos internacionales con el fin de incidir en las Agendas Públicas de los gobiernos y participa, junto a otras redes internacionales, como es el caso de la Red de Educación Popular entre Mujeres (REPEM).

 

Situada en los márgenes de la cultura dominante y promoviendo voces feministas en nuestra sociedad actual descubrimos organizaciones como The Feminist Press. Su inspiración, basada en la transformación personal y en la justicia social, extiende su compromiso de difusión a través de la publicación de aportaciones, con una mirada femenina, procedentes de todo el mundo. La creencia que se encuentra detrás de los esfuerzos que realizan, con vistas a ser un referente bibliográfico de las contribuciones feministas, es el convencimiento de que los libros tienen el poder de cambiar la cultura y crear una sociedad libre de violencia, de sexismo y de racismo.

 

Colectivos y acciones

Con un cariz más militante y una presencia, asimismo, internacional podemos encontrar agrupaciones como IANSA Women’s Network, que congrega a mujeres activistas de una larga lista de países. Esta red, formada en 2001, reúne a su vez a cerca de 250 organizaciones de la sociedad civil bajo un mismo propósito; este es el de involucrar en los procesos, tanto de desarme como de reducción del gasto militar o de la violencia, a las mujeres de todos los lugares sobre las que recaen sus efectos. De acuerdo con este objetivo, sus integrantes desarrollan varias campañas como ocurre con la de Disarm Domestic Violence que está dirigida a la denuncia del maltrato de género y la importancia que éste tiene en los hogares que disponen de armas.

 

En una misma línea de activismo social localizamos National Organization for Women, ubicada en un solo país a pesar de contar con una incidencia más allá de sus fronteras. Son más de medio millón de activistas en EE.UU. los que forman parte desde 1966 convirtiéndola en la organización que cuenta con un mayor número de militantes feministas en el país. Sus principales líneas de trabajo son el acoso hacia las mujeres en los distintos contextos en los que tiene lugar (el trabajo, las escuelas, el sistema judicial, etc.) y la defensa de sus derechos, en torno a los cuales se desarrollan sus campañas. Love your body es una de las últimas y supone una clara apelación a la industria de la belleza que generaliza unos patrones estéticos que atentan contra la salud de las mujeres y sus cuerpos. Gracias a la retrospectiva podemos recordar otras reivindicaciones, en este caso, contra la restricción de las mujeres para acceder a espacios visibles y de repercusión mediática. Tal fue el resultado de la incomodidad generada por el programa “Today” de la BBC, hace menos de dos años, cuando se constató la exclusividad de invitados hombres a la hora de tratar temáticas que chocaban frontalmente contra la igualdad de oportunidades de las mujeres (como por ejemplo al hablar de anticonceptivos o cáncer de mama). Durante los dos días consecutivos, este descontento se trasladó a la sociedad civil propiciando la constitución de The women’s room, una iniciativa crítica con la visión androcéntrica que prima en los medios y que las excluye de las esferas públicas. Su constitución supuso la organización una gran masa crítica con la finalidad de lograr un cambio en la perspectiva en la que se integre la participación de personas de ambos sexos. Para ello, cuentan con una base de datos de mujeres –diferenciando por regiones y áreas de experiencia– a las que se puede recurrir y hacer partícipes en análisis y reflexiones que se proyecten hacia la sociedad.

 

Por último, podemos resaltar algunos grupos con un enfoque hacia cuestiones más concretas, como ocurre en Ni putes ni soumises. Se trata de un conglomerado ubicado en Francia de voluntarios, activistas y expertos de muchos más países que cuenta con un amplio recorrido que traspasa sus fronteras. Fue en 2003 cuando esta organización se consolidó y comenzó a canalizar el movimiento de indignación ocurrido en muchos barrios franceses por la degradación de las condiciones de vida y los casos de homicidio que, por razones machistas, tuvieron lugar. Sus reivindicaciones se concentran en la sumisión y subordinación que padecen muchas mujeres en distintos espacios, los cuales marcan sus campos de acción (social, jurídico, psicológico, etc.). Similares líneas de actuación –con un carácter particularmente provocativo en sus campañas– son las que sigue el movimiento FEMEN. De origen ucraniano esta agrupación cobra, a partir de 2012, dimensión internacional cuando sus respuestas a los problemas de género trascienden los límites nacionales y comienzan a extenderse por otros países. En el caso de España, la primera de las acciones que promovieron fue una denuncia frente a la voluntad del Gobierno actual de contrarreforma de la ley del aborto. El humor y las imágenes escandalosas son eje vertebrador también de la oposición activa que ejerce el colectivo Guerrilla Girls frente al sexismo en todos los espacios de expresión (cultura, cine, etc.), pero también a la corrupción política y el racismo promueven sus intervenciones. Cracovia, Estambul, Ciudad de México, Atenas o Bilbao son algunos de los lugares a los que han llegado sus acciones y otras muchas ciudades en las que se han programado las siguientes.



De ámbito español

Las redes de ámbito nacional son muy amplias: agrupaciones, centros de estudios y colectivos se dispersan por todo el territorio. En la siguiente selección se presentan algunos de todos los ejemplos que coexisten en la actualidad y que, en muchos casos, son fruto de un contexto marcado por el retroceso claro de la igualdad entre hombres y mujeres en nuestro país.

 

Redes en el movimiento feminista

El movimiento feminista en el Estado Español cuenta con una heterogeneidad importante de colectivos, estructuras y espacios donde las mujeres se han organizado –y continúan haciéndolo– para combatir las diferentes caras de las sociedades patriarcales que estructuran la desigualdad de género. Derivado de lo anterior, existe una indudable necesidad de articulación entre los diferentes espacios que se conocen, reto que ha logrado acometer la Coordinadora feminista. Esta red de grupos de mujeres funciona de forma asamblearia y abierta generando un espacio en el que se intercambian experiencias, debates y actividades. Desde 1978 su cometido ha servido para unir y coordinar esfuerzos en la lucha feminista con el fin de llegar al conjunto de la sociedad, un objetivo ampliamente conseguido en el plano político y social y al que han contribuido mucho las Jornadas Feministas de las que se responsabilizan dentro del movimiento desde hace décadas.

 

El movimiento feminista habitualmente ha interactuado con otras corrientes afines con las que ha compartido sus acciones de lucha y protesta. Ocasionalmente, ello ha desembocado en la conformación de agrupaciones conjuntas con participación de activistas críticos que denuncian las desigualdades entre hombres y mujeres pero desde una crítica al propio sistema capitalista. Ejemplos de ello, los encontramos en colectivos como Género con clase, por un socialismo feminista, surgido en 2008 con la intención de consolidar un movimiento feminista anticapitalista; en la Asamblea feminista Panteras, que articula colectivamente la oposición frente al fascismo y el capitalismo utilizando el feminismo como bandera; y en otras organizaciones como Conexión Joven feminista o la Federación de Mujeres jóvenes, que comparten la transversalización de la cuestión de género y la juventud en todas las cuestiones de análisis que abordan.

 

Otra línea de confluencia, en la que se generan puntos de conexión a lo que se adhieren las agrupaciones, la encontramos en ciertos espacios comunes entre la tradición ecologista y la feminista cuya apuesta es el ecofeminismo. Se trata de una opción de cambio en lo que respecta al modelo político y ético de nuestra sociedad y que la Red Ecofeminista ha sabido integrar sin problemas en sus argumentaciones en favor de una transformación social donde la sostenibilidad del entorno y de la vida oriente un nuevo modelo económico, político y social.

 

En último lugar, si lo que buscamos es la articulación de asociaciones y otros colectivos especializados en temáticas más concretas podemos encontrarnos con organizaciones como la Red Estatal de Organizaciones Feministas o la Plataforma Unitaria, ambas centradas en la denuncia y la oposición contra la violencia de género, suponen un punto de referencia en uno de los ejes principales de lucha del movimiento feminista.

 

Observatorios, wikis y bibliotecas de género

A otro tipo de información más empírica, analítica y teórica podemos acceder gracias a los observatorios con los que contamos que ponen a nuestra disposición un sinfín de archivos centrados en la problemática del género: el Observatorio de género de Andalucía rural, el Observatorio de igualdad o de la imagen de las mujeres, el Observatorio de igualdad de oportunidades del instituto asturiano de la mujer, el Observatorio de la violencia y otros muchos a los que podemos acceder desde la página del Instituto de la Mujer.

 

A estas fuentes de información se les suman otras como las wikis o las mediatecas, en concreto las orientadas a este campo temático, entre las que podemos señalar algunas que, en ocasiones, han sabido cubrir el hueco informativo que solo el conocimiento colectivo permite tapar. Tal es el caso de Wikimujeres un proyecto que facilita el conocimiento sobre aquellas mujeres que han contribuido al progreso de la Humanidad y han propiciado que el mundo avanzase hacia la igualdad y la justicia. De igual forma, tiene su correspondiente a nivel internacional, un proyecto iniciado por la OCDE conocido como Wikigender, que busca facilitar el intercambio y mejorar los conocimientos sobre los temas de igualdad en todo el mundo. Y no podía ser menos la Coordinadora feminista, que gracias al directorio Femiteca (uno de los aportes más reseñables de difusión) podemos localizar libros, cine, vídeos o exposiciones en clave feminista.

 

Colectivos y experiencias feministas

Uno de los ejes principales del activismo feminista es la elaboración de discursos y el empoderamiento de las mujeres para dar a conocer una realidad que se oculta y que impide una presencia equitativa de género. En base a ello se creó el portal Ciudad de mujeres en 2002, un foro en sus comienzos cuyos objetivos hoy son: visibilizar a las mujeres en las distintas ramas del conocimiento y sus aportaciones a lo largo de la historia, impulsar el movimiento asociativo entre ellas y contribuir a su difusión a través de redes.

 

Con la llegada del inesperado fenómeno del 15M, el movimiento feminista al igual que otros, supo interactuar y crear espacios de confluencia para trabajar la cuestión de género y las reivindicaciones feministas dentro de los espontáneos movimientos ciudadanos que tomaban las plazas. Así, aparecieron experiencias como Feminismos Sol en Madrid o Feministes indignades en Barcelona, grupos que surgieron en casi todas las grandes ciudades españolas y que promovieron –y muchas de ellas siguen haciéndolo– acciones, talleres, formación y otras muchas iniciativas en línea con una reivindicación feminista de los temas que, en clave política, se sugieren de máxima actualidad: violencia patriarcal, las mujeres en los CIEs, la despenalización del aborto, etc.

 

Otros colectivos feministas acogidos a una agenda muy similar que reclama la equidad entre hombres y mujeres pero que se remontan a momentos anteriores en el tiempo son: el Colectivo Feminista 13 Rosas de Salamanca, Las del 8 de Zaragoza o el Colectivo Feministas en Movimiento. Todas ellas buscan formular nuevas formas de democracia capaces de acabar con la desigualdad y las múltiples formas de violencia que adquiere el patriarcado (económica, física, sexual, simbólica, etc.), denuncian los recortes, exigen el derecho al aborto libre y apuestan por un mundo social, corresponsable e igualitario.

 

El espectro tan amplio de colectivos en nuestro país, se extiende en otras muchas direcciones. Orientada hacia el estudio de las relaciones de poder que se suceden en nuestro entorno, destacamos La Faktoria Lila grupo del que forman parte especialistas de distintas áreas como son el género, las sexualidades y los cuerpos, los derechos sociales, los feminismos y los activismos. Sus proyectos se orientan a generar iniciativas auto-formativas y de acción que deconstruyan modelos normativos en torno a los temas señalados. Otros ejemplos a señalar son: la Asociación Candela, integrada por un equipo interdisciplinar dedicado a la investigación y la acción comunitaria en colegios e institutos; o el Colectivo Milenta centrado asimismo en el ámbito educativo y que nos acerca a un archivo clasificado de publicaciones más que recomendable (sobre legislación, feminismo, identidades, cuidados y corresponabilidad, etc.), su revista descargable A Teyavana y otros materiales para trabajar el feminismo.

 

Por otro lado, los medios de comunicación y la presencia de las mujeres en ellos suponen uno de los nudos gordianos del feminismo, y en él es en que centra su atención la asociación CIMA. Esta agrupación de más de 300 especialistas que apuestan por fomentar la presencia equitativa cobre importancia por su colaboración en distintos proyectos entre los que cabe destacar European Women Audiovisual Network (EWA). Por último, podemos nombrar al colectivo feminista que aglutina a las trabajadoras sexuales, el Colectivo Hetaria, que nació en marzo de 1995 para combatir el estigma social que recae sobre ellas y para favorecer su organización en defensa de sus intereses como trabajadoras.

 

 A pesar de que es común que se asocie la adopción de una óptica feminista con la participación exclusiva de mujeres por ser ellas las que se ven afectadas directamente por la problemática delimitada a tratar, no es extraño encontrar con iniciativas cuyos promotores o principales impulsores son hombres. Ello lo encontramos en Heterodoxia, comunidad de hombres por la igualdad o en la Asociación de Hombre por la Igualdad de Género (AHIGE). En ambas se revela su disposición a cuestionar la dominación masculina y el machismo, aspecto que combinan con el deseo de abandonar los modelos tradicionales de masculinidad. En AHIGE, incluso, ofrecen la posibilidad de formarse y realizar intervenciones en grupos, para lo que se ofrecen distintos programas que incorporan la perspectiva de género: Co-responde para fomentar la corresponsabilidad doméstica y familiar en los hombres, Vivamos sin violencia para implicar activamente a los hombres en la lucha contra los malos tratos, y que combina con un Servicio de Apoyo y Atención contra el Machismo (SAAMA ), o Gandhi , un programa profesional para el estudio de los diferentes modelos teóricos y experiencias en el trabajo con varones.

 

Campañas feministas

No han sido pocas las campañas que la lucha feminista ha desarrollado. Gracias a la plataforma web Feministas que hacen cosas, una recopilación dentro del 15Mpedia donde se recogen todas las acciones feministas realizadas en el seno del movimiento, podemos consultar muchas de estas experiencias.

En varias ocasiones, éstas han derivado en la creación de plataformas y agrupaciones formadas por la sociedad civil que se mantienen a día de hoy. Claro ejemplo de ello han sido las reivindicaciones en torno a los permisos de maternidad y paternidad a través de la Plataforma por los permisos iguales e intransferibles de nacimiento y adopción (PPINA) que supone una vía para atajar la división sexual del trabajo y así combatir la desigualdad.

Otros de los temas sustanciales de la acción feminista han sido la oposición a las medidas represivas y que atentan contra los derechos de las mujeres (como es la supresión de políticas contra la violencia de género o de igualdad), por su forma de protesta, han estado más reconocidas dentro de lo que conocemos como desobediencia civil. En coherencia con lo anterior se han realizado desde Escraches feministas hasta la denuncia de Tetada Primark frente a los juicios negativos que han recibido algunas madres por amamantar a sus hijas e hijos en público.

 

El acoplamiento de campañas comunes, como ocurre con ésta última mencionada contra los derechos sexuales y reproductivos, supone espacios de confluencia imprescindibles que debemos valorar y, al menos en relación a esta cuestión, señalar. Nosotras decidimos o las convocatorias frente a la contrarreforma de Gallardón –muchas de ellas concentradas para el día 8 de marzo– que se extienden por toda España son algunas de las experiencias más activas y actuales en las que participa la Coordinadora junto a un sinfín de organizaciones estatales e internacionales. A ellas contribuyeron los trabajos previos que en esta línea se sucedieron y que han ayudado a dar eco a las movilizaciones planeadas. Tal es el caso del Dossier Aborto 2013, derecho a nuestros cuerpos; el manifiesto Decidir nos hace libres, el informe por el derecho al aborto o la recogida de firmas de la coordinadora feminista.

Este compendio señalado de tinte feminista no es más que un esbozo de todas las opciones que se presentan a nuestro alrededor y en las que nos podemos involucrar, de muy diferentes maneras, si nos preocupan las desigualdades de género y pretendemos superarlas con el reto de lograr una transformación social en la que nuestra condición de hombre o mujer no determine posiciones diferenciadas en la jerarquía del poder.